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Turismo y hostelería contra el desempleo juvenil namibio

Josefina Fillipus llega con los entrantes. La joven de 21 años posa los platos sobre la mesa en la que cenan unos periodistas con los que acaba de pasar treinta minutos. Ahora son clientes y han dejado de tomar nota para probar el menú del restaurante Leo, perteneciente al hotel Heinitzburg, en Windhoek, Namibia.

Agnes Kauzuu, 25 años, saluda a los huéspedes en su camino al desayuno en el del Hotel Safari Court donde está haciendo sus prácticas profesionales. En el vestíbulo del complejo hotelero atiende el teléfono, resuelve dudas de los visitantes y les indica diversas direcciones. “Good morning”, dice con su sonrisa tímida.

Agnes Kauzuu en la recepción del Safari Court Hotel / Foto: Christiane Flechtner

Tanto Josefina como Agnes son dos alumnas en prácticas de la academia de hostelería y cocina Silver Spoon de la capital namibia. Gracias a la subvención de la Fundación TUI CARE, ambas se favorecen de un proyecto que tiene como objetivo la inserción laboral de la juventud mientras que facilita la profesionalización del sector turístico del país sudafricano.

Namibia atrae. Su vasto territorio encandila con unos paisajes de contrastes; desde las dunas del desierto de Namib a las llanuras del Kalahari pasando por la atracción favorita de los visitantes, el Parque Nacional de Etosha. Allí conviven 114 especies de mamíferos y cuenta con la mayor población de rinocerontes negro y de guepardos de África. La costa de los Esqueletos o Cañón del río Fish son otras opciones aventureras y de turismo mientras que la ciudad costera de Swakopmund o la capital Windhoek sirven como respiro a la mayoría de los visitantes.

El turismo es una pieza clave para el desarrollo económico del país austral. Namibia ha experimentado un crecimiento notable en la llegada de turistas en los últimos años y ya en 2016 el ministro de Turismo y Medioambiente urgía al sector a fortalecer su competitividad. Sin embargo, Namibia, que apenas supera los dos millones de habitantes, arrastra una gran cifra de desempleo. Según los datos de la Agencia de Estadística de Namibia (NSA, en sus siglas en inglés), el desempleo juvenil alcanza una tasa del 43.4%.

Ante estas cifras, organizaciones internacionales y locales, como la Fundación TUI Care y la academia Silver Spoon se han unido para generar oportunidades laborales en el sector hostelero a través de un programa educacional que ya va por su segunda promoción. Josefine y Agnes son parte de un grupo de ocho jóvenes que gracias a este curso vocacional cuentan con una mayor posibilidades de no engrosar las listas del paro.

Namibia es uno de los mejores lugares del África para ver rinocerontes negros / Foto: Christiane Flechtner

Todos ganan
Ha sido el día del examen. Josefine y Agnes acudieron temprano a la escuela de hostelería y cocina Silver Spoon situada en la antigua planta energética de Windhoek. Han dejado atrás los nervios y ya sólo les queda la espera de los resultados de la organización londinense City & Guilds que acredita estas certificaciones.

Cansadas de escuchar que hacer de camarero es un trabajo basura, las adolescentes se sienten orgullosas del camino escogido. “Es una pasión”, dice Aletha Kandenge, una de las chicas que se ha examinado hoy del nivel uno de “Gestión de Alimentos y Bebidas”.

El futuro está en sus manos mientras escapan del feroz desempleo juvenil. Esta formación es una oportunidad para empoderar a las jóvenes y mejorar la vida de sus familias. Además es una tarea donde la perseverancia y la paciencia son esenciales. “No es sólo un trabajo para estudiantes. Hay que ponerle corazón”, reitera la profesora Nicky Nolan.

En la escuela de hostelería y cocina Silver Spoon en Windhoek / Foto: Christiane Flechtner

La profesionalización del sector hostelero en Namibia es clave para abordar la creciente demanda turística. “Muchas chicas llegan y no saben qué es un cuchillo o un tenedor. Tampoco conocen qué significa ser vegano o intolerante a la lactosa”, explica el director de Silver Spoon, Tom Mutavdzic.

Se busca gente preparada para asumir trabajos que exigen una relación activa y cordial con el visitante. Los servicios en hoteles, lodges y restaurantes son la mejor carta de presentación para que el turismo produzca un impacto económico y social en Namibia. Una situación beneficiosa para todos que sin embargo no es compartida por muchos gerentes. “El mayor activo son los empleados”, dice Mutavdzic que reconoce que son pocos los establecimientos que facilitan la formación de sus empleados.

Muchas de las chicas obtienen un contrato antes de finalizar las prácticas / Foto: Christiane Flechtner

Nolan, encargada de formar a las chicas en los últimos meses, ha visto cómo han crecido en confianza. La timidez inicial se ha esfumado y las jóvenes están listas para afrontar las tareas y responsabilidades en un puesto de trabajo. Las prácticas, realizadas tanto en bares como en hoteles de cinco estrellas, han sido la oportunidad para mejorar sus habilidades y desde la academia están orgullosos de su proyección. Muchas de ellas incluso obtienen un contrato antes de finalizar el periodo de prácticas.

“Las chicas en prácticas se desarrollan muy rápidamente. Desde el principio han formado parte de las reuniones de la dirección del hotel. Es muy difícil encontrar gente cualificada”, explica el director del Hotel Thule, Wolfgang Balzar.

Este hotel cuenta con dos chicas procedentes de la primera promoción de la academia de hostelería y cocina entre sus empleados. Josefine y Agnes quieren continuar con la misma senda y tienen muchas posibilidades de encontrar trabajo una vez acaben sus prácticas.

La escasez de una preparación de calidad en el sector turístico namibio pone a estas jóvenes como candidatas para asegurar un servicio profesional, ameno y efectivo. Este programa vocacional centrado en la hostelería y el turismo se ha establecido como un proyecto que da alternativas al desempleo juvenil mientras que asegura un modelo educativo ideado para cubrir las expectativas del emergente turismo en Namibia.


Este artículo ha sido posible gracias a la colaboración de Wiriko y TUI CARE FOUNDATION.

Suzy Eises quiere diversificar la música namibia a base de jazz

Suzy Eises, saxofonista namibia / Foto cortesía del artista

No hay muchas mujeres negras instrumentistas en el continente. Y menos son aquellas que tocan el saxofón. Pero desde Windhoek, la capital de Namibia, Suzy Eises se consolida como una de las músicos más prometedoras del país.

La joven artista tiene el reto de diversificar la escena musical de Namibia y busca su espacio gracias a un jazz combinado con soul, funk y afrobeat. A pesar de no poder contar con una banda a tiempo completo, pocos músicos locales cuentan con formación jazzística, Eises supera las adversidades con su inseparable Imms Nicolau a la guitarra. No le faltan bolos.

“Para mí es una bendición. Soy la única saxofonista en el país y afortunadamente me salen muchos trabajos. Muchos me dicen que estaban esperando algo jazzístico en la música local”, dice la músico a Wiriko en Windhoek.

Eises se enfrenta a la norma. Intenta hacerse un hueco en una industria donde faltan estudios de grabación, locales de ensayo y salas de conciertos. Y además lidia con los comentarios estereotipados. “Hay que cambiar la concepción que se tiene de la música instrumentista. Me ven en el escenario y esperan que cante”, resalta.

El empeño de la saxofonista le llevó a cosechar seis nominaciones en los Premios Anuales de la Música Namibia (NAMA, en sus siglas en inglés). La consolidación vino cuando se llevó los galardones al Mejor Álbum y Mejor Artista Revelación gracias a su disco homónimo que también se coló en nuestra lista de novedades el pasado mes de abril.

“Me gusta el disco pero no me enamora. Honestamente no quería grabarlo pero lo hice por todos aquellos que me animaron a sacar mi material y a desafiarme”, reconoce la saxofonista. Eises explica que tuvo que trabajar con un productor de música pop y fue difícil captar el sonido que había planeado para su trabajo debut.

El jazz apenas cuenta con espacio en Namibia. Gracias a sus premios, algunos de sus temas se colaron en las radiofórmulas, especialmente Only You, en el que colabora el sudafricano DJ Maphorisa. Pero la tarea sigue siendo ardua.

La saxofonista namibia es ambiciosa. Sus compatriotas comienzan a saber de esta artista emergente que no se acomoda. Eises quiere seguir formándose y ya prepara su estancia en el Instituto Africano de Música en Libreville, Gabón, base en el continente de la prestigiosa Escuela de Música de Berklee. Esta es una oportunidad para trabajar con otros músicos y productores y potenciar el sonido que no pudo obtener en su primer trabajo. Y después quiere dedicarse a la formación jazzística de los jóvenes en su país.

Suzy Eises da clases de saxofón y su deseo es montar una escuela para que los músicos instrumentistas puedan ganarse la vida en Namibia. Un proyecto que facilitará el acceso de estudios de grabación y espacios para ensayar que tanto escasean en Windhoek. “Mi música también consiste en apoyar a la comunidad. A muchos adolescentes se les dicen que no van a lograrlo y yo quiero mostrarles que es posible”.

El vestido como reconquista de la identidad herero

Las banderas del pueblo herero no se alzan frente a ninguna edificación administrativa, las verás en movimiento a lo ancho del norte de Namibia, lo que les es mucho más acorde atendiendo al carácter históricamente nómada de esta etnia. Lo que resulta extraño de las telas que conforman su estandarte es que en realidad son vestidos, y para más inri, son los vestidos victorianos que los alemanes les obligaron a llevar en el periodo de la colonización.

Jim Naughten (2012)

Voluminosos y pomposos vestidos cargados de enaguas abruman la vista sobre el caluroso paisaje namibio. Su corte victoriano no es casual y sigue presente en el vestuario de las mujeres herero más de un siglo después de que llegara a estas tierras con las primeras familias alemanas. Aunque hoy sigue siendo vestuario habitual de algunas mujeres de esta etnia, tal y como muestra el fotógrafo británico Jim Naughten en su libro Conflict and Costume (Merrell, 2013), se trata principalmente de un atuendo de gala usado en las ocasiones especiales. Así, es el traje que suele llevarse a las bodas y la indumentaria que viste las calles en el desfile de la fiesta anual herero celebrada el 11 de agosto, Día de Samuel Maharero, el jefe herero que guio a través del desierto a los supervivientes de las matanzas coloniales hasta Botswana en 1904.

Para entonces se calcula que sólo quedaban unos 15.000 de los más de 80.000 hereros que vivían en Namibia antes de la llegada de los alemanes a finales del siglo XIX. Su primer contacto con esta tierra árida les llevaría a pensar que les había tocado la parte más seca del pastel africano repartido entre las potencias europeas en la Conferencia de Berlín, pero pronto comprobaron que había zonas de subsuelo habitable, que de hecho eran las que habitaban la población local. Estos territorios, situados en el centro y el sur de la que Occidente llamó la África del Suroeste, eran los lugares donde los herero disponían a su ganado, que vio reducido hasta la extinción su espacio entre 1885 y 1903, tiempo en el que los colonos hicieron de las suyas y procedieron a la expropiación de las tierras, lo que provocó una rebelión del pueblo herero que, junto a los namas del sur, acabaron con la vida de aproximadamente doscientos alemanes. Por supuesto, esto no quedó aquí. En agosto de 1904, Alemania envió a Namibia miles de soldados con la premisa de que cualquier herero que estuviera dentro de la frontera alemana sería disparado. Dicho y hecho: Fusilamientos y envenenamiento de los pozos de agua de los desiertos del Namib y Kalahari dieron como resultado el considerado como el primer genocidio del siglo XX tras el exterminio del 85% de los herero. Los que huyeron salvaron su vida y la supervivencia de su pueblo, que en la actualidad es el cuarto grupo étnico más numeroso de los once que conviven en el país. Los que se quedaron, murieron antes o después, tras pasar por campos de concentración que quizás sirvieran como ensayo a los posteriores campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial.

A las afueras de Munich una calle da nombre a los herero. La Herero Straße es la máxima compensación que Alemania ha hecho de esta masacre que se niega a indemnizar, como ya hiciera con las víctimas del Holocausto, al alegar que Namibia ya es su principal receptor de ayuda humanitaria. Namibia, no los herero o los namas, quienes no tienen derecho a decidir sobre esos fondos. Mientras tanto, en el norte del país, donde vive la mayoría de la población de esta etnia (que también está presente en Angola y Botswana), el vestido herero pasea por las calles como un símbolo de su identidad. Denominado ohorokova y customizado con coloridas telas, el traje es coronado con un tocado con forma de cuernos a conjunto que recibe el nombre de oshikaiva, incorporado al atuendo por los herero en honor a las vacas, su animal sagrado.

Decía la diseñadora Thabo Makhetha a Wiriko que para que exista apropiación cultural hay que poner lo estético por encima de lo histórico. Pese a lo mucho que abulta a priori este vestido en este tiempo, en estas gentes y en esta tierra, no estamos ante un caso de apropiación de la cultura europea, más bien los herero han pasado directamente a la reconquista de su identidad arrebatada.

Nambowa Malua: “Las redes sociales están influenciando enormemente museos y galerías”

Nambowa Malua nació en Namibia, hace 29 años y creció entre Angola y Sudáfrica. Cuando en 2007 regresó a su país natal era ya un adolescente ansioso de conocer más sobre técnicas visuales y arte plástico, y hacia esa rama canalizó sus estudios en la Universidad de Namibia (UNAM).

Nambowa Malua

Como estudiante de Bellas Artes dice que se sentía diferente de sus compañeros, que demostraban una interminable paciencia perfeccionando sus piezas. Así fue como en 2012 comenzó a flirtear con el arte digital, al que dice estar tremendamente agradecido por permitirle corregir y retocar con mayor facilidad. Aunque sus pinceladas sugieren un lienzo tradicional y de caballete, el joven ilustrador crea su obra en Adobe Photoshop mediante una tablet. Igual de moderna es su elección de galería, que no es otra que su muro de Facebook. Su nombre empieza a sonar hace unos años, cuando a Malua se le ocurre realizar y difundir a través las redes sociales retratos de personajes de la esfera artística namibia y de otros puntos de África.

Primeramente capturó al poeta y artista de Spoken Word, Don Stevenson, pero es a partir de su retrato del dramaturgo Jacques Mushaandja que se empieza a crear la expectación entre sus seguidores sobre qué artista o personalidad de los medios de comunicación Malua capturará a continuación. Nneka o Elemotho, además de otras personas más anónimas, también han sido inmortalizados por el joven, que dice trabajar a veces en directo y otras veces a partir de fotografías extraídas de la Red. Cuando se trata de captar la esencia de la persona, Malua admite estar probando. En algunos de sus trabajos utiliza el arte más figurativo y en otros es más simbólico, pero sus dibujos siempre varían entre tonos graves de blanco y negro y otros de explosiones de colores vivos con los que consigue no sólo detener la esencia de sus artistas favoritos sino acercarnos a la energía de la tierra africana y su espiritualidad. Sin duda visionario y soñador, Malua cuenta a su favor con la receptividad de la abierta y fresca escena artística namibia, pero también con la de un público global que expresa la admiración a su obra en forma de pulgares hacia arriba en señal de “Me gusta”.

En esta época de selfies, de masificación del acceso a la fotografía, ¿qué aporta la pintura figurativa al retrato?

Al final se trata de una cuestión de expresividad. Quiero dejar claro que no descarto los selfies y las fotos digitales, ni los tacho de narcisistas o de pasatiempo inútil. Todo lo contrario. El selfie y el retrato pintado trabajan diferentes modos de la expresión. Como artista y amante del arte estoy más interesado en la expresión que en el medio. Creo firmemente que la fotografía, en general y en cualquier forma de ejecución, es una revolución artística. Como Picasso y Matisse sostuvieron que hay un artista dentro de todos nosotros, a mi me resulta fascinante ver a personas de todas las edades y estilos de vida con sus smartphones produciendo imágenes que sirven de expresión de lo que ellos son o se sienten. En cambio, en lugar de hacer uso de lentes de cámara, el pintor representa la expresión con medios que son obstinadamente desafiantes a la autoridad, como los aceites y acrílicos, que el artista debe manipular y dominar hasta conseguir que obedezcan su voluntad. Para mí hay muchos factores que producen una profundidad única en el retrato pintado: el tiempo que se tarda en completar un cuadro, la relación que se desarrolla entre el modelo y el pintor, la dinámica de elegir colores, y las emociones presentes… Hacen de este modo de expresión un compromiso.

Creo que es una necesidad casar lo viejo con lo nuevo, sólo para ver qué pasa.

Pero sus retratos están en su mayoría realizados a través de tecnologías digitales, ¿no supone un sacrilegio llamarle pintura?

No lo creo. En vez de buscar la pureza, yo elijo concentrarme en transmitir un mensaje. La historia de las Artes Visuales o Bellas Artes ha sido objeto de muchos sacrilegios y formas poco ortodoxas de creación que finalmente condujeron a nuevos movimientos y nuevas formas de expresión. Creo que es una necesidad casar lo viejo con lo nuevo, sólo para ver qué pasa.

¿Qué importancia tiene Facebook para ti y para tu trabajo?

Como artista, Facebook es una plataforma que me ofrece tanto herramientas legítimas y convenientes como desafíos. La cultura digital en la que ahora vivimos era difícil de imaginar hace muchos años, cuando Internet apenas se usaba fuera del ámbito de la ciencia, la tecnología era posible pero apenas accesible a la gente, los CD eran caros, los teléfonos móviles eran lujos inimaginables… Hoy en día, las transformaciones sociales y culturales que posibilitan estas tecnologías son inmensas. De hecho, son tan inmensas que la difusión del arte en canales sociales como Facebook está afectando enormemente a museos y galerías. La creciente disponibilidad de sistemas de comunicación plantea ciertos retos a la galería de arte como una institución física y digital: por un lado, sobre cómo aprovechar los nuevos medios de distribución e información que estas tecnologías hacen posibles y cómo competir como medio para la práctica cultural en una época saturada de plataformas; y por otro lado, sobre cómo comprometerse con las nuevas prácticas artísticas hechas posibles por tales tecnologías, muchas de las cuales presentan sus propios retos particulares en términos de mantenimiento, legitimación e interpretación. Facebook en particular es un gran espacio interactivo para interactuar con los amantes del arte, los coleccionistas y artistas compañeros de manera mucho más amplia y de alguna manera simultánea.

De alguna manera, algún día me gustaría aprender a despertar cualidades ocultas en la gente que pinto.

Como retratista, le gusta trabajar con artistas de otras disciplinas ¿de qué manera la gente que pinta nutre su trabajo?

Mi visión es usar el arte como un elemento de curación. Creo que soy un artista que capta bien la esencia de otro artista con el retrato pintado. Es maravilloso y muy satisfactorio profundizar en el alma de un compañero de trabajo y echar un vistazo a sus visiones y sueños. La mayoría de las veces pinto a personas que conozco y con las que he hablado, pero elijo no tener ninguna idea preconcebida de quiénes son cuando empiezo a pintarlas. Una vez termino, me convierto en un observador objetivo e inmediatamente un mundo completamente nuevo de atributos se hacen visibles. De alguna manera, algún día me gustaría aprender a despertar cualidades ocultas en la gente que pinto. 

Intento profundizar en la expresión de los sentimientos, aunque no necesariamente de mis propios sentimientos, a menudo algo más, como el sentimiento de la personalidad de otra persona, la raza, la nación de uno o de toda la humanidad.

¿Cómo es ese proceso creativo?

Mi proceso de creación implica en gran medida la autoexpresión. Intento profundizar en la expresión de los sentimientos, aunque no necesariamente de mis propios sentimientos, a menudo algo más, como el sentimiento de la personalidad de otra persona, la raza, la nación de uno o de toda la humanidad. Prefiero crear cuando el espacio y el estado de ánimo son extraños y poco convencionales: me gusta buscar el orden en el caos, ya que parece que eso genera una mayor inspiración en mí. Intento alejar mis pensamientos cuando estoy creando y no darle importancia a los tecnicismos ni a las reglas. Comienzo con trazos aparentemente sin sentido durante tres o cuatro minutos y diez o quince minutos más tarde me gusta volver a esas líneas e intuir las conexiones, ver lo que puedo crear a partir de ellas. Siempre surge algo nuevo. 

Este verano ha estado en España, en el Festival Rototom Sunsplash en Benicàssim trabajando en un mural en directo. Cuéntenos cómo se planea la espontaneidad de ese tipo de obra.

Rototom ha sido una plataforma creativa única para mí. Aunque trabajar espontáneamente a gran escala puede plantear algunos desafíos creativos, me lo he tomado como un proceso de auto-descubrimiento y una oportunidad para desarrollar mi auténtico ser y personalidad creativa. Creo que el arte en vivo beneficia tanto a los artistas como a la gente que mira sin experiencia artística previa y tiene curiosidad por conectarse con el artista que todos llevamos dentro. Pienso que todo el mundo tiene un deseo esencial desconocido de crear, si se le da la oportunidad. Este tipo de auto-expresión y observación creativas es una clave para la preservación de la salud mental.

Su trabajo está inspirado en la gente de África, sus tierras y maneras de vivir.  ¿Cuál cree que es su valor añadido en la escena internacional?

El mundo se ha vuelto muy conectado y la gente es cada vez más curiosa acerca de llegar a conocer de una manera fiel diferentes culturas en diferentes rincones del mundo. En mi obra tiendo a no tener miedo cuando se trata de representar metáforas, rituales o profecías. Como artista, quiero llevar al resto del mundo mi África y sus historias poco o nada conocidas.

Ha trabajado con el músico Elemotho en la creación de la portada de su ultimo álbum, Beautiful World. ¿Te sientes identificado con su filosofía? ¿Qué es para ti un “mundo hermoso”?

Me encanta esa manera positiva de ver la vida. Para mi un mundo hermoso es la habilidad que tenemos los humanos de ver la belleza en el caos, y la capacidad de ser empático y considerado. Es ver el mundo como un lugar de esperanza.

“Beautiful World”, una bofetada de optimismo desde Namibia

Elemotho Gaalelekwee Richardo Mosimane, más conocido como Elemotho nació en el desierto namibio en la era del apartheid. Cuenta que su música está influenciada de la música de las radios botswanesas y del r’n’b americano, pero también de las historias que se narraban en su pueblo alrededor de la hoguera: leyendas pobladas de animales o epopeyas de pueblos, llenas de mensajes.

Como los cuentos de su abuela, la propuesta musical de este estudiante de Filosofía y Psicología Africanas hace bailar, pensar, reír y llorar. Y sobre todo, llena de paz el espíritu.

En su trabajo, los sonidos del Kalahari se mezclan al folk, al jazz e incluso al reggae basado siempre en ritmos de percusión africana. Sus letras, cantadas en su lengua materna, setswana, inglés y otros idiomas namibios como el damara-nama (lenguaje con clics), liberan moralejas llenas de utopía y de realismo al mismo tiempo. “Me veo como un activista musical”, dice.

Con tres discos en solitario (“The system is a joke”, 2003; “Human”, 2008; “Ke Nako”, 2012) y un disco recopilatorio de los tres anteriores (“My Africa”, 2014), Elemotho se ha consagrado como uno de los artistas más reconocidos de su país.

A nivel internacional ha llevado la música namibia a casi todos los rincones del planeta. En 2012 recibe el premio RFI Découvertes que le permitió actuar en 30 países africanos y europeos.  En 2014, actuó en Womad UK, acompañado de su banda ante la presencia de miles de espectadores, y cada año es invitado a varios festivales en Alemania, y también en España de donde son su mujer y sus hijos.

En 2016, dos de sus canciones “Neo” y “La Vida”, son seleccionadas por Netflix para la serie Grace & Frankie en su segunda temporada.

Curriculum aparte, lo primero que llama la atención de él es su enorme sonrisa. Tanto fuera como dentro del escenario Elemotho emana un torrente de energía positiva que inunda desde la primera vez que lo escuchas.

El 26 de mayo sale a la venta su nuevo álbum “Beautiful World” (ARC Music)  y quisimos entrevistarle para que nos contara los detalles de su nueva creación.

Elemotho EPK from Endemic Productions on Vimeo.

Su nuevo álbum se titula « Beautiful World ». ¿Es este un cuento optimista? 

Tengo muchas razones para titular mi nuevo álbum «Beatiful World». Con la madurez, cada vez siento más que somos los actores de nuestro propio destino, o que al menos, tenemos la responsabilidad de ser más proactivos. Es por ello que « Beautiful World » es para mí un lugar de esperanza, de positivismo, que pretende dar luz a un mundo cada vez más inclinado hacia el cinismo y la negatividad.

He nacido en la era del apartheid y eso ha dejado huella en mí. Nadie creía que un sistema como aquel acabaría cayendo y sin embargo, a mis 13 años llegué a ver el desmoronamiento de un régimen que deshumanizó a las personas de un tono de piel más oscuro en su propia tierra.

Las historias que cuento son esperanzadoras: son un recordatorio de que la Vida es tan solo una evocación y el Amor, una canción para el corazón.

Como trotamundos, he podido conocer gente maravillosa y ver sitios alucinantes, es por ello que es un «Beautiful World». Puede ser un titulo pretencioso, pero realmente creo que los humanos nos imaginamos las cosas que queremos ver.

Pese a esa filosofía positiva, su primer single, “Black Man”, es más agresivo y directo de lo que nos tiene acostumbrados. ¿Qué hay detrás de ese contraste ?

Muy buena pregunta. «Black Man» es como un bofetada en toda la cara como primer single de un álbum llamado «Beautiful World». Eligiéndolo he querido ser provocativo y directo tanto musical como visualmente, y eso es algo que normalmente no hago.

En un primer momento pensé en publicar el track «Beautiful World» como primer single pero después decidí ir por otro camino. Estoy muy interesado en la Verdad como concepto y como pensador y filósofo que me considero me tentaba la idea de enviar un mensaje más directo, basado en la narrativa de lo Negro que está tan de actualidad.

«Black Man» fue escrito justo después del asesinato de Eric Garner en manos de la policía en Estados Unidos. Fue grabado en los primeros meses de 2016 pero no lo publicamos hasta que no tuvimos las imágenes adecuadas para el videoclip, que fue a finales de año.

Considero «Black Man» como un tema proactivo, porque predica que la Verdad, la Libertad y la Dignidad son deseos nobles y humanos y que podríamos ser mejores personas usando nuestras mentes y espíritus.

En “Black Man” recoges la frase de Fela Kuti “la música es el arma del futuro”. ¿Debe ser el arte un instrumento de concientización?

Cuando era pequeño mi abuela solía preguntar al terminar de contarnos un cuento qué habíamos aprendido de sus historias y cuáles eran los mensajes que nos llevábamos de ellas. Creo que esto me ha influenciado desde muy pequeño en contar historias con significado o moraleja, tanto directa como indirectamente.

Es por ello que soy muy fan de músicos y compositores que se interesan por los problemas de los tiempos que les toca vivir. Fela Kuti y Bob Marley fueron muy buenos en eso porque les sale de forma natural, sin parecer forzado.

Por otra parte, tampoco creo que sea necesario que todos los artistas lo hagamos o que lo hagamos todo el tiempo. A veces uno se siente simplemente bien y absurdo… y las letras también deben transmitir esa ligereza.

A parte de la música, ¿ha estado comprometido políticamente de algún modo? 

Siempre he estado implicado en debates en el colegio y en la Universidad, interesándome particularmente en la condición humana. Como compositor, me sale naturalmente escribir sobre temas sociales, económicos, políticos y espirituales.

En términos de acción, he estado involucrado con la iniciativa «Save the Rhino Trust Namibia», en su campaña contra la demente caza furtiva de rinocerontes que alcanza dimensiones epidémicas en toda África y que en Namibia estamos sufriendo particularmente.

Me siento muy indignado viendo que estas cosas pasan a escasos kilómetros de mi casa y siendo padre de dos niños, siento un compromiso especial con las futuras generaciones.

En África, alrededor de la hoguera, los oyentes de las historias también participan en ellas.  ¿Cómo le responden sus diferentes públicos?

Creo que uno se hace mejor narrador a medida que crece y vive más experiencias. Me siento muy afortunado y privilegiado de poder usar la música como vehículo para transmitir esperanza y entretener al mismo tiempo.

En cuanto a los oyentes es difícil definirlos en estos tiempos de inmediatez y redes sociales. No creo tener un público determinado, sin embargo, tengo la suerte de que la gente conecta con mis canciones tanto en Namibia y en algunas partes del continente africano, como Europa y las Américas.

Nunca me he visto a mí mismo como un tipo de músico tradicional sino que opto por la fusión de estilos e influencias lo que hace que a veces le tome algo de tiempo a algunas audiencias conectar con mi música.

Por ejemplo, en Namibia, que es un país muy diverso pese a tener tan sólo dos millones y medio de habitantes, es complicado porque no todo el mundo proviene de una cultura participativa de la canción y de la historia.

Llevas años trabajando con el guitarrista congolés Samuel Batola, ¿cómo os habéis encontrado musicalmente? ¿Hay otras colaboraciones en este nuevo trabajo?

Samuel Batola es para mí el mejor guitarrista que conozco y que además tiene una voz increíble. Nos conocimos en 2007 y enseguida congeniamos. Llevamos tocando juntos desde entonces y participó en los álbumes “Human” y “Ke Nako”. En este nuevo trabajo, hace los acompañamientos de varias guitarras, algunas voces y también canta.

En “Beautiful World” he contado con la colaboración del dúo español Feten Feten, el violonchelista francés Matthieu Saglio, el saxofonista americano Terry con mucho soul y funky y de una coral tradicional Batswuana.

Dices que hay que tomarse tiempo de “vivir las historias que después vas a contar con música” como justificación al tiempo de creación entre álbumes. ¿Cómo influyen las discográficas en ese tiempo de creación? 

Afortunadamente todavía soy independiente. Tengo la suerte de tener una increíble compañía discográfica en el Reino Unido llamada ARC Music, con capacidad de distribución y alcance internacional.

El hecho de grabar cuando y como quiero sin presión de tiempo o restricciones creativas significa mucho para mí, ya que me permite trabajar de una manera más adecuada a mi personalidad.

Una relación como esta en la industria de la música actual es un sueño hecho realidad.

¿Cómo ve la industria musical africana?

La música está cambiando en todas partes y también en el continente africano. Los medios digitales y sociales están presentes en todas partes, y eso ha influido en nuevas formas de grabar, producir y consumir música.

¿Tendremos el placer de verle en concierto en España en 2017? ¿Cómo se le acoge musicalmente?

Tengo planes de visitar España este verano 2017. Tenemos algunas fechas confirmadas para julio, pero estamos trabajando en más. He conseguido recorrer España con frecuencia desde 2007 actuando en grandes Festivales como Territorios de Sevilla o Veranos de la Villa de Madrid. El público español ha sido muy receptivo a mi sonido y estoy agradecido de poder todavía realizar y recorrer un país tan hermoso. “Muchas gracias”.

Ke a le boga (muchas gracias a tí en setswana)

 

* Laura Feal es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Santiago de Compostela. Desde 2006 ha trabajado en diversos países de África como Argelia, Malí, Namibia, Mozambique, Mauritania o Senegal con diferentes ONGDs (Cideal, Habitafrica, Alianza por la Solidaridad) y agencias de cooperación en temas de género, migraciones y seguridad alimentaria. Actualmente vive en Saint Louis (Senegal) donde coordina las actividades de la asociación local Hahatay, sonrisas de Gandiol. Se considera una “eterna estudiante y amante del pulso de la vida africana y de sus gentes”.

En la vanguardia namibia, las minorías luchan

La cantante Shishani, conocida por su activismo por los derechos LGTBIQ en África, moderniza la tradición oral Herero y Namaqua

Shishani & the Namibian Tales. Imagen de Eric-Nieuwland.

Shishani & the Namibian Tales. Imagen de Eric Nieuwland.

La violencia, la persecución y la discriminación que sufre el colectivo LGTBIQ en muchos países de África es un fenómeno ampliamente denunciado por los medios. Pero actualmente, es un ejército de jóvenes invisibilizados, armados con poesía, literatura ofotografía, los que capitanean con más fuerza la primera línea de fuego en la guerra contra la homofobia y otras injusticias legales.

Shishani, cuyo nombre significa corona en oshiwambo, es una de las artistas que está mostrando con más fuerza que África cuenta con personas homosexuales, exitosas y con talento. Con un pie en Namibia y otro en Holanda, la artista ha encontrado el equilibrio para trabajar a ambos lados del Mediterráneo. “Una vez que encuentras cuáles son tus propios valores en la vida, es una cuestión de negociación de éstos dondequiera que vayas”, manifiesta.

Con un arsenal de buenas intenciones, la cantante namibia alza su voz con mucha valentía en un mundo clandestino donde el miedo y el odio pueden acarrear palizas, persecuciones, vejaciones y hasta la muerte. Pero, con toda su sencillez, empuña el micrófono, se calza su guitarra acústica, y arranca. “Hasta ahora he podido cantar en espacios seguros gracias a personas de ideas afines que me han apoyado. Sin ellas, esto no sería posible”, explica des del jardín de Juniper Kitchen de Nairobi. Aquí, la clandestinidad es tal que prácticamente nadie ha acudido a su concierto.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí.

Galgut y el relato del traumático nacimiento de una nación

baphala-logotipoEn su presentación, Baphala Ediciones se presenta como una “editorial para descubrir las mejores obras de la literatura poscolonial LGTBIA”. Se trata de un proyecto novedoso, unos recién nacidos que de momento sólo han publicado un título, El hermoso chillido de los cerdos, del sudafricano Damon Galgut. Seguramente, esta sorprendente iniciativa editorial no podía haber escogido mejor su estreno, con una obra en la que sus dos objetivos ocupan un espacio central, la descolonización (una muy particular, por cierto) y los desvelos de un joven con un complicado descubrimiento de su homosexualidad.

La historia de Galgut, un prometedor escritor sudafricano que ha sido finalista de los prestigiosos Man Booker Prize (en 2003 y 2010) y Commonwealth Writers Prize (en 2003 y 2009), se desarrolla en los días previos a las primeras elecciones libres de Namibia, en 1989 que marcaban el fin de la colonización sudafricana. En este caso, el proceso político es una especie de metáfora o al menos una representación de los anhelos del protagonista de la novela, el joven sudafricano Patrick Winter. La existencia de Patrick se desarrolla en este caso entre dos tensiones, una existencia que ha pasado por etapas diferentes pero siempre asfixiantes y una homosexualidad que no termina de aflorar, a pesar de ser evidente.

El escritor sudafricano Damon Galgut. Autor: Ourjaipur.com. Fuente: Baphala Ediciones

El escritor sudafricano Damon Galgut. Autor: Ourjaipur.com. Fuente: Baphala Ediciones

El joven Winter inicia un viaje desde Ciudad del Cabo hasta la ciudad costera namibia de Swakopmund, precisamente en los días previos a los históricos comicios. Acompaña a su madre a Windhoek, la capital de lo que hasta ese momento había sido África del Sudoeste, para que se reúna con su amante, el primer hombre negro con el que la mujer había mantenido una relación. Durante el viaje se entremezclan los tormentos que han marcado la vida del protagonista con el contexto político en el que los régimenes de discriminación racial (y todos los prejuicios sociales que los soportaban) se van resquebrajando en un proceso inevitablemente traumático.

La de Patrick es una trayectoria marcada por los traumas, desde su nacimiento en una familia marcada por la apatía de los padres y la arrolladora personalidad de un hermano que sí que cumple con las expectativas del padre, hasta esa experiencia única y aislada con un compañero del ejército que acaba configurando profundamente su personalidad. Precisamente esa experiencia militar resulta fundamental para un joven que hasta ese momento se había sentido siempre fuera de sitio, pero sin entender muy bien porqué.

chillido-portada“Había una hermandad de hombres”, dice el protagonista de su paso por el ejército, “ahora lo veía claramente, a la que yo nunca pertenecería. Mi padre, mi hermano, los chicos del colegio – ellos sabían cosas que yo no sabía. Había algo en sus manos que los ayudaba a coger pelotas en vuelo. Más que eso: era superior a mi participar en sus rituales de realeza. Yo nunca cazaría animales en el monte, ni estaría de pie alrededor de una hoguera con ellos, con una cerveza en la mano, tirando de mi bigote. Yo era lánguido, era débil, mis chistes los hacían palidecer. Nunca sería parte de su club”. Así es como cobran sentido para él todas sus frustraciones. Sin embargo, lo hace no sólo durante su estancia en el ejército, sino en medio de la guerra. De una guerra, cuyo odio es incapaz de compartir y cuya violencia es incapaz de comprender. A pesar de encontrar sentido a sus desvelos y de haber encontrado el que después reconoce como su único amor, esa guerra produce la situación extrema. “Mi mente volcó”, reconoce Patrick que después confiesa: “Me siento… dislocado”. Así explica su definitiva salida de la realidad.

Galgut consigue que El hermoso chillido de los cerdos rezume por todas sus letras un rechazo sin paliativos al ejército, a la guerra y a la violencia, en general. De la misma manera que la novela transmite la inevitable necesidad de acabar con los regímenes discriminatorios, de vencer las barreras del racismo en el contexto de una Namibia que nace, como prolegómeno de una Sudáfrica que cambiará de manera decisiva, más allá de las injusticias que se hayan mantenido en el tiempo. Godfrey, el amante de la madre de Patrick, un convencido militante por la liberación de Namibia le señala a madre e hijo la cola que se ha formado ante las urnas el día de las elecciones para decirles, simplemente “Vuestro futuro”, precisamente el día que abandonan el país para regresar a Sudáfrica. Ese mismo día, Patrick que a pesar de su atormentada existencia muestra una compleja capacidad de empatizar señala: “Condujimos hacia el sur, fuera de Windhoek, bajando hacia el centro del país. A nuestro alrededor, África del Sudoeste se estaba convirtiendo en Namibia. El aire era reluciente y brillante, como si una energía gigantesca hubiese sido liberada en algún lugar”.

A pesar de que Galgut recurre a un hilo narrativo no lineal para mantener la tensión de los lectores, lo cierto es que no consigue que las informaciones que va aportando sobre los protagonistas y la historia sean sorprendentes. De hecho, la mayor parte de ellas son completamente previsibles. Eso ni impide que el novelista demuestre una atractiva habilidad para describir las angustiosas atmósferas en las que se desarrolla la vida de Patrick. Las granjas de los blancos sudafricanos, el desierto de Namibia, los guetos de población negra comparten un clima tenso que ayuda a comprender algunos de los desvelos del protagonista. Y si la novela tiene una virtud es que los caracteres de los personajes no son absolutos. Todos ellos son contradictorios. Igual que lo son sus posicionamientos. Así es como nos ayuda especialmente a entender, los tiempos convulsos del final de una era llena de luces y sombras.

Hacia los Premios Panafricanos de Música: Kora Awards

“¡Celebremos juntos la Unidad Africana a través de su patrimonio musical y cultural!
¡No te lo pierdas, sé parte de la historia!”

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Así es como nos animan desde las redes sociales a participar en las votaciones de los KORA-All Africa Music Awards, que este año tendrán lugar en Windhoek, Namibia.

Historik-en11Desde sus comienzos, los KORA Awards  se han celebrado una docena de veces en el Continente Africano. Los primeros diez años en Sudáfrica (1996- 2005) y después se trasladaron a Burkina Faso (2010) y a Costa de Marfil (2012).

VoteLas inscripciones están abiertas a músicos de todo el continente africano y la diáspora. La primera criba corre a cargo del comité de pre-selección, que presenta una lista de seis nominados para cada categoría. Y entonces empieza la batalla de seguidores que votan a través de sms o app a sus artistas favoritos.

No creamos que en esta contienda uno solo se juegan el honor. Hay premios para las 27 categorías divididas por regiones( Este, Oeste, Austral, Norte y Central) y géneros musicales (tradicional, urbano, hip hop, góspel, etc) y un premio principal al “Mejor artista del Continente”, elegido entre los mejores de cada región, que recibirá un premio de 1 Millón de USD. Por si la emoción era poca.

No es de extrañar que la gala de los KORA Awards sea uno de los acontecimientos más seguidos por las televisiones del Continente después de la Copa del Mundo de fútbol y los Juegos Olímpicos. Será retransmitida en directo a un público estimado de 720 millones de telespectadores de 82 países del mundo entero a través de la CNN.

¿Qué quién ha degustado ya las mieles de la victoria en los KORA Awards?
Pues la crème de la crème: Salif Keita, Youssou N´Dour, Miriam Makeba, Ismael Lo, Angélique Kidjo, Cesaria Evora, Femi Kuti, Brenda Fassie, Lauryn-Hill, Rokia Traoré, Koffi Olomidé, Toumani Diabaté, Asa, Smockey, Alicia Keys, el mismísimo Michel Jackson y un largo y brillante etcétera.

En esta edición las nominaciones se reparten por todo el continente, pero como en todas las competiciones hay equipos más poderosos. En este caso Nigeria con 14 nominaciones, Namibia con 8 y costa de Marfil con 7, consiguen subirse al podio de los países más nominados.

El último aterrizaje en los Kora Awards lo protagoniza Eritrea, que por primera vez cuenta con tres nominaciones.

La gala se celebrará el 20 de Marzo en el Windhoek Country Club and Casino si todo sale según lo previsto. Aunque parece que ciertos problemas con el transporte y montaje de una carpa gigante que viene desde Sudáfrica podría retrasar la celebración. Mientras esto se resuelve, seguimos votando y como ellos dicen:

“Make sure your favourite artist shines bright in the glory of the colours of your country!”

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Y los cinco ganadores del POPCAP’16 son. . .

Tras analizar 900 propuestas de fotógrafos de 94 países, el jurado compuesto por 20 expertos internacionales, ha dado su veredicto sobre quiénes son los cinco artistas ganadores del POPCAP’16, el Premio de Fotografía Contemporánea Africana de piclet.org.

12823326_10156793885340107_8305607422698017607_oComo ya explicaba a Wiriko su fundador, Benjamin Füglister, POPCAP es un premio de fotografía contemporánea africana pero con participación internacional. Esto quiere decir que no premia sólo a creadores procedentes de algún país africano, sino que da una vuelta de tuerca para entender la percepción que creadores de otros continentes tienen y transmiten sobre África hacia el resto del mundo. Al final, la visión de la organización es que “un artista africano no tiene por qué tener percepciones particulares en comparación con cualquier artista de otro lugar”. Antes de recorrer el trabajo de los ganadores, podemos adelantar que esta edición de 2016 nos deja como protagonista indiscutible a Sudáfrica, inspiración para cuatro de los cinco ganadores de este año.

Aquí van los ganadores:

1

Nicolas Henry (Francia) – www.nicolashenry.com

African Tales from Today (Cuentos africanos de hoy(2012-2014)

Esta serie de fotografías está tomada en varios países de África (Etiopía, Ruanda, Madagascar y Namibia), y también de las comunidades africanas que viven en los suburbios de París. La escenografía, creada por las propias comunidades, está compuesta con objetos encontrados, creando un teatro o una performance que permite a esas comunidades expresar su visión.

 

2

Jason Larkin (Reino Unido) – www.jasonlarkin.co.uk

Waiting (Esperando), 2013-2015

¿Cómo interviene la espera en las dinámicas sociales y urbanas? En esta serie, el artista reinterpreta los momentos de espera que los habitantes en Johannesburgo viven habitualmente, como una experiencia colectiva de la urbe. Además, Larking pone el foco en la búsqueda de sombra de las personas que esperan al sol, lo que según el artista, borra las identidades individuales, dejando visibles únicamente la postura y los detalles del lugar.

3

Sabelo Mlangeni (Sudáfrica)

Isivumelwano: An Agreement (Un acuerdo), 2003-2014

Ya conocemos el trabajo de Mlangeni por retratar en su obra con la comunidad LGTBI con su particular utilización del blanco y negro, también en el entorno rural donde el fotógrafo realizó un seguimiento de los avances en derechos como el matrimonio homosexual. Esta vez, el matrimonio vuelve a ser el hilo y el artista analiza cómo el amor entre dos personas acaba celebrándose como un evento comunitario. A través de su viaje por townships sudafricanos, y las capitales de Lesotho, Mozambique y Swatzilandia, el artista hace un recorrido por las diverasas las tradiciones, que principalmente en las ciudades, adoptan prácticas culturales occidentales.

4

Thom Pierce (Sudáfrica) – www.thompierce.com

The Price of Gold (El precio del oro), 2015

Durante veinte días (septiembre-octubre 2015) , Thom Pierce estuvo viajando por Eastern Cape, Lesotho y Johannesburgo para fotografiar a 56 mineros enfermos de tuberculosis pulmonar y a las viudas de los que murieron a causa de esta enfermedad. Su causa es una inadecuada protección ante el polvo de sílice en las minas de oro donde éstos trabajaban.
El origen de este viaje es la demanda que varios mineros pusieron a 32 empresas mineras sudafricanas, en representación a los enfermos, que no pueden trabajar por la enfermedad y que no reciben ningún tipo de compensación. Estas imágenes se proyectaron en el edificio contiguo durante el juicio, como forma de poner rostro humano al caso.

5

Julia Runge (Alemania) – www.juliarunge.com

Basterland, 2015

Baster” (el término en afrikáner para referirse a los alemanes “bastardos”), es el nombre de una comunidad que vive hoy en día en Namibia. Sus antecesores blancos emigraron de El Cabo (Sudáfrica) en 1868 hacia una zona neutral de Namibia llamada Rehoboth. De los migrantes y sus mujeres de origen africano, surgen los “Basters de Rehoboth”, cuya población ha ido aumentando.
La fotógrafa realiza un retrato de esta sociedad que se encuentra en el umbral de la tradición y el cambio y las contradicciones que ello conlleva.

A través de su visión subjetiva (por estar muy integrada en la comunidad y por su origen europeo, concretamente alemán), la fotógrafa rescata un episodio de la historia del continente no muy presente: la historia colonial de Alemania.

Cine made in Africa en tu bolsillo ¿nuevo modelo?

Todo comenzó en 2011 cuando el equipo de Fans Connect Limited con sede en Lagos (Nigeria) ganaron con su Afrinolly la categoría a la mejor aplicación de entretenimiento en el concurso Google Android Developer Challenge. El premio eran 25.000$ (algo más de 18.000€) y el objetivo, con toda la miga, era hacer de su lema una realidad: “Creado por africanos para ser visto en todo el mundo”. Y lo han conseguido convirtiendo esta App en la aplicación de entretenimiento diseñada y desarrollada en África más descargada del continente con más de 3 millones de usuarios. Sí. Afrinolly permite ver películas de Nollywood, largometrajes del resto de África, cortometrajes, trailers, videos musicales así como las noticias más recientes sobre el ámbito cultural. ¿Lo mejor? Que lo llevas en tu bolsillo.

Por si no fuera poco, estos nigerianos apoyados por la sudafricana MTN, Blackberry, Irepresent International Documentary Film Festival y el Instituto Goethe crearon el año pasado el primer concurso para todos los africanos (también pensado para los de la diáspora) que quisieran enviar un corto de ficción o documental de no más de 15 minutos. Éste era el único requisito indispensable además de que todas las películas que no fueran en inglés tuvieran subtítulos en esta lengua. Y ayer, 23 de enero, se conocían los ganadores de la segunda edición en la que se han presentado más de 400 trabajos. Al igual que ocurrió con la primera edición, los ganadores en ambas categorías del tercer premio serán premiados con 5.000 dólares, los que han quedado en segundo lugar se llevarán 10.000 dólares, mientras que los ganadores del primer premio recibirán 25.000 dólares.

Y ahora a los detalles de este concurso pionero: el Afrinolly short film competition. En la categoría de ficción el namibio Florian Schott se ha alzado con el máximo premio con un guión a caballo entre la acción y la comedia en su Everything Happens for a Reason (2013). El segundo puesto ha sido para el nigeriano Daniel Etim con su Crimson – Your Cup of Tea (2013). Sin duda, un proyecto interesantísimo el de Crimson que bajo el formato de web serie de suspense se ha inspirado en la necesidad de arrojar luz sobre algunos de los días más oscuros de la historia de Nigeria, y de la necesidad de celebrar la libertad de información y de fortalecer el periodismo de investigación. Your Cup of Tea es el segundo capítulo disponible en Youtube a la espera de la tercera y última entrega. El tercer premio en la categoría de ficicón ha sido para la también web serie nigeriana 10:10 (2013), de calidad bastante cuestionable aunque con algunos guiños interesantes al género thriller.

Primer premio corto ficción > Namibia

En la categoría documental, el primer premio ha sido para Creative Minds (2013) del nigeriano afincado en Ucrania Victor Okoye. Una película interesante con la reflexión impuesta que otorga la diáspora sobre unos jóvenes nigerianos que intentan buscarse su futuro. El segundo premio ha sido para Awele’s Diary (2013) de la nigeriana Ronke Ogunmakin. un trabajo interesante y conmovedorque se centra en la historia de una joven con anemia. El tercer premio, en la línea de cuestionar conceptos como el de la belleza, ha sido para la keniana Ng’endo Mukii y su Yelow Fever (2012) que recientemente entrevistamos en Wiriko.

Primer premio corto documental > Nigeria

Con la máxima de los padres nigerianos de Afrinolly de “cada año apostar por un peldaño más”, para esta segunda edición del concurso han conseguido asociarse con la plataforma keniana Buni TV para ayudar a promover a los cineastas ganadores en el África del Este. Entre otros entresijos esta alianza refuerza un fuerte compromiso de apoyar a los nuevos talentos cinematográficos del continente y de la diáspora; una oportunidad para posicionarse con ventaja en la posibilidad de mostrar el trabajo de directores africanos fuera de las plataformas occidentales. Lo que está claro es que Afrinolly permanece a la vanguardia de la tecnología y la maximización de opciones móviles para la visualización y distribución de entretenimiento generado por África.