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Helon Habila: “Hay una Nigeria antes y después de Boko Haram”

Chibok es un soñoliento, polvoriento pueblo donde parece que nada pasa, y habría continuado con su pacífica y desconocida existencia si no fuera por lo que ocurrió el 14 de abril de 2014. Ese día, 276 niñas desaparecieron de un colegio de secundaria del noreste de Nigeria. Fueron raptadas por Boko Haram.

La fecha quedó grabada para el gobierno de Goodluck Jonathan que dejó de ignorar lo que ocurría en el estado de Borno. El planeta se puso a tuitear y el escritor nigeriano Helon Habila preparaba un nuevo libro tras Oil on Water. Sin embargo, el autor no podía concentrarse en una novela a sabiendas de lo que ocurría en su país. La cobertura del conflicto, muy superficial según el propio Habila, le llevó a indagar en lo que realmente estaba pasando. “Había que contar por qué unos nigerianos alzan las armas contra otros. Es una situación compleja pero al fin y al cabo son seres humanos”, explica el escritor. Tras meses de trabajo, su último libro, The Chibok Girls, ha sido presentado en el festival de literatura africana de Londres, Africa Writes.

Seguimos viendo a las niñas como víctimas pero son supervivientes. Lo que les ocurrió les ha hecho tener más valor. Al principio no querían salir de casa y prometieron no ir más a la escuela. Hay algunas que siguen traumatizadas pero otras han vuelto al instituto porque lo que Boko Haram quiere es que se casen y se conviertan en una propiedad. El secuestro las hizo madurar de la noche a la mañana y se dieron cuenta de que había un motivo por el que luchar”, dice Helon Habila a Wiriko.

Ese objetivo común es el grupo islamista Boko Haram y su idea de religión. “No es Islam. Incluso asesinan a otros musulmanes y lanzan bombas a las mezquitas mientras la gente reza. Esto es sólo una secta con su propia doctrina”, recoge Habila en uno de los múltiples testimonios del libro. El escritor viajó a la región y desafió la narrativa impuesta desde el gobierno. “Hay puestos de control cada tres kilómetros que sirven, además de vigilar el movimiento de personas, para seguir a los periodistas y saber qué se dice y qué se escribe. Esto es también una guerra propagandística”, dice el autor.

En Chibok, todavía bloqueada por el ejército nigeriano, Habila charló con tres de las niñas que pudieron escapar de los terroristas. Hauwa, Ladi y Juliana detallan distintos pasajes de una noche que cambió el destino de Nigeria. Los familiares también tienen su espacio en el relato. Habila escribe: “Me impresionó cómo todo el mundo aquí tiene cuidado al hablar del cuándo y no del si vuelven las niñas. La guerra contra Boko Haram no se ganará hasta que todas las víctimas estén de vuelta. El escritor recogió diversos relatos para intentar dar luz a un hecho sin precedentes y que muchos intentaron solucionar con respuestas fáciles debido a la frustración. “Tuve acceso inmediato a las familias gracias a que hablo hausa, una de las lenguas locales. Ellos quieren poner la historia en el mundo y están abiertos a dar su versión”, explica el autor.

The Chibok Girls recopila estas historias y dedica varios capítulos a desgranar los acontecimientos del fatídico día. Es periodismo sobre África contado por un africano. “En África escribimos principalmente novelas pero tenemos que comenzar con la no ficción para abrir una conversación directa. La ficción hace de los hechos una metáfora y termina evitándolos. Se convierte en una forma de interpretación mientras que con el periodismo se pregunta directamente a una gente que tiene que responder”, cuenta Habila.

Helon Habila durante el lanzamiento de “The Chibok Girls” en el festival londinense Africa Writes / Foto: Iván González

Además Habila proporciona contexto e indaga en las causas de una historia de violencia que ha atormentado a las poblaciones del estado de Borno desde principios de siglo. En 2009 el ejército nigeriano apabulló al extremismo, según el gobierno. Pero la cúpula de Boko Haram escapó a varios campos de entrenamiento yihadistas en Somalia, Sudán, Malí e incluso Afganistán. El grupo, bajo las órdenes de Abubakar Shekau, volvió poco después a instalarse en el noreste de Nigeria, una localización estratégica gracias al relieve montañoso y a la proximidad de la frontera camerunesa. Y en junio de 2011 se produjo el primer atentado suicida en el país.

El gobierno de Goodluck Jonathan, en aquel entonces en el poder, encubría un conflicto que ganaba adeptos. “Hay gente que comparte sus valores: quieren la sharia, odian la democracia y ven a Occidente como el enemigo. Para ellos la sharia es como tener el reinado de Dios en la tierra pero no saben qué significa. No están felices con lo que tienen y no se dan cuenta que están siendo utilizados”, advierte el escritor nigeriano. La religión como una forma de escape y que se refleja en estas líneas del libro: “Mantén a la gente con miedo y hambrienta, anímales ocasionalmente a purgar su rabia contra el otro a través de una violencia autorizada por la religión”.

Llegó el 14 de abril de 2014. Y llegó #BringBackOurGirls. “El movimiento tenía que ser escuchado y era necesario cuando el gobierno no estaba haciendo nada. La actual administración ha tomado en serio a los terroristas por lo que se puede decir que la campaña tuvo éxito. Además sigue presente con reuniones casi a diario en Abuja y son muy activos en las redes sociales. El movimiento no ha muerto, tenía un objetivo que se ha conseguido”, comenta el escritor.

La tarea es mastodóntica para Muhammadu Buhari y Habila se muestra pesimista: “La zona está muerta. Hay un millón y medio de desplazados internos en la región y el gobierno los tiene como un objetivo de un plan a desarrollar a largo plazo. Pero hay niños muriéndose y da miedo. No estamos hablando ni siquiera de darles una educación, sino de darles de comer. Es un problema que va a durar, una generación completa y en la actualidad es complicado porque el precio del petróleo sigue bajando. No hay dinero y están jodidos”.

Helon Habila pasó su niñez en un complejo residencial donde musulmanes y cristianos vivían puerta con puerta. Ahora, sólo le queda la esperanza aunque duda. “Nigeria ha cambiado radicalmente. Hay una Nigeria antes y después de Boko Haram. Se ha alcanzado un nivel de transformación irreversible, pero se ha hecho ver a la que gente que esto no es bueno para nadie, ni para los cristianos y musulmanes. El sentimiento de sospecha siempre estará ahí y es algo con lo que tendremos que aprender a vivir ”.

*Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del festival literario Africa Writes.

C. Obioma: “Ser llamado escritor africano, todo ese ruido artificial que distrae”

Al llegar al Mirador del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) estaban poniendo más sillas. La sala estaba abarrotada de personas que querían escuchar a Chigozie Obioma (Akure, Nigeria; 1986), el autor de Los Pescadores, recientemente publicado en español (Siruela) y catalán (Els pescadors, Quaderns Crema). Obioma contó que su novela se podía comparar con el sonido de un tambor. “Los igbo, un pueblo de Nigeria, dicen que el sonido de un tambor se oye más claro desde la distancia. Este proverbio puede no tener mucho sentido a no ser que se sepa de qué tipo de tambor estamos hablando. Se trata de un udu, una vasija hecha de arcilla. Es esférico, con el cuello alargado como si fuera una garrafa, y al golpearse emite un profundo, ensordecedor e incluso hipnótico sonido. En las manos de un instrumentista hábil, un udu puede liberar tal sonido que los igbo (hasta que el apocalíptico huracán de la civilización occidental barriera su cultura) creían que el sonido llegaba al reino de los muertos, al abismo de los ancestros, la versión igbo del Elíseo. Y no sólo esto, el udu es además un medio con el que trasmitir un mensaje. Esta era una de las maneras a través de las cuales los vivos conversaban con los muertos, los ancestros. Los Pescadores fue el resultado de tocar un udu“.

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Las palabras del escritor también resultaban hipnóticas. Tan sólo el susurro de los audífonos que traducían del inglés al catalán interferían en el magnetismo de un relato que todos los presentes escuchaban con atención, como a quien le es revelado un secreto que quizás imaginaba pero que nunca le habían confirmado de primera mano. Se cumplía así, desde un primer momento, el objetivo de ‘África como relato‘, el ciclo de conferencias en el marco de la exposición ‘Making Africa‘, presente en Barcelona hasta finales de agosto. Si el propósito de la muestra es dar una visión más real del continente a través de creaciones artísticas africanas, la finalidad de ‘África como relato’ va todavía más allá y pretende no sólo dar espacio sino también voz a algunos de los responsables de esa otra África menos mediática.

Sin embargo, Obioma fue mucho más allá e hizo de la presentación de su debut literario un doble alegato. En primer lugar para defender su elección de usar el inglés para expresarse en sus obras. “Si elijo aceptar Nigeria, yo debo aceptar la lengua inglesa también, y la educación occidental. Debo aceptar que yo (y mis antepasados) fuimos conquistados y forzados a aceptar una nueva política, en la cual sus hijos siguen constreñidos”, afirmó. Así de tajante se manifestó, aclarando que por muy dolorosa que pudiera resultar esa aceptación, el inglés ahora es suyo, le pertenece como nigeriano y, por tanto, se sirve de él: “Escribo para ayudar a ensanchar el límite de lo que la lengua inglesa no puede abarcar”.

Igual de rotundo se mostró para la segunda idea que más peso tuvo durante su ponencia. Este novelista quiso exaltar el valor del contenido de la creación artística por encima de su procedencia. Podría parecer una cuestión de sentido común más que una defensa, pero en el caso africano tal y como manifestó, el escritor “es cargado con un peso que él no debería llevar y estorbado por una crisis en la que él no debería estar implicado”. Se refiere a la crisis de la identidad. ¿Para quién crea una obra un autor africano? Según Obioma esta es una pregunta a la que no debería tener que enfrentarse: “África simplemente es el lugar de mi procedencia, lo que quiere decir que esto define mi identidad no mi estética”.

Chigozie Obioma - Àfrica com a relat 13 abril 2016 CCCB © Miquel Taverna, 2016.-

Chigozie Obioma – Àfrica com a relat. CCCB © Miquel Taverna, 2016.-

Con su primera obra literaria lleva esa teoría a la práctica. Reconocida por varios premios y prestigiosas nominaciones como el Man Booker Prize, Los Pescadores es una muestra de cómo el lector puede reconocer en el universo africano presentado a través de una familia nigeriana elementos como el amor, el dolor, la niñez o el miedo; que a todos nos son universales. En Wiriko ya te hablamos sobre este libro y su autor, pero la presentación que le hicimos a Chigozie Obioma en la apertura de ‘África como relato’ nos dio la oportunidad de conversar con él previamente.

La superstición es uno de los temas más importantes en su novela. ¿Cree que es un aspecto característico de las sociedades africanas?

Sí. Nigeria, específicamente, fue colonizada por Gran Bretaña y así tuvimos que aceptar la civilización y la cultura occidentales. Debido a ésto ahora nosotros somos occidentales, pero también hemos encontrado un modo de mezclarlo con nuestra propia tradición cultural. Así que algunos aspectos que son considerados supersticiones en Occidente, no lo son en África. Esta novela, por ejemplo, ha sido leída por algunos lectores occidentales como realismo mágico o  fantasía, pero es realismo en Nigeria.

Sí, pero su novela deja en evidencia cómo ser supersticioso puede llegar a ser contraproducente. ¿Ser supersticioso es algo a mejorar como sociedad?

Creo que el hecho de que la gente vea las cosas de manera diferente no significa que la perspectiva de esas personas sea correcta o errónea. Alguien que mira con lente occidental pensaría que ser supersticioso está pasado de moda o es de tontos, mientras que los africanos piensan que Occidente está lleno de gente loca… Suelo tener esta discusión con mis amigos americanos. Ellos dirían algo como: “Mira a las mujeres en los países árabes, llevando hiyab, sufrimiento, marginación…” y todas esas cosas. Yo viví con turcos durante mucho tiempo y los considero mis amigos. Les gusta el hiyab y no podían imaginarse por qué ninguna otra mujer no lo llevaría. Desde luego hay gente que se siente atrapada, a quien no le gusta y se fuerza a hacerlo, pero a algunas personas realmente les gusta. ¿El modo en que ellos viven está mal? ¿Es que son tontos? No, ellos piensan lo mismo de ustedes,  así que ¿quién tiene razón? Si no les daña de ningún modo, ellos probablemente no tengan que cambiar.

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La novela se desarrolla durante la década de los noventa en Nigeria. ¿Por qué quería resaltar este periodo de la historia de su país?

La gente siempre dice que cuando alguien empieza como novelista hay una tendencia a escribir sobre lo que conoce. Pues bien, yo crecí en los noventa así que sé mucho sobre esta década y pensé que sería mejor situar la novela en este periodo. Pero además, este momento capta uno de los aspectos que quería tratar en el libro y que es el origen de los problemas de Nigeria, así que la novela se desarrolla en la década perfecta, que comienza en 1993 cuando las elecciones de MKO Abiola son anuladas. Esto fue cuando, después de mucho tiempo, Nigeria intentó tener un sistema democrático otra vez. La siguiente ocasión en que Nigeria volvería a intentarlo fue en 1999, la gente entonces tenía miedo de que algún militar le pegara un tiro a alguien y se pensaba que otra vez no volvería a triunfar la democracia. Pero sí tuvo éxito y finalmente Nigeria acabó teniendo un gobierno civil en 2003. Desde 1993 hasta 2003 es realmente la década en que transcurre todo esto y por eso la novela acaba en 2003. Quería una manera de usar la década en la que transcurre la historia como una herramienta para crear comentarios políticos sobre este periodo, entre el primer intento de Nigeria y el momento en que lo consiguió.

Se le asocia bastante con Chinua Achebe, ¿comparte la visión que tenía este escritor sobre el uso de la lengua de la antigua colonia, en el caso de ambos el inglés, para que las realidades africanas narradas por africanos puedan llegar a más gente?

Pienso que la lengua inglesa que Achebe usó, de algún modo, no era la de los británicos porque estando colonizados durante mucho más de cien años se crearon generaciones y generaciones; y fue la generación de Achebe la que adquirió el inglés. Creo que él vio la lengua inglesa como su lengua primaria de composición, y a mí me ocurre lo mismo. Si alguien quiere escribir en, digamos, yoruba puede hacerlo pero, ¿por qué hacerlo cuando la mayoría de la gente en el mundo lee en inglés de todos modos? Esto tiene muchas ventajas. Yo veo el inglés como mi primer idioma, no el igbo. De hecho, ahora que lo pienso, no sé exactamente cuál es mi lengua materna porque yo hablaba tres lenguas cuando era un niño. (Se ríe) Así que no sé cuál es mi lengua materna.

DSC_0191.NEF¿Cree que su actual residencia en Estados Unidos le ha facilitado el acceso al competitivo mercado literario?

No, no pienso que eso sea necesariamente así. Terminé Los Pescadores cuando vivía en Chipre y mi primer relato fue publicado en uno de los más importantes diarios norteamericanos cuando yo vivía allí. Era, de hecho, un cuento que versionaba a Los Pescadores, así que podría haberlo hecho desde cualquier parte. En los tiempos que corren tenemos correo electrónico, es muy fácil convencer a un agente.

¿Es fácil?

Bueno, (se ríe) no es fácil. Es muy difícil, extremadamente difícil. Conseguir publicar un libro es una de las cosas más difíciles en este mundo, no sé cómo lo hice… Lo intenté muchos años, tengo otros libros. Pero lo que quería decir es sólo que, si buscas en Internet lo que ellos quieren, te piden que les envíes tres o cuatro capítulos y lo haces, da igual si estás en Afganistán, eso no importa. Pero desde luego, de algún modo, fui a una escuela de escritura creativa. Antes de ir a Estados Unidos, nunca había conocido a un escritor y estar allí me permitió ir a un Programa de Escritura Creativa, que es una beca  para escritores, en la que los escritores estamos juntos durante alrededor de dos años y leemos el trabajo de cada uno. La Universidad de Michigan es la segunda que mejor Programa de Escritura Creativa tiene en el mundo, en ese sentido soy afortunado. Pienso que fui a clase con los futuros grandes escritores americanos. Algunos de ellos serán los críticos del futuro, redactores,… Uno de mis compañeros ahora es redactor en una editorial. Así que en este sentido, quizás residir en Estados Unidos me ayudó a conocer gente, pero aparte de eso, no creo que el lugar donde residas importe realmente.

Nadie habla de literatura europea, por ejemplo, ¿entonces por qué se habla entonces de literatura africana?

Creo que la gente habla de literatura americana, por ejemplo. Yo lo hago un montón. Aunque viva en América, si quiero hablar de Jonathan Franzen, digo “el escritor americano”, porque para mí él es extranjero. Cuando estaba en Nigeria y leía a J.D. Salinger, Toni Morrison,… esta gente era extranjera para mí, así que los veía como parte de un espacio. Pienso que los africanos están protestando demasiado sobre ser llamado escritor africano, todo ese ruido artificial está distrayendo de lo que deberíamos hacer. Si vives en China, por ejemplo (mi libro está siendo publicado en China); en realidad mejor en Taiwan, hay gente que no sabrá nada sobre Nigeria. Ellos saben que está en África, así que ¿cómo esperas que respondan? Sería el mismo caso para un asiático que viene a Nigeria, la gente lo vería como alguien representativo de Asia. Ésta es la forma en que yo lo veo. No creo que estemos marginalizando de ningún modo. Si alguien lee mi libro en Nigeria me verá sólo como un escritor, porque estoy siendo leído dentro de Nigeria; pero aquí por ejemplo soy extranjero, en este caso mi trabajo es visto como un trabajo extranjero. Por eso pienso que hay que dejarlo pasar. Yo no tengo ningún problema con esta realidad, pero sé que muchos de mis colegas lo tienen y hacen de esto una gran causa. Empatizo con ellos, pero para mí no es un problema.


DSC_0192.NEF¿Está preparando un nuevo libro?

Sí, tengo casi completada una nueva novela. Lo gracioso es que Los Pescadores fue terminado hace tres años, pero necesitó un tiempo para ser publicado. Así que en ese tiempo me puse a escribir, he estado muy ocupado (se ríe).

¿Y cuándo podremos leerlo?

La versión inglesa quizás podrá leerse en 2018, pero no sé cuándo lo tendrán en España.

Literatura africana al alcance de todos

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Si el equipo de Wiriko se puso en marcha hace más de dos años (ya estamos más cerca de los tres que de los dos) fue porque los recursos sobre la cultura africana accesibles eran escasos y más en español. Resulta que en las próximas semanas esta situación podría empezar a cambiar de una manera definitiva. El próximo 4 de junio se pondrá en marcha una iniciativa para que la página de Literatura Africana de Wikipedia tenga mucho más contenido y de mucha mayor calidad.

Africa in Words es la organización que está detrás de esta iniciativa. Y la cita se producirá aprovechando uno de los paneles del encuentro de la African Literatura Association (ALA) que se celebrará en la alemana universidad de Bayreuth, entre el 3 y el 6 de junio.

Los organizadores de este evento han planteado los siguientes objetivos: referenciar el trabajo académico sobre el continente; prestar una mayor atención hacia la literatura africana y hacia las manifestaciones orales en lenguas nacionales; ampliar el conocimiento tanto de las literaturas contemporáneas como de las de la época postcolonial; poner de manifiesto la diversidad de estas manifestaciones; animar el debate acerca de la interacción entre la literatura oral y su expresión escrita; prestar más atención a las escritoras africanas; y proyectar todo este conocimiento hacia el futuro con la reflexión sobre la nueva era digital.

wikipediaenconstruccionEn todo caso, la iniciativa puede suscitar algunas cautelas. En primer lugar, no solucionará, al menos no inicialmente, el problema que llevó a arrancar Wiriko. La página que se alimentará con este “wikithon” es la de la versión en inglés de la enciclopedia colaborativa. Sin embargo, la propia lógica de desarrollo del conocimiento en Wikipedia hace que el refuerzo de los contenidos en un idioma, abra la puerta para que estos, después, se mejoren también en el resto de lenguas en los que la enciclopedia está disponible.

Por otro lado, quizá Wikipedia no aparezca como la fuente más fiable de conocimiento. La edición colaborativa de estos contenidos hace que habitualmente se ponga en cuestión el rigor de esos materiales. Sin embargo, Africa in Words ha convocado este “wikithon” en un entorno académico, intentando que los autores sean fuentes autorizadas. La campaña de mejora de los contenidos en Wikipedia podría, además, hacer que los saberes y los estudios realizados en entornos universitarios estén al alcance de todos y colaboren en la construcción de un saber para todos.

Finalmente, el impulso occidental de esta iniciativa también nos hace tomar algunas precauciones. Africa in Words es un portal de internet nacido de los estudiantes de un grupo de investigación de la británica Universidad de Sussex y el encuentro se celebra en la alemana universidad de Bayreuth. Sin embargo, también hay algunos matices que hacer. Por un lado, porque las personas que se encuentran detrás de Africa in Words han demostrado sobradamente su implicación con la cultura africana y la ausencia total de paternalismo. Sin ir más lejos, Kate Haines es una de las personas vinculadas a Kwani? Manuscript Project. Por otro lado, la nómina de los escritores invitados al encuentro resulta impresionante e incluye, por ejemplo a Binyavanga Wainaina, a Teju Cole o a Waberi. Un vistazo al programa da una idea del carácter de los temas que se tratan y de los ponentes.

En todo caso, es evidente que la cita planteada por Africa In Words es sólo un punto de partida, que anima a otros a participar a través de Facebook y Twitter. La iniciativa puede ser un comienzo y, en todo caso, supone una toma de conciencia de la falta de materiales sobre literatura africana en la red. Desde Wiriko, esperamos y deseamos que este “wikithon” sea una chispa que encienda muchos pequeños fuegos que ayuden a mejorar la información sobre la literatura africana y, al mismo tiempo, anime a muchos más a implicarse en esta actividad.

Zukiswa Wanner: sinceridad sin complejos

La escritora Zukiswa Wanner. Fuente: editorial Kwela

La escritora Zukiswa Wanner. Fuente: editorial Kwela

Zukiswa Wanner es una prometedora escritora africana. Sí, africana. Quizá lo de prometedora es más discutible, porque no tiene nada de promesa, sino que es una auténtica realidad que se ha hecho acreedora de algunos de los premios más importantes. Sin embargo, su carácter africano se ha puesto en duda y ese es el segundo de los motivos por los que merece la pena prestarle atención. El tercer elemento que lleva a interesarse por Zukiswa Wanner es que se ha convertido en una de las autoras africanas más provocadoras en sus comentarios y con una posición menos políticamente correcta en cuanto a la industria editorial y la hegemonía occidental, por ejemplo.

En relación con el primero de los elementos. Wanner fue una de las seleccionadas para la antología Africa39, la selección de los 39 escritores africanos de menos de 40 años que realizó un equipo liderado por Binyavanga Wainaina para Hay Festival en 2014. Antes, Zukiswa Wanner había estado entre los finalistas del K. Sello Duiker Award en 2007 por su primera novela The Madams y también entre los finalistas del Commonwealth Writers Prize en 2011 por la novela Men of the South.

londonwannerDespués de haber liderado algunas antologías sudafricanas y haber publicado libros infantiles, Wanner ha regresado a la novela con London, Cape Town, Joburg, editada en 2014. En su último trabajo, la escritora hace un particular repaso por la historia reciente de Sudáfrica y, por el momento más crucial de los últimos años, el acceso a la democracia después del apartheid. La particularidad de la novela de Wanner es el enfoque desde el punto de vista de un sudafricano que vuelve a su país en un momento de esperanzas después de haberse criado en Reino Unido. Este encuadre permite a la autora tratar el tema de la identidad, la del protagonista sudafricano en la sociedad británica, pero también la de su mujer blanca en una sociedad sudafricana que aparentemente había superado las barreras raciales. Y a esas profundas cuestiones se añaden otras más cotidianas, como la convivencia, la paternidad o la búsqueda de una vida mejor (se puede leer aquí un extracto inicial del libro).

Curiosamente, y ya atendiendo a ese segundo aspecto atractivo de la autora, Zukiswa Wanner se encontró con dificultades para encontrar apoyos que le ayudasen a sacar adelante su idea, a pesar de la trayectoria que ya se ha mencionado. Primero pretendía que fuese un guión para una película, pero tuvo que desistir. Decidió convertir su idea en una novela, pero tampoco le resultó fácil encontrar un editor. Al parecer, al otro lado de las puertas a las que llamaba le decían que la historia no era suficientemente africana. De nuevo nos encontramos con una cuestión que en esta sección se ha tenido que tratar a menudo debido a los prejuicios que todavía existen en la industria editorial: los temas sobre los que puede y debe escribir un autor africano.

Hemos dejado los apuntes biográficos para este momento. Zukiswa Wanner nació en Zambia, creció en Sudáfrica y después se trasladó a Kenia. Pero es cierto, la escritora no respeta los cánones, no cumple con los prejuicios y en vez de tratar en sus historias la turbulenta relación entre un empleador blanco y sus empleados negros, prefiere romper esquemas y dibujar las también existentes fricciones, entre el negro que da trabajo y los negros que trabajan para él, por ejemplo. Sin duda eso, no seguir las líneas de lo previsible, escribir sobre la realidad como es y no como nosotros nos la imaginamos hace que algunos consideren que sus historias no son africanas.

La última de las cuestiones que llama la atención sobre Wanner es su incómoda honestidad. Sus declaraciones pueden interpretarse como provocativas, cuando no dejan de ser desnuda sinceridad. Por ejemplo, cuando se refiere a estas cuestiones relacionadas con la escritura y pone en duda “las líneas raciales o de género que los escritores no pueden cruzar” y explica que ella, voluntariamente, ha decidido sobrepasarlas.

En la misma línea, hace unas semanas Wanner levantó algunas ampollas con la siguiente declaración en la web This Is Africa: “Estoy más emocionada si mis libros se pueden leer en Congo Brazzaville o Cabo Verde, de lo que estaría si estuviesen disponibles en Bélgica o Portugal”. Evidentemente estas confesiones tenían un contexto. Por un lado, esos comentarios en el que se cuestionaba su “africanidad” y, por otro, la reafirmación de que su público está en el continente. El contexto de las declaraciones decía que si sus libros eran traducidos prefería que llegase al resto del continente africano que a Europa. En todo caso, estaba muy presente el análisis sobre la industria editorial africana y sobre la necesidad de generar espacios, al estilo de premios, que animen la producción y la independencia cultural del continente.

El renacimiento del libro africano

CARTEL sila1Hoy se abre, en Tenerife, la programación del Salón Internacional del Libro Africano (SILA). Con el paso de los años este festival se ha convertido en una cita ineludible en lo que se refiere a la literatura africana en España. El SILA es la excusa perfecta para acercarse a la diversidad de las culturas africanas y una de las pocas oportunidades para reivindicar la riqueza de las manifestaciones artísticas del continente olvidado. Las letras se convierten, a través de este salón, en un elemento fundamental de conexión entre España y África. A pesar de la proximidad, esta conexión es mucho más precaria que la de muchos otros países europeos. Por este motivo, la puesta en marcha del SILA es una buena noticia.

Durante dos días, el SILA propone una aproximación a la literatura africana desde diferentes perspectivas. El programa del evento abordará las políticas públicas en torno al libro, el papel de las bibliotecas digitales, la bibliodiversidad y la actividad de los editores independientes, los nuevos modelos de librerías y el estado de la literatura contemporánea. Y lo hará empleando formatos diversos, desde mesas redondas en las que participarán todo tipo de expertos hasta exposiciones o diálogos con autores.

El SILA permitirá además acercarse a algunos libros a través de presentaciones, concretamente a Zemi Kede, un recorrido por la sensualidad en la literatura tradicional africana de la beninesa Agnès Agboton, del que ya se ha hablado en esta sección y a África más allá del tópico, un esperado trabajo póstumo del senegalés Amadou Ndoye. Y de la misma manera que se pueden acercar a los libros, los asistentes también podrán hacerlo con los autores, ya que la propia Agnès Agboton y el liberiano Vamba Sherif, autor de Vínculos Secretos, charlarán con Inma Luna y Ángeles Jurado, respectivamente.

Agnès Agboton y Vamba Sherif. Fuente: blog del SILA y web del autor

Agnès Agboton y Vamba Sherif. Fuente: blog del SILA y web del autor

En paralelo a estas actividades, el SILA completa su oferta cultural con un ciclo de cine al que han titulado Las miradas nos cuentan y en el que se podrán ver tres trabajos del camerunés Jean-Marie Teno  Hommage, Afrique je te plumerai y Le malentendu colonial. La lista se completa con el corto Cuando llegue, de María Jesus Alvarado, y el documental Kásuumaay. Una experiencia de paz en Casamance, de Xavier Puigserver.

Kásuumaay. Una experiencia de paz en Casamance (trailer) from xavipuigserver on Vimeo.

Estos son algunos de los ingredientes con los que la organización de esta cuarta edición del SILA pretende “dar a conocer estas importantes y aún hoy poco conocidas realidades literarias, debatiendo con sus protagonistas (escritores y editores) en qué consisten las dificultades de escribir y editar en África, con el objetivo de buscar soluciones y facilitar las ayudas para la traducción de estas obras, que han sido escritas –en muchos de los casos– en el idioma de las antiguas potencias colonizadoras, y en otros en el materno”. El SILA se ha puesto como objetivo acercar estas manifestaciones culturales africanas a España, pero también fomentar la relación entre los actores españoles del mundo editorial con escritores y editores africanas facilitando un encuentro cara a cara.

La organización de este salón, además, ha tenido que hacer frente en los últimos años (desde que en 2009 se celebró la primera edición) a todo tipo de vicisitudes. La itinerancia, que le ha llevado de Tenerife a Las Palmas, los problemas de financiación (a los que se han enfrentado a pesar de ser un evento único e imprescindible) y algunos problemas de identidad han hecho que el camino de la organización no estuviese precisamente sembrado de rosas. Sin embargo, los impulsores de esta cita, encabezados por la editorial Baile del Sol, que posee una de las pocas colecciones de literatura africana que perdura en el panorama editorial español,  se han acostumbrado a trabajar contra corriente y este año han sido capaces de volver superar todos los obstáculos. Para la organización de esta edición han contado con la financiación del Área de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife y la colaboración de Casa África, la Alianza Internacional de Editores Independientes y el propio TEA – Tenerife Espacio de las Artes, en el que se celebran las actividades.

Wiriko, presente

En esta edición del SILA, los organizadores del encuentro han querido contar con la colaboración de Wiriko. Esta colaboración se ha concretado en la participación de Carlos Bajo, el coordinador de la sección de Letras Africanas del Magacín Wiriko, que será el encargado de moderar una mesa sobre literatura contemporánea el sábado 15 de noviembre. En esa mesa, está prevista la participación de Josefina Bueno, Profesora de Filología de la Universidad de Alicante; Celso Muianga, editor mozambiqueño; Vamba Sherif, escritor liberiano; Agnés Agboton, escritora beninesa; y el filólogo Romeo Gbaguidi, coordinador General de la Organización para el Fomento de los Estudios Internacionales (FEI) de Benín.

Binyavanga Wainaina por Sebastián Ruiz/Wiriko.

“Al salir del armario me he convertido en un ciudadano real”

Binyavanga Wainaina por Sebastián Ruiz/Wiriko.

Binyavanga Wainaina por Sebastián Ruiz/Wiriko.

* Esta entrevista ha sido publicada originalmente en El País – Planeta Futuro, por un acuerdo de colaboración entre Planeta Futuro y Wiriko.

El pasado diecinueve de enero, el día después de su aniversario, Binyavanga Wainaina publicaba en el blog Africa Is A Country el capítulo no publicado (lost chapter) del libro Algún día escribiré sobre África (Sexto Piso, 2013) “Mamá, soy gay” (I am a homosexual, mum). El titular dio la vuelta al mundo: una de las mentes más brillantes de la nueva generación de africanos talentosos y el escritor keniano más famoso, había salido públicamente del armario y se situaba en el eje de los debates sobre la homosexualidad, dentro y fuera de África.

Binyavanga Wainaina, fundador de Kwani Trust –la red literaria anglófona más relevante del África del Este–, ganador del Caine Prize para la escritura africana en 2002 por su relato corto Discovering Home (G21Net, 2001) y autor del viral e hiriente relato corto Cómo escribir sobre África (Granta, 2005), nos recibe en el porche de su modesta casa, en el nairobense barrio de Karen, con una de sus túnicas fashions, cabeza afeitada con una franja de pelo azul y cigarrillo en mano. Su asistente Isaac y su viejo perro Toni nos acompañan junto a unas tazas de té con leche y unos mandazis (una especie de pan frito que suele ser el desayuno para la mayoría de kenianos y tanzanos).

Durante un rato Wainaina juega al rol de periodista interesado sobre la política, la historia y los movimientos independentistas actuales en España. Se habla sobre la crisis. Sobre la situación de Europa. Sobre la migración de europeos en busca de una vida mejor en África. Y después de un par de horas distendidas, con el desayuno acabado, empieza la grabación…

A sus 43 años, este keniano inquieto, bohemio y creativo dice estar apasionado por la creatividad que emerge del continente. “Lo que he hecho en los últimos diez años, cuando no he escrito, han sido cosas en el mundo literario. Trabajo con talentos. Talentos jóvenes africanos, particularmente en inglés”, reconoce con orgullo. “Lo que ha pasado en la última década es que se han vuelto a abrir muchos espacios creativos, llenos de productores creativos contando sus propias historias en el cine, en la literatura… ¡Y todo esto me fascina!”.

La generación del FMI

“Yo llamo a mi generación, la generación del FMI. Somos la generación que vio la clase media derrumbarse a finales de los ochenta y los noventa con los condicionamientos que impuso el FMI como no conceder subvenciones para la educación. La gente se fue o fracasó. Fracasó, fracasó y fracasó de nuevo hasta que se pudieron alimentar de sus propios frutos. Nos volvimos, no sé… diferentes, más fuertes, más cínicos pero más anti autoritarios durante un tiempo. Los movimientos anti democráticos crecieron mucho y seguimos por esos derroteros. Y en cierto sentido, esto es lo que significa ser africano a día de hoy”, afirma el escritor.

El que fuera director del Centro Chinua Achebe para artistas y escritores africanos de Nueva York reconoce que lo suyo no era la vida en Occidente. “Estaba aburrido. Cuando venía aquí [Kenia] era más osado, yendo y haciendo mis cosas. Tener un gran puesto institucional en Estados Unidos suponía un rol más burocrático, político, de Universidad… Llegué al punto donde pensé para mí mismo: me he estado mintiendo sobre ese afropolitanismo de que puedes construir una institución literaria africana ahí fuera, en Nueva York, y eso es mentira. ¡No puedes!”, explica mientras reconoce que el lugar donde se pueden crear esas instituciones es precisamente en África. “Así que dejé mi trabajo y volví. Soy uno de esos que creen en el crecimiento y la regeneración africana. Por eso estoy aquí. Quiero estar aquí mientras pasa este huracán de cambio, para lo bueno, lo malo y lo feo. Para pelear con lo malo, para golpear desde dentro de los buques de las buenas intenciones e irme con ellos. Y producir. Y escribir. Y pensar”.

Binyavanga Wainaina por Sebastián Ruiz/Wiriko.

Binyavanga Wainaina por Sebastián Ruiz/Wiriko.

Y su lucha e implicación desde lo creativo es indiscutible. No es casualidad que su homosexualidad salga a la luz en un momento en que países como Uganda o Nigeria institucionalizan la discriminación sexual con graves leyes homófobas. Donde en su propio país, Kenia, las retóricas homófobas hierven públicamente. La recientemente aprobada ley anti-homosexual de Uganda hace punibles con cadena perpetua las relaciones o el matrimonio entre personas del mismo sexo, y puede penar con siete años de prisión a todo el que “ampare” o “incite” a la homosexualidad.

El escritor responde a bocajarro sobre el tema. “Cuando te conviertes en ese tipo de personas de clase internacional, que se llaman a sí mismas intelectuales, y estás cambiando la imagen del continente eres completamente inmune, como si permanecieras ajeno. La forma en la que interactúas está plenamente infectada por esta inmunidad. Y puedes tener compasión por quien no tiene este salvoconducto. Así que diría que en cierto sentido político me he convertido con este acto en un ciudadano real”, confiesa refiriéndose tanto a su vuelta al continente como a la acción pública de salir del armario. “Fue una cosa profundamente personal, por supuesto. Hay toda esa mentira mala que no dices. Que todo el mundo de tu alrededor sabe. Hablas de todo tipo de cosas en público sin temer, de alguna forma, las consecuencias que puedan caerte encima… Y decides dar el paso”.

Estigmatizar a los homosexuales

Para él, la vulneración de los derechos del colectivo LGBTI y su estigmatización social en África es un instrumento populista que esconde intereses políticos más profundos y pretende generar sentimientos de unidad nacional que la religión, por ejemplo, no consigue crear.

“El Gobierno lo está utilizando como una vara política. Es un tema muy conveniente para las elecciones. Dará una victoria bien sólida para ganarse al electorado. Sin embargo, la policía no lo va a aplicar, ya tienen suficiente trabajo luchando contra los ladrones. Pero lo que es más peligroso es que habrá más vigilancia social. El Gobierno ha generado leyes permisivas para que la gente gestione las cosas fuera de las manos del Estado”.

Aunque cree que eso se va a extrapolar y que los más pobres van a ser los que sufran las consecuencias más crudas de este tipo de leyes. “La gente económicamente vulnerable estará en riesgo; en un riesgo aleatorio. Las consecuencias reales son un creciente sentido del miedo y la amenaza en el dominio público. Incluso otros asuntos aparte de los homosexuales. Esta ley fue validada para reforzar tus miedos y permitir a los Estados mantener el control”, afirma con preocupación mientras enciende un cigarro.

Es precisamente su responsabilidad en torno a la situación social que lo rodea lo que le empujó a dedicarse al mundo de la literatura. “Trabajaba con una editorial llamada Character, muy conocida en el Reino Unido y me facilitaron una edición de su revista Africa Issue publicada en 1994. Estaba leyéndola en el tren, porque por aquél entonces estaba haciendo un máster en Inglaterra, y pensé: ¡esto es terrible, es Inglaterra y por falta de algo mejor que esto así es como escriben los escritores africanos en todo Londres! Eran escritores bien reconocidos pero no pudieron encontrar ni a uno, que pudiera escribir correctamente sobre África. Bueno… Encontraron solo a uno…”. Sonríe.

“Los reportajes de la revista tenían un barniz misionario, del tipo ‘salvar a África’ y este tipo de tonterías. Y fue realmente chocante ver algo así. En plan: ¿Me estáis diciendo de verdad que una revista rigurosa puede editar algo así? Así que envié un mail larguísimo al editor analizando toda la revista. Un año más tarde decidieron hacer otro número de African Issue y me pidieron escribir algo. Justo en ese momento creo que yo estaba editando Kwani? así que seguía posponiendo ese algo para ellos, hasta el último día, que el editor Matt Weiland, me dijo: ‘¿Por qué no escribes sobre ese mail que me enviaste?’. Lo hice, pero con una condición: que fuera accesible en Internet. Se subió a la red gratuitamente y fue algo incendiario que ahora está en todas partes”

Portada de 'How to write about Africa' o 'Como escribir sobre África'.

Portada de ‘How to write about Africa’ o ‘Como escribir sobre África’.

Así nació su premiado ensayo How to write about Africa (¿Cómo escribir sobre África?).

“Mis amigos occidentales me dijeron –¡Oh!, no sabíamos que esta fuera la realidad. Pero el poder siempre te hace inocente, ya lo decía hace quince años Chinua Achebe en su escrito crítico Heard of Darkness y todos repetían también lo mismo: “¡Oh!, no estábamos al corriente”. En Occidente, mi ensayo me otorgó mucha fama. Tuve encuentros con la presidenta de Alemania, el presidente de Noruega y todos me decían: –Gracias, este escrito es la verdad”, reproduce Wainaina con voz sarcástica.

“Pero todo era una pantomima, nada ha cambiado. Es verdad que cuando las dinámicas de poder están cambiando puedes tener este tipo de conversaciones, por eso escribí ¿Cómo escribir sobre África?, por si acaso lo habían olvidado. Esto es de lo que trata mi ensayo. Recordar dónde estábamos hace cien años en nuestra relación, particularmente con Europa y Occidente. Y hay que decir que estamos en el mismo lugar que en 1881. Por si acaso lo habían olvidado, nada ha cambiado realmente en nuestra relación”.

¿Es ese fantasma colonial el que sobrevuela conceptos como la moda del afropolitanismo y los afropolitanos?, le preguntamos. Wainaina coje aire. “Es un tipo de identidad que no asume ningún tipo de responsabilidad. Consume. A veces crea. Pero no tiene ninguna residencia en ningún valor sólido. Es una moda. Es una moda guay que no tiene piernas. No va a durar mucho pero si es bueno para darnos piezas de ropa bonita no me importa”, bromea este confeso amante de la moda.

“Achille Mbembe [filósofo camerunés] escribió algo sobre afropolitanismo y creo que su idea era bien diferente a la que viene recogida como mercancía. Una de las cosas maravillosas de ser africano es que tienes sociedades con espacios que de forma extraña nunca han sido colonizados hasta el punto de que la media en el África urbana habla cinco lenguas. Se vive en una sociedad donde el sonido de varias lenguas y culturas es parte de quién eres, y te sientes muy cómodo siendo parte de este cosmopolitismo. Así que cuando piensas en qué significa, en términos de Estados coloniales, claro que estos Estados definieron lo que fue la realidad cosmopolita. Y casi todos nuestros problemas políticos derivan del hecho de que tienes esta herencia cosmopolita que ha topado con las realidades locales. Si tenemos que pensar en el afropolitanismo como un cosmopolitismo de tipo occidental sobre la diáspora… La verdad es que no tengo tiempo para ello”.

Discurso africanista

El escritor es un pieza clave de las nuevas voces africanas. Un engranaje indispensable con un discurso africanista capaz de pintar con sus palabras escenas que dibujan imágenes de una África muy diferente a la de las primeras generaciones de escritores continentales. Se trata de un escritor que rehuye del encasillamiento y las etiquetas absurdas y vacías. “¡No puedo soportar el dogma!” exclama con las manos en la cabeza para sentenciar: “Mi cuerpo no lo acepta”.

¿Qué es lo que más le aburre?

“Creo que formar parte de la clase media africana ha sido un gran asunto con el que lidiar. La clase media africana somos las mejores jodidas máquinas de aprobar exámenes. Cualquier cosa que interfiera en este proceso como imaginar, leer… Es un problema. Si estás en un continente donde todo se trata de “re-”, como en países como Nigeria, que se re-industrializan, o conceptualizan las cosas suponiendo que debes empezar cosas nuevas, lo que te encuentras es con una clase media con terror a innovar. A probar cosas nuevas. Somos muy buenos si nos dicen –haz las cosas así y asá… Y lo haremos excelentemente. En Estados Unidos o el Reino Unido existe de forma muy visible –y estoy muy interesado en esta clase de excepcionalismos–, africanos trabajando de forma increíble en altas instituciones bancarias. Toda esta gente terminaron el instituto y se fueron. Los que hicieron físicas, están en la banca. Los que estudiaron literatura o filosofía, están en la banca. Algunos vuelven ahora que hay un crecimiento turbulento de la economía con capital de sus maestros, los bancos. Algunos están ya retirados con dinero de sus bancos y ahora son inversores aquí”.

Pero el crecimiento económico del continente también ha ido acompañado de un boom en el campo de las industrias creativas africanas, y en concreto del universo literario. “Creo que los escritores africanos estamos de moda ahora mismo, y esto es maravilloso”, nos dice mientras compara la literatura anglosajona africana o india con la literatura de América Latina producida en español. “Hay un mundo anglófono, para lo bueno y para lo malo. La gente en Inglaterra no tiene ni que pensar en ello. Pero nosotros sí que lo hacemos. Tienes que pensar en qué hay en el mundo anglófono porque si no lo haces chocarás con las puertas del infierno. Tienes uno ojo allí y otro aquí”. El autor está convencido de que escribir en inglés es una forma excelente de poder contar las historias cotidianas de África a los lectores de otros puntos del planeta.

Y a la hora de analizar la envidiable salud del panorama literario del continente, el escritor sostiene que el medio ambiente de la escritura africana tiene ecosistemas nuevos, crecientes y cambiantes.

“Con los cambios democráticos han crecido las editoriales independientes como Kwani? y muchas otras. En los últimos tres años han habido muchas publicaciones digitales, así que lo bonito es que tienes a gente como Kwani? que actúan como un gran paraguas. Aunque ahora también hay otras iniciativas nuevas fuera de él. Se trata de algo muy interesante, tenemos un fenómeno con diferentes tipos de expresiones. Hemos tenido una explosión literaria en los últimos tres años, pero veremos un crecimiento extremadamente espectacular en los próximos cinco años”.

Soy uno de esos que creen en el crecimiento y la regeneración africana. Por eso estoy aquí

La revolución digital

Este es uno de los fenómenos que más le interesan a Binyavanga. Cuando le decimos que en la revista Wiriko se le considera como un twittero compulsivo, el keniano se ríe y reafirma con la cabeza. “Verás, en el último año, estaba muy aburrido, muy deprimido después de que un muy buen amigo y otros conocidos murieran de VIH. Estaba empezando a escribir mi libro. Y entre que escribía y no escribía, me acostumbré a twittear”, confiesa. “Pero es que es un nuevo espacio para probar cosas. Y soy de esas personas que no se puede resistir cuando les brindas algo nuevo para probar”, afirma con cara de pillo.

“Soy un libertario en transición. Un libertario buscando un hogar. No sé dónde aterrizar. Siendo parte de esa generación FMI eres escéptico acerca de cualquier autoridad en general. Me siento muy cómodo fuera de los espacios institucionales, donde puedo crear mejor mi lugar. Siempre que estoy en sitios institucionales las cosas se vuelven demasiado… Aburridas. Y no pasa nada. En twitter puedo interaccionar y actuar y hablar de la forma que quiero sin sentirme censurado”. Y mientras expresa que de esta forma las relaciones están en plena transformación, puntualiza: “No es que así impongas tus condiciones sino que negocias en mejores condiciones”.

Es un fervoroso amante de Internet desde el principio, y desde que existe el email se ha negado a enviar copias de lo que escribe en formato papel. “Siempre he reconocido la capacidad de sentarse en este país desconocido donde adquieres mucho poder porque estás entregado, no solo a la tecnología, sino a la plataforma en una forma en que ellos (el poder institucional) no están”. Y pasa a continuación a  contar cómo durante sus años de residencia en Sudáfrica pasaba las noches en vilo intercambiando relatos en las primeras plataformas literarias que existían. “La Universidad tenía líneas abiertas y yo me metía en la sala de ocho de la tarde hasta la madrugada para estar online. En todos esos grupos primerizos de escritores locos en Internet, yo estaba dentro desde el principio”.

Binyavanga Wainaina por Sebastián Ruiz/Wiriko.

Binyavanga Wainaina por Sebastián Ruiz/Wiriko.

Port Harcourt, capital mundial del libro

La participación de Wainaina en cualquier iniciativa relacionada con el mundo literario en todo el continente es incondicional. No hay evento serio que ocurra en África donde no se le tenga en cuenta. Y justamente uno de los países contra los que ha cargado el keniano últimamente por sus políticas homófobas, Nigeria, va a acoger este año la capital mundial del libro. “No estoy muy seguro de cómo viajar a Nigeria ahora mismo”, dice Wainaina medio en broma mientras explica su implicación en el proyecto Africa 39. “Port Harcourt va a ser este año la capital mundial del libro. Mi trabajo fue conseguir a 120 escritores de menos de cuarenta años que luego fueron a parar a manos de los jueces”. La lista final con los seleccionados se anunciará durante el mes de abril. “Están preparando una Feria del Libro que creo que se va a convertir en una de las más importantes del continente”, sentencia el literato elogiando los esfuerzos del gobernador del Estado nigeriano de River State en esta iniciativa.

La novela del huracán

Pero las distintas iniciativas con talento africano –la citada Africa 39 y un proyecto para erigir la ciudad keniana de Kisumu como un centro para las artes y el refugio político–, no le impiden a sumergirse en su próxima novela. “La idea original surgió de mi último año como docente en Estados Unidos. Estaba en mi habitación, tecleando… Y aterrizó el huracán. Podías ver cómo estaba arrasando las calles de Nueva York, devastando parte de la baja Manhattan… Fue delirante. Aterrador”, dice trazando un paralelismo con la situación social, política y económica del mundo en la actualidad y ante la escalada imparable de acontecimientos globales.

“A lo que estamos viviendo ahora yo lo llamo “el huracán”. Pones la tele y te aparece…. “¡Grecia, Grecia, Grecia, Grecia y… puuuh!”, alza la voz. “¡Turquía, Turquía….!¡Egipto…, Ucrania…! Y me hace sentir como cuando era un niño y veía a mis padres mirar la tele en los setenta y veías: otro presidente ha sido asesinado… Quiero recoger eso, cómo sienta este huracán o el estar dentro de él; dentro del huracán africano, en particular. Estamos viviendo uno de esos subproductos neoliberales, como tantos otros, pero que tiene sus ventajas específicas. Tenemos nuevos proyectos ferroviarios que están abriendo nuestro continente y que no habíamos visto en cien años. El proyecto ferroviario es el motivo por el que Nairobi existe hoy en día y ahora la gente sabe que hay una línea que irá hasta Camerún. Aún no han pagado por ello, pero el sello ya está puesto en el contrato. No hay marcha atrás. Y para mí y mi generación esta idea de que “no hay marcha atrás” es realmente emocionante. Así que he estado utilizando diferentes tiempos verbales, jugando con ellos. Se puede ver en el Lost Chapter, cómo empiezo a jugar con esta idea agitándo los tiempos para darles electricidad. Esto es lo que voy a hacer este año”.

Y mientras esperamos este nuevo trabajo que se trae entre manos, y como broche de la entrevista, ¿una sugerencia en exclusiva para todos los amantes de la literatura africana? El keniano apuesta decididamente por Search Sweet Country, del ghanés Kojo Laing. “Para mí, es la mejor novela de todos los tiempos escrita por un africano. Fue publicada en los ochenta y la crítica la recibió de forma insólita. Es una novela sin etiquetas posibles. Monumental. Es un estilo en sí misma. Y el autor, de los mejores autores del siglo XX. Hay que leerla”.

Una discreta “vuelta al cole” literaria

Léonora Miano, una de las principales novedades editoriales del principio de curso. Fuente: Wikimedia - Chris93

Léonora Miano, una de las principales novedades editoriales del principio de curso. Fuente: Wikimedia – Chris93

La “vuelta al cole” de la literatura africana parece un poco tímida este año, o al menos, un tanto monótona. Nos referimos, evidentemente, a los autores que está previsto que sean publicados (o que han sido publicados recientemente) en editoriales europeas, aquellos que puede acabar llegando hasta nosotros de una manera más o menos simple. No nos olvidemos que intentar abarcar la actividad de las editoriales de todo el continente africano (más de cincuenta países) sería descabellado. En este artículo citaremos sólo una pequeña degustación de esas obras.

En primer lugar, mencionaremos una de las novelas más esperadas de este nuevo curso: es La saison de l’ombre de Léonora Miano. Se trata de una autora de la que ya hemos hablado en esta misma sección. Como ya ha quedado claro, Miano se ha convertido en una de las escritoras africanas más apreciadas por la industria editorial francófona, desde que recibió sus favores hace alrededor de ocho años. A pesar de esta buena relación con la industria Miano no ha renunciado a una de las características de la autora, el hecho de aprovechar su preeminencia para alzar una voz crítica.

 

9782246801139 2_9782246801139En esta ocasión, La saison de l’ombre se zambulle en el tema de la trata negrera. Miano ofrece un punto de vista distinto al que estamos acostumbrados en este ámbito. La última novela de la escritora camerunesa mira al expolio humano del esclavismo desde los ojos de los africanos. Puede parecer desconcertante, pero muy pocas veces una de esas novelas sobre las aventuras de los viajes transatlánticos han colocado el protagonismo en las víctimas. Así, La saison de l’ombre es la historia de un pueblo africano en el que los jóvenes varones desaparecen ante la desesperación de las madres.

El relato se adentra en una narración desde una dimensión mística de las impresiones de los damnificados por este comercio infame. Sin embargo, poco a poco, Miano bascula hacia otro de los temas tabú, la colaboración de algunos pueblos africanos con los esclavistas. En todo caso, no sólo el enfoque, sino el tono son lo suficientemente novedosos como para llamar la atención sobre esta novela. A estas condiciones se une el hecho de que Léonora Miano ya ha demostrado sobradamente su habilidad narrativa y la capacidad para hacer que las historias resulten atractivas a través de su estilo.

vueltaalcolecoetzeePor otro lado, La infancia de Jesús, del premio Nobel sudafricano J.M.Coetzee, no es en puridad un libro del comienzo del curso escolar, ya que se editó por primera vez en el mes de marzo de este año. Sin embargo, está previsto que para el inicio del curso se reproduzcan algunas ediciones destinadas al mercado europeo y norteamericano, así como algunas traducciones que aumentarán la difusión de un libro llamado a convertirse en un éxito. El hecho de que Coetzee cuente con ese premio Nobel hace que la publicación de su nueva obra tenga, de entrada, pocas incertidumbres.

El escritor sudafricano se implica en la narración de una historia de migraciones, de burocracia, de búsqueda de una nueva vida, de vueltas a empezar, de superación y de obstáculos, de esfuerzos con un destino incierto. Los protagonistas son dos inmigrantes cuyas identidades se ven borradas o, más bien, reinventadas cuando llegan a su destino. Con los esfuerzos por salir adelante en su nueva tierra se mezcla una lucha por aferrarse a las raíces. Paradójicamente uno de los protagonistas intenta y cree encontrar a su madre, precisamente, en ese nuevo entorno. Sin embargo, los obstáculos, los inconvenientes (con un punto de zancadillas burocráticas) hacen que el grupo se vaya uniendo en una especie de huída hacia adelante.

vueltaalcoletrouillotPor último, dentro de este pequeño menú degustación mencionaremos un libro bastante particular. Se trata de la última novela de Lyonel Trouillot, posiblemente el autor haitiano más reconocido en la literatura occidental actualmente. Puede resultar chocante la mención de la obra de un haitiano, sin embargo, es más difícil discutir la estrecha vinculación cultural entre Haití y África. No en vano, en ocasiones se considera que Haití es una isla africana en el Caribe. La última propuesta de Trouillot llega bajo el título Parabole du failli.

Trouillot no promete un argumento sencillo, no hay concesiones a lo políticamente correcto. El escritor haitiano ofrece en esta novela una especie de homenaje a la desesperanza. Y lo hace a través del recorrido de un hombre que se ve abocado al suicidio, pero no sólo eso, sino a demás a través de los ojos de los que se quedan, de los que sobreviven al suicida e intentan encontrar una respuesta para esa pérdida. Se trata de una narración que nada en terrenos incómodos, como el vacío, las palabras que no se dice o la pérdida de la esperanza.

Chimamanda Adichie, el peligro de una sola identidad

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: http://dynamicafrica.tumblr.com/

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: http://dynamicafrica.tumblr.com/

Desafortunadamente Chimamanda Ngozi Adichie no ha conseguido su objetivo en su tercera novela Americanah. Sí, se trata de aquella autora nigeriana, más conocida por el memorable discurso en TED sobre El peligro de una sola historia (del que ya se ha hablado en Wiriko) que por obras antológicas como Medio sol amarillo. Pues a pesar de la espectación despertada por Americanah, la novela parece un fiasco. Al menos si tenemos en cuenta el objetivo planteado por la propia autora en una entrevista publicada hace sólo un par de días en The Guardian. En ella Adichie confesaba que la novela pretendía ser una “historia de amor a la antigua usanza”… “Desgraciadamente” Americanah es, como era previsible, más, mucho más que una simple historia de amor. “Afrotunadamente” en aquella respuesta Adichie hacía gala del mismo tono inicisivo e irónico que destila en sus obras de ficción. Así que es evidente que cuando un autor realiza un ejercicio como el de la nigeriana en su última novela, diga lo que diga, no pretende hacer “sólo” una historia de amor.

Chimamanda Adichie se dio a conocer para el gran público a través de aquel discurso de TED que quién más y quién menos ha encontrado oportuno compartir en Facebook y que se ha convertido en una referencia para comentar en diferentes foros. En todo caso, la nigeriana era ya una autora de referencia y ampliamente premiada en el mundo de la literatura anglófona. Al margen de la popularidad, uno de los principales valores de esta novelista es un estilo narrativo particular que combina la capacidad para enganchar a través una prosa agradable, entrañable y atractiva la profundidad de un mensaje con un indudable contenido pedagógico. Uno de los elementos más atractivos del discurso de TED era que Adichie parecía que estaba contando un cuento tierno sin molestar a nadie mientras transmitía una reclamación radicalmente reivindicativa. No son características exclusivas de aquella intervención que ha quedado para la posteridad, sino que se tratan de los rasgos más propios de la forma de narrar de Adichie.

Cubierta de la nueva novela de Adichie.

Cubierta de la nueva novela de Adichie.

En Americanah la novelista nigeriana se atreve con la mayor parte de los temas fundamentales de la literatura universal desde un enfoque africano sin complejos. La tan traída y llevada historia de amor, es realidad el hilo conductor de la novela, seguramente, ese cebo (sin connotaciones negativas) que hace que el resto de temas, mucho más espinosos sean digeridos por el lector como si se tratase de una suave papilla. Adichie cuenta la historia de dos jóvenes nigerianos que inician un romance durante sus primeros años en el país africano. Llegado un momento, ambos protagonistas consideran necesario abandonar el país. Ella viajará a EE.UU. A él le habría gustado seguirla, pero en un mundo convulso de pronto se encuentra en Londres. Ella irá despertando a la vida, descubriendo, experimentando en un contexto de éxito personal y profesional, con los inconvenientes de ese crecimiento vital. Él, sin embargo, tendrá que desenvolverse en medio de la clandestinidad provocada por los problemas administrativos.

Quince años después de haber abandonado el país, los apasionados jóvenes se reencuentran de nuevo en Nigeria, pero el tiempo no ha pasado en vano, las cosas no son exactamente iguales a cómo las dejaron. La protagonista se ha convertido precisamente en una “americanah” el apodo que se emplea en el país africano para referirse a los que retornan de los EE.UU. para ridiculizar sus nuevas costumbres. Ella, sin embargo, no ha renunciado a su identidad africana durante su ausencia. Es más su proceso de crecimiento personal va afianzando sus orígenes. Es desde la distancia cuando más se convence de la importancia de sus raíces.

Así, la autora nigeriana hace frente a un proceso cotidiano para muchos, muchísimos africanos en la diáspora, el de la construcción de su identidad. La importancia de las cuestiones raciales son presentadas, por Adichie también de la manera más natural, desde las relaciones que la protagonista mantiene con hombres blancos y negros durante su periodo estadounidense, hasta elementos que pueden parecer tan banales como el orgullo por su cabello, pasando por el hecho de tener que hacer frente a los tópicos sobre los africanos (ya sean los más idílicos y los más negativos). El mito del regreso es también fundamental en esta obra y, sobre todo, en contraposición a lo que el retornado realmente se encuentra a su vuelta.

En su estilo narrativo, Adichie rompe también otros lugares comunes o, cuando menos, recurrentes en la literatura africana. Frente a los tipos de mujeres sufridoras, abnegadas y, a menudo, desgraciadas que nos encontramos a menudo en las novelas africanas, la escritora nigeriana construye un personaje femenino que vive con alegría y una cierta despreocupación. Aquí, en una descripción de este tipo, el problema es siempre el de las connotaciones de los adjetivos, pero la protagonista de Americanah vive con naturalidad la evolución vital de una joven que se enfrenta a un mundo nuevo y lleno de contradicciones pero también de oportunidades de descubrir. Sin olvidar que la protagonista es una mujer de éxito, un éxito propio, absolutamente independiente, sin estar sujeto al devenir de ningún hombre.

Tanto un tipo como otro de personaje femenino son igualmente verosímiles y realistas. Adichie muestra en este sentido el amplio abanico de posibilidades. La frescura le permite establecer críticas tanto a la cultura occidental como a la nigeriana huyendo de una simplicidad y un maniqueísmo que a priori podrían resultar mucho más atractivos (por fáciles de entender). La autora nigeriana solventa esta complejidad, de la manera más efectiva posible: al fin y al cabo todos sabemos que la vida es complicada así que nada mejor que contarla de la forma más sencilla posible, con naturalidad.

Desde Canarias leyendo África

Awa Meite, la artista polifacética que presenta su novela en Las Palmas. Fuente: www.journaldumali.com

Ayer arrancó en Las Palmas de Gran Canaria una nueva edición del SILA, el Salón Internacional del Libro Africano, una oportunidad para asomarse al panorama literario y editorial del continente vecino. En esta ocasión destacan iniciativas como las actividades descentralizadas que llevan una pequeña parte del SILA no sólo al resto de las islas Canarias y a Madrid sino también a Senegal, Egipto y Marruecos. Por otro lado, resulta especialmente atractiva la presencia de autores africanos en las mesas de debate del salón, algunos de ellos afincados en España y otros venidos desde el continente negro.

Por ejemplo, ayer martes 11 de diciembre, el Aula Cervantes del campus de la UCAD de Dakar, acogió la presentación de la traducción al español de la obra del filósofo senegalés Cheikh Anta Diop, Naciones negras y cultura. Se trata de una obra clave de la literatura y el pensamiento africano editado por Bellaterra y traducido y prologado por Albert Roca. En la presentación en el Aula Cervantes participó el profesor de la UCAD Aboubacry Moussa Lam, uno de los mayores expertos en la figura del pensador senegalés.

Éste es sólo uno de los ejemplos de esta voluntad de poner en conexión las letras africanas con las europeas, los autores y editores de uno y otro continente. Así, un escritor de novela policíaca español como Carlos Álvarez discutirá de tú a tú con un autor senegalés que ha cultivado el mismo género como Abasse Ndione en las instalaciones diplomáticas españolas en Dakar. La poesía se tratará en el Instituto Cervantes de Rabat, de la mano de el poeta marroquí Abdelmajid Benjelloun y la poetisa española Laura Casielles, Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2011. Y por último, la Oficina Técnica de Cooperación española de El Cairo será escenario de un debate de características similares en el que el egipcio Omar al Taherhablará con el escritor español Juanma Brito sobre la literatura relacionada con movimientos sociales. Este esquema de charlas a dos (como representantes de las dos orillas) puede resultar tremendamente fructífero y en todo caso es una muestra de interés y de respeto por las producciones culturales que se realizan en el continente africano.

El esfuerzo realizado para el acercamiento de la cultura africana hasta el público español se hace evidente en el programa del SILA. La sede de Casa África, uno de los principales apoyos de este evento será el escenario de la presentación del libro de Jean Bosco Botsho, autor congoleño afincado en Barcelona, Lugares Sagrados de África, la Cuna de la Humanidad, que realiza un recorrido por la religiosidad africana desde una perspectiva sin prejuicios. En el mismo escenario estará la beninesa, también barcelonesa de adopción, Agnes Agboton para presentar Semi Kede. Y Isselmou Ould Abdel Kader presentará Le muezzin de Sarandogou, un libro que trata sobre el deber de memoria

Entre las actividades que Casa África organiza en relación con la celebración del SILA se encuentra la cuarta edición del Ecuentro de Biblioteconomía. Pero nos resulta especialmente interesante la presencia en las islas de la autora maliense Awa Meite, dentro del programa Letras Africanas de la institución canaria. Meite presentará en Las Palmas su novela Memoire d’oublis. La autora malí tiene un perfil artístico multidimensional y ha demostrado desenvolverse con soltura tanto en la dirección cinematográfica, como en la pintura o en el diseño de moda.

El programa se completa como no podía ser de otra manera con encuentros de editores y escritores españoles y africanos y con conferencias de expertos, pero también con muestras de otras disciplinas artísticas como las artes plásticas y el cine. Todas las actividades se desarrollan entre el 11 y el 21 de diciembre, aunque la programación estrictamente del salón del libro en Las Palmas se concentra entre el 11 y el 15 de diciembre.

POLÉMICA ORGANIZATIVA

La organización de este encuentro ha generado una polémica entre la entidad que se había encargado de poner en marcha en el SILA y que lo había animado hasta esta edición y las asociaciones que han planificado el programa actual. Por lado, la Asociación SILA, que hasta este año se había encargado del encuentro, reclama como suya la marca SILA y por ello ha denunciado públicamente la actitud del Gobierno de Canarias, uno de los promotores del evento. Por otro lado, los representantes del propio gobierno isleño de la organización de la presente edición del salón señalan que se produjo un concurso público para la organización del encuentro, que la UTE Fundación Canaria Farrah Looking For Development fue la ganadora de ese concurso y que esta es la entidad que ha recibido el apoyo del Gobierno Canario y del resto de instituciones que dan cobertura al salón. Finalmente, los promotores de la actual edición aseguran que tienen la concesión para la celebración del salón el próximo año, mientras que la asociación SILA asegura que continúa trabajando para recuperar el control del encuentro en 2013. Las diferencias administrativas y legales tendrán que dirimirse en los próximos meses para que la edición 2013 del único encuentro de literatura africana que se celebra en España no sea engullido por cuestiones que no son las puramente culturales.