Namvula: ”Las revoluciones del día a día son sosegadas”

Namvula es una persona apacible. Su música es el reflejo de una personalidad inquieta a la par que tranquila. Conversamos en una cafetería del centro de Londres mientras promociona su último disco, Quiet Revolutions, que sin embargo salió al mercado a finales del pasado año. La cantautora no huyó del invierno británico sino que ha sido madre.

“La grabación tuvo lugar cuando estaba de siete meses y tras el lanzamiento en noviembre volví a Lusaka aunque siempre estoy a caballo entre el Reino Unido y Zambia”, explica.

Imagen promocional de Quiet Revolutions. Foto: Susan Wanjelani

El segundo trabajo de la músico zambiana muestra su forma de mirar la vida sin estridencias. “[El álbum] es sobre las mujeres. Intenta desempaquetar las experiencias femeninas a la vez que resalta lo que tenemos en común. Compartimos vivencias que van más allá de la geografía y del tiempo. Cada historia es individual y al mismo tiempo se repite”, dice.

Namvula tiene una postura honesta. No puede ser de otra manera cuando Quiet Revolutions es una celebración femenina de lo cotidiano. ”Las revoluciones del día a día son sosegadas. Lo que las mujeres consiguen a diario no son enunciados grandilocuentes”.

La cantautora habla sobre las pequeñas metas conseguidas, las que suman y generan cambio. Además apuesta por una mayor presencia femenina en la escena musical africana: “La música no es una carrera fácil y más siendo mujer. Existen todo tipo de retos y prejuicios que hay que encarar. Necesitamos más mujeres en la música y dar una nueva perspectiva. No podemos seguir viendo la vida desde la mirada de los hombres”.

Desde la publicación de su primer trabajo, Shiwezwa, ha aprendido a tener más confianza en la forma de expresar lo que quiere. Confiesa que Quiet Revolutions ha sido un proceso arduo a la hora de equilibrar cómo debía sonar, lo que quería hacer y las expectativas del público. También reconoce que este segundo álbum es sonoramente más accesible que el anterior.

“Al crecer como músico y asentarme todo sale de una forma más natural”, explica la cantautora cuyo trabajo es difícil de conceptualizar. “Las etiquetas son muy útiles para los promotores o cuando intentas explicar tu música a un público que no te conoce. Pero es lo mejor es invitarlos a que simplemente la escuchen”, apunta.

Namvula es una recolectora de sonidos. Sus raíces se entremezclan entre Zambia y Escocia aunque ha vivido en los Estados Unidos, Suiza y el Reino Unido. Sus influencias han marcado un estilo único que le han ayudado a abordar el sentido de la pertenencia. “Me ha ayudado a estar más cómoda conmigo misma y ser estas múltiples personas, estar en múltiples sitios siendo una misma persona”.

Lucha para acceder a la escena musical de Lusaka, donde reside una buena parte del año, aunque la situación es muy restrictiva para los artistas que no hacen música mainstream. “El número de salas de conciertos es muy reducido y los festivales han sido tomados por las corporaciones donde la programación deja de ser cultural. Se da espacio a gente consolidada ya que la audiencia en Zambia es muy conservadora y no sale a escuchar a gente que no conoce”, explica.

La efervescencia cultural del continente
Namvula no se detiene. Las buenas críticas cosechadas por sus dos trabajos la encaminan hacia otros mercados. Y también quiere explorar la escena musical de ciudades como Nairobi o Lagos.

La cantautora aplaude la expansión cultural del continente y resalta las posibilidades para hacer cine, música o literatura. Crecen las expresiones artísticas, los espacios se habilitan y el objetivo cambia. “Si hablas con jóvenes cosmopolitas en África ya no piensan en cambiar el modo en que otros ven el continente sino en celebrar sus historias. Su actitud es más de dejar que se piense lo quiera desde fuera y hacer arte para nosotros. Ya no es una reacción sino una manera de subrayar lo que pasa”, comenta Namvula que también es fotógrafa.

El proyecto Unscrambling Africa le sirve para ejemplificar la efervescencia cultural actual. “Muestra la diversidad, complejidad y belleza del continente. Me sorprendo con todas las manifestaciones culturales y es genial que se refuercen desde el continente. Durante mucho tiempo había una falta de orgullo e inferioridad con respecto a Europa”.

Namvula es además una de las fundadores del festival de cine africano de Londres, Film África. Generó oportunidades a través del cine en una cita que ya prepara su octava edición. Desde la diáspora se esforzó por dar visibilidad a las historias del continente y abrir nuevos caminos para los directores africanos. “Era bochornoso que en lo que se supone que es la capital cultural del mundo no hubiera nada que celebrase el cine africano”.

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Javier Domínguez

Javier Domínguez

Periodista independiente afincado Londres. Escribe sobre cultura, viajes, derechos humanos y sostenibilidad y colabora con distintos medios
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