La música Gnawa, raíces negras en el Norte de África

La música es la medicina del alma” (Pitágoras, s.VI a.C.)

Desde la aparición del Islam en el s.VII, el comercio árabe de esclavos fue una práctica común en prácticamente todo el Imperio. Bilad Al-Sudan, tal como durante la época medieval era conocida el África Subsahariana, fue fuente de recursos humanos para todos los califatos, por eso, no es de extrañar encontrarnos con fenómenos culturales como el que hoy trataremos.

Los Gnawa (o Gnaoua) son una minoría étnica descendiente de esclavos de varias zonas del África Negra (Senegal, Sudan, Mali…), que se encuentran actualmente en Marruecos y Argelia. Contrariamente a lo que algunas tesis sostuvieron durante mucho tiempo, el término ‘gnawa’ no designa a aquellos venidos de ‘Guinea’. Los expertos dicen que el término ‘gnawa’ designaba antiguamente en lengua amazigh a los ‘mudos’, aunque no se refiería a los faltos de voz, sino a aquellos que hablaban lenguas incomprensibles para ellos, es decir, a los extranjeros y a los esclavos.

La unión de las distintas culturas generada por la diáspora africana, con el paso del tiempo, creó una interesante fusión que queda plasmada a través de las distintas muestras culturales, en este caso, la Gnawa. Las diferentes cofradías o hermandades místicas del pueblo gnawa se caracterizan por practicar en forma de rituales sanadores, el trance hipnótico y bailes que se supone que curan el alma, expulsan a los malos espíritus, a los demonios y sanan al cuerpo de las enfermedades. Es una premisa básica de la cultura gnawa el encontrar la paz interior a través del trance que proporciona su música, y por eso, su población considera a los músicos como sacerdotes y piezas clave para el bienestar de su comunidad.

El instrumento principal de la música gnawa es el guembri (espécie de laúd de tres cuerdas, fabricado con los intestinos de una cabra macho, según un ritual gnawa) y solo puede ser tocado por el maestro o iniciado, que es el que guía los rituales. Los demás músicos, que son a la vez bailarines, tocan el qarqabu (una especie de castañuelas metálicas) y cantan las respuestas a las frases del maestro. Los propios músicos gnawa, pero, no se consideran sanadores en sí, sino una especie de mediadores entre los enfermos y la sanación divina (de Ala).

Os dejamos un vídeo muy ilustrativo de su música, a medio camino entre el ritual sagrado y la muestra artística.

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Investiga y escribe sobre ciudades africanas, derechos humanos y música. Le mueve la creatividad con la que construye futuro la juventud africana en contextos urbanos, especialmente en África del Este. Sus campos de trabajo son el periodismo escrito y radiofónico, los documentales y la gestión cultural. Cofundadora de Wiriko y coordinadora de Seres Urbanos (EL PAÍS), actúa como consultora independiente para entidades del tercer sector. Licenciada en Filosofía (UB), posgraduada en Estudios Africanos y Desarrollo (UPF) y máster en Culturas y Desarrollo en África Subsahariana (URV).
2 comentarios

Trackbacks y pingbacks

  1. […] Este hecho, junto con el triste sentir de los esclavos, fue trasmitido de generación en generación a través de las músicas, que no sólo curan el alma y el cuerpo en sus rituales, sino que también cuentan la historia de los gnawa en las letras de sus canciones. […]

  2. […] el mundo entero, me imagino! Ha sido una auténtica maravilla: música orgánica de reminiscencias gnawa, pero con otro […]

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