Mariam Kamara, la arquitectura como acto social

“Creemos que cualquier proyecto puede ser diseñado para proporcionar espacios de empoderamiento democrático, social y económico.” Esta es la declaración de intenciones que promulga desde su web Atelier Masomi, el estudio de arquitectura de Mariam Kamara en Níger. Esta prometedora arquitecta ha sido recientemente seleccionada para formar parte de la Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos y es un cúmulo de buenos augurios para la arquitectura en África. Aquí, su historia.

Mariam Kamara. Foto: Atelier Masomi

Mariam Kamara siempre soñó con ser arquitecta. Nació y creció en Niamey, la capital de Níger, una ciudad diseñada por los franceses durante la época colonial que nunca llegó a encajar con la forma de vida nigerina. Su deseo desde muy joven fue mejorar los sitios donde vive la gente, revisitando su historia y acompañando su propio estilo de vida, sin imitar lo occidental .

Nunca es fácil hacer realidad un gran sueño y ser mujer en un país mayoritariamente musulmán lo hacía todavía más difícil. Pero esta es un historia de perseverancia con final feliz.

Kamara viene de una familia de exitosos ingenieros que se opusieron desde el principio a sus deseos. En Níger se espera que los que estudian en el extranjero colaboren a su regreso en el desarrollo del país y en ese momento estudiar arquitectura se consideraba un pérdida de tiempo. Eran los 90, el boom de Internet, así que decidió estudiar algo más acorde a su tiempo y acabó graduándose en ingeniería informática en la Universidad de Nueva York.

Pero el sueño no murió. Kamara sabía que podía ser más útil para su país y su gente como arquitecta que como ingeniera. Así que, tras trabajar como desarrolladora de software durante seis años en Nueva York, Seattle y Baltimore, decidió que era la hora de seguir su verdadera vocación e ir a la escuela de arquitectura. Lo dejó todo y se matriculó en la Universidad de Washington y después en la de Nueva York para realizar su máster.

En el proyecto de su tesis, “Mobile Loitering”, se centró en buscar soluciones de género y espacio público en Níger, diseñando espacios que permitieran a las mujeres jóvenes socializar entre ellas escapando del escrutinio de una sociedad musulmana cada vez más conservadora. Y por ello Kamara fue premiada en la Young Architects in Africa Competition de 2014. Fue solo el  principio de una carrera llena de éxitos.

Además de sus estudios oficiales, se dedicó concienzudamente al estudio de la historia arquitectónica de África Occidental y encontró su fuente de inspiración en ciudades pre-coloniales como Timbuktu, en Mali; Kano, en Nigeria; o Zinder, en Níger. Este aprendizaje la posicionó como firme defensora de la arquitectura vernácula por su perfecta adaptación al entorno, recursos y formas de vida locales.

Declarada admiradora del arquitecto burkinés Francis Kéré por su habilidad para adoptar técnicas constructivas de diferentes lugares y convertirlas en algo único, que funciona en el plano cultural, climático, material y económico; la arquitecta nigerina se muestra a la vez crítica con la forma de trabajar de algunos arquitectos africanos. Cree que deberían dejar de copiar lo que ya existe en Occidente y volver la mirada a su propia herencia histórica. Crear su propia modernidad disociándose de lo que ella llama West-ernity.

Mariam Kamara

En 2013, nada más terminar sus estudios Mariam Kamara colaboró junto a otros tres arquitectos de diferentes nacionalidades en el proyecto de una escuela para niñas en Afganistán. Así nació united4design, un colectivo que surge con el objetivo de ponerse al servicio de las poblaciones que no siempre tienen acceso a la educación. Su carácter multicultural les permite desarrollar proyectos complejos y da lugar a diálogos y debates muy gratificantes. Además de Kamara, forman parte de United4design la iraní Yasaman Esmaili, la estadounidense Elisabeth Golden y el alemán Philip Straëter.

Casi simultáneamente, junto a sus compañeros de United4design comenzó el proyecto Niamey2000, una respuesta a la crisis habitacional de la ciudad y que propone soluciones al rápido crecimiento de su población.

Esta fue la lanzadera para Atelier Masomi, el estudio de arquitectura de Kamara en Niamey, que persigue principalmente experimentar con las técnicas, los materiales, investigar las tradiciones arquitectónicas y proponer interpretaciones contemporáneas. En su entrevista para OSE Níger aclara que Masomi significa ‘el comienzo’ en hausa. Tengo la impresión de embarcarme en una aventura en la que no tengo todas las respuestas. Cada etapa, cada proyecto es un hallazgo, otro paso hacia el descubrimiento de una arquitectura de la que aún no conocemos las formas y los contornos. Estamos en la infancia de este movimiento arquitectónico, por lo que encontré este nombre apropiado.”

A pesar de su juventud, Atelier Masomi ha completado proyectos como el complejo Hikma, un centro comunitario y religioso en Dandaji, pueblo hausa al oeste de Níger, así como el mercado regional en esta misma ciudad.

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Esta intensa trayectoria, ha sido el fundamento de su selección para formar parte de la Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos en la categoría de Arquitectura. Este programa empareja reconocidos maestros de diferentes ramas con jóvenes artistas de todo el mundo con el objetivo de que entablen una relación de mentoría individual durante un período de colaboración creativa. Kamara formará tandem con Sir David Adjaye, arquitecto británico de origen ghanés para realizar un proyecto común: la construcción de un centro cultural en Niamey.

Hace poco tuvimos la ocasión de conocer de primera mano la filosofía y procesos creativos de esta talentosa arquitecta, ya que fue ponente en el festival que el colectivo Design Indaba organiza cada año para subir al escenario a los talentos más relevantes de diversos sectores creativos. 

Mariam Kamara es una de las fuerzas motrices de un fenómeno imparable. Estamos siendo testigos de una suerte de renacimiento de la arquitectura africana, la que vuelve la mirada curiosa a sus orígenes para recuperar con orgullo planteamientos, estéticas, materiales y técnicas. Con la sostenibilidad y practicidad por bandera se alza una joven generación de profesionales que han conseguido esquivar la estela colonial. Mujeres y hombres que hacen que la arquitectura en África vuelva a tener sentido.

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Raquel Okakene
África le rompió todos los esquemas hace ya unos cuantos años y vive desde entonces obsesionada con volver allí física y mentalmente. Una y otra vez. Forma parte de la Asociación Cultural Angatá y es autora del blog de viajes por África www.okakene.com
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