Wakaliwood

Wakaliwood. Poco presupuesto y ultraviolencia en Uganda

El continente africano lleva décadas produciendo su propio cine. Algunas de sus películas llegan a los certámenes occidentales cada vez con más frecuencia y gracias a internet podemos acceder de forma más fácil a algunas de sus producciones. Quizás la industria más conocida al sur del Sáhara sea la potente Nollywood, el cine mainstream de Nigeria,  que produce más de 40 películas a la  semana, por delante de Hollywood y sólo por detrás de Bollywood.  Sin embargo la larga sombra del cine nigeriano

no consigue eclipsar al resto de industrias cinematográficas africanas que crecen a lo largo y ancho del continente. En clara referencia a la marca Hollywood, la mayor parte de ellas toman el sufijo –wood: Ugawood (Uganda), Riverwood (Kenia), Joziwood (Sudáfrica) o Eollywood (Etiopía) son solo algunos ejemplos.  Si bien, este fenómeno, que es el producto de una globalización imparable y que resulta de un intento de asimilarse al éxito estadounidense, no ha creado una cultura cinematográfica unitaria. 

En 2005 nació en Uganda una nueva industria, bautizada como Ugawood, y que cuenta con el apoyo del gobierno ugandés. Pero lo más sorprendente es que sólo cinco años después Uganda dio a luz a otro hermano. En 2010 nacía Wakaliwood, un cine de tipo local de proporciones bastante más pequeñas y que manejaba un presupuesto de menos de 180 euros por largometraje. El nombre de Wakaliwood deriva Wakaliwoodde Wakaliga, el slum de Kampala donde se construye toda la ficción: son ellos mismos los que fabrican el atrezzo y los vecinos ceden en muchas ocasiones sus patios y casas como escenarios. Aquí se graba cada película y pasan por posproducción en el mismo sitio. Cuando hablamos de Wakaliwood no se puede hablar de industria: el número de películas producidas sigue siendo bastante bajo, no cuentan con la infraestructura suficiente y las inversiones brillan por su ausencia. Eso sí, sigue manteniendo el frescor del primer rodaje. 


Con más de 40 películas grabadas, Wakaliwood y su principal productora, Ramon Film Productions, luchan por hacerse un hueco en Uganda, y hacer frente al consumo masivo de los filmes que llegan desde Nigeria y que inundan todo el este africano. Lo que no se esperaban es que su éxito cruzaría sus fronteras y gracias a Youtube
se hicieron virales. Fue en 2015 cuando su película más aclamada, “Who Killed Captain Alex?” (2010) llegó directo a las pantallas de los ordenadores y smartphones de todo el mundo. En unos meses tenían toda una serie de fans incondicionales y su película recibía miles de visitas diarias. 

Después de su opera magna llegaron más producciones como “The return of uncle Benon” (2011), “Tebaatusasula” (2013) y su secuela “Tebaatusasula: EBOLA” (2015). Todas estas películas tienen un denominador común: la acción bañada en violencia. Y es que el director de todas estas películas, Isaac Nabwana, se le conoce como el Quentin Tarantino ugandés. La ultra-violencia, donde los tiros y la acción son los verdaderos protagonistas, son la principal característica de Wakaliwood. A pesar de los problemas con los que juegan en casa, se están haciendo hueco en festivales occidentales, llegando incluso al otro lado del charco. En 2016 se proyectó en el  Fantastic Fest , Texas, el otro de los grande éxitos de Wakaliwood, “Bad Black” (2016).

 

 

Los últimos títulos de Wakaliwood siguen la línea de sus predecesoras, donde la violencia sigue siendo la protagonista. En 2017 se estrenaba “The Ivory Trap” y el año pasado se estrenó “Kapitano”. Además, Isaac Nabwana lanzó un nuevo trabajo, pero alejado del largometraje. La apuesta más reciente es un videoclip para el grupo de Heavy Metal alemán Heaven Shall Burn, que lanzó su single “Eradicate” el pasado mes de marzo. 

El principal obstáculo al que se ha enfrentado Wakaliwood ha sido la baja calidad de las películas, pero en los últimos años se han esforzado por mejorar sus producciones. “Cuando empecé a actuar en 2009, inspirado en Bruce Lee, no nos lo tomábamos tan en serio. Parecía un juego” señala Bukenya Charles, que ha actuado en diferentes largometrajes a las órdenes de Nabwana. “Ahora la sensación es otra, hemos madurado y somos mucho más profesionales” añade.  Al principio los guiones no existían, todo era pura improvisación, pero las cosas están cambiando. Los efectos especiales, elaborados en su estudio de Wakaliga, van progresando. Incluso la temática estrella podría compartir pantalla con otro género que tiene cautivado a su director: las películas de terror podrían llegar a hacerse un hueco en Wakaliwood. 

Otro de los problemas es que este cine se encuentra con el muro infranqueable que representa la industria “oficial” de Uganda, Ugawood, y que cuenta con el apoyo del gobierno. “Nosotros no recibimos ningún tipo de subvención por parte del estado, Ugawood lo absorbe todo. Ni siquiera la televisión compra nuestras películas” responde Bukenya. Tanto es así que ninguna de sus producciones ha sido tenida en cuenta en el Uganda Film Fest, organizado por el gobierno y a la que se presentan los filmes nacionales cada año.

Además, Nollywood lleva años haciendo sombra a las producciones locales, lo que complica aún más la situación. Sin embargo no está todo perdido: “Llevo cinco años sin ver ninguna película de Nigeria” comenta Joel, un joven ugandés residente en Kampala,  “las ideas son siempre iguales y acabé cansado de las mismas historias, hasta los finales son predecibles”. Al preguntarle sobre Wakaliwood afirma que “la calidad de este cine tampoco es muy bueno, pero cuentan algo diferente. Las películas del gobierno usan el inglés como si fuera nuestra única lengua. En Wakaliga los actores hablan las lenguas locales, son de verdad. Me siento identificado”.

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Pablo Arconada Ledesma

Licenciado en Historia (UVa) y Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos (UAM) Actualmente está realizando su doctorado en la Universidad de Valladolid, en el que analiza el papel de la Unión Europea en Somalia. Además, completa su formación estudiando un Grado en Antropología Social y Cultural (UNED) Trata de comprender (y explicar) el lugar que África ocupa en el mundo.