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Bye Bye Africa y el exilio del director africano

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Maricela Muñoz Soto

Bye Bye Africa es una película del director chadiano exiliado en Francia Mahamat-Saleh Haroun (1999). Este largometraje narra la historia del propio director, quien a su vez es el actor principal, y donde se ve reflejada la necesidad de proyectar y documentar de alguna forma, como él lo explica, “la vida”, ese sentimiento de alienación en tu propia tierra.

Director chadiano Mahamat-Saleh Haroun.

Director chadiano Mahamat Hale-Haroun.

Haroun dice que: “para olvidar mi queja, voy a hacer un homenaje a la que me dio la vida”, su propósito original fue rendir homenaje a su madre fallecida, a la que desde hace diez años dejó de ver, y a sus orígenes, África. Durante la cinta, el cineasta invita a realizar con él este camino introspectivo en el cual va descubriendo aspectos que le hacen reflexionar aún más sobre su identidad, su familia y lo que ha sido y será su trabajo como cineasta.

Desde la primera escena de la película hasta que actor principal se traslada a Chad, podemos ver las grandes diferencias del mundo en el que él vive y en el que vivió, el cual se ha quedado atrapado en tiempo y en la destrucción debido a las guerras que ha sufrido. Una realidad totalmente diferente que lo coloca en la disyuntiva de lo que fue y lo que es. Se sorprende con el nivel de degradación en el que encuentra la ciudad y la casi nula existencia de cine.

Haroun explica durante la cinta que antes de irse a Francia, el cine tenía un gran auge en el país y que en Yamena, la capital del Chad, había muchas salas de proyección que tenían éxito entre la población. Con el paso del tiempo eso quedó atrás, quedó olvidado. Los cines están cerrados, destruidos, abandonados. Los pocos que siguen abiertos están en mal estado, con aparatos muy viejos que dificultan una buena proyección, lo que a su vez, provoca que la gente no disfrute de asistir aunado a una mala distribución de películas. Con esto, se observa el cambio de hábitos y preferencias. Las salas de video y la venta de películas piratas en cualquier lugar toman un auge importante que terminan por golpear a la ya en decadencia industria cinematográfica y surge una gran interrogante: ¿para qué hacer cine si no hay espectadores?

Durante el regreso a su país, Haroun no sólo se enfrenta a momentos y situaciones complicadas al observar la difícil situación para producir la película, sino que se enfrenta al recelo de la familia y amigos que no entienden a lo que él se dedica, no lo ven provechoso e incluso lo ven como algo que va en contra de ellos.

El propio padre del cineasta le recrimina que podría haber sido doctor y quizá salvar la vida de su madre en lugar de hacer cine, porque eso, a ellos, no les sirve de nada. Sin embargo, el hijo le intenta explicarle en una conversación salpicada de planos muy visuales que en el país donde vive, Francia, su oficio sí es importante y que, precisamente, lo que él quiere dar a conocer a través de las imágenes son sus orígenes, a lo que el padre le responde: “En la tierra de los blancos está bien, pero nunca será la tuya. Cuando crees que eres parte de aquella tierra, perderás el alma”. Es justo en ese punto donde se empieza a dar cuenta y a ver reflejado ese choque de ideas, donde los orígenes pertenecen a un lugar pero la mentalidad ha cambiado y la percepción se ha vuelto muy diferente hasta el punto de sentirse y ser visto como un extraño en su propia casa.

Durante la toma realizada en la calle en uno de sus paseos por visitar los cines donde pasaba sus años de infancia, tiene un altercado con un hombre que se siente ofendido al verse grabado y le arrebata la cámara gritándole: “ladrón de imágenes”. Esto refleja un enfrentamiento con la tradición y las creencias de las personas, e incide en un problema de la percepción de la imagen que tienen de ellos mismos.

Éste es un tema delicado y se debe trabajar con mucha cautela, como le recomienda Isabel, la actriz que interpreta a una chica infectada con el VIH en una grabación años atrás del propio Haroun: “Su cine me mató al sufrir y verme afectada por los comentarios de la gente. Era señalada, olvidada, además de obligada a realizarme un análisis para comprobar que no estuviera contagiada”. Un error de cálculo del director que a la actriz le costó no sólo su carrera, sino el resto de su vida. “El cine es más fuerte que la realidad”. La gente, el público para el cual estaba dirigida la cinta, no logró diferenciar entre la ficción y la realidad, un descuido con muy poca sensibilidad y que no es más que resultado de la lejanía con la que se ve objetivo.

Mahamat-Saleh Haroun, en un deseo de realizar producciones africanas, de transmitir un mensaje, de dar a conocer lo que es su país y su continente de origen y de ser el portavoz de un pueblo, se ve obstaculizado en el momento en el que ya no logra comprender esta realidad; él ya no forma parte de ese mundo. Bye bye África fue un instrumento de investigación a nivel laboral y emocional que despertó el interés por apoyar la industria del cine en Chad y, al mismo tiempo un guión que refleja al africano exiliado, una situación muy común para las miles de personas que son parte de la diáspora y que tienen una identidad compartida entre dos mundos muy diferentes. De ahí el título de la película: adiós África.

AFRO EMPOWERED!

Dos mujeres negras, españolas, jóvenes, seguras y bien preparadas, están debatiendo sobre racismo, identidad Afro y Afrofeminismo. Son parte de KWANZAA la Asociación Afrodescendiente Universitaria de la UCM.

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AFRO EMPOWERED!, por Raquel Okakene / Wiriko.

Nair Macedo, dice que su idea es dar difusión a las diferentes culturas afrodescendientes dentro y fuera de la universidad y la creación de una identidad común a partir del conocimiento de sus propias historias. Son la voz negra del campus y habrá que escucharlas, porque no van a quedarse calladas.

“En la calle más de cinco negros juntos, es multa”, bromea muy en serio Ken Province mientras explica el origen de UNITED MINDS, un espacio creado por afrodescendientes nacidos y criados en España con el fin de conocer sus raíces y romper estereotipos. ¿Sus armas? La información y el arte. Su local en la ciudad de Valencia acoge una librería especializada en la historia, estilo de vida, filosofía y arte africano (de esos libros-leyendaurbana que sabemos que existen, pero nadie encontraba) y además exposiciones, talleres, arte, ropa y más. Y lo que haga falta para romper las cadenas de la esclavitud mental.

Por carambolas de la vida el fotógrafo RUBÉN H. BERMÚDEZ nació negro en una familia tradicional, española y (¡sorpresa!), blanca. Cansado de escuchar toda la vida la misma pregunta se volcó en una investigación sobre la presencia de esclavos africanos entre los siglos XV y XIX en el pueblo natal de su abuelo, Burguillos del Cerro. De este viaje personal en el que afirma su negritud y se reafirma como afrodescendiente, nace el proyecto “Y tu, ¿por qué eres negro?” que está ahora en proceso de investigación y acabará siendo un fotolibro en el que aborda cuestiones como: ¿Por qué yo soy negro? ¿Qué es ser negro? ¿Cuál es la construcción social que hacemos del negro? o ¿Cuál es la relación entre España y la negritud?

Entre esculturas alargadas y cuadros diminutos. Vestido con una amplia sonrisa y un bubú africano con león incluido. Así se presenta DAME COUNDOUL. “Uno no puede hablar de su arte sin hablar de su vida”, cuenta. Nacido en Linguère (Senegal), de muy joven se trasladó a Dakar donde se graduó en la Escuela de Bellas Artes. Pintor, escultor y profesor, con aspecto hiperactivo, participó en la bienal de arte contemporáneo africano Dak´art de 2006, oportunidad que le llevó a exponer su obra más allá de sus fronteras y recibir numerosos premios. Ahora vive en Madrid y nos anima a viajar porque “para conocer África, hay que ir a África, hay que vivir África”.

Todo este ramillete de proyectos que tienen tan buena pinta, se pudieron encontrar en AFRO EMPOWERED!, la Jornada de emprendedores Afro que se celebró el domingo pasado en el marco de la exposición “Ni arte Ni educación” en Matadero Madrid. (Organizado y comisariado por la Afrocolaboradora, Pedagogías invisibles y el GED)

Afro Empowered! ha sido un espacio de diálogo, colaboración y encuentro entre varias iniciativas afrodescendientes y el público, para reflexionar sobre su trayectoria y los nuevos códigos de representación y reivindicación, para promover sus iniciativas y favorecer su sostenibilidad.
Pero hay más…

Un acalorado debate donde el micro corría de mano en mano y las opiniones de boca en boca organizaron los miembros de UBUNTU CM, la Asociación Universitaria de Estudios Africanos de la UCM. Y es normal que les ponga esto de debatir ya que provienen de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología.

En pleno barrio de Carabanchel, en el Centro de Artes Internacionales LA KÚPULA se han asociado en un mismo espacio tres pueblos muy diferentes unidos en la lucha contra el racismo y la discriminación. Son africanos, gitanos y latinoamericanos unidos por la música, la danza, la pintura, la poesía, el teatro. Organizan exposiciones, conciertos y actividades casi todos los días de la semana. Así lo cuentan, rodeados de palets Josías Nganga y Paula Marín al final de una tarde tan intensa como África.

¿He dicho final? ¡Pero si aún se oye un Djembé! Son los más veteranos, la Asociación de los inmigrantes senegaleses en España AISE, que desde 1991 llevan apoyando económica y socialmente a los recién llegados. Están especialmente volcados en asesorar a las familias senegalesas en temas legales y laborales y además promover el intercambio cultural, que consideran fundamental para la convivencia.

Al salir de la Nave 16, repasando mentalmente la montaña de novedades apuntadas en la agenda, uno comprueba una vez más que la joven voz afro sube de tono aquí y allí, sin miedo, porque no cabe duda de que el poder está de su lado.

Londres, capital europea de los cines africanos

Hoy arranca la quinta edición del Film Africa, uno de los festivales sobre cines africanos más importante de Europa en el que Wiriko estará como medio oficial para ayudar a difundir las artes y culturas africanas ofreciendo una cobertura especial.

Con más de 60 títulos procedentes de 27 países africanos, el Film Africa presenta este año una abundante cosecha de largometrajes, documentales y cortometrajes de África, su diáspora y estrenos mundiales. Así que desde hoy y hasta el domingo 8 de noviembre, Londres se convertirá en la capital europea de los cines africanos inundando de séptimo arte la ciudad durante 10 días con 10 sedes incluyendo el Hackney Picturehouse, el Ritzy Brixton, el BFI Southbank, el ICA, Cine Lumière, la Biblioteca Británica y la galería sur de Londres.

Se podrán ver desde clásicos africanos a narrativas experimentales audaces, o desde atrevidos guiones con comentarios sociopolíticos a reivindicaciones de los derechos del LGBTI, la guerra civil e historias humanas detrás de la “crisis” de la migración que está viviendo Europa. Pero como el catálogo es muy extenso os hemos preparado un recorrido para que no os perdáis en esta cita imprescindibles con los cines africanos.

El foco en los protagonistas: los directores

Esta tarde, la película encargada de abrir el festival será Run, el primer largometraje del director marfileño Philippe Lacôte. Aclamado por la crítica en Cannes después de participar en la sección Certain Regard y después de ganar el premio del Jurado en el último FESPACO celebrado en Burkina Faso en febrero, Run no dejará indiferente a los espectadores: una obra poética sobre los conflictos históricos de Costa de Marfil (muy pronto os traeremos la crítica de la película). Para la película de clausura, el festival ha programado un estreno en el Reino Unido The Man From Oran, del director Lyes Salem, que documenta la historia política de Argelia tras su independencia de Francia en 1962. Ambos directores hablarán con los espectadores tras la proyección de sus películas.

Una de las riquezas de este festival es la oportunidad de disfrutar de algunos de los directores protagonistas en mesas redondas organizadas no sólo para comprender mejor sus trabajos sino para ayudar también a la audiencia a comprender mejor los contextos políticos y sociales de los países que muestran en sus trabajos. En total, el Film Africa acogerá a 15 cineastas de Ruanda, Angola, Sudáfrica, Burkina Faso, Argelia, Nigeria y la Diáspora que participarán con su presencia en clases magistrales y paneles especializados.

Amor, independencias lusófonas y Etiopía

Extracto de la película Ayanda, de la directora Sara Brecher.

Extracto de la película Ayanda, de la directora Sara Brecher.

El año pasado se cumplían 60 años de la Revolución argelina, 100 desde la unificación de Nigeria, 20 desde el genocidio de Ruanda y 50 desde la independencia de Zambia. Entonces el festival programó una ciclo especial sobre la fuerte intersección de la política y el arte en el cine argelino. Este año, y con motivo de los 40 años de la independencia de las naciones de habla portuguesa de África, se presenta Lusophone Liberty: 40 Years On, una sección que incluye The Blue Eyes of Yonta y My Voice del veterano director de Guinea Bissau Flora Gomes, así como The Hero, de Zeze Gamboa, entre otros títulos.

Otra de las secciones interesantes es From Africa, With Love que se presenta en toda la red de festivales de cines africanos en el Reino Unido: el Film Africa, Africa in Motion (Escocia), Afrika Eye (Bristol), Watch Africa (Gales) y el Cambridge Africa Film Festival. En Wiriko hemos reivindicado varias veces la falta de películas sobre África realizadas por Hollywood que hablen de romances, desengaños o simplemente amor. Así que, en este sentido, las películas programadas prometen una inmersión en algunas historias repletas de pasión, dulzura y lujuria por todo el continente.

Para ilustrar el cambio fresco y poético de la escena cinematográfica en Etiopía, Film Africa 2015 trae tres nuevos largometrajes en New Narratives: Ethiopia in Transition. El debut de Yared Zeleke, Lamb, el primer largometraje etíope que ha competido en Cannes; el debut del etíope-israelí Bazi Gete con Red Leaves, y el estreno londinense de Price of Love, dirigido por Hermon Hailay.

Fotograma de la película etíope Lamb, del director Yared Zeleke. Ha sido la primera película de la historia del país en competir en el festival de Cannes.

Fotograma de la película etíope Lamb, del director Yared Zeleke. Ha sido la primera película de la historia del país en competir en el festival de Cannes.

Otros títulos a destacar en la programación de este año son Things of the Aimless Wanderer (Kivu Ruharahoza), Eye of the Storm (Sékou Traoré), Necktie Youth (Sibs Shongwe-La Mer) y los documentales Mandela, My Dad, And Me (Daniel Vernon) con el actor Idris Elba, Mercy Mercy (Katrine Riis Kjaer) y La Belle At The Movies (Cecilia Zoppelletto). Una de las películas que darán que hablar es Ayanda de la directora sudafricana Sara Blecher. La película narra cómo Ayanda un joven de 21 años de edad e inconformista, interpretada por Fulu Mugovhani, lucha por mantener el taller mecánico de su difunto padre, en un mundo dominado por hombres. Pero ella está eclipsada sólo por el dinámico barrio deYeoville en Johannesburgo, donde se desarrolla la historia. Esta no es la primera vez que una de las películas de Blecher ha asegurado un taquillazo y premios; ya lo hizo con Otelo Burning en el 2011.

Al ritmo africano

La música tomará un papel central de nuevo en Film Africa 2015 con la bellas y sutiles Beats of Antonov de Hajooj Kuka, al que entrevistamos en el marco del festival de Cine Africano de Córdoba, Tango Negro del angolano Dom Pedro y al que también pudimos entrevistar, y I Shot Bi Kidude (Andy Jones), un reflejo de los últimos días de la vida de la zanzibareña Bi Kidude.

África en corto

La programación de cortometrajes de este año destaca por sus 12 cortos de 10 países africanos, que compiten por el V Premio Baobab al Mejor Cortometraje —que cuenta con el apoyo de MOFILM y será fallado por un jurado de expertos de la industria—, además de una muestra de cortos de la Diáspora. Este año, los espectadores del festival expresarán su opinión a través del I Premio del Público otorgado por la Fundación de la Unión Africana al Mejor Largometraje.

Actividades paralelas al Film Africa

Otros eventos programados son The Industry Forum en el BFI, un evento gratuito pensado para formar e informar sobre la industria del cine africano; e lDía Familiar de Film Africa en el Rich Mix y las Proyección en escuelas, en asociación con Picturehouse Education; la VII Conferencia de la Universidad de Westminster, titulada Cine Africano y Cambio Social; y un taller de cuatro días titulado Recreative Film School para cineastas principiantes en la South London Gallery.

Imagen del documental Between rings, de la directora Esther Phiri .

Imagen del documental Between rings, de la directora Esther Phiri.

 

Nathacha Appanah, una mauriciana en la diáspora

No estamos demasiado acostumbrados a la literatura mauriciana, pero no vamos a caer en el aplauso del exotismo. Simplemente, es una curiosidad. Nathacha Appanah es una autora originaria de la República de Mauricio y, por cierto, una autora consagrada, que incluso ha sido traducida al español. Precisamente, su cuarta novela, la última antes de este largo silencio que acaba de romper, El último hermano, fue publicada por Alfaguara en 2010 después de haber sido aclamada por la crítica y arropada por los premios.

La escritora mauriciana, Nathacha Appanah. Fuente: Editorial Gallimard

La escritora mauriciana, Nathacha Appanah. Fuente: Editorial Gallimard

En el panorama francófono, esta autora mauriciana supone, como dice una reseña de RFI, una “voz sin parecido con ninguna otra”. Una prosa poética, unas narraciones delicadas, unos paisajes con un cierto tono onírico y evocador y un lenguaje fresco y refrescante perlado de palabras prestadas, son los rasgos que aparentemente han seducido al público, a los editores y a los críticos de ese entorno francófono. El silencio de los últimos años no ha hecho sino aumentar las ganas de volver a leerla y el anuncio del lanzamiento ha revivido la acogida que generó su última obra.

En attendant demain es el título de la quinta novela de Appanah, que la prestigiosa editorial francesa Gallimard publicó en enero de este año. Anita es una de las protagonistas de esta novela, mauriciana, estudiante de periodismo y proyecto de escritora intenta desenvolverse en París. La vida le tiende un cebo. Anita encuentra en Adam, estudiante de arquitectura y proyecto de pintor, el amor de su vida. Pero su relación les llevará a realizar renuncias a cambio de compartir sus vidas. La pareja acaba mudándose a un pueblo en la zona de las Landas, en el suoeste de Francia y ambos dejan de lado sus anhelos artísticos.

Las relaciones de pareja, la añoranza, la integración y una cierta sensación de rendición tiñen esta parte de la historia de Appanah. Sin embargo, la aparición en ese entorno anodino de Adèle demuestra aquello de que donde hubo llama siempre quedan brasas. Adèle es otra mauriciana, inmigrante sin papeles en Francia que vuelve a traer a un primer plano los anhelos y los sueños de Anita. El misterio y la energía vital de la recién llegada remueve esa existencia que ha traicionado (o abandonado) los sueños.

cubierta en attendant demainEvidentemente, la cuestión de la identidad, sistemáticamente presente en los escritores de la diáspora, está muy presente en este En attendant demain, a través de las dos protagonistas femeninas. Tanto en su lucha por la “integración” como en los recuerdos que en realidad les dan el aliento de la vida.

La estrategia de Nathacha Appanah para enganchar al lector es bien sencilla, lo que no quiere decir que la trama que va tejiendo el relato sea simple. La autora presenta desde el principio (que se puede ojear en este enlace) una Adèle que ha muerto ahogada, una Anita que intenta sobreponerse a la soledad, un Adam que sobrevive en la cárcel y una Laura (la hija de Anita y Adam) que intenta hacerse a la idea de que no puede mover sus piernas. Y también avanza que el episodio fundamental ocurrió “cuatro años, cinco meses y trece días” antes de este inicio. La novelista presenta esta historia en una especie de exposición de diecisiete cuadros con los que se configuran las relaciones entre los personajes.

Conociendo el final, el lector se enfrenta a la narración que va presentando la autora, aportando nuevas piezas del puzle con cuantagotas y desentañando poco a poco el misterio del drama.

La propia autora ha confesado en una entrevista que vive la realidad de su identidad migrante “sin culpabilidad y aceptando que (la identidad) es cambiante, como la arena” y que para esta última novela se ha inspirado “en el propio mecanismo de la inspiración y la creación”. “Me he hecho a mi misma mil preguntas cuando no he sido capaz de escribir, de desarrollar una historia”, ha explicado. Ahora ha comenzado el momento de las traducciones para esta esperada novela, quizá pronto esté disponible también en español.

“Tenemos escritores talentosos en África, pero nos faltan editoriales”

escritora marfileña, Edwige Renée Dro. Imagen cedida por la autora.

escritora marfileña, Edwige Renée Dro. Imagen cedida por la autora.

Ella misma se definía irónicamente como una de las componentes de la nueva generación de escritores africanos en una charla de la iniciativa TED desarrollada en la ciudad marfileña de Abidjan. Y lo aderezaba con sarcasmo, modestia y realismo cuando matizaba: “Si somos la nueva generación y nadie nos conoce, tenemos un problema”. Lo cierto es que Edwige Renée Dro se ha convertido en uno de esos nombres que se rifan en los festivales internacionales, a menudo impulsados por organizaciones occidentales, pero eso no hace que se muerda la lengua.

De sus palabras se desprende su convicción de que el artista debe ser comprometido, una convicción que, por otro lado, ella pone en práctica a la menor oportunidad. “Estoy de acuerdo con el escritor nigeriano Ken Saro-Wiwa, ejecutado por el gobierno de Sani Abacha, que decía ‘para un escritor en mi situación, la literatura debe ser combativa… el escritor o la escritora debe estar activamente implicado en la transformación del presente y del futuro de su sociedad’”, confiesa la joven marfileña. Eso no quiere decir, sin embargo, según la escritora que sólo se pueda escribir sobre política, “podemos escribir sobre todos los temas que queramos”, matiza, aunque siempre desde una perspectiva comprometida. Ese compromiso para esta joven autora significa “entender los retos a los que nos enfrentamos” y “no ser marionetas de los hombres políticos”.

El nombre de Edwige Renée Dro ha conseguido una especial proyección desde que fue una de las autoras seleccionadas para la antología Africa39, impulsada por el Hay Festival y que pretendía recoger a los 39 mejores escritores africanos de menos de 40 años. Previamente la joven había publicado relatos cortos y lo ha seguido haciendo después, apareciendo por ejemplo en la recopilación de relatos románticos Valentine’s Day Anthology 2015. En la despensa, esperando “sólo a los últimos retoques” está su primera novela.

Hay una característica de la actividad literaria de esta joven marfileña que la hace muy especial. Edwige Renée Dro ha conseguido superar una barrera que parece insalvable y es la que separa a los autores francófonos y anglófonos. Edwige Renée escribe indistintamente en las dos lenguas y participa en las actividades de ambas esferas, algo que muy pocos autores han conseguido. “Los escritores de estos ámbitos, así como los lusófonos y los hispanohablantes”, añade la escritora, “apenas se relacionan, no buscan formas de colaboración, no se conocen. Tengo un amigo escritor que me dice que le gustan mis escritos porque tienen un feeling francófono”, comenta divertida. Esta dinámica de división está empezando a cambiar y la joven promesa anuncia que próximamente aparecerá un volumen de la organización de escritores Jalada en la que coinciden autores marfileños, nigerianos, congoleños, kenianos o ugandeses.

En su caso, la cualidad dual, además responde a su voluntad de estar cerca de los suyos. Empezó a escribir en serio en inglés, durante su experiencia en Reino Unido. “No decidí traducir mis escritos al francés hasta que no regresé a Costa de Marfil. Lo hice para que la gente que tenía más cerca pudiese leer lo que yo escribía”, confiesa la autora.

Y es que su compromiso está siempre presente en la conversación. No es fácil que uno de los temas tratados no acabe derivando en la convicción de que la literatura no puede desentenderse de la realidad que rodea a sus autores y, evidentemente, la relación con Europa y el Norte global está muy presente. Ella misma, en el blog que escribe en la plataforma Mondoblog, aparece como una “retornada al país natal” y, por tanto, su experiencia europea ha tenido un considerable impacto y ha cimentado una visión crítica. “Si se piensa que la mayor parte de las nuevas generaciones de escritores africanos son personas que han regresado o que están en la diáspora, es porque los medios extranjeros hace, o parecen hacer, la promoción de estos autores, pero hay muchos escritores en el continente que nos son retornados”, defiende.

En cuanto a su visión crítica de la relación entre Europa y África, no deja lugar a dudas, sobre todo en referencia al hecho migratorio: “Nosotros tenemos que criticar a nuestros gobiernos, está claro, pero cuando lo que dicen los occidentales suena falso, tenemos que hablarles a ellos. Se presentan como los grandes garantes de los Derechos Humanos, pues que los apliquen, que den la asistencia necesaria a las personas que están en peligro”. Pero para ella, lo más importante es asumir la responsabilidad y dar valor a lo que las sociedades africanas tiene como propio. “No entiendo porque siempre tenemos que estar pendientes de si Occidente nos da su aval. Cuando nos empeñamos en demostrar que nosotros también tenemos bonitas playas, rascacielos, o supermercados con quesos y vinos, me da impresión de que lo tenemos es un complejo. Tenemos cosas que nos son propias, conozcámoslas y asumámoslas”, afirma contundente.

Edwige Renée Dro se lamenta de las condiciones de la industria editorial del continente. “Hay muchos africanos que están contando historias”, defiende la escritora marfileña, “pero el problema es que muchas de esas historias no se publican. Tenemos muchos escritores en el continente y muy talentosos. Lo que nos falta son editoriales, sistemas de distribución adecuados, colaboraciones o una política de márketing adaptada a nuestras realidades”.  E insiste en la necesidad de romper una dependencia más bien psicológica con los países del norte global: “En la medida en la que seamos publicados en Occidente y nos conformemos con eso, no podremos afirmar que estamos contando nuestras historias”.

En cuanto al papel de la literatura Edwige Renée Dro no es más complaciente: “Hoy se habla mucho del África que se mueve, pero como dice mi colega también seleccionada en Africa39, Nana Brew-Hammond, ¿para quién se mueve África? Porque si no se mueve para todos los africanos, el discurso de crecimiento de dos cifras no valdrá la pena”. Por otro lado, esta escritora está convencida: “Si la literatura no se convierte en una actividad de salón y los escritores quieren escribir y escriben para sus sociedades, entonces conseguiremos hacer que las cosas se muevan”.

NOTA: Este artículo se publicó originalmente en Planeta Futuro, el 27 de agosto de 2015.

Atanga y las letras ecuatoguineanas

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No son muchos los recursos de la cooperación española que se dedican a la difusión de las culturas africanas y mucho más escasos, todavía, lo son los de la diplomacia. Por eso, merece la pena mencionar, al menos, la “isla” que supone Atanga, la revista del Centro Cultural de España en Malabo, que número tras número, y ya lleva diez, dedica una espacio considerable a las producciones literarias del pequeño país centroafricano.

En el décimo número de esta publicación semestral, que toma prestado el nombre de una fruta tropical popular en el país,  un artículo de Baltasar Fra Molinero nos acerca a la figura de la poetisa hispano-ecuatoguineana, Raquel Ilombe del Pozo Epita. Fra nos la presenta como “la primera escritora guineana que publicó un libro en vida y la primera también de una larga lista de guineanos que pensaron Guinea en un exilio u otro”. La excusa es la publicación de Ceiba II, un poemario de obras inéditas de la escritora en la que el autor del artículo nos advierte que encontraremos “dos ensayos preliminares, uno más teórico y otro más biográfico, que sitúan a Raquel Ilombe como figura cultural central de las letras guineanas, por más que su nombre sea desconocido para la nuevas generaciones”.

ceibaIILo cierto es que a través de los ojos de Fra descubrimos una autora con una historia apasionante, hija de un colono español y una ecuatoguineana de Corisco. Una víctima colateral de las leyes discriminatorias coloniales que la alejaron de su madre a una edad temprana para colocarla en Burgos de la mano de su padre. Una de las pocas mulatas de la época en España “con una vida de mujer de la clase media acomodada” y “educada en las Escolapias, hablaba francés, había tenido clases de ballet y una puesta de largo como correspondía”. Y al mismo tiempo, nos encontramos con una mujer que se lanza a la búsqueda de sus raíces en los últimos años de la colonia y que se preocupa considerablemente por el futuro político de su país de origen en los tiempos turbulentos y resbaladizos de los albores de la independencia, desafiando las reticencias del Franquismo. Una mujer que se compromete con la transición política española, pero también con la de ese país en el que hundía unas raíces que tempranamente habían intentado ser arrancadas.

Al mismo tiempo, nos encontramos con una poetisa de la distancia, del regreso, de la lucha contra el desarraigo, quizá una de las primeras cantoras de la diáspora y de una diáspora además que sistemáticamente se ha encontrado con serias dificultades para expresarse a pesar de la proximidad como es la ecuatoguineana. Entre los versos que nos muestra Baltasar Fra Molinero, que es además uno de los editores de la edición crítica del poemario Ceiba II, se nos descubren todas esas sensaciones, todos esos sentimientos, todas esas preguntas sin respuesta del exilio forzado:

¿Qué has hecho, tierra roja,

que te tengo tan pegada?

¿Qué has hecho, mar?

Me convirtieron en playa.

El editor asegura que “la edición crítica de Ceiba II quiere servir de vehículo a los lectores guineanos del siglo XXI, para los que las historias de la colonia y la independencia son temas del pasado”. Y en ese esfuerzo por volver a coser con versos los dos mundos propios de una mujer desgarrada, Baltasar Fra señala que “Raquel Ilombe fue una guineana que dijo muchas cosas de España y una española que eligió ser guineana para ser consecuente con su historia personal”.

Pero las páginas que el décimo número de Atanga dedica a las letras ecuatoguineanas no se agotan con la figura de Raquel Ilombe del Pozo Epita. La revista dedica también un artículo a “Ëëvóvë Batete 2015 / Día de la Lengua Bubi”, una iniciativa organizada para reivindicar la utilización de esta lengua nacional que corre cierto riesgo de caer en el olvido. Y de la misma manera nos descubre “Miba na veya (Agua y fuego)” un cuento tradicional ndowé.

Estos ejemplos son sólo una muestra del esfuerzo de los editores de Atanga por mostrar la actividad literaria de Guinea Ecuatorial. Unos esfuerzos que ya se hicieron evidentes cuando dedicaron el número 9 de manera casi íntegra al panorama literario del país.

Tendai Huchu, una visión diferente de la diáspora

El autor zimbabuense, Tendai Huchu. Fuente: página web del escritor

El autor zimbabuense, Tendai Huchu. Fuente: página web del escritor

Tendai Huchu ha dado un paso más. Es un joven novelista zimbabuense que se ha decido a despuntar sin hacer concesiones. Hace algún tiempo que su nombre resuena en todas esas listas de las que últimamente nos hacemos eco para proyectar la vitalidad de las literaturas africanas. Es decir, figuraba entre las promesas para convertirse en escritores con una carrera consolidada y su último paso ha sido valiente, sin dejarse encorsetar por lo que se esperaba de él, más allá de una obra atractiva. En su novela The Maestro, The Magistrate and The Mathematician hace un arriesgado ejercicio narrativo, pero también filosófico. En el primer sentido, buscando un complejo hilo que no da facilidades al lector. En el segundo, proyectando una imagen de la diáspora que huye de las cuestiones identitarias más manidas. En una reciente entrevista publicada en el portal del Short Story Day Africa, Huchu lanzaba una provocativa explicación de sus motivaciones al confesar algo así como “escribo sobre lo que me da la gana, sobre lo que importa” (en una traducción dulcificada de sus palabras textuales).

huchuhairdresserNo es precisamente el ser comedido lo que ha caracterizado la corta pero intensa carrera de Huchu. Su nombre ya sonó con fuerza con una novela debut audaz, The Hairdresser of Harare, que despertó un considerable interés en todo el mundo. El autor exploraba, por un lado, la desastrosa situación social y económica de Zimbabue, pero también la belicosa actitud homófoba de las autoridades. Sin embargo, planteaba la narración como una comedia. Su éxito le llevó que The Hairdresser of Harare fuese traducida y publicada inmediatamente en los principales mercados editoriales europeos.

Ese reconocimiento se consolidó con su nominación el pasado año como finalista del Caine Prize, que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales altavoces de los autores africanos emergentes, básicamente, por su proyección. “The Intervention” es el relato con el que aspiró al galardón que finalmente se llevó Okwiri Oduor. En ese caso, Huchu dibujaba a un grupo de jóvenes zimbabuenses que desde el Reino Unido miraban con distancia el resultado de las elecciones en su país de origen. La apatía y el cinismo eran lo principales invitados de esa reunión.

huchumaestroSin embargo, más allá de esa trayectoria de provocación y de incorrección política, la última de las apuestas de Tensai Huchu, continúa resultando sorprendente. En The Maestro, The Magistrate and The Mathematician, el autor trenza tres historias completamente diferentes, para llegar a un final en el que todas ellas confluyen y acaban adquiriendo sentido. Pero el ejercicio va un paso más allá todavía y cada una de las narraciones tiene su propio tempo y su propia lógica. Resulta curioso cómo Huchu explica la relación entre los tres pilares de su novela. Asegura que a la hora de crear la ficción se planteo cada uno de los tres personajes como las agujas de un reloj. “El maestro” es la aguja que marca las horas, “es lento y superficial”. “El magistrado” es el minutero, el más estable, el que marca el ritmo constantemente y la referencia en todos los casos. “El matemático” es el ritmo frenético. El rizo se riza aún más en la medida en la que el autor hace un paralelismo constante con la obra Los demonios de Dostoievski.

Evidentemente en la historia de los tres zimbabuenses instalados en Escocia, la realidad de la diáspora está presente. La relativa preocupación por la actualidad política y social de su país de origen y también la compleja comunión entre las costumbres y convicciones zimbabuenses y las escocesas, pone sobre la mesa esa doble vida del expatriado. Pero, al mismo tiempo, quizá por esa indolencia que el autor proyecta en sus personajes, esa apatía en ocasiones, el cinismo en otras, la impotencia o bien la prioridad de la supervivencia, el hecho diaspórico no se convierte en el centro de la reflexión. No en vano, si de algo se ha quejado Huchu ha sido de la limitación de los temas sobre los que, supuestamente, los autores africanos pueden escribir. Y por eso, la ruptura de estos esquemas es, absolutamente, intencionada.

En este caso, Tendai Huchu da la impresión de no poder renunciar a un particular humor ácido como tampoco a su crítica política. Como ya ocurría en  The Hairdresser of Harare y, en cierta medida, en “The intervention”, en The Maestro, The Magistrate and The Mathematician algunas situaciones críticas aparecen en un extraño tono humorístico.

¡Oh lala! Nollywood

nollywood

El nº 76 de la rue de Rennes, en París, un espacio de modestia en 35mm y con aires de romanticismo en versión original se ha sabido adaptar un año más a la demanda de los organizadores del Nollywood Week Paris. La cuna del cine se prepara por tercer año para su cita con la industria del cine nigeriano. Un telón que se abre este jueves 4 de junio en el Teatro Arlequin y finaliza el 7 de junio. Y Wiriko como medio oficial.

A escasas paradas de metro, en el africano barrio de Château Rouge los carteles del festival siguen sin verse. De alguna forma, era una observación que hacíamos en la primera edición. Pero en realidad, aquí no hace falta. Las tiendas con iluminación sobre saturada e hilo musical estridente mantienen su número de ventas: DVD de las últimas series nigerianas, de la última película de moda o de los clásicos de los noventa del país más poblado del continente africano. Más bien, el Nollywood Week persigue a esa población refinada de boina y paseos por el Sena que la única información de Nigeria es Boko Haram y #Bringbackourgirls, y a la diáspora nigeriana en Francia.

Nollywood es un fenómeno que ha desatado el interés más allá de las fronteras de Nigeria. Entusiasmo, crítica mordaz o defensa a una posible alternativa para los que pretenden ganarse la vida haciendo cine. Que por cierto, es simplemente inaccesible para los amantes de esta industria que viven en París. Y la capital francesa es un punto focal, un centro para el séptimo arte internacional, por lo que es natural que esta ciudad se esté consagrando con un festival dedicado a la segunda industria cinematográfica más grande del mundo a nivel de producción.

El embajador de esta tercera edición será el actor haitiano Jimmy Jean-Louis, que como nos ha subrayado el director ejecutivo del festival, Serge Noukoué, “es una representación perfecta del espíritu abierto de los defensores del festival”. Después de afianzar su marca en los Estados Unidos interpretando varios papeles en Hollywood, se dirigió a Nigeria donde actuó en varias películas con esta voluntad de contribuir al desarrollo de esta industria. Este flechazo se materializó recientemente al dirigir el documental Jimmy Goes a Nollywood, que se presentará el jueves durante la gala de inauguración después del concierto del joven cantautor nigeriano Jon Ogah.

Durante los cuatro días de festival, además de conferencias especializadas sobre la industria y comida del país en un ambigú customizado para la ocasión, se proyectarán diez películas de las cuales ocho optarán al premio del público. La selección oficial se compone de los siguientes largometrajes:

1 de octubre
Dirigida por Kunle Afolayan (ganador de la primera edición con la comedia Phone Swap), narra la historia de un detective de la policía nigeriana enviado a investigar los asesinatos de varias mujeres en una pequeña comunidad unos días antes de la Independencia Nigeria (el 1 de octubre de 1960).

Ojuju
Dirigida por CJ Obasi, la película es un thriller de género Zombi, en el Romero y sus amigos tienen que buscar la manera de salir de su barrio ya que el suministro de agua está infectando a las personas con una ceguera rabiosa.

A mile de home (A una milla de casa)
Dirigida por Eric Ameghien, la película sigue la vida de un estudiante universitario que se unió a una pandilla en su búsqueda para vengar una injusticia cometida contra él por un gánster. Su decisión le cambiará la vida.

Thy Will be Done (Hágase tu voluntad)
Hágase tu voluntad, es un drama romántico que narra la historia del Pastor Pío y su esposa. Un día sus vidas sufren un revés cuando la primera esposa del pastor, que había sido dada por muerta, aparece siete años después. El director de esta película es Obi Emelonye, quien ya dirigiera la exitosa Last Flight to Abuja.

The last three digits (Los últimos tres dígitos)
La película fue dirigida por Moisés Inwang es un trabajo romántico. Alex se encuentra con el amor de su vida en un centro comercial y aprovecha la oportunidad para conseguir su número antes de que ella se escapa de nuevo, pero tres dígitos que faltan lo llevó en una búsqueda para encontrar el verdadero amor..

Dazzling Mirage (Deslumbrante ilusión)
La película está basada en la novela del mismo nombre, y es la historia de una mujer joven con anemia que tiene que superar diversos obstáculos para llevar una vida normal y plena. La película está dirigida por el aclamado Tunde Kelani, quien presentara en la primera edición de la Nollywood Week Maami.

Gone Too Far (Ido demasiado lejos)
Dirigida por Destiny Ekharagha, es una comedia que se desarrolla en un día, cuando dos hermanos, uno criado en Londres y el otro en Lagos, se reúnen por primera vez después de haber sido separados desde la infancia.

Colombia con los cines africanos

MUICA

Mayo es el mes de la herencia africana en Colombia y este año se han volcado en la idea de mostrar otras realidades, de intercambiar sentimientos y de vibrar en la butaca con la primera Muestra Itinerante de Cine Africano (MUICA) que se celebrará en Cartagena (6-18), Bogotá (21-24) y Cali (28-31). ¡Acción!

La muestra incluye una selección de 13 películas realizadas en 10 países del continente africano y premiadas internacionalmente.  Desde el documental hasta la animación y la ciencia ficción, la MUICA pone en primer plano el rico panorama de la realización cinematográfica en África, y abre una ventana a las narrativas audiovisuales de un continente heterogéneo y diverso, tanto en sus realidades sociales y culturales como en sus expresiones artísticas.

Beats of Antonov (2014), del director sudanés Hajooj Kuka –Los ritmos del Antonov, en español– premio al mejor documental en el Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT), Toronto o Luxor, nos trae imágenes de los campamentos de refugiados sudaneses del Nilo Azul y de las Montañas de Nuba, unos campamentos que surgieron debido al conflicto que nació tras la separación del país en Sudán y Sudán del Sur en 2011. Como escribía Alma Toranzo para Wiriko “no es el típico documental de guerra que estamos habituados a ver. Sus imágenes nos cuentan a través de la música cómo sobreviven las diferentes comunidades que se encuentran refugiadas en los campamentos”.

Aya de Youpugón (2013), la película de animación basada en la serie de historietas de Margarite Abouet e ilustradas por Clément Oubriere, muestra un retrato nostálgico del barrio popular de Youpugón en la capital económica marfileña de Abiyán. Otra de las obras imprescindibles de esta muestra será sin duda Cuba, una odisea africana (2007), de la directora Jihan el-Tahri que muestra el papel que jugó Cuba en los procesos independentistas de varios países africanos y la relación que la isla caribeña tuvo con políticos revolucionarios como Lumumba (República Democrática del Congo), Agostiño Neto (Angola), Amílcar Cabral (Guinea Bissau) o Samora Machel (Mozambique).

En esta línea, el documental Lumumba, la muerte del profeta (1991), del director Raoul Peck, será una oportunidad para recordar la vida y leyenda de este líder que fue el primer Ministro del Congo independiente cuyo asesinato en 1961 fue una conspiración de la CIA y el gobierno belga, la antigua colonia.

Otros títulos inundarán de debate las salas como: Mama Goema, la música de Ciudad del Cabo en cinco movimientos (2011), Miners shot down (2014), las kenianas Nairobi Half Life (2012), Soul Boy (2010) o Pumzi (2009), la mozambicana Virgen Margarida (2013), el documental del director angolano Dom Pedro Tango Negro (2013) de la que hablamos ya, la senegalesa Tey (2011) o la marroquí Los perros son ellos (2013).

Las universidades serán las encargadas de transmitir estas exposiciones culturales a las personas interesadas, con el apoyo del Instituto Francés, Instituto Goethe, embajadas de Francia y España en Colombia y también el Festival de Cine Africano de Córdoba en España.

Además de los centros de educación superior, también se podrá ver en las salas de proyección como Cine Tonalá en Bogotá, La Tertulia en Cali y el Centro de Cooperación Española en la ciudad de Cartagena.

Sin duda, la creación de la MUICA es un nuevo esfuerzo de sus organizadores SUR por fortalecer el diálogo entre las naciones del sur global. Ya en el 2014 presentaron la primera Muestra de Cine Colombiano en Sudáfrica,  Visual Journeys to the Other South, por lo que sus objetivos siguen muy presentes y dando que hablar en su misión de fomentar la creación de públicos, la apertura de nuevos mercados en el sector cultural y contribuir a romper estereotipos que con frecuencia simplifican las problemáticas sociales de nuestros países. El mes afrocolombiano comienza con olor a cine.

‘Staying Power’ : Autorepresentación de la comunidad Afrobritánica.

El Victoria & Albert Museum en colaboración  con Black Cultural Archives en Londres  presentan en este momento la exposición  ‘Staying Power. Photographs of Black British Experience 1950-1990’. Fotografías de la diáspora africana en el Reino Unido desde 1950 hasta 1990 tomadas por fotógrafos de la misma comunidad afrobritánica y comisariada por Kimberly F.Keith. La muestra trata temas que van desde la  estética africana personal hasta la decoración de casas afrobritánicas, de la migración tras la segunda guerra mundial a la moda hip-hop del sudeste de Londres. Las técnicas fotográficas presentadas también son variadas: desde el autorretrato al reportaje explorando temas como identidad, representación, comunidad y estilo. La selección de fotografías se llevó a cabo por un equipo formado con personal de ambas instituciones y con la colaboración de periodistas, historiadores de arte y sociólogos.

Norman 'Normski' Anderson fué parte de la escena musical hip hop de 1980. Fotografió la cultura juvenil británica para revistas como I-D o Vogue. EL Hip-Hop era visto como una expresión moderna de conciencia negra. Combinaba elementos deportivos con  detalles que representaban la herencia africana como las telas del oeste africano o el kente.

Norman ‘Normski’ Anderson fué parte de la escena musical hip hop de 1980. Fotografió la cultura juvenil británica para revistas como I-D o Vogue. EL Hip-Hop era visto como una expresión moderna de conciencia negra. Combinaba elementos deportivos con detalles que representaban la herencia africana como las telas del oeste africano o el kente.

El proyecto fundado en 2008 por ambas instituciones con el apoyo de Heritage Lottery Fund, ambiciona incrementar la posesión de obras de fotógrafos afrobritánicos en el museo, la representación de la comunidad afrobritánica y el legado de esta en el Reino Unido. El título está inspirado en el libro del escritor marxista Peter FryerStaying Power: The History of Black People in Britain‘, 1984. Testimonios orales de los fotógrafos presentando sus trabajos están también a la disposición de los visitantes gracias a Black Cultural Archives.

Aunque el proyecto no puede ni pretende retratar la magnitud de un tema como este, si que presenta ejemplos de temas sociales, culturales y políticos que trataron fotógrafos afrobritánicos para retratar a su comunidad en este periodo de tiempo. Educación, activismo, y campañas como ‘From protest to progress’ – de la protesta al progreso- son trabajos que en la muestra nos ayudan a comprender mejor algunas de las experiencias que conforman el viaje que bajo ese lema aún continua. Experiencias contemporáneas de la segunda mitad del siglo XX en una cuestionable sociedad post-racial.

tumblr_lhfu7ondf21qcnjfeo1_500Se puede visitar en el museo Victoria & Albert  hasta el 24 de mayo, y en Black Cultural  Archives hasta el 30 de junio. Mientras que  Victoria & Albert Museum es un museo de arte  y diseño y la muestra está más enfocada  a  temas de estilo, diseño y moda, en Black Cultural  Archives, se encuentra la parte más socio-política en tanto que institución enfocada a temas  sociales , culturales y políticos. Recursos clave  incluyen documentos como el que marcan el desarrollo de la Organización de mujeres de descendencia asiática y africana de 1970 (OWAAD).

Otro de los temas clave que aborda la exposición es la música. Parte importante de la vida de las personas de cualquier contexto sociocultural.

El soundsystem que es un grupo de disk jockeys (Djs), técnicos de sonido y masters de ceremonia (MCs) que cargaban con un camión/remolque de grandes altavoces, tocadiscos, generador y colección de vinilos (inicialmente R&B americano y más tarde reggae, rocksteady, ska y música local) se desarrolló en Jamaica en 1950 y se exportó a Inglaterra en 1960 con la  llamada generación Windrush , migración post segunda guerra mundial de jamaicanos que llegaron en la embarcación Empire Windrush tras un llamado en prensa en la isla solicitando personas que ayudaran a reconstruir el Reino Unido en 1948.

Charlie Phillips - Pareja en Notting Hill, Londres, 1967.

Charlie Phillips – Pareja en Notting Hill, Londres, 1967.

Soundsystems empezaron a aparecer en fiestas privadas y eventualmente en clubs y eventos públicos como el Carnaval de Notting Hill fundado por la activista, comunista y feminista trinadiense Claudia Jones en 1966 en respuesta a la discriminación. Uno de los estilos musicales que sonaban en los soundsystems era el ska, originado a finales de 1950 en Jamaica como una mezcla de mento caribeño, jazz, R&B y calypso, que revivió en Reino Unido en 1970 como mezcla del ska jamaicano y el punk rock. 2-tone records fue uno de los mayores exponentes de este revival con The Specials, banda cuya popularidad ayudó a crear un movimiento que fusionaba aspectos del baile y la moda retro británica y caribeña con una agenda política que promovía la igualdad social.

Este proyecto ha incrementado notablemente el número de fotógrafos afrobritánicos en el Victoria & Albert Museum, lo que es significativo porque es sumamente importante en la cuestión de ‘quién’ representa al representado. La comunidad afrobritánica ha sido numerosamente representada como objeto de estudio pero raramente como sujeto de prácticas de representación para narrar sus propias historias. Esta vez lo han hecho en el museo de diseño más significativo del mundo y en el primer centro inglés de herencia negra nacional.

 

Una vez más, el arte se pone al servicio de la sociedad para mirar hacia nuestra propia experiencia humana. Con propuestas como la de Staying power invocamos sentimientos de comunidad, exploramos retos sociales contemporáneos y aspiramos a crear un espacio habitable más equilibrado libre de prejuicios.

 

 

Los parias, de Nigeria a Júpiter

El escenario de la historia. Fuente: web del proyecto

El escenario de la historia. Fuente: web del proyecto

Más de mil cien años han avanzado los tres artistas de origen nigeriano, autores de Outcasts of Jupiter, para crear su historia sobre antihéroes galácticos y futuristas. Los protagonistas de esta aventura son el colectivo conocido como Coker CoOp, tres jóvenes hermanos de origen nigeriano diseminados por medio mundo, entre los Estados Unidos y Filipinas. Los protagonistas de la otra aventura, la de la ficción, son cuatro proscritos Sulesh, Denarii, Persio y Stein, personajes que no encajan en el mundo civilizado y que planean una descabellada fuga de una inexpugnable fortaleza en un universo que se desmorona, entre desastres naturales y crisis políticas, ¿quizá suena un poco metafórico?

El mundo en el que se desarrolla Outcasts of Jupiter tiene todos los ingredientes de un escenario apocalíptico. La centralidad política del Sistema Solar, se ha desplazado de la Tierra a Júpiter y el planeta azul se ha convertido en realidad en un reducto para inadaptados y marginados sociales, en general. La Ciudad de las Siete Caras será el escenario de los planes de los cuatro protagonistas pero también de las tramas y las intrigas con las que se enfrentan los parias.

La representación de los tres hermanos autores del cómic, según su propia visión. Fuente: web del proyecto

La representación de los tres hermanos autores del cómic, según su propia visión. Fuente: web del proyecto

Shofela, Funlola y Shobo, dos chicos y una chica, forma Coker CoOp. Estos tres jóvenes de origen nigeriano son la muestra de una nueva generación de artistas que han abandonado su país y que desarrollan su trabajo en diferentes lugares del mundo, manteniendo un magistral equilibrio entre sus raíces y sus sueños. Shofela es un ilustrador que se gana la vida como dibujante en California trabajando para algunas de las empresas más importantes del sector del entretenimiento. Funlola es la parte femenina del equipo y habitualmente orienta su creatividad hacia la artesanía, la joyería y la escultura. Esta joven diseñadora, afincada en Memphis, se inspira fundamentalmente en la comida para realizar sus obras… y también en el mundo de los gnomos. Por último, Shobo ha elegido el lugar más insospechado para instalarse, la ciudad filipina de Taguig. Allí es donde trabaja como consultor de marketing, una ocupación que combina con la de ilustrador.

Una de las páginas de la primera entrega del cómic. Fuente: web del proyecto

Una de las páginas de la primera entrega del cómic. Fuente: web del proyecto

Estos tres creativos nigerianos han recurrido a una campaña de captación de fondos a través de internet para conseguir su propósito. A través de la plataforma Kickstarter se proponían recaudar 9.500 dólares para poder sacar adelante este cómic futurista que demuestra la capacidad imaginativa de los jóvenes nigerianos. El resultado de la campaña fue más que satisfactorio, consiguieron un 50% más de lo que necesitaban, 14.164 dólares.

Shobo, el responsable de la historia, explicaba en una entrevista que crecer en Lagos en las décadas de los 80 y los 90 les proporcionó un abigarrado bagaje de personajes televisivos que en realidad habían sido pensados para niños occidentales. Y su hermano Shofela aseguraba que crearon la historia con un importante componente de juego, lo que les facilitó la creatividad. Ambos han afirmado que sus influencias originales fueron los clásicos del mundo del cómic, autores como Herge o Goscinny, pero que estas influencias se han completado con los actuales autores de la novela gráfica y con autores de ciencia ficción.

Entre sus motivaciones está la experiencia de la diáspora. Los autores de Outcasts of Jupiter lamentan no conocer demasiado el continente africano, pero en sus mentes está la imagen de la Nigeria que les habían contado sus padres. Una Nigeria dibujada casi como una arcadia de prosperidad económica, de seguridad y de vitalidad intelectual y artística. Aunque es cierto que esos elementos no están del todo idealizados. Se confiesan defensores de la identidad africana que no han perdido a pesar de su migración, sin embargo, hacen referencia a valores más generales, se consideran parte de una humanidad, más allá de las razas, las religiones o las preferencias sexuales.

Una imagen de los cuatro protagonistas principales de la historia. Fuente: web del proyecto

Una imagen de los cuatro protagonistas principales de la historia. Fuente: web del proyecto

La campaña de micromecenazgo ha hecho que el proyecto Outcasts of Jupiter sea mucho más que un cómic. Los miembros de Coker CoOp han creado un ingente catálogo de merchandising que va desde las pegatinas y las chapas hasta las láminas, las postales o los fondos de pantalla, además de las camisetas o las figurillas en tres dimensiones de los personajes de la historia.

La de Outcasts of Jupiter es, en realidad, la primera entrega de una serie que, teniendo en cuenta el éxito del lanzamiento, es previsible que tenga nuevos episodios.

Cuba vista desde Guinea

Tierno Monénembo. Fuente: Guinguinbali

Tierno Monénembo. Fuente: Guinguinbali

Tierno Monénembo es, probablemente, el autor guineano más conocido. Un clásico y un contemporáneo al mismo tiempo. Su primera novela, Les Crapauds-brousse, editada en 1979, está dentro de la primera categoría; la penúltima, Le Terroriste noir, de 2012, en la segunda. Durante esa trayectoria ha conseguido acumular en sus vitrinas los premios más prestigiosos de la literatura francófona: el Prix Tropiques, el Prix Ahmadou-Kourouma, el Grand Prix Palatine, el Grand Prix du Roman Métis y hasta el inalcalzable Prix Renaudot, en 2008.

Y, tras todo este periplo, llega la decimosegunda novela de Monénembo, Les Coqs cubains chantent à minuit, que encaja perfectamente en esa trayectoria. La novela revisita la historia de la isla, pero también aborda una historia de migraciones, de la constante afrocaribeña, de amor, de interculturalidad, de revolución y, sobre todo, de música, de mucha música. El escritor togolés Sami Tchak ha descrito la novela de su compañero guineano de la manera más sucinta y, a la vez, más incisiva y precisa. Tchak ha dicho que Les Coqs cubains chantent à minuit es “un viaje al revés” y eligiendo las palabras de uno de los personajes del libro explica: “¡Un africano en Cuba en busca de sus raíces! Es la primera vez que escucho algo así. En un tiempo normal, los hechos ocurren al revés”.

coqs cubainsY es que Monénembo ha construido una historia enrevesada, pero que sirve que telón de fondo perfecto para tratar todos los temas que interesan al novelista. La aguja que va hilvanando todos esos temas es Tierno Alfredo Diallovogui, conocido como El Palenque, el protagonista de la historia de búsqueda. El Palenque es, en realidad, un poco guineano, un poco cubano y un poco francés o, más bien, es todas esas identidades al mismo tiempo. Su padre, fue un popular saxofonista guineano que en una actuación en Cuba se enamoró de Juliana, la madre del protagonista. La joven dejó la isla junto al músico y el muchacho fue concebido en Guinea. Nació en la isla caribeña, por decisión de la madre, que después regresó junto a su marido al país africano. Sin embargo, la relación entre el saxofonista y la enamorada joven cubana no termina de funcionar y la chica decide regresar a su isla, pero antes de salir del país es despojada de su bebé.

El chico acabó en París y decidió viajar a Cuba tras las huellas de su madre, de la que apenas guarda el recuerdo de la canción que le cantaba en sus primeros años. Sin embargo, no es El Palenque quien nos cuenta esta historia, sino Ignacio Rodríguez Aponte, el guía buscavidas que ha acompañado al guineano-cubano en su estancia en la isla. Una vez expulsado de Cuba el protagonista, Rodríguez Aponte le escribe una carta en la que le desvela algunas de las incógnitas a las que buscaba respuesta, incluida la historia del abuelo paterno de El Palenque con “los barbudos” de Castro durante la revolución.

Casualmente, en las últimas entradas hemos tratado el tema de las líneas rojas a las que se enfrentan los autores africanos. Sin embargo, Monénembo parece ignorarlas, al describir la realidad cubana desde su visión guineana y al reinterpretar la evidente relación entre África y el Caribe con una perspectiva muy personal. No es nuevo para el escritor guineano el afán del escritor por explorar otras realidades ajenas a la africana. Ya lo hizo en Pelourinho, en esa ocasión desde el también indudable vínculo afrobrasileño. Y también lo ha hecho, más recientemente, en Le Terroriste Noir, su penúltima y aclamada novela. En Le Terroriste Noir, el novelista utiliza la figura de un desubicado africano en la Francia ocupada por los nazis, para dar una visión, también muy particular de la lucha de la Résistance.

Monénembo huyó de Guinea Conakry en 1969 y pasó por varios países de África occidental antes de instalarse en Paris. Las obras del novelista se mueven entre las reflexiones de África con las diferentes diásporas y su origen peulh. Les Coqs cubains chantent à minuit se fraguó durante un periodo de residencia del autor en Cuba. Precisamente, durante ese periodo el novelista supo que había sido premiado por el Prix Renaudot por su obra Le roi Kahel, en la que narra la historia de un explorador francés que se introdujo tanto en la cultura peulh que acabó convirtiéndose en uno de sus reyes. No hay duda de que Monénembo tiene especial querencia por las historias insospechadas, por aquellas que no cumplen con los cánones de lo previsible. De lo que tampoco hay duda es de que las novelas del escritor guineano están llenas de narraciones trepidantes. Lamentablemente, sólo una de sus novelas está editada en España, El mayor de los huérfanos, sobre el genocidio ruandés; aunque Pelourinho también está traducido al español en México. De momento, la editorial ofrece un fragmento de Les Coqs cubains chantent à minuit en este enlace.