Ntori Palan, el antihéroe de cómic más querido en Guinea-Bissau

Aula Wiriko

 

 

 

Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Yanira Santana Morales

Portada de uno de los álbumes de Ntori Palan

Portada de uno de los álbumes de Ntori Palan

En Guinea Bissau no hay nadie que no haya oído hablar de Ntori Palan, el anti-héroe nacional cabezón, orejudo y barrigón. Muchos menos son los que han leído los infortunios de este personaje de cómic, sin escrúpulos, al que nunca nada le sale bien. Sin embargo, eso no impide que sea conocido por todos: sus historias son contadas en las calurosas noches sin luz durante los djumbais[1] y otras reuniones nocturnas de amigos y vecinos bajo los árboles de mango en Bissau.

Y así, la visión satírica de lo cotidiano y de la historia en Guinea-Bissau que nos cuenta Ntori a través de las viñetas llega a todos: de mano en mano, primero, para unos pocos lectores alfabetizados; de boca a boca, después, para la gran mayoría que, por falta de alfabetización y de recursos económicos no puede comprar las sencillas páginas dibujadas y se conforma con oír las adversidades del día a día de Ntori.

Con una débil profusión de medios de comunicación escritos hace 20 años, (actualmente existe una red más extensa de semanarios y medios audiovisuales), este personaje desgarbado creado por el artista Manuel Júlio a inicio de los 80, adopta el rol de comentarista mordaz y crea una válvula de escape a la compleja actualidad guineana, permitiendo a los lectores reír con los reveses de este guineano anónimo de a, que podría ser cualquiera. Viñeta tras viñeta, vivimos con Ntori Palan, siempre a través de su criollo lebi[2], desde la cotidianeidad del Karnaval mitin na foronta[3], pasando por la crítica social de Fomi tisil Bisau[4], hasta los grandes eventos nacionales como la guerra civil del 98 en Turbada di Junhu di 98[5] la llegada del teléfono móvil al país a inicios de 2003 en Ntori Ku telemóvel[6].

El cómic africano nació y se ha desarrollado en un contexto marcado por cuestiones de identidad cultural, a medio camino entre las formas orales y escritas, representativos de una sociedad o de lo que no debería existir en ella. Pero, sin ninguna duda al respecto, los cómics, que tan tímidamente surgieron en muchos países africanos a partir de los 70[7]son una realidad hoy que perdura y extiende. Existen, se venden, se leen. Se organizan ferias, festivales e investigaciones en torno a ellos y a sus personajes: además de Ntori Palan en Guinea-Bissau, Yrmoaga en Burkina Faso; Soba Moke en el Congo; Mata Mata y Pili Pili, en República Democrática del Congo; Dago y Monsieur Zézé en Costa de Marfil, Nirina en Madagascar,  o Boy Melakh y Goorgoolou en Senegal. Todos ejemplos de un género que nunca se convirtió en una gran industria, pero que sigue sobreviviendo gracias a la versatilidad de su formato: ilustraciones en periódicos, tiras en revistas, álbumes completos o compilaciones, y porque abarca diferentes géneros: cuentos y narraciones orales, lo biográfico, didáctico, divertido, histórico…

En Guinea-Bissau, esta reducida expresión artística marca la diferencia a medio camino entre un medio de comunicación y la lectura de placer. Manuel Júlio y su hermano Fernando Júlio son, sin duda, los grandes exponentes del reflejo en cómic de la cotidiana vida política y social guineana. Para ello, el artista Manuel Júlio escogió dibujar en lengua criolla en un país en donde, aunque existe una diversidad de culturas, religiones y tradiciones, el criollo destaca como lengua vehicular, hablada por la mayoría de la población. Ntori no se apropia del “bom escrever” o lengua portuguesa (y oficial) quizás de forma intencionada.

Sin embargo, e incluso así, el público lector de Ntori Palan es reducido: la falta de alfabetización, el escaso poder adquisitivo y la ausencia de bibliotecas y de librerías en el país, además de la venta exclusiva del cómic en la capital, hace que las varias ediciones de sus historias no sean, precisamente, y como ocurre en otros países africanos, un negocio. Los pocos ejemplares editados de los cómics de Ntori Palan, a la venta en los mercados y supermercados de Bissau, se pasan de mano en mano durante años. Sus historias son contadas de tíos a sobrinos. Niños y mayores por igual conocen las vicisitudes del malcriado y tierno Ntori. Ahí es donde la oralidad vuelve, como siempre y sobre todo en África, a convertirse en el hilo transmisor de lo cotidiano y de la novedad.

Un ejemplo del estilo de Júlio en uno de los cómics del antihéroe

Un ejemplo del estilo de Júlio en uno de los cómics del antihéroe

Ntori Palan muestra, casi siempre en blanco y negro y con trazo simple, la visión cáustica y satírica del contexto político y social de Guinea-Bissau. Sus viñetas se acercan más a la pintura popular que al cómic clásico, utilizando la oralidad para contar la historia[8]. Así se traduce la idiosincrasia de este país a través del personaje, en un encuadre lento, de frases cortas, en donde cada pensamiento y acción se distribuye de viñeta en viñeta narrando, de manera simple, el día a día en un país que ha pasado ya por cinco golpes de estado y varias tentativas desde su independencia, declarada en 1973.

En ese contexto, Ntori retrata perfectamente el gran valor, humor y coraje de una sociedad que lucha por salir adelante y luchar contra la adversidad política y social. Los temas tratados por Manuel Júlio a través de Ntori Palan, el barrigón, reflejan la realidad cotidiana, como lo hacen los otros personajes que habitan este cómic (representantes del cotidiano del país): el vendedor de aluminio, el anciano, el policía corrupto, la vendedora de pescado. Todos habitantes de un mundo en el que los guineanos circulan día a día. La sátira es manifiesta y,  en ella, Ntori retrata a un personaje que, con sagacidad, astucia y sin ninguna reserva, intenta sin éxito conseguir lo que quiere a costa de embaucar a los demás. A partes iguales las preocupaciones sociales, el contexto político, las antiguas creencias y la omnipresencia de lo espiritual y lo mágico en lo cotidiano, se muestran a través de este escuálido panzón. Para saciar su hambre (en la edición de Fomi tisil Bissau) se lamenta de no tener amuletos o gri-gris que le puedan ayudar (…Si ntene ba puder…)[9] y admite que el hambre que tiene no es precisamente debida a la magia blanca… (N pensa I ka fomi limpu).

Pero manuel Júlio también hace partícipe a Ntori Palan de los grandes acontecimientos del país: la llegada del teléfono móvil en Guinea-Bissau en 2003, treinta años después de su independencia, marcó un acontecimiento también recogido en sus viñetas[10]. Dando un giro al medio, recientemente, Ntori Palan, el larguirucho orejón, ha salido de los recuadros del cómic para trascender como dibujo animado en Youtube, gracias a algunas creaciones de António Felix. En ellas relata temas de actualidad como el camino para emigrar a Europa en el micrometraje “Na camino di imigrasson”[11] o las vicisitudes de “O Candidato”[12], en relación a las recientes elecciones democráticas en 2014, tras dos años de transición después del último golpe de estado de 2012.

¿Querrá decir esto que Ntori Palán, el anti-héroe más conocido de Guinea-Bissau estará más presente en la web a partir de ahora y abandonará los mercados de Bissau y las ediciones autoeditadas para convertirse en vídeo viral en la web? Por ahora, debido al débil desarrollo y popularización de las telecomunicaciones, es poco probable. Lo que es seguro, y sigue sucediendo, es que Ntori Palan continuará llenando de risas las dificultades del día a día durante las calurosas noches sin luz bajo los árboles de mango en Bissau.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS TEMÁTICAS:

  • JÚLIO, M. Colecçao Ntori Palan, 2003.
  • INIESTA, F. El Planeta Negro: Aproximación Histórica a Las Culturas Africanas, pág 74.
  • NA LAMBA, A et ali, Marketing Comercial nas Empresas de telecomunicações num contexto de pobreza: o caso da Guiné-Bissau, 2011.
  • PARENTE AUGEL, M. O desafio do escombro: nação, identidades e pós-colonialismo na literatura da Guiné-Bissau, 2007.
  • SCANTAMBURLO, L. Diccionario do Guineense, Dicionario guineense-portugues, disionariu guinensi-portuguis, Volume II, Edições FASPEBI,

REFERENCIAS NET-GRÁFICAS:

NOTAS 

[1] Reunión de amigos, colegas para intercambiar ideas y diversión, sobre todo de noche. SCANTAMBURLO, L. Diccionario do Guineense, Dicionario guineense-portugues, disionariu guinensi-portuguis, Volume II, Edições FASPEBI, 1980.

[2] La expresión marca la diferencia entre el criollo ligero o más próximo al portugués y el criollo fundo, más tradicional y hablado por los más ancianos. En SCRIPTA, Belo Horizonte, v.10, n 19, p.69-91, 2º sem. 2006 “O crioulo guineense e a oratura”.

[3] “El carnaval me ha metido en problemas”, JÚLIO, M. colección Ntori Palan, 2003.

[4] “El hambre me ha llevado a Bissau” JÚLIO, M. 2011.

[5] “Tempestad de Junio del 98” JÚLIO, M. colección Ntori Palan, 2003.

[6] “Ntori y el teléfono móvil” JÚLIO, M. colección Ntori Palan, 2003.

[7] Kake en 1971, publicado por Achille-Flor Ngoie and Freddy Mulong en RDC o  la revista de cómics BDBoom en Gabón, en 1977.

[8] Iniesta, F. “El Planeta Negro: Aproximación Histórica a Las Culturas Africanas”, pág 74.

[9] “El hambre me ha llevado a Bissau” JÚLIO, M. 2011, pág 5 y 8 respectivamente.

[10] “Ntori y el teléfono móvil” JÚLIO, M. colección Ntori Palan, 2003.

[11] http://www.youtube.com/watch?v=6govNBfA5-w

[12] http://www.youtube.com/watch?v=dKSnnYICAhU&spfreload=10

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Wiriko nació en 2012 como asociación cultural para la divulgación y promoción de las artes y culturas africanas. Wiriko.org, su principal proyecto, es el primer Magacín 100% dedicado a las Artes y las Culturas Africanas del Sur del Sáhara en lengua castellana. Una ventana para dar a conocer las realidades culturales contemporáneas de África y una plataforma para acabar con su desconocimiento y estereotipos. Como herramienta colaborativa para la interconexión y la cooperación cultural, impulsa un África muy distinta a la de los cuatro jinetes del Apocalipsis (guerra, hambre, pobreza y destrucción), y fomenta una visión más realista de lo que se produce, a día de hoy, en el continente africano.
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