Writivism, un festival literario que sube la apuesta cada año

En siete ediciones, el Writivism se ha convertido en uno de los festivales literarios más consolidados del continente africano, una cita ineludible en África oriental. Como cada año, Kampala, la capital de Uganda ha sido el escenario de un encuentro que tiene inscrito en su ADN la alergia por la comodidad. Las citas del Writivism funcionan, pero cada año el festival cambia de arriba a abajo y apuesta por propuestas cada vez más arriesgada. Los impulsores de esta cita cultural han entendido como un deber aprovechar su prestigio para abrir nuevos caminos.

Cartel de la edición de 2019 del festival ugandés de literaturas Writivism

La edición de este año tenía un enigmático y épico lema que podría traducirse por algo así como “Vínculos inquebrantables”. Al asomarse al programa, el encuentro volvía olvidarse de la condescendencia y a meterse en terrenos pantanosos sin aparente miedo a ensuciarse. Los organizadores no han tenido reparo en abordar algunas cuestiones espinosas en Uganda, en primer lugar, pero también en el resto del continente. Respecto a la divisa que servía de hilo conductor, esos “vínculos inquebrantables” hacían referencia a las diferentes esferas en las que se desarrolla la vida y la necesidad de mantener vínculos fuertes entre esas dimensiones aparentemente diferentes: “A través de la programación de nuestro festivales estamos reforzando las conexiones entre el continente y su diáspora, lo rural y lo urbano, el texto y la imagen, el sonido y el texto, lo viejo y lo joven, entre otros vínculos que no pueden romperse”, decía la explicación de la actividad que abría el encuentro.

Esther Mirembe es la programadora del festival y hacía una valoración en ese sentido, una vez concluía la cita: “La última edición del festival ha sido, en muchos sentidos, una reflexión, una introspección, si se quiere interpretar así, tanto para los oradores como para el público. Hemos tenido conferencias principales en las que se ha hablado sobre la raza o el nacionalismo, por ejemplo. Y con estas reflexiones queríamos, y creemos que Writivism lo ha hecho, crear un espacio para comenzar, o para continuar, para definir y dar forma a las preguntas que nos hacemos en este sentido. Creo que esta es la virtud del festival. De cada una de las ediciones del festival, que sirve para ir dando forma a la cultura. Para mi, por ejemplo, organizar una exposición con fotos de África y su diáspora británica en el espacio del festival ha sido una de las cosas más emocionante, que además también demostró nuestro compromiso por explorar el tema de los vínculos inquebrantables”.

Uno de esos vínculos y además un tema recurrente en las literaturas africanas es la relación entre el continente, las sociedades africanas, y las diásporas, las reflexiones en torno a la identidad, la voluntad de conjurar el desarraigo, las consecuencias sociales del hecho migratorio, pero también la riqueza del encuentro… todos esos enfoques están contenidos en la aproximación literaria a la diaspora. Pero la falta de complacencia se hace evidente cuando la última actividad prevista (antes de la entrega de premios es la presentación de una antología de historias escritas en la prisión por los internos de la cárcel de Luzira, la más popular del país, promovida por el Centro Pen Uganda.

Además de esas conferencias sobre la diáspora, el festival construyó un espacio protagonista para la visión feminista de las literaturas, con una reflexión de la escritora y pensadora Panashe Chigumadzi sobre el papel de las mujeres en la historia, el sacrificio, el compromiso y el papel protagonista al que están llamadas.

En su vocación de desbordar límites, el Writivism lanzó una mirada a la producción literaria de África occidental, sobre todo a ese enorme agujero negro de la creatividad que es la ciudad nigeriana de Lagos que tiene la característica de poder absorberlo todo. Hubo poesía, moda, música, cine y fotografía en la voluntad de romper las barreras de las disciplinas artísticas e, incluso una mirada al entorno digital en su interés por explorar las nuevas manifestaciones. Así, su acercamiento al mundo de internet era además una llamada de alerta sobre los riesgos del mal uso de la red y sobre una dinámica de control y censura digital de la que en Uganda saben demasiado. Pero también hubo construcción práctica de la literatura del futuro, algo que a los organizadores del festival obsesiona: la promoción de las y los nuevos autores. Con ese objetivo, además de los espacios de pasillo y cóctel previsto para establecer contactos, propiciaron un escenario, al menos, curioso: una ronda rápida de presentaciones de proyectos. Al estilo de las exposiciones en las que las empresas innovadoras intentan atraer inversores haciendo una explicación sencilla y deslumbrante, los y las escritoras tenían la oportunidad de presentar su proyecto a editores a los que debían, más que convencer, enamorar de una manera inmediata.

Las ganadoras de la edición 2019 de Writivism, la sudafricana Resoketswe Manenzhe y la nigeriana Frances Ogamba, junto a la periodista Rosebell Kagumire. Foto: Writivism

Y, sobre todo, en esa convicción de que los vínculos son y deben seguir siendo inquebrantables para mantener una cierta cordura, la última edición de Writivism estuvo cargada de recuerdos con dos propuestas. Por un lado, el memorial que ya se ha consolidado que trata de mantener presente la figura de Kofi Awoonor, el poeta ghanés asesinado en el ataque al Westgate de Nairobi en septiembre de 2013, precisamente cuando estaba en la ciudad para participar en un festival literario. Y por otro lado un recuerdo y un homenaje al recientemente desaparecido Binyavanga Wainaina.

Uno de los fundadores del Writivism es el también escritor Bwesigye bwa Mwesigire, que valora los aspectos más destacados de esta última edición: “Este año ha sido la primera vez que una mujer negra sudafricana de nacimiento, Resoketswe Manenzhe ha sido galardonada como ganadora de nuestro premio de relato corto, con una historia titulada “Maserumo”ambientada en la provincia rural de Limpopo de ese país. De hecho, tuvimos dos ganadoras, lo cual no es nuevo, ya que la nigeriana Frances Ogamba fue la ganadora del Premio Koffi Addo por la no ficción creativa”. E insiste en una idea que de manera natural sobrevuela el festival: “Que las mujeres, cuando tienen las mismas oportunidades que los hombres, se destaquen es un punto importante para nosotros en el entorno de la escritura creativa, sobre todo, dada la masculinidad del canon literario, en África y en otros lugares”.

Una revisión al español que llega desde Abiyán

Cuando Nadia Djadji, estudiante de doctorado marfileña, realiza su investigación sobre la armonía vocálica entre el agni y el andaluz oriental, está poniendo en valor, por un lado, una lengua marfileña minoritaria que no cuenta con protección oficial y, por otro, señalando la heterogeneidad de formas de hablar el español y la aparente “ventaja” con la que podría aprender una persona del sureste peninsular esta lengua africana. Nadia sigue la estela de otros investigadores como el profesor y referente Yaω Ngԑtǎ que ha dedicado gran parte de su carrera a la defensa de esta lengua que cuenta con más de un millón de hablantes entre Costa de Marfil y Ghana y que recientemente ha editado una obra trilingüe (agni, francés y español) Bosoȹɛ̌ / Boule de feu / Bola de fuego (2016).

Imagen del coloquio celebrado en Abiyán. Foto: José Manuel Maroto Blanco

Tanto Djadji, como Ngԑtǎ representan la producción académica de investigadores africanos que trabajan en el estudio del español, como puso de manifiesto el impresionante programa del II Coloquio Internacional Hispanoafricano de Lingüística, Literatura, Civilización y Traducción que se celebró los días 6, 7 y 8 de marzo en la Université Félix Houphouët-Boigny de Abidjan en Costa de Marfil. Este encuentro se ha erigido como uno de los eventos científicos más importantes sobre estas temáticas en el África Subsahariana. Más de 80 ponentes de ocho países africanos (Argelia, Egipto, Nigeria, Ghana, Benín, Gabón, Senegal y Costa de Marfil) y dos europeos (España y Francia) y más de dos centenares de asistentes, muestran el prestigio de este congreso que hace posible el profesorado del grupo de investigación del Département d’Études Ibériques et Latino-Américaines de la Université Félix Houphouët-Boigny de Abidjan y el trabajo de más de 30 voluntarios marfileños, la mayoría estudiantes de Máster y Doctorado .

Esta segunda cita del coloquio, llevaba por título “Panhispanoafricanismo: realidades del presente, retos del futuro”, y pretende promocionar y divulgar el conocimiento acerca de la lingüística, la literatura y la civilización africana y, de manera particular, “dar visibilidad a las lenguas africanas y a la situación de la enseñanza del español en África”, planteándose como un espacio de intercambio entre personas con diferentes visiones y perspectivas investigadoras.

Los asistentes al encuentro hispanoafricano en Costa de Marfil. Foto: José Manuel Maroto Blanco

La efervescencia de este ámbito de investigación se refleja en el resto de trabajos presente en el coloquio, como el de Sandre Lauhé titulado “Le problème de la renaissance africaine dans Changó el Gran Putas de Manuel Zapata Olivella”, puso el acento en temas como la negritud, el panafricanismo o el racismo en Colombia. En él se cuestionó, entre otras, el discurso del “mestizaje” que ha intentado borrar la existencia de la comunidad afrocolombiana y de las relaciones desiguales de poder que aún hoy, más de 30 años después de la redacción de esta obra, siguen presentes en el país latinoamericano. En el caso del contexto español también se presentaron trabajos sobre literatura y memoria como “La literatura de Francisco Zamora o cómo se ve el racismo desde el Viyil” que puso el acento en la continuidad de las lógicas racistas en España a través de una memoria que intenta revertir la amnesia generalizada en nuestro contexto historiográfico. Un taller en exclusiva estuvo dedicado a la historia de España y fue protagonizado por marfileños.

El escritor Manuel Zapata Olivella

Como asegura Nadia Ndjadji, “esta mezcla de culturas es siempre algo muy positivo y este evento es una oportunidad, una suerte, si lo puedo decir así, para los alumnos, sobre todo para los de Master y doctorado, porque eso les permite prepararse para la tesis; es una ventana abierta para ellos y para presentar el resultado de sus trabajos”. Además, la diversidad de enfoques es algo que valoró Koaussi Nogues Kouassi, estudiante de doctorado, pues “estamos acostumbrados a ver cómo los blancos siempre defienden sus propios intereses, su posición de blanco, ver que hay personas que no lo hacen así yo creo que no solo viene bien a los alumnos sino también a los profesores y cambia la imagen que la gente tiene”. El Coloquio contó con muchas intervenciones que trataron de plantear una visión de la Historia alejada de las perspectivas eurocéntricas a las que nos tiene acostumbrada la Academia. Reescribir la historia de España desde una perspectiva afrocéntrica, entendiéndola como una teoría de cambio social (Asante, 2003) y que ponga el acento en desvelar los numerosos y flagrantes silencios de la historiografía española y latinoaméricana, pasa por no huir de temas incómodos para el discurso oficial como la implicación en la trata de esclavos, la colonización del África Subsahariana o la situación de las poblaciones afro actualmente. Hoy todos estos temas siguen pasandodesapercibidos en los manuales escolares y en la inmensa mayoría de programas de estudios de los grados de Historia. La implicación de investigadores/as africanas va a ayudar a dar un impulso a este asunto tan necesario.

Profesor Yao Koffi

Durante el congreso también se llevaron a cabo acciones para fomentar la participación del estudiantado marfileño en diversas actividades. Un ejemplo de ello fue el seminario que organizó e impartió Ángeles Jurado Quintana de Casa África en donde se presentaron dos concursos de la institución, el de microrrelato y el de ensayo. Ambos, premiados con 1.000 y 2.000 euros respectivamente y la publicación de los textos ganadores. No hay mejor manera de romper con la visión estereotipada de África Subsahariana que a través de la pluma de las generaciones jóvenes del continente.

El éxito del coloquio ha ha tenido que superar las dificultades que se han encontrado desde la organización William Jacob EKOU, profesor y uno de los organizadores del evento señala: “La falta de apoyo, la falta de compromiso de las autoridades académicas. Ven el coloquio como si fuera algo personal del que lo está organizando. De modo que no dan un duro”. La embajada española, la AECID, el Instituto Cervantes o la Universidad de Valladolid (el profesor Juan Miguel Zarandona es uno de los organizadores) están apoyando estos congresos junto a universidades francesas. Otras se unirán en la siguiente edición, como la Universidad de Granada a través del Departamento de Historia Contemporánea.

Tanto para profesores como para alumnos se trata de una buena oportunidad. El profesor universitario Bi Drombé Djandjue destacaba la visibilidad que ofrece a la labor investigadora de los docentes, a las instituciones universitarias y a la propia realidad marfileña.A inicio de esta década, sólo Senegal y Costa de Marfil acaparaban dos terceras partes de la demanda de enseñanza de español. “Nosotros tenemos ganas de dar color a la cultura y las lenguas españolas y a nuestras lenguas. Hablando del español hablamos también de nuestras lenguas” afirma Ekou.

Profesor Yaω Ngԑtǎ Fuente: https://attoungblan.net/es/boule-de-feu-de-yao-nguetta-de-laffirmation-a-la-confirmation-de-lidentite/

Este coloquio internacional confirma la cada vez mayor actividad de colaboración entre las universidades marfileñas y españolas. De hecho, en noviembre de este mismo año se celebrará el III Coloquio Internacional “Representaciones colectivas cruzadas: Áfricas, Américas y Caribes. Siglos XIX-XXI”, en las que participará entre otras, la Universidad de Alcalá o el Seminario Permanente Juan Latino de Estudios sobre esclavitud, mestizaje y abolicionismo en el mundo hispánico, de la Universidad de Granada, así como otras universidades francesas; o la I jornada científica “La globalización a la luz del español y del portugués: cambios e intercambios” que tendrá lugar, en este caso, en la Université Alassane Ouattara en Bouaké.

En definitiva, estuvimos ante un Coloquio Internacional que afianza las relaciones entre las universidades del Norte y del Sur, que aparece como un espacio que puede ayudar mucho a romper con la visión tan eurocéntrica de los estudios en Ciencias Sociales y Humanidades, algo muy necesario ya que, como afirma Boaventura da Sousa (2011: 16), la “comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental del mundo”.

Bibliografía.

Asante, M. K. (2003). Afrocentricity: The Theory of Social Change. Chicago : African American images

Sousa Santos, B. de (2011). Introducción: las epistemologías del sur. En VV.AA. Formas-Otras: Saber, nombrar, narrar, hacer, p. 11-22. Col. Monografías. Barcelona: CIDOB.

Yaω Ngԑtǎ (2016). Bosoȹɛ̌ / Boule de feu / Bola de fuego. Madrid: Assata Ediciones.

Una velada de slam con sabor africano

El slam es un formato literario que en los últimos años ha ganado terreno en la cultura urbana de las principales ciudades africanas. Se trata de una particular combinación en la que destaca la poesía pero que se completa con la declamación y diferentes manifestaciones de artes escénicas, música, baile y teatro en diferentes grados y propociones. En el caso de las emergencia de las escenas de slam poetry en las ciudades africanas, la reinterpretación del género ha sido fundamental. Los autores (y también los espectadores) han sabido reinventar y adaptar las actuaciones, por un lado, encontrando la dimensión de modernidad que atrae y arrastra a los fans de los slammers; pero al mismo tiempo, permitiendo que esta variedad de poesía declamada entronque de manera natural con la tradición oral de muchas culturas africanas. El viernes en Barcelona se podrá presenciar una pequeña degustación de este fenómeno artístico.

Presentación del progama de la edición de este año de Kosmópolis. Fuente: Kosmópolis

Kosmópolis, el festival literario que ha dado en autodenominarse “la fiesta de la literatura amplificada” han consagrado una noche, la del viernes al slam, y en esa propuesta ha encajado prácticamente toda la presencia de África subsahariana de la cita. Rakaya Esime Fetuga y Lisette Ma Neza son las dos responsables de que esa velada tenga sabor africano, y en ambos casos además, tienen un marcado acento de diáspora e identidad.

La artista británica Rakaya Esime Fetuga. Fuente: Twitter de la autora.

Fetuga es una escritora y slammer británica pero en toda su producción literaria ha reivindicado el protagonismo de su herencia de África Occidental. Por ese motivo la identidad es una de las preocupaciones fundamentales de la artista que ha tenido un reconocimiento internacional de su destreza. En los London Poetry Awards de 2017, recibió el Spread the Word Young People’s Laureate y en 2018 ganó el Roundhouse Poetry Slam. Esos han sido sus principales éxitos en términos de premios, aunque en el mismo año fue una de las finalistas del Out-Spoken Poetry Prize.

En sus versos fluyen las preocupaciones por esa experiencia de construcción de la identidad y de la interculturalidad del Londres en el que ha despuntado su actividad. Por otro lado, el papel de las mujeres, su toma de protagonismo y el espacio que tratan de conquistar es otra de las constantes de su poesía.

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Lisette Ma Neza es una poeta nacida en Ruanda y residente en Bélgica. Fuente: Kosmópolis

Por su parte, Lisette Ma Neza es una joven ruandesa que se ha hecho un hueco en la escena del slam belga. En 2017 fue campeona de Bélgica de Slam Poetry y subcampeona de Europa. En ese momento, con 19 años, era la finalista más joven del campeonato nacional belga y por eso causó especial sensación y recibió incluso el reconocimiento del público en ese certamen. Con una niñez ruandesa, una residencia belga y una nacionalidad holandesa, su experiencia también destila la preocupación por la construcción de la identidad y búsqueda de un espacio propio en una realidad intercultural.

Asegura que siempre se ha sentido atraída por la creación artística en diversas manifestaciones y que se asomó al slam buscando una expresión que fuese accesible para sus amigos y descubrió una manera de transmitir la más absoluta honestidad y un alto grado de libertad. Todas sus preocupaciones encuentran un espacio en sus versos, desde el feminismo y el fenómeno #MeToo, hasta el racismo o también cuestiones más íntimas como la materinidad.

Estas dos jóvenes figuras del slam con sabor africano, compartirán velada con otros y otras reconocidas artistas catalanes, españoles, europeos y latinoamericanos, bajo un título genérico que promete, cuando menos, una ventolera renovadora: “Los relatos que mueven el slam”. La cita es el próximo viernes 22 de marzo, a partir de las 22.30 de la noche en el vestíbulo del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, donde se celebra el festival.

Por otro lado, el festival Kosmópolis también contará con la presencia de Gonçalo M. Tavares, un autor angoleño de nacimiento pero que habitualmente se encuadra en la literatura portuguesa.

Celebrando escritores y escritoras africanas

El togolés Théo Anannisoh, el ecuatoguineano Juan Tomás Ávila Laurel, la senegalesa Ken Bugul y los caboverdianos Filinto Elisio y Márcia Souto, son los y las protagonistas de excepción de la segunda edición de las Jornades de l’Escriptorx Africax que organiza en Barcelona, Africat y la Institució Milà i Fontanals, dentro del proyecto De Puny i Lletra. La cita es el miércoles 7 de noviembre y el jueves 8 en el Museu de les Cultures del Mon y en la Institució Milà i Fontanals de la capital catalana, respectivamente.

La jornada es una oportunidad para celebrar a todos esos escritores y escritoras y para generar un espacio en el que se reflexiona sobre diferentes aspectos de las literaturas africanas. Así, además de las aportaciones de los y las protagonistas habrá reflexiones en torno a la percepción que se tiene en España de las literaturas africanas y de las evoluciones (o involuciones) en la imagen que se proyecta del continente y de sus consecuencias.

Wiriko estará presente en estos debates para aportar su visión sobre las literaturas que se están produciendo en África, pero también sobre cómo la sociedad española las está acogiendo. Intentaremos sumar nuestras experiencias y nuestras impresiones a las de expertas en la materia como Mar García, Sonia Fernández Quincoces, Yolanda Aixelà, Jessica Falconi o los también académicos y escritores Saiba Bayo y Gustau Nerín.

La posibilidad, poco habitual, de escuchar a los escritores participantes hablar sobre sus trabajos y algunas de las inquietudes que les han movido a la escritura se cerrará con una lectura de algunos de sus propios textos.

Profesionales de la escritura ya denuncian en los medios africanos los mercados de esclavos en Libia

El ACNUR, acredita en su último informe de 2017 que, en lo que llevamos de año, 111,397 personas llegaron a Italia por mar desde Libia. Así, el dossier evidencia una disminución del 30% de personas indocumentadas en comparación con las entradas durante el mismo período de 2016. No obstante, hay que tener en cuenta que antes de entrar a la costa europea, muchos y muchas de estas migrantes, especialmente quienes proceden del sur del Sahara, pasan una temporada en Libia: país dónde en los últimos meses se han destapado la persistencia de mercados de tráfico de esclavos. Esta información ha desencadenado la reacción y denuncia de un número considerable de periodistas, novelistas y blogueros/as.

Nima Elbagir en el trailer “Why We Go” de la CNN. Fuente: CNN Worldwide

La periodista que recordó al público la realidad de los y las migrantes sursaharianos en Libia fue Nima Elbagir. La periodista sudanesa de la CNN, con una larga experiencia en seguir de cerca y denunciar vejaciones a seres humanos, consiguió filmar y hacer llegar a las pantallas del mundo la trata negrera en la frontera sur de Europa, después de que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) denunciara, en su informe de abril de 2017, la existencia de mercados de esclavos en Libia.

La trata negrera, la misma que se producía en el comercio transatlántico como ha declarado Felwine Sarr, escritor senegalés, en Le Monde. El también economista y músico, describe en su artículo-denuncia el trato desde la cosificación que se les da a los y las jóvenes sursaharianas, comparándolo con el sometimiento típico del comercio de africanos/as: “Los cuerpos de estos jóvenes negros africanos son volátiles, alienables, materiales; se los puede someter a los peores trabajos e inhumanidades“. Así, parece no pasar el tiempo para las relaciones entre traficantes y esclavos.

Quien también ha denunciado durante el último mes esta esta continuidad del pasado ha sido Alain Mabanckou, escritor congoleño. En Le Point d’Afrique declaraba que la situación de Libia no es un hecho aislado en la historia, pero que tampoco era casualidad que se encontrase en este territorio, ya que “la trata negrera también se desarrolló por árabe-musulmanes en el África Sursahariana”, y contribuyó consecuentemente al racismo actual del Magreb. Una discriminación que, como denuncia Mabanckou, lleva a tener en condiciones pésimas a las personas esclavizadas; siendo a menudo, víctimas de enfermedades como el cólera o la peste.

Alain Mabanckou denunciando las vejaciones del mercado de esclavos, vistiendo una camisa en la que puede leerse “En venta” repetidamente. Fuente: Le Point Afrique

En cuanto a las condiciones de los y las migrantes en Libia también ha hablado Margaret Agwu. La columnista nigeriana escribía a principios de mes en Lionspot poniendo especial énfasis en el género. Explica que al margen de las imágenes editadas y difundidas, mujeres, niñas y niños sursaharianas son sujetos de venta en el mercado sexual, lo cual es doblemente preocupante: Por la invisibilización, pero también por los trabajos a los que están obligadas. Agwu ha responsabilizado de los hechos a la élite política de la Unión Europea y la Unión Africana. En Lionspot, declaraba: “Este tipo de situación requiere de un esfuerzo activo y rápido por parte de los gobiernos para repatriar a sus ciudadanos antes de que se pierdan vidas“.

Edith Yah Brou, destacada bloguera marfileña, mediante su cuenta de twitter ha compartido el relato de las personas enviadas a sus países . Además, a través del mismo espacio virtual ha denunciado la pasividad de las autoridades y ha pedido públicamente explicaciones a los representantes políticos “africanos y libios”.

Otra de las personalidades conocidas que ha manifestado su indignación ante la trata negrera en Libia ha sido Reuben Abati, columnista nigeriano, en African Glitz dónde ha aprovechado para destapar los casos de personas aliadas de los/as traficantes. Él detalla el rol de algunos de sus paisanos suyos que “están también involucrados en el tráfico y la deshumanización de sus propios compatriotas”, basándose en las declaraciones de testimonios devueltos a Nigeria. Igualmente, recuerda en su escrito el contexto político en Libia, declarando que el derrocamiento y asesinato de Gadafi en 2011 ha propiciado la actual falta de solidaridad entre africanos y africanas, ya que el difunto político, considerado pan-africanista, alentó las relaciones entre las naciones africanas.

Reuben Abati, columnista nigeriano, dando un discurso. Fuente: The spectrum

En su denuncia del mercado de esclavos/as, Emmanuel De-Graft Quarshie en Modern Ghana también responsabiliza a los líderes políticos. El columnista ghanés empieza su declaración con la cita de Steve Biko: “La herramienta más poderosa del opresor es la actitud del oprimido”, a la cual le sigue una crítica al rol de los políticos de los países de origen por su desatención en la prevención de las migraciones. De-Graft lo evidencia criticando la gestión de los países africanos a los desafíos macroeconómicos que empujan a grandes cantidades de jóvenes a migrar.

Pero no es el único, la novelista camerunesa Hemley Boum, también ha usado los medios para denunciar el papel de los representantes políticos africanos. Concretamente ha escrito en Le Monde Afrique sobre las oligarquías que impiden a los líderes políticos centrarse en las prioridades locales y sobre todo en garantizar la seguridad de los y las ciudadanas, evocando así a las migraciones en pésimas condiciones. Sin embargo, no sólo responsabiliza las autoridades africanas, sino que menciona la corresponsabilidad de los dirigentes europeos, que limpian suimagen enviando aviones para repatriar a sursaharianos/as y “les ofrecen 100 para permitirles iniciar una nueva vida”, como critica en el medio francófono.

Empero, a esta crítica se le une la escritora maliense Aminata Traoré, quien publicaba un vídeo difundido por Maliweb, dónde pedía explicaciones a los políticos europeos por las trabas al derecho de movilidad de los africanos y africanas. Traoré considera que la supresión de estos obstáculos hubiese podido prevenir las vejaciones a sursaharianos/as en Libia. Del mismo modo, critica el modelo capitalista que, declara, fomenta la esclavitud actual y a modo de conclusión propone la consolidación un modelo alternativo de desarrollo.

Así mismo, con la reflexión de Traoré y la invitación a cambiar esta situación que aporta Margaret Agwu: “Esto es real. Esto está pasando. Necesitamos dejar de estar callados y calladas. Protesta, reclama, presiona, haz ruido. Pensamientos y plegarias solas no pueden llegar lejos”.

Vuelta al cole llena de esperanzas

Llega la vuelta al cole y con ella una mirada a través de la ventana que nos llena de esperanzas en relación a las literaturas producidas por autores africanos. Una mirada por la ventana que, en realidad, es un vistazo a lo que se está cociendo en otros países para tratar de tener una idea de lo que en un deseado futuro inmediato puede llegar hasta los lectores del mercado literario hispanohablantes que se interesan por las letras africanas.

La escritora Tomi Adeyemi en una imagen de su página web.

Lo que nos encontramos es realmente esperanzador y dentro de todos los lanzamientos nos fijamos en los que es más probable que acaben en nuestras librerías (quizá con un exceso de confianza). Hablando sólo de mercado, nos encontramos con la primera novela de la última chica de oro de las letras africanas. La aparición de The children of blood and bone, se ha anunciado para el nuevo curso, a priori durante el primer trimestre de 2018. Su autora, la nigeriana Tomi Adeyemi se ha hecho popular por haber sido la última escritora africana en unirse al club de los contratos de siete cifras.

Ya hablamos del selecto club, con las publicaciones de la camerunesa Imbolo Mbue y de la ghanesa Yaa Gyasi. Ahora hemos conocido la figura de Tomi Adeyemi que ha firmado un contrato de seis ceros con el grupo editorial Macmillan Publishers Ltd por la trilogía “The children of blood and bone” y los derechos de la adaptación al cine. De la historia que hay detrás de semejante operación literaria se sabe poco más allá de una vaga descripción de contraportada que remite a un relato de aventuras propio de la literatura fantástica (y seguramente encuadrado en las recientes apuestas destinadas al público juvenil). Por cierto, la propia web de la autora desvela que RBA Libros tiene los derechos de la traducción en castellano.

Mantenemos las esperanza, también de poder acceder en español al último trabajo de la escritora marfileña Veronique Tadjo, la recién publicada en Francia En compagnie des hommes. Tadjo se ha caracterizado por combinar magistralmente su compromiso social con una literatura firmemente enraizada en la tradición del continente, tanto en los temas como en el estilo. La escritora marfileña ha sido una de las divulgadoras más eficientes de esa tradición narrativa. En este caso, las reseñas hablan de un relato que se desarrolla durante la crisis del ébola y que despliega las historias de todos los protagonistas de semejante reto para la humanidad. Todo bajo las sombra de la sabiduría del baobab.

De la misma manera no perdemos la esperanza de que alguna editorial apueste por traducir al novelista, ensayista y poeta chadiano Nimrod. En octubre, Actes Sud publicará Gens de brume. A través de un estilo y un lenguaje en el que fluyen versos y prosa, Nimrod evoca los tiempos de su infancia, pero, sobre todo, constituye una voz tan especial que los lectores hispanohablantes no pueden seguir prescindiendo de ella.

Mabanckou leyendo uno de los pasajes de su novela, Petit Piment, recién traducida al inglés / Foto: Iván González

Sin embargo, no todos son castillos de arena. Afortunadamente, la vuelta al cole de las letras africanas también se lee en español. Alain Mabanckou es uno de los escritores más reconocidos de la esfera francófona. Durante años se ha fraguado un nombre a fuerza de proponer una narración innovadora y personalisima. Pero una vez conquistado ese espacio de la industria literaria, Mabanckou no ha bajado los brazos. De hecho, procedente de Congo-Brazzaville, el novelista se ha destacado especialmente en los últimos años por su militancia, por su combate para devolver la dignidad a la literatura de autores africanos, por su esfuerzo para construir un futuro esperanzador e inspirador para el continente y por su lucha denodada contra las dictaduras.

Los libros de la Catarata nos ofrece El llanto del hombre negro. Alain Mabanckou construye un ensayo muy lejos de ser complaciente, antes al contrario propone un discurso provocador sobre la identidad africana y es provocadora porque cuestiona de la misma manera los estereotipos como discurso victimista. Sin duda, este trabajo se une al de otros autores africanos que poco a poco van edificando un discurso que desarma completamente los pilares de la narrativa que marca la visión que el norte global tiene del continente africano.

Jalada Mobile y la importancia del libro para el desarrollo

El pasado mes de marzo una caravana partió desde Nairobi con la misión de celebrar la diversidad cultural del este de África. Jalada Mobile Literary and Arts Festival fue un festival itinerante que recorrió cinco países (Kenia, Uganda, Ruanda, Tanzania y la República Democrática del Congo) y puso en marcha la futura conquista del espacio creativo africano. El equipo de Jalada, un colectivo panafricano de escritores, estaba detrás de esta idea cuya misión fue la de fomentar “una polinización cultural entre organizaciones, grupos y creadores en la región para llegar a nuevas audiencias”, como explicó Richard Odour Oduku durante la pasada edición del festival literario londinense Africa Writes.

Tras el lanzamiento de Translation Issue: Volume 1, Jalada quiso ahondar en la multiplicidad de las culturas africanas y promocionar la creatividad en un movimiento basado en la colaboración. “Jalada Mobile no podía ser algo realizado exclusivamente por nosotros ya que traicionaría el motivo por el que lo hicimos. Si celebramos la diversidad cultural de una región hay que incluir a las comunidades y olvidarse de las individualidades. Cuanto más gente se reúna, mejor”, dice el coordinador del festival, Richard Odour Oduku, a Wiriko.

En cada una de las doce paradas, el equipo buscó contactos con instituciones culturales locales para estudiar cómo sacar adelante un sector que apenas cuenta con ayudas públicas. Uno de los eventos más exitosos y que también se explicó durante el Africa Writes fue la colaboración con Huza Press en Kigali. En la capital de Ruanda se organizó un taller poético para refugiados burundeses y cuyo resultado verá la luz en forma de antología el próximo octubre en Jalada con el nombre de Mi Canción por Burundi.

La consolidación de estos vínculos creativos en el este de África no sólo incluye las grandes ciudades. La productora del festival, Wanjeri Gakuru, también se une a la conversación para resaltar que la caravana se centró en las zonas rurales y visitas a escuelas para otorgar a los más jóvenes “un espacio en el que puedan expresarse”. “No hemos ido a imponer una idea, simplemente a sugerirla e intentar prender su imaginación. No es que tengan que convertirse en escritores pero debe saber que hay una posibilidad para que puedan ser artistas, para que creen y que entiendan la producción creativa en sus propias lenguas”, dice Gakuru.

Conferencia sobre Jalada Mobile durante la pasada edición de Africa Writes / Foto: Iván González

Para Jalada Mobile, la concienciación de la diversidad cultural del continente africano tiene al libro como pieza clave en su aspiración al desarrollo. Quizás suene romántico e incluso utópico pero tanto Oduku como Gakuru desgranan cómo un libro es “una visión del mundo que nos modela”.

La literatura es una manera de crear conocimiento y una herramienta para hacer que los jóvenes tomen conciencia de su creatividad. La lógica parece clara: dar acceso al conocimiento, los libros, lleva a los lectores a querer compartir sus experiencias. Esto genera directamente un incentivo para fomentar la creatividad que va ligado a un incremento de la tolerancia. Pero muy pocas instituciones gubernamentales del continente están apostando por la creación de conocimiento como reconoce Richard Odour Oduku. Por ello, son los colectivos como Jalada los que emprenden proyectos colaborativos para reclamar el espacio creativo de manera persistente.

Jalada Mobile es fruto de esa manera de trabajar conjuntamente y reclamar la escena cultural del este de África. “Quizás la mayor responsabilidad de un escritor sea la de aportar libros para que el deseo de leer se expanda. Que la gente lo pueda pagar o no es otra discusión pero el acceso a los libros es la única forma de nutrir este ecosistema. Un libro es el inicio de una conversación y si como Jalada hacemos que la gente se enganche a la lectura, hemos conseguido nuestro objetivo”, explica Oduku.

El festival itinerante sembró la semilla en muchos jóvenes que vieron cómo la caravana llegó a sus colegios para animar a la gente a leer. Pero “no nos planteamos que todo el mundo sea escritor sino hacer que los adolescentes piensen”, reflexiona Gakuru. “Hay que hacer que se conviertan en lectores”, apunta Oduku. Y continua: “Los libros hacen que la vida valga la pena. Es en la literatura donde se encuentra lo que otros experimentan y aquellos que tienen acceso a ella pueden manejar mejor su existencia. Al fin y al cabo lo que llamamos vida son retazos de otras que hemos tomado prestadas a partir de los libros”

*Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del festival literario Africa Writes.

Africa Writes: Londres se rinde a la literatura africana

Africa Writes, el festival literario organizado por la Royal African Society, vuelve este finde semana a Londres. La British Library es de nuevo el punto de encuentro para descubrir las últimas voces y tendencias de la escena literaria africana y en la diáspora.

En esta ocasión es el escritor congolés Alain Mabanckou quien lidera la programación de esta sexta edición y comenta que “la literatura africana es en la actualidad el espacio en el que los africanos puede hablar en el nombre de África y otros africanos”. El autor de títulos como Mañana cumpliré 20 años o African Psycho, se presenta en la capital londinense tras la reciente traducción al inglés de su última novela Black Moses y charlará con los presentes en un coloquio sobre lenguaje, estilo y política. Mabanckou, una de las principales influencias en la literatura francófona, es el gran aliciente de un evento que en otros años ha incluido nombres como Chimamanda Ngozi Adichie, Ngũgĩ wa Thiong’o o Nawal El Saadawi.

El cartel también cuenta con la participación del colectivo Jalada que se ha convertido en una de las referencias literarias del continente y cuyo objetivo es el de “tener un foro panafricano que permitiese a los autores apoyarse entre sí, mediante la autoedición y la autopublicación y que fuese un espacio libre y accesible”.

La jornada del sábado se cierra con varias actuaciones donde la narración es la protagonista. Mara Menzies y Maimouna Jallow han adaptado dos obras para contar sueños y engaños. Menzies se basa en el cuento Yoruba sobre el valor de la justicia y la verdad mientras que Jallow versiona la novela The Secret Lives of Baba Segi’s Wives de la nigeriana Lola Shoneyin para reimaginar textos contemporáneos a través de la tradición oral. Los creadores del podcast Mostly Lit traerán un programa en directo enfocado en “cómo escribir sobre lo negro” y en la mañana del domingo se rendirá homenaje a la escritora nigeriana Buchi Emecheta que falleció el pasado mes de febrero.

African Writes mantiene la tradición un año más de reunir a los nominados al Premio Caine y será de nuevo el escenario de acogida de varios lanzamientos. El nigeriano Helon Habila presenta su recién publicado The Chibok Girls, un trabajo en el que profundiza en el rapto de las 276 niñas en abril de 2014 en Chibok, al norte de Nigeria. Por su parte JJ Bola trae su obra novel No Place to Call Home, una historia de pertenencia, identidad e inmigración y Olumide Popoola saca a relucir los estereotipos ligados a los hombres homosexuales negros, el desafío de asentarse en la diáspora y la intolerancia racial en la Londres actual con When We Speak of Nothing.

Charlas, talleres, debates, mesas redondas y presentaciones se alternan durante todo el fin de semana en las instalaciones de la British Library que además contará con una feria del libro africano. La Royal African Society se ha esforzado otra vez más para atraer a escritores, editores, académicos y activistas del continente y crear un evento que se ha consolidado como una de las citas imprescindibles de la literatura africana. Wiriko está presente en el festival como medio oficial y os ofrecerá toda la información.

Un espectaculo de Maimouna Jallow.

Una caravana africana de obras y escritores

Un cuentacuentos, una slammer (poesía declamada) y ocho escritores parecen una interesante representación de la actividad literaria y una muestra bastante representativa de una diversidad de manifestaciones en las que se encuentran los géneros más tradicionales y los más innovadores, los que beben de la tradición oral y los que la están constantemente repensando. Este abigarrado grupo ha formado una caravana que ha recorrido cinco ciudades togolesas acercando la cultura a algunas localidades periféricas que habitualmente no tienen acceso a la actividad literaria.

Foto1. jpg: Los preparativos de la caravana para iniciar la ruta por la carretera. Foto: Doh Kokou para la Délégation de l’Union Européenne au Togo.

620 kilómetros separan Dapaong, en el norte de Togo, y Lomé, capital del país situada en el extremo sur, ya en la costa del Golfo de Guinea. Esos 620 kilómetros transcurren por la NI, la principal carretera que hilvana de norte a sur uno de los países más pequeños del continente africano. Ese ha sido el itinerario recorrido durante una semana por esos 10 literatos, todos ellos togoleses, que trataban de acercar las letras a escenarios que están fuera de los circuitos habituales. Las ciudades que incluía el camino de esta comitiva son cinco de las seis urbes más pobladas del país y, sin embargo, solo Lomé supera ampliamente los 100.000 habitantes, con 1.750.000 almas. Dos de ellas están ligeramente por encima de ese rango: Sokodé (115.000) y Kara (110.000); Atakpamé tiene 85.000 habitantes; y Dapaong apenas está por encima de los 50.000 vecinos.

Las actividades de la campaña se han desarrollado en universidades, institutos y diversos centros educativos, pero también en espacios más inusuales. Los literatos se encontraron con los reclusos de un centro penitenciario en Dapaong y con los jóvenes de un centro de ocio en Kara. Todo para bajar la literatura de un pretendido pedestal.

Kangni Alem es uno de los escritores togoleses con más proyección internacional, uno de los autores que han participado en la caravana y también el director artístico del Festival literario Filbleu. Alem hace una interpretación muy simple de lo que suponía para los literatos participar en esta iniciativa. “Los encuentros físicos permiten a los escritores discutir sobre sus obras con sus lectores reales o con los potenciales para descubrir cuáles son los inconvenientes para la recepción de sus obras literarias”, explica el escritor que ha recibido, entre otros, el Grand Prix Littéraire d’Afrique Noire.

La fórmula de la caravana no solo divulga las producciones literarias togolesas, sino que además compone una receta que demuestra a los receptores que la literatura es atractiva. Las claves de esa pócima están formadas por el valor seguro de los cuentos tradicionales que representaba Bessan; el magnetismo de la poesía declamada contemporánea de Wapondi, una poetisa que representa el vínculo entre los versos y la juventud; y un grupo de escritores de diferentes géneros, entre los que se contaban el propio Alem y, por ejemplo, Sami Tchak. Posiblemente, Tchak es el escritor togolés más conocido fuera de las fronteras del país.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí.

El libro que atraviese las fronteras africanas será digital

• Bahati Books es un sello editorial que demuestra cómo los nativos digitales están revolucionando la industria editorial

Apenas un puñado de autores africanos están invitados a la mesa de las grandes estrellas de la literatura universal. El sector editorial mundial sigue teniendo su centro de gravedad en el Norte global y eso condiciona considerablemente los autores que tienen acceso a la publicación y los que acaban siendo referentes de los lectores. Sin embargo, el entorno digital ha llegado para desequilibrar la situación y para introducir nuevas variables. Los pequeños proyectos editoriales, de pronto, tienen mucho más que decir. Bahati Books es un ejemplo de cómo están cambiando las cosas, de cómo los nuevos modelos pueden traer vientos de cambio.

Mosaico de publicaciones de Bahati Books

Habitualmente la industria editorial se ha enfrentado a una serie de problemas aparentemente insalvables en África. Siempre se ha hablado de los elevados costes de producción y de los inasumibles precios de transporte, que se suman a un arraigado desinterés por el libro como objeto en culturas marcadas por la tradición oral. A pesar de esos inconvenientes Barbara Njau, una joven de origen keniano, y Kudakwashe Kamupira, nacida en Zimbabue, se embarcaron en 2015 en la creación de una nueva editorial, un nuevo sello que además renovaba el concepto de la edición de libros. Bahati Books fue la apuesta de estas dos jóvenes emprendedoras que se habían conocido en Londres. Era una editorial de libros exclusivamente digitales escritos por autores africanos y destinados a los lectores igualmente africanos, pero también a cualquiera que esté dispuesto a descubrir una literatura diversa y alejada de los estereotipos.

A pesar de que una nueva editorial no responda aparentemente a la idea de una empresa con proyección en el modelo industrial y comercial actual, Bahati Books recibió pronto la atención de foros de innovación empresarial. Fue considerada “mejor start-up” del programa de aceleración empresarial IDEA London y recibieron también el reconocimiento del programa de apoyo a las nuevas empresas del King’s College de Londres. “Nuestra intención cuando creamos Bahati Books era cambiar la narrativa sobre África”, explica una de las fundadoras, Barbara Njau, “porque las narraciones tienen mucho poder a la hora de determinar cómo nos vemos y las narrativas dominantes sobre África, sobre todo las de la mayor parte de los best sellers, se centran en las historias negativas”. “Pocas personas piensan en thrillers o en historias de ciencia ficción, cuando se habla de literatura africana. La asocian fácilmente con novelas de guerra o pobreza basadas en África. Por eso creemos que hacía falta una plataforma para diversificar las historias sobre África y para ofrecer a los lectores la experiencia de lo no contado sobre el continente. Además, damos a los autores la posibilidad de que su novela se publique en formato digital y lleguen a mucha más gente”, concluye Njau.

Las fundadoras de Bahati Books, Barbara Njau, a la izquierda, y Kudakwashe Kamupira, a la derecha. Fuente: BAHATI BOOKS

Las impulsoras de Bahati Books se han metido de lleno en el mundo editorial, un mundo al que tienen muchas críticas que hacer. La primera es que la mayor parte de los editores tradicionales “pasan por alto”, según sus propias palabras, a esos escritores a los que la editorial digital ha abierto una puerta. Otra de esas críticas es que “para muchos editores, una novela romántica ambientada en África no es tan sexy como un cuento sobre la pobreza de un niño africano”. Lo que Bahati hace, publicar historias que no necesariamente encajan con el esquema que se le supone a la literatura africana, todavía es nadar contra corriente y Njau y Kamupira son conscientes. Sin embargo, ellas consideran que Bahati Book es la muestra de un cambio creciente en el mundo de la literatura, de un movimiento “interesado en ver África bajo una luz diferente”. Este “movimiento”, como los consideran estas emprendedoras, moviliza a editores que abren nuevos caminos; a escritores que hacer que los lectores puedan identificarse en sus historias, algo que no siempre había ocurrido; y a lectores no africanos que cada vez están más interesados en leer cuentos africanos de diferentes géneros, según la propia experiencia de la editorial.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí.

Cinco escritoras africanas renovadoras

Leonora Miano huye explícitamente de la consideración de “feminista”, mientras que Chimamanda Ngozi Adichie nos recuerda que “todos deberíamos ser feministas”. Es cierto que la primera de ellas, reniega del feminismo sólo desde una dimensión terminológica. “Si el feminismo consiste en hacer valer los derechos de una categoría ultrajada, ni que decir tiene que lo suscribo”, matiza Miano, que lo que rechaza es el término como una simple etiqueta que limita y constriñe. Adichie por su parte abandera un feminismo renovador, fuera de lo común, alegre y, al menos, formalmente despreocupado. En este 8 de marzo, recordamos cinco escritoras africanas. Pretenden ser sólo cinco ejemplos (muy pocos) de todo un universo de escritoras. Son un pequeño combate contra la invisibilización.

Léonora Miano

Se ha convertido en un tiempo casi récord, en una referencia de las letras en el ámbito de habla francesa y en un valor en alza a escala global. En las conferencias en las que desgrana los principios de su escritura, esta novelista camerunesa rechaza la mayor parte de las categorías que se le atribuirían de manera habitual. Su negación de etiquetas como la de literatura africana y la de literatura feminista tiene que ver con la perniciosa capacidad que estos compartimentos tienen para poner límites. Por eso, Miano se levanta contra las construcciones sociales de género, las que atribuyen características, comportamientos y habilidades concretas a hombres y mujeres, sólo en atención a su sexo.

Más que esas etiquetas compresivas, a la novelista le gusta traspasar líneas, sobre todo, las del pensamiento. Por ese motivo, construye personajes que cuestionan frontalmente los estereotipos. En sus historias, los hombres están cargados de rasgos que se atribuiría habitualmente a las mujeres y viceversa. Miano comenta divertida estos ejercicios, pero no como un puro juego, sino como una práctica de aproximación a la realidad, en la que las categorías no son cajones herméticos.

Chimamanda Ngozi Adichie

Quizá no valdría la pena mencionar a la que probablemente es la novelista de origen africano más popular actualmente. Si a una escritora de origen africano no afecta la invisibilización, seguramente es a esta autora nigeriana. Sin embargo, si se habla de mujeres escritoras se ha demostrado en los últimos años que Adichie tiene un magnetismo especial que ayuda a poner los puntos sobre las íes sin discusión. Habitualmente sus novelas están protagonizadas por mujeres. Mujeres de carne y hueso que se enfrentan a profundas contradicciones y que proyectan la vida real de cada uno de los sectores a los que pertenecen (el matiz es importante, un solo personaje no puede ser la representación de todo un género y, en ocasiones, se ha acusado a la novelista de ser parcial en su dibujo de la mujer).

Sin embargo, entre novela y novela, Adichie ha vuelto en los últimos tiempos a encontrar momentos para hacer otra cosa que le ha servido para acercarse especialmente a su público. Las charlas convertidas en virales, comprometidas e inspiradoras, están en la base de su popularidad en el Norte global. Y, últimamente, ha unido a sus apariciones públicas, algunas actividades en redes sociales. Así se ha ocupado de lanzar una idea del feminismo fresca, renovadora, desacomplejada y poco dogmática. En la misma línea, Adichie ha hecho un alegato de una maternidad satisfactoria pero no idealizada y, sobre todo, que no implica el sometimiento de las madres. Esta reflexión pronto estará disponible en español.

Buchi Emecheta

No tendría sentido hablar de mujeres escritoras en el marco del 8 de marzo y pasar por alto a Buchi Emecheta. La autora nigeriana recientemente desaparecida ha sido para muchas personas la puerta de entrada a una concepción del feminismo que iba más allá de la visión occidental. Emecheta demostró a muchas mujeres y a muchos hombres que se puede vivir el feminismo de muchas maneras diferentes y que sólo está equivocado quien pretende que la suya no sólo la mejor, la auténtica y la genuina, sino también la única.

De nuevo, Emecheta cuestionó su inclusión en el movimiento feminista, pero lo hizo, como ya hemos señalado en el caso de Miano, sobre todo por una cuestión terminológica. Cuando ella se resistió a ser enclaustrada en esta categoría consideraba que la etiqueta no reflejaba su experiencia de la vida en femenino, por eso aseguraba que ella lo que era, era en realidad una mujer, a secas. Sin embargo, después de sus aportaciones, seguramente, muchas más personas han podido verse reflejadas en el concepto, porque a través de sus novelas lo extendió. Emecheta aportó al pensamiento y a la vida feminista un nuevo enfoque sobre la vida y la actividad de las mujeres, sobre la maternidad y la crianza. Un enfoque genuinamente cocinado en la tradición de diversas sociedades africanas y conceptualizado en su contacto con las sociedades occidentales.

Edwige Renée Dro

La escritora marfileña, Edwige Renée Dro. Imagen cedida por la autora.

Forma parte de una joven generación de escritores y escritoras de diferentes países africanos que se han abierto paso a machete en el difícil mundo de la industria editorial. En su caso, esta autora marfileña ha desbrozado el camino a golpe de relato corto. Relatos que le llevaron a estar incluida en una selecta lista de los 39 autores africanos de menos de 40 años más prometedores. Su aparición en la antología Africa39 es sólo un hito y no sería justo reducir su carrera a ese episodio, pero sin duda ha sido el que le ha permitido darse a conocer de una manera más global.

Edwige ha empleado una segunda vía para construir su camino y una vía, precisamente, todavía poco extendida entre sus compañeros y compañeras de “profesión”. La escritora marfileña ha convertido las redes sociales en sus aliadas, por un lado, para compartir sus trabajos, pero también en una dimensión de su vida más amplia. Edwige Renée Dro no concibe su escritura alejada de su militancia y, en ese sentido, sus tuits, por ejemplo, transmiten inquietudes y experiencias, pero también esa visión del mundo que tan profundamente marca su escritura.

Warsan Shire

La poetisa Warsan Shire. Fuente: http://penguinrandomhouse.ca/hazlitt

Ha roto con casi todos los estereotipos. Nacida en Kenia, de padres somalíes pero residente en Londres, esta jovencísima poeta ya se ha hecho con todos los premios imaginables, pero no sólo eso, su popularidad se ha disparado de una manera absolutamente fuera de lo normal, para una poetisa de la diáspora somalí en Reino Unido. Sus poemas forman la columna vertebral del último videoalbum de Beyoncé Lemonade. Fue aparecer en los créditos del trabajo de la cantante estadounidense y ser buscada por todos lados. Antes, Shire se había destacado como una poetisa irreverente, y quizá por ello los críticos dicen que el álbum de Beyoncé es el más social y comprometido de su carrera.

A pesar de haber vivido casi toda su vida en Londres, Warsan Shire reconoce que le ha influido mucho más su vida como refugiada y que bebe de la tradición de sus padres. No se puede pasar por alto la importancia que tiene en la sociedad somalí la poesía, aunque la de Shire, sin duda, es otra cosa. La joven poetisa habla de las inquietudes femeninas, del sexo y de la intimidad, de la relación con la madre, del desarraigo y de la religión. De todo y siempre sin impedimentos, en ocasiones casi de manera atropellada. Uno de los poemas que más había trascendido de Shire, era For Women Who Are Difficult to Love (Para mujeres que son difíciles de amar), que a pesar de su delicadeza transmite un mensaje crudo y una reivindicación radical de la necesidad de independencia femenina. Curiosamente, cuando se habló en esta sección de esta poetisa, se dijo que “es un poema que bien podría haber sido un himno o, cuando menos, una firme declaración de intenciones”. Al parecer, Beyoncé se ha encargado de convertir esos versos en el himno que estaban llamados a ser. Warsan Shire está trabajando en un nuevo libro de poesías que podría ver la luz en breve.

Literatura no limits

Se han decidido a hacer caer todas las barreras, a eliminar los límites de la literatura. Continúan avanzando en un ambicioso e involuntario objetivo que ni siquiera se han planteado formalmente. El colectivo de escritores Jalada sigue avanzando, sigue en movimiento y lo demuestra especialmente con su última propuesta un festival literario itinerante a medio camino entre un festival al uso, un bibliobús y una gira artística. Los miembros del colectivo no sólo visitan doce ciudades en cinco países de África Oriental, sino que han previsto para cada una de esas paradas una programación específica, en un alarde de creatividad, también en el diseño de los eventos.

Imagen promocional del festival. Fuente: Jalada

Primero hicieron caer las fronteras y edificaron un colectivo de escritores y escritoras panafricano como nunca había existido antes, con autores de cinco nacionalidades (Kenia, Uganda, Zimbabue, Nigeria, Sudáfrica) en el núcleo inicial. Esa diversidad de procedencias ha ido aumentando a medida que aumentaban también los miembros de esta conspiración literaria continental. En ese derribo de fronteras acabaron incluso con una barrera más alta que las de los estados y es la de los antiguos ámbitos coloniales. Jalada ha conseguido acercar a escritores de países con pasado anglófono con otros procedentes del antiguo ámbito francófono.

Después superaron los límites temáticos. Las líneas rojas, como ha comentado alguna vez Sonia Fernández, la autora de Literafricas, que les aparecen a la mayor parte de los autores africanos y que les marcan los temas sobre los que se espera que hablen. Y, sobre todo, esas líneas rojas marcan los temas sobre los que un autor africano no debería hablar. De nuevo, demoler las convenciones fue apenas un pasatiempo para este colectivo. Se presentaron en sociedad y se han ido haciendo con un nombre a fuerza de construir antologías de relatos sobre temas que nadie habría sospechado antes o, al menos, por los que muy pocos editores habían apostado hasta ahora. Han hablado, sin tapujos y sin complejos, sobre erotismo y también sobre afrofuturismo, por ejemplo.

Luego, acabaron con los límites culturales. Esa enorme riqueza cultural que alberga el continente, su diversidad, se ha interpretado, en ocasiones como una dificultad añadida para la difusión, por ejemplo, de la literatura. Jalada se ha puesto delante de esta valoración y simplemente la ha sobrepasado. Cogieron “Ituĩka Rĩa Mũrũngarũ: Kana Kĩrĩa Gĩtũmaga Andũ Mathiĩ Marũngiĩ”, un relato original del keniano Ngũgĩ wa Thiong’o y publicaron una antología en la que traducían esta historia a 32 lenguas africanas (incluidas las antiguas lenguas de las metrópolis coloniales) y abrieron la puerta a continuar aumentando la lista le lenguas.

Finalmente han terminado de menospreciar los límites de los géneros ideando un poco ortodoxo festival literario itinerante. Jalada Mobile Festival es la primera edición de esta propuesta que durante un mes viajará por doce ciudades de cinco países de África del Este. Empezando por la capital de Kenia, Nairobi, se desplazarán a Nakuru y Kisumu, antes de cruzar la frontera de Uganda para instalarse dos días en Kampala y de allí a Kabale. Abandonarán después Uganda y cruzarán a la República Democrática del Congo para detenerse en Goma. Su siguiente parada está en la capital ruandesa, en Kigali. Y, a partir de ahí, comienzan el periplo tanzano que llevará al festival a visitar Mwanza, Arusha, Dar Es Salam y Zanzibar, para regresar a Kenia en la última estación, en Mombasa.

Para cada una de esas paradas, los miembros de Jalada han previsto un programa de actividades diferente que incluyen debates sobre los temas inusuales en esos foros, que realmente son los que interesan a esa nueva generación de creadores. Se discutirá sobre asuntos tan diversos como el papel de algunos medios de comunicación en la construcción de la sociedad, como es el caso de la radio; o algunas formas de cultura tradicional, con un especial interés sobre la tradición oral y su influencia en las formas literarias más actuales; se analizarán las nuevas fronteras de la literatura y algunos mitos y leyendas; se debatirá sobre las organizaciones y los colectivos que han sostenido en los momentos más difíciles la escritura y la lectura como formas de transformación e, incluso, de rebeldía. Son sólo algunos de los temas propuestos, entre los que no se ha olvidado, evidentemente, la cuestión de las lenguas nacionales.

Pero también se proyecta esa diversidad en las actividades paralelas que acompañan en cada estación a los debates y las conferencias. Si en Nairobi se ha previsto un catálogo de todas las posibles intersecciones entre la poesía y la cultura urbana, en Kigali se proyectará una nueva dimensión de la antología que Jalada publicó sobre sexo, sensualidad e intimidad a través de la danza. En todo caso, la palabra hablada será la inevitable protagonista de estas actividades que pondrán de manifiesto como un mismo fenómeno y una misma experiencia se materializa de forma diferente cuando se funde con la cultura local. Si la poesía urbana tiene un sabor especial en Dar Es Salam, propio de la tradición árabe y en Kampala, la particularidad viene del nacimiento del hiphop en las iglesias evangélicas.

En fin, toda una nueva muestra de diversidad que Jalada vuelve a poner de manifiesto en su proceso de redefinición de las líneas de la literatura, unas líneas que nunca son fronteras.