África vuelve al IN-EDIT de Barcelona

El In-Edit Festival, uno de los referentes del cine documental musical europeo y mundial, celebra 15 años de andadura entre el 25 de octubre y el 4 de noviembre. Los Aribau Multicines, la Blanquerna o el CCCB aglutinarán a los y las amantes del género durante diez días, como viene ocurriendo en otras ciudades del mundo como Santiago de Chile, Buenos Aires, Sao Paulo, Puebla, Madrid y Berlín. Reflejando la música lejos de los tópicos a los que estamos acostumbrados; este año se proyectarán dos documentales, uno centrado en la música etíope y otro en un rapero de la diáspora en Catalunya. Además, Wiriko estará participando en un debate sobre la creación de tendencias en la cultura occidental con una nueva mirada al África contemporánea, dentro del espacio Sala de Mescles.

Debate sobre Digital Media entre Wiriko y Playground en el espacio Sala de Mescles

Fecha y Hora: Miércoles 31 de octubre a las 19:15h.

Lugar: FIUHouse (Carrer del Carme, 42)

Los medios digitales han roto esquemas, son comunidades, generadores y altavoces de estilos de vida. En este debate se van a contraponer la creación de tendencias a la cultura occidental con una nueva mirada a África contemporánea, centrando el diálogo en las periferias digitales VS las periferias geográficas.

Wiriko.org es el primer magacín en lengua castellana íntegramente dedicado a las artes y las culturas africanas al sur del Sahara. Una ventana AFROCÉNTRICA, eminentemente activista y pionera en la visibilización de las realidades culturales contemporáneas de África. Con la presencia de Carlos Bajo, uno de los fundadores del magacín. PlayGround nació en 2008 con el fin de ser una ventana abierta al futuro de la música, pero también en el resto de fenómenos culturales que están conectados. Hoy es un medio de comunicación para mentes despiertas que comunica la actualidad la generación presente desde una mirada creativa, moderna y sin complejos.

Ethiopiques: Revolt of the Soul

Director Maciej Bochniak
Germany, Poland / 70 min. / 2017 / English

Homenaje a la brillante generación de músicos etíopes que dio forma a su propia amalgama de rock, soul, jazz y funk a finales de los 60, el tendero-productor que lo hizo posible y al coleccionista francés que los convirtió en fenómeno mundial.

Esta es la historia de un osado aficionado a la música que editó los primeros discos de grupos locales etíopes, esquivando las restricciones del régimen del emperador Haile Selassie, e incluso consiguió llevarse algunos (la Walias Band ) de gira por los Estados Unidos. Y de cómo, después de décadas de exilio y de represión a manos de la posterior junta militar comunista de los Derg, un apasionado coleccionista y periodista francés se empeñó en rescatarlos del olvido y dar a conocer en todo el mundo la riquísima historia musical etíope. Nacía así la exitosa serie de discos Ethiopiques, que cambiaría las vidas de Elvis Costello y Brendan Canty (Fugazi), entre muchos otros.

Sesiones:

Domingo 28 de octubvre a las 18:30 en SalaAribau Multicines
Jueves 1 de noviembre a las 16:00 en SalaAribau Multicines

La entrada general para todas las películas vale 6,60 euros.

Negre de merda

Director Manel Serrat
Spain / 20 min. / 2018 / Catalan

Retrato de Daura Mangara, un joven de Banyoles (Girona) y de origen gambiano que, a su paso por la cárcel, encontró en la música una vía de expresión y la tabla de salvación que le permite canalizar tanto la violencia vivida en casa como los prejuicios raciales de nuestra sociedad y tanta rabia acumulada contra el mundo.

Sesión:

Sábado 27 de octubre a las 18:30 en CCCB: Sala Teatre.

Sudáfrica aterriza de nuevo en el Primavera Sound 2018

El Primavera Sound 2018 nos trae de nuevo artistas emergentes de todo el mundo dispuestos a aprovechar la oportunidad que les brinda formar parte de un gran festival. En el marco del Primavera Pro, dos bandas sudafricanas con las que hemos tenido la oportunidad de charlar, aterrizan en Barcelona para ofrecer una actuación gratuita en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) y otra en el Parc del Fòrum, donde se celebra el festival del 30 de mayo al 3 de junio.

Ikati Esengxoweni

Ikati Esengxoweni

Sábado 2 de junio – Parc del Fòrum (22:00h)

Domingo 3 de junio – CCCB (16:30h)

Lark Wantu y Anam Manyati son las líderes de la banda sudafricana Ikati Esengxoweni, literalmente “El gato en el saco” en lengua xhosa. Formada en 2016, esta banda originaria de la Nelson Mandela Bay enmarca su música dentro de la World Music urbana, alternativa y afrofuturística. “Es un honor para nosotros formar parte de un festival internacional tan grande como este. Estamos muy emocionadas de compartir nuestra música con el mundo y muy agradecidas a todos los que lo han hecho posible”.

Sus canciones son cuentos, historias interpretadas en acústico o acompañadas por la banda al completo: violín, bajo, guitarra y batería. “De nuestros conciertos podéis esperar una montaña rusa de emociones. Fuegos artificiales, pasión y excelencia”. Preguntadas por la influencia en su música de las múltiples culturas que forman su país, afirman que “Sudáfrica es un país maravilloso, con una rica herencia cultural. No podríamos haber creado este sonido si estuviéramos en otro lugar”.

Después de participar en el Primavera Pro, la banda se concentrará en grabar su próximo EP, del que ya avanzan que será una selección de historias cantadas en inglés y en xhosa.

 

Bye Beneco

Bye Beneco

Sábado 2 de junio – Parc del Fòrum (02:00h)

Domingo 3 de junio – CCCB (17:40h)

Procedentes de Johannesburgo, Bye Beneco es una banda formada por tres jóvenes sudafricanos, con la voz de Lenny Dee-Doucha a la cabeza, que autodefinen su música como dream-pop ecléctico: “Es difícil para nosotros enmarcarse en un género concreto. Desde el principio fuimos muy conscientes de que no queríamos que nuestra música fuera fácilmente etiquetada y encasillada. ¡Ya lo descubriréis cuando nos veáis en acción!”.

En los originales y coloridos vídeos de Bye Beneco, encontramos la expresividad que caracteriza a su música: Chemirocha o Jungle Drums nos atrapan con su estética caleidoscópica y sus singulares ritmos. “Nuestra música está inspirada en Johannesburgo. Sudáfrica es un lienzo en blanco que recuerda a la Nueva York de los ’80. Estamos encontrando nuestra fuerza y creatividad”.

Después de Space Elephant y Ghetto Disko, sus dos primeros álbumes, Bye Beneco nos avanza que ya están ultimando los detalles de un nuevo trabajo. Hasta entonces, prometen que sus conciertos en Barcelona serán muy diferentes a cualquier cosa que hayamos oído antes: “Es muy especial para nosotros formar parte de este festival, ¡hemos estado esperando este momento durante años! Estamos deseando ver a todos los artistas que participan en él y compartir escenario. Además, nos encanta patinar, así que pasar una semana en una de las mecas mundiales del skateboarding en el marco del Primavera Sound ya es una experiencia increíble por sí misma!”.

Gato Preto: afrofuturismo y reivindicación en la pista de baile

Gato Preto

Afrofuturístico es uno de los pocos adjetivos que puede acompañar a Gato Preto, un dúo difícil de clasificar formado por la cantante Gata Misteriosa y el productor Lee Bass que, junto con la percusión en directo del senegalés Moussa Diallo, actuarán en la Sala Caracol de Madrid el próximo 25 de mayo de la mano de Moto Kiatu para celebrar el Día de África.

Su música es una mezcla de sonidos que recorre el continente africano: desde el house sudafricano al kuduro angoleño, sin olvidar el djembe senegalés. Sus orígenes son igual de plurales: el dúo se formó en 2012 en Alemania, pero las raíces de Gata, nacida en Lisboa, se sitúan en Mozambique, y las de Lee, nacido en Alemania, las encontramos en Ghana. Definen su estilo como música afrofuturística con mensaje, y es que su último álbum, Tempo, es un homenaje, pero también una reivindicación de la historia y las raíces africanas.

Ya en sus trabajos anteriores, también incluidos en Tempo, encontramos la estética que los define combinada con una reinterpretación de las tradiciones africanas: en el video Barhulo (2015), por ejemplo, Gata y Lee pasan de ser prisioneros de guerra a superhéroes en un mundo postapocalíptico. Tampoco la reivindicación de sus raíces ha estado ausente en su carrera. En 2016 lanzaron Dia D que, en palabras de Gata, es “una celebración de la contribución de África al pop y a la música electrónica mundial en la ultima década” y Take a Stand, una llamada a no olvidar las raíces en un mundo dominado por la cultura occidental.

Tempo es una combinación perfecta de enérgicos ritmos y reivindicación. El álbum abre con A Luta Continua, parte del discurso de mismo nombre de Samora Machel, ex presidente de Mozambique considerado padre de la independencia del país. También hay lugar para una llamada a la diáspora africana y la solidaridad en la lucha: Polícia habla de la brutalidad policial contra los afroamericanos en EEUU, en un claro guiño al movimiento Black Lives Matter. La opinión de Gata, entrevistada por Bandcamp, es clara al respecto: “Decidí hacer esta canción porque siento que aún somos vistos como esclavos. Todavía somos perseguidos y no puedo entenderlo. No entiendo por qué, en el siglo XXI, aún tenemos que defender que las vidas negras importan. Siento rabia y lo único que puedo hacer como artista es usar mi voz.”

Gato Preto lleva cinco años exhibiendo el explosivo directo que le ha dado fama por festivales de todo el mundo: desde el Oslo World Music Festival al Nyege Nyege en Uganda, pasando por el Lowlands neerlandés o el Blacks to the Future Festival parisino. Este mes Gata Misteriosa, Lee Bass y Moussa Diallo aterrizan por primera vez en Madrid con motivo del Día de África, un evento imprescindible en la escena musical electrónica africana.

ENTRADAS DISPONIBLES

“Hola Bamako!”, un acercamiento cultural entre Malí y España

La primera edición de “Hola Bamako!” ya ha arrancado. El festival multidisciplinar, organizado por la Embajada de España en Malí, combina la formación de jóvenes talentos y los conciertos como vía para la colaboración cultural entre ambos países.

Esta nueva iniciativa continua con la estela del programa ACERCA de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) para el fomento de los sectores culturales locales. “Hola Bamako!”, en colaboración con la organización VOCES, pone la bases para la formación de jóvenes malienses a través de tres cursos formativos. Música, cine y radio son las disciplinas elegidas como instrumento de cooperación cultural y cuyos talleres están impartidos respectivamente por Raúl Rodríguez, Lluvia Rojo y Ángel Carmona.

“No es sólo una mera formación sino una manera de que surja un producto cultural al que se le pueda dar seguimiento. Es una oportunidad para que los participantes tengan un elemento que les permita proyectarse profesionalmente, refuerce su currículum y oriente su vocación”, dice el consejero cultural de la Embajada de España en Malí, Guillem Riutord.

Los cursos, que acogen a una decena de participantes por disciplina, se facilitan en el Conservatorio de Artes y Oficios Multimedia Balla Fasséké Kouyaté (CAMM). Los jóvenes, con la ayuda de la actriz y directora Lluvia Rojo, realizarán un cortometraje que será exhibido en el Museo Nacional de Malí mientras que Raúl Rodríguez compartirá ritmos, melodías, letras y técnicas en un taller llamado “Encuentro Intercultural AfroAndaluz”.

En el curso radiofónico, conducido por Ángel Carmona, el programa resultante se emitirá por la radio de Naciones Unidas en Malí. Carmona, director y presentador de “Hoy Empieza Todo” de Radio 3, también dará desde Bamako las ediciones del jueves y viernes de su matinal. La casa-estudio del músico local Toumani Diabaté es el lugar elegido para profundizar en la realidad social y cultural de Malí en un formato que dará espacio a las actividades y a los protagonistas del festival.

“Hola Bamako!” es también el punto de partida al proyecto “La maleta amarilla” ideado por Carmona y que “busca dar un instrumento a los jóvenes apasionados de la radio para que dispongan, reunidos en una maleta, de los elementos materiales técnicos necesarios a la hora de realizar un proyecto radiofónico”, explica Riutord.

En el marco del festival se han programado dos noches de conciertos para disfrutar de los sonidos españoles y malienses en el Museo Nacional de Malí. Estos encuentros son una oportunidad sin ningún tipo de corsés. “Nosotros generamos las condiciones para que los artistas se conozcan pero no imponemos nada. Abrimos las puertas a la libertad creativa con total autonomía”, explica Riutord.

El próximo jueves, los jóvenes músicos malienses darán muestras del taller musical junto a Raúl Rodríguez como anticipo a una velada que cuenta con las actuaciones de Toumani Diabaté y del trío de músicos españoles Carles Benavent, Tino di Geraldo y Jorge Pardo.

El viernes es el turno del baile. Los sonidos innovadores de Fuel Fandango junto a Sidiki Diabaté y Songhoy Blues llegarán al escenario para, ademas de tocar sus repertorios, presentar los avances de este intercambio sonoro. Según se apunta desde la Embajada de España en Malí, los músicos españoles no vienen únicamente a tocar sino que ofrecerán una pequeña residencia artística que posibilite nuevas vías de colaboración.

“Hola Bamako!” tiene como objetivo reforzar las relaciones culturales entre Malí y España. El festival es un ejemplo para potenciar la exposición del talento maliense “en un país con una dinámica cultural fuerte pero con los medios materiales limitados”, según explica el consejero cultural Riutord.

Sorteamos 2 entradas dobles para ver a Les Filles de Illighadad en Barcelona y Madrid

¡El avant-rock de Les Filles de Illighadad aterriza en Barcelona y Madrid! Este trío de mujeres originarias de Illighadad, Níger, tiene sus raíces bien cimentadas en el folk nigerino, y destacan por sus inconfundibles riffs de guitarras, voces polifónicas, percusión tradicional y un sonido orgánico y atemporal. ¡Y estamos sorteando 2 entradas dobles para que acudas a una de sus próximas citas en Barcelona o Madrid!

El lunes 20 de noviembre, les Filles de Illighadad se suman al ciclo Caprichos de Sala Apolo de Barcelona y el martes 21 en Moby Dick Club de Madrid para presentarnos su primer álbum de estudio «Eghass Malan», que acaba de editar la discográfica Sahel Sounds el pasado 28 de octubre de 2017. Se trata de un álbum grabado durante su primera gira europea, que está lleno de canciones de amor y elogios al desierto, una celebración a su pueblo y origen, y un canto a la tradición.


En Barcelona, Les Filles de Illighadad estarán acompañadas por nuestro amigo Dj Diego Armando (@riembauet), un habitual en las cabinas de Barcelona y que ha pasado por festivales como Sónar, Faraday o Black Music Festival. El selector abrirá el show con uno de sus sets de ritmos africanos y electrónicos. En Madrid, abrirá el concierto el guitarrista Mdou Moctar, otro de los nombres consolidados que han internacionalizado la tradición y música Tuareg en los últimos años.

¿Cómo conseguir tu entrada doble para ver a Les Filles de Illighadad el lunes 20 de noviembre en el Apolo de Barcelona o el martes 21 de noviembre en Moby Dick Club de Madrid?

Comparte nuestro post de Facebook o Twitter en tu muro y envíanos tu canción favorita de Les Filles de Illighadad a info@wiriko.org con el asunto SORTEO FILLES DE ILLIGHADAD. Y no te olvides de añadir tu nombre y apellidos, junto a tu DNI (además de un pantallazo de la compartición del post en tu muro).

¡Mucha suerte!

La diversidad cultural de Barcelona pone el foco en África

En el interior de un espigado edificio de color gris en Barcelona presentado como Centre Cívic Navas se encuentra la primera pieza del ciclo de Diversitats, Cultures del Món. Llama la atención por la explosión de colores de telas estampadas con diversos motivos, al estilo de Vlisco, la exposición de tejidos de LALOLA d’Àfrica. Están expuestas en marcos de madera, tejidas en pequeños pantalones y faldas, y doblegadas en pequeñas zapatillas. Allí nos encontramos con Oriol Pallarès, el coordinador de la programación.

El barrio de Navas se encuentra en la franja este de la ciudad de Barcelona, en el distrito de Sant Andreu. En el conjunto del barrio se reúne un 27,9 % de población migrada, de la cual el 4,6 % nacieron en el continente africano, siendo las nacionalidades más presentes del sur del Sáhara Senegal, Guinea y Nigeria.

La propuesta de Diversitats, Cultures del Món, nace en un intento de poder especializarse como centro en un ámbito que a la vez pueda acoger y exponer diversas perspectivas de distintas disciplinas. Este foco, por lo tanto, contempla la exposición de aspectos tanto artísticos, culturales como sociopolíticos. Con ello, y por su cometido ineludible al servicio de la comunidad, este espacio pretende dar a conocer otras realidades a habituales del centro cívico.

Este ciclo empieza casi por casualidad en la región del Oeste Sur-sahariano, nos cuenta Oriol. Empezó tirando del hilo de Marga Mbande, y de allí comenzó a conocer a otros artistas. “Es como si se hubiesen manifestado los vínculos dentro de la comunidad de la diáspora africana en Barcelona”. Así, en la programación, encontramos estilos de lo más variados. Como nos explica Oriol, las jornadas pretenden huir de la folclorización de las culturas africanas y de la representación del continente africano como una región donde aparentemente la cultura tradicional es imperante. Por eso, han decidido aunar sonidos de la modernidad y la hibridación intercontinental, así como los más tradicionales.

Marga Mbande.

El programa fue inaugurado la primera semana de Octubre con el espectáculo de Ndione Michel Doudou, pero en los próximos días encontraremos artistas de distintos orígenes e identidades artísticas, como son Ngomez Nokass y Betty Akna.

Griots de Senegal y un espacio de creación para la infancia

Ngomez Nokass, que significa algo así como “salsa picante de distintos ingredientes de la familia Ngom”, como nos cuenta Mamadou Ngom -componente del grupo-, no es la primera vez que actúa en la ciudad condal. El colectivo ya lleva 15 años en Barcelona, 10 de los cuales participando al son del djembé, del sabar, del djun djun, del soruba y la tama en su vida festiva y pública.

Ngomez Nokass.

Nos explica, además, sorbiendo de un café en una terraza cualquiera, que Ngomez Nokass es un concepto originario de la familia de griots a la que pertenece, ya desde Senegal y que viajó junto a su tío para consolidarse en Barcelona. Es así como sus espectáculos no pretenden ser únicamente animados, festivos, enérgicos y frescos –que también-, si no que además procuran dejar un mensaje. “Queremos que cuando el público se vaya, tenga algo de lo que hablar”, como expresa Mamadou. Por ello explican las canciones a la audiencia y hacen vibrar al ritmo de los mensajes de sus composiciones, que tratan de distintos temas, como por ejemplo el agradecimiento a sus madres.

Asimismo, como griots con la idea de llegar a distintos públicos, ofrecen también un taller, un espacio de creación para la infancia en el que desde la producción de sonido y movimiento se promoverán los mensajes que inspiran sus canciones. Podréis encontrarlos el 10 de Noviembre para el taller de creación, y para la tralla final, el 16 de Noviembre.

Una exposición sonora de colores:

Betty Akna. Imagen de Afroféminas.

El 21 de Diciembre también es una fecha a reservar. Estará Betty Akna ofreciendo una explosión sonora de colores. La artista vuelve a Barcelona, la ciudad dónde se crió, y de la que nos declara, recordando el pasado, que le tiene un cariño especial y agradece todo lo bueno que ha podido aprender; contenta y honrada por participar en una iniciativa cultural y artística dirigida a África.

La cantante llega después de vivir durante unos años en Guinea Ecuatorial, una experiencia que, recalca, le ha hecho crecer y completar su identidad sonora. Como expresa “no es lo mismo escuchar las canciones en un reproductor de música que vivirlas en el terreno y directamente con los artífices de ella”. Betty Akna, consciente de este proceso, pretende ser uno de los referentes culturales de tanto personas migrantes como autóctonas. Así expresa la artista su voluntad: “Ser embajadora artística de una cultura, de una realidad existente pero desconocida y/o distorsionada por muchos, e inspirar a las personas en general y a los africanos en particular a amar su cultura y compartirla“.

Además una de las particularidades que ha podido añadir a su música, alma y voz ha sido la lengua Ndowe en algunas de sus composiciones como en “I miss you” o “Lembo la mboka ame”. Aspecto que además de ofrecer sonoridades y fonemas singulares al canto, da la oportunidad a generaciones actuales como futuras. “Escuchar esta lengua y parte de la carga cultural de ésta, no se perderá” como nos expresa desde el sentimiento la artista.

Jowaa (Ghana) aterrizan este sábado en Madrid

El sábado 21 de octubre, Moto Kiatu trae en exclusiva y desde Ghana, al colectivo Jowaa, un referente del AfroBass. Cargados con un artillería pesada de ritmos infecciosos, Jowaa tiene una larga historia de hacer mover las caderas con la reciente ola de Azonto reforzando la posición de Accra como el mayor productor de jams africanas. Junto a los DJ’s de Moto Kiatu (Savannah, Malaria, Sinsistema y veinn), prometen hacer bailar Madrid durante seis horas, desde las 17:00h. hasta las 23:00h. de la noche.

El aforo es de 70 personas y para asistir precisas de invitación. Consigue ya la tuya pinchado aquí.

Jowaa, tendiendo puentes con AfroBass:

Jowaa, aka Gafacci & BBRAVE, elevan este terreno fértil a otro nivel, usando arreglos electrónicos y llevando los sonidos de Ghana a un nuevo espacio. Nacieron a principios de 2017 después de haber estado cocinándolo durante dos años, desde que Gafacci & BBRAVE se encontraron y se dieron cuenta de su pasión común por la música ghanesa y electrónica. Después de varios experimentos, el dúo al final convirtió su sonido en un concepto haciendo a la gente ‘bailar duro’, “JO WAA” en lengua Akan.

Gafacci es un genio del Fruity Loops y ha trabajado con innumerables artistas ghaneses, entre ellos Dee Moneey, Sarkodie, Chase, Ice Prince, Dr. Cryme y muchos más. Benjamin Lebrave, por otro lado, dirige el sello musical Akwaaba Music y actúa en la pista de baile como embajador una vez que se pone detrás de los platos con el nombre de BBRAVE. Ha actuado en docenas de países de los cuatro continentes y es capaz de destilar ritmos africanos en cualquier ambiente.

Con el baile como vehículo, Jowaa tiene como objetivo unir mundos, diversificar sonidos y conectar gente. Después de ver la emergencia del Kuduro en Luanda o del Gqom en Durban, Jowaa sabe que es el momento de que Accra enseñe su vitalidad. Piensan que es lugar y momento para bucear en sonidos innovadores y para ofrecer formas alternativas de conectar gente y de abrir mentes.

Actualmente tienen la atención internacional gracias a unas puestas en escena inolvidables en lugares como el Africa Bass Culture Festival de Burkina Faso, el Nyege Nyege Festival de Uganda y con la gira por Europa que están realizando estos días. No te pierdas su paso por España con la Sesión V de Moto Kiatu, esta vez, junto a Jowaa.

Moto Kiatu es un proyecto de Wiriko pionero en cultura electrónica africana.

Sorteamos 3 entradas dobles para ver Ibibio Sound Machine en Madrid

Será el viernes 13 de octubre, en Sala Caracol, cuando la británica de ascendencia nigeriana Eno Williams, con su banda Ibibio Sound Machine, pisen Madrid. ¡Y no queremos que te lo pierdas! Por eso…

Ibibio Sound Machine es una banda compuesta por ocho miembros que crea música electrónica con inspiración africana alterada con ecos de la era dorada del funk del África occidental, del sonido disco y de los más modernos post-punk y electro. Afro-beat-electro-pop podría ser una definición posible. En sus letras se mezclan evocaciones de imágenes poéticas nigerianas con conciencia política, algo que puesto frente a la tensión de sus paisajes afro-electro genera un espacio único de afrocentricidad. El grupo ha encontrado su groove y sabe cómo hacerlo correr en cualquier dirección que le apetezca, siempre con el absoluto control de la situación, el que les permite dejarse llevar. En la instrumentación, la percusión camina por delante, mientras por detrás los arreglos son variados y ambiciosos, con cada tema girándose y retorciéndose a través de cambios de ritmo y riffs de espalda contra espalda, como si fuera un ser vivo. Sumémosle la voz de Eno Williams, excitante, que canta tanto en ibibio (lengua nigeriana) como en inglés. Tienen dos álbumes publicados, su debut homónimo, de 2014, y el reciente “Uyai”, que salió en marzo de este año en el sello Merge Records.

¿Cómo conseguir una de las 3 entradas dobles para verlos el viernes 13 de octubre del 2017 en Sala Caracol de Madrid?

Comparte nuestro post de Facebook en tu muro y envíanos tu canción favorita de Ibibio Sound Machine a info@wiriko.org con el asunto SORTEO IBIBIO MADRID. Y no te olvides de añadir tu nombre y apellidos, junto a tu DNI.

Lxs más rápidxs serán lxs ganadorxs.

*** Sorteo exclusivo para nuestros seguidores de Facebook ***

 

La Sudáfrica que nos regaló el Primavera Sound

El dúo Radio 123, la polifacética Marley BloO y el rapero G-C son cuatro artistas sudafricanos que han formado parte del Primavera Pro, un espacio que promociona a músicos emergentes de diferentes países en el marco del festival Primavera Sound de Barcelona (31 mayo – 4 junio). Con motivo de su visita a la Ciudad Condal, hemos podido conversar con ellos sobre su trabajo, pero también sobre su visión de Sudáfrica, un país en el que recientemente los jóvenes se han puesto a la cabeza de distintas movilizaciones sociales contra la discriminación, el racismo y los símbolos coloniales.

Radio 123

Radio 123    

Radio 123 es pura energía. Nyameko Nkondlwane y Simangaliso Mfula son los integrantes de un dúo cuya música se define principalmente con dos palabras “Mandela Pop” y que con sus canciones, cantadas en diferentes lenguas sudafricanas, reflejan la vida cuotidiana de los suburbios de las grandes ciudades de un país que tiene 11 lenguas oficiales.

N.L: ¿Qué significa para vosotros formar parte de este festival?

Nyameko: Para nosotros estar aquí significa muchísimas cosas, sobretodo porque venimos de una escena nacional sudafricana muy distinta. Es algo que siempre habíamos soñado como banda y se está haciendo realidad. Significa muchísimo.

N.L: ¿Podríais explicar qué es vuestro “Mandela Pop”?

Simangaliso: “Mandela Pop” es un sonido de libertad y liberación, un sonido para que la gente rompa las cadenas mentales de la esclavitud. Es el símbolo de Nelson Mandela quien, a pesar de todo, volvió al pueblo con un mensaje de paz y amor y quería asegurarse que todo el mundo fuera feliz, aunque no se puede contentar a todos. Así que “Mandela Pop” es el sonido para romper esas cadenas y que la gente pueda liberarse. Hay demasiados problemas en el mundo y nosotros queremos contribuir a que la gente reciba amor y sea feliz.

“Mandela Pop” es un sonido de libertad y liberación, un sonido para que la gente rompa las cadenas mentales de la esclavitud.

N.L: Cantáis en diferentes lenguas, ¿es el reflejo de la sociedad sudafricana?

Nyameko: Sí. El lenguaje, a pesar de ser algo bonito, es también un vehículo de desacuerdo que puede ser utilizado para dividir a la gente. Nosotros cogemos lenguas africanas y las mezclamos con el inglés para transmitir el mensaje de que el lenguaje no debe ser una barrera. Tú hablas español y yo inglés, aunque mi lengua materna es el xhosa, pero todo ello no debería ser una barrera, sino que deberíamos ser capaces de cruzarnos por la calle y sonreír para entender que todo va bien, sin necesidad siquiera de intercambiar dos palabras. Creo que la música tiene también ese poder de transmitir un mensaje sin importar la lengua en la que se cante.

N.L: ¿En qué estáis trabajando ahora y qué mensaje queréis transmitir con vuestra música?

Simangaliso: Acabamos de lanzar nuestro nuevo single, llamado Thando, que estará incluido en nuestro próximo EP Manga Manga. Nuestro mensaje es One Love. Creemos que si todos tuviéramos amor, el mundo sería un lugar mejor. Y, sobretodo, que es necesaria la capacidad de perdonar, la capacidad de decir “no pasa nada, te perdono.” Si somos capaces de hacer eso como seres humanos, este mundo será un lugar mejor. Todos cometemos errores, por eso es importante que sepamos perdonarlos.

N.L: ¿Cómo definiríais Sudáfrica hoy en día?

Nyameko: Después de todo lo que hemos pasado como país, Sudáfrica es un giro, simboliza el cambio. Quiero decir, ahora podemos ver a estudiantes blancos y negros compartiendo mesa o utilizando el mismo baño, algo que era impensable años atrás. Ningún país es perfecto, pero nos estamos enfrentando a nuestros problemas, intentamos comprendernos unos a otros y aceptarnos tal como somos, y de ahí también sale la inspiración para crear el sonido de “Mandela Pop”.

Simangaliso: Yo diría que Sudáfrica es el mundo. Puedes ir por la calle y oír fácilmente a alguien utilizando 5 lenguas distintas en una sola frase. ¡Eso solo lo he visto en Sudáfrica!

Marley BloO

Marley BloO   

Marley BloO llega con su guitarra acústica para ofrecernos una canción al final de la entrevista. Pintora, escultora, ilustradora, cantante, actriz… Marley BloO es una artista polifacética que también ha creado una empresa (BloO CheeZe) para impulsar a artistas de diferentes disciplinas.

N.L: ¿Qué significa para ti formar parte de este festival?

Es una oportunidad enorme, es algo increíble. El año pasado hablaba con mi mánager de dar el salto a la escena internacional y, cuando lo decíamos, mucha gente no se lo tomaba en serio, parecía solo una broma, y hoy es una realidad. Estoy muy entusiasmada con el hecho de conocer a tanta gente diferente, poder hacer contactos y la manera en la que todo está creciendo. ¡Es demasiada información para mí!

N.L: ¿Qué puedes explicarnos sobre tu proyecto “BloO CheeZe”?

BloO CheeZe es mi empresa. La creé hará un año y medio o dos y lo que hacemos es básicamente cubrir las necesidades de los artistas en términos de management, publicidad… Soy una artista polifacética, por eso no quiero centrarme solo en una disciplina, y quería también una compañía que fuera reflejo de lo que soy, es decir, que pudiera ayudar a artistas de ramas muy distintas.

N.L: Relacionado con la música, ¿en qué estás trabajando ahora?

Ahora mismo estamos de gira, así que estoy revisando todo mi trabajo anterior. Mi nuevo trabajo saldrá en septiembre y no será un proyecto convencional, sino que fusionará distintas disciplinas artísticas. Buscaba hacer algo diferente, no solo un álbum o un EP, sino algo menos convencional. Puedo decir que será un proyecto artístico con la música como banda sonora. Respecto a la gira, después de España nos dirigiremos a Ciudad del Cabo, Malawi, Tanzania y Mozambique.

N.L: ¿Cómo definirías Sudáfrica hoy en día?

La gran diferencia entre Sudáfrica y Barcelona, por ejemplo, no se encuentra en las calles, en las infraestructuras o en este tipo de cosas. La gran diferencia está sobretodo en la mentalidad de la gente. Es increíblemente distinta. Se ve en las conversaciones que tienes, en su forma de pensar… y puedo decir que, a pesar de su historia, Sudáfrica hoy en día es realmente un país muy acogedor con gente muy hospitalaria.

G-C en el Primavera Pro Night

G-C      

Gosiame Celebrity Ntshole (G-C) es un rapero sudafricano afincado en Johannesburgo con un directo arrollador. Su música ha sonado en las radios y televisiones de todo el país y ha formado parte de las sesiones sudafricanas MTV Base Cypher, que reúnen a los MC’s más prometedores del país.

N.L: ¿Qué significa para ti formar parte de este festival?

Significa todo para mí, es más que un sueño hecho realidad. Nunca pensé que podría estar en un sitio como este, sobretodo porque soy de una ciudad muy pequeña y la música que hago, en el modo en que la hago, no es lo más comercial que hay. Para mí significa principalmente tener el sentimiento de que estaba en lo cierto, que estaba haciendo las cosas bien.

N.L: Sudáfrica es uno de los países africanos más potentes en producción de rap. ¿Por qué crees que esto es así?

Como fan del hip hop, creo que lo más importante del rap es que nace de la lucha, como una forma de arte para los negros americanos con la que podían expresarse y denunciar su situación, y creo que en Sudáfrica nos hemos sentido identificados e inspirados por ellos para contar nuestra historia. Es como una terapia. Es algo que cala con mucha fuerza entre la juventud sudafricana como medio para expresar lo que vivimos y cómo vivimos.

N.L: Relacionado con la música, ¿en qué estás trabajando ahora?

Acabo de sacar un EP llamado “Only Lord Knows”, así que en este festival voy a presentar en directo algunas de las canciones por primera vez. Después volveré a casa y planificaré un tour, pero de momento acabo de lanzar el EP, que puede descargarse gratis en mi web: www.gccelebrity.com.

Sudáfrica es un país con una capacidad enorme que todavía no ha alcanzado todo su potencial.

N.L: ¿Cómo definirías Sudáfrica hoy en día?

Veo a Sudáfrica como un país con una capacidad enorme que todavía no ha alcanzado todo su potencial. Como un país con una juventud muy fuerte que lucha y levanta la voz ante las injusticias, y me siento muy orgulloso. Es un lugar maravilloso con un futuro muy prometedor

Ballaké Sissoko: “La música ha puesto a Malí en el mapa”

BalakéŽ y Segal, por Claude Gassian.

Esto es sobre dos amigos. Y dos instrumentos. Ballaké Sissoko y Vincent Segal. La kora y el violonchelo. Y momentos que se enraízan en la piel y es difícil sacarse.

Tan sólo unos focos cenitales iluminan un escenario desnudo. Ballaké Sissoko acaricia la kora y Vincent Segal espera apenas un minuto y se une con el pizzicato antes de frotar el arco contra las cuerdas de su violonchelo. Suena Chamber Music. Es sublime. El silencio se escucha y ni la inoportuna tos se atreve a dar la nota. Ha comenzado un concierto en el que se repasa el repertorio de un proyecto donde Malí y Francia se dan la mano en una fusión delicada.

Sissoko y Segal son un dúo artístico necesario con una premisa sencilla. “Todo se basa en nuestra amistad. Al principio teníamos que comprendernos, que entendernos. Pasamos días juntos para que nuestros oídos se acostumbraran”, dice Sissoko a Wiriko en su última visita a Londres.

En el camerino contiguo, Segal saluda a los amigos que se han acercado a felicitarle tras el concierto en el Cadogan Hall, en el barrio de Chelsea. Afectuoso, el violonchelista francés se disculpa aunque atiende a este medio poco después para complementar las palabras de su compañero. Dos charlas que retratan un trabajo en el que la música fluye de manera natural y que “no surge si simplemente unes a un músico de kora y a un violonchelista. Podemos hacer cualquier cosa cuando conectamos. No hay egos. Tenemos que ser amigos y hay amor porque de otra forma no haríamos lo que hacemos”, explica Segal.

Y eso se nota en el escenario.

Ballaké Sissoko se enamoró del violonchelo en Grecia. Fue la primera vez que veía el instrumento y posteriormente coincidió con Segal. “Tras el directo de Vincent con Bumcello en Amiens, me acerqué y le dije que deberíamos hacer algo juntos”, rememora el virtuoso de la kora. El maliense apostó por una colaboración que se convertiría en un encuentro cultural entre la kora y el violonchelo y que se escenificó por primera vez en el país galo. “Tuve la oportunidad de organizar un festival en Lyon e invité a Vincent en lo que fue nuestro primer concierto. Y después fuimos a Gabón, a Malí…”, y así hasta que surgió la idea de realizar Chamber Music, el primer disco del dúo, que se publicó en 2009.

“Vicent fue a Malí y le dejé a que fuera a descubrir las distintas sonoridades de Bamako. Adaptó instrumentos como el balafón, el ngoni e incluso la kora al violonchelo y a partir de ahí comenzamos a desarrollar el proyecto”, recuerda Ballaké. “Me rodeé de sus amigos, Toumani Diabaté vive en su misma calle, y después de un tiempo me entró en la cabeza. Ahora es como tomar instantáneas de esos sonidos con mi violonchelo”, dice el francés de su inmersión en la música maliense.

Balaké y Segal, por Claude Gassian.

El resultado fue una apuesta hecha con el corazón sin otro objetivo que el de disfrutar juntos y en el que el griot tomó plena responsabilidad. “Yo pagué Chamber Music y luego lo vendí a la discográfica No Format. Fue un aprendizaje mientras que en el próximo disco ya sabíamos lo que hacíamos”.

Musique de Nuit, el segundo trabajo de este dúo, es una velada onírica. Un álbum hecho madrugada, con poca lumbre y en la terraza de la casa de Ballaké. Sorbiendo té y en compañía de varios amigos. “La grabación fue de noche ya que en Bamako a otra hora del día hace mucho calor y es muy ruidoso. A Ballaké le encanta tocar en casa y al aire libre. Tocamos por tocar sin ninguna pretensión de hacer un disco. No teníamos ningún plan pero probamos unos temas y al final salió”, rememora Segal.

En este trabajo los músicos nos acurrucan y nos desvelan. Nos atemorizan y nos dejan dormidos tras el embelesamiento de una unión única que se escenifica en temas como Passa Quatro. Una nueva colaboración que suman a sus trayectorias y que demuestran la expansión musical de los artistas. Ballaké Sissoko ya había participado en en disco de corte clásico al colaborar en 2003 con el pianista italiano Ludovico Einaudi. El resultado fue el magistral Diario Mali. “No se puede vivir con la kora guardada en una habitación. Hay que dar y recibir y esa es la principal razón por la que he realizado tantas colaboraciones con otros músicos”, explica el maliense. Uno de sus primeros trabajos fue junto a su amigo Toumani Diabaté. New Ancient Strings fue un homenaje a la generación de sus padres. A esos griot que conquistaron los oídos occidentales. “La música ha puesto a Malí en el mapa. Mi padre y el de Toumani Diabaté comenzaron el camino pero esto es una nueva vuelta de tuerca, una nueva reflexión”.

En esa búsqueda de nuevos sonoridades, el maliense supo que el violonchelo era una forma de innovación pero sin estridencias y conforme a su manera de ver la música. “Ballaké se expresa por sí mismo a través de la kora. Es un músico clásico al que no le gusta la idea de escribir sus composiciones. Las memoriza”, describe Segal.

El experimento transcultural cuajó. Sin protagonismos y con una sencillez que se plasma en las palabras de ambos músicos. La voluntad de tocar por disfrutar de lo que se hace. “Siempre soñé con algo así. Quería hacer algo en acústico porque la imagen que se tiene de África es principalmente de festejo. Este proyecto podría seguir para siempre ya que es alivio y amor”, concluye Sissoko.

África y la convivencia reconquistan el Peñón

Mientras sus compatriotas votaban en las elecciones generales que determinaron la Camara de los Comunes, Gibraltar, territorio británico de ultramar, celebraba la tolerancia y la convivencia en su Festival de Músicas del Mundo. Sumergidos en un complejo momento en que las negociaciones del Brexit pueden afectar muy negativamente a esta colonia británica a un extremo de la península ibérica tanto como a los trabajadores transfronterizos de las poblaciones españolas que la rodean; el GWMF ha querido aportar su granito de arena para la construcción de paz a través de un encuentro musical y cultural edificante. Y como lo han querido hacer con África como epicentro, Wiriko se ha trasladado hasta allí para contarlo.

La gran pantalla del GWMF traza un puente hacia Mali:

Mali, país con trescientos grupos étnicos conviviendo dentro de sus fronteras y ejemplo de diversidad cultural, ha sido el foco principal de esta edición. El martes 6 de junio, se daba el pistoletazo de salida al festival en la sala Leisure con la proyección de dos documentales imprescindibles sobre la lucha de la música contra el avance de los rebeldes y el extremismo islamista en el país de África Occidental desde enero de 2012.

They Will Have to Kill Us First o “Antes tendrán que matarnos”, dirigido por Johanna Schwartz, se centra en cómo la prohibición de la música impuesta por la Sharia en el territorio del Azawad (norte de Mali), ha puesto en peligro una de las formas más importantes de comunicación e intercambio cultural del país.

Este poderoso documental expone la lucha común de la cantante Khaira Arby, de padre tuareg y madre songhaï, el tuareg Moussa Sidi y Fadimata ‘Disco’ Walet Oumar, líder del movimiento de liberación tuareg MNLA y refugiada durante el conflicto en el campo de Saag-Nioniogo, en Burkina Faso -. Pero también muestra el trabajo del proyecto Africa Express, de Damon Albarn, reuniendo a músicos occidentales y africanos (Songhoy Blues) para apoyar la difícil situación de la música en Mali. Con potente material de archivo sobre las aberraciones cometidas por los yihadistas en el norte, y crítico con la actuación militar maliense y francesa, la película resume la dureza de la vida en los campamentos de refugiados y sumerge al espectador en el peligroso viaje de reconquista de las ciudades del norte. La pieza culmina con un arriesgado concierto de Khaira y Disco en Tombuctú como símbolo de la resistencia musical.

La presencia del escritor y periodista británico Andy Morgan, una de las personas que más saben sobre música y política en Mali, puso en contexto la actualidad del conflicto para una audiencia compuesta de gibraltareños y expatriados británicos.

Lutz Gregor, director del documental Mali Blues, y Andy Morgan, escritor de They Will Have To Kill Us First, durante la actuación de Bassekou Kouyate & Ngoni Ba en la ‘street party’ AFREEKA, en el GWMF, 7 de junio de 2017. Fotografía de Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Con Mali Blues, del berlinés Lutz Gregor, se hizo presente en la sala otra óptica del mismo conflicto. Con el seguimiento de Fatoumata Diawara, Ahmed Ag Kaedi, Master Soumy y Bassekou Kouyate (presente, junto a su familia y banda en la sala de proyección), el documentalista alemán aportó una pieza llena de poesía visual para contar la esencia musical de Mali, considerada la cuna del blues. “Los malienses, los músicos, no podemos perdonar“, sentencia en Mali Blues Bassekou Kouyate, uno de los personajes que más en serio se han tomado la revancha de los músicos contra el yihadismo en el norte del país.

Gregor plantea la brecha en la representación de las minorías del norte con las divergencias de la mirada de los bambara del sur a través de la voz del rapero Master Soumy. Su rap combativo reivindica la importancia del papel del hip hop para criticar la acción inadecuada del gobierno maliense tanto como del terrorismo islamista. Griots, tradicionalmente fieles al poder, y raperos, hábitos de denuncia social, se presentan como dos figuras distantes con el objetivo común de unir el país a través de la música.

Mali Blues toca profundamente al espectador, y de una manera especial, a través del personaje de Fatoumata Diawara, la cantante que huyó de su pueblo originario escapando al matrimonio forzoso y el maltrato psicológico causado por miembros de su familia, que tal como se cuenta en Mali Blues, la consideraban “bruja” y “puta”. El retorno, ya como artista internacional de alto calibre, es emotivo y doloroso. Las mujeres del pueblo la aplauden por su valentía, y una especie de reconciliación personal deja un cierto regusto de compasión por parte de la artista. Pero una dulce venganza se produce en la cinta, cuando a través de su voz y su guitarra, Fatou canta a las mujeres de su pueblo ante la mirada de admiración e incomprensión de las más jóvenes, para que se deje de practicar la Mutilación Genital Femenina a las niñas. Una vez más, el cometido educativo de la música se hace obvio; y con un debate posterior con las más mayores, Fatou planta la semilla del cambio en su pueblo. ¡Magnífico!

Fatoumata Diawara cantando a las mujeres de su familia. Imagen del documental Mali Blues, por Konrad Waldmann.

Como sucede con They Will Have to Kill Us First y el concierto para la paz en Tombuctú, Mali Blues termina en el escenario del Festival Sur le Niger, en la ciudad de Segou. Allí, Fatoumata Diawara ofrece el primer concierto de su historia en Mali. Un final esperanzador que deja la puerta abierta a un futuro posible, con la música, siempre, como parte fundamental de la cultura del país. Y con guitarras, koras, ngonis y percusiones marcando el latir de la reconciliación.

Las charlas Bright Med para la convivencia y la paz:

Después de empaparnos de la capacidad de la música para fomentar la unidad de un país con una diversidad cultural como la de Mali, era el momento perfecto para trasladar lo aprendido a territorio gibraltareño. Con el tema de la ‘convivencia’ como telón de fondo, las charlas se extendieron durante las mañanas del miércoles 7 y el jueves 8 de junio para profundizar en temas relativos a los derechos humanos, la educación y la responsabilidad que todos tenemos a la hora de construir un mundo inclusivo y tolerante.

Con 6,8 kilómetros cuadrados y 32.000 habitantes (de los que 8.000 son trabajadores españoles que viven en la Línea, al otro lado de la frontera), el cosmopolitismo de Gibraltar cuenta con una población bilingüe donde el patois propio (el llanito) es fruto de una multiculturalidad inherente. Católicos (el 80%), musulmanes (7%) – como lo atestigua la gran mezquita del Guardián de las Dos Mezquitas Sagradas, que mira hacia África-; hindúes (2%) y judíos (2%) conviven en paz y tolerancia entre los descendientes de genoveses, catalanes, judíos sefardíes del norte de África, hindúes y malteses, así como colonos de Gran Bretaña y España. No es de extrañar, así, que la ciudad sea un lugar idóneo en el que hablar de la integración de las minorías culturales.

Dentro de un programa que tuvo un vacío absoluto en presencia africana, incluso estando situado a 14 kilómetros de Ceuta (provincia española en Marruecos), destacaron enormemente las voces del kurdo iraquí Bakhtiar Amin, exministro de Derechos Humanos de Irak, y su esposa Safia Taleb Ali Al-Suhail, actual embajadora de Irak en Jordania. Ambos, con historias de vida marcadas por la violencia y la persecución, arrancaron ovaciones con sus diferentes intervenciones durante los dos días de charlas. Aplaudiendo los esfuerzos realizados hasta la fecha por liberar el 70% de los territorios iraquíes ocupados por el Daesh (o ISIS), ambos mostraron que aún queda mucho camino por recorrer para que el yihadismo deje de ser una amenaza real para todos.

Conferencia de Safia Taleb Ali Al-Suhail durante las BrightMed Talks en el GWMF 2017. Fotografía de Marcos Moreno.

Bakhtiar Amin criticó la hipocresía de la comunidad internacional tanto como de los estados árabes, impasibles ante los continuos ataques y muertes de inocentes en Oriente Medio (desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y sus aliados han matado a más de 20 millones de personas en 37 países). Y reprochó la doblez europea, que solo enciende velas y muestra su rechazo ante el terrorismo cuando las muertes se producen en París, Bruselas, Madrid, Nueva York o Londres. Asimismo, Safia Taleb Ali Al-Saohail quiso recordar que “el DAESH es el enemigo de los musulmanes primero, y antes que nada, y esto no ha quedado claro a muchas naciones”.

Si bien los expertos ya han mostrado cómo la invasión de Irak contribuyó a la creación del Estado Islámico – con la responsabilidad que ello conlleva para los gobiernos occidentales que participaron de esa ocupación, incluido el de Aznar-, parece que poco hemos aprendido. Desde hace 6 años, y con la misma lógica que nos ha llevado a la situación de inseguridad y muerte de civiles inocentes en toda la región, hoy la batalla se libra en territorio sirio.

Con cierto tono optimista, sin embargo, Safia Taleb Ali Al-Saohail subrayó la importancia de aplaudir la capacidad de resiliencia de las poblaciones en zonas de conflicto como Irak, que a pesar de llevar quince años en guerra, no han dejado de producir cultura. Lo vemos también en la mayor parte de África, un vasto continente afectado por diferentes conflictos y con ciertos focos de arraigo terrorista, y donde a pesar de todo, la cultura pervive.

Mali, Etiopía e Israel resuenan en el Peñón:

Tras las dos mañanas de debates y un concierto gratuito (bautizado como AFREEKA) ofrecido la tarde del miércoles en el Commonwealth Park, el Festival de Músicas del Mundo de Gibraltar culminó el jueves 8 de junio por la noche, en el enclave sobrecogedor de la Cueva de Saint Michael, en la parte alta de la reserva natural del Peñón de Gibraltar.

Yossi Fine en el GWMF. Fotografía de Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Abrió la noche el bajista israelí Yossi Fine con el trío Ben Aylon, que insuflaron rock alternativo con pedales e influencias de todas partes del mundo. Su trabajo con los ghaneses Nana Dadzie, Adevo Savour y Benjamin Kouleho con el Ex-Centric Sound System en 2001 y sus colaboraciones junto a Vieux Farka Touré desde 2007 han hecho que Yossi Fine viajara por todo África buscando inspiración para su música. “Soy africano, todos los afrodescendientes lo somos“, comentaba a Wiriko durante una charla la tarde antes del concierto.

Gili Yalo y Adi Adunia en el GWMF. Fotografía de Gemma Solés / Wiriko.

Seguía el proyecto del etíope afincado en Tel Aviv, Gili Yalo, que destacó por su energía en el directo y por actualizar el ethiojazz con un proyecto que verá la luz pronto (y que podéis escuchar en nuestro último programa en M21). Bajó a bailar con la audiencia, y revolucionó la Cueva con eskista, el baile tradicional etíope en el que los hombros son los principales protagonistas. La participación de la cantante etíope Adi Adunia junto a Gili, fue la guinda de un pastel que también se pudo degustar en la primera edición del Festival de Blues de la Bahía, de Cadiz, dos días después.

Cerraron la noche los cabeza de cartel, Bassekou Kouyate & Ngoni Ba, que interrumpieron el Ramadán por unos días para poderse desplazar al Peñón a ofrecer lo que fue, el concierto más impecable de la noche. Los ngonis electrificados de Bassekou y su hijo mayor, Madou Kouyate, custodiaron la voz inmaculada e hiriente de Amy Sacko, esposa de Bassekou. Al frente de la banda, las coreografías y las sonrisas entre sus miembros no dejaron de iluminar la palestra, hasta que el Tama (o Talking Drum) de su sobrino, Mahamadou Tounkara, se hizo con ella para inflamar la cueva arrancando a bailar frenéticamente con uno de los instrumentos percutidos más representativos de África del Oeste.

Quizás, fuera, los más de 200 macacos que viven en la Roca y últimos simios libres de Europa, se sintieran por fin, conectados al continente del que descienden y que tan lejos parece. Dentro, muchos descubrirían por qué la música es la mayor exportación de Mali, y por qué, como se cuenta en los documentales que se proyectaron durante el Festival, los músicos son un bastión imprescindible para fomentar la unidad. Bisagras para la convivencia, que se hizo palpable en este extremo de una España británica.

Madou Kouyate, Moctar Kouyate, Amy Sacko, Bassekou Kouyate y Mahamadou Tounkara en el GWMF. Fotografía de Gemma Solés / Wiriko.

Hailu Mergia vuelve a poner el Ethiojazz en boca de todos

El etíope Hailu Mergia, durante su concierto en Sala Clamores, de Madrid, el pasado domingo 28 de mayo de 2017. Fotografía de Sebastián Ruiz-Cabrera / Wiriko.

Hacer lleno un domingo en Madrid con un concierto de ethiojazz no es fácil. Mucho más sorprendente aún, es conseguirlo sin apoyo de los grandes medios españoles, poco (o nada) acostumbrados a la cobertura de lo que tenga que ver con África en sus secciones culturales. Sin embargo, la sociedad, siempre un paso por delante, da muestras de esperanza, y la capital no defraudó al genio, que supo recompensarla con dos horas de psicodelia etíope pura, y dura.

Armado con su sintetizador, melódica y acordeón, Hailu Mergia se disponía a revolucionar a un público bien heterogéneo junto al bajista etíope Alemseged Kebede y el percusionista de Trinidad Ken Joseph. La elegancia del directo, con el aplomo de 3 instrumentistas de bandera, asombró a una Sala Clamores expectante, que pudo asistir a un auténtico aquelarre de folklore amhara, tigrinya y oromo con tintes retro-futuristas que demostraron porqué Etiopía sigue estando en el podio de la innovación musical.

La fusión de las escalas pentatónicas de la música etíope tradicional con los sonidos más negros de la música norteamericana – que a finales de los 60 y principios de los 70 lanzaron a la fama al “padre del ethiojazz”, Mulatu Astatke-, elevaron Madrid en una nube de ritmos hipnóticos con exuberantes y exquisitas melodías empapadas de jazz, funk, música latina y blues. Todo, ribeteado con la sonrisa perenne de una leyenda viva de la música, Hailu Mergia, que con sus 71 años, no dejó de bailar y animar al público durante todo el concierto.

Embriagados con baladas como Hari Meru Meru o Wede Harer Guzo y coreando en temas como Sintayehu, cuesta imaginar al virtuoso Hailu Mergia como taxista en el aeropuerto internacional de Dulles, en Washington, donde ha trabajado desde hace dos décadas. Qué injusto reconocimiento internacional al que grabó el original de Muzikawi Silt, uno de los grandes clásicos de la historia de la música moderna de Etiopía. ¡Qué inaceptable ingratitud la de la industria musical!

El “renacimiento” de esta figura imprescindible se lo debemos, en gran parte, al etnomusicólogo e investigador neoyorkino Brian Shimkowitz, fundador del sello Awesome Tapes from Africa. La reedición de Shemonmuyanaye/ Hailu Mergia & His Classical Instrument, de 1985, o del exitoso larga duración, Tche Belew, que Hailu grabó junto a la banda Walias en 1977, en colaboración con el vibrafonista Mulatu Astatke, revolucionó a los amantes del ethiojazz en 2013. El “rescate” y reedición de Wede Harer Guzo (“Viaje a Harer”, una ciudad del este de Etiopía), un cassette que Hailu Mergia grabó junto a la Dahlak Band en 1978, acabó de encender la mecha y volvió a situar en el mapa a un grande de la renovación de los sonidos africanos.

Y aunque pueden haber pasado cuarenta años de aquellas grabaciones, Clamores fue testimonio de que las jornadas de taxista en Washington no han hecho menguar ni un ápice la genialidad que le corre por las venas a este multi-instrumentista etíope.

Hailu Mergia, durante su concierto en Sala Clamores, de Madrid, el pasado domingo 28 de mayo de 2017. Fotografía de Sebastián Ruiz-Cabrera / Wiriko.

Un poco de historia

Hailu Mergia (1946) aprendió el lenguaje musical en la banda del ejército etíope, a principios de los 60. Tras un periodo como solista por los pubs de Addis Abeba, fichó para los míticos Walias Band, residentes en el famoso club Zula, de los que se convertiría rápidamente en líder.

La vida como músicos no les iba mal, sobre todo cuando la banda fue contratada como residente del Hotel Hilton, en la capital. Tras ocho años de bolos para diplomáticos, expatriados ricos y una elite etíope adinerada que se reunía en el lujoso hotel, Walias se fueron de gira por Estados Unidos (1981) haciendo de banda al mítico cantante Mahmoud Ahmed. Su público estaba principalmente formado por refugiados etíopes, y aunque esperaban recibir el clamor de la audiencia internacional, eso no sucedió.

Algunos de sus miembros decidirían no volver a Etiopía. Entre ellos, Hailu, junto a Girma Bèyènè, Mogès Habté y Mèlakè Gèbrè, que prefirieron el Estados Unidos de Reagan a la Etiopía comunista. Se cuenta que durante sus años de gloria en Addis, el toque de queda hacía que la gente se encerrara en los clubs y que no salieran hasta las 6 de la mañana, cuando se volvía a poder transitar por las calles.

Sea como fuera, parte de esa banda se negaría a volver atrás, y así se deshacía Walias Band (1983), una de las formaciones más míticas de Etiopía. De su escisión en Estados Unidos, nacía Zula Band, un grupo que funcionaría a duras penas hasta 1992. Decidido a no volver al país del cuerno de África, para entonces en medio de una transición turbulenta tras la victoria armada contra Menghistu, Hailu se convierte en programador de un pequeño local llamado Soukous Club. Aunque lo que acaba por pagar las facturas es el taxi, en cuyo maletero esconderá un piano que lo acompaña en todos los trayectos, por si hubiera tiempo para ensayar…

Hailu Mergia se apartó de los escenarios, desencantado con la falta de reconocimiento en Occidente. Pero, según cuenta, no dejó de tocar nunca, y visita cada año Etiopía, donde sigue actuando esporádicamente con algunos de los miembros de Walias Band. Y como nunca es tarde si la dicha es buena, desde 2013, y gracias al nuevo impulso que le proporciona Brian Shimkowitz de Awesome Tapes From Africa, Hailu ha vuelto a poner el ethiojazz en boca de todos.

Hoy, martes 30 de mayo, hace parada al Jamboree de Barcelona.