Festival Afroconciencia, un espacio multicultural de intercambio

Texto y fotografías por Eva Feito

Una pareja de jóvenes invita a la reflexión desde los carteles que anuncian el “Festival Afroconciencia” organizado por Matadero Madrid. Él, en el exterior del recinto, con una mirada introspectiva; ella, ya dentro, con sus ojos apuntando directamente al visitante. Talleres, debates, literatura, música, gastronomía, política, arte, identidad. Un evento multidisciplinar que, el fin de semana del 11 y 12 de junio, ha inundado de vitalidad el patio central de las antiguas instalaciones reconvertidas en un nuevo espacio que ya es una referencia en la actualidad cultural madrileña.

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La cita es producto de iniciativas previas cuyo objetivo era favorecer la participación -desde el ámbito de la autogestión- de la comunidad africana y afrodescendiente del estado español en espacios institucionales de visibilidad, como “Each One Teach One: jornadas de la cultura afrodescendiente”, “Decolonizando Othello con Patrice Naiambana” o “Afroempowered”, en el marco de la exposición “Ni arte Ni educación”. Este último encuentro contó con la participación de asociaciones negroafricanas y afrodescendientes como AISE, La Kúpula, Kwanzaa, UbuntuUCM o United Minds, así como artistas, emprendedores y otros interesados. A partir de las sinergias establecidas entonces se conformó el grupo de trabajo organizador del “Festival afroconciencia”, integrado por Debora Ekoka (United Minds), Rubén H. Bermúdez, Yeison García López (Kwanzaa) y Ana Cebrián (La AFROcolaboradora).

La afrodescendencia en la actualidad en el estado español:

El soukous proveniente de soundsystem instalado en el escenario de la “afroplaza” invitaba a acercarse al patio central la calurosa mañana del sábado, mientras se desarrollaban actividades dirigidas a los más pequeños, los talleres intergeneracionales organizados por Ana Cebrián y Kwanzaa y el pintacaras a cargo de Débora Ekoka. Los colores de las creaciones de moda, una magnífica selección de revistas y periódicos, libros y guías de viaje, muestras de artesanía y pintura, las propuestas de asociaciones y paneles con los retratos de algunos referentes africanos y afrodescendientes, completaban el espacio.

Yeison García López ejerció de presentador de los diferentes actos del festival, acompañado en todo momento por Ana Cebrián y Débora Ekoka en las “bambalinas” y Bakala Kimani Rubén H. Bermúdez tras sus cámaras, entre otros. El primero en recibir el micrófono fue Antumi Toasijé, historiador, activista panafricanista afroespañol y director de WanafriKa, que destacó el interés por la perspectiva africana y la necesidad del empoderamiento de la comunidad africana y afrodescendiente, y presentó el BloqueAfro: la creación de una Federación de Asociaciones y Entidades Africanas y Afrodescendientes para el reconocimiento por ley de la identidad hispanoafricana. Su llamamiento a participar en esta iniciativa se extiende tanto a colectivos como a personas individuales.

¿Quién es quién?

Bakala Kimani es escritor y también director de contenidos del periódico AfroKairós, que -desde abril de 2013- publica informaciones sobre el continente africano y la realidad afrodescendiente, en español, inglés y francés, tanto en su publicación gratuita en papel como online.

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Poto Poto

Potopoto es el nombre del fango típico de las lluvias en Guinea Ecuatorial, así como el primer libro infantil ilustrado de cuentos multiétnicos de Guinea Ecuatorial en español. Además de esto potopoto es un proyecto de cultura colaborativa y social que apuesta por la cultura de experiencias. Para ello se dará acceso a nuevos Afrocuentos infantiles de origen Africano en un entorno web y en un formato accesible. Las historias podrán leerse en una web colaborativa donde cualquier persona u organización del mundo de habla hispana podrá transmitir su experiencia y conocimiento a través del cuento.

El proyecto nace de la iniciativa personal de Alejandra Evui Salmerón Ntutumu miembro de la plataforma sociocultural #AfroMurcia en movimiento, impulsora de talleres y proyectos de cultura inclusiva que tiene como integrante principal a Belinda Ntutumu. El libro será ilustrado por la mágica Lydia Mba.

Ritatari y Africa Patchwork son dos ejemplos más de emprendeduría, de la mano de la ecuatoguineana establecida en Londres Helen Jones y el madrileño-maliense Madou Diarra, con sus respectivas propuestas de moda y artesanía.

United Minds es una iniciativa independiente cultural-educativa, fundada en Valencia por Ken Province y coordinada además por Débora Ekoka, que cuenta con la primera librería especializada en África y su diáspora. En palabras de Ken, se trata de “una plataforma para poder trabajar las cosas que nos interesan”.

Kwanzaa (“comienzo” en suajili) es un asociación universitaria que persigue visibilizar la realidad de la juventud afrodescendiente y de la diáspora en España, promoviendo su empoderamiento y la denuncia de los abusos de los Derechos Humanos mediante la organización de diversas actividades desde su sede en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, que invitan a visitar.

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La Kúpula

La Kúpula es un centro de arte internacional autogestionado que persigue la creación de espacios donde crear vínculos para pensar en comunidad, como el local que ocupa en el barrio de Carabanchel, lugar de encuentro y de debate, exposiciones y conciertos. Este colectivo fue el encargado del soundsystem y de la gastronomía afro con platos típicos de la cocina del África occidental que pudo degustarse en la “afroplaza”.
AISE (Asociación de Inmigrantes Senegaleses en España) trabaja tanto en Madrid en tareas de asesoramiento de inmigrantes y de sensibilización, como en Senegal a través de proyectos donde los migrantes son el motor de desarrollo.

Integrantes de estos colectivos participaron en las actividades desarrolladas a lo largo del festival: algunos de ellos en los debates, soundsystems, conciertos y recitales; otros atendiendo los espacios que ocupaban con sus proyectos.

Política, cultura, arte, juventud y medios de comunicación: en busca de referentes afro

Dunia & Consuelo

Dunia & Consuelo

El plato fuerte de la mañana del sábado vino de la mano del debate sobre cultura y política. A partir de las exposiciones de Sikitu Massimango, Consuelo Cruz Arboleda, don Justo Bolekia y Antumi Toasijé, se estableció un intercambio con el público que versó sobre cuestiones en torno a la definición de la “afroconciencia”, la importancia del lenguaje a la hora de definirse como colectivo, la identidad afro y la visibilización de las mujeres africanas. La ronda de intervenciones introdujo temas como de discriminación racial y étnica; el multiculturalismo como característica del continente africano y lo artificioso de la distinción entre una África blanca y otra negra; y el esclavismo y la urgencia de la reparación histórica de los pueblos que lo ejercieron sobre quienes lo sufrieron.

El término “afrodescendiente”, como recordó Antumi Toasijé, hace referencia a la esclavitud y fue traído a Europa por la segunda diáspora. Para algunos de los participantes en el debate, el avance respecto a la toma de conciencia vendría a través de la descolonización mental y espiritual de los africanos y afrodescendientes: “no suponemos ningún peligro para Occidente. Deberíamos ‘desformatearnos’ para volver a africanizarnos” -en palabras del profesor Bolekia-, insistiendo en el hecho de que “lo que hacemos aquí [en el festival] es un intento de recuperar lo que recordamos que somos”. Mientras que para otras voces, el estado actual de la afrodescendencia es el reflejo de la falta de empoderamiento de las personas con este origen -como apuntó Consuelo Cruz Arboleda-, del escaso avance en el ámbito asociativo, o de la desconexión generalizada con el “otro lado de África”, como señaló Belinda Ntutumu.

El taller de fotografía, impartido por la camerunesa-española Agnes Essonti y el madrileño Rubén H. Bermúdez, se desarrolló las tardes del sábado y domingo en torno a las “Otras historias de la fotografía”. Aficionados amateurs y semiprofesionales compartieron sus opiniones y anhelos respecto a esta disciplina artística, planteada como un intento de guiar a los participantes a la hora de contar sus historias a través del objetivo, alejándose del enfoque fotográfico tradicional, como reconoció Rubén H. Bermúdez. Para él, la mayor dificultad para llevar a cabo un proyecto fotográfico no es la falta de conocimiento técnico, sino que reside en no tener una idea a transmitir cuando se capturan imágenes. Entre los ejemplos fotográficos que se mostraron durante el taller, el catálogo de la Bienal de Fotografía de Bamako (“Rencontres de Bamako”) y el repaso de Essonti a la producción artística de uno de los mayores referentes de la fotografía africana: el recientemente fallecido Malick Sidibé.

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El concurrido “debate Juventud Afro” agrupó a miembros de asociaciones como Kwanzaa y Riwata y CLA, a Moha Gerehou de SOS Racismo y a Amín Arias Garabito (coordinador del grupo federal afrosocialista del PSOE y asistente de dirección de la revista “Ávila en salud”) en torno a asuntos como la denuncia ante la falta de inclusión y de referentes de y para la juventud africana y afrodescendiente en la sociedad española; la necesidad de encontrar un término medio y de reivindicar sus referentes -Sénghor, Césaire, Anta Diop para Cheikh, un asistente senegalés- en lugar de recurrir a los estereotipos como la supuesta aptitud innata para la danza y el canto de los negros, su gusto por el rap o el hip-hop o la hipersexualización, que provocan la cosificación a la que -en muchas ocasiones- se somete a los negros. Garabito expresó su deseo de “hablar de otras cosas” [más allá del blanco/negro], y lanzó dardos sobre “los hermanos que robaron a sus propios hermanos” [en la época de la esclavitud] y la responsabilidad que habría que asumir por ello, recordando la necesidad de juntarse para seguir trabajando ante el largo camino a recorrer.

La ponencia sobre medios de comunicación y afrodescendencia en España se abrió con la presentación de Ladislao B. Sité titulada “Crecer sin ser llamado”. El lingüista afroespañol hizo un recorrido por “los matices oscuros del lenguaje” (esas “connotaciones sutiles que son difíciles de representar”) a través de una serie de imágenes fotográficas y composiciones de palabras que juegan con el contraste entre lo evidente de la existencia de una España negra (“esto no es Malabo, es el barrio de Vallecas”, aclaró ante una foto de familia) y el uso racista, xenófobo y discriminatorio del lenguaje. Términos como “Baltasar”, “negrito/a”, “gitano/a”, “nigger” o expresiones como “negro de mierda” fueron analizados por Sité con una capacidad cómica muy efectiva para la comunicación grupal.

Le siguió el turno Lucía Asué Mbomío, periodista en RTVE e integrante del colectivo Afroféminas, con un repaso por los referentes afro en los medios de comunicación: publicidad, medios de comunicación y cine. En todos estos ámbitos resulta flagrante la invisibilización de las personas negras o afrodescendientes, así como el recurso al estereotipo al tratarse sobre ellas: de nuevo, cosificación (personas que llegan en patera), hipersexualización (anuncio de “Cola Cao”, el reality show “Adán y Eva”), falta de referentes (infantiles y periodísticos), de contextualización y ausencia de empatía (anuncios de “Conguitos”). Entre sus propuestas: permanecer vigilante ante los microracismos; recurrir tanto a la ética periodística como a recurrir a la presencia de miembros del colectivo del que se habla cuando se dan las informaciones; seguir creando medios de información propios -hechos por africanos y/o afrodescendientes- que generen referentes, como WanafriKa, AfroKairós o Uhuru TV.

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Del afrofeminismo y la identidad negra a la exploración a través de la literatura y la música

El esperado debate sobre afrofeminismo contó con la presencia de Asha Ismail, Antoniette Torres Soler de Afroféminas, Jane Obioma Okoro de “Upside Africa” y Nair Macedo de Kwanzaa.

Ismail es la directora de “Save a girl save a generation” (“Salva una niña, salva una generación”), una ong que lucha contra la mutilación genital femenina (MGF), los matrimonios forzados, la explotación y prostitución infantiles y por la prevención de todas ellas. Como ella misma recordó, la MGF “existe aquí y en todas partes del mundo”.

La creadora y directora de Afroféminas expresó estar interesada en los conceptos de poder y mujer, en la implicación de la raza en el feminismo, así como en los intereses de la mujer negra de hoy que vive en España.

Para la integrante más joven del panel, la española de origen caboverdiano Nair Macedo, ser mujer afrodescendiente en España es una triple lastra por género, raza y la invisibilización que conlleva, e implica enfrentarse a una dualidad identitaria (ni “negro” en África, ni “blanco” en España). Macedo expresó asimismo su interés por hablar de temas tabús como la homofobia ejercida por parte la comunidad afrodescendiente, o la regla, e increpó públicamente a sus “hermanos” allí presentes sobre el machismo que ejercen sobre ella.

La presidenta de “Upside Africa” expresó su compromiso con el desarrollo y la libertad de la mujer emprendedora y profesional de África, a través de la organización de eventos que estimulan el intercambio de ideas.

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El debate giró sobre las diferencias del feminismo negro, las dificultades que se encuentra la mujer negra en la sociedad española (sexualización e invisibilización) y otros aspectos relacionados con su autoestima como la afroestética, el pelo afro y el blanqueamiento de la piel. Quedó patente la variedad de discursos de las mujeres negras, si bien algunos puntos comunes señalaron la importancia de la mujer negra como base de la familia y de la comunidad; la necesidad de la implicación del hombre en la educación familiar -gracias a quien, según Ismail, se ha avanzado mucho en la lucha contra la MGF- y de la educación inclusiva; la importancia de la historia personal, familiar y colectiva desde la que impulsar la visibilizacion, motivada -en parte- por la falta de referentes negros y afrodescendientes.

Para terminar, Torres aludió al primer discurso del feminismo afroamericano, “¿Acaso no soy mujer?”, mientras que Obioma tomó como ejemplo “Todos deberíamos ser feministas” -de su compatriota la mediática Chimamanda Ngozi Adichie- para concluir apelando a la conveniencia de “hacer el esfuerzo de compartir, aprender y desaprender”.

“¿Y tú por qué eres negro?” es una pregunta que, como para tantas otras personas, llevó al fotógrafo Rubén H. Bermúdez a cuestionarse su identidad y despertar su “afroconciencia”: “salir del armario” como él mismo expresó. El germen del proyecto fotográfico en el que se encuentra actualmente trabajando fue tomado como tema central de un debate abierto en el que también participó el cineasta español de origen beninés Santiago Zannou.

Ante la manifiesta dificultad de definir una identidad negra, las intervenciones del realizador de cine fueron un apasionado alegato sobre la necesidad de construir un discurso propio, desde la positividad, que conduzca a la comunidad afrodescendiente a alcanzar espacios de poder. Pero también hubo críticas: tanto hacia el propio desconocimiento de los miembros de la comunidad como a la queja constante de algunos de ellos. Para Zannou, partiendo de la base de que una cuestión así en Benín sería una nimiedad, ser negro es “algo que te invita a ser sabio, te obliga a ser mejor y entender al de enfrente. Ser negro es ser un tipo consciente, buscar un objetivo y luchar contra él”.

Se habló también del “dolor ancestral” y de la conciencia, destacando la importancia de los siglos de historia y creatividad negras y afrodescendientes por encima de los cuatrocientos años de esclavitud.

Si para algunos participantes en el debate, la reflexión sobre qué es “ser negro” no es vital desde un punto de vista personal, y las respuestas deberían venir de escritores negros que aborden la cuestión de la identidad negra, el riesgo que implica la creación de nuevas categorías donde se les encasille es alto. Otras intervenciones recogieron sentimientos derivados de la implicación en una lucha que -aunque dilatada en el tiempo- no ha alcanzado los objetivos esperados debido a las diferentes maneras de tratar de acercarse a ellos. Para un asistente camerunés ser negro “es simplemente saber que tienes un origen, asimilarlo y comportarte con tal (…) Ni siquiera un negro tiene por qué venir aquí: eso no le hace más negro”.

Tras este otro momento álgido de las jornadas, el festival se dirigía a su final con la presentación musical-literaria compuesta por “Heredarás la tierra”: de patrones patriarcales en la afrodescendencia guineana”, una interesante aproximación a la psicología a partir de la novela de German Edjanga Jones Ndjoli, las recomendaciones literarias de Ken Province de United Minds, y el concierto de Astrid Jones y Carlos Bratt.


El joven escritor Jones Ndjoli habló de la invisibilización, tanto de la propia Guinea Ecuatorial como de los ecuatoguineanos, llevada a cabo por el estado español -desde la independencia en 1968 hasta la actualidad-, mientras que la aproximación psicológica de los tipos representados en la novela corrió a cargo del psicólogo Francisco Sánchez. Para Jones, los ecuatoguineanos son “hijos del silencio”, “una fuerza que viene preconizada por la herencia española franquista”, apelando al statu quo de la derecha española y a su falta de responsabilidad. Sánchez habló de cómo en Guinea Ecuatorial las diferencias raciales entre los propios negros existen, y de estar derivadas de los esquemas heredados de la época colonial. Pero no solo eso, sino que estas lastras son también transmitidas de generación en generación, de ahí la necesidad de “reflexionar sobre nuestros antepasados emocionales” -en palabras de Jones- y de la importancia del trabajo personal: “en la interiorización hago mío el discurso del ataque y no me afecta”, reconocía.

Como el propio autor de la novela explicó, el título de la misma hace referencia a una especie de mandato o llamada que sintió, encaminada a la acción “para recuperar lo que te han robado”. En su novela se presenta a una familia en la que encontramos los arquetipos del hijo omnipotente (asimilado el primogénito), del yo omnipotente (la figura del heredero) y el del hijo independiente, análisis de Sánchez encaminado a la premura de recuperar el mundo interno “para no correr el riesgo de sentirnos como extranjeros en nuestra casa”, en sus propias palabras. Un dicho de la etnia ndowé, a la que pertenece German Edjanga, reza que “la única forma de recuperar la dignidad es entronizar nuestra historia”. El escritor lanzaba así un llamamiento a la necesidad de iniciar un proceso humano, personal y difícil, encaminado a “salirse de la tutela”, a contracorriente del sistema pero que uno mismo ha de hacerlo con los suyos, desde su casa.

“Heradarás la tierra” puede encontrarse en la librería madrileña “El olor de la lluvia”.

Entre las recomendaciones literarias sobre África y la afrodescendencia, Ken Province del colectivo United Minds hizo un repaso por algunos de los libros que pueden encontrarse en su espacio, que estuvieron también disponibles en la “afroplaza”. Desde títulos fundacionales de las literaturas afrocentradas como “Pieles negras, máscaras blancas” del psiquiatra martiniqués Frantz Fanon, “Capitalismo y esclavitud” del también caribeño Eric Williams (recientemente editado por Traficantes de Sueños); los manifiestos panafricanistas escritos en continente africano: “Naciones negras y cultura” del senegalés Cheikh Anta Diop, o “África debe unirse”, del primer presidente de la Ghana independiente, Kwame Nkrumah; a otros como los ensayos “Black Music. Free Jazz y conciencia negra 1959-1967” de LeRoi Jones / Amiri Baraka, que reflejan la labor de esta “música clásica” -según Province- en la liberaración mental de los afroamericanos; “Aggro”, un libro que habla del origen jamaicano de la estética skin; “Rebeldía”, del escritor camerunés afincado en Barcelona Inongo vi-Makomè; o “Si me preguntáis por el panafricanismo y la afrocentricidad” de Antumi Toasijé, quien estuvo firmando copias del mismo a lo largo del fin de semana.

La voz de Astrid Jones fue la encargada de poner el broche a la cita, felicitando una iniciativa que esperamos se suceda con el mismo éxito que la ve nacer. Acompañada por los acordes de guitarra de la mano de Carlos Bratt, uno de los integrantes del grupo The Blue Flaps, autores de “Stand up” -un bello alegato en clave soul, con toques reggae, funky y jazz- interpretaron algunos temas de su último trabajo como “You” o “Who we are”.

Territorios: artistas afrodescendientes en la colección de la Pinacoteca de Sao Paulo

Dentro de las conmemoraciones del 110 aniversario , desde el pasado 12 de diciembre y hasta el próximo 27 de junio, la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo presenta una exposición clave para entender las relaciones entre Brasil y África. La exposición está ubicada en el espacio anexo al museo, en la llamada Estación Pinacoteca y ocupa las tres salas del cuarto piso del edificio. Dicho espacio, antigua prisión durante la dictadura brasileña, suele acoger exposiciones temporales y fondos de la colección permanente del museo dedicado al arte brasileño.

Paulo Nazareth.

Paulo Nazareth.

Bajo la curaduría de su director Tadeu Chiarelli, la institución muestra una selección de obras de artistas afro descendientes pertenecientes a la colección del propio museo. La muestra tiene como objetivo mostrar una panorámica de la historia del arte afro descendiente desde sus orígenes en el siglo XVIII hasta el arte contemporáneo actual y honrar a la gestión del primer director negro de la Pinacoteca, el artista y curador Emanoel Araujo, actual director del Museo Afro Brasil de Sao Paulo.

El curador, basándose en obras del acervo de la Pinacoteca, organizó la retrospectiva en tres fases cronológicas y estilísticas: matrices occidentales, africanas y contemporáneas:

Miguelzinho Dutra - Sem título - foto Isabella MatheusLa primera de ellas, matrices occidentales, incluyen las primeras obras de artistas brasileños descendientes de africanos que llegaron durante la colonización portuguesa. Destacan en esta sala las obras del gran grabador , ilustrador y acuarelista Miguelzinho Dutra ( Itú, 1812- Piracicaba 1875), y de Arthur Timotheo da Costa (Rio de Janeiro 1882-1923), de quien es la autoría del primer cuadro de un artista negro donado al museo en 1956. En esta primera sala se expone aquellas obras con una clara influencia de las tendencias del barroco y del siglo XIX europeo. Los paisajes, los retratos burgueses y las naturalezas muertas de Estevao Silva ( Rio de Janeiro, 1845-1891) son los temas predominantes en esta primera fase del arte producido por artistas afro brasileños. La técnica del grabado será la base del esplendor de dicha técnica a mediados del siglo XX en Brasil. Además de pintura, grabado e ilustración, destacan dos grandes esculturas del Maestro Valentim ( Minas Gerais 1745- 1813) uno de los grandes escultores del Brasil de finales de XVIII. La escultura de Valentim retoma el arte más académico llegado de Portugal . Para finalizar esta sala, el curador, además de presentar artistas del Brasil colonial, presenta ya algunas obras de autores como Emanoel Araujo y Antonio Bandeira, más en conexión con la etapa posterior, representadas en la siguiente sala.

La sala dedicada a las matrices africanas engloba una selección de tres artistas de la segunda mitad del siglo XX: Rubem Valentim, Emanoel Araujo y Edival Ramosa. Los dos primeros representan a una África cargada de contenido místíco, simbólico y religioso que contrasta con la poética de Ramosa, mucho más relacionada con un origen guerrero y ancestral. Valentim (Salvador de Bahia, 1922-Sao Paulo ,1991) es el artista del color tanto en sus esculturas como en sus grabados. Las obras de los 60 de Valentim recrean un contraste de colores entre figura y fondo a través de emblemas de tribus y tótem africanos. La obra del destacado Emanoel Araujo, director de la Pinacoteca entre 1992 y 2002, es en general de formas geométricas africanas. Nacido en Salvador en 1940, la exposición presenta una las esculturas más importantes de Araujo en homenaje a la artista ucraniana naturalizada norteamericana Louise Nevelson ( 1899-1988), quien tenía un lenguaje artístico ligado con la escultura tribal de la África negra. Por último, en contraste a estos dos artistas, la obra de Edival Ramosa ( Sergipe, 1940- Niteroi 2015) quien muestra un continente africano heredero de las tribus guerreras del pasado ancestral.

Jaime Lauriano - Êxodo - foto Isabella MatheusComo tercera fase, matrices contemporáneas, representa una joven generación de artistas afrodescendientes. Tadeu Chiarelli seleccionó así a seis importantes artistas, algunos de ellos de fama internacional: Rommulo Vieira Conceição, Flávio Cerqueira, Jaime Lauriano, Rosana Paulino , PauloNazareth y Sidney Amaral. De entre estos artistas, destaca la instalación de Rommulo Vieira Conceição (Salvador de Bahia, 1968) Estructura disipativa/gangorra por su relación con elementos de la ciudad actual: muros, escaleras y bancos. Para Rommulo, el mobiliario urbano en la actualidad está perdiendo su uso original en favor de las masas. Por otro lado la obra Éxodo de Jaime Lauriano (Sao Paulo, 1985) conecta los mapas sobre tela de Brasil y África como un todo en cuanto al color (negro y blanco) y forma, y simbólico en cuanto a la inmigración. Por último, y como distinción, la obra de la artista Rosana Paulino. Nacida en Sao Paulo en 1967, es una de las artistas afr descendientes referencia de su generación. Con su obra Parede de memoria , realizada en un proceso de varios años (1994-2015), escenifica a través de 1.500 pequeñas almohadas el simbolismo de las patuás o amuletos que en la religión del candomblé sirven para ahuyentar a los maleficios. Rosana Paulino hace pues un estudio profundo de las religiones brasileñas de descendencia africana

Para finalizar, y en paralelo a la exposición, la Pinacoteca organizó durante los pasados 30 de abril y 30 de mayo un seminario sobre la situación de los artistas afrobrasileños en el contexto global. Nadie mejor que ellos mismos para provocar y reivindicar una huella que viene del pasado y que se asienta en un escenario, el actual, de incertidumbre social y política.

“Ni “Afro-tal” ni “Afro-cual”, soy africana nacida en España”

Cuánta razón tenía Andy Warhol cuando decía eso de que “la gente debe enamorarse con los ojos cerrados”. Hay personas que tienen un don casi divino al ser capaces de causar seísmos internos solo con susurrarnos en el oído. Sí. Hay voces capaces de rozar esa muralla interna que todos alzamos para sobrevivir el día a día y “cumplir” con nuestros quehaceres. Es primavera, y seguro que todos sabréis de lo que hablo. ¿Quién no se bajaría del bus tres paradas antes de la oficina o del lugar de trabajo, llamaría a la jefa o al jefe y diría que está enferma/o para tumbarse al Sol de mayo? Una sensación similar ocurre cuando ella se pone a cantar. El mundo se para. Uno se relaja y ya nada más importa.

Marga Mbande, vocalista catalana de padres guineanos aunque a ella le gusta definirse como “africana nacida en España”, es una auténtica joya dentro de la escena Soul y Funk de la ciudad condal. Y su voz está dejando una huella bien profunda en la escena de la música negra local. Lejos están esos días en que bandas de revival interpretaban insípidas versiones de la Motown. Sucede lo mismo que cuando uno ya se ha enamorado una vez. Dudosamente va a permitirse sentir menos que eso. Desde que españoles de ascendencia africana han empezado a emerger en la escena musical del país, se nos han quitado las ganas de sucedáneos y pasatiempos. El listón está bien alto. Nos lo han demostrado las Sey Sisters, así como otros muchos artistas afincados en ciudades como Barcelona o Madrid y de los que Wiriko intenta ser vocero. Marga, no es una excepción.

Marga Mbande.

Marga Mbande.

Gemma: Cuéntanos un poco de tí.

Marga: Me dedico de manera profesional e independiente a la música, estoy estudiando guitarra y hace unos años me diplomé en turismo. Soy africana, de Guinea Ecuatorial concretamente pero nací y me crié en Barcelona.

G: Una catalana que se considera africana. La identidad siempre es problemática. Explícanos qué significa para tí Guinea.

M: A pesar de haber crecido lejos y de haber visitado Guinea menos de lo que me gustaría, en realidad mi casa gracias a mi madre siempre ha sido África! La comida, las costumbres, nuestra lengua…

G: Y en este encuentro de universos, habrá una dilatada lista de influencias musicales. ¿Qué estilos y artistas te influencian o te gustan más?

M: Yo me identifico con el Soul, el Hip Hop y con eso que todo el mundo llama “Música negra”. Aunque para mí música es música sin más. Si es buena, seguro que me llega y me inspira. Mis primeras influencias han sido sobre todo artistas de r&b de la época de los 80’s y 90’s. Durante una época estuve muy atenta a todo que se hacía en EEUU en esa dirección… Envogue, R.Kelly, Mary J Blige, Arrested development, Public Enemy… ¡Podría estar así hasta mañana! Pero también he escuchado desde siempre ritmos como el Soukous, Ndombolo, Makossa, Rumba Africana (Bolu) uno de los grandes precursores de este estilo fué el gran Franco Luambo, que aún hoy sigue influenciado de alguna manera a muchos músicos africanos. Otros artistas africanos a los que he seguido son Kanda Bongo Man, Eboalo Tin, Greace y Ben Decca, Charlotte Mbando, Maele (Guinea Ecuatorial)… Hacia finales de los 90 me dí cuenta que muchos hijos de inmigrantes (o 3as generaciones) en Europa estaban mezclando sonidos europeos con los nuestros creando el Coupe Decalé o el Azonto mucho más popular estos días. En esta línea sigo a artistas y productores como Don Jazzy, Sele Bobo, Tiwa Savage, P-square, Davido, Yemi Alade la cual colabora con una banda llamada “Alternate Sounds”. Realmente están llevando la música africana a otro nivel y haciendo que se nos reconozca más alrededor del mundo.

G: Nosotros estamos fascinados con lo que emerge del continente. Hay una producción muy fructífera. Pero tú también has trabajado mucho hasta hoy, ¿verdad?

M: Tengo tres trabajos discográficos editados bajo el nombre del grupo de r&b con el que me di a conocer “Dlux” (2003-2012) . Ahora estoy en otra etapa mucho más volcada en los directos y en tocar con formaciones diferentes que en el estudio. De todas formas, cada cierto tiempo saco algún tema inédito con soporte visual que es lo que se lleva ahora. Además, estoy comenzando lo que será mi primer Ep.

G: ¡Que ganas de escucharlo! Y como letrista, ¿qué mensajes hay en tus canciones?

M: Depende del momento. Cada vez más pienso en utilizar mi visibilidad para dejar mensajes. Me guío por lo que pasa a mi alrededor, cojo historias e intento darles la vuelta. Pero hay momentos para todo.

G: Vemos que cantas mucho Soul, R&b, jazz, incluso reggae… Crees que los artistas africanos o de descendencia africana aún no os habéis dado suficientemente cuenta de la gran riqueza sonora de África y que por eso muchos siguen interpretando estilos afroamericanos?

M: Seguramente canto Soul porque tiene mucho de África. Y no puedo hablar por todos los africanos, pero claro que somos conscientes de la riqueza de nuestros ritmos. Y no sólo nosotros. En mi familia por parte de madre siempre ha habido mucha tradición musical. Tengo una serie de canciones que nos pertenecen y que yo suelo versionar en alguno de mis directos. No descarto preparar un trabajo incluyéndolas.

G: Qué interesante. Y hablando del legado familiar. ¿Hablas alguna lengua africana? ¿Por qué no cantas en ella/s?

M: Yo soy Ndowe una de las etnias minoritarias de Guinea Ecuatorial. Hablo combe que es sólo una de nuestras lenguas. Y si he cantado, canto y cantaré en bapuku que es otra de nuestras lenguas. He tenido el placer de interpretar dos de los temas que pertenecen a mi familia con la Big Band Re-fugees.

G: Muchos dirían por eso de vivir con un pie a cada lado de la costa, que eres un ejemplo perfecto de “afropea” y que además cumples perfectamente aquél, para algunos, odioso concepto de “nuevos catalanes” o “nuevos españoles”. ¿Tú qué opinas de todos estos conceptos?

M: Yo soy africana. Entiendo que hay muchas realidades en lo que se refiere a los hijos de inmigrantes africanos alrededor del mundo. El rechazo que muchos hemos sufrido puede llevar a la confusión y al necesitar ser reconocido de alguna manera… De ahí las etiquetas “Afro-tal”, “Afro-cual” pero yo soy africana nacida fuera de África.

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G: Tú naciste aquí después de que tu familia decidiera migrar desde Guinea. ¿Qué piensas cuando ves la forma en la que se trata la migración en países como España?

M: Rabia e indignación. Les pediría que solucionaran el tema de los CIES y de la frontera en Ceuta. Más que una petición es un deseo ferviente. Pero sé que todo se remite a lo económico, es la excusa que ponen para cerrar fronteras… Rabia e indignación. También entiendo que muchos gobiernos africanos tienen su parte de culpa en todo esto.

G: Cierto que hay responsabilidades por todas partes. Pero si hay algo que no entiende de fronteras es la música. En Francia, Gran Bretaña, Portugal o Alemania hay una larga tradición sonora que entronca con el continente africano debido a sus pasados coloniales. ¿Qué barreras encuentras en la sociedad catalana o española a la hora de “vender” tu música? ¿Hay muchos prejuicios aún para venderse fuera de la etiqueta de “world music” o de “escapar” a esencialismos?

M: Cómo bien has dicho, el resto de Europa no sólo tienen más asimilado y más conocimiento de lo que es la música africana. También tienen un mercado mucho más extenso. Aquí las discográficas no contemplan ese género, pero como artistas independientes, muchos africanos en España, están caminando hacia esta dirección. Recuperan nuestros sonido y los fusionan.

G: Y ya puestos a importar sonidos africanos en Europa. ¿Se escucha Marga Mbande en Guinea?

M: Aún no soy reconocida en mi país, pero no descarto moverme y hacer cosas en Guinea. Creo que va a ser cuestión de tiempo.

No Colour Bar: Arte negro británico en acción 1960-1990

La Guildhall Art Gallery en el corazón de la “city” de Londres acogió la exposición “No Colour Bar” desde el 10 de Julio del 2015 hasta el pasado 24 de enero de 2016. La exposición que visitará varias ciudades del Reino Unido a lo largo del año, es fruto de la colaboración entre FHALMA (Friends of the Huntley Archives at the London Metropolitan Archives), la Guildhall Art Gallery y los London Metropolitan Archives.

No Colour Bar, póster de la exposición en la Guildhall Art Gallery en Londres.

No Colour Bar, póster de la exposición en la Guildhall Art Gallery en Londres.

El título “No Colour Bar hace referencia al eslogan de una campaña anti-racista que comenzó en el siglo XX con el movimiento de derechos civiles en América del Norte, el movimiento anti-apartheid en Sudáfrica y el anti-racista en Reino Unido, y cuya lucha continúa a día de hoy.  “No Colour Bar” recorre el patrimonio cultural negro británico a través del Black Art Movement de los años 60-90, una época de florecimiento de las artes visuales, de la música, la poesía y la literatura procedentes de las comunidades de inmigrantes negros (En las que se incluía generosamente a africanos caribeños, del África continental, así como a comunidades procedentes de Asia y Latinoamérica). Un periodo en el que las ideas sobre el panafricanismo, las políticas negras radicales, el rastafarismo y la lucha contra la discriminación racial estaban en pleno auge.

Eric y Jessica Huntley (c) Mervyn WeirLa exposición toma como referencia la vida y trabajo de dos activistas políticos de la Guayana británica, Jessica y Eric Huntley, quienes como muchos caribeños en los años cincuenta llegaron a Inglaterra en búsqueda de oportunidades. Ellos eran activistas negros pioneros, involucrados en asuntos políticos y sociales a nivel internacional, y se convirtieron en defensores clave del Movimiento de Artistas Caribeños y del trabajo de artistas británicos negros emergentes que representaron las políticas culturales radicales de los años 60 y 70.

En 1968 Jessica y Eric fundaron la casa editorial y la librería pionera Bogle L’Ouverture (BLP), nombrada en honor a Toussiant L’Overture y Paul Bogle, dos figuras instrumentales en la resistencia en Haiti y Jamaica respectivamente. BLP trajo a la luz variedad de ensayos académicos escritos por autores de la diáspora africana que fueron instrumentales en la lucha contra la discriminación y que engendraron una generación de líderes políticos y culturales muy dinámicos. En 1975, la librería se trasladó de la casa de Jessica y Eric a un establecimiento en West Ealing,

Ataque racista a la libreria de los Huntley en West Ealing, Londresal Oeste de Londres, y más tarde cambiarían su nombre por el de Walter Rodney, en honor al prominente académico y activista Guayanés asesinado en 1980 en la Guayana británica. Al mismo tiempo, los incidentes racistas en el Reino Unido se sucedían, desde ataques contra librerías negras, a raíz de los cuales se creó un comité de acción, Joint Bookshop Action Committe, hasta la tragedia de New Cross, en el sureste de Londres, en la que el 18 de enero de 1981, murieron trece niños negros quemados a causa de un ataque racista.

“No Colour Bar” reúne obras de veinticinco artistas negros británicos prominentes de la altura de Eddie Chambers, Errol Lloyd, Denzil Forrester, Sonia Boyce, Keith Piper y Sokari Douglas-Camp, influidos e inspirados por las independencias de estados africanos y caribeños, por la lucha contra la discriminación injusta y por el deseo de conseguir una ciudadanía justa en el Reino Unido.

Walter Rodney BookshopEl visitante es transportado en el tiempo a la librería de West Ealing a través de una recreación interactiva diseñada por el artista y comisario Dr Michael McMillan. El Dr McMillan basa la reconstrucción de la librería en los archivos de los London Metropolitan Archives y consigue recrear ese aspecto hogareño de la librería original con unas estanterías marrón chocolate muy típico de los años 70. Al fondo de la librería, junto a una de las estanterías se encuentra una pequeña mesa vieja de madera y sobre ella una máquina de escribir. La reproducción de uno de los carteles originales de la librería cuelga del techo y sobre la mesa central, forrada con mapas de Londres de los años 60, se encuentran multitud de reseñas y recortes de prensa de aquellos años. Michael McMillan invita al visitante a que se siente y se tome su tiempo para curiosear los archivos, hojear entre los recortes de periódicos, experimentar la sensación de no conseguir la información a golpe de click como era el caso entonces y sentirse en una especie de santuario.

Las obras expuestas exploran las diversas luchas de la comunidad negra, Tam-Joseph-UK-School-Report-1983.-C-Tam-Joseph.-Image-courtesy-Museums-Sheffield.1lugares, protestas, cuestiones de identidad y al mismo tiempo celebran su contribución a la sociedad y a la historia negra británica del siglo XX. ´No Colour Bar’ se trata de uno de los estudios más extensos y completos que se han llevado a cabo sobre arte negro británico en los últimos años y con el que se pretende dar vida a los archivos y presentarlos a un nuevo público. En palabras del comisionado Dr Michael McMillan: ‘Nosotros somos ahora los archivos vivientes, a quienes toca desembalar las cajas de fotografías de nuestros abuelos, descubrir las historias que en ellas se esconden y encontrar qué relación tienen con nosotros. Estaremos así creando archivos nuevos’.

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Beth Lesser : De la cultura Roots Reggae al Dancehall en Jamaica.

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Beth Lesser es una autora y fotógrafa de Reggae y Dancehall procedente de Toronto, Canada.

Si bien el movimiento espiritual Rastafari no surgió hasta 1930 en Jamaica inspirado en Marcus Garvey, el Reggae es un género musical que se desarrolló por primera vez en la isla hacia mediados de los años 1960. Como desarrollo de géneros anteriores como el Ska y el Rocksteady, se caracteriza rítmicamente por un tipo de acentuación del off-beat conocida como skank más lenta.

The Wailers, una banda formada por Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer en 1963, son quizá el grupo más conocido que hizo la transición a través de las tres etapas la primera música popular jamaicana: Ska, Rocksteady y Reggae. Otros pioneros del Reggae incluyen a Prince Buster, Desmond Dekker, Jackie Mittoo y Annie Acosta.

Dentro del Reggae se encuentran varios subgéneros como el Early Reggae o Skinhead Reggae (1960), el Roots Reggae (1960) , el Dub (1960), Rockers (1970) y Lovers Rock (Londres, 1970).

Roots Reggae es el subgénero de Reggae en el que se centra la fotógrafa Beth Lesser como punto de partida hacia el Dancehall. Se trata de un tipo de Reggae de vertiente espiritual cuyas letras se dedican predominantemente a enaltecer a Jah (Dios). Entre los temas más recurrentes se encuentran la pobreza y la resistencia al gobierno y a la opresión racial. Muchas de las canciones de Bob Marley y de Peter Tosh pueden considerarse Roots Reggae. La cima creativa del Roots Reggae se dió hacia finales de los años 1970 con cantantes como Burning Spear, Gregory Isaacs, Freddie McGregor, Johnny Clarke, Horace Andy, Ijahman Levi, Barrington Levy, Big Youth y Linval Thompson, y bandas como Culture, Israel Vibration, The Meditations y Misty in Roots, mano a mano con productores como Lee ‘Scratch’ Perry y Coxsone Dodd.

El Dancehall es un género musical derivado del Reggae. Primero conocido como rub-a-dub, fue desarrollado alrededor de 1980, por artistas como Yellowman, Super Cat y Shabba Ranks. El estilo se caracterizó por cantar como los deejay y rapear o hacer toasting sobre rhythms crudos y más rápidos. Ragga (también conocido como Raggamuffin) y reggae fusion son subgéneros del Dancehall donde actualmente la instrumentación principalmente es llevada a cabo mediante música electrónica y sampling. Entre los pioneros del ragga están Shinehead y Buju Banton.

Són influencias de ambos géneros, Reggae y Dancehall,  el Mento, el Calipso, el Jazz y han sido clave para géneros como el Hip Hop. El Rap sobre instrumental fue utilizado por primera vez en Jamaica en 1960, donde se le conocía como Toasting, por deejays como U-Roy y Dennis Alcapone. Estilo que influyó poderosamente sobre el DJ jamaicano Kool Herc quien lo utilizó en Nueva York usando instrumentales de discos Funk a mediados de los años 1970 sentando los precedentes del Hip Hop.

Beth Lesser

Lesser tomó contacto con el Reggae en 1977 y junto a David Kingston crearon un fanzine en 1980. Cuando se les propuso incluir otros artistas se aventuraron en territorio Dancehall. Completamente fascinados con el sonido, estética y cultura decidieron viajar a Jamaica para documentar rigurosamente la escena y se casaron en 1986. Durante 10 años, además de publicar un magazine, visitaron Jamaica y Nueva York regularmente donde hicieron entrevistas, y donde Beth hizo miles de fotografías a dj’s, productores, músicos y cantantes en los Soundsystems, estudios de grabación y emisoras de radio que frecuentaba, muchas de las cuales portadas de numerosos LP’s.

En 1989 publicó un libro explorando la revolución digital en Jamaica, ‘King Jammys’ y en 2008 publicó una colección de sus fotografías sobre el Dancehall de los anos 80 titulada ‘Dance Hall: The Rise of Dance Hall Culture’. También publicó una biografía del legendario cantante Sugar Minott tras su muerte en 2010 plasmando no solo su carrera musical siendo el precursor en reciclar antiguos sonidos de finales de los 60, sino también su trabajo comunitario.

 

Tras cumplir el 60 aniversario de la cultura Soundsystem en el Reino Unido, la exposición ‘From Roots to Dancehall‘ es una selección de las mejores fotografías de Beth Lesser sobre el nacimiento de la cultura Dancehall en Jamaica en 1980. Podeis visitarla hasta el próximo 30 de enero en KK Outlet, Londres.

 

Beth Lesser

Pompidou and general Leon Jammys yard (1986)

Beth Lesser

 

 

Teranga GO, la app que une Senegal y España

Por Jara Romero 

Las nuevas tecnologías han ido modificando usos y funciones sociales de nuestra vida cotidiana de tal manera que hoy día nos encontramos conectados en redes de colaboración que permiten mayoritariamente sinergias positivas. La expansión de la telefonía móvil ha sido uno de los motores de desarrollo de las redes y el acceso a Internet en el continente africano, donde desde hace años la emergencia de las TIC´s está siendo una revolución. La penetración de Internet llega ya al 20% de la población total africana, y aunque sigue habiendo una brecha digital por países, “Senegal exhibe una tasa por encima del 20%, aunque la mayoría sigue estando por debajo del 10%, como por ejemplo Etiopía, con apenas un 2%”, señalaba Luis Luque durante la África Internet Summit 2015:

Con este panorama nace un proyecto de innovación tecnológica entre Europa y África, una app móvil que pretende cambiar la forma de viajar y compartir experiencias a través de la tecnología, empoderando una comunidad de personas que deciden sus nuevas formas de movimiento e intercambios colaborativos que repercuten en lo cultural, social o económico: Teranga Go!

Agustín Ndoir, senegalés fundador de Teranga Go.

Agustín Ndour, senegalés fundador de Teranga Go.

Agustín Ndour es un senegalés que aterrizó en España hace 15 años. Cuando llegó a Granada pensaba que sólo estaría unos meses. Pero pronto empezó a trabajar en Cáritas reciclando ropa donada, hasta que llegó Enrique, su maestro encuadernador. Él y su mujer regresaron a Granada después de trabajar décadas en Cataluña trayendo bajo el brazo una importante donación a Cáritas: su taller de imprenta.

“Maestro, ¿estás seguro que yo sabré hacer eso?”, le preguntava Agustín a Enrique cuando le propusieron seguir el oficio de encuadernador.“Y ahora, cuando enseño como poner tapas a los libros, les digo a los muchachos: Si he aprendido yo, tooodo el mundo puede hacerlo. Y ellos se parten de la risa”, explica el senegalés sonriendo en una entrevista para Granada Hoy de 2014.

Y a pesar de todo, fue cuando Ndour conoció a Gustavo Gómez, periodista apasionado por la tecnología, que todo su viaje cobró un sentido real.“Comenzamos a tomar algo, charlar… Y de ahí surgió una pregunta: ¿Qué aplicación web podría ser útil para la comunidad senegalesa? Comencé a pensar sobre ello y cuando volví de Senegal nos reunimos de nuevo. Me surgió la idea de una aplicación que resolviese los dos problemas principales que tenemos para realizar un viaje a nuestro país. Por un lado, el encarecimiento del billete de avión, que no nos permite viajar con mucha frecuencia. Y, por otro, el sistema para enviar paquetería, que ya existe, pero es algo informal y no presta una seguridad real. A todo esto Gustavo respondió: “Ya lo tenemos: vamos a hacer una especie de blablacar para migrantes””.

Gustavo Gómez y Agustín Ndour, de Teranga Go.

Gustavo Gómez y Agustín Ndour, de Teranga Go.

Según Agustín Ndour, esta iniciativa, que empezará a funcionar a partir de febrero, representa grandes beneficios para la sociedad senegalesa por un lado, y por la española.

La posibilidad de convivir y compartir experiencias con los residentes del lugar al que llegamos, vivir la realidad sobre el terreno y derrumbar nuestros estereotipos, está ligado a un proceso mutuo de intercambio cultural donde se benefician diversos actores: “El europeo, porque viaja y destruye sus estereotipos, y el africano porque le gusta enseñar la realidad de su cultura, no lo que dicen de ésta, ya que muchas de las cosas que se escriben de África son escritas por no africanos”.

“La cultura enseña a las personas a satisfacer sus necesidades, ya sean biológicas, sociales o psíquicas”, opina. Y es por ello que el intercambio cultural es otra de las claves de TerangaGO, puesto que enriquece nuestro conocimiento más allá del etnocentrismo. De acuerdo con los mexicanos Raúl Delgado, presidente de la Red Internacional de Migración y Desarrollo, y Humberto Márquez, en su estudio Intercambio cultural desigual y crisis civilizatoria. Desafíos del cambio cultural y el desarrollo humano: “el gran desafío de la humanidad es emplear recursos y energías sociales para satisfacer las necesidades de la mayoría de la población”.

¿Qué espera la comunidad de TerangaGO?

“Por el momento, muchos paisanos preguntan impacientes sobre cuándo estará en funcionamiento la app”, comenta Agustín. “Esperamos que para febrero la plataforma esté completamente en funcionamiento. Hay mucha aceptación a nivel general en todo el tiempo que llevamos comunicando en redes y a través de los medios. Por otra parte, TerangaGO está consiguiendo un apoyo relevante por parte de entidades como Casa África, que desde el primer momento ha apoyado la iniciativa, además de otras asociaciones a nivel local como Diapó con África y por supuesto la Universidad de Granada, nuestro principal colaborador”, expresa el senegalés.

¿Por qué es importante fortalecer relaciones entre África y Europa hoy día?
Hace tiempo que Europa mantiene relaciones bilaterales económicas y de cooperación con África, pero cada vez más surge la necesidad de afianzarlas para una colaboración más real, surgiendo nuevos modelos de interacción que permitan un acercamiento mayor, una apertura y una visión menos estereotipada.

En la actualidad hay unas 1500 empresas españolas en África, 700 de ellas en África Subsahariana, según datos de Luis Padrón, director general de Casa África. “España apuesta por África”, señalaba éste en la Jornada Técnica sobre África Subsahariana, organizada por EXTENDA el pasado mes de noviembre. Aun así, todavía hay una estricta política de visados, inseguridad jurídica, escaso comercio intra-africano,escasez de noticias sobre el continente y conectividad aérea entre países africanos de alto coste. Pero existe una tendencia a mayor contacto personal con africanos y africanas.

“Adoptamos una visión afrorrealista, donde intentamos comprender y explicar las realidades africanas a partir de sus causas estructurales y coyunturales, externas e internas, al margen de simplificaciones abusivas”, afirma el senegalés parafraseando al maestro congoleño afincado en España Mbuyi Kabunda.

A mayor urbanización, más conectividad a través de las nuevas tecnologías: 

Unos 500 millones de africanos y africanas vivirán en ciudades durante este 2016 y muchos de ellos serán consumidores activos de tecnología. Lo vemos, por ejemplo en Kenya, donde 2 de cada 3 compras en Nairobi se pagan ya con el móvil.

Las tecnologías están presentes tanto en el campo urbano como en el rural. Aunque se tiende a pensar en el africano como rural y desconectado del mundo. “Teranga GO quiere ser parte de las iniciativas que empiezan a derrumbar estereotipos, como que el blanco es sinónimo del euro, y el negro sinónimo de pobreza e ignorancia, porque esto no corresponde con la realidad. Creemos que la economía colaborativa hará que los ciudadanos y ciudadanas tengan el protagonismo como actores principales de este modelo de participación comunitaria y cambien solos la imagen que se tiene de ellos”.

Para generar una nueva imagen del senegalés, y por extensión, del africano, Agustín cree que es básico la creación de un sentimiento de pertenencia a una comunidad basada en la reciprocidad y la interacción con personas que establecen intereses comunes.

Teranga GO: romper estereotipos y fomentar mejores relaciones económicas

“La remesa de los inmigrantes senegaleses supera dos veces la ayuda al desarrollo. El dinero que nosotros mandamos a nuestras familias es muy superior a la ayuda que llega. Esto quiere decir que quienes hacen la economía realmente son las personas de a pie. Este tipo de economía compartida va directamente a la gente que lo necesita, al desarrollo de la persona, sin intermediarios ni políticas económicas con intereses particulares”, reafirma el fundador de esta empresa senegaleso-hispana que pretende mejorar las relaciones entre Senegal y en este caso, su país de acogida: España.

AFRO EMPOWERED!

Dos mujeres negras, españolas, jóvenes, seguras y bien preparadas, están debatiendo sobre racismo, identidad Afro y Afrofeminismo. Son parte de KWANZAA la Asociación Afrodescendiente Universitaria de la UCM.

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AFRO EMPOWERED!, por Raquel Okakene / Wiriko.

Nair Macedo, dice que su idea es dar difusión a las diferentes culturas afrodescendientes dentro y fuera de la universidad y la creación de una identidad común a partir del conocimiento de sus propias historias. Son la voz negra del campus y habrá que escucharlas, porque no van a quedarse calladas.

“En la calle más de cinco negros juntos, es multa”, bromea muy en serio Ken Province mientras explica el origen de UNITED MINDS, un espacio creado por afrodescendientes nacidos y criados en España con el fin de conocer sus raíces y romper estereotipos. ¿Sus armas? La información y el arte. Su local en la ciudad de Valencia acoge una librería especializada en la historia, estilo de vida, filosofía y arte africano (de esos libros-leyendaurbana que sabemos que existen, pero nadie encontraba) y además exposiciones, talleres, arte, ropa y más. Y lo que haga falta para romper las cadenas de la esclavitud mental.

Por carambolas de la vida el fotógrafo RUBÉN H. BERMÚDEZ nació negro en una familia tradicional, española y (¡sorpresa!), blanca. Cansado de escuchar toda la vida la misma pregunta se volcó en una investigación sobre la presencia de esclavos africanos entre los siglos XV y XIX en el pueblo natal de su abuelo, Burguillos del Cerro. De este viaje personal en el que afirma su negritud y se reafirma como afrodescendiente, nace el proyecto “Y tu, ¿por qué eres negro?” que está ahora en proceso de investigación y acabará siendo un fotolibro en el que aborda cuestiones como: ¿Por qué yo soy negro? ¿Qué es ser negro? ¿Cuál es la construcción social que hacemos del negro? o ¿Cuál es la relación entre España y la negritud?

Entre esculturas alargadas y cuadros diminutos. Vestido con una amplia sonrisa y un bubú africano con león incluido. Así se presenta DAME COUNDOUL. “Uno no puede hablar de su arte sin hablar de su vida”, cuenta. Nacido en Linguère (Senegal), de muy joven se trasladó a Dakar donde se graduó en la Escuela de Bellas Artes. Pintor, escultor y profesor, con aspecto hiperactivo, participó en la bienal de arte contemporáneo africano Dak´art de 2006, oportunidad que le llevó a exponer su obra más allá de sus fronteras y recibir numerosos premios. Ahora vive en Madrid y nos anima a viajar porque “para conocer África, hay que ir a África, hay que vivir África”.

Todo este ramillete de proyectos que tienen tan buena pinta, se pudieron encontrar en AFRO EMPOWERED!, la Jornada de emprendedores Afro que se celebró el domingo pasado en el marco de la exposición “Ni arte Ni educación” en Matadero Madrid. (Organizado y comisariado por la Afrocolaboradora, Pedagogías invisibles y el GED)

Afro Empowered! ha sido un espacio de diálogo, colaboración y encuentro entre varias iniciativas afrodescendientes y el público, para reflexionar sobre su trayectoria y los nuevos códigos de representación y reivindicación, para promover sus iniciativas y favorecer su sostenibilidad.
Pero hay más…

Un acalorado debate donde el micro corría de mano en mano y las opiniones de boca en boca organizaron los miembros de UBUNTU CM, la Asociación Universitaria de Estudios Africanos de la UCM. Y es normal que les ponga esto de debatir ya que provienen de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología.

En pleno barrio de Carabanchel, en el Centro de Artes Internacionales LA KÚPULA se han asociado en un mismo espacio tres pueblos muy diferentes unidos en la lucha contra el racismo y la discriminación. Son africanos, gitanos y latinoamericanos unidos por la música, la danza, la pintura, la poesía, el teatro. Organizan exposiciones, conciertos y actividades casi todos los días de la semana. Así lo cuentan, rodeados de palets Josías Nganga y Paula Marín al final de una tarde tan intensa como África.

¿He dicho final? ¡Pero si aún se oye un Djembé! Son los más veteranos, la Asociación de los inmigrantes senegaleses en España AISE, que desde 1991 llevan apoyando económica y socialmente a los recién llegados. Están especialmente volcados en asesorar a las familias senegalesas en temas legales y laborales y además promover el intercambio cultural, que consideran fundamental para la convivencia.

Al salir de la Nave 16, repasando mentalmente la montaña de novedades apuntadas en la agenda, uno comprueba una vez más que la joven voz afro sube de tono aquí y allí, sin miedo, porque no cabe duda de que el poder está de su lado.

El hogar global de Fatoumata y Roberto

Fatoumata Diawara junto a Roberto Fonseca durante el concierto del proyecto "At Home" en Barcelona. Fotos: Carlos Bajo

Fatoumata Diawara junto a Roberto Fonseca durante el concierto del proyecto “At Home” en Barcelona. Fotos: Carlos Bajo

El ngoni de Drissa Sidibé reta al piano de Roberto Fonseca. El reto se convierte en conversación. Y la conversación engendra una canción en la que Fatoumata Diawara habla de la paz, del futuro de los niños y de cambiar las cosas a través de la música. Esta intro es casi una metáfora del encuentro entre la música de Mali y la de Cuba. At Home, así han llamado la cantautora mali Fatoumata Diawara y el pianista cubano Roberto Fonseca a su experimento. Ese hogar es el viaje de ida y vuelta a través del Océano Atlántico. Un enorme y global hogar hecho de historia y ritmo.

En el escenario hay un empate técnico: en un rincón, tres cubanos, Yandi Martínez, al contrabajo y al bajo eléctrico, y Ramsés Martínez, a la batería, liderados por el piano de Roberto Fonseca; en el otro, tres malís, Drissa Sidibé, al ngoni, y Sekou Bâ, a la guitarra eléctrica, encabezados por Fatoumata Diawara, a la voz y a la guitarra. Sólo hay un problema. Lo que hay en el escenario no es una confrontación sino una confluencia, una suma que multiplica el resultado. Que el ngoni se mueva al ritmo de la clave cubana y el contrabajo suene de lo más saheliano parece pura magia. Pero sólo es el resultado de una hermandad que a pesar de ser casi natural no ha terminado de explotarse suficientemente.

El encuentro entre Cuba y Mali, entre África y el Caribe cimentan At Home, una propuesta que el pasado domingo visitó el escenario de la Sala Barts de Barcelona. Pero esta confluencia sólo es posible gracias a la química que destilan sus dos impulsores. Constantemente Fatoumata provoca al piano de Fonseca con sus juegos vocales y las teclas del cubano no rehúyen el diálogo. Las miradas de admiración se cruzan y la energía de los dedos del cubano encuentra un espejo en la voz de la malí. La simbiosis se sublima en el momento más emotivo de la actuación, cuando los dos protagonistas se quedan solos en el escenario. Piano y voz, únicamente. Una voz que se hace áspera por momentos para reivindicar la libertad del amor, sin cursiladas, la libertad de elegir a quién querer.

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La propuesta tiene momentos para todo, las canciones de Fatoumata pasadas por el tamiz del jazz latino de Fonseca, o los temas más simbólicos. En “Connection” (¿qué mejor título?) todos los músicos tienen un momento para el lucimiento. Y en la canción dedicada a Mandela, la banda construye un tema tan cubano como malí, porque “Mandela fue un personaje universal”, como dice Fonseca. En ese tema, Fatoumata ha puesto al público en pie con un argumento inapelable: “Levantaos para bailar por la paz”. Y a pesar de los intentos por volver a sus asientos, a partir de ese momento, el público no tiene más remedio que volver a levantarse cuando la música vuelve a sonar. El baile frenético de la cantautora malí es contagioso (aunque con evidentes problemas rítmicos en la platea), igual que lo son los devaneos de los dedos de Fonseca sobre las teclas del piano.

Fatoumata que lleva durante el show la voz cantante en todos los sentidos, a pesar de sus reconocidos problemas lingüísticos, aprovecha para poner delante del público las cuestiones que le preocupan. Habla sobre la paz, sobre la libertad, sobre el futuro o sobre la “dignidad de África” y como no de ese encuentro entre hermanos de una y otra orilla del Atlántico. Sin embargo, si algo llama la atención del discurso de Diawara es cómo consigue que “clandestin” suene a orgullo y dignidad. Todo un gusto, asistir a esta reconstrucción.  Su ya mítica canción suena precedida de un discurso en el que la malí afirma que “el mundo es un gran libro” y que vivir en distintos países es “leer diferentes páginas”.

¿Por qué con las músicas de África no hacemos distinciones?

Nacida con el objetivo de incluir la música africana en las escuelas de música catalanas y modernizar los modelos de aprendizaje de música a partir de la inclusión de los sonidos venidos de África, la Asocación para la promoción e integración de los artistas africanos inició en 2012 un proyecto de investigación sobre las músicas populares y modernas del continente africano apasionante: la Escola de Música Africana. Y con ella, nació un grupo formado por 12 músicos: 2 guitarras, bajo, batería, 2 multiinstrumentistas que tocan percusión (Djembe y Tama) e instrumentos tradicionales, 3 voces y una sección de vientos compuesta de trombón, saxo y trompeta. 5 de ellos son de origen africano, los demás españoles de distintas procedencias, además de un mejicano y un inglés. “El objetivo principal era elaborar una información veraz que sirviera a los músicos catalanes para poder acompañar a los numerosos cantantes y músicos procedentes de África que trabajan y residen en Catalunya“, explica Ignasi Coromina, director de la escuela y de la orquestra.

Orquestra Africana de Barcelona.

Orquestra Africana de Barcelona.

Con cerca de 20.000 residentes africanos en la ciudad, según estadísticas publicadas en enero de 2015 por el Ayuntamiento de Barcelona, la escuela se convirtió enseguida en un espacio para el intercambio cultural y la promoción de la diversidad en el corazón de Catalunya. Sin embargo, su promotor cree que a pesar de todos los esfuerzos dedicados, aún no han conseguido romper todos los estereotipos acerca de los sonidos de África. “La OAbcn (Orquesta Africana de Barcelona) está catalogada como orquesta de música africana, sin embargo el concepto música africana es un término muy generalista. En América hablamos de son, cumbia, reggae, ska, samba, jazz, blues, etc. ¿Por qué con las músicas de África no hacemos distinciones?“, reivindica.

Haciendo una radiografía socio-geográfica de la orquesta, uno se puede hacer una idea del enorme abanico de estilos y matices que cada miembro aporta al sonido del combo. Para empezar con la parte nigeriana, encontramos a Joe Psalmist, músico e ingeniero de sonido. Especialista en música afrobeat, soukous y highlife, se encarga también de todo el repertorio masculino y en especial el de países anglófonos. Desde Guinea Ecuatorial, “Ana Makate es el vivo ejemplo africano de la simbiosis entre la vida y la música, sin la cual no podría vivir, y a través de la cual vehicula todas sus emociones“, dice el director al presentar a los miembros de OAbcn. Pero Ana no es la única guineana. David Maestro, el bajista, también es originario de este pequeño y convulso país que un día, en un capítulo aborrecible de nuestra historia, fue provincia de España.

David tuvo que marcharse de su país por razones políticas, aunque no le gusta hablar de ello. En su periplo por diferentes paises africanos, tuvo la ocasión de compartir escenario con Fela Kuti con un grupo que actuaba como telonero en la mítica República de Kalakuta“, explica Ignasi.

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Sobre el senegalés Abdoul Aziz, dice: “es uno de los músicos de moda en la ciudad. Si tuviéramos que definirlo lo podríamos calificar como brujo, ya que conoce todos los secretos para empatizar con el público a través de sus cantos, con la Kora y con la percusión. Y del burkinabés Drissa Diarra, explica que aunque en la orquesta empezó tocando el balafón, continuamente propone nuevas sonoridades, tocando el Tama (talking drum), el Ngoni y más recientemente la Kora. “Es un artista que saca pasión, ritmo y sensibilidad con cualquier instrumento que va a parar a sus manos“.

Reivindicado romper las barreras mentales que nos impiden ver, escuchar o entender África tal y como és -diversa, plural, polifacética…-, “la OAbcn se distingue de otras formaciones por interpretar un abanico de ritmos y géneros mucho más amplio que las formaciones africanas a las que estamos acostumbrados. En este sentido, abarcamos una gran diversidad de géneros y podemos comunicarnos con gente de muchas culturas y países. El público catalán, o europeo en general, agradece esta diversidad de géneros, ritmos y estilos“, explica Ignasi desde la capital catalana. Y es que la OAbcn es un crisol de culturas formada por andaluces, catalanes, senegaleses, nigerianos, guineanos y hasta un mexicano. Y así describen su sinergia: “somos un grupo heterogéneo al que le une la pasión por las músicas de África“.

Barcelona es una ciudad mestiza. Una capital que mira hacia afuera, donde el cruce entre personas de distinta procedencia pinta un paisaje urbano lleno de colores. Sede del CIDOB (Centre d’investigació, docència, documentació i divulgació sobre les relacions internacionals i el desenvolupament), de las Naciones Unidas en España o de la Unión por el Mediterráneo, ha recibido migración de todos lados y de todo tipo durante siglos. Por ello no es de extrañar que algunas de las bandas más punteras cuando se trata de hallar puntos de encuentro entre diferentes lenguajes sonoros, emerjan en su seno. Si ya Alma Afrobeat Ensemble hizo su trabajo para dar a conocer, y con mucho éxito, este estilo nigeriano popularizado por Fela Kuti entre la audiencia barcelonesa, catalana y española, la OAbcn se ha hecho con el público local y regional después de tres años de andaduras.

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El público nos ha recibido muy calurosamente. La música africana es como el abrazo de una madre, te envuelve, te da energía, te arropa y te proporciona una experiencia vital mucho más allá de la simple escucha. Esto la gente lo agradece. Sin embargo, la experiencia todavía no está completa. El proyecto se basa en piezas de compositores y músicos de primera línea internacional cuyo discurso ha influenciado a muchísimas personas en el mundo. Es de una calidad en matices armónicos, rítmicos, melódicos a la que nos gustaría poder acceder a los melómanos de este país, ese público que va a escuchar a los teatros y auditorios… Creo que sería interesante ofrecer la posibilidad de escuchar a Salif Keita, Cesària Évora o las Mahotella Queens con las mismas condiciones que a Bach, Beethoven o Stravinsky”, observa Ignasi, notando como aún falta interés por parte de los promotores, programadores y financiadores a la hora de tener en cuenta la calidad de las músicas africanas.

El panorama musical de nuestro país todos sabemos como está, maltrecho y destrozado, y una propuesta innovadora como la nuestra necesita salir a países como Francia Alemania o Suïza para poder mantenerse”, se queja el joven sobre la frágil situación de los músicos atraídos por estilos que no encajan en los cánones comerciales de la industria musical española.

Y es que la OAbcn se propuso desde un principio trabajar sobre géneros populares básicamente urbanos, centrándose en sonidos del Sur del Sáhara. “Todos los géneros que tocamos tienen aspectos en común ya que el comercio transatlántico creó una red de puertos y ciudades fluviales que pusieron en contacto artistas de muy diferente procedencia, tanto de países africanos como americanos. Muchos de ellos se cantaban y tocaban en las tabernas portuarias. De esa mezcla surgieron géneros como la Rumba o el Palm Wine que conformarán la base de las músicas desarrolladas a partir de la segunda mitad del siglo pasado. La orquesta se dedica justamente a estas músicas, el Soukous, el Mbalax, la música Mbaqangua, Chimurenga, Marrabenta, o el afrobeat, género más tardío e influenciado por el soul y el funky. Estas músicas tienen en común esta influencia urbana, pero en cada país adopta sus propias características y lenguas”, cuenta el impulsor de esta orquesta intercultural.

A pesar de saber que aún queda un largo camino que recorrer para que tanto en Barcelona como en Madrid, Catalunya como España, se aprecie la riqueza sonora venida de África y se adopte como se hizo en su día con el pop de los Beatles, el rock de Elvis o el folk de Bob Dylan, Ignasi Coromina es uno de esos fanáticos que están dispuestos a seguir creyendo y creando audiencias para los sonidos provenientes de África. “La música, es música. Es transmitir emociones, sentimientos, y en la música africana estos elementos son irrenunciables. En África, la música arranca de la necesidad de expresar, y se hace con lo que hay a mano: primero la voz y las palmas, luego con instrumentos hechos con materiales cercanos, en los países donde hay bosque, de madera, donde no los hay cuerdas y tripas de animales, y en las ciudades…. Porqué no ordenadores. Hay un prejuicio muy generalizado de que la música africana son tambores. Los artistas africanos utilizan los medios al alcance, y por suerte cada vez hay mas medios en las urbes de África”

Además, está convencido que el continente africano nos va un paso por delante en materia de creatividad. “En los años noventa, viajé a Mozambique y me encontré a un grupo ensayando en un local donde había un ordenador. Era su manera de trabajar habitual, y sin embargo en España hay un montón de bandas que siguen ensayando de forma tradicional”, reflexiona el líder de OAbcn, haciendo burla del complejo de superioridad occidental.

Las migraciones de Lawrence: distintos rostros, similares causas

Escrito bajo una imagen que muestra largas colas de personas a la espera de poder comprar un billete a otro destino puede leerse: “La estaciones de tren estaban a menudo tan sobresaturadas que se tuvo que llamar a las fuerzas de seguridad para que mantuvieran el orden”. Esta estampa bien podría reflejar la candente actualidad informativa sobre la llegada de sirios a Europa, pero ni es una fotografía, ni es reciente. Se trata de una pintura realizada en 1941 por el artista afroamericano Jacob Lawrence.

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Panel 12 de la serie ‘Migration of the Negro’ de J.Lawrence (1941) / Imagen tomada de la exposición interactiva One-Way Ticket, del MoMA.-

La Gran Migración es el nombre que recibe el desplazamiento de alrededor de seis millones de negros del Sur al Norte de Estados Unidos entre 1910 y 1970. Entre las primeras personas que formaron parte de este éxodo estaban los padres de Jacob Lawrence, quienes comprobaron como, aunque ya hacía casi cincuenta años desde que la

Panel 15 de la serie ‘Migration of the Negro’, de J.Lawrence, bajo el que puede leerse: “Otra causa fue el linchamiento. Se descubrió que allí donde había tenido lugar un linchamiento, las personas que eran reticentes a marcharse en un primer momento, fueron las primeras en irse después de recibirlo” / Imagen perteneciente a la exposición itinerante One-Way Ticket, del MoMA.-

Panel 15 de la serie ‘Migration of the Negro’, de J.Lawrence, bajo el que puede leerse: “Otra causa fue el linchamiento. Se descubrió que allí donde había tenido lugar un linchamiento, las personas que eran reticentes a marcharse en un primer momento, fueron las primeras en irse después de recibirlo” / Imagen perteneciente a la exposición itinerante One-Way Ticket, del MoMA.-

Proclamación de Emancipación había convertido a los esclavos en ciudadanos libres, dos siglos de esclavitud no tienen carácter de aplicación inmediato por lo que, si bien los negros ya no estaban oficialmente oprimidos, seguían siendo vejados con continuos linchamientos. En los estados del Sur, donde más afroamericanos residían y donde más presente había estado la esclavitud antaño, la violencia racial parecía no tener fin y en este clima de discriminación los fenómenos medioambientales tampoco daban tregua: inundaciones de ríos y plagas en los campos de algodón afectaban a granjas y plantaciones, el sustento de gran parte de las familias negras.

Así estaban las cosas en el sur del país cuando estalló la Primera Guerra Mundial, provocando un parón en el flujo de mano de obra europea que llegaba a las ciudades estadounidenses para trabajar en unas fábricas a las que en ese momento les urgía dar salida al material bélico. De este modo los negros vieron en el Norte la posibilidad de cambiar una tierra que les era hostil por la tierra prometida, que les brindaba la oportunidad de trabajar, de encontrar una mejor educación y hasta votar.

Jacob Lawrence (1917-2000). / Fotografía tomada de la web de la Guardia Costera de EE.UU, en donde el pintor se alistó para formar parte del primer equipo integrado racialmente, durante la Segunda Guerra Mundial, dos años después de finalizar su obra ‘Migration of the Negro’.-

Jacob Lawrence (1917-2000). / Fotografía tomada de la web de la Guardia Costera de EE.UU, en donde el pintor se alistó para formar parte del primer equipo integrado racialmente, durante la Segunda Guerra Mundial, dos años después de finalizar su obra ‘Migration of the Negro’.-

Cuando Lawrence era ya un veinteañero instalado en el barrio neoyorkino de Harlem llegó la segunda gran migración negra. Las razones eran las mismas que en la anterior ocasión, pero esta vez coincidía con la Segunda Guerra Mundial y se trataba de una diáspora mucho más cuantiosa. Hasta entonces, el joven Lawrence se había dedicado a pintar la vida de personas que habían defendido los derechos de las minorías negras, como Toussaint L’Ouverture, en Haití; o Frederick Douglass y Harriet Tubman, ambos opositores de la esclavitud. Pero ser testigo de una llegada sin precedentes de población negra a su ciudad le abrió los ojos para mirar no a héroes concretos, sino a héroes comunes, lo que hizo que por primera vez el protagonista de sus pinturas narrativas no fuera un individuo sino el colectivo, retratado en su obra ‘Migration of the Negro’.

Aunque vivía en Harlem, asentamiento de llegada de miles de afroamericanos y cuna del que luego pasó a considerarse el renacimiento negro, el pintor quería profundizar en los motivos de esta odisea y se dirigió a la biblioteca pública de Nueva York antes de coger un pincel. Inspirado en la realidad que vivía y armado con los datos que había obtenido de las fuentes bibliográficas, Lawrence creó en 1941 la serie ‘Migration ot the Negro’, compuesta por sesenta pequeñas pinturas de 45 x 30 centímetros a las que fue añadiendo lo que hoy se conoce como pie de foto y que, en su caso, no se limitaba sólo a describir la imagen sino a ofrecer las causas (en muchos casos las claves) de este acontecimiento histórico. En una de sus imágenes, por ejemplo, el artista anotó: “No siempre van porque se les prometió trabajo en el Norte. Muchos de ellos se marcharon debido a las condiciones del Sur”.

Los padres de Jacob Lawrence se vieron obligados a desplazarse dentro de sus fronteras en una huida desesperada por encontrar una vida mejor. Sus antepasados, algunos siglos antes, también formaron parte de una diáspora, en ese caso impuesta, que les llevó desde África hasta América; y él acabó siendo el primer afroamericano cuya obra pasó a ser parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), con su serie ‘Migration of the Negro’. Este museo acaba de clausurar la muestra One-Way Ticket, que señala cómo la llegada de la población negra del sur del país supuso una renovación para las ciudades norteamericanas. Para ello la exposición se vale de varios elementos como ensayos, revistas o material gráfico, pero el plato fuerte es el trabajo de Lawrence sobre el éxodo afroamericano, que hasta ahora no se había expuesto al completo.

Ha pasado más de medio siglo desde que este artista plasmara la Gran Migración negra de Estados Unidos, pero hace sólo algunas décadas que los desplazamientos de personas desde el Sur hacia el Norte han vuelto a ser retratados. Ahora la realidad es mucho más global y abarca más espacio en el mapa, lo que hace que comprenda a territorios más lejanos entre sí. Además, la difusión de las migraciones actuales se realiza en tono de alarma, bien sea por el drama que encierra su huida, por el impactante peligro que tiene que decenas de personas se amontonen en un bote y se lancen al mar, o por la respuesta que desde la comunidad occidental se ha dado a un fenómeno tildado de ‘masivo’. En cualquier caso, se trata de una alarma intermitente que viene y va como la marea en la agenda informativa, cuando lo cierto es que el instinto de supervivencia es atemporal y universal y no responde a puntos cardinales. Ya lo apuntaba Jacob Lawrece en ‘Migration of the Negro’ al incluir en la última pintura de su serie una anotación que decía: “La migración no ha acabado”.

Somos Nilóticos

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Nykor Paul, supermodelo de orígen sursudanés y directora de la campaña We Are Nilotic, para la pacificación de Sudán del Sur.

Una campaña de la supermodelo sursudanesa Nykhor Paul para pacificar Sudán del Sur, quiere terminar con las divisiones étnicas y fomentar la solidaridad en la nación.

Hoy es una súper modelo internacional que gana millones de dólares, pero la sursudanesa Nykhor Paul, de 25 años, no olvida sus orígenes. Huyó de su país a causa de la guerra cuando aún era una niña. Después de vivir en un campo de refugiados de Etiopía, a los nueve años fue adoptada por una pareja estadounidense. Dejar atrás a su familia no le fue fácil. Ahora, aprovechando el poder mediático que le ha granjeado su éxito, utiliza su imagen para denunciar la vulneración de los derechos humanos en su país natal, donde aún se encuentra toda su familia biológica. Reuniendo a modelos, músicos y famosos de Sudán del Sur, Nykhor lanzó el año pasado una campaña para sensibilizar tanto a la población del país como al resto del mundo: Somos nilóticos o We Are Nilotic. “Somos gente del Nilo. Los primeros pasos de la humanidad se dieron aquí”, aclara la modelo.

La independencia se convirtió en un sueño marchito en Sudán del Sur. Tras décadas de lucha, después de conseguir un Estado propio y un pequeño periodo de sosiego en 2011, casi dos años de guerra civil han llevado a su población a una de las peores crisis humanitarias del planeta. Desde que estallara el conflicto, en diciembre de 2013, han muerto miles de personas. La inseguridad alimentaria vapulea a 4,6 millones de sursudaneses —el 40% del país—. Y tanto la carencia de alimentos como la violencia han desplazado a 2,2 millones de personas, según la Organización Internacional para las Migraciones.

El pasado 26 de agosto, el presidente Salva Kiir firmaba un acuerdo de paz con el que se compromete a pacificar el país para los próximos 20 meses. Pero hace escasas semanas el periódico New Nation perdió a uno de sus periodistas, Peter Moi, asesinado a sangre fría después de que el presidente amenazara a todo aquel que se posicionara en contra del Gobierno de Juba. Sólo en 2015, siete periodistas han sido asesinados en el país por las mismas razones. “La falta de libertades afectará el proceso de paz porque los ciudadanos no se sienten seguros ni protegidos. En Sudán del Sur nadie puede expresarse sin temer que una bala atraviese su cráneo. [El presidente] Kiir intimida a su población y no tiene ninguna vergüenza de que la gente sepa que va a matarlos si expresan su disidencia. No se puede tener un ambiente de hostilidad y miedo y esperar que la paz nazca de las cenizas de las personas asesinadas”, reivindica con voz firme Paul.

nykhorSegún Paul, todos tenemos una responsabilidad en lo que está pasando en Sudán del Sur. “Nuestra campaña hace un llamamiento a reconocer que toda la humanidad surge de aquí y que por lo tanto, todos tenemos un ancestro común, una lengua común, costumbres e identidades anteriores a la formación de diferentes grupos nacionales. La humanidad surge del Nilo y no podemos permitir lo que está sucediendo en la región”, reivindica Nykhor, afincada en Estados Unidos.

(…)

Este artículo ha sido posible gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y Planeta Futuro (El País). Para seguir leyendo, pincha aquí

 

 

“No somos nuevas-catalanas”

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The Sey Sisters. Foto: Elisabet Mateu.

The Sey Sisters:

un trío vocal catalán de raíz ghanesa que se niega a ser etiquetado bajo rótulos como el de “nuevos-catalanes”

Las hermanas Edna, Yolanda y Kathy, conocidas artísticamente bajo el nombre de The Sey Sisters, se han convertido en uno de los conjuntos vocales más emblemáticos del momento en Cataluña. Combinando sus carreras musicales con sus quehaceres teatrales, hacen del gospel la brocha con la que pintar el día a día. Junto a un joven pianista, Albert Bartolomé, las tres catalanas de origen ghanés participan en multitud de proyectos musicales en España, abriendo el jazz o el pop a distintos universos sonoros.

“The Sey Sisters venimos de diferentes ramas artísticas. Kathy y Yolanda Sey se han formado en Teatro Musical, en la Escuela Superior de Arte Dramático Eòlia en Barcelona. Edna y Albert provienen del entorno musical, cursando sus estudios en Badalona y Barcelona respectivamente”, nos cuentan.

Originarias de Ghana, se confiesan amantes de un continente del que se sienten deudoras e hijas. “Ahí tenemos toda nuestra familia, tios, primos, abuelos… Ahí están nuestras raíces, nuestros orígenes y aunque no podamos ir tan habitualmente como desearíamos, los orígenes nunca se olvidan: el ritmo, las canciones que nuestros padres siempre nos han cantado, colores, vestidos… Llevamos Ghana en nuestro corazón!”, confiesan las tres jóvenes afrocatalanas. 

Portadoras de un gospel profundo, Edna, Yolanda y Kathy se confiesan devotas de un estilo ligado a los antiguos esclavos estadounidenses y a la lucha por las libertades y los derechos de los negros.  “Nuestras canciones hablan de Dios, de su grandeza, de su amor, de como él lo puede todo. En cada concierto intentamos que el público conecte con el espectáculo a través de la trasmisión del mensaje, e intentamos transmitir el mensaje implícito de superación de obstáculos, de solidaridad y de positividad de las canciones y, sobre todo, de LIBERTAD ya que en contraposición de la esclavitud (que es de donde surgen las canciones) ellos deseaban, luchaban y anhelaban una libertad que les fue arrebatada durante demasiado tiempo contra su voluntad. Por lo que nosotras, que somos libres, debemos agradecer lo que tenemos y disfrutarlo”, declaran. Aunque les encanta mezclar estilos que provienen del gospel, de raíz afroamericana. “La verdad es que somos personas bastante eclécticas y nos gusta escuchar música muy diversa. Como formación, nuestras bases son el soul, el funky, el r&b, el jazz… Pero personalmente, nos gusta toda la música creativa, variada, con mensaje y en todos los idiomas. Amamos esta forma de expresión en toda su esencia”.

Ante definiciones trazadas de forma eurocentrista y etnocentrista, las jóvenes catalanas rehúsan caer en etiquetas vacías basadas en el color de la piel. “¿Qué significa “nuevo catalán”? Algo nuevo es algo que se crea de cero, algo que no existía y de pronto algo lo crea y se convierte en una realidad. Ser un “nuevo catalán” no es lo que somos nosotras ni creemos que son las inmigrantes que vienen a vivir a Cataluña. Nosotras somos catalanas porque es donde hemos nacido (Kathy y Yolanda), donde nos hemos criado y donde nos hemos formado como cantantes y como artistas. Y no hace falta crear un concepto para clasificar a las personas. Las personas que vienen de fuera para buscar una vida mejor, una nueva oportunidad, y se establecen aquí, serán catalanes o españoles, o lo que quieran ser, no es necesario poner el adjetivo “nuevo”, reivindican.

La palabra migración, a menudo, se convierte en un estigma para las segundas y terceras generaciones de españoles de origen africano. Jóvenes como las Sey Sisters tienen claro que se trata de estereotipos y de construcciones sociales basadas en el miedo a la diferencia de cualquier tipo. “Nosotras le pediríamos al gobierno, que recordara años atrás cuando eran los españoles los que buscaban asilo y nuevas oportunidades en otros países. Que pensaran en cómo les hubiera gustado a ellos que trataran a sus compatriotas, cómo les hubiera gustado que recibieran a “su gente”. Porque tenemos la impresión que este gobierno, los políticos en general, sobre todo en España, no tienen memoria histórica y se les olvida muy rápido de donde vienen y porqué situaciones han pasado”, reiteran.

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The Sey Sisters. Foto: Elisabet Mateu.

Con Ghana en el corazón:

“Nuestro padre tocaba música afrobeat y highlife en unas de sus bandas Songhai y estamos muy orgullosas de anunciar que con nuestra otra banda, Funkystep & The Sey sisters, estamos componiendo un par de temas en los que se une nuestra influencia de música africana y el funky y soul que caracteriza la banda. ¡Estad atentos a nuestras redes sociales!”, nos advierten las hermanas. Aunque su actual presencia en diferentes grupos nacionales de Funk, Soul, Jazz o hasta música jamaicana no hace más que aumentar. Este es el caso de sus colaboraciones con bandas como la potentísima bigband The Gramophone Allstars, con la que colaboran desde hace algunas semanas.

Y aunque se muestran entusiasmadas con lo que consideran su segundo hogar, Ghana, The Sey Sisters no han tocado nunca en el continente. “De momento no creemos que haya llegado a Ghana nuestra música. Sí que nuestro entorno familiar y amigos de allí están al corriente de lo vamos haciendo y gracias a las nuevas tecnologías e Internet pueden escuchar nuestra música. Pero aún no hemos tocado allí nunca, aunque nos haría mucha ilusión poder hacer un gira de conciertos por Ghana, seguro que sería muy especial. Pero de momento, no está planeado a corto plazo. Quizás en un futuro…​”.

Vistiendo telas del África Occidental en todos sus espectáculos, las hermanas Sey reivindican el orgullo de sus raíces ghanesas y rinden su particular homenaje al latido africano que las mueve. “Mezclando vestidos de telas africanas y estética europea,con la ayuda de la gran diseñadora Florance de Goly creations, pretendemos demostrar que la ropa africana se puede llevar en cualquier país”, reivindican.

En España, donde el contacto con el continente africano ha sido mucho menor que en otros países europeos como Francia, Gran Bretaña, Portugal o Alemania, los estereotipos acerca de la comunidad negra siguen siendo muy profundos. Sin embargo, las hermanas Sey están encantadas del trato recibido en Cataluña. “La gente y el entorno donde trabajamos están muy receptivos y, en realidad, nos reclaman un disco para inmortalizar lo que ven en los espectáculos. Estamos muy orgullosas de anunciar que pronto será posible, no podemos decir fechas, pero tenemos unas ganas locas”, reconocen.