Angelique Kidjo canta en español para rendir tributo a Celia Cruz

Si en 2018, la cantante beninesa más internacional y tres veces ganadora de premios Grammy, quiso rendir tributo al álbum Remain in Light de Talking Heads, este 2019 es el turno de la cubanía de la Reina de la Sala: Celia Cruz. Con el álbum ‘Celia’, que vio la luz el pasado viernes 19 de abril de la mano de Verve y Universal Music France, Angelique Kidjo recoge diez de los temas que la cubana grabó durante la década de los cincuenta y sesenta junto a la Sonora Matancera, actualizando y volcándole patrimonio africano a grandes clásicos como ‘Cucala’, ‘La vida es un carnaval’, ‘Sahara’, ‘Baila Yemayá’, ‘Toro Mata’, ‘Eleguá’, ‘Químbara’ o ‘Bemba colorá’.

Se trata de un tributo genuino y mestizo que acerca, de nuevo, África a Cuba y Cuba a África, en una casi perenne relación humana y sonora que emerge y se re-escribe década a década — y siglo a siglo—, y que encontramos en infinidad de proyectos musicales que brotan a lo largo y ancho de la costa atlántica africana desde que la radio se instaló en África, a principios del siglo XX. Además, cuenta con genialidades como las del baterista Tony Allen, arquitecto de uno de los estilos más exportados del continente —el afrobeat—, polinizando la cumbia, los boleros y el reguetón con trazas de ethio-jazz, sonidos mandingas y rumba congoleña. Esa misma que se gestó por la influencia de grandes nombres como Ray Barretto al pisar suelo africano, y que son símbolos de un complejo mestizaje cultural que tienen en Miami, La Habana, Kinshasa, Nueva York, San Juan de Puerto Rico, Bamako o Cotonú sus nidos compartidos de gestación global. Otra forma de seguir demostrando que África ha contribuido enormemente en la creación de estilos tan famosos como los que emergen de Cuba.

Descoloniza tu iPod 2019 (III)

LPs

Ahmed Ag Kaedy –  Akaline Kidal (1 de marzo, Sahel Sounds)

La tradición folk tuareg se destila en las 12 pistas a voz y guitarra acústica el nuevo álbum de Ahmed Ag Kaedy, ex-líder de la banda Amanar. Procedente de la convulsa ciudad de Kidal, su exilio en el norte de Mali y la guerra civil que lo expulsó de su hogar ante la amenaza de que si volvía se le cortarían los dedos, es el hilo con el que teje un álbum sombrío y lleno de nostalgia cantada en tamashek, que ha sido grabado por el mítico sello Sahel Sounds en un sótano de Portland y con un 8 pistas en tomas individuales. Después de que en los 90, Ahmed se mudara a Libia —tal como habían hecho otros tuareg como los Tinariwen—, su vuelta a Kidal vino marcada por abrir las puertas de su casa a todos los que querían aprender música. En 2012, los extremistas pondrían fin a su iniciativa, quemando su hogar. Pero la esperanza de que un día sus sueños vuelvan a hacerse realidad son el impulso del disco Akaline Kidal.

Laurent Assoulen – Black Blank (7 de marzo, iM Laurent Assoulen)

El tercer álbum del pianista Laurent Assoulen, quién antes de dedicarse plenamente a la música lo hacía en el mundo de los perfumes, nos lleva a varios viajes olfativos inesperados e introspectivos que se inspiran de sus viajes por Ruanda, Angola y Uganda. Incorporando sonidos como el Erhu, el violín chino, y la Kora, el arpa de 21 cuerdas del África Occidental —interpretada por Baba Sacko— en diferentes piezas, casa a la perfección África con el jazz, creando nuevos universos de contrastes muy interesantes que causan una experiencia sensorial que nos obliga a agudizar los sentidos. En la portada de Black Blank: el lago Kivu de Ruanda ya es una declaración de intenciones.

Blick Bassy – 1958 (8 de marzo, No Format)

Uno de los lanzamientos más esperados de Wiriko para este 2019 es el del nuevo disco del camerunés afincado en la Francia rural: Blick Bassy. Un auténtico himno a Ruben Um Nyobé, el líder de la independencia de Camerún —una de las más sangrientas de África— que fue asesinado por las tropas francesas en 1958. Después de que su Akö fuera banda sonora de anuncios de Apple, el álbum repasa en lengua bassa la historia de Nyobé, en paralelo a la de sus propios padres, que se tuvieron que esconder de las fuerzas francesas en la selva tropical. Bassy cuestiona, en este álbum,  a la juventud camerunesa y cómo se han olvidado de la historia y dejado seducir por las falsas promesas de Occidente; y advierte de problemas como el alcoholismo, bien arraigado en el continente, acusando a los cameruneses modernos de sabotear a su propia patria. Con su voz aterciopelada y su banjo, Blick Bassy destella luz sobre mensajes enojados en un álbum que pretende sacudir a la juventud africana en un anhelo de retomar los temas pendientes y hacer justicia a los abuelos que llevaron África a las emancipaciones nacionales. ¡Bravo Blick!

Trans Kabar – Maligasé (15 de marzo, Discobole records)

La música maloya y el rock se electrifican en el álbum debut de Trans Kabar, una banda parisina liderada por Jean-Didier Horeau, sobrino del gran músico Danyèl Waro. Cantado en criollo, malgache y comorano, el disco innova desde Francia manteniendo intacto el espíritu de la tradición que celebra la diversidad cultural de la isla de Reunión. Junto a su amigo y guitarrista Stéphane Hoareau, de Reunión, Jean-Didier halla la pareja perfecta para retornar a sus orígenes, que nutren con el bajista de jazz Théo Girard y el baterista Ianik Tallet, para enderezar el caldero de ritmos Maloya con poesía criolla cantada por Jidé con suavidad y respeto a la espiritualidad inmanente del estilo.

Ibibio Sound Machine – Doko mien (22 de marzo, Merge Records)

Su canción The Chant invadió las pantallas de nuestros hogares gracias a un anuncio de coche, el del SEAT Arona. Radicados en Londres pero imponiendo los sonidos pop más frescos y urbanos de Ghana y Nigeria, Eno Williams y su banda Ibibio Sound Machine vuelven a mostrar la fuerza de su funk, post y electro-punk y R&B contemporáneo con su tercer álbum Doko Mien. Con los sintetizadores ochenteros como columna vertebral e influencias de Talking Heads, Prince y Tony Allen, Doko mien es un álbum sólido y consagrado a la pista de baile, que bien se puede concebir como un trabajo de “electropop retro”. 11 pistas que trazan un puente musical entre dos megaciudades contemporáneas —Lagos y Londres— a las que las unen más cosas de las que las separan.

Conti Bilong – It’s Time! (22 de marzo, Quart de Lune)

El baterista camerunés Conti Bilong, también vocalista, arreglista y compositor, había trabajado hasta ahora con Manu Dibango defendiendo su Soul Makossa Gang en sus giras mundiales. Establecido en París desde principios de la década del 2000, ha actuado junto a grandes como el desaparecido Papa Wemba, Mory Kante, Cheick Tidiane, Oumou Sangaré o Ray Lema. Ahora, diez años después de su último trabajo, nos deleita con su tercer álbum, cantado en douala, inglés y francés. Tras su debut Africa World (2005), donde la makossa coquetea con el jazz y el funk, y Bana (2009), que contó con la colaboración de Manu Dibango, este 2019 es hora de dar a luz Ya es Hora (para traducirlo de alguna manera), junto a su esposa, la violonchelista Juliette Maeder, un álbum sencillo y fresco que pretende sintetizar todas las aventuras musicales vividas durante los últimos años alrededor del mundo y que se presenta como un trabajo optimista y con vocación de universalidad. 

Malik Djoudi – Tempéraments (22 de marzo, Cinq 7 Music / Wagram Music)

El segundo disco del francés de ascendencia argelino-vietnamita Malik Djoudi, evoca una atmósfera de electro-pop minimalista y rica en un conjunto de 12 piezas que lo sitúan entre los preferidos de los amantes de la electrónica europea. Incluyendo un dueto con la heroína de la música francesa Etienne Daho, su voz suave y etérea impulsa melodías y armonías coloridas, revelando una búsqueda de perfeccionismo en los atrevidos arreglos electrónicos que nos regala Djoudi. Sus letras poéticas y autobiográficas mezclan hábilmente tonos y atmósferas diversas con estados de ánimo y colores que nutren una paleta cálida que tiende a ser fría y relajada, lejos de los sonidos urbanos que resuenan en la Argel de hoy…

Maya Kamaty – Pandiyé (28 de marzo)

Después de Santié Papang (2014), la cantante reunionesa regresa abriendo nuevos senderos a la música maloya. Hija de Gilbert Pounia, cantante y músico, fundador de la banda Ziskakan, y Any Grondin, narradora de renombre, la joven recoge sus experiencias en Montpellier o París, y sus giras por Estados Unidos, para retornarlas a la isla. Con influencias de Ibeyi, Portishead, Massive Attack, funden el kayamb y la tradición maloya a los sonidos globales. Con mensajes explícitos sobre los “viejos monstruos” de la Reunión, o el daño causado por las malas lenguas en las redes sociales, ataca a los prejuicios y la xenofobia que parece calar en el mundo.

Mdou Moctar – Ilana: The Creator (29 de marzo, Sahel Sounds)

El guitarrista tuareg nigerino Mdou Moctar fabricó su primera guitarra con un trozo de madera con cables de freno de una bicicleta vieja. Pero la escasez nunca fue un problema cuando el talento y la creatividad inundan el ser humano. Y eso queda patenten en su primer álbum internacional. Tras su primer disco (Anar, de 2008), grabado gracias al teléfono móvil, Sahel Sounds lo incluyó en su álbum Music From Saharan Cellphones. Ahora, con Ilana (The Creator) el blues y el rock del siglo XXI ponen el foco en el estilo assouf, sin olvidar la crítica y la responsabilidad del peso colonial en Níger: “Somos esclavos modernos”. “Nuestra herencia es tomada por los franceses / Ocupando el valle de nuestro antepasado”, decían a Pitchfork. Además, Moctar no olvida en este álbum la difícil situación de las mujeres en su país: “Quiero que el mundo entienda que las mujeres del desierto necesitan ayuda. No tienen agua para beber, no hay medicina en los hospitales”. Música con conciencia social.

YoungstaCPT – 3T (29 de marzo)

El debut discográfico del rapero sudafricano YoungstaCPT, pone de manifiesto cómo Ciudad del Cabo es hoy una escala ineludible para la gran escena del hip hop mundial. Con el álbum 3T, el joven capetoniano toma la misma receta de singles que ya había presentado anteriormente, pero con un aire de reivindicación social más fuerte, centrándose en su experiencia como negro en la era post-Apartheid. Las drogas, el gangsterismo o la corrupción son algunos de sus temas preferidos, con una preocupación especial por la marginación e invisibilización de los negros en el llamado país del arcoiris. Con 3T, Youngsta rinde homenaje a sus antepasados ​​y las generaciones que lucharon para que la juventud sudafricana pueda disfrutar de la libertad que tiene hoy.

EPs

Maajo – Sèmbè (1 de marzo)

Después de un primer EP aclamado, Tropic of Tulli, remezclado por grandes nombres como Luke Vibert y Dengue Dengue, Maajo está de regreso con una colaboración con Ismaila Sané. Nacido en Coubalan, al sur de Senegal, Ismaila comenzó su carrera como bailarín y percusionista en los años 70. Desde entonces, ha seguido una extensa carrera internacional y ha trabajado con músicos como Jimi Tenor y Piirpauke. Ahora, con base en Finlandia, presenta junto a Maajo dos canciones cantadas en diola, una de las lenguas de la región senegalesa de la Casamance. La canción “Sèmbè” es una mezcla de reggae, disco y ritmos dancehall, mientras que “Anaata” es un disco dub oscuro y suave.

Kokoroko – Kokoroko (8 de marzo, Brownswood)

La escena jazzística de Londres tiene en esta banda de 8 miembros liderada por mujeres jóvenes y con Sheila Maurice-Gray al frente, una de sus puntas de lanza en cuanto a innovación y originalidad. Tras aparecer en la compilación de jazz londinense We Out Here, que documenta la vibrante nueva escena de jazz underground de Londres y hace justicia a las aportaciones musicales de la diáspora africana de Reino Unido, hace un año, el EP debut de KOKOROKO —que significa “ser fuerte” en Orobo, idioma y etnia de Nigeria—, se presenta como un tributo a los grandes de África Occidental a través de una reinterpretación de los ritmos popularizados por Fela Kuti, Tony Allen, Pat Thomas o Ebo Taylor.

“Hacemos la música de los valerosos, de los espíritus de la naturaleza”

Hace ya cuatro años que Bamba Wassoulou Groove debutaron con Farima (2015, Label Bleu/Discovery), un disco donde el percusionista Bamba Dembélé —miembro de la banda Super Djata o de los legendarios Super Rail Band de Bamako—, el baterista Maguett Diop y el guitarrista Moussa Diabaté, resucitaban el estilo rockero del maliense Zani Diabaté, otro de los varios apodados “Hendrix africanos”. Cuatro años donde la banda ha girado por escenarios de prácticamente todo el mundo, hechizando con grandes dosis de funk, pulsiones bambara y lo que RFI ha llamado “poder telúrico”, y donde han tenido tiempo de tejer un nuevo disco que van a presentar en las próximas semanas por Bélgica, Francia, Holanda o Taiwan.

 

Ahora, antes de volver a pisar España para ofrecer tres citas ineludibles, explican a Wiriko: “Hasta ahora hemos visto en el festival Pirineos Sur y en La Mar de Músicas que al público español le va la marcha, así que para nuestros conciertos en Barcelona, Zaragoza y Madrid esperamos más de lo mismo, pero en versión club, así que suponemos que el público nos va a transmitir su calor y su energía y nosotros les vamos a hacer bailar hasta que no puedan más con nuestro Groove…”we want to groove you very much”, dice Maguett emocionado.

Bamba Wassoulou Groove provienen de Wassoulou y Ganadougou, dos regiones del sur de Mali donde la música impregnada de funk y de blues forma parte del paisaje y del carisma social. El sonido wassoulou, popularizado e internacionalizado por cantantes como Oumou Sangaré, Sali Sidibé o Nahawa Doumbia, tiene como elementos centrales el kamelengoni —una especie de arpa de seis cuerdas— y el dosongoni —un instrumento moderno considerado sacro y vinculado a los cazadores—. Bamba Wassoulou Groove recoge la esencia modernizadora de estos estilos y los propulsa fuera de las fronteras malienses, donde resuenan aires de renovación constantes y de orgullo nacional por la cantidad de músicos, tanto consolidados como emergentes, que inspiran a otras naciones africanas y de fuera del continente.

“No hacemos música de los griots mandingas, ni de la aristocracia…hacemos la música de los valerosos, de los espíritus de la naturaleza , de los antiguos cazadores”, confiesan sobre el sonido de la banda. “No hay homenajes ni alabanzas, es música del pueblo, que tocamos en las fiestas, en los bares…es una música que en seguida calienta el ambiente, hace bailar“, subraya Maguett sobre la personalidad del grupo. Y confiesa que se sienten más cómodos en el directo que en estudio, lo cual les ha valido ser considerados “una poderosa e irresistible ola de felicidad extática” en sus directos, por Upside News. 

La formación, con tres guitarras (Dramane Diarra, Moussa Diabaté y Bayini Diabaté), bajo (Papis Diomana), batería (Maguett Diop) y voz (Ousmane Diakité), además de congas (Bamba Dembelé —fallecido en 2017—) es una muestra de lo que se cuece a día de hoy en Bamako y de la importancia de concebir la música como un fenómeno vivo y hecho para el baile. “Queremos ser eléctricos sobre el escenario, sonar con potencia, con energía. Somos una banda de guitarras eléctricas, instrumento fundamental en el grupo“, explica el líder de la formación, que no solo electrifica viejos clásicos malienses sino que también compone nuevas melodías Bamana.

A punto para presentar la estrena internacional de su nuevo álbum, titulado  DANKÉLÉ Live sessions, dicen: “Estamos muy contentos de que un sello tan importante como Lusafrica se haya interesado por nosotros y vaya a distribuir nuestro nuevo disco por todo el mundo. ¡Ultimamente no paran de suceder cosas buenas en este grupo!“.

Estas son sus próximas fechas

¿Te los vas a perder?

27 Marzo – Barcelona – Apolo  Canibal – 21:00 hrs

28 Marzo – Zaragoza – Las Armas – 21:00 hrs (gratuïto) 

29 Marzo – Madrid – Independance Club – 23:30 hrs

Si quieres una de las entradas dobles que sorteamos para sus conciertos en Barcelona y Madrid solo tienes que contestar a la siguiente pregunta y mandarla, junto a tu nombre completo y DNI a info@wiriko.org con el asunto “SORTEO ENTRADAS BAMBA WASSOULOU GROOVE”: 

¿Cuál es el instrumento fundamental de Bamba Wassoulou Groove?

Las personas ganadoras serán contactadas vía email en un plazo máximo de 24 horas.

¡Consigue ya tus entradas gratis y no te pierdas a esta maravillosa banda maliense!

Descoloniza tu iPod 2019 (II)

Yugen Blakrok – Anima Mysterium (1 de febrero, IOT Records)

El misticismo, lo cósmico y el afrofuturismo están de moda, y algunos lo utilizan como una forma de contestación post-colonial. Es el caso de la MC sudafricana Yugen Blakrok, que tras su debut en 2013 con Return of the Astro-Goth, presenta su segundo álbum, titulado Anima Mysterium. Tras haber sido invitada a grabar un tema con Kendrick Lamar y Vince Staples en 2018 que fue incluido en la mediática película Black Panther, su nuevo disco ya ha causado impacto en Sudáfrica con dos videoclips: Carbon Form y Picture Box. En apenas cuatro  semanas, este álbum de trip-hop ha sido destacado en la playlist oficial de Spotify de hip-hop africano, sonando en BBC 6 (sobre todo con Mary Ann Hobbs) o en la playlist de viernes en el New York Times. Además, en breve, ofrecerá un concierto en directo en RFI…

Mayra Andrade – Manga (8 de febrero, Sony)

Cinco años después de su último álbum, Lovely Difficult, Mayra Andrade ha dejado que emergiera de forma natural y a fuego lento una nueva maravilla. Tras mudarse a Lisboa, su nueva base de operaciones, después de haber vivido en su Cuba natal, su Cabo Verde de raíz, Senegal, Angola, Alemania o París, Manga refleja una síntesis de influencias que lleva impresas en la voz y en el alma. Su 5º álbum de estudio, que incluye afrobeat, músicas urbanas y ritmos tradicionales cabo-verdianos cantados en portugués y crioulo caboverdiano, ha sido grabado entre París y Abidjan, y es una muestra de la paleta de colores rica y variada que emerge de una generación de caboverdianos esparcidos por el mundo, pero que llevan la estela de la tradición de sus orígenes. Andrade vuelve a demostrar una elegancia innata en su forma de componer e interpretar, dejando al aire que no precisa de grandes atributos para brillar.

Angel Bat – The Oracle (8 febrero)

La clarinetista, compositora y vocalista Angel Bat, debuta con un álbum único y espiritual. Grabado usando solo su teléfono celular desde Londres, Reino Unido hasta RSA en Ciudad del Cabo, el álbum debut de Angel Bat Dawis The Oracle ha sido realizado de forma integral por ella misma, doblando y mezclando todos los instrumentos y voces. Un álbum vibrante de jazz libre que explora las experiencias negras en nuestra sociedad.

Kel Assouf – Black Tenere (15 febrero, Glitterbeat Records)

El trío Kel Assouf, cuyas raíces se fusionan desde el Sahara de África Occidental hasta la Bélgica europea, toman la música Tuareg y rompen barreras musicales, rugiendo tanto rock and roll, funk como pistas más melodiosas y meditativas. Producido por su propio teclista Sofyann Ben Youssef (de Ammar 808), el tercer álbum del trío, Black Tenere, desprende un mensaje de tragedia y desafío que describe la lucha de los tuaregs, o Kel Tamasheq, su nombre preferido en el África post-colonial. Un álbum multicultural, reflejo de la diáspora tuareg, que es de lo más interesante que hemos escuchado últimamente.

Nubiyan TwistJungle Run (15 febrero, Strut Records)

Nacidos en Leeds, Nubiyan Twist, la macro-banda de neo-soul formada en 2015 por 12 músicos de diferentes procedencias, lanza un disco impecable que cuenta con colaboraciones de lujo del arquitecto del Afrobeat, Tony Allen y el pionero del Ethiojazz, Mulatu Astatke. El jazz, el soul, el hip-hop, la bossa nova, el dance-pop de África Occidental o la electrónica, son las principales fuentes de alimentación del álbum Jungle Run, un disco que muestra el carácter camaleónico de una formación liderada por la inimitable y atemporal voz de Nubiya Brandon. La participación de estrellas como el ghanés K.O.G. en temas como ‘Basa Basa’ o ‘They Talk’ muestran cómo la música es el lienzo ideal donde los artistas, tanto los de la diáspora como los propios africanos, pueden construir discursos interculturales vibrantes y seductores.

Fokn Bois – Afrobeats LOL (22 de febrero, FOKN Inc.)

Fokn Bois, que en criollo significa “putos muchachos”, es un apelativo a los chicos malotes de Ghana que, en la jerga urbana de Accra, también tiene un significado laudatorio, incluso respetuoso. Bajo este nombre, el dúo ghanés de moda —formado por M3nsa y Wanlov The Kubolor— propone un estilo de música urbana provocativa e híbrida que lleva 12 años dando guerra alterando hip hop norteamericano con Afrobeats e influencias afrocaribeñas. Su nuevo EP, que han querido titular Afrobeats LOL, es un trabajo desafiante e irónico que se sale del pop africano y que contiene una gran carga política.

África Negra — Alia Cu Omalí (27 de febrero, Mar e Sol Records)

Grabado entre Santo Tomé y Lisboa, el nuevo álbum de la mítica banda fundada en 1974 presenta nuevas canciones y algunos clásicos populares. Leyenda viva en los países africanos de habla portuguesa, su música representa la cultura de la ex-colonia portuguesa en el meridiano ecuatorial: rumba y música soukous fusionadas con puíta, un estilo de música local. La banda se hizo famosa antes de que el país lograra la independencia por haber modernizado y mostrado al mundo su capacidad de hacer música amplificada. Los santotomenses llegan ahora con Alia Cu Omalí, que significa “arena con el mar”.

Singles Destacados:

Isaac Birituro & The Abandon Rail – Yesu Yan Yan (22 de febrero, Wah Wah 45)

El productor de Leeds, Sonny Johns, también conocido como The Abandon Rail y por haber trabajado con artistas como Ali Farka Toure, Oumou Sangare, Tony Allen, Cheihk Lo o Fatoumata Diawara, presenta ahora una colaboración imprescindible con Isaac Birituro, músico ghanés provienente del renombrado linaje del virtuoso xilófono ghanés (o gyil) Kakraba Lobi. Realizado en un estudio de grabación móvil en Kalba, el single “Yesu Yan Yan” —o “bienvenido”— es la primera de las canciones que nos desvelan de este encuentro que pronto verá la luz en forma de álbum. Instrumentos de metal, caña y viento, respaldados por una abundante percusión, una línea de bajo resonante y el coro Kalba Birifore. Parte de las ganancias de este álbum se utilizarán para ayudar a la Asociación Rüt’n’Rock, que construirá una escuela en Kalba, en el norte de Ghana, y para continuar financiando proyectos musicales.

Gili Yalo – Sew Lesew (22 de febrero, Dead Sea Recordings)

El cantante y compositor israelí- etíope Gili Yalo —la voz de las raíces etíopes de Tel Aviv— está de vuelta con un nuevo single y video musical titulado “Sew Lesew” —que significa “de ser humano a ser humano” en amhárico—. Una canción sobre los refugiados, la migración y las fronteras, que llega dos años después de su debut discográfico y que ha sido grabado en Forth Worth, Texas. La canción trata sobre la crisis en las relaciones humanas y sociales que Gili percibe en Israel y en todo el mundo.

 

 

Imagen de Portada:

Mayra Andrade, por Rita Carmo (Blitz).

La música Gnawa podría ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial

Cuentas cosidas a mano y conchas que van y vienen al son de la música engalanan a los Gnawa, vestidos con largas túnicas de satén y borlas que hacen girar alrededor de sus cabezas mientras cantan, saltan y bailan. Reclamando descender de Bilal, esclavo abisinio liberado y único discípulo negro de Mahoma —según Deborah Kapchan en Traveling Spirit Masters—, su música se remonta a las canciones que los africanos negros esclavizados integraron en el paisaje cultural y social marroquí, fundando todo un modelo cultural para preservar las tradiciones y la música folclórica de sus antepasados. Ahora, todo ese legado podría ser reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, no solo reconociendo la riqueza sonora del estilo, sino además, alabando la diversidad cultural implícita en el ADN marroquí.

IMAGEN DE SABIR EL MOUAKIL.

Vinculada a las prácticas de curación a las personas poseídas por espíritus genios, la música Gnawa se ha convertido en uno de los estilos más populares del norte de África. Batería, castañuelas metálicas, laúd de tres cuerdas (guembri), vestidos de mosaico y gorras decoradas con caracoles cowry, forman parte de un estilo musical que mezcla sonidos del Sur del Sahara, tradiciones bereberes y sufíes en un frenesí contagioso, infusionado entre poesía y música tradicional indisociable del baile, que ha sido atracción turística en las últimas décadas en ciudades como Marrakech, Essaouira y Fez.

Aunque según René Basset, la palabra bereber “gnawi” significa “hombre negro”, hay quien dice que el nombre Gnawa se originó de la palabra Guinea, un lugar conocido por su comercio de esclavos especialmente durante el siglo XI. Además, tal y como cuenta la académica e investigadora Fouzia Baddouri, este estilo se remonta a un pasado remoto donde los pobres esclavos negros cantaban su miseria y sus preocupaciones diarias. 

Con una carga de antiguas canciones espirituales y religiosas afro-islámicas, y ritmos que se remontan a esas migraciones forzosas des del África Occidental hasta Marruecos, la música Gnawa podría entrar este 2019 en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Tal como lo cuenta el poeta ugandés Okot p’Bitek en su libro Song of Lawino & Song of Ocol, las canciones y bailes primitivos africanos no son solo entretenimiento, sino que también establecen vínculos entre los miembros de la comunidad, tanto entre los que están vivos como entre los que han muerto. Así que, cuando se discuta la candidatura, en la 14ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial en Bogotá, Colombia, del 9 al 10 de diciembre, muchos siglos de historia y muchas generaciones de Gnawa guardaran silencio por unos instantes.

Será la segunda vez que este estilo se postule para entrar dentro de la categoría de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. A pesar de que el género está en declive, con solo un puñado de plataformas en su defensa, como el Festival Mundial de Música Gnaoua en Essaouira —que se celebra cada mes de junio—, hay grandes esperanzas en el reconocimiento de esta rica tradición sonora. En 2014, la organizadora del Gnaoua World Music Festival, Neila Tazi, postuló ya este género. Sin embargo, la candidatura parece no haber tenido el suficiente apoyo gubernamental para garantizar su éxito, y se quedó en las puertas.

Si esta vez la presentación fuera exitosa, Marruecos contaría ya con ocho títulos en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial, incluido el Festival de la Cereza en Sefrou, la plaza Jamaa el-Fna de Marrakech, las prácticas de argán, la cetrería como una herencia humana viva y la danza marcial taskiwin del Alto Atlas occidental. Añadir la música Gnawa a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial para salvaguardar esta herencia, significaría un gran paso simbólico para reconocer la diversidad étnica y cultural de Marruecos, pero también para combatir la xenofobia de un país con un extendido racismo contra los subsaharianos.

Los sudafricanos Soweto Gospel Choir ganan su tercer Grammy

Podría haber sido para el álbum DERAN de Bombino, el primer nigerino en ser nominado a un Grammy. O el exquisito FENFO de la maliense Fatoumata Diawara. También podría haber ido a parar a manos del nigeriano Seun Kuti & Egypt 80, por su BLACK TIMES, así como para el ruso Yiddish Glory por sus Canciones Perdidas de la Segunda Guerra Mundial… Pero el Grammy a Mejor Disco de Músicas del Mundo ha sido para FREEDOM, de la banda sudafricana Soweto Gospel Choir, que acumulaban su quinta nominación y han terminado recibiendo su tercera estatuilla en la 61ª edición de los Premios, celebrados la pasada madrugada en Los Angeles.

En la presente edición, la categoría de Mejor Disco de Músicas del Mundo ha sido prácticamente monopolizada por músicos africanos. Bombino, Diawara, Kuti y los de Soweto, competían con Glory para conseguir un galardón que el año pasado fue otorgado a la banda, también de gospel, y también sudafricanos, Ladysmith Black Mambazo.

No es inusual que el talento musical africano sea encasillado en una etiqueta a parte. Desde la invención del obsoleto y ofensivo término ‘músicas del mundo’ como una etiqueta de márquetin hace más de un cuarto de siglo hemos aprendido suficiente tanto de la música en sí como del mundo en general para comprender que bajo este rótulo sigue habiendo cierto empeño de superioridad cultural que impide que DERAN de Bombino pueda figurar entre los nominados a Mejor Álbum de Rock o que Fatoumata Diawara pueda postular alguna de sus actuaciones a Mejor Interpretación de un solista pop, para poner un ejemplo.

Solo hace falta echar la vista atrás. 2012, álbum TASSILI de Tinariwen. 2014, LIVE: SINGING FOR PEACE AROUND THE WORLD de Ladysmith Black Mambazo, que repitieron en 2018. 2015, EVE de Angelique Kidjo, que hizo doblete al siguiente año, en 2016, con SINGS. ¿Pero podrían haber sujetado Tinariwen una estatuilla a Mejor Álbum de Blues Contemporáneo o de Folk? Y… ¿Por qué Ladysmith Black Mambazo o Soweto Gospel Choir no competían a mejor álbum de gospel? Lo que vuelve a remitirnos a la eterna pregunta de por qué los músicos africanos pueden optar solamente a una etiqueta tan esencialista y excluyente como esta.

Descoloniza tu iPod 2019 (I)

Inauguramos la segunda tanda de la serie Descoloniza tu iPod, esta vez para 2019, con una selección de los discos africanos más destacados del mes. Guinea, Mali, Marruecos, Camerún, Cabo Verde, Congo o Ghana, de la mano de sus músicos, cantantes y compositores más internacionales. 

Soul Bang’s – Yelenna (4 enero, Sony Music)

El nuevo álbum del cantante guineano Soul Bang’s —ganador del Prix Découvertes RFI 2016— rompe con el apodo de Jefe del r’n’b que se había labrado con sus anteriores trabajos para presentar una nueva faceta del artista que nos sumerge en la tradición Mandinga. Gestado en Costa de Marfil, las 13 pistas dan un peso muy fuerte a instrumentos tan emblemáticos como el djembe o el balafón. Engendrado como homenaje a las mujeres, a las madres, a las esposas o al amor, Soul Bang’s muestra una intención de dirigirse a un público más ámplio con guiños al Congo cantando en lingala, pero manteniendo su Soussou natal como central.

Hama – Houmeissa (18 enero)

Después del lanzamiento de su primer EP en 2015, con Houmeissa, su primer álbum, el nigerino Hama, conocido como “Hama Techno”, presenta un álbum innovador de canciones tradicionales de música electrónica emergida del desierto, con mucho techno de los 90 y synthwave. Conductor privado de un rico expatriado por las calles de Niamey, este multi-instrumentista autodidacta comienza bebe de la tradición de los pastores nómadas y, casi sin quererlo, realiza una banda sonora de ciencia ficción. ¡Puro techno de Niamey!

Bassekou Kouyate & Ngoni Ba – Miri (25 enero, Out Here Records)

El artista maliense Bassekou Kouyaté, líder de la banda Ngoni Ba, presenta un nuevo y esperado álbum que vuelve a revolucionar a los amantes del rock mezclado con sonidos populares del África Occidental. Si Ba Power (2015) situó a la banda como una de las mejores y más innovadoras propuestas sónicas de África, la electrización del ngoni en este quinto lanzamiento vuelve a sumergirnos a un sonido folk más acústico que desnuda los matices más bellos de la banda. Con colaboraciones de Habib Koité, Afel Bocoum, el Griot Abdoulaye Diabaté o del marroquí Majid Bekkas, la potente voz de su esposa, Amy Sacko, sigue siendo el rescoldo que mantiene la llama de la banda, así como de la tradición, chispeando.

Aziz Sahmaoui – Poetic Trance (25 enero, Blue Line)

El Magreb es ya hogar para algunas de las bandas de rock panafricanas más potentes del continente africano, y el marroquí Aziz Sahmaoui es una buena muestra de ello. Con voz luminosa y pluma poética, llega acompañado por su grupo de la Universidad Gnawa para presentar su tercer álbum capturando los matices, estados de ánimo y actualidad del África contemporánea. Homenaje a la literatura oral africana, “Poetic Trance” es un viaje melódico a África con piezas tan necesarias como “Nouria”, un himno a la feminidad y la libertad.

Franck Biyong – The Lamp, Light and Eye of God (28 enero, Akhetaton Records)

La música afro-latina-rock de Santana ha arraigado en Kenia, y este EP que el propio iyong concibe como “Afroecléctico”, es una bella muestra de que los prestamos culturales se pueden adaptar de forma brillante. Con instrumentistas kenianos como Asaph Uzele en el bajo, Moses Njoroge en teclados, Emma en la batería y el conjunto de percusión Debe debe, el camerunés invita al oyente a concebir su música como un estilo panafricano tras haber trabajado a medio camino entre Afrobeat con ‘Afro Bikutsi Live!’ y Jazz espiritual de los 70 con ‘Evening Prayer’.

Sauti Sol – Afrikan Sauce (31 Enero, Sauti Sol Entertainment)

Aunque parece que los de Nairobi están de capa caída, tras tocar una especie de “techo de cristal” que los mantiene en la zona de comfort de su propio estilo, vuelven a golpear con un nuevo trabajo. El nuevo larga duración —Salsa Africana— de la banda de pop keniana Sauti Sol es un conjunto de “pistas producidas de forma exuberante que fusionan la tendencia de la música africana hacia la música electrónica con la acústica”. Considerada la banda de moda en el país del África del Este, este grupo de cuatro chicos —Chimano, Bien, Polycarp (considerados la “santísima trinidad” vocal) y Mudigi en las guitarras— formado en 2005, es la banda más comercial de la ciudad de Nairobi. Bebiendo de la música coral que aprendieron en la Iglesia, su fórmula es la típica de cualquier grupo de góspel, con letras en kisuajili, inglés o lúo que chiflan a las adolescentes… pero que ya han empezado a desinflar a muchos de sus seguidores.  

Singles destacados por Wiriko

Mayra Andrade – Segredu (25 enero)

Una de las mayores voces que han salido de Cabo Verde regresa con su quinto disco “Manga” —del que ya nos avanzó este videoclip en diciembre— el título de su próximo álbum, que saldrá el 8 de febrero. Y para abrir boca, nos deleita con esta nueva joyita, que junto a Vapor Di Imigrason o Tan Kalakatan, asoma lo que tiene toda la pinta de hacerse con el podio de los mejores álbumes africanos de 2019 para las listas de éxitos más exquisitas.

Blick Bassy – Ngwa (30 enero, No Format) 

El poder visual del videoclip es indiscutible. Si a eso le unimos buena música, el vigor de su potencia será imparable. Esto es lo que ocurre con el nuevo single de uno de nuestros músicos, compositores y creadores preferidos: el camerunés Blick Bassy. “Ngwa” anticipa el cuarto álbum del músico, que se presentará el próximo 8 de marzo, y rinde tributo a Reuben Um Nyobe, líder anti-colonial de Camerún asesinado en 1958 (de ahí el título del disco) por parte del ejército francés. Una maravilla visual dirigida por Tebogo Malope aka Tebza.

Rocky Dawuni – Beats of Zion (25 enero, Six Degrees Records)

El activista y cantante ghanés Rocky Dawuni está de anticipación de nuevo álbum. Tras haber sido nominado a “mejor álbum de reggae” en los Grammy de 2016, se sumerge al pop latino y el highlife de Ghana, que refuerza con la participación de Stonebwoy, Wiyaala o Sarkodie, así como de la estrella argentina del dancehall Alika. Tras visitar Lalibela, en Etiopía y conocer las tradiciones y ritos ortodoxos, y de viajar a la India, donde conoció una cultura espiritual diferente, evoca la unión de la espiritualidad en la humanidad en su “Beats of Zion”.

Este grupo transgeneracional de mujeres del desierto está conquistando el mundo

El guembri, un laúd tradicional originario del norte de África, estaba prohibido para las mujeres, y empuñar uno significaba desafiar la tradición y la familia. Sin embargo, existen contiendas en las que por valentía de la parte más brava ganan todos. En el caso de Argelia, estas fueron libradas por las saharauis argelinas Souad Asla y Hasna El Becharia —la rockera del Sahara—, que decidieron revolucionar el mundo de la música Gnawa y sumar su energía femenina a sonidos de trance que sanan el alma. Ahora, Souad Asla vuelve al ataque con la Orquesta Lemma, en la que junto a otras doce mujeres del desértico sur argelino, conquistan escenarios de todo el mundo con una labor tanto revolucionaria como sanadora.

La banda transgeneracional de mujeres reclutadas en las fronteras del Atlas y el Sahara, en el sur de Argelia, recoge el bagaje de Souad, que ha llevado su música a hospitales psiquiátricos, a talleres para mujeres y diferentes terapias artísticas en Francia, y vuelve al origen de su arte para darlo a conocer al mundo. El grupo, formado exclusivamente por mujeres de entre 23 y 74 años, eran celebridades en bodas y ceremonias populares, pero nunca habían estado en un escenario profesional y nunca habían tocado juntas. Lejos de esposos e hijos, en el desierto, realizaron una residencia para preparar su viaje y adaptar su alegre trance a las escenas occidentales sin traicionar la mística sahariana. Así, llevan meses ganándose el respeto no solo del público occidental, sino también de sus padres, maridos y hermanos.

Souad Asla y Hasna El Becharia

“Me di cuenta de cuánto esta herencia es parte de mi identidad y cuánto extraño esta energía femenina”, explica Souad Asla en una entrevista reciente. “Quería mostrar a estas mujeres argelinas tan libres, tan serenas y orgullosas de nuestra cultura en el escenario. Es paradójico, porque viven en una región conservadora, pero en ellas hay una libertad que no he visto en ningún otro lugar. Después de la música, hablan de su vida, sexualidad, política. Y en el escenario, son libres! Por otra parte, quería reunirlas también porque, lamentablemente, esta música ancestral está desapareciendo, lo veo en cada viaje a Argelia”.

El pasado mes de octubre Souad Asla y la orquesta Lemma publicaron un álbum debut (editado por Buda Musique), y desde entonces, la banda de chicas del desierto ha hecho alarde de sus habilidades nómadas y de su cultura paseando sus canciones por algunos de los escenarios con mejor paladar de la escena musical occidental. Cuanto tardarán en pisar escenarios españoles es solo cuestión del apetito de programadores y de público. Desde Wiriko, esperamos abonar tanto como sea posible el terreno para alimentar bien las apetencias.

In Memoriam: Los músicos africanos que nos dejaron en 2018

Este año nos han dejado un buen puñado de voces vitales del panorama musical. Aquí nuestro sentido tributo a gigantes como Hugh Masekela o Rachid Taha, cuya pasión y talento permanecerán vivos para siempre entre nosotrxs.

Hugh Masekela (4/04/1939 – 23/01/2018) – Sudáfrica

Masekela, icono en su país y leyenda de la música mundial, falleció en Johanesburgo por un cáncer de próstata a los 78 años. Fue uno de los mejores trompetistas del mundo, además de compositor y cantante. Durante tres décadas, y desde el exilio, contribuyó como pocos a poner la banda sonora a la lucha contra el apartheid. Su jazz mezclado con estilos sudafricanos y música de todo el continente africano y la diáspora es un legado imperecedero.

Médoune Diallo (11/02/1949 – 10/02/2018) – Senegal

El pilar de la afro-salsa murió a los 69 años en Dakar el pasado 10 de febrero. Fue un puntal de la famosa Orchestra Baobab en los 70 y 80, y luego del grupo Africando. Diallo marcó a su generación, pero también  ejerció como “padre” de los salseros africanos que le sucedieron.

Janka Nabay (5/01/1964 – 2/042018) – Sierra Leona

El máximo exponente de la modernización e internacionalización de la música tradicional bubu falleció a los 54 años, dejando un legado crucial como etnomusicólogo y como innovador musical. Estrella local en Sierra Leona en los 90, utilizó la música bubu de la región de Temne para consolar a todo un país devastado por la guerra y volverle a hacer sentir orgulloso de sus raíces.

Philip Tabane (25/03/1934 – 18/05/2018) – Sudáfrica

Poco amante de las etiquetas y reticente a utilizar el inglés en su música y en su vida —por su legado colonial en África—, este guitarrista prominente de Johannesburgo fue una auténtica estrella del estilo Malombo Jazz durante los 70 y 80. Durante su carrera, recibió varios doctorados honoríficos que prueban la genialidad de un artista irreverente.

Kasse Mady Diabaté (1949 – 24/05/2018) – Mali

A sus 69 años, una de las voces de oro del continente nos ha dejado prestándonos pedazos de la riqueza poética y estética de la música tradicional Mande en trabajos como Songhai 2 o AfroCubism. Su voz y su conocimiento musical han sido imprescindibles para la escena musical maliense. “La idea de un Mali sin Kasse Mady es difícil de soportar”, dijo Lucy Durán en su obituario para Songlines.

Geoffrey Oryema (16/04/1953-22/06/2018) – Uganda

Exilado en Francia durante varias décadas, Oryema puso voz a las reivindicaciones para la paz y el fin de la lucha armada durante el régimen de Idi Amin en Uganda. Nos ha dejado este año con tansolo 65 años, legando varias décadas de música que contribuyeron a situar África en el mapa para algunos melómanos de Europa o Estados Unidos.

Khaira Arby – (21/09/1959 – 19/08/2018) – Mali

Conocida como la ‘reina’ de la canción Saharaui y por sus líricas en Sonrhai, Tamashek, Bambara y árabe con una pizca de Funk, la cantante y compositora maliense nos dejaba con 59 años. Enfrentada a su familia desde temprana edad para poderse dedicar a su vocación —la música—, la diva se arrimó a Farka Touré, y se labró un puesto insustituible en la escena local e internacional. Su faceta como activista la llevó a cantar contra la mutilación genital femenina o los separatistas tuareg.

Rachid Taha – (18/09/1958 – 12/09/2018) – Argelia

El icono por excelencia del mestizaje de la música raï y el chaabi argelino con el rock, el punk o el techno, fallecía de paro cardíaco con solo 59 años. Ídolo para los magrebíes migrados a Francia —de la que rehusó tener la nacionalidad—, el compromiso político de sus canciones atacó duramente contra el racismo, la xenofobia o el ascenso del fascismo en el mundo.

Malam Maman Barka ( 1959 – 21/11/2018) – Níger

Inmensamente popular en Níger, conocido en la vecina Nigeria y con largo recorrido en escenarios de todo el mundo, este erudito del biram — instrumento mítico de la región del Lago Chad de cinco cuerdas montado en una caja de resonancia con forma de canoa— y virtuoso del ngurumi —otro instrumento de dos cuerdas— ha dejado a Níger de luto. Cantó en buduma, toubou o hausa, y compuso homenajes a su país, a sus recursos naturales o a la prensa libre.

¡Mantendremos viva vuestra llama!

D.E.P.

Descoloniza tu iPod 2018 (X, XI & XII)

Última parada de la serie Descoloniza tu iPod que, durante todo 2018, os ha traído una selección de álbumes y novedades discográficas venidas desde África y/o sus diásporas. A continuación, la traca final del último trimestre del año con lo último de la música africana de octubre, noviembre y diciembre.

Dhafer Youssef – Sounds of Mirror (5 octubre, Universal Music)

El tunecino Dhafer Youssef  ha sido el músico que más ha hecho para introducir el oud al rico universo del jazz. Junto al percusionista Zakir Hussain, al clarinete turco de Hüsnü Şenlendirici y la guitarra jazzística del noruego Eivind Aarset, los músicos respirar con el mismo aliento en temas como “Humanidad”, donde atmósferas de ensueño nos evocan a un estar meditativo y espiritual.

Lemma – Femmes Artistes de la Saoura (12 de octubre, Buda Musique)

La banda femenina Lemma, proveniente de Saoura, al sur del Sahara argelino, son un exponente de la música del Saoura. A veces lenta y lánguida, a veces animada y ondulante, su estilo es reconocible por el despojo de sus instrumentos y el lugar ocupado por el cuerpo. La voz y las manos siguen siendo los principales instrumentos de su receta, a los que se unen las percusiones. Serio o trivial, el texto canta a amores decepcionantes, a relojes y tormentos insomnes, reservando espacio para elegías al Profeta o a invocaciones familiares. Las artistas indiscutibles de la banda Lemma, prometen volver a llenar escenarios de grandes festivales de Francia y del resto de Europa, como vienen haciendo desde hace algunos años.

Damily – Valimbilo (12 de octubre, Les Disques Bongo Joe)

La escena musical malgache se ha lucido este año con buenas dosis de punk y de rock, con bandas como Krisel (de la que ya os hemos hablado). Sin embargo, trabajos como el del guitarrista Damily, cuya labor musical es bien conocida en la isla desde la década de los 80, suavizan la reacción dura de otras bandas al complicado momento político, social y económico que viven los malgaches. Bebiendo del estilo tsapiky, el álbum Valimbilo, que es el duodécimo del músico, nos regala música ritual que se presenta como terapéutica. Ante la dureza del momento, bálsamo para hallar la paz en este trabajo de ocho pistas necesarias.

 

Amira Kheir – Mystic Dance (12 octubre, Sterns Music)

La sudanesa Amira Kheir, actualmente residente en Londres, presenta su tercer lanzamiento LP para Sterns Music después de View From Somewhere (2011) y Alsahraa (2014). Bebiendo de la fuente directa de las tradiciones musicales nubias del norte de Sudán y Egipto meridional, la joven nos evoca al sonido clásico del tanbur (también conocido como kissar, una antigua lira de África del Norte y del Este), que mezcla con guitarras eléctricas o inglés nunca reñidos con los patrones de llamada y respuesta. Un ejercicio de calidez musical y belleza melodica que muestra la nostalgia que impregna la fusión de su música.

Ray Lema – Transcendance (19 de octubre, One Drop)

De Kinshasa a Nueva York vía Bruselas y París, de la rumba pasando por la ópera y terminado en el océano del jazz… el septuagenario pianista congoleño lanza nuevo disco como una afirmación rotunda de su voluntad de librarse de las ataduras de la dictadura comercial y “trascender”. El que fuera director del Ballet Nacional de Zaire, lanza un nuevo disco en formato de sexteto de jazz siguiendo las premisas de Miles Davis cuando decía que el jazz es más una actitud que un estilo. Con el aura de la música de los Pigmeos como fuerza motriz y desde su Francia adoptiva, Ray Lema vuelve a mostrarse como uno de los pianistas más prolíficos de toda una generación de músicos congoleños y africanos que se han postulado como creadores imprescindibles para la música mundial.

Blinky Bill – “Everyone’s Just Winging It And Other Fly Tales” (19 de octubre, Lusafrica)

El álbum debut del músico y productor keniano Blinky Bill como solista —antes, cabeza pensante de los míticos Just A Band— consiste en 12 pistas de música electrónica, hip-hop y funk, que marcan el nuevo sonido de Kenia. Los sintetizadores y las melodías agitadas abren con un tributo al histórico Lwanda Magere, un poderoso guerrero de la tribu Luo, que es una declaración de intenciones para situar en Kenia el orgullo del savoir faire del que parece que ha sido despojado el país a nivel cultural y, en concreto, musical. Libre de influencias trilladas de Tanzania, Nigeria o Sudáfrica, Blinky Bill hace una propuesta fresca y cuenta con colaboraciones tan punteras como las de Nneka (Nigeria) o Sampa The Great (Ghana/Australia). Destaca “Oh Wah”, una canción que refleja, con la ayuda de Petite Noir y Nneka, una imagen real de la escena sociopolítica de África, y deja al oyente con un mensaje revolucionario para mira hacia el futuro.

Mariama – Love, Sweat and Tears (19 octubre, Universal Music)

Exuberantes sintetizadores sombrean las líneas dibujadas por la voz evocadora de Mariama, una parisina proveniente de Burkina Faso que se bate entre la música más jazzy y la experimentación. “Amor, sudor y lágrimas” es un álbum muy folk, muy pop y que describe un estado de confusión, soledad y tristeza con mucha luz. Un álbum decididamente moderno, alimentado por las influencias y los viajes de la cantante. Su voz esbelta, emparentada con las de Ayo o Imany, está llena sentimiento. Una oda a la delicadeza, fruto de la colaboración con Manuel Schlindwein (Selah Sue, Cody Chesnutt …) que no regala un epopeya discográfica que es un tesoro, a veces para bailar, a veces para relajarnos…

Salif Keita – Un Autre Blanc (26 de octubre, Naïve Records)

Bajo el nombre de “otro blanco”, el prodigio de la música mandinga, Salif Keita, firma lo que, ahora sí, postula como su último trabajo de estudio. A pesar de haber prometido dejar las producciones discográficas, el albino malí —que se autodefine como “un africano despigmentado”— vuelve a golpear este 2018 con un exitoso álbum de diez pistas donde encontramos a grandes voces africanas como las de Angélique Kidjo, Alpha Blondy o la estrella del afro trap MHD. El trabajo es un auténtico festival de Afro-pop repleto de mensajes de esperanza y paz, donde el profeta de Mali, considerado un auténtico militante en toda África Occidental, quiere poner punto y final a una discografía que comenzó en los años 70 con el grupo Les Ambassadeurs.

Vaudou Game – Otodi (26 de octubre, Hot Casa Record/Big Wax)

¡Una dosis contemporánea de Afro-Funk retro! La mezcla de escalas tradicionales togolesas con una sección rítmica al estilo de James Brown destinada al baile origina esta banda imprescindible para los ritmos funk de los sesenta y setenta. El compositor principal, Peter Solo, intenta conjurar los espíritus del vudú en la mayor bandera de la cultura de Togo, consigue una receta adictiva y optimista destinada al baile. Afrobeat donde el inglés o el francés flirtean continuamente con lenguas locales, tal como hicieron los ritmos afroamericanos con las cadencias africanas al llegar al continente a mediados del siglo XX. Una fiesta!

Fofoulah – Daega Rek (9 de noviembre, Glitterbeat Records)

La banda de Afro-dub basada en Londres lanza uno de los discos más progresivos e innovadores de este año. Las fallas electrónicas que abren el álbum a través de temibles y bellas canciones chamánicas, entronizan el sabar senegalés a golpe de puñetazos y melodías futuristas contadas con cuentos Wolof. La crudeza de tambores dinámicos y hábiles tejen hip-hop con trance salvaje del oeste de África, picoteos en el jazz y abrazos sinceros a diferentes culturas. Con Daega Rek, el colectivo dado al Afro-Dub se postulan como una de las bandas más innovadoras de la diáspora.

Dawda Jobarteh – I met Her Down The River (9 de noviembre, Sterns Music)

‘La conocí junto al río’. Así se titula el tercer álbum del maestro de la kora, el gambiano Dawda Jobarteh. Sus canciones contienen bellos momentos de contemplación tanto como de complejidad ejecutiva. Afincado en Dinamarca, el nieto del renombrado korista Alhaji Bai Konté; el hijo menor de Amadou Bansang Jobarteh, el músico favorito del primer presidente de Gambia; y el sobrino de Dembo Konté y Malamini Jobarteh, el dúo de kora que Sterns grabó por primera vez en 1985, Dawda demuestra cómo ha absorbido todo su bagaje cultural y lo evoca en este nuevo álbum tan necesario. Viajero mundial, mezcla múltiples influencias culturales más allá de África occidental y el norte de Europa, con interpretaciones que pasan hasta el clásico jazz “Afro Blue” de Mongo Santamaria con su kora electrificada, o incluso una exquisita versión del éxito pop de Adele, “Hello”.

Ali Hassan Kuban – From Nubia to Cairo (16 de noviembre, Piranha Records)

Esta reedición y remasterización del disco de 1988 del fallecido en 2001, Ali Hassan Kuban, es una joya. El egipcio llevó las melodías sinuosas de su música a escenarios de todo el mundo, mezclándolas con ritmos occidentales, jazz y pop estadounidense. Procedente del Alto Egipto, una tierra inundada por la construcción de la presa de Asuán, Kuban se mudó a El Cairo, donde ejerció de sastre mientras experimentaba con el clarinete y la gaita para interpretar canciones del Egipto negro. Músico de bodas hasta que se unió a un grupo de músicos de jazz de Harlem, se forjó un lugar especial internacionalmente. Ahora, quiere hacerse también un lugar entre los jóvenes egipcios, con este tributo merecido.

Farai – Rebirth (30 de noviembre, Big Dada)

El dúo experimental de hip hop de Londres, Farai, presentan su primer LP de rap punk e indie-pop, que utilizan como medio para hacer denuncia social. Infusionado con sintetizadores pop con autotune, el debut discográfico del dueto entre la vocalista zimbabwense basada en Londres, Farai, y el productor TONE —de ascendencia afro-guyanesa y galesa—, es un sugestivo retrato de la vida en el sureste de Londres. Con un espíritu post-punk vivido desde la experiencia de la diáspora africana, el dueto se es una suerte de proyecto panafricano, producto cultural de las dificultades que atraviesa la población negra, la juventud y la gente, en general, en la Gran Bretaña contemporánea y en la era del Brexit.

Tana – The Nile Project (3 diciembre, Zambaleta)

Tana es el tercer álbum de uno de los proyectos que más apasionados tienen a Wiriko desde su nacimiento: el Proyecto del Nilo. Se trata de un trabajo realizado por eruditos del sonido, de forma coherente y elegante, que nos dejan fluir por las corrientes del Nilo desde el primer suspiro. Las composiciones incorporan elementos de todos los países bañados por las aguas del río africano por excelencia, mostrando que las fronteras del continente son vaporosas y vacuas. En esta banda compuesta por hombres y mujeres que llevan consigo el legado de varios países y generaciones hallamos talentos tan imprescindible como los de la sudanesa Alsarah de Alsarah & The Nubatones o de la percusionista keniana Kasiva Mutua. Una representación contemporánea y totalmente refrescante de la riqueza de los sonido del Nilo, que ha sido grabado en Manifold Recording, Carolina del Norte, como parte de la residencia que la macro-banda realizó en NC State Live de la Universidad Estatal en Raleigh durante su gira de 2017 por los Estados Unidos. Profundo. Sobrio. Fascinante.

Descubre las demás novedades discográficas de este 2018 aquí:

Descoloniza tu iPod (I)

Descoloniza tu iPod (II)

Descoloniza tu iPod (III)

Descoloniza tu iPod (IV)

Descoloniza tu iPod (V)

Descoloniza tu iPod (VI, VII & VIII)

Descoloniza tu iPod (IX)

Afro-electrónica para la defensa de lo austral

Loya rompe los límites entre la música electrónica y la música tradicional en un mundo globalizado

*Por Yves-Laurent Sondji Mulanza Kating

Tras un par de años de silencio, el productor franco-reunionés Sébastien Lejeune, más conocido como LOYA, emerge de nuevo con su trabajo Corail, un proyecto que lanza de la mano de la discográfica francesa MAWIMBI, especializada afro-electrónica.

La espera se olvida rápidamente al darle al play. Cimentándose en su experiencia en la música electrónica, LOYA regresa a sus raíces reunionesas para afinar un sonido creativo y preñado de espiritualidad. El álbum desprende esa energía característica de las diversas corrientes culturales del océano Índico donde se baña su isla natal, La Reunión.

Con Corail, conformado por de diez pistas, LOYA realiza un viaje electro-iniciático en el que (re)descubre arrecifes musicales del Índico. Para ello, reúne a leyendas locales como el mauriciano Menwar pionero del sega tipik y el acordeonista malgache Regis Gizavo. Dos invitados que se integran sin esfuerzo a un proyecto musicalmente comprometido y que cuestiona el desarraigo y la pertenencia a un lugar, a una cultura.

A diferencia de algunos artistas de música electrónica que explotan sonidos africanos desconectados de su contexto, LOYA echa raíces con un sonido que parte de experiencias vividas y recordadas en este trabajo cuya calidad musical está a la altura de esos cuestionamientos identitarios.

Con el tema “Amba”, cuyo significado es “abajo” en criollo, confunde y extravía al oyente con la repetición e inversión de las palabras. Es una dedicatoria del artista al pueblo chagosiano, igual de desorientado por su expatriación forzada a finales de los años 60 y principios de los 70.

En aquella época, el archipiélago de Chagos era administrado por Mauricio, perteneciente al imperio colonial británico. Los ingleses impusieron la evacuación de sus habitantes con la complicidad de los estadunidenses, últimos beneficiarios de ese desahucio ilegal. Detrás de ese usufructo, se escondía el pago de una deuda de aproximadamente 14 millones de dólares contraída por el gobierno británico con el norteamericano. Las dos partes pactaron en secreto para declarar el archipiélago inhabitado y hacerse con él, forzando a los isleños a un exilio funesto. El objetivo de los norteamericanos era construir una base militar entre Medio Oriente y Asia. El islote de Diego García, la parte más poblada de Chagos, se convirtió así en un objetivo estratégico en el contexto de Guerra Fría y cuya actividad continúa en la actualidad. Esa base militar sirvió durante las guerras de Iraq (1991 y 2001) y de Afganistán (2003).

Hoy, los chagosianos siguen luchando por el derecho a volver a su tierra de origen. Una justicia que el gobierno británico sigue negándoles y les dio la última bofetada en 2016 cuando el tratado angloestadunidense fue prorrogado automáticamente por otros 50 años.

El nuevo trabajo es un tesoro que deja en trance y busca el sentido de hogar a través de los testimonios de chagosianos aún traumatizados por la expulsión de su tierra. Lo místico se une a su movida afroelectrónica y es lo que hace de LOYA un artista creativo a la par que sensible.

Corail es el segundo LP de LOYA tras Éruption (2014), donde presento su visión maloya, música tradicional de La Reunión, amplificada con ondas sintetizadas y cajas a ritmos sincopados. Entre medias lanzó el EP, Indian Ocean (2016), con el que rindió homenaje a sus orígenes tamiles y a la música carnática, característica de esa región sur de India.

LOYA se consolida como un artista creativo y sensible que ha conseguido reapropiarse su patrimonio cultural mediante la música electrónica. Corail ha sido nombrado el mejor disco en la edición de octubre de la revista electrónica francesa, Trax. Un premio que reconoce no solo al talento del franco-reunionés sino también una verdadera labor de búsqueda y a un empeño personal.

 * Yves-Laurent Sondji Mulanza Kating es un periodista freelance y creador del blog musical “Monde De Poche”, donde se publicó esta reseña de forma original el pasado 24 de octubre. 

Los ancestros que rebuscan en la música tanzana

Miembros del grupo Wahenga, liderada por el músico John Kitime / Foto: Tanzania Heritage Project

El músico John Kitime bucea en los sonidos de “los viejos tiempos” cada domingo. Durante tres horas dirige un programa donde promueve la conservación del estilo retro desde la sede de la emisora EFM en Dar es Salaam.

Son los recuerdos del panorama musical tanzano de los años 60 a los 80 y donde la retahíla de bandas incluían a DDC Mlimani Park Orchestra, Vijana Jazz, Kilimanjaro y Urafiki Jazz. La música de la época era pegadiza y además se usó como herramienta para construir la unidad nacional y la solidaridad panafricana después de años de colonialismo. Es el sonido de unas generaciones que se creían invencibles.

La Tanzania libre bailaba al ritmo de un género conocido como Zilipendwa, y que puede traducirse como “los que fueron amados”. Este swahiili jazz o rumba tanzana parece desaparecido en la actualidad, pero Kitime intenta desmontar este pesimismo a diario.

Es cierto que la nostalgia viene con argumentos. Los salones de bailes cerraron de Dar el Salaam. Otros se demolieron. Muchas grabaciones de aquella época no se han conservado y los músicos tuvieron dificultades para desarrollar sus carreras. La liberación política y económica del país en los 90 empeoró la situación e hizo que los músicos locales tuvieran que enfrentarse a los efectos de la llegada de los medios privados. El pop arrasó en las radiofrecuencias y el gobierno cortó el financiamiento. Desde hace años, la Dar House of Music and Sports se dedica más a encordar raquetas que a vender discos.

Ahora, un documental protagonizado por Kitime revive los recuerdos de una música del pasado que se resiste a morir.

Wahenga, Los Ancestros en español, es el recorrido del músico en su misión por rearmar un grupo que recupere la banda sonora de los primeros años de la independencia. La película, dirigida por Amil Shivji y Rebecca Corey, sigue la rutina de un reencuentro de viejos artistas que vuelven ilusionados a comerse el mundo.

El documental, incluido dentro de la 8ª edición del festival cinematográfico Film Africa, reivindica el Zilipendwa mientras el espectador asiste a los ensayos y a la grabación de un álbum que refleja la persistencia de Kitime para con este proyecto.

La iniciativa cuenta con la ayuda de Tanzania Heritage Project, que fomenta la conservación del patrimonio musical de Tanzania y se ha embarcado en la digitalización de la “edad de oro” de su música. Con Wahenga, tanto banda como documental, se asegura que la tradición no muera en un trabajo que no queda anclado en relamer el pasado.

La banda liderada por Kitime se adapta a otros géneros populares contemporáneos y busca inspirar a las nuevas generaciones. De ahí que se incluyan las colaboraciones de jóvenes como la rapera Chiku Keto.

Wahenga es la reunión de unos amigos enamorados por la música que a pesar de su entusiasmo luchan contra los retos del panorama musical actual. El grupo finalizó en 2015 la grabación de su disco y, tras las falsas esperanzas y varias negativas de distintos sellos discográficos, todavía esperan la oportunidad de que salga al mercado. De momento hay que contentarse con sus directos en Tanzania y algunos temas grabados con el productor Sam Jones que pueden escucharse a continuación.