El hiphop y el panafricanismo, desde Blitz the Ambassador hasta Beyoncé

Por Msia Kibona Clark, Profesora asociada en la Universidad de Howard (Washington D.C.)

El hiphop significa muchas cosas. Últimamente se ha convertido en una especie de mercancía, una empresa comercial, pero siempre ha sido y sigue siendo una cultura global que representa realidades locales. Expresa la proveniencia de cada uno, a través de letras de rap, de DJ, de los grafitis o del break dance incorporando la jerga local, referencias, historias de barrio, sonidos y estilos.

Sampa the Great, artista de hiphop, nacida en Zambia y criada en Botsuana. Marc Grimwade/WireImage

El hiphop nació en la década de 1970 en el sur del Bronx, en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos), entre los jóvenes afroamericanos de la clase trabajadora y los inmigrantes caribeños y latinos.

La conexión de la cultura del hiphop con las tradiciones musicales y sociales africanas está muy bien documentada, también en mi libro Hip Hop in Africa: Prophets of the City and Dustyfoot Philosophers.

Sostengo que, en sus orígenes y manifestaciones, el hiphop también ha demostrado ser un vehículo poderoso para expandir y dar forma al panafricanismo.

Más allá de las fronteras

El panafricanismo es un reconocimiento de los vínculos sociales, culturales e históricos que unen a las personas afrodescendientes. Es el conocimiento de las luchas compartidas y, como resultado, de los destinos compartidos. También es comprender la importancia de desmantelar las divisiones entre los pueblos africanos con el objetivo de lograr una mayor solidaridad social, cultural y política.

Mi trabajo se ha centrado en el hiphop como banda sonora de la transnacionalización —la expansión más allá de las fronteras nacionales—, de las comunidades e identidades africanas.

Esto incluye la creciente y diversificada migración de africanos a países de todo el mundo. En la actualidad, un número cada vez mayor de africanos ha vivido en más de dos países. De la misma manera, ha aumentado la migración hacia África por parte de la diáspora africana (personas de ascendencia africana que viven por todo el mundo). Algunos de estos migrantes de la diáspora también son africanos que migran a países de África diferentes del suyo.

Un artista cuya obra es a la vez una articulación de estas tendencias transnacionales y de un panafricanismo en progreso es Blitz the Ambassador, estrella del hiphop, que nació en Ghana, pero que está afincado en Nueva York.

Blitz the Ambassador en Nueva York en 2013. Jack Vartoogian/Getty Images.

Esto se puede apreciar a lo largo de todo su repertorio, en canciones como Emmet Still y Sankofa, pertenecientes al álbum Double Consciousness de 2005, o en Hello Africa del álbum Diasporadical, lanzado en 2016.

En Hello Africa rapea:

Acabo de aterrizar, pasaporte de Ecowas. Internacionalmente conocido, les doy lo que piden. Desde la ciudad de Accra hasta Marrakech… [1]

Este artista nos hace viajar por África de una manera que reconoce su identidad como africano que pertenece al continente y también su relación transnacional con dicho continente. Va hablando en diferentes idiomas —árabe, swahili, kinyarwanda y wolof— a medida que pasa por diferentes ciudades.

El nuevo panafricanismo

El panafricanismo no es una idea o un movimiento nuevo, pues sus orígenes se remontan a la era precolonial. Se sigue invirtiendo seriamente en una agenda panafricana establecida por intelectuales como Kwame Nkrumah de Ghana, Julius Nyerere de Tanzania, C.L.R. James de Trinidad y W.E.B. DuBois de Estados Unidos.

Mientras observamos el crecimiento de la voz panafricana en el hiphop a través de artistas como Blitz the Ambassador, también vemos como objetivo principal de los panafricanos el alejamiento de Estados Unidos de África bajo un estado socialista. Entonces, ¿cuáles son algunos de los objetivos principales del panafricanismo en la actualidad? La música africana, en especial el hiphop, siempre nos ha dado ciertas pistas.

El hiphop es un catalizador importante para el panafricanismo actual. Presenciamos un gran cambio cultural gracias a las colaboraciones entre artistas africanos y aquellos pertenecientes a la diáspora africana, además de a la inclusión de los elementos panafricanos en su música.

Algunas de estas canciones son importantes, ya que unen a varios artistas conocidos por hacer declaraciones sociales, como, por ejemplo, Opps (2018) de Vince Staples (Estados Unidos) y Yugen Blakrok (Sudáfrica) para la banda sonora de Black Panther. Hay muchos más, como el remix de Times up (2020) con Sampa the Great y Junglepussy.


El trabajo de Sampa the Great siendo un ejemplo del panafricanismo actual.

Sampa the Great, artista de hiphop nacida en Zambia y criada en Botswana, vive entre Australia y Botsuana. The Return, álbum que lanzó en 2019, fue muy relevante y recibió grandes elogios. De ese trabajo, las canciones Final Form y Energy son representaciones de la voz panafricana del hiphop.

Por ejemplo, en los vídeos musicales de ambas canciones observamos estilos de baile que se encuentran en las comunidades africanas y de la diáspora. También vemos diseños de pintura facial como las que se utilizan en Sudáfrica y máscaras como las de Mali. En Energy colabora con el artista británico-sierraleonés Nadeem Din-Gabisi interpretando poesía en inglés pidgin.

Colaboraciones

Hemos visto importantes colaboraciones entre artistas de hiphop de toda África y de la diáspora que se remontan a principios de la década de 1990. Sin embargo, se produce un aumento después de 2010, cuando los artistas africanos empezaron a usar las redes sociales y a compartir los archivos. De esta manera, pudieron aumentar sus colaboraciones en el mundo del hiphop.

En 2011, el pionero del hiphop senegalés Didier Awadi publicó el gran proyecto de colaboración Présidents d’Afrique (Presidentes de África), que incluía colaboraciones con artistas de Burkina Faso, República Democrática del Congo, Kenia, Mozambique, Sudáfrica, Francia y Estados Unidos. También incorporó muestras de discursos de antiguos líderes, como Aimé Césaire, Nyerere, Nkrumah, Malcolm X y Martin Luther King.

Además, la creciente presencia de los africanos en puestos importantes de la industria del entretenimiento en Estados Unidos significa que estas colaboraciones están empezando a producirse en más plataformas convencionales.

Dos proyectos de elevado presupuesto que han llamado considerablemente la atención son la película estadounidense Black Panther (2018) y el álbum visual Black is King (2020) de la estrella del pop Beyoncé.

Estos proyectos acarrearon muchas críticas. Las discográficas más importantes prefieren las fórmulas probadas (rentables) a la innovación de los artistas. Existe una tendencia hacia la homogeneización —la agrupación— de África y a la marginación de las voces de los artistas africanos.

Beyoncé es criticada por sus representaciones de África.

No obstante, también debemos entender que ambos proyectos son productos de la transnacionalización de las identidades y comunidades africanas. Existen en parte gracias a la creciente movilización de las comunidades africanas por el mundo. También debemos reconocer su impacto en el desarrollo de las identidades panafricanas.

En Black is King se observa la gran influencia de la cultura de África occidental. El proyecto fue el producto de la visión creativa de Beyoncé, del director creativo ghanés Kwasi Fordjour y de los creativos ghaneses Blitz Bazawule (Blitz the Ambassador) y Emmanuel Adjei. En el proyecto también colaboraron los directores creativos Ibra Ake y Jenn Nkiru.

El panafricanismo es hiphop

Se producirán más proyectos de este tipo y también se seguirán produciendo con presupuestos más reducidos. Pero ¿imagina que Final Form de Sampa the Great tuviera el mismo presupuesto que Black is King? ¿Se criticaría a esta artista si usara de manera equivocada un determinado símbolo africano?

Canciones como Final Form y Hello Africa celebran la negritud en el mundo. Este panafricanismo es el reconocimiento de que los pueblos africanos son transnacionales y multiculturales. Es la comprensión de que los pueblos africanos deben permanecer unidos. También es un llamamiento a entender y respetar las diferencias en nuestras luchas y a resistir la tentación de imponer modelos «universales» de liberación. El panafricanismo también es feminista, antihomofóbico y antiimperialista.

[1] Letra original:  Just touched down, Ecowas Passport. Internationally known, I give’em what they ask for. From Accra city all the way outta Marrakech.

Artículo publicado originalmente en inglés por The Conversation y publicado en español con la colaboración de Casa África. Traducción: Paula Torres Romo.
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