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Cinco escritoras africanas renovadoras

Leonora Miano huye explícitamente de la consideración de “feminista”, mientras que Chimamanda Ngozi Adichie nos recuerda que “todos deberíamos ser feministas”. Es cierto que la primera de ellas, reniega del feminismo sólo desde una dimensión terminológica. “Si el feminismo consiste en hacer valer los derechos de una categoría ultrajada, ni que decir tiene que lo suscribo”, matiza Miano, que lo que rechaza es el término como una simple etiqueta que limita y constriñe. Adichie por su parte abandera un feminismo renovador, fuera de lo común, alegre y, al menos, formalmente despreocupado. En este 8 de marzo, recordamos cinco escritoras africanas. Pretenden ser sólo cinco ejemplos (muy pocos) de todo un universo de escritoras. Son un pequeño combate contra la invisibilización.

Léonora Miano

Se ha convertido en un tiempo casi récord, en una referencia de las letras en el ámbito de habla francesa y en un valor en alza a escala global. En las conferencias en las que desgrana los principios de su escritura, esta novelista camerunesa rechaza la mayor parte de las categorías que se le atribuirían de manera habitual. Su negación de etiquetas como la de literatura africana y la de literatura feminista tiene que ver con la perniciosa capacidad que estos compartimentos tienen para poner límites. Por eso, Miano se levanta contra las construcciones sociales de género, las que atribuyen características, comportamientos y habilidades concretas a hombres y mujeres, sólo en atención a su sexo.

Más que esas etiquetas compresivas, a la novelista le gusta traspasar líneas, sobre todo, las del pensamiento. Por ese motivo, construye personajes que cuestionan frontalmente los estereotipos. En sus historias, los hombres están cargados de rasgos que se atribuiría habitualmente a las mujeres y viceversa. Miano comenta divertida estos ejercicios, pero no como un puro juego, sino como una práctica de aproximación a la realidad, en la que las categorías no son cajones herméticos.

Chimamanda Ngozi Adichie

Quizá no valdría la pena mencionar a la que probablemente es la novelista de origen africano más popular actualmente. Si a una escritora de origen africano no afecta la invisibilización, seguramente es a esta autora nigeriana. Sin embargo, si se habla de mujeres escritoras se ha demostrado en los últimos años que Adichie tiene un magnetismo especial que ayuda a poner los puntos sobre las íes sin discusión. Habitualmente sus novelas están protagonizadas por mujeres. Mujeres de carne y hueso que se enfrentan a profundas contradicciones y que proyectan la vida real de cada uno de los sectores a los que pertenecen (el matiz es importante, un solo personaje no puede ser la representación de todo un género y, en ocasiones, se ha acusado a la novelista de ser parcial en su dibujo de la mujer).

Sin embargo, entre novela y novela, Adichie ha vuelto en los últimos tiempos a encontrar momentos para hacer otra cosa que le ha servido para acercarse especialmente a su público. Las charlas convertidas en virales, comprometidas e inspiradoras, están en la base de su popularidad en el Norte global. Y, últimamente, ha unido a sus apariciones públicas, algunas actividades en redes sociales. Así se ha ocupado de lanzar una idea del feminismo fresca, renovadora, desacomplejada y poco dogmática. En la misma línea, Adichie ha hecho un alegato de una maternidad satisfactoria pero no idealizada y, sobre todo, que no implica el sometimiento de las madres. Esta reflexión pronto estará disponible en español.

Buchi Emecheta

No tendría sentido hablar de mujeres escritoras en el marco del 8 de marzo y pasar por alto a Buchi Emecheta. La autora nigeriana recientemente desaparecida ha sido para muchas personas la puerta de entrada a una concepción del feminismo que iba más allá de la visión occidental. Emecheta demostró a muchas mujeres y a muchos hombres que se puede vivir el feminismo de muchas maneras diferentes y que sólo está equivocado quien pretende que la suya no sólo la mejor, la auténtica y la genuina, sino también la única.

De nuevo, Emecheta cuestionó su inclusión en el movimiento feminista, pero lo hizo, como ya hemos señalado en el caso de Miano, sobre todo por una cuestión terminológica. Cuando ella se resistió a ser enclaustrada en esta categoría consideraba que la etiqueta no reflejaba su experiencia de la vida en femenino, por eso aseguraba que ella lo que era, era en realidad una mujer, a secas. Sin embargo, después de sus aportaciones, seguramente, muchas más personas han podido verse reflejadas en el concepto, porque a través de sus novelas lo extendió. Emecheta aportó al pensamiento y a la vida feminista un nuevo enfoque sobre la vida y la actividad de las mujeres, sobre la maternidad y la crianza. Un enfoque genuinamente cocinado en la tradición de diversas sociedades africanas y conceptualizado en su contacto con las sociedades occidentales.

Edwige Renée Dro

La escritora marfileña, Edwige Renée Dro. Imagen cedida por la autora.

Forma parte de una joven generación de escritores y escritoras de diferentes países africanos que se han abierto paso a machete en el difícil mundo de la industria editorial. En su caso, esta autora marfileña ha desbrozado el camino a golpe de relato corto. Relatos que le llevaron a estar incluida en una selecta lista de los 39 autores africanos de menos de 40 años más prometedores. Su aparición en la antología Africa39 es sólo un hito y no sería justo reducir su carrera a ese episodio, pero sin duda ha sido el que le ha permitido darse a conocer de una manera más global.

Edwige ha empleado una segunda vía para construir su camino y una vía, precisamente, todavía poco extendida entre sus compañeros y compañeras de “profesión”. La escritora marfileña ha convertido las redes sociales en sus aliadas, por un lado, para compartir sus trabajos, pero también en una dimensión de su vida más amplia. Edwige Renée Dro no concibe su escritura alejada de su militancia y, en ese sentido, sus tuits, por ejemplo, transmiten inquietudes y experiencias, pero también esa visión del mundo que tan profundamente marca su escritura.

Warsan Shire

La poetisa Warsan Shire. Fuente: http://penguinrandomhouse.ca/hazlitt

Ha roto con casi todos los estereotipos. Nacida en Kenia, de padres somalíes pero residente en Londres, esta jovencísima poeta ya se ha hecho con todos los premios imaginables, pero no sólo eso, su popularidad se ha disparado de una manera absolutamente fuera de lo normal, para una poetisa de la diáspora somalí en Reino Unido. Sus poemas forman la columna vertebral del último videoalbum de Beyoncé Lemonade. Fue aparecer en los créditos del trabajo de la cantante estadounidense y ser buscada por todos lados. Antes, Shire se había destacado como una poetisa irreverente, y quizá por ello los críticos dicen que el álbum de Beyoncé es el más social y comprometido de su carrera.

A pesar de haber vivido casi toda su vida en Londres, Warsan Shire reconoce que le ha influido mucho más su vida como refugiada y que bebe de la tradición de sus padres. No se puede pasar por alto la importancia que tiene en la sociedad somalí la poesía, aunque la de Shire, sin duda, es otra cosa. La joven poetisa habla de las inquietudes femeninas, del sexo y de la intimidad, de la relación con la madre, del desarraigo y de la religión. De todo y siempre sin impedimentos, en ocasiones casi de manera atropellada. Uno de los poemas que más había trascendido de Shire, era For Women Who Are Difficult to Love (Para mujeres que son difíciles de amar), que a pesar de su delicadeza transmite un mensaje crudo y una reivindicación radical de la necesidad de independencia femenina. Curiosamente, cuando se habló en esta sección de esta poetisa, se dijo que “es un poema que bien podría haber sido un himno o, cuando menos, una firme declaración de intenciones”. Al parecer, Beyoncé se ha encargado de convertir esos versos en el himno que estaban llamados a ser. Warsan Shire está trabajando en un nuevo libro de poesías que podría ver la luz en breve.

Chimamanda desencadena su lado más político

A estas alturas sería descabellado, o como mínimo un error de análisis y de apreciación, negar el compromiso de Chimamanda Ngozi Adichie, posiblemente la novelista nigeriana más influyente de los últimos años y una de las voces autorizadas en la industria editorial internacional, más allá de etiquetas geográficas. Su posicionamiento, por ejemplo, en el ámbito del feminismo es no sólo claro, sino además esclarecedor. Su reivindicación de la diversidad cultural y su reclamación del papel que ocupan las culturas africanas han sido una de sus señas de identidad. Sin embargo, en los últimos tiempos sus posicionamientos públicos han sufrido un cambio sustancial. Para ser más precisos, sus críticas y apoyos a figuras y derivas políticas concretas han cruzado la línea de la política institucional. Su intervención más espinosa ha sido, sin duda, la incuestionable crítica al presidente nigeriano Mohammed Buhari, que seguramente no esperaba que se le abriese una vía de agua en este flanco.

Yvonne Adhiambo Owuor y Chimamanda en la Fiesta del Libro.

Yvonne Adhiambo Owuor y Chimamanda en la Fiesta del Libro de Nairobi. Storymoja Festival 2013.

Chimamanda Ngozi Adichie publicó en The New York Times un auténtico torpedo con forma de artículo de opinión el pasado 18 de octubre titulado “Nigeria’s Failed Promises” en el que destripa completamente el actual gobierno de Buhari. La escritora reconoce que la llegada del presidente nigeriano al poder fue un soplo de aire fresco. “Buhari fue elegido como presidente democrático y yo le di la bienvenida”, asegura antes de afirmar que “él representaba una especie de esperanza”. Se refiere a su promesa de luchar decididamente contra la corrupción y el hecho de haber sido escogido en “una elección que fue bastante libre y limpia”. Sin embargo, el recuerdo de que Buhari ya había ejercido como jefe del Estado pero en la época de los sucesivos gobiernos militares, en 1984, y el análisis de la situación desde que se hizo con la cancillería resultan demoledores.

La novelista menciona la trayectoria de Buhari en la anterior etapa y en apenas un par de frases consigue dibujar un ambiente muy similar al que transmite en su novela Medio sol amarillo. Pero lo más demoledor es el análisis de esta última etapa. Como temas estrellas, la nefasta marcha de la economía, la falta de eficiencia en su lucha contra la corrupción, las tensiones comunitarias internas del país que han degenerado en estallidos de violencia y los problemas de comunicación son, a grandes rasgos, sus críticas principales. “Hay un aire especial en el gobierno que no inspira ese ingrediente vital para una economía estable: la confianza”, afirma Chimamanda, que concluye el artículo escribiendo: “En un país enamorado del humor negro, se ha hecho habitual un saludo entre la clase media actual: ‘¡Feliz recesión!’”.

Una parte de la autoridad de la escritora en sus críticas proviene, precisamente, de su excepcionalidad. El hecho de que haya preferido no inmiscuirse hasta el momento en la política institucional, hace que cuando da el paso, sus palabras suenen todavía más creíbles. La mayor parte de la prensa internacional se ha hecho eco del artículo y una buena parte de los principales diarios nigerianos han reproducido la polémica desencadenada por las palabras de su escritora más universal. Las redes no han sido ajenas a la reprobación de la novelista. Buhari ha sufrido uno los reveses más contundentes por parte de una personalidad pública, que además de prestigio internacional goza de una considerable popularidad en el país.

La crítica al gobierno de Buhari no ha venido sola. En las últimas semanas, la actividad de Chimamanda se ha disparado. A la carta en The New York Times, se suman un texto de agradecimiento a la primera dama estadounidense, Michelle Obama, publicado el 17 de octubre en el suplemento del mismo rotativo norteamericano, el T Magazine. Y, sobre todo, un delicioso texto de nuevo sobre el feminismo.

“Dear Ijeawele, or a feminist manifesto in fifteen suggestions” es el título de un extensor texto que Adichie publicó el 12 de octubre en su página de Facebook. Aparece como una especie de carta a una amiga que le ha pedido consejos para conseguir que su hija (de sólo un día) crezca en un entorno feminista. De nuevo, la escritora nigeriana, como ya ha hecho en otras ocasiones, ofrece una visión del feminismo basado en la sencillez, sin aspavientos, una visión que, desde luego puede resultar provocadora para muchas feministas occidentales. Simplemente vale la pena leerlo y seguramente muchas madres recientes encontrarán consuelo en una forma honesta y muy humana de afrontar la maternidad.

África inunda Londres de literatura

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Africa Writes, el mayor festival anual de la literatura y el libro africano organizado por la Royal African Society de Londres, abre hoy sus puertas hasta el domingo. Celebrando su quinto aniversario, el encuentro ha conseguido aglutinar a más de 50 autores, poetas, editores, artistas y académicos, incluyendo a algunas de las voces más influyentes de la literatura contemporánea africana.

Nawal El Saadawi, la escritora feminista egipcia reconocida internacionalmente, cuyo trabajo ha sido traducido a más de cuarenta idiomas e incluye títulos como Woman at Point ZeroWomen and Sex (prohibido en Egipto durante casi dos décadas), será la figura principal del festival. Como expresó hace unos días: “Estoy muy satisfecha de participar en el quinto Africa Writes Festival. África es rica en mujeres y hombres creativos, de la riqueza material fina y de tesoros históricos únicos. Egipto está en África, no en el llamado ‘Oriente Medio’ (¿en medio de qué?). Estoy orgullosa de mis raíces africanas”.

Las nuevas escrituras así como las mujeres escritoras ocuparán un lugar prominente en el programa de este año. El festival también alumbrará sobre las narrativas de los desplazados, la migración y las historias perturbadoras en situaciones de crisis. Precisamente, los escritores Kayo Chingonyi, Inua Ellams y Zodwa Nyoni participaron el pasado lunes en una mesa redonda con sus historias de asilo y huída.

Esta tarde, el festival presenta “Sexo, amor y poesía”, una velada con lecturas y debates sin censura que serán moderados por el activista nigeriano y defensor de los derechos del colectivo LGBTI, Bisi Alimi. El domingo, el Africa Writes cerrará su quinta edición con una puesta en escena de la obra El inmigrante, de la dramaturga Joy Gharoro-Akjopotor. La historia explora en el año 2035 cómo se vería el mundo si África fuera el continente más grande del mundo. Con este marco, Oliver, un británico en busca de asilo, se encuentra retenido en la frontera africana por Usman, un funcionario que no es aficionado precisamente a los inmigrantes. Lo que sigue será una batalla dialéctica y cruce de historias que ayudarán a contextualizar aún más la crisis de los refugiados en Europa.

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En los últimos cinco años, el festival Africa Writes se ha convertido en un evento clave con sede en Londres y ha acogido a algunos de los grandes nombres de la literatura africana, incluyendo a Chimamanda Ngozi Adichie (2012), Ngugi wa Thiong’o (2013), Ama Ata Aidoo (2014), Wole Soyinka (2014) o Ben Okri (2015). Desde presentaciones de libros y mesas redondas, a espectáculos y talleres, la quinta edición ofrecerá un nuevo programa de amplio alcance que conectará a escritores africanos, británicos y aquellos que se encuentran en la diáspora. Los paneles de discusión explorarán el papel de la escritura de no ficción en el desarrollo de las narrativas de África, la diversidad en las publicaciones infantiles, y las nuevas hebras en el género de ficción contemporáneo.

Para más información: http://africawrites.org/ 

 

Las mil nigerias de Chimamanda

En los últimos años hemos visto cómo la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie se ha convertido en un referente no sólo de la literatura del África subsahariana, sino también de la literatura universal. La flexibilidad de sus obras, la cantidad de personajes que descubrimos y los escenarios por los que podemos movernos explican el fenómeno Adichie. Como todos tiene su propio leitmotiv:  Las nigerianas y nigerianos que emigran a Estados Unidos, la Nigeria de la miseria, pero también del lujo y de las clases medias, y sobre todo, el papel clave de las mujeres, protagonistas esenciales en su obra.

La escritora nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie

La escritora nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie. Foto: Chris Boland

Pero Chimamanda no se centra sólo en una Nigeria, en un Estados Unidos o en un tipo de mujer. La clave de esta afamada escritora reside en su enorme habilidad de acercarnos a la diversidad no ya de un continente, sino de un país y para descubrir, atónitos, que no hay una Nigeria, sino mil Nigerias.

Y es aquí, precisamente, donde nos encontramos con The thing around your neck o Algo alrededor de tu cuello. Este libro, que fue publicado por primera vez en el año 2009, está compuesto por un total de doce relatos a través de los cuales Ngozi Adichie nos abre los ojos y nos acerca a las realidades de su país.

TTAY_1Desde la dinámica y cosmopolita Lagos, pasando por la ciudad de Ibadán, hasta llegar a la abandonada Kano, en el norte del país, y sin olvidarnos del mundo rural, Algo alrededor de tu cuello nos muestra Nigeria de sur a norte y, a través de las letras impresas, nos permite viajar en el tiempo. La guerra de Biafra (sobre la que escribe en Medio sol amarillo) la dictadura del general Abacha, la vuelta a la democracia de Olusegun Obasanjo o los inicios del colonialismo son el fondo sobre el que se desarrolla la acción y donde podemos ubicar a nuestros personajes en el tiempo.

Pero la propia experiencia de la escritora, que se trasladó a Filadelfia con 19 años, junto con la emigración nigeriana, hace muy recurrente el uso de Estados Unidos que aparece como país de las oportunidades o reino de las pesadillas según quién nos lo describa. Y es que mientras Dave “Bell”, el marido de Chinaza Agatha en Los concertadores de Bodas, se intenta adaptar a la vida estadounidense con el fin de no “quedarse fuera”, el peligro del desarraigo, del olvido de lo vivido, flota en la cabeza de Chinaza.

Pero si algo caracteriza a Adichie, es el papel que las mujeres desarrollan en sus historias y la diversidad de las mismas. A lo largo de los doce relatos podemos ver todo tipo de mujeres que tratan de hacerse camino en un mundo que les otorga un segundo plano. Algunas rompen lo establecido y otras no. Algunas se levantan,  son valientes y decididas, son independientes. Pero también hay mujeres desconfiadas, indecisas o pacientes. La mayor virtud de estas mujeres es la forma en que nos hacen entrar, de primera mano, en su mundo. De dudar durante unos segundos cuál es la mejor opción: huir o quedarse, hablar o callar, plantar cara, gritar, olvidarnos de nuestras raíces, amar o fingir.

Cuando nos queremos dar cuenta nuestra piel se ha fundido con el ébano de las protagonistas y durante un rato hemos sido una joven perpleja que describe la odisea de su hermano en La celda uno; hemos sido una esposa De imitación devota y celosa; hemos vivido el miedo al enfrentamiento religioso en Una experiencia privada y hemos descubierto que la mujer musulmana de enfrente que reza por nosotras no es tan diferente. Hemos resistido, entre Fantasmas, en la guerra de Biafra. Siendo Kamara nos hemos enamorado de una mujer blanca El lunes de la semana anterior y viajamos a Jumping Monkey Hill para relatar nuestra historia como escritoras de renombre. Sentiste Algo alrededor de tu cuello cuando te mudaste a Estados Unidos y no te quedaba nada en Nigeria. Visitaste la Embajada Estadounidense para pedir asilo político durante la dictadura del general Abacha y notaste El temblor junto a Chinedu, tu amigo homosexual al que amenazaban con deportar a Nigeria. Nos convertimos en Chinaza en Los concertadores de bodas y descubrimos que Mañana está demasiado lejos mientras relatamos la muerte de nuestro hermano. Nos transformamos en La historiadora obstinada para contar los horrores a los que nuestro pueblo se vio sometido durante el colonialismo. Hemos sido mujeres y hombres, niñas y ancianas. Lo hemos vivido todo.

Este es el gran triunfo de Chimamanda Ngozi Adichie. Presentarnos a sus personajes, acercarnos a sus vidas, ponernos en su lugar y comprenderlas. Ser ellas. Conocer (y vivir) los mil mundos que componen Nigeria a través de las palabras escritas en Algo alrededor de tu cuello.

Biafra como nunca la habíamos visto

Hace unos meses, la novela de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie Medio sol amarillo era considerada “Best of the best” (lo mejor de lo mejor) de la segunda década del Women’s Prize for Fiction, promocionado por una conocida marca de bebida, después de haber ganado el premio en 2007. En las últimas semanas, también, la tensión en Biafra, la zona de Nigeria en la que está ambientada la novela, ha vuelto a aumentar y se ha puesto de actualidad.

Chimamanda Ngozi AdichiePara la generación que supera los cuarenta Biafra es el sinónimo de las hambrunas letales, de la misma manera que para otras generaciones más jóvenes lo es Etiopía. Las imágenes de los niños con barrigas infladas por la desnutrición y los parásitos y los ojos inexpresivos del hambre extrema, para muchos son las imágenes de Biafra. Y, viceversa. Para muchos, Biafra no son más que esas imágenes. Después de décadas de silencio, Biafra vuelve a existir porque los medios le dan esa existencia. Pero, como de costumbre, ¿qué pasa (o qué pasó) en Biafra?

medio sol amarilloY ahí es donde entra en juego Medio sol amarillo, publicada originalmente en 2006 y traducida al español en 2007, o la realidad biafreña como nunca nos la habían explicado. Adichie se encarga de que al lector le quede claro que Biafra es mucho más que los niños desnutridos y que la guerra de Biafra fue mucho más que (o algo muy diferente a) una guerra de las que la simplificación occidental acostumbra a llamar étnica para ocultar su ignorancia. Y, sobre todo, nadie puede acusar a Adichie de haber construido una historia maniquea, a pesar de que este episodio, uno de los más negros de la historia de Nigeria, le haya marcado profundamente, como ella ha explicado en más de una ocasión.

Medio sol amarillo relata de la experiencia de una mujer de clase alta de aquel enfrentamiento que también se conoció como la guerra civil nigeriana. La historia de Olanna, nos acerca a una intelectualidad biafreña que soñó con una independencia que podría hacer que la sociedad fuese más justa. El idealismo está detrás de la construcción de la imagen de la Biafra libre, del amanecer de ese sol brillante que aparece en la enseña. La realidad es mucho más dura. La vida plácida de la familia de Olanna se desarrolla en una Nigeria en la que igbos, hausas o yorubas conviven, se casan, se frecuentan, se relacionan, forman familias, comparten trabajos. De la noche a la mañana se convierten en enemigos irreconciliables que se matan despiadadamente y que se odian hasta extremos insospechados. Los intereses aparecen como el combustible que convierte una chispa en un incendio. Un incendio que, a la postre, nadie controla.

La de Olanna es una auténtica espiral, una caída en barrena y recuerda al título de aquel clásico del maestro Achebe que observaba que llegado un momento Todo se desmorona. A pesar de todo, en Medio sol amarillo, nada es absoluto. Los “nigerianos” no son demonios, igual que los biafreños no son ángeles. El ejército liberador no es del todo liberador. Los occidentales son responsables del drama, pero también los hay comprometidos. Y, lo que es más de agradecer, los personajes son humanos, es decir, contradictorio, ninguno es intachable, inmaculado: los que parecen más fríos y distantes acaban implicados emocionalmente hasta las trancas y los que se presumen de pedrigrí acaban no pudiendo esconder sus bajezas egoístas.

El periodista, Xavier Aldekoa que conoce bien el continente y tiene una dilatada experiencia en situaciones extremas, acostumbra a destacar que las mujeres tienen la virtud de convertirse en pilares de la vida real. La historia de Medio sol amarillo, refuerza esta realidad. Las protagonistas de esta novela sostienen la existencia de todos los demás cuando se tambalean, cuando todo, hasta lo que parece más firme se viene abajo.

Bandera de Biafra

Bandera de Biafra

Chimamanda Ngozi Adichie ha explicado que para construir este relato se ha basado en las historias de muchos de sus familiares que vivieron la guerra de Biafra (1967-1970) en primera persona y no extraña la capacidad para reconstruir estos personajes. Pero sería interesante saber en quién se basó para construir el carácter de Richard, un británico que llega a Biafra más para huir de la apatía de su vida europea que por convicción, que se liga al territorio por amor y que acaba desarrollando un compromiso de aquellos que trascienden a las personas. En la historia, Richard es el imaginado autor de un libro cuyo título resume la sensación de todos los protagonistas: El mundo guardó silencio cuando morimos.

Hacia el final de la historia, cuando los personajes están acorralados por la guerra y la causa biafreña simplemente languidece de hambre y olvido, aparecen los periodistas occidentales que confrontan sus actitudes a las del propio Richard. Dos plumillas estadounidenses aterrizan en un aeropuerto a oscuras y se muestran interesados en ver el lugar en el que fue abatido un obrero italiano (en medio de una guerra con centenares de miles de muertos) o en hablar con “biafreños auténticos”, durante las visitas a los campos de refugiados. El propio Richard se siente abochornado, como seguramente se sentirá un lector con un mínimo sentido crítico.

Feminismo, feminidad y naturalidad

Chimamanda Ngozi Adichie es, posiblemente, la escritora contemporánea con más proyección internacional. Es un estatus difícil de cuantificar, pero los resultados de ventas de sus libros, la trascendencia de sus apariciones y, sobre todo, el hecho de que su nombre resulte familiar cada vez a más personas, avalan esta situación. No hay duda de que sus novelas, desde La flor púrpura, hasta la más reciente Americanah, le han hecho un hueco a Adichie en el panorama editorial universal. Sin embargo, lo que ha permitido que su nombre resuene entre el gran público ha sido un discurso, una conferencia o, más bien, un relato oral. El archiconocido “El peligro de la historia única”.

Yvonne Adhiambo Owuor y Chimamanda en la Fiesta del Libro.

Yvonne Adhiambo Owuor y Chimamanda en la Fiesta del Libro.

Después de esa intervención convertida en video viral, que sólo en la página oficial de las conferencias TED tiene casi diez millones de reproducciones, Chimamanda Ngozi Adichie volvió a subirse al escenario de TEDxEuston en 2012. En ese momento, su conferencia sobre los estereotipos africanos estaba en pleno apogeo y quizá por eso, esa segunda ponencia tuvo menos repercusión. Por eso, y por el tema del que trata esta exposición. El título lo dice todo: “Todos deberíamos ser feministas”. Y en el propio discurso la escritora nigeriana lo deja muy claro. “No es fácil tener conversaciones sobre género. Ponen incómoda a la gente y a veces la irritan. Tanto hombres como mujeres se resisten a hablar de género, o bien tienen tendencia a restar importancia rápidamente a los problemas de género. Porque siempre incomoda pensar en cambiar el estado de las cosas”, escribe la autora. Ahora esa conferencia, ese relato oral ha sido transcrito, traducido y publicado como un diminuto y delicioso libro por Penguin Random House Grupo Editorial.

Tanto “El peligro de la historia única” como este “Todos deberíamos ser feministas ha demostrado la capacidad oratoria de la escritora, lo que la convierte, en realidad, en el perfil completo del autor de la tradición de la que procede. Las habilidades narrativas de Adichie no se limitan a sus novelas, aunque sí que son el espacio en el que más se despliegan.

En el relato que leemos en Todos deberíamos ser feministas, la escritora dibuja un retablo de situaciones que demuestran la desigualdad a la que hacen frente las mujeres sólo por su condición de ser mujeres. “De forma que, en un sentido literal los hombres gobiernan el mundo”, dice la escritora. Y a través de experiencias propias de las referencias a diálogos, de las experiencias propias, de la amiga que se sacrificó por salvaguardar su matrimonio, o de aquella vez en la que fue interrogada en un hotel de lujo “porque es impensable que una mujer nigeriana pueda ser una clienta que paga su habitación”, o muchas otras escenas que configuran el mundo en el que “la situación actual en materia de género es muy injusta”.

todos deberiamos ser feministasUna de las afirmaciones que más ha calado de este relato es aquella en la que la autora se define como “feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma, no para los hombres”, para matizar todas las connotaciones negativas de “feminismo”. “Odias a los hombre, odias los sujetadores, odias la cultura africana, crees que las mujeres deberían mandar siempre, no llevas maquillaje, no te depilas, siempre estas enfadada, no tienes sentido del humor y no usas desodorante” parece decir, según Adichie, la autoafirmación del feminismo. Por ese motivo, ella reclama el significado de la palabra, sin connotaciones, sin sobreentendidos. Un feminismo sin complejos que incluye la naturalidad incuestionable de que hombre y mujeres deberían tener los mismos derechos y las particularidades que cada uno quiera añadir a su forma de entender los géneros. “El problema del género es que prescribe cómo tenemos que ser, en vez de reconocer cómo somos realmente”, advierte la escritora. Y por eso, ella misma se pone a la cabeza del cambio. “Estoy intentando desaprender muchas lecciones de género que interioricé al crecer”, confiesa, para luego asegurar: “He decidido no volver a avergonzarme de mi feminidad. Y quiero que me respeten siendo tan femenina como soy”.

Y es que las historias que va apuntando Chimamanda en su relato describen un rasgo común de la actual educación de género: el hecho de que constriñe a las niñas, pero también a los niños. “Definimos la masculinidad de una forma muy estrecha. La masculinidad es una jaula muy pequeña y dura en la que metemos a los niños”, afirma la escritora nigeriana. En su reclamación de un cambio, la escritora no busca culpables. Si la respuesta de algunos es “la mujer están subordinadas a los hombres porque es nuestra cultura”, ella recuerda que “la cultura nunca para de cambiar”. Porque con su habitual capacidad para romper tópicos, muchas de las experiencias que menciona Chimamanda tienen como protagonistas a mujeres norteamericanas. “El género importa en el mundo entero”, avanza la escritora, “y hoy me gustaría pedir que empecemos a pensar un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y honestos consigo mismos”.

Chimamanda Ngozi Adichie ha cimentado un cambio de la imagen de África en un público que ni siquiera se había planteado que tuviese estereotipos sobre el continente. Quizá con Todos deberíamos ser feministas empiece a hacerse cuestionar esta realidad a aquellos que ni siquiera se habían planteado la discriminación.

Hay vida (literaria) más allá del verano

Durante todo el curso os hemos ido mostrando algunas de las novedades del año y, seguramente, entre esos artículos encontraréis propuestas para leer en verano. Lo que parece que da más vértigo es el parón de agosto y por eso, en este caso, queríamos lanzar un mensaje de esperanza y asegurar que el mundo no termina el 1 de agosto (ni el 31) o que por lo menos no hay previsión de que lo haga. Para que tengáis esperanzas para superar el sopor estival os vamos a avanzar algunas de las novedades con las que os encontraréis a la vuelta. Y lo mejor es que, seguramente, esta lista no es exhaustiva, es decir, que a la hora de la verdad nos encontraremos entre nuestras manos con muchas más obras de literatura de autores africanos. Además para alimentar aún más el júbilo, algunos de estos libros los podremos disfrutar los maltratados lectores de literaturas africanas en castellano. Todo un lujo.

  • Petit Piment, de Alain Mabanckou

petitpimentEmpezamos con una propuesta que nos queda un poco más lejos pero que nos llena de esperanza.  Se trata del último trabajo del congoleño Alain Mabanckou. Es uno de los autores africanos más traducidos en castellano y por eso, aunque de momento la novela se edita en francés esperamos que podamos encontrarla mucho más accesible muy pronto.

Petit Piment se presenta como la historia de un niño de Pointe-Noire criado en un orfanato católico que con la llegada de la revolución socialista encuentra la manera de abandonar la institución en la que él y sus compañeros eran sometidos a todo tipo de abusos. La fuga le depara, al protagonista, primero una vida de niño de la calle que sobrevive como puede y después una especie de acogida bajo las alas de una generosa madame alejada de los estereotipos. Sin embargo, una batida de las autoridades contra la prostitución, arrebata a Petit Piment su recuperada estabilidad y le conduce hacia una alocada venganza.

  • El brujo del cuervo y Descolonizar la mente, de Ngugi wa Thiong’o
Cubierta de El brujo del cuervo

Cubierta de El brujo del cuervo

La editorial DeBolsillo tiene previsto editar durante el otro dos de las obras del escritor keniano Ngugi wa Thiong’o, El brujo del cuervo y Descolonizar la mente. No hay que olvidar que Thiong’o  fue uno de los nombres que sonó en las apuestas del último premio Nobel de literatura, por lo que a pesar de que una de las previsiones se una reedición, no deja de suponer un motivo de alegría.

El brujo del cuervo fue editado en castellano por Alfaguara en 2008 y narra los delirios de un dictador que pretende construir una torre tan alta que sólo se podrá llegar a la cúspide en una nave espacial. Se trata de uno de los libros más representativos del realismo mágico africano a la vez que una alabanza de las luchas de los ciudadanos para librarse de los líderes que se dejan llevar por la corrupción y por sus locuras personales.

Por otro lado, Descolonizar la mente es uno de los ensayos más populares de este escritor comprometido. En este trabajo denunciaba una forma de colonización mucho más sibilina que consiste en apropiarse de las mentes de los colonizados a través del lenguaje y, por ello, lanzaba una batería de medidas para valorizar la cultura puramente africana y la ponía enfrente de los contagios de la cultura anglosajona.

  • Tram 83, de Fiston Mwanza Mujila

tram 83El de Tram 83 fue uno de los lanzamientos más exitosos de la literatura en francés de este año. A pesar de ser su primer novela, el congoleño Fiston Mwanza Mujila, consiguió atraer la atención de los medios franceses. Y nos alegramos aún más cuando nos enteramos de que durante este año, Tram 83 sería editada en catalán por Edicions del Periscopi y muy probablemente también en castellano.

Lucien y Requiem, un soñador y un buscavidas, son las dos caras de una misma novela en medio del escenario imaginario de una ciudad que gravita en torno a una mina de diamantes gestionada por un militar que hace y deshace a su antojo. El centro de ese universo es un bar con todas las funciones posibles, el Tram 83. El autor dibuja su visión personal del Congo en forma de una sociedad que poco a poco se ha ido deshaciendo, pudriéndose en la esperanza de conseguir, al día siguiente y por cualquier medio, una riqueza inmediata.

  • Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie

todos deberiamos serLo hemos dejado para el final porque seguramente se trata del lanzamiento más potente del año en lo que se refiere a los autores africanos traducidos al español. La editorial Random House ha previsto poner en las librerías el ensayo Todos deberíamos ser feministas en el que se basa la segunda disertación más popular de Chimamanda Ngozi Adichie (después de “El peligro de una sola historia”).

La escritora nigeriana ya no es una sorpresa, de ninguna manera. Ha conseguido hacerse querer por las editoriales, por la crítica y, sobre todo, por el público. Si la primera de sus intervenciones en las charlas TED, le valió el lanzamiento a la fama mundial y llamó la atención sobre obras que ya habían sido publicadas, cuando el vídeo se convirtió en viral. El segundo de sus discursos se ha apoyado en esa fama ya cultivada para defender una visión del feminismo que quizá levante algunas ampollas en Occidente, pero que seguro que animará simpatías insospechadas. Como adelanto de este lanzamiento, mucho mejor que una descripción, es ver el vídeo de su charla.

  • Deseos y anhelos

Como decimos este breve listado es sólo un avance. Confiamos en que las novedades sean mucho más numerosas, incluso las que aparezcan en castellano. De hecho, aunque no podemos avanzar su publicaciones hay algunos indicios que nos llevan a desear que este otoño sea también el momento de la aparición de The Hairdresser of Harare, del zimbabuense Tendai Huchu, ya que en algunos lugares se encuentran referencias a una misteriosa traducción al castellano que, por el momento, no ha sido publicada. De la misma manera, con un poco de suerte, quizá el otoño también ve florecer la edición pendiente en español de The Fisherman, del nigeriano Chigozie Obioma, que también ha llamado este año la atención de los medios internacionales.

Mientras tanto estaremos pendientes de las propuestas de otros editores de literatura en español de los que no podemos olvidarnos por su denodado esfuerzo por acercar las letras africanas a los lectores hispanohablantes. Seguro que 2709books, Baile del sol o Assata nos tiene preparada alguna sorpresa para sobrellevar el regreso a la rutina.

“Algo alrededor de tu cuello”, de Chimamanda Adichie, o los relatos universales

Aula Wiriko

 

 

 

Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Mercè García Santos

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: Wed de New African Magazine.

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: Wed de New African Magazine.

La lectura de “Algo alrededor de tu cuello” (2010) de Chimamanda Ngozi Adichie no te deja indiferente. Te acerca sinuosamente hacia la universalidad de los estados personales, de las emociones más primarias, de las situaciones vivenciales naturales pero también forzadas, y te abre los ojos a la cotidianidad de las mismas. Y te preguntas por qué has estado  creyendo durante tanto tiempo que una autora africana solamente puede, debe o sabe, escribir siempre sobre unos temas concretos. Y no es así. Adichie te acerca a hombres y mujeres (sobre todo a estas últimas) con historias próximas, con problemas parecidos a los nuestros, ordinarios, diarios, naturales. Si no me dicen que se trata de historias localizadas en Nigeria,  o en Estados Unidos, con personajes que tienen nombres africanos, dudo que hubiera caído en que los relatos estaban escritos por una autora africana. Y con eso me quedo, con que he descubierto la universalidad de sus relatos, o si queremos, la africanidad de nuestras vidas, puesto que son las mismas, o no son tan diferentes.

En los doce relatos que componen la obra encuentras las vivencias de Adichie, detectas cómo algunos de sus personajes ponen voz a su experiencia de la inmigración cuando ella misma se trasladó a Estados Unidos a estudiar. Vemos cómo parece ser siempre una misma voz, una mujer joven, nigeriana, que se va trasladando en cada relato, de un sitio a otro, ya sea en Lagos, o en Boston, que observa, que duda, a la que le cuesta decidir sobre su vida, a la que le afecta la visión que los demás tienen de ella, que muchas veces llega a ser paternalista. Y con esa prosa tan natural y sencilla, nos confirma que la gente, a pesar de las guerras y de los cambios, vive, quiere, sueña con un futuro mejor, y no solamente sufre o muere miserablemente.

En cada relato abundan los seres humanos que  se relacionan en acciones cotidianas; es fácil identificarse con ellos porque se trata de personajes reales, que aglutinan problemas, contradicciones, alegrías o tristezas y que, como no podría ser de otra manera, se debaten entre una decisión u otra para continuar con sus vidas. Unas vidas que discurren entre dos mundos, Nigeria y Estados Unidos, ya que la autora no puede alejarse de su vivencia. Dos mundos igual de repletos de dolorosas experiencias, como la del hermano encarcelado injustamente en “La celda uno”, o la de la esposa que por fin se muestra valiente y abandona un marido que la engaña en Nigeria en “De imitación”, o la de aquel matrimonio concertado que solamente puede traer desilusión en “Los concertadores de bodas”…

algo-alrededor-de-tu-cuello_250La mayoría de los personajes, dudan sobre su propia identidad, que se hace añicos por momentos, porque no tener un pasaporte o un visado, como en “La Embajada estadounidense”, les impide asentarse, anclarse, encontrarse entre tantas dudas y miedos. En ocasiones, la constante identitaria choca contra los prejuicios como en el caso de los personajes declarados homosexuales, que tienen que enfrentarse a la voz occidental que cuestiona dicha identidad por no corresponderse con la africana, que debería rezumar tribalidad, exotismo, tradición o primitivismo. Esta negación del derecho a la definición de la propia identidad es de tal brutalidad, que sorprende por la naturalidad con la que se expone.

Llama la atención como personajes tan alejados social y culturalmente, como las dos mujeres del relato “Una experiencia privada”, pueden compartir identidades similares, porque tienen en común conflictos o sentimientos como el dolor, la pérdida, la tristeza, el miedo, la muerte o la incomprensión. Adichie nos confirma que las personas, más allá del origen, no somos tan diferentes.

Los problemas con la identidad cultural se entrelazan con la identidad sexual para incrementar la confusión y el sufrimiento. Lo vemos en la historia que nos plantea “El lunes de la semana anterior”, donde una mujer se descubre enamorada de otra.  Pero parece ser que su condición de lesbiana no es comúnmente aceptada en su sociedad de origen. Es curioso que la protagonista de la historia se dé cuenta de su preferencia sexual en el momento que se encuentra en Estados Unidos, y no en África; pero en ningún momento se nos señala este hecho como el causante de su cambio de identidad, como si su incorporación a la sociedad occidental hubiera sido una mala influencia o hubiera provocado ese cambio. Sencillamente, Adichie plantea el conflicto, sin dar explicaciones sobre los causantes, como si su origen nigeriano fuera un simple detalle. Somos nosotros, en la distancia que establecemos con los personajes, los que nos preguntamos por qué este cambio se ha producido en América, y no en África.

En “Jumping Monkey Hill” veremos cómo la protagonista reafirma su homosexualidad en África, proclamando la necesidad de salir a la luz, de no mantenerse escondida por más tiempo, porque este mismo ya ha cambiado.

Y junto a estas reflexiones sobre la identidad personal y sexual, en esta misma historia, vale la pena destacar los prejuicios que se muestran contra la literatura africana, sobre los tópicos temáticos que la rodean y que, al fin y al cabo, la limitan. Es interesante destacar la reacción que el profesor inglés muestra al leer uno de los relatos que se escriben para el taller de escritura, y que versa sobre la confesión de la condición de lesbiana del personaje, etiquetándolo de poco africano, que no refleja África. ¿Qué África?, preguntará la protagonista, ¿la de aquí o la de allí?, refiriéndose a los africanos que inmigraron y que se encuentran esparcidos por medio mundo. En las palabras de Ujunwa, la protagonista, creemos ver la voz de Adichie.

Añadámosle otros dos temas confrontados: religiosidad y homosexualidad, magistralmente combinados en “El temblor”, donde se nos muestra cómo una persona homosexual puede ser perfectamente pía, devota y religiosa, y por lo tanto, igual de respetable que cualquier otra persona que no lo sea. Adichie querrá avisarnos de la necesidad también de separar religiosidad y sexualidad, para que ambas relaciones, la religiosa y la sexual, puedan desarrolarse con éxito. Y esta doble condición, deberá ser aceptada públicamente, para que estas personas puedan mostrarse a la sociedad tal como son, y no como la sociedad quiere que sean.

Más allá de que “Algo alrededor de tu cuello” sea el título de una de las historias, no es casual que se haya escogido como título global. Tampoco lo es que las últimas historias se titulen “Mañana está demasiado lejos” y “La Historiadora obstinada”, ya que esta última relata la historia de Nigeria a través de la historia de una mujer.  Podría parecer que el relato no sigue el hilo argumental del resto de las historias. Al contrario, sirve para localizar, para contextualizar, porque ¿qué es la historia sino la identidad de un pueblo y de sus habitantes? La historia se escribirá mañana también, aunque parezca lejana, y lo que nos rodea el cuello, no es más que esa identidad cultural que, como deducimos a veces nos ahoga. Adichie está reclamando aflojar esa soga que aprieta, esa identidad que parece ser inquebrantable e inamovible para, en definitiva, ser más felices con nosotros mismos y con los que nos rodean. Por esta razón,  Adichie es una autora reveladora y no por su condición de autora africana.

ADICHIE, Chimamanda Ngozi. Algo alrededor de tu cuello (The Thing around your neck). Barcelona : Mondadori, 2010.

 

Los libros (no sólo) son para el verano

La playa siempre es un buen lugar para leer. Autor: Tony Madrid

La playa siempre es un buen lugar para leer. Autor: Tony Madrid (cc)

En Wiriko nos despedimos del curso 2013-2014 y nos tomamos una anheladas vacaciones veraniegas. Sin embargo, no queremos afrontar este “obligado” parón sin haceros unas recomendaciones para que mantengáis un verano próximo a la literatura africana o para que podáis recomendar a vuestros amigos libros que les abran la puerta a este universo que compartimos con vosotros. A continuación queremos recordaros algunos de los lanzamientos más importantes de esta primera mitad de 2014, en lo que se refiere a obras de autores africanos y ediciones en castellano.

En esta lista hay un poco de todo, como en la literatura africana. Está la “superestrella” mediática con una trayectoria contrastada y la aspirante a “estrella” mediática llamada a entrar en la constelación de los no-discutidos.  Hay un autor prolijo pero poco (o nada) conocido en el ámbito hispanohablante y hay un libro rescatado del olvido y desempolvado  después de más de treinta años. Hay una antología deliciosa sobre un tema polémico y hay un interesante y prometedor experimento con las nuevas formas de edición. Curiosamente hay mucho dolor y mucho desgarro y, sobre todo, el desgarro de la distancia, que aparece como uno de los catalizadores más importantes para el proceso creativo. Entre las recomendaciones hay libros de los que ya hemos hablado en esta sección, otros sobre los que hablaremos en breve y algunos sobre los que pretendemos poder hablar en el futuro.  Os dejamos con esta selección de títulos para disfrutar en verano.

americanah• The number one

Sin duda el lanzamiento literario del año en lo que respecta a autores africanos es Americanah, la tercera novela (y el cuarto libro) de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Adichie es posiblemente, la autora africana con más proyección internacional actualmente. En Americanah, la nigeriana se mete de cabeza en temas delicados como la experiencia de esta lejos de casa, la diáspora, la inmigración, el exilio; y, al mismo tiempo, el de la identidad. Adichie hace, en este relato, bandera de un elemento casi anecdótico, como puede ser el pelo, para afianzar la importancia de las raíces y el orgullo y las dificultades de los orígenes. El único inconveniente de este libro, para la época estival, es su volumen; por lo demás, es un alimento intelectual absolutamente devorable.

Lejos de Ghana_300_CMYK• El asalto

Tayie Selasi ha sido una abrumadora revelación este año. Con su primera novela Lejos de Ghana, publicada originalmente en inglés en 2013 pero traducida durante este 2014, Selasi tenía casi garantizada la atención mediática. A pesar de ser nacida en Londres y criada en EE.UU., pero de origen ghanés, Selasi aparece voluntariamente en la nómina de autores africanos, porque ha hecho de su postura “afropolita” su principal seña de identidad. De nuevo, en Lejos de Ghana aparecen la inmigración, la identidad, la familia y las raíces, como elementos fundamentales. En este caso, Selasi muestra una postura desinhibida, una postura que tiene que defender por su posicionamiento y su meteórica trayectoria.

vinculos secretos• La línea clásica

Vamba Sherif transita en Vínculos Secretos un camino que se acerca mucho a una línea narrativa clásica. La obra de este liberiano se presenta como una novela de misterio, pero va adquiriendo tintes de sobrenaturales a medida que el protagonista se va adentrando en la realidad de una localidad rural para investigar la desaparición que le ha llevado allí desde la ciudad. El mundo de lo invisible y las creencias tradicionales se mezclan con una trama en la que se sondea el efecto del poder en las personas y los fenómenos del mal gobierno. Se dice que Vínculos Secretos surgió de un encuentro de Sherif con el dictador Charles Taylor, por lo que no es de extrañar la preocupación del autor.

la casa del hambre• En el fondo del baúl

Sajalín Editores ha escarbado en el fondo del baúl para recuperar una obra publicada originalmente hace más de treinta años, concretamente en 1978. Se trata de The house of hanger, de Dambudzo Marechera, publicada este año como La casa del hambre. Marechera nació en Zimbabue, cuando el país todavía se llamaba Rodesia, y después de la trayectoria propia de un autor maldito murió a los 35 años. Marechera era un escritor atormentado y turbulento; impulsivo, agresivo y problemático en su vida personal, se convirtió literariamente en un transgresor e innovador creador de una narrativa muy personal.  La casa del hambre fue su obra inicial, fruto de esas experiencias traumáticas que refleja a través de una prosa que puede parecer desordenada, pero que representa a la perfección el diálogo interior de un protagonista que se plantea los elementos más básicos de su vida, de una persona que hace temblar sus propios pilares. Se dice que La casa del hambre supuso un cambio fundamental en el discurso narrativo postcolonial, abandonando el realismo y haciéndose mucho más expresivo.

los deseos afines• Una literatura que conmueve y enamora

Los deseos afines es una antología de relatos de autores africanos recién publicada. La particularidad de este compendio es que todas las historias tienen un hilo conductor común que se transmite en su subtítulo: “Narraciones africanas contra la homofobia”. Se trata de la traducción de una obra recopilatoria impulsada por la organización sudafricana Gay and Lesbian Memory in Action (GALA) y que originalmente se tituló Queer Africa. Esta antología recoge textos que transmiten la diversidad de posibilidades de vivir la propia sexualidad, lo que nos permite enfrentarnos a historias de ocultación, historias de valiente publicidad, hombres que aman hombres en medio de una guerra decimonónica o mujeres que aman mujeres en un contexto actual; amantes que reprochan la marcha de personas a las que amaron en secreto o jóvenes que homenajean a homosexuales que fueron para ellos un ejemplo de conducta. De todo un poco y, sobre todo, la manera en la que Eduardo Mendicutti (que firma el prólogo) justifica el título: “Todos ellos demuestran, una vez más, que el corazón humano disfruta, padece, se encresta, se calma, sueña y desea en todas partes de la misma manera. En todos ellos los lectores homosexuales y heterosexuales identificamos los placeres, los sentimientos, la rabia, el alivio, los sueños y los deseos afines”.

Cubierta - El entierro de mi tío - Venance Konan - 2709 books• El experimento

La editorial 2709 books ha iniciado durante esta primera mitad del año un proyecto ambicioso y arriesgado. Es la primera editorial que publica libros sólo en formato electrónico y, de momento, se decanta, por la narrativa africana. 2709 books ha arrancado esta andadura con tres relatos del marfileño Venance Konan Robert y los Catapila, La gata de Maryse y El entierro de mi tío. Todas ellas son narraciones que en la estructura se acercan mucho a la del cuento tradicional africano, pero que destacan por un tratamiento intencionado del humor. Konan alardea en estos relatos de una narración fresca y atractiva que atrapa y entretiene y que, sin parecerlo, va inoculando enseñanzas morales.

Lo que está por llegar para el 2014 postestival es todavía una incógnita. Quizá tengamos la suerte de encontrarnos con la traducción de alguna de las obras revelación de las que hemos ido hablando en Wiriko. En varias ocasiones hemos reclamado estas ediciones en castellano de trabajos que se están desvelando como exitosos en el ámbito francófono o anglófono (recordamos, por ejemplo, dos revelaciones como son NoViolet Bulawayo u Okey Ndibe) o algunas de las iniciativas interesantes que se están desarrollando en el ámbito editorial en África, como el de Cassava Republic (con autores como Nnedi Okorafor o Mukoma Wa Ngugi) o tal vez llamen la atención las obras galardonadas internacionalmente como la de la reciente Caine Prize Okwiri Oduor. Sin duda la antología Africa39 que se presentará justo después del verano con una nómina de los mejores autores jóvenes de África (fundamentalmente de la esfera anglófona), sería otra buena opción. En realidad, de buenas opciones, la literatura contemporánea africana está llena. Así que sólo nos quede desearos un buen verano, lleno de letras africanas.

La literatura nigeriana está de moda

achebe - Angela Radulescu portada

Chinua Achebe

Hoy, 21 de marzo de 2014, se cumple un año de la muerte de Chinua Achebe, uno de los pilares de la literatura nigeriana. Además de ser considerado el padre de la novela africana, una distinción absolutamente subjetiva, se decía de él que era el principal aspirante del continente al premio Nobel, sin embargo, falleció sin recibir este galardón, seguramente merecido. En todo caso, el aniversario nos lleva a lanzar un vistazo al estado de la literatura nigeriana y a darnos cuenta de que la situación es más halagüeña que nunca. Por un lado, porque los discípulos del maestro son legión. Por otro, porque recibe más atención que nunca por parte tanto de la industria editorial internacional, como de los medios de comunicación. Y, finalmente, porque presenta una atractiva variedad, salud creativa y vías de experimentación. Así, ventas, repercusión, calidad y nuevas apuestas marcan el paso de un panorama que no se puede perder de vista porque se ha convertido en una fuente inagotable de novedades.

Wole Soyinka, uno de los pocos africanos ganadores del Premio Nobel. Fuente: http://uncut.indexoncensorship.org

Wole Soyinka, uno de los pocos africanos ganadores del Premio Nobel. Fuente: http://uncut.indexoncensorship.org

La desaparición de este “padre” de la literatura ha dejado a otro grande (grandísimo) de las letras, como único nigeriano galardonado con el premio Nobel de literatura, Wole Soyinka. Precisamente el literato africano hacía una interesante reflexión, en una entrevista concedida a Sahara Reporters, acerca de la consideración de Achebe como “padre de la novela africana” y de la obsesión por que recibiese el premio Nobel. Soyinka rechazaba la paternidad de Achebe, de la misma manera que rechaza las consideraciones que le señalan a él mismo como “padre del teatro africano”, básicamente porque considera que refuerza las visiones paternalistas de los expertos extranjeros que sólo prestan atención a la literatura escrita y porque esa mención obvia la diversidad de las literaturas africanas.

En relación con la petición del Nobel para el autor de Todo se desmorona, Soyinka lo consideraba una falta de respeto. Para él, los que insistían en esta demanda estaban “escribiendo un epitafio negativo” del, en ese momento, recién fallecido escritor. Aseguraba que la calidad de la obra de Achebe, indudable, no variaba porque no le hubiesen concedido el Nobel, pero además, la insistencia marcaba su desaparición con mancha de frustración que no se correspondía con la importancia del autor. Se preguntaba de manera muy ilustrativa si alguien creía que “había sido el premio Nobel o la representación eurocéntrica de la realidad africana lo que había motivado a un joven escritor a coger pluma y papel para escribir Todo se desmorona”.

Privados de Achebe y sin novedades editoriales de Soyinka desde hace años, la literatura nigeriana podía parecer huérfana. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Sin entrar en comparaciones que serían un terreno indudablemente resbaladizo, muchos autores están tomando el relevo de los maestros, al menos, en lo que se refiere a influencia en la actualidad literaria mundial. Probablemente la punta de lanza de esta “nueva generación” sea la ya archiconocida Chimamanda Ngozi Adichie, de la que se ha hablado en esta sección en diversas ocasiones. Hace sólo una semana, el último libro de Adichie, Americanah, recibió el US National Critics Book Prize. Sin discusión, ahora mismo, la autora de La flor púrpura, Medio sol amarillo o Algo alrededor de tu cuello está en lo más alto del mercado editorial. No en vano, Americanah se ganó un puesto en las listas de los mejores diez libros de 2013 en varias publicaciones incluido el New York Times y su autora fue considerada uno de los 100 africanos más influyentes del mismo año.

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No se trata de hacer una lista exhaustiva de autores nigerianos de éxito y calidad, una lista en la que tendían que aparecer nombres como Chris Abani o Helon Habila o los miembros de generaciones anteriores que han tenido la habilidad de no perder el paso y perpetuarse como referentes como es el caso de Ben Okri. Sin olvidar todos esos nombres, sólo pretendemos recordar los hitos que demuestran la buena salud de la literatura nigeriana en este primer año post-Achebe. Y en este sentido, por ejemplo, hace poco más de un mes, en esta misma sección, nos hacíamos eco de la repercusión internacional del lanzamiento de la segunda novela de Okey Ndibe, Foreign Gods Inc. Los principales medios y revistas especializadas en el mundo editorial, fundamentalmente las del ámbito anglosajón, se hicieron eco de la aparición de esta novela en la que se conecta Estados Unidos y Nigeria a través de los movimientos migratorios y, curiosamente, del arte.

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Más allá de premios y páginas de medios influyentes resulta curiosa la aparición (o el mantenimiento) de algunas voces especialmente arriesgadas que están explorando nuevos mundos narrativos ya sea a través de estilos innovadores o de géneros poco explotados. El primero de estos casos es el de Nnedi Okorafor, con su incursión en la novela fantástica, a través de What Sunny Saw in the Flames, en el que se confunde novela social, ciencia ficción, policiaca y fantástica en la historia de un grupo de jóvenes con poderes que tienen que investigar unos extraños crímenes en un mundo fuera de lo común.

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Otro caso de exploración, sin duda, es el del emergente y asombrosamente rápido consolidado Teju Cole. Las nuevas tecnologías se han convertido en un rasgo de identidad de Cole, de su estilo literario y del entorno en el que se desarrollan sus historias, como ocurre en Every Day is for de thief, donde están muy presentes tanto internet como el cine. No en vano, su actividad en el blog ha sido fundamental en el descubrimiento de su obra y actualmente su presencia en Twitter es prácticamente ineludible en los círculos literarios africanos, por supuesto, pero también mundiales.

Casulamente para terminar de redondear esta visión positiva, los dos últimos autores que se han mencionado Okorafor y Cole han sido editados por Cassava Republic Press, un grupo editorial independiente nigeriano. Cassava se ha convertido en un referente en África anglófona se trata de un arriesgado proyecto que combina la publicación de autores consagrados con otros más desconocidos y que pretende acercar a los escritores nigerianos a sus compatriotas, pero también abrirles el mercado editorial internacional. Verdaderamente una muestra más de que el libro nigeriano goza de buena salud.