Toumani Diabaté: “Occidente solo conoce el 5% de la cultura africana”

La cartografía y la historia de nuestro pasado tienen algo en común: son resultado de la pluma de los vencedores. Lo advierte el proverbio igbo de Nigeria diciendo que “hasta que los leones tengan sus propios historiadores, los cuentos de caza siempre glorificarán a los cazadores”. Y hoy sabemos que la misma tinta que trazó nuestras fronteras, también plasmó nuestras narrativas. Y aunque a veces es difícil salir del corsé que se nos brinda desde arriba, la cultura siempre empuja desde abajo para vislumbrar otros mundos posibles. Lo vemos en el mapa imaginario del África no-colonizada, del artista sueco Nikolaj Cyon, donde España es parte del universo africano. Y lo encontramos también en Songhai, un grupo que utiliza la brújula del corazón para devolvernos hacia el sur con casi un ejercicio de arqueología entre dos culturas hermanas: la flamenca y la mandinga.

Josemi Carmona, Toumani Diabaté y Juan Carmona ‘El Camborio’, durante las pruebas de sonido en el Festival de Músicas Sacras de Fez, el pasado 14 de mayo. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

 

Songhai es de propiedad africana y española”, explica el maestro de la Kora, Toumani Diabaté, desde el Festival de Músicas Sagradas de Fez, donde la banda formada por el maliense y Ketama, ha mostrado una vez más que la magia existe. Tomando el nombre del antiguo imperio de Mali, en el que la presencia de moriscos españoles expulsados tras la Reconquista de al-Andalus fue muy notable, Andalucía y Mali tejen aquí la nueva narración de una historia común a través de la música. Tal y como lo reitera el guitarrista de Ketama, Juan Carmona ‘el Camborio’: “Este proyecto es tanto de África como de Andalucía. Nuestra música está hecha con el corazón”. A lo que Josemi Carmona, hijo del gran guitarrista flamenco Pepe Habichuela y parte de la banda añade: “Songhai es patrimonio de la música del mundo. La música no tiene fronteras. En la música no hay racismo, no hay esta cosa del dinero… Ojalá que aprendieran los políticos y la gente; porque la música es respeto”.

De izquierda a derecha: Naba Traoré, Bah Kouyate, Juan Carmona ‘El Camborio’, Moriba Diabaté, Toumani Diabaté, Josemi Carmona, Javier Colina, Kiki Cortina y Bandolero. Después de su última actuación en el Festival de Músicas Sacras de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Aunque han pasado casi tres décadas desde que se editara su primer álbum en 1988, un hito revolucionario y sin precedentes que repitieron en 1994 con su Songhai 2, hoy el grupo tiene la intención de volvernos a deleitar con un Songhai 3 para 2018. Una forma de celebrar los treinta años de su nacimiento, y de seguir haciendo historia, en el sentido más estricto de la palabra. Mientras, hoy miércoles 17 de mayo se presentan en el Teatro Principal de Zaragoza, para rematar su gira española mañana en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián. En la formación actual se suman el prolífico contrabajista Javier Colina, el gitano gallego Kiki Cortiñas en la voz y las percusiones (sustituyendo a Antonio Carmona), Moriba Diabaté (hermano pequeño de Kassé-Mady Diabaté, presente en Songhai 2) o la voz de Naba Traoré (hermana pequeña de la gran Rokia Traoré).

Después de su último concierto en Fez y a punto para iluminar Zaragoza y Donostia, Toumani y los Carmona nos han dado una entrevista en exclusiva:

Toumani Diabaté en el Festival de Músicas Sacras de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Gemma Solés: 30 años después de la grabación de ese revolucionario SONGHAI y todo ese pasado común entre el antiguo Al-Andalus y la cultura mandinga y bambara sigue sin reconocerse del todo…. Encima del escenario la familiaridad de los sonidos de Mali y España a través del Sahara son evidentes. ¿Es Songhai aún hoy un proyecto necesario para tejer puentes y romper barreras psicológicas e históricas?

Toumani Diabaté: Creo que Songhai es protagonista en la medida que acerca la cultura del flamenco a la cultura mandinga. Hoy, 30 años después, la música se ha impuesto porque está basada en una relación franca, sincera y honesta. Este es el valor y la belleza del proyecto Songhai. Por eso cuando lo escuchamos hoy tenemos la impresión de que es un proyecto actual.

G.S: Decías durante el concierto que disteis en Fez el domingo pasado que ni tú hablas español ni los hermanos Carmona hablan francés, con lo cual vuestro único lenguaje es la música… ¿Cuáles son, en tu opinión, las virtudes de la música para el encuentro espiritual de la humanidad?

T.D: Los primeros que le dieron el nombre a las notas – do, re, mi, fa, sol…- crearon un lenguaje para la música, gracias a Dios. Seas chino, seas indio, seas flamenco, bambara, wolf o árabe, puedes hablar ese lenguaje. Aunque no hables gitano, español o árabe puedes tocar. La música tiene su propio lenguaje. Lo más importante en la vida es aceptar el aprendizaje, porque antes de ser maestro hay que ser alumno. Después todo fluye. En el caso de Songhai todo está basado en el amor y el aprendizaje mútuo. Después de 30 años, Ketama y Toumani no nos podemos comunicar a través de otro lenguaje. Es imposible. Lo que habla entre nosotros es la música.

G.S: ¿Qué significa para ti formar parte de SONGHAI?

T.D: Yo soy griot, y el griot es el embajador, el espejo y los archivos de la cultura mandinga. Yo tengo el rol de hacer conocer la cultura mandinga al mundo, y para mí Songhai es parte de mi papel como griot.

Songhai, durante su último concierto en el Festival de Músicas Sagradas de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

G.S: En 2014 grabaste con tu hijo Sidiki, y tienes mucha relación con generaciones más jóvenes. ¿Cómo la tradición griot continúa renovándose constantemente en la sociedad contemporánea de África Occidental?

T.D: Dentro de la familia griot, la música es una tradición transmitida de padre a hijo. Hacer un álbum con mi hijo ha sido muy importante para mostrar el papel crucial de Sidiki hoy en África, para mostrar que la tradición continúa hoy a través de las jóvenes generaciones. Todos mis hijos son músicos y tocan la Kora. Es importante que la tradición siga.

G.S: Y el universo Mandinga sobrevive al estado maliense moderno gracias a la cultura popular, ¿no?

T.D: Gracias a Dios es así. El rol del griot no es solo el de tocar música. Todas las bodas, bautizos, entierros y reuniones sociales en Mali tienen a griots como maestros de ceremonias. Sin nosotros no habría más acontecimientos sociales en el país y viceversa.

G.S: De hecho, sabemos de la implicación activista de muchos músicos de Mali contra la rebelión del norte tras el golpe de estado de 2012 y que tú también estás muy comprometido para que la paz se instale en el país. ¿De qué forma?

T.D: Durante el golpe de estado de 2012, todos los músicos trabajamos de forma conjunta. Y hoy, seguimos luchando para conseguir la paz. Personalmente, organizo el FAB (Festival Acústico de Bamako). En la segunda edición estuvieron Damon Albarn, Mathieu Chedid, Toni Allen… ¡todo el mundo quiso venir! Eso forma parte de la lucha desde la arena musical para reestablecer la paz en Mali, y es una lucha colectiva.

Songhai, durante su último concierto en el Festival de Músicas Sagradas de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

G.S: Con Lamomali, Matthieu Chedid y tu hijo, habéis realizado un disco fabuloso recientemente, con la presencia de voces como la de Fatoumata Diarawa o de Amadou & Mariam… Y constantemente hay nuevas y sorprendentes producciones en el país. ¿Qué hace de Mali una factoría musical tan fecunda?

T.D: Mali es la capital del imperio Mandinga. Tenemos dos cosas a diferencia de los demás países. Hay países que tienen un solo estilo de calidad. En Mali tenemos muchos estilos y de gran calidad. Cada etnia tiene su música. Por ejemplo, la música de Salif Keita es muy distinta de la música Wassoulou de Oumou Sangare, o de la de Amadou & Mariam.

G.S. Pero una realidad es que casi toda la música maliense, y africana en general, que llega a trascender las fronteras africanas para llegar a Europa viene de la mano de productores o socios europeos… ¿Por qué crees que África sigue siendo “dependiente” en este sentido?

T.D: Aún no tenemos los medios necesarios para hacer grandes producciones. Lo más importante para nosotros es llegar a conseguir esto. Pero tener medios sin tener la materia prima no sirve para nada. Nosotros tenemos esa materia prima que se necesita. África tiene todo tipo de materias primas. Pero nos faltan los medios para poder hacer grandes producciones, industrias, discográficas… Creo que Occidente solo conoce el 5% de la cultura africana. Y eso pasa en parte porque no llegamos a tener los medios necesarios para exportar toda nuestra riqueza cultural. Yo me pregunto por qué no se están facilitando los medios necesarios para trabajar y que esto acontezca…

Desde Wiriko seguiremos luchando para hacer que ese porcentaje aumente. Entretanto, recomendamos fervientemente asistir hoy miércoles 17 de mayo al Teatro Principal de Zaragoza o mañana en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián. Porque como reconocen los miembros de Songhai, este proyecto es tanto español como maliense, tanto andaluz como mandinga. Y porque la historia la reescribimos entre todos.

AfroCubism: “hay mucha música del oeste de África que necesita salir a la luz”

El elenco de AfroCubism Revisted se presenta en Londres / Foto: @dennismcinally

La burocracia se puso de por medio. Nick Gold, cabeza pensante del sello discográfico World Circuit, quiso hacer una trabajo colaborativo entre músicos de Malí y Cuba hace veinte años. Pero los malienses, por problemas de visados, nunca pisaron la isla. Los cubanos reunidos en el estudio Egrem de La Habana decidieron hacer uso del espacio y nació uno de los hitos musicales más importantes del pasado siglo: Buena Vista Social Club. En 2010 Gold recuperó la idea. Esta vez en Madrid, Elaides Ochoa, Toumani Diabaté, Bassekou Kouyaté y Kasse Mady Diabaté entre otros se reunieron para grabar AfroCubism.

“El primer proyecto fue algo muy famoso. Y ahora lo revisamos porque hay mucha música que necesita salir a la luz. Y no sólo de Buena Vista Social Club sino del oeste de África”, explica el trompetista cubano Yelfris Valdés. El músico, junto con el senegalés Seckou Keita, hablaron con Wiriko antes de la presentación de AfroCubism Revisited en el Islington Town Hall de Londres.

Este nuevo proyecto es otro capítulo en una historia cultural que se remonta a la llegada de los esclavos africanos a la por entonces colonia española. En este caso sólo el maliense Bassekou Kouyaté (ngoni) repite en grupo joven pero muy bien capacitado y en el que se unen Seckou Keita (kora), Yelfris Valdés (trompeta), Hammadi Valdés (percusión) y Ednar Enrique Bosch Landa (guitarra). Unos músicos que apenas tuvieron una semana para conocerse y ensayar el repertorio de lo que fue una actualización del disco AfroCubism aunque también se acomodaron algunas composiciones propias.

“Esta es una nueva generación de jóvenes músicos pero también es más diversa. No es sólo Cuba y Malí sino Senegal, Gambia e incluso Italia. El desafío es mantener el respeto a los mayores que hicieron el trabajo aunque a mí me gustaría que el proyecto tomara otra dirección. Algo más variado donde se probaran más sonidos cubanos procedentes de la cultura yoruba e ir más profundamente a la cultura mandé”, describe Keita.

Yelfris Valdés ha asumido la dirección musical de este proyecto en el que ha tratado de “que todos tengan un lenguaje propio y que converjan. Teníamos que sentirnos cómodos y pasarla bien”. Impera la música en un intercambio que abarca distintos territorios separados por el océano Atlántico pero cuyos bagajes sonoros se entrelazan fácilmente.

“Cuando trabajo con músicos cubanos siempre me dicen que lo que hacen es África. La cultura mandé hizo que los sonidos cubanos se enraizaran en nuestra tierra”, dice Keita. “Los cubanos somos muy acérrimos de nuestra clave 6×8 pero eso ya existía en la cultura mandé y es algo que hemos admitido. Además hay ritmos, por ejemplos yorubas, que aunque no son populares en Cuba conectan con el África occidental”, explica Valdés.

Bassekou Kouyaté es el único integrante del primer proyecto AfroCubism. Foto: @dennismcinally

Tanto Keita como Valdés se mostraron entusiasmados por pertenecer a este grupo que basa su trabajo en el respeto a los anteriores miembros. Apuestan por disfrutar de la colaboración y asentarse en la amplia frontera entre la música tradicional y los nuevos sonidos para ahondar en un intercambio musical que ahora busca la continuidad.

“Es una pena dejar toda la responsabilidad a Nick (Gold). Después de que se lanzara el álbum no se hizo nada. La posibilidad es que el “afrocubismo” renazca y continúe con otra generación”, dice Keita cuya visión es muy similar a la de Valdés: AfroCubism fue algo efímero. Había muchas estrellas y muchos egos y además estaba la parte monetaria. Eran muchos los costes para reunirlos a todos y llevar a las figuras al escenario. Esto puede ser una nueva etapa en lo que se conoce como músicas del mundo ya que es un proyecto al que se le puede sacar fruto”.

Los vínculos entre Cuba y los países del oeste africano se consolidan cada cierto tiempo. Algunos son eternos, como la Orchestra Baobab y otros aparecen para reafirmar una historia sonora que parte de una misma tierra. Richard Bona publicó el pasado año su particular recorrido por las raíces sonoras de África en Cuba mientras que el propio Seckou Keita acaba de lanzar un álbum en colaboración con el pianista cubano Omar Sosa. AfroCubism Revisited es otro paso hacia delante de un movimiento que regenera una conexión musical natural con el Atlántico como único intermediario.

Amadou & Mariam inauguran la gira mundial de su nuevo álbum en Barcelona

Tras su enorme éxito de 2005 con el álbum Dimanche à Bamako, producido por Manu Chao, y ese gigantesco Sénégal Fast Food cicatrizando como parte de nuestra tradición sonora por más de una década, el dúo maliense Amadou & Mariam, que se conoció en 1975 en un instituto para jóvenes ciegos de Bamako, han vuelto con ‘Bofou Safou’, su primer e irresistible single desde el álbum Folila (2012).

Repleto de sintetizadores y ritmos discotequeros mezclados con afrobeat y funk, los malienses vuelven con una energía renovada y 100% bailable en un single que nos abre el apetito para lo que vendrá. Y a la espera de que llegue su nuevo álbum, previsto para finales de 2017, Barcelona será la única capital ibérica en poder degustar el nuevo menú sonoro que la pareja está preparando.

(Más información para participar en el sorteo de dos entradas para su concierto en Barcelona, al final de la entrevista)

Gemma Solés: Han pasado cinco años desde que publicasteis vuestro último LP, FOLILA (2012). Este 2017 nos presentáis BOFOU SAFOU, un tema producido por Adrien Durand (Bon Voyage Organisation), siguiendo la exploración electro-dance iniciada por el productor de vuestro ‘Sabali’, Damon Albarn, y rememorando el sonido de Francis Bebey o William Oneyeabor. En el videoclip vemos las aventuras de un joven “Travolta” africano en una discoteca de los años 70 que solo quiere bailar y salir de fiesta. Con este single se anticipa un 8º álbum de estudio de uno de los duetos musicales más interesantes de África. ¿Qué podemos esperar de vuestro nuevo álbum?

Mariam Doumbia: Gracias por tus palabras. Bueno, hemos estado trabajando en nuevas canciones y estamos muy contentos con el sonido final. Nuestras letras hablan de la situación actual en el mundo, sobre la sociedad y la realidad que vivimos todos. Bofou Safou va sobre personas que no quieren trabajar ni ser importantes para su comunidad.

G. S: ‘Bafou Safou’ es un término Bambara que designa a los hombres jóvenes e indiferentes que prefieren bailar que trabajar. Creo que en España los llamamos ‘ninis’… ¡Que bien que les queráis movilizar! Además, sois un ejemplo de todo lo contrario. Aunque no habíamos tenido más novedades discográficas de Amadou & Mariam desde 2012, sabemos que habéis estado muy activos musical y socialmente. Mariam, tu acabas de presentar un proyecto muy interesante junto a otras artistas de África Occidental bajo el paraguas de les Amazones d’Afrique. Te escuchamos cantar en una maravillosa canción llamada “I play the kora”, una oda al empoderamiento femenino en África…

M.D: Sí, en efecto. Además con Bafou Safou queremos animar a los ciudadanos de los cinco continentes a levantarse del sofá para bailar, pero también a trabajar en favor de la comunidad. Nosotros trabajamos mucho y hemos estado activos en nuestros proyectos, yo con Les Amazones d’Afrique, como bien dices, y Amadou con Les Ambassadeurs con Salif Keita. También hemos colaborado con el Programa Mundial de Alimentos, y apoyando a las mujeres, que están luchando cada vez más para buscar una situación de igualdad. Esto es muy bueno y creemos que la educación es esencial para este cambio.


G.S: Otra colaboración reciente que habéis hecho es la canción “l’âime au Mali”, del álbum LAMOMALI que M (Matthieu Chedid) y los músicos malienses Toumani y Sidiki Diabaté acaban de publicar. ¿De qué se trata esta canción? ¿Qué significa para vosotros ser parte de este reciente álbum?

M.D: Somos muy buenos amigos de Matthieu Chedid desde hace mucho tiempo y estamos felices de ser parte de este proyecto. Es simplemente genial participar en un álbum dedicado a nuestro país Malí. En “L’me au Mali” bailamos, hablamos y cantamos. ¡Es una poesía hermosa!

G.S: Y en vuestro reciente sencillo BAFOU SAFOU vemos cómo vuestro sonido vuelve a hacer un giro y nos lleva de vuelta a los años ochenta. En vuestro próximo concierto en Barcelona, ​​el 12 de mayo en Sala Barts, vais a presentar este single, pero también vais a anticipar algunas perlas de vuestro próximo disco, ¿verdad?

M.D: Sí, el sonido de nuestro nuevo álbum tiene un aspecto de teclado y sonido de los años 80, pero también de raíces y guitarras. Estamos muy emocionados por nuestro nuevo show… Barcelona es una gran ciudad y estamos felices de comenzar el tour aquí.

Mariam Doumbia, de Amadou & Mariam. Fotografía de Hassan Hajjaj.

G.S: Han pasado casi dos décadas desde que debutasteis con “Djon Ye”, y en 20 años han sucedido muchas cosas. ¿Cómo creéis que el paisaje de la música maliense y africana ha cambiado y, por supuesto, la música de Amadou y Mariam ha cambiado? ¿Es más fácil tener éxito como artista africano en 2017 que en 1999?

M.D: Estamos felices. Nuestra música ha cambiado desde entonces porque escuchamos a muchos grupos y eso desempeñan una influencia en nuestro sonido. Nos gusta Rihanna, Pink Floyd, Francis Cabrel… Hemos conocido a muchísimas personas a lo largo de nuestra carrera, y eso nos ha ayudado a difundir nuestro música en todo el mundo.

G.S: A menudo se os conoce como “la pareja de ciego de Malí”. ¿Os molesta ser apodados por una condición física y no por vuestras cualidades artísticas?

M.D: No, esta es nuestra condición y estamos acostumbrados.

Amadou Bagayoko, de Amadou & Mariam. Por Hassan Hajjaj.

G.S: Los músicos malienses han luchado contra una fuerte rebelión contra el yihadismo en el norte del país desde 2012. ¿De dónde creéis que vendrá la solución?

M.D: Sabemos que la situación no ha sido fácil y sabemos que muchos artistas han estado lidiando con dificultades. Necesitamos ser fuertes y trabajar en educación.

G.S: De hecho, Malí es uno de los países africanos más estimulantes culturalmente desde su independencia, no sé si la educación tradicional tendrá algo a ver en ello… ¿Cuáles creéis que son los principales ingredientes para cocinar una receta musical sin conservantes o aditivos, y que no caduque como la vuestra?

M.D: Trabajando y dando lo mejor de ti a tu comunidad. Los ingredientes van a cambiar dependiendo de cada gusto, pero la receta va a terminar siendo muy buena. ¡Nos vemos en Barcelona!

Sorteamos 1 entrada doble para el concierto que Amadou & Mariam van a dar este viernes 12 de Mayo en la Sala Barts de Barcelona, en el marco del Guitar Bcn.

 ¿La quieres para ti y un acompañante?

Sé el primero en mandar la respuesta a la pregunta que viene a continuación, junto a tu nombre competo y tu número de DNI a info@wiriko.org con el asunto SORTEO AMADOU & MARIAM. Si ganas, ¡nos pondremos en contacto contigo en seguida!

¿Qué otro miembro de la familia de Amadou Bagayoko & Mariam Doumbia se dedica a la música profesionalmente a día de hoy y cuál es el nombre de su banda? 

“La autodeterminación de los pueblos es un paso crucial en un mundo fundamentado en los derechos humanos y la democracia”

Tamikrest, por Sebastien Rieussec.

“Durante su periodo de auge, Malí desarrolló y llevó a cabo un modelo de integración política en la que pueblos tan diferentes entre sí como los tuareg, los wolof, los malinké y los bámbara, los songhai, los fula y los tukulor, los diallonke, etc., reconocían a un soberano único”, cuenta el historiador Joseph Ki-Zerbo, en Historia del África Negra. Sin embargo, en el último siglo, los tuaregs han desatado cuatro rebeliones en el norte del Malí actual. La última, surgida en 2012, aún no ha podido implementar los acuerdos de paz de 2015, recientemente frustrados por considerarse insuficientemente inclusivos.

La ciudad norteña de Kidal, uno de los focos de estas revueltas, sigue siendo un feudo para los separatistas del norte. “Se trata de la primera cuna de la rebelión contra el Mali no-inclusivo, pero también donde nosotros dimos nuestros primeros pasos y de donde sacamos nuestra inspiración. Kidal lo es todo para nosotros”, asegura Ousmane Ag Mossa, líder del grupo musical Tamikrest.

La banda maliense, que acaba de editar su cuarto y último disco, titulado Kidal (Glitterhouse Records, 2017), asegura que con este álbum buscan “arrojar luz” sobre lo que ha sucedido en Kidal y pretenden forzar que la comunidad internacional “reaccione”, para garantizar el acuerdo que se firmó con el Estado de Malí hace dos años.

Las regiones de Kidal, Gao y Tombuctú suman el 66% del territorio maliense, pero albergan a solo un 9% de la población, y registran las tasas de desarrollo más bajas del país. En un contexto de duras condiciones de vida, las consecuencias del conflicto han sido devastadoras para su población. “En nuestras canciones tratamos de cantar el dolor y el sufrimiento que viven nuestros pueblos en este vasto desierto donde antes habitaban un silencio y una paz que ya no existen”, advierte con ásperas palabras el cantante y guitarrista tuareg.

A punto de pisar la península ibérica para una gira que los llevará por Huesca, Valencia y Barcelona, los miembros Tamikrest aspiran a llevar su causa fuera de las fronteras africanas, y se muestran críticos con un proceso de descolonización que, según ellos, dejó heridas abiertas que seguirán supurando mientras no se atiendan con urgencia.

“Creo que la autodeterminación de los pueblos es un paso crucial en un mundo fundamentado en los derechos humanos y la democracia”…

Artículo originalmente publicado en la sección Planeta Futuro de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí

Escucha nuestro especial sobre KIDAL, de TAMIKREST, en el espacio radiofónico del magacín Wiriko en M21.

Carmen Souza: “La música lusófona está muy conectada al comercio de esclavos”

Carmen Souza y Theo Pascal vuelven a la carretera con Creology, doce historias musicalizadas en las que no falta el jazz, seña de identidad de la pareja artística. El nuevo trabajo bebe del proyecto African Railway donde Souza y Pascal se unen con el percusionista mozambiqueño Elias Kacomanolis para recorrer musicalmente las antiguas colonias portuguesas en África. Wiriko ha hablado con ellos en Londres y Barcelona, aprovechando la gira de presentación de su nuevo álbum.

Creology tiene varios significados; uno lingüístico, que es el estudio de las lenguas criollas, y otro filosófico que viene de la palabra crear, pero con el razonamiento del logos griego. También tiene relación con mezclar influencias nuevas con tradiciones antiguas, algo que para nosotros es muy importante”, explica la lisboeta de ascendencia caboverdiana Carmen Souza.

Tras el “jazz orgánico” de su anterior trabajo EPÍSTOLA, Souza y Pascal recuperan los sonidos de las rutas esclavistas que partieron de Cabo Verde hacia Brasil, Cuba o Nueva Orleans. “El disco es viaje transatlántico. La representación de los barcos realizando una travesía y cargando todo el bagaje cultural con ellos”, describe Souza. Para el bajista Theo Pascal, quien descubrió a Carmen en una audición y desde entonces ha trabajado con ella, Creology es una búsqueda de raíces sonoras y una excusa para seguir descubriéndose musicalmente.

En este recorrido histórico de Souza y Pascal nos muestran en un itinerario improvisado y sin presiones. “No nos gusta planear mucho [a la hora de grabar un disco]. No traemos veinte canciones sino lo necesario. Además tener una mezcla de tantas alternativas sonoras es un desafío”, dice el bajista Pascal que como de costumbre también ha producido el nuevo álbum de la cantante.

Y por eso es una batalla perdida catalogar los temas de Creology. Según la discográfica, el álbum recoge estilos característicos de Cabo Verde, Mozambique y Angola pero lo que parece marrabenta realmente no lo es. O la coladeira no sigue el tempo estándar. Un hecho que confunde en ocasiones pero que invita a olvidar los corsés.

No nos gustan las fórmulas y tener respuestas para todo. No nos gusta asentarnos. Es el octavo álbum y es una nueva experiencia porque estábamos tocando música completamente diferente, con más improvisación y una instrumentalización y temas muy distintos. Ahora somos un trio y también exploramos el silencio dando valor a cada nota”, dice Souza. Y apunta Pascal: “Hay que dejar que la música fluya e improvisar, si no es mejor que pongas el CD. En Cabo Verde no les gusta ya que son muy estrictos con sus estilos musicales pero no hemos tenido problema cuando hemos tocado allí. El problema lo tiene el batería que encuentra difícil acostumbrarse a una instrumentalización diferente”.

Esta idea no es ninguna provocación sino una manera de satisfacer la adicción musical de esta pareja que convierten lo simple en complicado y viceversa. Como en todos sus trabajos, sus influencias musicales se funden con el jazz y las composiciones se llenan de matices que siempre fuerzan a los oyentes a dar un paso más. Una diferenciación que los hace imprevisibles en directo. “Nosotros tratamos de traer algo especial y diferente. Donde se cree una conexión pero que no haya muchas referencias interpuestas”, dice Pascal quien mira y señala alrededor de la librería donde tiene lugar la entrevista con Wiriko. “Intentamos no ser como muchos estos libros que tienen distintas portadas pero una vez que lees sus páginas ves que todo es lo mismo”.

Souza y Pascal trabajan artesanalmente. Se dejan llevar y en ocasiones no se sabe muy bien qué esperar. “Pensamos en un estilo o ritmo pero después vemos que lo hemos cambiado. Los temas nacen espontáneamente y no decidimos de antemano una letra o música. Nuestra música surge de muchas maneras: de conversaciones, de la espiritualidad y hasta de la luz inexistente de Londres”, dice Carmen sonriendo. Y reconoce Pascal que el primer sencillo de Creology surgió durante una prueba de sonido en la anterior gira donde necesitaron tomar un descanso de probar siempre lo mismo.

Porque la vida es corta y hay que atreverse. Carmen Souza y Theo Pascal buscan esas profundidades sonoras y siguen el proceso de criollización de los oídos occidentales. Esa es su manera de ver la música y encontrar la alegría interna. Ligria.

 

* En este artículo ha participado Natàlia López, colaboradora de Wiriko, gracias a una entrevista realizada a Carmen Souza en su última visita a Barcelona, como apoyo a la entrevista que el autor (Javi Domínguez) le hizo a la cantante en Londres. 

Jac Keïta: “Nadie vendrá inocentemente a África a ayudarnos sin llevarse nada a cambio”

– “Concert bi neexna ma lool” (El concierto me ha gustado mucho)

– “Jerejef way, yeen lay beggee” (Gracias amigo, es para vosotros)

Jac Keita del grupo Takeifa, por Sylvain Cherkaoui para Osiwa.

Exhausto pero enérgico, Jac Keïta, líder de la banda Takeifa, saluda a todas y cada una de las personas que viene a felicitarle tras el concierto ofrecido en un pequeño pueblo del norte de Senegal, organizado por la asociación Hahatay sonrisas de Gandiol. El nivel actual de la banda raramente les permite este contacto con la realidad de su país, algo que el artista agradece. “Es muy motivador tocar ante un público rural, que no te conoce mucho y que ves que tu música le llega. Es un subidón”, ríe.

Takeifa, juego de palabras que significa Familia Keita, es un grupo de largo recorrido, muy conocido y valorado tanto en la escena senegalesa como internacional.

Todo surgió de él, Jac, carismático e inquieto. Hijo de un comisario, creció mudándose constantemente de ciudad con su familia. Allí donde se instalaban los Keïta, Jac formaba un grupo, tocaba la guitarra o cantaba en solitario. Sus padres siempre le apoyaron y poco a poco el gusanillo de la música fue picando a sus hermanos: primero se le unen Ibrahima a la batería y Maah al bajo. Poco después Cheikh, que ya había hecho sus pinitos a la guitarra y le daba también al arte plástico, y Falou, al micrófono, se instalan con ellos en Dakar en 2006 dando comienzo a la aventura.

La primera vez que los escuchamos fue en Madrid en mayo de 2011. Tocaban en el Paraninfo de la Complutense en el festival Africa Vive organizado por Casa África. Por aquella época se llamaban Jac et le Takeifa, habían publicado un solo álbum (Diáspora, 2008) y tenían como cabeza de cartel a Femi Kuti.

Pese a que no eran aún muy conocidos por el gran público, tenían ya su red española bien atada : su manager les había conseguido abrir un hueco en los grandes festivales como el WOMAD o Territorios, en Sevilla.

Aquella noche, esperando al nigeriano, el público se quedó impresionado con la sincronía y presencia escénica del grupo, que ofrecía una música fresca, bailable, fusionando pop, reggae, rap y sonidos africanos. “Prometen”, se decía.

Seis años después, la profecía parece más que cumplida. Agotan entradas en todas las ciudades senegalesas, cuentan con varios clubs de fans, comparten cartel con los grandes nombres de la música africana (Youssou Ndour, Alpha Blondy o Tiken Jah Fakoly) en los festivales europeos y gozan del respeto de la crítica y los medios.

Pese al cansancio, Jac no mira al reloj sino a los ojos, y conversa entretenido sobre los entresijos de su tercer álbum que saldrá a la venta en mayo de este año, bajo el título Gass Giss.

Maah Keita de Takeifa, por Sylvain Cherkaoui para Osiwa.

Habéis hecho bailar a niños y mayores del pueblo, y es que parece imposible no contagiarse de vuestro ritmo ¿seguís siendo el mismo grupo que conocí en 2011?

Seguimos siendo los mismos, pero hemos evolucionado. Hemos aprendido a valorar la sencillez. Hemos entendido la importancia de la precisión y la simplicidad en los arreglos, en la melodía, y también en la puesta en escena. Antes necesitábamos gritar, saltar, usar muchos instrumentos para crear ambiente, pero con el tiempo y al frecuentar diferentes tipos de audiencias, nos hemos dado cuenta de que lo que engancha al público es una sonoridad más profunda, más pura, sin necesidad de sobrecargar.

Hace cinco años de vuestro último trabajo Get Free ¿por qué nos habéis hecho esperar tanto ?

Con Get Free estuvimos tres años de gira en Europa y Senegal. Necesitábamos parar un poco para crear y grabar. El proceso creativo ha llevado su tiempo, y después hemos grabado en Senegal pero la masterizacion la hemos hecho en Estados Unidos… Nuestra discográfica alemana es muy exigente en cuanto a la calidad y creatividad. No aceptan nada del mismo nivel que tu trabajo anterior: tienes que superarte. Tenemos mucha presión en cuanto a la música pero también en cuanto al protocolo, a la imagen, infografía, ruedas de prensa… Esta vez queríamos un álbum internacional, y la obtención de los derechos de autor nos han llevado casi dos años. ¡Es mucho trabajo!

¿Como os sentís ante esta nueva etapa que comienza?

Estamos ilusionados pero serenos. La música es ante todo paciencia. No es difícil ser una estrella de un día, pero nosotros queremos hacer carrera musical, queremos llegar a decir llevamos treinta o cincuenta años en la música. Queremos que el público nos vea crecer poco a poco: eso es hacer carrera.

Os definís como un grupo comprometido. Las letras de vuestros anteriores álbumes trataban temas como la situación de los niños de la calle, el medioambiente, etc. ¿De qué habláis en este nuevo trabajo ?

Hablamos de la abrir las mentalidades: la juventud africana necesita confianza, y esa confianza tiene que salir primero de ella misma (¡tenemos que creer en nosotros mismos!) pero también la clase política tiene que confiar en las nuevas generaciones. Hay muchos jóvenes con energía, ambición y ganas de quedarse en su país y hacer grandes cosas.

En este trabajo, hablamos de la curiosidad, que es lo que mueve a la juventud. Creemos que es positivo viajar y salir del país para ver lo que se hace fuera, para aprender, mezclarse y volver a casa con ideas nuevas. En casa es donde realmente te sientes bien, y a donde todos queremos volver.

Takeifa, por Sylvain Cherkaoui para Osiwa.

¿Es un mensaje político ?

Éste es nuestro mensaje pero esta lejos de ser el discurso de los políticos senegaleses, que hacen política como se hacía hace 150 años en África. Las mentalidades deben cambiar y sabemos que no son estos hombres políticos los que van a provocar un cambio.

Pareces desmotivado…

Yo nunca me desmotivaré del potencial que hay aquí pero sí de nuestra clase política: no confío en ellos y creo firmemente que su manera de hacer no contribuye a mejorar la situación de las poblaciones.

Tenemos que afrontar nuestro propio futuro y dejar de pensar que la solución va a venir de fuera. Dejar de creer que hay una inteligencia superior que va a venir del extranjero para resolver nuestros problemas, no es así : aquí no hay regalos. Nadie vendrá inocentemente a África a ayudarnos sin llevarse nada a cambio.

Es necesario que nuestra clase política, y sobre todo nosotros los africanos, paremos este discurso de la ayuda. Nadie salvará a nadie, nosotros mismos tenemos el destino en nuestras manos.

El título de vuestro álbum Gass Giss  significa “el que busca, encuentra” ¿habéis llegado ya a vuestro objetivo?

Hemos buscado durante mucho mucho tiempo y hemos encontrado el camino que nos gusta, pero tenemos que seguir trabajando. Nuestra apuesta es crear una música que haga cambiar las mentalidades, que innove, que aporte alegría y diversión pero que también pase un mensaje.

La juventud necesita ídolos. Aquí tenemos una juventud que se busca, que es creativa, dinámica y flexible, que pueden hacer cosas extraordinarias, pero que necesita referencias. La música mbalax puede ser bonita, pero a veces cae en la vulgaridad, sus mensajes no fomentan el espíritu crítico y transformador que necesita la juventud.

Habéis creado un “sonido Takeifa”, basado en la fusión de estilos, idiomas e influencias. ¿Os reconoceremos en Gass Giss o tendremos sorpresas a nivel musical?

Para este álbum nos hemos inspirado mucho de la música rock  y
también de la música afro de Nigeria, de Fela y Femi Kuti. Nos hemos inspirado de estas dos nuevas fuentes para fusionarlo al sonido Takeifa y hacer algo más puro, más life.

El directo es claramente vuestra fuerza…

Sabemos que es nuestra fuerza y hemos querido guardarlo en este álbum. Hemos grabado los temas en directo en el estudio, con pocos instrumentos, para poder “sentirlos”. El álbum tendrá 10 temas sin apenas percusión, pero con mucho saxo, que también incluiremos en el directo.

Hemos contado también con el apoyo de Baaba Maal que nos hace un featuring en uno de los temas, y muchas colaboraciones en arreglos con grandes músicos senegaleses.

El disco saldrá a mediados de mayo, ¿os veremos en España?

Después de una presentación en Senegal nos vamos directamente a Francia donde haremos una conferencia de prensa y un gran concierto en París, y comenzaremos la gira europea. En España querríamos tocar pero desgraciadamente aún no tenemos ningún festival para este verano. ¡Pero seguro que pasamos en la gira de invierno!

Para nosotros es muy importante tocar en España: es el país que ha creído en nosotros en primer lugar, que nos dio nuestro primer visado. La Embajada en Dakar nos puso en contacto con Casa África, que nos movió por prácticamente toda España durante casi cuatro años. Podemos decir que ha sido nuestra puerta de entrada al panorama internacional. Es por eso que hablamos un poquito de español…

La noche cae oscura en Gandiol, y a la troupe que acompaña a los Takeifa, formada por doce personas, les quedan aún cinco horas de coche hasta Dakar. “No os despidáis mucho, que volveremos pronto”, promete Jac, alejado por unos instantes del ajetreo que le espera en estos próximos meses.

Aquí os esperamos.

Abriendo escena: 3 DJs a seguir muy de cerca en Barcelona

Asistir a una sesión de afro house en Berlín o Londres, escuchar un tema de P-Square en una discoteca francesa o encontrar un club en el que bailar kuduro en Lisboa no parece tan difícil como en España. Algunos géneros de la música africana, a pesar de ser aún minoritarios en el ocio nocturno europeo, están más asentados y sus sonidos más integrados en los gustos musicales de nuestros vecinos que en nuestro país. Sin embargo, no faltan personas que están luchando por abrir escena y para que la música con la que se identifican se dé a conocer y tenga un hueco en las discotecas y clubes españoles, así que hemos hablado con 3 DJs de Barcelona que están dispuestos a romper las barreras que hagan falta para conseguirlo.

DJ Day B / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

DJ Day B (David Obieze)  

Nacido en Madrid de padre nigeriano y madre española, David empezó a pinchar por hobby y ahora, asentado en Barcelona, acaba de estrenar una fiesta mensual: Ashanti. Afrobeatz vs. Dancehall. La idea es cubrir el vacío que existe de este tipo de fiestas en el ocio nocturno de la ciudad y dar respuesta a la demanda de algunos de los géneros más conocidos de la música africana en las discotecas.

Soy activista musical, siempre intento pinchar música que tenga relación con África“. Hablamos con David mientras se toma un descanso en su sesión en la Black Barcelona Night Party, una fiesta organizada por el colectivo de africanos y afrodescendientes Black Barcelona que superó todas las expectativas de asistencia el pasado mes de febrero en la capital catalana.

David ha pinchado en numerosas salas y ha intentado hacerlo en muchas otras que le han cerrado las puertas por centrarse en la música africana: “es increíble como hay fiestas muy conocidas de dancehall o reggae en las que pueden sonar artistas jamaicanos como Chronixx y Damian Marley y no cantantes africanos como Shatta Wale, cuando están claramente relacionados. Europa se ha nutrido de la escena jamaicana por la influencia de gente como Bob Marley o The Wailers, pero la inspiración de estos artistas viene de los sonidos africanos, y en África también hay reggae, dancehall, calipso… Mucha gente en España desconoce, por ejemplo, que Guinea Ecuatorial es un país africano en el que se habla español y que allí se hace dancehall, reggae, afrobeat, rap, azonto y hasta salsa, en español y en otros idiomas del país”.

Para el DJ afroespañol, la solución pasa por invertir, trabajar duro y autogestionarse: “en muchos sitios de España es muy difícil encontrar trabajo siendo negro, mestizo o teniendo cualquier otra apariencia que no sea blanca. Imagina entonces lo que es meterse en un negocio dominado por gente blanca. A nuestra comunidad siempre se la asocia a clichés que nos debilitan, pero no somos débiles. Y repito: no somos débiles, por eso, para nosotros, es muy importante crear una red de fiestas autogestionadas para hacernos un sitio, fomentar la música africana y apoyar también a artistas españoles de origen africano que la gente desconoce. Hay gente con mucho talento y el público tiene que saber que hay un producto de calidad desarrollándose. Tenemos que ser nosotros mismos los que apostemos por ello, porque sino nadie lo hará, pero también estamos abiertos. Aquí puede entrar cualquiera, hablar con nosotros y hacernos propuestas. Incluso exigimos que se nos haga la competencia para que la escena crezca”.

David tiene las ideas claras. Mientras hablamos, la gente baila en la pista a ritmo de afrobeats y dancehall africano. De vez en cuando, alguien se acerca para saludarle e intercambiar algunas palabras sobre nuevos proyectos que se están cociendo en la ciudad. “En muchas ciudades españolas como en Madrid, Valencia, Mallorca o Sevilla se está haciendo una gran labor en la misma dirección que nosotros. África está a tiro de piedra de España y si hay algo que puede aportar cultura, apoyémoslo. Confío en que cualquier parte del mundo avanza cuando varias mentes de diferentes culturas trabajan con un mismo propósito”.

DJ Baba Sy (Baba Sy)   

Baba es un DJ senegalés afincado en Barcelona con una larga trayectoria en clubs y discotecas de la ciudad. Ha sido residente en la Sala Razzmatazz como DJ Desconocido pinchando todo tipo de música, y también como integrante del dúo Babarians, centrándose en la música electrónica occidental. Un día decidió aparcar todo esto para focalizar en algo nuevo: hacer bailar a la gente con música electrónica 100% africana, y lo hace bajo el nombre de DJ Baba Sy o como parte del dúo AfricanRabbits: “antes pinchaba música que podía sonar en cualquier otro sitio, pero ahora siento que estoy aportando algo nuevo a la escena, algo todavía desconocido aquí. Es importante para mí pinchar este tipo de música porque me llena, es como si cada beat fuera una cucharada que me alimenta. Ahora hago algo con lo que me identifico y por eso uso mi nombre real africano”.

DJ Baba Sy / Foto Maguette Dieng

Baba Sy también estará poniendo música cada segundo jueves de mes en la fiesta Ashanti Bcn, pero además tiene numerosos proyectos para dar un empujón a la música africana en la ciudad. “Aquí en Europa se ha agregado la música americana muy fácilmente, pero hay que mostrar a la gente que la música africana no es solo algo tradicional. A veces ves a gente dándolo todo en la pista de baile sin saber que está bailando música africana, pero luego si le propones ir a una fiesta africana se imagina Fela Kuti, Youssou N’Dour o Baba Maal. Son artistas que suenan de puta madre, pero se están desarrollando muchas más cosas y aquí vamos muy tarde en todo esto. El house sudafricano, por ejemplo, es algo todavía desconocido en España, pero allí ya ha dado lugar a nuevos sonidos como el GQom. El problema es que no hay ningún lugar fijo al que la gente que quiera escuchar este tipo de música pueda acudir”.

Uno de los proyectos más prometedores que Baba Sy está desarrollando es un pequeño festival en Barcelona en el que la escena musical africana y afrodescendiente de la ciudad sea la protagonista: “somos gente que aquí no tenemos hueco y tenemos que crearlo nosotros mismos para que el público pueda conocernos, hablar con nosotros, intercambiar ideas… que la gente se dé cuenta que nuestro sonido no es nada extraño. Tenemos el sonido, tenemos la gente, queremos compartirlo”.

Además, el DJ senegalés también está ultimando la salida de un álbum de música electrónica como integrante del grupo Bitim Rew (El Extranjero en wolof, uno de los idiomas de Senegal). “No hay que tener miedo a lo desconocido porque nos estamos perdiendo grandes sonidos y ritmos. Tenemos que sacar todo esto ahí fuera y que la gente lo conozca”.

DJ Idi Bi Star (Idriss Balde)   

Nacido en Senegal, Idriss es un joven DJ que pincha en diferentes fiestas de Barcelona, Platja d’Aro, Empuriabrava y demás lugares donde le llamen. Nos encontramos con él en la discoteca Upload de Barcelona, donde pinchó en febrero invitado por el Club Marabú. “Me costó muchísimo acceder al mundo de la música. No es nada fácil con la cantidad de DJs que hay hoy en día. Todavía hay discotecas en las que por ser africano no te dejan entrar o que para entrar es mejor que vayas con un grupo de españoles. Imagínate para poner mi música ahí dentro”.

DJ Idi Bi Star / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

Afrobeats, dancehall o trap son algunos de los géneros que podemos escuchar en sus sesiones, pero también los mezcla con fuladu, un tipo de música originaria de la región de Casamance en la que nació. “En otros países como Francia es más normal encontrar este tipo de música porque hay muchos cantantes de origen africano que mezclan estos ritmos en sus canciones y la gente está más acostumbrada a escucharlos. A veces me encuentro en las discotecas con españoles que vienen y me piden un tema africano que me sorprende, o me cruzo con gente por la calle que está escuchando afrobeats, lo que demuestra que las cosas están cambiando, pero todavía falta mucho por hacer”.

Literatura infantil africana musicada con Nanas del Baobab

“En el universo de la comunicación oral por excelencia, el canto tradicional siempre es algo vivo que permanece íntimamente a lo cotidiano, al medio, a las relaciones humanas y sociales”.

Con esta advertencia, la editorial Kókinos abre una perla entre su colección de libros con música: Canciones infantiles y nanas del Baobab.

Se trata de una pieza única, traducida de la primera edición en francés (Comptínes et berceuses du baobab, de Éditions Didier), con 30 canciones infantiles procedentes del África occidental y central grabadas con mucho respeto y presentadas con mimo y buen gusto.

Según sus editores, con el libro y el CD se pretende: “resonar infinitamente en el oído del bebé para, si llora, calmarle, o para ayudarle a pasar al mundo de los sueños“.

Recopilado por Chantal Grozléziat, ilustrada de forma brillante por Élodie Nouhen y dirigido musicalmente por Paul Mindy, este libro musicado recorre canciones infantiles cantadas en lingala, bambara, bamena, peul, mina, wolof, susu, soninke, sängö, kikongo y kinyarwanda, para sumergirnos en la sabiduría popular que se transmite de generación a generación y de forma oral, y mecernos en historias que exploran “los cantos nostálgicos asociados al abandono y a la soledad, los ritmos extraídos de las danzas y de los juegos cantados, la dulzura y riqueza melódica de las canciones de cuna…

Representando 11 lenguas originarias de África Central y Occidental y vivificadas con preciosas ilustraciones, diferentes rimas y canciones de cuna nos mecen en un viaje por 10 países africanos como Ruanda, Camerún, Costa de Marfil o Senegal. En el CD, las canciones son cantadas en el idioma original y se traducen al castellano, explicando su origen y el contexto cultural del que surge cada pieza. 29 canciones grabada con instrumentos indígenas y cantadas por mujeres, hombres y niños, capturan el ritmo de las rimas infantiles y la poesía de cada lengua. Una joya del patrimonio inmaterial y la tradición de algunas de las muchísimas e inabarcables culturas africanas que están representadas en este libro musicado que todo hogar con niñas y niños debería tener en sus cabeceras de noche.

Women Groove Project: el dinamismo de las mujeres artistas en Senegal

Women Groove Project es una iniciativa que tiene por objetivo visibilizar y promocionar el dinamismo de las mujeres artistas en Senegal. A su cabeza, dos cantantes excepcionales, Mamy Kanouté y Gnima Sarr, cuya presencia escénica resume fielmente la filosofía de la iniciativa: procedentes de universos completamente distintos, dos grandes voces que se unen, sin competir ni perder identidad, en una sola melodía para transmitir un mensaje común: la necesaria cohesión de las mujeres, “porque juntas somos más fuertes”.

Pese a que Women Groove Projet se fragua en 2012 y el álbum del mismo nombre es publicado hace justo un año lanzado en un gran concierto en París, su presentación en Senegal no llega hasta el pasado 25 de febrero, en el Instituto Francés de Saint Louis. Ante el riesgo de esta fusión ad hoc, el directo goza de una magia particular, gracias sobre todo a la espontaneidad y energía de sus dos divas.

Mamy Kanouté es originaria de una familia griot, profundamente anclada en la tradición mandinga. Afincada en Dakar, es conocida como corista de Baaba Maal, quien la unió a su grupo Daande Leñol con 14 años. Icono de la tradición, siempre ha hecho prueba de apertura a la fusión de estilos como muestran las colaboraciones de su álbum personal Mousso Lou con el violinista belga Wouter Vandenabeele o con el jamaicano Ernest Ranglin.

Gnima Sarr.

Gnima Sarr, por su parte, simboliza lo urbano y moderno en este dúo. El “alter ego de Mamy”, como ella se describe, procede de las islas del Saloum, crece en Dakar en el seno de una familia intelectual y emigra a París con apenas 20 años. Ya en la capital francesa, su carrera musical prospera asociada al rap, slam y otros géneros urbanos. Acompañando como telonera a Omar Pene, también ha desarrollado su proyecto personal, el álbum Life is not a Waiting Game publicado en 2014.

Las filigranas líricas de Mamy Kanouté se mezclaron entonces con el flow de la rapera para delicia de una audiencia que bailó los ritmos de rumba, funk o soul propuestos sin ningún tipo de complejos.

La tradición y urbanidad prometida, apoyadas por un sonido de gran calidad: DJ Charly, Noumoucounda Cissoko a la kora y el guitarrista y también realizador del espectáculo, Hervé Samb. Tres senegaleses que están pegando fuerte en el panorama internacional y que también se han subido al carro.

Y es que Women Groove Projet no es casual. Es un proyecto pensado para triunfar. En su origen está Ousmane Faye, personaje reconocido del panorama artístico senegalés: mánager del cantante Omar Pene y figura de la música con su grupo Super Diamono, es también creador de reality shows para la televisión como Ferme Factory y fundador de la productora La Factory.

Conocedor sin duda de la industria cultural, Faye ha aprovechado el tirón de las etiquetas ‘África’, ‘mujer’ y ‘fusión’ en el mercado internacional y lo ha transformado en un proyecto para visibilizar las iniciativas artísticas de las mujeres de su país. Al preguntarle, se pone en un segundo plano : “o solo he tenido la idea, el proyecto es de ellas”, dice sin querer comentar más de este producto tan novedoso como encasillable y del que él lleva la relación con los medios.

“La iniciativa ha sido de Ousmane Faye, pero el proyecto es nuestro –reivindica Gnima Sarr-: nosotras nos hemos conocido, congeniado, creado juntas, y decimos lo que queremos decir”.

Mamy Kanouté

“Como artistas queremos expresar nuestra libertad, porque en el mundo del arte y la cultura hay también ese paternalismo y dirigismo de hombres productores, directores, músicos mientras que nosotras seguimos jugando un papel mucho más cosificado de mujeres objeto, guapas, voces secundarias… que nos relega a un segundo plano”.

Mamy Kanouté piensa que “no puedes integrar los atributos de mujer si quieres triunfar” y que es difícil conciliar cuando eres artista: “estamos siempre muy ocupadas”.

Nosotras queremos que el poder no pase por una manera de ser y entender el mundo masculinizada, patriarcal”, dice Gnima, y para ello, el proyecto les ha permitido trabajar unas letras que lanzan un mensaje directo y sin tabúes.

“Hemos querido contar historias de mujeres, visibilizar sus problemáticas: la principal es la presión social que se ejerce sobre ellas. Solo se entiende una manera de ser mujer. Por ejemplo, el tema de la maternidad no está cuestionado pese a que hay mujeres que no quieren ser madres”, afirma.

Uno de los títulos del álbum, Dimbaliya, trata otro tema sensible: el de la esterilidad y la manera en la que la culpa siempre recae en la mujer, aunque sea el hombre el infecundo.

En bambara, wolof, serer o inglés, el dúo canta para despertar conciencias. “También hablamos del desarraigo. Porque los africanos no conocemos nuestra propia historia, nuestra cultura antes de la colonización nos la han robado. Con nuestra música interpelamos nuestra identidad, nos preguntamos quiénes somos. Los africanos tenemos que estar orgullosos de nosotros mismos, y aún no lo estamos”, explica Gnima, en un discurso que recuerda al de su hermano, el filésofo y escritor Felwin Sarr.

Además de esta iniciativa musical concreta, el proyecto funciona como asociación que apoya la creación femenina promocionando redes de artistas de distintas disciplinas (video, foto) y organizando talleres en la Women Groove Factorylugar de residencia y de creación.

Aprovechar el tirón para tratar temas necesarios

Como ocurre en Occidente, África también ha sucumbido a la avalancha de eventos que conmemoran celebraciones del calendario mundial, como el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Sin poner en duda la importancia del recuerdo de la fecha (un 8 de marzo de 1857, un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban) ciertos programas corren el riesgo de caer en la “comercialización” de la fecha.

Así, con intención de emitirlo el citado día, el pasado 22 de febrero, en asociación con la cadena de televisión nacional RTS2 el proyecto organizó un encuentro entre las dos cantantes y lideresas de diferentes ámbitos como políticas, sindicalistas, periodistas, universitarias, artistas, etc, en el Taller mecánico Fatou Fatou en Dakar, un sitio emblemático por ser el único con dos mujeres a la gerencia, algo asociado generalmente al rol masculino.

Allí se debatió sobre el tema «mujer e inmigración clandestina» ante una audiencia exclusivamente femenina.

Para Gnima Sarr, la jornada fue un éxito: “Hablamos del exilio, y de la manera de evitar que los jóvenes sigan pensando que Europa es El Dorado y se vayan en las condiciones que lo hacen. También reflexionamos sobre el rol de las mujeres en el proyecto migratorio  el papel de las que se quedan mientras el hombre deja el hogar, y la responsabilidad de la cohesión familiar”.

Por su parte, Mamy Kanouté destaca la importancia del apoyo de la televisión a la visibilización de las problemáticas femeninas que considera que “es cada vez mayor”. “Antes no se podía hablar de la violencia, o de cuestiones de salud que solo afectaban a mujeres, porque era tabú. Hoy los medios de comunicación se hacen eco de las cosas que nos preocupan y eso hace que las mentalidades cambien poco a poco en Senegal”.

El proyecto ha sabido aprovechar el filón de los circuitos culturales comerciales para trabajar cuestiones de fondo, con la esperanza de que a parte del bonito envoltorio el mensaje deje sus posos en las sociedades. Por lo pronto, y tras el segundo concierto en Senegal, el 4 de marzo en Dakar, será en las europeas, pues las próximas paradas del “Women Groove Projet” les llevará este verano a Francia y Suiza.

“Si vemos sonrisas y sudor entre el público, somos felices”

Aprovechando la visita del trío angoleño-portugués “Throes + The Shine” y su llegada al escenario madrileño este próximo viernes 3 de marzo, después de su reciente paso por Barcelona y antes de que pisen Granada, hablamos con ellos de su meteórica aparición en la escena musical internacional. Aunque Igor Domingues (batería y percusión), Marco Castro (guitarras, sintes y samplers) y Diron (voz) están consagrados como los padres del “rockuduro“, el grupo bebe de muchas fuentes: pop electrónico, tropical bass, afro, etc. Y es que no paran, ni de girar ni de producir. Tras el éxito de algunos LPs como “Rockuduro” o “Mambos de Outros Tipos”, llega “Wanga”, que promete literalmente “hacer retumbar las paredes a base de intensos beats y profundas melodías sintéticas”.

¿Cómo y cuándo nació Throes + The Shine?
Throes + The Shine nació en 2011 en un encuentro casual entre Throes (Marco y Igor) y The Shine (Diron y Mob) en un club en Oporto. Después, decidimos hacer algunas canciones juntos y de repente estábamos en el escenario de un festival el mismo verano y con nuestro primer disco en las tiendas. Hemos estado haciendo giras en Europa desde 2013 y ha sido un buen viaje.

“Rockuduro” es una vuelta de tuerca a lo que estamos habituadas a entender como fusión. ¿Cómo surge este género tan característico de vuestro trabajo?
Esto vino dado por nuestros diferentes backgrounds. Marco e Igor vienen de una trayectoria del rock y Diron y Mob de los sonidos puros del kuduro. Todos hemos cambiando nuestros gustos a lo largo del camino y hemos estado intentando mantener el trabajo en nuevos sonidos y en cosas que suenen frescas a nuestros propios oídos. Nos encanta aprender y trabajar con otros artistas. Ha sido una de las mejores cosas de las giras por diferentes países y diferentes ambientes. Tenemos que encontrar y aprender de gente muy diferente.

Portada del último disco “Wanga”

Moto Kiatu, uno de los proyectos que lanzamos desde Wiriko junto con Sonidero Mandril y Sweat Dealers (y co-productores de vuestro concierto en Madrid), pretende difundir los sonidos electrónicos creados en África, como el Kuduro con unos rasgos propios ¿cómo creéis que está la escena electrónica en el continente? ¿Qué tendencias destacaríais?
Creemos que se está enriqueciendo por momentos. Tuvimos el placer de trabajar o compartir escenarios con algunos grandes nombres que están fusionando muchos sonidos diferentes. Gente como Skip & Die, Batida, La Yegros, Pierre Kwenders, Meridian Brothers, Batuk o Daniel Haaksman están haciendo un trabajo bueno y una música original que va de una punta al otro del mundo. Es muy gratificante poder hacer música hoy en día.

¿Habéis tocado en algún país de Africa? ¿Y en Angola?
Por el momento solo hemos tocado en Europa, pero tenemos muchas ganas de ir más lejos en el mundo. África está en nuestro sonido y en nuestros corazones, así que algún día tendremos que alcanzarlo con nuestra música.

¿Cómo está recibiendo el público vuestro trabajo en Europa?
En Europa hemos sido afortunados de hacer unos 200 conciertos. Tanto en grandes festivales como en clubs más pequeños siempre sentimos el calor del público que está muy dispuesto a divertirse. Ese es nuestro principal objetivo, hacer que la gente baile, divirtiéndose, sintiendo culturas diferentes y olvidándose de sus problemas mientras estamos en el escenario. Si vemos sonrisas y sudor en el público, somos felices.

¿Qué proyectos tenéis entre manos?
Por el momento nos estamos preparando para grabar nuestro cuatro album que saldrá en 2018. Y en 2017 tendremos un verano muy ocupado con unos 40 o 50 conciertos en Europa y Norteamércia. ¡Tenemos muchas ganas de todo ello!

Toda la información y venta en entradas aquí.

Concha Buika: “no seas víctima cuando puedes ser genio y figura”

No es sencillo hablar con ella. Su apretada agenda lo hace prácticamente una quimera. Además, entrevistarla con un esquema preestablecido tampoco sirve demasiado. Concha Buika, la diva negra que revolucionó el mundo del flamenco y la copla, y considerada una de las mejores 50 voces del mundo, nos obliga a improvisar. Nos saca los colores. Nos zarandea. Nos alienta a salir de nuestro ensimismamiento y nuestros corsés. Nos interpela. Nos abrasa. Y arrasa con una personalidad arrolladora que se filtra por los poros digitales de una conversación vía email. Ella desde su residencia de Miami. Nosotros, desde Madrid, donde sudan hasta los ecos del teclado.

Establecida en la ciudad estadounidense desde hace seis años, y después de más de uno desde que viera la luz su último álbum – Vivir Sin Miedo (Warner Music, 2015)-, nominado a los Grammy Latinos 2016 en la categoría de mejor grabación del año por ’Si volveré’; hoy, la mallorquina de raíces ecuatoguineanas está inmersa en un nuevo álbum que podremos escuchar a partir de abril de 2017.

A pesar de vivir prácticamente de gira, viajando por todo el globo, Buika nos regala un pedazo invaluable de su tiempo y nos brinda una entrevista que nos obliga a tomar aliento. A repensarnos. A resituarnos. A reposicionarnos. A quitar los “res” y armonizarlos al son de la improvisación… Y es que, ¡dónde hable el alma, que se quite la razón!

Gemma Solés: Buika es un alma camaleónica… Pero, ¿cuánto de Bubi hay en ella?

Concha Buika: ¿Camaleónica? ¿Qué quiere decir alma camaleónica? ¿Por qué tú piensas que mi alma es así? Siento que tengo de Bubi todo lo que mis padres, mis tíos y familiares me regalaron. ¿Cuánto? Pues no sé cómo se mide eso pero creo que mogollón de litros y unos cuantos mogollones más de kilos supongo.

G.S: Tu familia tuvo que huir de Guinea por motivos políticos. ¿Qué opinas de cómo ha avanzado el país en materia política y de derechos sociales?

C.B: Sí.. Sé que incluso yo he utilizado esa palabra a veces en el pasado, entiendo que por repetición, pero hoy no siento que huir sea la palabra correcta. En este caso, pienso que mis padres simplemente se marcharon, entiendo que para crecer. Creo que los motivos políticos te hacen, como mucho, retirarte para envestir con más fuerza o quedarte y luchar hasta el final. Te marchas porque sabes que puedes explorar otros lugares, alcanzar otras dimensiones. A momentos creo que el romanticismo en exceso es perjudicial a la hora de reescribir nuestra propia historia. A la vista está que nuestros países, lo que es avanzar, últimamente avanzan poco, igualmente sé que la actitud debe ser positiva en la medida de lo posible.

G.S: Mallorquina de ascendencia africana, tu música está absolutamente arraigada al mundo latino, pero formas parte de lo que se mal-llama como la “segunda generación” de migrantes, haciendo referencia a los españoles hijos e hijas de padres no-españoles. ¿Cómo crees que la sociedad española percibe la diversidad cultural? Y aún más importante, ¿cómo has vivido tú esa “Otredad” que los demás veían en ti?

C.B: ¿Que yo formo parte de quéee? ¿De dónde sacáis esos nombres? Honestamente, espero formar parte de una conspiración mayor que esa, la de “Los nuevos creyentes” por ejemplo. Entiendo que la sociedad española, como casi todas las sociedades, perciben todo genial cuando las cosas van bien, todo el mundo tiene trabajo y se nota la sensación de protección. La música al igual que todas las artes irán donde tú las lleves, lleva tu arte todo lo lejos que puedas. Si te apetece y por un bien común puedes tomártelo como una responsabilidad y así de paso eliminar esa palabra extraña de tu diccionario interno. Sé que voy a pecar de ignorante pero “Otredad”, ¿eso qué es?. Y por un momento siento que no quiero saber qué significa. Mi mamá me decía, déjate de escuchar bobadas y concéntrate en lo que estás haciendo, en mi caso siempre funcionó.

G.S: Supongo que de pequeña, escuchaste muchas historias sobre la migración en casa, de la boca de tu madre… En esos relatos no hubo vallas, ni pateras, ni CIES… pero seguro que hubo mucho sacrificio y lucha. ¿Qué opinas cuando ves como los estados europeos tratan a las personas en busca de asilo, a los refugiados y a los migrantes en general?

C.B: Es una situación difícil para todos, muchas personas tienen mucho miedo, no es fácil verter una opinión porque son muchos frentes abiertos, ahora, entiendo que no lo están haciendo muy bien dada la situación en la que se encuentran todos esos hermanos y hermanas con sus hijos pasándolo mal. Espero de corazón que sean atendidos lo antes posible para evitar más sufrimiento y para que no nos pueda la frialdad. A veces me estremece la idea de que últimamente reaccionamos como la vaca que mira al tren y es que estamos en shock por tanto susto y tanto dolor injustificado. Igualmente mi actitud no es la de juzgar o criticar sino la de apoyar, animar y empujar a esos estados europeos, asiáticos, americanos y de todos los demás lugares, para que sean más humanos y elegantes a la hora de recibir a nuestros hermanos de otros países, vengan por los motivos que vengan.

G.S: ¿KITAILO es tu alter ego más africano? Cuéntanos de dónde sale el nombre y qué significa para tí…

C.B: Kitailo es mi nombre sobre mi pura sangre, el que me regalaron mis padres y mis antepasados nada más nacer. Me pusieron María Concepción más tarde para poder ser bautizada, para poder tener una documentación, entiendo que entonces apareció la que suscribe, pero en el escenario sólo reina ella (Kitailo). No se aceptaban nombres tribales, tampoco caracteres o identidades fuera de los límites establecidos para las personas como nosotros entonces. Sé que eso enojaba a mi padre y asustaba a mi madre.

G.S: Los programadores africanos están fascinados contigo. ¿Cuántas veces has tocado en África Sub-sahariana y por qué te le resistes tanto?

C.B: La primera vez fue Mozambique y por esos ricos caprichos de lo impredecible coincidí con Casandra Wilson y me maravilló. Ese país es de gentes fuertes, muy luchadoras, me fascinaron las miradas de los viandantes, después Luanda en Angola, la verdad es que lo pasamos increíblemente bien. Hace poco se cayó un evento que tenia en Kenia, también he estado en Sudáfrica para compartir con Simphiwe Dana y después a Senegal con Meta, también estuve por el norte varias veces. A parte de que soy una joven promesa y África es un eternamente joven continente… Las soldado misionero de rango mayor como yo no escogen los frentes. Sinceramente no creo que los músicos de Siberia se resistan a ampliar mercado en Bruselas, las cosas normalmente son como son, no como nosotros creemos o pensamos que son. Bien es sabido que para todos los músicos del mundo es un sueño tocar en África, jamás he conocido a un músico que “se resista” a abrir mercado en la cuna de la sabrosura y del ritmo, parte de la música de medio mundo viene de ese gran continente.

G.S: ¿Vivirías en África?

C.B: Esa pregunta no es muy válida para mí, por regla general me entero de nada o de muy poco, llevo toda mi vida en ruta, desde que salí de mi bella ciudad natal no creo haber vivido más de dos años seguidos en un mismo lugar, y estoy de gira desde hace muchos años. Vivo en diferentes lugares todo el tiempo, África también. ¿Dónde? Donde haya gente a la que le guste nuestra música. ¿Por qué? Pues por el mismo motivo por el que viví y estoy viviendo en España, Polonia, Méjico, Turquía, Líbano, Estados Unidos, Colombia, Alemania, Inglaterra, Perú, Noruega, Canada, Hungría, Singapur y todos los demás países por los que suelo estar normalmente, pues porque también son mi casa. Son los lugares donde como, duermo, tengo amigos, familia, grabo mi música, me río, sueño, escribo mis libros, establezco puentes para el futuro de mi hijo y muchas cosas más. A momentos percibo que los ciudadanos del mundo a título personal nos caemos mucho mejor y somos más valientes de lo que aparentamos ser cuando se nos agrupa en grandes masas, entonces parecemos tener la mente más pequeña y por momentos siento que tendemos a ser mucho más miedosos

G.S: ¿Qué hace falta para triunfar?

C.B: Pues no lo se, solo sugiero algo, no esperar a que pase, hacer que pase. No sé como. Corre, pero a momentos quédate quieto. Salta pero a ratos agáchate. Habla con identidad y calla cuando debas callar. Sal de donde debas salir y entra por la puerta que no se te resista. Nunca te escapes si puedes simplemente marcharte, o quédate y vive un mismo lugar de manera distinta. A la mayoría de los artistas nos acompaña un gran sentimiento de soledad y ese es parte del problema, que luchamos solos, faltos de capital y otras cosas. No se como, solo no lamentes, no te quejes, no difames, no participes de rebeliones que no te atañen, no seas víctima cuando puedes ser genio y figura, si sabes quien eres, si ya lo has identificado, por muy loco que parezcas ser o por muy en desacuerdo con tus rarezas que parezcan estar tus ya tu sabes quienes…Haz tu trabajo en esa dirección, consigue llegar a un escenario, y por muy pequeño que parezca ser, negocia bien y sube con respeto y trabaja, trabaja y trabaja. Después duerme, que oigan tu música, come, trabaja, trabaja y trabaja más. Ayuda a tus compañeros, mima a los tuyos y trabaja, trabaja, trabaja y trabaja más. Ponlo todo en cada show.. Todo, pues nunca sabes quien, ni desde donde te observan. Pienso que a veces estar solo es no hacer caso de tus buenas ideas y creer en fantasmas que solo hacen ruido en tu cabeza… ¡Ponte a trabajar!

G.S: (Tomamos aliento… y tomamos nota) ¡Infinitamente gracias!

Vuelve la magia del ritmo y el poder curativo de Sara Tavares

La primavera es un período de renacimiento que, para algunas culturas orientales, se inicia en febrero. En ella, la savia de la vida resurge generosa por los poros de la naturaleza en un proceso en el que la creación no es más que la culminación de un camino trazado desde la energía fría y calmada del invierno. Tras un gélido periodo de ocho años (y tras pasar por la dura experiencia de la extirpación de un tumor cerebral en 2010), la compositora, cantante y guitarrista caboverdiana afincada en Portugal, Sara Tavares, nos avanza a ese periodo tan deseado del año. Y es que está a punto de presentar un nuevo álbum reposado, profundo y que, a juzgar por su single de presentación, es puro florecimiento.

Hemos tenido la oportunidad de conversar con ella y de, por supuesto, acabar de caer del todo rendidas a sus pies:

Gemma Solés: Lisboa, que es una de las capitales europeas más cosmopolitas, está llena de talentos como tu, impregnando la ciudad de África. ¿Cómo consideras a los africanos que estáis transformando la mirada hacia el continente? 

Sara Tavares: Sin duda los africanos en la ciudad son grandes representantes de un nuevo africano contemporáneo que viaja mucho entre la raíz y el mundo sin confusiones de adaptación o identidad. Ellos son la nueva cara del cosmopolitismo africano, orgullosos de lo que son y  cada vez más cómodos como ciudadanos del mundo.

G.S: Eres una de las voces más influyentes del momento. Desde la música, has contribuido mucho a hacer llegar los sonidos de esa “generación mestiza” y a pocos meses de que tu nuevo álbum vea la luz, ¿podemos proclamar que Sara vuelve definitivamente a la carga, y que tendremos más inspiración de Cabo Verde?

S.T: Es curioso que esta identidad criolla se sienta incluso si los temas están escritos en portugués, pero es cierto que mis canciones tienen una melodía melancólica que recuerda los viejos coladeiras cálidos y… me provoca un gran placer llevar conmigo la cultura de otras lenguas y sonidos… Por ejemplo, cantar una melodía de reggae en español como Manu Chao o cantar salsa en lingala como lo hizo el congoleño Franco y Rocherou… me encanta hacer de lo regional mundial y de lo mundial regional al contar historias con un lenguaje propio.

G.S: Han pasado siete años después del éxito rotundo de Xinti (2009)… ¡¿Por qué nos has hecho esperar tanto?!

S.T: No sé por qué. Me ha ocupado un silencio que hablaba más fuerte que todas las notas o palabras juntas… Ha sido un tiempo de escucha profunda, aunque no es parte de mi naturaleza hacer música de manera automática. Quiero sentir siempre que hacer música tiene sentido para mí en primer lugar; para dejar algo auténtico en el mundo.

G.S: Y, ¿qué has hecho cuando no has estado haciendo música?

S.T: Tiendo a vivir improvisando, vivo la vida como una improvisación; de vez en cuando quiero boleros, cha cha chas, cosas predecibles y reconfortantes de casa de mi madre, Cabo Verde… Ver películas, días de playa, ser libre y leve. Otros días quiero aprender, ver exposiciones, leer, escuchar un montón de música que empuja mis capacidad de análisis. Clásica, experimental, exótica. Conferencias. Cursos. Me interesan la filosofía, la poesía, la espiritualidad, etc. Otros días sólo quiero un beso en la boca y ser feliz…

Tengo el privilegio de no estar atada a un jefe o un empleo, pero la libertad exige responsabilidad. También paso mucho tiempo meditando en mi misión con los que me rodean, la familia, amigos y seguidores…

G.S: Ya llevas muchos años en la industria musical. ¿Crees que los artistas africanos lo tenéis mejor ahora que cuando empezaste a cantar profesionalmente?

S.T: Siento que hay una mayor apertura porque se agota la creatividad del llamado “primer mundo”. Hay que hacerse eco de la fuerza del segundo y el tercero… más aún cuando la realidad social está cambiando tan rápidamente que la fuerza a la cultura también acompaña a esta transformación. Dentro de varios siglos, para entender la historia, se utilizará la cultura como documento social. Además, la industria de la música es un circuito, por así decirlo, casi exclusivamente occidental. El “tercer mundo” está demasiado angustiado para sobrevivir por debajo de los niveles mínimos de pobreza y derechos humanos, como para tener cultura. En la mayoría de los casos, solo hay una cultura de supervivencia.

G. S: En una entrevista para The Guardian en 2007 decías que “las canciones llegan a tí como plegarias”. Explícanos cuál ha sido tu proceso de composición para este trabajo que tienes entre manos.

S.T: En este álbum no ha sido tanto pedir, sino escuchar y dar voz a sentimientos que no siempre están bien definidos; es importante tener en cuenta que en esta ocasión no compuse sola, hay una gran cantidad de colaboraciones no sólo en la producción sino también en la escritura de las letras.

G.S: ¿Cómo se llamará este nuevo álbum y de qué colaboraciones hablamos?

S.T: Aún no hay nombre, necesitaré verle la cara primero. Generalmente el nombre se revela a sí mismo sin estrés, a su tiempo justo. Tendrá un sonido más urbano, un poco más de electricidad; ya en el single Coisas Bounitas uso teclados que no suelo usar… Aún no acabé de cocinar el disco y no quiero emitir una expectativa precisa. Todavía tengo que investigar un poco más.

G.S: En tu música hay una atmósfera intimista, romántica, poderosamente delicada y profunda… pero también hay un elemento educativo, poético y casi moralizante. ¿De qué tratan las letras de tus nuevas canciones?

S.T: No habrán canciones protesta o revolucionaria. Son ondas musicales cometidas por la pasión entre la música y el ser humano, sobre todo de la magia del ritmo y su poder curativo y transformador… Hablo de amor, de pasión, de complicidades, de lo que es hacer una canción, de lo que sucede cuando vivimos el presente…

G.S: ¿Estamos demasiado colonizados aún por una mentalidad homogeneïzadora?

S.T: ahh 😉 Creo que estamos demasiado desconectados de nosotros mismos, demasiado auto descompensados por la carrera de tener todo lo que los demás tienen, en lugar de ser todo lo que podemos ser… Esto nace de dos extremos, el individualismo y el autismo, y del liderazgo ciego con los liderados… La desesperación del capitalismo, de tener que aplastar o ser uno mismo, conduce al fanatismo y al fundamentalismo arrogante, o a la falta de conciencia y a una vida descontrolada y en modo automático que va tan rápido que cuando uno mira hacia atrás ya está casi al final de la línea y no se detuvo a pensar con la cabeza y sentir con su corazón.