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Los sudafricanos Ladysmith Black Mambazo se llevan su 5º Grammy

La 60ª edición de los Premios Grammy 2018 han otorgado el laurel a Mejor Álbum de Músicas del Mundo a los sudafricanos Ladysmith Black Mambazo, por ‘Shaka Zulu Revisited: 30th Anniversary Celebration’, cuya versión original ya les valió su primer Grammy en 1988. Ésta es la 5ª vez que el grupo coral formado por Joseph Shabalala sube al podio de uno de los mayores eventos de la industria musical mundial.

Desafortunadamente, el álbum ‘Elwan’ de los tuareg de Mali Tinariwen, se quedó a las puertas de obtener el galardón, así como el álbum ‘Para Mí’ de Concha Buika. Los fantásticos recopilatorios ‘Bobo Yeye: Belle Epoque In Upper Volta‘ dedicado a la música retro de Burkina Faso y ‘Sweet As Broken Dates: Lost Somali Tapes From The Horn Of Africa‘, sobre la música de mediados del siglo XX en Somalia, también quedaron a las puertas del Mejor Álbum Histórico, y el primero, además, no consiguió el Premio a Mejor Presentación en Caja o Edición Especial Limitada al que optaba.

Otros artistas africanos que se quedaron a las puertas de poder celebrar un premio fueron Timaya de Nigeria y Stonebwoy de Ghana, que han participado en el álbum ‘Avrakadebra’ de la banda jamaicana Morgan Heritage con un “remix global” del clásico de Jimmy Cliff 1983 ‘Reggae Night’, y que estaba nominado en la categoría de Mejor álbum de reggae.

También optaba a Mejor Álbum Vocal Pop el británico Ed Sheeran, en cuyo álbum ‘Divide’ (÷) incluye la canción ‘Bibia Be Ye Ye’, en la cual Sheeran canta en Twi junto al británico-ghanés Fuse ODG.

El rapero Kendrick Lamar, quién ya había ganado tres premios anteriormente, se llevó el galardón a mejor álbum y a mejor desempeño de rap cantado, mejor canción de rap, mejor actuación de rap y mejor video, por su éxito de 2017 ‘Humble’. Cosa que arrebató el podio al video tributo a Miriam Makeba de la francesa Jain.

Al final del espectáculo, la cantante de country Emmylou Harris homenajeó a varios artistas que nos han dejado este año, entre los que se encontraban el recientemente fallecido Hugh Masekela. África también le rendirá tributo al genial padre del jazz sudafricano en el quinto All Africa Music Awards (AFRIMA), que tiene prevista su celebración en noviembre de 2018.

Hacia los Premios Panafricanos de Música: Kora Awards

“¡Celebremos juntos la Unidad Africana a través de su patrimonio musical y cultural!
¡No te lo pierdas, sé parte de la historia!”

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Así es como nos animan desde las redes sociales a participar en las votaciones de los KORA-All Africa Music Awards, que este año tendrán lugar en Windhoek, Namibia.

Historik-en11Desde sus comienzos, los KORA Awards  se han celebrado una docena de veces en el Continente Africano. Los primeros diez años en Sudáfrica (1996- 2005) y después se trasladaron a Burkina Faso (2010) y a Costa de Marfil (2012).

VoteLas inscripciones están abiertas a músicos de todo el continente africano y la diáspora. La primera criba corre a cargo del comité de pre-selección, que presenta una lista de seis nominados para cada categoría. Y entonces empieza la batalla de seguidores que votan a través de sms o app a sus artistas favoritos.

No creamos que en esta contienda uno solo se juegan el honor. Hay premios para las 27 categorías divididas por regiones( Este, Oeste, Austral, Norte y Central) y géneros musicales (tradicional, urbano, hip hop, góspel, etc) y un premio principal al “Mejor artista del Continente”, elegido entre los mejores de cada región, que recibirá un premio de 1 Millón de USD. Por si la emoción era poca.

No es de extrañar que la gala de los KORA Awards sea uno de los acontecimientos más seguidos por las televisiones del Continente después de la Copa del Mundo de fútbol y los Juegos Olímpicos. Será retransmitida en directo a un público estimado de 720 millones de telespectadores de 82 países del mundo entero a través de la CNN.

¿Qué quién ha degustado ya las mieles de la victoria en los KORA Awards?
Pues la crème de la crème: Salif Keita, Youssou N´Dour, Miriam Makeba, Ismael Lo, Angélique Kidjo, Cesaria Evora, Femi Kuti, Brenda Fassie, Lauryn-Hill, Rokia Traoré, Koffi Olomidé, Toumani Diabaté, Asa, Smockey, Alicia Keys, el mismísimo Michel Jackson y un largo y brillante etcétera.

En esta edición las nominaciones se reparten por todo el continente, pero como en todas las competiciones hay equipos más poderosos. En este caso Nigeria con 14 nominaciones, Namibia con 8 y costa de Marfil con 7, consiguen subirse al podio de los países más nominados.

El último aterrizaje en los Kora Awards lo protagoniza Eritrea, que por primera vez cuenta con tres nominaciones.

La gala se celebrará el 20 de Marzo en el Windhoek Country Club and Casino si todo sale según lo previsto. Aunque parece que ciertos problemas con el transporte y montaje de una carpa gigante que viene desde Sudáfrica podría retrasar la celebración. Mientras esto se resuelve, seguimos votando y como ellos dicen:

“Make sure your favourite artist shines bright in the glory of the colours of your country!”

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La importancia de los premios

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Mercedes Aparicio Rizzo

¿Para qué sirve un premio literario? La reciente ganadora del Premio Planeta, Alicia Giménez Bartlett, en una entrevista realizada en el programa Página 2 de la 2, contestaba lo siguiente a una pregunta parecida: «En serio, te diré que lo que más me llama la atención en el premio son los nuevos lectores que pueda atraer hacia mis libros». Y es que, más allá de la dotación económica de los premios o del reconocimiento a la labor de los autores y autoras, los premios proporcionan una visibilidad que para muchos autores es la verdadera recompensa y el fin último de la participación en dichos premios. Pensemos, por ejemplo, en algunos ganadores del Caine Prize, como Binyavanga Wainaina (2002) o NoViolet Bulawayo (2011), a los que ganar este premio abrió las puertas del mercado internacional e impulsó sus carreras literaria; o en cómo influyó de manera decisiva en la difusión de la obra de Wole Soyinka el hecho de haber recibido el Premio Nobel de Literatura en 1986.

Para los amantes de la literatura, y también para aquellos que se acercan tímidamente a ella y no saben por dónde empezar, los premios establecen un punto de referencia para conocer autores y novelas de distintos estilos y países y abrir horizontes. Sin embargo, hay premios más reconocidos internacionalmente que otros y en general, los premios literarios que reconocen la labor de las literaturas africanas, no se encuentran entre los más conocidos. Es una pena porque ganar un premio no solo reconoce la labor de la persona que escribe y, posiblemente, constituya un apoyo financiero importante que la ayude a continuar con su labor, sino que además, pone en contacto a los autores con los lectores y nos ayuda a encontrar verdaderas joyas que no habríamos conocido de otra forma. No es fácil encontrar información sobre buenas novelas africanas ─y no solo porque haya muchas de ellas que no han sido traducidas al español, que también (aunque eso sería un tema a tratar en otro momento y que daría mucho que hablar)─ sino porque muchas veces no sabemos dónde buscar. Por esta razón,  puede ser útil hacer un resumen de los principales premios literarios que reconocen la labor de los escritores y escritoras del continente, así como de los últimos ganadores de dichos premios. Esta enumeración no pretende ser una lista exhaustiva (no están todos lo que son person son todos los que están), sino una aproximación que nos permita bucear en el mundo de los premios literarios que reconocen la labor de autores y autoras africanos, por lo que incluye también premios creados desde el exterior (en países no africanos) que premian novelas africanas.

Etisalat prize: se denomina a sí mismo «primer premio pan-africano del continente». Nació en 2013 y se ha convertido en uno de los más prestigiosos del continente. Reconoce y premia la mejor novela africana para debutantes, es decir, la novela tiene que ser la primera del autor/a y haber sido escrita en los 24 meses anteriores al premio. En su primera edición, se llevó el premio We Need No Names de NoViolet Bulawayo (Zimbabue) y, en 2014, se alzó con el triunfo Songeziwe Mahlangu (Sudáfrica) por su obra Penumbra. Este año hay nueve seleccionados: 6 sudafricanos, 2 nigerianos y 1 congoleño y el ganador se conocerá en diciembre. Entre los seleccionados están The Fishermen de Chigozie Obioma y Fiston Mwanza Mujila con Tram 83, entre otros.

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The Mabati Cornell Kiswahili Prize for African Literature: es un premio destinado a las obras en lengua suajili, lo cual resulta interesante ya que se inscribe dentro del debate sobre la lengua de escritura de las literaturas africanas. Intenta ser un contrapeso de otros premios importantes (desde el Caine Prize hasta el Etisalat Prize), destinados a autores africanos, pero para obras escritas en inglés y está avalado por importantes figuras literarias como Ngũgĩ wa Thiong’o y la crítica literaria Lizzy Attree, fundadores del mismo en 2014 con el apoyo de la Cornell University y la empresa metalúrgica keniana Mabati Rolling Mills. Los ganadores del 2015 han sido: Anna Samwel por Penzi la Damu (ficción) y Mohammed K. Ghassani con N’na Kwetu (poesía).

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Caine Prize for African Writing: es quizá uno de los más conocidos y está dedicado a relatos cortos de autores africanos publicados en inglés. Fue fundado en Reino Unido en el año 2000 y recibe el nombre de Sir Michael Harris Caine, antiguo presidente de Booker Group plc. Debido a la relación de este premio con el Booker Prize, a veces se le conoce como el Booker africano. Tanto la primera como la última autora galardonada con este premio han sido mujeres: la sudanesa Leila Aboulela por The Museum en el año 2000 y la zambiana Namwali Serpell por su relato The Sack en 2015. En los últimos años, se ha abierto un debate en torno al premio debido a la procedencia de los escritores seleccionados. Se pone en duda el hecho de premiar a autores que no han nacido en el continente y que han pasado la mayor parte de su vida fuera de él. La escritora Maaza Mengiste (nacida en Etiopia pero residente en EE.UU) comentaba lo siguiente: “Parece que cada nuevo escritor con cualquier conexión remota con el continente africano, ya sea voluntaria o involuntariamente, primero tiene que lidiar con esta cuestión de la identidad antes de hablar acerca de lo que debería importar más: su libro”. Es un debate aún abierto y en el que se tocan temas como la africanidad de los escritores y el afropolitanismo.

Wole Soyinka Prize for Literature in Africa: se autodenomina también un premio panafricano (y como el Nobel africano) y se entrega cada dos años. Fue creado en 2005 por The Lumina Foundation en honor al primer autor africano que ganó el premio Nobel en 1986, Wole Soyinka. El último escritor en haber recibido el premio ha sido Akin Bello por The Egbon of Lagos (en 2014).

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The Jalada Prize: puede que sea aún bastante desconocido, pero es una iniciativa muy interesante porque es un intento de los propios autores africanos de promocionar su literatura, una inicitaiva desde la base que además ha tenido un muy buena acogida internacional. Jalada es un colectivo que surgió en 2013 en Kenia, formado originalmente por 18 escritores procedentes de Kenia, Uganda, Zimbabue, Nigeria y Sudáfrica. Ahora, son ya 24 sus miembros. Su puesta de largo fue la publicación de su primera antología en línea: Sketch of a bald woman in the semi-nude and other stories  (Bosquejo de una mujer calva semidesnuda y otros cuentos). Ahora ha inaugurado su premio en 2015 que han ganado los siguientes autores: Lillian Akampurira Aujo (Uganda) y Okwudili Nebeolisa (poesía).

Premio Noma para la Publicación en África: se desarrolló entre 1980 y 2009 y aunque ya no esté en marcha, es interesante incluirlo porque se pueden descubrir también buenas obras entre sus participantes y ganadores. Fue creado en 1979 por Shoichi Noma, presidente de la editorial Kōdansha y premiaba la calidad de una obra, de cualquier género, siempre y cuando hubiera sido publicada «por un editor africano independiente del continente». Además, estuvieron representadas once lenguas de escritura, incluidas el kikuyu y el kisuajili. La primera galardonada fue Mariama Bâ con Une si longue lettre (1979) y la última Sefi Atta con Lawless and Other Stories (2009).

Y de nuevo, dos mujeres. Haciendo un repaso al palmarés de los premios en los últimos años, parece que las escritoras africanas vienen fuertes, aunque, una vez más, ese sería un tema que nos daría mucho que hablar, así que mejor lo trataremos en otra ocasión.

Writivism: Larga vida a la literatura africana

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Cuatro mujeres y un hombre, todos ellos jóvenes pero inmersos de lleno en una enorme diversidad de iniciativas literarias y culturales. Voces diferentes, estilos distintos, enfoques plurales y preeminencia de los escritores nigerianos. Este es el perfil de los finalistas del último de los certámenes literarios africano, la edición de 2015 del concurso Writivism, vinculado al festival literario del mismo nombre que se celebra cada año en Uganda.

De nuevo, un certamen literario de relatos nos da la oportunidad de descubrir autores emergentes que se van labrando un prestigio a medio camino entre el continente africano y el resto del mundo. La lista de finalistas del premio Writivism que se hizo pública el 1 de junio arroja cinco nombres a los que a partir de ahora tendremos que prestar atención: las nigerianas Adeola Opeyemi, Pemi Aguda y Nnedinma Jane Kalu; el ruandés Dayo Adewunmi Ntwari; y la sudafricana Saaleha Bhamjee.

Adeola Opeyemi. Fuente: imágenes extraídas de la web del premio

Adeola Opeyemi forma parte del WriteHouse Collective, un colectivo literario que organiza eventos para fomentar la literatura de autores jóvenes. La escritora (y también pintora) se confiesa inspirada en sus trabajos por la lucha por los derechos de la mujeres y ha publicado en diversos medios, sobre todo, on line, como en el caso de este poema.

Pemi Aguda

Pemi Aguda

Pemi Aguda, por su parte, ha colaborado de manera estable con el portal The Naked Convos, pero también con muchos otros medios, como el Kalahari Review. En estos medios podemos encontrar algunas de las historias de esta arquitecta convertida en escritora.

Nnedinma Jane Kalu

Nnedinma Jane Kalu

Nnedinma Jane Kalu, a pesar de haber estudiado biología parece que no pude dejar de escribir. Se dedica a escribir guiones, pero también es coautora de un drama radiofónico en Nigeria. Varias de sus historias en forma de series pueden leerse en el portal Real Life with Kani.

Dayo Ntwari

Dayo Adewunmi Ntwari

El ruandés Dayo Adewunmi Ntwari cultiva una ciencia ficción muy particular. Esta llamado a engrosar las filas de una corriente de la que ya hemos hablado en esta sección. Esa combinación de futurismo adaptada al entorno africano, en la que las referencias son los personajes y las figuras de las leyendas africanas y de las diversas cosmovisiones de estas sociedades. La inspiración de este escritor se sitúa en la espiritualidad africana, la mitología y sus religiones.

Por último, la sudafricana Saaleha Bhamjee  mezcla de manera curiosa literatura y cocina y es una bloguera casi compulsiva que mantiene al día a sus seguidores a través de su blog Afrocentric Muslimah, con sus historias, pero también con sus opiniones y sus inquietudes, entre las que aparecen las reflexiones sobre la industria literaria o sobre la producción literaria.

La incógnita sobre el ganador se desvelará la próxima semana durante la celebración del Festival Writivism. La cita albergará las conferencias de conocidos escritores, pero también toda una serie de eventos relacionados con el proceso creativo y con la crítica literaria, con la escritura de historias cortas y de poesía, con las lenguas nacionales, la literatura erótica y la de ciencia ficción y con el papel del periodismo dentro de la literatura, entre otras cuestiones.

El festival incluye actividades musicales o la danza, otras pensadas para acercar a los escolares a la literatura y lecturas de obras contemporáneas. El evento buscar generar un espacio de debate sobre la escritura pero también acercar al público y a los artistas y convertirse en un escaparate de los nuevos valores.

¿Están, por fin, los escritores africanos conquistando su espacio?

Imagen de los finalistas de la presente edición de The Man Booker International Prize

Imagen de los finalistas de la presente edición de The Man Booker International Prize

Quizá sólo sea una sensación o quizá tengamos tantas ganas de que ocurra que hacemos una interpretación intencionada, pero algunos indicios nos hacen pensar que, después de décadas de menosprecio, los escritores africanos están conquistando el espacio que les corresponde. Hemos visto a autores como Chimamanda Ngozi Adichie o Binyavanga Wainaina aparecer en listas de los mejores libros del año o de las personas más influyentes. Hemos visto también a escritores africanos como el fallecido Chinua Acheve o, más recientemente, Ngũgĩ wa Thiong’o aparecer en las quinielas del Premio Nobel de Literatura. El último de estos indicios acaba de hacerse público, es la lista de finalistas de uno de los premios literarios más prestigiosos del mundo, el Man Booker International Prize 2015. Esta lista, formada por diez autores, incluye cuatro africanos y, más concretamente, tres de África subsahariana y uno de África del Norte.

Es cierto que los responsables de este premio, que cuenta seis ediciones, no se caracterizan por arriesgarse especialmente en sus nominaciones y que apuestan habitualmente por carreras consolidadas. En esta última lista de nominados aparecen dos de las figuras más incuestionables de la literatura contemporánea africana, el mozambiqueño Mia Couto y el congoleño Alain Mabanckou. El tercer nombre de África Subsahariana que aparece en la lista es quizá algo menos conocido. Se trata de la sudafricana Marlene Van Niekerk.

De hecho en la historia del premio y hasta la presente edición, sólo dos autores africanos habían sido seleccionadas como finalistas y sus nombres no resultan nada sorprendentes. Se trata del nigeriano Chinua Acheve, en 2007, y el keniano Ngũgĩ wa Thiong’o, en 2009. Precisamente, Acheve consiguió ganar este premio.

Arriba a la izquierda, Alain Mabanckou; a la derecha, Marlene van Niekerk; abajo a la izquierda, Mia Couto; y a la derecha, completando el cuarteto africano, el libio Ibrahim al-Koni.

Arriba a la izquierda, Alain Mabanckou; a la derecha, Marlene van Niekerk; abajo a la izquierda, Mia Couto; y a la derecha, completando el cuarteto africano, el libio Ibrahim al-Koni.

Curiosamente los autores seleccionados escriben en lenguas diferentes. Mia Couto, lo hace habitualmente en portugués; Mabanckou, en francés; y Marlene Van Niekerk, en afrikáans. Este último dato, resulta también importante, la autora sudafricana escribe en una de las lenguas nacionales africanas y, a pesar de ello ha sido seleccionada para un premió internacional del calado del Man Booker International Prize. Aunque no hay que obviar que prácticamente todas sus obras han sido traducidas al inglés y Triomf, la novela que le dio una mayor popularidad, fue también llevada al cine.

En la presentación de la lista de finalistas ha tenido un especial protagonismo la cuestión de la diversidad. La presidenta del jurado, Marina Warner, en su comparecencia oficial hizo declaraciones como que “los escritores seleccionados ofrecen una extraordinaria variedad de experiencias” o que “la ficción puede ensancharnos el mundo a todos”. Precisamente esta última idea es la que lleva a reclamar el reconocimiento de los escritores africanos, porque si la literatura ayuda a ampliar los horizontes, no se pueden obviar las producciones de un importante porcentaje de la población mundial y de una literatura que además aporta una visión muy particular.

Se ha destacado en todos los ámbitos que seis de los escritores que aparecen en la lista de finalistas pertenecen a países que nunca antes habían tenido representantes en esta fase final premio. Lo que pone de manifiesto que los responsables del premio han hecho un esfuerzo por abrir sus propios horizontes. Por primera vez, además no hay dos aspirantes de la misma nacionalidad. Y The Guardian, por ejemplo, destacaba que escritores de renombre mundial, como Karl Ove Knausgaard y Haruki Murakami habían quedado fuera de la lista, lo que avala la importancia del premio.

La lista se anunció recientemente en la localidad sudafricana de Ciudad del Cabo y el nombre del autor ganador se anunciará el 19 de mayo en Londres. El escritor que finalmente se haga con el premio será galardonado con 60.000 libras. En todo caso, sea o no uno de los tres creadores de África Subsahariana el que aparezca en el anuncio definitivo, la literatura africana ha dado, sin duda, un nuevo paso hacia la normalización de su reconocimiento.

Un empujón a las literaturas en lenguas africanas

El de la lengua es un debate recurrente en las literaturas africanas. Escribir en lenguas nacionales o en las de origen europeo se convierte en una discusión casi filosófica para muchos escritores del continente. No es habitual que en esta sección se hable de la convocatoria de premios, sino que se espera a conocer los nombres de los ganadores para poder presentar una muestra de referentes literarios africanos. Sin embargo, hay un galardón recién creado que ha despertado grandes expectativas y que, sólo por su filosofía ya merece una atención espacial. Se trata del Mabati-Cornell Kiswahili Prize for African Literature, un premio destinado a las obras en lengua swahili que fue presentado hace unas semanas en el Ake Art & Books Festival de Nigeria.

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En el debate sobre la lengua de escritura influyen los criterios más diversos. Hay autores que rechazan las lenguas de origen europeo como herramientas de colonización. Otros, que utilizan lenguas africanas simplemente para estar más cerca de un público popular. Los hay que no tienen las capacidades para escribir en idiomas nacionales, que se expresan mejor por escrito en inglés, francés o portugués, que han recibido su educación formal en estas lenguas y cuyos referentes literarios suenan a estos idiomas. Y hay escritores que tienen voluntad de llegar a una audiencia global y consideran que la puerta de entrada es más amplia a través de idiomas de origen europeo. El mosaico de situaciones y de posicionamientos es tan variado como complejo. En todo caso, las dificultades para escribir (y, sobre todo, para publicar) en lenguas africanas es una realidad.

Este premio pretende convertirse en un puntal del fomento de la literatura en una de las lenguas más habladas del continente africano y cuenta con un consistente soporte institucional. Detrás del Mabati-Cornell Kiswahili Prize for African Literature está una de las instituciones universitarias más prestigiosas del mundo, la Cornell University, y la empresa metalúrgica keniana Mabati Rolling Mills. Pero además cuenta con el aval de sus fundadores, auténticas personalidades de las literaturas africanas. El recurrente aspirante al Premio Nobel de Literatura Ngũgĩ wa Thiong’o y la crítica literaria Lizzy Attree están detrás de este galardón. No es extraño que el propio Ngũgĩ wa Thiong’o hubiese abandonado el inglés como lengua de escritura a favor del kikuyu como muestra de coherencia de su posición anticolonial. Thiong’o ha manifestado reiteradamente que su objetivo es llegar a las capas más populares de la sociedad y que considera que lo hace de manera más natural escribiendo en su lengua materna.

Ngũgĩ wa Thiong’o firmando autógrafos en Londres en Londres. Foto: David Mbiyu, a través de Wikipedia.

Ngũgĩ wa Thiong’o firmando autógrafos en Londres en Londres. Foto: David Mbiyu, a través de Wikipedia.

En el mismo sentido, el Mabati-Cornell Kiswahili Prize for African Literature intenta ser un contrapeso de otros premios importantes (desde el Caine Prize hasta el Etisalat Prize), destinados a autores africanos, pero para obras escritas en inglés. Los impulsores de esta iniciativa parten de la base de que los premios son fundamentales para construir un sistema literario firme y fuerte. El propio Thiong’o señaló en la presentación del premio que la iniciativa “es una apuesta decidida para conseguir que los escritores africanos en lenguas nacionales encuentren su lugar y su reconocimiento en el panorama global de la literature”. “Los premios se han utilizado habitualmente para enterrar a las literaturas y las lenguas africanas bajo el aluvión eurófono”, señaló el escritor keniano que se confesó heredero de “los sueños de Diop, A.C. Jordan, Obi Wali y otros”.

El swahili es una de las lenguas más habladas del continente y tiene características destacables. Se trata de un idioma utilizado por entre 120 y 150 millones de personas, entre las que se encuentran los habitantes de los tres países de África oriental de la que es lengua oficial, Uganda, Tanzania y Kenia; pero también muchos de los países cercanos de la región desde la RD Congo hasta Ruanda. Se considera que el swahili ha terminado siendo una lengua franca (igual que en otros lugares lo son las lenguas de origen europeo) en una región en la que se hablan decenas de idiomas diferentes. Y es eminentemente la lengua comercial y de los negocios en el este del continente.

Más allá del fomento de la pura producción literaria, el también escritor y profesor de inglés de la Cornell University, Mukoma Wa Ngũgĩ, valora la iniciativa desde la perspectiva de la solidaridad. “El premio supone un precedente histórico para la filantropía africana destinada a los africanos y muestra cómo la filantropía africana puede centrarse en la producción cultural del continente”. Y en una línea similar se ha expresado Sarit Shah, representante de la empresa patrocinadora del galardón: “El apoyo a la literatura y a la alfabetización es crucial para el desarrollo de una cultura floreciente (…). El nuevo premio para literatura swahili busca reconocer a los escritores, artistas y pensadores de África Oriental que, a través de su trabajo, fomentan la alfabetización. Creemos que es vital para volver a conectar el mundo de las ideas con el mundo práctico de los negocios y el comercio”.

Está previsto que los ganadores del premio, en las modalidades de narración y de poesía, se anuncien en octubre de 2015 y recibirá 5.000 dólares, además de ver publicadas sus obras. Los segundos y terceros premios están dotados con 3.000 y 2.000 dólares, respectivamente. Y además de fomentar la literatura swahili pretenden convertirse en referentes para iniciativas similares destinadas a otras lenguas africanas, según manifestó la otra fundadora del premio, Lizzy Attree.

Una fiesta para la literatura infantil

Logo del premio. Fuente: web oficial.

Logo del premio. Fuente: web oficial.

Sólo tiene 12 años y ya ha ganado un importante premio de la literatura africana y, sin duda, uno de los más prestigiosos de la literatura infantil. Kanengo Rebecca Diallo es de Tanzania y le acaban de conceder el “Golden Baobab Prize for Rising Writers”, la modalidad del Golden Baobab Prize destinada a escritores de menos de 18 años, por su historia Pieces of Africa. La joven escritora (la escritora niña, más bien) representa a la perfección el espíritu del Golden Baobab Price, la voluntad de demostrar la existencia de autores emergentes de literatura infantil. Por ello, el Golden Baobab Prize también concede otras dos categorías, la de libro ilustrado y la de primeros capítulos, que han ido a parar en esta quinta edición a las sudafricanas Liza Esterhuyse, por The Little Hippo, y Karen Hurt, por What’s Going on at 179 Jabulani Street?, respectivamente.

Kanengo Rebecca Diallo. Fuente: web oficial del premio

Kanengo Rebecca Diallo. Fuente: Web oficial del premio.

La ganadora del premio destinado a menores de 18 años sorprende en sus declaraciones por su madurez, por su ingenio y por la demostración de la relatividad del tiempo. Asegura que hace mucho tiempo que se dio cuenta de que lo que quería hacer era escribir, concretamente tres años, aunque confiesa que escribe historias desde que tenía siete años. En realidad, según sus explicaciones, sus compañeros de clase (de la escuela) han tenido una gran importancia en su dedicación a la escritura, por un lado, porque fueron ellos los que le animaron cuando escucharon en el aula sus primeras historias y, por otro, porque fueron sus compañeros los que le empujaron a presentar una de esas aplaudidas narraciones al Golden Baobab Prize. Su visión de la literatura es tan pura y tan inocente que es una auténtica lección. Cuando le preguntan por qué escribe, su respuesta es sencilla: “Escribo para inspirar a otras personas y para crear mis propios personajes y darles vida”.

La proyección de Kanengo Rebecca Diallo es prometedora. Asegura que su Pieces of Africa es sólo una primera entrega y que la serie completa debería estar compuesta por cinco libros. Asegura que ese es su proyecto, completar la serie, para poder empezar con otras, que al parecer ya tiene en mente.

Pieces of Africa presenta las aventuras de cuatro niños de diferentes lugares de África que han sido elegidos para resolver el rompecabezas que debe salvar el mundo. Los pequeños tienen que encontrar las piezas repartidas por todo el continente. No han sido los primeros encargados de esta labor, sin embargo, sus predecesores siempre han fracasado, ellos tienen el reto de completar su labor en un tiempo récord para evitar la destrucción de todo el planeta.

Liza Esterhuyse. Fuente: Web oficial del premio.

Liza Esterhuyse. Fuente: Web oficial del premio.

La ganadora del premio al libro ilustrado (la categoría de historias orientadas a niños de entre 6 y 8 años), la sudafricana Liza Esterhuyse es una terapeuta ocupacional que destina su tiempo a la educación especial. Asegura, en sus declaraciones a los organizadores del premio, que es una apasionada de la literatura desde que era niña, “desde antes incluso de aprender a leer”. Su sueño es que “la literatura infantil africana crezca y se fortalezca lo suficiente como para superar todos los obstáculos que se le presentan”. Es así como Esterhuyse cree que esta literatura podrá “llegar a todos” y que todos los niños podrán disfrutar de ella.

The Little Hippo cuenta la historia de una extraña migración, la de un hipopótamo que se ve empujado por una sequía a desplazarse siguiendo el ejemplo de otros animales de la sabana. Evidentemente para el pequeño hipopótamo el viaje puede llegar a ser un calvario, pero durante su trayecto se irá encontrando con amigos que le harán más llevadero este arriesgado viaje.

Karen Hurt. Fuente: Web oficial del premio.

Karen Hurt. Fuente: Web oficial del premio.

Por último, Karen Hurt, la ganadora de la categoría de historias destinadas a niños de entre 9 y 11 años, también se confiesa ávida lectora por herencia familiar. Asegura, a los organizadores del premio, que construye historias desde que aprendió a escribir y que una de sus primeras experiencias fue ser la encargada del diario de viaje familiar en cada uno de los traslados que hacían. Hurt señala que la literatura infantil africana necesita ofrecer diversidad de géneros y una contextualización en entornos que puedan ser reconocibles y atractivos para los niños del continente y se lamenta considerando que esa labor lleva retraso, mientras que los niños del resto del mundo ya han podido disfrutar de esa experiencia.

What’s Going on at 179 Jabulani Street? es una historia recurrente en la literatura juvenil aunque con ingredientes muy africanos. Se trata de las aventuras de un adolescente que inicia una arriesgada investigación a partir de un elemento al que se había opuesto firmemente. En su recorrido, evidentemente, se encuentra con una compañera de viaje y sus ires y venires se mezclan la caza furtiva, los ancianos artesanos y, también evidentemente, el perro fiel que acompañará a los adolescentes.

El Golden Baobab Prize  es una iniciativa de la organización ghanesa The Golden Baobab Foundation for Education que recibe para ello el apoyo de otras entidades. La voluntad de este certamen es animar la producción de literatura infantil y juvenil y abrir la puerta a nuevos talentos, por eso, uno de los requisitos es que las obras presentadas sean inéditas y escritas por ciudadanos africanos. En esta quinta edición, los organizadores del premio han recibido 180 originales procedentes de trece estados africanos, aunque, evidentemente, con mayoría de los países anglófonos, ya que es en este idioma en el que se presentan las obras concursantes.

Además de los premios para los ganadores (una dotación económica y la posibilidad de la publicación de las obras), el premio tiene una función de escaparate. El proceso de selección de las obras galardonadas, permite que muchos otros participantes consigan visibilidad, a través de la propia organización del premio y del resto de medios internacionales y páginas web que se van haciendo eco del evento. De hecho durante esta edición, la organización publicó el 30 de agosto una primera lista de las 25 obras preseleccionadas y el 1 de noviembre una lista de los ocho finalistas correspondientes a las tres categorías. Estas listas, además de ir manteniendo la tensión en torno al fallo del jurado, son una plataforma para algunos de los participantes y, sin duda, una buena muestra de la salud de la que goza la producción de literatura infantil y juvenil en África (aunque no sea necesariamente el mismo diagnóstico que el de la industria editorial).

La literatura africana gana en el PEN International New Voices Award

El PEN Internacional (la organización que agrupa escritores de todo el mundo) nos ha permitido descubrir a una nueva promesa de la literatura africana. Lo ha hecho a través de la organización de la primera edición del New Voices Award (Premio Nuevas Voces) que se falló durante el pasado mes de septiembre. El ganador ha sido precisamente un autor africano, se trata del joven sudafricano de 27 años Masanda Ntshanga.

Masanda Ntshanga recibe el premio de Alain Mabackou. Fuente: Books Live

Masanda Ntshanga recibe el premio de Alain Mabackou. Fuente: Books Live

La voluntad de descubrir nuevos talentos estaba perfectamente clara en el espíritu del premio, como señalaba Laura McVeigh, directora ejecutiva de PEN Internaiconal: “En cada generación literaria el talento encuentra la manera de sobresalir, pero el premio Nuevas Voces espera acelerar este proceso resaltando el trabajo de aquellos escritores que aún no han sido publicados”. La organización, que vela especialmente por la difusión de la literatura y la defensa de la libertad de expresión (sobre todo, en lo que se refiere a la producción literaria), pretendía aportar con esta convocatoria su grano de arena a la apertura de las puertas de la industria editorial a escritores noveles.

El hecho de que en la primera edición de este premio, el galardonado haya sido un autor africano muestra el buen momento que vive la literatura del continente y hace pensar en que en condiciones de igualdad los literatos del continente negro tienen mucho que decir. La dinámica del premio ponía en pie de igualdad a las delegaciones nacionales de la organización, ellos mismos eran los que proponían los autores a la competencia global. El PEN Internacional tiene satélites en 87 países. Curiosamente, también, de los seis miembros del jurado, dos eran africanos. Se trataba de la editora nigeriana Bibi Bakare-Yusuf y el escritor congolés Alain Mabanckou.

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“Space” ha sido el aplaudido relato de Ntshanga, licenciado en filología inglesa de la Universidad de Ciudad del Cabo (University of Cape Town – UCT). La narración cuenta la historia de un grupo de adolescentes o más bien niños de Bhisho. En unas declaraciones publicadas en la web sudafricana DispatchOnline, el autor asegura que se trata de “una historia sobre la transición”, algo así como un cambio de edad y de status social. Por decirlo de alguna manera, y recurriendo al tópico, es un relato sobre la pérdida de la inocencia infantil.

La presencia de un hombre extraño, las miserias familiares que sólo se entrevén, las travesuras de los niños, el aburrimiento del colegio, el despertar a la sexualidad y las relaciones amistosas son algunos de los elementos que se perfilan en este relato corto. Ntshanga mezcla en un lenguaje sencillo y un estilo directo, la imaginación propia de la infancia con la realidad social más cruda. Sin embargo, esa realidad parece mucho menos cruda, más natural vista desde los ojos de un niño, sin adornos y sin aspavientos.

“Space”, en todo caso, deja una cierta sensación de parcialidad, de algo incompleto, de un primer bocado; quizá, en parte, buscado por el propio autor. De todos modos, el protagonista, sus compañeros y el misterioso hombre de la narración podrían, perfectamente, protagonizar un relato en el que se desarrollasen con más calma sus evoluciones hacia la adolescencia.

Ntshanga llegó a la última fase de la selección junto a Claire Battershill, la representante del PEN Canadá, y  José Pablo Salas, propuesto por el PEN Méxicoy cuyo relato fue traducido al inglés para su valoración por Jennie Rothwell. Por esta competencia, el escritor sudafricano se ha hecho acreedor, con el New Voices Award, de un premio de 1.000 dólares en metálico y la publicación del relato, junto a una selección del jurado, en la revista del PEN Internacional. De momento, “Space” se puede leer a través de este enlace.