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Anda Mncayi y la importancia del instinto artístico

Cuando una obra artística nos cautiva, a menudo nos empeñamos en buscarle significado. Cuando se trata del trabajo de artistas africanos, ese empeño es exponencial a la medida en que queramos acercarnos a unas realidades que por lejanas o sesgadas suelen avivar la capacidad de asombro, que es donde reside “la plenitud de la vida”, como diría Kapuscinski. Pero, si bien el arte es un medio indiscutible de conocimiento, en esta fascinación por las narraciones visuales africanas se puede caer en la trampa de olvidarse de lo instintivo de la práctica para quedarse simplemente con la virtud de dar vida a un cuadro. El sudafricano Anda Mncayi nos lo recuerda con su heterogénea obra en la que el único denominador común es su talento.

Serie ‘Bantu’, Anda Mncayi.

Dice Anda Mncayi que si tuviera que pedirle algo al futuro sería “tener todo el tiempo posible para dar rienda suelta a mis creaciones y encontrar inspiración conviviendo con la gente. Me gustaría poder poner a prueba hasta dónde puedo crecer como artista”. En realidad, cuenta en una entrevista a Wiriko que los tiempos de compaginar su pasión con un trabajo para poder hacer frente a los gastos ya pasaron y ahora vive de sus ilustraciones con la vista puesta en llegar a llenar grandes salas de exposiciones “y exponer por otros países del continente o incluso fuera”.

Ya ha participado en algunas exhibiciones colectivas en Ciudad del Cabo, lugar en el que reside, pero donde más éxito ha encontrado es en su cuenta de la red social Instagram donde casi alcanza los tres mil seguidores. “Ser artista en Ciudad del Cabo es una gran experiencia porque que haya tantos creadores hace que exista un ambiente especial, además hay gente muy diferente, de muchos sitios distintos. Lo bueno de Internet es hace que esté más expuesto y ahora es más fácil hacer que tu trabajo llegue a la gente”.

Anda Mncayi llegó a la ciudad artística por excelencia en Sudáfrica para estudiar Diseño gráfico, una formación que está muy presente en su obra, pero que el artista combina con el uso de herramientas más tradicionales. “Me gusta también el efecto de los lápices y las tintas, no sólo pinto digitalmente. Intento explorar tanto como puedo”, señala. Y eso también es evidente en nuestra conversación, en la que nos explica que lo que él quiere expresar en sus ilustraciones es lo mucho que disfruta al pintar. Así, en su serie ‘Bantu’ sencillamente le apetecía pintar a este gran grupo cultural; y ‘Airelevate’ “era solamente una manera de jugar con la palabra, pretendo expresar simplemente la idea de una nube como mecanismo de elevación”.

“Me gusta explorar y cada serie es una oportunidad de hacerlo. En el proceso de creación tengo la idea de que cualquier cosa puede ocurrir con cada una de las piezas”, explica. En sus trabajos se pueden encontrar claras reminiscencias al anime, más evidentes en sus inicios, que han ido abriendo paso a una corriente menos marcada, más personal en la que Mncayi es capaz de abarcar desde lo galáctico hasta el más absoluto realismo. A medio camino se encuentra ‘Bantu’, su serie más cautivadora, donde abandona el colorido para resaltar con elegantes y decididos trazos unos rasgos que se muestran petrificados.

“Me inspiro mucho viendo cine de animación y leyendo cómics, pero creo que consigo crear mi propio estilo creativo intentando encontrar diferentes maneras de usarlo, esto se ve claramente en los retratos que hago. Otras piezas sí están más cercanas al manga y a la animación japonesa en general, pero siempre intento pensar en qué puedo aportar yo y plasmarlo” y añade sorprendido que “mucha gente me dice que cuando mira las ilustraciones se nota que son africanas, pero supongo que eso es algo que uno hace sin ser consciente porque el lugar del que venimos o en el que crecemos se manifiesta en lo que hacemos de alguna manera. En mi caso está siempre presente, aunque no me dé cuenta”.

Por una literatura infantil un poco más diversa

La editorial PotoPoto ha hecho una aportación necesaria a la literatura infantil en español. Evidentemente no es la única, pero esta recién nacida editorial ha aumentado la diversidad de los libros para los más pequeños. El viaje de Ilombe, la gran apuesta de PotoPoto, se ha sumado a un selecto grupo de álbumes ilustrados para niños basados en historias de origen africano. El mérito añadido de este recién llegado al panorama literario es que se ha financiado gracias a una campaña de micromecenazgo, es decir, que ha sido posible gracias al interés que despertó en los lectores, incluso antes de publicarse. La interpretación más sencilla de este recorrido es que El viaje de Ilombe era necesario y que ha abierto una puerta, porque esa necesidad de bibliodiversidad no se agota con la llega de esta historia.

Detrás de este proyecto están Alejandra S. Ntutumu, responsable del relato, y Lydia Mba, autora de las ilustraciones. Ambas, afrodescendientes orgullosas y comprometidas, se han embarcado en la aventura como parte de su deseo irrefrenable por cambiar el panorama literario español. El principal lema de la campaña de micromecenazgo era #YoMeEnsucio y PotoPoto es el nombre que en Guinea Ecuatorial recibe el fango más habitual. Estos indicios dan un idea de la voluntad de las impulsoras del proyecto. Ntutumu asegura en el propio libro: “Desde pequeña, mi sueño siempre ha sido poder crear un mundo de fantasía inspirado en los cuentos africanos que mi madre me contaba cuando era niña, para que los peques tengan referentes más diversos”. Lydia Mba, por su parte, es aún más gráfica cuando asegura: “Quiero que llegue el día en el que pueda encontrar en las librerías y las bibliotecas la misma diversidad que veo en la salida de un colegio”.

El viaje de Ilombre, en realidad, no es un cuento, sino una recopilación de diversas historias originarias de la Guinea Ecuatorial que había marcado el bagaje cultural de la madre de Alejandra S Ntutumu. El hilo conductor es la sencilla historia de Ilombe que se desplaza por el bosque intentando seguir la pista de su madre. En su recorrido la niña se encontrará con diversas situaciones en las que se le desvelarán, al menos, tres cuentos de la tradición del país de África central. El último, el del país de los ogros, es el que más ha mantenido la apariencia de los relatos tradicionales, si bien todos ellos, guardan el carácter ejemplarizante de los relatos que se cuentan a la caída del sol.

Más allá de la historia el relato de El viaje de Ilombe se completa con las ilustraciones de Lydia Mba. Un trabajo delicioso y realmente evocador. Los dibujos de Mba reconstruyen el ambiente mágico del recorrido de Ilombe en busca de su madre, en ese entorno al que le da entrada una misteriosa anciana que es su primera guía.

De La Mancha a África: Don Quijote en el Níger a través de la ilustración

Don Quijote es quizás una de las figuras más representativas de la literatura española. Desde que Miguel de Cervantes escribiera las aventuras del Hidalgo en 1605 sus personajes no han dejado de viajar por el mundo, convirtiéndose en un icono de la literatura más universal. Sin embargo, Don Quijote casi no había descubierto y conocido el mundo subsahariano, no había cruzado el Sáhara ni había alcanzado las aguas del Níger. Hasta ahora.


“Don Quijote en el río Níger”  (“Don Quichotte, au fleuve Niger” en francés) es un proyecto que nació en 2016 de la mano de las embajadas de España en tres países de la cuenca del Níger: Guinea-Conakry, Malí y Níger con la colaboración del Programa ACERCA que está enmarcado en el sector cultural de la AECID y que se ha estrenado el pasado 17 de enero en el Museo de Arte Africano de la Fundación Jiménez-Arellano Alonso en Valladolid.
¿En qué consiste esta exposición? El proyecto nació en 2016 cuando las capitales de estos tres países acogieron diversos talleres para ilustradores locales. Tanto profesionales, como estudiantes y aficionados se beneficiaron del aprendizaje de nuevas técnicas y estilos de pintura y conocieron de primera mano a Don Quijote. Los encargados de los talleres, el ilustrador Aitor Saraiba y el formador Ángel Domingo, de Pencil Ilustradores, presentaron a los personajes a través de todas las expresiones artísticas posibles  (fragmentos de la novela, películas, interpretaciones pictóricas…) con un doble objetivo: que los artistas conocieran la novela y sus personajes y que fueran capaces de reinterpretarlos según su criterio.


Es precisamente esa reinterpretación lo que hace de esta exposición, que se podrá visitar hasta el 13 de Febrero en el Museo, algo tan especial. Alonso Quijano ya no es sólo un caballero, un hidalgo en busca de aventuras que cruza La Mancha para conquistar a la mujer de sus sueños. Don Quijote es un caballero, pero también se le representa como un agricultor, un nómada, un guerrero, o un personaje sabio que defiende la protección del río frente a la contaminación.  Su piel en ocasiones se ennegrece, aunque otras veces guarda sus rasgos originales.
Los paisajes de Castilla La Mancha se van difuminando poco a poco para dejar paso al amarillo del desierto, a la sabana o a las orillas del Níger. En las ilustraciones nos encontramos hipopótamos, elefantes o leones y nuestro héroe viaja a lomos de camellos y jirafas. En este mundo ni si quiera el tiempo se escapa: Don Quijote puede seguir en el S. XVII o cambiar de siglo en busca de su Dulcinea.
Además, la diversidad de estilos y técnicas de los ilustradores nos habla de la infinita variedad de gustos por la pintura que existe en África, sobre todo si tenemos en cuenta que esto es sólo una pequeña muestra de tres países. Dibujos a lápiz, cómics o pinturas en acuarela son sólo unos ejemplos de más de setenta obras.


Puede que para más de uno esto no tenga ningún sentido, eso siempre depende de la mirada del espectador. Pero lo que demuestran estas ilustraciones es la enorme capacidad de las diversas culturas africanas de asimilar todo lo que viene de fuera y reinterpretarlo a su manera. Esa habilidad de rehacer no sólo se centra en el arte o la cultura, sino también en las ideas económicas, sociales o políticas.  Precisamente, en el Sahel y en la cuenca del Níger es donde tuvo lugar la mayor africanización de la historia, cuando muchas de estas sociedades aceptaron una nueva religión, el Islam, y la hicieron suya.
Pero no es sólo algo interior, no es sólo aprender algo más sobre literatura, la clave de esta exposición es que nos devuelve algo que creíamos intocable: una obra de más de cuatro siglos. Estos artistas nos lanzan sus ilustraciones con otra visión y otra mirada, no sólo del Quijote, sino del mundo que durante décadas hemos colonizado.

Banele Khoza, el as de la ilustración suazi

Es joven y brillante. Con solo 18 años fundó su propia marca, BKhz: una muestra de su exquisitez y de la rareza de su técnica dentro del mundo de la moda. Hoy, con 22, su estilo de ilustración digital, de acuarelas surrealistas que exploran la identidad o el género, se ha convertido en uno de los más llamativos y originales de la escena artística contemporánea. Con un futuro prometedor, ya es el ilustrador de Suazilandia con más proyección internacional.

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Banele Khoza, o el que Wiriko considera el “as de la ilustración suazi”, se ha hecho un lugar en el mundo del diseño de África Austral desde bien temprana edad. Tras estudiar moda en Londres e incluso antes de finalizar la carrera de Bellas Artes en Tshwane, este suazi afincado en Sudáfrica ya empezó a sorprender a los más refinados expertos en arte. No solamente despertó la admiración de los comisarios de la galería de arte contemporáneo TATE de Londres, sino que ya ha expuesto en galerías como la Trent de Pretoria, en Salon91 o Smith Studio de Ciudad del Cabo, y ha hecho resonar su nombre en la última Mercedes-Benz Fashion Week de Johannesburgo. Sin parar de cosechar éxitos, el pasado mes de marzo obtuvo una beca en el programa Johannes Stegmann Mentorship, de la prestigiosa galería Lizamore, donde ha sido apadrinado por el artista Colbert Mashile, con el que prepara una exposición individual que verá la luz en marzo de 2017.

Confeso admirador de artistas como la mexicana residente en Ciudad del Cabo Georgina Gratrix o las sudafricanas Penny Siopis y Marlene Dumas; Khoza desafía las concepciones de masculinidad/feminidad que se encuentran arraigadas en nuestra sociedad a través del uso de los colores azul y rosa. Para él, las convenciones y las estructuras preconcebidas, encarcelan la identidad. Por eso, con su obra, explora e intenta romper los diques psicológicos que predeterminan nuestra forma de ser, pensar o expresarnos. Así como ahonda en las fracturas causadas en las relaciones sociales a causa de las tecnologías.

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Banele Khoza AKA BKhz.

Creativo, original y arriesgado, Banele Khoza representa la nueva mirada digital del continente con su primera exposición monográfica, Sentimientos Temporales, expuesta desde el pasado 9 de julio y hasta el próximo 4 de Septiembre en el Museo de Arte de Pretoria. Temporary Feelings no es más que un exposición en forma de íntimos autorretratos emocionales que, según su autor, van mutando de un día a otro. Del 14 al 17 de Julio, la obra de este crack del arte africano contemporáneo también estará expuesta en The Turbine Art Fair de Johannesburgo, y estamos seguros que su obra se va a dejar ver muy pronto por bienales y ferias de arte internacionales.

Mientras esto no ocurra y no podamos ver más de cerca su obra, podéis seguirle la pista desde sus cuentas de Facebook e Instagram.

Entrevista a Inua Ellams, un revolucionario poeta con ojo visual

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Inua Ellams. Fotografía de Franklyn Rodgers.

Inua Ellams es uno de esos nombres que van a estar presentes para siempre cuando se observe la escena artística nigeriana, africana en general o incluso europea del siglo XXI. Es un artista gráfico y un virtuoso de las palabras influenciado por la cultura hip hop. Inclasificable por abarcar disciplinas tan diversas como las artes visuales, el diseño gráfico, la ilustración, el audiovisual, la poesía o las artes escénicas, es ante todo una mente inquieta capaz de inquietar y un romántico empedernido.

En España, lo conocimos por haber traído su proyecto de aroma situacionista The Midnight Run (o La Huida a Medianoche) en Barcelona, una obra que mezcla improvisación y participación del público en un recorrido que rescata e interconecta las sombras de la ciudad: el hormigón y el acero, los personajes nocturnos, los extraños entre sí… Conectando elementos que van a contracorriente, siendo él uno de ellos. Inua busca rescatar de la oscuridad de la noche los puntos de luz y de belleza de espacios que se reconstruyen y re-definen. Y como amantes de la belleza, no hemos querido perder la oportunidad de hacerle una entrevista sobre sus trabajos y su visión sobre el panorama artístico africano como artista nigeriano en la Diáspora.

The Barcelona, Spain, Midnight Run // 08/06/2013 from Inua Ellams on Vimeo.

G: Escritor nigeriano-irlandés-británico de poemas, cuentos y obras de teatro, diseñador gráfico; artista visual… También tengo entendido que estás haciendo talleres de escritura creativa y he leído frases tuyas como la que dice: “Yo sólo pinto cuadros con palabras.” ¿Cómo te auto-definirías?

I.E.: En este momento me definiría como un buscador de casa. No tengo aún un lugar donde sienta que pertenezca enteramente, y mi escritura es un diario de este proceso de búsqueda. Cuando era pequeño, quería ser un artista visual y pasé gran parte de mi infancia hasta la adolescencia centrándome en la creación de imágenes, en la estructura de la forma y el color. Al dejar la escuela y no poder permitirme lo de la pintura, empecé a escribir con el ojo visual que había desarrollado durante años. Traté de hacer lo que siempre había hecho, pero en lugar de usar un pincel, intenté usar palabras.

G: Como artista de la diáspora (si me permites esta descripción simplista) … ¿Cuál es tu relación con Nigeria y cómo se vive Nigeria des del Reino Unido? 

I.E.: Nigeria siempre es como una madre con muchos hijos, una madre cuya sombra cubre el mundo y a todos sus hijos, les guste o no. Mi relación con Nigeria fluctúa tanto como una sombra lo hace bajo diferentes luces. Es decir, a cada momento hay muchos focos en Nigeria, algunos de positividad extrema, aunque lo único que cuente sean otros de negatividad extrema. Las luces que brillan, y de las que me siento orgulloso, son las de nuestros escritores, nuestros arquitectos, nuestros poetas, nuestros dramaturgos, nuestro espíritus inexorables, la inquebrantable-dad de nuestras espaldas. Las luces que brillan y de las que me asusto son las de la corrupción, la codicia, la pobreza extrema, el extremismo religioso, la explotación y la erosión cultural. Estoy tan orgulloso de Nigeria como estoy avergonzado de ella. En Occidente, aquí en Europa donde vivo, donde las etiquetas necesitan estar conectadas para que algo exista, Nigeria es para mí como un indicio con el que mi conciencia está en relación con el mundo, pero habiendo vivido aquí, soy tan británico (o estadounidense, dada sus influencias culturales) como nigeriano .

G: Tan joven como eres; habiendo ganado el Premio del Festival Fringe de Edimburgo en 2009, siendo el primer africano en presentar un espectáculo individual en el escenario del Teatro Nacional de Londres en 2010, habiendo sido preseleccionado para el Premio Alfred Fagan para dramaturgos de África y de ascendencia caribeña… ¿Cuáles son tus aspiraciones?

I.E.: Por encima de todo, quiero ser capaz de escribir lo que quiero escribir. Mis aspiraciones son numerosas, pero el objetivo final de todas ellas es simplemente estar en condiciones de hacer lo que quiero. Se puede argumentar que yo (o cualquier escritor) puedo hacerlo, pero para tener éxito en el juego de la poesía (para tomar prestada una analogía del mundo del hip hop) hay políticas que jugar, hay maneras de escribir y círculos dónde ser visto, ninguna de las cuales me gusta mucho, pero que siento que debo hacer. Tal vez esto sea una ilusión, pero incluso así sería una yema de huevo a la que estoy atado. Tal vez la política sea una parte de la descripción del trabajo; parte de ser un escritor, en cuyo caso, entonces, mi aspiración es tan amplia como precisa: simplemente para convertirse en un mejor escritor y articulador del(de los) mundo(s) en que vivimos, el(los) por qué(s) y la(s) forma(s) en la(s) que vivimos en él(ellos).

G: Regresaste a tu Nigeria natal después de un largo periodo sin estar allí, para el primer Festival de Teatro de Lagos en 2013. ¿Cuéntanos cómo fue esa experiencia?

I.E.: Fue estimulante. En realidad no esperaba nada, no creía que nada profundo despertara dentro de mi subconsciente, que fuera a echarme a llorar cuando aterrizara en tierra nigeriana. Estoy conectado con las comunidades nigerianas aquí en Londres y gracias a Aljazeera, Twitter, Facebook y los medios de comunicación en línea, siempre tengo la sensación general de lo que está pasando – lo suficiente como para saber que la vida sigue adelante, y que la misma vertiginosa transitoriedad que envuelve Londres también envuelve Lagos y Nigeria. Sin embargo, antes de partir hacia Nigeria, hablé con un ugandés y cuando le pregunté cuántas veces visitaba su “hogar” – a pesar de que vivía y trabajaba en Londres-, me respondió que dos veces al año . Le dije que iba a estar en Nigeria durante sólo seis días, sacudió la cabeza con incredulidad diciéndome que me quedara más tiempo, que tenía que pasar tiempo en ‘casa’. Él hablaba de un lugar más allá del lenguaje – no podía expresar lo que quería decir cuando le pregunté -, pero me di cuenta de cómo sus ojos se suavizaron y por el leve hundimiento de sus hombros y la profundización de su sonrisa, que sólo la idea del lugar HIZO algo a su espíritu. Pensé que si me iba con algo parecido a esa afectación, sería genial … y eso es exactamente lo que pasó! Después de tres días allí de repente me sentí como si estuviera en medio de mi gente, que pertenecía a la tierra, al calor. Fui allí para llevar a cabo una obra de teatro y fue bien recibida por el público, fueron sin duda la mejor audiencia que he tenido para la obra. Se rieron tanto que tuve que parar y esperar a que terminaran de reírse para poder continuar.

G: Nigeria está en el ojo de mira recientemente por su escena artística: la música , el cine o incluso la industria literaria, son de lo más avanzado en el continente y están causando mella. ¿Cómo puede esto fomentar un efecto llamada para aquellos nigerianos que viven fuera de África? ¿Crees  que las oportunidades de trabajo en la escena de las artes promueven o pueden promover, un retorno al continente? ¿Puede beneficiar esto el desarrollo de África?

I.E.: Nigeria es el país más poblado del continente y será el más rico bien pronto. De la inundación de capital en el país, la mayor parte todavía proviene del sector del petróleo y sus negocios periféricos. El mercado laboral está aumentando masivamente, los jóvenes se sienten lo suficientemente liberados para buscar otras formas de empleo más allá de lo tradicional a la mentalidad nigeriana, y el más visible de estos campos son puestos de trabajo en el sector de las artes. Sin embargo, los mercados locales no están apoyando suficientemente los puestos de trabajo para que los artistas puedan hacer una carrera a tiempo completo. Los artistas nigerianos todavía tratan de atraer a los mercados occidentales, por lo tanto, no creo que ningún tipo de iniciativa de retorno a África sea muy inteligente. Blaise Pascale dijo una vez: “Todos los problemas de la humanidad se derivan de la incapacidad del hombre para sentarse tranquilamente en una habitación solo”, pero algunos de los que no se sentarían, irían a reclamar tierras, crear fronteras, dibujar líneas en la arena y apuñalar a la tierra con el asta de una bandera, reclamando su propiedad. Esto se le hizo a nuestra tierra y a nosotros, a nuestros propios cuerpos. Hemos luchado y seguimos luchando para ser incluidos en las sociedades occidentales, seguimos subiendo las escaleras que ayudamos construir y no creo que debamos caminar lejos de ellas. El mundo es como es ahora, todas nuestras economías están vinculadas, y aunque sin duda defiendo el crecimiento financiero en el continente, una iniciativa de retorno a África desestabilizaría las economías de ambos lados de la moneda. La escena de las artes ayudará a contar nuevas narrativas sobre el continente, cambiará la marca del continente y ayudará al mercado en el resto del mundo, pero el desarrollo proviene de las partes más vitales de la economía africana: agricultura, sanidad, construcciones, bienestar, infraestructura… Estos son los bloques de construcción de las naciones. Las artes pueden ayudar a articular la necesidad de cambio, pero no pueden iniciar el cambio por sí solas.

G: Háblanos de tus obras : ‘The 14th Tale’; ‘Untitled’ y ‘Black T-Shirt Collection’. 

I.E.: ‘14 ª Tale’ fue en gran medida una mayoría de edad, un juego autobiográfico sobre mis experiencias de crecer en Nigeria, trasladarme a Inglaterra, a Irlanda y de regreso a Inglaterra. Se trata de una exploración divertida, meliflua, de cambios emocionales, pero ligera, de entender la masculinidad contemporánea africana. ‘Untitled’ es una obra de realismo mágico que acontece entre un pequeño pueblo en el corazón de Nigeria y en la ciudad de Londres. Es sobre los nombres y las consecuencias de ser anónimo. Cuenta la historia de dos hermanos gemelos separados al nacer, mezclando el lenguaje – la filosofía con el folclore y una carrera contra el tiempo asombrosa. ‘The Black T -shirt Collection’, mi obra más reciente, es la historia más grande que he contado nunca. Trata de la homofobia y la homosexualidad en Nigeria, la violencia sectaria en Nigeria, los mercados financieros globales, la industria de la moda, el comercio, la responsabilidad social de las empresas, la explotación y las consecuencias del éxito. Viaja desde Nigeria a Egipto, a Barcelona, ​​España – directo a través de Europa, a Londres y finalmente China. Sin embargo, también es simplemente una historia sobre dos hermanos adoptivos tratando de iniciar una empresa de camisetas. Todo mi trabajo, poemas y obras de teatro por igual creo que versan sobre la identidad, el desplazamiento y el destino.

G: ¿Y cuáles son tus citas para 2014?

Hay mucho, antes de junio, voy a viajar a Bangladesh, Pakistán, Estados Unidos, Nigeria, Nueva Zelanda, Australia y Singapur posiblemente. También estoy trabajando en una nueva obra, dos libros de poesía y varios poemas por encargo e instalaciones artísticas.