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Okorafor y las metáforas desde la ciencia ficción

En los últimos años la escritora de origen nigeriano, Nnedi Okorafor se ha convertido en el referente de la ciencia ficción africana o como ella misma prefiere llamarlo, el africanfuturism o africanjujuism. Las definiciones vendrán después porque ahora el tema principal es Quien teme a la muerte, la última gran novela de la escritora que llega a España y que nos demuestra que quien quiera atribuir a la ciencia ficción o a la literatura fantástica una vocación puramente estética, se ha perdido una parte importante de la partida. Okorafor hace en Quien teme a la muerte una atractiva metáfora de algunos de los problemas que más preocupan a las sociedades africanas (y a las de la mayor parte del planeta), con un contundente toque de autoafirmación africana.

La escritora de origen nigeriano, Nnedi Okorafor. Fuente: Instagram de la autora

Quien teme a la muerte nos ha llegado simultáneamente en catalán y en castellano en un esperanzador ejercicio de colaboración entre Raig Verd y Crononauta, dos editoriales tan periféricas y modestas como comprometidas con la calidad, auténticas militantes de la diversidad de voces y de la apertura mental. Carla Bataller Estruch firma la traducción al español como ya había hecho con otras publicaciones de Okorafor en la editorial sevillana y Blanca Busquets es la responsable de la versión en catalán que publica el sello barcelonés.

La novela que se sitúa en un futuro postapocalíptico en el que el desierto ha acabado conquistándolo prácticamente todo, a excepción del misterioso reino de los Siete Ríos, y haciendo que la vegetación sea poco más que una ansiada anécdota. Pero la devastación medioambiental es solo una de las dimensiones del escenario de caos. En realidad, la violencia entre dos pueblos es el telón de fondo fundamental de la vida de Onyesonwu, cuyo nombre significa “¿Quién teme a la muerte?”. Fruto de una violación y condenada a la marginalidad por un mestizaje que se considera aberrante, la vida de la protagonista experimenta un giro radical cuando descubre que es depositaria de unos poderes místicos. De ser una apestada a la que la gente considera que puede apedrear en el merca, Onyesonwu pasa a ser la elegida que tiene como misión, no sólo liberar a su pueblo sino acabar con una devastadora espiral de violencia.

Okorafor ha contenido en esta historia algunos toda una serie de preocupaciones y de retos que es necesario que plantear. La escritora habla de machismo:

“Yo debería ser el hechicero, tu deberías ser la sanadora. Así es como han sido las cosas desde siempre entre un hombre y una mujer”

Le dice Mwita a su compañera Onyesonwu, mostrando como en la narración Okorafor rompe algunos prejuicios.

Pero también habla sobre otras cuestiones de género como lo que se espera de las mujeres:

“Ya viste lo feliz que estaba en la taberna. Algunos de esos hombres eran encantadores… Ninguna de nosotras teníamos permitido ser así de libres en Jwahir”

Y de otras convenciones que tradicionalmente han mantenido sometidas a las mujeres:

“Ya sabes cómo acaba la historia. Escapó y se convirtió en el mejor líder de toda la historia de Suntown. Nunca construyó un altar o un templo, ni siquiera una choza, en nombre de Tia. El nombre de la chica no vuelve a mencionarse en el Gran Libro. Él nunca pensó en ella ni preguntó dónde la habían enterrado. Tia era virgen. Era hermosa. Era pobre. Y era una niña. Era su deber sacrificar su vida por la de él”.

Incluso una evidente pero reinventada referencia a la mutilación genital femenina:

“Cuando se marchó, me fui a mi dormitorio y lloré. Fue lo único que pude hacer para dominar mi rabia. Entendí por qué usaban un bisturí en vez de un cuchillo láser. El bisturí, al tener un diseño más sencillo, era más fácil de hechizar. Aro. Siempre Aro. Me pasé gran parte de la noche pensando en formas de hacerle daño”.

No en vano, como la propia autora explica en los agradecimiento lo que desencadenó la historia en su imaginación fue una noticia sobre el uso de la violación como arma de guerra en Sudán y además del relato esa sensación se contagia a toda la historia:

“«Esto es lo que le ocurrió a mi madre», pensé. «Y a Binta. Y a innumerables mujeres okekes. Mujeres. Las muertas andantes». Y empecé a cabrearme”.

Otra de las preocupaciones que transmite es la de la convivencia entre comunidades, ese conflicto entre okekes y nurus que está en el origen de toda la historia y a la que a menudo se le da un aura de esencialidad:

“Los milicianos nurus esperaron hasta el retiro, cuando las mujeres okekes se adentraron en el desierto durante siete días para mostrar respeto a la diosa Ani. «Okeke» significa «los creados». Los okekes tienen la piel del color de la noche porque fueron creados antes que el día. Fueron los primeros. Más tarde, mucho después de eso, llegaron los nurus. Proceden de las estrellas, y por eso su piel es del color del sol.”

Sin embargo, la escritora de origen nigeriano desliza en su relato, la clave que a menudo se olvida cuando se tratan estos temas en contexto africano y es que las identidades también se manipulan y las pertenencias tienden a instrumentalizarse en favor de intereses particulares y a menudo sombríos y mundanos:

“Ha crecido como un cáncer, como un tumor – dijo Sola-. Es como el vino de palma para el borracho del Gran Libro, salvo porque la intoxicación que crea Daib provoca que los hombres ejerzan una violencia antinatural (…). Reúne a miles de hombres, locos aún por lo fácil que fue eliminar a tantos okekes en el oeste. Está convenciéndolos de que la grandeza reside en la expansión. Daib, el gigante militar. Madres y padres ponen su nombre a sus primogénitos. Es, además, un hechicero poderoso. Es un problema muy grave”.

El genocidio que se ha desencadenado, en realidad, sólo responde a la ambición de un poderoso hechicero, de un embaucador sin escrúpulos que busca su coartada en el Gran Libro, por eso la misión de Onyesonwu es reescribirlo:

“Pero ¿cómo lo hago, Oga Sola? ¡Esa idea no tiene ni el más mínimo sentido! ¿Y dices que sólo tenemos dos semanas? No se puede reescribir un libro que ya está escrito y que miles de personas conocen. Y que ni siquiera es culpa del libro que la gente se comporte de esta forma”.

La autora hilvana toda esta trama y muchas más denuncias y enseñanzas sutiles en un bagaje cultural propio de algunas sociedades africanas. En la narración, la dimensión mística no es, en realidad, fantasía sino el resultado de trasponer creencias religiosas, usos culturales, tradiciones y formas de organizar la sociedad de diferentes lugares del continente. Durante el relato se van desplegando rasgos de cosmovisiones de culturas africanas y los protagonistas van mostrando poderes místicos que en distintas sociedades se atribuyen a algunos personajes:

“Miré a mi alrededor, con le corazón a mil por hora. Quería echarme a reír. Me latía el corazón mientras tenía un pie en el mundo espiritual y otro en mundo físico. Absurdo. Una parte de mi era de una energía azul y la otra, un cuerpo físico. Medio viva y medio algo más”.

Este es uno de los rasgos que Nnedi Okorafor atribuye a lo que ella entiende como Africanfuturism o Africanjujuism y del que Quien teme a la muerte es un ejemplo clarisimo. “Africanjujuism es”, según Okorafor, “una subcategoría de la literatura fantástica que reconoce respetuosamente la perfecta combinación de las verdaderas espiritualidades y cosmologías africanas existentes con lo imaginativo”. Mientras que uno de los rasgos del Africanfuturism según lo entiende esta escritora a diferencia del Afrofuturismo es que “está específicamente y más directamente enraizado en la cultura, la historia, la mitología y el punto de vista de África, que después se ramificará en la diáspora negra, y no privilegia ni toma como punto de referencia a Occidente”; o dicho de otra manera: “El Africanfuturism (basado en África) tenderá naturalmente a tener elementos místicos (extraídos o crecidos de creencias culturales y de visiones del mundo africanas entendidas como reales reales, no algo simplemente inventado)”.

Este es uno de los elementos que hace de Quien teme a la muerte una obra de ciencia ficción especial (si es que es ciencia ficción) que su relato bebe de una fuente en la que lo que el lector del norte global puede entender como fantasía es, verdaderamente, parte de una realidad diferente, más amplia, más diversa y con menos límites.

El ejercicio de ternura que suponen las dos ediciones, tanto la traducción en catalán como en español, se pone de manifiesto en las respectivas postdatas que las editoras han querido incorporar después de los agradecimientos y las explicaciones de la autora. En el caso de la edición en catalán, recupera unas palabras de Ngũgĩ wa Thiong’o: “Para luchar contra las injusticias de un mundo que no nos gusta, el primer paso es imaginar el mundo que queremos. El segundo paso es soñar que ese mundo es posible”, y hace un guiño a los protagonistas de la narración en cuanto al búsqueda de ese mundo mejor. En el caso de la edición en castellano, las editoras han querido recordar a las mujeres que en Sudán (el país en el que se produjo la noticia que desencadenó la historia) lideraron las manifestaciones contra el régimen Al Bashir justo cuando se estaba imprimiendo el libro y su exigencia de derechos y, sobre todo, su canción “a la Thawra: la Revolución”.

Engánchate a las novedades literarias africanas de esta primavera

En el mes de mayo el célebre escritor y pensador keniano Ngugi wa Thiong’o (1938) visitó Madrid y Barcelona para hablar de “las formas ‘minorizadas’ de la literatura”, coincidiendo con la nueva edición de La revolución vertical (2019), una obra que en 2016 encabezó un proyecto de traducción en lenguas africanas y que desde marzo está disponible en versiones bilingües en gikuyu y castellano, catalán, asturiano, euskera, gallego y aranés. Este es un ejemplo de que las literaturas africanas se están haciendo con un sitio permanente en nuestra sociedad, en la que los libros etiquetados de “clásicos” se refieren a producciones de Occidente, y conforman así una jerarquía en la que autores europeos y americanos disfrutan de la visibilidad de la cúspide mientras las plumas africanas quedan bajo su sombra.

¿Por qué las mujeres salvarán el planeta? (2019). El rayo verde. Fuente: Andreu Zaragoza.

No hay duda de que el panorama literario de hoy en día no es el mismo que el de hace veinte años. Esto se debe a los cambios e imperativos que traen consigo los nuevos tiempos; es decir, la globalización ha afectado el mundo de las letras, le ha hecho transformarse gradualmente. Pero hay actores que han sido determinantes para alterar la configuración de la pirámide de la que hablábamos antes. Las independencias de los países africanos trajeron consigo movimientos culturales que reivindicaban la autoría propia del continente. Figuras como Thiong’o tuvieron un gran impacto, pues no olvidemos que el pensador, persiguiendo el fin de descolonizar la mente, abandonó el inglés como lengua de escritura en favor del gikuyu. Todos estos factores han hecho que sea posible ver cómo obras de autores y autoras de España comparten los escaparates de librerías con, por ejemplo, la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie (1977). Por lo tanto, la producción africana se está extendiendo más allá de las fronteras nacionales, abarcando una amplitud de géneros y temáticas que anteriormente las confinaban a narrar crónicas del colonialismo y de la esclavitud.

También es necesario reconocer el papel fundamental que tienen las editoriales para que podamos tener al alcance estas obras literarias. Sin ellas muchos de los trabajos de autores y autoras como Chinua Achebe, Ken Bugul, Nadine Gordimer, Ama Ata Aidoo, Wole Soyinka o Bessie Head seguirían esperando a ser traducidos y publicados. Por ello, desde Wiriko queremos destacar las novedades de las letras africanas que nos esperan en estos meses gracias a la labor de algunas editoriales con base en España.

 El Rayo Verde

En una publicación de marzo hablábamos ya de La revolución vertical (2019) de Ngugi wa Thiong’o y cómo este cuento ha sido traducido por El Rayo Verde y el Raig Verd al castellano, catalán y asturiano. En la conferencia que tuvo lugar en el Museo Nacional y Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el autor expresó que esta historia es para todos los públicos, ya que se refiere a cuestiones que nos afectan como personas (igualdad, convivencia, etc.).

Por qué las mujeres salvarán el planeta (2019) reúne ensayos y entrevistas de autoras involucradas en la lucha feminista que ponen de manifiesto la correlación entre el feminismo y el medioambiente. De entre las voces recogidas destacamos a la sudafricana Zandile Gumede (1961), quien actualmente ejerce de alcaldesa en la Municipalidad Metropolitana eThekwini; Atti Worku (Etiopía), fundadora y directora ejecutiva de la organización Seeds of Africa; los textos de Shukri Haji Ismail Bandare (Somalia 1947), ministra de medioambiente y desarrollo rural de la República de Somalilandia, y Fatima Jibrell (Somalia 1947), cineasta, activista medioambiental y fundadora de la organización Horn Africa (ahora Adeso); y por último, Nidhi Tandon, activista y escritora nacida en el este de África que trabaja con mujeres y comunidades minoritarias. Esta publicación hace hincapié en materia de igualdad de género (visibilizando el trabajo de mujeres de diferentes nacionalidades) a la vez que nos hace reflexionar en torno al vínculo de la naturaleza, la ecología y el medioambiente con el sexo femenino. Por lo tanto, Por qué las mujeres salvarán el planeta amplifica la voz de autoras africanas, situando además a las mujeres como protagonistas en la lucha contra el cambio climático.

Baile del Sol

De la mano de la colección de literatura de Casa África encontramos Doce relatos urbanos. Doce voces africanas (2019), publicado también en el mes de marzo. Las ciudades son las protagonistas de las doce historias que componen esta publicación. Se trata de cómo los autores y las autoras africanas expresan su punto de vista a través de los espacios urbanos. En el blog África Vive, Ángeles Jurado nos habla un poco más sobre cómo diseñó este proyecto hace dos años, qué escritores y escritoras aceptaron formar parte de la colección, así como la intención de trasladarnos a nuevos lugares mediante los relatos.

La editorial también ha incorporado en sus ediciones castellanas la primera novela de la nigeriana Chinelo Okparanta (1981). En Bajo las ramas de las udalas (2019) conocemos a Ijeoma, una niña cuyo padre es asesinado a causa de la guerra civil nigeriana en 1968. Huyendo del conflicto bélico, la protagonista conoce a Amina. La relación entre ambas lleva a Ijeoma a reflexionar sobre cuestiones de fe y amor entre otras. Por lo tanto, Okparanta nos invita a acompañar a la protagonista en su paso de la infancia a la vida adulta, siendo testigos de los cambios, reflexiones y decisiones que tienen lugar durante su desarrollo personal.

Crononauta

Quién teme a la muerte (2019). Nnedi Okorafor

Fuente: Crononautas

Siguiendo la línea de compromiso con la igualdad de género, la editorial alternativa Crononautas ha contado con una preventa online de la nueva edición de Quién teme a la muerte (2019). Publicada por primera vez en 2010, esta novela, escrita por la estadounidense de origen nigeriano Nnedi Okorafor (1974), presenta un mundo ficticio postapocalíptico. En él su protagonista será testigo de experiencias que combinan la magia, la naturaleza, las tradiciones y aspectos de plena actualidad (genocidio, violaciones y ablaciones entre otros).

2709 books

Publicado en 2015 por Wanafrica, a partir del mes de mayo está disponible otra edición de Murambi, el libro de los huesos (2019), una novela del escritor senegalés Boubacar Boris Diop (1946). Aunque en ocasiones anteriores la editorial ha publicado versiones bilingües de otras obras del mismo autor, en este caso se trata de una nueva edición traducida al castellano. A pesar de que no es una novedad literaria, podremos disfrutar una vez más del trabajo de Diop, el cual rescata el genocidio de Ruanda de 1994 para denunciar el acontecimiento histórico y la impunidad de los actores en él implicados.

Taurus

Fuente: Popular libros

En verano de 2018 el filósofo anglo-ghanés Kwame Anthony Appiah (1954) sumaba a la lista de sus trabajos The Lies that Bind: Rethinking Identity, una obra que, como indica su nombre, explora la identidad. Taurus, el sello editorial de Penguin Random House Grupo Editorial, se ha encargado de ofrecer una edición en castellano en la que el público hispanohablante pueda reflexionar sobre la cuestión identitaria de la mano de las preguntas propuestas por Appiah. De acuerdo con una reseña de The Washington Post, Las mentiras que nos unen: Replanteando la identidad (2019) está dividido en cinco secciones que se corresponden a lo que el filósofo comprende como las cinco bases de la identidad moderna: la religión, el país, la clase, el color y la cultura. De esta manera, Kwame Appiah pone en entredicho el funcionamiento de la identidad tal y como lo hemos conocido hasta ahora.

Plaza y Janés

Otro de los sellos de Penguin Random House ha publicado la biografía de Ousman Umar Viaje al país de los blancos (2019). En ella, el ghanés cuenta su historia, cómo con tan solo 13 años cruzó el desierto del Sáhara, dejando atrás su país natal para migrar a Europa, lugar que a priori presenta muchos factores de atracción. Según una entrevista que realizó para Europa Press, el dinero que recaude gracias a la venta de su libro estará destinado a la organización NASCO Feeding Minds, fundada por él mismo con el objetivo de “proporcionar alfabetización digital a los niños y niñas de Ghana”.

Estas son algunas de las novedades de las letras africanas contemporáneas. Como vemos, la pluralidad del continente se manifiesta en la producción cultural y literaria, dando lugar a obras de ficción, de memoria histórica e inclusive biográficas. Cada vez son más las editoriales que apuestan por publicar a autores y autoras africanas, favoreciendo así una mayor democracia en el campo de la literatura.

Binti vuelve con una alegoría de la identidad y la convivencia

Binti, la heroína himba, de Nnedi Okorafor, enfrentada a un viaje interplanetario, ha vuelto y la editorial Crononauta nos la acerca publicándo en castellano la traducción de Carla Bataller Estruch. Después de que la primera aparición de esta particular pionera espacial recibiese premios tan apreciados en la literatura fantástica como el Nebula o el Hugo, la escritora estadounidense de origen nigeriano quiso dar continuidad a este personaje que desde el desierto del Namib rompe con las convenciones para viajar a Oomza Uni, una especie de planeta consagrado al estudio, la innovación científica y la sabiduría, una especie de Academia de Atenas futurista.

Nnedi Okorafor, escritora de literatura fantástica de origen nigeriano. Foto: byronv2

Esta vez Binti llega con un acusado olor de diversidad cultural y la historia de la joven himba termina por parecerse mucho a una alegoría de las identidades con orígenes múltiples y de la convivencia. En la primera entrega de esta trilogía, Binti había desbordado los límites de los corsés de las convenciones sociales y de la tradición y había superado un enfrentamiento secular entre especies de una manera muy particular. Era un canto a la libertad de elección y a la convivencia. En esta segunda aventura, quizá la cuestión de la identidad se acentúa especialemente.

Binti vuelve a la Tierra después de un año en Oomza Uni donde ha ido perfeccionando sus dotes de ramificación matemática, algo así como una meditación mística. Y lo hace acompañada de su insospechada amiga medusa, Okwu. De esta manera, Binti y Okwu pretenden abrir una nueva época de las relaciones entre los humanos y las medusas, que hasta ese momento han sido irreconciliables. Sin embargo, Binti que regresa a su pueblo con un halo de heroína, no está segura de que las estrictas convenciones y tradiciones himba acepten su nueva identidad, híbrida desde que tuvo que aceptar que las medusas colonizasen su ADN para salvar la vida. Esa reflexión sobre la identidad es constante.

“Era mundos enteros. ¿Qué era el hogar? ¿Dónde estaba mi hogar? ¿Estaba ardiendo?”, se pregunta la protagonista.

“Estoy aquí. ¡No sé lo que hago ni dónde estoy! – La miré con los ojos abiertos de par en par, respirando con dificultad. No podía respirar. Ni pensar. Ni ramificar”.

“Eres demasiado complicada, Binti – dijo-. Por eso me he mantenido alejado. Eres mi mejor amiga. En serio. Y te echo de menos. Pero eres demasiado complicada. Y mírate, ahora te has vuelto más rara”, le espeta a la protagonista el que había sido su mejor amigo en la Tierra cuando se desata el conflicto.

Nnedi Okorafor continúa jugando, en el relato, con las costumbre y las tradiciones de los pueblos africanos, en este caso, concretadas en las prácticas de los himba. Binti regresa a su casa en busca del calor de la familia, pero con la voluntad oculta de participar en la tradicional iniciación femenina. Durante su estancia en la Tierra, la protagonista de la historia, se enfrentará a un previsible conflicto relacionado con la decisión de abandonar a su familia, con su regreso, con los recelos de la familia y de la sociedad local, pero también con sus deseos y con sus experiencias.

“No quería admitirlo, pero creía que estaba rota por las decisiones que había tomado, por mis actos, por marcharme de casa para asistir a Oomza Uni. Por la culpa. El alivio que sentí fue tan abrumador que quise tumbarme en la alfombra y dormir”, dice la propia Binti.

Sin embargo, Binti acabará descubriendo que la identidad construida a partir de múltiples orígenes no es una novedad para ella y que la sabiduría y la comprensión del mundo que le rodea que está buscando le llegará de los círculos menos esperados. A Binti se le hará evidente como algunos grupos étnicos son menospreciados en base a estereotipos y que, sin embargo, esconden verdades ocultas que le permitirán avanzar en esa búsqueda.

“La curiosidad es la única forma de aprender”, le advierte a Binti uno de esos nuevos descubrimientos.

La autora, Nnedi Okorafor, añade en esta segunda entrega un nuevo elemento a su narrativa fantástica. En el primer volumen de Binti, nos ofrecía una nueva visión de los viajes espaciales y de la diversidad de especies de seres vivos. En esta nueva aventura, se añaden algunas pinceladas de la propia cosmovisión de los pueblos africanos, con la extraña visita de la Mascarada Noctura, un personaje premonitorio que teóricamente sólo se aparece a los hombres, a los héroes himba, pero que en un momento se manifiesta a Binti en extrañas condiciones.

“Según las historias de las Siete, la vida se originó a partir de la rica arcilla roja mojada por las lluvias. Los microorganismos se activaron cuando una de las Siete Deidades lo deseó y luego las demás se interesaron por lo que podría pasar. Esa arcilla era Madre, ‘otjize’. En ese momento yo era arcilla.”

Okorafor incorpora a la receta tecnología extraterrestre.

“Son nanoides biológicos tan minúsculos que pueden incrustarse cómodamente en nuestros cerebros. Es como tener un astrolabio en el sistema nervioso”, confiesa uno de los nuevos conocimientos que hace Binti, precisamente en su entorno más próximo.

La escritora, que se ha convertido en la representante más popular del afrofuturismo literario, presentó le año pasado la tercera entrega de su trilogía Binti. The night masquerade. Y, afortunadamente, desde Crononauta ya han anunciado su voluntad de completar esta serie.

Binti: bajo la ciencia ficción, la conciencia

Ahora mismo, Nnedi Okorafor es probablemente la autora más popular de la ciencia ficción, e incluso, de la literatura fantástica africana, en un sentido más amplio. Más allá de la simplificación que suponen las etiquetas, Okorafor aparece ahora mismo como la principal representante del afrofuturismo literario. No se debe confundir esta clasificación con una moda. La autora de origen nigeriano ha firmado más de una quincena de títulos entre novelas y novelas breves, sin contar ensayos artículos o relatos, durante los últimos trece años. El reconocimiento a esta amplia carrera se ha disparado en los últimos años, aunque durante este tiempo ha ganado una decena de premios estadounidenses e internacionales. Sin embargo, la popularidad responde, en ocasiones, a elementos más mediáticos. En los últimos tiempos, por ejemplo, se ha sabido que HBO convertirá en una serie televisiva la novela Who Fears Death, y que será la encargada de escribir futuras entregas del último gran lanzamiento de Marvel, Black Panther, e incluso una de las secuelas de esta serie de superhéroes que ha sacudido representación que tradicionalmente Holywood hacía del continente africano.

La escritora Nnedi Okorafor, figura del afrofuturismo. Foto: Jim Hines

Su novela corta Binti, precisamente, es uno de sus trabajos más premiados y ha sido reconocido con algunos de los premios más importantes de la literatura de fantástica y de ciencia ficción como el Premio Nebula o el Premio Hugo. La editorial Crononauta se ha embarcado en la publicación de Binti en castellano, traducida por Carla Bataller Estruch. Y así llega hasta nuestras manos una de las obras contemporáneas más representativas del afrofuturismo.

Okorafor, es una novelista y ensayista nacida en Estados Unidos, de origen nigeriano. La vinculación de la escritora con el entorno afro, primero, y explícitamente africano, después, es evidente en sus influencias o en su inspiración. Así que al margen de sus datos biográficos está claro que ella se siente cómoda como autora africana. De hecho, en su faceta ensayística es una de las responsables de algunas de las reflexiones más interesante en torno a la ciencia ficción africana. Okorafor puede decir sin empacho que ya en 2009 le auguraba a este género una buena salud. Los últimos acontecimiento y las tendencias tanto del público como de la industria han demostrado que la escritora tenía razón en aquel ensayo en el que se preguntaba si África estaba preparada para la ciencia ficción.

Binti pone de manifiesto una característica de la literatura de ciencia ficción que se reclama constantemente: su trasfondo. El género es un envoltorio, a menudo, una primera capa que alberga mensajes con mucho contenido. En el caso de la historia de Binti, el nombre de la protagonista, la experiencia básica de la exploración de nuevos mundos, apenas oculta la preocupación medioambiental y una lección en torno a la convivencia intercultural.

Una joven himba decide ser la primera en abandonar la tierra a la que su cultura está estrechamente ligada. No sólo nunca antes nadie se había embarcado en una aventura como la que afronta Binti, sino que además lo hace en contra de la voluntad de los suyos. En un escenario futurista, Binti es una matemática genial y que además combina su capacidad con los números con un don oculto: es una maestra armonizadora, la habilidad más adecuada para controlar las corrientes que se utilizan en la construcción de los astrolabios, en la que se ha especializado su familia. Los astrolabios son artefactos que acaban conteniendo toda la vida de sus poseedores, el pasado con su hitoria, el presente con todos sus contactos y las herramientas para la vida y el futuro, con algo parecido al destino. Quizá alguien reconozca en el astrolabio una especie de teléfono móvil aumentado.

Nnedi Okorafor, escritora de literatura fantástica de origen nigeriano. Foto: byronv2

En parte, la joven pasea con orgullo su exclusividad, su piel “marrón oscuro” y el otjize, la arcilla rojiza con la que cubre su piel y su pelo como muestra de arraigo a la tierra. En parte, sin embargo, no puede evitar la inseguridad que genera la presión social a la que se ve sometida. Binti no ha querido desaprovechar la oportunidad de ingresar en Oomza Uni, la universidad más prestigiosa del universo. La joven ha contravenido todas las normas de su comunidad para asistir a esa Meca de conocimiento. Se ha montado en una nave espacial, que en realidad es un gran organismo vivo modificado, con personas de diferentes procedencias, no solo humanas.

Sin embargo, el viaje será un reto mucho mayor del que Binti se había imaginado. En realidad, todo ese futuro vivido en un entrono aséptico no impide una sociedad que no ha llegado a ser igualitaria y en la que prevalecen algunas discriminaciones. Precisamente, la traición del pacto entre los hombres y las medusas genera una situación extrema en el viaje de la joven exploradora himba y, posiblemente, en el futuro del universo. Sin embargo, el desenlace de ese conflicto es la parte más interesante de la trama que no vale la pena desvelar. Quizá sirva como un indicio el hecho de que Binti es la primera entrega de una trilogía cuyo tercer episodio se ha publicado originalmente este año. Por cierto, la editorial Crononauta ya ha avanzado que próximamente publicará la segunda entrega: Binti: Hogar; y prevee también editar la primera novela para adultos de Nnedi Okorafor, Who Fears Death. Así que continúan los motivos para la esperanza.

La literatura nigeriana está de moda

achebe - Angela Radulescu portada

Chinua Achebe

Hoy, 21 de marzo de 2014, se cumple un año de la muerte de Chinua Achebe, uno de los pilares de la literatura nigeriana. Además de ser considerado el padre de la novela africana, una distinción absolutamente subjetiva, se decía de él que era el principal aspirante del continente al premio Nobel, sin embargo, falleció sin recibir este galardón, seguramente merecido. En todo caso, el aniversario nos lleva a lanzar un vistazo al estado de la literatura nigeriana y a darnos cuenta de que la situación es más halagüeña que nunca. Por un lado, porque los discípulos del maestro son legión. Por otro, porque recibe más atención que nunca por parte tanto de la industria editorial internacional, como de los medios de comunicación. Y, finalmente, porque presenta una atractiva variedad, salud creativa y vías de experimentación. Así, ventas, repercusión, calidad y nuevas apuestas marcan el paso de un panorama que no se puede perder de vista porque se ha convertido en una fuente inagotable de novedades.

Wole Soyinka, uno de los pocos africanos ganadores del Premio Nobel. Fuente: http://uncut.indexoncensorship.org

Wole Soyinka, uno de los pocos africanos ganadores del Premio Nobel. Fuente: http://uncut.indexoncensorship.org

La desaparición de este “padre” de la literatura ha dejado a otro grande (grandísimo) de las letras, como único nigeriano galardonado con el premio Nobel de literatura, Wole Soyinka. Precisamente el literato africano hacía una interesante reflexión, en una entrevista concedida a Sahara Reporters, acerca de la consideración de Achebe como “padre de la novela africana” y de la obsesión por que recibiese el premio Nobel. Soyinka rechazaba la paternidad de Achebe, de la misma manera que rechaza las consideraciones que le señalan a él mismo como “padre del teatro africano”, básicamente porque considera que refuerza las visiones paternalistas de los expertos extranjeros que sólo prestan atención a la literatura escrita y porque esa mención obvia la diversidad de las literaturas africanas.

En relación con la petición del Nobel para el autor de Todo se desmorona, Soyinka lo consideraba una falta de respeto. Para él, los que insistían en esta demanda estaban “escribiendo un epitafio negativo” del, en ese momento, recién fallecido escritor. Aseguraba que la calidad de la obra de Achebe, indudable, no variaba porque no le hubiesen concedido el Nobel, pero además, la insistencia marcaba su desaparición con mancha de frustración que no se correspondía con la importancia del autor. Se preguntaba de manera muy ilustrativa si alguien creía que “había sido el premio Nobel o la representación eurocéntrica de la realidad africana lo que había motivado a un joven escritor a coger pluma y papel para escribir Todo se desmorona”.

Privados de Achebe y sin novedades editoriales de Soyinka desde hace años, la literatura nigeriana podía parecer huérfana. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Sin entrar en comparaciones que serían un terreno indudablemente resbaladizo, muchos autores están tomando el relevo de los maestros, al menos, en lo que se refiere a influencia en la actualidad literaria mundial. Probablemente la punta de lanza de esta “nueva generación” sea la ya archiconocida Chimamanda Ngozi Adichie, de la que se ha hablado en esta sección en diversas ocasiones. Hace sólo una semana, el último libro de Adichie, Americanah, recibió el US National Critics Book Prize. Sin discusión, ahora mismo, la autora de La flor púrpura, Medio sol amarillo o Algo alrededor de tu cuello está en lo más alto del mercado editorial. No en vano, Americanah se ganó un puesto en las listas de los mejores diez libros de 2013 en varias publicaciones incluido el New York Times y su autora fue considerada uno de los 100 africanos más influyentes del mismo año.

No se trata de hacer una lista exhaustiva de autores nigerianos de éxito y calidad, una lista en la que tendían que aparecer nombres como Chris Abani o Helon Habila o los miembros de generaciones anteriores que han tenido la habilidad de no perder el paso y perpetuarse como referentes como es el caso de Ben Okri. Sin olvidar todos esos nombres, sólo pretendemos recordar los hitos que demuestran la buena salud de la literatura nigeriana en este primer año post-Achebe. Y en este sentido, por ejemplo, hace poco más de un mes, en esta misma sección, nos hacíamos eco de la repercusión internacional del lanzamiento de la segunda novela de Okey Ndibe, Foreign Gods Inc. Los principales medios y revistas especializadas en el mundo editorial, fundamentalmente las del ámbito anglosajón, se hicieron eco de la aparición de esta novela en la que se conecta Estados Unidos y Nigeria a través de los movimientos migratorios y, curiosamente, del arte.

Más allá de premios y páginas de medios influyentes resulta curiosa la aparición (o el mantenimiento) de algunas voces especialmente arriesgadas que están explorando nuevos mundos narrativos ya sea a través de estilos innovadores o de géneros poco explotados. El primero de estos casos es el de Nnedi Okorafor, con su incursión en la novela fantástica, a través de What Sunny Saw in the Flames, en el que se confunde novela social, ciencia ficción, policiaca y fantástica en la historia de un grupo de jóvenes con poderes que tienen que investigar unos extraños crímenes en un mundo fuera de lo común.

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Otro caso de exploración, sin duda, es el del emergente y asombrosamente rápido consolidado Teju Cole. Las nuevas tecnologías se han convertido en un rasgo de identidad de Cole, de su estilo literario y del entorno en el que se desarrollan sus historias, como ocurre en Every Day is for de thief, donde están muy presentes tanto internet como el cine. No en vano, su actividad en el blog ha sido fundamental en el descubrimiento de su obra y actualmente su presencia en Twitter es prácticamente ineludible en los círculos literarios africanos, por supuesto, pero también mundiales.

Casulamente para terminar de redondear esta visión positiva, los dos últimos autores que se han mencionado Okorafor y Cole han sido editados por Cassava Republic Press, un grupo editorial independiente nigeriano. Cassava se ha convertido en un referente en África anglófona se trata de un arriesgado proyecto que combina la publicación de autores consagrados con otros más desconocidos y que pretende acercar a los escritores nigerianos a sus compatriotas, pero también abrirles el mercado editorial internacional. Verdaderamente una muestra más de que el libro nigeriano goza de buena salud.

Cassava Republic Press, otros editores contra corriente

CRPLogoDicen que su objetivo es “alimentar la imaginación africana” y explican que su misión es cambiar “la imagen que todos tenemos de la literatura africana”. Y esa imagen renovada exige que la “prosa contemporánea africana refleje la experiencia africana en toda su diversidad” desde las megalópolis como Lagos o Kinshasa, a las pequeñas comunidades rurales más desconocidas “desde el pasado reciente hasta el futuro próximo”, según ellos. Ellos son Cassava Republic Press y sólo por estas declaraciones de intenciones ya merecen que se les preste atención. Al detenerse sobre su actividad se descubren muchas más cosas y se pone de manifiesto que lo que se merecen, en realidad, es admiración.

Cassava Republic Press es una editorial independiente nigeriana, una muestra de descabellada audacia, como las que ya hemos admirado en otras ocasiones en los casos, por ejemplo, de la sudafricana Chimurenga o la ruandesa Bakame. Se trata de una iniciativa de Bibi Bakare-Yusuf y Jeremy Weate que echó a andar hace siete años, en 2006, cuando sus promotores se dieron cuenta de dos cosas: por un lado, que los nuevos autores nigerianos tenían dificultades para publicar; por otro, que resultaba más fácil encontrar sus obras en el exterior que en el propio país. En siete años, han demostrado que su locura era, en realidad, una idea viable, han establecido contactos con otros editores independientes africanos con la misma visión vanguardista y se han convertido en editores de referencia en el panorama continental.

Frank Bures en un artículo sobre la industria editorial africana publicado en The Africa Report aventuraba que uno de los factores del éxito de Cassava Republic Press y de “una nueva generación de editores como Bakare-Yusuf” ha sido “el aprovechamiento de la tecnología y de la economía mundial para comercializar los libros como nunca se había hecho hasta ahora”. Hace referencia a dos cuestiones: por un lado, la búsqueda del mercado extranjero haciendo a Cassava (igual que a otras editoriales independientes africanas) competidoras de las grandes editoriales mundiales; por otro, de la explotación de la economía globalizada, por ejemplo la deslocalización a países más baratos de algunos de los procesos de edición, pero también de la exploración de las nuevas vías como los libros electrónicos.

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Más allá de las cuestiones empresariales que sin duda son imprescindibles, pero que no son el objetivo ni de esta sección ni de este Magazín, Cassava Republic Press ha roto muchos de los moldes previos (o al menos, los pocos que había) también con su enfoque relacionado a los géneros y al tipo de libros a editar. Los responsables de la editorial han considerado que debían cultivar todos, todos los géneros por poco extendidos que estuviesen. Y así en su catálogo nos encontramos con una apuesta considerable por el libro infantil ilustrado. La verdad es que las sorpresas en su catálogo son uno de los elementos más atractivos de esta editorial. Algunas de estas sorpresas constituyen los éxitos, las medallas que la empresa ha conseguido colgarse y que forman parte de su historia; otras son más bien las apuestas, las arriesgadas y esperanzadoras apuestas.

Entre el primer grupo de los éxitos, Cassava Republic Press tiene el honor de poder decir que ha publicado a Helon Habila, un autor nigeriano que acumula numeroso premios, incluido el Caine Prize; también han publicado a una escritora que ha estado repetidamente a punto de hacerse con este galardón, pero a la que siempre se le ha negado (lo que no pone en duda su calidad), la ugandesa Doreen Baingana. Y entre las apuestas exitosas están por ejemplo Lola Shoneyin cuya The Secret Lives of Baba Segi’s Wives despertó el interés de editores británicos y estadounidenses. Cassava Republic Press ha editado por ejemplo a Teju Cole, un autor que ha cosechado un tremendo éxito y que, según se explica, inició su actividad literaria a través de un blog que despertó el interés de los editores nigerianos. Ahora Cole es un autor reconocido.

Entre las sorpresas sin resultado conocido (todavía) nos encontramos con obras, autores y géneros de lo más diversos. Entre los últimos lanzamientos nos encontramos con dos curiosidades. Soldiers of Fortune, un ensayo de Max Siollun con una gran voluntad narrativa. Siollun y Cassava Republic Press, con él, se aventuran a analizar una de las épocas más oscuras de la historia reciente de Nigeria, los periodos de gobierno militar de Muhammadu Buhari e Ibrahim Babangida y las consecuencias en la Nigeria actual. Es un ejemplo del trabajo en el terreno de la no ficción de la editorial.

Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ

Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ

Por otro lado, el catálogo nos ofrece entre las novedades Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ. Esta novela inaugura una de las series más esperadas de Cassava, la de literatura policiaca. Su autor es un experto en literatura keniano que ha colaborado con y ha escrito para medios internacionales de renombre (desde la BBC hasta LA Times) y que, curiosamente, está relacionado de una u otra manera con los proyectos editoriales y periodísticos más innovadores de África anglófona (desde Chimurenga hasta Pambazuka News). Es además el hijo de uno de los escritores y activista keniano más popular, Ngũgĩ wa Thiong’o. Mũkoma ofrece a través del blog de Cassava una serie de consejos para los autores noveles que puede resultar muy interesantes.

What Sunny Saw in the Flames, de Nnedi Okorafor

What Sunny Saw in the Flames, de Nnedi Okorafor

Como última de las sorpresas que el catálogo de la República de la Yuca (eso es lo que significa Cassava Republic) nos ofrece hemos optado por un libro que nos llama poderosamente la atención. Se trata de What Sunny Saw in the Flames y lo mencionamos fundamentalmente porque ya hemos hablado de su autora en esta sección. La nigeriana afincada en Estados Unidos Nnedi Okorafor es probablemente una de las representantes más relevantes de la literatura de ciencia ficción en África. La publicación de su obra (que ha salido este mes) demuestra la voluntad de Cassava Republic Press de tocar todos los palos, de cultivar todos los géneros, de satisfacer todas las demandas y de escuchar todas las voces, más allá, mucho más allá de cualquier tipo de prejuicio.

Cassava Republic Press se muestra como un proyecto audaz, como una de las locuras necesarias de las que ya hemos hablado en esta sección. Igual que esas otras ideas descabelladas llevadas a la práctica por africanos con la cabeza muy bien amueblada, Cassava está llamada a ser uno de los motores de un cambio en África, pero no sólo un cambio económico, o un cambio en el control de ciertas industrias, sino un cambio profundo, un cambio de mentalidad.