Descoloniza tu iPod 2021 (III & IV)

Awori & Twani – Ranavalona (Galant Records, 5 de marzo)

Compromiso político e interés por la experimentación sonora han unido a la cantante swizo-ugandesa Awori y al productor de Lyon Twani bajo un título de ocho pistas que rinde tributo a la última reina malgache (Ranavalona III). Inspirado en la lucha anticolonial llevada a cabo por mujeres africanas a finales del siglo XIX, este álbum debut refleja la búsqueda de raíces en la (re)construcción de la identidad de jóvenes afrodescendientes en Europa como parte central en la revisión y reparación de la historia. Una buena dosis de Afrobeats, hip hop, neo-soul y R&B rapeados para darle volúmen y amplificar el afrofeminismo panafricano.

Fely Tchaco – Yita (Fely Productions, 8 de marzo)

La cantante marfileño-estadounidense Fely Tchaco lanzó su quinto álbum de estudio el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo). Toda una declaración de intenciones. Cantante, bailarina, madre y narradora que vive a caballo entre Norte y Sur, ha compuesto un trabajo consciente que trata desde la emergencia humanitaria de los campos de refugiados en el Mediterráneo -donde estuvo en 2016- a la pérdida de vidas en el mar para denunciar la crisis de valores que vive el mundo. Cantando en gouro como modo de reivindicar sus raíces, y utilizando el inglés para expandir sus mensajes más allá de Costa de Marfil, el álbum de once pistas nos sumerge en Afrobeat, Afro-pop y electrónica para deleitarnos con una propuesta sencilla y para todos los públicos.

Pappy Kojo – Logos II (Creátures, 12 de marzo)

Creciendo en el sí de la escena hip hop de los 90 y el Hiplife de principios de los 2000, el ghanés establecido en Verona Pappy Kojo, debuta con un primer larga duración que le da forma a una carrera que se ha abierto paso a golpe de singles exitosos desde el año 2015. El álbum, que quiere rendir tributo a su ciudad natal, Takoradi, es un homenaje a un barco (el Logos II) que, según el recuerdo del artista, era todo un acontecimiento para la infancia cuando atracaba a su puerto, por la carga que llevaba: juguetes, libros, etc. Con este título, Pappy Kojo quiere traer esa misma ilusión a sus fans, en forma de Hiplife y con múltiples sorpresas y colaboraciones como las de Gyedu-Blay Ambolley.

DJ Black Low – Uwami (Awesome Tapes From Africa, 12 de marzo)

El estilo AmaPiano, ya es tendencia. Y no es de extrañar, pues el kwaito o afrohouse surgidos también de Sudáfrica han marcado los ritmos más innovadores del continente en la última década. Ahora, Awesome Tapes From Africa se une a la ola de DJs que están rompiendo pistas y hace debutar, desde Pretoria a DJ Black Low. Las baterías electrónicas, el uso del teclado típico de este sonido emergido hace ya una década y el afrofuturismo de este álbum de once pistas, muestran por qué este estilo se está convirtiendo en una de las máximas exportaciones del cono sur africano hacia el resto del continente. Y ahora, gracias a sellos como el del neoyorkino Brian Shimkovitz, también hacia el resto del mundo.

Élage Diouf – Wutiko (InTempo Musique, 12 de marzo)

Tras más de una década labrandose un lugar único en la escena musical canadiense o como músico en el espectáculo Delirium del Cirque du Soleil, llega ahora el tercer álbum del senegalés establecido en Quebec desde 1996, Élage Diouf. Y lo hace como un soplo de humanismo en un momento bien oportuno a escala mundial, bajo el rótulo de Wutiko —La Búsqueda, en Wolof—. Cantando en la lengua oficial de Senegal sobre temas como el destino de la humanidad, los once temas del disco nos sumergen en la tradición sonora senegalesa impregnada de pop, folk, country, música brasileña o asiko nigeriano, y con múltiples colaboraciones, para ser un bálsamo sin fronteras.

Nubiyan Twist – Freedom Fables (Strut Records, 12 de marzo)

Son titanes en la escena jazz de Reino Unido, y gran parte de ello lo deben a sus influencias musicales africanas y la forma magistral de integrarlas a un sonido tan cosmopolita como heterogéneo. Con colaboraciones como las de la leyenda de Highlife Pat Thomas o las del rapero, sumándose a los flirteos previos con estrellas del afro-jazz como Mulatu Astatke o Tony Allen, los diez estelares miembros de Nubiyan Twist regalan una nueva obra maestra de nueve pistas que te harán volar con una sección de vientos delirantes, ritmos frenéticos y una voz impecable.

Electric Jalaba – El Hal /The Feeling (Strut Records, 19 de marzo)

Formada alrededor de un auténtico maestro de la música espiritual Gnawa, el marroquí Simo Lagnawi, la banda Electric Jalaba incluye el baterista italo-inglés Dave DeRose y cuatro hermanos británicos: Henry, Oliver, Nathaniel y Barnaby Keen, para añadirle sintetizadores, blues, jazz, funk, afrobeat, mbalax senegalés y sonidos eléctricos a una receta que pivota alrededor de instrumentos clave en el estilo como el guembri o los krakebs. El Hal (‘sentimiento’, en árabe) es el tercer álbum de este combo anglo-marroquí, y rompe el silencio de cinco años para ofrecer un repertorio de nueve pistas psicodélicas bien arraigadas en la espiritualidad de los sonidos más místicos de la cofradía musulmana. Un auténtico tributo a las raíces nómadas de una cultura tan emparentada con los Bambara de Mali como con los Fulani y Hausa de la región del Sahel.

Youssoupha – Neptune Terminus (Bomaye Music, 19 de marzo)

Conocido como «el letrista bantú», el hijo del famoso cantante congoleño, Tabu Ley Rochereau, es hoy uno de los raperos más influyentes del universo francófono. De Kinshasa, pero actualmente asentado entre París y Abidjan, Youssoupha lanza un sexto álbum que es casi un viaje intergaláctico entre temas que incluyen voces tan reconocibles como las de Gaël Faye. Con un tema escrito por su hijo (Mon roi), que ocupa un lugar central en la portada de este álbum, Youssoupha quiere mostrar cómo el espíritu del maestro de la rumba congoleña que le legó su progenitor, permanece vivo con el talento de sus descendientes. Catorce pistas que son agua para el desierto que había dejado ante sus fans desde su Polaroïde Experience, en 2018.

Kady Diarra – Burkina Halili (Lamastrock, 2 de abril)

El tercer álbum de la cantautora burkinabe establecida en Francia, Kady Diarra, es una delícia. Grabado durante el confinamiento global, el álbum -cuyo nombre significa ‘el espíritu de Burkina Faso’- celebra el crisol de culturas y lenguas, que como sucede en otros países africanos, ebullen y conviven mayoritariamente de forma pacífica en Burkina Faso. Cantado en Bwaba -su lengua materna-, en Bambara, Moré, Dyula o francés, y con la centralidad de instrumentos como el balafón, el djembe o el ngoni, a lo largo de once pista, la narradora cuenta historias de perdón, paciencia, libertad, migración, diáspora y especialmente, poniendo el rol femenino en el centro de la tradición Griotte que heredó de su madre a bien temprana edad.

Ballaké Sissoko – Djourou (No Format, 9 abril)

Vuelve uno de los mayores virtuosos de la Kora, el arpa de 21 cuerdas de África Occidental que ya es uno de los instrumentos africanos más reconocibles. Y lo hace con un álbum de nueve temas que abrazan colaboraciones tan esperadas como la de la instrumentista gambiana Sona Jobarteh o inesperadas como la de la parisina Camille. Décimo de sus trabajos de estudio, ‘Djourou’ (o ‘cuerda’ en Bambara) llega para recomponer su instrumento y los hechizos que de él emergen, después de que en febrero de 2020, el destrozo de su Kora por parte de los agentes de seguridad de Estados Unidos durante un vuelo hacia París indignara a toda la comunidad artística y a sus fans alrededor del mundo. Sissoko muestra, de nuevo, su carisma colaborativo de tejido ondulante, haciendo dialogar el rapeo del maliense Oxmo Puccino con el violonchelo del francés Vincent Ségal. Otra obra de orfebrería para oídos exquisitos.

Samba Touré – Binga (Glitterbeat Records/Modulor, 9 de abril)

Siguiendo con el legado de su maestro y colega Ali Farka Touré, el cantante y guitarrista maliense Samba Touré regresa al ruedo discográfico con un álbum que lleva por título su lugar de nacimiento. Binga, pueblo rural Songhoy, en la región maliense de Tombuctú, da nombre al cuarto álbum de estudio y el que hace un viaje de introspección más evidente del artista, según revela su discográfica. Despojado de artificios y sin pretensiones experimentales de ningún tipo, Samba Touré hunde sus pies en las áridas tierras del Sahel con su guitarra acústica y acompañado por ngoni, alguna armónica y percusiones mínimas de calabaza, para narrar cuentos que advierten sobre la delicada situación en la región y que anhelan un futuro más esperanzador para las sociedades que cohabitan en ella. Una forma valiosa de abrirnos una ventana a este territorio tan castigado de la inmensa frontera entre el Sáhara y la sabana sudanesa.

Wasis Diop – De la glace dans la Gazelle (MDC/Pias, 19 de abril)

Hermano del gran cineasta ya fallecido Dibril Diop Mambéty, y padre de la gran promesa del cine franco-senegalés Mati Diop, el poeta y documentalista senegalés establecido en Francia, Wasis Diop, nos vuelve a deleitar con nuevo trabajo de estudio imbuido en traje pop. Sexto en una treintena de años de carrera, presenta doce pistas sutiles y bien calibradas, cantadas en francés, que son una metáfora del «hielo», por su arraigo en París, y de la «gacela», uno de los animales más simbólicos de Senegal. Con homenajes al gran percusionista senegalés Doudou N’Diaye Rose, a Soundiata Keïta, fundador del imperio Mandé, o al etnólogo y cineasta francés Jean Rouch, el álbum representa un viaje para iniciados. Venerando a figuras femeninas como la madre de Sunjata Keïta (Sogolon), repasa temas como la pandemia, los refugiados, el cambio climático, la crisis económica…

Toumani Diabaté – Kôrôlén (World Circuit, 23 de abril)

«Occidente sólo conoce el 5% de la cultura africana«, reivindicaba Toumani en una entrevista para Wiriko en 2017. Y lo cierto es que sus múltiples intentos de acercar parte de ella a las audiencias del Norte, son insaciables. Esta vez, de la mano de la Orquesta Sinfónica de Londres, el maestro de la Kora quiere hacer dialogar la música clásica Mandé con la de Beethoven, mostrando la erudición y el elitismo implícito en las castas que empuñan la Kora en Mali. Con la voz del difunto Kasse Mady Diabaté estremeciéndonos la piel en el tema que clausura el álbum, Diabaté se imbuye en un traje de clasicismo europeo para tratar de hacer traducible la tradición Griot entre sonidos que culminan en un aplauso de una falsa ópera. Kôrôlén, que significa «ancestros» en Mandinka, es una pequeña muestra de la virtuosidad de los espíritus tocando a través de los dedos de uno de los mayores talentos vivos de la Kora.

M’berra Ensamble – M’berra (Real World Records, 23 de abril)

El colectivo de músicos tuareg malienses residentes en el campo de refugiados de M’berra, en el sureste de Mauritania, se han unido al productor y «electrochamán» italiano Khalab para producir este álbum de doce pistas que es un canto a la autodeterminación y el anhelo de libertad. Procedentes de la maltratada y hostigada región de Tombuctú, toman instrumentos tradicionales como el tehardent, una especie de laúd y el imzad, de una sola cuerda, para cantar su lamento por la marginación que el pueblo tuareg lleva décadas sufriendo. Con el filtro afrofutirsta de Khalab, emerge un disco efímero como la metrópolis de jaimas y chapa de la que surge, pero que representa, a la vez, una vía de sanación para sus miembros.

Blue Lab Beats – The Sounds of Afrotronica (Blue Adventure, 23 de abril)

La banda formada por el multiinstrumentista Kaidi Akinnibi y el productor NK-OK, llega con un larga duración cargado de groove, jazz, hip hop y funk que destilan a lo largo de doce pistas irresistibles y repletas de colaboraciones que ponen de relieve el talento que emerge del seno de la diáspora africana que conforma el tejido social y sónico de Londres. Su receta «jazztrónica» se tira de cabeza al océano afro para explorar las raíces de los sonidos que sus padres (de Ghana, en el caso de NK OK) les legaron, como claramente evocan en la versión de «Soul Makosa» del gran músico camerunés Manu Dibango, fallecido por Covid19 hace escasos meses. Delicatessen sonora donde las haya emergida de una diáspora africana orgullosa de sus raíces.

Ayuune Sule – Putoo Katare Yire (Rebel Up/Makkum Records/Red Wig, 23 de abril)

El segundo larga duración del ghanés Ayuune Sule, se titula «la maldad no tiene hogar» en Frafra.  Su estilo Kologo Soul (en referencia a la guitarra de calabaza con dos cuerdas y piel de cabra), ya reconocible tras su última gira por Europa, nos sumerge en el poderoso afropop del norte de Ghana, del cual es su principal abanderado. El álbum ha sido grabado en el Top Link Studio, por el que ya han pasado estrellas locales como King Ayisoba, con quien Ayuune ha formado banda, y cuenta con múltiples colaboraciones como las del percusionista jamaicano Bonjo Iyabinghi Noah (de la banda African Head Charge) o el músico Prince Buju. A base de ritmos contagiosos, Ayuune nos habla sobre educación, espiritualidad y moralidad.

Osibisa – New Dawn (Marquee Records, 23 de abril)

El Soho de Londres vio emerger una de las bandas de la diáspora que más contribuyeron a la africanización de las pistas de baile europeas en los 70. Con una propuesta exquisita que mezclaba Highlife de Ghana con jazz, soul y rock, y más tarde funk y disco, Osibisa se erigieron como la banda sonora de una suerte de Panafricanismo británico que enamoró hasta a los mismísimo Stevie Wonder o Jimi Hendrix. Ahora, con New Dawn, su primer disco en 30 años, y 45 años después de su irrepetible ‘Sunshine day’, vuelven con 14 pistas repletas de afro-rock y con una nueva incorporación femenina como guinda del pastel. En el colección de canciones destacan un tributo a Manu Dibango (Doula) o ‘No Fit 4 Street’, una canción denuncia sobre la violencia policial. Una verdadera sorpresa dominada por el halo de festividad y groove que ha descrito siempre a Osibisa.

Ami Yèrèwolo – AY (30 de abril, othantiq AA)

El olfato musical del extraordinario músico, compositor y productor camerunés Blick Bassy es de lo más rompedor que existe hoy en día. Por eso, era de esperar, que el tercer álbum de la rapera maliense Aminata Danioko, más conocida como Ami Yèrèwolo, producido bajo su paraguas, fuera una delicatessen sonora y un rompepistas para este 2021. Cantado en bambara y francés, los diez temas de AY destilan espíritu combativo, antipatriarcal y antimisógino —algo casi inaudito en la escena del rap, tanto local como internacional—. Tras su última «carta abierta al president», y diez años de carrera frustrada en Bamako, este nuevo álbum con sus propias siglas como «marca de la casa» irrumpe rompiendo un techo de cristal para las mujeres raperas y haciendo audible lo que para Ami es una terapia al rechazo social: la música como arma de empoderamiento individual y colectivo.

Kasai Allstars – Black Ants Always Fly Together, One Bangle Makes No Sound (30 abril, Crammed Discs)

Tras casi dos décadas explorando el sonido eléctrico de Congotronics surgido de la bulliciosa e inspiradora Kinshasa de la mano de Kasai Allstars o Konono nº1, el sello Crammed vuelve a poner la experimentación en el centro del sonido del nuevo álbum polirítmico de esta macrobanda multicultural formada por 25 miembros. Sonidos electrónicos y acústicos se complementan con el trasfondo de coros vocales pegadizos destinados a hacernos bailar. Likembés (el piano de pulgar tan típico del África central) amplificados y distorsionados se posicionan como columnas vertebrales junto a una batería y percusiones insaciables y frenéticas. Un paso más para la electrónica congoleña pionera en la experimentación sónica del siglo XXI que se expande hacia el planeta de forma contagiosa.

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Investiga y escribe sobre ciudades africanas, derechos humanos y música. Le mueve la creatividad con la que construye futuro la juventud africana en contextos urbanos, especialmente en África del Este. Sus campos de trabajo son el periodismo escrito y radiofónico, la investigación o la gestión cultural. Cofundadora de Wiriko y coordinadora de Seres Urbanos (EL PAÍS), actúa como consultora independiente para entidades del tercer sector y actualmente, es Técnica de Cooperación Internacional en el Ayuntamiento de Girona. Licenciada en Filosofía (UB), posgraduada en Estudios Africanos y Desarrollo (UPF) y máster en Culturas y Desarrollo en África Subsahariana (URV).
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