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Cuando Sami Tchak hizo caer las máscaras

La fiesta de las máscaras es, sobre todo, un ejercicio de transgresión que va más allá de la ruptura estética. Aunque pueda generar algunas dudas por el tono derrotista y cínico que destila toda la novela, el relato toca algunos temas críticos que, precisamente, parece someter a la corrosión que provoca el ácido propio del estilo de Sami Tchak. Este autor, posiblemente, el más popular de los escritores togoleses contemporáneos se ha caracterizado por mirar muy de refilón los límites, lo justo para saber dónde están y poder desbordarlos sin complejos ni contemplaciones.

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

En este caso, la acción se desarrolla en un país desconocido que, sin embargo, remite a ambientes caribeños en un clima en el que se destila calor tropical y decadencia. Es en este momento de búsqueda de referencias para la ubicación del relato cuando uno se topa con una estancia en Cuba del autor, durante la que el escritor togolés realizó un estudio sociológico sobre la prostitución. La fiesta de las máscaras, publicada por la editorial Baile del Sol como inauguracion de una colección impulsada por Casa África, es una historia de relaciones humanas desmedidamente turbulentas, empezando por la de Carlos y Alberta que acaba de manera dramática, precisamente, por una de las cuestiones sobre las que la narración lleva al lector a reflexionar: los malentendidos en las relaciones personales.

Es un tonto desencuentro entre Carlos y Alberta el que desencadena la tragedia en un espacio que podría haberse convertido en la tabla de salvación de dos corazones maltrechos. Las vidas de ambos están en caída libre y ambos parecen ser la solución para el otro. La desdicha, sin embargo, asume el control de la situación. El resultado es una narración con voces múltiples que desprecia el orden lineal. Tanto es así que incluso los muertos se permiten contar su parte de la historia.

Sami Tchak aprovecha la espiral dramática, que puede llegar a recordar a la tragedia clásica, y un asfixiante ambiente que se alimenta de ese clima tropical y las habitaciones cerradas en las que se mezclan sudores, olores y frustraciones, en el que se mueve con soltura. Con esos elementos construye un contexto en el que los personajes confunden pretensiones, esperanzas y experiencias, y en el que se relacionan partiendo de la más absoluta incomprensión. En este caso, los pretendidos sobreentendidos se retuercen para acabar asfixiando a sus autores.

La trama trágica y ese ambiente de confusión permite al escritor togolés darse un paseo por otros temas que van más allá de las relaciones humanas, en las que las máscaras acaban cayendo. Sami Tchak no desaprovecha la oportunidad de dibujar un régimen de un personalismo enfermizo en el que además se gesta la tragedia posterior. Carlos viene de un país que se identifica como “Lo Que Nos Sirve Este País”, en el que el gobierno autocrático de Su Excelencia ha construido a su alrededor toda una telaraña de privilegios y desigualdades. La familia de Carlos, que procede del lodo, se encuentra alternando con los elegidos del régimen, debido a los devaneos sexuales de Carla, su hermana, que a cuenta de sus amantes se convierte en el sustento de la posición de la familia. En todo caso, Carlos acaba pagando un alto precio por esa vida de lujos.

La crítica a esos sistemas dictatoriales se hace evidente a través de los detalles de sus cloacas sociales. La misma suerte de paso por el tamiz crítico corre la hipocresía de los desfavorecidos, un terreno que Tchak dibuja como con abundancia de buenas y chacales dispuestos a alimentarse de los despojos de sus iguales.

En La fiesta de las máscaras, el escritor togolés renueva muchas de las transgresiones que le han hecho conocido. La que la industria editorial impone a los autores africanos en cuanto a temas y enfoques e, incluso, ambientación. De nuevo, Sami Tchak sitúa la trama lejos de Togo, e incluso del continente. Pero también las que tienen que ver con el decoro de las relaciones sexuales, no sólo sobrepasa las barreras relacionadas con la instrumentalización de las relaciones haciendo que se confundan prostitución y búsqueda de afecto, sino las que tienen que ver con la violencia y con las prácticas sexuales que forman parte de los tabús más inquebrantables.Sin embargo, lo hace siempre desde una cierta corrección con una ausencia absoluta de escenas explícitas, lo que hace que estas transgresiones sean todavía más inquietantes.

 

Una caravana africana de obras y escritores

Un cuentacuentos, una slammer (poesía declamada) y ocho escritores parecen una interesante representación de la actividad literaria y una muestra bastante representativa de una diversidad de manifestaciones en las que se encuentran los géneros más tradicionales y los más innovadores, los que beben de la tradición oral y los que la están constantemente repensando. Este abigarrado grupo ha formado una caravana que ha recorrido cinco ciudades togolesas acercando la cultura a algunas localidades periféricas que habitualmente no tienen acceso a la actividad literaria.

Foto1. jpg: Los preparativos de la caravana para iniciar la ruta por la carretera. Foto: Doh Kokou para la Délégation de l’Union Européenne au Togo.

620 kilómetros separan Dapaong, en el norte de Togo, y Lomé, capital del país situada en el extremo sur, ya en la costa del Golfo de Guinea. Esos 620 kilómetros transcurren por la NI, la principal carretera que hilvana de norte a sur uno de los países más pequeños del continente africano. Ese ha sido el itinerario recorrido durante una semana por esos 10 literatos, todos ellos togoleses, que trataban de acercar las letras a escenarios que están fuera de los circuitos habituales. Las ciudades que incluía el camino de esta comitiva son cinco de las seis urbes más pobladas del país y, sin embargo, solo Lomé supera ampliamente los 100.000 habitantes, con 1.750.000 almas. Dos de ellas están ligeramente por encima de ese rango: Sokodé (115.000) y Kara (110.000); Atakpamé tiene 85.000 habitantes; y Dapaong apenas está por encima de los 50.000 vecinos.

Las actividades de la campaña se han desarrollado en universidades, institutos y diversos centros educativos, pero también en espacios más inusuales. Los literatos se encontraron con los reclusos de un centro penitenciario en Dapaong y con los jóvenes de un centro de ocio en Kara. Todo para bajar la literatura de un pretendido pedestal.

Kangni Alem es uno de los escritores togoleses con más proyección internacional, uno de los autores que han participado en la caravana y también el director artístico del Festival literario Filbleu. Alem hace una interpretación muy simple de lo que suponía para los literatos participar en esta iniciativa. “Los encuentros físicos permiten a los escritores discutir sobre sus obras con sus lectores reales o con los potenciales para descubrir cuáles son los inconvenientes para la recepción de sus obras literarias”, explica el escritor que ha recibido, entre otros, el Grand Prix Littéraire d’Afrique Noire.

La fórmula de la caravana no solo divulga las producciones literarias togolesas, sino que además compone una receta que demuestra a los receptores que la literatura es atractiva. Las claves de esa pócima están formadas por el valor seguro de los cuentos tradicionales que representaba Bessan; el magnetismo de la poesía declamada contemporánea de Wapondi, una poetisa que representa el vínculo entre los versos y la juventud; y un grupo de escritores de diferentes géneros, entre los que se contaban el propio Alem y, por ejemplo, Sami Tchak. Posiblemente, Tchak es el escritor togolés más conocido fuera de las fronteras del país.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí.

Pensar y repensar el África de mañana

Hace ya años que Abdoulaye Wade, el primer presidente senegalés del S.XXI rescató y se apropió de la idea de la Renaissance Africaine. La reformuló como una corriente que liberaría el continente de las ataduras heredadas de la colonización. Al final, su idea de la Renaissance resultó ser, únicamente, un mastodonte de más de cincuenta metros de alto que se erige sobre una colina de Ouakam, en Dakar. Su construcción costó 23 millones de euros. Era la muestra de lo que suponía para Wade la idea del renacimiento africano. Pura megalomanía. Emergía de las élites políticas, un sector demasiado hipotecado para poder comandar la liberación.

Les Ateliers de la Pensée

Les Ateliers de la Pensée

Curiosamente ahora, resurge una idea muy similar, en el mismo lugar en el que se abortó ese renacimiento, pero lanzada desde un escenario bien diferente, el de los pensadores, los filósofos, los historiadores… y los escritores. Los hombres y mujeres que construyen, pero no monumentos a su propia gloria, sino historias, ideas y argumentos. Los hombres y mujeres que construyen los cimientos de la sociedad, de una nueva sociedad. Esta vez, la materialización ha sido una serie de debates y sesiones de reflexión. Y es sólo el comienzo. Les Ateliers de la Pensée, que se han celebrado desde el 28 al 31 de octubre, entre Dakar y Saint Louis, la capital senegalesa y la antigua capital del África Occidental Francesa, son sólo el comienzo.

afrotopia-felwine-sarr-anne-et-arnaudDetrás de esta idea están Achille Mbembe y Felwine Sarr. El primero, Mbembe, es un clásico, camerunés, considerado uno los baluartes del pensamiento crítico africano, sistemáticamente empeñado en cargar de razones las voluntades emancipadoras, las mentes y los espíritus convencidos de que el continente todavía está por descolonizar. El segundo, Sarr, es una de las últimas sensaciones de ese mismo pensamiento crítico. El economista senegalés se ha convertido en un referente popular este mismo año, desde la publicación de su ensayo Afrotopia. Sarr cuestiona los parámetros del desarrollo y el subdesarrollo y propone nuevos marcos de referencia. Sarr preconiza que el bienestar africano ha de ser lo que quiera ser, en definitiva, la necesidad de romper unos lazos que ponen freno, no al desarrollo del continente, sino a la extensión de su bienestar. Un cambio de paradigma.

Recogiendo un testigo que llega desde más allá de las conferencias de Ngugi wa Thiong’o recogidas en Descolonizar la mente y demostrando la falacia del famoso discurso pronunciado por el expresidente francés Nicolás Sarkozy en Dakar, en el que negaba la entrada en la historia del continente africano, Les Ateliers de la Pensée proponen una nueva reflexión. El encuentro ha reunido a una veintena de expertos, filósofos y universitarios africanos para discutir sobre temas como la pervivencia de la herencia colonial, el papel del continente en el sistema mundo, la identidad, las lenguas e incluso el futuro de un planeta que enfrenta una deriva destructiva.

Una de las mesas de los encuentros, con la presencia de los cuatro literatos. Fuente: Perfil de Twitter de la Embajada de Francia en Senegal

Una de las mesas de los encuentros, con la presencia de los cuatro literatos. Fuente: Perfil de Twitter de la Embajada de Francia en Senegal

Abarcar todo el volumen de contenido de un encuentro de estas características resulta una tarea ilusoria y sólo se puede confiar en que las aportaciones de todas esas mentes que piensan un África y un mundo diferente sean publicadas más antes que después. Sin embargo, desde esta sección se impone visibilizar la presencia, entre esta corriente renovadora, de algunas de las plumas más destacadas de las literaturas africanas, al menos, de la que podría enmarcarse en la esfera de influencia francófono. Entre la abrumadora lista de nombres y sin perder de vista que muchos de ellos pueden considerarse literatos, aparecen algunos nombres de escritores de ficción imbuidos por la necesidad de cambiar las reglas del juego que marcan la relación entre el continente africano y el norte global. Sólo por dar una idea de nómina de narradores se puede citar a Leonora Miano, Alain Mabanckou, Abdourahman Waberi y Sami Tchak.

Léonora Miano, imagen de The Four Women Show.

Léonora Miano, imagen de The Four Women Show.

La escritora camerunesa Leonora Miano ha defendido sistemáticamente que el concepto de África más extendido es, en realidad, una construcción occidental y que los propios africanos han llegado a caer en esa trampa. Por ese motivo, la novelista se ha empeñado en derribar los estereotipos que sirven de armazón para esa construcción, al mismo tiempo, que trata de reconstruirla en base a experiencias más genuinamente africanas. Un ejemplo, de esta ingente labor es Volcaniques, une anthologie de plaisir, con el que da carpetazo a las visiones simplistas de la sensualidad que se vive en el continente. Miano acaba de publicar Crepuscule du tourment, un golpe a todo tipo de tabúes relacionado con la feminidad africana, desde la maternidad hasta la homosexualidad.

Alain Mabanckou, imagen de La Maison de la Poésie. Paris

Alain Mabanckou, imagen de La Maison de la Poésie. Paris

Alain Mabanckou ha pronunciado este mismo año la conferencia “Lettres noires: des ténèbres à la Lumière” en el mismísimo Collège de France, en París. En pleno corazón del Hexágono, el congoleño Mabanckou recordó algunas de las vergüenzas de la explotación de África, desde los tiempos de la trata esclavista y los argumentos que sostienen el discurso racista de la inferioridad del africano. Recorrió las sombras de la literatura del continente, pero sobre todo sus luces, al menos, para poner de manifiesto que las hay y muchas. Mabanckou también promovió poco después un debate en el mismo escenario “Penser et écrire l’Afrique aujourd’hui”, una especie de prólogo de estos Ateliers de la Pensée en el que también estuvieron presente varios de participantes, incluido Achille Mbembe. El escritor congoleño, además se ha convertido en uno de los azotes de las dictaduras africanas, fundamentalmente, focalizando sus esfuerzos en las críticas del presidente de su país de origen, Denis Sassou-Nguesso.

waberiAbdourahman Waberi es una de las pocas voces yibutíes escuchadas internacionalmente y esa circunstancia le ha llevado a convertirse en un activista a favor de la democratización y en contra de personajes como el presidente de su país Ismaïl Omar Guelleh. En los últimos tiempos, Waberi ha formado tándem con el propio Mabanckou en la denuncia pública de los sátrapas africanos y en la reivindicación de una sociedad civil, una ciudadanía comprometida como único motor de las transformaciones necesarias para acabar con las desigualdades y como fundamento de unos nuevos sistemas más justos. En la bibliografía de Abdourahman Waberi aparece un título que, en el escenario del debate de Senegal, aparece como especialmente simbólico, Aux États-Unis d’Afrique. Los países africanos tienen la hegemonía mundial y son los europeos los que entran de manera clandestina en el continente negro. Resulta, cuando menos, un curioso ejercicio de empatía.

Sami Track. Imagen de Alchetron.

Sami Track. Imagen de Alchetron.

El togolés Sami Tchak aparece como un escritor controvertido porque no ha tenido reparo en ubicar algunas de sus historias en las zonas más sombrías de la sociedad, ha hablado sin reparo de sexo, de la prostitución o de los bajos fondos y esa dimensión más efectista ha sido la que ha quedado para muchos. Sin embargo, a través de sus novelas, Tchak ha criticado el tratamiento que reserva Francia a los migrantes africanos, la corrupción o la historia de continente en su vaivén desde la época gloriosa de los grandes imperios hasta la predación de los regímenes actuales más carcomidos por los intereses particulares. El togolés ha reflexionado igualmente, tanto en ficción como en ensayos, sobre el papel de la literatura y de los escritores en los procesos de transformación social y en las grandes crisis.

A modo de torpe e insuficiente resumen, dos frases atribuidas en las redes sociales a los dos impulsores del encuentro, una de cada uno de ellos. Achille Mbembe: “Organizar el fin para que renazca el futuro determinará la reflexión filosófica y artística del siglo XXI”. Y Felwine Sarr: “Debemos reengendrarnos, recrearnos. El continente africano se está preparando, está en proceso de alumbramiento”.

Letras de Togo en nuestro paisaje editorial

Aula Wiriko

 

 

 

2ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Ana Martínez-Reina

Dejemos volar nuestra imaginación. Alcemos el vuelo. Oteemos, para poder ver nuestro hermoso aunque herido planeta Tierra, nuestra casa para bien y para mal, y descubrir otros paisajes, otras gentes, otros sonidos. Escudriñemos. Desde el cielo es difícil localizar y definir lo pequeño, aunque existe. Se necesita algo previo, un motivo, un acompañamiento y esto es lo que me he propuesto: mostraros un pedacito de Togo a través de sus letras, de sus voces, de su literatura.

togo

República de Togo, África del Oeste, 6 millones de habitantes, 56.785 km²; Cataluña tiene 7  millones y 32.000 km². Sus habitantes pertenecen a unos 40 grupos étnicos con sus respectivas lenguas, aunque el idioma oficial es el francés.

Autores de Togo editados en castellano en nuestro país

Sami Tchak dest

Sami Tchak (seudónimo de Sadamba Tcha-Koura, 1960-)

Puta vida. Sami Tchak ; traducción de Gema Moral Bartolome. Barcelona : El Cobre Ediciones, 2003. 286 p. Col. La diversidad. ISBN : 9 849609510X. Novela.

Vive en Francia desde 1988, filósofo, sociólogo y novelista con una extensa obra en diversos géneros, ganador de prestigiosos premios.

lapolkaKossi Efoui (1962-)

La polka. Kossi Efoui ; traducción de Nuria Viver Barri. Barcelona: El Cobre Ediciones, 2004. 142 pag.

Col. La diversidad. ISBN : 9788496095571. Novela.

Exiliado en Francia por motivos políticos, filósofo y escritor destacado entre los de su generación, cultiva varios géneros, especialmente el teatro, con una extensa obra. Pertenece a una familia de artistas.

El escritor togolés Théo Ananissoh. Fuente: Africultures

El escritor togolés Théo Ananissoh. Fuente: Africultures

Theo Ananissoh (1962- , criado en Centroáfrica)

Un reptil por habitante. Theo Ananissoh ; traducción de Robert Juan-Cantavella. Barcelona: Alpha Decay 2009. 101 p. Col. Alfaneque. ISBN : 978-84-936540-6-1. Novela negra.

Reside en Alemania, donde trabaja como profesor de Literatura Africana en la Universidad de Colonia, escribe crítica literaria y también novelas cortas, en francés.

hijos del balonKangni Alem (Kangni Alemdjrodo, 1966-)

Hijos del balón : relatos de África, relatos de fútbol. Kangni Alem ; traducción del francés de Manuel Serrat Crespo [Abdourahman A. Waberi, seleccionador]. Barcelona : El Aleph : El Cobre, 2010. 197 p. Col. Casa África. ISBN : 9788476699737. Cuentos.

El primer cuento es La última partida de Beckett, del autor que nos ocupa.

Profesor de teatro y literatura comparada en la Universidad de Lomé (capital de Togo), autor de obras de teatro, relatos y novelas, entre ellas Cola Cola Jazz laureada con el Gran Premio literario de África negra en el 2003.

Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca

Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca

Edem Awumey (1975-)

Los pies sucios. Edem Awumey ; traducción de Laura Salas Rodríguez. Tegueste : Baile del Sol, cop. 2012. 127 p. Col. África. ISBN : 9788494025815. Novela, finalista Premio Goncourt 2009.

Vive en Canadá desde 2005. Con solo tres novelas escritas ya ha ganado varios premios prestigiosos.

kassindjaFauziya Kassindja (1977-)

¿Nos oyen cuando lloramos? Fauziya Kassindja y Layli Miller Bashir ; traducción de Jordi Giménez Samanes. Barcelona : RBA, cop. 2002. 507 p. Col. Testimonios de mujer. Tít. orig.: Do they hear you when you cry? ISBN : 8447323676 (cart.)

Obra autobiográfica, narra la huida de su país para evitar la mutilación genital femenina practicada en algunos lugares del norte de Togo, y su posterior estatus de refugiada. Se han publicado tres ediciones.

Marc K. Djadou (Togo).

África : más de lo mismo. Marc K. Djadou ; ilustraciones Traore Soule Mohamadou. Zaragoza : La Fragua del Trovador, D.L. 2012. ISBN : 9788415044161. Poesía.

Marc, comprometido con su tierra, ama al continente que le vio nacer. No quiere un África doblegada, sino un África en libertad para volver a echar raíces él y su descendencia. Se ha quitado, definitivamente, el velo de la inocencia y exige a todos, como se exige a sí mismo arrimar el hombro para construir ese futuro de posibilidades que tiene el continente africano. Por eso llama a la acción en su poesía espoleando a la pereza y al miedo ancestral.

Cossy Guenou (1948-)

Voces africanas : poesía de expresión francesa (1950-2000). Poema preliminar de Emilio Sola ; selección y prólogo de Landry-Wilfrid Miampika ; traducción de Pablo Montoya y Myriam Montoya ; ilustraciones de Francisco Arráez. Madrid : Verbum, 2000 315 p. il. Col. Verbum poesía.  Texto bilingüe francés-castellano. ISBN : 8479622083.

Se trata de una amplia antología de la poesía africana de expresión francesa que recoge las voces de 21 jóvenes poetas de diez países, entre los cuales figura  La maison les nuages de Cossy Guenou.

Otras obras de este autor :

La maison les nuages. Lome, Haho, 1988.

Emefa. Lome, Haho, 1998.

Sami Tchak, el escritor que no entiende de complejos

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

A menudo la categoría Autores singulares puede parecernos ridícula. Evidentemente, todos los autores son singulares, cada uno de ellos tiene su estilo, sus intereses, sus historias vitales. Pero en esta clasificación, nos gusta incluir a los que nos chocan especialmente, aquellos que por su singularidad se hacen inconfundibles y este es el caso, sin ninguna duda, de Sami Tchak (un pseudónimo tras el que aparece Sadamba Tcha-Koura) un togolés que a sus 54 años ha destacado en la literatura de ficción, pero que ha escrito, y publicado abundantemente, ensayos. Esta otra faceta, la de sociólogo, investigador y ensayista, no es sólo un segundo refugio del autor. Sus dos pieles, la de estudioso y la de literato están íntimamente ligadas. De hecho, los rasgos de su investigación marcan considerablemente su obra.

Se impone hablar de la vida de Tchak antes de explicar por qué se trata de un autor singular. Tcha-Koura se licenció en primer lugar en filosofía en la universidad de Lomé y dedicó los primeros años de su carrera profesional a dar clases en un instituto. Sin embargo, volvió a cambiar de nuevo su lugar en el aula, cuando se trasladó a Francia con la intención de estudiar sociología. En 1993 se había doctorado en la Sorbona. Trabajando como sociólogo llegó a Cuba para hacer un estudio sobre la prostitución y a la isla caribeña le siguió después México y Colombia. Publicó ensayos sobre la prostitución, tanto en el Caribe como en África y sobre la incidencia del sida, antes de que naciese realmente Sami Tchak, el escritor (aunque no hay que perder de vista que ya había publicado su primera novela en Togo antes de trasladarse a Europa y, evidentemente, de pasar por todas las experiencias que le brindó su trabajo de investigación.

Cubierta de Le paradis des chiots, la novela por la que Tchak recibió el Prix Amadou Kourouma.

Cubierta de Le paradis des chiots, la novela por la que Tchak recibió el Prix Ahmadou Kourouma.

La producción literaria de Tchak (con sus dos identidades) está formada, al menos, por cuatro ensayos y siete novelas. Este dato sirve, simplemente, para poner de manifiesto que no pretendemos definir con apenas un par de detalles su carrera como escritor. Sin embargo, hay dos elementos, sobre todo en sus novelas, que le hacen diferenciarse en el panorama literario y, más aún, en el panorama literario africano y que están, sin ninguna duda, íntimamente ligados con su experiencia personal. Desde Place des fêtes (la única de sus novelas publicada en España bajo el título ¡Puta vida!) este novelista togolés no ha dudado en describir en sus narraciones los entornos más sórdidos y oscuros, las sombras de una sociedad que a menudo se empeña en maquillarse y esconderse detrás de una hipócrita apariencia de placidez. Es cierto, Tchak no es el único que hace moverse a sus personajes por esos ambientes y otros ejemplos se han paseado por esta sección. Sin embargo, tampoco se puede decir que los autores africanos que se aventuran en la penumbra sean legión.

De esta manera, el sexo (sin adornos ni aderezos) o la violencia se han convertido en rasgos de la prosa del autor togolés, igual que lo han sido en ocasiones el humor ácido y cínico. En una entrevista publicada en Guinguinbali, el propio escritor aclaraba: “En el corazón de estas sombras, el sexo me parece que es un elemento a partir del cual muchas cosas se pueden observar. El sexo es un buen camino hacia el alma humana, hacia la felicidad y la tristeza de la condición humana. Sin embargo, el sexo no es más que un camino, no es el tema principal de mis novelas”. Y respecto al humor y el cinismo afirmaba: “Es cierto que sin el humor del narrador ¡Puta vida! habría resultado una novela demasiado cínica, pero más allá de la violencia de las declaraciones, se siente también una forma de ternura, una forma de reírse de sí mismo. El narrador se burla de todo, pero sobre todo de él mismo”.


ENTRE LES LIGNES – Sami TCHAK- Togo por AFRICA24

La segunda de las características curiosas de Sami Tchak, quizá una anécdota, pero no deja de ser chocante por excepcional, es que sitúa algunas de sus historias en Sudamérica. Sí, eso es, no es habitual que un escritor africano coloque a sus personajes fuera de África o Europa, aunque sea sin precisarlo. El togolés, sin embargo, dibuja una Sudamérica ambigua a la que le ha encontrado ciertos paralelismos con su continente natal. Lo hace en Le paradis des chiots y en Filles de México.

Portada de la única novela del autor publicada en España, ¡Puta vida!

Portada de la única novela del autor publicada en España, ¡Puta vida!

Nos remitiremos a la explicación que el propio autor da de su obra, para hacer un resumen argumental de todas sus novelas: “Femme infidèle denuncia la poligamia entre los musulmanes pobres de Lomé (Togo), Place des Fêtes aborda la cuestión de los inmigrantes africanos y del racismo en Francia; Hermina pone en escena a un escritor enfrentado a sus dudas; La fête des masques habla de un hombre que, a partir de unos problemas relacionados con su identidad sexual, nos arrastra a los bastidores del poder corrupto de un país sin nombre; Le paradis des chiots da voz a unos niños de las calles de un barrio bastante pobre y violento de Bogotá; Filles de Mexico aborda entre otros temas la cuestión de los negros en Méjico y en Colombia; Al Capone le Malien nos permite seguir a un reportero francés en Guinea y en Mali, países a partir de los cuales nos introduce en las luces y en las sombras del continente africano. Diría bastante esquemáticamente que Al Capone le Malien propone un viaje al corazón del África negra, desde la gloriosa historia del imperio de Mali hasta los grandes estafadores actuales entre los que está el célebre camerunés Donatien Koagne”.

Durante su carrera Tchak se ha hecho acreedor del Grand prix littéraire d’Afrique noire en 2004 y del Prix Ahmadou Kourouma por Le paradis des chiots. Recientemente su primera novela Femme infidèle ha sido reeditada en Togo, pero en dos curiosas ediciones biligües: tem-francés y mina-francés. Y el pasado año participó en la última edición del certamen “Étonnants Voyageurs 2013”.

Tchak ha tocado temas controvertidos, incluso escabrosos y no ha dudado en criticar con lo que mejor sabe hacer, escribir, las vergüenzas de una sociedad francesa que no siempre es acogedora, la política tanto europea como africana, las condiciones de desigualdad que a menudo desencadenan o abonan la miseria e, incluso, la historia, la moral y la hipocresía. Por estos motivos encaja en lo que nosotros entendemos como un escritor comprometido. Sin embargo, parece que no todo el mundo piensa lo mismo. Por eso, el pasado año se vio impelido a dar explicaciones a través de un extenso artículo, cuya lectura recomendamos vivamente. Se trata de una reflexión sobre el compromiso, la literatura, las apariencias y las cuentas que uno tiene que rendir ante el juez más severo, uno mismo. Al margen de todo eso, es indudable que Tchak es un escritor arriesgado y nada efectista, cree en lo que hace y por eso continúa haciéndolo, a pesar de todo. Afortunadamente.