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La 7ª edición de Africa Writes buscó historia, memoria y espiritualidad

Ayesha Harruna Attah en la presentación de su libro The Hundred Wells of Salaga en Africa Writes 2018 / Foto: Iván González

Africa Writes regresó a las instalaciones de la British Library de Londres el pasado fin de semana. El certamen, organizado por The Royal African Society, dio visibilidad a la escena literaria africana y de la diáspora con una cita que acogió a más de 60 participantes de diversos países como Camerún, Nigeria, Uganda, Kenia o Zimbabue.

A pesar de la baja de Warsan Shire por problemas de salud, la 7ª edición de Africa Writes estuvo cargada de una potente y diversa programación donde la historia, la memoria y la espiritualidad fueron los principales ejes temáticos. La presencia femenina, con hasta 5 lanzamientos, fue clave en esta edición. “La decisión de programar a todas estas jóvenes mujeres fue una reflexión de la actual escena literaria más que una respuesta al contexto político social”, explica a Wiriko una de las programadoras del festival, Caitlin Pearson.

The Hundred Wells of Salaga de Ayesha Harruna Attah y These Bones Will Rise Again de Panashe Chigumadzi se unieron a los debuts literarios de Novuyo Rosa Tshuma, House of Stone, y de Akwaeke Emezi, Freshwater. Cuatro escritoras cuyas obras se complementan y que miran al pasado desde un nuevo punto de vista. Las jóvenes fueron las sensaciones de una edición que navegó las distintas expresiones literarias sobre apropiaciones, construcción de realidades y mundos. “Nuestro trabajo se ha centrado en la realidad igbo y en la ontología tras la separación que supuso el colonialismo”, dice Pearson.

En el festival, que programó hasta 25 eventos, hubo espacio para adentrarse en la literatura camerunesa y conocer las nuevas generaciones de escritores en Uganda. Además se debatió la importancia de la literatura africana en los currículums escolares y la irrupción de pequeñas revistas literarias tanto en el continente como en la diáspora. Se incluyó también un taller sobre las ideologías afrofuturistas de Black Panther en la literautra, el arte y la moda y se organizó una noche de temática Wakanda que contó con la participación del colectivo Octavia Poetry.

La identidad y la pertenencia también fueron materias esenciales como herramienta de diálogo. La literatura responde al contexto sociopolítico producido por el Brexit y se realizaron sesiones en las que se ahondó en las figuras literarias en la Londres georgiana y eduardiana y se exploraron las diversas representaciones de la identidad con producciones como COAT del cantante y escritor Yomi Sode.

Sode, encargado de inaugurar esta edición, llenó el auditorio con una obra teatral que enfrenta al joven Junior con el regreso a su Nigeria natal tras la muerte de su abuela. Su país de origen, extraño y desconocido tras dejarlo a los 9 años, es sin embargo un vínculo emocional y cultural con la que lidiar a diario. “Es embarazoso que no sepa el nombre de mis abuelos pero puedo nombrar todos los discos de Kanye”, reconoce Junior.

El podcast cultural Mostly Lit volvió al festival en compañía de la periodista y escritora Afua Hirsch. La conversación desgranó los detalles del último libro de Hirsch, BRIT(ish), en el que se buscan respuestas al significado de ser negro y británico en la actualidad.

“Estamos en una fase histórica en el Reino Unido en el que la idea de ser británico está siendo explorada de diferentes maneras y existe un interés en la presencia de africanos y descendientes de africanos aquí”, explicó Pearson.

Una de las sesiones más esperadas del festival fue Loving Womxn: Deliberate and Afraid of Nothing donde se compartieron las experiencias de mujeres que toman conciencia de su identidad a través de la escritura. La editorial nigeriana Cassava Republic presentó She Called Me Woman, una recopilación de 25 historias que dan voz a mujeres queer en Nigeria. También hubo espacio para reivindicar Sista!, una antología de mujeres lesbianas y negras en el Reino Unido con descendencia africana y caribeña.

Liv Little, editora de la revista gal-dem defendió su publicación como “plataforma para mujeres negras que viven su identidad sin remordimientos”. La escritora ecuatoguineana Trifonia Melibea Obono también participó del coloquio gracias a un video grabado con antelación en el que introdujo su última novela, La Bastarda, que acaba de traducirse al inglés.

Asistentes al festival literario Africa Writes / Foto: Iván González

Cuando en muchos países de África se clama que la homosexualidad es una importación occidental, la literatura desmorona el argumento de políticos y líderes religiosos. Otro ejemplo es Lives of Great Men, la memoria gay del periodista y escritor nigeriano Chiké Frankie Edozien.

La 7ª edición de Africa Writes superó el número de asistentes según los organizadores consolidándose como un espacio para un público diverso que consume literatura africana y en la diáspora. “El festival definitivamente continuará exhibiendo historias de jóvenes, queer y mujeres. La involucración de los jóvenes es importantísima porque ellos son la próxima generación de lectores y escritores”, concluye Pearson.

Fotografía para la visibilización LGTBI en Cabo Verde

Aunque en Europa y América la realidad de las comunidades LGTBI+ ha mejorado en las últimas décadas, lo cierto es que en el continente africano la situación es dramática. Por poner algunos ejemplos: países como Sudán o Mauritania penan la homosexualidad con la muerte, y otros como Tanzania o Uganda la castigan con cadena perpetua. Sudáfrica sigue siendo, no sin obstáculos, el faro de esperanza para el continente al ser el primer país en reconocer las uniones civiles del mismo sexo desde 2006. En otros países como Cabo Verde, donde la situación ha mejorado, las personas LGTBI+ siguen haciendo frente a numerosos desafíos.

Fotografía perteneciente a la colección ‘Musas de Cabo Verde’, de Juliette Brinkmann

Por ello la colección fotográfica ‘Musas de Cabo Verde’, que acoge el Museo de Arte Africano de la Fundación Jiménez-Arellano Alonso hasta el ocho de julio, es tan necesaria. Su autora, Juliette Brinkmann, lleva una década viviendo en el archipiélago y cuenta con una larga experiencia en captar, a través de la cámara, la realidad social en la que se encuentra. Sus trabajos se remontan a la década de 1990, cuando retrató en Berlín la movida alternativa , y suele centrarse en temáticas sociales. “Soy activista y fotógrafa, cree ‘Musas’ para luchar contra los prejuicios. El objetivo de esta exposición es repensar el alma, el cuerpo y el amor. ¿Qué es la belleza? ¿Qué es un hombre y qué es una mujer? ¿Qué es lo que resulta tan molesto de las personas trans?”, se pregunta Brinkmann en una entrevista a Wiriko.

A través de esta colección podemos entrar en el mundo de Elton, Steffi, Bellisima, Luna, Edinha, Susi o Anita que fueron fotografiadas en un momento de inflexión para la comunidad LGTBI+ en las islas. En 2013 se celebró la primera marcha del Orgullo en África. “Lo cierto es que el gaypride de ese año comenzó con un puñado de personas, pero la semana cerró con la lectura del manifiesto en el que se reunieron más de 1000 asistentes”, comenta la fotógrafa.

Fotografía perteneciente a la colección ‘Musas de Cabo Verde’, de Juliette Brinkmann

En general, Cabo Verde suele ser considerado como un modelo a seguir en África, sobre todo por su consolidación como Estado democrático, sus niveles de crecimiento y por haber dejado atrás los años de hambrunas que tanto afectaron al país. No obstante la población caboverdiana sigue luchando contra males como las altas tasas de desempleo, el VIH, la drogadicción y, por supuesto, la igualdad de derechos. La homosexualidad y, especialmente la transexualidad, siguen siendo un tema tabú y es rechazado por la sociedad. Así lo remarca Anita, una de las protagonistas en los textos que acompañan la colección: “Íbamos vestidas de mujer y caminábamos juntas por las calles de la ciudad. Nos insultaban y nos tiraban piedras”.

Aunque la situación ha mejorado en la última década, el problema sigue latente. “Si hacemos una retrospectiva de los últimos diez años se ven más parejas homosexuales mostrándose tal y como son en público y se ha abierto un debate en la televisión y en la radio”, comenta la autora. “Sin embargo sigue existiendo una fuerte discriminación hacia esta comunidad debido a la enorme dificultad de encontrar un puesto de trabajo, así como el acceso a la asistencia sanitaria y la educación, o el rechazo en el día a día”, añade.

A través de esta exposición no vemos sólo la intolerancia y el rechazo, también vemos la aceptación propia, la fuerza para seguir adelante y, sobre todo, la esperanza en un futuro mejor. Las fotografías vienen acompañadas de los testimonios de las protagonistas y aunque cada una de ellas tiene deseos personales, una cosa está clara: todas buscan la normalización de su situación, que se refleja en el deseo de tener una casa, una relación estable, casarse o tener hijos.  En definitiva, ‘Musas de Cabo Verde’ representa la resistencia frente a la reclusión, la lucha por el reconocimiento social y la pugna por normalizar algo tan simple como la vida. Pero también nos recuerda que nos queda mucho por hacer y que aunque en algunas regiones la situación parece ser aceptable, debemos seguir combatiendo todas las fobias contra las personas LGTBI+ y poner fin al odio en nuestras sociedades.

Como el viento intocable: Voces feministas contra la homofobia

Por Mariana Jorge Lozano (editora de Baphala Ediciones)

Frente a la creencia generalizada de que la poesía es algo hermoso, que exalta sentimientos de amor y de belleza física y moral, hay otra que piensa que la poesía es instrumento del activismo. El arma que lucha contra todo aquello feo, corrosivo e hiriente que hay en la vida. La palabra tiene ese poder, poner al descubierto situaciones y hechos horribles con la finalidad de que la obra literaria sea en sí misma agente del cambio, que expone al mundo sus vergüenzas.

Cuando, hace casi un año, empecé esta iniciativa llamada Baphala Ediciones precisamente lo que buscaba era dar voz a los que no la tienen. Quería que todo aquello que publicase mostrase situaciones reales y, de un modo u otro, fuese crítica de situaciones de injusticia y violencia. En un continente como África, donde la homosexualidad se considera delito en varios países y en algunos de ellos incluso supone pena de muerte, me parecía vital apoyar a estas autoras y autores y darles la oportunidad de divulgar su mensaje más allá de sus propias fronteras. La literatura LGTBI sigue siendo, por desgracia y a pesar de las múltiples iniciativas editoriales existentes, un género minoritario en nuestro país, donde la situación del colectivo LGTBI es mucho más alentadora que en Nigeria, Marruecos o Zimbabue. En África, la labor de escritoras, escritores, editoras y editores es todavía mucho más difícil y llena de obstáculos. Es por esto que decidí rebuscar entre las literaturas africanas con el propósito de ponérselo un poquito más difícil a aquellos que odian. Nuestra voz no será silenciada, ni dejaremos de existir. No importan las persecuciones, las injusticias o la violencia. Así que es mejor que se vayan acostumbrando.

La literatura como activismo LGTBI: ese era el reto. Por eso, cuando a finales del año pasado, recibí un email de Arrate Hidalgo (editora de ficción especulativa feminista, traductora literaria y escritora) y Lawrence Schimel (escritor bilingüe y traductor literario) proponiéndome traducir a cuatro manos Como el viento intocable (Like the untouchable wind) para Baphala, bastaron unas horas para saber que ese poemario debería de ver la luz del día en mi editorial. Como el viento intocable es una antología poética que recopila la obra de siete mujeres queer de Zimbabue y que es resultado de unas jornadas de escritura creativa llevadas a cabo en octubre de 2015 bajo la supervisión de Makhosazana Xaba. Xaba, poeta y escritora de relatos, es conocida por el público español debido a ser la recopiladora de Queer Africa, antología de relatos publicada por Dos Bigotes bajo el título Los deseos afines. En estas jornadas de trabajo, Xaba, tal y como nos explica en el prólogo de Como el viento intocable, insta a estas mujeres a crear poesía, no desde el punto de vista del perfeccionamiento de la técnica, sino otorgándole mayor relevancia a los sentimientos evocados en ella. He aquí el resultado, una recopilación variopinta de voces queer que nos hablan de sus intimidades y nos ofrecen una ventana a sus mundos interiores. Una lucha feminista contra la homofobia.

A pesar de la calidad literaria que los trabajos de estas siete mujeres muestran, la verdad es que tan solo dos de ellas son poetas en su vida diaria. Las demás se dedican a diferentes actividades, más o menos artísticas. Es por esto que su labor poética todavía tiene mayor relevancia. Es la voz de la calle, de mujeres reales que ofrecen sus vivencias sin filtrar a través de ningún tamiz. Poesía donde la técnica y las convenciones literarias no actúan de freno a la creatividad. Blu nos habla a través de su poesía optimista y llena de humor de su experiencia como mujer queer, mirando al futuro y desafiando lo establecido a través del amor lésbico. Sikhulile nombra instrumento de su activismo a su amor por otra mujer, convirtiendo su deseo en la mejor arma contra la intolerancia. Norma nos habla de la vida y la muerte y de problemas universales, mientras Portia trata temas existenciales, también desde el humor. Pugeni aporta quizás la pieza que mejor resume el objetivo de este poemario, el activismo. Con “Angry Black Woman” (“Negra cabreada”), nos enseña que la poesía no es solo belleza: es también rabia. Finalmente, Duduzile y Caroline describen el lado más oscuro y violento de la homofobia en la que viven envueltas.

Si la poesía y la literatura en general, es voz de los sin voz y activismo social, sin duda esta antología consigue empoderar a mujeres que no lo tienen fácil pero, a pesar de ello, no se resignan al silencio. Estas son voces femeninas y feministas que luchan sin temor contra todo aquello que las oprime. Y en Como el viento intocable hablan bien alto a quien las quiera escuchar.