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Cuando Sami Tchak hizo caer las máscaras

La fiesta de las máscaras es, sobre todo, un ejercicio de transgresión que va más allá de la ruptura estética. Aunque pueda generar algunas dudas por el tono derrotista y cínico que destila toda la novela, el relato toca algunos temas críticos que, precisamente, parece someter a la corrosión que provoca el ácido propio del estilo de Sami Tchak. Este autor, posiblemente, el más popular de los escritores togoleses contemporáneos se ha caracterizado por mirar muy de refilón los límites, lo justo para saber dónde están y poder desbordarlos sin complejos ni contemplaciones.

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

En este caso, la acción se desarrolla en un país desconocido que, sin embargo, remite a ambientes caribeños en un clima en el que se destila calor tropical y decadencia. Es en este momento de búsqueda de referencias para la ubicación del relato cuando uno se topa con una estancia en Cuba del autor, durante la que el escritor togolés realizó un estudio sociológico sobre la prostitución. La fiesta de las máscaras, publicada por la editorial Baile del Sol como inauguracion de una colección impulsada por Casa África, es una historia de relaciones humanas desmedidamente turbulentas, empezando por la de Carlos y Alberta que acaba de manera dramática, precisamente, por una de las cuestiones sobre las que la narración lleva al lector a reflexionar: los malentendidos en las relaciones personales.

Es un tonto desencuentro entre Carlos y Alberta el que desencadena la tragedia en un espacio que podría haberse convertido en la tabla de salvación de dos corazones maltrechos. Las vidas de ambos están en caída libre y ambos parecen ser la solución para el otro. La desdicha, sin embargo, asume el control de la situación. El resultado es una narración con voces múltiples que desprecia el orden lineal. Tanto es así que incluso los muertos se permiten contar su parte de la historia.

Sami Tchak aprovecha la espiral dramática, que puede llegar a recordar a la tragedia clásica, y un asfixiante ambiente que se alimenta de ese clima tropical y las habitaciones cerradas en las que se mezclan sudores, olores y frustraciones, en el que se mueve con soltura. Con esos elementos construye un contexto en el que los personajes confunden pretensiones, esperanzas y experiencias, y en el que se relacionan partiendo de la más absoluta incomprensión. En este caso, los pretendidos sobreentendidos se retuercen para acabar asfixiando a sus autores.

La trama trágica y ese ambiente de confusión permite al escritor togolés darse un paseo por otros temas que van más allá de las relaciones humanas, en las que las máscaras acaban cayendo. Sami Tchak no desaprovecha la oportunidad de dibujar un régimen de un personalismo enfermizo en el que además se gesta la tragedia posterior. Carlos viene de un país que se identifica como “Lo Que Nos Sirve Este País”, en el que el gobierno autocrático de Su Excelencia ha construido a su alrededor toda una telaraña de privilegios y desigualdades. La familia de Carlos, que procede del lodo, se encuentra alternando con los elegidos del régimen, debido a los devaneos sexuales de Carla, su hermana, que a cuenta de sus amantes se convierte en el sustento de la posición de la familia. En todo caso, Carlos acaba pagando un alto precio por esa vida de lujos.

La crítica a esos sistemas dictatoriales se hace evidente a través de los detalles de sus cloacas sociales. La misma suerte de paso por el tamiz crítico corre la hipocresía de los desfavorecidos, un terreno que Tchak dibuja como con abundancia de buenas y chacales dispuestos a alimentarse de los despojos de sus iguales.

En La fiesta de las máscaras, el escritor togolés renueva muchas de las transgresiones que le han hecho conocido. La que la industria editorial impone a los autores africanos en cuanto a temas y enfoques e, incluso, ambientación. De nuevo, Sami Tchak sitúa la trama lejos de Togo, e incluso del continente. Pero también las que tienen que ver con el decoro de las relaciones sexuales, no sólo sobrepasa las barreras relacionadas con la instrumentalización de las relaciones haciendo que se confundan prostitución y búsqueda de afecto, sino las que tienen que ver con la violencia y con las prácticas sexuales que forman parte de los tabús más inquebrantables.Sin embargo, lo hace siempre desde una cierta corrección con una ausencia absoluta de escenas explícitas, lo que hace que estas transgresiones sean todavía más inquietantes.

 

Kossi Efoui construye el relato poético de un mundo en resistencia

Uno de los autores togoleses más laureados y, al mismo tiempo, más controvertidos ha publicado su última novela, precisamente, en medio de la tormenta de la revuelta popular que sacude el país. A todas luces, la presentación del nuevo trabajo de Kossi Efoui se mueve entre la casualidad y la premonición, o quizá se inscriba en el territorio de la probabilidad. Cantique de l’acacia, la quinta novela de este autor togolés, vio la luz en octubre del pasado año, casi tres meses después de que se desencadenase una ola de protestas que llega hasta la actualidad y que ha hecho, además de la épica de la resistencia ciudadana, un número de víctimas que nadie parece ocuparse en concretar.

Esa revuelta episódica está motivada por la persistencia en el poder de la familia Gnassingbé durante cincuenta años. Efoui abandonó el país africano para refugiarse en Francia hace más de 25 años, precisamente como consecuencia del poder del padre de la dinastía repúblicada, Gnassingbé Eyadéma. Ahora, justo en medio de la más grave crisis política y social de las últimas décadas, el escritor recrea un país que se mueve entre las evocaciones del pasado y las proyecciones del futuro gracias a un estilo poético que rompe las barreras de la lengua y del discurso. Así se construyen los territorios del pensamiento.

El escritor togolés, Kossi Efoui. Fuente: Facebook

Durante su trayectoria literaria, Kossi Efoui, ha ido configurando una voz propia que se nutre de su prosa poética y de una visión renovadora del teatro en la que rebasa cualquier tipo de frontera. En el caso de Cantique de l’acacia, el autor se zambulle en un espacio que además coincide con sus propios principios ideológicos. En primer lugar, el espacio en el que se ambienta la historia, que va desde Togo hasta Costa de Marfil, pasando por Ghana.

Efoui atribuye a su trayectoria vital su convicción panafricanista y su rechazo de unas fronteras dibujadas “a golpe de látigo” y que configuran “pequeños rectángulos, triángulos o trapecios”. Esos límites son artificiales para el escritor, que considera que lo único real son “las montañas o los ríos” por eso se reivindica como un escritor nacido en el Golfo de Guinea. Por esos motivos, cuando Efoui tiene la oportunidad de escribir la historia, evidentemente reconstruye su espacio soñado, uno en el que esas fronteras no son, en realidad, límites.

El escritor togolés, por otro lado, rehabilita la historia de las mujeres, ya que Cantique de l’acacia es el relato de esas mujeres fuertes que han ido escribiendo la historia, la microhistoria fundamentalmente, la de la vida cotidiana. Parece un lugar común, ya es habitual hablar de ese papel fundamental de las mujeres africanas y, sin embargo, da la impresión de que los escritores mantienen bien viva la necesidad de reivindicarlo. En este caso, el relato recorre las experiencias de tres mujeres que huyen de los destinos que les habían sido reservados. Se trata de tres mujeres que, en distintos momentos y en circunstancias diferentes, han reclamado su derecho a tomar el control de sus vidas.

Esa voz poética de Kossi Efoui hace que en muchas ocasiones, la historia discurra en un ambiente con una considerable carga aparentemente onírica. Precisamente por un tercer rasgo de la novela. Se trata de la inspiración en los mundos narrativos de la tradición que se entrelazan con algunas de las cosmovisiones que al autor le resultan más familiares. El mundo invisible es, de repente, uno de los elementos fundamentales de la narración y con absoluta naturalidad se inmiscuye no sólo en el relato, sino también en la historia. Ese mundo invisible se hace absolutamente presente en la vida de las tres mujeres desde Grace (la abuela) hasta Joyce (la nieta).

De pronto, el nuevo trabajo de Kossi Efoui se convierte en el ejemplo de esas historias africanas en las que los ciudadanos, las ciudadanas en este caso, desbordan los obstáculos que se les imponen y toman las riendas de su vida para asumir el protagonismo. Es la historia de ese África que camina y avanza y que no se detiene delante de las imposiciones. Es un ejemplo que llega, además, en el momento más delicado para el país en el que nació su autor, o quizá en el momento más indicado para sus ciudadanos y sus ciudadanas. A pesar del relativismo que rezuma la actitud de Efoui, nunca ha dejado de ser crítico, eso sí, con una voz muy especial.

Una caravana africana de obras y escritores

Un cuentacuentos, una slammer (poesía declamada) y ocho escritores parecen una interesante representación de la actividad literaria y una muestra bastante representativa de una diversidad de manifestaciones en las que se encuentran los géneros más tradicionales y los más innovadores, los que beben de la tradición oral y los que la están constantemente repensando. Este abigarrado grupo ha formado una caravana que ha recorrido cinco ciudades togolesas acercando la cultura a algunas localidades periféricas que habitualmente no tienen acceso a la actividad literaria.

Foto1. jpg: Los preparativos de la caravana para iniciar la ruta por la carretera. Foto: Doh Kokou para la Délégation de l’Union Européenne au Togo.

620 kilómetros separan Dapaong, en el norte de Togo, y Lomé, capital del país situada en el extremo sur, ya en la costa del Golfo de Guinea. Esos 620 kilómetros transcurren por la NI, la principal carretera que hilvana de norte a sur uno de los países más pequeños del continente africano. Ese ha sido el itinerario recorrido durante una semana por esos 10 literatos, todos ellos togoleses, que trataban de acercar las letras a escenarios que están fuera de los circuitos habituales. Las ciudades que incluía el camino de esta comitiva son cinco de las seis urbes más pobladas del país y, sin embargo, solo Lomé supera ampliamente los 100.000 habitantes, con 1.750.000 almas. Dos de ellas están ligeramente por encima de ese rango: Sokodé (115.000) y Kara (110.000); Atakpamé tiene 85.000 habitantes; y Dapaong apenas está por encima de los 50.000 vecinos.

Las actividades de la campaña se han desarrollado en universidades, institutos y diversos centros educativos, pero también en espacios más inusuales. Los literatos se encontraron con los reclusos de un centro penitenciario en Dapaong y con los jóvenes de un centro de ocio en Kara. Todo para bajar la literatura de un pretendido pedestal.

Kangni Alem es uno de los escritores togoleses con más proyección internacional, uno de los autores que han participado en la caravana y también el director artístico del Festival literario Filbleu. Alem hace una interpretación muy simple de lo que suponía para los literatos participar en esta iniciativa. “Los encuentros físicos permiten a los escritores discutir sobre sus obras con sus lectores reales o con los potenciales para descubrir cuáles son los inconvenientes para la recepción de sus obras literarias”, explica el escritor que ha recibido, entre otros, el Grand Prix Littéraire d’Afrique Noire.

La fórmula de la caravana no solo divulga las producciones literarias togolesas, sino que además compone una receta que demuestra a los receptores que la literatura es atractiva. Las claves de esa pócima están formadas por el valor seguro de los cuentos tradicionales que representaba Bessan; el magnetismo de la poesía declamada contemporánea de Wapondi, una poetisa que representa el vínculo entre los versos y la juventud; y un grupo de escritores de diferentes géneros, entre los que se contaban el propio Alem y, por ejemplo, Sami Tchak. Posiblemente, Tchak es el escritor togolés más conocido fuera de las fronteras del país.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí.

Mark Djadou, la oda al África liberada

No son muchos los autores africanos que escriben directamente en español. La lista se desvanece (prácticamente) cuando hablamos de poesía. El togolés Mark K. Djadou quiso titular su libro poético África, más de lo mismo (2012), pero perfectamente podía haberlo llamado “África desencadenada”. Djadou construye a través de los versos un relato de un continente anhelado, un continente liberado, pero sobre todo un continente de africanos libres.

El escritor togolés Mark Djadou.

El escritor togolés Mark Djadou.

En la introducción al autor del propio volumen, el editor del poeta togolés dice de él que “se ha quitado definitivamente el velo de la inocencia”. Da la impresión de que Djadou ha cambiado el concepto de su poesía. Si un día fue el ejercicio que un recién llegado hacía para tratar de comprender un entorno que le desconcierta, ahora es una herramienta, un arma. El poeta canta a la belleza de sus recuerdos del continente, quizá en ocasiones, idealizado y, tal vez voluntariamente sublimado para contrapesar el discurso negativo más habitual. Pero también denuncia, critica y exige. Denuncia el expolio, critica la situación actual y exige una reacción.

La experiencia de la partida tiñe una buena parte de las poesías de Djadou, puros versos del destierro. La arcadia de una África de imágenes diversas o el dolor de la distancia hablan en las palabras del poeta. Algunos de los versos de Djadou ni siquiera admiten interpretación:

Si fuese auténtico africano,

viviría en el manto verde de la sabana

y trataría de encontrar el manjar delicioso

y la esencia de mi existir.

Los versos de Djadou aparecen bien acompañados en este libro. Por un lado, por algunos pensamientos y glosas del propio autor. Por otro lado, por las ilustraciones de un compatriota con un destino que discurre en paralelo al del poeta. Traore Soule Mohamadou es un artista gráfico togolés, también afincado en España que intercala sus trabajos con los del escritor.

En las páginas de África, más de lo mismo, el continente es un personaje más. En realidad, es un personaje protagonista: un “edén”, una bella mujer soñada, un amanecer. Pero, para Djadou, África es también y sobre todo una denuncia y una esperanza, un ideal que se debe conquistar.

Libro África más de lo mismo - PortadaÁfrica,

estás desangrándote

y retrocediendo en el tiempo

año tras año.

Tu presente pasa lentamente

y tu futuro ni siquiera

lo has soñado.

Dice en “Espíritu de cambio” a modo de grito de realidad y añade en “Nuevo día en África” como deseo:

En África,

un nuevo día brillará.

¿Quién sabe si será mañana

o pasado mañana?

El poeta togolés afincado en España, canta a la diáspora y al exilio, a la distancia y a pesar de un cierto sabor a fracaso, sus versos destilan futuro, a veces, casi en forma de plegaria, como en “Raíces africanas”:

África,

tú que me haces libre

de todas veleidades anárquicas,

y seguiré junto a tus profundas raíces.

confío, en ti

Algunos de los giros de Djadou destilan una frustración que, sin embargo, el poeta convierte en energía. A las palabras duras de “Africano en el atolladero”, le siguen las de “Hijo de la libertad”.

En el atolladero, al paso del tiempo,

aprendí no esperar a nadie.

Ni mi destino de otros.

Pero, sin duda, y a pesar de los matices la mirada este poeta del exilio se dirige hacia el futuro, una mirada con la que supera los escollos de la vida del migrante y un futuro en el que ve construirse un continente más justo para sus ciudadanos. En su futuro más inmediato, por cierto, el escritor togolés ve la publicación cercana de una novela, otra manera quizá de proyectar sus esperanzas.

Letras de Togo en nuestro paisaje editorial

Aula Wiriko

 

 

 

2ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Ana Martínez-Reina

Dejemos volar nuestra imaginación. Alcemos el vuelo. Oteemos, para poder ver nuestro hermoso aunque herido planeta Tierra, nuestra casa para bien y para mal, y descubrir otros paisajes, otras gentes, otros sonidos. Escudriñemos. Desde el cielo es difícil localizar y definir lo pequeño, aunque existe. Se necesita algo previo, un motivo, un acompañamiento y esto es lo que me he propuesto: mostraros un pedacito de Togo a través de sus letras, de sus voces, de su literatura.

togo

República de Togo, África del Oeste, 6 millones de habitantes, 56.785 km²; Cataluña tiene 7  millones y 32.000 km². Sus habitantes pertenecen a unos 40 grupos étnicos con sus respectivas lenguas, aunque el idioma oficial es el francés.

Autores de Togo editados en castellano en nuestro país

Sami Tchak dest

Sami Tchak (seudónimo de Sadamba Tcha-Koura, 1960-)

Puta vida. Sami Tchak ; traducción de Gema Moral Bartolome. Barcelona : El Cobre Ediciones, 2003. 286 p. Col. La diversidad. ISBN : 9 849609510X. Novela.

Vive en Francia desde 1988, filósofo, sociólogo y novelista con una extensa obra en diversos géneros, ganador de prestigiosos premios.

lapolkaKossi Efoui (1962-)

La polka. Kossi Efoui ; traducción de Nuria Viver Barri. Barcelona: El Cobre Ediciones, 2004. 142 pag.

Col. La diversidad. ISBN : 9788496095571. Novela.

Exiliado en Francia por motivos políticos, filósofo y escritor destacado entre los de su generación, cultiva varios géneros, especialmente el teatro, con una extensa obra. Pertenece a una familia de artistas.

El escritor togolés Théo Ananissoh. Fuente: Africultures

El escritor togolés Théo Ananissoh. Fuente: Africultures

Theo Ananissoh (1962- , criado en Centroáfrica)

Un reptil por habitante. Theo Ananissoh ; traducción de Robert Juan-Cantavella. Barcelona: Alpha Decay 2009. 101 p. Col. Alfaneque. ISBN : 978-84-936540-6-1. Novela negra.

Reside en Alemania, donde trabaja como profesor de Literatura Africana en la Universidad de Colonia, escribe crítica literaria y también novelas cortas, en francés.

hijos del balonKangni Alem (Kangni Alemdjrodo, 1966-)

Hijos del balón : relatos de África, relatos de fútbol. Kangni Alem ; traducción del francés de Manuel Serrat Crespo [Abdourahman A. Waberi, seleccionador]. Barcelona : El Aleph : El Cobre, 2010. 197 p. Col. Casa África. ISBN : 9788476699737. Cuentos.

El primer cuento es La última partida de Beckett, del autor que nos ocupa.

Profesor de teatro y literatura comparada en la Universidad de Lomé (capital de Togo), autor de obras de teatro, relatos y novelas, entre ellas Cola Cola Jazz laureada con el Gran Premio literario de África negra en el 2003.

Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca

Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca

Edem Awumey (1975-)

Los pies sucios. Edem Awumey ; traducción de Laura Salas Rodríguez. Tegueste : Baile del Sol, cop. 2012. 127 p. Col. África. ISBN : 9788494025815. Novela, finalista Premio Goncourt 2009.

Vive en Canadá desde 2005. Con solo tres novelas escritas ya ha ganado varios premios prestigiosos.

kassindjaFauziya Kassindja (1977-)

¿Nos oyen cuando lloramos? Fauziya Kassindja y Layli Miller Bashir ; traducción de Jordi Giménez Samanes. Barcelona : RBA, cop. 2002. 507 p. Col. Testimonios de mujer. Tít. orig.: Do they hear you when you cry? ISBN : 8447323676 (cart.)

Obra autobiográfica, narra la huida de su país para evitar la mutilación genital femenina practicada en algunos lugares del norte de Togo, y su posterior estatus de refugiada. Se han publicado tres ediciones.

Marc K. Djadou (Togo).

África : más de lo mismo. Marc K. Djadou ; ilustraciones Traore Soule Mohamadou. Zaragoza : La Fragua del Trovador, D.L. 2012. ISBN : 9788415044161. Poesía.

Marc, comprometido con su tierra, ama al continente que le vio nacer. No quiere un África doblegada, sino un África en libertad para volver a echar raíces él y su descendencia. Se ha quitado, definitivamente, el velo de la inocencia y exige a todos, como se exige a sí mismo arrimar el hombro para construir ese futuro de posibilidades que tiene el continente africano. Por eso llama a la acción en su poesía espoleando a la pereza y al miedo ancestral.

Cossy Guenou (1948-)

Voces africanas : poesía de expresión francesa (1950-2000). Poema preliminar de Emilio Sola ; selección y prólogo de Landry-Wilfrid Miampika ; traducción de Pablo Montoya y Myriam Montoya ; ilustraciones de Francisco Arráez. Madrid : Verbum, 2000 315 p. il. Col. Verbum poesía.  Texto bilingüe francés-castellano. ISBN : 8479622083.

Se trata de una amplia antología de la poesía africana de expresión francesa que recoge las voces de 21 jóvenes poetas de diez países, entre los cuales figura  La maison les nuages de Cossy Guenou.

Otras obras de este autor :

La maison les nuages. Lome, Haho, 1988.

Emefa. Lome, Haho, 1998.

El doble tirabuzón literario de Théo Ananissoh

El escritor togolés Théo Ananissoh. Fuente: Africultures

El escritor togolés Théo Ananissoh. Fuente: Africultures

El escritor togolés de origen centroafricano, Théo Ananissoh ha hecho en su última novela el más difícil todavía. Como él mismo ha explicado en una entrevista a Africultures Le soleil sans se brûler es “una ficción inspirada en personas y hechos reales”. Concretamente, basada en personas y hechos reales literarios. Así esta novela se convierte en una especie de infinita espiral literaria en la que se fabulación e historia se entrelazan, se mezclan y se alimentan entre sí, desdibujando los contornos entre realidad y ficción. Concretamente, el final de la vida del escritor congoleño Sony Labou Tansi aparece en el centro de esta narración, cuyos personajes se parecen mucho a personas de carne y hueso, pero su descripción incluye detalles inventados, escenarios que se parecen mucho a los reales, pero también estilos similares a los de los personajes. Ananissoh ha estrenado con esta novela una nueva colección de su editorial, la tunecina Elyzard Éditions dedicada a la vida de literatos, pero también inaugura un subgénero poco explotado en la literatura africana, la de las historias basadas en la literatura.

le-soleil-sans-se-brulerEl argumento de la historia refleja los movimientos de un ex ministro togolés recién salido de la cárcel que intenta que las autoridades de su país acojan a Sony Labou Tansi  en sus últimos días cuando la vida se le escapaba en un hospital de Paris. Por la novela se pasea Ahmadou Kourouma exiliado en Togo. El narrador, un joven escritor togolés, tiene algunos elementos que le acercan al autor, aunque él se empeña en destacar los detalles que marcan las diferencias. Se reencuentra con un antiguo mentor, que comparte apellido con un profesor universitario de Ananissoh, pero no comparte nombre. Este intelectual resulta ser el ex ministro marginado después de su paso por la cárcel, que busca de nuevo a las autoridades tratando de cumplir un pacto secreto establecido con Sony Labou Tansi durante un viaje a Estados Unidos.

Según explica el propio autor, la novela trata de explorar la comprometida conexión entre los intelectuales y el poder. Asegura que tanto el ex ministro como el propio Tansi se acercaron lo suficiente al poder (al sol) como para quemarse. En este sentido, la narración supone una crítica también hacia la situación en Togo, una situación que Ananissoh ha denunciado en otras obras anteriores. El autor ha llegado a asegurar que no existen intelectuales en Togo, dado que los que estaban académicamente preparados para serlo se han plegado a la tentación del poder y se han puesto a su servicio.

Cub. ReptilLa oportunidad de la novela aparece en el hecho de que este año se cumplen veinte años de la muerte del escritor congoleño y se enmarca en una denodada corriente por restituir el prestigio que se le negó en los últimos años. Sony Labou Tansi murió aislado, encerrado en la torre de marfil de la producción literaria y considerado por muchos, incluso, como un loco. En los últimos tiempos, sin embargo, el congoleño ha intentado ser rehabilitado, sobre todo, desde la perspectiva de su importante legado literario. Se ha instaurado un premio teatral en su nombre y se ha comenzado a escribir más sobre su obra que sobre su carácter. Le soleil sans se brûler es un buen ejemplo de esta nueva corriente. El homenaje, además de las referencias, se completa con algunos pasajes en los que el estilo de la narración se parece mucho al realismo radical del que hizo gala en su obra el propio Tansi. Las descripciones descarnadas de las escenas más críticas, como las formas casi barriobajeras de los poderosos, las dotan de una especial capacidad de impacto.

Le soleil sans se brûler es la quinta novela de Théo Ananissoh. Afortunadamente el autor ha sido publicado también en castellano. Alpha Decay editó en 2009 la novela Un reptil por habitante (que se había publicado originalmente en 2007 con el título Un reptil pour habitant). Ananissoh se centraba en ese relato en la crítica social y política en un escenario que recordaba a su Togo natal y que utilizaba el género de la novela negra para su narración.

Escribir desde el humor o leer la vida desde la risa, el doble impulso de la vis cómica africana

Imagen del Día de la Risa. Fuente: www.nazret.com

Imagen del Día nacional de la Risa. Fuente: www.nazret.com

En Etiopía, en el mes de octubre, celebran el “Día nacional de la risa”, lo que no quiere decir que sólo se rían ese día. Se ríen a menudo pero han decidido dedicar un día entero a la risa y al buen humor, como terapia, como relax, como forma de olvidarse de los problemas.

“Estas cosas tan poco serias solo ocurren entre los etíopes” fue la frase que más me replicaron al comentar la noticia, lo que me hizo  darme cuenta de que hay quien dice etíopes como quien dice marcianos porque desconocen todo sobre este país, sus gentes o sus coordenadas físicas, “está por ahí, por África, ¿no?” acertaban a decir los más atrevidos, como queriendo decir en un lugar muy remoto, muy profundo y muy oscuro, y que no le daban ningún valor a dedicar un día a desarrollar uno de los sentidos más importantes: el sentido del humor. De lo anterior  te das cuenta cuando se quedan perplejos si les replicas que esos seres verdes que son los etíopes celebran el “día de la risa” como nosotros celebramos el “día de San Consumo”, solo que ellos acaban relajados, felices y renovados, y nosotros estresados por no saber qué comprar y enfadados por sentirnos timados un año más, y todavía habrá quién se  pregunte que de qué se pueden reír tanto los africanos.

El humor aparece con mucha frecuencia en las autobiografías o semi-biografías. Alguien tan seco, huraño y serio como JM. Coetzee ya lo utilizó en su novela Verano donde se rememora y disecciona, mediante entrevistas, la vida de un escritor recientemente fallecido llamado… John Coetzee. Otra novela que también tiene nombre propio es Algún día escribiré sobre África donde un Binyavanga Wainaina, previo a hacer pública su homosexualidad, recuerda las palabras con las que le anunciaron su nominación al premio Caine, “Estimado individuo aceptado para el premio Caine, de nombre Binya…vanga. ¿Quiere venir a Inglaterra y cenar en la Cámara de los Lores y hacer lecturas e ir a la Biblioteca Bodleiana para asistir a una cena de muchos platos, con vino y todos los intelectuales de Londres? En dicha cena descubrirá si la baronesa Tipa Importante le premia con quince mil dólares”, os adelanto que sí que fue y luego escribió el libro, un relato sobre el recorrido vital que le llevó a ser el escritor reconocido que hoy es y en el que luce un brillante sentido del humor y de la ironía. También están los que recurren a sus recuerdos de la infancia para soltar algunas verdades como puños provocando la risa, nada como un niño para decir lo que de verdad se piensa. Eso es lo que transmite el narrador de Buenos días, camaradas de Ondjaki cuando con mucho sentido común (otro que tampoco ejercitamos demasiado) pregunta si los angoleños deberían de tener una playa en la Unión Soviética, al enterarse de que los rusos tienen una playa propia en Angola. En Mañana cumpliré veinte años, su autor, el congoleño Alain Mabanckou hace lo mismo con su infancia y la suya tampoco tiene nada de tenebrosa o torturada, al contrario, es un niño curioso, travieso, luminoso y divertido y nos ofrece un texto plagado de momentos de humor.

La risa, en el fondo, es un asunto muy serio, ya que si no se dosifica o utiliza bien, el texto puede quedar grotesco o patético. Por eso arriesgarse a escribir un libro desde el humor tiene doble riesgo: el primero el de lograr que aflore, y el segundo el hacerlo por escrito, porque cuando uno tiene a alguien delante puede examinar al de enfrente y al contemplar su reacción hacer un gesto y provocar la carcajada, como hace Chris Abani en este vídeo, o cambiar el tema del discurso o cambiarse de país directamente. Sin embargo, cuando uno escribe no tiene a nadie enfrente, no sabe cómo van a reaccionar los lectores y mucho menos si se van a reír. A pesar de tratar realidades muy dolorosas en su novela Graceland, el escritor utiliza el sentido del humor para dotar de algunos gramos de luz a las duras vidas de sus protagonistas. Así el humor, sin ser el eje central de la novela, logra suavizar la narración y dar al lector algún respiro.

Además, el humor se puede utilizar también para disfrazar la desvergüenza, como en la novela Puta vida del togolés Sami Tchak, cuyo autor afirma que sin el humor del narrador habría resultado una novela demasiado cínica. Razón no le falta ya que la única novela traducida al castellano de Tchak es una obra plagada de sexo, donde late el enfado del escritor al hablar sobre el trato que reciben los emigrantes (ya sean de primera o de segunda generación). En este caso el protagonista es nacido en Francia de padres africanos (sobre los que tampoco se calla lo que piensa). Os sorprenderá por su estilo directo y crudo que no obvia casi nada en relación al sexo y al racismo, provocando la risa casi, casi, en cada párrafo, a pesar de su crudeza “En nombre de esa verdad de pacotilla, habría querido decirle a aquella joven blanca cuatro cosas bien dichas sobre los indocumentados:¡A uno que no tiene papeles no se le hace tanta publicidad¡ ¡No se la merece, joder¡ Hay que darle un guantazo y mandarlo allí donde debería haberse quedado de un puntapié. ¿Tan difícil es?”. Y también como manera para dar forma a un personaje, como ocurre con la protagonista de la extraordinaria Condiciones nerviosas, la inquieta Tambu, escrita por Tsitsi Dangaremba. En las obras de Ahmadou Kourouma el humor es primo hermano del horror, provocando una extraña sensación al leer la vida del pequeño Birahima, el niño-soldado protagonista de Alá no está obligado y de la inconclusa Cuando uno rechaza dice no. Gracias a sus inestimables diccionarios con los que intenta comprender lo que le rodea (nada menos que cuatro, todos escritos por la mano colonizadora), Birahima va poniendo nombre a cada situación y a golpe de humor/horror se le llena la boca de verdades como puños: “’Civilización o comunidad’ cuando se habla de un grupo de blancos y ‘etnia o tribu’ cuando se trata de un grupo de negros,’Guerra de civilizaciones’ cuando combaten los europeos y ‘conflicto tribal’ cuando lo hacen los bárbaros indígenas negros de África”.

Escribir desde el humor, es difícil. Sin embargo a veces es la única manera de escribir  que tienen algunos escritores, como Henri Lopes que reconoce que utiliza el humor en sus obras pero no le atribuye una función determinada, simplemente es su estilo, la mejor manera de escribir para él. Alain Mabanckou recurre también al humor y a la ironía a menudo. La hilarante Memorias de Puercoespín nos cuenta la leyenda según la cual todo ser humano tiene un doble animal. Puercoespín, parlanchín incontinente, le contará su azarosa vida a un baobab, a veces truculenta, a veces ácida. Las peripecias de Puercoespín nos asombrarán y provocarán nuestras carcajadas, al igual que Vaso Roto que desde los confines del mugriento bar congolés “El crédito se fue de viaje” y con un lenguaje coloquial, a veces vulgar, a veces escatológico, hace desfilar a sus clientes, seres fracasados, patéticos, bordeando la marginalidad, provocándote la risa con párrafos como este: “Al dueño del Crédito se fue de viaje no le gustan las frases hechas del tipo en África, cuando un anciano muere, arde una biblioteca y cuando oye este tópico manido, se enfada un montón y suelta al momento depende del anciano, dejaos de chorradas, yo sólo me fío de lo que está escrito”.

Una forma de humor diferente es la que propone el humor negro. El nuevo proyecto editorial 2709 books de la mano de Marina M. Mangado, nos acerca a un escritor que hasta ahora no tenía obras traducidas al castellano. Dos cortos relatos del marfileño Venance Konan nos dan pie para pensar que en la obra de este autor el humor es una constante, y no solo el humor, sino también el humor negro que asoma en El entierro del tío Kouadjo. El tío Kouadjo, todo un carácter, de joven camorrista y de viejo un cascarrabias, ha muerto y hay que enterrarlo. El entierro deviene en un torrente de situaciones cómicas: desde la lluvia que dificulta las labores, a las viejas rencillas, los enfrentamientos debido a las infidelidades y el propio espíritu del tío Kouadjo que parece decidido a imponerse incluso en su propio entierro. Y vaya si lo logra.

También hay mucho de humor negro en la obra Reír y llorar de Henri Lopes, forzosamente ya que gira en torno a  la vida de un dictador no tan imaginario. Esta novela se abre con un prólogo en el que se hace una “Advertencia muy seria”, ya que según la “Asociación interafricana de Censores francófonos” todo lo que narra el libro es fruto de la invención de su autor, fruto del mal gusto y una deformación intolerable de la realidad africana. Solo con un prólogo así ya tienes motivos más que suficientes para adentrarte en la historia de un dictador y de País, un estado africano inconcreto, en una certera sátira sociopolítica, donde la corrupción, la opresión, el sufrimiento, las torturas y la connivencia de los estados europeos, nos muestran un mundo a la deriva con una gran vis cómica.

-Mandad delegaciones a los países africanos productores de grandes hechiceros.

Se marcharon más de cuarenta misiones y volvieron cada una con su rara avis.

-¡Un momento¡ No se olviden de Europa. Búsquenme allí a los mejores videntes.

En la conferencia que reunió a todos aquellos expertos, hubo menos europeos que africanos.

-Al menos existe un campo en el que destacamos.

Henri Lopes nos cuenta, a través de su protagonista, por qué reír cuando lo normal sería llorar. Cuando el “Maitre” (protagonista de la novela) le pide opinión a uno de sus compatriotas sobre los primeros capítulos de su obra, éste le contesta que no sabría cómo encuadrarla; si a veces le parece que lo narra un historiador, otras veces, en cambio, le parece que lo hace un griot, es decir, un mercader de sueños y de diversiones, para algunos, y una clave para descodificar la vida en el poblado, para otros.

Es gracias a la risa por lo que las áfricas han salido hacia delante, nos dice Lopes. Ante la brutalidad, la sinrazón, la explotación, la inhumanidad…De nuevo el humor permite escribir y nos permite poder leer tanto sobre temas atroces, sobre realidades lacerantes como  sobre la vida cotidiana, el sencillo ir y venir de los preciados días.  Otra vez, en esta ocasión desde las áfricas, el humor, sin duda, nos reconcilia con la vida.

Sami Tchak, el escritor que no entiende de complejos

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

A menudo la categoría Autores singulares puede parecernos ridícula. Evidentemente, todos los autores son singulares, cada uno de ellos tiene su estilo, sus intereses, sus historias vitales. Pero en esta clasificación, nos gusta incluir a los que nos chocan especialmente, aquellos que por su singularidad se hacen inconfundibles y este es el caso, sin ninguna duda, de Sami Tchak (un pseudónimo tras el que aparece Sadamba Tcha-Koura) un togolés que a sus 54 años ha destacado en la literatura de ficción, pero que ha escrito, y publicado abundantemente, ensayos. Esta otra faceta, la de sociólogo, investigador y ensayista, no es sólo un segundo refugio del autor. Sus dos pieles, la de estudioso y la de literato están íntimamente ligadas. De hecho, los rasgos de su investigación marcan considerablemente su obra.

Se impone hablar de la vida de Tchak antes de explicar por qué se trata de un autor singular. Tcha-Koura se licenció en primer lugar en filosofía en la universidad de Lomé y dedicó los primeros años de su carrera profesional a dar clases en un instituto. Sin embargo, volvió a cambiar de nuevo su lugar en el aula, cuando se trasladó a Francia con la intención de estudiar sociología. En 1993 se había doctorado en la Sorbona. Trabajando como sociólogo llegó a Cuba para hacer un estudio sobre la prostitución y a la isla caribeña le siguió después México y Colombia. Publicó ensayos sobre la prostitución, tanto en el Caribe como en África y sobre la incidencia del sida, antes de que naciese realmente Sami Tchak, el escritor (aunque no hay que perder de vista que ya había publicado su primera novela en Togo antes de trasladarse a Europa y, evidentemente, de pasar por todas las experiencias que le brindó su trabajo de investigación.

Cubierta de Le paradis des chiots, la novela por la que Tchak recibió el Prix Amadou Kourouma.

Cubierta de Le paradis des chiots, la novela por la que Tchak recibió el Prix Ahmadou Kourouma.

La producción literaria de Tchak (con sus dos identidades) está formada, al menos, por cuatro ensayos y siete novelas. Este dato sirve, simplemente, para poner de manifiesto que no pretendemos definir con apenas un par de detalles su carrera como escritor. Sin embargo, hay dos elementos, sobre todo en sus novelas, que le hacen diferenciarse en el panorama literario y, más aún, en el panorama literario africano y que están, sin ninguna duda, íntimamente ligados con su experiencia personal. Desde Place des fêtes (la única de sus novelas publicada en España bajo el título ¡Puta vida!) este novelista togolés no ha dudado en describir en sus narraciones los entornos más sórdidos y oscuros, las sombras de una sociedad que a menudo se empeña en maquillarse y esconderse detrás de una hipócrita apariencia de placidez. Es cierto, Tchak no es el único que hace moverse a sus personajes por esos ambientes y otros ejemplos se han paseado por esta sección. Sin embargo, tampoco se puede decir que los autores africanos que se aventuran en la penumbra sean legión.

De esta manera, el sexo (sin adornos ni aderezos) o la violencia se han convertido en rasgos de la prosa del autor togolés, igual que lo han sido en ocasiones el humor ácido y cínico. En una entrevista publicada en Guinguinbali, el propio escritor aclaraba: “En el corazón de estas sombras, el sexo me parece que es un elemento a partir del cual muchas cosas se pueden observar. El sexo es un buen camino hacia el alma humana, hacia la felicidad y la tristeza de la condición humana. Sin embargo, el sexo no es más que un camino, no es el tema principal de mis novelas”. Y respecto al humor y el cinismo afirmaba: “Es cierto que sin el humor del narrador ¡Puta vida! habría resultado una novela demasiado cínica, pero más allá de la violencia de las declaraciones, se siente también una forma de ternura, una forma de reírse de sí mismo. El narrador se burla de todo, pero sobre todo de él mismo”.


ENTRE LES LIGNES – Sami TCHAK- Togo por AFRICA24

La segunda de las características curiosas de Sami Tchak, quizá una anécdota, pero no deja de ser chocante por excepcional, es que sitúa algunas de sus historias en Sudamérica. Sí, eso es, no es habitual que un escritor africano coloque a sus personajes fuera de África o Europa, aunque sea sin precisarlo. El togolés, sin embargo, dibuja una Sudamérica ambigua a la que le ha encontrado ciertos paralelismos con su continente natal. Lo hace en Le paradis des chiots y en Filles de México.

Portada de la única novela del autor publicada en España, ¡Puta vida!

Portada de la única novela del autor publicada en España, ¡Puta vida!

Nos remitiremos a la explicación que el propio autor da de su obra, para hacer un resumen argumental de todas sus novelas: “Femme infidèle denuncia la poligamia entre los musulmanes pobres de Lomé (Togo), Place des Fêtes aborda la cuestión de los inmigrantes africanos y del racismo en Francia; Hermina pone en escena a un escritor enfrentado a sus dudas; La fête des masques habla de un hombre que, a partir de unos problemas relacionados con su identidad sexual, nos arrastra a los bastidores del poder corrupto de un país sin nombre; Le paradis des chiots da voz a unos niños de las calles de un barrio bastante pobre y violento de Bogotá; Filles de Mexico aborda entre otros temas la cuestión de los negros en Méjico y en Colombia; Al Capone le Malien nos permite seguir a un reportero francés en Guinea y en Mali, países a partir de los cuales nos introduce en las luces y en las sombras del continente africano. Diría bastante esquemáticamente que Al Capone le Malien propone un viaje al corazón del África negra, desde la gloriosa historia del imperio de Mali hasta los grandes estafadores actuales entre los que está el célebre camerunés Donatien Koagne”.

Durante su carrera Tchak se ha hecho acreedor del Grand prix littéraire d’Afrique noire en 2004 y del Prix Ahmadou Kourouma por Le paradis des chiots. Recientemente su primera novela Femme infidèle ha sido reeditada en Togo, pero en dos curiosas ediciones biligües: tem-francés y mina-francés. Y el pasado año participó en la última edición del certamen “Étonnants Voyageurs 2013”.

Tchak ha tocado temas controvertidos, incluso escabrosos y no ha dudado en criticar con lo que mejor sabe hacer, escribir, las vergüenzas de una sociedad francesa que no siempre es acogedora, la política tanto europea como africana, las condiciones de desigualdad que a menudo desencadenan o abonan la miseria e, incluso, la historia, la moral y la hipocresía. Por estos motivos encaja en lo que nosotros entendemos como un escritor comprometido. Sin embargo, parece que no todo el mundo piensa lo mismo. Por eso, el pasado año se vio impelido a dar explicaciones a través de un extenso artículo, cuya lectura recomendamos vivamente. Se trata de una reflexión sobre el compromiso, la literatura, las apariencias y las cuentas que uno tiene que rendir ante el juez más severo, uno mismo. Al margen de todo eso, es indudable que Tchak es un escritor arriesgado y nada efectista, cree en lo que hace y por eso continúa haciéndolo, a pesar de todo. Afortunadamente.

Los pies sucios de Edem Awumey y la maldición del camino

Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca

Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca

“-Bueno, ¿y los viajes? Cuenta. Porque tú eres una chalupa azotada por el viento de los viajes”. Sí, así es Askia, una “chalupa azotada por el viento de los viajes”. Sin embargo, esta definición está, en Los pies sucios, exenta de cualquier rastro del romanticismo, del atractivo de la aventura. Es más bien, una maldición. El propio Askia lo dice, él y los suyos están malditos por el camino, condenados a vagar por el mundo sin posibilidad de detenerse, son el polvo de los senderos que no puede aferrarse a la piedra. Esa es la historia que cuenta el togolés Edem Awumey, en su segunda novela, Los pies sucios, publicada en español por la editorial Baile del sol. Askia es un joven que misteriosamente ha llegado a Paris desde el Golfo de Guinea, persiguiendo la no menos misteriosa figura de Sidi Ben Sylla Mohammed, su padre.

Cubierta de Los pies sucios

Cubierta de Los pies sucios

Los pies sucios retrata el punto de encuentro en un lugar y un tiempo de un grupo de incansables viajeros, desde Askia, el taxista africanos errante, hasta Olia, la fotógrafa búlgara tan frágil como obstinada; desde Petite-Guinée, el mercenario que descubrió demasiado tarde que su verdadero amor estaba en África, hasta Ali de Puerto Said, el castañero que quería enseñar poesía. Todos ellos persiguen fantasmas, cada uno los suyos, como el propio Sidi que guía los pasos de Askia y que tan pronto se materializan en una realidad absolutamente tangible, como se desvanecen dejando apenas un imperceptible rastro.

Askia acaba por comprender, en esta etapa de su viaje, las advertencias y los consejos de su madre: el camino es, en realidad, una maldición y ellos, “los pies sucios”, son condenados a vagar sin un destino claro porque, en realidad el viaje es su destino. “Los pies sucios” son casi una especie en sí mismos, que se extiende en todo el planeta y que se prolonga a lo largo de la historia. Lo único que ocurre en la historia del escritor togolés afincado en Canadá es que algunos de esos caminos se encuentran.

Awumey narra, a menudo, como si escribiese un guión y por ello las descripciones minuciosas de los detalles nimios y de las situaciones se componen de frases cortas, sin verbo, siquiera. Son pinceladas que dibujan cuadros en los que no necesariamente la acción es lo importante, pero tampoco se alardea con el lenguaje. Los flases que forman el dibujo, sin embargo, generan un resultado que resulta muy gráfico y que facilitan que el lector se imagine claramente las escenas.

El camino, el viaje, el recorrido que narra Awumey a través de Askia es en realidad una historia de exilio. No en vano, ese es el tema de la actividad investigadora del autor, la literatura del exilio, con el que se doctoró. El propio autor tiene una prolongada historia de exilio, nacido y diplomado en Lomé, la capital togolesa, Awumey completó sus estudios en París. Acabó trasladándose a una zona fronteriza en la que parece encontrarse cómodo, concretamente el límite entre el Canadá francófono y el anglófono. El novelista togolés tuvo un pequeño momento de gloria, primero al recibir en 2006 el Grand prix littéraire d’Afrique noire por su primera novela, Port-Mélo; y después, precisamente, cuando su Los pies sucios (Les pieds sales, en la versión original) fue preseleccionada para el premio Renaudot, en 2009. Sin embargo, los buenos augurios de la euforia mediática no se cumplieron en el momento inmediatamente posterior. El autor parece moverse más cómodamente en la tranquilidad y la serenidad que en el torbellino del éxito inmediato.

El de Awumey es un concepto del exilio que de alguna manera lo tiñe todo. Y de ahí, seguramente una referencia a Télemaco, el hijo de Ulises, al que asemeja con el protagonista de Los pies sucios, al menos en la preocupación por la búsqueda del padre. Así el exilio está en la historia, pero también en el escenario. La narración se desarrolla en la noche parisina, pero una noche desprovista de idealismo, es una noche cruda, áspera y, sobre todo, oscura, como el mismo protagonista reconoce, al margen de que algunos de los personajes secundarios puedan empeñarse en arrojar un poco de luz (y de ilusión). A través de Askia, Awumey se mueve entre los personajes que se encuentran en la periferia de la sociedad, los solitarios, a menudo abandonados, los de los pies sucios, los que están en la cuneta del camino. Askia recorre las calles de un París nada imaginario en el que arden los edificios abandonados y ocupados por inmigrantes (como ocurrió hace menos de diez años) y los cabezas rapadas se empeñan en ser los enviados para “limpiar” las calles de la ciudad.

La búsqueda de Askia, su experiencia de exilio, sus relaciones personales, sus vivencias en las cloacas de la ciudad, van tomando poco a poco un cierto sabor de novela negra. Awumey va suministrando en pequeñas dosis pinceladas de un misterio y una acción que apoya a la propia trama en el objetivo de hacerse cautivadora y sobrecogedora.

Los pies sucios es un auténtico puzle de letras, pero también de imágenes, de lugares e, incluso, de notas musicales. Hay, como ya hemos dicho un toque de la Odisea, pero también hay una pizca del Pedro Páramo de Juan Rulfo o del mismo Don Quijote de Cervantes. Y además flota la música de Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, de Duke Ellington o de Miles Davis, aparecen las fotos de los escritores del Renacimiento de Harlem, junto a una obra de Modigliani. Y los pasos llevan en un momento u otro desde Nioro, hasta Groenlandia, pasando por Biafra, Kamchatka, Lima, Recife o un larguísimo etcétera de ciudades, para converger en París. París, una ciudad inclemente pero de la que no se puede escapar; una mala ciudad para esconderse, pero en la que todo se desarrolla y todo termina.

En una entrevista con motivo de su última novela Awumey atribuye a uno de sus personajes unos sentimientos que nos hacen pensar en rasgos muy autobiográficos: Dice del protagonista de esa obra que “escribe para intentar pintar un África que no es ni la guerra ni las playas hermosas, un África que vive entre esos dos extremos. Y escribe para explicar su propia oscuridad…”.

[hr]

Obras de Edem Awumey

Port-Mélo, 2006.

Les pieds sales, 2009. En español: Los pies sucios, 2012.

Rose déluge, 2012.

Explication de la nuit, 2013.

Asrafo Records: la lucha contra la prisión de la ignorancia

Hace nueve años, en 2004, Asrafo Records comenzó su andadura como resultado de la grabación de un mixtape Rock the Mic Vol.1, entre raperos togoleses y benineses. Los responsables de Asrafo Records insisten en que se trata de un sello discográfico de producción musical. Sin embargo, si desde aquí dejamos la explicación en esa sencilla propuesta seguramente seremos incapaces de comprender la verdadera dimensión de esta iniciativa. Ya hemos visto, en otras ocasiones, cómo los géneros se funden y se confunden, cómo se rebasan los límites de los formatos cuando la creatividad se dispara. Es cierto que Asrafo Records es un sello discográfico, togolés para más datos; pero no es menos cierto que es mucho más que eso. Y si no, con un poco más de información, que juzguen los propios lectores.

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Elom 20ce en una imagen promocional. Fuente: Facebook del artista

Elom 20ce en una imagen promocional. Fuente: Facebook del artista

Elom 20ce es un conocido rapero togolés, conocido entre otras cosas por su lírica combativa y crítica, por su indudable posicionamiento panafricanista y porque no tiene pelos en la lengua. Él es uno de los impulsores de Asrafo Records. Las propuestas lanzadas desde el sello son tan incisivas como los versos de los artistas que se acercan a la iniciativa. El objetivo del sello parece sencillo (que no es lo mismo que modesto): “El objetivo original era producir discos de calidad que despertasen las consciencias”. Esa es la respuesta que ofrecen en una conversación a través de una red social. La emancipación, el compromiso, la cultura como arma de transformación y, sobre todo, la unión de África y los africanos, son algunos de los pilares del sello. Por eso, la producción musical, no era suficiente.

Asrafo Records ha ido lanzando con el paso del tiempo diferentes iniciativas:

•Arctivisme “es un acontecimiento trimestral e itinerante que tiene por objetivo (re)descubrir las personalidades que desde nuestro punto de vista han marcado positivamente la historia de África y su diáspora”. En sus más de tres años de existencia y dieciocho ediciones, la iniciativa ha recorrido las calles de Lomé, pero también ha superado fronteras para trasladarse a Ouagadougou, Cotonou o París.

•Asrafozine es un magazine gratuito y digital que trata temas próximos a la filosofía del sello, fundamentalmente la combinación de arte, cultura y compromiso.

•Cinéreflex es una especie de cinefórum en el que se pretende reflexionar sobre los problemas contemporáneos de África y del mundo en relación con la historia africana, a través de proyecciones audiovisuales.

•La Feuille & le Papier es una iniciativa que pone en relación el descubrimiento de un libro y de una planta.

En resumen y según las palabras de los responsables de Asrafo Records “todos estos conceptos tienen como objetivo principal propiciar o acelerar la llegada de los Estados Unidos de África, mediante la concienciación de las masas africanas sobre el panafricanismo a través de la cultura y la educación”. Y estos mismos responsables hacen recuento de las armas que tienen a su disposición: “El arte oratorio (rap, slam, reggae, cuentos, adivinanzas), la pintura, la danza, los libros y sobre todo las películas documentales sobre la historia del tercer mundo, en general, y de las grandes figuras del mundo negro, en particular”.

No hay que olvidar que el origen de todo este complejo cultural está en el rap y esa raíz se hace notar en las propuestas que se presentan directas e incisivas, sin artificios, punzantes y sin anestesia. En relación, por ejemplo, con la idea de cultura comprometida desde Asrafo Records afirman: “La información real no pasa, no se transmite, así que el arte comprometido es un puente entre la población y la emancipación”.

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Logo del sello discográfico

Logo del sello discográfico

También formulan desde el sello propuestas claras en relación con esos ansiados Estados Unidos de África: “Es imprescindible para los africanos ir en esta dirección para conseguir el peso que merecen en el escenario mundial. Las relaciones de fuerzas rigen las relaciones internacionales y no hay duda de que la unión hace la fuerza”. En este sentido esgrimen un proverbio africano: “Una sola brizna no barre”. Y hacen referencia a su propio logo en el que se ve una hormiga sobre una pirámide. El significado de esta imagen: “Organizados como hormigas legionarias, construiremos edificios grandes como pirámides”.

Por último, todo este compromiso, todas estas convicciones políticas y sociales se han canalizado a través de la cultura. Por eso, se impone preguntar a los responsables de Asrafo Records sobre el potencial transformador de la cultura y su respuesta es más que clara: “La cultura no necesita visados para violar, para colapsar las fronteras. El arte, la cultura que muchos africanos comparten pueden ser los cimientos para todas las grandes obras que todavía están por hacer, tanto el plano humano, como político o económico. La cultura es un aspecto esencial de todo pueblo. Por cultura entendemos también educación e instrucción. La ignorancia es una prisión. Mediante el arte que despierta las conciencias, se despierta el pueblo, le acompaña en la lucha cotidiana de supervivencia que se impone en el continente africano. Así es como podemos contribuir con la libertad”.

Es evidente que el compromiso social y político en la cultura conlleva unos peajes pero da la impresión de que los responsables de Asrafo Records lo tienen asumido y no les importa tener que pagarlos: “No hemos recibido grandes presiones de los poderes. A veces hemos escuchado comentarios ‘poco positivos’ sobre nuestras actividades o sobre nuestras ‘compañías’. Es cierto que muchas puertas permanecen cerradas para nosotros, pero nuestra elección ha sido hacer las cosas con nuestros propios medios”. Y está claro que las hormigas poco a poco, paso a paso, continúan trabajando y superando obstáculos. Nueve años observan a Asrafo Records y en vez de menguar desde su inicio se han ido haciendo más fuertes, más creativos y más eficaces.

FESPACO 2013: cuando los baobabs dan sus frutos

Jóvenes cineastas en el FESPACO 2013. Fuente: Clap Noir

Jóvenes cineastas en el FESPACO 2013. Fuente: Clap Noir.

 

El panorama de la industria cinematográfica al Sur del Sahara a menudo se describe con colores otoñales. Y que el futuro pinta bastos no aporta nada nuevo. Sin embargo, la mirada renovada de una de las facetas más interesantes de este FESPACO 2013 es la puesta en común de ideas, inquietudes, esfuerzos y metodologías de las escuelas de cine en África. No suman siquiera una decena pero estos espacios de creación se presentan como la ventana al mercado laboral de nuevos cineastas; un trampolín más desde el que probar suerte en un Festival Panafricano de Cine y Televisión que sigue campeando los pagos atrasados de una cita que, para este año, ha desembolsado casi mil millones de francos CFA, según las cifras oficiales.

La impresión desde este lado del Estrecho quizás pueda parecer la de un continente africano sin formación en cine y audiovisuales. La mayoría de los directores de la primera generación (y algunos de la segunda) son reconocidos por haber formado parte de las orlas de las academias occidentales de Moscú o París. Sin embargo, varias iniciativas han permitido la creación de escuelas de cine y radiodifusión en África que recogen sus frutos en esta edición del FESPACO presentándose con varias producciones: la Escuela de Artes Visuales en Marrakech (Marruecos) con cuatro películas; el Instituto Superior de Artesanía Audiovisual de Cotonou (Benin) con tres; el Instituto para la Formación en Información y Comunicación de Niamey (Níger) con dos; la Escuela de Cine, Realización Audiovisual y de Nuevas Tecnologías (Togo) con una; y el Instituto de la Imagen y el Sonido de Uagadugú (Burkina Faso) que se presenta con tres. En total 13 trabajos de jóvenes cineastas.

Bandera del FESPACO.

Bandera del FESPACO.

FESPACO, cuarenta y cuatro años después de su creación, ha superado el reto de ser un festival que se celebra bianualmente. Un esfuerzo respaldado por instituciones privadas y especialmente europeas ya que, a pesar de ser uno de los mayores eventos culturales del continente negro, el gobierno burkinabés, “no se involucra todo lo que hace falta hablando en términos económicos” publicaba la editorial del periódico Fasso Presse el pasado sábado. La misma cabecera subrayaba que el número de salas de cine desde el último FESPACO, celebrado en 2011, ha descendido de 11 a 7. Malos tiempos para la sonada cita de Blaise Compaoré: “Burkina es la capital del cine africano”.

Pero la cantera, no obstante, viene con fuerza. Esta fue la primera toma de contacto, la primera impresión cuando Wiriko estuvo (el pasado octubre) en los encuentros de documentalistas (Tënk) que se celebran desde hace diez años en la ciudad senegalesa de Saint Louis. Tanto productores como representantes de las principales televisiones y productoras francesas y belgas apostaban por un tipo concreto de producto documental que finalmente fuera atractivo para los respectivos canales europeos. De esta forma, y como nos apuntaba en octubre el especialista de cine africano y director del portal Africultures, Olivier Barlet, “mientras que el gran desequilibrio Norte-Sur persista las películas coproducidas con el Norte, completan un déficit de inversión en los países africanos. Es necesario la implicación de los dos lados”. Pero ahí se encontraban casi cincuenta jóvenes defendiendo sus proyectos para ser apadrinados.

 

'Viaje de la esperanza', documental seleccionado en la pasada Berlinale, del burkinabés Michel Zongo y que compite en FESPACO.

‘Viaje de la esperanza’ del burkinabés Michel Zongo. Documental seleccionado en la pasada Berlinale y que entra a concurso en este FESPACO.

 

¿Y qué ocurre con las escuelas de cine africanas?

Estas escuelas se inauguraron en 2006, es decir, unos cincuenta años después del estallido de los cines africanos. El resultado durante medio siglo ha sido que entre la generación de directores formada en Europa y la actual hay una brecha pronunciada aunque que poco a poco se va mitigando. La edición de este FESPACO le otorga una especial importancia a las academias como recalcó este fin de semana Baba Hama, Ministro de Turismo y Cultura de Burkina Faso. Para él, la cooperación entre las escuelas tiene que mantenerse “para repensar el futuro de nuestro cine en plena crisis económica y financiera. Por eso el uso de las nuevas tecnologías nos permiten estar siempre presentes en la escena mundial”. Sin embargo, FESPACO continúa sin definir su posición a la apertura de una sección a concurso sobre producciones realizadas en formato digital. ¿Quizás en la edición de 2015?

Sobre la mesa y durante estos días se debatirán preguntas que sobrevuelan sobre estas escuelas en los foros cinematográficos africanos: ¿se creará una fuerte competencia en el mercado audiovisual? ¿Habrá aceptación y buen recibimiento de los profesionales que no quieren ser relevados de sus funciones por los jóvenes graduados con tres años de estudio? ¿De qué forma se organizarán para seguir identificando las necesidades de desarrollo en los sectores más necesitados en esta industria? De momento, lanzamos un órdago al aire y tomamos al pie de la letra las palabras de Baba Hama, cuando dijo, en la inauguración del pasado sábado, que hay que tener en cuenta las políticas públicas de los países africanos para promocionar y desarrollar el cine que se realiza en el continente.

A continuación, os dejamos un vídeo sobre el FESPACO 2013 recién salido del horno y elaborado por el Instituto de la Imagen, fundado en 2003 por el cineasta burkinabés Gaston Kaboré. Por esta escuela, que el próximo jueves 28 de febrero cumple 10 años, han pasado más de 700 profesionales de 26 países africanos, sin duda, un escaparate para tomar nota de las nuevas tendencias en cine, televisión y multimedia.