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Agostinho Neto: el poeta presidente

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Karla Chagas Iglesias 

El trabajo tiene por objetivo aproximarse brevemente a la vida y obra del escritor, médico y político angoleño António Agostinho Neto, en el entendido que conociendo a este autor nos estaremos acercando a la Angola de su tiempo. Neto es considerado un hombre fermental en la historia de los angoleños a partir de su destacado rol en la cultura y política, siendo el primer presidente de la República Popular de Angola desde 1975 y hasta su muerte en 1979. A través de su historia de vida se visibiliza el compromiso político de la literatura en un contexto emancipatorio plagado de luchas “ganadas” y “perdidas” y que finalmente llevaría a la libertad, no exenta de reveses y dificultades.

La obra de António Agostinho Neto (Angola 1922-URSS 1979), al igual que sucedió con otros escritores africanos, se inscribe dentro de lo que se ha denominado “literaturas de frontera”,[1] en tanto se ubica entre el último período de dominación bajo la colonización –portuguesa, en este caso-, y de la reciente independencia, una vez iniciados los procesos emancipatorios de mediados del siglo XX.

Ilustración 1: BARRADAS, Acácio (editor)Agostinho Neto: Uma vida sem tréguas: 1922-1979. Disponible en: http://rubelluspetrinus.com.sapo.pt/neto1.htm

Ilustración 1: BARRADAS, Acácio (editor)Agostinho Neto: Uma vida sem tréguas: 1922-1979. Disponible en: http://rubelluspetrinus.com.sapo.pt/neto1.htm

La literatura en lengua portuguesa de Angola, Cabo verde, Guinea-Bisao, São Tomé y Príncipe y Mozambique ha sido “menos reconocida” que las literaturas inglesa y francesa de otras naciones africanas. La falta de traducciones ha sido un “freno” a la difusión de dichos trabajos, aunque “paradójicamente la literatura negroafricana en lengua portuguesa existió, irónicamente, con anterioridad a la francófona y a la anglófona” debida a la temprana colonización desarrollada por los portugueses en África, así como ser los que más tiempo permanecieron en ella.[2] La eclosión de la literatura lusófona fue a partir de 1930, con el “afianzamiento de los sentimientos nacionalistas  dentro de la intelectualidad lusoafricana y sus aliados, y como la expresión de una conciencia política y social durante los años que precedieron a las independencias. De hecho, la interrelación entre las condiciones socioeconómicas, culturales y políticas dio nacimiento a un movimiento literario nacionalista. Como resultado de ello, la mayoría de las producciones literarias se centró en las reivindicaciones culturales, políticas y socioeconómicas.”[3]

 

El tren africano

Un tren

subiendo de un difícil valle africano

chirría que chirría

lento y anticuado.

Grita y grita

quien lo explotó no perdió

más no ganó todavía.

Muchas vidas

empaparon la tierra

donde se asientan las vías

y se hunden bajo el peso de la máquina

y en el barullo de tercera clase.

Grita y grita

quien lo explotó no perdió

más no ganó todavía.

Lento, ridículo y cruel

el tren africano…

En: Sagrada esperanza.

traducción de José A. Goytosolo- Xosé L. García

 

Agostinho Neto al igual que muchos de los artistas y referentes africanos de su tiempo, realizó sus estudios universitarios en la metrópoli debido a la ausencia -o casi nula presencia- de universidades en las colonias. Se radicó primero en Coimbra y luego en Lisboa, en donde se formó en medicina, al tiempo que escribió poemas y promovió la cultura y tradiciones angoleñas a partir de integrar diversos movimientos. En esta ciudad fundó, en colaboración con los escritores Amílcar Cabral, Mário de Andrade, Marcelino dos Santos y Francisco José Tenreiro, el Centro de Estudios Africanos, cuyos fines culturales y políticos estaban dirigidos a la afirmación de la nacionalidad africana. La institución fue prohibida por las autoridades portuguesas en 1955.[4]  Su primer trabajo llamado Quatro Poemas de Agostinho Neto fue publicado en la metrópoli en 1957.

Paralelamente a sus estudios, continuó su formación política y consolidó su visión revolucionaria, independentista y socialista.  En 1955 debido a su poesía revolucionaria y su militancia política fue encarcelado y condenado a prisión. Un año después circuló en los medios intelectuales una petición internacional en apoyo a su liberación. La misma fue acompañada por figuras como: Aragon, Simone de Beauvoir, François Mariac, Jean-paul Sartre y Nicolás Guillén, entre otros. En total fue encarcelado en tres ocasiones.[5] Vale recordar, que en Portugal desde la década del veinte del siglo XX ejercía el poder un gobierno autoritario de inspiración fascista bajo el mando de Oliveira Salazar. Bajo este contexto, Portugal desarrolló una política y defensa militar muy a contrapelo de las voces emancipatorias que con fuerza emergían de sus colonias.

Por otra parte, en algunos de los recientes Estados del África subsahariana, figuras de la literatura serán las que ocupen los cargos de poder durante la construcción de los países. Probablemente, el caso más conocido y emblemático sea el de Leopold Sedar Senghor, defensor de la negritud, quién fuera primer presidente de Senegal (1960-1980). La negritud y el panafricanismo fueron movimientos basados en la “reivindicación y rehabilitación de la cultura negra expoliada desde la trata de negros hasta el colonialismo. Es un discurso no solo de protesta y de combate, sino también de exaltación de la personalidad negra”.[6] Bajo la impronta de estos, las consecuencias de la dominación y el colonialismo fueron temáticas centrales. La literatura lusoafricana desarrolló relaciones estrechas con estos movimientos. Tras las independencias, fueron ganando terreno otras temáticas hacia las problemáticas imperantes o el realismo social.[7]

A partir del análisis de la obra de Neto se han identificado ciertas constantes, tales como: el abordaje de temáticas cotidianas a través de una mirada “no panfletaria”, la presencia de temas como la noche y la oscuridad, simbolizando el “sometimiento y el “subdesarrollo”, la esperanza y la ausencia de “sentimentalismos”, así como una descripción detallada del paisaje africano.[8]  En esta breve reseña se han incluido dos de sus poemas traducidos al español, los cuales forman parte de la versión Sagrada Esperança. En Comboio Africano (El tren africano), el autor utiliza la metáfora del tren para hablar de la penetración foránea en Angola y el resto del continente. O choro de África (El llanto de África) es una poseía que denuncia el sometimiento y el yugo de la esclavitud a la que fue sometido todo el territorio, pero que igualmente se manifiesta esperanzadora.

Publicaciones de A. Neto
Obras Poéticas
1957 Quatro Poemas de Agostinho Neto, Póvoa do Varzim
1961 Poemas, Lisboa, Casa dos Estudantes do Império
1974 Sagrada Esperança, Lisboa, Sá da Costa (incluye poemas de los dos primeros libros)
1982 A Renúncia Impossível, Luanda, INALD (edición póstuma)
Obras Políticas
1974 Quem é o inimigo… qual é o nosso objectivo?
1976 Destruir o velho para construir o novo
1980 Ainda o meu sonho
Fuente: http://www.lusofoniapoetica.com/artigos/angola/agostinho-neto/biografia-agostinho-neto.html

Más arriba se mencionó que la militancia política de Neto fue desarrollada desde muy temprana edad, y que bajo el contexto represivo portugués perdió su libertad en varias ocasiones. En 1955 colaboró con la creación del partido político llamado Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) de orientación marxista, el cual se formalizaría un año después. Bajo la clandestinidad también se fundarían más tarde en Angola, el menos radical Frente Nacional de Liberación de Angola (FNL,1962) y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA,1965). En 1962, Neto sería elegido presidente del MPLA.

Entre 1961 y 1975 sucedió la llamada Guerra de Independencia, en donde los angoleños organizados en estos movimientos y en forma paralela se enfrentaron a las fuerzas portuguesas. Para conservar sus posesiones coloniales, Portugal destinó más de  140000 soldados, lo que representó cerca del 40% del presupuesto estatal.[9] La revolución portuguesa conocida como “revolución de los claveles” fue la que finalmente posibilitó a las colonias independizarse en 1975.

 

El llanto de África

El llanto durante siglos

en sus traidores por la esclavitud de los hombres

en el deseo alimentado entre ambiciones de soplos románticos

en los tambores llanto de África

en las sonrisas llanto de África

en los sarcasmos en el trabajo llanto de África.

 

Siempre el mismo llanto en nuestra alegría inmortal

mi hermano Nguxi y mi amigo Mussunda

en el círculo de las violencias

aun la magia poderosa de la tierra

y de la vida fluyente de las fuentes y de todas las partes y de todas las almas

y de las hemorragias de los ritmos de las heridas de África

hasta en el florecer aromatizado de la selva

hasta en la hoja

en el fruto

en la agilidad de la cebra

en la sequedad del desierto

en la armonía de las corrientes o en el sosiego de los lagos

hasta en la belleza del trabajo creador de los hombres.

 

El llanto de siglos

inventado en la esclavitud

en histerias de dramas negros almas blancas perseguidas

y espíritus infantiles de África

las mentiras llantos verdaderos en sus bocas.

 

El llanto de siglos

donde la violada verdad se consume en el círculo de hierro

en la deshonesta fuerza

sacrificadora de los cuerpos cadavéricos

enemiga de la vida

cerrada en los estrechos cerebros de máquinas de contar

en la violencia

en la violencia

en la violencia.

 

El llanto de África es un síntoma.

 

¡Nosotros tenemos en nuestras manos otras vidas y alegrías

desmentidas por nosotros en los lamentos falsos de sus bocas!

 

Y amor.

Y los ojos secos.

 

Extraído de POETAS AFRICANOS CONTEMPORÁNEOS, org. Fayada Jamis, Virgilio Piñera, Armando Álvarez Bravo, Manuel Cabrera y David Fernándes. (Traductores). Madrid: Biblioteca Jucar, 1975.

 

De este período tan fermental son sus obras políticas: Quem é o inimigo… qual é o nosso objectivo? y Destruir o velho para construir o novo, los cuales reflexionan, entre otros temas, sobre los desafíos ante el nuevo tiempo político del país.

Luego del fin del dominio portugués Angola, viviría el inicio de una guerra civil mucho más cruenta que la lucha por la independencia, debido a la intervención conjunta de Sudáfrica y los EEUU, quienes apoyaron a los movimientos de derecha.[10]  Neto ocupó en 1975 la presidencia de un país dividido y bajo la lucha de poderes, así como de injerencias externas, que bajo una extensa guerra le costó la vida a cientos de miles de angoleños y angoleñas.

Por último, resta reflexionar sobre la vigencia de Agostinho Neto. En este sentido, el escritor angoleño Abreu Praxe, afirmaba:  “Sempre que os jovens se iniciam na arte da escrita uma das referências que procuram é Agostinho Neto, pelo que a sua presença mantém-se actual, presente e respeitada”.[11]  Asimismo, apuntaba sobre los caminos realizados por Neto y como se encargó de dar con su obra “respostas existenciais do seu tempo, desde os processos de luta de libertação dos povos, a emancipação e afirmação das pessoas.”[12] Sus palabras, nos invitan a releer al escritor a través de una mirada actual y crítica, a la luz de las dificultades aún no superadas por las naciones africanas.

[1]    Categoría extraída de los materiales de curso. Bloque III: Literaturas: entre la palabra y la letra impresa , Segunda sesión: Literaturas postcoloniales – Las primeras literaturas de las independencias.

[2]    Ngamba, Monique Nomo “Una visión comparada de las literaturas negroafricanas postcoloniales en lenguas europeas”, Tonos Digitales. Revista electrónica de estudios filológicos, Numero 10, noviembre 2005. http://www.um.es/tonosdigital/znum10/estudios/P-Nomo.htm

[3]    Ibid.

[4]    http://www.agostinhoneto.org/index.php?option=com_content&view=article&id=766&Itemid=230

[5]    http://www.ecured.cu/Agostinho_Neto.

[6]    Ngamba, Monique Nomo op cit.

[7]    ibid

[8]    SOLER, Marc, “Edición de la poesía de Agostinho Neto” en: Tele/expres, 22 de setiembre de 1980, p.17. Disponible en: https://ddd.uab.cat/pub/jag/jagobrcreali/1980/GoyP_0049.pdf

[9]    GARCÍA, Fernando, LORENZO, JOSÉ M., Historia del Mundo Actual. 1945-1995.Memoria del medio siglo, Madrid, Alianza Editorial, 1996, p. 274.

[10]  HOBSBAWM, Eric, Historia del siglo XX, Barcelona, Crítica, 1996, p. 448.

[11] http://www.portalangop.co.ao/angola/pt_pt/noticias/lazer-e-cultura/2011/8/35/Poesia-Agostinho-Neto-mantem-viva-memoria-dos-jovens,78f17797-fa47-4955-9e4e-0c5bd67b6aa0.html

[12]  Ibid.

El Kuduro cala hasta en América Latina

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Laura García

El Kuduro no es sólo un género musical, se trata de un símbolo de modernidad africana por excelencia. Desde el corazón de Angola, desde los barrios de Luanda , el kuduro lleva desde 1990 enviando al mundo sus sonidos, su innovación, su constante evolución y el importante valor musical y cultural que hoy le sitúa a la cabeza de parte de la música electrónica moderna e influenciando a bandas y djs en todos los continentes. En América Latina ya es un boom.

Los Kuduristas, extraído de uno de sus vídeos más recientes.

Los Kuduristas, extraído de uno de sus vídeos más recientes.

La juventud de sus ritmos, de sus productores y de sus bailes se extiende por el mundo, así como los estilos musicales que se dibujaron a partir de él, el Afrohouse y el Ombolo.

Al comenzar el kuduro en los años 90, la temática de sus temas hablaba de esperanza para Angola, del desarrollo de su identidad tras las guerras. Por aquellos años los músicos angoleños (semba tradicional, kizomba , semba –zouk ) estaban captados por los políticos, así que los jóvenes de las clases obreras tomaron el kuduro y comenzaron a hacer una interpretación más dura y más rápida con letras que conectaban con la vida en las musseques (barriadas chabolistas). Su temática es fresca y alegre, habla de las normas y la vida en las musseques, del baile, de la alegría y la danza como recurso social, de la sensualidad, de la sexualidad y sus movimientos.

La juventud, de mano de la tecnología, tomaba el pulso de la regeneración y la modernidad. Y desde entonces el ritmo no cesa. Se trata de un género tan joven que la Primera Conferencia Internacional de Kuduro se produjo en Luanda en 2012.

El estilo y la temática del Kuduro siempre han ido de la mano de su sociedad y a través de él sus productores representan y configuran la identidad social , la cultura y la filosofía angoleñas. La música siempre como modo de expresión artística y cultural. A través de ella los jóvenes de Luanda y del mundo encuentran esperanza, diversión y un medio moderno y tecnológico para expresar su arte.

Un punto fuerte del Kuduro es la colaboración entre artistas, ya que enriquece tanto la música como sus discursos. Los djs y productores colaboran forjando nuevos elementos sonoros y asentando los pilares de este género musical.

El 31 de Octubre se celebraba la Quinta edición del Festival I Love Kuduro en Luanda, que ofreció la actuación de grandes estrellas del Kuduro, desde sus pioneros en los 90, Puto Prata, Puto Lilas, Tony Amado, pasando por bandas que se consagraron en los años 2000, como Os Lambas , Noite e Dia o Maya Zuda. Hasta artistas de una generación algo más joven que mantiene la esencia kudurista, Limas Do Swagg o Madruga Yo Yo.

En otro apartado del Festival se invita a productores incipientes a enviar sus temas para ser seleccionados y así participar como artistas revelación y nuevas promesas. Se trata de un género cuya producción es constante en los estudios improvisados en los musseques, con lo que se produce mucha cantidad de música que circula en cualquier formato ya sea USB , CD´s , pudiendo así, escucharse tanto en una fiesta como un taxi o un autobús.

 

Por su popularidad y frescura, el Kuduro no deja de expandirse, artistas, djs y poductores de todo el mundo se interesan por sus sonidos. Desde el punto de vista del Panafricanismo, el Kuduro es una importante herramienta de unión, tanto dentro como fuera del continente. Arrasa en Brasil y en Latino América incluyéndose en los recopilatorios de hits latinos. Se celebran conciertos multitudinarios en Rio de Janeiro donde se invita a bailar con auténticas estrellas de Angola. Hay grupos de danza Kudurista esparcidos desde América Latina hasta Estados Unidos. Además, también en Portugal, gracias a la diáspora, ha adquirido mucha importancia. Pero sobre todo, los latinos están cada vez más entusiasmados con el Kuduro angoleño, por sus similitudes con el reggaeton o otros géneros salidos de los barrios de chabolas de las ciudades de América Latina.

África se mira en el espejo londinense

*Autor invitado: Fernando J. Sánchez Jaén

El cine “made in África” más reivindicativo ha desembarcado esta semana en Londres para mostrar el talento y el compromiso social de los realizadores africanos. Una programación con casi 60 películas que se pueden ver éstos días en la capital inglesa, dentro del Film Africa, para demostrar que África no es un país, sino un continente de complejidades y realidades diversas.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

En su quinta edición, el festival ha puesto su foco en el 40 aniversario de la independencia de los países africanos, el amor y el cine etíope. Tres grandes leitmotiv que han inspirado historias que han hecho revolvernos en la butaca algunas veces, en otras nos han dejado en shock, y, en la mayoría, nos han hecho que nos emocionemos, sintamos tristes y nos riamos al mismo tiempo.

Un Festival que daba su pistoletazo de salida con el drama del marfileño Philippe Lacôte, Run, en el Central Picture House, en Londres. Una interesante y ácida visión sobre las raíces de la violencia en Costa de Marfil y de décadas de conflicto con algunos momentos dulces para relajar la tensión e inquietud del espectador. Un debut cinematográfico aplaudido en el festival y que llegaba tras alzarse con el Premio del Jurado en FESPACO (Panafrican Film and Television Festival of Ouagadougou), con la credencial de ser la primera película marfileña proyectada en Cannes y con la candidatura para ser elegida como una de las 5 nominadas a “mejor película extranjera” en la la próxima ceremonia de los premios Oscar 2016.

Philippe Lacôte, que fue preguntado sobre sus motivaciones para rodar esta película, explicaba: “Me preguntaba cómo un país de paz puede convertirse en un pueblo de violencia”. Para poder explicarlo, Lacôte utilizó algunos hechos reales ocurridos en su país y pasajes de su infancia, ya que muy pronto entendió que “en Costa de Marfil, tú no dices fuera de casa lo que tu padre dice en casa”.

El martes tuvo su estreno el documental Between rings, la historia de superación, de lucha y de los conflictos internos que la celebridad le acarrean a una boxeadora profesional en Zambia. Para cerrar, una de las películas esperadas de esta muestra de cine africano: Red Leaves, del director etíope Bazi Gete. Una historia tierna y lúcida sobre la pérdida de un ser querido y la aceptación de que se está envejeciendo.

Pero volvió la más candente actualidad gracias a la realizadora angoleña Pocas Pascoal que en su All is well nos contó su visión y su experiencia personal sobre la inmigración angoleña en Portugal. Así, en el Ritzy Picture House de Brixton, el público tuvo la oportunidad de visionar la historia, autobiográfica, de dos hermanas que huyen de la guerra de Angola en 1980 y se exilian en Portugal, sin papeles y siempre anhelando la llegada de sus padres. Un largometraje que nos habla de la madurez, de la pérdida de la inocencia, de la identidad y de las raíces. Y que también, es universal porque pone sobre la mesa el drama de los refugiados, de la terrible soledad que se sufre cuando el país de acogida se percibe como tierra hostil y del amor de dos hermanas que supera cualquier contratiempo.

Pocas Pascoal, que asistió a la proyección, fue preguntada por esa visión triste y dura que muestra sobre Portugal y explicó que “era un lugar para estar, era un lugar de sueños, pero al mismo tiempo, fue una experiencia dura porque en aquellos años la inmigración no se aceptaba igual que ahora”. La otra pregunta obligada a Pascoal fue sobre su actual relación con Angola. “Es una muy complicada relación, porque es el país que amo, pero también, es el país de 30 años en guerra y quienes están en el poder ahora en Angola son los mismo que en 1978”, respondía la realizadora angoleña.

Otra de las notas de actualidad de la jornada le correspondía a Mercy, Mercy: a portrait of true adoption, del danés Katrine Riis Kjær. Un controvertido documental que sigue el proceso de adopción de dos niños desde Etiopía hasta Dinamarca. Otra de la películas más esperadas de esta 5ª edición del Film Africa fue la encargada de cerrar la jornada del martes. El director etíope Yared Zeleke nos presenta, en su largometraje Lamb, una historia de un niño que siente un especial apego por su mejor amigo, un cordero.

La jornada de ayer jueves fue el turno para los cortometrajes. Bajo la etiqueta de “Without Borders: Short from the Diaspora”, pudimos ver seis cortos que trajeron más crítica, y también comedia, al Ritzy Picture House, en Brixton. Desde la crítica política, pasando por la social hasta llegar al mayor de los subrealismos. Cortos que traspasan las fronteras de África como: Save (Eritrea/Mexico/USA), Last Ditch (France), Borders (Morocco/France), The Goat (South África/USA), The Good Son (UK/Nigeria) y Mother Earth (Senegal/France).

Pero de todos, fueron dos historias las que más atrajeron la atención del público. Borders, del realizador Emmet Mulugeta, que nos muestra cómo muchas de las situaciones que se producen en los controles fronterizos son la mayoría de las veces inhumanas. En un tono más cómico, pero a la vez triste, destacó The Good Son, de Tomisin Adepeju, en el que un joven nigeriano tendrá que contarles a sus padres, muy conservadores y tradicionales, un secreto que lleva guardándoles desde años.

Poco a poco va llegando al ocaso esta quinta edición del Film Africa, en la que esta tarde noche, a las 19.00 horas, el público podrá disfrutar otra película muy esperada, un plato fuerte de este festival. La premier en Londres de Price of Love, del realizador etíope Hermon Hailay. Una historia de amor agridulce y extrema en los márgenes de una ciudad en proceso de cambio como es Addis Abeba.

Edson Chagas: desplazamiento, consumismo e identidad

Angola fue protagonista del conflicto bélico más largo de África: una guerra civil, resultado directo del proceso de descolonización del país, que duró 27 años (1975-2002). Al acabar la guerra, Angola experimentó una explosión económica, situándose durante los últimos años a la cabeza de los países con más crecimiento del mundo, gracias en gran parte a sus recursos naturales.

Found not taken

E.Chagas. Serie “Found not taken” (2013), Luanda, Angola

A pesar de que la mayoría de angoleños no se han beneficiado de este boom, desde los últimos años existe una clase media incipiente que ha provocado grandes cambios en los hábitos de consumo de una parte de la población, especialmente en Luanda, considerada una de las ciudades más caras del mundo.

Es en este contexto en el que encontramos al fotógrafo angoleño Edson Chagas, prácticamente desconocido en Occidente hasta 2013, año en el que es galardonado con el León de Oro de la Bienal de Venecia por la obra “Luanda Encyclopedic City”.

Nacido en Luanda en 1977, Chagas abandona su país natal en 1992 para instalarse en Portugal, donde aprende las bases de la fotografía durante tres años. Posteriormente, se muda a Londres y se forma en fotoperiodismo en el London College of Communication y en la Universidad de Newport, Gales. En 2008 decide volver a Angola, sin embargo, con la guerra civil ya terminada hace 6 años, se encuentra una Luanda muy distinta a la de su adolescencia.

Es entorno a su biografía donde podemos encontrar las tres ideas principales de su obra: por una parte, la idea de desplazamiento -“me he mudado tantas veces que aún hoy sigo preguntándome dónde está mi hogar. Cuando volví a Angola, encontré la casa de mi madre completamente igual, pero todo lo demás a su alrededor había cambiado” -. Por otra, los cambios en los hábitos de consumo, afirmando que durante su adolescencia en Luanda la gente solía reutilizarlo todo y, después de 16 años de ausencia, se encontró con una economía creciente en la que los objetos se convertían en desechos rápidamente. En última instancia, encontramos la identidad, tema que se yuxtapone a los dos anteriores en gran parte de su obra.

Estas ideas están presentes en su serie fotográfica “Found not taken”, en la que el artista colecta objetos abandonados en la calle y los desplaza para fotografiarlos, con el objetivo de asociarlos a un entorno que él considera más idóneo, dándoles una nueva identidad. Este proyecto le ha seguido en sus desplazamientos: empezó en las calles de Londres, siguió con las de Newport y finalmente, las de Luanda, que fueron las que protagonizaron su obra en la Bienal de Venecia 2013. La serie, que continúa abierta según los movimientos del artista, muestra su apego por la temática del consumo que deja stock rechazado, abandonado, y la de los desplazamientos: moviendo los objetos de un lugar a otro para crear nuevas relaciones entre ellos y su entorno, emerge también la cuestión de las raíces y las migraciones, del espacio urbano y las identidades.

Posteriormente y ya asentado en Angola, el artista realiza la serie “Oikonomos” (2011), en la que aparecen personas fotografiadas con camisa blanca y distintas bolsas puestas en la cabeza tapándoles el rostro. A partir de bolsas africanas, americanas o chinas, Chagas utiliza la fotografía para analizar la vida cuotidiana relacionada con el consumismo y los cambios como consecuencia de la globalización. El hecho de que todas las personas vistan igual y sólo se les distingan por el tipo de bolsa que les cubre el rostro –precisamente el rostro, forma de identificación primera de cada uno-, parece querer cuestionarnos sobre cómo nuestros patrones de consumo definen cada vez más y con más fuerza nuestra identidad.

El mismo estilo, aunque con un significado distinto, es el protagonista de su serie más reciente “Tipo passe” (Fotos de pasaporte – 2014). Se trata de una serie de 12 retratos tipo pasaporte de personas vestidas con traje o camisa en las que, una vez más, su rostro queda oculto, pero esta vez por distintas máscaras tradicionales africanas. Por un lado, la ropa hace referencia al tipo de traje que llevan los angoleños cuando se hacen fotografías de pasaporte: según las autoridades, representan al país en el exterior y deben dar una buena imagen. Por otro lado, de las máscaras vuelve a emerger el tema de la identidad, pero esta vez como reivindicación de diversidad: “Quería tratar el multiculturalismo. Cuando la gente habla de África lo hace como si fuera sólo un país, pero es un continente.

De este modo, Edson Chagas nos invita a cuestionarnos sobre estas tres ideas desde un continente marcado por la diáspora –desplazamiento-, y con una historia reciente en la que la identidad ha tenido siempre una gran importancia: ayer fue el colonialismo quien la menospreció y hoy es el consumismo de masas quien la pone en cuestión.

Bibliografía

José Eduardo Agualusa: “Espero que mis libros puedan servir como plataforma para debates”

Aula Wiriko

 

 

 

Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Sofía Fonseca

José Eduardo Agualusa. Fuente: Web del autor

José Eduardo Agualusa. Fuente: Web del autor

José Eduardo Agualusa es un hombre del mundo, un africano del mundo (muy) enamorado de la vida. Nacido en Angola (Huambo, 1960) vive a caballo entre Lisboa, Rio de Janeiro y Luanda. Como periodista, colabora con medios portugueses y angoleños escribiendo crónicas y artículos de opinión, y realiza el programa de radio A Hora das Cigarras, en RDP África, sobre música y poesía africana. Como editor, es co-fundador de la editorial brasileña Língua Geral, dedicada a autores de lengua portuguesa. Como escritor, tiene más de 30 obras entre novelas, cuentos, poesía, teatro y libros infantiles. Su obra ha sido traducida a 25 idiomas y en 2007, se convirtió en el primer autor africano en recibir el Prémio Independiente de  Ficción Extrangera, del diario británico The Independent. Su libro O Vendedor de Passados será llevado al cine, dirigido por el director brasileño Lula Buarque de Holanda. En junio publicó su última novela: A Rainha Ginga. E de como os africanos inventaram o mundo.

Pregunta: Agualusa, tu obra es como tú, una obra del mundo, muy viajada. Tienes libros que se desarrollan en Angola, como Estação das Chuvas (1996) o la Teoria Geral do Esquecimento (2012), en Brasil, O Ano em que Zumbi tomou o Rio (2002), en Goa, Um estranho em Goa (2000), y un libro en viaje que podría considerarse un road book, As mulheres do meu pai (2007) que cruza varios países africanos. ¿Cómo te influye ese nomadismo en el momento de crear un libro?

José Eduardo Agualusa: Para mi viajar es conocer personas. Es descubrir lugares e historias. Por consiguiente, ese movimiento me ayuda en el proceso de escritura. Diría que es fundamental. Yo escribo porque me muevo.

En una entrevista de 2009, decías que O Barroco Tropical (2009) es un libro sobre el miedo, sobre dictaduras. ¿Consideras importante tratar temáticas político-sociales en tu obra? ¿El escritor tiene la “responsabilidad” de dar voz a quien no la tiene?

Sí, es cierto. Escribir implica una reflexión y compartir esas reflexiones. En países como Angola, no democratizados, y en los que la mayoría de la población no tiene forma de hacer oír su voz, compartir las inquietudes es aun más urgente. Espero que mis libros puedan servir como plataforma para debates. Para mí la democracia pasa por el debate, por el libre intercambio de ideas, por la noción de que de la confrontación entre varias ideas diferentes suelen surgir ideas mejores.

Has creado personajes fascinantes, tanto que hay quien asegura que los ha visto y estado con ellos, como el caso de la poeta Lídia do Carmo Ferreira da Estacão das Chuvas. También tienes seres extraordinarios como el geco de O Vendedor de Passados (2004), otras aterrorizadas como Lundo, en la Teoria Geral do Esquecimento (2012) y míticas como la Reina Ginga. ¿Nos puedes contar cómo creas tus personajes? ¿Es cierto que a veces te surgen en sueños?

Sí, algunos me surgen en sueños. Soñé por ejemplo, con el protagonista de O Vendedor de Passados, un hombre que vende pasados, historias de vida, a la nueva burguesía angoleña. Otros pueden surgir de páginas de la Historia, como es el caso de la Reina Ginga, una figura extraordinaria, sobre la cual existe muchísima información. Otras veces surgen de alguna noticia que leí, o de un comentario que escuché, o de los rincones de la memoria. Muchas no sé como surgen. Apenas lo hacen, como pasó con Ludo, esa mujer que se empareda por puro terror a convivir con personas de otra raza.

En tu obra es habitual el constante juego entre la realidad y la ficción, la yuxtaposición de los dos planos. Un momento de lo más fascinante es cuando en tu libro As mulheres do meu pai (2007), la realidad y la ficción se cruzan mirándose por la ventana del tren. ¿Cómo se te ocurrió esa idea?

Sí, esa es mi escena preferida. Decidí incluir la realidad, fluyendo paralelamente a la ficción, después de que Karen [Boswall] me contara su historia. Una historia mayor que la ficción. Por otro lado, me interesaba mostrar cómo la ficción se construye partiendo de la realidad, y al mismo tiempo, cómo alimenta la propia realidad. Creo que ese juego está presente en todos mis libros.

El libro O Vendedor de Passados, será llevado al cine el 2014 . ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué se siente al ver “materializado” uno de tus libros y que tus personajes cobren vida?

La película está lista, la vi hace unos días en Río de Janeiro. La vi con cierta distancia, como vería cualquier otra película, porque no es mi película, es sencillamente una película que parte de una idea mía. Me gustó mucho. Lázaro Ramos, que hace de vendedor de pasados, está extraordinario. Algunos amigos me dicen que podría ser la base de una buena serie, y creo que es cierto, pues cada cliente podría ser un capitulo. Aquello es inagotable. Hay mil razones diferentes para que alguien quiera reconstruir su pasado.

Rainha Ginga, tu último libro, trata sobre una mujer fascinante, personaje mítico del imaginario africano. ¿Cómo surge este libro? ¿Al ser un romance histórico, te llevó más tiempo el proceso creativo?

Siempre he querido escribir este libro. Por eso, en cierto modo, puedo decir que he dedicado la vida entera a escribirlo. No hubiera podido hacerlo sin la confianza y la técnica que fui ganando con los libros anteriores. Era un desafío difícil: adaptar a nuestros días la vida increíble de una mujer guerrera, que subvirtió todas las convenciones de su época y de su cultura y que todavía hoy inquieta y perturba. A tal punto que una película angoleña reciente, que la tiene como personaje central, ignora deliberadamente algunos de los aspectos más interesantes de su biografía como el hecho de haber mantenido durante años un harén de más de cincuenta hombres, a los que vestía y trataba como si fueran mujeres. Eso en la Angola de nuestros días es algo imposible de aceptar por el machismo dominante.

La literatura africana en lengua portuguesa es, en términos generales, menos conocida que la   literatura africana francófona y anglófona. ¿A qué crees que se debe? ¿A la falta de políticas culturales y apoyo a los escritores? ¿Crees que se deberían realizar más festivales o encuentros de escritores africanos?

No lo sé, pero pienso que hay algunos escritores africanos de lengua portuguesa con una carrera internacional muy solida. El caso más evidente es Mia Couto. Es cierto que alguien que escriba en inglés tiene alguna ventaja inicial, pero a partir de cierta altura es irrelevante. Para eso existen los traductores.

En el panorama actual de las letras africanas lusófonas ¿a quién consideras que no podemos dejar de leer?

Mia Couto, Rui Duarte de Carvalho y Ana Paula Tavares. En Cabo Verde hay un poeta interesante, José Luís Tavares. Tengo esperanza que en los próximos años surjan nuevas voces. Son territorios llenos de historias, esperando que alguien las cuente.

Finalmente, ¿hay un nuevo proyecto a camino? ¿Una novela?

Sí he empezado a escribir una nueva novela, pero aún es muy pronto para hablar de ello. Todavía no sé qué forma tomará.

 

Cine lusófono en África (I): breve repaso de una lucha por la imagen

Imagen de la película "El gran Kilapi”, del realizador angolano Zezé Gamboa.

Imagen de la película “El gran Kilapi”, del realizador angolano Zezé Gamboa.

No tuvo la sensación de despertar sino de estallar frente a la gran pantalla. La independencia de los países bajo ocupación portuguesa en África (Angola, Mozambique, Guinea-Bissau y Cabo Verde) llegó tarde y su cine podría compararse en algunos aspectos al que tuvo lugar en Argelia durante la guerra de liberación iniciada por los nacionalistas argelinos en contra del opresor y colonizador francés. La lucha en la lusofonía africana por romper las cadenas del imperialismo permitió descubrir el cine como un arma al servicio de la revolución. Un cine nacido de la guerra y en guerra. Todo lo que había que hacer era grabar…

La Revolución de los Claveles (1974) tuvo una repercusión inmediata en el África de habla portuguesa: un brillo duro de aspecto esperanzador. Por un lado, el desmantelamiento de las estructuras socioeconómicas y administrativas y, por otro, el cambio en las relaciones desiguales y viciadas entre blancos y negros, lo que provocó la necesidad de ofrecer una nueva imagen de sí mismos. Especialmente en Angola y Mozambique esta conciencia de recolonizar las imágenes se hizo más evidente. Los dos países, sin tregua alguna y con un futuro infinito, utilizaron el documental, como ya emplearan los propios militares portugueses en los años 50, para mostrar a las nuevas naciones un espejo donde mirarse.

En Mozambique, por ejemplo, el gobierno de Samoral Machel se esforzó especialmente en crear el Instituto Nacional de Cine (INC), que se convertiría en el instrumento de actuación para la eliminación total de cualquier atisbo del colonialismo y para educar, movilizar y organizar a los mozambiqueños. Según sus propias palabras: “Ponemos la formación, la educación y la cultura principalmente al servicio de las grandes masas oprimidas y humilladas por el sistema de explotación colonial y capitalista. La sangre de nuestro pueblo no fue derramada sólo para liberar nuestra tierra de su dominio por parte de extranjeros, sino también para volver a conquistar una personalidad de Mozambique, para crear una nueva mentalidad, una nueva sociedad”[1]. El segundo acto de Machel sería la proyección diaria del programa de 10 minutos Kuxa Kanema que literalmente significa “el nacimiento del cine”, y que serviría para tomar la fotografía de la gente y devolvérsela al pueblo.

Se podría resumir en tres grandes etapas la aparición del cine en los países de habla portuguesa en África. En un primer momento el cine nacional no existía como tal aunque había varias iniciativas de pequeñas salas de exhibición propiedad de alguna familia adinerada de Cabo Verde. Estas películas eran en su mayoría producciones realizadas bajo el sello de Hollywood y también representaciones de operetas de los teatros franceses e italianos.

El segundo momento se enmarca durante el período de las independencias y la búsqueda usurpada de la unidad nacional, donde los líderes de la lucha anti-colonial, como Agostinho Neto o Samora Machel, favorecieron la construcción de la imagen con el fin de construir una nueva sociedad. El documental y el reportaje fueron las principales herramientas para crear esta conciencia. En este sentido, el teatro socialista produjo mensajes con fines educativos precisamente, uno de los pilares que subrayara el senegalés Ousmane Sembène en la década de los sesenta: “¿Por qué el realizador debe desempeñar semejante papel? Porque, como muchos artistas, es quizás más sensible que otras personas. Los artistas conocen la magia de las palabras, de los sonidos, de los colores, y utilizan estos elementos para ilustrar lo que los demás piensan y sienten. El realizador no debe vivir recluido en su torre de marfil; tiene una función concreta que desempeñar”[2].

Es interesante destacar en esta etapa el proyecto en el que participó el francés Jean-Luc Godard en Mozambique junto a Ruy Guerra y Jean Rouch porque revela la posibilidad de crear una conciencia a través de la exposición a una imagen fija. Sin embargo, las producciones de películas se irán desvaneciendo gradualmente y las salas de cine quedándose vacías.

La tercera etapa está, sin duda, unida a la anterior. La independencia había llegado en un momento en el que los gustos de las audiencias estaban modelados a los esquemas occidentales, el proceso de la distribución monopolizado en unas pocas manos y en la década de los 2000 el apoyo estatal se había difuminado. Este panorama motivó a los realizadores a buscar apoyo en países de habla portuguesa como Brasil y en coproducciones de ámbito internacional. Es ahora, la sociedad civil, la que lidera la defensa del arte y son los propios profesionales, especialmente las nuevas generaciones, los que crean redes de colaboración nacionales o regionales, organizan seminarios de formación y establecen sus propios festivales.

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[1] S. MACHEL, Declaramos Guerra ao Inimigo interno, Maputo, INLD, 1980 : 23.

[2] Françoise Pfaff. “Ousmane Sembène, el clásico de los clásicos”. África negra rueda. Nosferatu, Donostia Kultura, abril 1999, p.59.

Las raíces negras del tango

“Trataré de hablar de la música más blanca del continente americano que a pesar de todo tiene en sus orígenes algo de africanidad a través de sus raíces”. Y no sólo hablar, sino provocar el síncope intelectual a todo el que asocia por ordenamiento cuasi natural el baile del tango y la pampa. Sería como si de repente algún estudio académico pusiera en alza que Mafalda fuera en realidad una producción originaria de la Rusia zarista pero que con el frío estepario, Quino la hizo famosa al cambiarla de latitud. Pero así es. Con esta frase comienza el documental Tango negro. Las raíces africanas del tango (2013), del director angoleño Dom Pedro. Como adelantando el desenlace. Despejando la incógnita. Una historia que gracias al morbo de destronar a la autenticidad y creación blanca del baile por excelencia en Uruguay y Argentina mantiene al espectador con la intriga entre sonidos porteños durante una hora y media.

Efectivamente, no han pasado ni 20 segundos del documental y una voz áspera y acompasada al piano que interpreta acordes trasnochados pone los puntos sobre las íes: la africanidad del tango es una realidad y la censura política y la desmemoria histórica en Argentina han realizado toda una labor de invisibilización certera (cosa diferente a lo ocurrido en el país vecino, Uruguay). La voz es la del reconocido músico argentino Juan Carlos Cáceres, protagonista de la cinta y que sirve de hilo conductor junto a otras figuras como las del musicólogo Don Fadel.

El trabajo de Dom Pedro camina con firmeza buscando precisamente las raíces históricas de una música híbrida, el tango, que se creó a finales del s.XIX con la mezcla de varias poblaciones que se dieron cita entre Argentina y Uruguay y de sonidos como el candombe, la milonga y las habaneras. Como afirmó Borges el tango tiene varios componentes: el puerto (la orilla, el mar), la diversidad cultural (españoles, italianos, libios, etc.) y el negro. El viaje es de ida y vuelta. Así, la primera parte del documental se centra en París, Francia, país de acogida de Cáceres, para adentrarse después en el continente latinoamericano.

Imagen de un momento de la grabación en Uruguay. Foto cedida por Dom Pedro.

Imagen de un momento de la grabación en Uruguay. Foto cedida por Dom Pedro.

Pero ¿por qué has realizado este documental Dom Pedro? “Porque este documental traduce mi visión del mundo. Es un trabajo que tiene como finalidad contribuir al conocimiento del mundo para facilitar la instauración de la paz entre los pueblos. Principalmente, porque para mi es importante que el diálogo entre los pueblos esté siempre de actualidad y en permanente afinidad de vivir en un mundo sin violencia. Es por este motivo que quería celebrar el Universalismo. Espero que mi obra ayude a traducir realmente esta filosofía”, explica.

Para este documental, el director angoleño no sólo ha realizado un trabajo de investigación a fondo sobre la base histórica de este ritmo, sino también, una historiografía sobre los negros que llegaron a América Latina como esclavos durante la época del comercio triangular motivada para favorecer el crecimiento económico en Europa. Los debates que se originan en la película sobre la contribución de los negros en Argentina y Uruguay resaltan que “es una historia ignorada o deliberadamente ignorada por los historiadores. Se ha pensado durante mucho tiempo que nunca hubo negros en ambos países, y que los que conforman la actual población son parte de una inmigración de carácter económico”. Pero con Tango negro. Las raíces africanas del tango, se demuestra todo lo contrario. Los esclavos desembarcaron y se asentaron en las orillas del Río de Plata y con instrumentos tradicionales como el tambor con el que crearon un estilo que se alió con los ritmos de muchas personas, en su mayoría provenientes de Europa. Quizás uno de los momentos más impactantes es cuando el director localiza a comunidades negras en regiones del interior de Argentina que mantienen las tradiciones de sus antepasados y que reivindican un espacio en la sociedad.

Fútbol, mate, tango y negros: historia africana de Argentina

¿Cuál es tu relación con el tango? “Realmente nunca he tenido ninguna relación con el tango hasta el día en que recibí la idea de hacer una película sobre el tema. Mi relación con esta expresión artística comenzó durante la escritura de la película y descubrí un mundo más que complejo: la forma de vivir, de caminar, de bailar y, finalmente, en la visión del mundo de la gente de Río de Plata. Quizás, más en particular, he aprendido sobre el punto de vista oficial de los argentinos. Mi encuentro con el grandísimo Juan Carlos Cáceres me facilitó entender muchas cosas de este país y de sus habitantes. A partir de entonces, una relación especial nació, sobre todo cuando participé para compartir la verdadera historia de esta música y su danza”, subraya Dom Pedro.

Pero no sólo del tago se habla. También de otros sonidos que nacieron sobre el s. XVI y que vienen de África como la cumbia, un baile del vientre, una danza entre un hombre y una mujer en el que ambos cuerpos tienen que bailar pegados. Una danza para amantes, un ritual erótico, de fertilidad. Pero volviendo al tango… ¿Qué significa esta palabra? Con esta explicación cargada de poesía, explica el etnomusicólogo Don Fadel los orígenes lingüísticos y antropológicos de esta música que emana del alma. “En la familia lingüística bantú tango hace referencia al sol, al tiempo y al espacio”.

Y las preguntas continúan. ¿Cuál fue el proceso mediante el cual cualquier vestigio cultural de la africanidad en Argentina fue eliminado? En el documental se explica que durante el mandato controvertido de Juan Manuel de Rosas entre los períodos 1829-1832 y 1835-1852 la población negra en Buenos Aires alcanzó alrededor de un 30% de la población local. El propio de Rosas acudía con regularidad con su familia a los candombes negros, una de las escasas formas culturales y de comunicación que les fueron permitidas a los africanos esclavizados que desembarcaban en tierra gaucha. “De alguna forma se convirtió en un elemento de control por parte del gobierno para soslayar la condición de esclavos”. De forma que la comida y el idioma prácticamente no sobrevivieron, pero sí su música.

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Los cálculos son aproximados pero se estima que unos 12 millones de africanos llegaron a América Latina y los angoleños y congoleños (pertenecientes a la familia étnica y lingüística Bantú) fueron los grupos mayoritarios en Chile, Perú, Uruguay y Argentina. Como angoleño, Dom Pedro ¿cuál es la percepción de la africanidad del tango?En general, nadie o muy poca gente sabían de la africanidad del tango. Así que todo lo que tenemos que pensar es que hubo y siempre ha habido elementos culturales de África en la fundación de esta música y su danza. Y ahora, gracias a la película, ¡hay muchos africanos que están decubriendo la existencia de las raíces africanas en el tango argentino! Y, al mismo tiempo, el mundo aprenderá sobre la existencia de los africanos negros argentinos en Argentina, entre otras cosas. Por encima de todo, es importante saber ¡que existen comunidades negras en países de América! Es una historia que le debemos al mundo. Y la película muestra la existencia y la presencia de de los negros en paísesblancos’

Para terminar Dom Pedro, por cerrar el círculo. ¿Se baila el tango en Angola? Hay angoleños que conocen el baile llamado ‘tango’, pero no del todo. Lo que sería bueno saber es que en Angola tenemos una expresión de la danza local llamada Kinzomba o “Kinzombaque se enseña en todo el mundo. Y el Kizomba» en Europa o en muchos países se le conoce como el nuevo “African tango“. Así que hay una diferencia de significado entre las dos palabras, entre los dos términos. El Kizombanos recordaría al tango argentino”.

El documental realizado con el apoyo de la Unesco en la línea del proyecto “La ruta de la esclavitud: resistencia, libertad, herencia” y producido por la empresa francesa AMA Producciones y el apoyo del canal francés TV5 Monde permite, sin duda, arrojar luz sobre el aporte de las culturas africanas en la creación de esta música y contribuye a darle a ese patrimonio cultural inmaterial de la humanidad que es el tango, toda su dimensión plural. Así se expresa en una de las músicas compuestos por Cáceres que componen la banda sonora de este trabajo: “Tango negro, tango negro/ Te fuiste sin avisar/ Los gringos fueron cambiando tu manera de bailar”.

 

Frazão: “Luanda es para mí lo que Nueva York para Woody Allen”

Aline Frazao. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Aline Frazão. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Aline Frazão es una joven cantante y compositora angoleña afincada en Barcelona. Fascinada por el Jazz, la Bossa Nova, la música caboverdiana, la música popular angoleña y el Fado, decidió combinar sus estudios de comunicación con una pasión que le viene de muy temprana edad: la música. Con tan solo dieciocho años dejó su Luanda natal para empezar la universidad en Lisboa, y desde entonces, ha vivido en Santiago de Compostela y Madrid. Ahora, desde Barcelona, Aline prepara el lanzamiento de su último trabajo en España, a pocos meses de su gira brasileña. Decidida a que su música de sonoridades atlánticas nos embriague a todos, y dejando entrever las múltiples influencias de su ir y venir biográfico, nos ha dejado conocerla un poco mejor y hasta nos ha querido regalar una canción.

¿Qué escucha Aline Frazão?

¡Hay tantos nombres! Me encanta el Jazz. Sigo escuchando muchísima música de Brasil, aunque me alejo un poco de ella y me acerco cada vez más de nuevo a África. Me encantan voces como las de la caboverdiana Mayra Andrade. Me identifico mucho con los sonidos sudafricanos más reivindicativos. Músicos angoleños como Paulo Flores, Rui Mingas o Filipe Mukenga.

¿Cómo empezaste con la música?

Empecé a cantar música de Angola, Cabo Verde y Brasil sobre todo cuando solo tenía nueve años. Más tarde me aficioné a una guitarra española que mi padre tenía por casa. Buscaba canciones de Bossa Nova por Youtube, sacaba los acordes e intentaba tocar de esa forma. A los quince años un amigo mío me regaló un recopilatorio de Jazz de Ella Fitzgerald y flipé completamente. En ese momento ya era casi una experta en música popular brasileña: Tom Jobim, Joao Gilberto, Caetano Veloso… Todo eso se convirtió en un lenguaje muy mío y empecé a escribir canciones. Pero he sido una autodidacta desde el principio y no he desarrollado una técnica depurada. De hecho, me he inventado mis propias comodidades y posiciones, y muchas veces ni siquiera sé los nombres de los acordes. Mi teclista es el que se encarga de traducir los nombres de los acordes al resto de los músicos. ¡Suerte que es muy amigo mío! (ríe). Me parece que de esta forma me expreso de una forma más libre, no estoy determinada por la teoría…

¿Cuándo decides que tus composiciones son suficientemente maduras como para dejar que los demás disfruten de ellas? ¿Y como llegas a profesionalizarte? 

Fue mucho más tarde… Primero quise ser ingeniera civil, para reconstruir Angola después de la guerra civil, que terminó en 2002. Siempre fui consciente que yo tenía más oportunidades que otra gente en mi país, y siempre seguí mi propia regla: a más posibilidad, más responsabilidad. Pero como también me gustaba mucho todo el tema de la argumentación y la comunicación verbal, decidí ser periodista. Bueno, en esto mi padre no estuvo muy de acuerdo. ¡Imagínate como está la libertad de expresión en Angola! Es un país muy bloqueado democráticamente, por decirlo de una manera suave.

¿Cómo afectó la guerra de Angola a tu vida?

Enormemente. Yo nací en  1988 y la guerra no terminó hasta 2002. Siempre viví en Luanda, y las capitales siempre han estado más protegidas. Pero en el 92, el año que nació mi hermana, la guerra llegó a la capital. Yo era muy pequeña aunque las consecuencias de la guerra estuvieron siempre ahí. Convives con los niños de la calle, que se han quedado sin padres. Con las personas mutiladas por la guerra. La pobreza extrema. Las noticias. La radio. La tensión de tus padres. El miedo. Aunque creo que he sido una privilegiada. Mis padres tenían un poco más de dinero, pero mi educación siempre me hizo mirar hacia fuera. Supongo que por eso, siempre he mantenido una voz crítica. Aunque es una cosa muy angoleña. La cantante Sara Tavares, que es muy amiga mía, siempre dice que los angoleños somos unos pesados por qué siempre estamos hablando de política. Así que sí, todo esto es parte de mí. Y creo que de toda mi generación, tenemos una carga histórica que tomamos muy en serio.

Aline Frazao. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Aline Frazão. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Cuéntanos cómo ha evolucionado tu carrera y tus ires y venires geográficos.

Al acabar la carrera en Portugal, vine a Barcelona y me cambió la vida. Aquí hay un montón de vida asociativa, de proyectos vecinales… Me involucré en muchísimos proyectos y cambié mi perspectiva de vida. Así que al llegar a Madrid, ya llegué con otro espíritu. Allí fue donde empecé a tocar más por pequeños clubes y bares de barrios como Lavapiés. Conocí a Uxía, la cantante gallega y directora artística del festival dedicado a la lusofonía Cantos Na Maré, y me invitaron, ni más ni menos que ir a representar a Angola. Y, ¿quién representaba a los otros países? Estaba el increíble Lenine de Brasil, y el fadista portugués António Zambujo. Por entonces, yo ni siquiera tenía agencia ni nada, así que estaba literalmente flipando con la oportunidad. Y que Lenine te diga, por las calles de Santiago, que tienes que grabar tus cosas y que tu música es bonita… Te hace plantearte que las cosas pueden funcionar. Ese fue el momento en que decidí que iba a dedicarme a esto profesionalmente.

¿En qué año fue esto? 

Fue en diciembre de 2010.

Vaya, es muy reciente. 

Sí. Pero desde entonces han pasado muchas cosas. Me fui a Argentina. Me afinqué en Santiago. Y entre Santiago y Lisboa escribí Clave Bantú (2011).

Es cierto que la idea para Clave Bantú la coges del programa homónimo de Trópico Utópico de Radio 3, de Rodolfo Poveda

Y tanto. Yo escuchaba mucho Radio 3. Adoro el programa cuando los elefantes sueñan con la música de Carlos Galileo y Trópico Utópico. Y un día un amigo me dijo que Rodolfo había hecho un programa dedicado a la música de Angola y del Congo. Me pareció curioso porque normalmente aquí se escucha más música del África Occidental. Y me encantó, me vino una saudade tan grande del Soukous y las cadencias del Semba… Empecé a darme cuenta de que los ritmos brasileños que a mi me fascinaban eran justamente los que venían de la raíz Bantú. Y no tanto los Yoruba. Vi tan claro que me identificaba con lo Bantú y que el concepto sintetizaba lo que yo era, que decidí hacer un homenaje a toda esa cultura del baile, el cuerpo, de un tiempo más pausado…

Dices que tienes mucha influencia del mundo luso pero no mencionas en ningún caso Mozambique. Parece como que Mozambique no llama mucho a los angoleños, ¿no? ¿Porque crees que esto pasa? 

Es el océano. El Atlántico nos tiene mucho más ligados con otros países. En la literatura si que se dialoga un poco más: el mozambiqueño Mia Couto con el angoleño Pepetela, por ejemplo. Pero en música conozco a poquísima gente de Mozambique, como Stewart Sukuma. Sin embargo, en Mozambique si se escucha más música angoleña.

¿Qué te perece este boom del Kuduro angoleño que se escucha en prácticamente todo el continente y que ha roto barreras también fuera de él? 

Me parece una manifestación muy auténtica de lo que son las ciudades africanas contemporáneas. Me gusta. Representa el caos, la locura, la explosión de ciudades como Luanda. Pero me parece exagerado que se haga una reducción y que se relacione Angola solamente con el Kuduro. Yo de pequeña bailaba Kuduro, es parte de mi cultura. Pero obviamente, mi cultura angoleña no es solo esto.

Aline Frazao. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Aline Frazão. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

¿Cómo ves la industria musical angoleña actual? 

Es complicado. Como siempre, hay dos mundos: el comercial, con más dinero y criterios comerciales; y los mercados más alternativos, que cada vez van teniendo públicos más grandes. Tampoco puedo hacer un análisis de todo el país, sería pretencioso. Pero en Luanda sí que hace falta construir una estructura que proteja y oriente a los artistas, que los ayude a profesionalizarse. Que ayude a que los propios angoleños aprendan a apreciar y escuchar el talento de los músicos de Angola. Aunque es un momento creativo muy positivo para el país. Cada vez hay más gente volviendo para Luanda sobre todo, y eso crea más dinamismo en la cultura.

¿Crees que tu generación puede jugar un rol decisivo en la creación de nuevas dinámicas en el sector creativo y crear unas condiciones laborales más dignas para los artistas? 

No solo puede sino que debe. Es nuestra obligación. Además, los que estamos fuera, tenemos una responsabilidad extra. Aunque es complicado. Angola es la tercera potencia económica de África, pero es un embuste. No hay muchas perspectivas para los que no están alineados con la ideología del régimen. Y las estadísticas no son realistas con la situación de la mayoría de la población. Creo que los que tenemos la posibilidad de montar una estructura, debemos abrirla y compartirla, no solo en Luanda sino en todo el país para que se conozca en otras partes del mundo, lo que hay en Angola. Sí… Nuestra generación tiene muchas ganas de hacer cosas. Personalmente, siento que tengo una responsabilidad en este sentido.

¿Sientes que tu música representa a Angola? 

Hace tres años te hubiera dicho que sí; de cabeza (ríe). “Yo como angoleña… Blablabla”. Pero la identidad es algo que va cambiando. Por ejemplo ahora estoy enganchada al americano Nick Drake. Me quiero comprar una guitarra eléctrica. No sé si es el indie barcelonés que me está haciendo volver una hipster… ¡Es broma!

Vaya, que no te gustan los esencialismos… 

Cada vez menos. Es que es muy complicado hablar de identidad. Decir ‘Angola’ se queda muy grande para mi boca. Solo diciendo ‘Luanda’, ya es demasiado. Voy y vengo de Luanda, escribo para el periódico angoleño Rede Angola y estoy muy conectada con la realidad de allí. Participo ahí y estoy comprometida, pero la identidad angoleña se sigue construyendo, y yo tengo muchas identidades, no solo la nacional. Aunque la música tradicional de raíz, la literatura angoleña… Me mueven. Hablo mucho de Angola en mis canciones, pero no me considero ni puedo considerarme una embajadora de nada. Pero lo que te puedo decir es que Luanda es para mí, lo que Nueva York para Woody Allen. Está en todo lo que hago.

¿Has podido presentar ahí tus discos? ¿En qué otros lugares? 

Por supuesto.Ya habíamos presentado el primer disco en el Festival de Jazz de Luanda, y hemos tocado en diferentes clubes de Luanda. Pero también presentamos el disco en Portugal. En el Festival de Sines, tuve la oportunidad de tocar junto a Silvia Pérez Cruz, y me cambió la vida. ¡En la primera canción ya estaba llorando! ¡Me encanta! También estuvimos en diferentes clubes de Jazz de Portugal. De hecho, es ahí donde tengo más público y donde he tocado más. En Bélgica. En Alemania. En Austria. Y ahora vamos a ir a tocar a otros dos festivales alemanes y, en noviembre, si todo va bien, tocaremos en Brasil.

¡Qué suerte! ¿Qué esperas de Brasil?

Pues… No sé si debo esperar algo. Ya he estado ahí, tengo familia en Río. ¡Brasil tiene tantísimo talento! Además, son muy endogámicos. Pero creo que le debo algo a Brasil.

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¿Y te vas a llevar a tus músicos de gira?

Claro. Los músicos que me acompañan son los mismos que grabaron conmigo Movimento, y están afincados en Lisboa. El teclista y guitarrista portugués Marco Pombinho; Marcos Alves, que también es batería del caboverdiano Tcheka, y el italiano Francesco Valente, de Terrakota. Son buenísimos.

Pero vas a volver a Barcelona, ¿no? ¿Qué te trajo a la capital catalana?

Claro que vuelvo. Me encanta Barcelona. Vine aquí un poco a auto-recluirme. Buscaba un sitio donde estar tranquila, y como aquí tengo muchos amigos, vine a por el calor de esa otra familia. He estado un tiempo relajada y ahora estamos empezando a preparar la presentación de mi último disco (Movimento, 2013), que con suerte será para el próximo otoño. Me apetece muchísimo, porque el disco no se ha podido presentar aún en España. Así que sí, tengo muchas ganas de arrancar aquí. De hecho, antes de venir aquí estudié catalán en la universidad de Lisboa. Jamás en mi vida estudié castellano. Pero aquí, la gente se da cuenta que eres extranjera y te habla directamente en castellano. Me da mucha rabia porque al final acabo sin poderlo practicar. Pero me encanta vivir aquí.

Vas a interpretarnos el single de tu último álbum, “Tanto”. Cuéntanos de qué va. 

El single de mi último álbum salió de una actuación que hicimos en Bélgica. Fue en la ciudad de Ghent. Me impactó muchísimo la pulcritud de esa ciudad. Todo en su sitio. Jamás había visto tanto orden. Contrastaba mucho con Luanda, y en el videoclip, de hecho, quise reflejar los contrastes de Luanda.

Escribir desde el humor o leer la vida desde la risa, el doble impulso de la vis cómica africana

Imagen del Día de la Risa. Fuente: www.nazret.com

Imagen del Día nacional de la Risa. Fuente: www.nazret.com

En Etiopía, en el mes de octubre, celebran el “Día nacional de la risa”, lo que no quiere decir que sólo se rían ese día. Se ríen a menudo pero han decidido dedicar un día entero a la risa y al buen humor, como terapia, como relax, como forma de olvidarse de los problemas.

“Estas cosas tan poco serias solo ocurren entre los etíopes” fue la frase que más me replicaron al comentar la noticia, lo que me hizo  darme cuenta de que hay quien dice etíopes como quien dice marcianos porque desconocen todo sobre este país, sus gentes o sus coordenadas físicas, “está por ahí, por África, ¿no?” acertaban a decir los más atrevidos, como queriendo decir en un lugar muy remoto, muy profundo y muy oscuro, y que no le daban ningún valor a dedicar un día a desarrollar uno de los sentidos más importantes: el sentido del humor. De lo anterior  te das cuenta cuando se quedan perplejos si les replicas que esos seres verdes que son los etíopes celebran el “día de la risa” como nosotros celebramos el “día de San Consumo”, solo que ellos acaban relajados, felices y renovados, y nosotros estresados por no saber qué comprar y enfadados por sentirnos timados un año más, y todavía habrá quién se  pregunte que de qué se pueden reír tanto los africanos.

El humor aparece con mucha frecuencia en las autobiografías o semi-biografías. Alguien tan seco, huraño y serio como JM. Coetzee ya lo utilizó en su novela Verano donde se rememora y disecciona, mediante entrevistas, la vida de un escritor recientemente fallecido llamado… John Coetzee. Otra novela que también tiene nombre propio es Algún día escribiré sobre África donde un Binyavanga Wainaina, previo a hacer pública su homosexualidad, recuerda las palabras con las que le anunciaron su nominación al premio Caine, “Estimado individuo aceptado para el premio Caine, de nombre Binya…vanga. ¿Quiere venir a Inglaterra y cenar en la Cámara de los Lores y hacer lecturas e ir a la Biblioteca Bodleiana para asistir a una cena de muchos platos, con vino y todos los intelectuales de Londres? En dicha cena descubrirá si la baronesa Tipa Importante le premia con quince mil dólares”, os adelanto que sí que fue y luego escribió el libro, un relato sobre el recorrido vital que le llevó a ser el escritor reconocido que hoy es y en el que luce un brillante sentido del humor y de la ironía. También están los que recurren a sus recuerdos de la infancia para soltar algunas verdades como puños provocando la risa, nada como un niño para decir lo que de verdad se piensa. Eso es lo que transmite el narrador de Buenos días, camaradas de Ondjaki cuando con mucho sentido común (otro que tampoco ejercitamos demasiado) pregunta si los angoleños deberían de tener una playa en la Unión Soviética, al enterarse de que los rusos tienen una playa propia en Angola. En Mañana cumpliré veinte años, su autor, el congoleño Alain Mabanckou hace lo mismo con su infancia y la suya tampoco tiene nada de tenebrosa o torturada, al contrario, es un niño curioso, travieso, luminoso y divertido y nos ofrece un texto plagado de momentos de humor.

La risa, en el fondo, es un asunto muy serio, ya que si no se dosifica o utiliza bien, el texto puede quedar grotesco o patético. Por eso arriesgarse a escribir un libro desde el humor tiene doble riesgo: el primero el de lograr que aflore, y el segundo el hacerlo por escrito, porque cuando uno tiene a alguien delante puede examinar al de enfrente y al contemplar su reacción hacer un gesto y provocar la carcajada, como hace Chris Abani en este vídeo, o cambiar el tema del discurso o cambiarse de país directamente. Sin embargo, cuando uno escribe no tiene a nadie enfrente, no sabe cómo van a reaccionar los lectores y mucho menos si se van a reír. A pesar de tratar realidades muy dolorosas en su novela Graceland, el escritor utiliza el sentido del humor para dotar de algunos gramos de luz a las duras vidas de sus protagonistas. Así el humor, sin ser el eje central de la novela, logra suavizar la narración y dar al lector algún respiro.

Además, el humor se puede utilizar también para disfrazar la desvergüenza, como en la novela Puta vida del togolés Sami Tchak, cuyo autor afirma que sin el humor del narrador habría resultado una novela demasiado cínica. Razón no le falta ya que la única novela traducida al castellano de Tchak es una obra plagada de sexo, donde late el enfado del escritor al hablar sobre el trato que reciben los emigrantes (ya sean de primera o de segunda generación). En este caso el protagonista es nacido en Francia de padres africanos (sobre los que tampoco se calla lo que piensa). Os sorprenderá por su estilo directo y crudo que no obvia casi nada en relación al sexo y al racismo, provocando la risa casi, casi, en cada párrafo, a pesar de su crudeza “En nombre de esa verdad de pacotilla, habría querido decirle a aquella joven blanca cuatro cosas bien dichas sobre los indocumentados:¡A uno que no tiene papeles no se le hace tanta publicidad¡ ¡No se la merece, joder¡ Hay que darle un guantazo y mandarlo allí donde debería haberse quedado de un puntapié. ¿Tan difícil es?”. Y también como manera para dar forma a un personaje, como ocurre con la protagonista de la extraordinaria Condiciones nerviosas, la inquieta Tambu, escrita por Tsitsi Dangaremba. En las obras de Ahmadou Kourouma el humor es primo hermano del horror, provocando una extraña sensación al leer la vida del pequeño Birahima, el niño-soldado protagonista de Alá no está obligado y de la inconclusa Cuando uno rechaza dice no. Gracias a sus inestimables diccionarios con los que intenta comprender lo que le rodea (nada menos que cuatro, todos escritos por la mano colonizadora), Birahima va poniendo nombre a cada situación y a golpe de humor/horror se le llena la boca de verdades como puños: “’Civilización o comunidad’ cuando se habla de un grupo de blancos y ‘etnia o tribu’ cuando se trata de un grupo de negros,’Guerra de civilizaciones’ cuando combaten los europeos y ‘conflicto tribal’ cuando lo hacen los bárbaros indígenas negros de África”.

Escribir desde el humor, es difícil. Sin embargo a veces es la única manera de escribir  que tienen algunos escritores, como Henri Lopes que reconoce que utiliza el humor en sus obras pero no le atribuye una función determinada, simplemente es su estilo, la mejor manera de escribir para él. Alain Mabanckou recurre también al humor y a la ironía a menudo. La hilarante Memorias de Puercoespín nos cuenta la leyenda según la cual todo ser humano tiene un doble animal. Puercoespín, parlanchín incontinente, le contará su azarosa vida a un baobab, a veces truculenta, a veces ácida. Las peripecias de Puercoespín nos asombrarán y provocarán nuestras carcajadas, al igual que Vaso Roto que desde los confines del mugriento bar congolés “El crédito se fue de viaje” y con un lenguaje coloquial, a veces vulgar, a veces escatológico, hace desfilar a sus clientes, seres fracasados, patéticos, bordeando la marginalidad, provocándote la risa con párrafos como este: “Al dueño del Crédito se fue de viaje no le gustan las frases hechas del tipo en África, cuando un anciano muere, arde una biblioteca y cuando oye este tópico manido, se enfada un montón y suelta al momento depende del anciano, dejaos de chorradas, yo sólo me fío de lo que está escrito”.

Una forma de humor diferente es la que propone el humor negro. El nuevo proyecto editorial 2709 books de la mano de Marina M. Mangado, nos acerca a un escritor que hasta ahora no tenía obras traducidas al castellano. Dos cortos relatos del marfileño Venance Konan nos dan pie para pensar que en la obra de este autor el humor es una constante, y no solo el humor, sino también el humor negro que asoma en El entierro del tío Kouadjo. El tío Kouadjo, todo un carácter, de joven camorrista y de viejo un cascarrabias, ha muerto y hay que enterrarlo. El entierro deviene en un torrente de situaciones cómicas: desde la lluvia que dificulta las labores, a las viejas rencillas, los enfrentamientos debido a las infidelidades y el propio espíritu del tío Kouadjo que parece decidido a imponerse incluso en su propio entierro. Y vaya si lo logra.

También hay mucho de humor negro en la obra Reír y llorar de Henri Lopes, forzosamente ya que gira en torno a  la vida de un dictador no tan imaginario. Esta novela se abre con un prólogo en el que se hace una “Advertencia muy seria”, ya que según la “Asociación interafricana de Censores francófonos” todo lo que narra el libro es fruto de la invención de su autor, fruto del mal gusto y una deformación intolerable de la realidad africana. Solo con un prólogo así ya tienes motivos más que suficientes para adentrarte en la historia de un dictador y de País, un estado africano inconcreto, en una certera sátira sociopolítica, donde la corrupción, la opresión, el sufrimiento, las torturas y la connivencia de los estados europeos, nos muestran un mundo a la deriva con una gran vis cómica.

-Mandad delegaciones a los países africanos productores de grandes hechiceros.

Se marcharon más de cuarenta misiones y volvieron cada una con su rara avis.

-¡Un momento¡ No se olviden de Europa. Búsquenme allí a los mejores videntes.

En la conferencia que reunió a todos aquellos expertos, hubo menos europeos que africanos.

-Al menos existe un campo en el que destacamos.

Henri Lopes nos cuenta, a través de su protagonista, por qué reír cuando lo normal sería llorar. Cuando el “Maitre” (protagonista de la novela) le pide opinión a uno de sus compatriotas sobre los primeros capítulos de su obra, éste le contesta que no sabría cómo encuadrarla; si a veces le parece que lo narra un historiador, otras veces, en cambio, le parece que lo hace un griot, es decir, un mercader de sueños y de diversiones, para algunos, y una clave para descodificar la vida en el poblado, para otros.

Es gracias a la risa por lo que las áfricas han salido hacia delante, nos dice Lopes. Ante la brutalidad, la sinrazón, la explotación, la inhumanidad…De nuevo el humor permite escribir y nos permite poder leer tanto sobre temas atroces, sobre realidades lacerantes como  sobre la vida cotidiana, el sencillo ir y venir de los preciados días.  Otra vez, en esta ocasión desde las áfricas, el humor, sin duda, nos reconcilia con la vida.

The Spoken Word Project: Slam panafricano work in progress

spokenwordprojectYa os hemos hablado en esta sección del slam, casi como un nuevo género emergente, una combinación en realidad de diferentes disciplinas y de influencias (locales y globales, modernas y tradicionales). También se destacó su carácter de movimiento, un movimiento prácticamente panafricano, porque se reproducían los mismos esquemas en países de todo el continente, pero también porque muchos de los grupos tenían contactos entre sí, aunque eran informales, casi personales. Ahora, sin embargo, nos encontramos con un ambicioso proyecto que plantea estas condiciones continentales de manera más evidente. Auspiciado por el Goethe Institut de Sudáfrica llega The Spoken Word Project, un concurso-demostración continental que se desarrolla sucesivamente en Sudáfrica, Madagascar, Camerún, Angola, Mali, Uganda, Kenia y Costa de Marfil. De hecho, el proyecto está ahora mismo en pleno desarrollo.

En realidad no son tanto los países los que participan en esta iniciativa, sino más bien las ciudades, nadie duda que el slam es un movimiento eminentemente urbano. Por este motivo, el planteamiento del proyecto es conectar a través del verso y la poesía declamanda Johannesburgo, Antananarivo, Yaundé, Luanda, Bamako, Kampala, Nairobi y Abidjan.

El proyecto comenzó a circular el pasado mes de mayo, iniciado el viaje en Johannesburgo, ya que uno de los elementos fundamentales de la iniciativa es la itinerancia, pero no una itinerancia cualquiera, sino una que liga, que va cosiendo los lugares por los que pasa. Este es el sentido de que las demostraciones y los concursos no se desarrollen simultáneamente sino de manera sucesiva. Las reglas del concurso adoptan de esta manera una de las propias características de la historia que tiene la capacidad de viajar rebasando cualquier tipo de frontera y que además en cada etapa de su viaje se modifica, se repiensa, se personaliza, se adapta y se recrea. Al mismo tiempo, el viaje es también una realidad muy africana. Las migraciones dentro del continente son una realidad tan antigua como el propio suelo sobre el que se producen y el proceso ha ido configurando lazos y relaciones insospechados, entre comunidades, a veces, entre etnias, o entre países.


Es así cómo The Spoken Word Project va creciendo a medida que viaja, cómo en cada una de sus etapas suma algo. El viaje comenzó en Sudáfrica en mayo y de todos los participantes fueron seleccionados Noel Kabelo “KB” Ringane, Sbu Simelane, Sabelo Ayanda Lushaba “Juba”. Sus actuaciones se proyectaron en Antananarivo, la segunda etapa, antes de la competición en la capital malgache. Los slamers debían añadir a sus actuaciones algún elemento que hiciese referencia a las demostraciones que ya se habían realizado en la sede anterior, ya fuese continuar con un tema, compartir un objeto o repetir un personaje. El objetivo es que la historia viaje como siempre ha hecho y que a su paso vaya creciendo, vaya tejiendo relaciones insospechadas entre narraciones y artistas, que vaya configurando una red continental hecha en realidad de poesía y oralidad. De Johannesburgo, el ovillo pasó a Antananarivo, de allí a Yaundé, para viajar luego a Luanda, la siguiente etapa fue Kampala y aún están pendientes los pasos por Nairobi, Abidjan y Bamako.

The Spoken Word Project es, en realidad, una muy acertada elección. Por un lado, el slam es una realidad que cada vez más aparece y crece en los entornos urbanos. Por otro lado, tiene un alcance prácticamente continental, desde Dakar hasta Addis Abeba se pueden encontrar colectivos que con más o menos medios, con más o menos organización hacen veladas de slam. Además, el slam encaja perfectamente con la tradición africana de narración oral, de poesía declamada y de importancia del acompañamiento musical, pero al mismo tiempo se proyecta hacia el futuro, a través de influencias y de interacción con manifestaciones en otros lugares del mundo y de la incorporación de las nuevas formas de comunicarse y de tejer redes.

No en vano, uno de los puntos fuertes de The Spoken Word Project es la publicación de los vídeos de las interpretaciones en un espacio web gestionado por el Goethe Institut y una de las principales maneras de difundir la actividad es una página de Facebook que no hace sino reforzar esas redes que se van tejiendo. Si las historias que se recitan en las interpretaciones se van cruzando entre sí, las redes sociales, y Facebook concretamente, son el punto de encuentro, el ágora en la que se ponen en común y se dan a conocer al resto del mundo.

Arranca la ventana de cine africano más grande de España

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El Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT) cumple diez años de amor al cine africano en España y esta tarde arranca, hasta el 19 de octubre, una de las ediciones más emotivas debido a los recortes presupuestarios que ha sufrido la organización. Una década de FCAT trascendiendo África y aproximando su heterogeneidad a través del séptimo arte. En este décimo aniversario, el segundo en la ciudad tras ocho años en Tarifa (Cádiz), Córdoba se consolida como la ventana de cine africano más grande que existe en el ámbito hispanohablante con 120 proyecciones de 70 películas, 27 de ellas a competición, junto a otras actividades paralelas.

La principal circunstancia que motivó la creación de este encuentro con el cine africano en el año 2003 fue, por un lado, la llegada continuada de pateras a las costas andaluzas, en concreto, a las gaditanas. La imagen mediática reiterativa era la de una África que se moría y que seguía anclada en la tragedia, el hambre y las guerras. Llegaban con un espejo enorme y biselado de esperanzas. Lo hacían en las embarcaciones típicas que utilizan los pescadores de África occidental pero el reflejo daba tanto pavor que las categorizaciones comenzaron a sacar punta a nuevos términos y a adjetivaciones trasnochadas: sin papeles, ilegales, subsaharianos, pateras o cayucos que se acurrucaban en una población apostada en la arena y que desconocía las heridas del continente madre de todos ellos.

Fotogrma de la "La Pirogue" (2012), un film del senegalés Moussa Touré.

Fotogrma de la “La Pirogue” (2012), un film del senegalés Moussa Touré.

Por otro lado, se hacía fuerte la necesidad de educar la mirada hacia estos nuevos vecinos. El suspiro deslabazado que sufrían los habitantes de Cádiz o Málaga a comienzos de la década del 2000 hizo de la impotencia social un brebaje con efectos educativos y divulgativos en el sur de la Vieja Europa. Y la vacuna visual contra los estereotipos que se tienen sobre África se patentó en Tarifa gracias a la mano firme de Mane Cisneros, directora del Festival de Cine Africano de Córdoba.

La suma de estas características, hicieron imprescindible un nuevo marco en el que poder acercar las circunstancias sociales, políticas y económicas de estos inmigrantes. Un nuevo espacio de reflexión y divulgación de esa otra África a través de la cultura y que el FCAT ha pregonado desde su comienzo gracias a la ecuación equipo-voluntarios-público. Una cita obligada con las cinematografías africanas tanto en la Península como en Europa. Una década que merece ser subrayada y tenida en cuenta por la labor de acercar en 35mm. al continente vecino sin frontera alguna.

 

Un tapiz con lo mejor del continente
Para esta edición que arranca hoy se proyectarán 70 filmes de temática africana y árabe procedentes de 32 países, entre los que destacan la presencia de producciones de Burkina Faso, Camerún, Nigeria o de Sudáfrica, una de las industrias cinematográficas más potentes y prometedoras del continente. Como ya ocurriera en ediciones anteriores, los cinéfilos podrán disfrutar de un nutrido número de películas senegalesas. Ejemplos de ello son filmes como Mille soleils, Tall as the baobab tree (realizada en coproducción con Estados Unidos), la ganadora en la pasada edición del Griot al Mejor Largometraje Documental Tey; o President Dia, del director William M’Baye al que pudimos entrevistar hace un año en Dakar.

Los títulos que se podrán visionar procedentes del Norte de África son los trabajos de jóvenes cineastas de Argelia, Egipto, Marruecos y Túnez muchos de ellos influenciados por las Primaveras Árabes  que han servido como telón de fondo. Además, estarán representados también 23 países más: Alemania, Angola, Arabia Saudita, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Etiopía, Francia, Gabón, Guinea Conakry, Guinea Ecuatorial, Kenia, Madagascar, Mauritania, Mozambique, Perú, Portugal, Qatar, RD Congo y Trinidad y Tobago.

Trailer de la película Something necessary dirigida por la keniana Judy Kibinge. Una parábola edificante sobre la expiación en contraste con la violencia mortal que siguió a las elecciones de 2007 en Kenia.

 

Estrenos
La programación fílmica del festival estará distribuida en ocho secciones oficiales, tres de ellas competitivas. En esta ocasión, serán 27 los títulos en las secciones a concurso: “El Sueño Africano” (largometrajes de ficción), “Al Otro Lado del Estrecho” (largometrajes documentales) y “África en Corto” (cortometrajes documentales y de ficción). Todas las películas que participan en las secciones a concurso afrontan su estreno en España en el FCAT Córdoba, excepto Yema (Argelia/Francia, 2012), que como ha ha subrayado la directora Mane Cisneros “por suerte o por desgracia, seguimos sin poder convencer a las distribuidoras españolas de que estas cinematografías pueden tener una salida comercial en nuestro país”.

Además, en las secciones no competitivas podremos ver en “La Caja de Pandora” una selección de películas de temática africana realizadas por cineastas occidentales; “África en Ritmo” reunirá una vez más los mejores títulos sobre danza y música africanas; “Carta Blanca al EDOC” nos acercará una muestra representativa de lo que fue el Festival de Cine Documental de Quito, con películas de temáticas afro-descendientes y “10 Fragmentos de un Discurso Amoroso Africano”, una sección planteada no sólo como un análisis antropológico sobre las prácticas amorosas o las manifestaciones del deseo en África, sino como toda una declaración de intenciones de la organización del FCAT Córdoba.

A estas secciones se suma una serie de sesiones especiales en la programación, entre las que se encuentra la proyección de la afamada La bicicleta verde, primera película realizada por una mujer en Arabia Saudí, Haifaa Al Mansour, que se estrenará en las salas cordobesas durante el festival.

Os dejamos el trailer de una película que rome con los tópicos y se atreve a desmontar el concepto de música africana. Un film sobre el desarrollo del estilo Metal en Angola como respuesta a los años de guerra prolongado que vivió este país. Death metal Angola, dirigido por Jeremy Xido en una coproducción de Estados Unidos y Angola.

 

El cine como industria
Por quinto año consecutivo, el FCAT Espacio Profesional estará dedicado a promover la cooperación entre los profesionales de los cines de África, España y el resto del mundo. Un año más, la Casa Árabe será el escenario, del 15 al 18 de octubre, del V Foro de Coproducción “África Produce” y una serie de conferencias y mesas redondas; así como los Aperitivos de Cine, encuentros entre cineastas, periodistas y estudiantes, donde se hablará en profundidad de las películas programadas en competición.

Actividades paralelas
FCAT Córdoba no se limita a las salas de proyección, como demuestra su amplio programa de actividades paralelas, entre las que se incluyen cuentacuentos, proyecciones en los distritos, la exposición de fotografía Malagorée: de puerto a puerto,de Javier Hirschfeld, y encuentros con distintas ONGs de la ciudad.

Cabe destacar una de las actividades  más novedosas previstas para esta edición y enfocada a jóvenes profesionales: se trata del “Curso‐taller de Crítica de Cine: Desafíos tradicionales, fatales omisiones y retos renovados de la crítica en el actual panorama interconectado y plurivocal”, que se celebrará en colaboración con el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) y el Programa ACERCA de Capacitación para el Desarrollo en el Sector Cultural de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) y que contará con la dirección del crítico Alfonso Crespo y con las clases magistrales de nuestra editora Beatriz Leal Riesco y el crítico de cine reconocidísimo por sus aportaciones a la literatura sobre las cinematografías africanas, el francés Olivier Barlet, entre otros.

La 10ª edición del FCAT se estrenará esta noche a las 21.00h. en el Teatro Góngora de la localidad cordobesa con la película del director mauritano Abderrahmane Sissako, La vie sur terre (1998).

 

Gasandji

Visita a Sonideros de Radio 3

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Sonideros, el programa dirigido por el infatigable y brillante Rodolfo Poveda, cumplió el día 7 de Septiembre 5 años de vida. En estos 5 años han proporcionado a sus oyentes lo mejor del panorama musical, y en sus exquisitas selecciones, nunca ha faltado una buena dosis de música africana. Dj Floro, auténtico amante y mejor conocedor de los ritmos afrobeat, junto con el más que consolidado en las pistas de baile madrileñas Dj Bombín, al lado de Kiko Helguera y el Doctor Soul, forman un brutal equipo de amantes de la música que cada domingo nos guía, en la sintonía de Radio 3, por universos sonoros insospechados.

Wiriko ha tenido la enorme suerte y el inmenso placer de sentarse con estos maestros del sonido en el estudio y dejarse deleitar por su savoir faire y su espontaneidad detrás del micrófono, y la experiencia ha quedado registrada en un programa en directo de una hora de duración. Para que podáis seguir el Podcast sin perderos detalle, os hemos querido preparar un menú de nuestra ruta por los puertos de África, con un poco de información de cada uno de los músicos que sonaron el pasado 22 de Septiembre en los estudios de Madrid.

Escúchalo:

lek senEmpezamos en la costa senegalesa con la voz rasgada de un personaje muy importante en la escena hip hop del país. Lëk Sèn proporciona el ejemplo perfecto de la absorción de sonidos caribeños y reggae, pero también de la utilización de lenguas coloniales y lenguas locales en la música africana. En el tema Maney, del último disco del senegalés (Tomorrow, 2013) la voz perenne de The Gladiators, Clinton Fearon, contrasta y empasta con la humeante y dura porosidad de Sèn.

La segunda parada nos la proporciona el Zouglou más comercial de Costa de Marfil, con los archiconocidos Magic System. En un avanzamiento de lo que169-magic-system-chauffe-scene-calais será su próximo álbum, Magic System relatan la historia de un inmigrante sin papeles que se casa con una pelirroja de Burdeos y con la que se le truncan los planes de “libertad a la europea”, tal como había soñado desde África. La vida matrimonial de “Mamadou” acaba transformándolo en un marido ocupado con las tareas del hogar, cuidando a su hija, sacando al perro… y enamorado hasta las trancas!

azonto-poster-533x800Y nos sumergimos en uno de los estilos más pegadizos y febriles del África Occidental. Quizás el ritmo más representativo de Ghana y Nigeria, aunque surge del primero. O te encanta o no lo soportas. En Wiriko nos hemos quedado absolutamente prendados de su baile y su ritmo monótono y a veces estridente. Por eso quisimos pinchar el hit numero 1 del Azonto (de Fuse ODG), que irrumpió en Youtube en 2011 y se ha mantenido en la cresta de la ola en las pistas de baile. Y para ilustrar su influencia, nos hemos trasladado a las costas de Nigeria para proporcionar el single debut del próximo disco de Temi DollFace, una auténtica diva de los sonidos electrónicos de la costa Oeste. No os perdáis el videoclip del tema Pata Pata:

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Ntjam Rosie

Para salir del frenesí del Azonto, escogimos una de las voces más frescas e internacionales del actual panorama de la música camerunesa. Y para ello, pinchamos el único tema del último y cuarto disco de Ntjam Rosie, At The Back Of Beyond (2013) cantado el bulu. Algo muy sencillo de escuchar y a la vez, una pieza donde Ntjam deja relucir unos agudos casi perfectos.

gasandjiUna puesta a punto óptima para preparar los oídos para una gran diva de los actuales sonidos congoleños. Algo muy particular es lo que nos ofrece Gasandji, una cantante que merece casi ser escuchada con los ojos cerrados y que automáticamente, nos va a sumergir en una atmósfera que estimulará todos nuestros sentidos. Quizás muchos de vosotros os preguntéis “¿como ha podido estar tanto tiempo en la recamara del circuito internacional?”.

Y si Gasandji nos hace desconectar del plano físico para transportarnos a otras esferas, TLDreamz nos hacen retornar al mundo de los vivos, para volvernos a transportar a las pistas de baile. Su Kizomba nos conecta con los sonidos antillanos y nos recuerda que “en África la música no solo se escucha sino que, esencialmente, se baila”.

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Charles Kely

Seguimos nuestra ruta marítima y hacemos parada en Madagascar, ya en la costa índica. El líder indiscutible del mercado musical es ahí Charles Kely. Pero no es tan solo un personaje querido en su tierra sino también un músico respetado fuera de la escena malgache. Charles Kely es único y sus trabajos no pasan de moda. Por eso, a pesar de que su disco ‘Zoma Zoma’ se publicó en 2011, hemos querido incluir uno de sus cortes dentro de nuestro menú musical.

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Bergitta Victor

Surcando las aguas cristalinas del índico nos trasladamos a las impresionantes costas de Seychelles, uno de los destinos turísticos más cotizados de África. Y nos damos de bruces con uno de los trabajos más recientes surgidos del continente, porque Bergitta Victor nos sorprende con un sincretismo maravilloso y un sonido fresco y apetecible con su nuevo álbum ‘On a Journey’.

Y nos despedimos dejando el caramelo en la boca de la audiencia, porque Kato Change no solo nos tiene el corazón robado, sino que nos tiene en vilo esperando alguna publicación que nos permita disfrutar de la virtuosidad de sus dedos en la guitarra. Un artista que ha participado en espectáculos de Seun Kuti, actuado junto a la ya desaparecida Chiwoniso Maraire y que es considerado uno de los músicos de Jazz más prominentes de Kenia. Algo que queda pendiente y que cierra este apresurado, subjetivo y humilde recorrido por los sonidos de los puertos africanos.