Carlos Lopes, el cantante que quiere “calmar las almas”

La música siempre ha sido uno de los pilares culturales de Cabo Verde, tanto en el territorio nacional como forma de resistencia a las opresiones portuguesas o bien en las diásporas para recordar las islas de la morabeza (hospitalidad, calidez humana). Lo cierto es que cada vez son más las iniciativas las que se están impulsando para reforzar su papel como seña identitaria. Es el caso del cantautor e intérprete caboverdiano Carlos Lopes (1985) quien a la edad de diez años emprendió un viaje de reunificación familiar que le llevó a crecer en Francia, dejando atrás Santiago, su tierra natal. Sin embargo, esto no ha sido impedimento para que su primer trabajo discográfico explore los sonidos de su tierra. Y hoy, nos lo cuenta.

Este año se han celebrado en Santiago dos eventos que subrayan la importancia musical de las islas: el Kriol Jazz Festival (JKF) y el Atlantic Music Expo (AME). Siendo esta su 11ª edición, el JFK surgió en 2009 con vistas a promover el talento de artistas dentro de la esfera criolla, ya sean de origen caboverdiano, caribeño o del Océano Índico. El festival reúne a músicos de todas partes del mundo, intentando atraer así a un público internacional. Por otro lado, cabe destacar la reciente puesta en marcha de la AME, diseñada para entablar redes transnacionales entre artistas de Cabo Verde y de otros lugares. Y es que según un informe de las Naciones Unidas sobre la economía creativa en Cabo Verde, la cultura se ha convertido en un factor esencial para el desarrollo del país insular. Por lo que no es de extrañar el especial énfasis que, desde lo público y lo privado, se está poniendo para popularizar la producción musical del archipiélago.

Hoy queremos destacar una de las voces de la diáspora caboverdiana que está contribuyendo a la difusión de los sonidos criollos mediante sus composiciones. Nos referimos a Carlos Lopes. Desde una edad temprana la música se constituyó como una parte muy importante de su universo personal. Fue tras mudarse a Niza cuando empezó las clases de canto y más tarde sus estudios en el Conservatorio Nacional de la ciudad francesa, apostando así por dedicarse profesionalmente a ella.

Carlos Lopes, cortesía del autor.

Aunque influenciado por los géneros que encontró en la ciudad europea, la música de Lopes también está impregnada de las sensaciones y recuerdos de su infancia en Cabo Verde. Su primer álbum, Kanta pa Skece (2017, Early Records), combina una mezcla de sonidos y tendencias musicales, estando así en sintonía con el carácter criollo de las islas de la macaronesia.

Hablamos con el artista caboverdiano,que nos cuenta un poco más sobre su recorrido profesional.

I.G.B. Hace casi dos años que salió a la venta Kanta pa Skece. ¿Cómo ha sido el recibimiento de tu trabajo hasta entonces?

C.L. Mi primer álbum fue bien recibido. Estoy muy contento porque fue una producción que además hice con mi primo Gabriel.

I.G.B. En la carátula del disco y en las actuaciones, apareces con una oreja pintada de azul, ¿a qué se debe?

C.L. Para mí es importante tener una identidad sólida en el arte. El azul es para recordar el color del cielo de mi país y la oreja es el símbolo que elegí para representarme a mí mismo; quiero transmitir un mensaje que llegue a los oídos de las personas.

I.G.B. Tengo entendido que has creado un país y una lengua ficticia. ¿Nos puedes contar cómo surgió esta idea y por qué?

C.L. En Cabo Verde no había habitantes, por eso hablo de que somos la brisa de varios continentes. Mi alma sólo tiene un sentimiento de África, por lo que en este lenguaje imaginario utilizo onomatopeyas de sonidos africanos, pues para mí son un canal directo que me permite estar en contacto con mis antepasados.

I.G.B. Después de haber crecido en un país totalmente distinto a Cabo Verde, ¿sientes que con Kanta pa Skece has recuperado una parte de tu identidad caboverdiana?

C.L. Nunca he perdido mi identidad caboverdiana. Aunque me haya ido de Cabo Verde, Cabo Verde nunca se irá de mí. Lo primero que me dije cuando llegué a Francia con diez años es “Soy de Cabo Verde”. Tuve que aprender un idioma nuevo y una cultura nueva. Fue muy gratificante, pero alrededor de los veinte años sentí la necesidad de encontrar mis raíces y la música me hace sentir que tengo que cantar en criollo.

I.G.B. La diáspora caboverdiana es la principal responsable de la popularización de los sonidos caboverdianos. ¿Crees que esto reproduce lógicas eurocentristas? ¿Por qué crees que los trabajos de los y las artistas que viven en las islas no llegan a Europa?

C.L. La diáspora caboverdiana contribuyó no sólo a la popularidad de nuestra música, sino también a enriquecerla. Por ejemplo, los músicos caboverdianos que viven en Europa o Estados Unidos no tocaban exclusivamente música de Cabo Verde, también funk, jazz… Lo que significa que cuando volvemos a nuestra música, hay elementos que salen naturalmente. Los artistas siempre están innovando. Lo único nuevo son las tendencias.

I.G.B. Durante tu adolescencia interpretabas canciones en varios idiomas (inglés y francés), sin embargo, las letras de tus canciones de ahora son en criollo. ¿Consideras que esta elección ha tenido repercusiones positivas o negativas a la hora de difundir tu trabajo?

C.L. Cuando era pequeño descubrí el reggae gracias a los vinilos que mis tíos trajeron de Europa. Cantaba canciones de Bob Marley y UB40 sin saber lo que decían. El idioma no es una barrera, da igual cuál se utilice en una canción que si esta es hermosa llegará a la gente.

I.G.B. Hace poco se ha anunciado que tu nuevo álbum se llamará Mémoria Azul. Teniendo en cuenta que el azul se refiere a tus recuerdos del mar y del cielo de Cabo Verde tal como nos acabas de contar, ¿es este un trabajo de introspección también? ¿Qué vamos a encontrar en él? ¿Cuándo lo podremos escuchar?

C.L. Mi primer álbum es un homenaje a la música de Cabo Verde. Mémoria Azul, mi segundo trabajo, es más amplio en el sentido de que tiene una sonoridad más moderna. Tengo planeado que salga el próximo año y en él habrá canciones que hablan de momentos históricos importantes de Cabo Verde, pero también de los recuerdos que tengo de cuando era niño y vivía allí.

Carlos Lopes, cortesía del autor.

I.G.B. Mientras estudiabas música contemporánea en el Conservatorio Nacional de Niza también te formaste en piano y canto lírico, ¿escucharemos algo en esta línea en tu próximo trabajo?

C.L. Estudiar canto lírico ha contribuido, por un lado, a abrirme a otros géneros musicales, y puede que sin yo saberlo haya influencia de la música clásica en lo que hago. A pesar de que me gusta estudiar por ejemplo la armonía de jazz en el piano, me siento más cómodo componiendo mis propias canciones en otros estilos/géneros.

I.G.B. Si pudieras colaborar con cualquier artista, ¿quién sería y por qué?

C.L. Hay muchos artistas con los que me gustaría colaborar, pero lo que me interesa especialmente es que haya un intercambio real, no sólo lo que programen los productores. Estoy abierto a propuestas. Acabo de grabar una canción con un rapero que saldrá este verano. En el próximo álbum habrá invitados, pero es una sorpresa.

I.G.B. En una sociedad acelerada donde se promueven más los valores superficiales, ¿qué crees que puede aportar tu música?

C.L. Me gusta cantar y cuando lo hago es para mí algo espiritual, olvido todo en ese momento. Espero que mi música haga feliz a la gente, que calme sus almas; por eso canto.

I.G.B. Muchas gracias Carlos, ¡esperamos poder disfrutar pronto de nuevo álbum!

“Mucha gente piensa que la música africana siempre tiene que tener una kora o un djembé”

Cuando George Ashirifie y Eugene Ampid (alias Kyekyeku) se reunían en el centro de la Alianza Francesa de Accra para tocar, no podían imaginar que con el tiempo recorrerían España juntos para actuar en festivales de música. Ambos son las voces principales de sus respectivas bandas, FRA! y Kyekyeku & Ghanalogue Highlife, los dos grupos ganadores de la última edición del Vis a Vis, un proyecto de cooperación cultural que desde hace diez años organiza Casa África para garantizar una mayor presencia de música africana en los escenarios españoles y generar industria cultural en África. “Vi la oportunidad de participar en Vis a Vis en Internet y le envié el enlace a George, luego estábamos entre los 12 grupos preseleccionados entre los 65 que se presentaron y el día que elegían a los seleccionados, George me dijo: ¿Te imaginas si FRA! gana y ustedes también ganan? ¡Eso sería fantástico!”, relata Kyekyeku con ilusión al recordar ese momento que les ha traído este verano a España para hacer aquello que le apasiona: “Enseñar la cultura local de Ghana a través de la música”. 

George Ashirifie y Kyekyeku.

Una de sus primeras paradas en esta gira de conciertos ha sido la tercera edición de MAPAS, el Mercado de las Artes Performativas del Atlántico Sur que se ha celebrado del 10 al 14 de julio en Santa Cruz de Tenerife. “Las oportunidades no están en todas las partes del mundo, es muy difícil conseguir financiación, incluso si consigues buenos contactos es difícil porque en la música no se trata de lo bueno que puedas ser, sino de las oportunidades que encuentres”. Y, en este sentido, el líder de FRA! añade: “Vis a Vis nos ha dado la oportunidad de llegar a España y MAPAS nos puede dar la oportunidad de llegar incluso más lejos que España”. ¿Y qué se puede hacer para depender menos de estas oportunidades externas? “No podemos desconectar la música africana de la industria musical que está fuera de África porque se trata de un sistema globalizado”, asegura George.

Para Kyekyeku la cuestión no está tanto en la cantidad de oportunidades que puedas encontrar, sino en la calidad de las mismas: “Yo he tenido oportunidades en África y aquí, y en ninguna de ellas he tenido apoyo institucional, esta es la primera vez, con el apoyo del gobierno español y del ghanés, y esto nos permite estar aquí y explorar nuestras posibilidades, y eso es bueno”. Aunque no es la primera vez que Kyekyeku & Ghanalogue Highlife tocan en España, afirma que en el caso de MAPAS tienen “la oportunidad de conocer a mucha gente de todo el mundo, y en eso consiste la música en conectar a la gente”.

Kyekyeku & Ghanalogue Highlife / Fotografía de Juan MaRe.

En sus conciertos en la isla canaria la conexión fue absoluta. Públicos de todas las edades no hacían ningún amago de resistirse. No lo hicieron con FRA! y tampoco con Kyekyeku & Ghanalogue Highlife. Era media tarde y hacía un calor soporífero, más digno de siesta, pero las butacas de la sala del Auditorio de Tenerife se encontraban prácticamente vacías porque la mayoría de los asistentes bailaban amontonados frente a un escenario que desprendía un sonido magnético.

Tanto Fra! como Kyekyeku tocan highlife, un género musical muy extendido en Ghana, que se llama ‘buena vida’ porque cuando surge, en los años veinte, era la música que se tocaba en las fiestas de la clase alta. “El highlife coge ideas de lugares diferentes y las mezcla con la vida ghanesa. Es una combinación del caribeño, de la música de las iglesias europeas, del bolero, del chachacha, de la rumba, … Era una manera de modernizar la sociedad a través de la música. Treinta años después, este género empezó a definir la música de Ghana”, explica Kyekyeku.

FRA! / Fotografía de Juan MaRe.

Sin embargo, la juventud imperante entre los miembros de ambas agrupaciones les ha llevado a dar nuevos aires a este sonido nacional. “No hacemos el típico highlife, sino que cogemos un poco de influencia de este highlife antiguo y añadimos más sonidos. Nosotros llamamos a nuestro estilo afrofusión, cogemos el sonido local y lo mezclamos con diferentes estilos de música”, explica el cantante de Fra! Y de ahí el nombre de esta banda, que en akan significa mezcla. Continua Kyekyeku explicando este ‘neohighlife’ agregando que su “generación está muy influenciada por la música estadounidense, por el rock, por ejemplo; y esto también es parte de nosotros. Para nosotros es muy importante poder usar la música de nuestra cultura y poder mirar al futuro y ver qué podemos proyectar de ella”.

Sus letras sí que distan de parecerse. Mientras que las creaciones de Fra! son “para sentirse bien, canciones felices para escuchar y bailar”, en el caso de Kyekyeku & Ghanalogue Highlife cantan acerca de “sistemas políticos y religiosos y sobre la vida como la conocemos en África. Hay cosas que ocurren en África que afectan al mundo entero también porque estamos conectados con todo. Por eso es importante hacer pensar a todo el mundo en qué podemos hacer para solucionarlo. En estos momentos a mí me preocupa que la gente use la religión y la espiritualidad como una forma de negocio. Por supuesto, respeto las religiones y la espiritualidad, pero cuando la gente lo usa para ganar dinero no está bien. Así que hablo de esto en mi música de una forma muy divertida para que la gente se lo pase bien, como una manera de invitar a pensar en ello”.

A pesar de sus diferencias musicales y aun siendo bastante identificable el sonido que ambos profesan, de cara a la industria su estilo pertenece a las ‘músicas del mundo’, al igual que el afrobeat, la maringa o el mbalax procedentes de la región de África Occidental o la mirunga, que proviene del otro extremo del continente. “Este término fue creado para poner toda la música africana en una misma caja”, dice George al respecto. A Kyekyeku no le molesta la etiqueta en sí, incluso considera que tiene ventajas. El problema lo ve en la generación de estereotipos que conlleva.

“Yo no tengo problema si alguien llama a mí música ‘música del mundo’, yo se lo que es mi música. Pero pienso que antes de que algo se llamara ‘músicas del mundo’ había grandes géneros como el blues o el rock que procedían de un único lugar y luego empezaron a aparecer grandes músicos africanos que fueron reconocidos, como Salif Keita o Miriam Makeba o Fela Kuti, y no sabían qué género darle a sus canciones, así que los empezaron a llamar músicas del mundo. Es una categoría para localizar esa música y eso la hace más accesible a la gente. Para mí la música del mundo como género no existe porque todas las que se meten en esa categoría son muy distintas entre sí. Hacer una categoría para la música no es lo más importante, pero hay un grupo de gente que piensa en este tipo de música como tribal y esto sí es un problema. Lo que hay que promover es que la gente localice esta música y la escuche. Mucha gente piensa que la música africana siempre tiene que tener una kora o un djembé, y esto es un problema porque en África hay muchos más instrumentos, mucha más música”.

Guiss Guiss Bou Bess: “Estamos construyendo la música del mañana”

El grupo, que prepara su nuevo trabajo para el mes de noviembre, podrá verse en el African Village del Festival Rototom Sunsplash este año

Su tema Thieb bou Dup funcionó como una metáfora para sintetizar el invento musical de este dúo senegalo-francés: el electro-sabar, una fusión de los ritmos tradicionales senegaleses con bases de música electrónica.

Con este tema, que juega con el nombre del famoso plato de arroz con pescado (thieb bu dien) y uno de los ritmos más tocados de los sabar de Dakar, se dio a conocer en 2017 Guiss Guiss Bou Bess (GGBB) —traducido literalmente como “nueva visión”—, uno de los grupos de la escena urbana senegalesa que está pegando más fuerte, rompiendo tanto pistas de baile como esquemas mentales.

¿Es compatible la tradición con la modernidad? Mara Seck y Stéphane Costantini han demostrado que sí: a través de una fusión en la que el electro se adapta a los ritmos marcados por el sabar —término que designa a la vez un instrumento de percusión, un estilo de música y una forma de baile—. “Empezamos con el remix de temas de Mara, para ver qué salía. El maridaje pareció fluido, natural, y empezamos a crear nuevos temas en los que, la mayoría de las veces, soy yo el que sigo las propuestas que marca la percusión”, explica Stephane.

El sabar es un momento de encuentro, sobre todo de mujeres y niños, donde bailan y se expresan libremente. Normalmente se hace con ocasión de algún evento social (boda, bautizos, ligado más al misticismo, para curar a personas enfermas, etc). ¿Dónde se baila, entonces, su versión electro? “Tanto en las pistas de baile como en las calles”, responde Mara Seck. “Mi madre, mis tías y primas al principio lo veían raro pero ahora cuando lo oyen lo dan todo”, ríe.

El líder vocal del grupo se ha criado en la Medina, barrio popular del centro de Dakar. Hijo de una gran familia de griots por parte de madre (familia de los Sing-sings) crece entre ritmos e instrumentos y empieza a tocar desde muy pronto. Su padre es el celebre Alla Seck (bailarín y cantante de la orquesta Super Étoile con Youssou Ndour) que facilita su subida al escenario, haciendo sus pinitos primeramente en la danza y después como percusionista y “tassu” (un tipo de oratoria local).

Con esas tablas encuentra, en 2016 a Stéphane Costantini, doctor en Ciencias de la Comunicación vinculado a la Universidad de Paris 13 que se encontraba en Dakar en el marco de una investigación académica. Procedente de la esfera hip-hop francesa, Constantini cuenta con formación en diferentes instrumentos de percusión.  Su pasión por la música lleva a este beatmaker a trastear la escena dakaroise y entre ambos surge la chispa : “GGBB es una propuesta híbrida en la que las dos culturas se encuentran, siendo el electro el que va hacia el ritmo tradicional y no a la inversa: no es un corta-pega. Es una apropiación cultural a la inversa. La apuesta de GGBB es que Senegal se apropie del electro”, resume Constantini.

Al proyecto se une un equipo de creadores como Tiziana Manfredi, artista videasta, que aporta la imagen a este cruce de universos. “Estamos construyendo la música del mañana”, afirma Seck. “Queremos exportar el sabar, elementos del mbalax senegalés, al resto del mundo: una evolución de la tradición que hable a la juventud, que la ligue a sus raíces abriéndola al mundo”.

Su primer álbum, Heritage fue publicado el 2 de junio bajo el sello Helico Music y es, como explica Seck, un homenaje a su padre, “a la herencia de los ancestros”. En él GGBB se repasan los códigos cotidianos del país: se habla de la fuerza de las mujeres, de la tradición de los griots, de la cultura bayefall, …  sin dejar a un lado los problemas sociales a los que se enfrenta el continente, en el tema “jem ca kanam”.

El grupo prepara un nuevo álbum para el próximo mes de noviembre, enriqueciéndose de las experiencias de estos dos primeros años de trabajo conjunto y de encuentros con otros artistas, como el realizado con el dúo afropunk tribal de Germaine Kobo & Bella Lawson en el marco de la primera residencia de la Villa Saint Louis -Ndar en Senegal.

Listos para su gira de verano, en España serán acogidos en el African Village del Festival Rototom Sunsplash el 20 de agosto. Tras haber pasado por las islas canarias en el Womex 2018 será el momento para testar el calado de esta nueva propuesta en los escenarios de la península y ver si tiene igual de buena acogida que en la esfera francófona.

Descoloniza tu iPod 2019 (V)

Los mejores LPs del mes:

 

Las Maravillas de Mali – Africa Mia (3 de mayo, Decca records/Universal Music France)

El álbum y el documental África Mia, del legendario combo afrocubano Las Maravillas de Mali, viene para hacer justicia histórica y artística a uno de los fenómenos musicales de las independencias africanas. Surgidos en Bamako en 1963 y enviados a La Habana por el gobierno socialista por casi una década, vuelven más de medio siglo después a pesar de que el único superviviente de la formación original sea Boncana Maïga. Con voces actuales como las de la joven Inna Modja, la remezcla de los diecisiete títulos del álbum, regalan un tema inédito: Balomina Mwanga, un tema del congoleño Franklin Bukaka y popularizado por la Orquesta Aragón. ¡Una auténtica joya!

Seba Kaapstad – Thina (17 de mayo, Mello Music Group)

A medio camino entre Berlin y Ciudad del Cabo, la banda Seba Kaapstad presenta un segundo álbum de neo-soul potentísimo y lleno de groove. El proyecto, que nació en 2013 cuando el alemán Sebastian Schuster fue a vivir un año en la ciudad sudafricana para estudiar en la South African Music College de la UCT, surgió del encuentro con los dos cantantes del proyecto, Zoé Modiga, nacida en Durban, y Ndumiso Manana, de la vecina Swazilandia. Ahora, instalados en Alemania y tras su álbum de debut, Tagore, lanzan Thina, un larga duración que combina música electrónica, hip hop, jazz y polirritmos inspirados en África con las voces conmovedoras de dos cantantes dotadísimas. Las doce pistas del álbum quieren ser un puente de unidad entre los continentes: Europa y África.

Tiken Jah Fakoly – Le Monde Est Chaud (17 de mayo, Barklay/Universal)

El gran artista marfileño Tiken Jah Fakoly publica un nuevo álbum. Un LP de 12 pistas cargadas de mensajes conscientes grabadas entre Abidjan y Dakar. Cuatro años después de su Racines, donde tomó una docena de clásicos del reggae y los grabó en Kingston junto a grandes voces jamaicanas, Tiken vuelve al continente con colaboraciones como la que hace con el rapero Marseille Soprano tras su Open the Borders en 2007. “El Mundo está caliente” denuncia la inacción de los gobiernos ante la urgencia de la situación mundial y aboga por un ecologismo urgente; pero también pide a los africanos que se queden en el continente para liderar la lucha desde África. Un disco tan activista como espiritual que se nutre de la misma receta y sonido de siempre. ¡Un Tiken inconfundible y necesario!

Luka Productions – Falaw (24 de mayo, Sahel Sounds)

Luka es uno de los productores más innovadores y prolíficos de Mali. Establecido en Bamako, mezcla música tradicional de África Occidental con sonidos electrónicos de una forma exquisita. Tras su álbum debut Fasokan, que vio la en 2017 echa la vista atrás para sumergirse en la música tradicional Mandinga y reúne a varios artistas tradicionales para cantar historias de Griots con loops de ngonis y fraseos de hip-hip. Un álbum vanguardista que da buena muestra de la tradi-modernidad que impera en el Mali contemporáneo a través de letras que reflejan los retos de la vida moderna en África.

Los EPs más “molones” del mes: 

 

Muzi – Stimela Segolide (3 de mayo)

El artista sudafricano Muzi promueve una mezcla personal de folk y gulú zulú con ritmos globales, como EDM, dembow o trap, creando un estilo de música electrónica con texturas sinuosas. Este EP de cuatro pistas —cuyo nombre significa “Tren de Oro” y que versa sobre la reubicación económica de Sudáfrica— toma elementos clásicos de la música sudafricana como el gospel zulú y los transforma a un lenguaje musical adaptado al mundo global contemporáneo, donde los versos en isiZulu se nutren con sintetizadores y sonidos pop para propulsar la creatividad de Muzi más allá del continente africano.

Baloji – Kaniama: Yellow Version (3 de mayo, Bella Union)

Tras su álbum 137 Kaniama Avenue, Baloji acaba de lanzar una nueva mixtape: Kaniama: The Yellow Version junto a un flamante videoclip autodirigido que ha titulado Zombie. Ambos muestran un Kinshasa futurista, sumergida entre la esperanza de la gente y la distopía, en una dualidad donde lo que se cuestiona es el papel central de la tecnología en la sociedad contemporánea. Todo el EP es una versión revisada del último álbum en una pista de una hora de duración que sigue el formato de corto.

BCUC – The Healing (10 de mayo, Silène Records)

En menos de tres años, la banda del emblemático township sudafricano de Soweto Bantu Continua Uhuru Consciusness parece estar en su momento más prolífico. Desdibujando las fronteras entre estilos y las etiquetas que categorizan la música en las estanterías de las grandes tiendas de música en Occidente, este nuevo EP de la banda (que significa La Curación) bebe, como lo ha hecho siempre, de la música sudafricana tanto tradicional como urbana y contemporánea, y se nutre de elementos del jazz o el hip hop, el punk o el kwaito —uno de los estilos de música electrónica más globales del continente—. The Healing es la tercera parte de una triología que comenzó con Our Truth, y presenta colaboraciones estelares con grandes artistas como Femi Kuti y Saul Williams.

Deena Abdelwahed – Khonnar Remixes (24 de mayo, inFinié)

La música urbana de Túnez tiene un nombre indiscutible: el de la DJ Deena Abdelwahed, una artista camaleónica que se ha hecho un lugar en la escena de club global. Tras el éxito rotuno de su álbum debut Khonnar con el que nos mostraba una puerta de entrada a los sonidos árabes del futuro; su techno futurista presenta una versión delirante y distópica del Túnez contemporáneo. Con este nuevo remix explora nuevos territorios en el espectro de la música electrónica a través de reinterpretaciones de sus propios temas. Una de esas mujeres que contribuyen a romper estereotipos sobre la mujer árabe en la era global.

Los Singles más Destacados del mes: 

 

Les Amazones d’Afrique – Amazones Power (3 de mayo, Realworld Records)

El colectivo de mujeres Les Amazones d’Afrique, un supergrupo femenino que aboga por la igualdad de género y que irrumpió en 2017 con su álbum de debut République Amazone, vuelven con un single en el que reafirman su voluntad de luchar contra el machismo y el patriarcado, ahora, globalizando el mensaje más allá de sus fronteras. Cantando en varias lenguas — ‘Amazones Power’ incluye a mujeres músicas de África occidental, a las que se unen las de Etiopía, República Democrática del Congo, Colombia, Guyana, España y Argelia—, el combo femenino sigue abogando por la música como un vehículo para el cambio y la igualdad humana. Entre las 17 artistas del combo actual encontramos a la burkinesa Kandy Guira, la beninesa Fafa Ruffino o la camerunesas Roselyne Belinga, quienes se unen en una canción revolucionaria para terminar con la violencia contra las mujeres.

Isaac Birituro & the Rail Abandon – I Know (I’m OK) (17 de mayo, Wah Wah 45s)

Sé que (estoy bien) está arraigado en un sentimiento de amistad y conexión. Sonny Johns, alias The Abandon Rail, dice: “Después de escribir esto, no pude encontrar una melodía que me gustara, pero me dejó con la sensación de que no podía expresarme con palabras”. Así fue como le pidió a Samantha, compañera en la banda Pica Pica, que pusiera voz y letra a sus sentimientos. Este tema anticipa un álbum lleno de mensajes, grabado en el norte de Ghana, Kalba, que no tardará en ver la luz.

Freak de l’Afrique: el afrohouse que emerge de Berlín

Freak de l’Afrique es un grupo de DJs y productores que quieren llevar el lado moderno de la música africana a los clubes de la escena de clubes europeos”. Así se define DJ Wallizz, uno de los integrantes del colectivo.

En efecto, Freak de l’Afrique colocó a Berlín en el mapa internacional de Afrobeats & Afrohouse. con sus fiestas mensuales como “The Afro House Experience”, “Bantu’s Diary” o “Black Paper”. DJ Wallizz (Angola) y DJ Nomi (Ghana) de Berlín crearon una propuesta nocturna que se centra en los sonidos de los clubs que emergen de África y que redefinen el sonido club de la capital. “En Berlín, tenemos una gran noche Afrohouse llamada RISE que se celebra una vez al mes en el club Watergate, que es conocida por albergar a los nombres más importantes en la escena global de House & Techno”,

La conexión Berlín-Luanda está siempre presente: “uno de los miembros de nuestro equipo es de Angola, por lo que siempre tuvimos una conexión cercana con ese país. Además, somos grandes fans del kuduro y el afrohouse angoleño. Son algunos de los estilos más poderosos de la música africana y funcionan especialmente bien con el público europeo, ya que combinan perfectamente los ritmos eléctricos con los patrones de percusión africanos”, explican desde el colectivo. ¿Y cuál es la situación del afrohouse fuera del continente? ¿Se está expandiendo la escena? El dúo lo tiene claro: “La escena del Afrohouse ha aumentado mucho en los últimos años. Artistas africanos como Black Coffee, Shimza o Djeff están recorriendo el mundo y, al mismo tiempo, muchos productores europeos están lanzando canciones de Afrohouse”. Y añade: “En general, tanto en Europa como en África el público está sorprendido de que toquemos una gran variedad de sonidos africanos. Esto se debe a que en nuestras fiestas en Berlín tenemos un público muy diverso al que le gusta diferentes estilos de música. Así que tenemos que tocar todo, desde los populares éxitos de Naija, hasta Gqom, Coupé Décalé, entre otros”.

Pero además de ser especialistas en montar grandes fiestas en la capital alemana, Wallizz y Nomi decidieron comenzar su propio proyecto que llamaron Freak de l’Afrique, en el que empezaron a difundir sus propias producciones influenciadas por el afrobeats —estilo musical diferente del “afrobeat” nigeriano—, el Afrohouse angoleño y Gqom sudafricano.

Los patrones percusivos africanos son básicamente la base de todas nuestras producciones. Como todos tenemos raíces africanas, crecimos con los sonidos tradicionales africanos y hoy en día los combinamos con los estilos Hip Hop, Dancehall y House”. Publicaron su single debut que se llama “Mama Eh” con remixes de Jowaa y X Trio. Y más recientemente, “Akom” acompañados de Gafacci y DJ Satelite. Cambel y Wallizz viajan regularmente a Luanda, la capital mundial del Afrohouse donde grabaron el videoclip de “Mamá eh” junto con grupos de danza local.

 

Tras pasar por Madrid para celebrar el Día de África en un concierto organizado por Moto Kiatu, con los que compartirán escenario, los proyectos que tienen a la vista son muchos: “en junio, invitaremos a DJs y artistas internacionales a Berlín para el Carnival of Cultures, que es nuestro punto clave del año. Después nos iremos a tocar al este de África y tenemos previsto lanzar algunas canciones de algunos artistas africanos muy conocidos.”

Escucha a Freak de l’Afrique

¿Quieres descubrir este grupo y celebrar el Día de África en Madrid? ¡Compra tus entradas con consumición para este viernes 24 de mayo!

 

Descoloniza tu iPod 2019 (IV)

LPs

Ifriqiyya Electrique – Laylet el Booree (5 abril, Glitterbeat Records)

Ifriqiyya Electrique usa el Banga, las invocaciones sufís del sur de Túnez, como punto de partida hacia unos sonidos experimentales. El grupo no tenía la intención de investigar esta ceremonia sagrada que ofrecía una “elevación pura” a sus participantes sino entablar un diálogo musical con la tradición a través de las guitarras, bajo y sonidos electrónicos. Tras el estreno con Rûwâhîne, la banda francotunecina regresa con Laylet el Booree que se traduce como “La noche de la locura”. Se refiere a la última parte de la reunión anual del ritual Banga de Tozeur, en la que los espíritus realmente toman posesión de los cuerpos. La espiritualidad, la electricidad y el trance de la velada son claves para entender un segundo álbum salvaje y abrumador.

Labelle – Orchestre Universe (5 abril, InFiné)

Dos años después de “Univers-île”, Labelle está de vuelta con un nuevo proyecto. Con la ayuda de la Orquesta Regional de la Reunión, el productor ha lanzado Orchestre Universe, un nuevo capítulo en su fusión de la música clásica y la electrónica. Es un encuentro entre Occidente y el océano Índico, que fue grabado en directo en cuatro sesiones en diversas salas de Reunión, isla de la que procede su padre. Labelle sigue profundizando en el maloya, el género local de la música tradicional que remonta a los días de la colonización y la esclavitud. Prohibido durantes décadas con el fin de borrar las raíces independentistas de este estilo, el maloya toma una nueva vía con un LP que flota entre la tradición y la modernidad.

Ady Suleiman – Thoughts & Moments Vol. 1 (5 abril, Pemba)

Hace poco más de un año llegó el esperado debut de Ady Suleiman, Memories. Ahora publica Thoughts & Moments Vol. 1 el aperitivo veraniego hasta que su segundo trabajo esté listo. Suleiman, de padre tanzano, representa una generación del soul británico y con este álbum recoge un puñado de canciones que se originaron como notas de voz en su teléfono móvil. El single ‘Strange Roses’ lidera un disco fresco y libre donde el soul y el R’n’B de Suleiman dejan su sello particular. Un trabajo donde el cantante vuelve a demostrar la capacidad para convertir situaciones cotidianas en canciones. Un nuevo paso más para un cantante que recibió el premio 2018 al Músico Revelación otorgados en los Premio Gilles Peterson y que ha telefoneado a artistas como Michael Kiwanuka, Laura Mvula, Lianne La Havas y Leon Bridges.

Youssou N’Dour – History (12 de abril, Naïve Records)

Vuelve el carismático senegalés Youssou N’Dour, una de las voces más reconocibles del continente y estrella indiscutible en Senegal. Fusionando tradición y modernidad, sigue innovando en su terreno predilecto: el del mbalax hecho pop para todos los públicos. Historia, su primer álbum en cuatro años, es la celebración de una trayectoria profesional prolífica que bucea por diferentes estilos y homenajea a grandes nombres del continente como el del percusionista nigeriano Babatunde Olatunji o Habib Faye. Sin embargo, el disco se postula como una píldora que pretende llegar al mundo Occidental con toques de fusión africana, con piezas como la reedición de su exitoso tema Birima, un tributo a África, que cuenta ahora con la sueca Seinabo Sey.

Hama Sankare – Niafunké (12 abril, Nolan & Associates Productions LLC)

Hama Sankare es un renombrado compositor, arreglista, vocalista maliense. Conocido por sus trabajos junto a Ali Farka Touré, así como con la Troupe Regionale de Niafunké, Songhoy Allstars y Mamadou Kelly. Ahora regresa con su segundo lanzamiento, Niafunké, en el que continúa cantando a su tierra y sus tradiciones. El álbum refleja su particular “blues del desierto” a través de una grabación rica en el conjunto de voces, guitarras, bajo, batería y el calabash. En el trabajo Sankare invita a colaborar a su antiguo amigo Afel Bocoum e incluye una versión del popular tema Cherie de Ali Farka Touré.

K.O.G & The Zongo Brigade – Wahala Wahala (26 de abril, Pura Vida Sounds)

Bajo la guía del escandalosamente talentoso ghanés Kweku Sackey, también conocido como KOG, y el torbellino de energía del rapero jamaicano Franz Von Song, la banda de Afro-fusion KOG y la Brigada Zongo ofrecen una energía infecciosa y frenética que nos pirra. Sonidos de África occidental y afrobeat con soul, funk, rock, hiphop y reggae, conceden espacio para diálogos de raps potentísimos. ‘Wahala Wahala’ es un disco de energía irrefrenable que canta contra el racismo, las desigualdades o el exilio a partir de ritmos irresistiblemente optimistas. BRU-TA-LES!

Angelique Kidjo – Celia (19 abril, Verve y Universal Music France)

La cantante beninesa explora en las raíces africanas de la salsa gracias a un álbum homenaje a Celia Cruz. En este homenaje a la “Reina de la Salsa”, Kidjo hace suyos diez de los temas que la cubana grabó durante la década de los cincuenta y sesenta junto a la Sonora Matancera. Grabado entre Nueva York y París, Celia no es sólo un álbum de versiones con temas como “La Vida es un Carnaval” o ” Bemba Colorá”, sino que Kidjo reinventa las canciones, se las lleva a su terreno y refleja los sonidos de la historia de la música africana y su influencia en la música de Cuba. Este trabajo es especial para la ganadora de tres premios Grammy. “De pequeña vi en directo a Celia Cruz en Benin y su energía y alegría cambió mi vida. Fue la primera vez que vi a una mujer poderosa en un escenario”, dijo recientemente la cantante.

EPs

KiddBlack & Moor Sound – Here for a Good Time Not for a Long Time (5 abril, auto editado)

El rapero ghanés KiddBlack se une con el productor Moor Sound para ofrecer un EP ideado dentro de un proyecto de mayor extensión que se estrenará a finales de año. Here for a Good Time Not for a Long Time es el regreso en solitario del rapero cuya influencia ha crecido desde el lanzamiento de “Ninja Gaiden” en 2015. Con cinco sencillos, el vocalista, miembro del creciente colectivo La Meme Gang, muestra aquí su versatilidad como compositor y la influencia de Moor Sound proporciona una contribución experimental con sus ritmos, agregando un nuevo elemento al proyecto.

Kandy Guira – Tek La Runda (5 abril, autoeditado)

La modelo, actriz, cómica y música Kandy Guira vuelve con un EP que significa su vuelta a la música tras su álbum dedicado a su madre en 2009, Mba. Hace una década que esta marfileña se asentó en Francia, donde ha colaborado con músicos como Cheick Tidiane Seck, Esperanza Splading, Oumou Sangare Amadou y Mariam y tras explorar distintas facetas creativas y artísticas ha decidido tomar las riendas de su futuro con este “Tek La Runda”. Un disco compuesto por cuatro canciones en las que habla de la dificultad de ser mujer, el amor, la esperanza o la gratitud. Y lo hace con una mezcla de folk y afro-pop. El álbum ha sido realizado en colaboración con el DJ y productor Clément Vicente.

Lazarus – Tiponde Satana (26 de mayo) 

El malauí de 39 años Lazarus Chigwandali, es una de las voces más brillantes de la música coral gospel que resuena en la capital del país, Lilongwe. Con un simple banjo casero, el albino prepara su primer álbum, Stomp on the Devil —que verá la luz el próximo septiembre y cuyo tema principal se presenta en este EP—. Parte de la banda sonora del documental sobre su vida que acaba de estrenarse en el Festival de Cine de Tribeca, el anticipo de este álbum representa la irrupción internacional de una voz malauí de gran prestigio, que se une a los lanzamientos de otras bandas locales como los Malawi Mouse Boys. Parece que, poco a poco, Malawi se sitúa en el mapa sonoro internacional por su talento y originalidad.

Angelique Kidjo canta en español para rendir tributo a Celia Cruz

Si en 2018, la cantante beninesa más internacional y tres veces ganadora de premios Grammy, quiso rendir tributo al álbum Remain in Light de Talking Heads, este 2019 es el turno de la cubanía de la Reina de la Sala: Celia Cruz. Con el álbum ‘Celia’, que vio la luz el pasado viernes 19 de abril de la mano de Verve y Universal Music France, Angelique Kidjo recoge diez de los temas que la cubana grabó durante la década de los cincuenta y sesenta junto a la Sonora Matancera, actualizando y volcándole patrimonio africano a grandes clásicos como ‘Cucala’, ‘La vida es un carnaval’, ‘Sahara’, ‘Baila Yemayá’, ‘Toro Mata’, ‘Eleguá’, ‘Químbara’ o ‘Bemba colorá’.

Se trata de un tributo genuino y mestizo que acerca, de nuevo, África a Cuba y Cuba a África, en una casi perenne relación humana y sonora que emerge y se re-escribe década a década — y siglo a siglo—, y que encontramos en infinidad de proyectos musicales que brotan a lo largo y ancho de la costa atlántica africana desde que la radio se instaló en África, a principios del siglo XX. Además, cuenta con genialidades como las del baterista Tony Allen, arquitecto de uno de los estilos más exportados del continente —el afrobeat—, polinizando la cumbia, los boleros y el reguetón con trazas de ethio-jazz, sonidos mandingas y rumba congoleña. Esa misma que se gestó por la influencia de grandes nombres como Ray Barretto al pisar suelo africano, y que son símbolos de un complejo mestizaje cultural que tienen en Miami, La Habana, Kinshasa, Nueva York, San Juan de Puerto Rico, Bamako o Cotonú sus nidos compartidos de gestación global. Otra forma de seguir demostrando que África ha contribuido enormemente en la creación de estilos tan famosos como los que emergen de Cuba.

Descoloniza tu iPod 2019 (III)

LPs

Ahmed Ag Kaedy –  Akaline Kidal (1 de marzo, Sahel Sounds)

La tradición folk tuareg se destila en las 12 pistas a voz y guitarra acústica el nuevo álbum de Ahmed Ag Kaedy, ex-líder de la banda Amanar. Procedente de la convulsa ciudad de Kidal, su exilio en el norte de Mali y la guerra civil que lo expulsó de su hogar ante la amenaza de que si volvía se le cortarían los dedos, es el hilo con el que teje un álbum sombrío y lleno de nostalgia cantada en tamashek, que ha sido grabado por el mítico sello Sahel Sounds en un sótano de Portland y con un 8 pistas en tomas individuales. Después de que en los 90, Ahmed se mudara a Libia —tal como habían hecho otros tuareg como los Tinariwen—, su vuelta a Kidal vino marcada por abrir las puertas de su casa a todos los que querían aprender música. En 2012, los extremistas pondrían fin a su iniciativa, quemando su hogar. Pero la esperanza de que un día sus sueños vuelvan a hacerse realidad son el impulso del disco Akaline Kidal.

Laurent Assoulen – Black Blank (7 de marzo, iM Laurent Assoulen)

El tercer álbum del pianista Laurent Assoulen, quién antes de dedicarse plenamente a la música lo hacía en el mundo de los perfumes, nos lleva a varios viajes olfativos inesperados e introspectivos que se inspiran de sus viajes por Ruanda, Angola y Uganda. Incorporando sonidos como el Erhu, el violín chino, y la Kora, el arpa de 21 cuerdas del África Occidental —interpretada por Baba Sacko— en diferentes piezas, casa a la perfección África con el jazz, creando nuevos universos de contrastes muy interesantes que causan una experiencia sensorial que nos obliga a agudizar los sentidos. En la portada de Black Blank: el lago Kivu de Ruanda ya es una declaración de intenciones.

Blick Bassy – 1958 (8 de marzo, No Format)

Uno de los lanzamientos más esperados de Wiriko para este 2019 es el del nuevo disco del camerunés afincado en la Francia rural: Blick Bassy. Un auténtico himno a Ruben Um Nyobé, el líder de la independencia de Camerún —una de las más sangrientas de África— que fue asesinado por las tropas francesas en 1958. Después de que su Akö fuera banda sonora de anuncios de Apple, el álbum repasa en lengua bassa la historia de Nyobé, en paralelo a la de sus propios padres, que se tuvieron que esconder de las fuerzas francesas en la selva tropical. Bassy cuestiona, en este álbum,  a la juventud camerunesa y cómo se han olvidado de la historia y dejado seducir por las falsas promesas de Occidente; y advierte de problemas como el alcoholismo, bien arraigado en el continente, acusando a los cameruneses modernos de sabotear a su propia patria. Con su voz aterciopelada y su banjo, Blick Bassy destella luz sobre mensajes enojados en un álbum que pretende sacudir a la juventud africana en un anhelo de retomar los temas pendientes y hacer justicia a los abuelos que llevaron África a las emancipaciones nacionales. ¡Bravo Blick!

Trans Kabar – Maligasé (15 de marzo, Discobole records)

La música maloya y el rock se electrifican en el álbum debut de Trans Kabar, una banda parisina liderada por Jean-Didier Horeau, sobrino del gran músico Danyèl Waro. Cantado en criollo, malgache y comorano, el disco innova desde Francia manteniendo intacto el espíritu de la tradición que celebra la diversidad cultural de la isla de Reunión. Junto a su amigo y guitarrista Stéphane Hoareau, de Reunión, Jean-Didier halla la pareja perfecta para retornar a sus orígenes, que nutren con el bajista de jazz Théo Girard y el baterista Ianik Tallet, para enderezar el caldero de ritmos Maloya con poesía criolla cantada por Jidé con suavidad y respeto a la espiritualidad inmanente del estilo.

Ibibio Sound Machine – Doko mien (22 de marzo, Merge Records)

Su canción The Chant invadió las pantallas de nuestros hogares gracias a un anuncio de coche, el del SEAT Arona. Radicados en Londres pero imponiendo los sonidos pop más frescos y urbanos de Ghana y Nigeria, Eno Williams y su banda Ibibio Sound Machine vuelven a mostrar la fuerza de su funk, post y electro-punk y R&B contemporáneo con su tercer álbum Doko Mien. Con los sintetizadores ochenteros como columna vertebral e influencias de Talking Heads, Prince y Tony Allen, Doko mien es un álbum sólido y consagrado a la pista de baile, que bien se puede concebir como un trabajo de “electropop retro”. 11 pistas que trazan un puente musical entre dos megaciudades contemporáneas —Lagos y Londres— a las que las unen más cosas de las que las separan.

Conti Bilong – It’s Time! (22 de marzo, Quart de Lune)

El baterista camerunés Conti Bilong, también vocalista, arreglista y compositor, había trabajado hasta ahora con Manu Dibango defendiendo su Soul Makossa Gang en sus giras mundiales. Establecido en París desde principios de la década del 2000, ha actuado junto a grandes como el desaparecido Papa Wemba, Mory Kante, Cheick Tidiane, Oumou Sangaré o Ray Lema. Ahora, diez años después de su último trabajo, nos deleita con su tercer álbum, cantado en douala, inglés y francés. Tras su debut Africa World (2005), donde la makossa coquetea con el jazz y el funk, y Bana (2009), que contó con la colaboración de Manu Dibango, este 2019 es hora de dar a luz Ya es Hora (para traducirlo de alguna manera), junto a su esposa, la violonchelista Juliette Maeder, un álbum sencillo y fresco que pretende sintetizar todas las aventuras musicales vividas durante los últimos años alrededor del mundo y que se presenta como un trabajo optimista y con vocación de universalidad. 

Malik Djoudi – Tempéraments (22 de marzo, Cinq 7 Music / Wagram Music)

El segundo disco del francés de ascendencia argelino-vietnamita Malik Djoudi, evoca una atmósfera de electro-pop minimalista y rica en un conjunto de 12 piezas que lo sitúan entre los preferidos de los amantes de la electrónica europea. Incluyendo un dueto con la heroína de la música francesa Etienne Daho, su voz suave y etérea impulsa melodías y armonías coloridas, revelando una búsqueda de perfeccionismo en los atrevidos arreglos electrónicos que nos regala Djoudi. Sus letras poéticas y autobiográficas mezclan hábilmente tonos y atmósferas diversas con estados de ánimo y colores que nutren una paleta cálida que tiende a ser fría y relajada, lejos de los sonidos urbanos que resuenan en la Argel de hoy…

Maya Kamaty – Pandiyé (28 de marzo)

Después de Santié Papang (2014), la cantante reunionesa regresa abriendo nuevos senderos a la música maloya. Hija de Gilbert Pounia, cantante y músico, fundador de la banda Ziskakan, y Any Grondin, narradora de renombre, la joven recoge sus experiencias en Montpellier o París, y sus giras por Estados Unidos, para retornarlas a la isla. Con influencias de Ibeyi, Portishead, Massive Attack, funden el kayamb y la tradición maloya a los sonidos globales. Con mensajes explícitos sobre los “viejos monstruos” de la Reunión, o el daño causado por las malas lenguas en las redes sociales, ataca a los prejuicios y la xenofobia que parece calar en el mundo.

Mdou Moctar – Ilana: The Creator (29 de marzo, Sahel Sounds)

El guitarrista tuareg nigerino Mdou Moctar fabricó su primera guitarra con un trozo de madera con cables de freno de una bicicleta vieja. Pero la escasez nunca fue un problema cuando el talento y la creatividad inundan el ser humano. Y eso queda patenten en su primer álbum internacional. Tras su primer disco (Anar, de 2008), grabado gracias al teléfono móvil, Sahel Sounds lo incluyó en su álbum Music From Saharan Cellphones. Ahora, con Ilana (The Creator) el blues y el rock del siglo XXI ponen el foco en el estilo assouf, sin olvidar la crítica y la responsabilidad del peso colonial en Níger: “Somos esclavos modernos”. “Nuestra herencia es tomada por los franceses / Ocupando el valle de nuestro antepasado”, decían a Pitchfork. Además, Moctar no olvida en este álbum la difícil situación de las mujeres en su país: “Quiero que el mundo entienda que las mujeres del desierto necesitan ayuda. No tienen agua para beber, no hay medicina en los hospitales”. Música con conciencia social.

Pulo NDJ – Desert to Douala (29 de marzo, Wonderwheel Recordings)

Del encuentro entre HAPE Collective, establecidos en La Habana, y un grupo de talentosos artistas de Camerún, Chad, Congo y Togo, nace el interesantísimo álbum debut de Pulo NDJ. Surgido de las polvorientas calles de N’Djamena, este trabajo rompe fronteras y muestra la sed de experimentación de un colectivo de músicos africanos marcados por el mestizaje de culturas y la utilización de instrumentos artesanales —como el garaya, un laúd de nylon de dos cuerdas hecho con una calabaza, piel de cabra y el mango de una escoba— con loops electrónicos que tejen la modernidad de los sonidos del continente. Coproducidos por el trotamundos estadounidense Nickodemus con su sello Wonderwheel Recordings, es un álbum fresco, original e innovador que nos ha encantado!

Kanazoé Orkestra – Tolonso (29 de marzo, Buda Musique)

Tolonso es el nombre del pueblo nativo del balafonista Seydou Diabaté, líder de Kanazoé Orkestra, que significa ‘Casa de la alegría’. Y es que la alegría es la principal de la música de la Orquesta de Kanazoé, una banda formada por siete músicos de origen africano y europeo, cuya música está impregnada por distintos sonidos y ritmos de Burkina Faso, aderezados y pensados desde el jazz, estilo en el que algunos de los miembros están formados. Mamadou Dembélé en el n’goni, Stéphane Perruchet en la percusión, Martin Etienne, Laurent Planells y Elvin Bironien y el griot Zacky Diarra construyen el frenesí ‘balafónico’ que lleva desde 2010 irradiando en escenarios de Francia. Tras el lanzamiento de su primer álbum Miriya en 2016, Tolonso los postula como una de las bandas más pegajosas de la diáspora.

YoungstaCPT – 3T (29 de marzo)

El debut discográfico del rapero sudafricano YoungstaCPT, pone de manifiesto cómo Ciudad del Cabo es hoy una escala ineludible para la gran escena del hip hop mundial. Con el álbum 3T, el joven capetoniano toma la misma receta de singles que ya había presentado anteriormente, pero con un aire de reivindicación social más fuerte, centrándose en su experiencia como negro en la era post-Apartheid. Las drogas, el gangsterismo o la corrupción son algunos de sus temas preferidos, con una preocupación especial por la marginación e invisibilización de los negros en el llamado país del arcoiris. Con 3T, Youngsta rinde homenaje a sus antepasados ​​y las generaciones que lucharon para que la juventud sudafricana pueda disfrutar de la libertad que tiene hoy.

EPs

Maajo – Sèmbè (1 de marzo)

Después de un primer EP aclamado, Tropic of Tulli, remezclado por grandes nombres como Luke Vibert y Dengue Dengue, Maajo está de regreso con una colaboración con Ismaila Sané. Nacido en Coubalan, al sur de Senegal, Ismaila comenzó su carrera como bailarín y percusionista en los años 70. Desde entonces, ha seguido una extensa carrera internacional y ha trabajado con músicos como Jimi Tenor y Piirpauke. Ahora, con base en Finlandia, presenta junto a Maajo dos canciones cantadas en diola, una de las lenguas de la región senegalesa de la Casamance. La canción “Sèmbè” es una mezcla de reggae, disco y ritmos dancehall, mientras que “Anaata” es un disco dub oscuro y suave.

Kokoroko – Kokoroko (8 de marzo, Brownswood)

La escena jazzística de Londres tiene en esta banda de 8 miembros liderada por mujeres jóvenes y con Sheila Maurice-Gray al frente, una de sus puntas de lanza en cuanto a innovación y originalidad. Tras aparecer en la compilación de jazz londinense We Out Here, que documenta la vibrante nueva escena de jazz underground de Londres y hace justicia a las aportaciones musicales de la diáspora africana de Reino Unido, hace un año, el EP debut de KOKOROKO —que significa “ser fuerte” en Orobo, idioma y etnia de Nigeria—, se presenta como un tributo a los grandes de África Occidental a través de una reinterpretación de los ritmos popularizados por Fela Kuti, Tony Allen, Pat Thomas o Ebo Taylor.

“Hacemos la música de los valerosos, de los espíritus de la naturaleza”

Hace ya cuatro años que Bamba Wassoulou Groove debutaron con Farima (2015, Label Bleu/Discovery), un disco donde el percusionista Bamba Dembélé —miembro de la banda Super Djata o de los legendarios Super Rail Band de Bamako—, el baterista Maguett Diop y el guitarrista Moussa Diabaté, resucitaban el estilo rockero del maliense Zani Diabaté, otro de los varios apodados “Hendrix africanos”. Cuatro años donde la banda ha girado por escenarios de prácticamente todo el mundo, hechizando con grandes dosis de funk, pulsiones bambara y lo que RFI ha llamado “poder telúrico”, y donde han tenido tiempo de tejer un nuevo disco que van a presentar en las próximas semanas por Bélgica, Francia, Holanda o Taiwan.

 

Ahora, antes de volver a pisar España para ofrecer tres citas ineludibles, explican a Wiriko: “Hasta ahora hemos visto en el festival Pirineos Sur y en La Mar de Músicas que al público español le va la marcha, así que para nuestros conciertos en Barcelona, Zaragoza y Madrid esperamos más de lo mismo, pero en versión club, así que suponemos que el público nos va a transmitir su calor y su energía y nosotros les vamos a hacer bailar hasta que no puedan más con nuestro Groove…”we want to groove you very much”, dice Maguett emocionado.

Bamba Wassoulou Groove provienen de Wassoulou y Ganadougou, dos regiones del sur de Mali donde la música impregnada de funk y de blues forma parte del paisaje y del carisma social. El sonido wassoulou, popularizado e internacionalizado por cantantes como Oumou Sangaré, Sali Sidibé o Nahawa Doumbia, tiene como elementos centrales el kamelengoni —una especie de arpa de seis cuerdas— y el dosongoni —un instrumento moderno considerado sacro y vinculado a los cazadores—. Bamba Wassoulou Groove recoge la esencia modernizadora de estos estilos y los propulsa fuera de las fronteras malienses, donde resuenan aires de renovación constantes y de orgullo nacional por la cantidad de músicos, tanto consolidados como emergentes, que inspiran a otras naciones africanas y de fuera del continente.

“No hacemos música de los griots mandingas, ni de la aristocracia…hacemos la música de los valerosos, de los espíritus de la naturaleza , de los antiguos cazadores”, confiesan sobre el sonido de la banda. “No hay homenajes ni alabanzas, es música del pueblo, que tocamos en las fiestas, en los bares…es una música que en seguida calienta el ambiente, hace bailar“, subraya Maguett sobre la personalidad del grupo. Y confiesa que se sienten más cómodos en el directo que en estudio, lo cual les ha valido ser considerados “una poderosa e irresistible ola de felicidad extática” en sus directos, por Upside News. 

La formación, con tres guitarras (Dramane Diarra, Moussa Diabaté y Bayini Diabaté), bajo (Papis Diomana), batería (Maguett Diop) y voz (Ousmane Diakité), además de congas (Bamba Dembelé —fallecido en 2017—) es una muestra de lo que se cuece a día de hoy en Bamako y de la importancia de concebir la música como un fenómeno vivo y hecho para el baile. “Queremos ser eléctricos sobre el escenario, sonar con potencia, con energía. Somos una banda de guitarras eléctricas, instrumento fundamental en el grupo“, explica el líder de la formación, que no solo electrifica viejos clásicos malienses sino que también compone nuevas melodías Bamana.

A punto para presentar la estrena internacional de su nuevo álbum, titulado  DANKÉLÉ Live sessions, dicen: “Estamos muy contentos de que un sello tan importante como Lusafrica se haya interesado por nosotros y vaya a distribuir nuestro nuevo disco por todo el mundo. ¡Ultimamente no paran de suceder cosas buenas en este grupo!“.

Estas son sus próximas fechas

¿Te los vas a perder?

27 Marzo – Barcelona – Apolo  Canibal – 21:00 hrs

28 Marzo – Zaragoza – Las Armas – 21:00 hrs (gratuïto) 

29 Marzo – Madrid – Independance Club – 23:30 hrs

Si quieres una de las entradas dobles que sorteamos para sus conciertos en Barcelona y Madrid solo tienes que contestar a la siguiente pregunta y mandarla, junto a tu nombre completo y DNI a info@wiriko.org con el asunto “SORTEO ENTRADAS BAMBA WASSOULOU GROOVE”: 

¿Cuál es el instrumento fundamental de Bamba Wassoulou Groove?

Las personas ganadoras serán contactadas vía email en un plazo máximo de 24 horas.

¡Consigue ya tus entradas gratis y no te pierdas a esta maravillosa banda maliense!

Descoloniza tu iPod 2019 (II)

Yugen Blakrok – Anima Mysterium (1 de febrero, IOT Records)

El misticismo, lo cósmico y el afrofuturismo están de moda, y algunos lo utilizan como una forma de contestación post-colonial. Es el caso de la MC sudafricana Yugen Blakrok, que tras su debut en 2013 con Return of the Astro-Goth, presenta su segundo álbum, titulado Anima Mysterium. Tras haber sido invitada a grabar un tema con Kendrick Lamar y Vince Staples en 2018 que fue incluido en la mediática película Black Panther, su nuevo disco ya ha causado impacto en Sudáfrica con dos videoclips: Carbon Form y Picture Box. En apenas cuatro  semanas, este álbum de trip-hop ha sido destacado en la playlist oficial de Spotify de hip-hop africano, sonando en BBC 6 (sobre todo con Mary Ann Hobbs) o en la playlist de viernes en el New York Times. Además, en breve, ofrecerá un concierto en directo en RFI…

Mayra Andrade – Manga (8 de febrero, Sony)

Cinco años después de su último álbum, Lovely Difficult, Mayra Andrade ha dejado que emergiera de forma natural y a fuego lento una nueva maravilla. Tras mudarse a Lisboa, su nueva base de operaciones, después de haber vivido en su Cuba natal, su Cabo Verde de raíz, Senegal, Angola, Alemania o París, Manga refleja una síntesis de influencias que lleva impresas en la voz y en el alma. Su 5º álbum de estudio, que incluye afrobeat, músicas urbanas y ritmos tradicionales cabo-verdianos cantados en portugués y crioulo caboverdiano, ha sido grabado entre París y Abidjan, y es una muestra de la paleta de colores rica y variada que emerge de una generación de caboverdianos esparcidos por el mundo, pero que llevan la estela de la tradición de sus orígenes. Andrade vuelve a demostrar una elegancia innata en su forma de componer e interpretar, dejando al aire que no precisa de grandes atributos para brillar.

Angel Bat – The Oracle (8 febrero)

La clarinetista, compositora y vocalista Angel Bat, debuta con un álbum único y espiritual. Grabado usando solo su teléfono celular desde Londres, Reino Unido hasta RSA en Ciudad del Cabo, el álbum debut de Angel Bat Dawis The Oracle ha sido realizado de forma integral por ella misma, doblando y mezclando todos los instrumentos y voces. Un álbum vibrante de jazz libre que explora las experiencias negras en nuestra sociedad.

Kel Assouf – Black Tenere (15 febrero, Glitterbeat Records)

El trío Kel Assouf, cuyas raíces se fusionan desde el Sahara de África Occidental hasta la Bélgica europea, toman la música Tuareg y rompen barreras musicales, rugiendo tanto rock and roll, funk como pistas más melodiosas y meditativas. Producido por su propio teclista Sofyann Ben Youssef (de Ammar 808), el tercer álbum del trío, Black Tenere, desprende un mensaje de tragedia y desafío que describe la lucha de los tuaregs, o Kel Tamasheq, su nombre preferido en el África post-colonial. Un álbum multicultural, reflejo de la diáspora tuareg, que es de lo más interesante que hemos escuchado últimamente.

Nubiyan TwistJungle Run (15 febrero, Strut Records)

Nacidos en Leeds, Nubiyan Twist, la macro-banda de neo-soul formada en 2015 por 12 músicos de diferentes procedencias, lanza un disco impecable que cuenta con colaboraciones de lujo del arquitecto del Afrobeat, Tony Allen y el pionero del Ethiojazz, Mulatu Astatke. El jazz, el soul, el hip-hop, la bossa nova, el dance-pop de África Occidental o la electrónica, son las principales fuentes de alimentación del álbum Jungle Run, un disco que muestra el carácter camaleónico de una formación liderada por la inimitable y atemporal voz de Nubiya Brandon. La participación de estrellas como el ghanés K.O.G. en temas como ‘Basa Basa’ o ‘They Talk’ muestran cómo la música es el lienzo ideal donde los artistas, tanto los de la diáspora como los propios africanos, pueden construir discursos interculturales vibrantes y seductores.

Fokn Bois – Afrobeats LOL (22 de febrero, FOKN Inc.)

Fokn Bois, que en criollo significa “putos muchachos”, es un apelativo a los chicos malotes de Ghana que, en la jerga urbana de Accra, también tiene un significado laudatorio, incluso respetuoso. Bajo este nombre, el dúo ghanés de moda —formado por M3nsa y Wanlov The Kubolor— propone un estilo de música urbana provocativa e híbrida que lleva 12 años dando guerra alterando hip hop norteamericano con Afrobeats e influencias afrocaribeñas. Su nuevo EP, que han querido titular Afrobeats LOL, es un trabajo desafiante e irónico que se sale del pop africano y que contiene una gran carga política.

África Negra — Alia Cu Omalí (27 de febrero, Mar e Sol Records)

Grabado entre Santo Tomé y Lisboa, el nuevo álbum de la mítica banda fundada en 1974 presenta nuevas canciones y algunos clásicos populares. Leyenda viva en los países africanos de habla portuguesa, su música representa la cultura de la ex-colonia portuguesa en el meridiano ecuatorial: rumba y música soukous fusionadas con puíta, un estilo de música local. La banda se hizo famosa antes de que el país lograra la independencia por haber modernizado y mostrado al mundo su capacidad de hacer música amplificada. Los santotomenses llegan ahora con Alia Cu Omalí, que significa “arena con el mar”.

Singles Destacados:

Isaac Birituro & The Abandon Rail – Yesu Yan Yan (22 de febrero, Wah Wah 45)

El productor de Leeds, Sonny Johns, también conocido como The Abandon Rail y por haber trabajado con artistas como Ali Farka Toure, Oumou Sangare, Tony Allen, Cheihk Lo o Fatoumata Diawara, presenta ahora una colaboración imprescindible con Isaac Birituro, músico ghanés provienente del renombrado linaje del virtuoso xilófono ghanés (o gyil) Kakraba Lobi. Realizado en un estudio de grabación móvil en Kalba, el single “Yesu Yan Yan” —o “bienvenido”— es la primera de las canciones que nos desvelan de este encuentro que pronto verá la luz en forma de álbum. Instrumentos de metal, caña y viento, respaldados por una abundante percusión, una línea de bajo resonante y el coro Kalba Birifore. Parte de las ganancias de este álbum se utilizarán para ayudar a la Asociación Rüt’n’Rock, que construirá una escuela en Kalba, en el norte de Ghana, y para continuar financiando proyectos musicales.

Gili Yalo – Sew Lesew (22 de febrero, Dead Sea Recordings)

El cantante y compositor israelí- etíope Gili Yalo —la voz de las raíces etíopes de Tel Aviv— está de vuelta con un nuevo single y video musical titulado “Sew Lesew” —que significa “de ser humano a ser humano” en amhárico—. Una canción sobre los refugiados, la migración y las fronteras, que llega dos años después de su debut discográfico y que ha sido grabado en Forth Worth, Texas. La canción trata sobre la crisis en las relaciones humanas y sociales que Gili percibe en Israel y en todo el mundo.

 

 

Imagen de Portada:

Mayra Andrade, por Rita Carmo (Blitz).

La música Gnawa podría ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial

Cuentas cosidas a mano y conchas que van y vienen al son de la música engalanan a los Gnawa, vestidos con largas túnicas de satén y borlas que hacen girar alrededor de sus cabezas mientras cantan, saltan y bailan. Reclamando descender de Bilal, esclavo abisinio liberado y único discípulo negro de Mahoma —según Deborah Kapchan en Traveling Spirit Masters—, su música se remonta a las canciones que los africanos negros esclavizados integraron en el paisaje cultural y social marroquí, fundando todo un modelo cultural para preservar las tradiciones y la música folclórica de sus antepasados. Ahora, todo ese legado podría ser reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, no solo reconociendo la riqueza sonora del estilo, sino además, alabando la diversidad cultural implícita en el ADN marroquí.

IMAGEN DE SABIR EL MOUAKIL.

Vinculada a las prácticas de curación a las personas poseídas por espíritus genios, la música Gnawa se ha convertido en uno de los estilos más populares del norte de África. Batería, castañuelas metálicas, laúd de tres cuerdas (guembri), vestidos de mosaico y gorras decoradas con caracoles cowry, forman parte de un estilo musical que mezcla sonidos del Sur del Sahara, tradiciones bereberes y sufíes en un frenesí contagioso, infusionado entre poesía y música tradicional indisociable del baile, que ha sido atracción turística en las últimas décadas en ciudades como Marrakech, Essaouira y Fez.

Aunque según René Basset, la palabra bereber “gnawi” significa “hombre negro”, hay quien dice que el nombre Gnawa se originó de la palabra Guinea, un lugar conocido por su comercio de esclavos especialmente durante el siglo XI. Además, tal y como cuenta la académica e investigadora Fouzia Baddouri, este estilo se remonta a un pasado remoto donde los pobres esclavos negros cantaban su miseria y sus preocupaciones diarias. 

Con una carga de antiguas canciones espirituales y religiosas afro-islámicas, y ritmos que se remontan a esas migraciones forzosas des del África Occidental hasta Marruecos, la música Gnawa podría entrar este 2019 en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Tal como lo cuenta el poeta ugandés Okot p’Bitek en su libro Song of Lawino & Song of Ocol, las canciones y bailes primitivos africanos no son solo entretenimiento, sino que también establecen vínculos entre los miembros de la comunidad, tanto entre los que están vivos como entre los que han muerto. Así que, cuando se discuta la candidatura, en la 14ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial en Bogotá, Colombia, del 9 al 10 de diciembre, muchos siglos de historia y muchas generaciones de Gnawa guardaran silencio por unos instantes.

Será la segunda vez que este estilo se postule para entrar dentro de la categoría de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. A pesar de que el género está en declive, con solo un puñado de plataformas en su defensa, como el Festival Mundial de Música Gnaoua en Essaouira —que se celebra cada mes de junio—, hay grandes esperanzas en el reconocimiento de esta rica tradición sonora. En 2014, la organizadora del Gnaoua World Music Festival, Neila Tazi, postuló ya este género. Sin embargo, la candidatura parece no haber tenido el suficiente apoyo gubernamental para garantizar su éxito, y se quedó en las puertas.

Si esta vez la presentación fuera exitosa, Marruecos contaría ya con ocho títulos en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial, incluido el Festival de la Cereza en Sefrou, la plaza Jamaa el-Fna de Marrakech, las prácticas de argán, la cetrería como una herencia humana viva y la danza marcial taskiwin del Alto Atlas occidental. Añadir la música Gnawa a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial para salvaguardar esta herencia, significaría un gran paso simbólico para reconocer la diversidad étnica y cultural de Marruecos, pero también para combatir la xenofobia de un país con un extendido racismo contra los subsaharianos.

Los sudafricanos Soweto Gospel Choir ganan su tercer Grammy

Podría haber sido para el álbum DERAN de Bombino, el primer nigerino en ser nominado a un Grammy. O el exquisito FENFO de la maliense Fatoumata Diawara. También podría haber ido a parar a manos del nigeriano Seun Kuti & Egypt 80, por su BLACK TIMES, así como para el ruso Yiddish Glory por sus Canciones Perdidas de la Segunda Guerra Mundial… Pero el Grammy a Mejor Disco de Músicas del Mundo ha sido para FREEDOM, de la banda sudafricana Soweto Gospel Choir, que acumulaban su quinta nominación y han terminado recibiendo su tercera estatuilla en la 61ª edición de los Premios, celebrados la pasada madrugada en Los Angeles.

En la presente edición, la categoría de Mejor Disco de Músicas del Mundo ha sido prácticamente monopolizada por músicos africanos. Bombino, Diawara, Kuti y los de Soweto, competían con Glory para conseguir un galardón que el año pasado fue otorgado a la banda, también de gospel, y también sudafricanos, Ladysmith Black Mambazo.

No es inusual que el talento musical africano sea encasillado en una etiqueta a parte. Desde la invención del obsoleto y ofensivo término ‘músicas del mundo’ como una etiqueta de márquetin hace más de un cuarto de siglo hemos aprendido suficiente tanto de la música en sí como del mundo en general para comprender que bajo este rótulo sigue habiendo cierto empeño de superioridad cultural que impide que DERAN de Bombino pueda figurar entre los nominados a Mejor Álbum de Rock o que Fatoumata Diawara pueda postular alguna de sus actuaciones a Mejor Interpretación de un solista pop, para poner un ejemplo.

Solo hace falta echar la vista atrás. 2012, álbum TASSILI de Tinariwen. 2014, LIVE: SINGING FOR PEACE AROUND THE WORLD de Ladysmith Black Mambazo, que repitieron en 2018. 2015, EVE de Angelique Kidjo, que hizo doblete al siguiente año, en 2016, con SINGS. ¿Pero podrían haber sujetado Tinariwen una estatuilla a Mejor Álbum de Blues Contemporáneo o de Folk? Y… ¿Por qué Ladysmith Black Mambazo o Soweto Gospel Choir no competían a mejor álbum de gospel? Lo que vuelve a remitirnos a la eterna pregunta de por qué los músicos africanos pueden optar solamente a una etiqueta tan esencialista y excluyente como esta.