Guintche llega a Madrid después de deslumbrar Barcelona

Al sur de las islas Azores y al oeste de Mauritania, tiene lugar uno de los carnavales más coloridos, híbridos y grotescos de Cabo Verde: el Carnaval do Mindelo, en la isla de Sao Vicente. El espectáculo es el resultado de los atuendos brasileños con un toque portugués, mezclado con las prácticas criollas. Todo un cúmulo de elementos aparentemente antagónicos, tanto como parejos, que se convierten en la principal influencia de las actuaciones de Marlene Monteiro Freitas, coreógrafa y bailarina caboverdiana cofundadora de P.O.R.K y parte del colectivo Bomba Suicida desde 1997. Con su pieza Guintche, la artista visitará el próximo mes de enero Madrid.

Marlene Monteiro Freitas, bailarina y coreógrafa. Fuente: L’A CDC

Marlene Freitas conoció la danza y la música en su isla natal a través del ritual del carnaval. La experiencia le hizo empaparse de sus energías, colores y máscaras. Sin embargo, recibió otro tipo de aportaciones cuando estudió tanto en Bruselas como en Lisboa y trabajó para distintas personalidades de la danza. En el blog turco iDans destacaba: “Uno de los coreógrafos con los que me sentí muy cercana es Loic Touzé. Con el tiempo he adoptado sus métodos de trabajo y orientaciones. A pesar de ello, lo que fomenta mi imaginación viene de campos dispares: de un documental, una exhibición o un espectáculo de teatro. No sólo de la danza o del encuentro con otros coreógrafos”.

De esta manera, las obras de la bailarina y coreógrafa recogen las múltiples piezas de su identidad las cuales siempre encuentran la manera de hibridarse y transformarse. No sólo porqué hayan sido parte de su recorrido, sino porque son parte de su día a día. “Me gusta cuando hay una distribución de cosas que normalmente no pondríamos las unas al lado de las otras, pero como el teatro no es la vida, lo podemos hacer fácilmente. Es la ficción, y la ficción es un acto de libertad”, como comentaba en la revista francesa Femmes à Rennes (F.A.R).

Guintche, la obra que ya presentó en Barcelona este pasado noviembre, y ahora llega a Madrid, es también una construcción a partir de la combinación de elementos dispares. De hecho, Guintche es una palabra criolla caboverdiana que tiene dos significados: el nombre de cierto pájaro y una mujer prostituta. Además, como explicaba a F.A.R: “El término puede ser usado verbalmente para alguien que brinca de un evento a otro sin tomar una elección lógica y coherente”, lo cual evoca a los procedimientos para inspirarse que la artista explicaba.

En cuanto a la experiencia que la llevó a crear Guintche: “Asistí a un concierto de jazz cuyo cantante llevaba un bonito sombrero. En un momento, el cantante se sentó en un banco, y mientras escuchaba a los otros músicos, él permaneció estático. Fue ese momento, en el que estaba escuchando, que me movió profundamente. Supongo que serían las luces, pero aquella situación tuvo un impacto emocional en mí. Dibujé al cantante sentado en el banco como recordatorio de aquel preciso momento”, narraba en la revista de TimeOut New York.

El nombre de su espectáculo y la experiencia del concierto parecen muy dispares. No obstante, la bailarina destaca que entre el concierto y el dibujo hay un eje vertebrador: la intensidad. La misma intensidad con la que vivió el Carnaval do Mindelo en su infancia y con la que brinca de evento en evento, de lugar a lugar. Asimismo, en cuanto a los elementos que estructuran la pieza, la bailarina destacaba en F.A.R: “Guintche es un ser, una figura o una condición del presente”.

Marlene Monteiro Freitas durante su espectáculo Guintche. Fuente: Festival International des Arts de Bordeaux Métropole.

Con esa fuerza y mirada al presente, durante la hora de actuación, Marlene Freitas expone la contradicción identitaria que la acompaña: ¿Cómo ser alguien distinta a ella que a la vez es fiel a sí misma? La cuestión la acecha a través de movimientos repetitivos de la parte baja de su cuerpo, muecas exuberantes, deformaciones faciales, la transformación del maquillaje de su rostro, cuerpos pintados de negro y blanco que la escoltan y mediante la mezcla transgresiva de los códigos de belleza y fealdad.

Como recalcaba la crítica Ester M. Gonzalez tras el paso de Marlene Freitas por Barcelona: “La bailarina, nos va a transportar a su enigmático origen, mediante sus gestos y sus movimientos. En apariencia, los gestos faciales, no son percibidos como una forma de baile, sin embargo, en esta propuesta, se pone en evidencia, que sí son útiles, para transmitirnos la esencia de lo que se nos quiere explicar”.

“En Guintche todo es cuestión de impureza, de infierno y de paraíso”. Fuente: Joana Patita.

La obra, que se creó en 2010, ya tiene 7 años de rodaje. Pero como explicaba a la revista francesa: “Creo que los espectáculos ocultan siempre secretos, que es necesario descubrir poco a poco, paso a paso. Bailar se convierte en caminar al lado del público, por que se trata de bailar con la pieza. A veces es como un número de circo, la puedo repetir durante muchos años, pero puedo tener siempre un aterrizaje sorprendente”. De este modo, Guintche deviene una escultura de cera que se funde, se solidifica, se rompe y cambia de forma durante los años.

Así, os animamos a asistir al continuo proceso de transformación de Guintche el miércoles 17 y jueves 18 de enero en Teatros del Canal de Madrid. Además, no sólo tendrán el placer de verla en acción sino también de escucharla durante la conversación con Manuel Segade (director del Centro de Arte Dos de Mayo) el miércoles tras finalizar la primera función.

La Tchame, la nueva rompepistas de Gabón

En Gabón, los ritmos más bailados son el hip hop o el afrobeats, la música nigeriana que ejerce una gran influencia dentro y fuera del continente africano. Esto explica que después de haber quemado las pistas con el Bôlô, el Jazzée, el Ndem, el Affro Mabe y la Zyeute dance los escenarios dejen paso a la Tchame o también conocida como Ntcham. Esta es la danza urbana que los últimos años se ha extendido desde los bares y calles del barrio de Akébé de Libreville, a los distintos espacios cotidianos y festivos del resto del país. Y a ella le dedicamos la pieza de hoy.

Crazy Designe Danse Gabon, los referentes gaboneses de la Tchame en internet. Fuente: YouTube

La Tchame se crea en 2013, en un escenario político que confronta a diversos sectores de la población:

  • A nivel económico, el 20% de la población gabonesa está en paro, cuyo 35% representa los/as jóvenes. Esto lleva a la población a cuestionar la distribución de las ganancias en la venta del petróleo.
  • A nivel social, la censura hacia artistas de hip-hop se multiplica y las prometidas reformas en la educación no hacen más que aplazarse.
  • Por último, a nivel artístico y cultural, el presidente Ali Bongo, ignorando las danzas urbanas creadas por los y las jóvenes gabonesas durante los últimos años, priorizó apoyar durante el primer Festival Internacional de Libreville danzas extranjeras como la samba brasileña. Dicha elección fue promovida por intereses políticos del gobierno y costó más de 5 mil millones de CFA (7,5 millones de euros) a los/as gabonesas.

La Tchame nace pues, en un contexto crispado sobre todo entre la población juvenil. Así, puede entenderse que en sus orígenes tchame significara “enfrentamiento” o “pelea” en argot juvenil. Es por ello que se trata de una danza que simula gestos de combate, como por ejemplo: patadas, puñetazos, posiciones de defensa y amenazas al ritmo de músicas generalmente lentas. Giggaboy, bailarín gabonés residente en Accra (Ghana), nos explica que en Gabón: “En el proceso de creación, elevar los puños y simular golpear algo fueron los movimientos esenciales para la inspiración del nombre de Tchame”.

No obstante, en cuanto a las influencias de los movimientos, el bailarín gabonés nos comenta que: “De hecho, la Tchame teje enlaces y mantiene movimientos enérgicos de base que antes de ser desarrollados, están más cerca de la salsa cubana y del deporte de combate Kick boxing japonés que de otras danzas gabonesas”. Lo cual cobra sentido por las relaciones del gobierno gabonés en términos de salud con Cuba que es evidente por la presencia de médicos/as cubanas en el país, y las relaciones de cooperación económica entre Japón y Gabón así como el cada vez más presente cine japonés.

Giggaboy: “Todo el mundo siempre me ha conocido como bailarín de Bôlô, que fue mi primera pasión, de Krump y de Hip-hop Ballet Coreografiado”.

A partir de estas influencias exteriores pero con la elaboración local: “La originalidad se encuentra en los ghettos de las ciudades, en manos de jóvenes sin recursos que no conocemos. Después, artistas que tienen el poder de mediatizarlo se aprenden los pasos y se apoderan de ellos, muchas veces ignorando los nombres originales”, nos cuenta Giggaboy expresando su decepción en los procesos de descontextualización. Él defiende que los pasos y las danzas nacidas con una intención concreta en Gabón deben de mantenerse siempre vivas.

Por esta falta de medios, dicho proceso de construcción es silenciado durante un año desde su creación. No es hasta el 2014 que la Tchame se populariza a través del artista gabonés J-Rio llevándola a las pantallas. Se trata de un proceso que repite, pues él también asumió la divulgación del Ndem. El cantante visibiliza los movimientos en el videoclip de “La Mini-Nga” con la actuación de un niño con una expresión muy seria y, pocos meses más tarde, mediante el desafío viral “Ntcham Video Challenge” dónde gaboneses y gabonesas de distintos rincones del mundo bailaban la Tchame.

No obstante, “El movimiento de la Tchame no es demasiado conocido alrededor del mundo. Cabe decir que además está aún en desarrollo, es una danza que puedo afirmar que cada dos o tres meses cambia y evoluciona muy rápidamente por la simple razón que los gaboneses crean movimientos y pasos cada instante. La inspiración es muy fuerte”, relata el bailarín residente en Accra mostrando una sonrisa de orgullo.

Esta situación se debe a que, por una parte, muchos/as gaboneses/as de la diáspora, especialmente los/as bailarines/as, no acostumbran a practicar la Tchame como danza completa y variada, sino como un único paso a pegar en coreografías hibridas. Así, la diáspora es cómplice a menudo de la corta vida de las danzas urbanas gabonesas. Por otra parte, esto les lleva a olvidar la constante regeneración de los bailes urbanos, ya que: “las modificaciones se comparten en los bares y las discotecas. De hecho los bares en Gabón han sido siempre los espacios de encuentro de los jóvenes de las calles” declara el bailarín.

Al corriente de las nuevas creaciones, Giggaboy, en representación de una parte de la diáspora gabonesa dedicada a la danza, expresa: “Es cierto que los gaboneses ponen el peso de la promoción de las danzas en la diáspora, y personalmente es por ello que actualmente trabajamos en ello. En Ghana estoy teniendo el placer de compartir con algunos profesionales de la danza la riqueza artística de mi país, y es así como me gustaría seguir para hacer notar la identidad gabonesa entre la efervescencia del Azonto”.

Asimismo, con ejemplos como Giggaboy en Ghana y demás profesionales de la danza en otros continentes, los bailes y la identidad artística gabonesa encontrarán un lugar entre las pistas.

S.O.S. La danza contemporánea senegalesa en peligro

El reconocido festival Duo Solo Danse, que debe celebrar su 10ª edición, peligra por falta de fondos como ocurre con otro referente de la danza contemporánea: L’Ecole des Sables de Germaine Acogny

A comienzos de este año 2017, la conocida como “madre de la danza africana contemporánea”, Germaine Acogny, lanzaba un grito desesperado para salvar L’Ecole des Sables, institución que ha educado, inspirado, animado y reunido bailarines y coreógrafos de toda África y de todo el mundo en el pequeño pueblo senegalés de Toubab Dialaw.

L’Ecole des Sables en Toubab Dialaw (sur de Dakar)

Artistas y agentes culturales del continente se preguntaban cómo podía ser que este lugar histórico, creado por la Germaine Acogny de la escuela Mudra Afrique y que ha a sus 73 años sigue siendo una verdadera embajadora de la danza y cultura africana en todo el mundo, estuviese en peligro por falta de fondos. Durante sus 20 años de existencia, este Centro Internacional de Danzas tradicionales y contemporáneas ha sobrevivido gracias a subvenciones de instituciones extranjeras lo que le ha permitido ofrecer formaciones gratuitas a bailarines africanos realizando una impagable labor de profesionalización del sector. Pero las ayudas estatales siempre han sido una promesa en el horizonte, incluso  en el Año de la Cultura decretado por el presidente senegalés Macky Sall.

Las autoridades senegalesas son sensibles al trabajo que hacemos no solo como embajadores de nuestra cultura al extranjero sino también como actores económicos en el país –la escuela da trabajo a un centenar de personas en el pueblo- y en la promoción del turismo cultural, pero esto no tiene una correspondencia económica”, explica Patrick Acogny, Director general y artístico de L’École des Sables.

Hoy, a finales de este fatídico 2017 el sector vuelve a pasar por una situación difícil. Al otro extremo del país, en Saint Louis, el consolidado Festival Duo Solo Danse, sufre problemas de financiación para sacar adelante la edición de su décimo aniversario, lo que ha obligado a movilizar amistades y simpatizantes a través de una campaña de micromecenazgo de 7.600 euros que pueda salvar el evento.

Cartel de la 10a edición del festival 2018

En sus nueve ediciones anteriores, el festival ideado por el bailarín Alioune Diagne y ejecutado por el equipo de la Compagnia Diagn’art, ha conseguido no solo reunir en un mismo escenario a artistas reconocidos del continente, sino ofrecer una plataforma a nuevos talentos que pueden recibir master class e intercambiar con figuras consolidadas a nivel internacional.

Cada tarde después de comer artistas y público interesado se reúnen en el mítico barco Bou el Mogdad para debatir, alrededor de un ataya (té que se toma tradicionalmente en Senegal) sobre las particularidades tanto técnicas y artísticas como filosóficas de las piezas representadas el día anterior.

El pasaje de Nora Chipaumire (Zimbawe), Salia Sanou (Burkina Faso), Panaibra Canda  (Mozambique), Marcel Gbeffa (Benin) o Aida Colmenero (España) son algunos de los momentos fuertes del histórico del festival, que en 2015 acogió los encuentros coreográficos de la plataforma regional Danse, l’Africa Danse!, un programa de acompañamiento a la creación juvenil en África del Oeste.

Sesión de debate entre publico y artistas en el Duo Solo. Ruth Roukema

Desgraciadamente, un festival de este tipo no puede vivir sin subvenciones. Aunque tenemos muchos sponsors y socios que nos ofrecen servicios gratuitamente, lo que nos ayuda mucho, siempre se necesita un dinero en metálico para pagar vuelos y retribuir aunque sea simbólicamente a las compañías”, explican desde la organización.

Aprender a amar la danza contemporánea

Uno de los objetivos que persigue el festival es el de crear un nuevo público interesado en la danza contemporánea, y para ello la estrategia es entrar en los barrios en su búsqueda. A través de la actividad Cours Parcours (juego de palabras que significa paseo por los patios o de patio a patio) los vecinos de los barrios periféricos de Saint Louis reciben a los bailarines del Festival en escenarios inimaginables interpretando piezas que normalmente apelan a la interacción con el espectador. La organización estima que más de 20.000 personas participan cada año en alguna de las actividades del festival.

Espectáculo de calle en el Duo Solo. Elise Fitte-Duval

La danza contemporánea conlleva un trabajo de educación del público para que la aprecie y entienda que no está en contradicción con la tradición, como muchos pueden pensar”, opina Patrick Acogny.

Los jóvenes de hoy en día tienen ganas de crear según su identidad múltiple, que bebe de fuentes tradicionales pero que se conjuga con la cultura urbana, moderna, ciudadana, y por eso se reconocen en estos estilos”, dice Maaike Cotterink, directora general del Duo Solo, “pero tienen que conocerlos”.

Con este objetivo, este año el Duo Solo Danse también pondrá el acento en el público joven, con un programa en diez escuelas primarias de la ciudad durante los días del festival.

Hemos conseguido que se espere el festival, no solo un público elitista culturalmente, sino también los jóvenes de la calle, la gente de los barrios”, explica Cotterink.

Creer en el arte como factor de cambio social

No cabe duda de que el arte es un factor de cambio social, y en este sentido la labor de estas dos instituciones de promoción de la danza han jugado su rol.

El Festival nos ha permitido reagrupar a muchos jóvenes que se encontraban sin trabajo, sin formación, y nos ha permitido acompañarlos y ofrecerles posibilidades de formarse y visitar otros países, de encontrar a otra gente y sobre todo tener una ocupación”, dice Alioune Diagne.

Alioune Diagne, director del Duo Solo, en escena. Elise Fitte Duval 2015

En el plano nacional, el Festival Duo Solo ha contribuido a hacer la ciudad de Saint Louis más atractiva para residentes y visitantes, visibilizando el potencial artístico de la juventud senegalesa e impulsando a la profesionalización del sector. Además, ha forjado la sede del festival como un dinámico centro cultural, conocido como Le Chatêau (El Castillo), que desde 2015 trabaja durante todo el año en la promoción de los géneros artísticos urbanos.

Los artistas pueden encarnar la posibilidad de que un cambio es posible”, sentencia Ruth Roukema, productora del Festival de Saint Louis.

Por su parte, en los 20 años de andadura L’Ecole des Sables, Patrick Acogny señala que los mayores cambios que ha visto en el sector son en relación al incremento de la participación de las mujeres como creadoras, “ya no ven el casarse o tener hijos como un obsctáculo a su desarrollo artístico y profesional” y también sobre la aceptación del oficio de bailarín por parte de la sociedad.

En el ámbito institucional, Acogny señala como indicador favorable de la evolución del sector la promesa de creación de un Fondo para el Desarrollo de la Danza para 2018, al imagen del FOPICA en el ámbito del cine, que apoyará a estructuras y creadores.

Apertura de la 8a edición del festival Duo Solo Danse en El Centro cultural Le Chateau. Elise Fitte-Duval

Mientras no llega, ambas estructuras siguen imaginando cómo diversificar ingresos, abriéndose no solo al profesional sino también al gran público, por ejemplo, o contemplando realimentar sus actividades con otras de divulgación, promoción o  comerciales que puedan generar ingresos etc. Pero siempre llevando por bandera su activismo por una cultura de la danza africana de calidad, profesional y de libre acceso al público.

Para contribuir:

Festival Duo Solo Danse: https://onepercentclub.com/en/projects/festival-duo-solo-danse-10/

L’Ecole des Sables: http://ecoledessables.org

“Si eres artista, mujer y negra el mundo tiene un triple problema contigo”

Nora Chipaumire fue uno de los platos fuertes del Africa Moment, un encuentro de artes escénicas africanas que tuvo lugar del 25 de mayo al 3 de junio en Barcelona. La bailarina y coreógrafa, nacida en Mutare (Zimbabue) y afincada en Nueva York, impartió varios talleres de danza pero, además, también ofreció al público barcelonés la oportunidad de disfrutar de uno de sus trabajos por primera vez en España. Junto al bailarín jamaicano Shamar Watt, Chipaumire presentó #PUNK, un espectáculo de danza contemporánea lleno de energía que trata sobre la identidad y los estereotipos.

Nora Chipaumire en el Africa Moment // © Jesús Robisco

N.L: ¿Existe alguna diferencia entre cómo se entiende la danza contemporánea en África y cómo se entiende en Occidente?

No, no hay ninguna diferencia. Contemporáneo significa ahora, lo que está ocurriendo en este momento, y tanto en Occidente como en África o en Asia vivimos en el mismo momento temporal. Estamos en 2017 y, además, en un mundo globalizado en el que todo está conectado, por tanto, no diría que hay diferentes contemporáneos. Todos vivimos en el mismo momento.

N.L: Naciste en Zimbabue y vives en Nueva York, ¿cómo conectas África en tu trabajo?

No sé si lo hago o no, simplemente está en mi sangre. No intento hacer algo africano porque sí, salta a la vista que África está en mi sangre, en mi piel, en mi ADN, siempre está presente y no intento ocultarlo. Siempre soy sincera conmigo misma, soy Nora Chipaumire y todas estas cuestiones están en mí.

Si eres artista, mujer y negra el mundo tiene un triple problema contigo

N.L: Sueles definirte como mujer africana, artista y negra, ¿qué significa para ti?

Significa estar viva. Cuando digo esto, y lo digo mucho, es para que el público y la gente me entiendan mejor. Me parece que el mundo tiene ciertos problemas con la raza, ciertos problemas con el género y ciertos problemas con los artistas, así que si eres artista, mujer y negra el mundo tiene un triple problema contigo. Pretendo ayudar a la gente a entenderlo y no me escondo de decir: soy mujer, soy negroafricana y soy artista, pero todo ello no tiene que infravalorar mi trabajo ni limitarlo.

N.L: ¿Por qué crees que es importante expresar todas estas ideas sobre la identidad y los estereotipos a través del arte?

Principalmente es importante para mí, porque si no lo hago no sé quién soy. Necesito hacer arte y para hacerlo me nutro de mis experiencias como mujer, como mujer negra, como mujer africana residente en Nueva York y como persona que forma parte de este mundo. Creo que el arte es necesario y el ser humano lo necesita como necesita el aire o el agua.

Nora Chipaumire en el Africa Moment // © Jesús Robisco

N.L: Hablemos del espectáculo que presentas en el Africa Moment ¿cuáles son las principales idea de #PUNK?

El titulo es #PUNK porque hoy en día a todo le ponemos hashtags, es algo actual, pero a la vez el punk es un estilo de música que ya existe desde hace muchos años. Es una confrontación entre el pasado y el presente. También cuando se dice de alguien que es un punk, puede significar algo bueno o algo malo, tiene muchas connotaciones y me interesaba explorar la idea de los múltiples significados.

Quiero expresar que si tú tienes el derecho de ir a África cuando quieras, yo debo tener el derecho de venir aquí también

N.L: Hay una frase que se repite a lo largo de todo el espectáculo: “Africanos, volved a África.”

En el mundo actual hay racismo y es una frase que se oye, y se oye mucho. “Por qué has venido aquí? Vuelve a África.” Yo no tengo ningún problema en volver a África o vivir en África, pero quiero expresar que si tú tienes el derecho de ir a África cuando quieras, yo debo tener el derecho de venir aquí también. Por otra parte, el volver a África no debe significar únicamente un retorno físico, sino también puede ser un retorno mental. África no es un color, ni un continente, África es una idea, un concepto.

N.L: ¿Es necesario que la diáspora africana no olvide sus raíces?

Pienso que es importante para que no se sientan perdidos. A mí, personalmente, me ayuda, aunque quien prefiera desentenderse es libre de hacerlo. Entiendo África como algo muy plural y diferente y a cada uno, con su identidad particular, el saber de donde viene quizás le ayude a sentirse menos perdido.

Las “Femininjas” africanas poeman con danza Barcelona y Donostia

Por Aïda Colmenero *

Marie Agnes Gomis y Marie Pierre Gomis de Senegal, y Pili Maguzo de Tanzania, aterrizan en Barcelona y San Sebastián para presentar el proyecto ELLA POEMA, un espectáculo sobre referentes femeninos africanos en danza dirigido por Aïda Colmenero.

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SHE POEMS o ELLA POEMA, es un exposición de mujeres en movimiento, de mujeres expresando su universo íntimo al Universo. Es un relato sobre ELLA, sobre cada una de las mujeres, no como mujeres, sino como seres humanos. Se trata de UN POEMA de cada una de las mujeres que forman parte del proyecto.

Este proyecto, nació en el año 2012 con la intención de dar visibilidad a la mujer africana como creadora para conseguir tener referentes femeninos en danza en el continente africano. Al contrario que en Europa, son escasas las mujeres que se dedican a esta profesión por escasos referentes femeninos. Las pocas mujeres que hay, son más como bailarinas y no como creadoras, aunque estos dos últimos años el panorama está mejorando.

Con Marie Agnés escogí un poema que hablaba de la muerte, un tema “tabú” para una mujer, no se habla de la muerte en público. La pieza “2 de noviembre” que se podrá ver en Barcelona y en San Sebastián está basada en el poema “2 de noviembre” de Stella Díaz Varín (Chile):

No quiero

Que mis muertos descansen en paz

Tienen la obligación

De estar presentes

Vivientes en cada flor que me robo

A escondidas

fichero_21119_20160911El proceso de trabajo desde un principio ha sido muy íntimo entre ELLA y Aïda Colmenero, trabajando con un poema que se escoge previamente (y según el caso de diferente manera) y se traduce a un universo personal y a su contexto social, para luego convertirlo en una partitura de movimiento, así desde su espacio íntimo se habla de realidades universales. Con todo, lo más importante en ELLA POEMA es este proceso creativo que vivimos.

Es por eso que escogí  trabajar con texto poéticos, porque la poesía plantea un mensaje esencial, y es desde ahí que planteo la creación desde nuestra parte esencial como ser humano, desde nuestro miedo, nuestro olvido, nuestro amor….

ELLA POEMA son cortometrajes, fotografías y piezas de danza creadas en África (made in Africa), de momento han pasado ya por este proyecto siete países africanos y 12 mujeres.

exouds4Cada una de estas mujeres  que estarán presentes en España parte de un contexto muy distinto. Las hermanas Gomis parten de un contexto muy favorable. Simone Gomis fundó la compañía Tenane , en el año 2007, la primera compañía de mujeres de danza contemporánea en la historia de Senegal, formada por ella y sus otras 3 hermanas: Amie, Mapi y Marie Agnés. Estas mujeres fueron pioneras en el panorama nacional e internacional. Además cuentan en su país con el Ecole des Sables  la escuela de entrenamiento profesional más importante del continente, fundada por Germaine Acogny. Al estar conectadas con esta escuela y por su gran experiencia, Marie Agnés y sus hermanas han colaborado con coreógrafos de diferentes países y realizado tournés internacionales.

En Tanzania la situación es muy diferente pues apenas la historia de danza contemporánea se está empezando a escribir. Por fin es posible hablar de un número de profesionales tanzanos, aunque en su mayoría hombres. Hasta hoy, sí ha habido gente pionera en danza contemporánea en el país, pero no mujeres.

Pili Maguzo es de hecho el inicio, pues la creación que realiza ELLA POEMA para la bailarina marcó un antes y un después en la historia de la danza del país. La pieza solista “ Miss Me” ha sido el primer solo de danza interpretado por una mujer en Tanzania, que la hizo viajar al Festival HIFA en 2012, lo que la convirtió en la primera mujer tanzana en participar en un festival internacional como solista de danza contemporánea. A partir de ella más mujeres tanzanas han empezado a entrenarse y trabajar en danza contemporánea.

ELLA POEMA empezó en Tanzania con Pili Maguzo y es por eso que es muy simbólico. Este año, el proyecto empieza a volar y por fin a ser más visible en territorio español. Se trata de una iniciativa de mujeres africanas dirigidas por una española, difícilmente entendido en territorio español, pues “se espera” a coreógrafos africanos y no gente como Aïda Colmenero, instalada en África y trabajando en el continente. “Se espera” en todo caso a mujeres “pobrecitas” con hijos desnutridos y no un discurso sobre belleza, mujeres cargadas de poesía, mujeres bailando, gritando, llorando, riendo

She poems Tanzania , EXODUS shortfilm trailer from aïda colmenero dïaz on Vimeo.

Danza “artivista” y “femininja” aterrizan en Barcelona:

Como el trabajo está conectado a su contexto, pues la mayoría de los casos el resultado al final son bastantes “Artistvistas” o “Femininjas” (feminista+ninja) como dice ELLA Kenya Seise Bagbo: “es el tipo de mujer que lucha por otras mujeres no con palabras sino con acciones”.

El Centro Cívico de  Sagrada Familia de Barcelona organiza una serie de actividades muy completas para que podáis entender y acercaros al proyecto desde diferentes perspectivas. El 16 de noviembre se imparte una conferencia sobre el poder creativo de la belleza donde se hablará del proceso creativo de ELLA POEMA y se presentarán los cortometrajes realizados durante el proyecto. El 19 y 20 de noviembre se espera que el público barcelonés participe bailando en el curso intensivo de danza en el Institut del Teatre, III Ciclo de danza africana contemporánea (para inscripciones [email protected]). El 22 noviembre a las 20h se realizará la inauguración en el Centro Cívico de Sagrada Familia de la exposición de fotografías que estarán en el centro cívico hasta el 18 de diciembre.

El 24 de noviembre se presenta la versión adaptada especial para el centro de la pieza de danza El Quitador de miedos. En San Sebastián/Donostia, ciudad europea de la cultura 2016, tendrán lugar los talleres de danza abiertos el 25, 26, y 27 noviembre. En el centro Dantzagunea, se interpretarán las actuaciones de las piezas “2 de Noviembre”, “El Quitador de miedos” y “Miss Me”. El 26 y 27 de noviembre, se podrán ver en el  Teatro Principal de Donostia.

SHE POEMS TANZANIA Shortfilm Trailer TRAYECTORIA DEL POLVO VII from aïda colmenero dïaz on Vimeo.

*Aïda Colmenero (Madrid, 1981) es una bailarina, performer, productora, actriz, coreógrafa y profesora española de danza afincada en África desde 2009. Es la única bailarina española con la titulación en la técnica de Germaine Acogny, obtenida en el Ecole Des Sables de Senegal.

Irène Tassembédo: “¡es la pasión lo que nos mantiene!”

Burkina Faso se despierta de un largo letargo político. Ha vivido en los últimos tiempos una transformación profunda resultado de los movimientos ciudadanos y el sentir social de este “país de los hombres íntegros”.

Pero no es fácil, ni gratis. Tras las protestas sangrientamente represaliadas y un golpe de estado militar antes de las elecciones generales, un atentado yihadista se cobró 26 víctimas en un hotel de Uagadugú el 15 de Enero de 2016.

Sin embargo esta atmósfera brutal no ha conseguido que el arte más natural, el más enraizado, ese lenguaje secreto del alma que decía Martha Graham se quede atemorizado en casa.

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Del 30 de Enero al 6 de Febrero de 2016 se celebró en Uagadugú el FIDO: Festival International de Danse de Ouagadougou. En esta ciudad, con un movimiento cultural más que interesante, se han reunido 25 compañías de danza de África, América y Europa. Bailarines y coreógrafos de todo el mundo reunidos en una semana llena de intercambios, masterclasses y espectáculo a raudales.

Irene Tassembedo (sin autor)

Irène Tassembédo.

En el año 2013 la coreógrafa y actriz, Irène Tassembédo creó este festival pensado como un espacio de encuentro, creación, transmisión, intercambio y mezcla de culturas, formas y técnicas en el campo de la danza. Pero nos lo cuenta con más detalles la propia Irène en una entrevista en exclusiva para Wiriko.

W: En el FIDO se encuentran las danzas tradicionales, contemporáneas y urbanas de África. ¿Qué tal conviven? ¿Impera la evolución o la ruptura?

IT: He creado el FIDO para desarrollar un intercambio cultural dinámico y real entre los diferentes países, estilos y técnicas dentro de la danza. Se invita a las compañías a permanecer aquí durante toda la duración del festival, para que surjan y se establezcan relaciones entre bailarines y coreógrafos. Los principios del festival son la mezcla y la apertura, por eso es tan importante para mí que todas las formas de danza estén representadas. El programa de este año ha sido muy variado, con diferentes estilos y países que se han dado cita cada noche en el escenario ante un público amplio y diverso. También queremos mostrar a los participantes internacionales la riqueza de Burkina en repertorios y formas de danza. La emulsión creativa de Uagadugú es la que aporta riqueza al FIDO, que es a su vez un componente esencial de esta riqueza. Dentro de esta diversidad, no prevalece la ruptura, al contrario, queremos demostrar que existen puentes entre las diferentes formas y estilos dentro de la danza.


W: En el Festival participan también compañías de Europa y EEUU ¿Cuál es su aportación?

IT: En esta dinámica de diversidad, las danzas europeas y americanas están invitadas, por supuesto. Porque en cada país hay mil maneras de entender la danza. Por ejemplo, dentro de la danza contemporánea, en función de si estamos en Europa, América o África, las inspiraciones y los estilos se expresan de formas muy diferentes. Pero cada una a su manera hablan del cuerpo, de trabajar, de imaginar…

Organizamos masterclasses como parte del festival, donde los bailarines y coreógrafos invitados al FIDO muestran y enseñan sus técnicas a otros profesionales. Estas clases nos permiten ver realmente hasta qué punto la diversidad es una contribución esencial para la danza.

W: El festival cuenta con el patrocinio de entidades privadas y públicas ¿Siente que la política cultural en Burkina Faso apoya las artes escénicas?

IT: Burkina Faso empieza a despertar, pero es duro. Hasta ahora, las cosas han sido muy difíciles para nosotros y nunca hemos tenido el apoyo suficiente. Espero que, con el reciente cambio de gobierno en Burkina Faso, las cosas vayan poniéndose en su lugar y que la cultura se apoye y se desarrolle como un sector de la economía vital y productivo. Y abandonar definitivamente esta visión pesimista que mantiene a los artistas en una situación de mendicidad.

Hay que luchar para hacer entender esto a las autoridades y también con las empresas privadas, para crear alianzas que formen infraestructuras. Hoy en día los patrocinadores aportan solo el 5% de nuestros presupuestos. Pero aún así, queremos que todos nuestros espectáculos y eventos sean populares y accesibles para todos.

Compagnie Sowilo. Foto de Gery Barbot.

Compagnie Sowilo, de Turín. Foto de Gery Barbot.

Mi último espectáculo, “Kombibissé”, es un musical sobre la juventud. Se realizó en la Casa del Pueblo (2000 plazas) con la entrada a 500 francos CFA (80 céntimos de euro). La entrada al FIDO son 2.000 CFA (3 euros). Pagar a 42 artistas en escena y los equipos técnicos de “Kombibissé” o los cachés de 25 compañías en el FIDO ¡De verdad, no ha sido fácil!

Nos falta el apoyo del Estado, pero también una estructura asociativa fuerte y duradera con el sector privado para mantener y desarrollar la cultura en este país y promover su proyección internacional. Pero de momento ¡es la pasión lo que nos mantiene!

W: Esta cuarta edición se ha organizado en colaboración de dos figuras de la danza contemporánea en Burkina Faso reconocidas internacionalmente: Salia Sanou y Seydou Boro. ¿Vive hoy la danza de Burkina Faso un papel protagonista?

IT: Salia Sanou y Seydou Boro son socios del FIDO y directores del Centro de Desarrollo Coreográfico CDC-La Termitière, y nos han apoyado este año cediéndonos su sala y su equipo. También colaboramos estrechamente en otros proyectos, como la Trienal Danse l’Afrique Danse, cuya 10ª edición tendrá lugar en Uagadugú del 26 de Noviembre al 3 de Diciembre de 2016 bajo la triple dirección artística de Salia, Seydou y yo misma.

Si Uagadugú se ha convertido realmente en el epicentro de la danza en África, es gracias al CDC que permite a muchos bailarines y coreógrafos llevar a cabo residencias y desarrollar su trabajo. El otro eje es l´EDIT (Escuela Internacional de Danza Irène Tassembédo), que es la única escuela de danza profesional en el África subsahariana cuyo diploma y calidad educativa están reconocidos internacionalmente.

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W: África es el continente del futuro ¿Es también el futuro de la danza?

IT: Como he mencionado anteriormente, el título de mi último espectáculo es “Kombibissé”, que significa “Juventud” en Moré. Y observo a esta juventud en todas sus facetas. La creación de este espectáculo me ha permitido trabajar con bailarines jóvenes que he seleccionado por su increíble talento y su estilo personal. Deben seguir trabajando, pero estoy convencida de que son el futuro de la danza. La gran riqueza de la danza africana es un legado que permanece vivo hoy en día. Es un terreno que actúa como un trampolín.

Ahora, también tengo miedo por el futuro de la danza africana: hay demasiados talentos que se desperdician porque no tienen los medios para acceder a una formación completa como la que ofrecemos en l´EDIT. Porque incluso con un talento formidable, sin formación no se puede alcanzar el más alto nivel.

W: En 2009 creó la escuela de danza EDIT en Ouagadougou ¿Cuáles son sus objetivos?

IT: El entusiasmo por las danzas de nuestro continente despierta verdaderas vocaciones entre los jóvenes africanos que descubren la posibilidad de desarrollar una carrera profesional dentro de esta rama artística. Sin embargo, la oferta de formación a las que pueden acceder hoy en día se reduce a muy pocos cursos o clases magistrales con coreógrafos (en su mayoría extranjeros) que pasan por sus respectivos países. Esto no les permite aprender realmente una profesión e incluso provoca efectos perversos porque lo fácil para los bailarines noveles es reproducir inspiraciones contemporáneas “europeas” de la danza, mal “digeridas”. Se trata de formateo más que de formación…

La primera misión de l´EDIT es por tanto la formación profesional artística en danza. L´EDIT es un lugar para la adquisición de competencias y la investigación coreográfica, dirigido por profesores con experiencia de nivel internacional, en beneficio de una juventud africana para los que la danza no sea sólo una pasión, sino también una carrera profesional por construir.

L´EDIT contribuye al desarrollo de una comunidad artística comprometida con la diversidad cultural, facilita el diálogo intercultural entre los artistas africanos y sus homólogos en el resto del mundo (Europa, Asia, América) y contribuye al desarrollo sostenible del sector cultural mediante el fortalecimiento de las competencias de los artistas, llamados a convertirse en verdaderos profesionales.

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“La danza es la forma de demostrar nuestra independencia”

Entrevista a Germaine Acogny, icono universal de la danza contemporánea

“La danza contemporánea es la libertad y la forma de demostrar nuestra independencia”

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Germaine Acogny, icono universal de la danza contemporánea. Foto de Miguel J. Berrocal.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Germaine Acogny, icono universal de la danza contemporánea.
Foto de Miguel J. Berrocal.

“En África somos totalmente contemporáneos, un ejemplo de ello son nuestras danzas urbanas”.

“Si observamos todas nuestras danzas hay unas raíces comunes, que son el contacto con el suelo y la elevación al cielo, es el diálogo con el cosmos. Nuestras danzas están inspiradas en la naturaleza”

“En cuanto a esa África pesimista, yo siempre digo a los jóvenes que hay que ir a ver lo que pasa en otros lugares y volver a casa. Yo digo que África es el futuro. Tenemos de todo. Si nuestros gobernantes hicieran más y no estuvieran bajo el yugo de Europa que nos explota bailando una danza macabra sobre nuestras cabezas…”

“Occidente necesita a la juventud africana”. “Es lamentable que cierren las fronteras. Europa debe ayudar a los inmigrantes africanos, puesto que van a ayudarles a mantener su sistema de la seguridad social. Europa está vieja, necesita a esos jóvenes, sin ellos morirá”

El pasado 15 de octubre tuvimos el honor de entrevistar en los teatros del Canal en Madrid, a un icono de la historia universal de la danza contemporánea, Germaine Acogny, invitada de honor del II Ciclo de Danza Contemporánea Africana, organizado por Lanla Move.

Considerada una de las cien personas más influyentes del continente africano según la revista Jeune Afrique, esta franco-senegalesa de origen beninés sigue bailando, coreografiando y enseñando a sus 71 años.

Con una larga trayectoria como pedagoga, ya en 1968 creó el primer estudio de danza de Dakar. Entre 1977 y 1982 dirigió, en la misma ciudad, la reputada escuela Mudra Afrique, fundada por Maurice Béjart y el poeta y primer presidente de Senegal, Léopold Sédar Senghor. Al ser cerrada con el cambio de gobierno, se exilió a Bruselas para trabajar con la compañía de Béjart.

Tras más de una década en el viejo continente, impartiendo, entre otros, cursos internacionales de danzas africanas y dirigiendo en Toulouse el Estudio Ecole Ballet-Théâtre du 3eme Monde que fundó junto a su marido Helmut Vogt en 1985, regresa a Senegal junto a él en 1995, para crear en Toubab Dialaw -un pequeño pueblo de pescadores de la Petite Côte-, l´École de Sables. Centro de referencia en el continente africano, es un gran espacio de formación profesional en danza, perfectamente integrado en la naturaleza, en el que jóvenes bailarines africanos principalmente, aunque también de otros países del mundo y artistas de otras disciplinas, pueden aprender, reflexionar, crear e intercambiar en un marco inigualable.

Formada en danzas tradicionales de África del Oeste (de Senegal, Benín y Mali), en ballet clásico y danza contemporánea (técnica Graham y release), en París y New York y en danza clásica de la India, es la única coreógrafa que ha creado, desarrollado y codificado una técnica de danza contemporánea africana que ha obtenido reconocimiento a nivel mundial.

Y es precisamente su técnica la que vino a transmitir a Madrid, a un grupo de bailarines profesionales y amateur, como invitada de honor del II Ciclo de Danza Contemporánea Africana, organizado por Aïda Colmenero Díaz (Lanla Move), la única bailarina y coreógrafa española que ha sido formada de primera mano y es transmisora en diferentes países africanos y en España, de la técnica Acogny. Una técnica en la que la columna vertebral es el eje principal en torno al cual es articulada, que se inspira de y readapta las danzas tradicionales africanas al mundo contemporáneo, partiendo del contacto con la tierra y poniendo en comunicación al ser humano con la naturaleza.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Foto de Miguel J. Berrocal.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Foto de Miguel J. Berrocal.

NV: Cuando hablamos de danza contemporánea, ¿hay que marcar la diferencia entre danza occidental y africana?

GA: Por supuesto, porque Occidente es diferente de África. De hecho, no puedo hablar de África en su globalidad. Igual que en Europa, en África hay que diferenciar bien entre países. Ya por ejemplo en Senegal hay diferentes regiones como la Casamance. Existen diferentes criterios.

Cuando decimos contemporáneo, es “hoy”, ¿no es así? Si pensamos en nuestras danzas patrimoniales, nos daremos cuenta de que no son iguales que antes. Si tomamos como ejemplo el sabar de los lebus y de los wolof, no es lo mismo cómo yo bailaba esta danza hace años a cómo la bailan los jóvenes hoy en día. Es verdad que es el mismo ritmo, pero a su vez es totalmente diferente porque es contemporáneo, se baila ahora. Lo mismo ocurre con el coupé- decalé de Costa de Marfil. Somos contemporáneos y lo que hacemos es contemporáneo. “Contemporáneo” es un concepto. Por ejemplo, Francia tomó este concepto para marcar la diferencia entre la danza moderna americana y la danza contemporánea de su país. Yo digo que el “contemporáneo” es la danza de los tiempos modernos, que se produce en la actualidad. En África somos totalmente contemporáneos, un ejemplo de ello son nuestras danzas urbanas.

En l´Ecole de Sables, tenemos bailarines que vienen de la tradición, porque para ir hacia el futuro, hay que remitirse al pasado. Pensamos que es muy importante tenerla en cuenta porque sí no sabes a dónde ir, mira de dónde vienes. Es muy importante partir de nuestras raíces para ir hacia lo contemporáneo. De hecho, ni siquiera diría la danza contemporánea, sino las danzas contemporáneas, porque hay tal variedad de danzas ya sólo en Senegal… Pero si observamos todas esas danzas hay unas raíces comunes, que son el contacto con el suelo y la elevación al cielo, es el diálogo con el cosmos. Nuestras danzas están inspiradas en la naturaleza, eso es lo que yo he hecho con mi danza africana moderna. Prefiero decir danza africana moderna para no crear confusión con lo contemporáneo.
En definitiva, podemos hablar de una danza de los tiempos modernos de la que los jóvenes se sirven para expresar los sentimientos de hoy.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller.

NV: Bueno, en cierto modo ya me ha respondido a la segunda pregunta: Hablamos de danza contemporánea africana o danza contemporánea en África?

GA: Prefiero decir danza contemporánea en África puesto que no sólo hay una. Ya sólo en Senegal podemos hablar de diferentes tipos de danza contemporánea. Nosotros tomamos en cuenta las raíces de diferentes danzas de Senegal, como la de los diola o los serer. Junto con mi hijo, Patrick Acogny, doctor en Artes del Espectáculo y director artístico de l´Ecole de Sables, deconstruimos las danzas patrimoniales en el tiempo y en el espacio. Se llevan a la abstracción para construir una nueva danza a partir de la combinación de ellas.

NV: ¿Cuáles son sus influencias en tanto que bailarina y coreógrafa?
GA: Principalmente son mis danzas patrimoniales, el entorno, lo que pasa actualmente y los medios de comunicación. Todos me inspiran para expresar lo que tengo ganas de decir.

NV: A sus 71 años, continúa bailando. ¿Hay una edad para la danza?
GA: No hay edad para la danza. Actualmente Olivier Dubois, ha creado para mí, una nueva versión de la Consagración de la Primavera: Mon élu noir, le sacre 2. Él tiene 42 años y me llama A mi “jeune fille”, a pesar de que sabe que todo el mundo me llama mamá. Sin embargo, tengo la experiencia y vivo con la pasión de mi edad. No tengo ganas de tener ni veinte, ni treinta, ni cuarenta años, estoy orgullosa de mis setenta y uno y quiero bailar con la energía que ellos me aportan.

Otra de mis últimas creaciones es À un endroit du début, donde hablo, bailo… Creo que es la pasión la que me lleva a ello. Lo que me ha inspirado también es ver en Toubab Dialaw, donde está l´Ecole des Sables, una comunidad de mujeres que yo no conocía pero a la que sin embargo me dicen que también pertenezco, le Ndëpp. Esas mujeres, que a pesar de sus problemas y de sus más de ochenta años se ponen a bailar con una energía devorante al son del tam tam, son un ejemplo para mí. Espero poder conservar esa energía.

NV: Acabas de mencionar l´Ecole de Sables. ¿Por qué crear una escuela de este tipo en Senegal?
GA: Fui directora en Dakar de Mudra Afrique, creada por Maurice Béjart y el presidente Léopold Sédar Senghor. Cuando el presidente se marchó, sus sucesores no quisieron mantenerla. Yo me exilié y regresé a Senegal al cabo de los años con mi marido, Helmut Vogt, para crearla. Al principio tuve mis dudas, pero para formarse en una profesión, hacen falta escuelas ¿no? Hacen falta escuelas de medicina para formar médicos, ¿por qué no una escuela para formar bailarines?

Y la verdad es que conseguimos nuestro objetivo. Tuvimos suerte, la verdad. Al principio contamos únicamente con nuestros propios medios, y poco a poco con otros financiadores. Contamos con el apoyo de Arts International de Estados Unidos, y de Europa, que han contribuido a que podamos tener este centro, este pueblo para la danza, para ayudar a todos los africanos a afrontar sus esperanzas a través del trabajo, a través de la danza.

Cada dos años hacemos cursos internacionales abiertos a los cinco continentes y tenemos bailarines que vienen de todo el mundo. Hemos conseguido lo que los políticos no han podido, unir África y los cinco continentes a través de la danza. La escuela es un centro de vida, de intercambio, de formación, de creación, de residencia. Desgraciadamente sólo tenemos financiación extranjera, esperemos que en Senegal también tengamos partenaires que apoyen y tengan en consideración la danza.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Foto de Miguel J. Berrocal.

Germaine Acogny, madre de la danza africana contemporánea, muestra en los Teatros del Canal el resultado de su taller. Foto de Miguel J. Berrocal.

NV: Entonces, es una iniciativa privada, financiada con fondos extranjeros

GA: Eso es, una iniciativa privada con vocación pública.

NV: Desde que Senghor, que era un gran amante de las artes y la cultura, dejó de gobernar el país no ha vuelto a haber políticas públicas que apoyen la danza, ¿Se atisban cambios a este respecto?
GA: Los artistas, ya sea en artes plásticas, teatro, danza…de momento se autofinancian, esperemos que al menos haya cada vez más financiación privada.

NV: Desde Europa, desgraciadamente, se tiene a veces una visión pesimista, folclórica e incluso romántica, del continente africano. ¿Qué puede decir la danza contemporánea que se produce en África al mundo?
GA: Bueno, existe Afrique en Création desde 1990 y los Rencontres Chorégraphiques, de los que yo he sido directora durante cinco años, que de algún modo han cambiado algo el espíritu, porque en ellos han participado jóvenes coreógrafos africanos que han comenzado a inundar y a inspirar a Europa. En cuanto a esa África pesimista, yo siempre digo a los jóvenes que hay que ir a ver lo que pasa en otros lugares y volver a casa. Yo digo que África es el futuro. Tenemos de todo. Si nuestros gobernantes hicieran más y no estuvieran bajo el yugo de Europa que nos explota bailando una danza macabra sobre nuestras cabezas… Occidente necesita a la juventud africana. Es necesario ese intercambio.

El futuro está en África, que no nos cuenten historias. Es normal que muchos jóvenes quieran ir a Europa a recoger algunas migajas, pero ¿qué recoge Europa de África? Nuestros diamantes, nuestra tierra y sin embargo cierran sus fronteras. Es lamentable que cierren las fronteras mientras que sólo se pueden obtener de allí algunas migajas. Europa debe ayudar a los inmigrantes africanos, puesto que van a ayudarles a mantener su sistema de la seguridad social. Europa está vieja, necesita a esos jóvenes, sin ellos morirá. Es necesario ayudarse mutuamente, si no lo hacemos…

También les digo a mis alumnos que con el dinero hay que tener cuidado, se puede volver contra ti. El dinero tiene una energía muy fuerte. Cuanto más dinero das, más dinero recibes. Sin embargo, parece que cuanto más dinero ahorras, más tienes, yo no lo creo. Helmut y yo, hemos invertido nuestro propio dinero en l´Ecole de Sables, y no tenemos deudas. Podríamos ganar más, pero no lo necesitamos. Tenemos suficiente con la energía que desprenden los bailarines que recibimos. Nos sentimos afortunados.

NV: Una última pregunta: ¿qué tiene que decir la danza contemporánea al continente africano?
AC: Ser libres. En los años 60 ya recorrimos el mundo entero con nuestras danzas y ballets tradicionales, sin embargo, la danza contemporánea es la libertad de expresión, permite decir las cosas sin decirlas, gritar sin gritar. La danza contemporánea es la libertad y la forma de demostrar nuestra independencia.

 

10 años de fusión de Tavaziva Dance

Bawren Tavaziva es un bailarín que ha sabido combinar los bailes tradicionales africanos con la danza contemporánea. Ahora, cuando su compañía, Tavaziva Dance, celebra su décimo aniversario, el zimbabuense presenta Tavaziva Ten, una propuesta que recoge sus mejores producciones en estos 10 años.

Tavaziva Ten es un espectáculo de fusión que seduce y vibra y deja con ganas de aventurarse más detalladamente en esta retrospectiva puesta en el escenario. “Son 5 minutos por pieza pero en la que cada una habla por sí sola y contienen su propia fuerza”, describe el director artístico de la compañía de danza que recibió a Wiriko horas antes de su actuación en el teatro Gulbenkian de Canterbury (Reino Unido).

Bawren Tavaziva posa para Wiriko. Foto: javidmgz

Bawren Tavaziva posa para Wiriko. Foto: javidmgz

“Entiendo bien la danza tradicional africana y la contemporánea, las fusiono y creo un nuevo lenguaje”, describe Tavaziva de su propio trabajo y pone un ejemplo: “una idea como los leones, con movimientos contemporáneos y acompañados de música africana”.

Criado a las afueras de Harare, este bailarín y coreógrafo se pasó su niñez viendo videoclips de Michael Jackson y de New Edition. Entusiasmado por los movimientos que admiraba en la pequeña pantalla no tardó mucho en crear su propio grupo junto a 4 amigos. “Tomábamos ideas de lo que veíamos en la televisión. Teníamos una imagen en la cabeza durante toda la semana y a partir de ella improvisábamos para crear la nuestra”, recuerda Tavaziva.

“Siempre quise ser Michael Jackson”, comenta con una sonrisa el coreógrafo que nunca supo hasta dónde le llevaría la danza. Probó inicialmente con la música pero el Ballet Nacional de Zimbabue comenzó a desarrollar talleres en aquel mismo centro comunitario donde Tavaziva ensayaba los pasos de baile de sus artistas favoritos. “Tenía mucho interés en aprender distintos estilos aunque las acrobacias eran por lo que más me decantaba en aquella época. Sin embargo, no dejé de lado el ballet y la danza contemporánea”, apunta Bawren sobre sus inicios.

Continuó su formación en Zimbabue hasta que conoció al coreógrafo Neville Campbell en una visita del británico al país africano en 1991. Campbell, que era por aquel entonces y con tan sólo 26 años el director artístico de Phoenix Dance, creó la compañía zimbabuense Tumbuka y provocó una gran impresión en el joven Bawren. “Es la persona más creativa que he conocido. Me dio la inspiración para querer dedicarme a esto y ser coreógrafo”, expresa Tavaziva quien desde ese momento tuvo como objetivo unirse a la compañía de danza inglesa Phoenix.

Cumplió su sueño y pasó en Phoenix un año y medio tras dejar su país natal e inmigrar al Reino Unido. “Es difícil vivir de la danza en África. Es un problema de fondos”, explica Bawren quien además enfatiza el cambio de visión de las sociedades africanas sobre el baile. “Ahora hay más oportunidades. Antes la gente pensaba que sólo era una costumbre comunitaria, una celebración”, dice Tavaziva.

En 2004 llegó el reconocimiento británico a su trabajo. Con la producción Umdlalo Kasisi, Tavaziva se acercó al sida y los afectados por una enfermedad que se cobró la vida de su hermana. La coreografía le llevó a ser finalista de la primera edición de los premios de danza más prestigiosos de Reino Unido, los Place Prizes, que en aquella ocasión ganaría el español Rafael Bonachela.

Ese mérito le proporcionó los suficientes fondos para iniciar el camino en solitario, con Tavaziva Dance, y dedicarse a hablar de las realidades de África. “Sólo pongo en práctica lo que he vivido ya que mis trabajos son más poderosos si sé de lo que estoy hablando”, describe Tavaziva sobre las producciones que ha realizado desde la fundación de su compañía en 2004. Así se recoge en obras como Mandla (2006) en honor a Nelson Mandela y donde muestra los estragos de aquellos privados de la libertad o en Sinful Intimacies (2009) donde además la danza fomenta el debate entre tradición, cultura y los contextos actuales. Una herramienta para derribar muchos tabús como se refleja en estas “intimidades pecaminosas” de una pareja homosexual a través de una coreografía sensual y apasionada.

Política, sexualidad, libertad o corrupción son algunos de los temas temas que Tavaziva ha llevado a los escenarios en estos 10 años a la par que se ha dejado patente los paisajes, los sonidos y la fauna del continente. Con el trabajo Sensual Africa (2012) se adentró en las danzas de Malawi mientras que en Wild Dog (2009) el coreógrafo puso en evidencia la precaria situación de una de las especies características de África.

“Mi trabajo se enfoca en los seres humanos”, dice rotundo Tavaziva quien además añade que “es un lenguaje que habla más allá del color”. Sin embargo, el coreógrafo afirma que la temática de sus producciones pueden ofender a mucha gente en su natal Zimbabue.

Tavaziva echa de menos su país pero no lo visita desde que realizó My friend Robert (2009), una producción política que retrata la trayectoria presidencial de Robert Mugabe. “Sabía las consecuencias que traía pero tenía que hacerlo”, dice el coreógrafo que no ha ido a Zimbabue desde entonces. “Si voy tendré problemas o me veré envuelto en un accidente. Esa es la manera en la que matan”, explica Tavaziva.

De toda esta trayectoria con Tavaziva Dance, el director artístico se queda con Greed (2013) un trabajo que reflexiona sobre las complejidades del dinero, el poder y la religión y las sutiles diferencias de estas temáticas en África y en las culturas occidentales. “De elegir una, elegiría Greed porque representa el 666, la marca del diablo. Está basada en el miedo, en los pecados. Y de los cuales la codicia este presente gran parte de nuestras vidas”, explica Tavaziva.

Ahora con el 2014 a punto de terminar y tras la gira de Tavaviza Ten, el coreógrafo no descansa. Sigue constantemente impartiendo talleres semanalmente en un colegio de Londres para fomentar la danza entre los chicos de entre e 14 y 19 años. Con ellos se ha formado la iniciativa conocida como Tavaziva Male“Devuelvo la oportunidad que me dieron a mí. Además ayudamos a niños que les gusta el baile , ya que no hay muchos en la industria, para que puedan ir a escuelas profesionales de danza o realizar otros proyectos”, dice Tavaziva.

Bawren Tavaziva ya tiene las miras puestas en su nuevo proyecto. “Voy a hacer AfriCarmen. La Carmen de Bizet asentada en Guinea Ecuatorial”, desvela Tavaziva a Wiriko y que empieza a preparar a principios del próximo año.

 

De la A a la Z, los bailes urbanos de África, en Dakar

the dance hall

The Dance Hall es el primer centro dedicado a las danzas urbanas en Dakar. El espacio, que lleva abierto tan solo siete meses, ya se ha convertido en un auténtico punto de encuentro para los jóvenes de la capital senegalesa, donde el Azonto de Ghana, al Coupé Décalé de Costa de Marfil, el Sabar de Senegal, la Funaná de Cabo Verde o el Kizomba de Angola han cristalizado como los lenguajes a través de los cuales las nuevas generaciones se relacionan y comunican entre sí de un lado al otro del continente.

Es sabido que el baile no es solo un movimiento rítmico de los cuerpos, sino que juega diferentes roles y simboliza diferentes aspectos de la sociedad. Los bailes urbanos de África son la expresión de culturas juveniles que emergen y conviven en las distintas ciudades del continente. Y la emergencia de nuevos proyectos en este campo no puede más que ser bienvenida. De Johannesburgo a Dakar, de Douala a Dar Es Salaam o de Luanda a Maputo, las culturas urbanas se construyen y retroalimentan en los espacios públicos como distintas expresiones de la enorme diversidad cultural africana, urbana y contemporánea. Ahora, muchos de estos lenguajes convergen en Dakar en este nuevo escenario de la vida cultural de la capital del África Occidental por antonomasia, que a su vez se erige como una gran pista de baile. Y el vídeo que hace escasas semanas lanzaron en la web en forma de abecedario de las danzas urbanas de África corrobora la originalidad de este proyecto.

The Dance Hall es un espacio privado, dirigido por Mariama Touré, una joven entusiasta de 26 años que sintió la necesidad de crear un centro de entretenimiento dedicado a la danza urbana.”La idea surgió de un mi necesidad básica de bailar. Es tan simple como eso. Siempre me ha gustado el baile y cuando volví a Senegal después de graduarme en Canadá, sentí que necesitaba bailar… Sólo por diversión. Después de trabajar, por ejemplo, en vez de ir al gimnasio y esas cosas… Entonces fue cuando me dí cuenta de que no había centros de danza en Dakar y pensé que era necesario crear uno. Mi pasión fue la que me llevó a esto” confiesa la directora de este nuevo centro.

G.S: Pero, ¿dónde se han formado los profesores del Dance Hall si no había ni una sola escuela de bailes urbanos en Dakar?
M.T: Mis profesores son bailarines urbanos profesionales que vienen de diferentes países pero que viven en Senegal. El verano pasado organizamos una convocatoria con los estilos que estábamos buscando y elegimos a los mejores de la escena urbana local. Algunos de ellos se han formado internacionalmente y a otros, los formó The Dance Hall durante unos talleres intensivos para profesores que impartimos antes de la apertura de la escuela.

kizombaG.S: ¿Qué actividades estáis ofreciendo en el centro?
M.T: Ofrecemos 10 estilos de baile diferentes. hip hop, estilos africanos contemporáneos (coupé décalé, azonto, djazzé…), bailes para música House pero también danza tradicional local, que para nosotros es sin duda urbana.

G.S: ¿Por qué crees que es importante contar con una escuela de danzas urbanas en Dakar?
M.T: Bueno, lo es depende de para quién. Pero para mí y para el equipo de TDH es importanteporque es una parte importante e inseparable en la vida cotidiana de los jóvenes.

G.S: Y, en la parte de Dakar en la que os ubicáis, ¿hay otras iniciativas artísticas?
M.T: Estamos en pleno centro de Dakar, en una antigua fábrica que se llamaba la “Biscuiterie de la Medina”. Es un lugar muy accesible y no es que sea un lugar especialmente artístico. De hecho, todo Dakar está repleto de iniciativas artísticas. En esta ciudad, prácticamente cada día suceden cosas originales y creativas.

G.S: ¿Y cuál es el impacto social que está teniendo TDH?

M.T: Creo que bastante. TDH ya está esponsorizando cualquier iniciativa relacionada con el baile que sucede en la ciudad para poder fortalecer la escena cultural dakarense. En términos de impacto económico, creo que más allá del aspecto físico y de entretenimiento que ofrecemos a los jóvenes que acuden a nosotros, como primera sala de baile TDH es simplemente una humilde empresa que da de comer a una decena de personas.

G.S¿Y cuál es la acogida de los dakarenses?
M.T: Los ciudadanos de Dakar nos han dado una muy buena bienvenida. Están muy contentos de que se haya cubierto esta necesidad. Pero no hubo nadie que ayudara en la financiación, ni desde el sector público ni desde el privado. Lo hice todo con mis propios ahorros y, con lo que me gusta llamar el dinero del amor, el de mis padres.

G.S: ¿Y habéis conseguido estar presentes fuera de la escuela?
M.T: Pues aún no hemos empezado a actuar fuera de nuestra plataforma, pero justamente acabamos de celebrar lo que será nuestro espectáculo de danza anual, que se celebró el pasado 28 de mayo. Lo bautizamos como STARS, Espectáculo de danzas urbanas. Y la verdad es que fue un bombazo para ser nuestra primera cita, ya que vinieron más de trescientas personas.

 

Sarakasi: el pulso del baile y el circo en Kenia

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Bailarines de Sarakasi Trust. Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko.

“Soy de Kisumu, pero vine a Nairobi buscando cumplir mi sueño: hacerme bailarín” dice Óscar, de veinticinco años. “Desde muy pequeño el baile fue mi pasión, pero nunca había tenido la oportunidad de aprender a bailar profesionalmente hasta que apareció Sarakasi”.

La coreógrafa Renee, de treintaidós años y residente en Pangani, uno de los suburbios de la capital keniana, nos explica que durante su adolescencia sólo tuvo oportunidad de bailar en la iglesia, y que sus primeros pasos importantes fueron junto al grupo de hip hop Kalamashaka. Pero con los ojos a punto de estallar nos confiesa: “Es Sarakasi lo que me ha dado la oportunidad de mantener a mi familia, a mi abuela y a mi hija de trece años”.

Sarakasi Trust es una organización que tiene como objetivo el desarrollo, empoderamiento, apoyo y promoción de las personas con pocos recursos, para fomentar sus capacidades a través de la creatividad y la cultura. ‘Sarakasi’, o ‘Circo’ en kisuajili, tiene diferentes programas de formación que se desarrollan en Sarakasi Dom, un gran edificio situado en la céntrica calle de Ngara Road, y la primera escuela de danza y acrobacias que existió en el África del Este.

Erigida en el corazón de Nairobi gracias al empeño de su directora, Marion Van Dijck, hoy en día es una factoría de profesionales y de jóvenes comprometidos con su entorno, tanto en el campo de la danza, de la música, como de las acrobacias. En Sarakasi Dom unos dieciséis profesores entrenan a un total de cien estudiantes, que provienen de diferentes puntos del estado y que, tras pasar unas duras pruebas de selección, son formados gratuitamente para formar parte de una nueva generación de profesionales. Sarakasi está formado actualmente por cien apasionados y adictos al baile o la música, que gracias a la fundación, han encontrado una forma de mejorar sus vidas. Pero los valores transmitidos por esta escuela de danza van mucho más allá de instruir a los mejores profesionales y darles oportunidades de trabajo.

Detrás de todos estos jóvenes talentosos se encuentra un gran elenco de artistas, pero también de personas cuyo objetivo es contribuir a crear una nueva generación de ciudadanos comprometidos socialmente. “De 8.00h. a 17.00h., aquí se trabaja duro”, sentencia Edwin Odhiambo, director creativo y coreógrafo de Sarakasi Trust. “Aunque en Sarakasi no sólo se baila -confiesa-, los alumnos son nuestra familia, así que lo que pretendemos es enseñarles a ser mejor personas. Es inútil enseñar a cómo moverte sin enseñar a pensar o a sobrevivir. Les enseñamos a comportarse con los demás, cómo conseguir contratos, cómo comunicarse con los clientes. A ser más honestos y a tener objetivos en la vida. Les ayudamos a saber lo que quieren ser, los guiamos para que se respeten y que los demás los respeten. Les ayudamos a focalizarse en la vida y a construir una sociedad mejor”, dice con orgullo Edwin. “Los bailarines que formamos en Sarakasi se convierten en modelos a seguir para otras personas fuera de la escuela”.

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Gregory, un joven de veintitrés años que proveniente de Gara, nos dice que su expectativa es aprender más para inspirar a otras personas. “He estado aquí cinco años, y ahora creo que me toca inspirar a otras personas”, dice. Del mismo modo, Agnés, de veinticinco años, manifiesta con entusiasmo: “Me gustaría poder llegar a montar mi propia escuela de danza, y ayudar a la gente a que crezca, darles herramientas a aquéllos que creen que no pueden hacer nada o que se sienten menospreciados; sea una mujer oprimida por su marido o una chiquilla que cree que no puede más que vivir del dinero de su novio… Quiero ser la armadura de la gente que tiene pasión por el baile pero por el motivo que sea, no tiene el coraje para dedicarse a ello”. La joven suspira cuando le preguntamos “¿qué es la danza para ti?”, traga saliva y nos dice: “¡La danza es mi vida! Es lo que me hace feliz. ¡Es lo que me anima a levantarme de la cama cada mañana!”.

El Festival Sawa Sawa y Sarakasi fuera de la escuela:

Hace un mes, Sarakasi celebró su séptimo festival urbano anual, centrado en el tema de los cincuenta años de independencia del país. Una plataforma multidisciplinar donde se reúne talento del mundo de la danza, de la música y de las acrobacias de Kenia y de todo el África del Este. Wiriko no faltó a la cita del Sawa Sawa en la capital keniana, que demostró que cada vez hay más audiencia para las artes escénicas en la ciudad. A pesar de que “los kenianos no somos muy callejeros; en Sarakasi intentamos motivar a que la gente salga fuera, es un desafío para nosotros, pero no dejamos de intentarlo” nos cuenta Odhiambo acerca de la cada vez más amplia audiencia en los festivales organizados por la asociación.

Edwin, coreógrafo de Safari Park Hotel durante más de ocho años, en la actualidad es uno de los profesores del famoso show televisivo Tusker Project Fame o de Niko na Safaricom – donde participan muchos de los bailarines de Sarakasi-, y uno de los más comprometidos docentes de la organización, de la que forma parte desde que arrancó, en 2001. “También trabajamos con muchos músicos y con festivales organizados por Safaricom, con muchos eventos culturales de todo el África del Este, con programas de televisión…”

Y bien cierto es que su persistencia y constancia los ha llevado a tener partenariados internacionales de alto voltaje. Su vinculación con festivales como el Festival Mundial de Holanda o el Umoja Cultural Festival de Maputo, ha consolidado la presencia de sus bailarines en cada edición. Pero también han podido pisar escenarios de Estados Unidos durante tres años y han actuado en Gran Bretaña, donde volverán en Junio. Con Noruega tienen un programa de intercambios y también reciben estudiantes de otros lados del continente, sosteniendo programas como el Umoja Exchange Carpet. “Kenia es el centro neurálgico de las artes escénicas en el África del Este, y creo que Sarakasi es un gran centro de capital artístico”, dice Edwin.

A parte de sus programas de intercambio, Sarakasi ha ido ampliando poco a poco su presencia y tejiendo red con otros proyectos como el Africa Yoga Project, abrazando, así, cualquier iniciativa que pretenda fortalecer las capacidades de los jóvenes en el campo artístico y escénico.

El Circo de Sarakasi Trust:

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Acróbatas de Sarakasi Trust. Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko.

Pero no sólo el baile inunda las salas de Sarakasi Dom. En la planta baja del edificio se escuchan chirridos de gomas de zapatillas. Asomamos la cabeza y comprobamos como cinco jóvenes construyen una estructura humana. Dos chicas se contorsionan una encima de la otra. Nos dejamos llevar por los sueños del circo keniano y nos maravillamos como niños chicos ante cualquiera de los números que están ensayando. Rápidamente, el profesor John Washika los organiza para mostrarnos sus virtudes. Malabares con fuego, acrobacias en el aire…

Washika tiene 40 años y su vida como acróbata cambió completamente desde que “fichara” para Sarakasi. “Empecé con la acrobacia en los 90 -nos dice- aunque por aquél entonces no teníamos un lugar donde entrenar. No teníamos un lugar común, así que se hacía difícil aprender los unos de los otros”. A pesar de que el gobierno no apoyaba mucho las iniciativas del mundo escénico, pasaron de tener la acrobacia como un simple hobby a convertirlo en un campo del que vivir. “Empezamos a ir a hoteles, escuelas y eventos a actuar, e incluso pudimos viajar por Holanda” reconoce Washika. Sin embargo, en los 90, el salario de un acróbata en Kenia, con suerte, era de unos 20 euros por show. “Desde que estamos con Sarakasi, los acróbatas podemos sacarnos entre 50 y 100 euros por persona” manifiesta sonriendo. “Sarakasi nos dio la oportunidad de formarnos en China durante un año”, nos explica John. Durante ese tiempo, los acróbatas aprendieron técnicas nuevas y se posicionaron con un estilo nuevo dentro de las artes escénicas del país. “La acrobacia keniana se parece mucho de un lugar a otro del país, pero en Sarakasi aportamos ideas nuevas gracias a nuestros intercambios internacionales. Eso nos da un plus”, dice el veterano.

“Los chavales a los que entreno tienen muchas más oportunidades de las que tuvo mi generación. Ahora los chicos tienen un lugar con buen equipamiento, que además es absolutamente gratuito, donde aprender con profesorado internacional… ”.

Sarakasi: un milagro sanador

Y si la danza o las acrobacias pueden convertirse en “el desayuno, la comida y la cena” de los estudiantes de Sarakasi, como bien confiesa uno de ellos, su proyecto en el hospital convierte el baile en un milagro sanador. “La presencia de bailarines y músicos en el hospital motiva a los niños enfermos a levantarse de la cama. Muchos médicos alucinan de los procesos de recuperación de algunos chiquillos”, nos dice el director creativo de Sarakasi Trust.

El proyecto de Sarakasi Hospital se inició en 2006 con una visión holística de la sanación: curar a través del arte, la creatividad y la sonrisa. Desde entonces, se han beneficiado niños y jóvenes en proceso de rehabilitación de hospitales como el Kenyatta National Hospital o el hospital del distrito de Mbagathi; pero también se ha alargado fuera de los hospitales, ya que muchos niños con desventajas sociales no pueden hacer frente a las facturas de la sanidad en Kenia. Actualmente, este programa llega a unos seiscientos niños y adolescentes kenianos, no solo curando, sino también, inspirando a los jóvenes a que salgan de la situación de desventaja y quizás, algún día, puedan también vivir de cantar, bailar o hacer acrobacias; y por encima de todo, que puedan formar parte de una transformación social más amplia.

El Oxímoron: danza contemporánea africana (II)

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En 1877, cuando se presentaba por primera vez el ballet El Lago de los Cisnes de Tchaikovsky en el Teatro Bolshoi de Moscú, el continente africano aún era para Europa una tierra misteriosa y hostil que todos anhelaban conquistar por medio de la ocupación. Para la mayoría de los africanos, a su vez, ‘Europa’ no era más que un concepto vacío que se perdía en el aire al ser pronunciado, sin más. Pero para algunos enclaves del continente, el colonizador pronto se materializaría arrelando con toda su artillería más pesada, su arsenal cultural. Siglo y medio más tarde, las frenéticas y por poco esquizofrénicas transformaciones vividas en el seno de las sociedades africanas han dejado el aire impregnado de un halo corruptible. Flotante. Desesperada y necesariamente ecléctico.

La exuberante coreógrafa y bailarina johannesburguesa Dada Masilo es la viva imagen de la fusión entre diferentes culturas que se encuentran, en mayor o menor tensión, en un mismo escenario. Con 28 años, la que empezara en la famosa escuela Dance Factory se ha convertido en una de las figuras más importantes de la danza contemporánea de Sudáfrica. Artífice de una nueva estética; con la reinterpretación de obras clásicas occidentales como Romeo y Julieta de Shakespeare, o Carmen de Bizet, Dada Masilo ha llevado la experimentación de las técnicas de ballet clásico, las danzas populares, el flamenco o el vocabulario contemporáneo a romper estereotipos y a desafiar a públicos de casi todas partes del mundo.

Su destreza, rapidez, fuerza, pasión, su eclecticismo 100% sudafricano y sus no menos de seis horas diarias de trabajo le han proporcionado el premio Standard Bank a la mejor bailarina en 2008, y le han permitido llevar sus actuaciones a países como Tanzania, Mali, Madagascar, Mozambique, Países Bajos, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Francia, México o Israel.

Su Lago de los Cisnes es una obra muy divertida. Sorprendente. Apasionante. Eriza tantos bellos como voces críticas puede levantar. Y es que esta obra, por más que represente una extraordinaria reinterpretación de uno de los ballets más famosos del mundo, puede ser una auténtica pesadilla para los homófobos de los países africanos en los que la homosexualidad sigue siendo considerada un crimen. El Cisne Negro, Dada Masilo, burla las reglas y presenta una ácida interpretación colmada de elementos sexuales y sensuales. Haciendo un guiño a la homosexualidad de Tchaikovsky, Masilo incorpora en su obra bailarines masculinos con tutú. Con una narrativa que pretende ser tan trágica como cómica, el joven Siegfried le rompe el corazón a la protagonista por no corresponderle. Pero quizás, al espectador le choque más la paradoja de la reinterpretación, en el seno de la sociedad post-Apartheid, de una obra que ha sido blanca por naturaleza, por parte de una bailarina negra. Y para colmo, en un universo (el del ballet) donde los bailarines negros suelen brillar por su ausencia. Una provocación y una crítica poderosa, con un respeto profundo de la obra original, y sin caricaturas que lleven al absurdo.

Como la propia Dada afirma en el corto-documental realizado por la Escuela de Cine Digital Big Fish, su trabajo requiere estar abierta a la cultura popular, a los diferentes movimientos que la rodean, e intentar rehuir de las etiquetas que la puedan encorsetar en uno u otro estilos, para abrirse al mundo de forma natural y poder seguir creciendo.