Skinflint, la referencia botsuana del heavy metal africano

El heavy metal como el punk son estilos que tienen un hueco en el continente africano desde hace décadas. De hecho, Botsuana se ha convertido en los últimos años en el país de referencia del heavy metal africano donde han surgido diferentes grupos como Skinflint.

Esta banda, que nació en 2006, es en la actualidad un referente del panorama musical de Botsuana. Está formada por Giuseppe Sbrana, vocalista y guitarrista, el bajista Kebonye Nkoloso y la batería Alessandra Sbrana. Aunque la batería dejó el grupo tan sólo un año más tarde, en 2012 dio la sorpresa y regresó para formar parte de nuevo de este proyecto. En sus 12 años de trabajo han lanzado un total de seis álbumes entre los que destacan “Iklwa”, “Nyemba” o “Chief of the Ghosts”. Su último trabajo, “Skinflint”, fue publicado el pasado 1 de junio y ya está dando mucho de qué hablar.

Wiriko. ¿Cómo surgió Skinflint?
Giuseppe Sbrana. Skinflint surgió de la unión de dos elementos clave: la cultura africana y el heavy metal. Nuestra música está muy vinculada a la espiritualidad africana y a la mitología, pero la base del heavy sigue ahí. En 2006 dimos nuestros primeros pasos.

W. Seguramente muchas personas se sorprenden al oír hablar de esta fusión ¿Qué le diríais a aquellos que opinan que el heavy metal no puede ser africano?
G.S. Sencillamente les diría que no creyeran en los estereotipos. El arte de verdad no entiende de fronteras. El origen de un estilo musical no impide que llegue a otras partes del mundo.

W. Skinflint tiene la habilidad de mezclar este género con música tradicional africana. ¿Qué importancia tienen para vosotros las raíces africanas?
G.S. Creo que el ambiente que rodea a los músicos puede tener un impacto muy importante, especialmente en la producción artística. En nuestro caso, las raíces africanas están presentes en las letras que escribimos y en otros aspectos de la música que creamos.

W. ¿Cuáles creéis que son las principales razones que han hecho que el heavy metal tenga tanto éxito en Botsuana?
G.S. Desde mi punto de vista una de las razones del éxito del metal en nuestro país se debe a que Botsuana aún permanece a salvo de ciertas tendencias sociales muy extendidas en otros países. De alguna manera esto ha facilitado cierta libertad entre los artistas para explorar.

W. ¿Qué grupos y artistas han influido a Skinflint?
G.S. Las influencias son muy variadas, pero diría que Black Sabbath, Iron Maiden y Jimi Hendrix son las principales. Además recibimos el influjo de algunas corrientes originales de blues y, por supuesto, nos inspiramos en la cultura africana, como la música tradicional borankana y diferentes ritmos africanos.

W. Habéis publicado nada menos que seis discos a lo largo de vuestra carrera ¿Qué podéis contarnos sobre vuestro último trabajo?
G.S. Nuestro último trabajo se lanzó el pasado 1 de junio y decidimos ponerle el nombre del grupo “Skinflint”. Para que este sexto trabajo saliera adelante hemos trabajado con Into Records.

W. ¿Qué países han acogido mejor vuestra música?
G.S. A través de todo el apoyo online que recibimos se puede decir que tenemos seguidores en muchos lugares del mundo. Nos resulta muy difícil determinar qué países nos han acogido mejor.

W. Habéis realizado dos giras por Europa en 2014 y 2017. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Habéis notado alguna diferencia entre ambas ocasiones?
G.S. Creo que la reacción fue increíble y tuvimos una bienvenida muy calurosa por parte de la audiencia. Tengo que decir que al principio había muchísima curiosidad por nuestro estilo de música y al final se convirtió en apreciación. Obviamente teníamos mucha más experiencia en el tour del año pasado, lo que hizo que nuestra gira fuera tan impactante. ¡Esperamos volver pronto de gira por Europa!

Namvula: ”Las revoluciones del día a día son sosegadas”

Namvula es una persona apacible. Su música es el reflejo de una personalidad inquieta a la par que tranquila. Conversamos en una cafetería del centro de Londres mientras promociona su último disco, Quiet Revolutions, que sin embargo salió al mercado a finales del pasado año. La cantautora no huyó del invierno británico sino que ha sido madre.

“La grabación tuvo lugar cuando estaba de siete meses y tras el lanzamiento en noviembre volví a Lusaka aunque siempre estoy a caballo entre el Reino Unido y Zambia”, explica.

Imagen promocional de Quiet Revolutions. Foto: Susan Wanjelani

El segundo trabajo de la músico zambiana muestra su forma de mirar la vida sin estridencias. “[El álbum] es sobre las mujeres. Intenta desempaquetar las experiencias femeninas a la vez que resalta lo que tenemos en común. Compartimos vivencias que van más allá de la geografía y del tiempo. Cada historia es individual y al mismo tiempo se repite”, dice.

Namvula tiene una postura honesta. No puede ser de otra manera cuando Quiet Revolutions es una celebración femenina de lo cotidiano. ”Las revoluciones del día a día son sosegadas. Lo que las mujeres consiguen a diario no son enunciados grandilocuentes”.

La cantautora habla sobre las pequeñas metas conseguidas, las que suman y generan cambio. Además apuesta por una mayor presencia femenina en la escena musical africana: “La música no es una carrera fácil y más siendo mujer. Existen todo tipo de retos y prejuicios que hay que encarar. Necesitamos más mujeres en la música y dar una nueva perspectiva. No podemos seguir viendo la vida desde la mirada de los hombres”.

Desde la publicación de su primer trabajo, Shiwezwa, ha aprendido a tener más confianza en la forma de expresar lo que quiere. Confiesa que Quiet Revolutions ha sido un proceso arduo a la hora de equilibrar cómo debía sonar, lo que quería hacer y las expectativas del público. También reconoce que este segundo álbum es sonoramente más accesible que el anterior.

“Al crecer como músico y asentarme todo sale de una forma más natural”, explica la cantautora cuyo trabajo es difícil de conceptualizar. “Las etiquetas son muy útiles para los promotores o cuando intentas explicar tu música a un público que no te conoce. Pero es lo mejor es invitarlos a que simplemente la escuchen”, apunta.

Namvula es una recolectora de sonidos. Sus raíces se entremezclan entre Zambia y Escocia aunque ha vivido en los Estados Unidos, Suiza y el Reino Unido. Sus influencias han marcado un estilo único que le han ayudado a abordar el sentido de la pertenencia. “Me ha ayudado a estar más cómoda conmigo misma y ser estas múltiples personas, estar en múltiples sitios siendo una misma persona”.

Lucha para acceder a la escena musical de Lusaka, donde reside una buena parte del año, aunque la situación es muy restrictiva para los artistas que no hacen música mainstream. “El número de salas de conciertos es muy reducido y los festivales han sido tomados por las corporaciones donde la programación deja de ser cultural. Se da espacio a gente consolidada ya que la audiencia en Zambia es muy conservadora y no sale a escuchar a gente que no conoce”, explica.

La efervescencia cultural del continente
Namvula no se detiene. Las buenas críticas cosechadas por sus dos trabajos la encaminan hacia otros mercados. Y también quiere explorar la escena musical de ciudades como Nairobi o Lagos.

La cantautora aplaude la expansión cultural del continente y resalta las posibilidades para hacer cine, música o literatura. Crecen las expresiones artísticas, los espacios se habilitan y el objetivo cambia. “Si hablas con jóvenes cosmopolitas en África ya no piensan en cambiar el modo en que otros ven el continente sino en celebrar sus historias. Su actitud es más de dejar que se piense lo quiera desde fuera y hacer arte para nosotros. Ya no es una reacción sino una manera de subrayar lo que pasa”, comenta Namvula que también es fotógrafa.

El proyecto Unscrambling Africa le sirve para ejemplificar la efervescencia cultural actual. “Muestra la diversidad, complejidad y belleza del continente. Me sorprendo con todas las manifestaciones culturales y es genial que se refuercen desde el continente. Durante mucho tiempo había una falta de orgullo e inferioridad con respecto a Europa”.

Namvula es además una de las fundadores del festival de cine africano de Londres, Film África. Generó oportunidades a través del cine en una cita que ya prepara su octava edición. Desde la diáspora se esforzó por dar visibilidad a las historias del continente y abrir nuevos caminos para los directores africanos. “Era bochornoso que en lo que se supone que es la capital cultural del mundo no hubiera nada que celebrase el cine africano”.

Descoloniza tu iPod (V)

Cada primer lunes de mes Wiriko presenta su selección de lanzamientos discográficos africanos, recopilando los trabajos que se han ido presentando a lo largo de las últimas semanas y que suenan cada semana en nuestro programa de M21. En la 5ª entrega de esta recopilación “descolonizadora” los aficionados de la música africana descubrirán las últimas novedades discográficas que nos han llegado en mayo. Como es habitual, Groove africano con un mantra por bandera…

Abrir los oídos para abrir la mente. 

Dobet Gnahore – Miziki (4 mayo, LA Café/Media Nocte)

La cantante marfileña Dobet Gnahoré, hija del maestro percusionista Boni Gnahoré, presenta su 5º larga duración Miziki. El álbum de doce pistas viaja a través de una gran variedad de estilos musicales de la mano del guía musical y productor francés Nicolás Repac –que ya había trabajado con anterioridad con la maliense Mamani Keita– lleva a la artista por la senda de la música afro-electro. “Creo que la electrónica es quizás un canal para transmitir nuestra música africana, a veces un poco complicada para el extranjero”, dice en una entrevista reciente sobre el giro hacia este estilo que ha tomado en su último álbum. Cantando en Bété y en francés, Dobet rinde tributo al pan-africanismo, a las mujeres y a la juventud en uno de los discos que más nos harán bailar este 2018.

Konkere Beats – YORUBA! Songs and rhythms for the Yoruba Gods in Nigeria (4 mayo, Soul Jazz Records)

El patrón de llamadas y respuestas superpuestas es uno de los elementos fundamentales de la música africana tradicional. Y esto es precisamente lo que encontramos en este álbum de cantos yoruba registrado en Lagos, la mayor megaciudad africana, para rendir tributo a los Orishas, ​​espíritus que se interponen entre el mundo humano y lo sobrenatural, aún muy arraigados en las creencias de la sociedad nigeriana contemporánea. Raíz de los sonidos de la Santería en Cuba o del Condomble en Brasil y el Vodou de Haití, estas canciones dan un peso crucial a la percusión y nos devuelven a los orígenes recorriendo las principales deidades del panteón Yoruba, de Yemoja a Ogun. 

Abiah – Abiah sings Nina (6 mayo)

El tenor ghanés establecido en Estados Unidos, Jeremiah Abiah, explora la música de la legendaria pianista, vocalista, compositora y activista Nina Simone. Abiah Sings Nina se centra en las baladas de la afroamericana, que le van como un guante debido a su tesitura vocal y al dominio impecable de su instrumento. Este disco tributo, llega en plena era de Trump, cuando Simone se rescata como una de las mayores comentaristas sociales y críticas contra el racismo del mundo. Una antología de música protesta de la era de la lucha por los derechos civiles en un momento que parece volvernos a sumergir en un pasado convulso donde las voces negras debían escoger entre cantar por dinero o cantar para concienciar. Un tributo precioso.

BATUK – Kasi Royalty (11 mayo, Teka Music/iDol)

Provenientes de Johannesburgo, los miembros de esta banda panafricana –Manteiga y Spoek Mathambo–  llevan sacudiendo el mercado global desde que nacieron, en 2015, tocando en más de 15 países [incluido España, gracias a nuestrxs compañerxs de Moto Kiatu]. Ahora, el dueto lanza su esperado segundo álbum ‘Kasi Royalty’, que es una auténtica inyección de kwaito y house sudafricano mezclados con música electrónica. Una fórmula infalible para las pistas de baile globales tanto como locales, que ya anticipaban con el recientemente publicado EP ‘Move!’ y que secundan que África está dando un toque inconfundible a la música electrónica contemporánea.

Fababy – La symphonie des chargeurs vol 2 (11 mayo, Explicit)

En 2012 el rapero francés de origen marfileño Fabrice Ayékoué, más conocido como Fababy, lanzó un proyecto que marcó su carrera: ‘La symphonie des chargeurs vol 2’. Desde entonces, el rapero había estado ocupado con su propio sello –Poduim Enterteinment– y el lanzamiento de dos álbumes que le labraron un campo fértil en el mundo del hip hop francófono: ‘La force du nombre’ (2013) y ‘Ange et Démon’ (2016). Ahora, para deleite de sus seguidores, presenta su tercer larga duración.

Bombino – Deran (18 mayo, Partisan Records)

Omara Moctar, más conocido como Bombino, es considerado uno de los mejores guitarristas de blues vivos del mundo. Sus tres álbumes más recientes han encabezado el iTunes World Music Chart y los diez temas que componen su reciente trabajo apuntan a seguir la misma senda. Si hace unos meses declaraba a Wiriko que las guitarras y voces tuareg son consideradas armas revolucionarias, con el lanzamiento su sexto disco, ‘Deran’, vuelve a erigir la música por encima de los prejuicios y las amenazas de aquellos que desafían al pueblo tuareg mostrando el carácter político y de resistencia que tiene su cultura. El disco, que ha sido grabado en Casablanca devolviéndolo a África por primera vez en casi una década, es una muestra de la amplitud de estilos de Bombino desde el blues-rock al tuareggae (como la banda bautiza al reggae tuareg). Y vuelven a encontrar en el de Adagez un altavoz para la causa tuareg.

African Scream Contest 2 (Analog Africa No. 26) – (18 mayo, Analog Africa)

La segunda parte de esta compilación llega diez años después de que Samy Ben Redjeb, melómano, coleccionista e investigador detrás de la escudería Analog Africa presentara una selección musical (parte de su tesis) de disco-funk de Benin y Togo. Este nuevo tesoro del Afrobeat inspirado en funk Vodoun es un viaje de descubrimiento, como su predecesor, que incluye bandas que desaparecieron en la época de la dictadura del presidente beninés marxista-leninista Mathieu Kerekou. Ignace de Souza, una primeriza Orchestra Poly-Rythmo de Cotonou o Gnonnas Pedro y su Dadjes Band conforman una oda al patrimonio musical del continente.

Samba Touré – Wandé (25 mayo, Glitterbeat Records) 

Con su primer larga duración, ‘Songhai Blues: Homenaje a Ali Farka Touré’, el legendario guitarrista y vocalista maliense logró el éxito internacional y se labró un lugar como una figura musical clave en Mali que lo ha llevado a colaborar con Toumani Diabaté o Vieux Farka Touré. Con su quinto álbum de estudio, ‘Wande’, vuelve a un sonido blues más tradicional, más acústico y espontáneo, y con la presencia como figura central del tama (o talking drums). Su mensaje es una auténtica declaración de intenciones. En temas como Goy Boyro, Samba critica los estereotipos históricamente dañinos de África en Occidente, pero también da cabida a tratar temas como la lucha por la igualdad de los afroamericanos.

Fatoumata Diawara – Fenfo (25 mayo, Pias) 

Siete años después de su exitoso debut (Fatou, 2011), llega el segundo larga duración de Fatoumata Diawara: Fenfo (o ‘algo que decir’)un fabuloso trabajo de 11 canciones que mezclan el Wassoulou tradicional con otros géneros populares malienses, funk y pop-rock para desvelarnos la Fatou más activista. Tras trabajar con Matthieu Chedid en Lamomali, Damon Albarn o Amadou y Mariam, dirige su discurso a la juventud africana – en especial a la mujer–, y advierte del drama migratorio en la frontera mediterránea, para impulsar la necesidad de un nuevo renacer africano. Voces como las de Sidiki Diabaté (hijo de Toumani) refuerzan el espíritu panafricano y de una nueva generación llamada a llevar África a nuevo estadio, que envuelve las canciones de este nuevo álbum. Un disco lleno de colores y matices donde Fatou vuelve a brillar llevando su guitarra acústica y su voz seductora hacia un lienzo nutrido de sintetizadores, ngonis, koras y chelos.

Touré Kunda – Lambi Golo (25 mayo, Soul Beats Records) 

Tras diez años de silencio discográfico –después de publicar su Santhiaba (2008)–, los míticos casamanceses Touré Kunda (la família de los elefantes) vuelven con un nuevo trabajo dedicado a la lucha senegalesa, el deporte nacional de Senegal que une a todas las comunidades del país. Con temas grabados junto a Manu Dibango (Demaro), Carlos Santana (una deliciosa versión en clave de salsa de la famosa Emma) o Lokua Kanza (en Soif de liberté), Ismaïla y Sixu Tidiane Touré evocan la pérdida de valores de la nueva generación en una fusión musical enérgica y eclectica. Cantando en Soninké, Wolof, Fula, Mandinga, Diola y Creole portugués, el (ahora) dueto nos vuelve a la Casamance, la región entre Senegal y Guinea Bissau que los vió nacer, para celebrar cuatro décadas de carrera encima de los escenarios de una de las bandas más míticas de África Occidental.

Adekunle Gold – About 30 (25 mayo)

El segundo álbum del nigeriano Adekunle Gold es un trabajo de 14 pistas que combina baladas, funk, afrobeat y consolidados afrobeats comercialoides en una perfecta receta de pop de rápida digestión que incluye pistas junto al mismísimo Seun Kuti (Mr. Foolish) o la paticipación de la estrella nigeriano-británica Jacob Banks (Ire). El Yoruba entra así en el circuito global con este álbum lleno de odas al amor y de ritmos intencionadamente pensados para las pistas de baile. Un disco dispuesto a hacerse con la audiencia nigeriana tanto como con el mercado global, ofreciendo un abanico de estilos para todos los públicos y para todos los gustos.

EP’s: 

Sudan Archives – Sink (25 de mayo, Stones Throw)

El pop experimental, el hip hop y el R & B más suave explotan en el segundo EP de esta joven afroamericana de 24 años que hilvana con su violín y su voz un lienzo de influencias africanas que tienen su epicentro en Camerún y en el etnomusicólogo Francis Bebey, que ya hizo un híbrido similar de sonidos africanos orgánicos y electrónicos a finales de los 70. Las seis pistas de este trabajo contienen rastros de violines de una sola cuerda del norte de África y aterrizan en el continente africano de una forma natural y fresca que sorprenderá a muchxs africanxs. No, no es africana. No es hija de africanos. Pero África le corre por las venas, y su ADN se destila en su particular sonido gracias al demostrado respeto por sus tradiciones.

Más novedades discográficas de 2018:

Descoloniza tu iPod (IV)

Descoloniza tu iPod (III)

Descoloniza tu iPod (II)

Descoloniza tu iPod (I)

Sudáfrica aterriza de nuevo en el Primavera Sound 2018

El Primavera Sound 2018 nos trae de nuevo artistas emergentes de todo el mundo dispuestos a aprovechar la oportunidad que les brinda formar parte de un gran festival. En el marco del Primavera Pro, dos bandas sudafricanas con las que hemos tenido la oportunidad de charlar, aterrizan en Barcelona para ofrecer una actuación gratuita en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) y otra en el Parc del Fòrum, donde se celebra el festival del 30 de mayo al 3 de junio.

Ikati Esengxoweni

Ikati Esengxoweni

Sábado 2 de junio – Parc del Fòrum (22:00h)

Domingo 3 de junio – CCCB (16:30h)

Lark Wantu y Anam Manyati son las líderes de la banda sudafricana Ikati Esengxoweni, literalmente “El gato en el saco” en lengua xhosa. Formada en 2016, esta banda originaria de la Nelson Mandela Bay enmarca su música dentro de la World Music urbana, alternativa y afrofuturística. “Es un honor para nosotros formar parte de un festival internacional tan grande como este. Estamos muy emocionadas de compartir nuestra música con el mundo y muy agradecidas a todos los que lo han hecho posible”.

Sus canciones son cuentos, historias interpretadas en acústico o acompañadas por la banda al completo: violín, bajo, guitarra y batería. “De nuestros conciertos podéis esperar una montaña rusa de emociones. Fuegos artificiales, pasión y excelencia”. Preguntadas por la influencia en su música de las múltiples culturas que forman su país, afirman que “Sudáfrica es un país maravilloso, con una rica herencia cultural. No podríamos haber creado este sonido si estuviéramos en otro lugar”.

Después de participar en el Primavera Pro, la banda se concentrará en grabar su próximo EP, del que ya avanzan que será una selección de historias cantadas en inglés y en xhosa.

 

Bye Beneco

Bye Beneco

Sábado 2 de junio – Parc del Fòrum (02:00h)

Domingo 3 de junio – CCCB (17:40h)

Procedentes de Johannesburgo, Bye Beneco es una banda formada por tres jóvenes sudafricanos, con la voz de Lenny Dee-Doucha a la cabeza, que autodefinen su música como dream-pop ecléctico: “Es difícil para nosotros enmarcarse en un género concreto. Desde el principio fuimos muy conscientes de que no queríamos que nuestra música fuera fácilmente etiquetada y encasillada. ¡Ya lo descubriréis cuando nos veáis en acción!”.

En los originales y coloridos vídeos de Bye Beneco, encontramos la expresividad que caracteriza a su música: Chemirocha o Jungle Drums nos atrapan con su estética caleidoscópica y sus singulares ritmos. “Nuestra música está inspirada en Johannesburgo. Sudáfrica es un lienzo en blanco que recuerda a la Nueva York de los ’80. Estamos encontrando nuestra fuerza y creatividad”.

Después de Space Elephant y Ghetto Disko, sus dos primeros álbumes, Bye Beneco nos avanza que ya están ultimando los detalles de un nuevo trabajo. Hasta entonces, prometen que sus conciertos en Barcelona serán muy diferentes a cualquier cosa que hayamos oído antes: “Es muy especial para nosotros formar parte de este festival, ¡hemos estado esperando este momento durante años! Estamos deseando ver a todos los artistas que participan en él y compartir escenario. Además, nos encanta patinar, así que pasar una semana en una de las mecas mundiales del skateboarding en el marco del Primavera Sound ya es una experiencia increíble por sí misma!”.

“Las ambiciones están destruyendo mucho de lo poco logrado en África”

A pesar de haberse dedicado a la música durante toda su infancia y adolescencia acompañando a su madre (Aminata Diakité) en los coros en bodas y bautizos, la carrera internacional de la maliense Oumou Sangaré no explosionó hasta que tenía 20 años. Lo hizo de forma abrumadora en 1989 con su álbum debut Moussolou [Mujeres], que abogaba contundentemente por sus derechos. Desde esa primera declaración de intenciones en forma de disco ya criticaba los matrimonios infantiles o la poligamia, que había conocido de primera mano a través de la experiencia de sus padres. Su voz se convirtió pronto en una de las más aclamadas de África occidental.

Casi tres décadas más tarde, Sangaré ha cosechado éxitos en todo el planeta y es una de las figuras más potentes del panorama sonoro africano. La diva maliense, que llega sube mañana a los escenarios del Primavera Sound de Barcelona, cuenta los entresijos de su último álbum y desvela por qué sigue siendo un icono y un símbolo de la fortaleza y la lucha incesante de la mujer africana.
“Por todas las dificultades añadidas que experimentan las africanas, tiene más mérito cada una de sus historias de superación. Necesitamos visualizarlo, y hablar de ello para darlo a conocer y luchar contra esa realidad”, dice Sangaré cuando se le pregunta acerca de pandemias socioculturales que afectan a Malí relacionadas con la violación de los derechos de las mujeres —por ejemplo, la mutilación genital femenina, practicada a cerca del 90% de las malienses, según la Organización Mundial de la Salud—. Sin embargo, la artista, de 50 años, se niega a quedarse solo con las narrativas que se centran en lo negativo. “Poco a poco vemos mujeres que acceden a puestos de poder y que empiezan a ser escuchadas. La verdadera revolución comienza en cada una de sus casas, han de saber que no están solas y que las cosas están cambiando”, contesta durante una entrevista realizada por correo electrónico en abril.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí

Gato Preto: afrofuturismo y reivindicación en la pista de baile

Gato Preto

Afrofuturístico es uno de los pocos adjetivos que puede acompañar a Gato Preto, un dúo difícil de clasificar formado por la cantante Gata Misteriosa y el productor Lee Bass que, junto con la percusión en directo del senegalés Moussa Diallo, actuarán en la Sala Caracol de Madrid el próximo 25 de mayo de la mano de Moto Kiatu para celebrar el Día de África.

Su música es una mezcla de sonidos que recorre el continente africano: desde el house sudafricano al kuduro angoleño, sin olvidar el djembe senegalés. Sus orígenes son igual de plurales: el dúo se formó en 2012 en Alemania, pero las raíces de Gata, nacida en Lisboa, se sitúan en Mozambique, y las de Lee, nacido en Alemania, las encontramos en Ghana. Definen su estilo como música afrofuturística con mensaje, y es que su último álbum, Tempo, es un homenaje, pero también una reivindicación de la historia y las raíces africanas.

Ya en sus trabajos anteriores, también incluidos en Tempo, encontramos la estética que los define combinada con una reinterpretación de las tradiciones africanas: en el video Barhulo (2015), por ejemplo, Gata y Lee pasan de ser prisioneros de guerra a superhéroes en un mundo postapocalíptico. Tampoco la reivindicación de sus raíces ha estado ausente en su carrera. En 2016 lanzaron Dia D que, en palabras de Gata, es “una celebración de la contribución de África al pop y a la música electrónica mundial en la ultima década” y Take a Stand, una llamada a no olvidar las raíces en un mundo dominado por la cultura occidental.

Tempo es una combinación perfecta de enérgicos ritmos y reivindicación. El álbum abre con A Luta Continua, parte del discurso de mismo nombre de Samora Machel, ex presidente de Mozambique considerado padre de la independencia del país. También hay lugar para una llamada a la diáspora africana y la solidaridad en la lucha: Polícia habla de la brutalidad policial contra los afroamericanos en EEUU, en un claro guiño al movimiento Black Lives Matter. La opinión de Gata, entrevistada por Bandcamp, es clara al respecto: “Decidí hacer esta canción porque siento que aún somos vistos como esclavos. Todavía somos perseguidos y no puedo entenderlo. No entiendo por qué, en el siglo XXI, aún tenemos que defender que las vidas negras importan. Siento rabia y lo único que puedo hacer como artista es usar mi voz.”

Gato Preto lleva cinco años exhibiendo el explosivo directo que le ha dado fama por festivales de todo el mundo: desde el Oslo World Music Festival al Nyege Nyege en Uganda, pasando por el Lowlands neerlandés o el Blacks to the Future Festival parisino. Este mes Gata Misteriosa, Lee Bass y Moussa Diallo aterrizan por primera vez en Madrid con motivo del Día de África, un evento imprescindible en la escena musical electrónica africana.

ENTRADAS DISPONIBLES

10 canciones de Eurovisión muy (muy) afros

 

La final de Eurovisión tuvo lugar en Lisboa el pasado sábado. Fueron 43 los países que se presentaron en esta edición, de los cuales 26 participaron en la final. Este concurso, aunque tachado en muchos foros como un instrumento más para la difusión de la  música pop, se suele identificar con la diversidad y la tolerancia. Sin embargo, la presencia de afrodescendientes en el concurso a lo largo de su historia ha sido muy baja. En esta edición dos países apostaron por las raíces africanas. Bulgaria se había convertido en una de las favoritas en las últimas semanas. Sin embargo la actuación  de Equinox, formado por tres cantantes búlgaros y otros dos estadounidenses, no logró convencer al público y se hizo con un inesperado decimocuarto puesto. Sin duda alguna la sorpresa de la noche la dio Austria. Su representante, Cesár Sampson, interpretó “Nobody but you” que conquistó al jurado y a parte del público, alzándose con un buen merecido tercer puesto.

A pesar de que en Eurovisión muchísimos países como Alemania, Dinamarca, Bielorrusia, Portugal, Países Bajos o Noruega han sido representados por personas afrodescendientes, todavía son muchos los que se sorprenden cuando una persona racializada representa a algún país europeo. Esto es un claro ejemplo de cómo el racismo sigue vivo en nuestras sociedades y la incapacidad de entender que en los países europeos no sólo viven personas blancas.

Para derribar esos muros, Wiriko ha hecho una selección de diez temas musicales que han representado a diferentes países a lo largo de la historia de Eurovisión. Los temas han sido elegidos para visibilizar la diversidad de países pero también por el impacto que tuvieron en su momento.

1. “Fernando en Filippo”, Milly Scott (Países Bajos, 1966)

Milly Scott se convirtió en la primera afrodescendiente en representar a un país de Eurovisión. Milly Scott era una popular cantante de jazz de Países Bajos y llegó a tener su propio programa de televisión en 1965. Sin embargo, su canción “Fernando en Filippo” nada tiene que ver con la música jazz y se relaciona con la “canción novedad”, un género que tuvo cierto éxito en los años 30 en Estados Unidos. Su actuación le valió la 15ª posición de un total de 18 participantes, recibiendo tan sólo 2 puntos. Por suerte, fue la primera pero no la última artista en representar a Países Bajos que es el país que más veces se ha presentado a Eurovisión con personas afrodescendientes, sumando un total de seis. Peligro: el Ri-ki kong-kong-kong se te puede meter en la cabeza durante varios días.

2. “O Vento Mudou”,  Eduardo Nascimento (Portugal, 1967)

Un año más tarde, el turno fue para Portugal que se presentó al concurso con Eduardo Nascimento. Este cantante, que se convirtió en el primer africano en participar en Eurovisión, nació en Angola y triunfó en Portugal a mediados de los años 60 con su banda Os Rock’s. Aunque “O Vento Mudou” es difícil de clasificar, se encuentra entre el género pop más clásico con una clarísima influencia de la chanson francesa, que recuerda al estilo de Jacques Brel. La profundidad de la voz de Nascimento envuelve al oyente. De los 17 países que se presentaron a esta edición, Portugal alcanzó la 12ª posición.

3. “White and Black Blues”,  Joëlle Ursull (Francia, 1990)

Entre las décadas de 1970-1980 se redujo el número de artistas afro que representaron a algún país en Eurovisión. Sin embargo, los 90 se caracterizaron por una mayor visibilización. 34 años tardó Francia en elegir un representante afrodescendiente. En 1990, Joëlle Ursull, modelo, actriz y cantante de zouk y blues, se convirtió en la candidata de Francia y fue todo un acierto. La guadalupense se hizo con un merecidísimo segundo puesto. “White and Black Blues” fue en todo un éxito gracias a la mezcla de rhythm and blues, pop y a la influencia del zouk. Este éxito catapultó a la fama su segundo álbum, “Black French”. En la siguiente edición de 1991 Amina Annabi, nacida en Túnez, repitió puesto, con la impactante “C’est le dernier qui a parlé qui a raison”.

4. “Monté la Rivié”, Kali (Francia, 1992)

La tendencia de Francia no cambió tampoco en 1992. Ese año, Kali, nacido en Martinica, se presentó al concurso con “Monté la Rivié”. Si Kali merece la pena estar presente en esta lista es sin duda por el tema elegido. En primer lugar esta fue la única vez que una canción era interpretada en lengua criolla antillana en Eurovisión. Además, pocas veces hemos podido escuchar en este concurso música reggae junto con algún que otro ritmo caribeño. No obstante la actuación de Francia en ese año no logró igualar a sus dos antecesoras, colocándose en un octavo puesto.

5. “Where are you?”,  Imaani (Reino Unido, 1998)

Si decíamos de Francia, Reino Unido se lleva la palma. Casi 42 ediciones cumplía Eurovisión ese año, y hasta entonces Reino Unido no había seleccionado una canción interpretada por una persona no blanca. Melanie Crosdale, más conocida como Imaani, representó a su país y obtuvo la segunda posición, justo detrás de Israel. Imaani, que se movía entre el house y el jazz, pero que se presentó con un tema mezclado con pop, logró una combinación explosiva con este tema que conquistó al público. Paradójicamente, esta fue la última ocasión en la que Reino Unido estuvo cerca de ganar el concurso y desde entonces nunca ha logrado pasar la barrera de los 166 puntos que Imaani obtuvo.

6. “Everybody”,  Dave Benton, Tanel Padar & 2XL (Estonia, 2001)

Esta es, posiblemente, la peor canción de la lista. Si por algo nos hemos visto con la obligación de que aparezca aquí es porque es la primera y única vez que un afrodescendiente se alzó con el premio de Eurovisión. Este grupo estaba compuesto por dos voces (Tanel Padar, nacido en Tallin y Dave Benton, nacido en la pequeña isla antillana de Aruba) y el grupo 2XL que hacían de coro. El tema, de letra repetitiva, recuerda a esas canciones de verano que, por alguna razón inconcebible, se hacen populares. Y mejor no hablamos de la actuación… sus intérpretes parecen recién salidos de alguna fiesta loca de principios de siglo.

7. “Haba, Haba”, Stella Mwangi (Noruega, 2011)

Y así llegamos a la última década de Eurovisión, en la que la representación también ha sido muy baja. En 2011 la cantante Stella Mwangi representó a Noruega con “Haba, Haba”. Una actuación de coreografía sencilla y ritmo pegadizo. Este tema era uno de los grandes favoritos en las casas de apuestas para ganar el concurso, sin embargo no logró clasificarse para la final de ese año que tuvo lugar en Düsseldorf. A pesar de ello “Haba, Haba” se convirtió en un éxito en algunos países como Noruega y Kenia. Además se convirtió en la primera canción en introducir la lengua swahili en Eurovisión.

8. “Stand by”, Senhit (San Marino, 2011)

Ese mismo año hubo un segundo tema interpretado por una afrodescendiente italiana. El pequeño enclave de San Marino se presentó a Eurovisión con “Stand by” cantado por Senhit. La propuesta presentada seguía las líneas pop del concurso. El tema era una canción lenta, que no llegaba a ser balada. A pesar de que el tema no destacó (de hecho tampoco se clasificó para la final) la voz de Senhit merece cierto reconocimiento. Su presencia fue lo único que consiguió llenar el inmenso escenario del concurso.

9. “Running”, András Kállay-Saunders (Hungría, 2014)

András Kállay-Saunders, cantante húngaro-americano, representó a Hungría en Eurovisión en 2014. András es hijo del cantante y compositor de música soul Fernando Saunders. A pesar de que en sus carrera la fusión de música pop y soul es evidente, “Running”, la canción escogida para el concurso tiene un marcado carácter pop, sin casi rastros de música soul más allá de los primeros segundos del tema. András se hizo con el quinto puesto del concurso de un total de 37 países que se presentaron al concurso en ese año.

10. “Love injected”, Aminata (Letonia, 2015)

El concurso de 2015 destaca porque fue una de las ediciones con mayor número de intérpretes afrodescendientes. En ese año se presentaron Uzari & Maimuna por Bielorrusia, Mélanie René por Suiza y Aminata por Letonia. Esta última realizó una de las mejores actuaciones en Eurovisión en años. “Love Injected” consiguió clasificar a Letonia en semifinales (justo por detrás de Måns Zelmerlöw, que se convirtió en el ganador de la edición) y la colocó en sexto lugar en la final. Y no es difícil entender por qué. Desde el primer momento Aminata nos envuelve con su impresionante voz, pasando de lo más íntimo a la explosión total marcada por breves golpes electrónicos.

“Hola Bamako!”, un acercamiento cultural entre Malí y España

La primera edición de “Hola Bamako!” ya ha arrancado. El festival multidisciplinar, organizado por la Embajada de España en Malí, combina la formación de jóvenes talentos y los conciertos como vía para la colaboración cultural entre ambos países.

Esta nueva iniciativa continua con la estela del programa ACERCA de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) para el fomento de los sectores culturales locales. “Hola Bamako!”, en colaboración con la organización VOCES, pone la bases para la formación de jóvenes malienses a través de tres cursos formativos. Música, cine y radio son las disciplinas elegidas como instrumento de cooperación cultural y cuyos talleres están impartidos respectivamente por Raúl Rodríguez, Lluvia Rojo y Ángel Carmona.

“No es sólo una mera formación sino una manera de que surja un producto cultural al que se le pueda dar seguimiento. Es una oportunidad para que los participantes tengan un elemento que les permita proyectarse profesionalmente, refuerce su currículum y oriente su vocación”, dice el consejero cultural de la Embajada de España en Malí, Guillem Riutord.

Los cursos, que acogen a una decena de participantes por disciplina, se facilitan en el Conservatorio de Artes y Oficios Multimedia Balla Fasséké Kouyaté (CAMM). Los jóvenes, con la ayuda de la actriz y directora Lluvia Rojo, realizarán un cortometraje que será exhibido en el Museo Nacional de Malí mientras que Raúl Rodríguez compartirá ritmos, melodías, letras y técnicas en un taller llamado “Encuentro Intercultural AfroAndaluz”.

En el curso radiofónico, conducido por Ángel Carmona, el programa resultante se emitirá por la radio de Naciones Unidas en Malí. Carmona, director y presentador de “Hoy Empieza Todo” de Radio 3, también dará desde Bamako las ediciones del jueves y viernes de su matinal. La casa-estudio del músico local Toumani Diabaté es el lugar elegido para profundizar en la realidad social y cultural de Malí en un formato que dará espacio a las actividades y a los protagonistas del festival.

“Hola Bamako!” es también el punto de partida al proyecto “La maleta amarilla” ideado por Carmona y que “busca dar un instrumento a los jóvenes apasionados de la radio para que dispongan, reunidos en una maleta, de los elementos materiales técnicos necesarios a la hora de realizar un proyecto radiofónico”, explica Riutord.

En el marco del festival se han programado dos noches de conciertos para disfrutar de los sonidos españoles y malienses en el Museo Nacional de Malí. Estos encuentros son una oportunidad sin ningún tipo de corsés. “Nosotros generamos las condiciones para que los artistas se conozcan pero no imponemos nada. Abrimos las puertas a la libertad creativa con total autonomía”, explica Riutord.

El próximo jueves, los jóvenes músicos malienses darán muestras del taller musical junto a Raúl Rodríguez como anticipo a una velada que cuenta con las actuaciones de Toumani Diabaté y del trío de músicos españoles Carles Benavent, Tino di Geraldo y Jorge Pardo.

El viernes es el turno del baile. Los sonidos innovadores de Fuel Fandango junto a Sidiki Diabaté y Songhoy Blues llegarán al escenario para, ademas de tocar sus repertorios, presentar los avances de este intercambio sonoro. Según se apunta desde la Embajada de España en Malí, los músicos españoles no vienen únicamente a tocar sino que ofrecerán una pequeña residencia artística que posibilite nuevas vías de colaboración.

“Hola Bamako!” tiene como objetivo reforzar las relaciones culturales entre Malí y España. El festival es un ejemplo para potenciar la exposición del talento maliense “en un país con una dinámica cultural fuerte pero con los medios materiales limitados”, según explica el consejero cultural Riutord.

cultura africana

Descoloniza tu iPod (IV)

Como cada mes, te presentamos las últimas novedades discográficas de África y algunas de sus diásporas para que la música te ayude a derribar diques. Y lógicamente, para que disfrutes a tope con lo mejorcito del panorama sonoro contemporáneo. Como siempre, Groove africano que sigue la estela de nuestro programa en M21 y con un mantra por bandera…

Abrir los oídos para abrir la mente.

cultura africana

LPs

Odie – Analogue (6 abril, Unité Recordings / EMPIRE ONNo)

cultura africanaEl hip-hop, el R & B, el pop y el Afrobeat forman parte de la receta sonora del artista nigeriano-canadiense de 21 años ODIE. Canalizando la síncopa y la energía de Fela Kuti con una particular convicción lírica, el joven músico presenta su álbum debut Analogue. Sus influencias recogen legados tan diversos como los de Sunny Ade o Michael Jackson, Usher o Coldplay para darle un giro personal y fresco. Junto a su banda, el colectivo Unité, ODIE irrumpió en 2016 en la escena canadiense, lanzando un puñado de pistas en su página de SoundCloud que acumularon más de 500.000 reproducciones. Su Trance Dance (2017) llegó al millón de escuchas en Spotify, esbozando su lugar en la industria. Ahora, con este Analogue, ODIE espera dar el cañonazo definitivo para la audiencia internacional.

Ebo Taylor – Yen Ara (6 abril, Mr. Bongo)

El veterano guitarrista, compositor y arreglista ghanés de 82 años, Ebo Taylor, uno de los pioneros y principales exponentes del Afro Funk y el Highlife, acaba de producir su último álbum Yen Ara. Un trabajo maravilloso de 9 pistas con temas inéditos y nutridos de joyas rescatadas de la tradición musical de la costa Fanti de Ghana que nos recuerdan que Taylor sigue siendo una figura titánica de la música. Junto a su Saltpond City Band, nos empapa en este nuevo álbum de ritmos hiper-energizantes a través de canciones repletas de tradición y cultura que fueron grabadas en vivo en el Electric Monkey Studio de Amsterdam. La potencia de la Osode, una música folclórica tradicional popular entre los pescadores ghaneses se mezcla con el Afrobeat cantado en Inglés, Fante y Pidgin, y las metáforas se suceden para hacer una sutil crítica política y social en temas como Abro Kyirbin o cantarle a las hazañas históricas contra los Ashanti de su ciudad natal –Cape Coast- en el tema que da nombre al disco, Yen Ara (‘Nosotros’ en Fan). Un imperdible e imprescindible que será, seguro, de lo mejorcito de este 2018.

Freshlyground – Can’t Stop (13 abril, Freeground Records)

El séptimo y último álbum de la banda sudafricana Freshlyground llega tras una campaña de crowdfunding impulsada por fans, evidenciando que incluso las bandas más consolidadas de África están sufriendo la crisis del sector discográfico mundial. Con invitados especiales como los grandiosos The Soil o el titánico Oliver Mtukudzi, y con una clara influencia electrónica que los eleva a iconos del Afro-pop contemporáneo, el tan esperado trabajo incluye la combativa Banana Republic, que la banda lanzó en forma de canción protesta el año pasado para alzar la voz contra la corrupción en Sudáfrica. También hay espacio para cantarles a los refugiados o elevar la voz más feminista de la banda. Pegadizo y fresco, sigue teniendo en la voz de Zolani Mahola una de sus principales muletas para mantenerse en lo más alto tras dieciocho años de carrera.

Octopizzo – Next Year (20 abril)

El rapero keniano Octopizzo, nacido en Kibera –uno de los slums o barrios chabolistas más grandes del mundo– presenta su 4º álbum de estudio: un trabajo de 16 pistas en las que el uso del Nyatiti –una especie de lira keniana de ocho cuerdas– se postula como el aderezo principal y más característico del hip hop del África del Este -cantado en Inglés, kisuajili o el Sheng de Nairobi–. Con letras sobre la juventud, los millennials africanos, su padre, el amor, las dificultades de mantenerse a flote en la complicada industria del entretenimiento… Octopizzo, celebra sus 10 años en el negocio de la música mostrando la madurez de su sonido tras un año de viajes internacionales que han nutrido este disco con elementos globales y la participación de artistas como la canadiense Nitasha Randhawa.

Diogal – Roadside (20 abril, Buda musique)

El compostior, cantante y multiinstrumentista senegalés Diogal nos imbuye en los sonidos provenientes del país de la Teranga creando una mezcla de folk africano aderezado con ritmos de origen occidental. Cantando en wolof, Diogal nos habla a través de 14 cortes sobre la exclusión que sufre parte de la población mundial o de la lacra que causan el individualismo y sus efectos sociales y ambientales. Roadside, su 5º álbum de estudio, es un trabajo en acústico donde el artista hace un llamamiento a la amabilidad, el intercambio y la ayuda mutua, alentando al positivismo en tiempos de codicia y frustración que marcan el día a día de gran parte de nuestra sociedad.

Sun El-Musician – Africa to the World (20 abril / Datafilehost & Zippyshare)

El álbum debut de Sanele “Sun-El Musician” Sithole llega tras el éxito de su colaboración del año pasado junto a Samthing Soweto, para un himno colosal que se convirtió en una de las canciones del año: Akanamali. Bebiendo del mbaqanga hasta la música disco, su Africa to the World contiene 13 pistas que exploran la música electrónica con las melodías vocales como eje central. No solo se incluye el super hit que grabó el año pasado junto a Samthing Soweto, sino que además ha invitado a Desiree Dawson, Les-Ego o Lelo Kamau a la fiesta, reservando una última pista para un remix del Yere-Faga de Oumou Sangaré. ¡Un auténtico rompepistas!

Didier Awadi – Made in Africa (23 abril,

El rapero senegalés Didier Awadi sale de su Studio Sankara para presentarnos una nueva receta sonora de 23 temas, titulado “hecho en África”. El álbum incluye varios temas míticos de la historia de la música del continente como “Bamako blues”, una readaptación del trabajo del famoso músico maliense Ali Farka Touré, fallecido en 2006, en el que cuenta con la colaboración de su hijo Vieux. Un álbum lleno de rap y repleto de colaboraciones como las de Ismael Lô o Alpha Blondy, y con el espíritu combativo y antiimperislista de Thomas Sankara abriendo y cerrando  el último trabajo del rey del Senerap.

Seckou Keita & Catrin Finch – Soar (27 abril, Bendigedig / Theatr Mwldan y ARC Music Prodcutions)

Catrin Finch y Seckou Keita vuelven a unir las culturas del arpa y la kora. Tras el celebrado debut de Clychau Dibon en 2013, la unión entre Gales y Senegal confirma que ambos músicos saben remontarnos a la excelencia musical. Soar es un trabajo delicioso compuesto por ocho pistas y la segunda colaboración entre Finch y Keita, como una metafora sobre la migración de las aves entre África y Europa, mantiene el trasvase cultural como método de encuentro y convivencia. Se evoca a Bach y al griot Baïsso, se recorre la pesadumbre esclavista del siglo XVII y de nuevo se vuela en un trabajo que es magia. El dúo girará por Reino Unido durante mayo para presentar uno de los mejores lanzamientos del año.

Estère – My Design, On Others ‘Lives (27 abril, Rough Peel)

La productora neozelandesa de padre camerunés Estère vuelve tras su debut de 2015 con una propuesta de Pop muy Funk que se inspira en sus raíces africanas. Apodando a su estilo como “electric blue witch-hop”, en este segundo álbum doble presenta My Design –que se lanzó por primera vez en octubre de 2017– y On Others’ Lives –con seis canciones, que completan el set–. Con fuerte presencia de música electrónica y hip-hop, la joven cuenta historias variopintas sobre una prostituta que quiere ser presidente de Estados Unidos, sobre la violencia de las armas, una oda a su abuela y a la familia o incluso habla desde el punto de vista de una ballena, a lo largo de 14 temas que nos narra a través de su voz angelical y conmovedora. La producción del álbum la ha llevado a cabo ella misma dando un peso fundamental a los sintetizadores, cosa que le brinda la oportunidad de dar a conocer su faceta más creativa, y destacar más allá de la sempiterna presencia de voces femeninas en el panorama pop internacional.

EP’s

Ibibio Sound Machine – Eyio (20 abril)

Ibibio Sound Machine, la banda liderada por la nigeriana Eno Williams vuelve a las andadas con su particular estilo: una fusión de música electrónica, punk, disco y los sonidos del oeste de África. Eyio mantiene las señas de identidad de esta banda a través de cuatro temas que dan continuidad a Uyai, disco que publicaron en 2017. El trabajo, además, incluye su particular versión de A Forest de The Cure. Este lanzamiento es otro ejemplo de un estilo multidisciplinar que gana más adeptos en la escena musical de Occidente.

Singles

Sudan Archives – Nont For Sale (5 abril, Stones Throw)

La productora y vocalista de 23 años, Brittney Parks -conocida por su nombre artístico Sudan Archives– mezcla el violín folklórico del noreste de África con música electrónica, creando un sonido innovador entre cuerdas orquestales y ritmos electrónicos para este tema sobre las relaciones tóxicas. Radicada en Los Angeles, Sudan Archives se inspira, como ya ha demostrado con anterioridad, en músicos africanos como el sufí sudanés Asim Gorashi, el maliense Ali Farka Touré o el griot Juldeh Camarah, con el que ha trabajado. Con este “Nont For Sale” anuncia nuevo EP (Sink, que verá la luz muy pronto y al que estaremos muy atentos).

Fababy – La Fin (9 Abril)

El rapero y productor parisino de origen marfileño Fababy presenta con este single su segundo álbum de estudio, que se llamará The Chargers Symphony Volume 2, y que verá la luz el próximo 11 de mayo. Tras el éxito del primer volumen de The Symphony Chargers, que irrumpió en el mercado francés en 2012, el de Pavé Neuf, en Noisy-le-Grand, pretende dirigirse a una audiencia más amplia. 4 meses después del lanzamiento de Westeros, el primer extracto de su próximo álbum, con La fin demuestra que su pluma sigue tiñendo el papel de crítica y avanza lo que debemos esperar de su segundo larga duración.

Stromae – Défiler (bande originale de la capsule n°5 Mosaert) (27 abril / )

Después de cinco años, Paul Van Haver regresa con una nueva canción melancólica que también sirve como video promocional para su nueva colección de ropa. “Défiler” es el primer lanzamiento oficial de Stromae en media década, desde el lanzamiento de su álbum Racine Carée (2013, Square Root). La ropa que exhibe en su videoclip forma parte de la nueva colección de cápsulas para Mosaert, la línea de moda unisex dirigida por Stromae y su esposa, la diseñadora Coralie Barbier. “Défiler” no solo es un himno para la pasarela, sino que conserva sus matices de protesta: la palabra “défiler” tiene varios significados, marchar, al modo de lxs soldados o lxs modelos, y pasar, desplazarse… “Caminamos en filas”, canta. “En grupos o no, caminamos solos. Nos guste o no, tenemos un valor de mercado”.

Más novedades discográficas de este 2018:

Descoloniza tu iPod (III)

Descoloniza tu iPod (II)

Descoloniza tu iPod (I)

Jazzfrica

En el Día Internacional del Jazz hay que mirar a África. El género es otra forma de la africanización de los estilos musicales que hoy conocemos y etiquetamos.

En el Museo Internacional de la Esclavitud de Liverpool hay una pequeña sección dedicada a la música. Tres pantallas invitan a la interacción para conocer cómo el calipso, el blues, el son cubano, el reggae o el vudú haitiano son algunos de los ejemplos de la influencia de África en la música actual. El jazz no falta en un museo donde el visitante se deja llevar por una breve introducción al estilo cargada de citas.

“Improvisar jazz es un acto de libertad, rompe los grilletes de la esclavitud y las restricciones impuestas por la música clásica europea”, dijo el poeta gualapuense Daniel Maximin. Wynton Marsalis apuntó que este género es “algo que los negros inventaron… la nobleza de la raza hecha sonido”.

El musicólogo estadounidense Ted Gioia recoge en su libro “La Historia del Jazz”, cómo el arquitecto Benjamin Latrobe dejó constancia en sus apuntes de las reuniones de la comunidad esclava en la plaza del Congo de Nueva Orleans a principios del siglo XX. Eran los ecos de Tombuctú como explica el músico Bilal Abdurahman. Una música que les anclaba a una tierra de la que fueron forzados a abandonar y que escondía la pesadumbre por perder sus derechos como seres humanos.

El jazz y el blues fueron unas vías de expresión ante la represión sufrida en las Américas y un legado que volvería a casa.

Abdullah Ibrahim y Sathima Bea Benjamin, precursores del jazz sudafricano de los 60

La tradición jazzística del continente se cimenta en Sudáfrica a mediados del siglo XX. La época clásica del jazz sudafricano cuenta con Miriam Makeba como referencia. Vocalista de los Manhattan Brothers y parte del grupo femenino The Skylarks, la conocida como Mama Africa se asentó en los Estados Unidos donde desarrolló su carrera de la que se recuerdan éxitos como el mítico Pata Pata. La década de 1960 encumbra a la cantante y compositora de jazz, Sathima Bea Benjamin, quien junto a figuras como su marido Dollar Brand, Abdullah Ibrahim desde su conversión al islam, el trompetista Hugh Masekela o Jonas Gwangwa constituyeron la nueva ola del jazz progresivo en Sudáfrica. Sin embargo, el apartheid llevó a esta generación de músicos a vivir en el exilio mientras que en el país el jazz sobrevivía a pesar del aislamiento global.

El trompetista sudafricano Hugh Masekela / Foto de Mwangi Kirubi

Desde el este africano y en los años 70, Mulatu Astatke confeccionó el “Ethiojazz”, que bebía de la combinación junto a sonoridades autóctonas y latinas. Su música es ahora algo común, de todos. Es familiar a la vez que se coloca dentro de la etiqueta “músicas del mundo”. El “Ethiojazz”, como ocurre en muchas ocasiones con tantas representaciones artísticas del continente, llegó a los oídos occidentales gracias a la película de “Flores Rotas” de Jim Jarmush, que incluyó varios temas de Astatke en su banda sonora.

En aquella Etiopía del emperador Haile Selassie, Hailu Mergia también destacó en la escena musical jazzística de Addis Abeba. Con la llegada del régimen comunista, el músico se exilió a Washington DC donde lanzó su primer disco “Hailu Mergia and His Classical Instrument” en 1985. Sin embargo, dejó de tocar en directo hasta que en 2014 el etnomusicólogo Brian Shimkowitz, fundador del sello Awesome Tapes from Africa, recuperó su trabajo. Mergia se animó a tomar de nuevo la carretera con más de 70 años y le llevó el año pasado a España.

Sudáfrica y Etiopía son los precursores de un estilo que en la actualidad es una fusión orgánica junto a géneros como el afrobeat o afropunk. El jazz se expande por el continente y así se refleja en los distintos eventos que se celebran cada año como los festivales de Jazz de Ciudad del Cabo, de Saint Louis, de Cartago, Jazzablanca o el Kriol Jazz Festival, entre otros muchos.

El pasado viernes, en nuestro programa radiofónico en M21, dimos varias pistas musicales que evidencian la consolidación del jazz en todo el continente. La tradición sudafricana continua de la mano de artistas como Nduduzo Makhathini, Billy MonamaLindiwe Maxolo o Tutu Puoane que acaba de lanzar su álbum We Have a Dream y que se coló en nuestra serie “Descoloniza tu iPod” del mes de febrero. Esta recopilación muestra la ebullición jazzística actual e incluye los últimos lanzamientos de Hervé Samb, Kora Jazz Trio o lo nuevo de Hailu Mergia.

Sería imposible enmarcar la expansión y representación del jazz africano en estas líneas. La definición del estilo se emborrona junto a otros sonidos y la retahíla de nombres se alarga. Músicos como Eddie Grey y Ricky Na Marafiki, referentes del jazz keniano, Yvonne Mwale o la joven Suzy Eises son artistas emergentes que facilitan la expansión de este género en África. También desde la diáspora y con trayectorias muy consolidadas Richard BonaCarmen Souza o Somi dan muestras de que el jazz “tiene sus raíces en África”, como explicó recientemente a Wiriko el músico senegalés Alune Wade.

Les Surfs, el grupo malgache que conquistó España

Los sonidos de África cuentan poco a poco con más público en España a pesar de la resistencia a la enorme cantidad de artistas y estilos musicales que el continente nos brinda. Fue en la década de 1960 cuando unos precursores demostraron cómo arrasar en nuestro país.

España salía de la autarquía y comenzaba a cambiar. Muchos eran ya los artistas internacionales que desfilaban por nuestros escenarios (no olvidemos la aclamada visita de los Beatles en 1965) a los que llegó un nuevo fenómeno musical procedente de Madagascar.

Les Surfs, tal y como se les conoció a partir de 1963, estaba formado por cuatro hermanos y dos hermanas. Monique, Nicole, Coco, Pat, Rocky y Dave Rabaraona dieron sus primeros pasos en Madagascar en 1958, donde ya se empezaba a notar la influencia del género musical occidental por excelencia, el pop.

La fama que estaban teniendo en su país natal llegó a oídos del propio gobierno francés que solicitó su asistencia para la inauguración del segundo canal de televisión de Francia, la futura Antenne 2. Desde entonces su ascenso fue imparable. El hecho de versionar grandes éxitos británicos y estadounidenses en lengua francesa y española les abrió un inmenso mercado y les aseguró el éxito. Los ritmos pop que arrasaban en Estados Unidos, con The Beach Boys a la cabeza, se sumaron al influjo de la música surf (de ahí deriva el nombre del grupo) convirtiendo al grupo en una mezcla explosiva. Además, Les Surfs tuvo una clara influencia de otros grupos norteamericanos formados por afrodescendientes como The Platters, a los que interpretaron en los inicios de su carrera. Así, los seis artistas contribuyeron de alguna forma a integrar y difundir en la música francesa (y más tarde en español e italiano) algunos géneros musicales como el rhythm and blues, la música soul, o el calipso.  

1960: éxito, expansión y declive

Su música se extendió por algunos puntos de África, alcanzando la fama en Zaire o Argelia, y llegó a lugares como las Antillas, Canadá y Oriente Próximo. En Europa, además de triunfar en Francia, Italia y Rumanía, acabaron conquistando a la audiencia española. «Tú serás mi baby», versión española del tema «Be My Baby» popularizada por el grupo femenino The Ronettes, fue sin duda el gran éxito del grupo malgache en España en 1964. Junto con este tema, se presentaron otras tres versiones en español en ese mismo año: «Cibiribirin», «El crossfire» y «No, no te vayas». No sólo se convirtieron en número uno en ventas, sino que su presencia en la radio y la televisión fue muy habitual. “Recuerdo verles en la televisión, venían muy a menudo a nuestro país”, comenta Josechu Hernández, que aún se acuerda de sus éxitos. “En aquella época las presencia de personas negras era muy limitada en España, por lo que llamaba mucho la atención ver la actuación de seis hermanos malgaches, totalmente afrancesados, que además cantaban en español”, añade el pensionista.

Les Surfs siguen siendo el grupo nacional por excelencia en el país y su recuerdo sigue muy vivo. El grupo marcó una nueva fase en el panorama musical del país con temas como «Scandale dans la famille». “Les Surfs trajeron un nuevo aspecto a nuestra música, respetaron la cultura malgache y al mismo tiempo la modernizaron agregando ritmos extranjeros”, señala su compatriota Ravelojaona, nacido en 1952.

Sin embargo el creciente éxito de Les Surf chocó con un cambio de época al que no pudieron adaptarse. Los cambios en las tendencias musicales de masas, así como la estética general de los nuevos artistas que llegaron con la nueva década, llevaron a que la popularidad del grupo fuera decayendo a principios de 1970. Finalmente, después de una gira por las Antillas y Quebec, los hermanos decidieron disolver el grupo en 1971.

No obstante su separación no ha borrado del todo su legado. Les Surfs siguieron marcando a la sociedad malgache después de su disolución. “Esos seis hermanos sacudieron mi adolescencia”, dice emocionada Emilienne de 65 años. “Incluso después de 1971 fueron capaces de dar a conocer Madagascar y representar al pueblo malgache en todo el mundo”, agrega.

La efervescencia musical de Ruanda

El panorama musical de Ruanda está en auge. La industria crece y baila como lo hacen nuestros pies a los pocos segundos de que el tema “Alors On Danse” de Stromae empiece a sonar.

Stromae es el referente en la diáspora más importante de un país cuya industria musical quedó destrozada con el genocidio de 1994. Sin embargo, desde Kigali se puja por ser uno de los centros musicales de referencia en el este de África junto con Nairobi.

Este artículo es un complemento a nuestro programa del pasado viernes 6 de abril en la Emisora Escuela M21 Madrid y en el que celebramos la creatividad musical del país a casi un cuarto de siglo de la catástrofe humanitaria.

Corneille, rapero ruandés asentado en Canadá

El conflicto armado dejó muchos músicos muertos. Otros no tuvieron más remedio que huir a Europa. En la década de 1990 bandas como Imena, Impala o Ingeli lideraban un panorama musical influenciado por la rumba congolesa y el reggae. Las influencias de sonidos provenientes de Estados Unidos hizo que artistas como el rapero Corneille comenzasen a innovar trayendo nuevas formas de concebir la música en el país. Pero en 1994 todo se desmoronó.

Corneille, que lanzará su nuevo trabajo Love & Soul en mayo, dejó Ruanda no sin antes ser testigo del asesinato de toda su familia. Tras pasar por Alemania se asentó en Montreal desde donde lanzó en 2003 su álbum debut Parce quón vient de loin. También desde Canadá, Jacques Murigande, más conocido como Mighty Popo, es un ejemplo de esos músicos desplazados por el terror de la guerra.

Cécile Kayirebwa se asentó en Bruselas. La cantante es quizás la representante más conocida de la música tradicional ruandesa. Es una defensora del patrimonio cultural del país y con su música intenta preservar la tradición sonora que se vio afectada con la colonización y el genocidio.

Las primigenias formas musicales ruandesas están enraizadas en los rituales y danzas conocidas como ikinimba o inhore. Estas eran unas composiciones a los héroes y durante mucho tiempo fueron un pilar esencial en la propagación de la cultura popular. La tradición oral se fundamentaba en estos cantes y bailes que posteriormente sirvieron para conmemorar ocasiones especiales.

Esta herencia sonora es la que reivindica Kayirebwa y que en la actualidad desarrollan bandas como Gakondo Group. Sus canciones son una vía para las nostálgicas resonancias de la Ruanda precolonial. Teta Diana fue la primera mujer en formar parte de Gakondo Group, un rol que compagina con su carrera en solitario. Este bagaje ha hecho que la cantante sea conocida por una abanderar un estilo que combina el Afro-pop cantado en kinyarwanda, inglés, francés o swahili con la música tradicional.

Una ola de nuevos artistas ha florecido en el país. La música se presenta como sector emergente y los sonidos tradicionales dan cabida a otros estilos como el hip-hop, R&B, afrobeat e incluso góspel. Este es el caso de Israel Mbonyi uno de los cantantes góspel más destacados de Ruanda y que recientemente ha publicado su segundo trabajo titulado Intashyo.

En la capital se lleva años organizando el KigaliUp! Festival. Esta cita es una excusa para celebrar la creatividad y diversidad artística de la región y en cuya última edición el cartel incluyó a nombres como Mani Martin. Martin, con cinco discos, es desde 2000 un habitual en los escenarios del país. Despuntó gracias al tema “Urukumbuzi” y su último álbum Afro le ha situado en uno de los cantantes en alza. El grupo keniano Sauti Sol está apunto de lanzar “Mapenzi”, un tema en colaboración con Martin y que está dedicado a Ruanda.

Desde la diáspora la música ruandesa también se hace un hueco en los escenarios internacionales. Somi mantiene el vínculo con sus raíces y en sus conciertos despliega su característico afro-jazz. Además esta panafricanista decidió fomentar a artistas del continente a través de su organización New Africa Live. Gaël Faye es otro de los mayores exponentes de la riqueza cultural de Ruanda. El escritor y cantante, de madre ruandesa, rapea para contar las historias de una generación que vive con el recuerdo del genocidio. Faye recibió el galardón de artista revelación del público en la última edición de los premios franceses Victoires de la Musique.

Stormae cantó “Papaoutai” a su padre muerto en el conflicto. Es un contemporáneo ikinimba para él y para todos aquellos que sucumbieron en un conflicto conmemorado el pasado sábado 7 de abril en el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio cometido en Ruanda en 1994.