Ethiogroove: la “Edad Dorada” de la música etíope

Etiopía, década de 1960. Una ola recorría los bares y salas de la capital, Addis Abeba, donde la juventud se reunía y disfrutaba al ritmo de una influyente música que hacía las delicias de la realeza. El Ethiogroove había conquistado el corazón del imperio y nacía lo que más tarde se conocería como la “edad dorada” de la música etíope. 

Pero ¿qué es el ethiogroove? Este nuevo género, no deja de ser un término generalista en el que se encuadran las nuevas músicas llegadas a Etiopía desde mediados de 1960 y que tuvo un enorme éxito en el país antes de la Revolución de 1974. En él conviven el jazz y el funk con ritmos y características típicas de la música tradicional etíope. Aunque es difícil situar el origen, se suele señalar al músico Mulatu Astatke como el padre del ethiojazz ya que a su vuelta a Addis Abeba en 1960 comenzó a mezclar este género y algunos ritmos latinos con los sonidos etíopes. 

Evidentemente, la introducción previa de instrumentos “occidentales” como el saxofón, la batería o la guitarra allanaron el camino para el nacimiento de este género y su éxito durante más de una década. Además, el hecho de que el emperador Haile Selassie I fuera uno de sus más fervientes seguidores, ayudó sin duda a su conversión en el género etíope por excelencia. Así, muchas de las bandas que triunfaron en aquellos años, estaban al servicio de la monarquía, que incluso les pagaba un sueldo como si se tratara de una parte más del servicio de la casa real. Bajo el mandato de Haile Selassie triunfaron algunas bandas como Police Orchestra, Imperial Bodyguard Band, Black Lion Band o The Haile Selassie Theatre Band. 

Aunque su éxito fue breve, lo que se debió al triunfo de la revolución de 1974 y al nuevo gobierno militar del Derg, que hicieron lo posible para prohibir este estilo de música, lo cierto es que el ethiogroove marcó un antes y un después en la historia musical de este país del Cuerno de África. A continuación, hemos recopilado algunos de los grandes himnos de las décadas de 1960 y 1970

Merengue Cha-Cha / Tefere Kassa & The Imperial Bodyguard Band

La mítica The Imperial Bodyguard Band, que se convirtió en una de las bandas favoritas de la realeza etíope, se unió con el cantante Tefere Kassa para lanzar “Merengue cha-cha”.  Un claro ejemplo de la fusión del ethio-groove de los años sesenta. La canción mezcla ritmos latinos con la música típica del pueblo dorze, en el sur de Etiopía.

Tefera Kassa

Tefera Kassa/ Discogs

Musicawi Silt / Walias Band

Walias Band fue uno de los grandes grupos que lograron hacerse un hueco en los escenarios de Addis Abeba a principios de 1970. Su éxito les llevó incluso a convertirse en la primera banda etíope en dar una gira por Estados Unidos en 1981 con un gran seguimiento de los refugiados etíopes aunque con poco éxito entre los estadounidenses. Algunos de sus miembros fueron el gran Hailu Mergia y el cantante Mahmoud Ahmed. “Musicawi Silt” se convirtió en un himno instrumental que otras bandas han adaptado en las últimas décadas, como la afrobeat Antibalas.

Walias Band

Walias Band / Mr. Bongo

Heywete / Tesfa Maryam Kidane

Tesfa Maryam Kidane fue, sin lugar a dudas, la dama del saxofón. Nació en Asmara, donde muy pronto entró a formar parte de la mítica Police Orchestra. Años más tarde se uniría a la Ras Band y a All Star Band. Os dejamos aquí “Heywete” un solo de saxo que conquistó los oídos de los etíopes a principios de 1970 y se convirtió en el referente del ethiogroove.

Tesfa Maryam Kidane

Tesfa Maryam Kidane / Discogs

Gèdawo / Ayaléw Mèsfin & Black Lion Band

Gèdawo, que se podría traducir por “héroe”, es una canción del disco Hasabe, de Ayalew Mesfin, lanzado en 1971. En esta versión, en la que Mesfin toca junto con The Black Lion Band, se puede escuchar la mezcla de la ritmos funk con música tradicional. Seguro que esta canción os anima a mover los hombros al estilo “eskista”.

Ayalew Mesfin

Ayalew Mesfin / Now Again

Accordion Instrumental / The Imperial Bodyguard Band

Para cerrar hemos elegido un clásico del ya mencionado The Imperial Bodyguard Band. “Accordion Instrumental”, una melodía suave, al ritmo del acordeón que fue utilizada durante años en Radio Ethiopia antes de comenzar sus programación diaria. Aviso: sacarse este ritmo de la cabeza puede ser misión imposible.

 

Imperial bodyguard band

The Imperial Bodyguard Band / Midtown Twitter

Descoloniza tu iPod 2019 (XII)

Cerramos la entrega de nuestra serie mensual de novedades discográficas Descoloniza tu iPod 2019 con los discos, Extended Plays y sencillos seleccionados por nuestra sección musical como lo más destacado del mes de diciembre. Pasad, subid vuestros volúmenes y gozad con lo que ha marcado el cierre del año en nuestra redacción. Y no os olvidéis que podéis escuchar lo más destacado de 2019 en nuestras listas de reproducción de Spotify, actualizado mes a mes para haceros más fácil la escucha de las joyas que el mercado discográfico africano nos va regalando.

TOP LPs de diciembre 2019

Guiss Guiss Bou Bess – Set Sela (5 diciembre, Helicomusic)

En una entrevista en exclusiva hace escasos meses, el dueto que está inflamando las pistas de baile con una innovadora propuesta musical apodada electrosabar ya nos advertían: “Estamos construyendo la música del mañana“. Pues los sonidos del futuro ya son los de hoy, y el cantante y balarín senegalés Mara Seck y el productor francés Stéphane Constantin nos presentan su álbum debut, un encuentro entre el sabar tradicional y la electrónica más puntera que muestran la plasticidad de los sonidos urbanos con puentes que unen Dakar y París para explorar la realidad de una juventud urbana. Set Sela, o “Nueva Visión” en wolof, nos regala 12 pistas que tejen un discurso intercultural frenético.

Simo Lagnawi – Africa Soyo (5 diciembre, Simo Lagnawi) 

El cuarto álbum del marroquí bereber Simo Lagnawi es una producción muy refinada de los sonidos espirituales gnawa. A golpe de chakchaks y guembri, nos sumerge en una de las místicas africanas más reconocibles. Sus doce canciones ahondan en la herencia marroquí de los antiguos esclavos negros en un álbum que rescata los préstamos sonoros tomados por todo un género del Sudán al reino de Sharifian para evocar la liberación del espíritu contenida en el trance y el baile de la tradición. Con títulos panafricanistas como “AfriSoy”, el cantante llama a África a unirse en un baile común. La portada, del fotógrafo marroquí de moda Hassan Hajjaj, pone el toque Pop al nuevo disco de Simo Lagnawi.

Kankou – Kuma (6 diciembre, Cannery Row)

La maliense Kankou Kouyate, sobrina del virtuoso ngoni Bassekou Kouyate y pieza clave del proyecto Maison Des Jeunes de Africa Express, así como del documental They Will Have To Kill Us First, debuta en solitario junto al guitarrista escocés residente en Bamako Mark Mulholland. El encuentro entre el folk celta y el blues del ngoni se teje en este primer trabajo en una decena de temas cantados en Bambara, hablando de la desigualdad de las mujeres malienses pero también celebrando la alegría de vivir de la sociedad maliense o el amor. La de Kouyate es una de las voces más sugerentes y envolventes de la escena maliense actual, y este disco es una síntesis perfecta entre el blues-rock, el folk acústico y los sutiles ritmos electrónicos aportados por el parisino Olaf Hund.

Show Dem Cam – The Palmwine Express (13 diciembre)

El prolífico dúo nigeriano de hip-hop Show Dem Camp lanza un trabajo estelar para deleitar los oídos de sus fieles seguidores con una propuesta repleta de voces y artistas talentosos como Nsikak David, Tems, Funbi, Nonso Amadi, Wani, BOJ, Buju, Fasina, Burna Boy, Moelogo o Tomi Thomas. El proyecto, que surge de su exitosa gira por Reino Unido en noviembre de 2019 es su segundo disco en un mismo año. Una mezcla creativa entre hip-hop, juju, R&B, pop y música “de vino de palma”, es una exquisita síntesis de melodías populares calypso y yoruba que nos adentra en la diversidad sonora de una Nigeria joven, urbana y con gran proyección internacional en la que la voz en off de un aeropuerto se convierte en hilo conductor.

Mettani – Divïne (13 diciembre, Shouka)

El tunecino Mettani, procedente de la ciudad costera de Sousse, presenta un disco oscuro de tecno que concibe como “divino”. Autoproducido bajo su propio sello discográfico, Shouka, el disco nos sumerge en un baño de misticismo imbuido en pura música tecno, para adentrarnos en el mundo de los espíritus de los antiguos hechiceros del África Occidental y en un trance palpitante apto solo para amantes de la escena más dura de los sonidos electrónicos de Ibiza o Berlín. Se trata de un trabajo de 8 pistas dirigido por sintetizadores hipnóticos que desafían la espiritualidad y los dogmas de fe a golpe de paganismo electrónico. De energía oscura y que rehuye de los corsés, el artista sitúa Túnez en el mapa de los sonidos electrónicos más vanguardistas.

Boléro – We Are Africa (22 diciembre)

El guitarrista beninés Boléro, miembro de la banda senegalesa Orquesta Baobab desde 2016, debuta con su primer álbum, titulado “Somos África”. Con 12 cortes repletos de influencias diversas, el trabajo es una mezcla vibrante de Afropop de vocación panafricanista que sintetiza con maestría mbalax senegalés, afrobeat de Nigeria, jazz afroamericano o agbadja y téké de Benin. Con este debut discográfico, Boléro y su banda the African Groove no se olvidan de su compañero Issa Cissokho, fallecido el año pasado, a quién le rinden un sentido homenaje en el tema “Tribute to Issa”. Un álbum exquisito.

Recopilatorio del mes

Soul Sega Sa ! Indian Ocean Segas From 70s VOL.2 by Various Artists (6 diciembre, Bongo Joe)

Los sonidos sega de las islas Mauricio, Seychelles y la Isla de la Reunión cada vez están más en boga, poniendo de manifiesto la originalidad y la calidez de un universo sonoro reflejo del cruce cultural único del Océano Índico. Sin embargo, en este álbum —segunda parte de una primera entrega que nos dejó con ganas de más— la crudeza de los primeros blues eléctricos de la región mezclada con rudas percusiones muy distintivas muestra la naturaleza diversa de las islas Mascareñas.

 

EP destacado

Moonchild Sanelly – Nüdes (6 diciembre, Okaymusic) 

Bajo la marca de “electro-pop-ghetto-funk”, la extravagante cantante sudafricana Sanelisiwe Twisha, más conocida como Moonchild Sanelly, sigue trabajando por el empoderamiento sexual femenino en su nuevo EP “desnuda”. Con cuatro auténticos himnos para los amantes de los sintetizadores y el gqom, la estrella del África Austral vuelve a mostrar por qué ha sido incluida en la última aventura discográfica de Damon Albarn con el proyecto Africa Express o los motivos por los que fue incluida en el álbum de Beyoncé para la última versión de el Rey León. La de Port-Elisabeth se ha convertido en una de las voces femeninas más comerciales del continente.

Siti Muharam – Ashikibaya (13 diciembre)

La bisnieta de la legendaria y mítica madre de la música taarab Siti Binti Saad, la zanzibareña Siti Muaharam, presenta en este trabajo de dos pistas, parte de lo que será su próximo álbum —que verá la luz en febrero—: Siti’s of Unguja (Romance Revolution On Zanzibar). Siguiendo los pasos de su bisabuela, la zanzibareña se pone al servicio de los productores de On The Corner para inflar el sonido de la Isla de las Especies a través de los ritmos que las mujeres llevan como semillas para contarle al mundo lo que ocurre en este archipiélago, hoy parte de Tanzania. Si bien hace escasas semanas os hablamos de la necesidad de apoyar la enseñanza de la música tradicional swahili, Siti evidencia la vigencia de los sonidos de esta rica cultura del África Oriental en una era en que la mayoría de producciones del continente tienen más que ver con lo digital que con lo orgánico.

Singles del mes

Pamela Badjogo – Ngoka (7 diciembre)

La gabonesa Pamela Badjogo, más conocida por prestar su voz al musical Kirikou & Karaba, se pregunta en este single —presentado con un interesante videoclip— sobre la situación de la mujer en África. Cuestionando la dualidad en la que, según ella, vive sumergida actualmente la mujer africana, Badjogo imprime el universo mandinga en una canción de tintes blues, jazz y afrobeats, que ha contado con el arreglista Kwame Yeboah, un multi-instrumentista y arquitecto del último álbum del emblemático músico ghanés Pat Thomas.

Alif Naaba – Gomdé (7 diciembre)

El burkinés Alif Naaba vuelve con ‘Gomdé’, un himno antiterrorista que es el primer sencillo del quinto álbum de Naaba, So Wok, que se lanzará en breve. Oscuro testimonio de la falta de seguridad, especialmente en Burkina Faso, que ha perdido a más de 500 personas y desplazado a otras 270.000 por culpa del yihadismo desde 2015, Naaba canta en Mooré, para alentar a los civiles de toda la región. Filmado en Grand-Bassam, ciudad colonial en Costa de Marfil que fue atacada por los terroristas en 2016, el video cuenta con el célebre coreógrafo marfileño Kipre Zadi Landry.

Urban Village – Sakhisizwer (13 diciembre) 

El debut discográfico de Urban Village bajo el paraguas de No Format, es una de las apariciones más esperadas de la escena musical de Johannesburgo. La propuesta del cuarteto de Soweto es una fusión única de guitarras zulúes, coros indie-folk, sudafricanos y jazz con mucho carisma. Con el lanzamiento de “Sakhisizwe” (Para construir una nación), anticipan su primer LP, que verá la luz este 2020. En el contexto actual de Sudáfrica, donde el miedo al otro está lejos de desaparecer, la canción refleja la necesidad de cohesión social con una generación joven pidiendo consejo a los más viejos “para redescubrir la coherencia, trazar un camino nuevo y luminoso hacia adelante y construir una nueva nación juntos”.

 

Kato Change feat. Isaac Kimani – Paper Swan (27 diciembre) 

El virtuoso guitarrista keniano Kato Change es uno de los músicos más queridos de este magacín. Tras su debut discográfico ‘The Change Experience’, publicado en 2015, sus residencias artísticas en Estados Unidos y Brasil le han proporcionado un refinamiento estético que lo sitúan como uno de los mejores guitarristas del continente. Habiendo tocado junto a Salif Keita, Seun Kuti, King Sunny Ade, Neyo, Trey Songz, Aloe Blacc, Yemi Alade o Jason Derulo, en este precioso tema (Cisne de Papel) cuenta con la voz del también keniano Isaac Kimani. Lo presenta con un poético vídeoclip grabado en Instituto Sacatar, en la Isla brasileña de Itaparica, que da buena muestra del fluir ascético de un artista formidable y sin presunciones.

 

La cantante maliense Kankou Kouyate, sobrina de Bassekou Kouyate, acaba de presentar su álbum debut en solitario. Foto de Youri Lenquette.

In Memoriam: Los músicos africanos que nos dejaron en 2019

En la cosmogonía del África Occidental, los ancestros —aquellos que han pasado del mundo material al universo de “lo invisible”— no se consideran completamente desaparecidos. Por lo contrario, perduran entre los vivos, especialmente gracias a la labor de los griots o jelis, que tienen el don de rememorar y transmitir su legado a aquellos que se quedan a través de la palabra hablada y la música. Con el afán de rendir tributo a aquellas voces y músicos africanos que nos dejaron en 2019, Wiriko reconoce la labor de distintas personalidades del universo sonoro del África al Sur del Sahara que han pasado al mundo de los ancestros este pasado 2019.

¡Que la tierra les sea leve y que nunca olvidemos su huella!

Oliver “Tuku” Mtukudzi

22 de septiembre de 1952 – 23 de enero de 2019

(Zimbabwe)

Uno de los músicos más prolíficos del África austral, uno de los artistas más legendarios a los que Wiriko ha podido entrevistar, nos dejó a los 66 años a causa de complicaciones por diabetes. Guitarrista, cantante, compositor e incluso actor, el estilo que acuñó —Tuku— le valió el apodo con el que cariñosamente se lo conoce. “El principal papel de la música es dar esperanza a la gente. Esa es la finalidad de mis canciones, la ilusión”, nos decía en 2016. Y es que sus canciones, sutilmente políticas, le permitieron evitar el exilio y convirtieron en el artista más popular de Zimbabwe, tomando temas como el SIDA o la pobreza como lecciones pedagógicas cantadas en shona. Grabó la friolera de 67 álbumes; y protagonizó Jit (1990) —el primer largometraje con elenco zimbabwense— y Neria (1993) —la historia de una mujer empobrecida por no poder heredar las tierras de su difunto esposo—. Tuku ya era una estrella, ahora lo es, además, desde el firmamento.

Ayub Ogada

1956 – 1 de febrero de 2019

(Kenya) 

Hijo de Mombasa, Job Seda, más conocido como Ayub Ogada, ha sido uno de los principales responsables de dar a conocer al mundo las tradiciones sonoras Luo. Maestro del nyatiti —lira keniana de ocho cuerdas— su voz suave y penetrante y su interesante y rica propuesta musical sedujo a Peter Gabriel, quien lo llevó por los principales festivales de Músicas del Mundo y lo fichó para Real World Music. Tras su debut discográfico en 1993, En Mana Kuoyo (Solo Arena), su originalidad y afán de dejar huella en el universo de la música le valieron ser incluido en la banda de El Jardinero Fiel. Intelectual y profundamente crítico, su carácter reflexivo tiñó las letras de los cinco álbumes que conforman su carrera discográfica, que es una de las más brillantes que han salido del Este del África. Nos dejó con tan solo 63 años.

Sali Sidibé

1959-8 de febrero de 2019

(Mali)

Apodada la “Perla Negra de Wassoulou”, Sali fue una de las principales voces de la Ensemble Instrumental du Mali, grupo que popularizó el pop Mande tras la independencia de Mali. Parte del elenco de mujeres del recopilatorio The Wassoulou Sound: Women of Mali del 94, captó la atención internacional de discográficas como Stern’s Africa y Shanachie, que la lanzaron al mercado europeo y la llevaron de gira por distintos festivales. A pesar de no trascender como solista, la cantante actuó durante años junto el instrumentista de kamelengoni Harouna Samaké — uno de los músicos reclutados por Salif Keita más tarde—. Su crítica política la dio a conocer como una voz rebelde y desafiante que fue una de las cantantes preferidas del presidente Amadou Toumani Touré. Nos dejó con solo 60 años. 

Issa Cissokho 

1946 – 24 de marzo de 2019

(Senegal)

Miembro de la legendaria Orquesta Baobab, el saxofonista senegalés Issa Cissokho nos dejó el año pasado a la edad de 73 años. De alegría permanente, su figura era tan apreciada encima de los escenarios como detrás de las bambalinas por los miembros de la mítica banda de salsa africana a la que se unió en 1972. Parte de otros elencos como la Super Etoile de Youssou N’dour, el saxofonista tenor marcó a varias generaciones de amantes de la música de influencia cubana en todo África Occidental y fue un personaje querido y apreciado por todo el mundo. Muy vinculado al movimiento artístico del laboratorio Agit’Art, de la capital dakaroise, a su fallecimiento, las condolencias se hicieron extensivas a un gran número de personajes de la cultura de toda la región.

J.H. Kwabena Nketia

22 junio de 1921 – 13 de marzo de 2019

(Ghana)

Etnomusicólogo y compositor ghanés, Nketia es considerado uno de los mayores eruditos mundiales en tradiciones musicales africanas. Panafricanista de raíz, su empeño en defender la diversidad de lenguajes armónicos en África subsahariana fue perenne y su trabajo incansable desde antes de la independencia ghanesa lo llevó a ser Catedrático en la Universidad de California; la universidad de Pittsburgh; y la Universidad de Ghana, desde donde escribió cientos de artículos y libros tanto en inglés como en twi sobre teoría de la música y folklore. Compuso muchísima música para coros, solistas y grupos instrumentales, y su “Etnomusicología y música africana” (2005) es hoy uno de los manuales básicos para el aprendizaje de la música en aulas de todo África. Nos dejó, tras una dilatada carrera, a la edad de 97 años.

Mose Fan Fan

16 de octubre de 1945 – 3 de mayo de 2019

(RDC) 

El guitarrista zaireño Ferdinand Mose, más conocido como Mose Se Sengo (nombre “africano” que adoptó después de que Mobutu Sese Seko tomara el poder en 1965) o por su nombre artístico Mose Fan Fan —tomado del personaje de la película francesa Fanfan la Tulipe, fue uno de los músicos más punteros de la era dorada de la rumba congoleña. Sus dedos marcaron la frenética y pegadiza pulsión que levantó y sigue levantando los ánimos de todo el continente con la banda OK Jazz de Franco Luambo, que mezclaba maringa —una versión local de palm wine— y ​​agwaya —un temprano rock’n’roll del Congo—; y posteriormente fundó su propia banda: Somo Somo. Tras su paso por Zambia, Tanzania y Kenia, donde contribuiría a la propagación de los sonidos congoleños, se estableció en el Reino Unido, donde continuó grabando y tocando “apadrinado” por Sterns African Music. Nos dejó con 74 años y un sinfín de colaboraciones con bandas de todo África.

Johnny Clegg

7 de junio de 1953 – 16 de julio de 2019

(Sudáfrica)

Icono de la música sudafricana y activista anti-apartheid, perdió la batalla contra un cáncer de páncreas a la edad de 66 años. Apodado como el “zulú blanco”, Clegg había nacido en Inglaterra pero se mudó con su madre a la antigua Rhodesia (hoy, Zimbabue) a la temprana edad de 6 años, donde a los 17 formó la banda Juluka junto al migrante zulú Sipho Mchunu. Aunque fue con la reconocida y exitosa banda Savuka, el grupo que formó a mediados de los 80, con la que fusionó influencias zulú, música celta y rock para regalarle al mundo “Asimbonanga”, el primer tema que pidió abiertamente la liberación de Nelson Mandela. “Johnny deja huellas profundas en los corazones de todas las personas que se consideran africanas. Nos mostró lo que era asimilar y abrazar otras culturas sin perder su identidad”, decía su representante Roddy Quin al dar a conocer la noticia del fallecimiento del músico y antropólogo. Probablemente, la pérdida africana más mediática del 2019.

Dj Arafat

26 de enero de 1986 – 12 de agosto de 2019

(Costa de Marfil)

Víctima de un accidente de motocicleta en Abidjan, el artista marfileño Ange Didier Houon, también conocido como DJ Arafat —o más popularmente como Yorobo—, nos dejaba prematuramente a la edad de 33 años. La estrella del Coupé-Décalé, fue el artista africano más influyente internacionalmente según Forbes Afrique en 2015 y consiguió dos de los premios más prestigiosos de la música en África, los Kora —mejor artista africano de 2012 y mejor artista masculino de África occidental—. Su desaparición repentina, en plena Tabaski, chocó a toda la escena Pop y R&B africana contemporánea, que se volcó con mensajes de condolencias en las redes. Dj Arafat prometía una carrera ascendente de la talla de DaVido o WizKid, que quedó truncada por una de las lacras del continente africano: los accidentes de tráfico.

Kehinde Lijadu

22 de octubre de 1948 – 9 noviembre de 2019

(Nigeria) 

Kehinde Lijadu, la mitad del legendario dúo nigeriano de las Hermanas Lijadu —segundas primas de Fela Kuti—, fallecía a los 71 años a finales de año. Su hermana gemela y compañera de banda Taiwo escribía ese mismo día: “Kehinde fue mi luz, mi amor, mi alma gemela … mi todo. Estoy desconsolada y la extrañaré muchísimo”. Juntas, lanzaron su primer álbum (Iya Mi Jowo) en 1969, y durante los 70 y 80 Decca les editó otros discos donde la fusión de jazz, rock, soul, Afrobeats y disco las entronizó como una de las propuestas más exquisitas de la región. Hablando de asuntos como los disturbios callejeros, en el 72 actuaron junto a Ginger Baker en los Juegos Olímpicos de verano de Munich, y en los 80 se mudaron a Nueva York para colaborar con King Sunny Ade. Knitting Factory Records las reeditó en 2012 y levantaron el interés de un montón de sellos más. Una de sus preocupaciones era denunciar la escasez de mujeres en la escena musical de África occidental.

¡Gracias por vuestro immenso legado!

El desarrollo de Zanzíbar tiene banda sonora propia

La única academia de música tradicional de la costa suajili podría cerrar sus puertas si no consigue los fondos necesarios antes de que termine el año

Cae el Sol en la calle Mizingani, en Stone Town, mientras los turistas hacen cola para tomarse algo en el Mercury’s bar, uno de los lugares más visitados de Zanzíbar. Allí, disfrutan de los atardeceres rindiendo tributo a Freddie Mercury, un peculiar zanzibareño nacido de padres indios funcionarios de la Administración colonial durante el periodo en que la isla fue protectorado británico. Entre risas y suspiros, un matiz sonoro especiado se mezcla con el Bhoemian Rhapsody sonando en los bafles del bar, diluyendo el rock británico en la cadencia de las cuerdas de un qanun. Esta cítara llegó de Oriente Medio hasta Zanzíbar de la mano de los árabes, que en el siglo XVI dominaron 3.000 kilómetros de costa desde Mogadiscio, en Somalia, al sur de Mozambique.

Junto al característico instrumento de cuerda se oye a lo lejos un laúd, un violín y una voz femenina cantando en kisuajili, obligando al extranjero a afinar el oído y sumergirse en el embruje de la historia hecha canción. A pocos metros de la famosa tasca, y dentro de un viejo edificio de arquitectura suajili, ensayan Siti & the Band: un joven grupo que rescata y moderniza los sonidos tradicionales de la música taarab, patrimonio cultural fruto de la rica fusión histórica en la región.

Que hoy el taarab siga vivo y esté en el corazón del entrenamiento en esta isla africana es, en gran parte, gracias a la labor que desde 2002 desempeña la Dhow Countries Music Academy (DCMA): la escuela ubicada en el emblemático edificio de tres plantas Old Customs House y la única academia de música del mundo donde se enseñan las artes de los sonidos tradicionales suajili. Sin embargo, la escasez de fondos amenaza tanto a alumnos como profesores, así como a todo un ecosistema cultural y educativo que contribuye enormemente a generar oportunidades para la juventud, las mujeres y los grupos más desfavorecidos de la llamada Isla de las Especias.

Este artículo ha sido posible gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y Planeta Futuro (El País). Para seguir leyendo, pincha aquí.

Un regalo de Navidad para todo el año: Wiriko en Spotify

Como cada año, Wiriko os ha hecho los deberes y ha elaborado una lista con la que os facilita regalar o recibir cultura africana. Tenéis un abanico de propuestas imprescindibles con lo mejor de la literatura africana de este 2019 —que incluye interesantes propuestas de literatura infantil—, o podéis optar por propuestas de decoración e interiorismo africano accesibles desde España. Sin embargo, desde la redacción hemos querido también obsequiar a nuestros leales lectores y lectoras, que nos seguís fielmente, para hacer más accesible nuestro contenido.

Y por ello, y después de reiteradas peticiones por parte de nuestros seguidores y seguidoras, hemos creado dos listas de reproducción de Spotify con más de 9 horas de música con las mejor novedades discográficas de 2019 y con los mejores discos hechos por mujeres africanas en 2019. Dos bombas sonoras que Wiriko ha lanzado a través de nuestro nuevo canal en la plataforma de música en streaming Spotify.

Así, siguiendo la estela de grandes referentes para nosotros como OkayAfrica, Pan African Music o Afropop Worldwide, Wiriko extiende sus alas a una plataforma digital que os permitirá acceder más fácilmente a los contenidos musicales que publicamos en nuestra revista periódicamente.

¡Aquí las tenéis!

¡Disfrutad!

Los mejores discos hechos por mujeres africanas en 2019

El último álbum de Burna Boy, African Giant, ha sido incluido en la última lista de mejores discos del año en Billboard junto a otros nombres como Beyoncé o Taylor Swift. A pesar de que el trabajo del estelar artista nigeriano también ha recibido recientemente el premio Best African Act durante los últimos MTV Europa —celebrados en Sevilla—, lo cierto es que las mujeres africanas han pegado fuerte este 2019 con un montón de buenas producciones discográficas dignas de ser tenidas en cuenta en cualquier lista de éxitos. Desde Mali, Benin, Tanzania, Zimbabwe, Nigeria, Cabo Verde, Costa de Marfil, Túnez, Isla de la Reunión, Marruecos, Argelia, Camerún, Kenia, Zambia o las diferentes diásporas africanas en Europa, Estados Unidos o Australia, ellas han marcado el ritmo en la redacción de Wiriko durante el año que cerramos en pocos días.

LPs

Mayra Andrade – Manga (8 de febrero, Sony)

Cinco años después de su último álbum, Lovely DifficultMayra Andrade ha dejado que emergiera de forma natural y a fuego lento una nueva maravilla. Tras mudarse a Lisboa, su nueva base de operaciones, después de haber vivido en su Cuba natal, su Cabo Verde de raíz, Senegal, Angola, Alemania o Francia, Manga refleja una síntesis de influencias que lleva impresas en la voz y en el alma. Su 5º álbum de estudio, que incluye afrobeat, músicas urbanas y ritmos tradicionales cabo-verdianos cantados en portugués y crioulo, ha sido grabado entre París y Abidjan, y es una muestra de la paleta de colores rica y variada que emerge de una generación de caboverdianos esparcidos por el mundo, pero que llevan la estela de la tradición de sus orígenes. Andrade vuelve a demostrar una elegancia innata en su forma de componer e interpretar, dejando al aire que no precisa de grandes atributos para brillar.

Ibibio Sound Machine – Doko mien (22 de marzo, Merge Records)

Su canción The Chant invadió las pantallas de nuestros hogares gracias a un anuncio de coche, el del SEAT Arona. Radicados en Londres pero imponiendo los sonidos pop más frescos y urbanos de Ghana y Nigeria, Eno Williams y su banda Ibibio Sound Machine vuelven a mostrar la fuerza de su funk, post y electro-punk y R&B contemporáneo con su tercer álbum Doko Mien. Con los sintetizadores ochenteros como columna vertebral e influencias de Talking Heads, Prince y Tony Allen, Doko mien es un álbum sólido y consagrado a la pista de baile, que bien se puede concebir como un trabajo de “electropop retro”. 11 pistas que trazan un puente musical entre dos megaciudades contemporáneas —Lagos y Londres— a las que les unen más cosas de las que las separan.

Maya Kamaty – Pandiyé (28 de marzo)

Después de Santié Papang (2014), la cantante reunionesa regresa abriendo nuevos senderos a la música maloya. Hija de Gilbert Pounia, cantante y músico, fundador de la banda Ziskakan, y Any Grondin, narradora de renombre, la joven recoge sus experiencias en Montpellier o París, y sus giras por Estados Unidos, para retornarlas a la isla. Con influencias de Ibeyi, Portishead o Massive Attack, su propuesta funde el kayamb y la tradición maloya con los sonidos globales. Con mensajes explícitos sobre los “viejos monstruos” de la Reunión, o el daño causado por las malas lenguas en las redes sociales, ataca a los prejuicios y la xenofobia que parece calar en el mundo.

Djana Sissoko – By My Own (26 de abril)

Llevando sobre sus hombros el legado de una larga e incontable dinastía de griots malienses, Djana Sissoko, hija del reconocido músico Baba Sissoko, sigue los pasos de su progenitor y se une al clan Sissoko con su voz y su guitarra. Con tan solo 18 años, Djana debuta en el mundo discográfico reconociendo que “no es fácil sobrevivir por mí misma” un año después de haber brillado con un álbum brutal en dueto junto a su padre (Fasiya). En un interesante larga duración de diez pistas, la maliense afincada en la región italiana de Calabria canta en inglés e italiano un estilo visiblemente impregnado de blues y folk norteamericano en lo que se convierte en una de las producciones más relevantes del año de la diáspora africana en Europa.

Angelique Kidjo – Celia (19 abril, Verve y Universal Music France)

La cantante beninesa explora en las raíces africanas de la salsa gracias a un álbum homenaje a Celia Cruz. En este tributo sonoro a la “Reina de la Salsa”, Kidjo hace suyos diez de los temas que la cubana grabó durante la década de los cincuenta y sesenta junto a la Sonora Matancera. Registrado entre Nueva York y París, Celia no es sólo un álbum de versiones con temas como “La Vida es un Carnaval” o ” Bemba Colorá”, sino que Kidjo reinventa las canciones, se las lleva a su terreno y refleja los sonidos de la historia de la música africana y su influencia en la música de Cuba. Este trabajo es especial para la ganadora de tres premios Grammy. “De pequeña vi en directo a Celia Cruz en Benin y su energía y alegría cambió mi vida. Fue la primera vez que vi a una mujer poderosa en un escenario”, dijo recientemente la cantante. Dos grandes en un solo disco.

Turunesh – Coastal Cider (31 mayo, The Ancestors)

La de Turunesh es una música única. Descrita como Neo Ngoma & Swahili Soul, su sonido suave y delicado la sitúa como una excelente compositora de Neo-soul Afro. De origen tanzano y etíope, Turunesh, creció en Tanzania, y debuta este 2019 con su álbum ‘Coastal Cider’, un disco que fusiona sonidos e idiomas de África oriental y occidental, así como influencias Rnb e Indie. Con solo 21 años, el Jazz y el Blues occidental le sirven de base a la joven para tejer un discurso en kisuajili único que parecerá una rareza en Tanzania pero que se convierte en todo un icono sonoro para la diáspora africana. La portada del álbum es, además, toda una declaración de intenciones, en la que delata influencias como las del álbum ‘Résistance’ de los malienses Songhoy Blues.

Trash Kit – Horizon (5 de julio, Upset the Rhythm)

Trash Kit es un trio post-punk con orígenes en Zimbabwe pero asentado en Reino Unido que nos han sorprendido con un álbum elegante y original que combina crítica social y política con música de baile. Tercero de su carrera discográfica, el disco pone en la voz de Rachel Aggs, su cantante, la transmisión de mensajes que hablan de la realidad global contemporánea y que están marcados por la impetuosidad de la baterista Rachel Horwood. Dos mujeres y un hombre, el bajista Gill Partington, que tejen un discurso sonoro con la mbira como elemento primigenio y los polirritmos como lienzo, y que representan los sonidos, las inquietudes y la riqueza cultural de la diáspora.

Lady Donli – Enjoy your life (9 de agosto, Makiyayi) 

Lo retro sigue teniendo impacto en el pop nigeriano contemporáneo. Prueba de ello es el álbum debut de Lady Donli, una joven de 22 años que acaba de irrumpir en el mercado musical global con este interesante larga duración de 15 pistas repleto de grandes ritmos. Un estilo lleno de optimismo y crónica social que destaca con su “adicta al cash (dinero)”, algo que describe muy bien la carrera por el dinero que se vive a un lado y otro del Planeta. Nacida en Cleveland, Ohio, criada en Abuja y ahora viviendo entre Londres y Lagos, Donli pertenece a una clase global y como tal, nos presenta un estilo repleto de hip-hop con beats electrónicos, melodías neo-soul e infusiones de funk psicodélico. ¡Nos encanta este álbum! ¡Disfruta tu vida!

Mah Damba – Hakili Kélé (13 septiembre, Buda Musique / Socadisc) 

Hija del legendario griot maliense Baba Sissoko, Mah Damba es una de las voces femeninas más consolidadas de la tradición mandinga, tanto en África Occidental como en su Europa de adopción. Tras labrarse una carrera musical junto a su marido Mamaye Kouyaté (DEP) tras mudarse a París, debutó en solitario con À l’Ombre Du Grand Baobab en 2010, un álbum nutrido de colaboraciones que le permitió brillar más allá de la noble sombra de su padre y de su, hasta entonces, marido. Ahora, con Hakali Kélé, Mah Damba canta las penas y las alegrías de su Mali natal, denunciando la violencia y los conflictos étnicos que como cuenta en una reciente entrevista para RFI, “no son parte de nuestra cultura”.

Sampa The Great – The Return (13 septiembre, Rough Trip)

Carismática y desafiante a la ortodoxia occidental, la rapera Sampa The Great es una de las voces más reconocibles del hip hop contemporáneo, y escuchando su álbum debut con atención se entiende el por qué. Nacida en Zambia, criada en Botswana y residente en Australia, Sampa Tembo representa a una diáspora moderna y rompedora, que teje su discurso sonoro a través de varias influencias del África austral y el poliglotismo de sus letras sin complejos y pisando con mucha contundencia. En su The Return confirma un sonido distintivo que la ha llevado a ser reconocida como una de las artistas de R&B más cotizadas y potentes del momento. Ni más ni menos que 19 temas. ¡Suban el volumen de sus reproductores y disfruten(la)!

Aṣa – Lucid (11 octubre, Wagram Music)

Sin duda, uno de los lanzamientos más esperados del año, Lucid llega cinco años después de su Bed of Stone. Bukola Elemide, más conocida como Asa, confirma con este lanzamiento lo que ya sabíamos: que la suya es una propuesta fresca, elegante, intimista, transfronteriza y apta para todos los públicos. 4º en su carrera discográfica, el disco de 14 pistas vuelve a entronizarla como una de las voces más distinguibles y uno de los estilos más genuinos del Neo-Soul contemporáneo, un estilo con marcados matices de Pop, Folk y Reggae. Afincada en Francia, desde donde se produce este Lucid, Asa utiliza algo de Yoruba y mucho Inglés para cantarle al desamor, el autodescubrimiento, el empoderamiento, la alegría, el dolor o la identidad. Si la fórmula funcionó y la llevó a ser disco de platino en su primer álbum, ¿por qué no podría conseguirlo ahora?

Souad Massi – Oumniya (11 ocubre)

La argelina afincada en París, Souad Massi, presenta su 6º disco de estudio. Un trabajo donde el exilio y los mensajes políticos son temas centrales. Mezcla entre folk bereber, chanson française y fado portugués, Massi lleva la maleta de sus años junto a la banda Atakor —que enfrentó varias amenazas de muerte en Argelia— para explorar la traición y la pérdida en este Oumniya, un álbum donde se invoca al mismísimo Leonard Cohen. Con el acompañamiento de la maestría del oud, el maqam, el violín o la darbouka, Souad Massi ha tejido un disco de diez pistas donde muestra cómo la suya es una voz de narradora que cuenta, a través de su historia, la vida de tantas mujeres y hombres en embate contra políticas injustas y comportamientos abusivos.

Asma Hamzaoui & Bnat Timbouktou – Oulad Lghaba (18 octubre, Ajabu!)

El primer grupo de mujeres Gnawa de la historia viene golpeando fuerte con un larga duración para fanáticos del trance y las ceremonias sufíes. Con el gimbri (laúd bajo) y el qaraqab como elementos centrales de un estilo ribeteado por voces llenas de lamentos, Asmaâ Hamzaoui —hija del famoso maalem (maestro) Gnawa, Rachid Hamzaoui— pone en jaque un estilo dominado exclusivamente por hombres hasta la fecha. Y lo hace junto a su banda, Bnat Timbouktou (Las hijas de Tombuctú), que desde 2012 han entronizado a su líder como la instrumentista de gimbri más prominente del mundo. Benditas sean estas 11 pistas de su álbum debut, que dan buena muestra de por qué Asma y Bnat Timbouktou están dando tanto revuelo tanto en el mundo árabe del Norte de África, como en Occidente.

Vagabon – Vagabon (18 octubre, Nonesuch) 

Tras su debut en 2017, la artista camerunesa afincada en Nueva York Laetitia Tamko —alias Vagabon— se erigió como la nueva voz del indie rock contemporáneo. Con su segundo álbum de estudio, vuelve con un sonido más cálido e intimista cuya voz camaleónica, nos seduce a golpe de minimalismo y melodías suaves en un álbum que iba a titularse “All the Women in Me”, pero que a último minuto acabó recibiendo el propio nombre de la artista, como prueba de haber encontrado su estilo más genuino. En su exitoso single de presentación (“Every Woman”), trabajó con el cineasta camerunés Lino Asana. Y hoy, ya es una auténtico ídolo para las mujeres africanas y afrodescendientes; así como para los cameruneses de habla inglesa, en constante pugna política dentro de sus fronteras.

Aziza Brahim – Sahari (15 novimebre, Glitterbeat Records)

Procedente de un campo de refugiados cerca de Tinduf, en Argelia, y residente en Barcelona, la cantante, compositora y activista Aziza Brahim vuelve a cantar las injusticias sociales que siguen padeciendo los saharauis en su tercer álbum con Glitterbeat, traducible como ‘Esta Generación’. Producido en Barcelona por Aziza junto a Amparo Sánchez (Amparanoia, Calexico), “Sahari” es su trabajo más atrevido. Su portada, es ya una declaración de intenciones: una niña exiliada posa con zapatos de ballet y un brillante tutú blanco en lo representa la resiliencia absoluta del Sáhara Occidental. Otro grito más en forma de canciones para la independencia de “la última colonia africana”.

EPs

Kandy Guira – Tek La Runda (5 abril, autoeditado)

La modelo, actriz, cómica y música Kandy Guira vuelve con un EP que significa su vuelta a la música tras su álbum dedicado a su madre en 2009, Mba. Hace una década que esta marfileña se asentó en Francia, donde ha colaborado con músicos como Cheick Tidiane Seck, Esperanza Spalding, Oumou Sangare o Amadou y Mariam, y tras explorar distintas facetas creativas y artísticas ha decidido tomar las riendas de su futuro con este “Tek La Runda”. Un disco compuesto por cuatro canciones en las que habla de la dificultad de ser mujer, del amor, la esperanza o la gratitud. Y lo hace con una mezcla de folk y afro-pop deliciosa. El álbum ha sido realizado en colaboración con el DJ y productor Clément Vicente.

Deena Abdelwahed – Khonnar Remixes (24 de mayo, inFinié)

La música urbana de Túnez tiene un nombre indiscutible: el de la DJ Deena Abdelwahed, una artista camaleónica que se ha hecho un lugar en la escena de club global. Tras el éxito rotundo de su álbum debut Khonnar con el que nos mostraba una puerta de entrada a los sonidos árabes del futuro; su techno futurista presenta una versión delirante y distópica del Túnez contemporáneo. Con este nuevo remix explora nuevos territorios en el espectro de la música electrónica a través de reinterpretaciones de sus propios temas. Una de esas mujeres que contribuyen a romper estereotipos sobre la mujer árabe en la era global.

Xenia Manasseh – Fallin’ Apart (3 octubre) 

Voz emergente de la efervescente escena pop de Nairobi, Xenia Manasseh transita entre su Kenia natal y su Estados Unidos de adopción para nutrir el neo-soul y R&B africanos y llevarlos un poco más allá de sus fronteras. Cantando en inglés y kiswahili, Manasseh —que pertenece a una joven generación de músicos formados en Berklee como la de nuestra admirada fabulosa Lisa Oduor-Noah — se ha rodeado de raperos y talentos de todas partes del mundo para destilar los seis temas que conforman este EP debut. ¡Seguro que su trabajo dará mucho que hablar!

Descoloniza tu iPod 2019 (XI)

LPs del mes

Michael Kiwanuka – Kiwanuka (1 noviembre, Interscope) 

El tercer álbum del cantante y compositor londinese de ascendencia ugandesa Michael Kiwanuka vuelve a revelar a uno de los artistas más potentes del momento. El disco, que aparece tres años después de Love & Hate, y después de que HBO propulsara su tema “Cold Little Heart” como banda sonora de la serie Big Little Lies, vuelve a poner la voz de Kiwanuka en el podio de los iconos de la música contemporánea. Este, como los anteriores, será un clásico para los y las amantes de los sonidos negros de aromas más retros. Como un compendio de oraciones rezadas a tempos pausados y con acordes llenos de luz, el cantante vuelve a abrazarnos con 14 temas que nos sumergen a un mundo al que sólo él puede llevarnos. “Groove” tremendo con letras llenas de poderosos mensajes emancipadores.

Kele Okereke – 2042 (8 noviembre, KOLA Records/!K7)

El 4º disco del británico-nigeriano Kele es una obra maestra de 16 temas empapados de ritmos infecciosos y universales. El que fuera líder de la banda de indie rock Bloc Party con tan solo 20 años, tiene una carrera musical más que consolidada que con este nuevo trabajo no hace más que asentarse. Con este 2042 —año en que se predice que las minorías étnicas se convertirán en mayoría en los Estados Unidos—, combina todas sus facetas artísticas, fusionando géneros y abarcando temas universales. 16 pistas donde lo político y lo personal flirtean con el neo-soul, el rock glam o la balada y hasta encuentra lugar para hacer un guiño a la obra de Chimamanda Ngozi Adichie.

Laliboi – Siyangaphi (8 noviembre, TEKA Records) 

La música de Laliboi es una muestra sonora de lo que emerge hoy de la región de eGcuwa, en el enclave sudafricano de Transkei. Lo original de esta propuesta es que Laliboi sintetiza los sonidos más tradicionales con rap de una forma que nos hace viajar a las praderas y el pastoreo tradicional a la vez que nos sumerge a un sonido urbano íntimamente conectado con la parte rural de la “nación del arcoiris”. Artista más que empapado en la escena Kwaito de Johannesburgo, fue uno de los artistas seleccionados por las sesiones que África Express grabaron en Jozi durante 2018 (escucha el álbum Egoli aquí), y que han visto la luz este 2019. Música electrónica cantada en isiXhosa y llena de influencias glocales.

Aziza Brahim – Sahari (15 novimebre, Glitterbeat Records)

Procedente de un campo de refugiados cerca de Tinduf, en Argelia, y residente en Barcelona, la cantante, compositora y activista Aziza Brahim vuelve a cantar las injusticias sociales que siguen padeciendo los saharauis en su tercer álbum con Glitterbeat, traducible como ‘Esta Generación’. Producido en Barcelona por Aziza junto a Amparo Sánchez (Amparanoia, Calexico), “Sahari” es su trabajo más atrevido. Su portada, es ya una declaración de intenciones: una niña exiliada posa con zapatos de ballet y un brillante tutú blanco en lo representa la resiliencia absoluta del Sáhara Occidental. Otro grito más en forma de canciones para la independencia de “la última colonia africana”.

Art Melody – Zoodo (15 noviembre, Miaou Records)

El sexto álbum del rapero más famoso de Burkina Faso, Mamadou Konkobo, más conocido como Art Melody, vuelve a poner al país africano en el mapa del rap internacional. Veterano del hip hop de África occidental, este disco es otra muestra con 12 cortes de rap obstinado repleto de arreglos afro-futuristas. En Zoodo (que significa amistad en mooré), Art Melody ruge verdades como puños, y con una carga vocal intransigente, se rodea de otras voces activistas como la de la guineana Anny Kassy. Oscuro, como el día a día al que se enfrentan muchos de los jóvenes compatriotas del artista, destilan funk y géneros algo más amables, entre los que llega la luz, la cotidianidad y los momentos de paz diarios que viven los activistas de la región. La música como bálsamo y arma.

Gyedu-Blay Ambolley – 11th Street, Sekondi (22 noviembre, Agogo Records)

Auténtica estrella del High-Life y reconocido saxofonista, cantante y guitarrista de Ghana, Gyedu-Blay Ambolley regresa con su álbum número 32 desde su debut, en 1973. Muestra fidedigna por el orgullo de la herencia sonora del estilo y su talento para mezclarlo con rap, afro-funk y disco, el trabajo es un compendio de los distintos géneros que forjaron el gusto musical del artista, uno de los más queridos por los amantes de los sonidos retro del África occidental. Funk africano liderado por un saxo tenor y un alma empapada de jazz y blues, este es el segundo álbum que el ghanés publica junto al sello alemán Agogo Records, muestra de que Europa sigue interesada, y mucho, en los sonidos del continente. Pero no se equivoquen: escuchen bien las letras, porque las reflexiones sobre la búsqueda equivocada de ideales europeos es una declaración de intenciones y una afirmación de que en Ghana no todo son afrobeats y sintetizadores con autotune en la voz.

Fireboy DML – Laughter, Tears & Goosebumps (28 noviembre, YBNL Nation)

El nigeriano Fireboy es una estrella ascendente en el panorama musical del Afropop más comercial. Sus canciones de pop lento son pegajosas e hipnotizan a jóvenes de todo el continente, gracias a una voz prodigiosa pero también de un buen tratamiento de las canciones que lo han sentado en la first class de la música comercial del continente. Con tan solo 23 años, su canción “Celoso” se ha convertido en una de las más escuchadas de 2019 y rápidamente, lo han postulado como uno de los más deseados entre la diáspora nigeriana. Con una imagen sexy y romántica, el nigeriano lanza al mercado su álbum debut demostrando, una vez más, cómo la juventud nigeriana está en la vanguardia de los sonidos mundiales.

 

Bab El West – Houdoud (29 noviembre, Big Banana Music)

Formado hace ocho años por músicos de Bretaña y Marruecos, el grupo Bab el West lanza su segundo álbum, Houdoud o “las fronteras” en árabe. Trabajo repleto de rock festivo en la encrucijada de las tradiciones celtas y magrebies, en él la banda muestra lo que su líder Habib Farroukh, guitarrista y cantante, junto a Clément Vallin en el banjo, Marc Dupont en la batería, Hamza Bencherif en la guitarra eléctrica y Nidhal Jaoua en el qanun —el ancestro árabe del arpa— son capaces de hacer de forma conjunta. “”Houdoud” es la frontera, la unión entre los mundos, pero también su límite: alegre y amenazante al mismo tiempo, complejo y dual”, dice la propia banda.

Recipilatorios del mes: 

Kinshasa 1978: Originals & Reconstructions (15 noviembre, Crammed Discs)

Esta joya de grabaciones inéditas que datan de 1978 de cuatro grupos de Kinshasa es una auténtica delicia. En el 78, Bernard Treton grabó cuatro grupos tradi-modernos de Kinshasa (Konono N° 1, Sankayi, las Orquestas Bana Luya y Bambala) para el álbum Zaïre: Urban Music in Kinshasa (publicado en 1986 por Ocora). Veinte años después, los descartes de ese primer disco son publicados para deleite de oyentes que, como nosotros, “mataríamos” por rarezas así. Producidos por Martin Meissonnier, el legendario productor que trabajó con Fela Kuti o Khaled, este álbum en forma de vinilo y CD rinde auténtico tributo a los sonidos de una de las capitales más potentes culturalmente del continente africano. ¡Delicatessen!

EPs destacados

Seun Kuti & Egypt 80 – Night Dreamer Sessions (8 noviembre, Night Dreamer)

El nuevo sello discográfico con sede en Londres Night Dreamer recupera la esencia orgánica del directo de Seun Kuti en este EP grabado en Haarlem, Países Bajos. La discográfica, que se estrenó con el lanzamiento oficial el pasado 4 de noviembre con este EP de cuatro pistas de una de las leyendas contemporáneas del Afrobeat, el pequeño de los Kuti, presenta cuatro interpretaciones improvisadas de pistas tomadas del álbum Black Times que Seun presentó el pasado 2018. Un trabajo que brilla por la energía de los directos, tremendamente difícil de recoger en álbumes de estudio donde, a menudo, los miembros graban por separado, haciendo que el sonido sea menos real que lo que se vive en las salas de conciertos. ¡Bueno!

 

TOP Singles 

Les Amazones d’Afrique – Smile (8 noviembre)

El colectivo panafricano Les Amazones d ‘Afrique regresa con nuevo tema.
El supergrupo, compuesto originalmente por Angélique Kidjo, Kandia Kouyaté, Mamani Keita o Mariam Doumbia, trae ahora nuevas voces como la de la vocalista guineana Niariu o la rapera DJ Moesha13. Invocando los derechos de las mujeres y las niñas de todo el mundo, este único combo femenino, panafricano y transgeneracional fusiona el rico patrimonio sonoro de África con este single tan afrofuturista como histriónico.

Crystal Axis – Nyayo House (25 noviembre) 

¡Sin duda, uno de nuestros mayores “descubrimientos” del año! La escena punk de Nairobi, avivada por el malestar juvenil ante la represión o la corrupción endémica en el gobierno keniano, da sus frutos de una forma magistral. Crystal Axis, una banda cuyo himno anticolonial “Leopold” (dedicado a los estragos causados por el Rey Leopoldo en RDC) fue uno de los mejores singles de 2017. Ahora, presentan “Nyayo House”, un tema que denuncia lo que ocurre en la parte menos visible de un edificio gubernamental que es un icono de la corrupción y la brutalidad policial. Centro de detención (no-oficial) conocido popularmente como las “cámaras de tortura de la Casa Nyayo”, es sabido que los sótanos de este edificio se utilizan de forma encubierta contra los disidentes y la oposición. Con la voz del líder y vocalista Ahmed Bulhan cantando en inglés, y la pulsión del batería (y amigo de Wiriko) Francis Ronjay, la banda pretende aportar su propia narrativa a una historia africana a menudo silenciada: la de la gente que lucha para cambiar las cosas a pesar del peligro que ello conlleva. ¡Activismo sonoro en toda regla!

 

Fotografía de portada de la banda keniana Crystal Axis (imagen original de Afropunk)

“La afrosíntesis puede cambiar tu vida”

Barcelona es una ciudad con un pulso cultural insaciable y sin África, hoy, ya no se entendería gran parte de lo que sucede en esta ciudad mediterránea. Según datos del Ayuntamiento, la capital catalana alberga a varios miles de personas procedentes del continente africano. Con raíces en Senegal, Nigeria, Ghana, Guinea Ecuatorial o Camerún, las culturas africanas se vienen mezclando en el tejido asociativo de la ciudad desde hace décadas, haciendo mella en las iniciativas culturales de todo tipo que van emergiendo año tras año. Prueba y muestra de ello es el Festival Alter Africa, un evento que rinde tributo al pulso sonoro de esa diáspora establecida en la capital catalana y que este año se celebra la noche del viernes 6 de diciembre en la Sala La Nau.

El principal motor detrás del Festival Alter Africa es Javi Zarco, un sempiterno emprendedor del sector musical barcelonés y una persona con un empeño infatigable a la hora de visibilizar a los artistas africanos que van emergiendo en la ciudad. En 2013, Zarco —que se autodefine como anarco-manchego, y por lo general, cachondo-excéptico y a veces erótico-festivo— fundó el sello Slow Walk Music, una editorial musical, agencia de representación y contratación de artistas africanos afincados en Barcelona. Pero eso no es más que uno de los hitos de este veterano activista de las culturas. En motivo de la 2ª edición de Alterafrica ha hecho un brutal ejercicio de generosidad y ha querido compartir con Wiriko toda una biografía dedicada a la música, a África y a las músicas africanas… sin la cuál, la música africana hecha en Catalunya sería otra, seguramente, más pobre de lo que es hoy.

Gemma Solés: ¿Qué papel tiene ‘Alterafrica’ en la construcción de otra imagen de África en Catalunya? ¿Con qué intención creíste que hacía falta impulsar un festival como este?
Javi Zarco: ALTER AFRICA es el escaparte, modo festival, para dar visibilidad a la escena local, con algún invitado foráneo.  Nos ha quedado una noche senegalesa, pero no estaba pensado así, en un momento, barajando posibilidades, vimos la oportunidad de dar luz a estos artistas, de agradecer un poquito a este país que tanto nos da. En lo personal, me hace especial ilusión, pero es una realidad que Senegal es un gran potencial en lo musical. Es sólo una muestra de lo que hay. No todos son artistas de Slow Walk Music.

Nayaband Jean, uno de los cabezas de cartel de la 2ª edición del Festival Alter Africa de Barcelona, promovido por Javi Zarco y Slow Walk Music.

G.S: ¿Cómo llegas a África, o África llega a tí?
J.Z: A finales de los 80 vine a vivir a Barcelona. al poco estaba compartiendo mi casa con un senegalés y así entré en contacto con la comunidad que entonces vivía en la ciudad. Era una pequeña comunidad, una tienda, una discoteca…. al poco me lié con una senegalesa, amiga de mi amigo… Era una bailarina que había salido hacía 15 años de Dakar con un compañía de bailes africanos, después de actuar en muchos hoteles y casinos de España y Marruecos. la compañía se deshizo en el casino de Lloret de Mar y ella estaba recién instalada en Barcelona. En ese momento sólo había un grupo de música senegalesa en Barcelona, los Cae Ma Deila, pero ella prefería dejar descansar sus pies y optó por la peluquería africana que hacía en casa. Una casa de tres senegalesas donde también daban comida todos los días.
Era como un consulado, no sólo de Senegal, sino africano, o de la ONU…. el lío fue a más y nos convertimos en pareja, tuvimos una hija en el 92, que nació allí, atendida por varias mamas que se ocupaban de ella cada día. Por las manos de Diara, que así se llamaba, pasaban todo tipo de cabezas, ilustres como Ángels Gunayalons, La Maña, otra vedette del Molino —que era la novia del feo de Los Hermanos Calatrava— o Lucrecia. Cantantes y actrices, pero también muchas africanas, prostitutas y travestís que querían extensiones, así como los primeros rastas de la “city”.
Enseguida montamos una pequeña peluquería en el Born, que sería el embrión del Club Mestizo. Una asociación cultural nacida en el 95 de una necesidad vital: el encuentro con personas similares a nosotros. En el colegio de mi hija, en Vía Laietana, no había niños de otros países, ni otras “razas”…. así que, nos pusimos manos a la obra. El objetivo era tener un lugar de encuentro, un sitio dónde poder escuchar nuestra música, fumar nuestros petas y no molestar a nadie. Pero había otros objetivos importantes: juntar a niños los domingos, hacer talleres de música y baile… y profesionalizar a algunos africanos. El Club estaba en la calle de La Mercà, junto a correos de Vía Laietana, y lo montamos 4: Diara, que tenía su peluquería; Djibril, actor, bailarín y faquir que daba clases de baile; y Max Thiam, que hacía “ataya” (el té a la senegalesa), y se ocupaba de la tienda con artículos africanos que nos traían los amigos que viajaban a África y que luego montaría el Thiossane.
Allí empezamos a hacer cursos, talleres y fiestas ocasionales que acabaron siendo fijas todos los fines de semana. Además de africanos, en poco tiempo teníamos acoplados a más gente negra de distintos orígenes, americanos y europeos, gente de otras razas… Los fines de semana había conciertos, jamms, djs, comida y bebida africana y eso se nos quedó pequeño, no había nada igual en la ciudad. Buscamos espacios alternativos más grandes. Hicimos un primer aniversario en la sala Apolo y nos instalamos como residentes en la recién abierta sala Bikini, donde una vez al mes organizábamos Afro juergas, Latin juergas…. en las que podías encontrar todo tipo de disciplina artísticas  además de la música.
Yo estaba aún trabajando en teatro, en la compañía Sarruga, de manera estable. Como era una compañía de calle, a la que podía me llevaba a mis cuñaos a tocar y metía gente de teatro en nuestras fiestas. Por el club pasaba todo tipo de gente, si bien en su mayoría eran africanos, también pasaban las chicas Almodovar, La Fura dels Baus, mucha gente de teatro, Manu Chao y unos jóvenes Dusminguets, Ojos de brujo y Macacos que se fueron incorporando al club de manera casual.
En el 98 nos cambiamos al un espacio mayor en el Born, donde monté la oficina profesional dedicada a la música, entonces llamaron de las discográficas para preguntarnos si éramos los managers de Dusminguet, Wagnewr Pâ, Sargento García, Macaco, etc, y yo fui concentrando mi trabajo en esos artistas, que supusieron un boom para la música española del momento  y también a nivel internacional.
Disulpad… Me cuesta hablar de mi sin nombrar a los demás…
¡Yo no sería nada sin los demás! 
G. S: En la web de Slow Walk decís que la discográfica “trabaja la afrosíntesis en Barcelona”. ¿Qué entendéis por “afrosíntesis”? ¿Por qué hay que trabajarla?
J.Z: La fotosíntesis es la base de la vida en la tierra, nosotros tomamos África como base de nuestra vida, más en lo profesional, pero en mi caso, como podrás entender es mi día a día en lo personal. Artistas africanos que viven en Barcelona bajo el influjo africano, dan vida a sus proyectos con la luz de esta ciudad. La afrosíntesis puede cambiar tu vida.
G.S: ¿Cómo ha cambiado la escena musical africana y afrodescendiente en Barcelona en las últimas décadas? ¿Crees que Slow Walk ha contribuido a ello?
J.Z: Sí, ha cambiado mucho, por suerte para nosotros y para la comunidad negra. Cuando empezamos en el año 95, sólo había 3 bandas en Barcelona, Cae Ma Deila, Mango Bongo y Luis Mbomío. En Club Mestizo se formaron otras tantas como Kaira, Kienfo, Kendo o Nino Galissa… y ahora hay más de 50 proyectos que podrían subirse mañana mismo a un escenario, Músicos, dj o bailarinas con música. No todos viven de la música, pero podrían ser buenos profesionales, si se dieran las condiciones, claro.
G.S: En su segunda edición, Alterafrica tiene como ejes propuestas de origen senegalés, aunque también habrá invitado de Canarias… Siendo Senegal uno de los mayores países de origen de los migrantes africanos de Barcelona, ¿hasta qué punto crees que es representativo de lo que se está cociendo en la capital catalana?
J.Z: Sí, es representativo, pero no están todos…
G.S: ¿Qué diferencias encuentras o crees que hay entre la escena musical africana de Barcelona o de otras ciudades españolas como Madrid o Bilbao?
J.Z: No puedo hablarte de otras ciudades, por que no vivo ni las controlo igual, claro. Recibimos muchas propuestas de otras ciudades de España, de Europa y de África, pero no podemos asumir más trabajo del que hacemos, no todos lo proyectos funcionan igual, por diversos motivos, y no todo el tiempo invertido da dinero, así que vamos despacito. En teoría, debería haber más proyectos en Madrid, por una cuestión demográfica, pero no sé decirte. Si sé que acaban de montar un sello de música africana en Ibiza, por ejemplo: Dakarai Records.
G.S: Observando un plano más amplio, la diáspora africana en Europa está ya muy consolidada con festivales que funcionan muy bien en Francia, Inglaterra, Países Bajos, Alemania y la vecina Portugal… ¿Estamos muy lejos de consolidarla aquí? ¿En qué punto estamos?
J.Z: Podríamos decir que esos países están en otra liga, bien por su economía o por su pasado colonial con África. Aquí hay lo que hay, y ni tan mal…. En Barcelona hablamos de una escena, itinerante, inestable…. no hay lugares donde ir, ver y escuchar de manera regular y estable… así que son clubs ocasionales como N’zinga, o acciones puntuales. Los encuentros de Black Barcelona, sesiones de Jokkoo, y, cómo no, las mil y una ongs con su rollito misionero…. Vaya, que seguimos en el underground, por el momento…
¿Qué relación tiene Slow Walk Music con colectivos africanos de la ciudad como el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes y otras agrupaciones organizadas por/para africanos?
G.S: Pues ocasionalmente hemos compartido alguna acción y actos puntuales en los que necesitan música… Slow Walk Music trabaja de manera profesional, todo lo demás es personal, de los artistas y/o nuestro. Yo personalmente soy anarco-manchego, por lo general me levanto cachondo-excéptico, que es mi estado natural, pero puedo tener un día más antisocial o erótico-festivo, así que depende del día que tenga, pues así veo las cosas. Hoy estoy faltón, no me apetece estar de buen rollito para todo y no  me creo a nadie que me venga con sus buenas intenciones, estoy profesional y punto. Aunque, tengo un defecto, o una necesidad: acabo juntándome con gente, colaborando y trabajando de manera colectiva… contradicciones, supongo, propias de la naturaleza humana.
G.S: ¿Qué proyectos tiene Slow Walk para 2020?
J.Z: Estamos de lleno con el nuevo disco de Nakany Kanté, que saldrá en mayo en colaboración con Kasba Music. Hay nuevos discos y grupos que daremos a conocer en breve. Trabajamos una linea más electrónica de Alma Afrobeat Ensemble, que además prepara una propuesta conjunta con Sia Tolno. Hemos colaborado con los colectivos No Callarem y Artists At Risk con la rapera y activista LGTBIQ de Kenya, Grammo Suspect, a la que esperamos tener de vuelta en Europa en primavera, después de su residencia artística en el Konvent de Berga. Y seguimos trabajando para consolidar la carrera de Nayaband, Afrikemet, Ngomez Nokass y su nuevo proyecto de electro-sabar Future Guewel.  Además de Sia Tolno y Grammo, tenemos proyectos con otros artistas internacionales como Dissidenten o Gato Preto para traerlos a España. 
Además tengo un trato, personal, con Las Bajas Pasiones, una banda de electrorapqueer, que editarán disco en febrero, y me ocupo del booking y el management, para desintoxicarme un poco… 
Javi Zarco es miembro fundador de la asociación cultural “Club Mestizo” en 1995, junto a otros 3 africanos (Diara, Max y Djibril), el espacio ayudó a impulsar a bandas de música africana como Kaira, Kiemfo, Kendo, Nino Galissa, Fanta o Djby Cissokho, y Djs, asociaciones o bares como el Thiossane. Zarco a trabajado con infinidad de proyectos como el Ballet Nacional de Costa de Marfil, Mad Professor o Daara J, así como con bandas locales como Dusminguet, Macaco u Ojos de Brujo. Ha editado a artistas de la talla de Muchachito Bombo Infierno y llevado a artistas a los mismísimos Grammy Latinos con artistas de flamenco y rumba catalana como Peret, La Troba Kung-Fu o Raimundo Amador. También es miembro fundador de la asociación Afrobeatproject, junto a Dj Floro (de Sonideros, Radio3) y Sagrario Luna, autora de la primera biografía en castellano de Fela Kuti.

El sello que recupera cintas maravillosas de África

Estando en la ciudad etíope de Bahir Dar, Brian Shimkovitz preguntó dónde podía comprar música. Después de varios tumbos llegó a una tienda que guardaba cajas de cintas en el almacén. Este etnomusicólogo estadounidense se dejó llevar. Tomó los casetes de artistas que conocía, otros que escuchó allí mismo y una joya que hizo que su proyecto, Awesome Tapes From Africa (ATFA) tomara una nueva dimensión: la reedición de discos africanos que estaban olvidados.

ATFA ha reeditado el disco “Asnakech” de la cantante etíope Asnakech Worku / Foto: Dusted Magazine

Entre las joyas que se llevó de Bahir Bar se encontraba el álbum “Hailu Mergia & His Classical Instrument” de 1985. A partir de ahí, Shimkovitz buscó al músico etíope que por entonces era taxista en Washington para conseguir bolos. De ahí a girar por todo el mundo. “Y ha tocado en grandes recintos y festivales”, apunta Shimkovitz.

El blog Awesome Tapes From Africa comenzó en 2006 después de que Shimkovitz volviera a Nueva York tras un año en Ghana. El estudiante de etnomusicología investigó sobre el hip hop en el país y volvió a casa con la mochila cargada de casetes. Apenas sin dinero, se refugió en sus posts con la misión de “compartir esta música y así hacer que otros nerds de la música se interesasen por ella”, explica Shimkovitz a Wiriko en conversación telefónica.

“El concepto detrás del blog es música que creo que la gente debería oír”. Y la iniciativa se puso en marcha antes de la consolidación de Youtube por lo que el investigador daba la oportunidad de acceder a músicas que dejaron de escucharse. “Cuando busqué en Google los nombres de estos artistas, no podía encontrarlos”, dice. Por ello para Shimkovitz es “vital” la existencia de un proyecto como este para dar visibilidad a una música que no ha sido reeditada o incluso si está colgada en alguna plataforma musical, la gente no sabe cómo encontrarla.

“La mayoría de la gente no tiene acceso a este tipo de música. En EE.UU. pensamos que sabemos de música africana si vamos a un festival de músicas del mundo o escuchamos unos discos de Fela Kuti”.

Shimkovitz comenzó a recibir cintas que la gente le enviaba. Las visitas al blog aumentaron y “se convirtió en un proyecto social más que académico”. El investigador dio la posibilidad a melómanos, coleccionistas y expertos ha sumergirse en músicas del continente pertenecientes a las décadas de los 70, 80 y 90. Además, como dice su fundador, se crea un vínculo con la tierra para aquellos expatriados “que buscan la música con la que crecieron”.

Lo que comenzó como un pasatiempo se ha convertido con los años en un sello discográfico. Su experiencia en el sector le dio las herramientas para lanzarse a un proyecto que podía funcionar: “la gente quería comprar los casetes que había subido al blog”. Una discográfica de su Indiana natal se puso en contacto con Shimkovitz: “Nos encanta lo que haces. Si alguna vez quieres arruinarte y montar una discográfica, estamos dispuestos a ayudarte”, recuerda. Awesome Tapes From Africa dejó entonces de ser “una cosa que hacer en el fin de semana”.

La música en el blog es para descargar, a pesar de que Shimkovitz no cuenta con los derechos. Él únicamente la hace accesible para todo el mundo, pero otra cosa es la lanzar nuevamente este material. Para ello, una vez contactados los artistas, los beneficios de la reedición del álbum original se dividen al 50%. Gran parte del trabajo del estadounidense reside en la de encontrar a los músicos, una tarea que en ocasiones puede alargarse. Ese fue el caso del ghanés Yaw Atta-Owusu, más conocido como Ata Kak, que en 1984 lanzó un disco titulado “Obaa Sima“. El casete fue la primera publicación del blog y uno de los trabajos más populares, pero Shimkovitz tardó una década en dar con el artista que para entonces llevaba una vida tranquila en Toronto y que ahora ha cambiado por intercalar con giras y festivales. “Escuchar este disco en directo es fantástico”, dice el fundador de Awesome Tapes from Africa.

En otros casos, la búsqueda es más sencilla. Los dos discos reeditados del sudafricano Professor Rhythm “han sido un éxito” a pesar de que este músico y productor haya dejado atrás los sonidos dance. “Ahora hace música góspel y tiene buenos recuerdos de esa época, pero no esperaba que la gente fuera del país se enganchara a su música como lo han hecho”, aclara Shimkovitz.

Su acercamiento a la música no es tanto como coleccionista sino como “observador de músicas como cultura dentro de los entornos urbanos”. Su misión era estudiar tendencias contemporáneas, pero el blog derivó hacia la exposición de músicas de décadas pasadas que se conservan en cintas. A pesar de no ser el plan trazado, el proyecto se ha convertido en una de las discográficas que lleva estos sonidos a las radios, discotecas y fiestas de todo el mundo. Además, Shimkovitz se ha convertido en un DJ demandado y viaja con su colección de casetes para darlos a conocer en las pistas de baile.

Awesome Tapes From Africa es una especie de puente entre músicos y productores africanos y la audiencia occidental. Y está expuesto a las críticas. “Lo más insultante de ser una persona blanca trabajando con música africana se muestra en las redes sociales. Hay gente que no está interesada en las músicas de África sino en la controversia o encontrar algo que en el papel está mal para algunos. No miran lo que el proyecto realmente hace”, sentencia Shimkovitz.

Entrevista a Sahad Sarr: La música como alimento del alma

Hay una figura omnipresente en Senegal, en la cual se encuentran las varias temporalidades que conforman el cronotopo de África. El escritor y músico Felwine Sarr sugiere que el continente africano se caracteriza por una “deslocalización de su presencia en un perpetuo futuro.” Es decir, el imaginario de lo que será, y por tanto, con un presente tal vez incompleto. Sarr nos invita entonces pensar en África de otra manera, como una Afrotopia, lo que el polifacético escritor define como una “utopía activa, que se propone como objetivo encontrar en el realismo africano los amplios espacios de lo posible y entonces fecundarlos.” Para Sarr, dicha tarea solo sería posible a través de una revolución espiritual.

Cheikh Amadou Bamba en Isla de Ngor (Dakar). Fotografía: Áurea Puerto, 2016.

 

A pesar de la variedad de prácticas y creencias religiosas, en el caso de Senegal, hay un líder espiritual en particular que no pasa desapercibido: Cheikh Amadou Bamba (c. 1853-1927). Fundador del Muridismo, o la Muridiyya, una de las principales cofradías sufíes, también llamadas tariqas o turuq,a través de las cuales se practica el Islam en Senegal. Esta organización social deriva del misticismo sufí, en la cual se da una importancia crucial a la educación espiritual de los discípulos y la relación entre el cheikh o líder espiritual, y el murid, los aspirantes, también conocidos como talibés. La devoción a Cheikh Amadou Bamba se extiende a la esfera cultural de Senegal. Su retrato, basado en una fotografía encontrada en 1912, tapiza las calles de Senegal. En camisetas, collares, postales, pósters, pegatinas, graffitis, murales, y car rapides, un tipo de transporte público en Senegal. Su presencia evoca protección, devoción, gratitud, celebración. Se ha convertido en una forma de expresión y cultura popular excepcional. Constituye la encarnación de las distintas temporalidades que conforman el cronotipo de África. Un pasado proyectado en el presente y que ha de tenerse en cuenta para el camino hacia el futuro. Uno de los principales discípulos de Cheikh Amadou Bamba fue Cheikh Ibrahima Fall (c. 1855-1930). Su imagen está también por todas partes en Senegal. Sus disípulos, Baay Fall, o Yaay Fall, en el caso de las mujeres, abundan, y se caracterizan por su leal devoción a los líderes espirituales, el servicio y trabajo por la comunidad y el uso de accesorios o amuletes murides, tales como bolsos, pulseras y collares de madera y cuero, ropa de patchwork o blanca y negra, y a menudo, rastas.

Este conjunto de valores, el cual suele entenderse de manera más espiritual que religiosa, ha tenido un gran impacto en la música. Numerosos son los artistas que incluyen versos del Corán en sus canciones, o palabras de celebración y gratitud a Cheikh Ibrahima Fall, Bamba y demás líderes espirituales. Los festivales de música religiosos, tales como el joven Festival Salam, organizado por el músico senegalés Youssou N’Dour, se convierten en momentos culturales claves de celebración y divulgación del mensaje sufí. Sin embargo, la inspiración sufí en el música y la relación entre el muridismo y la música va mucho más allá de los festivales religiosos de música. Oumar Fall, co-propietario y gestor de ndar ndar music & café, un espacio emblemático en la escena musical de Saint-Louis, nota también una relación muy clara entre la música, religión y el muridismo: “No hay ningún problema en ese sentido. Estamos acostumbrados a ver Baay Falls con sus percusión y canciones dedicadas a su líder espiritual, Cheikh Amadou Bamba. Y ahora los vemos cada vez más tocando y cantando con grupos de música, y ganándose el aprecio, respecto y admiración de su público. En Senegal somos muy abiertos con respecto a muchas cosas y eso no es más que reflejo de esa apertura de espíritu.”

Cheikh Amadou Bamba y Cheikh Ibrahima Fall en la Medina, Dakar. Fotografía: Estrella Sendra, 2015.

 

Fue en ese emblemático lugar donde nos citamos con Sahad Sarr, leader del grupo Sahad and the Nataal Patchwork, con motivo de la séptima edición del Festival Coeur en Or en Saint-Louis. Sahad Sarr es músico, nacido en Dakar, y a caballo entre la capital y Kamyaak, donde lleva el proyecto de su asociación JiwNit. Su hermano, Felwine Sarr, es el autor del premiado libro-ensayo Afrotopia, al que se une otro hermano, Saliou Waa Guendoum Sarr, cuyo nombre artísito es Alibéta, músico, actor de teatro y co-director del documental Life Saaraba Illegal (2016), sobre inmigración irregular. Oumar Fall, gestor de ndar ndar music & café es el anfitrión preferido para los artistas y periodistas culturales locales. Entre vinilos, álbumes cuidadosamente seleccionados por el joven actor cultural, zumos locales y café orgánico de Etiopía, encontramos un acogedor rincón al fondo de la cafetería musical, para hablar con Sahad Sarr, con motivo de su participación en el Festival Coeur en Or, celebrado en Saint-Louis como preludio del prestigioso Festival internacional de Jazz.

Sahad Sarr en ndar ndar music & café. Fotografía: Estrella Sendra, 2019

Más de cincuenta conciertos por todo el mundo, y unos cuatrocientos en Senegal, pero, ¿cómo empezó todo?

Sahad Sarr: Mi relación con la música empezó a muy temprana edad. Solíamos tocar con muchos músicos, por pasarlo bien. No era para salir y ofrecer conciertos. Un día estaba tocando en la universidad y pasó un productor por ahí, nos escuchó, llamó a la puerta y dijo: “¡guau!” Me preguntó si era músico y dije: “No, no doy conciertos.” Y me respondió que debería hacerlo. Así que decidí combinar mis estudios con mi carrera musical. Eso fue en 2010. Empezamos a dar muchos conciertos y tocar en festivales en Dakar durante unos dos años. Antes, sólo había tocado en distintas fiestas en el colegio. Empezamos algún proyecto en Europa y poco a poco me fui concentrando cada vez más en la música.

 

¿Cuándo salió tu primer álbum, Jiw, y dónde lo grabaste?

En 2014 nos inscribimos para los premios de las Jornadas Musicales de Carthage (JMC), en África, con nuestro primer EP, Nataal. Fuimos a Túnez, donde se celebraban, representando África Occidental. Tocamos y nos concedieron el primer premio (Tanit d’Or). Ahí donde arrancó nuestra carrera, realmente. El álbum saldría luego, en 2017. Jiw, el nombre del álbum, significa semilla en Wolof.  Tocamos en el Festival Visa por la Música en Rabat. Después nos seleccionaron para las finales del Mercado Internacional de la Edición Musical en París en 2016. Tocamos allí y nos dieron otro premio. Y después de tocar en el Visa por la Música, empezamos nuestra primera gira europea en 2016. Fuimos a Suiza, Alemania, Bélgica… También firmamos con la discongráfica francesa Mektoub en Francia, pero lo grabamos en un estudio en Dakar. En 2017, fuimos a Washington, Dallas y distintos lugares en Estados Unidos.

 

Como artista, ¿cuáles son tus fuentes de inspiración?  

No es lo mismo ser artista que ser músico. Puedes ser artista y músico, o músico pero no artista. Un artista se divierte. La inspiración viene un poco de todos lados: sus experiencias de vida, encuentros… Los artistas son muy sensibles. Yo dejé la casa de mis padres muy joven, a los 16 años. Me expuse a la vida. Pero es que también en mi propia familia hay músicos. Mis hermanos son artistas. Así que naturalmente, me han influido. Pero además, he estado viajando mucho por África, en Mali, Costa de Marfil, Burkina Faso… Y también he estado viviendo en un mundo sufí durante unos 16 años, sintiendo devoción por el líder del muridismo, Cheikh Amadou Bamba. Esa es mi vida, además de la música, claro. Los sufíes vamos a todos lados en Senegal para trabajar y demás. Todo eso me ha inspirado también muchísimo. Por un lado está la educación que he recibido de mi familia, la universidad, pero también, una educación espiritual. He aprendido mucho de mi Cheikh, y mi educación sufí. Y luego están los encuentros, una conversación con alguien en la que de repente, una idea te viene a la cabeza… La inspiración toma muchas formas.

Tu álbum busca difundir un mensaje de esperanza hacia un mundo pacífico e invita a hacer una exploración al interior de uno mismo. Desde tu propia experiencia como músico, ¿qué relación ves entre activismo, vida espiritual y la música?

Entre el simbolismo Baay Fall, hay música. La música es el alimento del alma. Hoy en día, la temporalidad está vinculada a la espiritualidad. Solo hay un mundo, en el que encontramos cosas tanto espirituales como temporales. Nuestras almas necesitan felicidad y amor. Necesitan alimento, del mismo modo en que nosotros los necesitamos. Entre los Baay Fall, la música ha estado presente siempre. Todo lo que hacemos como seres humanos tiene que ver con la música. Si vas a la calle, escucharás pájaros. La música está cantada por el universo. Y nosotros, lo que hacemos es emular lo que el universo hace. La vida es música, de hecho. La vida es sinfónica. Cada uno hace su propia sinfonía. A través de la música hablamos de lo que sucede a nuestro alrededor. La música desempeña un papel. Lo que hacemos es reflexionar sobre lo que sucede a nuestro alrededor. La música es un modo de despertarse. Se usa para hacer feliz al alma, para hacerla hermosa. Lo que yo hago es reflejar lo que sucede en el entorno a través de la música como medio. Cuando tocamos, es como si no fuera yo quien hablase. Es el alma la que habla. Y hablamos sobre temas sociales y medioambientales. En África, la gente tiende a admirar el modelo europeo, que no nos pertenece. Así que hablamos por ejemplo de cómo no se trata de vivir en un edificio bonito, sino más bien, de encontrarse a sí mismo, como un ser cultural y espiritual. Somos seres híbridos. Y aunque nos parezcamos, tenemos nuestras raíces en alguna parte. No es que juzguemos a Europa. Nuestra posición es, bueno, vosotros tenéis vuestro modo de hacer las cosas. Tenemos que aceptarlo. Pero hay otros modos de hacer las cosas. Los Baay Fall nos han inspirado muchísimo en ese sentido. Cheikh Ibrahima Fall. Hablamos del ser espiritual. Los líderes espirituales coinciden en que el tipo de Islam que llegó desde el norte fue una especie de imperialismo o colonialismo. Nosotros no somos árabes. Se trata de algo mucho más espiritual, en nuestro caso. Como decía Senghor, la misión de la civilización consiste en dar y recibir. Y no podemos abrirnos sin saber dónde estamos.

 

Eres también el gestor de un proyecto sostenible de formación espiritual, educación, energía renovable y huerto orgánico en el pueblo de Kamyaak. Tu música entonces, ¿forma parte de ese proyecto?

Cuando terminé la carrera me metí en un master. Pero lo dejé al mes o así para centrarme en mi carrera musical. Sin embargo, para mí la música no es más que una herramienta, un medio. No es que considere que min lugar esté en la música. La uso para un objetivo, como instrumento para abrir una puerta. Cada ser humano tiene algo que hacer en este mundo, y lo que nosotros queremos hacer es repartir amor. La música se convierte en ese medio a través del cual llegar a la gente. Cuando hablamos de ciertas cosas, a alguna gente le entra miedo. Esto no sucede cuando llegas a ellos a través de la música. No nos consideramos géwëls(griots). No se trata tampoco de dar lecciones a la gente. Pero sí vemos que hay mucha gente enferma. Nos vemos como doctores que curan a través de la curación del alma. Tratamos de darle un sentido a la vida, incluso para gente que ya no sabía a dónde ir o qué hacer con su vida. Hemos de destruir esos muros en el mundo que no son necesariamente físicos.

Shad and the Nataal Patchwork en el 7º Festival Coeur en Or. Fotografía: Estrella Sendra, 2019.

De eso precisamente hablas en tu último single, Wall of China (el muro de China)…

Sí, en Wall of China hablamos del muro de Berlín, el muro en China y todas esas fronteras que impiden la libertad de movimiento e interacción entre las personas. Hablamos del miedo que se convierte en ignorancia. Sólo a través del encuentro con el otro, puede uno llegar a la verdad, porque cada persona tiene su propia verdad, su propia semilla. Y para conseguir algo de sabiduría, necesitamos abrirnos a los demás. Hay un muero enorme en Marruecos llamado Black Mamba. Todos los inmigrantes tienen que atravesarlo. Se nos vende una imagen de Europa. Cuando estamos en África, la miramos con admiración. Y la música desempeña y papel clave en la descolonización de la mente. Hacemos jazz, afro highlife… Pero siempre dentro del espíritu afro. Las primeras veces que iba a Europa me quedé un poco en shock. Me encontré con gente individualista. ¿Dónde estaba la alegría que había yo vivido en Burkina Faso, Senegal y demás países africanos? La gente era fría… Esto era en Francia. Y yo había conocido a gente francesa muy distinta en Senegal… En África se nos vende una imagen de un continente rico. Todo lo que hace a uno feliz se encentra en Senegal, sin embargo. Tenemos el sol… Aquí uno viene y se encuentra a gente feliz, hay un tipo de energía muy sencilla.

 

De repente, una mujer interrumpe, o más bien, sugiere, sin darse cuenta, un coherente modo de finalizar la entrevista. “¡Qué gran concierto, Sahad! Me ha encantado. Muchísimas gracias.” A lo que el artista responde: gracias.

 

¿Ves? Aquí somos muy ricos, pero ni nos damos cuenta de ellos. Hay un sentido de plenitud y de logro en Senegal. Cuando tocamos, lo que intentamos es mostrar y compartir esa energía. Así es como entiendo yo el espíritu afro.

*Esta entrevista es una versión adaptada del artículo publicado recientemente por Estrella Sendra ‘Sufi Sounds of Senegal’ en Critical Muslim CM32, dedicado a la música.

Pat Thomas, leyenda viva del ‘highlife’, aterriza en Madrid

En la década de los 60, el highlife de Ghana y Nigeria gobernó las pistas de baile de África occidental. La mezcla de ritmos africanos, patrones de jazz, guitarras eléctricas y voces folklóricas, construyeron y reinterpretaron con orgullo la modernidad africana. La euforia de las independencias se adueñaba de prácticamente todo el continente, y el highlife se convirtió en la banda sonora de la época.

Pat Thomas fue una figura crucial de ese momento en que se forjó una auténtica revolución sonora, impulsando un seísmo que sigue sacudiendo hoy pistas de baile de todo el mundo. Estamos emocionadas con la noticia de que el próximo viernes 8 de noviembre aterrizará esta leyenda viva del highlife en la sala Shôko de Madrid , después de actuar el jueves 7 de noviembre en el marco de la 21 edición del Festival Womad de Las Palmas de Gran Canaria.

Y por ello, ¡sorteamos una entrada doble para el concierto de Madrid!

(¡Lee hasta el final para saber como conseguirla y llévate 2 entradas!)

A sus 72 años, Pat Thomas es una leyenda viva del highlife. Acaba de editar Obiaa! bajo el paraguas de Strut Records—uno de los LPs del mes en Wiriko—, un segundo álbum registrado junto a la Kwashibu Area Band, que llega tras más de cincuenta años de carrera enarbolando la antorcha del highlife por todo el mundo.

Nacido en una familia de músicos en 1946, Pat destacó como músico desde temprana edad, estudiando batería y guitarra bajo la tutela de su tío King Onyina —guitarrista de Nat King Cole y propietario de una tienda de discos en Accra—. Fue en 1971 cuando comenzó a ganar reconocimiento en Ghana como cantante en la banda de Ebo Taylor, los Blue Monks, una colaboración que se sucedería en varias ocasiones a lo largo de los años. Se integraron en algunas de las grandes bandas de Ghana de los 60: la Broadway Dance Band, Stargrazers y la Uhuru Dance Band, y, posteriormente a la exitosa y subvencionada Sweet Beans, fundada en 1973. Y así, cimentaron la escena del highlife, el afrobeat y el afropop que emergería en los años siguientes.

Tony Allen, pieza clave en la construcción del afrobeat junto al gigante Fela Kuti, y colaborador en una grabación con Sweet Beans registrada en Kumasi en 1975, una sesión aún inédita, confesaba: “Soy un baterista afrobeat, pero Pat Thomas es highlife”.

Pat Thomas & Kwashibu Area Band

Considerado un gran divulgador de la cultura ashanti y de las lenguas fanti y twi, es en 1978, que Pat Thomas recibe un premio como “Voz de oro de Africa”, que le darán un mote que lleva hasta la fecha.

Tras el golpe de estado que sufrió Ghana en 1979, Pat se traslada a Berlín, desde donde editó varios discos con el highlife como bandera, pero introduciendo liturgias religiosas, reggae, calypso, disco-highlife o afropop. Tras vivir en Inglaterra, Alemania, Canadá y los Estados Unidos, y con cinco décadas de escenarios a sus espaldas, ahora, el reconocido cantante de Ghana hará parada por Madrid para presentarnos su último lanzamiento.

¿Quieres ser la afortunada o afortunado que se lleve una entrada doble para el concierto del próximo viernes 8 de noviembre en la sala Shôko de Madrid?

Escríbenos un correo a connecting@wiriko.org con el asunto SORTEO PAT THOMAS respondiendo a la pregunta que te formulamos a continuación (no te olvides de indicar tu nombre y apellidos). 

¿Cuál es el nombre del disco que el ghanés Pat Thomas viene a presentar en España junto a la banda Kwashibu Area Band?

Descoloniza tu iPod 2019 (X)

Ballaké Sissoko & Baba Sissoko – Sissoko & Sissoko – (1 octubre, Homerecords)

Abrir la selección mensual de álbumes para descolonizar nuestros reproductores de música con la conjunción de dos griots del clan Sissoko es una declaración de intenciones absoluta. ¡Conexión con el alma desde el minuto zero y rendirse a la genialidad y sencillez de músicos profetas! En este álbum de trece pistas la tradición mandinga abduce al oyente a la herencia dinástica de Mali para hacernos flotar por encima de lo superfluo a través del diálogo sonoro entre dos primos que tocan verdades en forma de notas. Una kora, un ngoni, dos voces y varios siglos de sabiduría fluyen de este inmenso trabajo hecho por dos de los músicos más internacionales del África Occidental. Habiendo sido miembros del Conjunto Instrumental Nacional de Malí y girado por todo el mundo de forma individual, los Sissoko vuelven a tocar juntos una música que emana paz en momento hostiles.

Cheickh Tidiane Seck – Timbuktu: The Music of Randy Weston (4 octubre, Silène Records)

Timbuktu, el nuevo álbum del legendario músico maliense Cheickh Tidiane Seck, rinde un homenaje póstumo al compositor y pianista estadounidense Randy Weston, fallecido el año pasado a la edad de 92 años. Se trata de un doble LP de aromas panafricanas donde el piano pasa a ser el elemento central, siempre custodiado por una perenne percusión. Con invitados de lujo como Manu Dibango o Abd Al Malik, este disco es un tributo atemporal a las composiciones de Randy Weston, donde las tradiciones musicales tejen un elogio colectivo a la universalidad de la música, en permanente transición en el Atlántico Negro. Y es que de hecho, el Jazz es uno de los estilos que más está prosperando en el continente, y Cheickh Tidiane Seck es uno de sus principales responsables.

Pat Thomas & Kwashibu Area Band – Obiaa! (4 octubre, Strut Records)

Edición de lujo la del segundo álbum que el cantante ghanés Pat Thomas grabó con la banda Kwashibu Area Band, dirigida por su compañero (guitarra, órgano, batería, voz y coros) Kwame Yeboah y el saxofonista Ben Abarbanel-Wolff, para el sello inglés Strut Records. Tras su debut discográfico, en 2015, Pat Thomas, apodado “la voz dorada de África”, demuestra a sus 72 años, que a pesar de no tener las mismas habilidades vocales que lo lanzaron al mercado internacional, sigue destellando energía incesante en su música y sonando fiel al highlife que puso Ghana en el mapa de los sonidos más apreciados entre los amantes de lo retro. ¡Highlife y Afrobeat más que apetecibles!

Aṣa – Lucid (11 octubre, Wagram Music)

Sin duda, uno de los lanzamientos más esperados del año, Lucid llega cinco años después de su Bed of Stone. Bukola Elemide, más conocida como Asa confirma con este lanzamiento lo que ya sabíamos: que la suya es una propuesta fresca, elegante, intimista, transfronteriza y apta para todos los públicos. 4º en su carrera discográfica, el disco de 14 pistas vuelve a entronizarla como una de las voces más distinguibles y uno de los estilos más genuinos del Neo-Soul contemporáneo, un estilo con marcados matices de Pop, Folk y Reggae. Afincada en Francia, desde donde se produce este Lucid, Asa utiliza algo de Yoruba y mucho Inglés para cantarle al desamor, el autodescubrimiento, el empoderamiento, la alegría, el dolor o la identidad. Si la fórmula funcionó y la llevó a ser disco de platino en su primer álbum, ¿por qué no podría conseguirlo ahora?

Souad Massi – Oumniya (11 ocubre, )

La argelina afincada en París, Souad Massi, presenta su 6º disco de estudio. Un trabajo donde el exilio y los mensajes políticos son temas centrales. Mezcla entre folk bereber, chanson française y fado portugués, Massi lleva la maleta de sus años junto a la banda Atakor —que enfrentó varias amenazas de muerte en Argelia— para explorar la traición y la pérdida en este Oumniya, un álbum donde se invoca al mismísimo Leonard Cohen. Con el acompañamiento de la maestría del oud, el maqam, el violín o la darbouka, Souad Massi ha tejido un disco de diez pistas donde muestra cómo la suya es una voz de narradora que cuenta, a través de su historia, la vida de tantas mujeres y hombres en embate contra políticas injustas y comportamientos abusivos.

Asma Hamzaoui & Bnat Timbouktou – Oulad Lghaba (18 octubre, Ajabu!)

El primer grupo de mujeres Gnawa de la historia viene golpeando fuerte con un larga duración para fanáticos del trance y las ceremonias sufíes. Con el gimbri (laúd bajo) y el qaraqab como elementos centrales de un estilo ribeteado por voces llenas de lamentos, Asmaâ Hamzaoui —hija del famoso maalem (maestro) Gnawa, Rachid Hamzaoui— pone en jaque un estilo dominado exclusivamente por hombres hasta la fecha. Y lo hace junto a su banda, Bnat Timbouktou (Las hijas de Tombuctú), que desde 2012, han entronizado a su lider como la instrumentista de gimbri más prominente del mundo. Benditas sean estas 11 pistas de su álbum debut, que dan buena muestra de por qué Asma y Bnat Timbouktou están dando tanto revuelo tanto en el mundo árabe del Norte de África, como en Occidente.

Vagabon – Vagabon (18 octubre, Nonesuch) 

Tras su debut en 2017, la artista camerunesa afincada en Nueva York Laetitia Tamko —alias Vagabon— se erigió como la nueva voz del indie rock contemporáneo. Con su segundo álbum de estudio, vuelve con un sonido más cálido e intimista cuya voz camaleónica, nos seduce a golpe de minimalismo y melodías suaves en un álbum que iba a titularse “All the Women in Me”, pero que a último minuto acabó recibiendo el propio nombre de la artista, como prueba de haber encontrado su estilo más genuino. En su exitoso single de presentación (“Every Woman”), trabajó con el cineasta camerunés, Lino Asana. Y hoy, ya es una auténtico ídolo para las mujeres africanas y afrodescendientes; así como para los cameruneses de habla inglesa, en constante pugna política dentro de sus fronteras.

Bantou Mentale – Bantou Mentale (25 octubre, Glitterbeat Records)

Después de lanzar el EP No Romance en junio, la banda de los enclaves africanos de París Bantou Mentale vuelve como una apisonadora de rock y electrónica dispuesta a convertirse en un nuevo sonido global y futurista. Con miembros de los congoleños Staff Benda Bilili, Konono Nº1, Júpiter y Okwess y Mbongwana Star, Bantou Mentale está liderado por Apocalypse, de la orquesta soukous de Koffi Olomide… Y con esta alineación de bandera, la Kinshasa de París está invocada en este álbum de 12 pistas extremadamente políticas en las que se condena el terrorismo de “Boko Haram”, se canta a la migración clandestina, se advierte a los jóvenes congoleños en Europa para evitarles la cárcel o hasta se habla del conflicto por los recursos petroleros en “Siria”. ¡Brutal!

Recopilatorios Destacados 

Congo Revolution – Revolutionary and Evolutionary Sounds from the Two Congos 1955-62 (4 de octubre, Soul Jazz Records)

¡Bendito este doble vinilo sobre la música revolucionaria de “los Congos” entre 1955-1962! Una auténtica joya para amantes de los prolíficos sonidos de la época de la construcción nacional en África, reúne la música que erigió la revolución contra las metrópolis europeas en República Democrática del Congo y la República del Congo. 21 pistas nos pasean por lo mejor de la rumba congoleña de la época, cuando el género que fusiona influencias africanas, jazz y latinas, se hizo viral en las radios de todo el continente, influenciando la música moderna de África hasta la fecha. El lanzamiento también incluye un folleto de 50 páginas con texto y fotografías de archivo, donde se cuenta la evolución de la música y la historia de los dos Congos, y cómo la música, la política y la cultura popular se cruzan en las independencias de dos países colonizados por Bélgica y Francia. ¡Una auténtica maravilla! ¡Atentas a la utilización del español como lengua de emancipación nacional!

 

POUR ME A GROG: THE FUNANÁ REVOLT IN 1990s CABO VERDE (25 de octubre, Ostinato Records)

La revuelta del Funána en el Cabo Verde de los años 90″ llega de la mano de Ostinato Records para ahondar en las raíces de este estilo, que se remontan a 1950 y los Badius. Con el acordeón como elemento central, este álbum se desmenuza las joyas de estos “griots” caboverdianos cuya riqueza cultural se esconde tras las notas de sus instrumentos diatónicos. La identidad de Badiu, la resistencia de su cultura, sus revueltas y la rebelión contra la dominación portuguesa y las injusticias sufridas a causa de la esclavitud y el colonialismo, son el eje vertebrador de este estilo. Como dice la propia discográfica”: En una tierra que carece de electricidad, el instrumento acústico es el rey”.

EPs Destacados: 

Xenia Manasseh – Fallin’ Apart (3 octubre) 

Voz emergente de la efervescente escena pop de Nairobi, Xenia Manasseh transita entre su Kenia natal y su Estados Unidos de adopción para nutrir el neo-soul y R&B africanos y llevarlos un poco más allá de sus fronteras. Cantando en inglés y kiswahili, Manasseh —que pertenece a una joven generación de músicos formados en Berklee como la de nuestra admirada fabulosa Lisa Oduor-Noah — se ha rodeado de raperos y talentos de todas partes del mundo para destilar los seis temas que conforman este EP debut. ¡Seguro que su trabajo dará mucho que hablar!

Songhoy Blues – Meet Me in the City (25 octubre, Fat Possum)

Tras tocar durante la Cumbre Sobre la Acción Climática de las Naciones Unidas en Nueva York con una actuación en apoyo a la Gran Muralla Verde que se está construyendo en el Sáhara como solución al calentamiento global, ¡las estrellas del documental They Will Have To Kill Us First vuelven! El EP de Songhoy Blues, que llega siete años después de que los chicos dejaran la convulsa Tombuctú para trasladarse a Bamako, y cuatro años después de su exitoso debut discográfico, irrumpen con el inglés en la canción “Time To Go Home” como una auténtica declaración de intenciones: el rock bambara quiere hacerse un lugar en Estados Unidos. Y es que la joven banda maliense se encuentra en plena gira de presentación de los temas de este “encuéntrame en la ciudad”, que predice un próximo y esperado larga duración.

Singles Destacados:

Elida Almeida – Ta Due (4 octubre, Lusafrica)

Con solo 25 años, Elida Almeida ya es considerada una de las mayores artistas de Cabo Verde. Y con su nuevo sencillo “Ta Due” junto a la cantante brasileña Roberta Campos, vuelve a mostrar la versatilidad de su voz y lo transfronterizo de un estilo —el de la amplia paleta de colores de los sonidos caboverdianos— universal . Ambas, parte de este universo llamado PALOP, hallan en la música puentes levantados a golpe de barcos negreros que hoy se siguen encontrando en el ADN cultural a un lado y al otro del Atlántico Negro. Algo que ha sabido capitalizar muy bien Lusáfrica y que ahora también alcanza a las comunidades luso-africanas de todo el mundo. Un tema precioso, y un peldaño más en la carrera ascendente de Elida Almeida.

Grèn Sémé – Pussière (11 octubre, Lusafrica)

En este sencillo en colaboración con nuestro bienamado Gaël Faye, Grèn Sémé avanza el lanzamiento de su próximo EP, que se espera para el 8 de noviembre. Así, entre la chanson francesa y el pop africano de pulsión más electrónica, la música maloya-ségasalegy despega con fuerza de la mano de Lusafrica. “Poussière” (Polvo), es un título lleno de compromiso social que muestra las cosmovisiones de un africano urbano y un campesino de Europa. Así, Reunión, Rwanda y Mali —con la voz de la griot maliense Fatim— hallan un medio de expresión común para mostrarse contundentes en un hit panafricano de proyección internacional.

Ayo – Beautiful (14 de octubre) 

Después de habernos vuelto a enamorar con su voz aterciopelada, sus letras íntimas y su soulful reggae de raíces yoruba y gitanas en su último disco Paname en 2017, la nigeriano-alemana afincada en Estados Unidos Ayọ vuelve con un single que es una oda a la belleza y la fortaleza interior. Mientras la joven madre de tres lleva una temporada mostrando sus fragilidades sin filtro en redes sociales, con este single se autoreafirma como la auténtica diosa que se dio a conocer con ese maravilloso Joyful (2006). Anticipando lo que puede ser su sexto álbum de estudio, Ayo sigue apostando por la música hecha desde el alma para las almas que buscan lo genuino y transparente de cantantes y compositoras como ella.

Michael Kiwanuka – Piano Joint (This Kind of Love) (15 de octubre) 

No es solo el chico del tema principal de Big Little Lies “Cold Little Heart”. Es el tipo que nos hechizó y noqueó con Love & Hate, cuando el mundo dudaba de que fuera posible superar su debut Home Again. Kiwanuka se ha convertido en un auténtico pilar de la música pop en los últimos siete años. Sin embargo, todo apunta a que el tercer álbum del británico de ascendencia ugandesa lo convertirá, con 32 años, en uno de los principales exponentes del revival del soul y el r&b, ese estilo que unido a la crítica social, es una auténtica bomba expansiva. El álbum, que verá la luz el próximo 1 de noviembre y abordará temas como la violencia policial contra los negros, llega con un nuevo single, el impresionante Piano Joint, que enciende los motores para preparar un despegue a lo grande.

Aziza Brahim – Hada Jil (18 octubre, Glitterbeat Records)

Nuestra querida y respetada cantante y compositora saharaui residente en Catalunya, Aziza Brahim, vuelve de la mano de Glitterbeat para fascinarnos, una vez más, con su capacidad de innovación y reinvención. Con la música electrónica como alianza, este single avanza el lanzamiento de su cuarto álbum Sahari, que verá la luz el próximo 15 de noviembre —coproducido con Amparo Sánchez de Amparanoia—. La canción, cuyo título se traduce como “Esta generación”, versa sobre la pasión y la determinación de la juventud del Sáhara Occidental para alcanzar la independencia de su país, considerado por muchos como la última colonia en África.