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Nace la primera edición del Festival d’Altres Cinemes (FAC) en Palma

Los días 14, 15 y 16 de marzo el CineCiutat proyectará las obras de cinco realizadores africanos con una propuesta cinematográfica y cultural para viajar a la diversidad del África contemporánea

Palma rendirá tributo a la creatividad y talento de jóvenes realizadores de Kenia, Senegal, Burkina Faso, Sudán y República Democrática del Congo con un nuevo festival de tres días que pretende homenajear a los cines del Sur para deconstruir estereotipos y acercarnos a otros puntos del Planeta. En esta primera edición, el FAC se centrará en el África de hoy desde una mirada mejor enfocada.

Entendiendo el cine como una herramienta de transformación social, el FAC busca aglutinar tanto a cinéfilos, como colectivos de africanos y/o afrodescendientes residentes en Baleares, asociaciones y proyectos que trabajan en el ámbito africano y/o cultural, y amantes de la cultura en general, dispuestos a aprender de lo que los jóvenes realizadores del Sur quieren decirnos a través de sus cámaras. Por ello, en esta primera edición, se proyectará un estreno, la comedia Akasha, de Hajooh Kuka (Sudán, 2018), junto con el drama Rafiki, de la Wanuri Kahiu (Kenia, 2018) o Wallay, de Bernie Goldblat (Burkina Faso , 2017), el cortometraje Dem Dem!, de Christophe Rolin, Marc Recchia, Papi Bouname Lopy (Senegal, 2017) y el documental Maman Colonelle, de Dieudo Hamadi (República Democrática del Congo, 2017).

Organizado por la Consejería de Servicios Sociales y Cooperación del Gobierno de las Islas Baleares, y con la colaboración del mítico Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT) y el magacín Wiriko, pionero en la divulgación de las artes y culturas africanas, el evento pretende mostrar la riqueza cultural del África contemporánea a través de cortos y largometrajes de algunos de sus directores más pioneros, dando protagonismo a los artistas africanos y su interpretación de la actualidad africana explicada a través del séptimo arte.

Además, el FAC se nutrirá de voces de expertos en el campo cinematográfico y africano, para contextualizar los filmes y debatir sobre diferentes temáticas que se tratarán a lo largo de esta primera edición y que pretenden avivar el debate sobre el África de hoy, de allí y de aquí —en referencia a los africanos y / o afrodescendientes residentes en Baleares— para conocer las diferentes caras de su realidad de algo más cerca.

Todas las entradas serán gratuitas y se podrán adquirir de forma telemática a través del portal Entradium o bien media hora antes de cada proyección en las taquillas de CineCiutat.

Más información: www.festivalaltrescinemes.com

África vuelve al IN-EDIT de Barcelona

El In-Edit Festival, uno de los referentes del cine documental musical europeo y mundial, celebra 15 años de andadura entre el 25 de octubre y el 4 de noviembre. Los Aribau Multicines, la Blanquerna o el CCCB aglutinarán a los y las amantes del género durante diez días, como viene ocurriendo en otras ciudades del mundo como Santiago de Chile, Buenos Aires, Sao Paulo, Puebla, Madrid y Berlín. Reflejando la música lejos de los tópicos a los que estamos acostumbrados; este año se proyectarán dos documentales, uno centrado en la música etíope y otro en un rapero de la diáspora en Catalunya. Además, Wiriko estará participando en un debate sobre la creación de tendencias en la cultura occidental con una nueva mirada al África contemporánea, dentro del espacio Sala de Mescles.

Debate sobre Digital Media entre Wiriko y Playground en el espacio Sala de Mescles

Fecha y Hora: Miércoles 31 de octubre a las 19:15h.

Lugar: FIUHouse (Carrer del Carme, 42)

Los medios digitales han roto esquemas, son comunidades, generadores y altavoces de estilos de vida. En este debate se van a contraponer la creación de tendencias a la cultura occidental con una nueva mirada a África contemporánea, centrando el diálogo en las periferias digitales VS las periferias geográficas.

Wiriko.org es el primer magacín en lengua castellana íntegramente dedicado a las artes y las culturas africanas al sur del Sahara. Una ventana AFROCÉNTRICA, eminentemente activista y pionera en la visibilización de las realidades culturales contemporáneas de África. Con la presencia de Carlos Bajo, uno de los fundadores del magacín. PlayGround nació en 2008 con el fin de ser una ventana abierta al futuro de la música, pero también en el resto de fenómenos culturales que están conectados. Hoy es un medio de comunicación para mentes despiertas que comunica la actualidad la generación presente desde una mirada creativa, moderna y sin complejos.

Ethiopiques: Revolt of the Soul

Director Maciej Bochniak
Germany, Poland / 70 min. / 2017 / English

Homenaje a la brillante generación de músicos etíopes que dio forma a su propia amalgama de rock, soul, jazz y funk a finales de los 60, el tendero-productor que lo hizo posible y al coleccionista francés que los convirtió en fenómeno mundial.

Esta es la historia de un osado aficionado a la música que editó los primeros discos de grupos locales etíopes, esquivando las restricciones del régimen del emperador Haile Selassie, e incluso consiguió llevarse algunos (la Walias Band ) de gira por los Estados Unidos. Y de cómo, después de décadas de exilio y de represión a manos de la posterior junta militar comunista de los Derg, un apasionado coleccionista y periodista francés se empeñó en rescatarlos del olvido y dar a conocer en todo el mundo la riquísima historia musical etíope. Nacía así la exitosa serie de discos Ethiopiques, que cambiaría las vidas de Elvis Costello y Brendan Canty (Fugazi), entre muchos otros.

Sesiones:

Domingo 28 de octubvre a las 18:30 en SalaAribau Multicines
Jueves 1 de noviembre a las 16:00 en SalaAribau Multicines

La entrada general para todas las películas vale 6,60 euros.

Negre de merda

Director Manel Serrat
Spain / 20 min. / 2018 / Catalan

Retrato de Daura Mangara, un joven de Banyoles (Girona) y de origen gambiano que, a su paso por la cárcel, encontró en la música una vía de expresión y la tabla de salvación que le permite canalizar tanto la violencia vivida en casa como los prejuicios raciales de nuestra sociedad y tanta rabia acumulada contra el mundo.

Sesión:

Sábado 27 de octubre a las 18:30 en CCCB: Sala Teatre.

Literatura no limits

Se han decidido a hacer caer todas las barreras, a eliminar los límites de la literatura. Continúan avanzando en un ambicioso e involuntario objetivo que ni siquiera se han planteado formalmente. El colectivo de escritores Jalada sigue avanzando, sigue en movimiento y lo demuestra especialmente con su última propuesta un festival literario itinerante a medio camino entre un festival al uso, un bibliobús y una gira artística. Los miembros del colectivo no sólo visitan doce ciudades en cinco países de África Oriental, sino que han previsto para cada una de esas paradas una programación específica, en un alarde de creatividad, también en el diseño de los eventos.

Imagen promocional del festival. Fuente: Jalada

Primero hicieron caer las fronteras y edificaron un colectivo de escritores y escritoras panafricano como nunca había existido antes, con autores de cinco nacionalidades (Kenia, Uganda, Zimbabue, Nigeria, Sudáfrica) en el núcleo inicial. Esa diversidad de procedencias ha ido aumentando a medida que aumentaban también los miembros de esta conspiración literaria continental. En ese derribo de fronteras acabaron incluso con una barrera más alta que las de los estados y es la de los antiguos ámbitos coloniales. Jalada ha conseguido acercar a escritores de países con pasado anglófono con otros procedentes del antiguo ámbito francófono.

Después superaron los límites temáticos. Las líneas rojas, como ha comentado alguna vez Sonia Fernández, la autora de Literafricas, que les aparecen a la mayor parte de los autores africanos y que les marcan los temas sobre los que se espera que hablen. Y, sobre todo, esas líneas rojas marcan los temas sobre los que un autor africano no debería hablar. De nuevo, demoler las convenciones fue apenas un pasatiempo para este colectivo. Se presentaron en sociedad y se han ido haciendo con un nombre a fuerza de construir antologías de relatos sobre temas que nadie habría sospechado antes o, al menos, por los que muy pocos editores habían apostado hasta ahora. Han hablado, sin tapujos y sin complejos, sobre erotismo y también sobre afrofuturismo, por ejemplo.

Luego, acabaron con los límites culturales. Esa enorme riqueza cultural que alberga el continente, su diversidad, se ha interpretado, en ocasiones como una dificultad añadida para la difusión, por ejemplo, de la literatura. Jalada se ha puesto delante de esta valoración y simplemente la ha sobrepasado. Cogieron “Ituĩka Rĩa Mũrũngarũ: Kana Kĩrĩa Gĩtũmaga Andũ Mathiĩ Marũngiĩ”, un relato original del keniano Ngũgĩ wa Thiong’o y publicaron una antología en la que traducían esta historia a 32 lenguas africanas (incluidas las antiguas lenguas de las metrópolis coloniales) y abrieron la puerta a continuar aumentando la lista le lenguas.

Finalmente han terminado de menospreciar los límites de los géneros ideando un poco ortodoxo festival literario itinerante. Jalada Mobile Festival es la primera edición de esta propuesta que durante un mes viajará por doce ciudades de cinco países de África del Este. Empezando por la capital de Kenia, Nairobi, se desplazarán a Nakuru y Kisumu, antes de cruzar la frontera de Uganda para instalarse dos días en Kampala y de allí a Kabale. Abandonarán después Uganda y cruzarán a la República Democrática del Congo para detenerse en Goma. Su siguiente parada está en la capital ruandesa, en Kigali. Y, a partir de ahí, comienzan el periplo tanzano que llevará al festival a visitar Mwanza, Arusha, Dar Es Salam y Zanzibar, para regresar a Kenia en la última estación, en Mombasa.

Para cada una de esas paradas, los miembros de Jalada han previsto un programa de actividades diferente que incluyen debates sobre los temas inusuales en esos foros, que realmente son los que interesan a esa nueva generación de creadores. Se discutirá sobre asuntos tan diversos como el papel de algunos medios de comunicación en la construcción de la sociedad, como es el caso de la radio; o algunas formas de cultura tradicional, con un especial interés sobre la tradición oral y su influencia en las formas literarias más actuales; se analizarán las nuevas fronteras de la literatura y algunos mitos y leyendas; se debatirá sobre las organizaciones y los colectivos que han sostenido en los momentos más difíciles la escritura y la lectura como formas de transformación e, incluso, de rebeldía. Son sólo algunos de los temas propuestos, entre los que no se ha olvidado, evidentemente, la cuestión de las lenguas nacionales.

Pero también se proyecta esa diversidad en las actividades paralelas que acompañan en cada estación a los debates y las conferencias. Si en Nairobi se ha previsto un catálogo de todas las posibles intersecciones entre la poesía y la cultura urbana, en Kigali se proyectará una nueva dimensión de la antología que Jalada publicó sobre sexo, sensualidad e intimidad a través de la danza. En todo caso, la palabra hablada será la inevitable protagonista de estas actividades que pondrán de manifiesto como un mismo fenómeno y una misma experiencia se materializa de forma diferente cuando se funde con la cultura local. Si la poesía urbana tiene un sabor especial en Dar Es Salam, propio de la tradición árabe y en Kampala, la particularidad viene del nacimiento del hiphop en las iglesias evangélicas.

En fin, toda una nueva muestra de diversidad que Jalada vuelve a poner de manifiesto en su proceso de redefinición de las líneas de la literatura, unas líneas que nunca son fronteras.

El Annus Horribilis de los festivales africanos

El año 2016 pasará a la historia como uno de los peores años para el panorama cultural africano. Uno tras otro, los organizadores de algunos de los festivales más importantes del África Negra fueron anunciando a finales de 2015 la cancelación de algunas citas tan importantes como el Festival Internacional de las Artes de Harare (HIFA) o el Sauti za Busara en la isla de Zanzíbar.

File Pics Ryanair should have fully compensated a passenger whose flight was cancelled because of the volcanic ash cloud in 2010, the EU's top court has said.17/5/2010 Flight delays at Dublin Airport. The departure sign that greeted passengers today as the volcanic ash restricted flights today (17/5/2010) at Dublin Airport. Dublin Airport remained closed until at least midday due to the volcanic ash cloud, while Donegal airport was also closed. The Irish Aviation Authority has said the outlook for the coming days is positive and the IAA does not anticipate any further restrictions relating to volcanic ash at Irish airports for at least the next 48 hours. Photo. Mark Stedman/Photocall Ireland

Foto de Mark Stedman/Photocall Ireland

Esta sucesión de malas noticias se debe a varios motivos, pero es sobre todo por la falta de fondos que se ha convertido en la principal némesis de los festivales. En los últimos años estas citas han perdido un enorme apoyo internacional lo que está condenando a una especie de extinción sin remedio. A esto habría que sumar la falta de interés gubernamental y empresarial a la hora de financiar cualquier tipo de expresión artística.

El festival Infecting the City  de Ciudad del Cabo sí que se celebró finalmente. Tras plantearse en 2015 seriamente si seguir adelante, los organizadores decidieron realizar un cambio en el programa. Si el año anterior la cita se concentró en unos días, este año se han celebrado dos sesiones, una a finales de marzo y otra a mediados de abril. Cape Town se infecta con la energía de las artes escénicas, donde el teatro y la música llegan a cada rincón de la ciudad. Si por algo destaca el ITC es por haberse convertido en uno de los mejores escenarios posibles para las artes locales y urbanas sudafricanas.

Igualmente Tanzania ha sufrió un duro golpe al conocerse que el Sauti Za Busara de Zanzíbar tampoco tendría lugar en 2016. El éxito de Sauti residía en su capacidad de atraer a la pequeña isla una ingente cantidad de público de todo el continente africano, de Europa, Estados Unidos y Asia. Debido a la falta de fondos parece que el continente africano está perdiendo algunos de los mejores exponentes que permitían dar el salto y difundir las artes africanas en otras regiones del mundo.

Otro ejemplo es el HIFA de Harare que fue fundado en 1999. Este es uno de los festivales con más tirón del África Austral y se había convertido en un punto de difusión cultural inigualable debido a que acogía diversas expresiones artísticas como teatro, música, danza, poesía y artes plásticas. En octubre se anunció que no habría HIFA 2016 oficialmente. Según los organizadores esto no se debía a una falta de recursos, sino que la concentración cultural se cambiaría por toda una serie de exposiciones, conciertos y muestras artísticas a lo largo del año, con el fin de transformar el festival de Harare y presentarlo en 2017 con un formato totalmente diferente.

El cantante maliense Salif Keita, junto a la zimbabuense Hope Masike, durante una actuación en el HIFA.

El cantante maliense Salif Keita, junto a la zimbabuense Hope Masike, durante una actuación en el HIFA.

A pesar de los continuos cierres, los organizadores han advertido que éste no es el fin de las artes y de los festivales más importantes de África. Más bien representa tan sólo un parón y una oportunidad para cambiar la manera de gestionar estas citas culturales. Algunos han destacado la importancia de cambiar el formato tradicional de los festivales (concentrado en unos días) para convertirlos en una muestra continua de arte que dé dinamismo a los festivales.

Además la representación local se está convirtiendo en el punto fuerte de algunos festivales. Tal es el caso del Bayimba, cuya novena edición se dará por inaugurada el próximo septiembre en la capital de Uganda, Kampala. Aunque las actuaciones musicales eclipsan a otras muestras de arte, las artes visuales y la poesía están cada vez más presentes. El éxito de Bayimba se debe sobre todo a su capacidad de adaptarse a todos los públicos y a todos los bolsillos, alternando los conciertos con espacios abiertos donde todos los ciudadanos puedan participar, haciendo mucho más atractiva la oferta cultural.

Junto al festival de Kampla, otra de las citas que parece estar en alza es el Livingstone Cultural and Arts Festival (LICAF) en Zambia, que tuvo lugar entre el 25 y el 26 del pasado mes de marzo. La presencia de las artes locales estaba más que asegurada al tener representación los 73 pueblos zambianos así como representación internacional con artistas de diferentes países como Egipto, Kenia, Ruanda e incluso India y China. Además el LICAF se hizo eco este año debido a la asistencia del cantante zimbabuense Oliver Mtukudzi, más conocido como Tuku, que ofreció un concierto en la gala de apertura del festival en el resort AVANI, junto a las Cataras Victoria.

El futuro de los festivales en África podría residir en su capacidad por acoger muestras artísticas internacionales, pero también de conjugar toda la fuerza cultural que reside a nivel local. Abrir los festivales al público y hacerlo más cercano parece ser la clave del éxito. No les quepa duda, los organizadores ya han tomado nota para evitar otro annus horribilis en el panorama cultural africano.

Aké Festival 2015, interactuando con la cultura africana

Aké es el lugar de nacimiento del único escritor subsahariano negro del continente africano ganador del Premio Nobel de Literatura, Wole Soyinka. En 1989 emprendió la escritura de su obra autobiográfica, traducida al castellano bajo el título Aké, los años de la niñez. En ella narraba, de manera extraordinaria su infancia, una época en la “que se mezclaba la vida tradicional africana, las relaciones y la presencia del mundo colonial”.

akelogoPero aquel Aké de Soyinka ha cambiado. Y desde el año 2013, se viene celebrando allí también el Aké, Arts & Book Festival, un evento que pretende impulsar la innovación artística del continente (de su parte anglófona, al menos) y que en esta tercera edición se ha consolidado convirtiéndose en uno de los festivales africanos más interesantes. Durante cinco días, bajo la dirección de la escritora Lola Shoneyin, se desarrolla un amplio y variado programa con actos literarios, culturales y artísticos que incluye talleres, lecturas, exposiciones, charlas, actuaciones, exhibiciones y mesas redondas.

Del 17 al 21 de noviembre, múltiples acontecimientos y nombres muy conocidos se han acercado hasta Abeokuta (Nigeria), desplegando un abanico cultural que muestra una vez más la riqueza y creatividad del continente. Lola Shoneyin explicaba, en los días previos a su comienzo, que el festival pretende avanzar en la línea ya iniciada de mostrar el radiante momento cultural que atraviesa África, al tiempo que lo promueve, lo desarrolla y también, cómo no, lo celebra.

Dentro del programa de este año, se han proyectado dos películas. Una basada en la vida del Doctor Denis Mukwege, la voz de la lucha contra la violencia sexual en África y ganador del Premio Sajarov en 2014. El film “The Man who mends women” que ha ganado diversos premios está dirigida por el belga Thierry Michel. La otra película proyectada ha sido “Ramata” sobre una historia basada en la novela negra del mismo título del autor senegalés Abasse Ndione. Además la finalizada edición ha contado con  un taller de creación de documentales.

Otra de las disciplinas que han protagonizado el Festival es el teatro. HEAR WORD! es una obra, basada en hechos reales, que trata sobre los verdaderos problemas que afectan a las mujeres de todos los rincones de Nigeria y que ofrece una visión íntima de sus vidas al tiempo que refleja la variedad de niveles socio-económicos en los que viven.

Mención aparte merecen las tres exposiciones, las 14 piezas pictóricas tituladas Sombras y sueños de Tina Abewodale, y la mirada íntima de la vida cotidiana africana que nos ofrece Andrew Esiebo a partir de sus fotografías. Pero ha destacado, sobre todo, la exposición que conmemoraba los 20 años del asesinato del escritor y activista Ken Saro Wiwa quien ha sido recordado en varios momentos a lo largo de estos cinco días.

La otra mitad del Festival es la literatura. En esta ocasión se ha hablado de 16 libros en 8 “Book Chat”. Estas charlas tienen una hora de duración y dan al público la oportunidad de interacturar con los autores que admiran. Cada uno de los “Book Chat” cuenta con dos escritores invitados y un moderador.

AKE-Festival-2015-Book-Chats.A la etíope-americana Maaza Mengiste (Benneath the Lions Gaze) le ha tocado departir con el liberiano Vamba Sherif (Bound to Secrecy) y a un Chris Abani que regresaba por primera vez a Nigeria tras 22 años (The Secret History of Las Vegas) charlar con EC Osondu (This House is not for Sale).

Mientras, la egipcia Mona Elthaway, la autora de Headscarves and Hymens (una extensión de su anterior “¿Por qué (ellos) nos odian (a las mujeres)?”) en el que relata los abusos y negación de derechos humanos que sufren las mujeres en muchas partes el mundo, hacía lo propio con Pius Adensami.  Tayie Selasie hablaba sobre su libro Ghana Must Go por primera vez en suelo africano y dirigía junto a Helon Habila y Nnedi Okorafor un taller de escritura, orientado a un grupo de 20 escritores dispuestos a mejorar sus habilidades y a preparar su trabajo para su posterior publicación.

Interesantes también han sido las 18 mesas redondas que se han organizado alrededor de temas de gran actualidad (“Desigualdad en África”, “Sátira y conciencia pública”, entre otros). Se echa de menos que no se ha colgado en la página web del festival ningún video, audio o resumen de lo que se ha debatido tanto en estas Book Chat ni en las múltiples mesas redondas que se han ido desarrollando.

Una de las mesas ha tratado sobre “El crecimiento de la ficción especulativa en África” con Dilman Dila, Nnedi Okorafor, quien asombró al público cuando confesó que la habían “llamado bruja y otras cosas” por escribir ciencia ficción, y Mehul Gohil. En otra de las mesas se habló sobre las narrativas Queer africanas, moderada por Bisi Alimi, con Zukiswa Wanner, Tendai Huchu y el escritor Jude Dibia cuyo debut literario, Walking with Shadows, está considerado como la primera novela nigeriana en la que el protagonista es un hombre homosexual. En un continente en el que 35 países criminalizan al colectivo LGBTI discutieron sobre la necesidad de acabar con esta persecución y dieron datos sobre el alto número de personas LGBTI que existen en la actualidad en Nigeria para constatar que no es algo anecdótico.  La escritora sudafricana Zukiswa Wanner habló sobre la situación en su país y mencionó “Veil of silence” el primer documental nigeriano sobre el colectivo, como necesario “ya que, por desgracia, no todo el mundo lee”.

Pero, además, el Festival ha sido punto de encuentro para blogueros que escriben sobre literatura africana, concediéndoles otra mesa redonda moderada por Kate Haines. Allí estuvieron  Kinna Likimani  autora de kinnareads.com y  Zahrah Nesbitt-Ahmed de bookshybooks.blogspot.com, junto a Emmanuel Iduma de la revista on line Saraba y Ainehi Edoro que está detrás de Brittlepaper.com. Ellos suplen, a menudo, a pesar de tratarse de opiniones personales, la falta de información que otros medios no proporcionan. Y en el caso de Saraba dan oportunidad a las nuevas voces para que puedan publicar sus trabajos que de otro modo tendrían difícil el acceso al público.

Son muchas las personas que han pasado por Abeokuta estos días (incluso Veronique Tadjo) y muchas las que han trabajado para que sea posible. Muchas también las actividades que se han organizado además de las mencionadas (feria del libro, visitas escolares, conciertos musicales, encuentro de feministas…). El Festival ha conseguido dar a conocer, difundir y encender nuevas llamas en el mundo africano anglófono. Y, sobre todo, ha demostrado que hay allí mucho talento y creatividad, mucha inteligencia y pensamiento crítico, y mucha alegría y ganas de disfrutar además. Wole Soyinka puede estar satisfecho con su nuevo Aké.

 

Uganda, epicentro cultural del África del Este

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Chica Pokot, un grupo nacional o étnico que se encuentra entre Kénia y Uganda. Imagen de Eric Lafforgue.

Con la población más joven del mundo (el 77% de los ugandeses son menores de 30 años, mientras casi la mitad de la población no llega a los 15), Uganda es a día de hoy una nación prometedora con tantas oportunidades como retos. Mientras la industria tecnológica sigue dominando las esperanzas para el crecimiento económico del país, las economías creativas empiezan a despuntar como plataformas donde la juventud se expresa en su máximo esplendor. Ya sea desde el universo literario, las artes plásticas, el sector de la moda o desde su industria cinematográfica (Ugawood), Uganda se ha situado en el mapa regional como uno de los enclaves culturalmente más interesantes de toda África. Y uno de nuestros destinos preferidos. Siendo uno de los países más pacíficos del mundo, saltó a las portadas de varios periódicos internacionales después de que su presidente, Yoweri Museveni, y en respuesta a unos desafortunados comentarios del presidente español Mariano Rajoy, alegara que Uganda es mejor destino turístico que España.

Turistas occidentales en una furgoneta en Uganda. Imagen de Vice.com

Turistas occidentales en una furgoneta en Uganda. Imagen de Vice.com

A pesar de la mala propaganda del país (sus mediáticas políticas homófobas, un pasado sumido a la sombra del dictador Idi Amín…), común en las narrativas afropesimistas y eurocéntricas sobre el continente, Uganda no es peor destino turístico que España (país más corrupto de Europa, cuyo pasado franquista nunca fue juzgado y posición 33 en el ránking mundial de la libertad de prensa). Aquellos que creen que Uganda solo puede ofrecer visitas a familias de gorilas en peligro de extinción se sorprenderían. Para los que ven Uganda como un destino exclusivo para intrépidos viajeros y aventureros mochileros, no podrían estar más equivocados.

Wildwater Lodge, uno de los hoteles más lujosos de Uganda, situado en las Fuentes del Nilo.

Wildwater Lodge, uno de los hoteles más lujosos de Uganda, situado en las Fuentes del Nilo.

La imponente panorámica de los rápidos de las Fuentes del Nilo, en Jinja, y el retiro de The Haven, las vistas del lago Victoria de hoteles como el Cassia Lodge, experiencias culinarias únicas en la isla de Bulago como las que regala el Pineapple Bay Resort o hasta el lujoso reposo en el antiguo cráter volcánico del Kyaninga Lodge, en el interior del país, solo son aptas para bolsillos acomodados y exigentes. En este sentido, Uganda, como España, puede ser explorada desde muchas ópticas: la natural, la urbana, la de sol y playa, la de selva y sabana, la de congresos y convenciones, la religiosa, la gastronómica, la de compras…

Sin embargo, si una Uganda se está posicionando a nivel regional, esa es la Uganda cultural. Si hace pocos meses os hablábamos del DoaDoa, el mercado de artes escénicas del África del Este, hoy hay que hacer referencia a lo que se ha convertido en el festival de música y artes más importante de toda la región: el Bayimba. Después de que hace pocas semanas los organizadores del Sauti Za Busara, en la isla de Zanzíbar, anunciaran la cancelación de su edición para 2016, y se hicieran evidentes las dificultades de los festivales culturales africanos, la octava edición del Bayimba lo convierte en un puntal a aplaudir y fortalecer para todos los amantes de la cultura. Sin duda, un pilar para la promoción del turismo cultural en la región.

2015-BayimbaBayimba, la crónica: 

Del 18 al 20 de Septiembre, el recinto del teatro Nacional de Kampala acogió conciertos, sesiones de Dj’s, obras de teatro, espectáculos de danza urbana, exposiciones de fotografía, artes visuales o proyecciones cinematográficas en un entorno urbano y culturalmente abierto dispuesto a dejarse seducir. Con entradas a poco más de 1 euro, horarios desde la mañana hasta la medianoche y una programación afrocéntrica con un fuerte sabor local, el Bayimba supo agradar a todos los públicos y descubrió decenas de tendencias a la mayoría de su audiencia.

La mayor sorpresa, para aquellos que aún no los conocían, vino de la mano de Tanzania. El tanzano Msafiri Zawose, con un repertorio de música Gogo, un estilo tanzano a partir de distintos instrumentos locales como el zeze o el ndono, supo aliñar la noche con la dosis perfecta entre música melódica e hipnotizante, y los bailes frenéticos de una banda musicalmente completa, estéticamente muy cuidada y conseguida escénicamente. Si bien no se trata del vídeo del directo en el Bayimba, recomendamos el vídeo que Abdi Rashid, director de Roots International y programador de las noches musicales del Pub Choices de Nairobi, subió recientemente en su canal de Youtube.

La camerunesa Kareyce Fotso, fue otro de los ases desvelados durante el festival. Con un repertorio inflamable y 100% bailable, la cantante demostró el talento y la sensibilidad que están haciendo su sonido exportable al exterior de África, siguiendo los pasos de su paisana Coco Mbassi u otros cameruneses como el formidable Blick Bassy. Su set estuvo acompañado de dos grandes ases, el ugandés Joel Sebunjo, un grande de la Kora – instrumento tradicional del África Occidental- y el maliense Ali Keita.

Durante todo el festival, las actividades no pararon de sucederse en los distintos escenarios que infectaron de arte Kampala. Santuri Safari, un colectivo de Dj’s, locutores de radio, lo que ellos denominan “conectores culturales” y artistas de todo África del Este, estuvieron al cargo del escenario secundario. Construyendo puentes sonoros entre la música tradicional y los sonidos electrónicos más contemporáneos, Santuri Safari creó la atmósfera alternativa para el Bayimba. Una atmósfera que fue complementada por un espacio dedicado a la sociabilización y el relax alrededor de la percusión tradicional y del Ajono: un ritual en torno a una cerveza tradicional en el que el grupo se sienta en círculo y en el que cada tres minutos aproximadamente, se pasa la pajita al vecino de tu izquierda en señal de confianza.

Casi 3.000 asistentes según los organizadores, marcaron el patrón de la diversidad cultural. A diferencia de otros festivales de música y artes africanas del Sur del Sáhara, el Bayimba se caracteriza por centrarse en la cultura local y regional, algo que no tan solo empodera a los músicos y artistas de la región, sino que subraya la intención de sus promotores en apoyar el talento local sin necesidad de contar con artistas extranjeros o estrellas africanas internacionales afincadas en la diáspora. La sostenibilidad de este increíble proyecto cultural, que ha cerrado su octavo año de andadura con un éxito rotundo, tiene mucho que ver con su trayectoria anual y su inclusión de pequeños y grandes nombres en todas las áreas culturales a las que abraza. Entre ellos, la comercial y famosísima en Uganda Sheeba.

Las tiendas y tenderetes de ropa, detalles, souvenirs y moda local hicieron el agosto (en septiembre). Con todo, el impacto económico del festival en la ciudad de Kampala se hizo notar en restaurantes, hoteles y clubs nocturnos, donde los Dj’s de Santuri Safari alargaron las noches en “after parties” abarrotadas en bares de moda como el Iguana, donde la gente se desplazó en boda-boda, el transporte urbano más extendido y barato de la capital ugandesa.

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Balance: éxito rotundo.