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Viaje al África urbana

Tráfico frenético. Nula planificación urbanística. Música de fondo. Y en medio de todo esto, la razón de ser de las ciudades: sus habitantes.

África es el lugar del planeta donde la urbanización está produciéndose a mayor velocidad. Por ejemplo, según la ONU, Lagos, la mayor ciudad africana, seguirá creciendo a un ritmo de 77 habitantes por hora hasta 2030. Esta rápida conversión de un continente que, hasta ahora, había sido eminentemente rural, conlleva cambios que trascienden la utilización del territorio y que se manifiestan, especialmente, en la experiencia humana.

A la izquierda el ghanés Nii Ayikwei Parkes, uno de los autores de la colección y, a la derecha, Ángeles Jurado, editora del volumen. Foto: Ana Henríquez Pérez

A través de la mirada y el talento de doce autoras del continente –siete firmas son femeninas, junto a cinco masculinas–, con Doce relatos urbanos. Doces voces africanas, editado por Ángeles Jurado, del departamento de Comunicación de Casa África, el lector se zambulle en el trepidante ritmo de una docena de urbes. La mayoría, subsaharianas, pero también del norte de África, europeas e, incluso, una asiática.

A lo largo de las casi 200 páginas, las historias te rompen el corazón, repetidas veces, con pérdidas y decepciones familiares, te convierten en cómplice de venganzas, y te descubren los secretos mejor guardados de lugares como “la ciudad de los mil sabios” (la Yola de Boubacar Boris Diop), o “Tánger, la inmortal”, que se cuenta en primera persona mediante la pluma de Antonio Lozano, a quien se dedica la obra ‘in memoriam’.

La ciudad no es un El Dorado”, como escribe Ken Bugul en su relato sobre Dakar. No lo es ni en África, ni en ninguna parte, pero sus habitantes se enfrentan, cada día, a los desafíos que ella plantea y demuestran una gran creatividad no solo para sobrevivir, sino para, incluso, intentar mejorar. Le ocurre al protagonista de su historia, un cabeza de familia que se ve abocado al éxodo rural y que se adapta como puede a las escasas oportunidades de ganarse la vida que brinda el monstruo urbano.

Soberbio ejercicio de estilo el de Trifonia Melibea Obono en “El nativo”, emulando el peculiar castellano de un militar de Malabo que transmite una impresión muy clara de la profunda marca de violencia, corrupción y estrictos compromisos familiares que ha quedado en la sociedad ecuatoguineana…, aunque no exclusivamente en la ecuatoguineana.

Otra de las escritoras africanas presente en la selección es la célebre Chimamanda Ngozi Adichie, “el ancla al que todos conocen”, como la definió Ángeles Jurado en la pasada Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. Con su aportación, Adichie nos presenta a una nigeriana en plena crisis vital en Lagos, “la ciudad llena de ángeles apagados”.

Además de las relaciones, sean entre parientes, de pareja o amistosas, otro tema recurrente es el del racismo, fuertemente vinculado al clasismo. Aparece en “el París de los viajeros” de Armand Gauz, en el doble escenario inglés y abiyanés de Edwige-Renée Dro, y en la historia gastronómica de Nii Ayikwei Parkes. El propio Parkes, en la presentación de la obra en Gran Canaria, declaró: “Me gusta explorar lo que no se ve a simple vista”. Y así se refería alas tensiones que puede generar la convivencia intercultural tan propia de las ciudades.

Y si hay un elemento indisociable de la vida urbana y omnipresente en estas historias ese es el coche. Un medio que transporta de un lugar a otro pero en el que, durante el desplazamiento, se desencadena la acción, sea esta meramente reflexiva o de abrupta reacción. El coche participa como un personaje más que, sin concederle mucha importancia, nos permite contemplar la ciudad a través de los ojos de su pasajero. Como si la urbe agradeciera la intermediación de un vehículo, automovilístico o literario en el caso de Doce relatos urbanos. Doces voces africanas, para poder apreciarla mejor.

Alune Wade: “El jazz es como un árbol con raíces en África”

Alune Wade cocina como las abuelas. Sin libros de cocina. Sin cantidades específicas y probando con la cuchara de palo. Un día barruntó African Fast Food, que dio paso a su último álbum, un proyecto colaborativo en el que se rodea de un grupo de amigos para dar una comilona de diez temas salpimentados con afrobeat y jazz.  

El compositor y bajista senegalés Alune Wade

African Fast Food, destacado en nuestras novedades descolonizadoras de febrero, es el cuarto trabajo de este compositor y bajista senegalés. Junto a músicos como Leo Genevese, Renaud Gensane, Adriano DD Tenorio, Daniel Blake, Mokhtar Samba, Kuku y Oxmo Puccino, Wade lidera un viaje que agarra sonoridades multinacionales que pasan por Senegal, Francia, Madagascar, Brasil, Marruecos, Estados Unidos, Nigeria y Argentina. Es el reflejo de la manera de hacer de este artista cuya música tiene la fusión como idiosincrasia. “Todo el mundo me aporta algo que yo no tengo. Los mejores músicos en el mundo no existen. Nos juntamos, compartimos y construimos juntos. Ese es el futuro del mundo”, explica Wade a Wiriko en una conversación telefónica.

Con esa visión, el senegalés no tuvo problemas en encontrar una imagen que resumiera el estado anímico del grupo: un bar. Buena compañía y agua de coco, pescado a la parilla y saka saka. “Estas sensaciones me hicieron pensar en los clásicos restaurantes africanos y de ahí surgió la idea para el álbum. Es un bar en el que podemos hablar de política, deporte, música o de lo que sea. Tenemos comida, estamos contentos y así mostramos la cara positiva de África”.

Este es el particular homenaje de Wade al continente sin los manidos estereotipos. Una África despierta, creadora y que aprende. Que comparte y escucha. “Quería hacer algo africano, que sonara a afrobeat pero con músicos de jazz. Era importante que fuera una fusión ya que no es 100% africano o americano”. Y no fue difícil convencer a la banda. “El jazz es una historia, un concepto que compartimos alrededor del mundo”, dice Wade. Y continúa con una analogía: “El jazz es como un árbol; las raíces están en África, crece en los Estados Unidos y florece en Europa. Todos podemos sentir el latido. No hay fronteras en mi música”.

La inquietud por experimentar y la búsqueda de nuevos sonidos lo trae en ocasiones de cabeza. Alune Wade se ríe ante la pregunta y responde que “la fusión es algo justo porque es una experiencia para compartir amor, conocimiento…” En una entrevista el senegalés confesó que una productora francesa encontró su música “limpia”. Una etiqueta, o quizás un prejuicio occidental, para lo que se espera de la escena musical del continente africano. Wade fusiona activamente; escucha y toma consejos de los músicos amigos. Por ello African Fast Food suena elegante a la vez que invita a que los pies se dejan llevar. Esa mezcla fue muy bien recibida por los asistentes a la pasada edición del Safaricom Jazz Lounge en Nairobi donde Alune presentó su nuevo proyecto. “La gente africana ama la música que puede bailar. Por eso le encanta la música latina. Pero el futuro para que el jazz cale en África está en la fusión con ritmos africanos”.

Ya antes de esta inmersión culinaria, Wade colaboró junto con el pianista cubano Harold López-Nussa para dar forma al trabajo Havana-Paris-Dakar. Con Harold fue algo natural, muy fácil. Los músicos cubanos se sorprendieron de que conociese sus ritmos”. La herencia sonora de su Senegal natal y la Dakar de la Orchestra Baobab de su infancia, salieron a la luz en un proyecto que sigue la línea de trabajos recientes que mantienen puentes entre el oeste de África y Cuba como AfroCubism o la unión de Fatoumata Diawara y Roberto Fonseca. “En los 80 escuchábamos música cubana todos los domingos en una estación de radio y ahí ponían a gente como Johnny Pacheco u Orquesta Aragón. Crecí escuchándola”, recuerda Wade.

La pulida combinación de las distintas influencias de African Fast Food refleja el aprendizaje continuo al que Wade está acometido. Desde que a los trece años el joven Alune se decidiera por tocar el bajo, cada proyecto ha sido una aventura; desde unirse a la orquesta sinfónica que dirigía su padre a acompañar en una gira mundial a su compatriota Ismaël Lô. Ha trabajado con artistas como Marcus Miller, Oumou Sangaré, Youssou Ndour o Cheick Tidiane Seck y cada proyecto es un reto para mejorar y luchar para que mi presente sea mejor que mi pasado”.

París ha sido la pieza clave para su desarrollo profesional. Dejó Dakar tras la publicación en 2006 de su álbum novel Mbolo y se asentó en la capital francesa, epicentro de muchísimos músicos africanos. “Es el mejor lugar para conocer a músicos y tocar con ellos. A veces hay que salir del continente para hacer música africana”. Pero, ¿por qué no promover la música africana desde el propio continente, en ciudades como Dakar, Bamako o Nairobi? “Es cuestión de buscar colaboraciones y músicos. Es mucho más fácil hacerlo en sitios como París. La multiculturalidad todavía no está asentada en África. Quizás algún día lo podamos verlo en alguna ciudad como en Casablanca donde muchos músicos del continente están decidiendo establecerse”, dice Wade.

“La migración es el resultado de siglos de saqueo”

Heredero de Touré Kunda, una de las bandas más míticas de África Occidental, el músico mauritano-senegalés Daby Touré resurge con un nuevo álbum lleno de reivindicaciones sociales

Daby Touré en un estudio de grabación. Nicolas Diop.

Daby Touré en un estudio de grabación. Nicolas Diop.

En Mauritania, país predominantemente árabe-bereber, la esclavitud se ilegalizó formalmente en 2007, modificando la Constitución para reconocer la diversidad cultural. Sin embargo, en la excolonia francesa sigue habiendo familias enteras trabajando de forma esclava para mauritanos de tez clara, que admiten tener derechos heredados sobre los negros. Poco o nada se está haciendo para liberar a esta población del yugo histórico. Los activistas del país son perseguidos y la comunidad internacional no quiere actuar de forma contundente por miedo a perder a Mauritania como aliado en la lucha contra el terrorismo yihadista. Así, el racismo campa a sus anchas entre las porosas fronteras del Sahel y muchos negros se ven obligados a migrar.

Este fue el caso de Daby Touré y su familia. Con solo 18 años, en 1989 Touré emigró con su padre a París, invitado por sus tíos Sixu e Ismael, huyendo de esta lamentable situación. Ellos habían emigrado desde Casamance, en el sur de Senegal, donde parte de la familia se había establecido generaciones atrás. Los antepasados remontan sus raíces al antiguo imperio de Mali. Sin embargo, el conflicto armado de Casamance empujó a la esta generación de los Touré a moverse hacia la metrópolis francesa. “La migración es algo natural para nosotros. Es la historia del ser humano. Usamos la palabra de forma negativa, pero es algo muy positivo. Cómo se convirtió en negativo, no lo sé, pero sería urgente recordarlo”, reivindica Daby Touré desde su París adoptivo.

Cuando llegó a Francia desde Nuakchot, el joven Daby descubrió que tenía allí una gran familia, un icono de la diversidad cultural que había revolucionado los sonidos parisinos con una de las bandas que mejor tejió el discurso cosmopolita de la capital. Eran los míticos Touré Kunda y estaban en la cresta de la ola. Daby se unió a sus primos, tíos y su padre y con la historia de la migración desde Mauritania por bandera, popularizaron un discurso multicultural con el soninké, el wolof, el mandinga, el dioula o el criollo portugués, hablados en la región más sureña de Senegal, entronizándolos como estrellas del cosmopolitismo del París de los 80 y 90. Su símbolo, el elefante, representación de la familia, volvió a trasladarse a Casamance en el año 2000. Pero Daby decidió quedarse en la urbe francesa y seguir dedicándose a la música.

Este artículo ha sido posible gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y Planeta Futuro (El País). Para seguir leyendo, pincha aquí.

 

África: banda sonora 2015 (VII)

Portada del primer álbum de Loh! Kouyaté, Loundo (2015).

Portada del primer álbum de Moh! Kouyaté, Loundo (2015).

Proveniente de una família de griots de Conakry, Moh! Kouyaté ha consagrado toda su vida a la música. Desde que a los doce años su abuela le regalara un pequeño ukelele hecho a mano que compró en el mercado y se pusiera a tocar de forma totalmente autodidacta, Moh! decidió dedicarse profesionalmente a la música. Pero cuando, en 2003, Corey Harris y Martin Scorsese grabaran The Blues, Feel Like Going Home de Mali al Mississippi, a Moh! Kouyaté se le abrieron de par en par las ventanas de la industria al otro lado del Atlántico. En 2006 se iría de gira por Estados Unidos con su balafon, instrumento mandinga, y su guitarra. A la vuelta, se estableció en París, y trabajó en bandas de músicos de la talla de Fatoumata Diawara o Sia Tolno. Y a principios de año, por fin, editó su primer larga duración: Luondo (Foli Son / L’Autre Distribution, 2015).

Luondo, que significa ‘un día’ en malinké, nos desgrana los secretos del éxito de un joven músico guineano que es un embajador más de la música africana fuera de África. Luondo, es casi una compilación de los sonidos que han acompañado al artista desde hace casi dos décadas. A T’en vas pas ça va pas, una canción dedicada a la migración y la reacción de aquellos que hay que dejar atrás, se le suman la balada rock Luondo, el afrobeat de Yarré o el single principal de su álbum, Yéllé. Un disco que expresa la diversidad cultural de un músico que utiliza soussou, malinké, djahanké, pular o francés para hablar sobre la vida en el exilio, la lucha para tirar adelante o la dureza de la vida lejos de casa. Pero que reboza todas sus piezas con un barniz especial de optimismo y esperanza que se puede leer entre líneas en la entrevista que nos ofrece en exclusiva.

Guinea es un país con una gran producción musical. ¿Cuáles son tus músicos preferidos?

Podría mencionar muchos. Por supuesto Mory Kante, Bembeya Jazz, y su líder guitarra Sekou Bembeya o Ousmane Kouyaté, guitarra líder de Salif Keita o Sory Kandia Kouyaté que murió a principios de los años 70, y que hacía magia con su música.

Con la actividad musical frenética que tienes desde hace ya una década, ¿por qué has tardado tanto tiempo en lanzar tu primer disco?

Al llegar a Francia, el hecho de que provengas de un país africano, hace que se te considere como un principiante, tengas el bagaje que tengas. Así que, me tomó tiempo encontrar las personas correctas, hacer bien la producción, etc. Aunque de todos modos, yo quería hacerlo lo mejor posible, sin prisas.

… ¿Como principiante? Tu carrera como músico no era solo dilatada sinó que te habías estado codeando con la crème de la crème de la música africana establecida en París, ¿no?

No solo esto. Con mi banda, Conakry Cocktail, que fundé en 2002, toqué en todos los lugares posibles de la capital guineana. En grandes hoteles y clubs. Fue un trabajo duro pero muy feliz, con mis hermanos, como Petit Kandia o Ba Cissoko. Después de esto, ya en París, acompañé a Fatoumata Diawarra y a un montón de otros músicos. Empecé a realizar algunos shows en París, para ampliar mi propio público, paso a paso. Me tomó mucho tiempo generarme una audiencia, por eso tardé tanto. Pero a día de hoy, estoy muy satisfecho de la acogida que tengo en Europa.

Hablando de tu trabajo en Conakry. Tu carrera está muy ligada a la tradición griot de tu familia. Eres considerado un elemento muy importante en una generación de artistas africanos que mezclan tradición con modernidad. ¿Cómo es este encuentro para tí? 

Decimos “djeli” en realidad. Griot es una expresión francesa. Ser un djeli significa que recoges los valores culturales del patrimonio de la familia. Los djeli facilitan que la gente viva en armonía, promovemos la solidaridad, y con las canciones nuestro objetivo es educar y consolar al pueblo ante cualquier tipo de conflicto. Se puede hacer de una manera moderna, con instrumentos electrificados. Eso es lo que trato de hacer, llevar la tradición a través de un discurso moderno.

¿Y en quién te inspiras para conducir tus mensajes tradicionales a través de lenguajes modernos?

En primer lugar, en todos los grandes músicos Mandinga como Ousmane Kouyaté o Sekou Bembeya. George Benson es una de mis influencias más importantes. Fue una revolución para mí escuchar su música por primera vez. Ben Harper, también es una importante fuente de inspiración. Y muchos más, BB King, Carlos Santana … Por supuesto Jimi Hendrix, pero éste es demasiado!

¿Y cómo es tu vida en París? ¿Como consigues conciliar tu parte guineana con tu parte francesa? 
Hoy en día, vivo entre dos mundos. Tengo un pie con amigos y músicos franceses (mi baterista y bajista son franceses, vienen del mundo del rock, el pop y la música de jazz), y otro pie en el mundo guineano, con hermanos y amigos guineanos establecidos en París que también se dedican a hacer música. Me gusta vincular estos mundos, que están separados pero se encuentran en la misma ciudad. Así que intento acercarlos. Esa es mi vida diaria!

¿Y te gustaría volver a Guinea? ¿Crees que tu carrera se podría desarrollar en casa?

Vuelvo a Guinea casi una vez al año. Lo necesito. Pero es absolutamente imposible vivir en Guinea si solo puedes tocar a nivel local, incluso si solo puedes tener conciertos en África. Es por eso que la mayoría de músicos africanos profesionales viven en Europa, o en otras partes del mundo, sea en el Sur o en el Norte. Espero poder ayudar a desarrollar contextos profesionales con el fin que sea más fácil para los artistas trabajar y ganarse la vida con la música. Pero necesitamos construir salas de conciertos, estudios, organizar mejor la recogida de dinero a partir de leyes realistas para proteger los derechos de autor…

¿Crees que por culpa de la mala gestión de los estados y por la falta de protección de los artistas, África está perdiendo a su talento local?

África no pierde su talento, simplemente el talento africano está obligado a llevar su música a otras partes del mundo para poder vivir de ella. A veces es un trabajo muy duro. Tocar debe ser solamente algo que los artistas hacen, pero no como necesidad, lo que sucede en la actualidad. Solo tenemos una elección, movernos fuera de África como yo hice. Pero creo que mi experiencia podrá ayudar a los artistas locales algún día! Le debo mucho a mi país, a mi cultura mandinga!

Sin embargo, África está llena de músicos y de programadores y emprendedores del sector que se arriesgan a invertir dinero en ello. Quizás no en Conakry pero tenemos varios ejemplos de ciudades donde el negocio de la música funciona muy bien como en Lagos, Johannesburgo o Dakar. ¿Crees que eso que decía Obama en su última visita en Nairobi y Addis Abeba, de que “No tenéis que hacer lo que hizo mi padre y dejar vuestros hogares para obtener una buena educación y acceso a oportunidades. Debido a vuestro progreso, debido a vuestro potencial, podéis construir vuestro futuro justo aquí, justo ahora”, empieza a hacerse realidad o todavía es una utopía? 

Bueno, excepto, quizás, ciertos casos como Senegal, en la parte central y occidental de África, todos los músicos que viven exclusivamente de la música es gracias a sus giras por el Norte o gracias a haber firmado con grandes empresas o discográficas. Estamos llenos de esperanza para el futuro y somos conscientes de nuestras potencialidades. Pero, en la actualidad, puedo afirmar que no es posible vivir de la música en África occidental sin trabajar en el extranjero, si no es de forma permanente, al menos de vez en cuando. Con la venta de CDs, por ejemplo, no hay suficientes leyes u organizaciones que protejan la industria de la música a nivel panafricano. Y en referencia a los conciertos y actuaciones, falta una infraestructura potente. Todos somos igual de optimistas que el presidente Obama, todos sabemos que han habido muchas mejoras en la industria, pero el objetivo aún no se ha hecho realidad. No es que crea que se trate de una utopía, es solo una cuestión de tiempo que encontremos la fórmula que nos permita desarrollar las cosas de una manera realmente productiva para los artistas africanos”.

¡Oh lala! Nollywood

nollywood

El nº 76 de la rue de Rennes, en París, un espacio de modestia en 35mm y con aires de romanticismo en versión original se ha sabido adaptar un año más a la demanda de los organizadores del Nollywood Week Paris. La cuna del cine se prepara por tercer año para su cita con la industria del cine nigeriano. Un telón que se abre este jueves 4 de junio en el Teatro Arlequin y finaliza el 7 de junio. Y Wiriko como medio oficial.

A escasas paradas de metro, en el africano barrio de Château Rouge los carteles del festival siguen sin verse. De alguna forma, era una observación que hacíamos en la primera edición. Pero en realidad, aquí no hace falta. Las tiendas con iluminación sobre saturada e hilo musical estridente mantienen su número de ventas: DVD de las últimas series nigerianas, de la última película de moda o de los clásicos de los noventa del país más poblado del continente africano. Más bien, el Nollywood Week persigue a esa población refinada de boina y paseos por el Sena que la única información de Nigeria es Boko Haram y #Bringbackourgirls, y a la diáspora nigeriana en Francia.

Nollywood es un fenómeno que ha desatado el interés más allá de las fronteras de Nigeria. Entusiasmo, crítica mordaz o defensa a una posible alternativa para los que pretenden ganarse la vida haciendo cine. Que por cierto, es simplemente inaccesible para los amantes de esta industria que viven en París. Y la capital francesa es un punto focal, un centro para el séptimo arte internacional, por lo que es natural que esta ciudad se esté consagrando con un festival dedicado a la segunda industria cinematográfica más grande del mundo a nivel de producción.

El embajador de esta tercera edición será el actor haitiano Jimmy Jean-Louis, que como nos ha subrayado el director ejecutivo del festival, Serge Noukoué, “es una representación perfecta del espíritu abierto de los defensores del festival”. Después de afianzar su marca en los Estados Unidos interpretando varios papeles en Hollywood, se dirigió a Nigeria donde actuó en varias películas con esta voluntad de contribuir al desarrollo de esta industria. Este flechazo se materializó recientemente al dirigir el documental Jimmy Goes a Nollywood, que se presentará el jueves durante la gala de inauguración después del concierto del joven cantautor nigeriano Jon Ogah.

Durante los cuatro días de festival, además de conferencias especializadas sobre la industria y comida del país en un ambigú customizado para la ocasión, se proyectarán diez películas de las cuales ocho optarán al premio del público. La selección oficial se compone de los siguientes largometrajes:

1 de octubre
Dirigida por Kunle Afolayan (ganador de la primera edición con la comedia Phone Swap), narra la historia de un detective de la policía nigeriana enviado a investigar los asesinatos de varias mujeres en una pequeña comunidad unos días antes de la Independencia Nigeria (el 1 de octubre de 1960).

Ojuju
Dirigida por CJ Obasi, la película es un thriller de género Zombi, en el Romero y sus amigos tienen que buscar la manera de salir de su barrio ya que el suministro de agua está infectando a las personas con una ceguera rabiosa.

A mile de home (A una milla de casa)
Dirigida por Eric Ameghien, la película sigue la vida de un estudiante universitario que se unió a una pandilla en su búsqueda para vengar una injusticia cometida contra él por un gánster. Su decisión le cambiará la vida.

Thy Will be Done (Hágase tu voluntad)
Hágase tu voluntad, es un drama romántico que narra la historia del Pastor Pío y su esposa. Un día sus vidas sufren un revés cuando la primera esposa del pastor, que había sido dada por muerta, aparece siete años después. El director de esta película es Obi Emelonye, quien ya dirigiera la exitosa Last Flight to Abuja.

The last three digits (Los últimos tres dígitos)
La película fue dirigida por Moisés Inwang es un trabajo romántico. Alex se encuentra con el amor de su vida en un centro comercial y aprovecha la oportunidad para conseguir su número antes de que ella se escapa de nuevo, pero tres dígitos que faltan lo llevó en una búsqueda para encontrar el verdadero amor..

Dazzling Mirage (Deslumbrante ilusión)
La película está basada en la novela del mismo nombre, y es la historia de una mujer joven con anemia que tiene que superar diversos obstáculos para llevar una vida normal y plena. La película está dirigida por el aclamado Tunde Kelani, quien presentara en la primera edición de la Nollywood Week Maami.

Gone Too Far (Ido demasiado lejos)
Dirigida por Destiny Ekharagha, es una comedia que se desarrolla en un día, cuando dos hermanos, uno criado en Londres y el otro en Lagos, se reúnen por primera vez después de haber sido separados desde la infancia.

Herramientas para el éxito de directores de Nollywood

Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Nadia Denton, especialista en el desarrollo de audiencias. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

“La parafernalia de hoteles y ruedas de prensa para medios que son afines, si pagas publicidad, no es necesaria. Por eso tenemos bajos presupuestos en Nollywood”. Rotundo y sin apartar la vista de los diferentes responsables de las plataformas de vídeo bajo demanda, respondía el director y escritor nigeriano Mahmood Ali-Balogun. La jornada de profesionales de la segunda Nollywood Week prometía por la variedad de propuestas que traían los organizadores a pesar del retraso de casi una hora y media. Hoy el centro de París amanecía colapsado por la ceremonia de conmemoración de los 70 años del desembarco de Normandía con visita de Putin y Obama, entre otros, incluída. Así que el desayuno con sabor africano amenizado por las delicatesen del resaturante African Kitchen se eternizaba en la cafetería del cine Arlequín con apuntes de historia.

Este año el foco se ha centrado en tres diferentes áreas: producción, distribución y financiación en la era digital. Y el hielo lo rompía Nadia Denton, especialista en el desarrollo de las diferentes audiencias, desgranando el contenido de su próximo libro que verá la luz después del verano y que se titulará algo así como “Guía de éxito para directores nigerianos”. La autora también de The black british filmmaker’s guide to success: finance, market and distribute your work, reconocía que “la fórmula del cine de autor muy al gusto de los festivales y los cinéfilos, no termina de encajar en la cultura nigeriana por lo que el modelo de Nollywood debe ser otro”. Más en la línea hollywodiense, se entiende…

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Imagen durante las jornadas profesionales. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Sin embargo, el esencialismo cultural tiene barreras que la propia creatividad desborda cada día. Todo esto sumado a un esquema de guión apuntalado bajo el símbolo del dólar que no deja de adulterar la capacidad de los públicos. Por eso Godard sonrojaba a las escuelas de guión al plantear una narrativa que interpelara al espectador sin tregua para la adivinanza. El senegalés Mambéty ya lo hizo también al amagar en alguna esquina de Dakar el consabido esquema presentación-nudo-desenlace…

La compañía Angénieux presentó su nueva lente híper-luminosa, híper-ligera e híper adaptable a cualquier dispositivo de vídeo y foto. Las empresas que trabajan en la espiral de crear nuevas herramientas para los que hacen cine saben que lo digital es la solución a los quebraderos de bolsillo de los productores. Pero claro, la lente es también híper-cara y no apta para todos los públicos. El precio de salida, según los requisitos del comprador, comienza en 18.000€, prácticamente el presupuesto de una película realizada en Nollywood.

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Imagen durante las jornadas profesionales. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Otra de las novedades que se han presentado hoy ha sido Melusyn: una nueva plataforma para compartir y sincronizar los equipos de producción para optimizar un buen plan de rodaje. Pero el pilar del encuentro llegaría a continuación. Se hablaba de dinero bajo el modelo del low-cost, de cómo canalizar sinergias en el sector audivisual herido tras la crisis económica y sistémica mundial, y de los desafíos en el sistema de Nollywood.

La crispación y el buenentendimiento del respetable prendió cuando alguien del público preguntó: ¿Y qué pasa con los derechos de los directores? Hoy era el día para el banquillo de unos y el púlpito de otros. La distribución de los trabajos realizados por directores africanos ha variado en la forma: antes todo el proceso de edición, posproducción, distribución y exhibición se centralizaba en las antiguas metrópolis (también en EE.UU. y Canadá), y ahora el proceso queda en casa. La localización ha cambiado pero el capital circula en manos de unos pocos; ahora con otro color de piel. Por eso que de cierta forma se le recriminaba a iROKO y a la directora de la plataforma de vídeo bajo demanda Nollywoodtv.fr, presente en la sala, que estuvieran teniendo tanto éxito pero que éste no fuera equitativo con los creadores.

De hecho, esta plataforma además de consolidarse como espacio de encuentro virtual para la diáspora nigeriana de Francia se afianza también en Costa de Marfil y Camerún. Los márgenes de beneficio son meridianamente claros e invitan a la reflexión: en el caso del contrato con la plataforma Nollywoodtv.fr los directores ceden todos los derechos de las películas durante 5 años por unos 10.000€. Y el apunte inteligente de Enrico Chiesa, responsable del portal Africafilms.tv, matizaba: los contratos son explícitos y no hay duda para la queja. Aunque las condiciones, evidentemente, podrían ser otras.

 

Espaldarazo de Nollywood en París: contra la sinrazón

Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

La política no solo se encuentra en las instituciones sino también en la cultura, en el cine. Por eso la importancia de la noticia de la celebración del segundo festival de Nollywood en la ciudad de la luz que comienza hoy hasta el domingo 8. Para los no iniciados en sermones sobre el séptimo arte, el término Nollywood hace referencia a la industria cinematográfica nigeriana, la segunda del mundo en volumen de producción, por detrás de la India (Bollywood). Pero antes, un vistazo al contexto francés en materia política para entender el espaldarazo que supone esta Nollywood Week Paris al mundo africano, y por extensión, a todos los inmigrantes que residen en el país galo.

A golpe de mordisco en las almas cansadas del proletariado francés, las elecciones europeas del 25 de mayo escribieron sin pasamontañas ni censura previa, una alerta terrible: el partido Frente Nacional (FN), de Marine Le Pen, se convertía hace dos semanas en la primera fuerza política de Francia por primera vez en la historia. Y un gran porcentaje procedía de las bases obreras. Básicamente la santa trinidad del FN, y no precisamente con pilares católicos, reza sobre un renovado discurso patriota, xenófobo y populista. Tanto es así que en plena campaña europea Jean-Marie Le Pen, padre de Marine y reelegido como eurodiputado afirmó: “El señor Ébola podría arreglar el problema demográfico de África”. Y la puntilla: la Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos (CNCDH) publicaba el pasado abril un documento referente al 2013 en el que se subrayaba el aumento preocupante del sentimiento anti-inmigración en la sociedad francesa. “El 9% de los franceses se declararía más bien racista y, el 26%, un poco racista. En total un 35%, que supone un 6% más que en el 2012.

Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Con este estribillo sociopolítico, hay que agradecer el empeño de Serge Noukoue, director ejecutivo de la Nollywood Week Paris, de continuar con esta ventana a Nigeria, a la actual potencia económica de África, y a otra forma de interpretar los cánones del entretenimiento desde lo digital. No son pocos los debates que se sucederán en los pasillos del Cine Arlequín con críticos, promotores, distribuidores, directores y actores sobre el papel de este cine que surgió como respuesta a la escasa producción nacional de películas durante la década de finales de los ochenta y los noventa. De ser un país prácticamente huérfano de imágenes y colonizado por cine de acción (made in EE.UU. y China) y musical (made in India), la respuesta ha sido la implantación de un modelo que crea escuela en países vecinos y en la diáspora.

En unos minutos subirá el telón esta aduana sin fronteras hacia la otra África que camuflan y vilipendian sectores radicales como los del partido Frente Nacional. Para la ocasión, la película elegida para el pistoletazo de salida será la comedia romántica Being Mrs Elliott, el primer largometraje de Omoni Oboli, que como ocurriera el año pasado con Phone Swap, de Kunle Afolayan, asegurará la risa y la ironía desde las calles de Lago.

Tetaro L'Arlequin, sede de la segunda edición del noLLYWOOD wEEK paRIS. Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Tetaro L’Arlequin, sede de la segunda edición del noLLYWOOD wEEK paRIS. Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Mañana viernes por la mañana, el cine se transformará en una improvisada aula de expertos en el que se debatirán entre otras cuestiones el estado del sector cinematográfico en Nigeria. Por la tarde varias citas con la gran pantalla: la laureada comedia de tintes ácidos y seleccionada en festivales internacionales, como el African Film de Nueva York, Confusion Na Wa, de Kenneth Gyang; Flower Girl de Michelle Bello; The meeting, de Mildred Okwo, y Misfit, de Daniel Emeke Oriahi. El sábado, será sin duda el gran día. A mediodía Journey to Self de Tope Oshin-Ogun y por la tarde, la gran esperada: Half of a Yellow Sun, basada en la novela del mismo nombre escrita por Chimamanda Ngozi Adichie, y dirigida por Biyi Bandele. El domingo será día de intercambio de tarjetas, opiniones, balances y de esperar al premio del público. Y también de reclamar un paisaje mejor en la Francia que fue adalid de la Igualdad. El cine, de la mano de Nollywood, cual primavera que surge de un resquicio…

Mientras tanto, y desde las bambalinas, Wiriko os informará de todos los entresijos de esta segunda Nollywood Week Paris.

 

París se prepara para su segunda semana de Nollywood

París se rindió al primer festival de Nollywood en Europa que tuvo lugar el año pasado. Cine made in Nigeria que, tras 20 años en un anonimato intencionado por los circuitos internacionales de distribución de cine, es considerada como la segunda industria cinematográfica más importante del mundo a nivel de producción.Y este año vuelve la Nollywood Week París (del 5 al 8 de junio) con una selección de seis películas que tendrán como principal objetivo hacer repensar el cine que se realiza en este país de casi 170 millones de personas. El año pasado la selección fue muy contemporánea con películas de la década de los 2000 y para este año se vuelve a repetir la tónica con títulos que serán pre estrenados por primera vez en Francia como Mother of George, pre estreno mundial como Being Mrs Elliott, o películas que han sido seleccionadas en el Festival de Cine Africano de Nueva York (AFF) para este 2014 como Confusion Na Wa. El listón del 2013 se quedó en cerca de 1.500 personas que visitaron la sede del festival en París durante 4 días y disfrutaron de una selección de películas en la que se impuso la comedia romántica Phone Swap, de Kunle Afolayan. Hoy arrancamos el primero de una serie de artículos dedicados a este festival del que Wiriko es medio oficial. Y qué mejor que entrevistar a su creador y director ejecutivo, Serge Noukoue, para explicar los entresijos de esta segunda edición.

Serge, director ejecutivo de la Nollywood Week París.

Serge Noukoue, director ejecutivo de la Nollywood Week París.

¿Crees que el festival abrió una nueva ventana en París? ¿En Europa?

Por supuesto. París y los parisinos no eran tan conscientes de las implicaciones de Nollywood como lo son hoy. No hay duda sobre eso. Y ahora es cuando comienza el verdadero trabajo. París ha sido introducido en Nollywood, pero no debemos detenernos ahí. Queremos lograr más. Queremos sinergias que sucedan entre Nollywood y el cine francés. Más colaboraciones… Y queremos que las películas de Nollywood se vuelvan ampliamente accesibles en el mercado francés y europeo.

¿Cuál fue la crítica en la cuna del cine europeo?

La mayoría de personas se vieron sorprendidos por la calidad y la diversidad de las películas en nuestra selección. Era diferente de la imagen que tenían de Nollywood.

¿Piensas que la diáspora nigeriana en París se siente identificada con este festival?

La diáspora nigeriana en París es bastante pequeña en número. Creo que están felices de tener la oportunidad de ver las películas que mostramos en nuestro festival, pero no son los únicos. La gente de otros países también vinieron con entusiasmo al festival… Los blancos, los negros. Nuestro objetivo es acercar este cine a cualquiera que sea curioso y le encante el séptimo arte.

¿Cuál será la difusión en París? ¿Y en Nigeria?

Si usted se refiere a la atención de los medios nos pondremos en Francia y Nigeria, sólo puedo decir que está creciendo . Tenemos algunos de los principales canales de televisión, estaciones de radio, sitios web y blogs que cubrirán el evento. Es un buen reflejo del creciente interés para Nigeria y Nollywood; en particular en Francia.

¿Cuántas personas forman el equipo de la Nollywood Week 2014?

Somos unas 10 personas pero 3 de los que trabajamos podenos decir que lo hacemos de una forma más permanente.

¿Cuáles son los apoyos económicos con los que cuenta el festival: embajadas, empresas, particulares?

Es una mezcla. Todos ellos aparecen en nuestra web pero nuestro principal socio es Total, una empresa francesa que está muy presente en Nigeria. Su apoyo ha sido de gran ayuda por eso estamos muy agradecidos a ellos ya todos nuestros socios, ya que sin ellos no seríamos capaces de producir este festival.

Nollywood, la segunda industria más importante del mundo.

Nollywood, la segunda industria más importante del mundo.

¿Qué novedades presenta este año el festival?

Bueno, esta vez estamos presentando 8 películas, de las cuales 6 competirán por el premio al mejor largometraje. La película Being Mrs Elliott abrirá el festival y lo clausurará Mother of George, ambas fuera de concurso. La película de apertura, dirigida por la famosa actriz Omoni Oboli, no se ha mostrado en ningún otro sitio, es un estreno mundial y estamos muy contentos de ser los primeros en proyectarla. Ya sabes… Si quieres ser parte de las pocas personas que se llega a ver, ¡tienes que venir a la Nollywood Week de París!

¿Qué actividades paralelas habrá durante el festival?

Como de costumbre, la música también jugará un papel importante. También en el salón Lagos, todo el mundo podrá disfrutar de una selección de alimentos nigerianos. También habrá una pequeña tienda donde se podrán adquirir DVDs, libros, camisetas y otros artículos.

Seis películas muy actuales (todas del 2013) se presentarán en París pasando por casi todos los géneros del cine: thriller, política, guerra, comedia, romántica… ¿Crees que esta selección ayudará a cambiar los estereotipos que se suelen tener sobre el cine de Nollywood?

Eso es sin duda nuestro objetivo. Presentar un conjunto diverso de películas nigerianas para que los espectadores puedan entender mejor este fenómeno que llamamos Nollywood.

¿Consideras Half of a yellow sun cine de Nollywood?

Consideramos que es una película nigeriana. Dirigida por un nigeriano y co-producido por Nigeria. Eso hace que sea elegible para nuestro festival.

¿Cuándo una Nollywood week en otro país de Europa? ¿Cuándo en España?

De hecho, hemos recibido algunas peticiones y esperamos poder traer la semana de Nollywood a otros lugares pronto. Os mantendremos informados. Pero sí… ¡Definitivamente, nos encantaría venir a España!

 

‘Phone Swap’ se encumbra en París con su metáfora sobre la era digital

Kunle Afolayan, director de Phone Swap, mejor película en la Nollywoodweek de París. Foto: Sebastián Ruiz

Kunle Afolayan, director de Phone Swap, mejor película en la Nollywoodweek de París. Foto: Sebastián Ruiz

“En realidad es un premio de todos los directores africanos”. Estas acaban de ser las primeras palabras de Kunle Afolayan el realizador nigeriano de la comedia Phone Swap elegida por el público como la mejor película de la Nollywoodweek. Era una de las tres candidatas a enamorar al público parisino junto a Last flight to Abuya y Man on the ground. Pero la conjunción de un romance previsible con un guión sutil hasta el final,  personajes atractivos, estereotipados y divertidos como Wale Ojo, Nse Ikpe-Etim, Joke Silva, Lydia Forson o Adam Ameh, una trama narrativa entre el mundo rural y la gran ciudad, y el hilo conductor a través de dos blackberries han hecho las delicias de los espectadores.

Phone Swap, alejada de las producciones caseras nigerianas producidas en una semana (el presupuesto ha sido de 400.000 dólares), subaraya temáticas importantes para Nigeria (un país de unos 160 millones de persona) como la importancia de la religión tradicional o la necesidad imperante de la búsqueda de un empleo. De esta forma los protagonistas del filme, Akin y Mary, que no se conocían previamente, comienzan una historia rocambolesca al intercambiar sus móviles. Una trama adaptada a tiempos modernos que ya ha sido tratada en varias ocasiones: vivir la vida del otro, con perfiles antagónicos y que, finalmente, terminan combinando la suerte del destino en un final feliz. Sin embargo, la calidad, ciertamente merecía con creces el galardón.

Kunle Afolayan, actor, productor y realizador, llegó al mundo del cine por una mezcla de coincidencias. Hijo del legendario cineasta nigeriano de los años 70 Ade Love, Afolayan es graduado en dirección de empresas aunque no pudo resistir la llamada del cine a sus 30 años haciendo valer el refranero castellano “nunca es tarde…”. Como ha afirmado esta noche tras recibir el premio del jurado: “Creo que muchas personas no ponen atención ni a la producción ni a los detalles, por lo que es maravilloso que nuestro cine sea globalizado para que pueda verse en el mayor número de salas posibles. Es un premio, en realidad, de todos los directores africanos”, ha sentenciado Afolayan.

 

Nollywood llama a la puerta de la diáspora francesa

Encuentro profesional Nollywood. Foto: Sebastián Ruiz.

Encuentro profesional Nollywood en París. Foto: Sebastián Ruiz.

El Festival de cine nigeriano de parís, el Nollywoodweek Paris, ha despertado el interés de los medios franceses. “Así que es la segunda industria del mundo… ¿no? Habrá que verlo primero”. La pregunta que se hacía Françoise Millard, una crítica de cine afincada en la capital francesa, sobrevolaba en la apertura del festival: escepticismo. La duda de la calidad ha estado presente en las diferentes tertulias con productores franceses, distribuidores y periodistas del sector, una difícil frontera que se resistía a analizar esta industria como lo que es: heterogénea, con diferentes presupuestos, y que en algunos ejemplos se perfila aspirante para los circuitos convencionales occidentales con un claro barniz de entretenimiento (Phone Swap o Last flight to Abuja) o para un público que busca la reflexión crítica (Man on ground).

Nollywood no es una. Así quedó patente el viernes por la mañana cuando una treintena de profesionales del sector (directores, actores, productores y distribuidores) se reunieron para debatir cuál era el futuro real de Nollywood en Francia, cuál era el público objetivo y cuáles eran las posibles fuentes de financiación. Después de la resaca de la inauguración (presentaciones oficiales, música en directo y la proyección del film que abriría el festival, Phone Swap) todos estaban dispuestos a desestereotipar. Bueno, no todos. Tunde Kelani, el director de Maami, y Mahmood Ali-Balogun, director de Tango with me, reivindicaban unas narrativas propias y muy en la línea de los detractores de esta industria: violencia, componente religioso, corrupción y dinero fácil. ¿Pero son estas temáticas las preocupaciones de las sociedad nigeriana? ¿Y qué sociedad, la rural o la de la urbe? El debate estaba abierto.

De izquierda a derecha: los directores Keke Bongos y Mahmood Ali-Balongun y la profesora Moradewun Adejnmobi. Foto: Sebastián Ruiz.

De izquierda a derecha los directores Keke Bongos y Mahmood Ali-Balongun y la profesora Moradewun Adejnmobi. Foto: Sebastián Ruiz.

“La gran mayoría de las películas de Nollywood muestran las realidades de los nigerianos. Es así. Y es muy interesante que reflexionemos sobre ello en estos términos, no en otros”. Eran las palabras de Moradewun Adenjnmobi, profesora del departamento de Estudios Africanos de la Universidad de California, especialista en literatura africana, cultura popular africana y performance africana. En términos generales los presupuestos de las películas oscilan entre los 10.000€ y los 500.000€ de media lo que ha favorecido una democratización de las imágenes que a su vez juegan con un componente de realidad interesante en los guiones, es decir, la realidad ficcionada frente a la ficción per se. “Está claro que el dinero no es sinónimo de mejor, por lo que una película con mayor presupuesto no tiene necesariamente porqué ofrecer una mejor calidad”, apuntaba el realizador Tunde Kelani.

La crisis de financiación por parte de los inversores privados es una de las motivaciones por las que esta prolífera industria (una media de 2.000 películas al año), busca suerte en los bolsillos franceses. Es más, el interés que despierta Nollywood ha desarrollado, también, una extensa bibliografía que ahonda en los componentes económicos, antropológicos, estéticos o psicológicos. Precisamente, la demanda de nuevos mercados implica nuevas estrategias, en este caso, la traducción. Efectivamente uno de los puntos calientes del encuentro profesional fue el componente lingüístico. ¿Cómo traducir expresiones que son sonidos de la lengua yoruba, hausa o igbo a alguna lengua? ¿Cómo captar la atención del público francés?

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Los productores, preocupados por exprimir cualquier fuente de inspiración en busca de dinero, en cómo acercar una película contextualizada en Nigeria al público galo, mantienen al margen la impronta personalidad de los directores sobrepasando en alguna ocasión su autonomía creativa… Y las consecuencias pueden ser comprometidas. El ejemplo lo citaba el director de Last flight to Abuja, el nigeriano Obi Emelonye: “Mi película en francés es otra completamente distinta. ¿Te puedes creer? El título es Last flight to Abuya y en francés es Aller sans retour… ¿Qué es esto? Porque mi película desde luego no…”, preguntaba irónico entre risas el realizador asentado en Londres.

Finalmente hubo consenso en una cuestión: los focos deberán orientarse hacia la diáspora nigeriana en Francia. Tanto los productores franceses como los nigerianos convinieron que el business de las películas de Nollywood como modelo a exportar es éste, aunque no precisaron más sobre las implicaciones o repercusiones que puede tener. El futuro promete, y más cuando desde octubre la cadena Nollywood TV emite contenido exclusivamente en francés. De momento, esta tarde a las 19.30 horas se conocerá cuál es la mejor película elegida por el público que tendrá difusión asegurada en las salas de la cuna del cine.

 

Nollywood, por primera vez en Francia, desafía a la cuna del cine

Toda la actualidad del primer Festival de Cine Nigeriano desde París

Toda la actualidad del primer Festival de Cine Nigeriano desde París

Nollywoodla segunda industria cinematográfica del mundo sube en unos minutos el telón del primer festival de cine nigeriano en la cuna del cine, París. Con una media de unas 2.000 películas al año, durante cuatro días la Ciudad de la luz acogerá a directores, actores y representantes de este mercado que, como punto de partida, tendrán la dura empresa de convencer al público francés de que “evidentemente no todo lo que se produce en Nollywood es de mala calidad”, como ha subrayado para Wiriko el director del festival, Serge Noukoué, entre focos y nervios. “La selección de las siete peliculas que hemos programado para celebrar los 20 años de existencia de Nollywood ofrecerá una nueva visión del cine que se realiza en Nigeria”, ha sentenciado Noukoué.

La crítica al cine considerado como Nollywood es recurrente (actores inexpertos, producción casera, bajos salarios, guiones poco elaborados) y con una iconografía y escenarios influenciados, en gran medida, por la mirada cargada de estereotipos que el público extranjero tiene sobre Nigeria en particular y, sobre África en general. No obstante, el festival, que tendrá lugar en el Teatro L’Arlequin hasta el próximo domingo, pretende lanzar una punta de lanza reivindicando, precisamente, que con la proliferación tan intensa del cine en Nigeria, hay material más que suficiente para que el espectador perfile un lienzo heterogéneo y diverso con películas que van desde el encorsetamiento convencional del National Geographic o films de serie B, a la rigurosidad de los reportajes de la BBC y películas merecedoras de participar en cualquier festival internacional. ¿La fórmula de éxito en el público nigeriano y de centro África? La misma que tiene lugar en la India con Bollywood, la primera industria del mundo: exagerar groseramente el color de la población local para divertir al público.

Teatro L'Arlequin donde tendrá lugar el Festival Nollywood Week Paris. Foto: Sebastián Ruiz.

Teatro L’Arlequin donde tendrá lugar el Festival Nollywood Week Paris. Foto: Sebastián Ruiz.

Pocos especulaban en aquella época sobre los acontecimientos que tendrían lugar 118 años más tarde. Pero la historia, siempre caprichosa, vuelve como atalaya a iluminar, esta vez, en formato 35mm. Fue el 28 de diciembre de 1895 cuando en el Salon Indien du Grand Café, los hermanos Lumière proyectaron algunos de sus cortometrajes encumbrando esa fecha como el nacimiento del cine. Desde entonces, Francia es referencia para el séptimo arte. Sienta una cátedra que a veces desde la crítica cuesta transgredir para no parecer descortés. Apellidos como Méliès, Renoir, Truffaut, Godard, Bresson, Polanski… Han conseguido que la arena francesa imponga un canon de certeza y oficialidad cuando se habla de cine. Y ahora, apellidos nigerianos hasta ahora desconocidos se disponen, desde esta tarde, a enamorar a un público selecto, comedido y dispuesto. Tomen nota de estos siete realizadores: Afolayan, Amata & Bongos, Emelonye, Omotoso, Anyaene, Ali-Balogun y Kelani.

A las 20.30 horas dará comienzo el acto de apertura que abrirá estos 4 días intensos de cine africano. Como plato fuerte de esta noche, la película que dará el pistoletazo de salida será Phone Swap del director Kunle Afolayan que estará presente para un posterior debate. Mañana tendrá lugar un encuentro profesional entre productores nigerianos y franceses así como la participación de algunos directores. Ya, a mediodía comenzará el maratón de 5 películas que cerrarán la jornada del viernes. El sábado por la mañana, el epicentro será la conferencia sobre la industria de Nollywood que convocará a diversos críticos, directores y periodistas. Por la tarde, y como en la jornada anterior, otras 5 proyecciones dinamizarán el tercer día de festival. El domingo, 4 películas pondrán el broche final a esta apuesta cinematográfica con el premio del público a la mejor película. Sin lugar a dudas, un dispositivo considerable del que se han hecho eco numerosos medios africanistas y generalistas tanto de Francia (RFI, Africultures, etc.) como en el resto de países (Africa is a Country, This is Africa, The Guardian, etc.). El evento, sin dudas, servirá de trampolín para un mercado relativamente nuevo en el país galo (recientemente se estrenaba en francés NollywoodTV) sin dejar de lado la cartera: los organizadores tuvieron que hacer malabares para afrontar un presupuesto modesto que incluso recurrió a una campaña de crowfunding en la que pedían 8.500€ de los que, lamentablemente, solo han obtenido 2.466€. La crisis y las fuentes de financiación, sea como fuere, se dejan notar.

Largometrajes seleccionados en la Nollywood Week Paris:

1. Phone Swap, de Kunle Afolayan (2012)

2. Inalé, de Jeta Amata & Keke Bongos (2010)

3. Last Flight to Abuja, de Obi Emelonye (2012)

4. Man on Ground, de Akin Omotoso (2012)

5. Ijé, de Chineze Anyaene (2010)

6. Tango with Me, de Mahmood  Ali-Balogun (2012)

7. Maami, deTunde Kelani (2012)

Vídeo del festival

Trailer de Phone Swap, del director Kunle Afolayan, que abre el festival.

 

La pequeña África del barrio Château Rouge

El componente polisémico del barrio parisino de Château Rouge invierte el marquetiniano y acompasado perfil de la Ciudad de la luz en una transfiguración del espacio que tiene lugar en cuestión de minutos. Conceptos como espacio o tiempo se redefinen constantemente en este pequeño planeta negro; en esta pequeña África que mantiene de forma dinámica, adaptada y funcional, su esencia, sus tradiciones.

Hoy hace frío en busca de las tiendas donde venden películas africanas y el clima invitaría más a una hibernación precipitada con té y croissant. Pero no aquí. Rezuma vida: la percepción constante de la música en árabe, wolof, swahili o bantú; la venta ambulante de verduras como el okra o el nyame; frutas como el ditax o el mango; platos típicos como el mafe o el yassa poulet; tejidos con estampados y motivos propios de los países al Sur del Sahara, o las cadenas de peluquerías que desempeñan la hibridación entre una París africanizada son la prueba de una armonización, a veces impuesta desde el Estado, que agrupa a una buena parte de la población subsahariana en la capital francesa. “Hermano, ¿quieres unas gafas de sol? ¡Te salvarán la vista!”. Hassan, un comerciante mauritano jugaba con la metáfora y… ¿Por qué no aceptarla? Si paseas por Château Rouge el principal requisito tiene que ser el de cambiar las lentes con las que observar la realidad.

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En Château Rouge la vida trascurre de otra(s) forma(s): la cultura es diseccionada y globalizada lo que provoca que en cualquiera de las calles políglotas y repletas de colores un diola (uno de los grupos étnicos de la Casamance, la region sur de Senegal) no le diga a un mandinga (uno de los grupos mayoritarios de Malí) cómo tiene que vivir. Simplemente se entienden. Se respetan. A las segundas y terceras generaciones de inmigrantes nacidos ya en Francia hay que sumarles, además, una nueva realidad que se deja notar también en este tapiz africano en el corazón de París: en 2010, según el censo francés, los estudiantes africanos representan un 41% de todos los estudiantes extranjeros, de los cuales más de la mitad de ellos son del Magreb y casi un 80% de Marruecos y Argelia.