Writivism, un festival literario que sube la apuesta cada año

En siete ediciones, el Writivism se ha convertido en uno de los festivales literarios más consolidados del continente africano, una cita ineludible en África oriental. Como cada año, Kampala, la capital de Uganda ha sido el escenario de un encuentro que tiene inscrito en su ADN la alergia por la comodidad. Las citas del Writivism funcionan, pero cada año el festival cambia de arriba a abajo y apuesta por propuestas cada vez más arriesgada. Los impulsores de esta cita cultural han entendido como un deber aprovechar su prestigio para abrir nuevos caminos.

Cartel de la edición de 2019 del festival ugandés de literaturas Writivism

La edición de este año tenía un enigmático y épico lema que podría traducirse por algo así como “Vínculos inquebrantables”. Al asomarse al programa, el encuentro volvía olvidarse de la condescendencia y a meterse en terrenos pantanosos sin aparente miedo a ensuciarse. Los organizadores no han tenido reparo en abordar algunas cuestiones espinosas en Uganda, en primer lugar, pero también en el resto del continente. Respecto a la divisa que servía de hilo conductor, esos “vínculos inquebrantables” hacían referencia a las diferentes esferas en las que se desarrolla la vida y la necesidad de mantener vínculos fuertes entre esas dimensiones aparentemente diferentes: “A través de la programación de nuestro festivales estamos reforzando las conexiones entre el continente y su diáspora, lo rural y lo urbano, el texto y la imagen, el sonido y el texto, lo viejo y lo joven, entre otros vínculos que no pueden romperse”, decía la explicación de la actividad que abría el encuentro.

Esther Mirembe es la programadora del festival y hacía una valoración en ese sentido, una vez concluía la cita: “La última edición del festival ha sido, en muchos sentidos, una reflexión, una introspección, si se quiere interpretar así, tanto para los oradores como para el público. Hemos tenido conferencias principales en las que se ha hablado sobre la raza o el nacionalismo, por ejemplo. Y con estas reflexiones queríamos, y creemos que Writivism lo ha hecho, crear un espacio para comenzar, o para continuar, para definir y dar forma a las preguntas que nos hacemos en este sentido. Creo que esta es la virtud del festival. De cada una de las ediciones del festival, que sirve para ir dando forma a la cultura. Para mi, por ejemplo, organizar una exposición con fotos de África y su diáspora británica en el espacio del festival ha sido una de las cosas más emocionante, que además también demostró nuestro compromiso por explorar el tema de los vínculos inquebrantables”.

Uno de esos vínculos y además un tema recurrente en las literaturas africanas es la relación entre el continente, las sociedades africanas, y las diásporas, las reflexiones en torno a la identidad, la voluntad de conjurar el desarraigo, las consecuencias sociales del hecho migratorio, pero también la riqueza del encuentro… todos esos enfoques están contenidos en la aproximación literaria a la diaspora. Pero la falta de complacencia se hace evidente cuando la última actividad prevista (antes de la entrega de premios es la presentación de una antología de historias escritas en la prisión por los internos de la cárcel de Luzira, la más popular del país, promovida por el Centro Pen Uganda.

Además de esas conferencias sobre la diáspora, el festival construyó un espacio protagonista para la visión feminista de las literaturas, con una reflexión de la escritora y pensadora Panashe Chigumadzi sobre el papel de las mujeres en la historia, el sacrificio, el compromiso y el papel protagonista al que están llamadas.

En su vocación de desbordar límites, el Writivism lanzó una mirada a la producción literaria de África occidental, sobre todo a ese enorme agujero negro de la creatividad que es la ciudad nigeriana de Lagos que tiene la característica de poder absorberlo todo. Hubo poesía, moda, música, cine y fotografía en la voluntad de romper las barreras de las disciplinas artísticas e, incluso una mirada al entorno digital en su interés por explorar las nuevas manifestaciones. Así, su acercamiento al mundo de internet era además una llamada de alerta sobre los riesgos del mal uso de la red y sobre una dinámica de control y censura digital de la que en Uganda saben demasiado. Pero también hubo construcción práctica de la literatura del futuro, algo que a los organizadores del festival obsesiona: la promoción de las y los nuevos autores. Con ese objetivo, además de los espacios de pasillo y cóctel previsto para establecer contactos, propiciaron un escenario, al menos, curioso: una ronda rápida de presentaciones de proyectos. Al estilo de las exposiciones en las que las empresas innovadoras intentan atraer inversores haciendo una explicación sencilla y deslumbrante, los y las escritoras tenían la oportunidad de presentar su proyecto a editores a los que debían, más que convencer, enamorar de una manera inmediata.

Las ganadoras de la edición 2019 de Writivism, la sudafricana Resoketswe Manenzhe y la nigeriana Frances Ogamba, junto a la periodista Rosebell Kagumire. Foto: Writivism

Y, sobre todo, en esa convicción de que los vínculos son y deben seguir siendo inquebrantables para mantener una cierta cordura, la última edición de Writivism estuvo cargada de recuerdos con dos propuestas. Por un lado, el memorial que ya se ha consolidado que trata de mantener presente la figura de Kofi Awoonor, el poeta ghanés asesinado en el ataque al Westgate de Nairobi en septiembre de 2013, precisamente cuando estaba en la ciudad para participar en un festival literario. Y por otro lado un recuerdo y un homenaje al recientemente desaparecido Binyavanga Wainaina.

Uno de los fundadores del Writivism es el también escritor Bwesigye bwa Mwesigire, que valora los aspectos más destacados de esta última edición: “Este año ha sido la primera vez que una mujer negra sudafricana de nacimiento, Resoketswe Manenzhe ha sido galardonada como ganadora de nuestro premio de relato corto, con una historia titulada “Maserumo”ambientada en la provincia rural de Limpopo de ese país. De hecho, tuvimos dos ganadoras, lo cual no es nuevo, ya que la nigeriana Frances Ogamba fue la ganadora del Premio Koffi Addo por la no ficción creativa”. E insiste en una idea que de manera natural sobrevuela el festival: “Que las mujeres, cuando tienen las mismas oportunidades que los hombres, se destaquen es un punto importante para nosotros en el entorno de la escritura creativa, sobre todo, dada la masculinidad del canon literario, en África y en otros lugares”.

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Carlos Bajo Erro
Licenciado en Periodismo (UN), postgraduado en Comunicación de los conflictos y de la paz (UAB) y Máster Euroafricano de Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Es coautor del ensayo Redes sociales para el cambio en África (IV Premio de Ensayo Casa África). Sus ámbitos de interés y de estudio son la comunicación, las TIC y la literatura. Responsable de las áreas de Comunicación y de Publicaciones y coordinador de la sección de Letras del Magacín. (Barcelona) Contacto: carlos@wiriko.org
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