Entradas

cultura africana

Descoloniza tu iPod (III)

Abrir los oídos para abrir la mente.

La música es un elemento crucial de resistencia. Desde las décadas de los 50 y 60, la música popular y los desarrollos tecnológicos en el mundo de los sonidos posibilitaron intercambios a lo largo y ancho del Planeta. Y los que se produjeron a través del llamado ‘Atlántico Negro’ durante los procesos de descolonización de África son esenciales a la hora de comprender la resistencia cultural anticolonial que sigue combatiendo, a día de hoy, al mimetismo occidental. Todos esos intercambios bidireccionales contribuyeron, y lo siguen haciendo, tanto a descolonizar geográficamente el continente como a sembrar semillas de empoderamiento mental entre su población en un proceso de fertilización cruzada.

Lo que hacemos a través de la serie ‘Descoloniza tu iPod’ mes a mes, siguiendo la estela de nuestro magacín radiofónico en M21, no es, por lo tanto, presentar un mero repositorio de productos musicales de esa África ubicada en el Sur Global o un ejercicio para exotizar la música africana. Nuestra intención es normalizar la música y la diversidad de la cultura africana, y a la vez, impulsar un activismo cultural colectivo a través de la divulgación cultural que contribuya a la tarea (inacabada) de la descolonización. ¡Por eso os invitamos a participar de la necesaria descolonización de oídos y mentes, que este mes de marzo viene cargada de propuestas!

LPs:

Seun Kuti – Black Times (2 de marzo – Strut Records)

cultura africana En su cuarto álbum junto a la banda de su padre, Egypt 80, el compositor y saxofonista Seun Kuti vuelve a mostrar que el Afrobeat y la música protesta siguen en pie de una forma elegantemente digna. El pequeño de los Kuti encarna el espíritu de la República de Kalakuta como nadie a través de las ocho pistas de Black Times, caracterizadas por el omnipresente poder de la sección de vientos atildada por la voz del hijo de Fela, casi invocando el espíritu del fallecido activista nigeriano. Con la colaboración del bluesman Carlos Santana, el álbum está impregnado de una crítica al capitalismo hecha desde la óptica de la clase trabajadora mundial, pero recoge crónicas sociales y políticas de la Nigeria contemporánea conservando el carácter global del Afrobeat, seguramente el estilo musical más popular de África fuera de África.

Oumou Sangare – Mogoya Remixed (2 de marzo, No Format)

El álbum Mogoya, de Oumou Sangaré, fue uno de los mejores trabajos que se presentaron el pasado “veroño”. Por eso, que ahora se presente un disco con sus remezclas de la mano de seis artistas de prestigio como son Sampha, St Germain, TWOTEK, Natureboy Flako, PEDRO y Pouvoir Magique, sigue insuflando actualidad al último trabajo de Oumou, una de las voces femeninas más poderosas de África y una de las artistas mejor valoradas internacionalmente de todo el continente. Tomando el sonido de la música wassoulou de Malí como base, las remezclas reinterpretan las tradiciones del África Occidentales a través de sintetizadores y Afro-house que erigen la voz de Oumou de la diva que irrumpió con Moussolou hace 28 años a la Diosa de las pistas de baile para este 2018.

Toubab Krewe – Stylo (2 de marzo, autoeditado)

Mali y Estados Unidos se fusionan en este álbum de la banda de Asheville a través de ocho canciones que emparientan América del Norte y África Occidental casando koras y ngonis con banjos, bajos eléctricos y guitarras. Un paisaje sonoro que evoca los Apalaches, el Atlas y el Sahara por igual a través de un cromado de rock maliense con aromas Wassoulou que llegan impulsadas por ráfagas de viento cálido y arenoso tejidas por la historia de la diáspora africana. Una propuesta 90% instrumental que lleva a cabo el quinteto norteamericano y que vuelve a demostrar, una vez más, la vigencia y el interés que despierta la música africana entre las bandas más sibaritas de Occidente. Una propuesta hecha por “Toubabs” –”personas de ascendencia blanca” o “extranjeros” en el oeste de África– de Carolina del Norte que beben de las fuentes y raíces de la música de Nueva Orleans.

Muthoni The Drummer Queen – SHE (2 de marzo – Mouthwatering Records)

Con su 3er larga duración esta keniana le da al pop un giro post-Millenial. Con 11 temas bajo el sugerente título de ELLA, MDQ destila sonidos Afro-Diaspóricos y crea un híbrido infeccioso, perfecto para las pistas de baile. El álbum está centrado en la figura de la mujer africana en todas sus líricas, donde el feminismo es la aroma central, pero donde también se encuentran valientes defensas del colectivo LGTBIQ, tan perseguido en Kenia. A pesar de haber sido concebido y gestado en Nairobi, el álbum se grabó y mezcló en Suiza con la brocha de los productores GR! y HOOK. Y en él encontramos una nutrida receta (a veces incluso especiada en exceso) que incluye hip hop, dancehall, r & b, reggae, punk o música de club. Un álbum que se muestra fiel al eclecticismo y la personalidad de Muthoni, y que la vuelve a postular como una de las propuestas más comerciales de la actualidad.

Nancy Vieira – Manhâ Florida (9 de marzo, Harmonia Mundi/ Lusafrica)

Nacida en Guinea-Bissau pero criada en Cabo Verde, la hija del ex-embajador caboverdiano en Lisboa ha heredado la faceta musical de su padre, quien tocaba la guitarra y el violín. Tras el éxito de su primer álbum Nôs Raça en 1995, Vieira se ha labrado una carrera profesional distinguible, sobre todo a partir de su Lus, presentado en 2007. Ahora, y seis años después de su disco Nô Amá, llega con su 5º álbum de estudio Manhã Florida, producido por el músico franco-caboverdiano Teofilo Chantre y volviendo a poner el crioullo del archipiélago en boca de todos. Con temas de Mario Lúcio y la participación de Bau o Hernáni Almeida en las guitarras, Nancy también firma una de las composiciones: Porto Inseguro (Coisa Boa). Un disco desasosegado y en acústico que nos mece como un péndulo narcótico que va de Praia a París vía Lisboa.

Ady Suleiman – Memories (9 de marzo, Pemba)

Este británico de padre zanzibarí es una de las voces soulful más brillantes y cándidas del momento. Su soul pop no parece tener mucho que ver con el taarab suajili del que desciende parte de su ADN, y a pesar de ello, quiso bautizar su propio sello discográfico con el nombre de Pemba, la isla (ahora) tanzana donde reside la mitad de su familia. El 1er LP del artista tras su EP debut muestra la audacia de una colección de canciones muy personales y emotivas que recuerdan a otros afrodescendientes como Myles Sanko y que están bien arraigadas entre la adolescencia británica. Un álbum tan sencillo como conmovedor, sin grandes filigranas de producción y donde la guitarra acústica y los matices de la voz del cantante fluyen con un estilo pop y R & B muy frescos.

Young Fathers – Cocoa Sugar (9 de marzo)

Los “Padres Jóvenes” son un trío diásporico formado por un nigeriano, un liberiano y un escocés que cada vez están adquiriendo más prestigio en Reino Unido. Tras su White Men Are Black Men Too (2015), aparecer en la segunda parte de Trainspotting o colaborar con Massive Attack, presentan su álbum Cocoa Sugar, alejando su propuesta primeriza de punk y el hip hop para enraizarse entre música industrial de tintes angustiosos y pop convencional. El álbum traducible como “azúcar de cacao” explora la dualidad, la luz y oscuridad, dulzura y amargura, para contrastar las polaridades en las que viven los tres miembros de esta banda.

Nakhane – You Will Not Die (16 de marzo, BMG)

Tras darse a conocer con su primer (y desapercibido) álbum en 2013, pero brillar como nadie con distintos singles de una calidad incuestionable y su rol destacable como actor en la aclamada película Inxeba, el sudafricano Nakhane Touré acaba de sacar su álbum debut ‘No Vas A Morir’. La identidad sexual y la renuncia a un cristianismo excluyente de este artista de Port Elizabeth siguen estando en el epicentro de sus canciones, pero ahora, trasciende fronteras y nos llega con toda su fuerza visceral. Con un falsete conmovedor y una volatilidad vocal como pocas, Nakhane se sirve de guitarras, pop, rock y electrónica de los 90 a lo Depeche Mode o Moby para desnudar su crudeza en las piezas más chill-out y sumergirnos en su catarsis más íntima. Meditación y frenesí colisionan a través de 12 pistas de un gigante que ha demostrado que la honestidad es su principal aliada.

Baloji – 137 Avenue Kaniama (23 de marzo, Bella Union)

El congoleño residente en Bélgica Baloji se ha consolidado desde 2011, cuando emergió su 2º disco Kinshasa Succursale, como uno de los mejores exponentes del cruce entre hip-hop, funk y soukous, y uno de los embajadores contemporáneos de la música congoleña en Europa. Haciendo honor al significado de su nombre –’hechicero’– su tercer álbum, 137 Avenue Kaniama, toma los riffs de la guitarra congoleña y los expande a través de voces de acompañamiento que hacen de colchón a sus rapeos 100% festivos y comprometidos. Los también congoleños Konono No 1 reviven en temas como Soleil De Volt y la Kinshasa más mestiza envuelve y reviste las influencias que acaban de coser los temas de este álbum. Kongaulois se nutre incluso de Ethiojazz. Y una vez más, la estética de sus videoclips prueba hasta qué punto lo audiovidual es hoy un elemento clave en la difusión musical a lo largo y ancho del continente.

Sidi Touré – Toubalbero (23 marzo, Thrill Jockey)

El guitarrista y compositor Sidi Touré lleva la riqueza sonora de Mali en el ADN de sus canciones, y lo hace con la destreza de un maestro. Creció en la ciudad maliense de Gao, entre el río Níger y el desierto del Sahara, parte de la nobleza Songhai, y en contacto continuo con Bozos, Bambaras, Fulanis y Tuaregs nómadas. Por eso en su 5º álbum de estudio, Toubalbero -que designa un tambor tradicional que reúne a la comunidad–, se puede interpretar como un disco de rock maliense en su más amplio sentido. En sus 11 canciones, el folk acústico del que se había nutrido en sus álbumes anteriores se condimenta con guitarras eléctricas y distorsionadas, ngonis amplificados y baterías rockeras bebiendo del pozo del folklore local. Un trabajo que parece invocar el espíritu vudú que forma parte de la tradición espiritual Songhai a partir de repeticiones delirantes que brindan momentos apoteósicos.

Etenesh Wassié y Mathie Sourisseau – Yene Alem (23 de marzo, Buda Musique)

Este álbum no es un encuentro entre Etiopía y Francia, sino un diálogo entre dos músicos nómadas procedentes de ambos países: Etenesh Wassie y Mathieu Sourisseau. La cantante etíope Etenesh Wassie lleva una década codeándose con músicos de todas partes del mundo, aunque sin abandonar las tradiciones sonoras que la han ido curtiendo. Mathieu Sourisseau, un músico que se nutre de free-jazz y el rock alternativo. Si ya con su álbum Belo Belo, que vio la luz en 2010, impresionaron por un sonido original que les posibilitó actuar en escenarios internacionales, ahora la estéticas del dueto vuelve a lucirse y se vuelve aún más tensa y amarga con la presencia de la violoncelista francesa Julie Läderach. Un trabajo de rock occidental cantado por una azmari (especie de griot etíope) femenina excepcional.

Suzy Eises – Suzy Eises (26 de marzo, autoeditado)

La saxofonista Suzy Eisies ha publicado recientemente su álbum debut. La emergente artista namibia, habitual en los escenarios de la capital Windhoek, ya despunta en la escena nacional y su primer trabajo ha sumado seis nominaciones en los premios de la música de Namibia, (NAMAS en sus siglas en inglés) incluyendo mejor álbum del año y mejor artista.

Enfermiza del jazz, la joven se declara una esponja de géneros musicales y eso se plasma en un disco con ocho pistas donde su saxofón juega con el afrobeat y la electrónica. Las canciones Free o Our Love son composiciones melancólicas mientras que Eises invita al baile con temas como Moving o Africa Stand Up, en la expresa su deseo de convertirse en un referente del jazz en el continente. Además, el álbum incluye una colaboración con el sudafricano DJ Maphorisa.

Eises ha buscado que el jazz cale en Namibia y en el continente como explicó a la cadena BBC en unas recientes declaraciones. “Mi reto es conectar con la gente de mi edad”, dijo la saxofonista.

 

EPs:

BCUC – Emakhosini (16 de marzo)

La joven banda de Soweto BCUC – más conocidos como Bantu Continua Uhuru Consciousness– vuelven a demostrar que la tradición se encarna y pervive en los sonidos más contemporáneos gracias a un poderoso trabajo de batería y bajo. En su nuevo EP, la banda sudafricana narra a través de 3 pistas, cuya duración bien sumaría un LP, pasajes dramáticos y amenazantes que recuerdan a los Congotronics por una dinámica furiosa y una guitarra punzante, pero que dejan impresa la marca de la casa contrastando con la frescura vocal de la cantante Kgomotso Mokone, la única mujer de la banda. Su sonido, al que ellos llaman “africangungungu” y “afropsychedelic”, nos sumerge en el gospel al más puro estilo de sus compatriotas Ladysmith Black Mambazo, sembrándolo de rap, bajos pesados y percusiones que nos enraízan a su sentir más revolucionario.

Singles / Sencillos:

Bombino – Tehigren (6 de marzo, Partisan Records)

Un avance de ‘Deran’ – “mejores deseos” en Tamasheq-, el próximo disco del nigerino Omara Moctar o Bombino, que verá la luz el próximo 18 de mayo, es este magnífico Tehigren. Grabado en el Studio HIBA, de Casablanca, el rock tuareg se fusiona con el reggae en un estilo que Bombino apoda ‘tuareggae’, que surge casualmente y que fluye en este pequeño avance del álbum. Tras Nomad (2013) y Azel (2016) este adelanto de Deran promete que el disco va a estar a la altura de lo que el tuareg nos ha brindado hasta la fecha, aportando un poco más sobre la identidad sonora del artista.

Sade – Flower of the Universe (7 de marzo, Disney)

La cantante británico-nigeriana Helen Folasade Adu, más conocida como Sade –la del archiconocido By Your Side o Smooth Operator– regresa tras siete años de silencio con “Flower of the Universe”, canción que forma parte de la banda sonora de la película de Disney “A Wrinkle in Time” o Un Pliegue En El Tiempo (2018). La canción es el lamento de una madre. Un vals para mecer y acunar a un niño. Una nana. Una canción de cuna en acordes menores con una guitarra acústica y armonías vocales que nos devuelven a la Sade más genuina. 

Fatoumata Diawara – Nterini (8 de marzo, Wagram)

Otro avance de álbum que seguro que va a hacer tambalear los cimientos de nuestra serie Descoloniza tu iPod es el que Fatoumata Diawara acaba de lanzar. Parte de su 2º álbum ‘Fenfo’, que verá la luz el próximo 25 de mayo, Día de África, apunta maneras. Tras su exitoso debut con Fatou (2011), Matthieu Chedid vuelve a producir el álbum de la cantante y actriz, que ha sido grabado entre Mali, Burkina Faso, Catalunya y Francia. Con Nterini (‘mi amor’ o ‘mi confidente’ en bambara) y el extraordinario videoclip dirigido por la fotógrafa etíope y artista contemporánea Aïda Muluneh, la de Mali ya ha levantado el interés de medio mundo, impacientes por escuchar el nuevo disco.

Angelique Kidjo – Born Under Punches (22 marzo, Kravenworks Records)

La beninesa Angelique Kidjo, toma prestados a los Talking Heads y su influencia africana en el disco Remain In Light de 1980 para decirle al mundo que el rock, también, viene de África, por consecuencia de las raíces africanas del blues. Este nuevo álbum de Kidjo, que saldrá el próximo 8 de junio, contará con el trabajo del productor Jeff Bhasker (Rihanna, Kanye West, Drake y Jay-Z) y con las colaboraciones de Ezra Koenig o Tony Allen. Su propia interpretación del mítico Remain in Light llega con el single Born Under Punches, que no solo nutre el original de ritmos africanos sino que además enfatiza su africanidad cantando en Fon.

Ebo Taylor – Mumudey Mumudey (23 marzo, Mr. Bongo)

Con 81 años, la leyenda del afrobeat y el highlife, el veterano ghanés Ebo Taylor, vuelve con el avance de su nuevo disco Yen Ara, que verá la luz el 6 de abril de la mano de Mr. Bongo. A juzgar por el energizante y revitalizador Mumudey Mumudey –la versión de un tema antiguo de Apagya Show Band que trata sobre un enano Fanti– tenemos el baile asegurado con una mezcla energética que nos prepara para lo que está llamando a ser su mejor álbum hasta la fecha. Seis décadas encima de escenarios de todo el mundo le han dado la receta y los ingredientes infalibles para insuflar y contagiar el ritmo a la audiencia internacional, que con Yen Ara quiere volver a servir, y en caliente, la fórmula del éxito.

Más novedades discográficas de este 2018:

Descoloniza tu iPod (II)

Descoloniza tu iPod (I)

The Rumba Kings, la música es la verdadera riqueza del Congo

“Tenemos diamantes, oro, coltán y todo eso … pero la música también es nuestra riqueza”, Simaro Lutumba.

“Un país que no baila, es un país atrofiado”, Jean Pierre Nimy (historiador congoleño).

Para los congoleños, el verdadero tesoro del Congo no se encuentra bajo tierra. Desde antes de la independencia de Bélgica, Kinshasa era conocida como el corazón musical de África. De allí salieron grandes estrellas como Franco Luambo, Grand Kalle, Dr. Nico o Tabu Ley Rochereau, que llevaron el pop congoleño de la época a las pistas de baile occidentales, siendo adorados como dioses por millones de fans. Ahora, a finales de 2018, el periodista y cineasta peruano Alan Brain Delgado, que pasó casi 8 años en República Democrática del Congo filmando documentales sobre la vulneración de derechos humanos en el este de RDC para la Misión de Mantenimiento de la Paz de Naciones Unidas, nos regalará un documental que honra toda esa riqueza cultural, a menudo menospreciada desde fuera, pero que es un motivo de orgullo para la mayoría de congoleños y congoleñas.

La música congoleña está en las raíces del jazz y el blues de Nueva Orleans. Se encuentra en Cuba. Y conquistó todo el continente africano en el siglo XX. Mientras el peruano Alan Brain se encontraba en Kinshasa se percató del rol crucial de la cultura y la música para los congoleños. Y no quiso perder la oportunidad de capturar con su cámara los aspectos positivos de la cultura congoleña, su sociedad y la identidad de las personas que la forman. Como su amor y fascinación por la música ocupaban casi todo su tiempo libre, puso el objetivo de su cámara a su servicio y se centró en la Rumba congoleña, una de las herencias más notables de la historia de la música moderna, como su objeto de estudio.

En plena etapa final de posproducción, a finales de 2018 se presentará el largometraje documental sobre la era dorada de la rumba congoleña, titulado “The Rumba Kings“, que ya ha despertado la atención de los más devotos amantes de los sonidos del antiguo Zaire – uno de los estilos panafricanos por excelencia–.

Tal como cuenta el director en su página de Facebook: “The Rumba Kings celebra a los grandes músicos y canciones que, durante los años sesenta y setenta, hicieron que la Rumba congoleña fuera conocida en todo el mundo. También nos muestra que, en la República Democrática del Congo, había bandas de rumba congoleñas que tenían el talento de The Beatles y eran tan famosas en África como The Rolling Stones en Occidente”.

La cinta incluye entrevistas con leyendas de la rumba congoleña como Guvano de la banda de Tabu Ley Rochereau, Verckys Kiamanguana de la Orchestre Veve, Manu Dibango, Nedule Montswet –más conocido como Papá Noel–, Bikunda de la banda de Wendo Kolosoi, Lutumba Simaro de OK Jazz, Nkuka Mathiu de African Jazz, Pepe Fely Manuaku de Zaiko Langa Langa, Faugus Izeidi de la African Fiesta, Armando Brazzos, Petit Pierre, Nkuka Mathieu, Roitelet Moniania, Maproco, Papa Wemba , Lokua Kanza o Jean Goubald, entre muchos otros, como testigos de los ritmos magnéticos de la rumba congoleña y su época dorada.

The Rumba Kings from Alan Brain on Vimeo.

Descoloniza tu iPod (II)

Abrir los oídos para abrir la mente. 

Febrero nos ha dejado un buen puñado de novedades discográficas bien valiosas desde diferentes puntos de África y de sus Diásporas. Después de iniciar esta serie en enero con el objetivo de desarrollar un oído crítico y selectivo con aquello que suena en las principales emisoras radiofónicas, y siguiendo la estela de nuestro programa en M21, os presentamos nuestras propuestas para febrero de 2018. Una alternativa a las monótonas y hegemónicas listas de reproducción que pretende ampliar los horizontes sonoros occidentales acercando la cultura africana al/la oyente y lector/a a través de su innovación y diversidad sonora. ¡Subid el volumen y abrid bien el apetito!

LPs:

Thandi Ntuli – Exiled (1 de febrero)

música africanaA sus 30 años, la pianista sudafricana Thandi Ntuli presenta su segundo álbum, Exiled, que ha tenido la suerte de ser seleccionado por el legendario director de cine Spike Lee para sonar en dos ocasiones distintas en su serie “She’s Gotta Have It“. La compositora trata las 15 pistas de este álbum como una artesanía única, en la que ha trabajado desde la primavera de 2016 y que ahora autoedita con un embalaje austero y sobrio en blanco y negro que evoca la nostalgia del universo jazzístico de los 60 y 70 en la Sudáfrica urbana. Con matices de rock marroquí y bebop etíope, pero ideado como un álbum pop, conceptos como los de ‘identidad’ y ‘feminidad’, así como el significado de ‘estar vivo’ o el de sentirse desplazado y exilado en tu propia tierra, impregnan todo el álbum.

Jano Band – Lerasih New (1 de febrero, Kistet)

Después de una larga espera desde su álbum debut Ertale (2012), el grupo de rock etíope Jano Band lanza su segundo disco ‘Lerasehe New’ (literalmente ‘es para ti’ en amhárico) y quiere hacerse un lugar entre la audiencia de Addis Abeba, la cuna que los ha visto crecer. Tras ser nominados a dos premios en AFRIMA 3.0 como Mejor Grupo Africano y Mejor Grupo de Rock Africano, y después de aparecer en el programa Coke Studio Africa 2017 con la sudafricana Shekhinah, dan a luz a un trabajo de 16 pistas que ha sido mezclado en Italia. Tratando aspectos sociales, históricos y culturales de la sociedad etíope, rompen con las preconcepciones de lo que pega entre la juventud del país, polinizando con rock los sonidos más tradicionales de Etiopía.

Oliver Mtukudzi – Hany’Ga (Concern) (2 de febrero, Sheer Sound)

Con 65 años, ‘Tuku’ nos regala su 67º álbum, lanzado justo una semana después de que falleciera su amigo Hugh Masekela. El lanzamiento de Hany’ga (Concern) es un hito importante para los amantes de los sonidos procedentes del África Austral y del legendario músico zimbabuense, que mientras grababa estas 10 pistas, se encontraba trabajando junto a Masekela en un álbum colaborativo que debería ver la luz este 2018. En Hany’Ga, Oliver Mtukudzi muestra la pasión por la música de un maestro que lleva más de 43 años dando guerra detrás de su guitarra y con su suave e inconfundible voz. En el álbum hay lugar para reivindicar la importancia de cooperar y no de competir, de preocuparse por los asuntos que nos afectan a todos o incluso por erradicar el matrimonio infantil.

Simon Winsé – Dangada (2 de febrero, Gigantonium)

cultura africanaEl cantante burkinés establecido en Francia Simon Winsé debuta con su primer álbum titulado Dangada (o alegría) con la intención de revitalizar y dar a conocer la cultura sonora Samo y los instrumentos tradicionales de su pueblo: Lankoé a unos 150 km al noroeste de Uagadugú. La Kora, el N’goni o la flauta Peul apuntalan el arco de boca del país San, que se filtra a través de doce canciones fruto de la colaboración junto al violinista Clément Janinet y el músico congoleño Rido Bayona, fundador de la Orquesta de Jazz de Burkina. Canciones que son puro diálogo entre la Burkina rural y el occidente más eléctrico en un ejercicio de investigación, interculturalidad y modernidad africana, y que combinan la poética de un Simon que se inspira en cuentos filosóficos Samo que hablan del futuro de la juventud o la riqueza.

Tutu Puoane & Brussels Jazz Orchestra – We Have a Dream (8 febrero, SoulFactory Records)

La músico sudafricana,  Tutu Puoane es uno de los referentes del jazz del continente. Asentada en Amberes, la cantante ha colaboraco con la Orchesta de Jazz de Bruselas para un trabajo que se presenta como un alegato a los derechos humanos.

We Have a Dream es una mezcolanza de géneros que confluyen en el jazz. Puoane versiona clásicos de sus músicos favoritos como Nina Simone, Sting, Joni Mitchell o Stevie Wonder en un disco que fomenta el poder de concienciación social de la música.

Este trabajo, que se suma a una nutrida trayectoria, es la segunda colaboración de Puoane con la Orchesta de Jazz de Bruselas tras la publicación de Mama Africa en honor de su compatriota Miriam Makeba en 2010.

Hervé Samb – Teranga (9 de febrero, Cristal Records)

El guitarrista y compositor senegalés Hervé Samb edita su cuarto álbum de estudio, donde explora la fusión entre el jazz y la música tradicional senegalesa, creando un sonido orgánico que ha bautizado como “Jazz Sabar”. A los 38 años, este músico nacido en Rufisque ha retornado a su Senegal natal después de haberse nutrido de una gran diversidad sonora en ciudades como París o Nueva York. Ahora, y tras trabajar de cerca con el músico senegalés Omar Pène, decide ahondar en la tradición sonora de Senegal y corearse con grandes músicos nacionales como Alune Wade –arreglista imprescindible del disco–, Faada Freddy o el recientemente fallecido Ndiouga Dieng de Orchestra Baobab.

Lucibela – Laço Umbilical (9 de febrero, Lusafrica)

Cabo Verde no deja de sorprendernos. Y Lusafrica nació para contarlo. Ahora, el debut discográfico de la joven intérprete Lucibela, originaria de la isla de Saô Nicolau, Laço Umbilical –traducible como ‘Cordón Umbilical’–, ahonda en el cancionero caboverdiano de Manuel de Novas, Jorge Humberto, Bétu –autor de gran parte del repertorio de Ildo Loboo–, Cesaria Evora, Elida Almeida o Mario Lúcio, para deleitarnos con suavidad y delicadeza. La voz de Lucibela hace vibrar en sus graves y mece en sus tonalidades medias, mostrando una madurez sin prisas ni pretensiones que tranquiliza y arroja al sonido salinizado de cavaquinhos y acordeones.

Tal National – Tantabara (9 febrero, Fat Cat Records)

La banda nigerina de rock and roll Tal National, formada en el año 2000 por el guitarrista (y juez municipal) Hamadal “Almeida” Moumine, demuestra por qué es el torbellino sónico más potente del momento en Níger en su 4º álbum. Políglotas y multiculturales, el sustrato Fulani, Hausa, Songhai y Tuareg es parte del ADN sonoro que crean los 13 miembros de Tal National. Tras su primer LP internacional, Kaani, en 2013 (que llegó a la lista de los 10 mejores discos de The New York Times), presentan Tantabara, grabado en un improvisado estudio de Niamey por el productor de Chicago Jamie Carter, Tantabara tiene un aire descuidado de indie mezclando rock con soukous, Afrobeat o hasta jazz, que destaca por la presencia de la cantante y rapera nigerina Zara Moussa.

Kabantu – Of the People (9 febrero)

El debut discográfico del quinteto con sede en Manchester Kabantu, es un auténtico maridaje de sonidos y culturas. Con un pie en la música clásica, fusionan el jazz con música celta, melodías vocales sudafricanas y samba con aderezos de los Balcanes. Of the People –o ‘De La Gente’– se sirve de banjos, guitarras, chelos y congas para construir un estilo ecléctico destilado con muy buen gusto y maestría. El director de la banda, el sudafricano Abel Selaocoe, que nació en el municipio de Sebokeng en las afueras de Johannesburgo, nos deleita con su chelo y demuestra su versatilidad en una plétora de géneros que lo postulan como uno de los músicos más virtuosos del momento.

Sirifo Kouyate – Sila Kadian (11 febrero, Música Fundamental)

El debut discográfico del senegalés Sirifo Kouyaté es un viaje sonoro que traza puentes entre la Kolda natal y la Sevilla adoptiva del experimentado Griot. Formado en el Conservatorio Nacional de Senegal, este maestro de la kora presenta Sila Kadian –o ‘el largo camino’ en bambara–, un trabajo que une dos tradiciones sonoras aparentemente alejadas entre sí pero enlazadas por un fino hilo invisible que ha legado la historia sonora entre Al-Andalus y África. Un disco de diez cortes que, como nos cuenta el propio Sirifo, ha sido grabado en el estudio de Sidy Samb, en Dakar y que cuenta con colaboraciones de Sidy, Fatou Sissoko, Fatoumata Mballo, Filidie Kouyaté o Sabel Dieng, acercando el flamenco a la cultura africana.

Kora Jazz Trio – Part IV (16 de febrero, Cristal Records)

Los vínculos entre el jazz y la música tradicional africana son evidentes, sin embargo pocos son los proyectos que consiguen revisarlos de una forma tan fresca como lo hacen Kora Jazz Trio. Con su sexto álbum, esta banda con quince años de trayectoria a sus espaldas presentan composiciones originales del pianista Abdoulaye Diabaté y del percusionista Moussa Sissokho, junto a la kora de Cherif Soumano (Dee Dee Bridgewater, Tiken Jah Fakoli) o el balafón de Adama Conde, y amplían repertorio con estándares de Paolo Conté, Cesaria Evora o los Jazz Messengers de Art Blakey. 

Imarhan – Temet (23 de febrero – City Slang)

La banda argelina lanza su segundo álbum, dirigido por su carismático líder, Iyad Ag Ibrahim. Se trata de un trabajo ecléctico de diez piezas que se mueve entre la tradición y la música diseñada a través de teléfonos inteligentes. Su lado psicodélico sigue nutriendo las raíces del rock de los 60 del que fluye esta banda tuareg, donde las guitarras se sirven de pedales wah-wah, aunque no dejan de brindar momentos de calma en acústico. El álbum, que sale del contexto de las ceremonias en las que suelen participar cuando están en su casa, en Tamanrasset, sigue destilando Sahara por doquier y entroniza el Tamasheq como la lengua vehicular para sus mensajes. El guitarreo se mezcla en el álbum con la presencia de cabras y motores de 4×4 a lo lejos, que sirven como telón de fondo para hablar de la falta de educación, hospitales y agua entre las comunidades tuareg de Argelia, Malí, Níger, Burkina Faso o Libia.

Hailu Mergia – Lala Belu (23 de febrero – Awesome Tapes from Africa)

En 2013, bajo el paraguas de Awesome Tapes from Africa de Brian Shimkovitz, el pianista y acordeonista etíope Hailu Mergia renacía de las cenizas aún humeantes de la prolífica escena musical de los 60 y 70 en Addis Abeba, cuando el soul, el jazz y el funk occidental conectados a los modos pentatónicos daba a luz al Ethio-Jazz. El órgano, el acordeón ondulante y el sintetizador de Mergia –miembro original de los ya desaparecidos Walias Band, compositores del exitoso ‘Muziqawi Silt’, o Dahlak– se han confabulado nuevamente para presentar una nueva joya de seis piezas originales y tocadas por el carisma del etíope afincado en Washington. Grabado en formato de trío junto al baterista Tony Buck y el bajista Mike Majkowski, los cortes son un cóctel salvaje e impredecible con un sonido rompedor que incluye dos grandes clásicos etíopes, ‘Gum Gum’ y ‘Anchihoye Lene’, y cuatro temas inéditos. 

Femi Kuti – One People One World (23 de febrero-Knitting Factory-Partisan/PIAS)

El 7º álbum de estudio del hijo de Fela Kuti llega como una crítica a la política en Nigeria y una plegaria para la mejora de África en forma de doce temas inéditos que se alejan del Afrobeat más ortodoxo. El disco contiene balas que nos apuntan a todos en la era Buhari o Trump, y nos invita a despertar y levantarnos de forma conjunta contra las injusticias, la corrupción, aquellos que niegan el cambio climático, los abusadores del poder o la creciente militarización de los Estados. En este disco, cuyo título se puede traducir como ‘Un solo pueblo un solo mundo’ brillan los temas más luminosos, que muestran más optimismo y positivismo retratando la labor de Femi como portavoz de UNICEF, activista por los derechos del niño y defensor de la educación sobre el VIH / SIDA.

Djénéba et Fousco – Kayeba Khasso (23 de febrero – Lusafrica)

Siguiendo los pasos del dueto maliense Amadou & Mariam, Djénéba y Fousco acaban de lanzar su álbum debut levantando pasiones. Ella, Djénéba Kouyaté, tiene una voz enraizada en la tradición mandinga. Él, Fousseyni Sissoko, canta y toca la guitarra. De familias djeli (o griot), se conocieron en 2010 durante un famoso talent-show nacional y desde entonces trabajan juntos. Han puesto la voz en la obra “2147 Et si l’Afrique disparaissait?” de Moïse Touré, junto a Rokia Traoré; y ahora debutan con una propuesta moderna con baladas que incluyen acordeón o violonchelo y música bailable que combina reggae, guitarreos rockeros y blues eléctrico. El álbum ha contado con la colaboración de Ballaké Sissoko y nos ha encantado.

Alune Wade – African Fast Food (23 de febrero – 10H10)

Nunca la comida rápida había sido tan nutritiva como con el nuevo disco del senegalés Alune Wade, ‘Comida rápida africana’, de este bajista, cantante y compositor hijo del líder de la Orquesta Sinfónica de Senegal. Se trata de su tercer álbum y llega después de su debut, Mbolo de 2006, de Ayo Nene en 2010 y de Havana Paris Dakar en 2015. Una joya de diez temas cantados en inglés, francés y wolof que ha sido gestada entre París y Dakar después de haber trabajado con músicos como Marcus Miller, Ismaël Lô o Cheick Tidiane Seck. Wade, de 39 años, ha puesto en el asador jazz, música cubana, hip hop, funk o Afrobeat y ha invitado al banquete al pianista argentino Leo Genevese, el trompetista malgache Renaud Gensane, el percusionista brasileño Adriano DD Tenorio, el baterista marroquí-senegalés Mokhtar Samba, al nigeriano Kuku y al rapero francés Oxmo Puccino.

Malagasy Guitar Masters – Volo Hazo (23 de febrero, Buda Musique)

Madagascar es una mina de instrumentistas virtuosos y la guitarra malgache es uno de los instrumentos mejor experimentados de la isla. Del encuentro de tres grandes maestros malgaches de la guitarra surge este álbum exquisito y reposado que reúne tres generaciones distintas con una misma pasión. Teta, de la región de Tulear ha sido apodado como el “guitarrista con los dedos de hada” y es considerado un maestro indiscutible dentro del estilo tsapiky. Chryzanto Zama, también de la provincia de Tulear, es un joven guitarrista prodigio que combina el virtuosismo, la originalidad y la riqueza en sus composiciones. Y Joël Rabesolo, nativo de Antsirabe, domina perfectamente todos los estilos de la guitarra malgache. El álbum es como un patio de recreo donde el juego y la pasión, junto a la riqueza que lleva cada miembro a sus espaldas, deja entrever el amor de los tres artistas por los guitarristas de jazz.

EPs:

Batuk – Move! (23 de febrero, Teka Records)

El nuevo EP de la banda sudafricana de música electrónica Batuk, precede lo que será el segundo álbum del trio, ‘Kasi Royalty’, que tiene prevista su salida en el mercado el próximo mes de mayo a través del sello discográfico Teka Music. Los de Johannesburgo llevan desde 2015 rompiendo pistas con su propuesta de música disco, y ahora vuelven a sumergirnos en su receta más ecléctica para quemar zapatillas. Una propuesta que, sin duda, deleitará a la audiencia de nuestro proyecto de difusión de música electrónica Moto Kiatu, que nos los trajo por primera vez a España. ¿Se animarán a volverlo a hacer?

Sirifo Kouyaté, un Griot y su Kora a orillas del Guadalquivir

Con 48 años y una historia de migración desde el sur de Senegal hasta el sur de España, el Griot Sirifo Kouyaté acaba de dar a luz a su primer álbum en solitario. Se trata de una gema que, a través del arte de la Kora –uno de los instrumentos por excelencia del África Occidental–, emparienta la música de Casamance con la tradición sonora flamenca de raíces árabes. Y nos recuerda ese fino hilo invisible en forma de sonido y vibración que nos ha legado la historia entre la Península Ibérica y África, o aquello que hace que la cultura africana no nos sea para nada ajena. Asentado en Sevilla, pero con un pie perennemente en Dakar o Kolda, hoy conocemos un poco mejor a este Griot afincado a orillas del Guadalquivir.

Música africana

Sirifo Kouyaté.

Gemma Solés: ¿Cuéntanos quién es y de dónde proviene Sirifo Kouyaté?

Sirifo Kouyaté: Nací el 17 de Agosto de 1969 en Kolda, al sur de Senegal. Provengo de una familia de Griots. Los Griots son trovadores, narradores de historias, pero con una peculiaridad, que narran las historias a través de la música. Entre los instrumentos mas destacados de los Griots está la Kora, mi instrumento. Entre las familias mas reconocidas y populares de los Griots se encuentran los Kouyaté, Sissoko y Diabaté, y yo provengo de cada uno de ellos. Kouyaté por parte de padre, Sissoko por parte de madre y Diabate por parte de mi abuela materna.

G.S. ¿Qué significa para tí tocar la Kora? ¿Qué valor tiene la Kora en tu cultura?

Música africana

Sirifo Kouyaté.

S.K: La Kora es considerada el instrumento más entrañable, armónico, sensible y bello del imperio Mandinga. Este imperio abarca desde el sur de Senegal hasta Níger, pasando por Gambia, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Mali y Costa de Marfil. Para mí la Kora es algo muy especial ya que ha sido la única profesión familiar.

Mis padres me dieron la oportunidad de crecer gracias a ella. Y yo intento darle mi propio estilo para llevar a lo mas grande lo que es y significa para mí. Pero siempre sin olvidar y teniendo en cuenta la tradición.

Aunque he tenido muchos maestros los cuales me han ayudado a ser quien soy, el que mas me ha influenciado es Boubacar Sissoko, mi tío por parte de madre. Él me ayudó y me aportó la fortaleza y la capacidad para ser creativo y saber adaptar otros estilos y tener así un mestizaje como el que intento recrear con la Kora.

G.S. ¿Cuándo decidiste venir a España y por qué? ¿Cómo llegaste y como ha sido tu experiencia en Andalucía y Sevilla en concreto?

S.K: Decidí venir a España en 1994, porque se me presentó la oportunidad, y quería salir a fomentar, transmitir y hacer visible la música a través de mi Kora. Llegué a España con un grupo de danza y música, en el cual yo era percusionista y a la vez Korista. Vinimos para hacer una gira de festivales folclóricos. Mi experiencia en Andalucía fue dura como la vida misma, ya que no es nada fácil estar en un país desconocido, y musicalmente hablando con un instrumento “raro”, diferente… No fue fácil encajar. A día de hoy sigue siendo difícil encajar, aunque actualmente la sociedad está más abierta a conocer culturas diferentes y eso hace que sea un poco más fácil para mí.

En Sevilla, concretamente, como ya he dicho, sigue siendo un camino difícil, aunque he tenido el placer de conocer a grandes músicos. Pero aun así, sigue siendo complicado hacerse visible y poner sobre la mesa el verdadero valor del mestizaje musical en la sociedad. No pretendo que la gente cambie solo que sepan valorar y enriquecerse abriéndose a otras opciones

G.S: ¿Qué elementos de la música folklórica andaluza y/o española coinciden con la música folklórica mandinga? ¿Cuáles se alejan según tu propia percepción?

Música africana.

Sirifo Kouyaté.

S.K: A mi entender y según mis sentimientos, toda la música folklórica de Andalucía y de África es muy similar, diría que prácticamente son iguales, solo que fueron desarrolladas en lugares diferente donde cada lugar lo interpreta con su esencia y sobre todo Sevilla y Andalucía, por la propia historia de la diversidad cultural que ha habido. De hecho, no considero que sea un artista que hace música africana, solamente un músico de origen africano que hace música.

G.S. Hablemos de Sila Kadian. ¿Es tu primer disco? ¿Qué podemos encontrar en él?

S.K: Sila Kadian es mi primer disco en solitario, donde lo principal es la Kora. Anteriormente he participado en otros discos con otros grupos, o en temas de algún otro álbum, pero mi ilusión, mi sueño era expresar mis emociones desde las cuerdas de mi Kora, y al final lo he conseguido. El nombre Sila Kadian quiere decir “el largo camino” en Mandinga, Bambara, Dioula y Soso –las lenguas mas habladas del imperio Mandinga– y refleja mi trayectoria y vivencia personal y musical hasta día de hoy.

En el disco podemos encontrar ritmos con gran calidad y diversidad musical, hay ritmos desde el sur de Senegal hasta el Guadalquivir, pasando por otros países africanos.

G.S: ¿Dónde lo has grabado?

S.K: Lo grabé en Senegal, exactamente en Dakar, en el estudio de Sidy Samb.

G.S. ¿Qué discográfica te ha editado y qué expectativas tienes con el álbum?

S.K. Música Fundamental es la discográfica que apostó por mí para sacar este disco, contando también con muchísimas personas que siempre me han apoyado y animado. Mi intención es realizar giras por todo el mundo ya que creo que muchísimas personas se sentirán identificadas con este disco. En el trabajo podemos encontrar grandes colaboraciones con artistas muy importantes en el panorama musical africano como son: Sidy Samb, Fatou Sissoko, Fatoumata Mballo, Filidie Kouyaté, Sabel Dieng…

G.S. ¿Cuéntanos quiénes son? ¿Y por qué decidiste grabar en Senegal?

S.K: Aparte de tener la emoción y la ilusión de grabar mi primer disco en Senegal, una de las razones que más me motivó fue la diversidad que podría tener allí, con artistas tan talentosos y con la variedad del Mandinga, Wolof, Peul…y también la gran oportunidad de contar con una de las mejores voces de la música tradicional senegalesa Adjia Darro Mbaye. Conseguir que allí, en Senegal, se canten palos flamencos, lo considero un exitoso mestizaje cultural.

G. S: La música senegalesa ha destacado a nivel internacional tanto por el Mbalax como por bandas que han adoptado la música cubana como Africando o Orchestra Baobab, que han triunfado a nivel internacional. Más recientemente nos encontramos con jóvenes músicos como Hervé Samb, que nos sorprende con una interesante mezcla que él ha apodado como “Jazz Sabar” o una hornada de músicos experimentales como Ibaaku. ¿Qué crees que aporta tu estilo al panorama musical senegalés?

S.K: Mi estilo es una aportación para hacer más grande y enriquecer todos estos ritmos. En Sila Kadian hay una gran diversidad musical, cante mandinga, afro-flamenco, un poco de jazz…simplemente lo veo como… ¡¡Música!!

Damon Albarn y Africa Express acusados de neocolonialismo

“La colonización del siglo 21 está viva” 

Con este inflamable mensaje a través de su cuenta de Facebook, el artista sudafricano Petite Noir, incendiaba las redes sociales junto una fotografía –que fue borrada posteriormente– del contrato que Africa Express les hizo a él y a otros músicos de renombre como Spoek Mathambo o Zolani Mahola (cantante de Freshlyground), durante su último viaje a Sudáfrica. Inmediatamente, otras voces como la de la londinense Nabihah Iqbal, se sumaban a la polémica acusando al proyecto iniciado por Damon Albarn (líder de Blur o Gorillaz) en 2006 para lanzar las carreras de talentosos músicos africanos a escala internacional, de trato injusto a los músicos africanos.

“La gente debe saber qué hay detrás de la fachada de esta “organización benéfica” (…) a menos que nos arriesguemos a hablar sobre estas injusticias, las cosas nunca cambiarán”, decía Nabihah en un twitt la semana pasada.

Lo que denuncian algunos de los artistas que han participado en la última “expedición” de Africa Express al continente son las cláusulas de un contrato que, a pesar de haber grabado varias canciones para un álbum coral, cedería los derechos de autor de todos los artistas a cambio de 1 dólar. Es decir, a cambio de 80 céntimos de euro. “¿Cómo puede estar esto comprometido con apoyar la música en África?”, se lamentaba Nabihah en Twitter.

Zolani Mahola y Gruff Rhys en Johannesburg, durante el último viaje de Africa Express en Sudáfrica. Imagen del Facebook del proyecto.

Sin embargo, los organizadores de Africa Express respondieron, también a través de un comunicado público a través de su página oficial de Facebook, donde decían lo siguiente:

“Africa Express invita a músicos del Reino Unido, Europa y Estados Unidos a colaborar con artistas africanos y de Oriente Medio en espectáculos en vivo, eventos y grabaciones de álbumes para promover la música africana y de Oriente Medio. Hemos estado haciendo esto desde hace más de una década, trabajando con cientos de músicos brillantes.

Africa Express no se ejecuta para obtener ganancias. En la medida que pagamos todos los gastos de viaje, alojamiento y otros costos para que los artistas occidentales se unan a nosotros en los viajes, les pedimos que ofrezcan su tiempo como voluntarios. Pueden contribuir a nuestros costos si están dispuestos a ello. No les pagamos. Todos nuestros contratos son negociados, discutidos y acordados, no infligidos.

Los artistas en África son tratados de manera diferente, reflejando a menudo circunstancias diferentes. Les pagamos por su tiempo.

Nos aseguramos de que todos los beneficios obtenidos de las grabaciones, después de los costos, vayan a los artistas y la promoción de la música africana.

Acabamos de terminar una fantástica semana de colaboraciones que esperamos genere otro gran disco, como Maison De Jeunes, In C Mali y The Orchestra of Syrian Musicians, que beneficiará a los artistas intérpretes o ejecutantes que se unieron a nosotros y, con suerte, atraerá a muchos más oyentes hacia algunos maravillosos músicos”.

 

Con más de una década de trabajo en el continente, Africa Express ha trabajado con un increíble elenco de artistas y músicos africanos como Bassekou Kouyate, Amadou & MariamFemi Kuti, Fatoumata Diawara, Dele Sosimi, Daara J o Baloji. Y hasta la fecha, ninguno de ellos había expresado malestar en el trato recibido por el proyecto. Sin embargo, la polémica suscitada en las redes sociales evidencia muchas tensiones laborales desde el colectivo de artistas participantes en la última odisea, que deja abiertos algunos interrogantes bastante preocupantes.

Nabihah Iqbal y BCUC en Johannesburg, Gauteng, durante el último viaje de Africa Express. Foto de Denholm Hewlett.

Los sudafricanos Ladysmith Black Mambazo se llevan su 5º Grammy

La 60ª edición de los Premios Grammy 2018 han otorgado el laurel a Mejor Álbum de Músicas del Mundo a los sudafricanos Ladysmith Black Mambazo, por ‘Shaka Zulu Revisited: 30th Anniversary Celebration’, cuya versión original ya les valió su primer Grammy en 1988. Ésta es la 5ª vez que el grupo coral formado por Joseph Shabalala sube al podio de uno de los mayores eventos de la industria musical mundial.

Desafortunadamente, el álbum ‘Elwan’ de los tuareg de Mali Tinariwen, se quedó a las puertas de obtener el galardón, así como el álbum ‘Para Mí’ de Concha Buika. Los fantásticos recopilatorios ‘Bobo Yeye: Belle Epoque In Upper Volta‘ dedicado a la música retro de Burkina Faso y ‘Sweet As Broken Dates: Lost Somali Tapes From The Horn Of Africa‘, sobre la música de mediados del siglo XX en Somalia, también quedaron a las puertas del Mejor Álbum Histórico, y el primero, además, no consiguió el Premio a Mejor Presentación en Caja o Edición Especial Limitada al que optaba.

Otros artistas africanos que se quedaron a las puertas de poder celebrar un premio fueron Timaya de Nigeria y Stonebwoy de Ghana, que han participado en el álbum ‘Avrakadebra’ de la banda jamaicana Morgan Heritage con un “remix global” del clásico de Jimmy Cliff 1983 ‘Reggae Night’, y que estaba nominado en la categoría de Mejor álbum de reggae.

También optaba a Mejor Álbum Vocal Pop el británico Ed Sheeran, en cuyo álbum ‘Divide’ (÷) incluye la canción ‘Bibia Be Ye Ye’, en la cual Sheeran canta en Twi junto al británico-ghanés Fuse ODG.

El rapero Kendrick Lamar, quién ya había ganado tres premios anteriormente, se llevó el galardón a mejor álbum y a mejor desempeño de rap cantado, mejor canción de rap, mejor actuación de rap y mejor video, por su éxito de 2017 ‘Humble’. Cosa que arrebató el podio al video tributo a Miriam Makeba de la francesa Jain.

Al final del espectáculo, la cantante de country Emmylou Harris homenajeó a varios artistas que nos han dejado este año, entre los que se encontraban el recientemente fallecido Hugh Masekela. África también le rendirá tributo al genial padre del jazz sudafricano en el quinto All Africa Music Awards (AFRIMA), que tiene prevista su celebración en noviembre de 2018.

El funaná, la música de los campesinos que se convirtió en el pop de Cabo Verde

5ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Patricia Ortega Zar

La música en Cabo Verde es, sin lugar a dudas, uno de los elementos más importantes en la identidad de su cultura como país. Así, señala Brito: “la música es una de las piedras basales más fuertes de la unidad nacional”, fruto de la mezcla e hibridación de culturas y ritmos, huella y seña inequívoca de caboverdianidad, primero como manifestación de resistencia contra el régimen colonial y, después, a partir de la independencia, como vehículo de divulgación de la cultura caboverdiana para el resto del mundo (J.P. Madeira).

El abanico de estilos musicales propios del archipiélago macaronésico resulta de una riqueza notable, si bien destacan principalmente los géneros de la morna, la coladeira, el batuque, el finaçon y el funaná, estilo este último en el que ahondaremos en las siguientes líneas y que se caracteriza por el sonido del acordeón y del ferrinho creando juntos un ritmo alegre y frenético a cuya energía resulta difícil resistirse.

De acuerdo a las investigaciones de Gláucia Nogueira y Paulo Bango Monteiro, plasmadas en Do ‘badju di gaita’ ao funaná-soukouss, da música rural ao pop: o percurso do funaná ao longo de um século, el recorrido del funaná desde su surgimiento como manifestación de la cultura popular campesina hasta ser considerado por derecho un género musical de Cabo Verde se concreta en dos aspectos: el proceso de modernización tanto instrumentística como de experiencias musicales exteriores al país; y la construcción de un género musical con total entidad.

Humberto Bettencourt Santos (Humbertona) es uno de los referentes más importantes de la guitarra de Cabo Verde, y pieza clave en la historia de la morna.

En cuanto al origen de esta música, Emanuel Antero Veiga apunta al año 1902 como el primero en el que se oyó el acordeón en Cabo Verde. Una década después ya se realizaban los primeros bailes de acordeón en al área de Achada de Bentrero y alrededores (isla de Santiago), zonas de pastoreo de bovinos y cabras. Otra hipótesis en cuanto a su implantación, señala a la Iglesia Católica, de fuerte presencia durante la colonización portuguesa, que introdujo el acordeón diatónico en el archipiélago para las ceremonias religiosas, debido a la falta de órgano, mucho más caro y difícil de transportar.

Respecto a cómo nació el término ‘funaná’ existen variadas versiones. Una leyenda dice que funaná viene de un hombre llamado Funa, que tocaba el acordeón acompañado al ferrinho de su mujer, llamada Naná. Otros apuntan al uso de la palabra fungangá de Brasil o fungagá (Portugal), con el significado de filarmónica ordinaria o insignificante. Horário Santos señala que la palabra funaná fue usada durante mucho tiempo con sentido peyorativo y selectivo para los bailes de acordeón (SANTOS, 1985, p. 9). Y existe otra hipótesis defendida por Veiga según la cual funaná es simplemente una onomatopeya, imitando el sonido del acordeón. En cualquier caso, en determinado momento el funaná dejó de tener una connotación negativa y se consagró definitivamente.

En el recorrido histórico del funaná, desde antes de los 70 hasta la actualidad se distinguen cuatro etapas. En un primer momento, el funaná es tocado originalmente con acordeón (gaita) y ferro o ferrinho, instrumento consistente en una barra metálica que marca el ritmo al ser friccionada con otro objeto metálico. Se vincula este estilo al interior de la isla de Santiago, siendo menospreciado en la etapa colonial por la población urbana, pues entonces el gusto reinante del público se decantaba por la música brasileña y la morna, estando relegado el baile de acordeón o ‘badju di gaita’ a las zonas interiores rurales. En las otras islas, habida cuenta de las dificultades en las comunicaciones y transportes y, salvo rara excepción, no sería conocido hasta la década de 1970.

En los años 80 el funaná pasa a ser considerado género musical de pleno derecho. En este segundo período, tras la incipiente independencia, se vive la valorización de tradiciones y artes populares, de reafricanización de mentalidad: los grupos de batuko y tabanka de la isla de Santiago, ganan visibilidad y reconocimiento, la temática tratada es africana y la lengua utilizada como vehículo es el criol caboverdiano. En este contexto, el grupo Bulimundo, -cuyo compositor y líder es Katchás (Carlos Alberto Martins)-,  hace del funaná el plato fuerte de su repertorio y adapta el ritmo del ferrinho a la batería, utilizando los teclados para la melodía y la guitarra y otros instrumentos novedosos en estas lides. En los LPs del grupo aparecen composiciones de repertorios tradicionales de funaná rural de los famosos Codé di Dona o Sema Lopi. El éxito de Bulimundo lleva a una auténtica revolución y explosión del género.

Katchas junto a Silva y Zé Augusto, de Bulimundo. Fuente: Muzzicaltrips.

El tercer período se inicia en los 90: el acordeón surge con fuerza como instrumento solista acompañada del ferrinho, el bajo, la batería y la guitarra. Un nuevo filón es descubierto, el grupo Ferro Gaita, con su primer álbum en 1988, marca la nueva tendencia que será seguida por varios grupos e intérpretes.

Por último, a mediados de los 90 comienza a gestarse el cuarto período, que llega hasta la actualidad: la aceleración del ritmo, que ya se inició con Bulimundo y se intensificó con Ferro Gaita, continúa la tendencia. Este período también se caracteriza por la mezcla con otros estilos, como el zouk y la introducción de sonidos electrónicos (teclados y batería) a partir de la tecnología digital. El baile pasa a ser individual, cuando siempre había sido un baile en pareja, destacando una aceleración en los compases, desde Bulimundo, que fueron los primeros en pisar el acelerador pasando de 138 a 153 compases por minuto, aunque en los últimos tiempos se llega hasta los 175.

Ferro Gaita.

Representantes del funaná más tradicional son Codé di Dona, Sema Lopi, Caetaninho, Tchota Suari y A. Sanches o Bitori Nha Bibinha. Tras Bulimundo ya se puede hablar de modernización en el género con mezclas de otros sonidos, tendencia que se verifica a mitad de los 90. Zeca di Nha Reinalda, vocalista de Bulimundo en sus primeros dos discos, ha sido el pionero con su CD Na urna (1995). Más allá de incluir zouks, en ritmo grave de funaná lento Sema Lopi, de Sema Lopi en su disco Camponês (2001). En ese mismo CD se incluyó el soukouss con el tema Marido manso. Zé Espanhol aparece en el recopilatorio Projecto Verano 2008 y en 2010 en el CD-DVD S’ta na moda. En 2013 lanza Bempa moda y continúa pegando fuerte con gran éxito en los años posteriores gracias a este chispeante género 100 % caboverdiano, siempre presente en una fiesta que se precie.

Bibliografía

BRITO, M. (1998). Os instrumentos musicais em Cabo Verde. Mindelo: Centro Cultural Português.

NOGUEIRA, G. y Jo di Bango, Do ‘badju di gaita’ ao funaná-soukouss, da música rural ao pop:o percurso do funaná ao longo de um século, en Revista Brasileira de Estudos da Canção – ISSN 2238-1198, Natal, n.5, jan-jun 2014.

MADEIRA, Joao Paulo: Manifestaciones culturales de la identidad cabo-verdiana en revista Caboverdiana de Ciencias Sociales, nº 2, pp. 233- 242.

MONTEIRO, Vladimir. Les musiques du Cap-Vert. Paris, Chandeigne, 1998.

SANTOS, Horácio. A dança no tempo e no espaço. Voz di Povo, 09 mar 1985, p. 9.

VEIGA, Emanuel Antero Garcia da. ‘Badjo di gaita’ na ilha de Santiago (I) – Seu historial: origem e desenvolvimento. Voz di Povo, 14 ago 1982, p. 6-7.

TOP 10 Música Africana 2017

Por Chema Caballero (África no es un país) y Gemma Solés i Coll (Wiriko)

La cuenta atrás ha empezado para este 2017, que nos ha regalado infinidad de nuevas producciones musicales, efervescentes sonidos urbanos y deliciosas melodías para nuestro selectivos oídos, ávidos de buena música. Multitud de producciones de géneros diversos nos han ido llegando desde el Sur del Sahara. A veces, han trascendido sus fronteras, otras solo han conseguido llegar a audiencias locales. Pero durante todo el año, la(s) música(s) africana(s) nos han dejado prácticamente extasiados por su calidad, su originalidad y su diversidad. ¡Y queremos festejarlo!

Antes de empezar a celebrar que, un año más, seguimos en pie y sin poder dejar de mover ni las pestañas con el frenesí musical que nos llega del continente vecino, África no es un país y Wiriko hemos querido aunar esfuerzos para presentaros un subjetivo y retrospectivo TOP 10 con lo mejor de este 2017, para que hagáis sonar durante las comilonas navideñas, en la fiesta de fin de año o para que os acompañe durante los próximos días. Podéis escuchar esta pieza en formato radiofónico aquí o poneros la lista de reproducción de YouTube que os hemos preparado para después de cantar el “Fum, fum, fum” en familia.

El mejor regalo de todos para estas fiestas:

¡Compartir cultura!

  1. Elida Almeida – Kebrada (Lusafrica) – CABO VERDE

Dos años después de que debutara con su ‘Ora doci Ora margos’ (Dulces tiempos amargos), la que con solo 24 años de edad se ha postulado como la nueva voz de Cabo Verde, presentaba el pasado 20 de octubre: ‘Kebrada’. ‘Kebrada’, apodado así por el nombre de la región en la que se crió de pequeña, es una afirmación de la identidad africana más híbrida, y de las resonancias de ida y vuelta que tanto han marcado los sonidos del Atlántico negro. En él, Elida Almeida se consolida con una propuesta bien nutrida a base de ritmos caboverdianos como batuque, funaná, coladera y tabanka delicadamente aderezados con música latina. Una receta pegadiza tanto en sus himnos más bailables y festivos como en sus cortes más melancólicos, que no está exenta de crítica social. En la balada ‘Forti Dor’, uno de nuestros temas preferidos, Almeida cuenta la historia del joven que muere enmedio de una multitud. En ‘Grogu Kaba’, la voz de Elida se lamenta de las palizas que un bebedor de ron le da a su esposa tres veces al día… ¡Almeida llegó para quedarse!

  1. Kokoko! – Tokoliana (Ici Leble)  – REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO

Tokoliana significa nos estamos comiendo los unos a los otros, en lingala. Es también el título del álbum presentación del colectivo Kokoko un grupo de la República Democrática del Congo asentado en Kinshasa, que fabrica sus propios instrumentos. Un trabajo cargado de pistas hipnóticas y mensajes políticos que nacen de la realidad que se vive en la RDC. Llaman a su sonido tecno kitueni o zagué, en lingala, a pesar de ello, se les cuela un toque punk. Detrás de ellos está el productor francés Débruit que les ayuda a dar el salto a la escena internacional.

El primer sencillo que nos llegó de este trabajo se titula como el LP y llegó acompañado de un vídeo dirigido por el cineasta alemán Makus Hofko que se fija en los pigmeos “por ser los perdedores de la sociedad congoleña, saqueados por las empresas madereras y despreciados por muchos en el país”, según comentó a la revista digital Nowness. Las imágenes fueron filmadas durante un ritual pigmeo llamado wale, que ocurre cuando una mujer da a luz a su primer hijo.

  1. Amazones d’Afrique – Republique Amazone (Real World Records) – ÁFRICA OCCIDENTAL

Este 2017, diez de las principales divas africanas de la canción de ayer y de hoy (entre ellas Angélique Kidjo, Mariam Doumbia de Amadou & Mariam o Nneka), se han unido para darle voz a las mujeres del África Occidental y cantar contra las desigualdades de género y contra el machismo imperante. Su álbum debut, ‘República Amazona’, es una de las bombas sonoras más sorprendentes y potentes que nos ha llegado a las manos en los últimos meses. Producido por Liam Farrell, salió a la luz el pasado 10 de marzo, dejando claro que la huella electrónica y las distorsiones Afrofuturistas que llevaron a la fama a Mbongwana Star el año pasado, eran una fórmula infalible. Ritmos frenéticos que no pierden la elegancia en ninguno de los cortes y donde destaca ‘I Play The Kora’, reivindicando que la mujer toma el timón (la Kora es un instrumento tradicionalmente tocado por hombres). El tema que más ha sonado en las pistas de baile, es inconfundiblemente ‘Dombolo’, con la beninesa Kidjo a su frente, cargando con la fuerza y el legado de las guerreras cotidianas del África: las mujeres. Una banda sonora perfecta para el año del #MeToo.

  1. Janka Nabay – Build Music (Luaka Bop) – SIERRA LEONA

Janka Nabay comenzó haciendo lo que luego se ha conocido como bubu electrónico, allá en los años 90 en Sierra Leona donde grabó algunas cintas que se vendieron muy bien. Bubu. Es una música tradicional tocada soplando cañas de bambú de distintos tamaños y acompañada de tambores, quizás una de las más antiguas de su país. La guerra hizo que Nabay abandonase su país rumbo a Estados Unidos donde se ganó la vida trabajando en hoteles y en restaurantes de comida rápida. Poco a poco ha comenzado a reconstruir su carrera musical junto a la Bubu Gang.

En marzo de este año publicaba un nuevo trabajo que lleva por nombre Build Music. A él pertenece el tema Sabonah (que se puede traducir por Esto es nuestro o esto nos pertenece, más o menos). Se trata de una canción que ya fue grabada en los años 90, en una de aquellas cintas que hizo en su país, y que ahora recupera y actualiza. Es muy interesante el vídeo que acompaña al tema dirigido por Wills Glasspiegel en colaboración con Benjamin Dominic y John Llori en Freetown.

La música bubu nos ha gustado mucho y por eso mismo su renovación nos atrae baste, quizás esta sea la única razón por la que este tema está aquí.

  1. Mokoomba – Luyando (Out Here Records) – ZIMBABWE 

Cinco años después de irrumpir en el mercado musical con el álbum ‘Rising Tide’, la banda juvenil más exitosa de Zimbabwe, Mokoomba (que significa ‘amor de madre’ en Tonga), ha vuelto a golpear este 2017 con un nuevo enfoque de su Zimrock y la rumba congoleña con matices mucho más acústicos, líricos, suaves, pero repletos de energía, con su nuevo LP ‘Luyando’. En él, han querido sintetizar la tradición sonora de su hogar, las Cataratas Victoria, cantando en cuatro idiomas zimbabuenses (Tonga, Shona, Luvala, Ndebele), además de en inglés, en un set que incluye consejos sobre cómo lidiar con leones y donde el agua de las Cataratas fluye cual sangre por las venas de sus miembros. Las armonías vocales y el tono relajado del disco, presentan un sonido orgánico y sin adulteraciones que desnuda la receta central de Mokoomba y nos hace descender a la cultura más arraigada de uno de los lugares más maravillosos del Planeta. Un disco reconstituyente para el año en que Mugabe deja el “trono” del país tras 37 años en el poder.   

  1. Elemotho – Beautiful World (Arc Music) – NAMIBIA 

Este álbum es una pequeña joya que profundiza en el alma del ser humano y la naturaliza. El compositor y cantante namibio comparte los recuerdos de su infancia, de esos cuentos que se narran alrededor del fuego en el desierto del Kalahari, recorre el destino del ser humano, saca esperanza de lo más perdido y belleza en la oscuridad. Canta en inglés y en varias lenguas de su país acompañado de varios instrumentos entre los que se encuentran la guitarra, el violín, el acordeón, la mbira, la conga…

El LP aborda la condición de hombre africano. Pero no se centra en lo negativo, como tantos otros hacen, en la opresión, sino que invita a los oyentes a tomar el control de su destino. Por ejemplo, en el tema del mismo título que el álbum canta el estribillo: “Tienes ojos, tienes una mente, tienes manos, lo tienes todo”. Sediegi (No te desvíes) es una versión de un tema funerario que repite: “una vida sin sueño es como un arroyo sin agua”. Kuruman habla de la migración… Todo esto se resume en el tema que sirvió de presentación a este trabajo, Balck man y que está marcado por una especie de mantra que el djembe rubrica y donde el espíritu de Fela Kuti o el Steve Biko están muy presente. El vídeo que lo acompaña tiene mucha fuerza y está cargado de imágenes muy provocativas de pobreza, violencia, dignidad, desigualdad económica y esquizofrenia espiritual para mostrar el imaginario del hombre negro en Namibia tras su independencia. Dice Elemotho que con esta canción quiere hablar de temas como verdad, libertad y dignidad, lo que en realidad caracteriza al ser humano.

  1. Ibibio Sound Machine – Uyai (Merge Records) – NIGERIA / REINO UNIDO

La nigeriana Eno Williams, alma mater detrás del explosivo proyecto Ibibio Sound Machine, vuelve a demostrarnos que lo suyo es crear tendencias en las pistas de baile con un cóctel que contiene afrobeat, jazz sudafricano, techno, indie, rock, makossa camerunés, funk y música disco con muchos sintetizadores. Su segundo álbum de estudio, ‘Uyai’, que significa ‘Belleza’, llega tres años después de su debut discográfico, y en él, la lengua Ibibio se convierte una vez más en un vehículo de denuncia social con letras que hablan de temas como el secuestro de Boko Haram a las niñas de Chibok y que tienen el empoderamiento de la mujer como eje central. Los doce cortes del álbum son un torbellino de beats que se viven de una forma mucho más orgánica en directo, pero que dejan espacios para el sosiego en pistas vaporosas que dan tregua a la taquicardia sonora. Un trabajo desde la diáspora londinense que muestra la necesaria aportación africana a las pistas de baile de todo el mundo. Todo un regalo en pleno Decenio Internacional para los Afrodescendientes.

  1. Mr. Eazi – Life is Eazi, Vol 1: Accra to Lagos (Starboy Entertainment) – NIGERIA / GHANA

No cabe duda de que Mr. Eazi se ha convertido en uno de los artistas más escuchados durante este año. Nacido en Port Harcourt, Nigeria, y residente en Accra, Ghana, se lanzó al mundo de la música como organizador de fiestas durante sus años en la Universidad de Kumasi. En 2013, presentó una mixtape con 13 temas, About to Blow. Uno de ellos, el sencillo Skin Tight, que se convirtió rápidamente en uno de los más escuchados. En aquel entonces, Mr. Eazi se definía como pionero de la música banku, una fusión de highlife y otros sonidos ghaneses con acordes nigerianos.

El 10 de febrero de este año presentó el álbum Life is Eazi, Vol 1: Accra to Lagos bajo los auspicios de su nuevo productor, Wizkid y su casa discográfica Starboy Entertainment. Se trata de un homenaje a las dos ciudades en las que se ha criado y desarrollado su talento artístico. El primer sencillo salido de él, Leg Over, ha sido todo un éxito, escuchándose por todas partes en el continente y fuera de él. Una canción en la que el artista se queja de que su chica está jugando con él pero tampoco parece importarle tanto mientras reciba su parte de amor (o sexo). Los otros sencillos salidos, hasta el momento, de este trabajo –Tilapia, In the morning, Fight y Business– no han tenido la difusión que este primer tema.

  1. Jupiter & Okwess – Kin Sonic (Glitterbeat Records) – REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO

Cuatro años después de despuntar con su debut internacional, el veterano de Kinshasa, Jupiter Bokondji, ha lanzado su segundo y potente trabajo de estudio: una bomba de ritmos congoleños repletos de influencias del funk y el soul norteamericanos de los 70 y 80, con potentes guitarras distorsionadas y rugidos de voz que lo devuelven al podio de los más buscados para escenarios y festivales que ponen África en su epicentro. Damon Albarn y Gorillaz, tanto como Robert Del Naja y Massive Attack, siguen impregnando esta propuesta musical, que despuntó a escala global (y comercial) en 2013. Pero más allá de las influencias europeas, la música congoleña impera en este álbum tal como lo hacía en el documental Jupiter’s Dance que hace diez años lo descubrió a los melómanos más inquietos de Occidente. Energía en bruto denunciando la miseria política en República Democrática del Congo y mucho ‘Bofenia rock’ al servicio del baile, lo hacen uno de los discos indispensables de este 2017.

  1. Soul Bang’s – Cosmopolite (Rnb Boss Musik) – GUINEA 

Fue en noviembre de 2016 cuando el guineano Soul Bang’s ganó el premio RFI al artista africano revelación del año (este año ha recaído en el maliense M’Boulillé Koité). Así que 2017 ha sido el año de este artista que comenzó a rapear con 11 años y que hoy mezcla ritmos tradicionales con R&B a los que imprime un toque urbano. Como parte del premio, el artista ha ofrecido conciertos en la mayoría de las capitales africanas y, también, fuera del continente.

En marzo publicaba su tercer álbum, Cosmopolite. Fue presentado el 12 de febrero en el concierto que ofreció en su ciudad, Conakry, en la explanada del Palacio del pueblo. De él destaca el sencillo Faré Bombo M’bai. Un tema muy bailable que tiene de fondo una danza guineana conocida como Faré ghkni. Según muestra el vídeo no parece fácil de ejecutar, pero todo es ponerse a ello.

Songhoy Blues: “la música debe ser un factor de unión, de reconciliación, de paz y de amor”

Songhoy Blues es una de esas bandas con una historia digna de ser contada. Originarios del norte de Mali, Garba Touré, Aliou Touré y Oumar Touré, que no tienen ningún tipo de parentesco a pesar de su apellido, se conocieron en Bamako como exiliados después de que, tras la rebelión tuareg de 2012, Ansar Dine, grupo extremista vinculado a AQMI, tomara el control de la región y prohibiera la música a sus habitantes. Con la idea de mantener viva la tradición musical Songhai del norte del país tanto para ellos como para los demás exiliados, se juntaron y empezaron a hacer conciertos en las salas de Bamako. Con el tiempo se les unió el baterista Nathanael Dembéle y juntos, publicaron su primer álbum en 2015 llamado Music in Exile, a la vez que protagonizaban el documental They will have to kill us first. Este año ha visto la luz su segundo álbum Résistance y hemos podido conversar con Aliou Touré, cantante de Songhoy Blues, días antes de sus conciertos en Madrid y Barcelona en el marco de la gira mundial del grupo.

N.L: Conociendo la historia de Shongoy Blues y después de veros en el documental They will have to kill us first, ¿que se siente como músico cuando la música se prohíbe?

Como músicos ha sido un golpe muy duro, sobretodo teniendo en cuenta la importancia de la música en la cultura de Mali. Venimos de un país en el que la música está incrustada en el tejido social y cultural, e impregna la vida diaria de las personas. La prohibición de la música nos metió de lleno en una realidad muy difícil de soportar. La música es nuestro trabajo, pero también nuestra vida, nos quitaron una parte muy importante de nosotros, una parte de nuestra alma.

N.L: ¿Habéis vuelto al norte de Mali desde entonces?

Sí, por supuesto. Hemos podido volver y cuando no estamos de gira vamos a visitar a la familia.

N.L: Résistence es el título de vuestro nuevo álbum. ¿Os referís a vosotros o al conjunto de vuestro país?

Buena pregunta. Nosotros, personalmente, como grupo y como personas que hemos vivido una situación difícil, hemos resistido y seguimos resistiendo, pero no olvidamos que somos portavoces, mensajeros de nuestro pueblo, un pueblo que también resiste, todo el mundo en Mali ha resistido y resiste a las dificultades del país. De algún modo, este nuevo álbum es una continuidad respecto a nuestro álbum anterior (Music in Exile, 2015), entre lo que pasó en Mali en 2012 y lo que sigue pasando hoy en día en el mundo. Es algo que no concierne únicamente a Mali, ni a África, concierne al mundo entero, debe ser una resistencia global.

N.L: ¿De qué hablan las canciones de vuestro nuevo álbum?

Lo que queremos transmitir principalmente es la resistencia ante las situaciones difíciles, también de la vida cotidiana. Todo el mundo sabe que en Mali la vida es difícil, pero intentamos salir adelante a pesar de ello. Hay que tener en cuenta el lado bueno de las cosas para vencer el miedo. En Bamako, por ejemplo, a pesar de las dificultades, si sales por la noche hay mucho ambiente, mucha música, la gente tiene ganas de celebrar la vida e invitar a todo el mundo a estar unido, independientemente de las diferencias de etnia, color, cultura o de la lengua que se hable, y también queremos transmitir ese ambiente festivo en nuestras canciones, como por ejemplo con el tema Bamako.

N.L: ¿Cómo ves el futuro de Mali?

Hay que plantearse las cosas, ver qué es lo que no ha funcionado y lo que sí ha funcionado. Ser conscientes de lo bueno y de lo malo, hablarlo. Prefiero ser positivo en cuanto a nuestro futuro y el de nuestros jóvenes, tenemos que serlo. Y quiero ver un país que sale adelante a pesar de todo.

N.L: ¿Cuáles son los proyectos de futuro de Songhoy Blues?

Tenemos varios proyectos en Mali, pero de momento nos concentramos en nuestro rol de embajadores de nuestra música y nuestra cultura. Nos tomamos muy en serio este papel y el mensaje que queremos hacer pasar con nuestro trabajo.

N.L: ¿Cuál es exactamente ese mensaje que os gustaría que llegara al público?

El mensaje más importante es que la música debe ser un factor de unión, de reconciliación, de paz y de amor sin importar la cultura, el idioma o la religión de cada uno. Queremos que la gente sonría al escuchar nuestra música, que disfrute. En nuestros conciertos es la sonrisa del público lo que buscamos y lo que queremos ver.

Toumani Diabaté: “Occidente solo conoce el 5% de la cultura africana”

La cartografía y la historia de nuestro pasado tienen algo en común: son resultado de la pluma de los vencedores. Lo advierte el proverbio igbo de Nigeria diciendo que “hasta que los leones tengan sus propios historiadores, los cuentos de caza siempre glorificarán a los cazadores”. Y hoy sabemos que la misma tinta que trazó nuestras fronteras, también plasmó nuestras narrativas. Y aunque a veces es difícil salir del corsé que se nos brinda desde arriba, la cultura siempre empuja desde abajo para vislumbrar otros mundos posibles. Lo vemos en el mapa imaginario del África no-colonizada, del artista sueco Nikolaj Cyon, donde España es parte del universo africano. Y lo encontramos también en Songhai, un grupo que utiliza la brújula del corazón para devolvernos hacia el sur con casi un ejercicio de arqueología entre dos culturas hermanas: la flamenca y la mandinga.

Josemi Carmona, Toumani Diabaté y Juan Carmona ‘El Camborio’, durante las pruebas de sonido en el Festival de Músicas Sacras de Fez, el pasado 14 de mayo. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

 

Songhai es de propiedad africana y española”, explica el maestro de la Kora, Toumani Diabaté, desde el Festival de Músicas Sagradas de Fez, donde la banda formada por el maliense y Ketama, ha mostrado una vez más que la magia existe. Tomando el nombre del antiguo imperio de Mali, en el que la presencia de moriscos españoles expulsados tras la Reconquista de al-Andalus fue muy notable, Andalucía y Mali tejen aquí la nueva narración de una historia común a través de la música. Tal y como lo reitera el guitarrista de Ketama, Juan Carmona ‘el Camborio’: “Este proyecto es tanto de África como de Andalucía. Nuestra música está hecha con el corazón”. A lo que Josemi Carmona, hijo del gran guitarrista flamenco Pepe Habichuela y parte de la banda añade: “Songhai es patrimonio de la música del mundo. La música no tiene fronteras. En la música no hay racismo, no hay esta cosa del dinero… Ojalá que aprendieran los políticos y la gente; porque la música es respeto”.

De izquierda a derecha: Naba Traoré, Bah Kouyate, Juan Carmona ‘El Camborio’, Moriba Diabaté, Toumani Diabaté, Josemi Carmona, Javier Colina, Kiki Cortina y Bandolero. Después de su última actuación en el Festival de Músicas Sacras de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Aunque han pasado casi tres décadas desde que se editara su primer álbum en 1988, un hito revolucionario y sin precedentes que repitieron en 1994 con su Songhai 2, hoy el grupo tiene la intención de volvernos a deleitar con un Songhai 3 para 2018. Una forma de celebrar los treinta años de su nacimiento, y de seguir haciendo historia, en el sentido más estricto de la palabra. Mientras, hoy miércoles 17 de mayo se presentan en el Teatro Principal de Zaragoza, para rematar su gira española mañana en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián. En la formación actual se suman el prolífico contrabajista Javier Colina, el gitano gallego Kiki Cortiñas en la voz y las percusiones (sustituyendo a Antonio Carmona), Moriba Diabaté (hermano pequeño de Kassé-Mady Diabaté, presente en Songhai 2) o la voz de Naba Traoré (hermana pequeña de la gran Rokia Traoré).

Después de su último concierto en Fez y a punto para iluminar Zaragoza y Donostia, Toumani y los Carmona nos han dado una entrevista en exclusiva:

Toumani Diabaté en el Festival de Músicas Sacras de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Gemma Solés: 30 años después de la grabación de ese revolucionario SONGHAI y todo ese pasado común entre el antiguo Al-Andalus y la cultura mandinga y bambara sigue sin reconocerse del todo…. Encima del escenario la familiaridad de los sonidos de Mali y España a través del Sahara son evidentes. ¿Es Songhai aún hoy un proyecto necesario para tejer puentes y romper barreras psicológicas e históricas?

Toumani Diabaté: Creo que Songhai es protagonista en la medida que acerca la cultura del flamenco a la cultura mandinga. Hoy, 30 años después, la música se ha impuesto porque está basada en una relación franca, sincera y honesta. Este es el valor y la belleza del proyecto Songhai. Por eso cuando lo escuchamos hoy tenemos la impresión de que es un proyecto actual.

G.S: Decías durante el concierto que disteis en Fez el domingo pasado que ni tú hablas español ni los hermanos Carmona hablan francés, con lo cual vuestro único lenguaje es la música… ¿Cuáles son, en tu opinión, las virtudes de la música para el encuentro espiritual de la humanidad?

T.D: Los primeros que le dieron el nombre a las notas – do, re, mi, fa, sol…- crearon un lenguaje para la música, gracias a Dios. Seas chino, seas indio, seas flamenco, bambara, wolf o árabe, puedes hablar ese lenguaje. Aunque no hables gitano, español o árabe puedes tocar. La música tiene su propio lenguaje. Lo más importante en la vida es aceptar el aprendizaje, porque antes de ser maestro hay que ser alumno. Después todo fluye. En el caso de Songhai todo está basado en el amor y el aprendizaje mútuo. Después de 30 años, Ketama y Toumani no nos podemos comunicar a través de otro lenguaje. Es imposible. Lo que habla entre nosotros es la música.

G.S: ¿Qué significa para ti formar parte de SONGHAI?

T.D: Yo soy griot, y el griot es el embajador, el espejo y los archivos de la cultura mandinga. Yo tengo el rol de hacer conocer la cultura mandinga al mundo, y para mí Songhai es parte de mi papel como griot.

Songhai, durante su último concierto en el Festival de Músicas Sagradas de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

G.S: En 2014 grabaste con tu hijo Sidiki, y tienes mucha relación con generaciones más jóvenes. ¿Cómo la tradición griot continúa renovándose constantemente en la sociedad contemporánea de África Occidental?

T.D: Dentro de la familia griot, la música es una tradición transmitida de padre a hijo. Hacer un álbum con mi hijo ha sido muy importante para mostrar el papel crucial de Sidiki hoy en África, para mostrar que la tradición continúa hoy a través de las jóvenes generaciones. Todos mis hijos son músicos y tocan la Kora. Es importante que la tradición siga.

G.S: Y el universo Mandinga sobrevive al estado maliense moderno gracias a la cultura popular, ¿no?

T.D: Gracias a Dios es así. El rol del griot no es solo el de tocar música. Todas las bodas, bautizos, entierros y reuniones sociales en Mali tienen a griots como maestros de ceremonias. Sin nosotros no habría más acontecimientos sociales en el país y viceversa.

G.S: De hecho, sabemos de la implicación activista de muchos músicos de Mali contra la rebelión del norte tras el golpe de estado de 2012 y que tú también estás muy comprometido para que la paz se instale en el país. ¿De qué forma?

T.D: Durante el golpe de estado de 2012, todos los músicos trabajamos de forma conjunta. Y hoy, seguimos luchando para conseguir la paz. Personalmente, organizo el FAB (Festival Acústico de Bamako). En la segunda edición estuvieron Damon Albarn, Mathieu Chedid, Toni Allen… ¡todo el mundo quiso venir! Eso forma parte de la lucha desde la arena musical para reestablecer la paz en Mali, y es una lucha colectiva.

Songhai, durante su último concierto en el Festival de Músicas Sagradas de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

G.S: Con Lamomali, Matthieu Chedid y tu hijo, habéis realizado un disco fabuloso recientemente, con la presencia de voces como la de Fatoumata Diarawa o de Amadou & Mariam… Y constantemente hay nuevas y sorprendentes producciones en el país. ¿Qué hace de Mali una factoría musical tan fecunda?

T.D: Mali es la capital del imperio Mandinga. Tenemos dos cosas a diferencia de los demás países. Hay países que tienen un solo estilo de calidad. En Mali tenemos muchos estilos y de gran calidad. Cada etnia tiene su música. Por ejemplo, la música de Salif Keita es muy distinta de la música Wassoulou de Oumou Sangare, o de la de Amadou & Mariam.

G.S. Pero una realidad es que casi toda la música maliense, y africana en general, que llega a trascender las fronteras africanas para llegar a Europa viene de la mano de productores o socios europeos… ¿Por qué crees que África sigue siendo “dependiente” en este sentido?

T.D: Aún no tenemos los medios necesarios para hacer grandes producciones. Lo más importante para nosotros es llegar a conseguir esto. Pero tener medios sin tener la materia prima no sirve para nada. Nosotros tenemos esa materia prima que se necesita. África tiene todo tipo de materias primas. Pero nos faltan los medios para poder hacer grandes producciones, industrias, discográficas… Creo que Occidente solo conoce el 5% de la cultura africana. Y eso pasa en parte porque no llegamos a tener los medios necesarios para exportar toda nuestra riqueza cultural. Yo me pregunto por qué no se están facilitando los medios necesarios para trabajar y que esto acontezca…

Desde Wiriko seguiremos luchando para hacer que ese porcentaje aumente. Entretanto, recomendamos fervientemente asistir hoy miércoles 17 de mayo al Teatro Principal de Zaragoza o mañana en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián. Porque como reconocen los miembros de Songhai, este proyecto es tanto español como maliense, tanto andaluz como mandinga. Y porque la historia la reescribimos entre todos.

Myles Sanko por Simon Buck.

Myles Sanko: “En África está todo rítmicamente conectado”

Sus fotografías. Sus videoclips. Su vida. Todo en él está marcado por una dicotomía: el blanco y el negro. No es casual que su EP debut, que apareció en 2013, se llame Born In Black and White (Nacido en Blanco y Negro). “Nací en Accra, de madre ghanesa y padre bretón, del norte de Francia. Pasé los 16 primeros años de mi vida en Ghana, antes de trasladarme a Cambridge”, cuenta Myles Sanko, la nueva sensación del Soul-Jazz británico.

Después de arrasar con su primer álbum Forever Dreaming en 2014, 2016 fue el año en que Myles realizó su álbum más personal, Just Being Me. Hoy, a punto de cumplir 37 años, se ha convertido en una de las voces más cotizadas y frescas de Europa. Siendo considerado uno de los renovadores de la música británica, pocos saben o reconocen la herencia africana de esta voz a caballo entre dos ciudades: Accra y Cambridge. Y antes de que vuelva a pisar la península ibérica para la presentación de último LP, nos ha brindado generosamente unos minutos de su tiempo, en los que hemos podido desgranar más sobre su carrera y sobre su parte más africana:

Myles Sanko por Simon Buck.

“No cambiaría mis orígenes por nada del mundo. Nacer de dos culturas tan distintas me ha permitido ver ambos lados de la realidad. Me siento absolutamente agradecido de que mis padres decidieran estar juntos y me permitieran experimentar la vida desde diferentes ópticas”, explica Sanko.

Y supongo que diferentes realidades significa también diferentes lenguas, ¿verdad?

Por supuesto. Mis lenguas maternas son el Akan, que se habla en Accra, y el Ewe, la lengua de mi madre. Pero también hablo perfectamente francés, que es la lengua materna de mi padre. El inglés, por supuesto. Y el italiano. A parte, también estoy aprendiendo checo y español…

¡Dios mío! Y en España la gente se cree que somos políglotas por ser bilingües en el mejor de los casos… A menudo nos olvidamos de que África nos pasa la mano por la cara en estas cuestiones, ¿verdad?

Somos absolutamente injustos cuando juzgamos África. África tiene un lugar irremplazable en mi corazón. Nací y crecí en África. Mi madre es africana. Y aunque vivo en Cambridge estoy muy conectado con el continente. África es un continente muy joven, que ha estado sujeto a muchas penurias, empezando por la colonización y los siglos de esclavitud… Pero tendrá su día. Un país como el mío, Ghana, fue uno de los primeros en conseguir la independencia. Pero hoy en día, tener independencia no significa absolutamente nada. Puedes tener libertad y a la vez seguir amarrado. Mi generación sigue sufriendo del trauma colonial, que acarrea de la generación anterior, y cuesta a veces celebrar África más allá de los problemas… Es difícil, a menudo, salir del pensamiento de que Europa es mejor en términos de conseguir mejores trabajos o pensar que lo que vemos en la televisión es mejor que nuestra forma de vivir. A mi me gusta celebrar África por lo que es. Estoy super orgulloso de ser africano. Y estoy seguro de que le llegará el día. Y espero que no esté muy lejos.

¿Y cuales son tus mejores recuerdos de tu infancia en Accra?

Vivíamos en Tema, cerca de la playa. Un lugar precioso. Mi mayor recuerdo es cómo todo, la vida, las personas, estaba ligado al ritmo. En África está todo rítmicamente conectado. En la infancia, vivíamos al lado de un carpintero. Recuerdo que cuando trabajaba, siempre martilleaba con ritmo. “Tatatá – tatatá – tatatá…”. Eso me parecía fascinante. Había ritmos por todos lados. Cuando iba a la playa, me encantaba ver a los pescadores. Entre seis y diez hombres empujaban sus canoas al mar para ir a pescar. Y para empujar juntos, lo hacían a ritmo, cantando y empujando a la vez. Toda mi infancia está impregnada de eso. En África hay música en todos lados. La música es parte de todo.

Además, Ghana ha sido y continúa siendo el epicentro de la creación musical más puntera del continente. Desde el highlife de los años cincuenta hasta los Afrobeats de hoy… ¿Te ha influenciado mucho la música ghanesa en tu carrera? 

¡Por supuesto! Crecí escuchando Highlife y muchos otros estilos africanos. Todos esos ritmos están en el sustrato de mi propio sonido. Porque forman parte de mi manera de pensar y vivir. Todos esos ritmos que escuchamos y creemos que son americanos, en realidad, son africanos. La música negra norteamericana está cimentada en ritmos africanos…

Myles Sanko por Simon Buck.

Recientemente, en España, se ha presentado un documental extraordinario – Gurumbé– que explora las raíces africanas del Flamenco. En una entrevista que te hicieron el año pasado en El Periódico hablabas sobre las semblanzas entre el Flamenco y el Soul. ¿Crees África está en la raíz de todo eso?

No tenía ni idea de las raíces africanas del Flamenco. Me parece super interesante. Pero cuando hice referencia a las similitudes entre el Soul y el Flamenco, básicamente me refería a que son dos estilos que evocan sentimientos muy profundos. Creo que ambos estilos conectan con un aparte muy profunda del ser. Pero no se trata de hallar África en todos los ritmos. Porque al final, los ritmos son humanos y pertenecen a todo el mundo. Tratar de categorizar o etiquetar los sonidos no está bien. Los sonidos deben ser lo que son, sin necesidad de comprenderlos. Solo están entre nosotros para disfrutarlos. Para conectarnos entre nosotros.

¡Sabias palabras! 

Vamos a avanzar en tu biografía, cuando empezaste a vivir de forma permanente en Inglaterra. ¿Qué hacía Myles Sanko cuando tenía 20 años? 

La comida es una de mis pasiones. A los 16 años, cuando estaba en el instituto, ya asentado en Cambridge, empecé a trabajar como lavaplatos en restaurantes. Y empecé a desarrollar una gran pasión por la cocina, aunque esa pasión siempre había sido parte de mí. Así que a los 20 años me convertí en chef. Y trabajé cocinando comida hasta que decidí dedicarme cien por cien a la música. Me enamoré de la música a través del Hip Hop, y eso fue la chispa que encendió mi interés para dedicarme a ella. El Hip hop era la progresión natural del Funk, el Jazz, el Soul, el Blues… Así que gracias al Hip Hop me encontré con todas las raíces de la música negra norteamericana.

Como el que identifica cada ingrediente de un plato estrella… ¡Qué interesante! Parece que nutrirnos de buenos alimentos, ha sido una tónica en tu vida. 

¡Sí! (ríe). Para mí, cocinar o hacer música es algo muy similar, que calma la mente y el cuerpo en muchos sentidos. Mezclas ingredientes diferentes para crear algo que la gente pueda disfrutar, y que disfrutas tu mismo a la vez.

Y algo básico tanto en la cocina como en la música es encontrar el equilibrio entre los ingredientes que se utilizan, ¿no? No he probado tu cocina pero escuchando tu receta sonora, creo que el equilibrio y la armonía son una parte importante del proceso de creación. ¿Es esto responsable de que suenes tan maduro?

Para ser honesto, no me rompo la cabeza para conseguir ese equilibrio. No lo hago conscientemente. Supongo que para crear hay que estar en armonía con uno mismo. Simplemente hago lo que le sienta bien a mi corazón, lo que me suena bien… Está bien poder dar una pizca de “esto”, un poco de “lo otro”. Pero cuando se trata de crear, no hay una respuesta fija. Sale así.

Entonces, ¿simplemente se trata de ser honesto con uno mismo?

Supongo. Aunque cada cual tendrá su fórmula. Siempre que lo que haga me haga feliz, y que los demás puedan verlo y entenderlo, estará bien.

Cuando compones, bebes de un montón de fuentes. Son evidentes influencias desde Staple Singers a la música disco más ochentera. Pero: ¿eres más del Soul de Motown o de Stax? ¿Te gusta más el Jazz neoyorkino o los oldies a lo New Orleans? 

Me encantan los productos de Motown y de Stax. Estoy bastante en medio. Aunque diría que el Jazz que me gusta es el de Nueva York, ¡por supuesto! Aunque aún estoy explorando y conociendo el estilo. Pero cuanto más intentas conocer algo más tienes que buscar en ti y no fuera. Si no viene de dentro, nunca hallarás nada interesante por más que explores.

Tu primer EP suena bastante más “british”, incluso Northern Soul, que los posteriores LPs, que tienden más al Jazz… ¿Has hecho una especie de transición hacia un sonido más americano no?

El northern Soul no es británico técnicamente. No deja de ser Soul, y tiene las raíces que tiene. Pero no estoy muy en esa línea. Creo que los músicos con los que trabajo, que son británicos, pueden transmitir un poco esa sonoridad. Porque los sonidos trascienden fronteras en muchos sentidos. Obviamente lo puedes encontrar en mis canciones. Pero no de una forma intencional.

Y si los sonidos pueden trascender fronteras, los artistas pueden adoptar multiples formas de expresión. Y ese es tu caso. Cuéntanos cuál es tu vínculo con el cine. 

Para mí el cine es una parte muy importante de mi creatividad. Cuando era joven y veía películas, siempre admiraba los ángulos en los que se ponía la cámara para filmar, y a veces incluso dejaba de prestar atención a la historia… Así que cuando llegué al mundo de la música, para mi los videoclips se convirtieron en una parte natural de mis creaciones. Me acuerdo cuando gravé mi primer videoclip, en 2007, que acabé tomando las riendo del equipo de cinematógrafos. Acabé dirigiéndolo yo, y cuando se tenía que editar, relegué al editor. Básicamente, porque sabía perfectamente lo que quería. Desde entonces, grabo, edito y dirijo todos mis videoclips.

Y vemos que te encanta jugar con la cámara. Como en el videoclip de Forever Dreaming, donde juegas con la mirada del espectador, como queriendo que se dé cuenta de que el cine es una falsa imagen… 

Me encanta enseñar lo que hay al otro lado de la cámara. Y que el espectador, cada vez que la cámara me enfoque a mí, sea capaz de ver también que detrás de la cámara está pasando algo, no solo delante del objetivo. Me gusta enseñar que hay todo un mundo detrás de lo que se enfoca… Me encanta que la audiencia vea mi perspectiva. Mi mundo.

Acaba de ver la luz otro de tus videoclips, el de This Ain’t Living… Un precioso vídeo con una pareja de ciegos como protagonistas, que también son mendigos y negros, y a todo lo que deben enfrentarse en su día a día…. 

Si. Es el segundo single de mi tercer álbum (Just Being Me). No es solo un videoclip, es un cortometraje. Y es una clara muestra de que, poco a poco, mi música me permite introducirme en el mundo del cine.

Y por acabar, ¿qué le dirías al público español para que se acerquen a verte?

Simplemente, ¡venid y vamos a conectarnos!

Muchas gracias por tu tiempo Myles, ha sido un placer gigantesco.

Gracias a vosotros. Disfruté mucho con la entrevista.

 

Estas son las citas que Myles Sanko tiene preparadas para la presentación de su álbum Just Being Me, este marzo en España:

Madrid –  Sala El Sol, miércoles 22 de marzo

Barcelona – Sala Apolo, jueves 23 de marzo

Murcia – Teatro Circo, viernes 24 de marzo

Burgos – Caja de Burgos, sábado 25 de marzo

¡Estamos en el aire! Wiriko, nuevo fichaje de M21

Hoy, Día Mundial de la Radio, despega definitivamente la emisora municipal M21, un proyecto impulsado por el gobierno de Ahora Madrid en el Ayuntamiento de Madrid. Y en ella, Wiriko inicia sus andanzas radiofónicas para que a la capital no le falten píldoras musicales africanas.

Tras un periodo de pruebas que comenzó el pasado mes de septiembre, hoy, en el 88.6 FM, se empieza a emitir oficialmente una parrilla con la implicación de grandes profesionales como Diego A. Manrique o Jesús Ordovás, periodistas musicales ligados durante décadas a Radio 3; Pablo Sanz, colaborador y crítico habitual de EL MUNDO o nuestra admirado compañero Jesús Bombín, una de las voces detrás de programas como Sonideros y Hoy Empieza Todo, también de Radio 3. Además, la emisora cuenta con el apadrinamiento de gigantes como Iñaki Gabilondo y Luis Del Olmo, que avalan las aptitudes de una emisora al servicio de sus oyentes.

Iñaki Gabilondo y Luis Del Olmo, los padrinos de M21.

Entre un gran elenco de locutores y selectores que harán de M21 una radio de calidad y cercana a la gente de Madrid, Wiriko ofrecerá, cada viernes de 22.00h. a 23.00h. de la noche, un viaje musical de una hora de duración par desgranar diferentes perlas de música africana, pero también para acercar a la audiencia a la diáspora africana afincada en la ciudad.

El programa, que estará dirigido y presentado por Gemma Solés i Coll y Vanessa Anaya, seguirá con la vocación del magacín para dar a conocer los sonidos más urbanos y contemporáneos de África y visibilizar la diversidad cultural del continente. Para ello, cada programa presentará al oyente novedades discográficas y monográficos por países, géneros o grupos, haciendo honor de la riqueza sonora que nos ofrece África.

Siguiendo la estela de la comunidad africana y afrodescendiente de la ciudad, el programa también servirá para contar las andanzas culturales más africanas de Madrid a través de una pequeña agenda y con la participación de la diáspora africana madrileña.

La emisión se podrá disfrutar en FM, pero también en internet, tanto en directo como en formato podcast (grabaciones a la carta).

El primer programa se emitirá el próximo viernes 17 de febrero de 2017.

¡Os esperamos!

Fotografía cortesía de Afronova (http://www.afronova.com/)

 

¡Estamos en el aire!

 

Si te apetece participar, o aportar cualquier tipo de información que te parezca pertinente para el programa, puedes contactarnos a través de correo electrónico a info@wiriko.org con el asunto PARA EL PROGRAMA DE WIRIKO EN M21. Estaremos encantadxs de recibir cualquier comentario, recomendación o petición, y por supuesto, de poder colaborar para que, entre todxs, facilitemos que África esté más presente en Madrid, y a través de los podcasts, en todo el territorio hispanoparlante.