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La industria editorial africana intenta velar por las culturas nacionales

zibf logoQue la feria del libro más antigua de África se preocupe de la producción literaria en lenguas nacionales no es una casualidad. Desde el 28 de julio y hasta el 2 de agosto se celebró en Harare, Zimbabue, la que se presenta como la feria del libro con más trayectoria del continente, la Zimbabwe International Book Fair (ZIBF) que precisamente en esta edición tuvo como hilo conductor las “Lenguas autóctonas, literatura, arte y sistemas de conocimiento africanos”. El responsable de la ZIBF, Musa Zimunya justifica esta orientación porque “en los últimos tiempos, hay un gran debate en torno a la explotación de las herencias africanas por parte de los turistas y empresarios extranjeros sin beneficiar a las comunidades africanas que las ‘poseen’”.

Zimunya es uno de los escritores zimbabuenses más reconocidos internacionalmente y es el responsable de la ZIBFA, la asociación que se encarga de esta feria. Una de las particularidades de esta cita es, precisamente, la composición de esta entidad gestora del encuentro. Está formada por la asociación de editores del país (ZBPA), la de libreros (BAZ), la de bibliotecarios (LAZ), varias asociaciones de escritores (ZANA, ZWW, ZWA y ZIWU) y la organización que gestiona los derechos reprográficos (ZimCopy), es decir, prácticamente todas las partes implicadas en la industria editorial. Esto hace que durante la feria haya espacio para hablar de literatura, pero también sobre las últimas tendencias del sector, que se traten igualmente temas de escritura creativa como de edición digital.

Una imagen de una de las actividades previas de ZIBFA. Fuente: web de la organización

Una imagen de una de las actividades previas de ZIBFA. Fuente: web de la organización

El escritor zimbabuense y responsable de ZIBFA justifica la preocupación de la organización de la feria explicando que “al igual que las culturas humanas en todo el mundo, las culturas africanas tienen una dimensión tangible y otra intangible” y que “las sociedades humanas se han visto obligados a ‘preservar’ los aspectos de sus culturas que reflejan valores relacionados con la cohesión social y el orden moral”. Pero la preocupación va más allá de la literatura, según Zimunya, ya que “la cultura encierra también aspectos que afectan a los medios de vida de las sociedades, como aquellos que se relacionan con la agricultura o los negocios”.

Después de treinta años (desde 1983) la valorización de las culturas propias y de los sistemas de conocimiento africanos son un pilar fundamental de la ZIBF. En palabras de Musa Zimunya: “Las culturas ofrecen una base fundamental sobre la que descansa el desarrollo de toda la humanidad. Por otro, hay gran cantidad de recursos en esas culturas (la música, la literatura, el arte, la danza, la escultura, los monumentos, el patrimonio natural, etc.) que tienen un enorme potencial para generar ingresos tanto para los individuos como para las comunidades y las naciones. Las industrias creativas se basan precisamente en este enfoque”.

Como se puede ver la visión de protección de la cultura propia y las tradiciones no es sólo una mirada hacia el pasado, sino que la ZIBF mira también al futuro. De hecho, en su programa, incluía actividades, sobre todo, orientadas a los más jóvenes y relacionadas con la producción digital, un aspecto que se discutió también en los foros de profesionales de la edición. Zimunya explica: “Las tradiciones africanas han servido a las sociedades durante siglos. Sin embargo, también es cierto que la modernidad ha traído nuevas tecnologías y culturas que han entrado en contacto con las citadas tradiciones africanas, tanto para bien como para mal. Pero esto no es un dilema exclusivamente africano. Lo que sí es cierto, es que les corresponde a los pueblos africanos conservar los valores positivos de su pasado que construyen su identidad y dignidad mientras abrazan nuevos valores que no disminuyan su autoestima”.

Anuncio de la feria durante las actividades previas de ZIBFA en Bulawayo. Fuente: web de la organización

Anuncio de la feria durante las actividades previas de ZIBFA en Bulawayo. Fuente: web de la organización

Además del ZIBF, la asociación que impulsa esta cita organiza durante el año otras ferias locales en regiones como Matebeleland, Masvingo o Manicaland. En todos esos casos, la voluntad es acercar a los habitantes de estos lugares alejados de la capital la realidad de la industria editorial. Para ello, y siguiendo con el espíritu de la ZIBFA se apoyan en los actores locales, tanto en lo que se refiere a editores, como a escritores o a expertos. El responsable de la asociación tiene muy claro que eso permite un acercamiento más sencillo, pero además parte del principio de que una persona que “no está orgullosa de su cultura es un peligro para sí mismo y para la comunidad”.

Por otro lado, Zimunya se queja de los falsos expertos extranjeros y de los renegados locales. “Hay ‘extranjeros’ se hacen pasar por ‘expertos’ en las culturas africanas, aunque en la práctica muy pocos son capaces de describirlas y explicarlas fielmente, sin la interferencia de sus propias culturas. A pesar de eso se imponen a los ‘expertos’ africanos. Sin embargo, el mayor peligro para los africanos son los propios africanos que se presentan como aficionados de la cultura occidental y que consideran que el desarraigo de África es la panacea para todos los males de África”, se lamenta el escritor zimbabuense.

Así, durante treinta años, la ZIBF ha mantenido un complejo equilibrio, entre lo local y lo global, entre los actores del mundo editorial, entre la tradición y la modernidad, entre la protección y la apertura. Se trata de un equilibrio que, a pesar de la dificultad no se interpreta como un drama, sino como una fuente de riqueza. Todo ello, porque los objetivos es encomiable: seguir alimentando el gusto por la literatura y edificar el futuro sobre la base de la cultura propia.

Los libros (no sólo) son para el verano

La playa siempre es un buen lugar para leer. Autor: Tony Madrid

La playa siempre es un buen lugar para leer. Autor: Tony Madrid (cc)

En Wiriko nos despedimos del curso 2013-2014 y nos tomamos una anheladas vacaciones veraniegas. Sin embargo, no queremos afrontar este “obligado” parón sin haceros unas recomendaciones para que mantengáis un verano próximo a la literatura africana o para que podáis recomendar a vuestros amigos libros que les abran la puerta a este universo que compartimos con vosotros. A continuación queremos recordaros algunos de los lanzamientos más importantes de esta primera mitad de 2014, en lo que se refiere a obras de autores africanos y ediciones en castellano.

En esta lista hay un poco de todo, como en la literatura africana. Está la “superestrella” mediática con una trayectoria contrastada y la aspirante a “estrella” mediática llamada a entrar en la constelación de los no-discutidos.  Hay un autor prolijo pero poco (o nada) conocido en el ámbito hispanohablante y hay un libro rescatado del olvido y desempolvado  después de más de treinta años. Hay una antología deliciosa sobre un tema polémico y hay un interesante y prometedor experimento con las nuevas formas de edición. Curiosamente hay mucho dolor y mucho desgarro y, sobre todo, el desgarro de la distancia, que aparece como uno de los catalizadores más importantes para el proceso creativo. Entre las recomendaciones hay libros de los que ya hemos hablado en esta sección, otros sobre los que hablaremos en breve y algunos sobre los que pretendemos poder hablar en el futuro.  Os dejamos con esta selección de títulos para disfrutar en verano.

americanah• The number one

Sin duda el lanzamiento literario del año en lo que respecta a autores africanos es Americanah, la tercera novela (y el cuarto libro) de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Adichie es posiblemente, la autora africana con más proyección internacional actualmente. En Americanah, la nigeriana se mete de cabeza en temas delicados como la experiencia de esta lejos de casa, la diáspora, la inmigración, el exilio; y, al mismo tiempo, el de la identidad. Adichie hace, en este relato, bandera de un elemento casi anecdótico, como puede ser el pelo, para afianzar la importancia de las raíces y el orgullo y las dificultades de los orígenes. El único inconveniente de este libro, para la época estival, es su volumen; por lo demás, es un alimento intelectual absolutamente devorable.

Lejos de Ghana_300_CMYK• El asalto

Tayie Selasi ha sido una abrumadora revelación este año. Con su primera novela Lejos de Ghana, publicada originalmente en inglés en 2013 pero traducida durante este 2014, Selasi tenía casi garantizada la atención mediática. A pesar de ser nacida en Londres y criada en EE.UU., pero de origen ghanés, Selasi aparece voluntariamente en la nómina de autores africanos, porque ha hecho de su postura “afropolita” su principal seña de identidad. De nuevo, en Lejos de Ghana aparecen la inmigración, la identidad, la familia y las raíces, como elementos fundamentales. En este caso, Selasi muestra una postura desinhibida, una postura que tiene que defender por su posicionamiento y su meteórica trayectoria.

vinculos secretos• La línea clásica

Vamba Sherif transita en Vínculos Secretos un camino que se acerca mucho a una línea narrativa clásica. La obra de este liberiano se presenta como una novela de misterio, pero va adquiriendo tintes de sobrenaturales a medida que el protagonista se va adentrando en la realidad de una localidad rural para investigar la desaparición que le ha llevado allí desde la ciudad. El mundo de lo invisible y las creencias tradicionales se mezclan con una trama en la que se sondea el efecto del poder en las personas y los fenómenos del mal gobierno. Se dice que Vínculos Secretos surgió de un encuentro de Sherif con el dictador Charles Taylor, por lo que no es de extrañar la preocupación del autor.

la casa del hambre• En el fondo del baúl

Sajalín Editores ha escarbado en el fondo del baúl para recuperar una obra publicada originalmente hace más de treinta años, concretamente en 1978. Se trata de The house of hanger, de Dambudzo Marechera, publicada este año como La casa del hambre. Marechera nació en Zimbabue, cuando el país todavía se llamaba Rodesia, y después de la trayectoria propia de un autor maldito murió a los 35 años. Marechera era un escritor atormentado y turbulento; impulsivo, agresivo y problemático en su vida personal, se convirtió literariamente en un transgresor e innovador creador de una narrativa muy personal.  La casa del hambre fue su obra inicial, fruto de esas experiencias traumáticas que refleja a través de una prosa que puede parecer desordenada, pero que representa a la perfección el diálogo interior de un protagonista que se plantea los elementos más básicos de su vida, de una persona que hace temblar sus propios pilares. Se dice que La casa del hambre supuso un cambio fundamental en el discurso narrativo postcolonial, abandonando el realismo y haciéndose mucho más expresivo.

los deseos afines• Una literatura que conmueve y enamora

Los deseos afines es una antología de relatos de autores africanos recién publicada. La particularidad de este compendio es que todas las historias tienen un hilo conductor común que se transmite en su subtítulo: “Narraciones africanas contra la homofobia”. Se trata de la traducción de una obra recopilatoria impulsada por la organización sudafricana Gay and Lesbian Memory in Action (GALA) y que originalmente se tituló Queer Africa. Esta antología recoge textos que transmiten la diversidad de posibilidades de vivir la propia sexualidad, lo que nos permite enfrentarnos a historias de ocultación, historias de valiente publicidad, hombres que aman hombres en medio de una guerra decimonónica o mujeres que aman mujeres en un contexto actual; amantes que reprochan la marcha de personas a las que amaron en secreto o jóvenes que homenajean a homosexuales que fueron para ellos un ejemplo de conducta. De todo un poco y, sobre todo, la manera en la que Eduardo Mendicutti (que firma el prólogo) justifica el título: “Todos ellos demuestran, una vez más, que el corazón humano disfruta, padece, se encresta, se calma, sueña y desea en todas partes de la misma manera. En todos ellos los lectores homosexuales y heterosexuales identificamos los placeres, los sentimientos, la rabia, el alivio, los sueños y los deseos afines”.

Cubierta - El entierro de mi tío - Venance Konan - 2709 books• El experimento

La editorial 2709 books ha iniciado durante esta primera mitad del año un proyecto ambicioso y arriesgado. Es la primera editorial que publica libros sólo en formato electrónico y, de momento, se decanta, por la narrativa africana. 2709 books ha arrancado esta andadura con tres relatos del marfileño Venance Konan Robert y los Catapila, La gata de Maryse y El entierro de mi tío. Todas ellas son narraciones que en la estructura se acercan mucho a la del cuento tradicional africano, pero que destacan por un tratamiento intencionado del humor. Konan alardea en estos relatos de una narración fresca y atractiva que atrapa y entretiene y que, sin parecerlo, va inoculando enseñanzas morales.

Lo que está por llegar para el 2014 postestival es todavía una incógnita. Quizá tengamos la suerte de encontrarnos con la traducción de alguna de las obras revelación de las que hemos ido hablando en Wiriko. En varias ocasiones hemos reclamado estas ediciones en castellano de trabajos que se están desvelando como exitosos en el ámbito francófono o anglófono (recordamos, por ejemplo, dos revelaciones como son NoViolet Bulawayo u Okey Ndibe) o algunas de las iniciativas interesantes que se están desarrollando en el ámbito editorial en África, como el de Cassava Republic (con autores como Nnedi Okorafor o Mukoma Wa Ngugi) o tal vez llamen la atención las obras galardonadas internacionalmente como la de la reciente Caine Prize Okwiri Oduor. Sin duda la antología Africa39 que se presentará justo después del verano con una nómina de los mejores autores jóvenes de África (fundamentalmente de la esfera anglófona), sería otra buena opción. En realidad, de buenas opciones, la literatura contemporánea africana está llena. Así que sólo nos quede desearos un buen verano, lleno de letras africanas.

Adichie y Bulawayo marcan el paso

Portada del número de dicembre de New African Magazine, con la lista de los 100 personajes más influyentes del continente

Portada del número de dicembre de New African Magazine, con la lista de los 100 personajes más influyentes del continente

Ya se ha hecho pública la lista de los cien africanos más influyentes del año que elabora la revista New African Magazine. Puede parecer extraño que aparezca esta noticia en la sección de Letras Africanas, pero nos interesa el hecho de que en esa clasificación hay escritores, concretamente escritoras. Dos y las dos mujeres. Se trata de, como no podía ser de otra manera, Chimamanda Ngozi Adichie y NoViolet Bulawayo, ambas destacadas en esta sección en artículos anteriores.

Los propios editores de la lista advierten que la influencia es una característica que “siempre genera debate” y advierten que es evidente que no hay porqué estar de acuerdo con la clasificación que ellos elaboran. En la edición de diciembre, que recoge el especial sobre la lista, los responsables de la publicación explican que la influencia no es equivalente a la popularidad y que lo que se valora en este inventario es, en realidad, la capacidad de impacto público, social y político de los discursos de sus protagonistas. Si nos ha llamado la atención la lista, no ha sido por el hecho en sí que huele a recapitulación de fin de año, sino el espíritu que la anima y que sus promotores ponen de manifiesto cuando dicen recoger los nombres de los africanos que han tenido “un impacto significativo y que han ayudado a reformular el panorama del continente en los ámbitos en los que trabajan”. “Contribuyeron a la redefinición del discurso africano en 2013 y creemos que jugarán un papel muy importante en el año 2014. ¡Es de esperar, por el bien de África!”, asegura un texto que explica el objetivo de la lista.

Empecemos con las malas noticias, para que al finalizar la lectura nos quede buen sabor de boca. Bien, pues la principal mala noticia es que se podría decir que la literatura ha perdido peso en esta lista. En la edición de 2012, entre modelos, músicos o actores, aparecían cinco escritores, en total. Y su presencia no era para nada discutible, ya que nos encontrábamos nombres como los de los nigerianos Wole Soyinka o Chinua Acheve o el sudafricano JM Coetzee. La enumeración de literatos influyentes se completaba con la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie y el ghanés Ayi Kwei Armah (posiblemente el más desconocido de todos ellos).

La renta ha bajado en esta última edición y sólo las escritoras Adichie y Bulawayo se han podido colar entre los africanos con más ascendencia moral. En realidad, quizá no sea justo decir que Adichie se ha colado. Repite por segundo año, algo que no es demasiado habitual, así que se puede decir que el lugar es suyo, de pleno derecho.

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: Wed de New African Magazine.

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: Wed de New African Magazine.

En 2012, Chimamanda Ngozi Adichie era incluida, fundamentalmente, en la lista por su espectacular carrera y por brillante proyección. Se valoraba el éxito de ventas de sus, entonces, tres libros y el previsible éxito de la película basada en su novela Medio sol amarillo. Y el “¿qué será lo siguiente?” que se planteaban los autores de la lista era suficientemente representativo. La revista recogía una de aquellas frases en las que Adichie ensalza la capacidad de la literatura para construir y transformar la sociedad, que en Wiriko nos fascinan, como ya hiciera en su archiconocido discurso de TED Talks: “Muchas historias son importantes. Las historias han sido utilizadas para despojar y calumniar. Pero también pueden utilizarse para potenciar y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo. Pero también pueden reparar esa dignidad rota”.


‘Americanah’ by Chimamanda Ngozi Adichie por tvnportal

En 2013, sin embargo, los motivos de la presencia de Adichie en la lista de los 100 africanos más influyentes se han modificado ligeramente. En este caso, se habla de la presentación de su obra Americanah, que era posiblemente la primera de sus novelas a la que se le coloca delante el calificativo de “esperada” y del estreno de la adaptación al cine de Medio sol amarillo. Se diría que la autora nigeriana ha madurado, pero lo que más se valora en New African Magazine es que no se ha acomodado. Es una escritora con las responsabilidades de una autora consagrada, pero sigue tan controvertida e incisiva como cuando era apenas una desconocida o una promesa. Continúa dispuesta a poner el dedo en la yaga de “los temas difíciles de la raza, el género y la política”. Evidentemente, los ecos de su reflexión sobre la historia única aún no se han silenciado y eso también pesa. Sólo en el canal oficial de TED en Youtube el video ha sido visto más de un millón de veces (sin contar el resto de plataformas que lo han replicado y compartido) y todavía hay gente que lo sigue descubriendo como si lo hubiese pronunciado ayer. De nuevo, uno de los valores de la escritora es que tiene mucho camino por delante. Esta audacia se plasma en la frase que la revista recoge de Adichie: “Soy una persona que cree en el inconformismo… Estoy profundamente insatisfecha por las injusticias y la manera de funcionar del mundo… mi insatisfacción me lleva a escribir”.

NoViolet Bulawayo. Fuente: Web de la revista New African Magazine

NoViolet Bulawayo. Fuente: Web de la revista New African Magazine

Quizá resulte más sorprendente la inclusión de la zimbabwense NoViolet Bulawayo en esta lista. Sin embargo, cómo lo vamos a discutir nosotros si titulamos el artículo que le dedicamos en esta sección “NoViolet Bulawayo, el nacimiento de una nueva estrella”, casualmente una idea muy similar a la que formulan los responsables de la lista de New African Magazine que parece que nos interpelan cuando afirman: “No cabe duda de que, verdaderamente, una nueva estrella de la literatura femenina africana ha nacido”. Curiosamente Bulawayo comparte con Adichie un cierto espíritu indómito y da la sensación de que, al igual que ocurre con la nigeriana, el inconformismo lleva a la zimbabuense a escribir. Al menos, eso es lo que se extrae de la frase que New African Magazine reproduce: “Crecí en una época muy diferente en Zimbabue; como parte de la primera generación de niños nacidos después de la independencia, experimenté la estabilidad, el éxito y la normalidad y, por supuesto, el Zimbabue que recuerdo se ha desaparecido terriblemente”.

Noviolet Bulawayo, interview at launch of ‘We Need New Names’ from British Council Arts on Vimeo.

Los méritos de Bulawayo son la consecución del Caine Prize en 2011 y la nominación al Man Booker Prize (que, finalmente, no consiguió), pero sobre todo están en las líneas de We Need New Names, que todavía no ha sido traducido al español (¿alguna editorial se anima? Probablemente, el de su libro ha sido el lanzamiento más exitoso y con más repercusión de la primera novela de una autora africana, aunque seguramente esta percepción sea tan subjetiva como la propia lista de los 100 africanos más influyentes.

Nos gustan las escritoras que se han incluido en esta lista, aunque sólo sea como excusa para dar visibilidad a la literatura africana, pero para la del año 2014, señores de New African Magazine, ¡sean un poco más generosos con la literatura!

El reverso africano (II): Recolonizar las imágenes desde el Sur

El 1 de marzo de 1896, las fuerzas etíopes comandadas por el emperador Menelik II derrotaron al ejército italiano en la batalla de Adwa. Era la primera vez que un país africano vencía a una potencia europea.

El 1 de marzo de 1896, las fuerzas etíopes comandadas por el emperador Menelik II derrotaron al ejército italiano en la batalla de Adwa. Era la primera vez que un país africano vencía a una potencia europea. Fuente: A.Davey.

Continuamos con la serie que empezamos hace una semana sobre conflictos en el continente llevados a la gran pantalla, pero hoy toca mirar al Sur. Algunos de los trabajos cinematográficos africanos en esta línea procuran, precisamente, otorgar una respuesta prolongada que reaccione ante los colosales obstáculos interpuestos por la historia dominante escrita desde una parte del mundo –léase guiones–. Y son cada vez más los foros en el que la mirada made in África, la de los directores que pelean por sacar adelante sus producciones alternando la alquimia con la burocracia de las subvenciones, acerca a un primer plano el séptimo arte africano. No obstante, no dejan de ser fundamentalmente arenas especializadas como la del Festival de Cine Africano de Córdoba, que el próximo 11 de octubre y hasta el 19 cumplirá su décima edición, y cuya repercusión, en el mejor de los casos, se limitará a un breve espacio en los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Cartel de la 10ª edición del Festival realizado por la hispano-sudanesa Dar Al Naim Mubarak.

Cartel de la 10ª edición del Festival realizado por la hispano-sudanesa Dar Al Naim Mubarak.

Franz Fanon reconocía la importancia crucial para los pueblos subordinados de afirmar sus tradiciones culturales y recuperar sus historias reprimidas. De aquí que el papel de las cinematografías en África sea crucial para desnudar la historia y reescribirla con voz propia, desde otra óptica, con otras lenguas y como herramienta contestataria a la cultura empaquetada desde las industrias del pensamiento dominante.

A pesar de ser el cine más joven de todo el mundo (a penas 50 años) mantuvo una coherencia narrativa determinante en los años posteriores a las independencias en el continente. Así lo manifestaron Yemane Demissie en Tumult (1996) al reflejar las luchas en Etiopía contra Haile Selassie; o Raoul Peck al filmar Lumumba (2000) y Jon Akomfrah al retratar la vida del también carismático líder Nkrumah en Testa­ment (1988). En los últimos tiempos varias obras han retratado los conflictos armados durante las décadas de los 90 y 2000 en el continente como Zulu Love Letter (2004), de Ramadan Suleman, que retrata la realidad sobre el apartheid; Sometimes in April (2005), de Raoul Peck, sobre el genocidio de Ruanda, una visión completamente diferente a la obra mencionada de Hotel Ruanda; o Ezra (2007), de Newton Aduaka, una obra que se adentra en los comités de reconciliación de los niños soldado en Sierra Leo­na y que ganaría en 2007 el Caballo de Oro en el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Uagadugú (FESPACO).

En la búsqueda de nuevos espacios para el diálogo sobre conflictos, invasiones e intervenciones en África serían también interesantes títulos como los siguientes: Des fusils por Banta (1971) sobre la guerrilla en Guinea Bissau y Sambizanga (1972) sobre la libe­ración de Angola, ambas de la directora Sarah Maldoror; Struggle for a free Zimba­bwe, (1972) de Kwate Nee-Owoo; Sarrounia (1986), de Med Hondo, que narra la historia de la reina y jefa mi­litar de las Aznas de Níger en su lucha frente a la penetración francesa; Mortu nega (1988), de Flora Gomes, que muestra un retrato nostálgico de los combatientes en la independencia de Guinea Bissau; o Adwa: an african victory (1999), de Haile Gerima, sobre la victoria etíope frente a los italianos en 1896.

El secuestro ahogado de las imágenes y la negación irracional de su propia historia a la que el continente ha estado sometido a lo largo de varios siglos ha motivado que los conflictos armados que tienen lugar en él tiendan a reducirse con visiones estereotipadas sin cabida al análisis y la contextualización. Las grandes producciones de cine occidentales –aquellas realizadas bajo un decorado africano– continúan acomodadas en guiones dramáticos en el que el papel de los africanos se reduce a un segundo plano y en el que la rentabilidad es la prioridad. Se sigue obviando, por lo tanto, que las guerras africanas contemporáneas deben enmarcarse en una red de actores con intereses determinados en la lógica del conflicto; por lo que la necesidad de observarlos desde la gran pantalla africana pasa por el visionado y la escucha activa de las voces procedentes del propio continente. Premisas como éstas pueden contribuir a una aproximación más acertada de la siempre coral, heterogénea y dinámica realidad subsahariana.

Entrevista a Jacaranda Muse

Jacaranda-Muse

Jacaranda Muse es, a día de hoy, una de las propuestas musicales más suculentas del África austral. Sorprendentes por su sonido Smooth Jazz y por su fresca y elegante forma de fusionar la tradición Shona de la mbira con el contrabajo, ensamblar el chelo con la marimba y seducirnos en clave downtempo con una voz irresistible que rehuye la búsqueda de los sonidos zimbabuenses y se embarca en la construcción de nuevas sonoridades. El cuarteto formado en Harare tuvo la oportunidad de grabar en el Thulani Studio de la Alliance Française de la ciudad en 2011, y desde entonces se ha convertido en objeto de deseo de los más inquietos melómanos.

En Wiriko ya os hablamos de ellos no hace mucho. Pero lo cierto es que desde que cayera en nuestras manos su álbum debut September Sun, editado por el sello francés Heavenly Sweetness, no nos hemos podido desprender de sus canciones. Hermosas piezas de orfebrería que nos vienen como anillo al dedo en este mes de inicio de curso, nos han llevado irremediablemente a querer conocer un poco más sobre sus principales artífices. Se trata de músicos que llevan ya muchos años encima de escenarios internacionales, pero que han decidido iniciar una nueva senda con un proyecto que se mueve entre la nostalgia y la crudeza, entre la disciplina y la libertad, o entre la sobriedad y las texturas más coloridas. En definitiva, un camino por el que uno debe dejarse conducir y embriagar.

Jacaranda Muse está formado por los jovencísimos Vimbai Mukarati (voz y saxo alto), Donald Chifamba (chelo), Tinashe Mukarati (congas y marimba) y el veterano Filbert Marova (piano), y no podemos ni queremos esconder que, actualmente, son una de nuestras bandas preferidas. Hemos tenido oportunidad de hablar con su cabeza visible, Vimbai, para una entrevista en exclusiva para WIRIKO, donde nos explica qué hacen, por qué y para qué.


La Session de JACARANDA MUSE “Let You Go” dans… por franceculture

¿Qué significado tiene el nombre de ‘Jacaranda Muse’?

Jacaranda Muse es un nombre que se utiliza para expresar dos ideas distintas. En primer lugar, representa de dónde somos y en segundo lugar lo que nos gustaría que nuestra música evocara en las personas. Hay muchos árboles de Jacaranda en Harare, que son un símbolo de la firma de nuestra ciudad, así que usamos el nombre para representar nuestra procedencia. El segundo término, ‘Muse’, significa musa. Nos gusta pensar que nuestra música tiene una cierta calidad intelectual por que cuando se escucha lleva a la gente a un lugar de reflexión serena y de apreciación de la variedad y amplitud de lo que tratamos de expresar en nuestro álbum. Así que juntas, estas dos ideas, forjan lo que significa Jacaranda Muse.

¿Cómo os conocisteis y cómo surgió la iniciativa de crear un grupo de música?

Nos conocemos desde hace muchos años. Somos amigos desde la secundaria, que cursamos en la Prince Edward School de Harare. Cuando Tinashe y Donald terminaron sus estudios de música en Sudáfrica y volvieron a casa, vinieron con la intención de volver a irrumpir en la escena musical. Filbert Marova, que ya era un gran pianista y amigo en común, decidió reunirse con nosotros un día y empezar a experimentar juntos con la música. Ese fue el comienzo.

DONALD CHIFAMBA

DONALD CHIFAMBA

¿Y pesaba, de alguna forma, la losa de estar en la sombra de grandes músicos nacionales como Oliver Mtukudzi o Thomas Mapfumo?

Para nosotros es un honor estar en la sombra de esos artistas consumados de Zimbabwe. Tenemos mucho respeto a su trabajo, y también a sus carreras, que llevan desarrollándose desde hace muchos años y que en el fondo, tienen algo que envidiamos. Su música, evidentemente, ha tenido un gran impacto en nuestra inspiración y crecimiento artístico de muchas formas distintas. Pero es algo que no arroja ni un ápice de negatividad en nuestras aspiraciones ni en nuestra posición en la escena musical de Zimbabwe.

¿En qué creéis que contribuis en la escena musical contemporánea? Es decir, ¿cuáles son las principales innovaciones que aporta Jacaranda Muse a la música?

En lo que más esperamos contribuir es en la conexión entre los géneros. Creemos que podemos funcionar como enlace para aquellas personas que aman la música en general, como un vínculo entre el jazz, la música clásica, el pop y sobre todo la música popular de Zimbabwe.

¿Cuáles son los principales obstáculos para despuntar en el negocio de la música en Zimbabwe ?

Los principales obstáculos que enfrenta la industria de la música zimbabuense tienen que ver con la falta de apoyo a los artistas. Faltan locales adecuados para tocar ciertos tipos de música. También sucede que a veces, el acceso a las plataformas y medios de comunicación es muy difícil; y en la mayoría de los casos, cuando escoges una carrera artística te encuentras con que hay una gran falta de apoyo económico tanto por parte del gobierno, como de los sellos discográficos, las promotoras, etc.

¿Cómo recibe vuestra música el público zimbabuense?

La audiencia de Zimbabwe ha sido muy positiva con su respuesta a nuestra música. Es realmente abrumador recibir tal reconocimiento por un proyecto que está tan lejos de como se espera que suene la música de Zimbabwe. Estamos ansiosos por ver hasta dónde podemos llegar con este nuevo sonido.

VIMBAI MUKARATI

VIMBAI MUKARATI

¿Cuánto tiempo pasó entre que se formó Jacaranda Muse y la edición de su álbum debut ?

1 año.

¿Y por qué con una etiqueta francesa? ¿No teníais propuestas de discográficas africanas ?

Nuestro encuentro y afiliación con Heavently Sweetness es prácticamente como una historia casi romántica de casualidad y azar. Fue en nuestra primera actuación, en 2012, cuando actuábamos en el Festival Internacional de las Artes de Harare (HIFA), que el productor francés y dueño del sello Antoine Rajon, que estaba entre el público, se acercó a nosotros después del concierto y sin más, nos soltó la idea de grabar un álbum. Nosotros no habíamos pensado en nada de eso aún, nuestro objetivo no iba más allá de la actuación en el festival y después de eso ya veríamos. Pero fiel a su palabra, unos meses más tarde Antoine estaba de vuelta a Zimbabwe y estábamos grabando nuestro primer álbum. No nos importó si el sello era de un u otro país, ya que todo sucedió de una manera natural que permitió a dos entidades, desde dos lugares diferentes, encontrarse para crear algo hermoso juntos.

¿Y en qué países habéis tenido la oportunidad de presentar vuestro álbum?

Hasta ahora hemos presentado físicamente el disco en Francia, Sudáfrica, Lesotho y por supuesto, Zimbabwe. Pero aparte de eso hemos tenido críticas y participado en distintos medios de Reino Unido, Estados Unidos y Holanda, por nombrar algunos. Esperamos actuar nuevamente en Europa muy pronto.

FILBERT MAROVA

FILBERT MAROVA

La música clásica, el jazz, el pop británico, voces soul y R&B son claras evidencias de vuestras influencias. ¿Qué se puede encontrar en vuestros reproductores de música?

La lista sería interminable! Entre los cuatro, tomaría probablemente varios días nombrar todos los artistas que han influido en nuestra música. Desde algo tan lejano como la música renacentista o el canto gregoriano a Justin Beaber, se encontraría un poco de todo. En muchos sentidos estamos influenciados por todo el arte y la música que nos rodea, a veces incluso inconscientemente.

¿Con qué bandas actuales os sentís más identificados?
Esto es una pregunta muy difícil de contestar, porque la inspiración de nuestra música surge de muchos elementos diferentes que se pueden encontrar en muchas bandas que hay en la escena en el momento actual. Tal vez la respuesta a eso se aclarará con el tiempo, cuando la gente conozca más nuestra música y pueda responder por nosotros.

Cuando se habla de los discos en África, suena una alarma gigante: la piratería. ¿Qué pensáis acerca de la venta de discos en África? ¿Y sobre la proliferación de portales de descarga de música digital?

tinashe banyeri mukarati

tinashe banyeri mukarati

La industria discográfica africana es compleja y todo un tema en sí mismo. Sea como sea, respecto a Zimbabwe, se ha desarrollado un fenómeno interesante. Aparte de los intercambios de música digital de persona a persona, es muy raro encontrar una copia pirata de un artista reconocido en las calles. La gente aprecia lo que los artistas están haciendo y nos apoyan mucho. Especialmente en el contexto en el que Jacaranda Muse se encuentra, aventurándonos en un género desconocido e intentando desarrollar algo completamente nuevo y sin precedentes. Las personas respetan la tenacidad con la que luchan los músicos contra el medio austero en el que se tienen que mover y están dispuestos a pagar por su resultado.

¿Qué sorpresas tiene Jacaranda Muse para sus fans en el futuro?

Actualmente, esperamos poder continuar promoviendo nuestro álbum y volver a algunos de los lugares en los que ya hemos tocado, porque nuestra audiencia sigue pidiéndonos que volvamos por un lado, pero también para poder llegar a un público más amplio en diferentes lugares del mundo. Nuestro proyecto es muy ambicioso ya que actualmente estamos divididos entre tres continentes diferentes, y las distancias y los viajes se convierten en una ardua forma de vida. Pero estamos convencidos de que todavía seremos capaces de alcanzar mucho más como Jacaranda Muse y como representantes de la música y el arte de Zimbabwe en todo el mundo.

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Kudzanai Chiurai: cómo poner en jaque la política a través del arte

Kudzanai Chiurai

Kudzanai Chiurai

Sería difícil colocar a este Kudzanai Chiurai en una técnica concreta dentro de las artes visuales. Pintura, fotografía, arte callejero, vídeoarte, etc.. forman parte de sus herramientas para expresarse. A pesar de ello, su obra tiene algo en común siempre: la crítica social y política que queda manifiesta en sus trabajos. Con 31 años forma parte de la generación “nacida libre” (después de la independencia de la mayoría de los países africanos) y actualmente Kudzanai Chiurai es uno de los artistas más destacados del continente e incluso fuera de él en la escena artística contemporánea. Os contamos el porqué.

Nacido en Zimbabue y basado en Johannesburgo (Sudáfrica), Chiurai fue el primer estudiante negro en graduarse en Bellas Artes en la Universidad de Pretoria. A pesar de que su carrera se inició con paisajes y retratos, pronto la política desembarcaría como un continuum en su obra. Influenciado por David Lachapelle, Bansky o la estética de del Partido Comunista Chino, la composición de sus obras deja claro que el arte y el activismo es indisoluble en su trabajo y que es necesaria la re-emergencia del activismo artístico.

Los pósters hechos con stencil serán los principios icónicos del artista y marcarán el lenguaje visual de Chiurai. La difícil situación política y económica que vive Zimbabue en manos de su presidente Mugabe es una y otra vez el aspecto central de su trabajo, por lo que las elecciones de Zimbabue de 2008 fueron el escenario ideal para la inspiración del artista. En la línea del keniano Mwangy, realizó una serie de stencils que denunciaban la situación política y que se acabo convirtiendo en una campaña viral en las calles de Johannesburgo. Esto le metió en graves problemas: fue amenazado por las élites gubernamentales lo que causó su exilio definitivo al país vecino, Sudáfrica.

 

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En su obra “Dying to be man” continua con este interés en la estética propagandística y en la representación política esbozando unos personajes que representan al gobierno de Mugabe en la que juega con las nociones de poder, dinero y masculinidad.

 

En “The State of Nation” el artista explora la idea del “Estado” proponiendo nuevas maneras de representarlo a través de fotografía, pintura, vídeo, etc. y haciendo una yuxtaposición entre los Estados africanos contemporáneos y las violentas guerras civiles que se han dado en los periodos post-coloniales, invocando niños soldado, los movimientos de liberación africanos y guerras civiles. En propias palabras del artista:

En un continente que ha experimentado más conflictos violentos que cualquier otro, esta exposición sigue una narración individual previa al discurso inaugural del primer primer ministro supuestamente elegido democráticamente. Este líder diseñado entre muchos de nuestros existentes líderes africanos, cuenta otra vez la historia de una gente de otro tiempo, pero aún del tiempo de África…” [1]

 

El resultado es extremo: soldados glamourosos en medio de la selva africana, la cuestión de la mujer presente en la obra, elementos estéticos que nos mantienen en el continente y unos elementos narrativos que mantienen en vilo al espectador.

Con reminiscencias a la muerte de Hector Pietersen o del más recientemente asesinado Andries Tatane a manos de la policía sudafricana, su nueva obra 16SNLV en la que utiliza el vídeo, es una clara denuncia sobre la situación de una sociedad post-apartheid que aún no ha podido superar ese duro episodio y que aún está marcada por la violencia policial y estatal.

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16SNLV

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con la pregunta del propio artista “¿qué pasa cuando la violencia que ha tenido lugar en público es lamentada en el mismo espacio público?” [2] nos invita a una reflexión acerca de la pérdida de sensibilidad y la normalización de la violencia que vemos cada día a través de los medios de comunicación.

Para saber más del artista, os dejamos una entrevista realizada por CNN. No os la perdáis para escuchar de primera mano al artista y su inspiración:

 

 

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[1] Original en inglés: “On a continent that has experienced more violent conflict than any other, this exhibition follows an individual’s narration of events that lead up to the inaugural speech by the first supposedly democratically elected prime minister. This leader styled along many of our existing African leaders, retells the history of a people from another time, but still Africa’s time…

[2] Original en inglés: “What happens when the violence that has taken place in public is mourned in the same public space?

Zimbabue, ¿factoría musical del África Austral? (vol.II)

Continuamos en el África Meridional para seguir introduciéndonos en la emergente producción musical de estudios y sellos discográficos establecidos en Zimbabue. Si la semana pasada os avanzábamos que los músicos malauís, mozambiqueños o zambianos recurren a los estudios de grabación de Harare por la profesionalidad de sus técnicos y por los equipamientos que ofrecen, hoy queremos hablaros un poco más de cerca sobre los motivos que llevan a la industria musical zimbabuense a despuntar junto a otras que capitanean la lista africana como Sudáfrica, Nigeria o Ghana.

ZIMBABWE MUSIC CORPORATION LOGOVale la pena matizar que, mientras muchas multinacionales del sector como EMI, WEA o SONY han ido estableciendo filiales en la mayoría de países africanos, las políticas del ZANU-PF[1], teñidas por su conocida lógica antioccidental[2], no han permitido la entrada de compañías occidentales, pero en cambio sí que han encauzado el fortalecimiento de emprendedores locales. De la misma forma, desde el 2003, se ha favorecido la importación de instrumentos y tecnología del sector sin cargos arancelarios (que antes de 2003 representaban un 25% del precio final), con lo que la industria musical se ha visto enormemente privilegiada. Por todo ello, las discográficas han crecido como setas en Zimbabue, siendo sus principales firmas la Zimbabwe Music Corporation (ZMC), Gramma Records, Tape Promotions (RTP) o Ngaavongwe Records. En todas ellas, músicos nacionales como Elias Musakwa son accionistas mayoritarios.

No se debe obviar que dentro de las políticas favorables a la creación de una industria musical local fuerte, el gobierno de Zimbabue ha optado por el monopolio del sector público. La Zimbabwe Broadcasting Corporation (ZBC), más tarde bautizada como Zimbabwe Broadcasting Holdings (ZBH) es la única sociedad de comunicación y radiodifusión en Zimbabue, y representa la resistencia a la liberalización del sector por parte de ZANU y el monopolio en manos del gobierno de todas las emisiones del país. La interpretación queda abierta a la mirada del lector, ya que mientras unos ven en este hecho otro factor más de falta de democracia y de libertad de expresión, otros ven una oportunidad de generar empleo y oportunidades que benefician a los propios zimbabuenses. Además, cuando las políticas de las emisoras potencian la emisión de música local, los propios músicos son los que se ven animados a generar más y mejor, porque saben que tienen las puertas de las radios y televisiones abiertas de par en par.

Los Tonderai Studio, Country Boy Records, High Density Records o Monolio Studios son ejemplos de estudios de grabación erigidos en Harare y que reúnen la mayor producción musical de la región. Todos estos emprendedores forman parte de una generación (quizás la primera) que sale adelante gracias al negocio musical local. Son muchos los jóvenes que están recibiendo dinero, regularizado o no, de todas estas iniciativas, y por lo tanto, que generan riqueza que invierten en otros sectores económicos del país, dinamizando así la economía nacional.

Las tiendas de música, que aunque pocas y rentables solamente cuando los precios de los discos, CDs y sobre todo casetes bajan por no ser la última novedad, también se benefician de alguna forma, de las políticas proteccionistas. Éste es el caso de Express Toll, una cadena local presente en Harare y en Bulawayo que es una especie de “outlet” de música que combate la piratería del sector informal. También algunos supermercados venden estos productos, aunque la mayor parte del volumen de discos sea aún fruto de las copias piratas[3].

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Fotografía de la cantante de Jazz de Zimbabwe Dudu Manhenga.
Fotografía: sankara.org

Otra carrera muy pujante dentro de la industria musical zimbabuense es el sector de los promotores. Ya sea como promotoras organizadas como Ghetto Fabulous Entertainment o Pams Promotion, o como promotores independientes como Philip Chiyangwa o Clive Malunga (Jenaguru Music Promotions), este subsector representa el intermediario sempiterno, a caballo entre los productos y una amplia amalgama de consumidores. Sin ellos, los músicos difícilmente conseguirían conciertos y giras. Por ello, muchos de los promotores son también organizadores de festivales como el Jenaguru Music Festival, el certamen de góspel Ngaavongwe Festival, el Nguva Yakwana Festival o diferentes festivales de Jazz como el Women in Jazz Festival o el Winter Jazz Fiesta de Harare. Quizás, uno de los festivales más famosos de la capital zimbabuense a nivel internacional sea el HIFA (Harare International Festival of the Arts), cuya última edición acaba de celebrarse y la que, a pesar de tener una programación muy internacional, da cabida a muchos artistas locales.

La proyección internacional, que no interregional de la música zimbabuense viene mayoritariamente de los músicos locales que deciden producir discos con multinacionales extrajeras. Este es el caso de uno de los grupos más internacionales del momento, Jacaranda Muse, como también sucede con los Mokoomba, de los que ya os hablamos la semana pasada. La banda que mejor representa los músicos que actualmente producen “glocalmente”[4] mezcla estándares de Jazz con cadencias de la música clásica mediadas por la tradición musical Shona y la mbira[5] produciendo un sonido asombroso. El talentoso cuarteto de Harare Jacaranda Muse y su disco debut September Sun (2012), ha sido producido por el sello francés Heavenly Sweetness. Una punta de iceberg que quizás sea lo más accesible des de fuera del continente africano, pero que no por ello, resta calidad. Con ellos cerramos nuestra presentación del universo de la industria musical de Zimbabue, un cosmos del que aún nos queda mucho que aprender y que representa una muestra más de que África camina[6]. Esperamos, como mínimo, haber despertado la curiosidad del lector para seguir investigando sobre los sonidos producidos desde este punto caliente de la música producida al Sur del Sáhara.

 

Recursos:

Nkosi Nlela, Broadcasting Reforms in Southern Africa: Continuity and Change in the Era of Globalization.

Mhiripiri, Nhamo Anthony. Dancing through the Crisis: Survival Dynamics and Zimbabwe Music Industry en MUDIMBE, Contemporary African Culture Productions, Dakar: CODESRIA, 2012.


[1] Partido gobernante desde la independencia del país (1980).

[2] La lucha contra los blancos británicos que gobernaban Rodhesia, y más tarde las políticas racistas, el asesinato de agricultores blancos, el expolio de tierras y la estampida de la minoría blanca son ejemplos del resentimiento de parte de la población zimbabuense debido a los estragos causados por la colonización. Estos hechos, junto a la ausencia de libertad de expresión, la falta de regeneración democrática o el fracaso de la reforma agraria, causaron un debacle económico en el país y el descrédito de la clase política zimbabuense ante la comunidad internacional y la opinión pública.

[3] Para luchar contra la piratería se creó la  ZIMRA (Zimbabwe Music Right Association) y la ley Cpoyright Act de 2001.

[4] De forma local y global a la vez.

[5] El instrumento –una especie de piano digital que es el instrumento nacional de Zimbabue- y no el estilo musical.

[6] África camina: el desorden como instrumento político es un libro de Patrick Chabal y Jean-Pascal Daloz que analiza el desarrollo económico del continente desde una perspectiva de lógicas propias, sin pretensión de juzgar desde la óptica occidental, sino valorando positivamente la forma en que los propios africanos tienen de desarrollarse.

Black to the future (VI): Musodza. Ciencia ficción rasta shona

 

Masimba Musodza

Masimba Musodza

Masimba Musodza es de todo un poco, por eso su nombre va acompañado de una larga lista de adjetivos que parecen no tener relación entre sí. Sin embargo, esos calificativos configuran, en realidad, la personalidad fuera de lo común de este escritor zimbabués que tiene la virtud de haber abierto tantas puertas que se ha convertido en un auténtico pionero. Muchas de esas puertas, no sólo, estaban cerradas, sino que a los ojos de la mayor parte del público, ni siquiera existían. La última de las proezas de Musodza es ser el autor de la primera novela de ciencia ficción escrita en lengua shona.

A sus 37 años, este escritor nacido y crecido en Harare, la capital de Zimbabue, ha recorrido buena parte de los caminos que parecían impracticables en la literatura africana. La última de sus obras es MunaHacha Maive Nei? La historia relata el panorama posterior a un vertido de productos químicos desde unas instalaciones en las que se realizan experimentos ilegales. Estos vertidos han modificado el ecosistema local generando graves mutaciones tanto en los animales como en las plantas de la zona. El drama se desencadena cuando un niño es atacado por un pez gigante. Quizá los pretendidos puristas puedan señalar que esto no es más que la ciencia ficción occidental escrita por un autor de origen africano. Sin embargo, el relato incorpora rasgos propios de la cultura local, ya que la reacción de los lugareños es pensar que se trata del castigo de un ser, algo así como una sirena, de la tradición local. Y los intentos por aplacar las iras de este ser desencadenarán una nueva situación que sobrepasa los pretendidos castigos legendarios.

Cubierta de MunaHacha Maive Nei?

Cubierta de MunaHacha Maive Nei?

Ya se ha hablado en esta misma sección sobre el género literario de la ciencia ficción en otros lugares de África. Es cierto que se trata de un género minoritario y, a pesar de que como se ha visto, hay ejemplos de largo recorrido, se podría decir que es en los últimos años cuando la producción ha aumentado. En este sentido, por tanto, Musodza no es estrictamente un pionero, pero sí que camina por una senda poco transitada. El detalle definitivo de que este zimbabués está decidido a abrir caminos literarios a golpe de machete, si es necesario, es que MunaHacha Maive Nei? está escrita en shona, una lengua africana que se habla en varios países de la zona austral. Hay quien se entretiene en largos debates sobre el presente y el futuro de la literatura en lenguas africanas. Musodza interviene en estos debates poniendo sobre la mesa una novela, en una lengua minorizada y de un género minorizado. Para terminar de rizar el rizo, MunaHacha Maive Nei? ha sido comercializado en formato de libro electrónico.

Este escritor, que previamente ha sido guionista, está acostumbrado a romper barreras y antes de ostentar ese mérito de ser el autor de la primera novela de ciencia ficción en shona, ya se le había considerado impulsor de la literatura rastafari en Zimbabue y había explorado otros géneros poco habituales como la novela policiaca o de terror.

Musodza ejerciendo de zombie (o algo parecido). Fuente: Blog del escritor

Musodza ejerciendo de zombie (o algo parecido). Fuente: Blog del escritor

A pesar de cultivar los géneros fantásticos, las obras de Musodza no son simplemente entretenimiento. Él mismo reconoce que detrás de sus relatos hay una voluntad de crítica, en obras previas ha intentado cuestionar los prejuicios acerca de la comunidad rastafari en Zimbabue que considera que sufre discriminaciones, así como algunos aspectos de la sociedad del país. En el caso de MunaHacha Maive Nei? se vislumbra un intento de exigir un desarrollo sostenible que alerta sobre la necesidad de respetar el medio ambiente.

En este enlace se puede leer un fragmento de la novela MunaHacha Maive Nei?, en shona, claro.

El blog de Musodza

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Tras los pasos del cine de animación africano (II)

Continuamos en Wiriko apuntando algunos matices interesantes sobre el cine de animación en África. Concretamente esta semana queríamos aprovechar para lanzar algunas cuestiones controvertidas de cara al fin de semana, ya que tendrá lugar el III Festival de Zimbabue Inspirado en la Animación Africana (ZIMFAIA), bajo el lema “Comer. Dormir. Animar”. ¿Qué tipo de cine es el cine de animación?

Dibujo del cómic Aya basado en la obra de la escritora de Costa de Marfil, Marguerite Abouet y en los dibujos de su marido, Clement Oubrerie.

 

La semana pasada hacíamos hincapié en los comienzos de la industria de la animación africana que se concentró en el norte del continente concretamente con las producciones egipcias de los hermanos Frenkel con su personaje Mish-Mish Effendi. La dinámica ha continuado exitosa en la región del Magreb con grandes directores y trabajos reconocidos internacionalmente. No obstante, queríamos eliminar algunos prejuicios sobre el cine de animación en general y, sobre el africano, en particular. La fantasía o ilusión de realizar películas no se encasillaría como una huida de la realidad sino, tal vez, como una forma de darle sentido. En la línea de Freud y sus discípulos, solo se puede acceder a la realidad desde el lenguaje y necesitamos una fantasía desde la que elaborar la ficción que nos permita simbolizarla. La realidad de las películas de animación se sostiene, en cierto sentido, desde la fantasía ya que a partir de ella nos construimos como sujetos. Así que, tres mitos para desnudar:

Primero: ¿Es la animación un cine para niños?
El máximo común denominador así lo refleja a menudo, pero podríamos sacarle punta a esta cuestión constatando que no difiere de las películas de acción, de la música pop o de la literatura realizada para niños. Es decir, que el cine de animación tiene sus salas de cine, con historias específicas, con una estética específica, un mercado específico, etc.

Segundo: Audiencia reducida.
Con las cifras en la mano, la cantidad de espectadores o la calidad de las programas de televisión no es un problema exclusivo del cine de animación que se realiza en el continente africano; más bien, de todo el mercado mundial globalizado que demanda unos productos determinados e impone unas pautas concretas de consumo. Una vez más, la separación de la realidad del contexto africano del resto de continentes para el análisis se convierte en un diagnóstico erróneo.

Tercero: El cine de animación necesita necesariamente grandes inversiones o una gran infraestructura de negocio.
Como describimos la semana pasada, Moustapha Alassane, pionero de la animación africana y ciudadano de uno de los países más pobres del mundo, Níger, sería un contraejemplo claro de esta afirmación. Concretamente, en el año 1962, el neoyorquino Dwight MacDonald publicó un libro titulado Against the American Grain (Random House), que incluía la noción de “cultura de masas y cultura de clase media”. En este ensayo, que se convirtió en un clásico, apuntaba que la comunicación se puede dividir en tres tipos diferentes: la cultura de masas (Masscult), cultura de clase media (Midcult) y una cultura de élite (Highcult).

El ejemplo en literatura de Masscult serían las novelas de Harry Potter y, en animación, las series de televisión japonesas; en la literatura Midcult se incluiría según MacDonald las novelas de Stephen King y, en animación, a las películas de Walt Disney; por último, en la literatura Highcult estarían los trabajos de Michel Houellebecq y, en animación, al ruso Juri Norstein cuyas películas cortas, son muy apreciadas y recompensadas en los festivales internacionales. La firmeza de MacDonald en su posicionamiento le ha llevado a tener numerosos detractores especialmente entre sociólogos y economistas que no están de acuerdo, ya que el estado de la obra es sin duda más complejo que esta clasificación subjetiva y sencilla en tres niveles. Sin embargo, cincuenta años después, la triple división todavía sirve para el examen de nuestro tema. Si cuestionamos el cine de animación africano, Moustapha Alassane se consideraría Highcult más allá de las convenciones internacionales.

Lo frenético del mercado hace que las predicciones sobre esta industria, como en otras, tenga un margen de error que no se pueda asumir para el análisis. ¿Cuál será el escenario dentro de 10 años en el mundo de la animación en Egipto, Senegal, Sudáfrica, Costa de Marfil o Zimbabue? ¿Tendrán una cinematografía de calidad y próspera? ¿Será un cine de animación que pueda competir en el escenario globalizado con los seriales de Corea del Sur al menos para comercializar en los propios países africanos donde se producen estas películas? Si la respuesta fuera positiva y en términos MacDonaldianos ¿será Masscult o Midcult?

 

Modelos africanos: el ZIMFAIA

Huyendo de lo “típicamente africano” en el cine de animación, se están creando nuevas narrativas sin precedentes y con nuevas formas de producción apoyadas en las redes interafricanas. El ejemplo es la III edición del Festival de Zimbabue Inspirado en la Animación Africana (ZIMFAIA) que tendrán lugar del 7 al 9 de diciembre en la capital, Harare, con la colaboración de la Alliance Française. El ZIMFAIA es una oportunidad para observar las nuevas sinergias de la industria de la animación africana aunque también hay espacio para visionar trabajos europeos como es el caso de las películas ganadoras en el Reino Unido y que serán presentadas por la Academia Británica de Artes de Cine y Televisión (BAFTA), así como una colección de películas de la famosa Festival Internacional de Cine de Animación de Stuttgart.

El ZIMFAIA, en su corta experiencia, se ha convertido en un punto de encuentro y desencuentro entre los sectores pujantes por esta industria de la animación; un espacio de radicalidad que se asoma al abismo de lo establecido por la norma y de regularidad que se resiste a modificarse; el ZIMFAIA es a la vez explosión e implosión. Este modelo de sinergia, con las salvedades geográficas, sociales y políticas ya lo han estado implementando los japoneses desde los años sesenta con un resultado espléndido aunque este lugar común que es el cine sigue sujeto a las reglas de la imprevisibilidad.