Este otoño, los escenarios se llenan de sonidos africanos

Fiesta del 6º aniversario de Wiriko:

20 de octubre, en MediaLab (entrada libre)

El sábado 20 de octubre celebramos nuestros 6 años de andaduras difundiendo las artes y culturas africanas contemporáneas. Con ganas de celebrar esta travesía con todos y todas nuestras lectoras y seguidoras, estaremos pinchando buena música en La Buena Vida (la cantina del Medialab Prado) a partir de las 19h con un buen set de Wiriko Sounds. Además, contaremos con un invitado muy especial, Lex Nevl, músico madrileño que agita el estilo electrónico con sonidos de África.

Pincha aquí para acceder al evento en Facebook.

Awesome tapes from Africa en Madrid:

27 de Octubre, en Sala Caracol 

El sábado 27 de Octubre Awesome Tapes From Africa, un proyecto de Brian Shimkovitz, aterriza en la capital. ATFA comenzó con la creación de un blog en 2006, donde Brian compilaba música africana y que a día de hoy, se ha convertido en un auténtico pepino. Un sello que no para de descubrir auténticas joyas de la música africana (y del que Wiriko os ha destacado varias de sus publicaciones) y sacar a la luz muchos nombres olvidados en el tiempo. Cuenta con más de una decena de lanzamientos donde encontramos artistas maravillosos como Ata Kak, Professor Rythm o Hailu Mergia.

Coely y Blitz the Ambassador en el Say It Loud

31 de octubre, Fabra i Coats (Barcelona) 

La belga de origen congoleño Coely y el ghanés Blitz the Ambassador estarán actuando en Barcelona en el marco de uno de los festivales de música negra más relevantes de la capital catalana: el Say It Loud. Ella es la sensación de rap del momento en Bélgica. Él, un auténtico embajador de los nuevos sonidos africanos instalado en Nueva York, la meca del hip hop, convencido de que hoy el futuro del continente está en juego. El álbum debut de Coely, ‘Different Waters (2017), es una mezcla de hip hop fresco, R & B, potentes rimas, soul elegante, notas electrónicas, una tonelada de actitud y el talento para combinarlo todo en un enérgico directo con banda que hará bailar a todo el mundo. Las influencias de afrobeat, jazz y motown de Blitz The Ambassador, hacen que el artista lleve el hip hop a otro nivel, con líricas políticas y conscientes. ¡Una oportunidad única de nuestrxs compañerxs del ya imprescindible Say It Loud!

Mulatu Astatke en la capital:

8 de noviembre, Teatro Fernán Gómez

El 8 de noviembre, el músico etíope Mulatu Astatke, que lleva más de cinco décadas encendiendo los escenarios de todo el mundo con su receta implacable de Ethiojazz, estará iluminando el Teatro Fernán Gómez como parte del Festival de Jazz de Madrid. Os invitamos a leer la entrevista en exclusiva que le hicimos en su última visita para el periódico El Salto y os recomendamos mucho su directo.

ALTER-AFRICA FESTIVAL (5º aniversario de Slow Walk Music)

15 de noviembre, Fábrica de Creació, Fabra i Coats (Barcelona)

Los 5 años de existencia del sello discográfico Slow Walk Music merecen una fiesta por todo lo alto. Y así lo harán con una tarde-noche llena de música africana con Alma Afrobeat Ensemble, Nakany Kante, Ebra, Elephant Tiny Obsession E.T.O, Dj Vera y G. Moumie. ¡No os lo perdáis!

Femi Temowo Quartet:

19 de noviembre en Sala Clamores (Madrid)

24 de noviembre en Sala Matisse (Valencia) 

Femi Temowo, artista británico de origen nigeriano, nominado al MOBO, creció escuchando a los pioneros de la música del oeste de África como Fela Kuti o King Sunny Ade. Más tarde descubrió a leyendas del Jazz como Charlie Parker o Miles Davis y especialmente al maestro de la guitarra Wes Montgomery, quienes le inspiraron para seguir su pasión por la guitarra con la fusión de estas influencias. Después de trabajar con el aclamado saxofonista de Jazz y artista de Hip-Hop Soweto Kinch, y tener varias nominaciones al MOBO, a los BBC Jazz Awards y al Mercury Music Prize, ha acompañado a artistas y bandas como George Benson, Dee Dee Bridgewater, Courtney Pine, The Roots, Omar, Amy Winehouse, Don Blackman… ¡Imperdible!

Femi Kuti:

21 de noviembre en Sala Apolo (Barcelona)

22 de noviembre en Mon Live (Madrid)

24 de novimebre en Teatro Circo, Festival de Jazz de Cartagena (Cartagena) 

El aclamado músico del Afrobeat, hijo del gran Fela kuti, presenta nuevo álbum (One People One World), gravado en The New Shrine en Lagos, Nigeria, la nueva sala de conciertos que Femi ha construido, homenajeando a la original The Shrine, donde su padre tenia su base de operaciones. En One People One World, Femi combina afrobeat con reggae, highlife, soul, R & B y otros elementos de la música africana, caribeña y afroamericana. Con su banda Positive Force, y su hijo, Omorinmade Anikulapo-Kuti, llega a España dispuesto a insuflar los mensajes de paz, amor y justicia a través de su música.

Richard Bona:

22 de noviembre, Sala Clamores (Madrid)

23 de noviembre, Auditorio (Zaragoza)

24 de noviembre en Teatro Circo, Festival de Jazz de Cartagena (Cartagena)

Nació en 1967 en Minta, un pequeño pueblo de Camerún, en una familia en la que tanto su madre como su abuelo eran cantantes. Richard ya tocaba el balafón cuando tenía cuatro años y aprendió a tocar la guitarra de modo autodidacta. Tiempo después, el dueño de un club de jazz le hizo escuchar discos del bajista Jaco Pastorius; a partir de esa experiencia, Richard decidió aprender a tocar el bajo también. Y se convirtió en uno de los mejores del planeta, que hoy es conocido como el ‘Sting africano’. Es uno de los músicos que mejor han sabido fusionar los sonidos y tradiciones de su África natal, la influencia europea y el mejor jazz americano. “La música es una escuela de vida en la que aprendí a abrazar las diferencias”, señala en una entrevista reciente.

Bobi Wine, ¿de músico a presidente de Uganda?

Tras su detención en dudosas circunstancias y la brutalidad policial sufrida durante su encarcelamiento el pasado mes de agosto, la viral reacción en redes sociales con el hashtag #FreeBobiWine lanzó masivamente a la juventud ugandesa a las calles de la capital, Kampala, para exigir la liberación del autodenominado “presidente del gueto”, Robert Kyagulanyi Ssentamu, más conocido hoy como Bobi Wine. Más de 80 políticos, activistas y artistas de todo el mundo, incluidos el Nobel de literatura nigeriano Wole Soyinka, el músico nigeriano Femi Kuti, el activista y candidato presidencial keniano Boniface Mwangi o el movimiento congoleño LUCHA, han mostrado ya su apoyo a Wine firmando una declaración de condena al ataque contra este músico y activista de 36 años, que podría convertirse en el próximo presidente de Uganda. 

A pesar de que su carrera musical saltó a la fama con canciones de amor y de baile, en 2017 Bobi Wine —originario de Kamwookya, un barrio popular de Kampala—, lanzó su canción Freedom, un auténtico grito de guerra contra el gobierno de Uganda y su presidente desde 1986, Yoweri Museveni —el tercer presidente africano que más tiempo lleva en el poder—. En julio del mismo año, Wine fue elegido para el Parlamento del país como independiente. Y así empezaría lo que para Museveni puede ser su definitivo obituario político, puesto que nunca antes había tenido una voz disidente tan influyente entre la juventud del país —que tiene la población más joven del mundo, con un 77% de ugandeses por debajo de los 30 años de edad—.

Sin embargo, el músico no lo tendrá fácil.

Desde mediados de agosto de 2018, Bobi Wine ha sufrido la persecución del gobierno ugandés, después de un presunto ataque al convoy del presidente Yoweri Museveni en un mitin electoral en Arua, donde apoyaban a candidatos opuestos. Los hechos provocaron que el músico fuera arrestado dos veces y torturado estando bajo custodia militar. Al poco, el conductor de Wine fue asesinado a tiros por las fuerzas ugandesas y 32 líderes de la oposición también han sido arrestados acusados de traición. Además, durante las manifestaciones para exigir la libertad de los presos políticos, las fuerzas policiales arrestaron a docenas de personas y dispersaron las concentraciones con gases lacrimógenos y balas. Asociaciones como Human Rights Watch o la Comisión de Derechos Humanos de Uganda ya han denunciado en varias ocasiones la vulneración de los derechos humanos en Uganda.

Tras el alcance de las campañas globales pro-Wine, el presidente Museveni se vio obligado a dejarlo salir del país para recibir tratamiento médico en Estados Unidos, donde ha hecho campaña para pedir a Trump que deje de financiar a Uganda —uno de sus aliados clave en África—. A la vez, su caso trascendió a Reino Unido y Europa. Pero decidió volver a su hogar y ha rehusado el asilo político, para seguir luchando desde suelo ugandés, donde se encuentran sus hijos.

Imagen de la CNN.

Este mes, Wine, quién aún necesita un bastón para andar después de las recurrentes palizas sufridas por la policía del presidente, junto a otros más de 30 acusados, tenía que ser juzgado por traición. De ser condenado, podría enfrentar la pena de muerte. Sin embargo, la Corte ugandesa ha aplazado la vista hasta el próximo 3 de diciembre, después de que los fiscales estatales solicitaran más tiempo para la investigación del caso.  

En esta entrevista en español para France24, Bobi Wine explica como ha pasado de ser uno de los músicos más famosos de Uganda a convertirse en un activista decidido a hacer realidad la tan anhelada regeneración política de Uganda. 

Descoloniza tu iPod (IX)

Ha empezado el otoño, y con el solsticio, llegan cambios en nuestras listas de reproducciones. Viajamos al continente gracias a todas estas maravillosas novedades discográficas que os hemos seleccionado con todo nuestro mimo.

The Sey Sisters – Rise (14 setembre)

Edna, Yolanda y Kathy, el trío de portentosas hermanas, cantantes y actrices catalanas de ascendencia ghanesa, se consolidan con su segundo álbum “Rise”, una llamada al empoderamiento afrodescendiente y femenino. Tras más de una década juntas encima del escenario nutriéndose de funk y góspel junto a su banda FunkyStep, y tras su presencia en el anuncio de Estrella Damm el pasado verano, nos premian con un disco que las postula como las nuevas divas de la música negra. Energía, luz, pasión y técnica endulzan clásicos de Marvin Gaye y clásicos del góspel cantado en inglés como “this little light of mine”, cerrando el disco con un tributo a Ghana con “Me Nsi Den Me Nkafo”.

Thabang Tabane – Matjale (14 septiembre, Mushroom Hour Half Hour/Modulor)

El álbum debut del cantante y percusionista Thabang Tabane nos llega fresco desde Pretoria (Sudáfrica). Tabane es hijo del recientemente facellido cantante y guitarrista de jazz Philip Tabane, considerado el creador del estilo Malombo, del que fue pionero en la década de los 60. La música del hijo es una especie de reinvención del blues espiritual, logrado gracias al virtuosismo y la pasión con el que acaricia la piel de sus tambores, agita sus cascabeles y elabora sus conjuros y quejas. Además, su sonido puede entenderse como un auténtico ritual de curación, dado que el gran tambor venda malombo ha sido utilizado durante años como tal. El álbum es un animado reinicio de la eterna fórmula de Malombo, la banda de su padre. Una celebración de la vida a través de resonancias y ritmos musicales

Stella Chiweshe – Kasahwa (14 septiembre, Glitterbeat Records)

La virtuosa de la mbira dzavadzimu, la zimbabuense Stella Chiweshe, desafió la tradición que le impedía tocar el instrumento por ser mujer tanto como la ley colonial que lo prohibió en las ceremonias espirituales, por representar un desafío a lo desconocido de los poderes locales. Pero la revolución psoterior que vio el surgimiento de músicos políticos como Thomas Mapfumo, impulsó a Stella, que hoy es una de las músicas de mbira más reconocible en el mundo. Este disco reúne las canciones que llevaron a Chiweshe a la fama local, de los 70 y 80 y que impulsaron el instrumento tradicional Shona —considerado un elemento de comunicación con el mundo de los espíritus— al mundo de la música moderna.  Silbidos y melodías hipnóticas que nos hacen aterrizar de lleno a la calidez familiar y el fluir natural de los sonidos Shona.

Two Niles to Sing a Melody: The Violins & Synths of Sudan (14 septiembre – Ostinatto Records)

El nuevo recopilatorio de los maravillosos Ostinatto se centra en el swing de Sudán de las décadas de los 60, 70 e inicios de los 80. Un sonido que fusiona la tradición local con los préstamos del pop internacional, característicos de la Jartum más cosmopolita, antes de que se impusiera la Ley de la Sharia, en 1983. Compuesto a través de las grabaciones realizadas a la vera del río Nilo, este trabajo muestra la creatividad con la que se deleitaba a una nación joven atenta a las novedades radiofónicas que iban emergiendo. Y queda patente el flirteo entre violines y sintetizadores como parte de un diálogo constante que se refleja entre dos Nilos, uno de tradicional y otro de moderno, que fluyen en una misma corriente, pero donde la cultura que les subyace ha quedado relegada a la sombra de un régimen caduco, y dividida, por la independencia de Sudán del Sur en 2011.

Dur Dur of Somalia – Vol. 1 & 2 (14 septiembre, Analog Africa)

La reedición de este triple LP de la banda somalí Dur-Dur Band, da fe de la modernidad de un supergrupo de músicos cosmopolitas que hace treinta años dominaban la escena musical de Mogadishu. Órganos policromáticos y ritmos discotequeros se mezclan con soul para hacer arqueología de la historia cultural de Somalia, cuando el hoy devastado país, era aún un paraíso moderno de cultura y comercio. En un nuevo esfuerzo como rastreadores de las historias de la música, Analog Africa indagó in situ en cassettes de la época para descubrirnos el funk de los primeros dos discos de Dur-Dur, lanzados en 1986 y 1987 respectivamente, así como dos temas inéditos. Sonidos que te harán sudar desde el este de África, con funk electrónico, reggae y pop se mezclan con Daantho y Saar, para que no olvidemos que Somalia no es solo cenizas.

Aline Frazao – Dentro da Chuva (21 septiembre, Jazzhaus Records)

El nuevo álbum de la cantante y compositora angoleña Aline Frazão,  “Dentro de la Lluvia”, desnuda a la luandesa en una nueva batería de canciones más introspectivas que nunca. Grabado en Río de Janeiro, desprende influencias de la bossa nova a las que Aline ya nos tenía acostumbrados. Aunque su carácter político define la mayoría de sus canciones, así como el activismo de una artista muy comprometida con la sociedad. Sucede con “Manazinha (Nuevo Día)”, que critica el estado deplorable de la salud pública angoleña, pero también lo encontramos en la reivindicación feminista de “Sumaúma”. Después de su disco “Insular”, “Dentro da chuva” — que toma su nombre del tema “Kapiapia”, del escritor angoleño Ruy Duarte de Carvalho—fluye naturalmente como agua de manantial, destilando con sutileza y elegancia, todo el bagaje que la artista ha ido acumulando desde entonces. Cantado en portugués criollo, pero también en francés, esto es, sin lugar a dudas, uno de los mejores álbumes que nos han llegado este 2018.

Malawi Mouse Boys – Score For A Film About Malawi, Without Music From Malawi (21 septiembre, Toy Gun Murder)

Los chicos que se daban a conocer en 2013 con sus cantos religiosos mientras seguían vendiendo ratones asados al palo, vuelven con su 4º álbum de estudio, lanzado el Día Internacional de la Paz. Lo inusual del disco es que es una colección de temas principalmente instrumentales creados para una película ambientada en Malawi que, lamentablemente no se usó. Pero, su productor, Ian Brennan se ha empeñado en que el mundo los escuche. Y aunque los miembros de esta banda continúan viviendo sin electricidad ni agua corriente, nos recuerdan que son la primera banda en haber lanzado internacionalmente la lengua Chichewa en el terreno musical, tras actuar por Australia, Reino Unido, Nueva Zelanda o Estados Unidos. Su éxito les ha permitido tener techos de zinc para sus casas, colchones de aire para sus hijos, una bicicleta, clases de inglés o la compra de un sistema de sonido. Este nuevo álbum muestra lo difícil de salir de la pobreza para una banda como ellos.

Descoloniza tu iPod (VI, VII y VIII)

Tras un verano de fructíferas novedades discográficas, te desgranamos lo que más nos ha apetecido estos meses de playas, piscinas y arroyos, para que te configures tus propias listas de reproducción y te lleves el verano al bolsillo. 

LPs

Vicktor Taiwò – Joy Comes in Spirit (1 junio, Innovative Leisure)

El nigeriano establecido en Londres Vicktor Taiwò, presenta su álbum debut, ‘Joy Comes in Spirit’, expresión de su verdad absoluta en forma de 14 pistas electrónicas y de R & B ecléctico que muestran la personalidad de un alma sencilla capaz de tocarnos con la calma de temas que combinan letras espirituales y suavidad. Después del EP ‘Juno’, que lanzó en 2015, la atención internacional de este artista ha sido impresionante. Su marca particular de abstracción y voces impecables que van de tonos agudos e intensos a falsete y graves rasgados, abren grietas sensoriales en la mente del oyente. En un ejercicio de autoexploración el álbum lo va desnudando. Honestidad. Inocencia. Versatilidad. Pop absorbente.

Les Tambours de Brazza – Kongo (1 junio, Buda Musique)

Intentar sintetizar los originales patrones polirrítmicos y las percusiones de las diferentes 50 tradiciones culturales de República del Congo, es una ardua tarea. Pero el trabajo que la banda Les Tambours, fundada en 1991, realiza en este disco, va muchísimo más allá de la simple suma de colores y texturas musicales que se encuentran en este país. Matices rítmicos influenciados por los paisajes naturales del país se dirigen a una audiencia global y exploran del soukous de África Central, al Taraab de Zanzíbar o incluso su propia versión del rap. No se trata de un sonido propiamente característico de Brazzaville, o ni siquiera de la República del Congo en su conjunto, Les Tambours son una banda pop con todas las letras, que quizás, ni siquiera precisan ser definidos como una banda de Afropop.

Angelique Kidjo – Remain in Light (8 de junio, Kravenworks)

El último álbum de la beninesa revisa un clásico de los norteamericanos Talking Heads para devolverlo a sus orígenes. Esta innovadora del Afropop, responde así, a lo que ella ve como una de las principales influencias de ese disco clásico del rock Occidental: el Afrobeat de Fela Kuti. Invirtiendo la dirección del préstamo, Kidjo lo reinterpreta y revierte la mirada del norte global junto a la imaginación del productor Brian Eno. Con la batería de Tony Allen, Kidjo repatría lo acústico, lo electrónico, lo tradicional y lo moderno hacia África, cantando en lenguas africanas como el Fon. Como parte de esta africanización del álbum, la diva cambia muchas letras, rindiendo tributo a lo femenino o criticando la corrupción gubernamental. Al final, demuestra que los esencialistas se equivocan cada vez que la acusan de no ser suficientemente africana, y su tesis de que el espíritu rockero es tan africano como los ritmos de los pigmeos más aislados.

Nayaband – Plus d’Amour (8 junio, Slow Walk Music)

El tercer disco del senegalés Nayaban Jean, más conocido por el nombre de su banda Nayaband, es fruto de tres años de trabajo y se podría resumir así: un álbum de amor para calmar el dolor del mundo. Fusionando las cuerdas del violín, la Kora y la guitarra, así como el reggae o el rock, se ha grabado entre Finlandia, Senegal, Cuba, Barcelona, Nueva York y Las Palmas de Gran Canaria, ciudad donde reside desde hace 15 años. Así, con vocación de puente entre culturas, el disco viene ahondando en temas como la migración, la familia, los niños talibés, la soledad o la depresión. Los ocho temas del álbum se sirven del francés, inglés, español, wolof y mankañ para mostrar la diversidad cultural de un artistas más íntimo y elegante que nunca, pero también más consciente de la necesidad de cuidarnos y querernos más los unos a los otros, como especie, como humanidad. ¡Gracias Nayaban!

Etran de l’Aïr – No.1 (8 de junio, Sahel Sounds)

Etran de L’Aïr o “las estrellas del Aïr”, la región montañosa del norte de Níger, son una banda familiar de la ciudad de Agadez, cuyas guitarras eléctricas desempeñan una función social desde 1995. Aunque son una espléndida banda de bodas, la escasez de dinero de sus miembros hace que sus instrumentos sean viejos y abollados, y que suenen característicos. Además, su sonido está emparentado con diferentes grupos étnicos y su sonido, festivo, es casi surf rock. Con este álbum debut, grabado en vivo fuera de su complejo familiar en las afueras de Agadez, Etran de l’Aïr demuestran que, a pesar de no ser consideradas estrellas del Pop en su país, sí tienen toda la intención de catapultarse en la escena internacional.

Listen All Around: The Golden Age of Central and East African Music  (15 de junio, Dust to Digital)

Si bien ya os hemos hablado anteriormente de Hugh Tracey (1903-1977) y de su vastísimo legado discográfico almacenado en el ILAM, en Grahamstown, no teníamos acceso, hasta la fecha, a todo el universo que recogió a lo largo de su vida. Pero ahora, este recopilatorio rescata 47 canciones de rumba popular recién remasterizadas en las que se puede escuchar la influencia de varios géneros musicales extranjeros, de lo cubano, a los salones de baile europeos o el jazz estadounidense. Música anterior a juju, al afrobeat, al soukous o al mbalax, nos llega fresca de la mano de bandas como Coast Social Orchestra, Dar es Salaam Jazz Band, Mwenda Jean Bosco, Merry Blackbirds o Katanga Dance Orchestra. Dust to Digital ha hecho un absoluto regalo a la audiencia, bellamente empaquetado.

African Scream Contest 2 (junio, Analog Africa)

Los coleccionistas han vuelto a ver la luz con este nuevo regalo de Analog Africa, el segundo volumen dededicado al funk y el Afrobeat de Benin. Durante la dictadura marxista-leninista de Mathieu Kérékou (1972-91), y a pesar de que músicos como Angelique Kidjo se tuvieron que exilar, se impulsó mucho la música local. Nombres como Gnonnas Pedro, compusieron multitud de canciones patrióticas para el régimen. Y en este recopilatorio, se rescata toda esa música de 1963 a 1980. Funk duro con guitarras distorsionadas, wah-wahs, vodoun y delicioso Afrobeat empaquetados en una hermosa edición de dos discos de vinilo, para deleite de los fanáticos de la música de baile de la época dorada de África Occidental.

AMMAR 808 – Maghreb United (15 de junio, Glitterbeat Records)

El sonido atemporal de Ammar 808 nos lleva del Túnez más clásico a los sonidos electrónicos más contemporáneos. Liderada por Sofyann Ben Youssef, la banda teje sus temas a partir de una caja de ritmos que se nutre del folk-rock del Magreb con las voces de Cheb Hassen Tej de Túnez, Saidi de Argelia y Mehdi Nassouli de Marruecos. ¡Todo un esfuerzo de síntesis norteafricano! Que, además, cuenta con un exponente de la música Gnawa, Nassouli, quién deleita con su laúd guembri, y la flauta gasba o gaita zukra, que asoman la cabeza entre sintetizadores. Distorsión y frenéticos ritmos que nos llevan al trance.

Nsimbi (22 de junio, Imara)

El dúo estadounidense-ugandés Nsimbi (hierro en kisuajili), formado por el MC ugandés Zamba y la vocalista estadounidense Miriam Tamar, han sacado álbum debut homónimo con letras cantadas en swahili, inglés, Luganda y Lingala. En él, se combina lo tradicional y lo moderno, utilizando instrumentos y sonidos del este africano de formas contemporáneas. Originalmente, se unieron en una canción para sensibilizar a los ugandeses sobre el VIH cuando Tamar se mudó a Uganda para trabajar en una ONG en el norte del país. Ahora, afincados en Estados Unidos, el dúo se han unido a Herbert Kinobe, también originario de Uganda, en la percusión, el balafón y la kora y a la guitarra soukous de Jaja Bashengezi (Congo) que insuflan en el álbum el dinamismo de Afropop con proverbios Swahili y Bagandan.

Diali Cissokho & Kaira Ba – Routes (29 Junio – Twelve / Eight Records)

El griot senegalés Diali Cissokho y su Kora, hallan un lenguaje común con el cuarteto estadounidenses Kaira Ba, para poner las raíces de la música popular senegalesa al servicio de nuevas audiencias. Es un álbum romántico, inspirado en paisajes y escenas cotidianas que nos sumergen en el M’Bour natal de Diali, acompañándose de percusión sabar o niños cantando el Corán. Pero el sonido resuena a ambos lados del Atlántico, con guitarras eléctricas que aportan una sonoridad de rock particular, dejando también despuntar el blues o el gospel. Además, la salsa o el reggae, muy presentes en el panorama musical de Senegal, aparecen sin complejos en el álbum, que pretende ser una “ruta”, un mapa auditivo o un camino de retorno de Diali a su hogar.

Kamal Keila: Muslims and Christians – Habibi Funk 008 (6 julio – Habibi Funk Records)

La música sudanesa de los 60 y 70 tiene un nombre: Kamal Keila, un célebre músico, al que el presidente Nimery llevó de gira por 25 países africanos, pero que las estaciones de radio sudanesas nunca tocarían su música. Keila, que vivía en Jartum, guardó sus álbumes y cassettes, que grabó en Libia, en su casa, y ahora salen a la luz de la mano de Habibi Funk. El título hace referencia a la partición de un país de norte musulmán y sur cristiano, hoy partido en dos. Keila se esforzó a lo largo de su vida por defender la ciudadanía común de dos identidades y resistir a los insistían en que Sudán era un país únicamente árabe. “Los sudaneses somos una sola nación”, reivindica. Una vibrante mezcla de folk, soul, funk y Afrobeat post-independencia con matices del Nilo Azul y con un claro parentesco con lo que se producía en Addis Abeba en la época.

Nasty C – Strings and Bling (6 Julio – Universal Music)

El rapero sudafricano de 21 años, Nsikayesizwe David Ngcobo, más conocido como Nasty C, cedió a los encantos de la industria musical con el lanzamiento de su exitoso mixtape, ‘Price City’, en abril de 2015. Su impresionante álbum debut, ”Bad Hair”, lanzado en 2016, lo postuló como una de las estrellas más prominentes del rap contemporáneo. Ahora, con su segundo larga duración, el jovencísimo MC “Durbanite” (de la ciudad de Durban) muestra como el hip hop es pop en plena ebullición en el país más desarrollado de África, donde el avance de la tecnología marca el buen hacer de los sonidos más modernos.

Jess Sah Bi & Peter One – Our Garden Needs Its Flowers (19 agosto,Awesome Tapes From Africa)

‘Our Garden Needs Its Flowers’ o “Nuestro jardín necesita sus flores”, lanzado en 1985, fue el álbum debut de los marfileños Jess Sah Bi & Peter One, una especie de Simon and Garfunkel africanos que se convertirían en auténticas estrellas en el África Occidental. El sello Awesome Tapes From Africa reedita esta obra maestra treinta y tres años después, para volvernos a sumergir en las baladas ochenteras y el afro-pop de Peter —hoy, enfermero en Nashville— y Jess — profesor de música africana para niños en San Francisco—. Un álbum cantado en gouro, francés o en inglés que reboza celebración dejando lugar para canciones de cuna como “Clipo Clipo”, que abre el disco, pero que también deja lugar a las reivindicaciones políticas con temas como “Apartheid”, que pedía el fin de las espantosas leyes de segregación racial en Sudáfrica, nueve años antes de que fueran finalmente abolidas. ¡Deliciosa reedición! 

Ekuka Morris Sirikiti – Ekuka (24 Agosto – Nyege Nyege Tapes)

El sonido metálico y vintage de la mbira tienen una carga especialmente hipnótica. La Uganda de los 1950 a los 1970, tuvo un maestro de este instrumento: Ekuka Morris Sirikiti, un legendario griot del norte del país que es lanzado ahora por nuestros amigos de Nyege Nyege Tapes, especializados en documentar la escena moderna de Kampala. Ekuka es referencia para una nueva ola de raperos y productores procedentes de Tanzania, Uganda y Kenia, que desarrolló su legado como una resistencia al reinado del dictador Idi Amin, y que ahora, con los levantamientos de la juventud en defensa de músicos como Bobi Wine, se vuelve a reivindicar. La mbira distorsionada, que recuerda al trabajo de los congoleños Konono n ° 1, es ensalzada por este sello, amante de la electrónica local e impulsores del Nyege Nyege Festival, uno de los eventos más singulares de la región de África del Este.

Bamba Pana – Poaa (24 agosto, Nyege Nyege Tapes)

Este disco de música Singeli de Tanzania, muestra la tendencia sonora de mezclar sintetizadores con bucles de teclados sincopados y percusión hiperveloz. Bamba Pana, parte del colectivo Sisso, es uno de los nombres más grandes de la subcultura Singeli, arraigada en comunidades pobres, que hoy es el pop de Tanzania. Las cadencias de Bamba Pana son implacables, con un tempo y ritmos hiperactivos, que muestran como los sonidos electrónicos y las disonancias aún pueden ir a más con un MC cantando con helio, a la pulsión ametrallante de estridencias y aullidos. Da vértigo, si no chirría; sorprende, si no atolondra. Un báslamo anti-folklórico para los más esencialistas.

Kristel – Irony (31 Agosto – RFI Talent)

Este trio de rock de Madagascar, compuesto por guitarra, bajo y batería, emergen con un álbum debut tan singular como sorprendente. Recuerdan a los primerizos norteamericanos No Doubt por su espíritu indómito, aunque comparaciones a parte, ¿quién le iba a decir que a Gwen Steffani que le saldría competencia africana con la voz de Kristel, de solo 23 años? “Irony” detona un aspecto desconocido de la música malgache, cantando solo en malgache sobre amor, pero también criticando los retos que vive la “Gran Isla”. Y nos sacude con una propuesta elaborada por Dizzy Brains, No Mady y Kristel, quiénes desvelan el Madagascar más rockero, ya de gira por Europa.

Alpha Blondy – Human Race (31 Agosto, Wagram Music)

Vuelve el brujo del reggae africano que durante más de tres décadas ha paseado el sonido originario de Jamaica con toques marfileños por escenarios de todo el mundo. Y lo hace con un nuevo álbum, su decimoctavo, sólido tanto en el sonido como en las letras, para agitar conciencias. A los 65 años, el “foulosopher” viene con un disco titulado la “Raza Humana”, que se estructura alrededor de algunas ideas como la de los “politichiens” (juego de palabras con político-perro) y con participaciones de la beninesa Angelique Kidjo, el senegalés Youssou N’Dour o el congoleño Fally Ipupa. Los ingredientes son los clásicos, gracias a su banda, Solar System, que como los Wailers para Bob Marley, no abandonan a la estrella, como la gran mayoría de sus fans.

Vivalda Dula – Dula (31 agosto)

La cantante angoleña afincada en Estados Unidos brinda su 4º álbum de estudio, esta vez, de marcadas influencias latinas, gracias a la participación del productor Emílio D. Miler, ganador de un Grammy Latino p de varios músicos argentinos. Sus letras en kimbundu, portugués, inglés e incluso español, catapultan a la cantante desde Angola hacia el mundo. Y es que no se trata solo del lenguaje utilizado, ya que el disco fue gravado en 7 países diferentes desde Angola, Brasil, Colombia, Francia, Portugal, Estados Unidos a Cuba, mostrando la intención de llevar la música de Dula a la escena internacional. Letras sobre la explotación infantil se combinan con la defensa de la mujer, especialente en un tema sobre la figura de la reina Njinga Mbande, del reino de Ndongo, del siglo XVII.

¿Y si las mujeres tuareg no quieren renunciar a sus costumbres?

La banda Les Filles de Illighadad desmonta la visión de la mujer en Níger y se muestra rotunda en cuanto a la mala imagen del país.

Níger es el último país en la cola de los 187 estados que conforman el Índice de Educación de las Naciones Unidas. Solo uno de cada cinco adultos nigerinos puede leer, siendo las niñas las peor paradas de estas elevadas tasas de analfabetismo. De hecho, solo el 8% de las nigerinas asisten hoy a la escuela y muchos padres y madres prefieren que se casen a que reciban una educación escolarizada. Al mismo tiempo, el país es conocido por sus altas tasas de pobreza (44,1%) y bajos índices de desarrollo, pero también por ser una de las regiones más inseguras del Sahel, debido a la presencia cada vez más fuerte de Boko Haram o de las mafias de la migración ilegal a través del Sahara. Sin embargo, al parecer, al otro lado de las lentes a través de las que leemos y analizamos este tipo de información, hay otra realidad bien distinta.

“Níger no tiene nada que ver con todas las noticias que llegan fuera. No hay inseguridad todos los días, y nosotras nunca hemos sufrido ataques terroristas. Al contrario, la mayoría de nigerinos son libres de circular por el país sin ningún problema. Estos puntos de vista son una manipulación de los medios de comunicación de Europa para disuadir a la gente de venir a Níger”, asegura la cantante y guitarrista tuareg Fatou Seidi Ghali, líder de la banda de mujeres nigerinas Les Filles de Illighadad.

Ghali añade que cree que “todo esto sirve para proteger a los intereses financieros de Francia, como por ejemplo la explotación de minas de uranio de Areva. Mientras que Níger es un país ‘pobre’ económicamente, las multinacionales, con la complicidad de nuestros políticos, están explotando desde fuera las riquezas de nuestra tierra. El foco de las migraciones desde Níger se da en primer lugar, porque somos un país sin salida al mar que es geográficamente enlace entre el África subsahariana y los países del Magreb y Europa. Pero el aumento del tráfico de migrantes en Níger está relacionado en gran medida con la destrucción planificada del estado libio y la caída de Gadafi”.

Puede que Fatou, como tantas otras mujeres de Níger, no haya cursado el mínimo obligatorio de estudios que se considerarían básicos en la mayoría de países occidentales; sin embargo, su capacidad de análisis no parece, para nada, de una persona inculta o analfabeta. “La cuestión de la educación de las niñas en escuelas ‘normales’ no me parece esencial”, afirma.

Artículo publicado originalmente en El Salto, para seguir leyendo pulsar aquí.

Fatou: “Si nuestras mujeres siguen llorando, se reflejará en la siguiente generación”

Fatoumata Diawara (Fatou) es un vendaval en el escenario pero, tras la última nota, deja calma y muchos pensamientos. La artista maliense llega esta semana a España (viernes 27 en Cartagena y sábado 28 en Valencia) para seguir con la presentación mundial de su último trabajo, Fenfo, que salió a la venta el pasado mes de mayo.

Fenfo, que podría traducirse como “algo por decir”, es una declaración de intenciones. Diawara llevaba mucho tiempo guardando cosas que ya no le cabían en su pecho. Por eso, a boca llena viene a defender los derechos humanos. “No me conformo con decir que todo está bien porque no lo está. Ahora tengo un hijo. Hay que crear un mejor futuro”, contó la cantante a Wiriko.

Este nuevo álbum, que llega siete años después de su aclamado Fatou, es un doctorado por la paz. Un alegato a favor de los migrantes, de las generaciones frustradas del continente africano y del empoderamiento de la mujer. “Es hora de ver la cara amable de África. Somos nosotros los que tenemos que darla a conocer al mundo”, dijo Diawara durante su poderoso concierto en el londinense Jazz Café.

Fenfo “es la voz de un bebé por nacer que le habla a este mundo caótico. Hay niños viviendo en guerras, sin comida y ya nadie sabe qué va a ser de ellos. ¿Cuál es su futuro?”, se pregunta la maliense. Y mientras, su hijo se escucha revoltoso al otro lado de la conversación telefónica que la cantante mantiene con este periodista. “Soy madre. Soy más sensible y ahora tengo otra razón para luchar por alguien”.

La vocalista desmorona los estereotipos con su voz dulce. Mide las palabras o quizás las busque. Se excusa en su dominio del inglés, pero Diawara no necesita otro idioma más que el suyo, el bambara, para generar debate. A pesar de que se le ha animado a cantar en francés o en inglés, la artista prefiere dedicar esfuerzos a los suyos con temas directos que al principio incomodaban. “Ya no les sorprenden mis letras. Son mis señas de identidad para hacer que las cosas cambien”, afirma.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí

Dhafer Youssef, el uso de la voz como instrumento

Dhafer Youssef usa su voz para llegar a unos registros agudos y graves inconcebibles. El músico recuerda la llamada a la oración de los almuecines. Deja en el aire el canto y agarra su oud, laud árabe, para continuar con una atmósfera mística impregnada de jazz y música electrónica.

Youssef une lo sufí de manera orgánica con otros sonidos que ha ido recopilando a lo largo de su trayectoria. Desbarata las etiquetas y pone sobre el escenario una música honesta que llega ahora a España con un par de conciertos en las Islas Canarias y otro en Alicante.

El compositor y laudista tunecino Dhafer Youssef / Foto cortesía del músico

“Tengo un mensaje espiritual y artístico que toca almas. La música genera cambio si es sincera y no es cuestión de armar un mensaje de amor y paz. No hay que ser profeta sino compartir”, dijo a Wiriko desde Fez donde actuó en la última edición del Festival de Músicas Sagradas del Mundo.

Youssef lleva su música hacia la espiritualidad. Sus giros vocales hacen volar, como el propio músico alienta a los espectadores en sus conciertos. “Hay gente que tiene un problema cuando la música les llega. Algunos lloran y otros me odian porque abro sensibilidades y no lo aceptan. La gente oculta las emociones y la música es una terapia”, explica.

La capacidad vocal del compositor y laudista hace que su voz sea un instrumento más en sus actuaciones. Nacido en el seno de una familia de almuecines, las personas encargadas de llamar al canto, la escuela coránica es algo imprescindible para entender la música del tunecino. “La primera conexión con la música fue a través de la religión. Esta fue la única posibilidad que tuve de hacer música y me encantó”, dice Youssef que admite no ser muy religioso: “Todos somos sacros y profanos. Es la espina dorsal de cada ser humano. Es como mi madre y mi padre, es parte de mi existencia y no puedo negarlo”.

Youssef reconoce que la espiritualidad de la religión late en su pecho. Es una herencia familiar con la que convive desde su juventud y creció cuando formó parte como vocalista de un grupo local de canción litúrgica. Sin embargo, debido a la politización de las actividades decidió dejar la agrupación.

Es entonces cuando se interesa por el oud y comienza a practicar en el centro juvenil de su Teboulba natal. Tras ser miembro de la banda Radio Manastir, Youssef decide enrolarse en el conservatorio musical de Nahj Zarkoun en Túnez y acabaría en Viena para completar su formación musical.

La fusión sufí con el jazz surgió en el club Porgy & Bess donde Youssef acabó siendo un asiduo. “Fue una experiencia ver a los músicos de jazz estadounidenses. Me di cuenta que era algo complementario a lo que quería hacer, una nueva forma de arte. A día de hoy estoy viviendo ese sueño”, dice

Youssef ha recorrido el mundo con su oud / Foto cortesía del músico

El lanzamiento de su primer álbum, Malak, en 1998 es el inicio de una carrera musical donde el oud se encuentra con el jazz. Pero el compositor sigue buscando melodías, moldeando su identidad sonora y lleva al tradicional instrumento a jugar con la música electrónica en su segundo trabajo, Electric Sufi.

Las nominaciones en 2003 a los Premios World Music de la BBC por su disco Digital Prophecy evidencian la consolidación de un artista que también aterrizó en la escena electro-jazz escandinava. Con el guitarrista y productor noruego Eivind Aarset, Youssef ha manifestado la sinergia de las melodías de su adolescencia con una arrebatadora curiosidad musical.

Con diversas colaboraciones y siete discos publicados, Dhafer Youssef se mueve por distintos estilos que guarda bajo su sombrero. En el escenario presenta lo cosechado en un espectáculo que une lo profano y lo sacro y transita por el dolor, el entusiasmo y la exaltación. Un ejemplo de una discografía libre y mutante.

“Tengo un nuevo trabajo que será publicado a finales de agosto. Algo muy suave, no jazzísitico. Se llama Sounds of Mirrors y a partir de marzo del año que viene iremos de gira”, apunta el músico.

Suzy Eises quiere diversificar la música namibia a base de jazz

Suzy Eises, saxofonista namibia / Foto cortesía del artista

No hay muchas mujeres negras instrumentistas en el continente. Y menos son aquellas que tocan el saxofón. Pero desde Windhoek, la capital de Namibia, Suzy Eises se consolida como una de las músicos más prometedoras del país.

La joven artista tiene el reto de diversificar la escena musical de Namibia y busca su espacio gracias a un jazz combinado con soul, funk y afrobeat. A pesar de no poder contar con una banda a tiempo completo, pocos músicos locales cuentan con formación jazzística, Eises supera las adversidades con su inseparable Imms Nicolau a la guitarra. No le faltan bolos.

“Para mí es una bendición. Soy la única saxofonista en el país y afortunadamente me salen muchos trabajos. Muchos me dicen que estaban esperando algo jazzístico en la música local”, dice la músico a Wiriko en Windhoek.

Eises se enfrenta a la norma. Intenta hacerse un hueco en una industria donde faltan estudios de grabación, locales de ensayo y salas de conciertos. Y además lidia con los comentarios estereotipados. “Hay que cambiar la concepción que se tiene de la música instrumentista. Me ven en el escenario y esperan que cante”, resalta.

El empeño de la saxofonista le llevó a cosechar seis nominaciones en los Premios Anuales de la Música Namibia (NAMA, en sus siglas en inglés). La consolidación vino cuando se llevó los galardones al Mejor Álbum y Mejor Artista Revelación gracias a su disco homónimo que también se coló en nuestra lista de novedades el pasado mes de abril.

“Me gusta el disco pero no me enamora. Honestamente no quería grabarlo pero lo hice por todos aquellos que me animaron a sacar mi material y a desafiarme”, reconoce la saxofonista. Eises explica que tuvo que trabajar con un productor de música pop y fue difícil captar el sonido que había planeado para su trabajo debut.

El jazz apenas cuenta con espacio en Namibia. Gracias a sus premios, algunos de sus temas se colaron en las radiofórmulas, especialmente Only You, en el que colabora el sudafricano DJ Maphorisa. Pero la tarea sigue siendo ardua.

La saxofonista namibia es ambiciosa. Sus compatriotas comienzan a saber de esta artista emergente que no se acomoda. Eises quiere seguir formándose y ya prepara su estancia en el Instituto Africano de Música en Libreville, Gabón, base en el continente de la prestigiosa Escuela de Música de Berklee. Esta es una oportunidad para trabajar con otros músicos y productores y potenciar el sonido que no pudo obtener en su primer trabajo. Y después quiere dedicarse a la formación jazzística de los jóvenes en su país.

Suzy Eises da clases de saxofón y su deseo es montar una escuela para que los músicos instrumentistas puedan ganarse la vida en Namibia. Un proyecto que facilitará el acceso de estudios de grabación y espacios para ensayar que tanto escasean en Windhoek. “Mi música también consiste en apoyar a la comunidad. A muchos adolescentes se les dicen que no van a lograrlo y yo quiero mostrarles que es posible”.

Thabo: “No supe lo que era ser africano hasta que dejé el continente”

Thabo reivindica en el escenario con una música que hace bailar mientras sacude la conciencia de los asistentes. El energético zimbabuense hace un soul que educa, empodera y entretiene. “Nuestro objetivo es pensar lo más que podamos en quien nos escucha. Tenemos que hacer aquella música que tú mismo quieres escuchar”, dice en una entrevista a Wiriko. Y él hace canciones pensando en Bob Marley, Michael Jackson o Dolly Parton.

Your Mama, que supone su tercer trabajo, es una defensa del medio ambiente. El alarido de la naturaleza está recogido en cuatro temas que intentan rescatarnos de la distracción. “Lo más ofensivo es que insulten a nuestra madre”, dice Thabo. Y en este trabajo ha querido mostrar el ultraje que el ser humano hace al planeta, la madre de todos. [Your mama, my mama, same mama] Sin embargo, cómo y cuándo se reacciona. [We don’t care to stop we just hit and run/ Much too busy having fun] El músico se compromete con la actualidad y deja el pesimismo de lado para cantar a una sociedad que resiste [If it goes on like this I know that we will pay/ Yet every day we’re alive is another chance to change]

Thabo confiesa que no hizo el EP de manera consciente. “Me pregunté porqué la música que escuchaba no reflejaba las conversaciones que tenía con mis amigos. Eso me llevó a descubrir músicos que hablan de estos temas y al final las canciones vienen a ti porque has mostrado interés”.

El discurso responsable del artista residente en Huddersfield, Reino Unido, no es una impostura. Antes de este nuevo trabajo presentó “Ruffled Feathers”, otro puñado de canciones que guerrearon para clamar contra la manipulación en nombre de la democracia, el hurto tapado como recesión o la morfina diaria empaquetada por los medios de comunicación. Un preámbulo que fijó su discurso a ritmo de soul y r&b.

Thabo invita a no formar parte de la ilusoria fiesta que los poderes políticos y económicos han organizado gracias a temas como World War Free, Sex Sells o Run & Tell. Anima a generar cambio sin discursos superficiales [As long as the beat is right / you can say whatever your like] y demanda responsabilidad gubernamental. Advierte del consentimiento a líderes y personalidades que tienen el gusto de no hacer nada [Run and tell the world/ that we have been invaded by the shameless/ who just want to be famous/ for nothing at all] y indaga para buscarle las vueltas al status quo.

Sonidos contra las ataduras
Thabo escribe contra la normalización de la prisa. “Vivimos por lo inmediato y olvidamos lo que lleva tiempo. Hay un proceso, un ritmo”, reconoce. Su firma por el sello Virgin le abrió los ojos de una industria constreñida. Pronto descubrió que su mensaje no podía estar supeditado a las presiones económicas y dejó la compañía musical. Pero, tras ocho años con el grupo Thabo and The Real Deal, también ha llegado el momento de crear en solitario “una banda sonora para el individuo que quiere ser mejor persona y quiere librarse de su baja autoestima”.

El músico zimbabuense se ha olvidado de las etiquetas y busca un sonido que se acople a su visión del mundo. Eso es lo que Thabo traduce como “sonidos para una liberación futura”.

“Venir de África tiene un gran significado en cómo escribo mis canciones. No supe lo que era ser africano hasta que dejé el continente en el 2000. No entendía lo que significaba porque nunca había visto a un africano guay. En mi mente toda la gente negra así eran estadounidenses. Cuando era un niño pensé que tenía que ser estadounidense para molar. Cuando llegué al Reino Unido me di cuenta que me había colonizado a mi mismo. “Future Liberation Sounds” me permite liberarme de esas imposiciones y potenciar mi africanismo”, explica.

Pero no hay que olvidar que es un proceso de acción de futuro. Un cambio continuo que invita a la superación. “Hay un África del futuro que comienza a abrir puertas. Estoy buscando la música que sonará en el continente dentro de 200 años. África tiene que liberarse de lo que sabe de ella misma en la actualidad para convertirse en un mejor lugar”.

3MA, el encuentro transcultural africano de cuerda

3MA representa la armonía cultural entre Malí, Marruecos y Madagascar. La primera sílaba de estos países conforman el nombre de un proyecto formado por Ballaké Sissoko, Driss El Maloumi y Rajery.

Ballaké Sissoko toca la kora, el instrumento tradicional de 21 cuerdas del África occidental. El maliense es, junto con su amigo Toumani Diabaté, uno de los máximos exponentes de la cultura griot en la actualidad. El marroquí Driss El Maloumi busca en el Mediterráneo la confluencia entre lo árabe, lo bereber, lo occidental y lo subsahariano. Recoge en su oud, el laúd árabe, las distintas músicas de esta encrucijada geográfica. El trío lo completa Germain Randrianarisoa, más conocido como Rajery. El malgache es un referente de la música de su país y a pesar de la amputación de su mano derecha, es denominado como el príncipe de la valiha, cítara circular de 18 cuerdas hecha de bambú y característica de Madagascar.

Los tres tomaron con entusiasmo la oportunidad de trabajar juntos y reunir sus instrumentos para desarrollar un sonido que va más allá de las individualidades. El proyecto surgió en 2006 cuando El Maloumi y Rajery coincidieron en Agadir. Posteriormente el músico marroquí fue invitado a Madagascar por el Instituto Francés y se forjó una colaboración a la que posteriormente se sumaría Ballaké Sissoko. “Lo que es admirable es la unión de tres culturas diferentes, tres personas distintas, tres instrumentos y tres países”, explica Rajery a Wiriko en Fez.

El músico malgache además resalta la celebración de lo africano como reclamo creativo ya que normalmente en lugares como Madagascar se piensa más en la influencia europea que en la de África.

3MA salvaguarda el patrimonio cultural griot, bereber y malgache mientras investiga nuevos retos expresivos. Los instrumentos crean un lenguaje común ligado a un universo suave y místico sin olvidar los sonidos enérgicos y arrebatadores. “Como griot es muy importante para mi poder conocer otras culturas. Me encanta cómo suenan los tres instrumentos juntos”, apunta Sissoko.

Comenzaron a desarrollar melodías en sus primeros encuentros y para 2008 publicaron un trabajo homónimo. Desde entonces han mantenido sus carreras en solitario aunque sin perderse de vista. También han formado parte de diversos proyectos e incluso han coincidido en “Las Rutas de la Esclavitud” y “Hesperion XII”, propuestas musicales lideradas por Jordi Savall. La colaboración es para 3MA un eje de desarrollo creativo y permeabilidad. Ya lo expresó Sissoko a Wiriko en una anterior entrevista: “No se puede vivir con la kora guardada en una habitación. Hay que dar y recibir y esa es la principal razón por la que he realizado tantas colaboraciones con otros músicos”.

Ahora, tras una década lanzan Anarouz. Este nuevo álbum testifica la sinergia de las tres culturas y expone la madurez musical de unos artistas que acunaron a los asistentes en el jardín Jnan Sbil de Fez bajo el marco de la 24ª edición de Festival de Músicas Sagradas del Mundo.

3MA anoche en el Jardín Jnan Sbil de Fez / Foto: Ramón Fornós

La luna gibosa creciente regaló ayer una noche luminosa y romántica. La brisa suavizó el calor e incluso las ranas se sumaron al espectáculo con un croar casi inoportuno y que añadió magia de la velada. 3MA puso a la kora, el oud y la valiha sobre el escenario. Los cantos en bamana, malgache y árabe transportaron a los espectadores a Bamako, Agadir y Antanarivo en un viaje intercultural donde la tradición se fundió con nuevos horizontes musicales, esencias y colores.

La presencia de 3MA casa con la misión del Festival de Músicas Sagradas del Mundo de Fez de compartir valores como la tolerancia a través de las artes, según expresa el presidente del presidente del festival, Abderrafi Zouiten. La música se presenta como convivencia y una respuesta actual a los problemas globales. Sin embargo, Driss El Maloumi explica cómo en demasiadas ocasiones son abordados con estas cuestiones migratorias y de refugiados por el hecho de ser africanos mientras que otros artistas no son preguntados por lo mismo: “Estamos proponiendo un trabajo artístico, una concepción estética y una acumulación de saber hacer desde los viajes y de la cultura de cada uno. Se puede juzgar lo que nosotros hacemos en relación a lo que hace todo el mundo. No estamos para crear una sensibilidad especial para con los refugiados aunque es cierto que el tema nos concierne. Nosotros trabajamos para crear algo novedoso y puramente artístico”.

Fez reivindica los saberes ancestrales en su festival de música sacra

Latonero en la plaza Seffarine de Fez/ Foto: Gramma Photography

El sonido seco de un martillo es la banda sonora de la plaza Seffarine de Fez. Ante la mirada de los visitantes, un joven artesano golpea el latón al compás. Evoca a un martinete. La imagen coreográfica y musical desafía a los tiempos modernos y recuerda a los maestros que transmitieron el conocimiento de unos de los oficios más antiguos de la medina.

Fez llama y el mundo escucha. La ciudad marroquí acoge esta semana la 24ª edición del Festival de Músicas Sagradas que se inició el pasado viernes con el espectáculo “Creación de inauguración”, una reivindicación a lo artesano.

Los saberes ancestrales son la temática de la presente edición el festival. Fez es defensora del patrimonio artesanal cuyo centro creativo es la medina. El contexto sagrado en el que el artesano transfiere su saber se presenta como amparo de la tradición a la vez que un modelo de renovación de la antigua manera de vivir.

“Las raíces de lo artesanal están completamente ligadas a la espiritualidad. La mayoría de los oficios tienen relación con lo sagrado”, explica el director artístico del festival, Alain Weber.

Por ello Weber concibió una gala inaugural para indagar en la mitología detrás del trabajo de forjadores, alfareros o curtidores y equiparar su labor a la defensa de la tradición oral de griots, shaers y rwayyes. Estos artesanos de la música configuran un punto de partida para encontrar también la espiritualidad del genio humano en las creaciones en piedra, acero, arcilla, vidrio o madera. “Hablamos de la música, la danza o la poesía pero olvidamos la tradición artesanal”, recuerda el director artístico.

Intercambio sagrado y profano
El Festival de Músicas Sagradas, organizado por la Fundación Ibn Battuta y la Fundación Espíritu de Fez, es una oportunidad para ser testigos del acercamiento cultural entre civilizaciones. El cartel incluye distintas noches sufís, una velada de música andalusí, el coro góspel de Soweto, el compositor nacido en Sarajevo Goran Bregovic, el trío 3MA, el cantaor Jesús Mendez o el violagambista Jordi Savall, entre otros.

Más de veinte países están representados en una edición que combina además cantos litúrgicos ortodoxos, hebreos, gregorianos y jesuitas haciendo que Fez vuelva a otorgar un espacio para la pluralidad religiosa. La programación intenta exponer una música sacra que preserve su identidad a la par que es atractiva para el espectador, como reconoce el director artístico, Alain Weber.

Issam Serhan y Jesús Méndez durante la gala inaugural del festival / Foto: Ramón Fornós

Lo secular también tiene cabida en un festival en el que se reduce la línea divisoria entre ambas modalidades. “Hay artistas contemporáneos que están inspirados por una visión sagrada de la vida pero no son necesariamente personas religiosas. Simplemente la están utilizando para expresar emociones y sentimientos. Por eso la idea de lo sacro ha cambiado totalmente en los últimos 20 años”, explica Weber.

El Festival de Músicas Sagradas de Fez se cimenta desde el hermanamiento y la convivencia. Se fomenta una espiritualidad libre y sin imposturas que no esté directamente ligada a la religión. “[El objetivo del festival] es mostrar un espíritu de tolerancia, diálogo entre diferente culturas y civilizaciones y crear un muro contra el extremismo y la radicalización”, explica presidente del festival, Abderrafi Zouiten.

Skinflint, la referencia botsuana del heavy metal africano

El heavy metal como el punk son estilos que tienen un hueco en el continente africano desde hace décadas. De hecho, Botsuana se ha convertido en los últimos años en el país de referencia del heavy metal africano donde han surgido diferentes grupos como Skinflint.

Esta banda, que nació en 2006, es en la actualidad un referente del panorama musical de Botsuana. Está formada por Giuseppe Sbrana, vocalista y guitarrista, el bajista Kebonye Nkoloso y la batería Alessandra Sbrana. Aunque la batería dejó el grupo tan sólo un año más tarde, en 2012 dio la sorpresa y regresó para formar parte de nuevo de este proyecto. En sus 12 años de trabajo han lanzado un total de seis álbumes entre los que destacan “Iklwa”, “Nyemba” o “Chief of the Ghosts”. Su último trabajo, “Skinflint”, fue publicado el pasado 1 de junio y ya está dando mucho de qué hablar.

Wiriko. ¿Cómo surgió Skinflint?
Giuseppe Sbrana. Skinflint surgió de la unión de dos elementos clave: la cultura africana y el heavy metal. Nuestra música está muy vinculada a la espiritualidad africana y a la mitología, pero la base del heavy sigue ahí. En 2006 dimos nuestros primeros pasos.

W. Seguramente muchas personas se sorprenden al oír hablar de esta fusión ¿Qué le diríais a aquellos que opinan que el heavy metal no puede ser africano?
G.S. Sencillamente les diría que no creyeran en los estereotipos. El arte de verdad no entiende de fronteras. El origen de un estilo musical no impide que llegue a otras partes del mundo.

W. Skinflint tiene la habilidad de mezclar este género con música tradicional africana. ¿Qué importancia tienen para vosotros las raíces africanas?
G.S. Creo que el ambiente que rodea a los músicos puede tener un impacto muy importante, especialmente en la producción artística. En nuestro caso, las raíces africanas están presentes en las letras que escribimos y en otros aspectos de la música que creamos.

W. ¿Cuáles creéis que son las principales razones que han hecho que el heavy metal tenga tanto éxito en Botsuana?
G.S. Desde mi punto de vista una de las razones del éxito del metal en nuestro país se debe a que Botsuana aún permanece a salvo de ciertas tendencias sociales muy extendidas en otros países. De alguna manera esto ha facilitado cierta libertad entre los artistas para explorar.

W. ¿Qué grupos y artistas han influido a Skinflint?
G.S. Las influencias son muy variadas, pero diría que Black Sabbath, Iron Maiden y Jimi Hendrix son las principales. Además recibimos el influjo de algunas corrientes originales de blues y, por supuesto, nos inspiramos en la cultura africana, como la música tradicional borankana y diferentes ritmos africanos.

W. Habéis publicado nada menos que seis discos a lo largo de vuestra carrera ¿Qué podéis contarnos sobre vuestro último trabajo?
G.S. Nuestro último trabajo se lanzó el pasado 1 de junio y decidimos ponerle el nombre del grupo “Skinflint”. Para que este sexto trabajo saliera adelante hemos trabajado con Into Records.

W. ¿Qué países han acogido mejor vuestra música?
G.S. A través de todo el apoyo online que recibimos se puede decir que tenemos seguidores en muchos lugares del mundo. Nos resulta muy difícil determinar qué países nos han acogido mejor.

W. Habéis realizado dos giras por Europa en 2014 y 2017. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Habéis notado alguna diferencia entre ambas ocasiones?
G.S. Creo que la reacción fue increíble y tuvimos una bienvenida muy calurosa por parte de la audiencia. Tengo que decir que al principio había muchísima curiosidad por nuestro estilo de música y al final se convirtió en apreciación. Obviamente teníamos mucha más experiencia en el tour del año pasado, lo que hizo que nuestra gira fuera tan impactante. ¡Esperamos volver pronto de gira por Europa!