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Nii Ayikwei Parkes, la historia por encima de todo

Nii Ayikwei Parkes sólo ha publicado una novela, pero no es un recién llegado a la literatura, ni mucho menos. Su trayectoria poética es larga, igual que su experiencia como autor de slam, la poesía declamada fundamental en los circulos de la cultura urbana de la mayor parte de las grandes ciudades africanas. El suyo es uno de los nombres que aparece en la antología Africa 39, aquella recopilación de los 39 autores africanos de menos de 39 años más importantes. Su única novela, acaba de ser publicada en castellano y catalán por Club Editor (El enigma del pájaro azul y L’enigma de l’ocell blau) y eso permitió que el escritor ghanés se pasease por Barcelona explicando sus inquietudes literarias. La fundamental de estas inquietudes, sin duda, la historia. La historia por encima de todo. La historia en el centro de todo.

Nii Ayikwei Parkes durante uno de sus actos en Barcelona. Foto: Carlos Bajo / Wiriko.

“La historia es la historia. La intelectualidad está matando la literatura”, explica categórico Nii Ayikwei Parkes, después de una larga jornada de actos públicos y contactos con medios de comunicación. Sin embargo, el escritor ghanés combate el cansancio con más energía y lejos de bajar los brazos, las reiteraciones seguramente le llevan a desnudar sus respuestas de artificios y adornos. “Yo soy un explicador de historias, eso es lo importante”, afirma ante los comentarios sobre el género escogido, el tono de su novela e incluso el lenguaje y la lengua que emplea.

El enigma del pájaro azul es una novela negra escrita originalmente en inglés, pero en la que Parkes utiliza los distintos registros del lenguaje, precisamente, para caracterizar a los personajes y para terminar de dibujar las escenas y los escenarios. La historia, que se centra en una investigación por la aparición de unos extraños restos en una aldea en la que además ha desaparecido un agricultor, se desarrolla entre ese entorno rural y Accra. La lengua en cada uno de los escenarios es diferente.

De entre todos los personajes de la historia, destacan Yaw Poku y Kayo, que son los que reflejan de manera más simbólica lo que hay detrás de este encuentro casi de sociedades distintas, la de la Ghana rural con todas sus normas y sus creencias y la de la Ghana urbana con el poder, la capacidad de imposición y una cierta pretendida superioridad. Yaw Poku, es el último cazador de su aldea, el depositario de toda una serie de conocimientos que tocan a su fin, que amenazan con extinguirse. Un hombre sencillo que asiste con sorpresa y cierta distancia a la invasión de su pueblo por parte de gentes que llegan de la ciudad y, a menudo, pisotean las formas de vida locales. Frente a Yao Poku, o más bien, junto a él, aparece Kayo, un médico forense al que puntualmente recurre la policía para solucionar un enigma irresoluble. Un joven formado en Gran Bretaña que confiesa haber recurrido a la ciencia para alumbrar las sombras del pensamiento más tradicional y popular del país. A pesar de esa posición Kayo destaca frente al resto de gentes procedentes de la ciudad, por su respeto hacia todas las personas, incluidos los habitantes de la aldea.

El escritor ghanés Parkes en una muestra de su poesía. Foto: Carlos Bajo / Wiriko.

Para el autor, Nii Ayikwei Parkes, todos estos detalles son los que exigía la historia. Parkes huye de las etiquetas, las acepta porque conoce los mecanismos de la industria editorial pero no las alimenta. Preguntado sobre si se siente cómodo con la consideración de “realismo mágico africano”. “No le doy importancia a las etiquetas”, asevera Parkes en un primer momento. “Cuando intentas intelectualizar una historia como esta”, explica después, “en realidad se te escapa. Llegas a unas conclusiones que responden a cómo lo ves tu, no a cómo lo siente el autor. Yo veo esta narración como realidad, no como realismo mágico”.

Para Parkes todos los recursos de la novela, el género, el tono, el lenguaje utilizado que mezcla magistralmente el inglés formal, con un inglés absolutamente teñido de lenguas nacionales ghanesas, están atados a la historia concreta. Y avanza que la siguiente novela que ya está escribiendo no tiene nada que ver con esta.

Además, Parkes está convencido de que eliminar esa pátina intelectual que trata de explicarlo todo es la mejor manera de difundir la literatura. El escritor considera que quedarse con las historias, sin intentar diseccionarlas y sin hacerles la autopsia (paradógicamente) es la forma de disfrutarlas y hacerlas atractivas. “Yo me quedo con la simplicidad, antes que con complicar la historia”.

El resultado de esta visión y esta experiencia de Nii Ayikwei Parkes es una novela cuya historia engancha a través del misterio, que se lee sin demasiados esfuerzos gracias al hilo narrativo y una caracterización completa y compleja de los personajes, que permite entender perfectamente sus acciones. Y, en paralelo, se trata de una historia que transmite una realidad compleja como la convivencia entre tradición y modernidad en una sociedad diversa como la ghanesa y que lo hace sin simplificar y sin caer en maniqueismo y, al mismo tiempo, con un profundo respeto que consigue que el lector se sienta cómodo en todo momento y acompañado por el relato.

Otsiemi: dibujo en negro de Gabon

voleurs-de-sexeUnas fotos comprometedoras que se mezclan con un atraco de altos vuelos y con una inaudita oleada de reducciones de penes conforman el grueso del argumento de Les voleurs de sexe. La masonería, el poder y la brujería son los ingredientes que terminan de aliñar esta trama policiaca. Con todos esos elementos, Janis Otsiemi construye el último de sus trabajos en el que demuestra cómo la novela negra es una buena manera de hacer un retazo de la sociedad gabonesa en la que está inmerso el autor. Ya se ha hablado en esta sección de la figura de Otsiemi, como una de las figuras más destacadas de la literatura de misterio del continente y de su capacidad para retratar los bajos fondos de Libreville.

Aunque, evidentemente, su escenario de maleantes, prostitutas, borrachos y hampones locales no es representativo de una sociedad, la trama que dibuja Otsiemi ayuda a proyectar algunos de los rasgos de la actualidad gabonesa. Las luchas de poder, el importante peso de la magia y la brujería, las sociedades secretas o los favores debidos son algunos de los elementos que Les voleurs de sexe pone de manifiesto con un ritmo narrativo magistral. La última novela de este prometedor escritor no ha abandonado el ambiente del lumpen de las anteriores pero muestra cada vez un estilo más sólido y atractivo.

Janis Otsiemi muestra una especial querencia por los bajos fondos de Libreville y, a pesar de que se ha ido haciendo un hueco en el panorama de la novela negra en francés, con las publicaciones de la editorial gala Jigal Polar, se ha resistido a abandonar el país. Un país en el que por otro lado el ambiente político resulta en ocasiones asfixiante con una de las últimas dinastías republicanas del continente. El férreo control que ejercen los Bongo (la familia que dirige los destinos del país desde hace casi cuatro décadas, primero a través de Omar Bongo y después con su hijo Ali Bongo) no impide que Otsiemi adorne una cierta crítica social al estado petrolero en su trama policiaca.

“Gabón es, sin ninguna duda, uno de los países cuya clase política no se ha renovado en los últimos treinta años. Los que hoy están en el poder y en la oposición son todos producto del difunto presidente Omar Bongo Ondimba. Y esta élite no es un modelo, ¡ni mucho menos! Lo que está en juego, durante las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán en 2016, entre Ali Bongo y sus antiguos amigos que se han convertido en la oposición, no será más que una guerra de sucesión cuyo epílogo se vivió en 2009”, aseguraba el escritor en un artículo de Le Monde, publicado en octubre de este año.

Janis Otsiemi. Fuente: web de la editorial Jigal

Janis Otsiemi. Fuente: web de la editorial Jigal

En Les voleurs de sexe tres maleantes de poca monta se encuentran con una serie de fotos comprometedoras en el escenario de un accidente de tráfico. Los protagonistas tratarán de sacar ventaja de estas imágenes en las que se ve a los principales responsables del país en una ceremonia masónica, que socialmente se relaciona estrechamente con la brujería. La voluntad de vender las fotos se cruza con las investigaciones de la policía y, a su vez, con un extraño episodio sobrenatural. Los rumores dicen que en las calles de Libreville anda suelto un grupo de extraños individuos capaces de reducir los penes de sus víctimas sin ni siquiera tocarlos, “los ladrones de sexo”. Esta oleada de extraños asaltos amenaza con desestabilizar una sociedad en la que la virilidad aparece como un pilar inapelable.

Numerosos críticos han destacado como secreto del éxito de este escritor, además de sus historias, la frescura de su lenguaje. Otsiemi ha creado un léxico que mezcla el francés y las palabras de las lenguas locales. Pero también ha demostrado su capacidad para crear palabras en una suerte de lenguaje poético urbano, siempre impregnado del sabor de los bajos fondos, de los vapores del alcohol, el ambiente de los maquis (restaurantes/bares populares) y los flirteos de las prostitutas. La corrupción y las relaciones que configuran los tejemanejes petroleros terminan de salpimentar la prosa de Otsiemi.

Más allá de la lengua, el propio autor ha señalado que la presión y el control de los poderosos enriquecen sus narraciones. “A veces me ocurre que siento la necesidad de autocensurarme, es decir, de tomar algunas precauciones para evitar generarme molestias. Esto me obliga a utilizar eufemismos, a crear un lenguaje, a retorcer la lengua hasta los límites del hermetismo para escapar de esta autocensura”, explicaba en el mismo artículo de Le Monde.

A su manera, Janis Otsiemi dibuja la sociedad gabonesa y lo hace de manera crítica. Y no sólo eso, sino que además lo hace con maestría. Engancha y entretiene.

Golakai: suspense, relatos cortos y festivales

Hawa Jande Golakai. Fuente: Facebook de la autora

Hawa Jande Golakai. Fuente: Facebook de la autora

Hawa Jande Golakai sólo ha publicado, de momento, una novela y, sin embargo, en los últimos meses se ha convertido en una asidua de los festivales literarios africanos (sobre todo, en la región meridional del continente) y en las antologías de nuevos valores. En la figura de esta escritora liberiana confluyen algunas de las tendencias actuales de la literatura africana. La literatura de suspense y las compilaciones de narradores emergentes han abierto a Golakai una cantidad innumerable de puertas y la han convertido en una de las autoras más buscada.

Llegados a este punto, se impone una frase que sirva como breve descripción enciclopédica de la autor, pero en ese caso se hace complicado liquidar la trayectoria de Golakai en una sola frase. De origen liberiano, la joven ha vivido en media África. Después de que en 1990 la guerra le empujase a abandonar junto a su familia su país de origen, vivió en Togo, Ghana y Zimbabue hasta que se trasladó a Sudáfrica como estudiante, el lugar dónde ha pasado más tiempo desde entonces y dónde se sitúa la acción de su novela de debut The Lazarus Effect.

The lazarus effectEn el perfil de Golakai que se reproduce una y otra vez en los programas de los festivales se transmite una interesante idea: “Escribe desde sus experiencias como refugiada, extranjera, científica y nómada africana contemporánea”. Sin duda, esta experiencia supone un bagaje valioso a la hora de construir relatos.

The Lazarus Effect fue el descubrimiento literario de Golakai. La historia se apoya en la figura de Voinjama “Vee” Johnson una joven periodista liberiana que se dedica a investigar un crimen en Ciudad del Cabo. De hecho empieza a seguir la pista de unas misteriosas visiones que le llevan hasta una joven asesinada, Jacquelin Paulsen. Su investigación le llevará a adentrarse en los círculos de niños de la calle la ciudad sudafricana. El recorrido de la particular investigadora sigue la voluntad de la autora que en una entrevista a Sunday Times confesaba que había querido cruzar las realidades de los niños de la calle y los extranjeros en el ambiente urbano de Ciudad del Cabo, básicamente porque ambas son maneras de ser invisible en la ciudad. Golakai conoce bien esas realidades, su experiencia como extranjera en Sudáfrica ha marcado sin duda la década que la joven ha vivido en el país. En la misma entrevista, la escritora explicaba cómo la mayor parte de sus amigos en Ciudad del Cabo son de otros países africanos. “Es difícil escapar de ser extranjero”, decía la narradora.

El relato esconde una compleja trama de misterio, que sin duda ha sido uno de los secretos de su éxito. Sin embargo, The Lazarus Effect tiene muchos otros atractivos. La descripción del escenario en el que se desarrollan los hechos, por ejemplo, demuestra el conocimiento de Golakai, pero también su habilidad para describirlo de manera seductora. La escritora ha transmitido magistralmente su gusto por el crimen (desde el punto de vista narrativo, claro está) y ha conseguido contagiar al lector su fascinación por la investigación. El humor, la acción y el erotismo son otros de los ingredientes de esta novela inaugural.

El exitoso lanzamiento ha sido avalado por la nominación a un puñado de prestigiosos premios. Golakai ha sido finalista del premio Wole Soyinka para escritores africanos, del premio de narrativa del Sunday Times y del premio de la Universidad de Johannesburgo para escritores noveles. Y posteriormente, la escritora ha sido seleccionada para algunas de las antologías de promesas literarias africanas más importantes de los últimos tiempos. De hecho, en esta sección, Hawa Jande Golakai ya había sido mencionada por ser una de las autoras presentes en Africa39 y en Valentine’s Day Anthology 2015. A partir de ese momento, la narradora liberiana se ha convertido en una asidua de los festivales de literatura africana, se ha alzado como una de las escritoras más codiciadas.

Ahora, Hawa Jande Golakai de regreso a su Monrovia original anuncia en todas sus intervenciones una buena noticia para la literatura. Voinjama “Vee” Johnson, la protagonista de The Lazarus Effect puede convertirse en la última incorporación de esa lista de investigadores célebres de la novela negra africana. Golakai ha afirmado que una nueva entrega de las aventuras de esta periodista está casi lista para ver la luz. Lo único que faltaría sería que se cumpliese otro de los sueños de la escritora, que sus historias lleguen a la gran pantalla pasadas por el cedazo de la meca nigeriana del cine africano, Nollywood.

Cordite da su primer paso junto a Blessing Musariri

Cartel promocional de Cordite Books

Cartel promocional de Cordite Books

Cordite Books es la primera editorial africana especializada en historias de misterio, policiacas y de espionaje, de la que ya hemos hablado en esta sección en un interesante repaso a este género en las literaturas del continente. Ha despertado mucho interés y gran esperanza, sobre todo, en revistas literarias internacionales y en blogs especializados, principalmente porque se ha centrado en un género que goza de una fantástica salud en el continente y que esboza un futuro prometedor. La primera acción de la editorial fue convocar un premio y ahora, más de un año después del nacimiento de la firma, hemos conocido el nombre de la ganadora del concurso y, previsiblemente, el que Cordite imprimirá en su primera portada. Se trata de la zimbabuense Blessing Musariri, que ya había sido premiada y publicada en su país, pero por sus trabajos en otros géneros bien diferentes.

Uno de los principales avales de esta primera editorial de misterio africana era su impulsor. Detrás de este proyecto, como cara visible, está el laureadísimo escritor nigeriano Helon Habila. Y ha sido precisamente él que ha ofrecido una valoración de la obra premiada de Musariri que le sirve como salvoconducto hacia el éxito. Habila ha dicho de Musariri: “Es una inteligente y buena escritora. Es una historia radical de detectives, al estilo de No.1 Ladies Detective Agency, pero totalmente original y con su propio camino. La protagonista es una chica de 25 años valiente, ambiciosa y con un interesante pasado”.

Blessing Musariri. Fuente: web de CorditeBooks

Blessing Musariri. Fuente: web de CorditeBooks

Useful Knowledge for a World Class Detective es el trabajo de Blessing Musariri que ha ganado el primer premio “Crime Fiction Contest”. Otillia Mandimutsa es esa protagonista de la que habla Habila. En Useful Knowledge for a World Class, Mandimutsa es una joven sin pasado, después de una experiencia traumática, recogida, acogida y adoptada por un anciano profesor. Esa amnesia ha convertido a la protagonista en una apasionada de la resolución de misterios que utiliza su habilidad como miembro del Departamento de Investigación Criminal de la policía de la República de Zimbabue. La mala fortuna se reproduce en esta nueva vida cuando un incidente con la custodia de un detenido pone en entredicho su prestigio.

La protagonista se decide a limpiar su nombre por su cuenta, pero acaba malherida en un enfrentamiento con unos delincuentes. La convalecencia favorece el ambiente ideal para que Mandimutsa recupere su memoria y se vea confrontada simultáneamente a dos misterios, el que le ha llevado al hospital y el de su propia identidad. La autora, Blessing Musariri hace saltar por los aires la línea del tiempo en su relato y mezcla presente, pasado y futuro para construir la novela policiaca que se ha ganado los favores de Habila que, por otro lado, se ha mostrado como un crítico riguroso en el pasado.

Musariri no era una completa desconocida, ya que ha publicado libros infantiles y poesía en Zimbabue y en la prestigiosa revista británica Granta, ha recibido premios por su trabajo en su país y ha tenido una cierta repercusión en estos géneros. La autora había hecho incursiones en el género policiaco como el cuento “Eloquent Notes on a Suicide”, una sencilla e impactante historia que se apoya en la historia familiar del suicidio de una adolescente de dieciséis años y la voluntad de un veterano investigador por descubrir los detalles de un hecho, cuando menos, sorprendente.

Según los planes de Cordite y del propio Habila, Blessing Musariri, será publicada por la editorial (un poco más tarde de lo previsto), como también lo será el trabajo del segundo clasificado en el concurso, el nigeriano Demola Adeniran autor de Descent of the Hills.

Helon Habila ha mostrado su confianza en el potencial de la novela negra de autores africanos, más allá de la evidente apuesta de embarcarse en un proyecto como Cordite Books. En este sentido, el escritor nigeriano ha explicado sus motivaciones, defendiendo que este género puede constituir la punta de lanza de una novela ligera que considera escasa en el panorama de las literaturas del continente. “Me he dado cuenta de que hay una enorme brecha en nuestra cultura de la lectura: la gente puede leer a Shakespeare, a Soyinka, a JP Clark, o a Ngugi, lo que se considera literatura culta, o que literatura de no ficción, sobre todo, la de inspiración de tipo religioso. Y, sin embargo, no hay nada en el medio, por lo menos no por parte de autores africanos. Si quieren algo ligero y entretenido sólo tienen la posibilidad de dirigirse a Nollywood, o la literatura de misterio y de espionaje extranjera, o a la literatura romántica”, explicaba en una entrevista publicada en Bittle Paper.

Y en esa misma intervención Habila defendía la dignidad de la novela negra apelando a la teoría literaria clásica: “Según Aristóteles, el objetivo de la literatura es entretener y educar. Por desgracia, en África, nuestra literatura ‘seria’ se ha centrado en la educación y ha descuidado el entretenimiento. No quiero dar la impresión de que la novela negra no es seria, o no puede serlo. Literatura de misterio tiene una larga genealogía. Se remonta, en un extremo, hasta la tragedia griega. (…) Esto, en pocas palabras, es la poética, la idea que subyace tras la novela negra. No puede haber curación y restauración de la normalidad sin justicia”.

De la A a la I: una propuesta de abecedario de novela negra africana

A mi modo de ver, la mejor manera de saber de qué hablamos cuando mencionamos la novela negra africana es dar la voz a sus autores. Moussa Konaté afirmó al respecto que “la intriga policial era un pretexto”, que lo importante era mostrar diferentes puntos de vista de la realidad maliense. Abasse Ndione opinaba que “lo que en Europa se califica de novela negra en África es ‘literatura’ ” o que “Senegal no es una sociedad apacible. Lejos de las imágenes folklóricas, es una sociedad violenta acerca de la cual no hay mucho que inventar para escribir una novela negra”.Y por último, el sudafricano James McClure, un maestro a la hora de tratar el lado más oscuro del ser humano, comentaba en una entrevista: “el crimen te dice mucho acerca de una sociedad”.

Ahora, nuevas oportunidades se abren con la creación de editoriales sobre el género. La reciente Editorial Cordite de la mano del escritor Helon Habila y de Parrésia Publishers, quiere editar novelas sobre crimen desde África. Cordite (que, según Habila, significa un tipo de pólvora sin humo con un olor bastante distinto al habitual) está actualmente buscando manuscritos de escritores africanos, quienes deben no sólo ser ciudadanos de un país africano, sino también residir allí como condición para poder ser editados. Les anima el deseo de reactivar el mercado literario y popularizar un género, dentro del propio continente, poco frecuentado hasta hace poco.

Cartel promocional de Cordite Books

Cartel promocional de Cordite Books

Achille F. Ngoye (Zaire-actual RD Congo, 1944) inauguró el género policíaco en 1996 con su novela Agence Black Bafoussa publicada en la Serie Noir de la Editorial Gallimard (Francia), abriendo la puerta a la penetración en el continente africano “a un género jamás cultivado allí y considerado superfluo” (Landry-Wilfrid Mampika). Después, otros como Aïda Mady DialloTheo Ananissoh, Baenga Bolya, Henri Lopes o, Abasse Ndione han escrito thrillers o novelas negras.  Alexander McCall Smith, el escocés nacido en Zimbaue, alumbró a Precious Ramotswe, la primera detective de Botswana y, desde la África francófona, el gabonés Janis Otsiemi cultiva una narrativa que discurre por el camino de lo que él llama “miserabilismo” (un reflejo de la vida marginal).

En fechas más recientes, el keniata Mukoma wa Ngugi con Black Star Nairobi, la suazilandesa Malla Nun con Que los muertos descansen en paz, la zimbabuesa Jassy Mackenzie con Pale Horses,  Kwei Quartey con Murder at Cape Three Points  o la apuesta de Lauren Beukes con Las luminosas, nos confirman que el género sigue interesando y mucho.

Las obras publicadas darían para completar un posible abecedario de novela negra africana, pero propongo solo las primeras letras, una forma como otra cualquiera de conocer unas cuantas novelas de un género que hace tiempo dejó de ser menor, para ofrecernos, a través de sus tramas, una disección de las sociedades por las que transcurren y un espejo eficaz de las relaciones de poder, sociales y económicas, al tiempo que ponen la luz sobre realidades como los niños de la calle, la actuación de las multinacionales en el agro africano o la segregación racial, por citar algunas de ellas.

Afirmaba Nicole Canto, directora de la ya desaparecida Editorial granadina Zoela que “leer una buena novela negra de un escritor africano es entrar directamente en África”. ¿Lo probamos?.

A (de Asesinato)

Las luminosas - BeukesUna chica que debería estar muerta y un asesino en serie que viaja por el tiempo. Lauren Beukes crea, en un Chicago que va de adelante hacia atrás, una novela trepidante, en la que dibuja la persecución de una víctima, Kirby, tras los pasos del que intentó asesinarla, Harper, obsesionado con las jovencitas (a las que él llama “luminosas”). Persiguiéndolas desde su infancia, en la que les regala diversos objetos que ellas conservarán el resto de su vida, saltando por el espacio y el tiempo, hasta el momento en el que las mata. Las luminosas es una novela inteligente y muy bien documentada, que forma parte de esa África que escribe también con otros decorados y temáticas más universales, y que incide en la personalidad de sus protagonistas. Sobre todo en la de Kirby, la luminosa no atrapada, una mujer con una gran determinación y sentido del humor… negro.

Lo mejor: La combinación de varios géneros; novela negra y novela fantástica, sin que se resienta el resultado.

Lo peor: ¿Demasiado dura?.

B (de Brujería)

baconi - konatéCuando la desesperación acucia sólo queda la brujería, que un hechizo funcione. El comisario Habib,una creación del maliense Moussa Konaté, es un policía con aires de intelectual, alto y delgado, de aspecto frágil.  Concibe su trabajo como un deber y es consciente de que nunca tendrá un final. Habib sabe que detrás de los índices de criminalidad hay múltiples factores, como le hace saber a su joven e inexperto acompañante, el inspector Sosso. El asesino de Banconi, ambientada en un distrito pobre y marginal de la ciudad de Bamako, salpicado de chabolas y de supersticiones, magia y religión, comienza con un cadáver encontrado en las letrinas, al que seguirán otras dos muertes más. Si no se remedia la Policía Política aplicará sus propios métodos para endosar las muertes al oportuno cabeza de turco, Habib y Sosso cuentan con un plazo de 72 horas para resolver los casos.

Lo mejor: La descripción de la ciudad de Bamako, como un personaje más.

Lo peor: Constatar, una vez más, cómo se abusa de la desesperación de la gente.

C (de Compañeros)

canción del perro - mcclureHay muchas formas de hablar del apartheid. James McClure nos enseña que también es posible hacerlo a través de la novela negra y de manera excelente en La canción del perro, protagonizada por esa peculiar pareja dedetectives Kramer&Zondi o Zondi&Kramer. Dentro de un coche de policía, el único lugar en el que un blanco y un negro pueden estar juntos en Sudáfrica, el blanco desaliñado, un tanto solitario, malhumorado y en apariencia racista, y el negro elegante, inteligente, rápido y camaleónico, que sabe sacar la mejor ventaja de cada situación, alejados de estereotipos o clichés, nos enseñan una Sudáfrica racista y clasista, en la que tendrán que resolver varios asesinatos, mientras se van conociendo. La palabra “cafre” resuena en la obra de manera estremecedora, demostrando que el lenguaje puede ser tan hiriente como el golpe más certero.

Lo mejor: Nos proporciona la oportunidad de ver desde un prisma diferente lo que supuso aquel régimen inhumano.

Lo peor: Que no puedes evitar que se te pongan los pelos de punta ante aquella realidad.

D (de Detective)

ChildrenOfTheStreet-QuarteyDarko Dawson, el detective creado por el ghanés afincado en EEUU, Kwei Quartey, rompe el estereotipo que suele acompañar a estas creaciones, mostrando un esposo fiel y padre cariñoso, aficionado a los refrescos y a la marihuana. Aunque desprecia los tratos de favor y “entretenerse” en otros campos alejados de la pura investigación policial, da el tipo por su intento de no ser absorbido por el sistema. Hasta el momento ya ha protagonizado tres historias. En la segunda, Children of the street, se enfrenta a una cadena de asesinatos de niños de la calle que supone el caso más inquietante y escalofriante de su carrera. Ambientada en los barrios pobres de Accra, en una Ghana en rápido crecimiento y cosmopolita, la novela nos adentra en las duras vidas de estos niños y su brutal entorno vital, en una historia en la que el detective tendrá que averiguar si se trata de las víctimas de un monstruo solitario o son fruto de uno de esos aislados asesinatos rituales, que de vez en cuando golpean a la ciudad.

Lo mejor: Es un estupendo retrato de una ciudad, dinámica y cambiante, que la mayoría de los lectores del libro probablemente nunca han visitado.

Lo peor: La impotencia que surge al conocer uno de los lados más duros de la vida en la calle.

E (de Evasión)

la-vida-en-espiral-ndioneLa vida en espiral gira sobre  la vida de unos jóvenes senegaleses aislados en Sambay, un pueblo cercano a Dakar, y dedicados la mayor parte del tiempo a fumar yamba (nombre local del cannabis). Tras varias semanas sin cannabis, Amuyaakar Ndooy, el protagonista, decide convertirse en un sipikat (traficante de cannabis), dando un doble carpetazo, tanto a sus necesidades en relación con la yamba, como a sus problemas laborales. Se iniciará así una vida en espiral que le irá internando en diversas esferas, en las que se introduce con toda naturalidad, y que suponen un conocimiento de la implicación en el consumo y tráfico de todas las clases poderosas senegalesas. Abasse Ndione, su autor, no propone ningún juicio, su protagonista no se arrepiente ni piensa en dejar el consumo de yamba, al contrario, elogia sus efectos y los busca.

Lo mejor: Elegir un tema muy poco frecuentado en la literatura africana.

Lo peor: La descripción de las peripecias amorosas del protagonista.

F (de Fatalidad)

kuty - dialloLa venganza, dicen, es un plato que se sirve frío. Y de eso sabe un rato Kuty, la protagonista de la novela de Aïda Diallo, Kuty, memoria de sangre. El padre de Kuty es negro, peul y su madre blanca, tuareg. Estamos en 1984 y lo que la pequeña Kuty de diez años presenciará la marcará para el resto de su vida. Una banda de saqueadores tuaregs masacra, viola y asesina a la familia de Kuty. La niña crece con un anhelo principal: vengar a su familia. Convertida en una hermosísima e inteligente joven, va creciendo mientras planea, con una frialdad asombrosa, sin pizca de remordimiento, cada una de sus venganzas. A veces maquiavélica, a veces una niña herida de manera devastadora e irremediable, es difícil no sentir simpatía por Kuty y, al tiempo, no sentirse horrorizada por sus actos.

Lo mejor: El personaje de Kuty que nos recuerda lo difícil y caro que, a veces, resulta el mestizaje.

Lo peor: Recoge las características del género y las sublima en exceso.

G (de Género)

Pale Horses - MackenzieEn la cuarta entrega de la serie protagonizada por Jade de Jong, la atípica detective sudafricana, tan dura y pendenciera como cualquier homológo masculino, se enfrenta a la política, las finanzas y la operación de las multinacionales del agronegocio. El comienzo de Pale Horses parece ser fruto de un mero contratiempo. La muerte de  Sonet, un fatal salto de paracaidismo, se intenta mostrar como un accidente, pero Jade de Jong pronto comienza a sospechar que detrás hay algo más. Así, desplazándose desde la urbana Johannesburgo a la rural Limpopo, descubrirá que Sonet había estado trabajando para una organización que ayudaba a las comunidades más empobrecidas, logrando que fueran autosuficientes, mediante técnicas agrícolas. De Jong, a quien su creadora, la escritora sudafricana Jassy Mackenzie, describe como hostil y violenta en la superficie, pero muy atractiva, acogedora e, incluso, vulnerable, es un poco como la propia ciudad de Johannesburgo; donde la regla es no respetar la ley.

Lo mejor: Animar el género con una detective contradictoria y muy humana.

Lo peor: La historia requiere una gran cantidad de información por parte de la escritora para ser entendible, pero no siempre lo logra.

I (de Identidad)

caso cerrado - lopesLazare Mayele es un atractivo mestizo, con un gran poder de seducción, que se presenta voluntario en la revista en la que trabaja para realizar un reportaje sobre los últimos acontecimientos políticos en la África francófona. En Caso cerrado regresa a Mossika, un país que no figura en ningún atlas. Sin embargo, el país existe, pertenece a mi África interior, nos aclara el protagonista, el lugar del que huyó cuando tenía seis años tras el asesinato de su padre Bossuet Mayélé, del que no guarda ya ningún recuerdo. Su retorno no será únicamente una vuelta para realizar un trabajo, pretende enfrentarse a un continente que reivindica y le da miedo a partes iguales, pretende encontrar al asesino de su padre… y, en último término o quizás en primero, a si mismo. Henri Lopes, mediante una original trama detectivesca, nos sumerge en uno de los temas más frecuentados en la actualidad literaria que proviene de este continente: la de la identidad de la diáspora.

Lo mejor: Lograr que una búsqueda interior se convierta en una trama policíaca.

Lo peor: El viaje de Lazare, a veces, parece demasiado confuso.

Sami Tchak, el escritor que no entiende de complejos

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

Sami Tchak durante el salón del libro de Ginegra de 2011. Fuente: Wikimedia. Autor: Rama

A menudo la categoría Autores singulares puede parecernos ridícula. Evidentemente, todos los autores son singulares, cada uno de ellos tiene su estilo, sus intereses, sus historias vitales. Pero en esta clasificación, nos gusta incluir a los que nos chocan especialmente, aquellos que por su singularidad se hacen inconfundibles y este es el caso, sin ninguna duda, de Sami Tchak (un pseudónimo tras el que aparece Sadamba Tcha-Koura) un togolés que a sus 54 años ha destacado en la literatura de ficción, pero que ha escrito, y publicado abundantemente, ensayos. Esta otra faceta, la de sociólogo, investigador y ensayista, no es sólo un segundo refugio del autor. Sus dos pieles, la de estudioso y la de literato están íntimamente ligadas. De hecho, los rasgos de su investigación marcan considerablemente su obra.

Se impone hablar de la vida de Tchak antes de explicar por qué se trata de un autor singular. Tcha-Koura se licenció en primer lugar en filosofía en la universidad de Lomé y dedicó los primeros años de su carrera profesional a dar clases en un instituto. Sin embargo, volvió a cambiar de nuevo su lugar en el aula, cuando se trasladó a Francia con la intención de estudiar sociología. En 1993 se había doctorado en la Sorbona. Trabajando como sociólogo llegó a Cuba para hacer un estudio sobre la prostitución y a la isla caribeña le siguió después México y Colombia. Publicó ensayos sobre la prostitución, tanto en el Caribe como en África y sobre la incidencia del sida, antes de que naciese realmente Sami Tchak, el escritor (aunque no hay que perder de vista que ya había publicado su primera novela en Togo antes de trasladarse a Europa y, evidentemente, de pasar por todas las experiencias que le brindó su trabajo de investigación.

Cubierta de Le paradis des chiots, la novela por la que Tchak recibió el Prix Amadou Kourouma.

Cubierta de Le paradis des chiots, la novela por la que Tchak recibió el Prix Ahmadou Kourouma.

La producción literaria de Tchak (con sus dos identidades) está formada, al menos, por cuatro ensayos y siete novelas. Este dato sirve, simplemente, para poner de manifiesto que no pretendemos definir con apenas un par de detalles su carrera como escritor. Sin embargo, hay dos elementos, sobre todo en sus novelas, que le hacen diferenciarse en el panorama literario y, más aún, en el panorama literario africano y que están, sin ninguna duda, íntimamente ligados con su experiencia personal. Desde Place des fêtes (la única de sus novelas publicada en España bajo el título ¡Puta vida!) este novelista togolés no ha dudado en describir en sus narraciones los entornos más sórdidos y oscuros, las sombras de una sociedad que a menudo se empeña en maquillarse y esconderse detrás de una hipócrita apariencia de placidez. Es cierto, Tchak no es el único que hace moverse a sus personajes por esos ambientes y otros ejemplos se han paseado por esta sección. Sin embargo, tampoco se puede decir que los autores africanos que se aventuran en la penumbra sean legión.

De esta manera, el sexo (sin adornos ni aderezos) o la violencia se han convertido en rasgos de la prosa del autor togolés, igual que lo han sido en ocasiones el humor ácido y cínico. En una entrevista publicada en Guinguinbali, el propio escritor aclaraba: “En el corazón de estas sombras, el sexo me parece que es un elemento a partir del cual muchas cosas se pueden observar. El sexo es un buen camino hacia el alma humana, hacia la felicidad y la tristeza de la condición humana. Sin embargo, el sexo no es más que un camino, no es el tema principal de mis novelas”. Y respecto al humor y el cinismo afirmaba: “Es cierto que sin el humor del narrador ¡Puta vida! habría resultado una novela demasiado cínica, pero más allá de la violencia de las declaraciones, se siente también una forma de ternura, una forma de reírse de sí mismo. El narrador se burla de todo, pero sobre todo de él mismo”.


ENTRE LES LIGNES – Sami TCHAK- Togo por AFRICA24

La segunda de las características curiosas de Sami Tchak, quizá una anécdota, pero no deja de ser chocante por excepcional, es que sitúa algunas de sus historias en Sudamérica. Sí, eso es, no es habitual que un escritor africano coloque a sus personajes fuera de África o Europa, aunque sea sin precisarlo. El togolés, sin embargo, dibuja una Sudamérica ambigua a la que le ha encontrado ciertos paralelismos con su continente natal. Lo hace en Le paradis des chiots y en Filles de México.

Portada de la única novela del autor publicada en España, ¡Puta vida!

Portada de la única novela del autor publicada en España, ¡Puta vida!

Nos remitiremos a la explicación que el propio autor da de su obra, para hacer un resumen argumental de todas sus novelas: “Femme infidèle denuncia la poligamia entre los musulmanes pobres de Lomé (Togo), Place des Fêtes aborda la cuestión de los inmigrantes africanos y del racismo en Francia; Hermina pone en escena a un escritor enfrentado a sus dudas; La fête des masques habla de un hombre que, a partir de unos problemas relacionados con su identidad sexual, nos arrastra a los bastidores del poder corrupto de un país sin nombre; Le paradis des chiots da voz a unos niños de las calles de un barrio bastante pobre y violento de Bogotá; Filles de Mexico aborda entre otros temas la cuestión de los negros en Méjico y en Colombia; Al Capone le Malien nos permite seguir a un reportero francés en Guinea y en Mali, países a partir de los cuales nos introduce en las luces y en las sombras del continente africano. Diría bastante esquemáticamente que Al Capone le Malien propone un viaje al corazón del África negra, desde la gloriosa historia del imperio de Mali hasta los grandes estafadores actuales entre los que está el célebre camerunés Donatien Koagne”.

Durante su carrera Tchak se ha hecho acreedor del Grand prix littéraire d’Afrique noire en 2004 y del Prix Ahmadou Kourouma por Le paradis des chiots. Recientemente su primera novela Femme infidèle ha sido reeditada en Togo, pero en dos curiosas ediciones biligües: tem-francés y mina-francés. Y el pasado año participó en la última edición del certamen “Étonnants Voyageurs 2013”.

Tchak ha tocado temas controvertidos, incluso escabrosos y no ha dudado en criticar con lo que mejor sabe hacer, escribir, las vergüenzas de una sociedad francesa que no siempre es acogedora, la política tanto europea como africana, las condiciones de desigualdad que a menudo desencadenan o abonan la miseria e, incluso, la historia, la moral y la hipocresía. Por estos motivos encaja en lo que nosotros entendemos como un escritor comprometido. Sin embargo, parece que no todo el mundo piensa lo mismo. Por eso, el pasado año se vio impelido a dar explicaciones a través de un extenso artículo, cuya lectura recomendamos vivamente. Se trata de una reflexión sobre el compromiso, la literatura, las apariencias y las cuentas que uno tiene que rendir ante el juez más severo, uno mismo. Al margen de todo eso, es indudable que Tchak es un escritor arriesgado y nada efectista, cree en lo que hace y por eso continúa haciéndolo, a pesar de todo. Afortunadamente.

Janis Otsiemi y la novela policiaca con sabor de barrios bajos

Janis Otsiemi. Fuente: web de la editorial Jigal

Janis Otsiemi. Fuente: web de la editorial Jigal

La novela policiaca no es uno de los géneros más habituales de la literatura africana. Pero tampoco se puede decir que sea una auténtica excepción. Probablemente el ritmo de urbanización del continente tenga mucho que ver con el hecho de que en los últimos años este tipo de relatos se ha ido haciendo más popular. No es demasiado extraño que sean las historias ambientadas en ciudades las que den mucho más juego a los autores que, poco a poco, se van decantando por este tipo de narraciones.

 

Cubierta de la obra Le Chasseur de lucioles

Cubierta de la obra Le Chasseur de lucioles

Janis Otsiemi es uno de los autores africanos actuales más conocidos de este género, al menos, en lo que se refiere a la literatura del África francófona. Este gabonés de 36 años ha hecho de la novela negra canalla su seña de identidad, con títulos como Peau de balle, La vie est un sale boulot, La bouche qui mange ne parle pas o el más reciente Le Chasseur de lucioles. Uno de los rasgos más destacados de este escritor es precisamente su lenguaje, con el que a pesar de publicar habitualmente en Francia, no pretende demostrar un dominio del francés. Lejos de impresionar al público galo con sus habilidades lingüísticas, Otsiemi emplea este instrumento para transportar al lector al escenario de la historia, no sólo a Gabón, sino habitualmente a los rincones más truculentos de las ciudades del país.

El propio Otsiemi asegura que se crió en uno de los más populosos bidonvilles de Libreville, la capital gabonesa. Y que su primera motivación para escribir fue mostrar a sus amigos y compañeros la realidad del entorno en el que se había movido. Por ello, Otsiemi sitúa las acciones en los bajos fondos de la ciudad, pero también por ello, emplea un lenguaje evocador, que incorpora giros y palabras en argot y en lenguas locales que seguramente hacen tirarse de los pelos a los académicos franceses. Sin embargo, la explicación que ofrece el autor es sencilla, siente la necesidad de “mancillarla” para poder poseerla y añade que esa, la manipulación de la lengua, es también una pequeña revancha contra el colonizador. Una justificación, cuando menos, curiosa.


Interview de Janis Otsiemi sur Canal Plus por Ed-Jigal
Este novelista gabonés es tan descarado como desacomplejado y su obra tiene una evidente vocación de provocación en la medida en la que adereza el misterio de la trama con la presencia de prostitutas, con la corrupción y los ambientes del lumpen más descarnado. Sin embargo, no es sólo la voluntad de provocar lo que le mueve. Otsiemi escribe además ensayos políticos y asegura que ambos géneros, la novela y el ensayo, le permiten sacar los colores a su país, poner de manifiesto y denunciar las “taras” de la sociedad gabonesa. Trabajar con el material más marginal, da la posibilidad a este escritor de mostrar esas deficiencias.

Estas condiciones y esta vocación crítica le ha valido algunos obstáculos. El pasado mes de marzo, Otsiemi fue protagonista de una cierta polémica cuando estando invitado a salón del Libro de París, las autoridades francesas le denegaron el visado justo antes de su partida de Gabon. En aquel momento, las instancias diplomáticas galas alegaron deficiencias en el proceso burocrático de demanda del permiso para acceder a la Unión Europea. Sin embargo, algunos medios entendieron esta decisión como una forma de censura hacia escritores africanos que pueden resultar “molestos”.

Estas características de una narrativa que camina por el camino de lo que él llama “miserabilismo” no ha impedido que su obra sea apreciada y galardonada. Entre los reconocimientos más importantes que ha recibido están el hecho de ser finalista en el Grand Prix Littéraire de l’Afrique Noire en la edición de 2012, y el de haber estado nominado al Prix Ahmadou Kourouma en 2013.