Entradas

La lucha africana frente a los crímenes contra periodistas

Desde el siglo XIX, los y las periodistas africanas han pasado a ser los personajes clave en el orden y opinión pública de la modernidad de sus países, hecho que no siempre ha gustado a las autoridades. Por ese motivo, muchas personas han sido obstaculizadas, privadas de libertad o forzadas al exilio. Hoy, 2 de Noviembre, en el Día Internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas, os presentamos una recopilación de 5 países con escritores/as y periodistas críticos/as del continente africano que han sido golpeadas por los gobiernos de sus países de origen y foco de denuncia.

En la clasificación de 2017 de Reporteros Sin Fronteras, se observa que España ocupa el lugar 29, por debajo de países africanos como Namibia (24), Ghana (26) y Cabo Verde (27). Las peores posiciones se las llevan Eritrea (179), Sudán (174) y Yibuti (172). Con la necesidad de reivindicar el respeto y el compromiso con la libertad de prensa y profundizar en la reflexión sobre el papel imprescindible de los y las profesionales de los medios de comunicación en África, queremos dirigir la atención hacia 5 países cuya situación es peligrosa en cuanto a la libertad de prensa:

ERITREA

Es considerada la Corea del Norte africana, por la represión que sufre la prensa. Apenas se encuentran editoriales privadas, lo cual afecta a periodistas que mueren detenidos/as, se exilian o pueden llegar al suicidio. Es por ello que Eritrea es foco de presión internacional por la coacción del régimen y por crímenes contra la humanidad.

Actualmente, Dawit Isaak, periodista sueco-eritreo, se encuentra en paradero desconocido después de ser detenido en 2001 por el régimen al difamar sobre una restauración democrática. Hay rumores, no corroborados, de que murió bajo la tutela del Estado.

Un caso similar es el de la periodista Seyoum Tsehaye, del que nos habla la presidenta de OneDaySeyoum, organización por la liberación del eritreo. Tsehaye sigue privado de libertad desde hace 16 años por supuestas declaraciones (nunca corroboradas con pruebas) contrarias al régimen de Afewerki.

SUDAN

Es uno de los territorios más desafiantes de todo mundo para la comunicación, estando en la sexta posición mundial de países con menor libertad de expresión. Desde la subida al poder de El-Béchir (1993), centenares de periodistas han sido arrestados/as, encarcelados/as o procesados/as. El ejemplo más reciente es el del columnista Mohamed Zine al-Abidine al que han condenado a 6 meses de prisión por “violar el código ético de periodismo” a raíz de las acusaciones de corrupción a la familia del presidente.

Zeinab Mohammed Salih, es otro ejemplo. La periodista perteneciente a una de las minorías étnicas del país, aspecto que declara “le ha agregado dificultades” puesto que el presidente pertenece a uno de los grupos mayoritarios (Ja’alin) y ha llegado a usar con brutalidad la fuerza militar contra las minorías religiosas y étnicas del país. Zeinab fue perseguida por escribir en periódicos sudaneses como The Nile sobre el auge del mercado ilegal de armas, el trafico de personas y la censura periodística.

La periodista independiente Zeinab Mohammed Salih es co-fundadora de la red Sudanesa de información sobre los derechos humanos. Ha escrito para The Guardian y The Nile. Fuente: The Nile.


GUINEA ECUATORIAL

Portada de “La pesadilla de Obi”, cómic ilustrado por Ramón Nsé Esono (JamónyQueso)

Con leyes que ponen en serio riesgo la libertad de prensa, ocupa el décimo lugar en la lista mundial. Motivo por el que muchos/as escritores/as han sido arrestados/as y/o expulsados/as del país.

En los últimos meses, Ramón Nsé Esono, ilustrador residente en Paraguay, fue detenido en la capital ecuatoguineana durante un viaje, después de un interrogatorio sobre su crítica hacia el líder político Obiang. Los motivos de la detención no se han hecho públicos pero sigue privado de libertad mientras diversas plataformas denuncian lo ocurrido.

Otro de los escritores perseguidos, motivo por el cual lleva cincuenta años en el exilio, es Donato Ndongo. Considerado uno de los mayores escritores ecuatoguineanos, respondía ante El País que está “intentando concienciar a la población sobre la situación de opresión” mediante la literatura. En la entrevista, expuso que a pesar de estar en el exilio, “sus publicaciones dependen de las relaciones entre España y Guinea Ecuatorial”, lo cual evidencia las estrechas relaciones y complicidad entre los regimenes de ambos países.

SOMALIA

5º país africano con menor libertad de expresión, vive una situación límite a causa de un gobierno inestable desde hace décadas, y de la presencia en el país de las fuerzas de Al-Shabaab, que sufre constantemente, como hemos visto en las últimas semanas, los asesinatos en Mogadishu, la capital, tanto como en otros puntos del país

Fruto de la delicada situación que viene arrastrando Somalia, la escritora y activista Waris Dirie huyó del país con tan sólo 13 años, y hasta entonces se ha dedicado a denunciar la MGF en distintos medios.

La activista por los derechos humanos Waris Dirie escapó de un pequeño pueblo en Somalia y se convirtió en top model. Imagen de Reuters.

También Warsan Shire, poetisa de la diáspora somalí, ha sensibilizado acerca de la MGF. Asimismo, en su obra habla de la vida de mujeres refugiadas a causa del conflicto. Es un ejemplo su poema “Conversations about Home”. Pero no son las únicas, lógicamente. Otra de las voces que se erigen para defender los derechos de los somalíes es el periodista Mohamed Adan Dirir, recientemente sentenciado a 18 meses de prisión por acusar a escuelas privadas del país de corrupción.

BURUNDI

Cuyo presidente ha sido considerado un “depredador de la libertad de prensa” por RSF, ocupa la posición 160 en la clasificación mundial. Actualmente el país se encuentra en una situación sociopolítica de inestabilidad que empuja a miles de personas a refugiarse en otros países vecinos. Este es el caso de Domitille Kiramvu, periodista refugiada en Bélgica tras recibir amenazas de muerte del presidente Nkurunziza por denunciar la desaparición de personas de la oposición política en Radio Publique Africaine (RPA). La periodista se basó en pruebas sobre fosas comunes y asesinatos extrajudiciales que fueron denunciados por organizaciones como Amnistía Internacional.

Otro periodista, Jean Bigirimana sigue desaparecido después de un año, como denuncia IWACU. Su familia ha sido obligada a exiliarse en Ruanda, según cuenta su mujer, “a causa de amenazas de muerte por difamar informaciones que deshonraban el país”.

La cultura es nuestro campo de batalla

Hoy hace 60 años, el 4 de septiembre de 1957, el poeta y político senegalés Léopold Sédar Senghor publicaba un artículo en el periódico Le Monde, donde argumentaba lo siguiente: “Por descolonización, entiendo la abolición de todo prejuicio, de cualquier superioridad en las mentes del colonizador, y también de cualquier complejo de inferioridad en la mente de los colonizados”. Seis décadas más tarde, la “descolonización de las mentes”, tal como la entiende el escritor keniano Ngũgĩ  wa Thiong’o en su obra homónima, es una tarea inconclusa.

África fue colonizada y subordinada. Y las mentes de africanos y occidentales no sufrieron mejor destino. Las potencias europeas utilizaron los medios de comunicación, los libros de texto o el cine como herramientas para legitimar sus decisiones políticas, barbaries institucionalizadas y crímenes contra la humanidad. Y desde entonces, poco ha cambiado.

La retórica y el imaginario de África en la prensa y la industria cultural predominante han sido, pobreza, salvajismo, incapacidad de autogobierno y necesidad moral de “enseñar(le) a África el buen camino” – aquél que es bueno para el beneficio del que lo instruye, por supuesto-. Y así es como se ha construido la representación de África que predomina globalmente: la del “continente oscuro”. De hecho, estas ideas están tan incrustadas en el imaginario occidental que la mayoría de la gente, incluidos los periodistas, seguimos alimentando este discurso inconscientemente. Pero, ¿estamos seguros de que son solo los africanos y africanas los únicos sumergidos en un oscurantismo?

Los medios de comunicación masivos son un reflejo del estado de nuestra democracia, nuestra cultura y nuestra sociedad. Y el panorama es desalentador. ¡Viva el Panem et circenses! No es casual que nuestros adolescentes tengan como ídolos a Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Belén Esteban o la Pantoja, Champions del fraude fiscal o del grotesco más degenerado. El espejo nos devuelve una imagen muy fea de lo que somos, o mejor dicho, de aquello en lo que nos han convertido.

¿Queda alguien sensato que no opine que los medios deban ser reconquistados? ¿Descolonizados? ¿Puestos al servicio de la emancipación de la ciudadanía?

La cultura es nuestro campo de batalla

Las incertidumbres sobre el papel actual de la cultura, y los medios dentro de ella, sobrevuelan el mundo desde la crisis de 2008, cuando Occidente llevaba más de dos décadas confundiendo ‘cultura’ con los conceptos capitalistas de las industrias culturales y creativas. ‘Cultura’ tiene que ver con las formas de expresión que una sociedad manifiesta a través de sus comportamientos, valores y actitudes. Y no con el modo individual e individualista que fragmenta en pos del beneficio económico, o el mero hecho de ir al “supermercado cultural” a comprar o vender tal libro, a proyectar o ver tal película o a ofrecer o asistir a tal exposición…

La cultura es un laboratorio donde imaginar soluciones para los convulsos tiempos en los que vivimos, y ser capaces de encontrar salidas posibles a la complejidad social, la deriva política y las atrocidades humanas cometidas en nombre de la “modernidad”. La cultura debe ser, por tanto, un espacio desde el que arrojar luz y hallar remedios colectivos. Un aliado para la educación. Un ancla a la paz, la convivencia y el aprendizaje mutuo.

La salud cultural de nuestros distintos escenarios globales (África incluida) no debería evaluarse por los presupuestos estatales o supranacionales dedicados a instituciones, públicas o privadas, sino por el nivel de empoderamiento colectivo otorgado desde la creatividad hacia la ciudadanía (global, si se nos permite). Por los niveles de racismo de nuestra sociedad. Por la cantidad de actitudes machistas. Por la intolerancia a la diferencia… Pero es evidente que la falta de inversión pública en el sector cultural ha acarreado consecuencias nefastas en materia de igualdad de género, marginación de colectivos con menor poder adquisitivo, inclusión a la diversidad cultural… 

Sí. La ‘cultura’ ha sido secuestrada por las élites y sometida al proxenetismo de los que nos quieren sordas, mudas y esclavas. Siguen hablando de democracia y libertades pero, ¿a caso puede haber transformación política, económica o social sin una revolución cultural que la preceda? La emergencia de la acción ha dado sobradas muestras de alcanzar su cenit. Y aunque la mayoría esté cómoda en la “miseria cultural” y el adormecimiento, le toca a la minoría actuar como agitador. Y ya lo advertimos en nuestra editorial de la temporada pasada… Esta es nuestra vocación. (Recordemos que ‘wiriko’ significa ‘estar despierto’ en las huellas del bantú que siguen vivas en ciertas partes de Cuba).

Cinco temporadas después de un punto de partida trazado un 1 de octubre de 2012, Wiriko es una isla en un pequeño archipiélago de luz. Desde él, lanzamos constantemente señales de esperanza y ofrecemos herramientas para despertar individual y colectivamente.

Para nosotros la diversidad cultural es un principio de pedagogía radical y la génesis para el florecimiento de una nueva era.

Y aunque somos gueto, también nos sabemos guerrilla ruidosa cargada de herramientas del activismo cultural. Conectados con otras guerrillas afines (¡benditas seáis! ¡no ceséis!*) y resistiendo desde las trincheras.

¿Cómo trazar puentes? ¿Cómo acortar las distancias? ¿Cómo superar la división y saltar los tremendos obstáculos de la cancha del atletismo mediático dopada a base de millones y publicidad engañosa? No competimos en la misma liga pero somos conscientes de algo: tenemos la responsabilidad de contribuir a la construcción de una sociedad mejor informada, más justa y más equitativa. Y es precisamente por ello que queremos recolonizar el mundo de la cultura.

Hemos pasado de ser un medio digital a colaborar asiduamente con prensa escrita como El SaltoPlaneta Futuro.  De trabajar puntualmente con programas de Radio 3 o Radio Exterior de España, a tener un programa semanal en la radio pública del Ayuntamiento de Madrid (M21). De hablar de cine a proyectar cine, tanto a través de nuestro canal de Filmin como a través de proyecciones en diferentes puntos del Estado. De aportar culturas africanas en la academia africanista de España, a ofrecer nuestra propia formación en artes y culturas africanas. De pinchar y hablar de música, a programar fiestas y nutrir el circuito de la música africana en España, tanto con Wiriko Sounds como con el proyecto pionero de Moto Kiatu. De hablar de festivales punteros en cultura a participar en encuentros relevantes en el mundo de las artes y la cultura como el Dak’Art o el Africa Writes… Todo, como parte de un plan para seguir abonando el terreno. Para contribuir a (re)pensarnos. (Re)imaginarnos desde las experiencias artísticas y culturales que nos llegan del Sur del Sáhara.

Iniciamos nuestra 6ª temporada con empeño, ilusión y nuevas ideas a desarrollar durante las próximas semanas y meses. Queremos trabajar para transformar. Conscientes de nuestras limitaciones y nuestras precariedad laboral, con humildad, pero con firmeza y prioridades claras, porque la “abolición de cualquier complejo de inferioridad en la mente de los colonizados”, ¡debe hacerse real en todas partes del mundo! No importa cuántas seamos. Este apetito por escuchar y compartir historias; nuestras ansias para conquistar nuevos espacios; la intuición de que los “condenados fanonianos” de África y Occidente debemos estar en un mismo frente… son parte de una revolución necesaria. Su “sistema de miedos” y sus “mecanismos de dominación” no le pueden hacer pulso a nuestro amor por el conocimiento; a nuestro deseo irrefrenable de sabernos más iguales que diferentes; a la necesidad imperante de unidad…

Desde las “márgenes” de África y su frontera en Europa a través de España, seguiremos resistiendo al mainstream. Seremos canal y puente. Antídoto y revulsivo a la homogeneización y al subdesarrollo occidental (moral y psicológico). Para eso, inauguramos hoy un nuevo curso que quiere llevar nuestras acciones y nuestro trabajo a seguir haciendo fuerza desde abajo para derrocar sus viejos diques y fronteras.

¡Os esperamos, a diario, para transformar el mundo!

¡Hagámonos con la cultura!

*A vosotros y vosotras: Centre d’Estudis Africans i InterculturalsGrupo de Estudios Africanos, la Revista Pueblos, nuestros compañeros de Africaye, Mundo NegroporCausa, SOS Racismo, la Coordinadora estatal de ONGs para el Desarrollo, United Explanations, la Revista 5WCasa ÁfricaAfribuku, el Festival de Cine Africano de Tarifa o nuestros compañeros y compañeras de EFE Africa o Planeta Futuro, siempre a pie de cañón; y por supuesto, a la diáspora africana creando y maquinando a conciencia a través de United MindsThe Black View,  Afroféminas, Black Barcelona, Espacio Afro, EFAE, Asociación Kwanzaa, Poto Poto,…