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Fotograma de la película Bienvenue au Gondwana

Gondwana: La orgía del humor contra el despotismo político africano

Fotograma de la película Bienvenue au Gondwana

Resulta que la asquerosa orgía de las risas se mira con recelo en los círculos políticos. Se puede –como en todo– sonreír, pero sin pasarse que es obsceno, oiga. Es evidente que el poder, al no poder anticiparse a la descontrolada y agitada forma de mover el estómago por parte de la población se desestabiliza y muestra su desnudez legislando en su contra. Entonces lo categorizan, lo conceptualizan en los denominados límites del humor. Y qué eufemismo que el humor político tenga restricciones y líneas rojas mientras que algunas legislaciones maltratan los límites, por ejemplo, de los derechos humanos. Y por qué no afirmar que es entonces cuando el virus de la risa se convierte en una verdadera pócima para abrir zanjas en el sistema represivo.

En abril de 2016 en Burundi, el comediante Alfred-Aubin Mugenzi, más conocido por su nombre artístico Kigingi, fue detenido y transportado con los brazos atados a la espalda a un centro de detención en Bujumbura. Había sido irónico en un bosquejo de análisis político sobre la actuación del presidente del país Pierre Nkurunziza para concurrir a un tercer mandato que su Constitución prohibía. Una broma pesada.

En España tenemos lista de la compra para aportar ejemplos: Manel Fontdevila y Guillermo Torres fueron condenados a pagar 3.000 euros de multa cada uno por injurias en la portada de El Jueves del 20 de julio de 2007 a los entonces herederos a la Corona; el guionista Guillermo Zapata tuvo que declarar por una serie de tuits de humor negro que publicó en 2011 y el humorista Facu Díaz fue acusado por un sketch en un programa de televisión que consideraron abusivo. Recientemente se conocía el fallo de la Audiencia Nacional en el que se condenaba a un año de prisión a la joven estudiante de Murcia Cassandra Vera, de 21 años, por publicar 13 tuits sobre el atentado de Carrero Blanco. Y habría más.

Pero una vez más el humor servirá para retratar el statu quo, esta vez desde la mirada de Mamane, un humorista convertido en realizador. En su película Bienvenue au Gondwana (Bienvenidos a Gondwana) el nigerino afincado en Francia presenta una comedia satírica llena de esperanza y llevando un fuerte mensaje a la juventud africana: despertad. En la víspera de las elecciones en un país “ubicado exactamente al norte de algún lugar y al sur de allí”, la comunidad internacional despliega a un equipo de observadores para supervisar la campaña electoral en Gondwana. Entre ellos un joven idealista francés instalado en África, un dictador decidido a mantenerse en el poder, dos geopolíticos, un diputado francés que se dedica a la venta de espárragos en África y una joven revolucionaria.

En este país imaginario es donde Mamane ha optado por instalar su “República muy muy democrática”. Durante años, en sus crónicas divertidas en Radio France International (RFI), Mamane habla de esta nación figurada donde todos los líderes africanos se combinan con unos mismos atributos: la figura de un líder megalómano, un opresor de marionetas y un dictador barroco y caricaturezco. Todo tiene lugar en Gondwana, una especie de caverna de los horrores: los chanchullos del África francesa (La Françafrique), la tiranía de los déspotas sanguinarios, la indiferencia de las democracias occidentales, la presentación de los pueblos de forma estereotipada a través de los medios de comunicación, las revueltas sociales, los abusos de las multinacionales, etc.

Mamane amamanta su ira en su espacio radiofónico tirando del humor con análisis corrosivos de la política africana, aunque a veces, suaves y surrealistas. Está acostumbrado. Quizás es por lo que este enojo no le ha dejado tranquilo y ha decidido hacer una película como ésta. Siguiendo el principio de sus textos de radio, su narrativa juega con la representación del libro El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, y sorpresas para los no iniciados en los terrenos africanistas.

Acompañado del reggae de Tiken Jah Fakoly en algunos fragmentos, el realizador nigerino habla de las múltiples Áfricas con un estilo claro y un humor delirante que trasciende lo cómico: Bienvenue au Gondwana es una carta de amor a un continente, pero al mismo tiempo una observación terrible sobre la situación política en muchos de los países africanos. Y el surrealismo y la parábola finalmente le permiten decir a Mamane cosas serias y tratar de despertar las conciencias en una risa siempre comunicativa que logra subrayar aquello de: ¡Larga vida al humor!

 

Inauguramos canal de cine africano en Filmin

Lo hemos conseguido. Después de varios meses de coordinación por fin ve la luz el primer canal sobre cines africanos en español en colaboración con FILMIN. Nuestro objetivo común es el de ir alimentando este espacio único con películas realizadas por directoras y directores africanos, trabajos sobre el continente o films que desde nuestro punto de vista contribuyen a mantener los estereotipos sobre África y que son necesarios volverlos a ver desde una mirada crítica. Somos conscientes de que es una magnífica oportunidad para visibilizar estos cines tan necesarios para entender las dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales, así que abrimos la puerta a cinco secciones, cinco reflexiones, cinco ventanas. Os dejamos algunos de los ejemplos que podréis disfrutar en nuestro canal.

Miradas africanas: Películas realizadas por africanos

Es la sección más buscada. Esas películas africanas que, más allá de los circuitos de festivales, son muy complicadas de ver. Trataremos de ir sumando títulos clásicos y contemporáneos para ilustrar esas nuevas narrativas que salen desde el propio continente.

El último vuelo del flamenco (2010)

En el pueblo mozambiqueño de Tizangara, los cascos azules de la ONU trabajan para mantener la paz después de años de guerra civil. Varias explosiones acaban con cinco soldados, de los que sólo quedan intactos sus genitales y sus cascos. Para investigar lo ocurrido llega al pueblo Massimo, teniente italiano destinado en Maputo, la capital de Mozambique. Con la ayuda de Joaquim, un traductor local, Massimo emprende una investigación para esclarecer un misterio en el que aprende que en aquella tierra no todo es lo que parece.

 

A 14 kilómetros: Propuestas desde esa otra España

En esta sección pretendemos acercar los trabajo de los realizadores y realizadoras españoles que se interesan por las realidades de África.

Voces de Mozambique (2011)

El rostro de las mujeres de Mozambique está cargado de vidas no contadas, silenciadas…Voces desde Mozambique rescata la voz de las mujeres africanas que luchan diariamente, por activar el desarrollo de África. Cinco historias que representan el ciclo de vida de la mujer. Y la sombra de un mito reencarnado en todas ellas: Josina Machel, primera heroína y guerrillera mozambiqueña, que luchó por la independencia y por los derechos de la mujer. Mujeres que continúan reclamando un espacio de voz y reivindican la de Josina, convirtiéndola en la suya propia.

 

Sahara occidental: La última colonia

El silencio es ensordecedor. NO hay formación en las escuelas sobre las últimas colonias españolas como Guinea Ecuatorial o Sahara Occidental. Es por eso que entendemos que nuestro posicionamiento como revista especializada en artes y culturas africanas, tener un espacio para poder repensar y actuar sobre uno de esos conflictos internacionales enquistados y en el que, España tiene todavía mucho que decir. Y callar. También.

Willaya (2012)

“Wilaya” es una sencilla y bella historia sobre dos hermanas que se reencuentran en los campamentos saharauis. Nos cuenta cómo es la vida allí a través de Fatimetu (Nadhira Mohamed), una española de origen saharaui que se ve obligada a regresar a los campamentos tras la muerte de su madre. Fátima encontrará el “amor” de Said. Pero por encima de todo se encontrará con su hermana Hayat (Memona Mohamed), un ejemplo de superación que nos demuestra que si se quiere se puede salir adelante incluso en circunstancias tan adversas, casi una metáfora de lo que pasa en los campamentos donde parece que se ha instalado la idea de que ya no se puede hacer nada y es mejor vivir dejándose llevar por las circunstancias.

Morir de puro Hollywood: Narrativas estereotipadas sobre el continente

El cosmos hollywoodiense y sus circuitos mundiales de distribución de cultura, la reducción por parte de Francia e Inglaterra de la cooperación hacia el cine del continente, junto a la poca inversión de los gobiernos africanos en sus industrias cinematográficas –entre otros–, han sido claros exponentes para que la ilusión de los años 60, 70 y 80 quede en el recuerdo de cinéfilos o especialistas en los cines de África debido a la dificultad para acceder a estas obras… ¿Sueño truncado? La tendencia acusada desde las carteleras occidentales y desde la literatura de masas a mostrar al continente al sur del Sahara como un área geográfica azotada por la violencia armada, explicada como un producto de luchas étnicas o como la consecuencia del dominio de los señores de la guerra dedicados al expolio de los recursos del continente, domina, nuevamente, un imaginario globalizado y difícil de contrarrestar.

Curiosamente ésta es la fórmula del éxito en muchas de las películas taquilleras: Johnny Mad Dog (2008) dirigida por Jean-Stéphane Sauvaire que muestra la cruda realidad de los niños soldados en un país indeterminado de África, o de las consagradas en el tridente drama-conflicto-África como El jardinero fiel (2005) de Fernando Meirelles, Hotel Ruanda (2004) de Terry George, y Diamantes de sangre (2006) de Edward Zwick. En esta sección visibilizamos estas narrativas como se pone de manifiesto en Pasiones de Kenia de Michael Radford (1987).

Pasiones en Kenia (1987)

Basada en la novela homónima de James Fox. Dirigida por el nominado al Oscar Michal Radford y protagonizada por una atractiva pareja, la formada por Charles Dance (“Juego de Tronos”) y Greta Scacchi (“Good morning Babilonia”). Una apasionante mirada sobre la otra cara de la vida colonial durante la Segunda Guerra Mundial. Años cuarenta. Dos aristócratas ingleses recién casados se instalan en la colonia británica del Happy Valley, en Kenia. Ella se enamora de un conde cínico y elegante con el que mantiene una apasionada relación. Mientras tanto, su marido parece soportar estoicamente la infidelidad de su bella mujer.

Otras Áfricas: Miradas independientes

En esta sección se pretende seleccionar a las películas que nos hablan de África desde una mirada crítica y nos hacen reflexionar sobre temas como la corrupción, la independencia, la cooperación, la colonización o incluso el turismo sexual como trata Ulrich Seidl en una de las películas de su trilogía Paraíso.

Paraíso: amor (2012)

En las playas de Kenia, son conocidas como “sugar mamas”. Son mujeres europeas gracias a las cuales, a cambio de un poco de amor, los jóvenes africanos logran subsistir. Teresa, una austríaca quincuagenaria, pasa sus vacaciones en uno de estos paraísos exóticos. “Paraíso: Amor” habla de mujeres mayores y hombres jóvenes, de Europa y de África, y de cómo se puede pasar de explotado a explotador. La película de Ulrich Seidl es la primera entrega de una trilogía que retrata a tres mujeres de una misma familia y cómo pasan las vacaciones. Una decide hacer turismo sexual (PARAÍSO: AMOR), otra opta por intentar convertir a otros a la fe católica (Paraíso: Fe) y la tercera se apunta a un campamento para adolescentes con sobrepeso (Paraíso: Esperanza). Tres mujeres, tres formas de pasar las vacaciones y tres relatos acerca de las ganas viscerales de felicidad.

 


Os iremos informando de todas las novedades que vayamos incluyendo en nuestro canal.

Bienvenidos y ¡ACCIÓN!

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Armando Buika: “En un casting me dijeron que no era un reflejo de la sociedad porque no se ven negros policías ni abogados”

*Por Maria Colom

Foto: http://www.pilarpardo-representante.com/

“Hace poco dije que no a un papel porque no me hacía crecer como actor. Era denigrante para mi cultura y no quise hacerlo. En ocasiones me he sentido humillado, pero no por mí, sino por la imagen que quieren dar de mí y de mi cultura”, contaba el actor español de ascendencia guineana, Armando Buika, para Wiriko. Al parecer, en pleno siglo XXI, África sigue siendo un tema tabú para la sociedad española. Actores, directores, guionistas y artistas en general, con raíces africanas, ven reducidas a diario sus oportunidades laborales por su color de piel. “En un casting me dijeron que no era un reflejo de la sociedad porque no se ven negros policías ni abogados”, explica Buika. Ante esta situación y al darse cuenta de que se trataba de un problema generalizado, junto a otros colegas de profesión, decidieron crear The Black View, una plataforma que, según cuenta el actor, nació ante la dificultad de desarrollar su carrera y para luchar contra la invisibilidad a la que está sometida la población negra también a nivel cotidiano.

Aunque en muchos países fuera de África en los que viven negros, a estos les cueste encontrar su lugar, fuera de España estas visiones ya han empezado a cambiar, por lo que el actor no puede dejar de preguntarse por qué aquí no ocurre lo mismo. “Cuando entras a cualquier sitio, tienes que hablar para demostrar que eres español, y hasta que no hablas, la gente se siente incómoda”.

La primera acción que llevó a cabo esta plataforma, fue presentarse como asociación ante la Academia del Cine Española y exponer los motivos de su creación. Además, se propusieron para presentar un premio en la gala de los Goya. Como resultado, a los pocos días se pusieron en contacto con el director Santiago Zannou –miembro de la plataforma y ganador del Goya al mejor director novel en el año 2008 con la película El truco del manco– para presentar un premio en la gala que se celebró el pasado 4 de febrero. Zannou se subió al escenario por primera vez desde que fue galardonado, para entregar un “cabezón” y fue la primera ocasión en la historia que un artista negro tenía tal oportunidad.

No obstante, The Black View quiere dejar claro que no tienen nada que ver con el movimiento Oscars So White, que nació en Estados Unidos para reivindicar que los nominados y los ganadores de los premios de la Academia del Cine Estadounidense siempre eran blancos, sino que la plataforma nació de un sentir interior para librarse de las cadenas que los convierten en invisibles.

“Queremos que nos quiten ese sello y esa imagen de debilidad. No somos minoría, somos fuertes y españoles. Guionistas, actores, fotógrafos… un colectivo de diferentes artistas que tenemos que dejar de escondernos y agachar la cabeza. Queremos dar una imagen de fortaleza. Queremos enriquecer proyectos con la mezcla de culturas, queremos que guionistas y directores salgan de la zona de confort”.

Foto: http://www.pilarpardo-representante.com/

Tras el éxito de la campaña durante los premios Goya, The Black View no ha parado de preparar proyectos. Entre ellos, para el día internacional del teatro, el próximo 27 de marzo, van a estrenar un vídeo titulado “La cultura no tiene color”, un poema que recitaran distintos actores conocidos con el objetivo de extenderlo de forma viral. Además, están inmersos en producciones teatrales, escriben guiones de cine y dan charlas para concienciar al sector. Y es que cuando un actor negro va a un casting o ya ha conseguido un papel, muchas veces es para interpretar a un inmigrante sin papeles que ha llegado en patera. Hace poco, en una serie, le pidieron esta interpretación a Armando.

“Preguntas que de dónde viene el negro. Te contestan que de África, como si fuera un país, o de Guinea. Pero alguien de Guinea no viene en patera. Tenemos que dotar las producciones de rigor histórico”, cuenta el actor, al que hemos podido ver en la serie de televisión La fuga, o en las películas Back seat fighter o Stop over in hell. Actualmente, la plataforma ya cuenta con un historiador en cultura negra que los ayuda y los instruye.

Que los actores negros solo tengan la oportunidad de interpretar a los estereotipos de inmigrantes sin papeles y manteros es muy peligroso para la sociedad y para la educación de los jóvenes.

“Los que nacimos en los años 70, hemos crecido sin referentes. A mí me ha costado mucho aceptar lo que soy porque creía que no tenía las mismas oportunidades. Yo no estaba orgulloso de ser negro porque creía que no tendría futuro. Ahora queremos demostrar a los jóvenes que es posible vivir en un país con oportunidades”.

Solo quieren que se los reconozca como tal, que se muestre la realidad tal y como es. Porque sí es cierto que hay manteros e inmigrantes, pero también hay maestros, policías, abogados y padres. The Black View reivindica poder tener todo el abanico de posibilidades, quiere dar visibilidad a toda esa gente que no la tiene y quiere unir fuerzas para luchar juntos por lo que les pertenece.

Érase una vez… Buhle Ngaba y otras princesas negras

Ante la falta de mujeres africanas en los personajes literarios, la escritora sudafricana publica ‘The Girl Without a Sound’, un cuento para ofrecer a las niñas referentes propios y cercanos

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Parece que el reinado de la princesa blanca, rubia y de ojos azules tiene fecha de caducidad. Al menos, en el mundo de los cuentos infantiles. Al menos, a medida que cada vez más mujeres negras conquistan una voz con la que contar sus historias. Ese es motor de la creatividad de la sudafricana Buhle Ngaba y el sentido de su primer libro The Girl Without a Sound. Es cierto que no es la primera, ni la única, que rompe con los estereotipos de la industria editorial, que intenta diversificar los caracteres de los personajes, pero la historia de Ngaba merece ser contada.

La joven sudafricana de 25 años de edad, se define como actriz, activista y escritora y de esas tres almas surge la necesidad de crear a una heroína negra. Un cuento ilustrado que tiene como protagonista una niña africana puede parecer una anécdota, pero en realidad, es la necesidad de crear personajes diversos lo que llama especialmente la atención y, sobre todo, las motivaciones de su autora. Nace de la experiencia propia. The Girl Without a Sound cuenta la historia de una niña negra sin voz. Un capullo dorado está creciendo en su garganta y le impide pronunciar una sola palabra. Una noche una mujer “con rayos de sol en su piel y alas rojas aparece al pie de su cama”. A partir de ese momento, la misteriosa recién llegada ayudará a la niña a buscar su voz a través de historias, de libros y de palabras.

La actriz, activista y escritora sudafricana Buhle Ngaba. NEO BAEPI

La actriz, activista y escritora sudafricana Buhle Ngaba. NEO BAEPI

“Estaba completamente desilusionada”, explica Buhle Ngaba, “por la falta de representación de las mujeres de color en los personajes literarios, en los que aparecen en las pantallas y en los escenarios. Llegué a la conclusión de que tenía que aprender a escribir cuentos porque nadie más podría escribirlos por mí. Así que, al escribir esta historia, está claro que estaba escribiendo para remediar el dolor de ser una mujer de color en la sociedad actual, una sociedad que nos borraría de la realidad al no escribir sobre nosotros”.

La autora confiesa que escribió la historia “como un capricho” o más bien como una necesidad propia y con una curiosa motivación. “No tenía dinero para comprarle un regalo a mi tía para su cumpleaños así que escribí un cuento”, dice divertida la actriz y escritora sudafricana. Precisamente, la historia está, en parte basada en la relación de Ngaba y su tía. Sin embargo, después de este impulso inicial, las cosas dieron un giro insospechado. La respuesta que la joven recibió cuando explicó en las redes sociales el relato que había escrito, le empujó a desarrollar un poco más el proyecto. “Las reacciones que compartieron conmigo a través del hashtag #BooksForBlackGirls me confirmó mis sospechas. Hacía tiempo que sabía que había necesidad de un libro como este. Si entras en una librería sudafricana para comprar algo para niños, te das cuenta de que no hay libros con pequeños protagonistas negros. Me pregunto, ¿cómo podemos esperar que nuestros hijos se vean a sí mismos y crean en su propia magia si no están representados en los cuentos que leen?”, se lamenta Ngaba.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí.

Black Folk Don’t: Esas “cosas” que los negros no hacen

bfd-get-maried-titleAngela Tucker es la directora y productora de la webserie Black Folk Don’t que con pequeños capítulos disecciona aquellas costumbres arraigadas en el imaginario de la población estadounidense sobre lo que los negros se supone que tienen que hacer. Es aquello de coger una cámara y desatornillar las construcciones mentales con la imagen y la palabra. El keniano Ngugi wa Thiong’o argumentó en su libro Descolonizar la mente que “la lengua fue el vehículo más importante mediante el cual el poder fascinó y atrapó el alma”. Ahora, en una época donde las industrias culturales dominan los sistemas de producción de ideologías y pensamiento, una contra narrativa urge.

Los largometrajes de ficción todavía están dominados por las imágenes de los hombres (sí, hombres) blancos. Sé que esto no es una novedad para las personas que leen artículos como este, pero es un problema más grande de lo que pensamos. “Básicamente, se deriva de los blancos que tienen una falta de entendimiento de la cultura negra. Es decir, los negros de las montañas de Colorado tienen mucha más facilidad de ir a las calles de Nueva York y escribir disertaciones sobre la cultura blanca, pero la mayoría de la gente blanca… no tanto. Este desequilibrio nos ha conducido a un momento en el que la industria cinematográfica carece de diversidad en un grado alarmante”. Las palabras entrecomilladas corresponden a Tucker. Pero espera, no vayas a la sección de comentarios y te desahogues. Sigue leyendo.

 

Black Folk Don’tproducida por Black Public Media con el apoyo de la Corporation for Public Broadcasting, invita a huir del pensamiento perezoso y a permanecer en las zonas grises sin importar el color de la piel. Y lo más importante: hacerlo con naturalidad. El proyecto, en su cuarta y última temporada recién estrenada, consigue enganchar al espectador con una fusión de humor y perspicacia que desmonta ciertos supuestos exponiendo su origen social, siempre anclados en el racismo. 

“Déjeme darle un ejemplo más visual. ¿Conoce esos rompecabezas de 1.000 piezas que las familias extienden sobre una mesa y pasan todo un fin de semana juntos completándolo? En el cine, los blancos son retratados por el estilo. Ellos son muy variados y se les permite poner muchas de sus piezas en exhibición. Mientras que nosotros llegamos a tener dos, tal vez tres piezas, que aparecen en la pantalla y eso es todo. A pesar de ello, seguimos siendo capaces de vernos a nosotros mismos. ¿Por qué? Debido a que todas las personas son complejas. Es el momento de mostrar nuestro dinamismo. Queremos crear imágenes en las que las mujeres negras sean vistos como las 1.000 piezas del rompecabezas”, explica la realizadora.

“Los negros no dejan propinas”, “los negros no van al médico” o “los negros no saben nadar” son algunas de las afirmaciones que esta webserie cuestiona. “Una gran cantidad de personas negras no nada pero las razones no son como nos gustarían: principalmente es porque no hemos tenido acceso y si tu familia no lo tiene no puedes aprender. Algunos de estos estereotipos pueden tener algo de verdad, pero el objetivo de la serie es mostrar la complejidad de la experiencia negra en los Estados Unidos”, matiza Tucker. Construir nuevos caminos a golpe de frames. Estamos hambrientos de medios de comunicación que permitan avanzar en el pensamiento crítico y Black Folk Don’t no solo lo consigue provocando, sino que también proporciona un breve contexto social en cada episodio.

Aberraciones que no deberíamos volver a escuchar sobre África

Estereotipos: imágenes o ideas aceptadas comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.

Close-Up Portrait of a Stressed African-American Woman

Pensar y emitir juicios de valor en base a estereotipos cuando hablamos de África, o de cualquier otro tema, es una muestra de rigidez mental y una gran contribución a la injusticia social a partir de hallazgos erróneos y poco contrastados. La correcta información es esencial para deconstruir las ideas preconcebidas. Wiriko nació con el principal objetivo de romper los estereotipos existentes sobre África y fomentar un conocimiento más ajustado de las realidades del Sur del Sáhara a través de sus manifestaciones culturales y artísticas.

A pesar de que ya se ha hablado mucho sobre estereotipos, a continuación te proponemos argumentos y contrainformación necesaria para que si vuelves a escuchar alguna de estas aberraciones, simplemente, puedas dar la información correcta para que no tengamos que sufrir más episodios de vergüenza ajena.

    1. Un sobrino mío también estuvo en África… (cuando le dices a alguien que acabas de volver de Marruecos)“. África es un continente de 54 países (55 si incluimos Sáhara Occidental). Muchas veces se habla de África como si fuera un país, pero cuenta con una extensión de 30.272.922 km² – Europa tiene 10.180.000km² -. Vale la pena matizar.
    2. Termínate la comida, que los niños de África no tienen qué comer…“. Casi 800 millones de personas pasan hambre en el mundo según el Programa Mundial de Alimentos. Las sequías, las guerras, los desplazamientos forzosos o la falta de inversión en agricultura son algunos de sus principales motivos. Sin embargo, a pesar de que la desnutrición azota en África a más niños que en cualquier otro continente, tus hijos e hijas conviven diariamente con niños y niñas que pasan hambre. El último informe de UNICEF y OXFAM muestra que el 34’4% de los niños españoles vive en riesgo de pobreza o exclusión social
    3. ¡Qué calor! Parece África…“. El continente tiene diferentes tipos de climas: el tropical seco, el semiárido, el desértico, el mediterráneo… Si bien en el Sáhara o en el Kalahari las temperaturas máximas pueden alcanzar hasta los 59 grados, el Kilimanjaro o el Monte Kenia tienen nieve durante todo el año, y las temperaturas pueden estar bajo cero en invierno en diferentes punto del África austral.
    4. ¿Hablas africano?“. No existe ningún idioma que se llame así. En África se hablan más de 1.500 lenguas distintas.
    5. África debe estar vacía porque todos los africanos están viniendo a Europa“. En África, actualmente, viven aproximadamente unos 1.200 millones de personas. La mayoría de los flujos migratorios se producen a nivel intra-africano, y solamente un 16% de las migraciones del continente van hacia Europa. 2’3 millones de españoles han tenido que emigrar fuera de España debido a la crisis. Vale la pena recordar que algunos de nosotros vivimos actualmente en África.
    6. Yo no quiero ir a África, es demasiado peligroso“. Sudán del Sur, Somalia, República Democrática del Congo y República Centroafricana están en la lista de países más peligrosos del mundo. Sin embargo, el último Índice de Paz Global sitúa Mauricio (por delante de España), Botsuana, Madagascar o Zambia entre los 40 países más pacíficos del mundo.
    7. A África solo se puede ir a ayudar…“. Los cooperantes son muy necesarios, sobre todo, en situaciones de emergencia humanitaria. Sin embargo, se ha abusado demasiado del concepto de “ayuda” en África, nunca exento de críticas. Es cierto que hay muchos expatriados europeos viviendo de la industria de la cooperación en África. Pero también hay muchos otros que viven y trabajan en África simplemente porque les gusta. Otros que están aquí para hacer negocios. Y muchos, para viajar y hacer turismo en un sector que, según Naciones Unidas, emplea a más 9 millones de personas en la región y que se espera doblará sus ingresos para 2030 (actualmente África recibe el 5,8% del turismo mundial).
    8. En África la corrupción es endémica“. África no compite en la primera división mundial de la corrupción, pero la fragilidad de algunos estados la hace devastadora para su población. Siete de los países con más desigualdad del mundo son africanos, mientras 1/3 de la riqueza de los multimillonarios africanos está en paraísos fiscales según los Papeles de Panamá. Sin embargo, Ruanda tiene una política de anti-corrupción ejemplar. Y Botsuana (por delante de España), Cabo Verde, Seychelles, Mauricio o Namibia son percibidos como los países africanos menos corruptos según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International.

9. “Todos los conflictos bélicos que hay en África son étnicos“. La etnicidad es una herramienta de movilización, pero no el desencadenante de los conflictos en África. Es la desigualdad del acceso a los recursos, el neopatrimonialismo y redes clientelares que excluyen a ciertas partes de la sociedad lo que se presenta como el principal motor de conflictos. Las identidades étnicas se pueden instrumentalizar en pro de intereses políticos, pero el concepto de identidad étnica como algo cerrado es inexistente. La mayoría de sociedades son plurales e interculturales.

10. “Las mujeres no tienen derechos en África“. La discriminación de género también existe en África, donde las mujeres sufren peores tasas de alfabetización que los hombres y donde el machismo parece la norma. La brutalidad de la Mutilación Genital Femenina amenaza a miles de niñas del continente. Pero muchos gobiernos hace años que han prohibido esas práctica, y recientemente el Parlamento Panafricano, órgano legislativo de la Unión Africana (UA), también lo ha hecho. Hay que decir que, a nivel de derechos políticos, algunos países de África parecen ir un paso por delante de España con jefas de estado: Liberia (con Ellen Johnson Sirleaf), Malaui (con Joyce Banda) o Mauricio (con Ameenah Gurib-Fakim). 

Oyama Matomela, una joven sudafricano de 25 años es piloto y rompe con los estereotipos de género en Sudáfrica.

Oyama Matomela, una joven sudafricana de 25 años es piloto de la aerolínea South African Express y rompe con los estereotipos de género en Sudáfrica.

11. “Los africanos no quieren trabajar“. Sudáfrica (+/- 26%), Grecia (+/- 23%) y España (+/- 20%) son los tres países con las tasas de desempleo más altas del mundo. Pero en el caso africano, 9 de cada 10 trabajadores realiza actividades en la economía informal, empleos que no cuentan en las estadísticas por no repercutir directamente al PIB. En el continente vecino, el 70% de los trabajos son empleo vulnerable, pero eso no significa que los africanos no trabajen o no quieran hacerlo.

12. “El problema de África son sus dirigentes políticos“. Según las encuestas de Afrobarometro, el principal problema del continente no son sus líderes sino el desempleo, seguido por la educación. Aunque algunos países tienen serios problemas con sus jefes de Estado (actualmente Burundi, Uganda, Sudán del Sur, República Centroafricana o RDCongo), África ha producido grandes líderes que han inspirado al mundo: Nelson Mandela, Ellen Johnson-Sirleaf, Thomas Sankara, Patrice Lumumba, Julius Nyerere, Kwame Nkrumah…

13. “Antes de la llegada de los europeos, en África no había ni civilización ni progreso“. La civilización del Gran Zimbabue o el Imperio de Mwene Mutapa -, los reinos nubios (que gobernaron de Egipto a Sudán durante casi un siglo); los reinos de Axum (que controlaron las rutas del mar Rojo de Eritrea a Egipto); el poderoso imperio de Ghana (entre el actual Mali y Mauritania); el imperio de Kanem-Bornu (entre los actuales Chad y Nigeria)… Son solo unos pocos ejemplos de sistemas de poder bien consolidados y de poderosas civilizaciones africanas precoloniales con filosofías, sistemas socioecónomicos y políticos, arquitectura, literatura, medicina, gastronomía… propios. Que no aparezcan en nuestros libros de historia no significa que no existieran. 

14. “¿Qué tendrá que ver España con África?“. A pesar de que España llegó tarde al reparto de África por parte de las potencias coloniales, el Sáhara Occidental o Guinea Ecuatorial fueron provincias españolas en el siglo XX. Sin embargo, mucho antes, los bereberes norteafricanos islamizaron gran parte de la península ibérica, pasando a formar parte del imperio musulmán durante casi ochocientos años. Al Ándalus se convirtió entonces, según los historiadores, en el territorio más refinado del Occidente europeo. Hoy, sin embargo, el impacto negativo del colonialismo español al otro lado del estrecho de Gibraltar, es aún motivo de sufrimientos y clandestinidad entre el pueblo saharaui.

Fotografía del nigeriano Andile Buka en la que explora e intenta romper los estereotipos a través de una serie basada en los deportes "de ricos" y la raza negra "oculta" dentro de las elites sudafricanas.

Fotografía del nigeriano Andile Buka en la que explora e intenta romper los estereotipos de clase y raza a través de una serie basada en los deportes “de ricos” y la presencia de negros entre la élite sudafricana.

Los héroes que salvaron Nigeria del Ébola

93days

Las fronteras habían quedado desmanteladas en tres países de África del Oeste. Pero la alarma se extendió definitivamente entre los medios internacionales cuando Patrick Sawyer, un ciudadano estadounidense-liberiano de 42 años, se contagió por el virus del Ébola. Todos memorizaron su nombre para tildarlo de “maldito” o “terrorista”. Conocíamos dónde trabajaba, que tenía una hermana que había muerto recientemente y que su familia estaba ahogada en la tristeza más absoluta. El afectado era uno de los nuestros. ¿Podía llegar a Estados Unidos? ¿Se podía extender? Es la narrativa a la que estamos acostumbrados ya que, en parte, quedaba lejos. Un matiz geográfico. De distancia. Al hablar del ellos todo cabía en un mismo contenedor reducido a cifras: entre diciembre de 2013 y abril de 2016, la epidemia más grande de este virus hasta la fecha ha generado más de 28.000 casos de infección y más de 11.000 muertes en Guinea, Liberia y Sierra Leona.bimbo-akintola

Sawyer aterrizó en julio de 2014 en Lagos, una mega-urbe poblada de 17 millones de personas y la capital económica de Nigeria, que alberga la mayor población del continente: 187 millones de habitantes. Que durante 93 días, menos de una decena de personas fallecieran fue un punto de inflexión. Según el enfoque, hasta un milagro. O una articulación exquisita de los profesionales que supieron aplicar a rajatabla todos los protocolos internacionales. Esta es la otra historia. La de cómo una de las enfermedades más contagiosas conocidas no tuvo una onda expansiva en Nigeria.

Detrás de todo el operativo se encontraba la doctora Ada Igonoh, del First Consultant Hospital, quien acabaría infectándose al tratar a Sawyer. La tasa de fallecimiento era el 99 por ciento pero Igonoh creía en los milagros y en la investigación individual que durante 14 días aislada pudo realizar a través de su iPad. “Leía la Biblia y consumía sales de rehidratación oral. No tomé ninguna droga experimental o los llamados potenciadores del sistema inmune”. Se salvó. Y ahora su historia, presentada en el Festival Internacional de Cine Internacional de Toronto (TIFF) se ha llevado a la gran pantalla con 93 days. Un guión que muestra a los héroes de la tragedia y su victoria sobre una situación aterradora. Esto es exactamente lo que el realizador nigeriano Steve Gukas y su equipo han conseguido. Otro punto de vista, desde África y que se ha colado en una de las citas del séptimo arte más esperadas cada año, el TIFF.

Danny GloverSin embargo, 93 days no es un film exclusivo sobre un héroe, ni tampoco una película biográfica sobre la vida de la doctora Adadevoh (interpretada por la actriz Bimbo Akintola) o la de Patrick Sawyer (Danny Glover). En lugar de ello, se muestra la vida de los diferentes individuos que aseguraron que Nigeria no se consumiera. Una historia de sinergias entre el aparato gubernamental, los expatriados de salud pública y los funcionarios médicos. En un país donde creemos que difícilmente el servicio de bomberos puede llegar a tiempo, 93 days transforma el enfoque de corrupción y Boko Haram al que estamos acostumbrados. La representación de heroísmo, abnegación y sacrificio de la película es la creación de un zumbido entre los nigerianos que a menudo se quejan de que su país es retratado desde el oscurantismo.

La epidemia de Ébola no fue solo una crisis de salud pública sino una crisis de seguridad económica y alimentaria aún más alarmante. Los efectos se harán sentir, lamentablemente, durante mucho tiempo. Y por eso, esta película es solo la punta del iceberg de la creatividad y la frescura necesaria de guiones que emanan desde el continente que combaten la representación estereotipada que se hace en el cine del continente africano. Es Nollywood, una industria –la segunda del mundo en nivel de producciones por delante de Hollywood y por detrás de Bollywood– en general vilipendiada pero que, sin duda, es un arma de construcción masiva.

Los hipsters “lo petan” en África

Año 2016. Es sábado y en un bar de Maputo suenan los sudafricanos Mafikizolo desde un iPod de última generación. Una pareja se acerca a la barra y pide dos cafés. “¿De Etiopía, de Kénia o de Malaui?”, pregunta la camarera. “¿Nos lo traes a la terraza, por favor?”, piden los jóvenes antes de sentarse delante de la pequeña feria de artesanía y ropa instalada en el magnífico jardín de la cafetería. Una docena de niños y niñas corretean y juegan en la arena y los columpios mientras sus padres se socializan, compran, trabajan con sus ordenadores portátiles o saborean una Laurentina (cerveza mozambicana) fresca. Tirantes, barbas, peinados, boinas, pendientes, gafas de pasta, calcetines de colores, faldas y vestidos de estampados africanos y estilo vintage compiten a ver quién es el/la más cool.

Mismo día del mismo año: la escena se repite de manera muy similar en Nairobi. También en Accra. En Luanda. En Dakar. En Lagos. En Kinshasa… Y es que la moda hipster, un arquetipo demodé según los expertos en últimas tendencias en Occidente, arrasa en las principales ciudades africanas.

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La tribu hipster: radiografía de un fenómeno social urbano en África

Aparentemente bohemia y alternativa, una tribu de africanos modernos, urbanos y de clase media (aunque no necesariamente lo han sido siempre) puebla clubs, centros comerciales, festivales y eventos culturales que se producen en las ciudades del continente. Inconformista, esta tribu de jóvenes de entre 20 y 40 años son nostálgicos del África retro pero suficientemente contemporáneos como para hacer honra del individualismo de la era capitalista que les ha tocado vivir. Se sienten diferentes, especiales, por encima de la gran mayoría. Y en las colas de festivales cuyas entradas solo puede pagar la clase adinerada, se huele cierto narcisismo entre sus miembros.

El estilista ghanés Daniel Quist (conduciendo la scooter) y el pionero de la moda DJ Evans Mireku Kissi - más conocido como Steloo-, por las calles de Accra. and Kissi go for a spin around Accra, much to the surprise of some onlookers

El estilista ghanés Daniel Quist (conduciendo la scooter) y el pionero de la moda DJ Evans Mireku Kissi – más conocido como Steloo-, por las calles de Accra. Imagen de Reuters.

Se saben élite y están orgullosos de representar el tan aclamado Africa Rising. Y además han desarrollado un sentido de identidad urbanita que les confiesa amantes de sus ciudades. El “I Love NY” se traduce en “I love Jo’burg” (para Johannesburg) o “I love NRB” (para Nairobi) en camisetas y pegatinas enganchadas en MacBooks. Cosa que retroalimenta la construcción de ciudades-marca en África sin integrar a sus ciudadanos en el diseño o la construcción de dichas ciudades. Seguramente los hipsters africanos sean figuras de márketing publicitario excelentes. ¿Qué vende más al turismo y la inversión extranjera que mostrar una ciudad repleta de festivales, cafeterías y zonas de ocio pobladas por gente joven y guay? Además, como buenos urbanitas, repudian lo rural por ser demasiado vulgar para ellos y se sienten más conectados con lo global, viajando a otras ciudades antes que disfrutando de la naturaleza con la que cuente su país, a no ser que sea playa y puedan lucir sus cuerpos.

Algunos de ellos tejen discursos progresistas en tertulias nocturnas entre semana. Sin embargo, sus quehaceres son apolíticos por naturaleza y a menudo los debates giran en torno al último capítulo de la serie de HBO de moda o en criticar a activistas sociales de su misma urbe. En definitiva, practican nada más y nada menos que lo que se viene conociendo como postureo.

A medio camino entre protointelectuales que beben de los novelistas africanos más Pop y yuppies o esnobs (éticamente hablando), los hipsters de África suelen sentirse cómodos bajo el término acuñado por la escritora Taiye Selasie: Afropolita (nunca libre de críticas). Utilizan las redes sociales y las apps como principales compañeras de viaje, y se pasan el día twitteando ideas ingeniosas bajo hashtags como #IfAfricaWasaBar o #TheAfricaTheMediaNeverShowsYou (junto a otros no-hipsters a menudo más ingeniosos, críticos y socialmente comprometidos que ellos). Tampoco se olvidan de colgar selfies en su cuenta de Instagram. Objetivo: mostrarle al mundo por qué los jóvenes como ellos (guapos y exitosos) están orgullosos de quedarse en África y son felices no teniendo que migrar hacia otros puntos del Planeta. Ellos son África (también).

Afro-hipsters, Música y Cine: 

En enero de 2016, el americano de ascendencia nigeriana Alex Boye, lanzó su videoclip “African Hipster”, junto a la cantante Taylor Swift, a modo de tributo a sus fans africanos y como muestra de orgullo a sus raíces. La letra habla de algunos de los africanos más influyentes – Mandela, Fela Kuti, Idris Elba…-, insinúa que afroamericanos como Morgan Freeman o Barack Obama son también iconos de los hipsters africanos y cita comidas locales como el Fufu, bailes como el Azonto y enaltece a las estrellas cinematográficas de Nollywood.

El cine no ha tardado en hacerse eco del movimiento Afro-hipster como moda urbana representativa de una generación. La sudafricana Sara Blecher (Otelo Burning) se ha querido sumergir en Yeoville, un suburbio de Johannesburgo compuesto por sudafricanos multiculturales y emigrantes de todo el continente, para narrar una historia de superación personal en un contexto que refleja la lucha de géneros. Ayanda (2015), es la historia de una hipster veinteañera y creativa que se introduce en un “mundo de hombres” para restaurar coches de época.

 

Conclusión: 

La dificultad de definir lo que es ser hipster en Estados Unidos o Europa se traduce en África con la misma indefinición. Si bien el matiz contracultural con el que nació el término en los años 50 parece subyacer en el “hipsterismo” africano con el afán de liberarse de los estereotipos (pobreza, epidemias, falta de oportunidades,…) el tono burgués, consumista y globalizador tiene una fuerza indiscutible en el movimiento que encontramos en las urbes del Sur del Sáhara. Hijos, tanto como víctimas, del mercado global reflejado en su ropa y complementos, los hipsters africanos no son muy diferentes de los hipsters europeos o americanos. Sin embargo, mientras en Barcelona o Bogotá el movimiento es odiado por muchos, en Ciudad del Cabo o Kigali parece representar un perfecto bálsamo sedante para los jóvenes.

Zef: una cultura de apropiación

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Clara de los Ángeles Sanchis Sarti

El término Zef no traspasó las fronteras de Sudáfrica hasta que el polémico grupo Die Antwoord consiguió que su videoclip Enter the Ninja se hiciera viral en 2009. ¿Cuántas personas conocían la existencia de la subcultura zef antes de que Die Antwoord llegara a las radios comerciales? Probablemente muy pocas, e incluso a día de hoy, serían escasos quienes fueran capaces de definir el significado y origen de esta forma de vida.

Vecinos de un suburbio de blancos pobres en Sudáfrica hacen cola para recibir comida de la beneficencia, en Krugersdorp, marzo de 2010. Se estima que un total de 450,000 sudafricanos blancos, de entre 4.5 millones de blancos que habitan Sudáfrica, viven debajo del umbral de la pobreza. Foto de REUTERS/Finbarr.

Vecinos de un suburbio de blancos pobres en Sudáfrica hacen cola para recibir comida de la beneficencia, en Krugersdorp, marzo de 2010. Se estima que un total de 450,000 sudafricanos blancos, de entre 4.5 millones de blancos que habitan Sudáfrica, viven debajo del umbral de la pobreza. Foto de REUTERS/Finbarr.

El concepto zef surgió en los 60 con una naturaleza peyorativa con la que las clases medias y altas se referían a los grupos de blancos pertenecientes a los estratos más ignorantes y desfavorecidos de la sociedad sudafricana, pero con la llegada de Die Antwoord a la industria musical, este término ha sido totalmente modificado y remoldado para pasar a representar -según afirma el grupo musical- una subcultura en su totalidad.

1962 Ford Zephyr Six-01Zef resulta de la contracción del nombre de un automóvil que fue popular en todo el mundo entre los 50 y los 70, el Ford Zephyr; en el sur de África estos coches solían ser propiedad de los miembros de la clase obrera blanca- considerados como white trash (basura blanca)- que solían modificarlos con todo tipo de elementos para mejorarlos. Así pues, el término surgió en las profundidades de la escena musical underground en Cape Flats, un suburbio de clase media en decadencia situado en el sureste de Cape Town, la capital legislativa de Sudáfrica; alguien Zef’ tenía un coche ridículamente trucado, bebía brandy con coca-cola de litro, se metía en peleas de bar y veía partidos de rugby.

La cultura Zef se vale del conjunto de características que la conforman para llevar a cabo una crítica social mediante sus máximos exponentes: a día de hoy el grupo de música rap-electro-rave Die Antwoord. Esta banda de tres integrantes se basa en premisas como las del intelectual galés Raymond Williams para crear una cultura que sirva como reivindicación proletaria frente a la burguesía del país africano: “si la mayor parte de nuestra cultura, en el sentido del trabajo intelectual e imaginativo, debe calificarse de burguesa, como lo hacen los marxistas, es natural buscar una cultura alternativa y denominarla proletaria”*.

Pero no solo se caracteriza por el compromiso social, sino que su máximo fuerte es el lenguaje, el uso de un idioma propio y característico de la cultura sudafricana: el Afrikaans. Esta particularidad permite reforzar la idea de que detrás de la música de Die Antwoord encontramos una subcultura en su totalidad; además, y de acuerdo con Williams: “para una cultura es sin duda de vital importancia que su lengua común no pierda fuerza, riqueza y flexibilidad; que sea, además, adecuada para expresar una nueva experiencia e iluminar el cambio’’**.

La imagen estética que Die Antwoord atribuye a esta cultura es muy particular y ellos mismos la caracterizan de ‘futurista’: un estereotipo de vestimenta vulgar, de bajo coste, pero que en su puesta en escena representa una imagen de lujo. Se basan en el uso de ropa barata y llamativa pero muy similar a aquella que vestirían los grupos más acomodados de la sociedad con el fin de ser socialmente críticos al afirmar que la clase obrera también puede hallarse sumergida en la modernidad. A través de la moda, Die Antwoord consigue representar una infinidad de valores que van dando forma a lo que ellos mismos acuñan como ‘cultura Zef’, que también se centra en aludir a la estratos sociales más desfavorecidos de Sudáfrica, donde hay problemas de racismo y educación, así como a la dura realidad de la drogadicción, la violencia, etc.

Die-Antwoord-OUno de los discos más conocidos de Die Antwoord es ‘$O$’, primer álbum del grupo, que fue publicado en 2009. Ya solo con la estética del álbum, podemos hacernos una idea de la simbología del mismo: unas siglas que designan a la palabra socorro, pero escritas con la ‘$’ en representación del dinero. Se trata de un álbum que mezcla elementos inverosímiles con otros cargados de una gran crudeza; a su vez, el grupo se decanta por el trato de temáticas relacionadas con las drogas, el machismo o la enajenación a través de las cuales intentan representar cómo es actualmente la vida en Ciudad del Cabo, cuya realidad está fuertemente marcada por las consecuencias del Apartheid y las condiciones históricas del último siglo.

tenion-4f8dd32f5e4aeTambién cabe destacar su siguiente álbum llamado ‘Ten$ion’,- centrado en la música rave y publicado en 2010- y que les permitió forjar su sitio e influencia sobre el público internacional haciéndolo llegar a un estado de clímax y baile a través de su escenografía y estilo musical.

La cuestión que resulta al observar esta tan clara proclamación de la cultura zef como Die Antwoord es: ¿existe realmente la subcultura zef o no es más que una apropiación de diferentes valores culturales para crear una imagen pública? Lo que han hecho, básicamente, es adueñarse de objetos y referencias culturales con el fin de crear la identidad de sus ‘personajes’. Estas creaciones difieren de quienes realmente son, lo que recuerda al término anglosajón culture vulture. Pero este término se convierte en algo incluso más turbulento y problemático en el caso de Die Antwoord, cuando el grupo traspasa el límite de ‘copiar un estilo de moda’ para arraigar sus orígenes en las tensas relaciones raciales del Apartheid, momento en el que se originó el término que define su cultura.

Además, puede afirmarse que la cultura zef actúa de una manera contradictoria, pues a la vez que expresa claramente las diferencias respecto a sus subculturas ‘paternas’ (hip-hop/rap afroamericano y sudafricano), se apoya en sus estructuras hegemónicas para penetrar en la economía musical global y la cultura popular, por lo que zef es una noción de subcultura derivada y arraigada a una supremacía cultural. Así pues y como bien afirma Hebdige citando a Hall: “esos mapas de significado están cargados de una transcendencia potencialmente explosiva porque están trazados y retrazados siguiendo las líneas establecidas por los discursos ‘dominantes’ sobre la realidad, las ideologías ‘dominantes’. Así que tienden a representar, por oscura y contradictoriamente que sea, los intereses de los grupos ‘dominantes’ de la sociedad”***.

Al estudiar de cerca a este grupo musical y sus formas de expresión, el concepto de cuerpo grotesco acuñado por Mikhail Bakhtin- que es utilizado para referirse la alteración del estilo dominante, la autoridad o la jerarquía cultural a través del uso del humor, el caos, la parodia y la sátira- no puede ser obviado, pues se trata de algo que Die Antwoord abarca y acoge en sí. Esta teoría, que se asocia en muchas ocasiones a la música rap y el hip-hop, (pues acuden a la parodia, el humor y el caos para poderse ‘tragar’ y que sus letras no resulten tan serias y malsonantes como lo son) nos ayudan a discernir como los significados asociados con la semiótica son renovados y transformados para significar algo nuevo, de acuerdo a la ideología de los integrantes del grupo sudafricano.

El signo más repetido y más obvio es el propio término zef, y la ‘cultura’ que dice englobar en sí, un concepto utilizado como creador de significado. Como objeto cultural, el término de jerga es reorientado y dotado de un nuevo sentido acorde a los propósitos de la subjetividad subcultural de Die Antwoord. De hecho, el video titulado Zef Side -corto que presentan como una explicación de lo que es y significa ser zef- acaba siendo de todo menos eso: en vez de explicar, la banda actúa y representa esta subcultura como una apropiación de la imaginería de Cape Flats, el lenguaje Afrikaans, un estilo de vestir y una actitud, un conjunto de símbolos de la cultura urbana de Cape Town que cobran un nuevo significado dentro del paisaje visual de la realidad que el grupo considera conveniente. Aun así, Die Antwoord y toda la experiencia que rodea al grupo musical, se ha convertido en un diccionario semiótico andante donde hay cabida como para toda crítica y que ha permitido una visualización internacional de la vida suburbana de la Suráfrica del post-Apartheid.

BIBLIOGRAFÍA
-Arderne, Mia. A Taxonomy of Youth culture in Cape Town, 2013. http://matadornetwork.com/life/a-taxonomy-of-youth-culture-in-cape-town/
-Barthes, Roland. El sistema de la moda. 1967 Barcelona: Paidós, 2005
-Bishop, Marlon. How a tacky, embarrassing afrikaaner subculture became cool. MTV, 2011 http://www.mtviggy.com/articles/thats-zef-the-true-story-behind-die-antwoords-mysterious-style/
-Borner, Nick. What is Zef?, 2014. https://internationalmedia475.wordpress.com/2014/03/31/what-is-zef/
-Charry, Eric. Hip Hop Africa: New African music in a globalizing world, 2012. Aceso online: http://site.ebrary.com/lib/universvaln/detail.action?docID=10604288
-Hall, Stuart. “Codificar/decodificar”. En: Culture, Media, Language. Working Papers in Cultural Studies, 1972-79. Londres: Routledge&The CCCS University of Birmingham, 1996
-Hebdige, Dick. Subcultura: El significado del estilo. 1979 Barcelona: Paidós, 2004
– Jonshon, R. W. Historia de Sudáfrica: el primer hombre, la última nación. Barcelona: Debate, 2005
-Lucking, Jacky Post-apartheid Afrikaner Subculture: Dress Style Identities, 2014, acceso online: https://www.inter-disciplinary.net/critical-issues/wp-content/uploads/2014/08/luckingfashpaper.pdf
-Swank, Allison. What is Die Antwoord ‘The Answer’ To?, 2011. http://www.okayafrica.com/stories/what-is-die-antwoord-the-answer-to/

-Williams, Raymmond. Culture and Society, 1780-1959. Nueva York: Columbia University Press, 1958

 

“My Nigeria” para el resto del mundo

AlJazeera lanza una serie documental de 6 capítulos para mostrar la cara más humana y creativa de Nigeria.

AlJazeera lanza una serie documental de 6 capítulos para mostrar la cara más humana y creativa de Nigeria.

Nigeria siempre es sinónimo de titulares. Pero su marca se encuentra desgastada, desdibujada y desprovista de cualquier serenidad aparente en los medios internacionales. Un país que desde lejos se presenta borroso y difícil de explicar a los ojos contaminados de sobreinformación. Una nación dentro de varias realidades y poderes donde los de casa buscan cobijo fuera y los de más allá (léase Estados Unidos) aprovechan la parte del pastel negro: petróleo y dólares.

Unos 173 millones de vidas (según datos del Banco Mundial) viven en el país más rico de África que cuenta con Nollywood, su industria cinematográfica considerada como la segunda del mundo en niveles de producción por detrás de la de la India (Bollywood) y por delante de Hollywood. Nigeria es también uno de los estados africanos más dinámicos a nivel de telecomunicaciones: en el año 2000, Internet World Stats contabilizó unos 200.000 usuarios; las últimas cifras son de 2011 y se estimaron unos 45 millones.

Pero Nigeria también es uno de esos países donde el despropósito del sistema-mundo se hace presente en todo su esplendor. La Oficina Nacional de Estadísticas dijo que en el 2010, el 60,9% de los nigerianos vivían en la pobreza absoluta. Y la cifra ha ido en aumento ya que la estimación en el 2004 fue de un 54,7%. La otra cara de la moneda tiene que ver con el petróleo. Nigeria es el mayor productor de África lo que ha atraído a una de las tasas de multimillonarios más elevadas del mundo (dos de los cinco top millonarios africanos son nigerianos y hombres).

Una de las imágenes utilizadas por AlJazeera para promocionar la serie My Nigeria.

Imagen de Kate Henshaw, conocida en el mundo de Nollywood por sus más de 70 películas y que decidió dejar el mundo de la ficción para pasar a la acción política.

Dos ejemplos para ilustrar. Porsche abría en 2012 en Nigeria su segundo concesionario en el continente tras Sudáfrica, esperando unas ventas anuales de 300 deportivos que rondan entre los 95.000 y 140.000 euros. El otro caso es el proyecto Eko Atlantic City, la construcción de una auténtica ciudad paralela a Lagos, que pretende anidar a un cuarto de millón de personas, en su mayoría, multimillonarios.

 

El eco de Aljazeera en el continente

Quizás por todos estos motivos el canal catarí AlJazeera pretende mostrar una realidad lo más aproximada posible a este gigante africano. A través de su nueva serie documental de seis capítulos tratará de contar las historias de la gente de a pie de la primera economía de África.

Cada capítulo se centrará en un personaje central que nos invitará a entrar en su mundo y mostrarnos su visión de Nigeria –de ahí el título de la serie My Nigeria– durante 30 minutos: desde el cómico Basketmouth, a la estrella de Nollywood convertida ahora en política, Kate Henshaw; desde el experto en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) Gbenga Sesan, hasta la diseñadora de moda Deola Sagoe; o desde el entrenador de fútbol Femi Bamigboye, a la mecánica Sandra Aguebor.

Otra de las imágenes promocionales de la serie My Nigeria

Otra de las imágenes promocionales de la serie My Nigeria

Los encargados de la producción son los directores sudafricanos Brian Tilley y Clifford Bestall y muestran ese dato estadístico que deslumbra: Nigeria es el hogar de uno de cada cinco africanos. Por lo que para avanzar más allá de los estereotipos sobre el continente parece que no hay un lugar mejor que Nigeria. La idea de los sudafricanos al mando parece clara: por cada noticia sobre la corrupción o el extremismo, hay millones de nigerianos que realmente mueven a esta gran potencia africana. Las descripciones de los episodios individuales siguen a continuación:

1. Basketmouth: hablando claro. Se estrenó el 24 de agosto.

Basketmouth es posiblemente el cómico más exitoso de Nigeria. Nacido y criado en el conocido suburbio de Lagos, Ajengule, descubrió su don para la comedia por casualidad. Y desde entonces no ha parado de dar su opinión de Lagos desde un punto de vista optimista, irreverente y desafiante.

2. Kate Henshaw: del cine a la política. Se estrenó el 31 de agosto.

Kate Henshaw, conocida en el mundo de Nollywood por sus más de 70 películas, decidió dejar la ficción para pasar a la acción política. Kate quiere cambiar cómo están representadas las personas en su ciudad natal de Calabar, en el sur de Nigeria.

3. Gbenga Sesan: el gurú de las TIC. Se estrenará el 7 de septiembre.

A Gbenga Sesan se le negó el acceso a la sala de informática de su escuela porque según los profesores no era lo suficientemente inteligente como para trabajar con un ordenador. Sin embargo, unos años más tarde, Gbenga es uno de los expertos en TIC del país con varios premios internacionales a sus espaldas y una empresa de consultoría. Parte de su fortuna la está destinando a la enseñanza de las TIC y a la preparación para ello de los jóvenes en los barrios más pobres de Nigeria.

4. Deola Sagoe: la diseñadora top. Se estrenará 14 de septiembre.

La moda de Nigeria ha estallado adornando las pasarelas de Nueva York, Johanesburgo y Mónaco. Parte de este éxito se debe a la persistencia de la diseñadora Deola Sagoe que ha tenido que ir contracorriente contra su padre Ade Ojo, un poderoso hombre de negocios que la ha desalentado activamente.

5. Femi Bamigboye – hombre de la localidad. Se estrenará el 21 de septiembre.

Femi Bamigboye es el entrenador y fundador de la Academia de Fútbol de Remo en la pequeña localidad de Iperu. Femi ha logrado producir una cantera de jugadores jóvenes que representan a Nigeria al más alto nivel, un logro si se tiene en cuenta que el país tiene más de 173 millones de personas. Además, Femi no es sólo un entrenador de fútbol, sino un pastor que cada domingo predica bajo el cobertizo de su iglesia en medio de la espesura del bosque que rodea Iperu.

6. Sandra Aguebor: la primera mecánica del país. Se estrenará el 28 de septiembre.

Sandra Aguebor es la primera mujer mecánica de Nigeria. Creció en la ciudad de Benin, en el seno de una familia polígama en la que su madre la desalentó desde pequeña: las tardes de ocio las pasaba arreglando motores en lugar de hacer las tareas que el sistema patriarcal ha asumido que tienen que desempeñar las mujeres. A pesar de las adversidades, ha implementado la creación de una red de mujeres mecánicas que se está diseminando de ciudad en ciudad con el foco puesto en las trabajadoras sexuales, huérfanas y víctimas del tráfico ilegal. Su Lady Mechanic Initiative se ha extendido ahora al norte con su primer proyecto en Kano, donde la respuesta de las mujeres musulmanas no tiene precedentes.

Telenovelas turcas para las pantallas africanas

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Siglo Magnífico (Muhteşem Yüzyıl). Es un drama de época ambientado en el mundo del otomano Solimán I. Se ha vendido a 47 países.

*Artículo publicado en el Boletín del Centro de Estudios Africanos

Parece que en las televisiones de todo el Oriente Medio, los Balcanes y más allá, la cultura turca moderna en forma de telenovelas nunca había sido tan popular. Ahora, estas series se han introducido como parte de la estrategia de diplomacia pública que el país está ejerciendo en el continente africano desde hace algunos años. En el mundo árabe tienen una buena acogida pero desde una lectura pormenorizada se observa un claro intento de occidentalizar prácticas tradicionales y homogeneizar las culturas a través de la pequeña pantalla.

Las telenovelas turcas han evolucionado gradualmente hasta convertirse en una herramienta de gran alcance usada para exportar la cultura, influir en las masas y atraer la curiosidad. Disponible en todos los países de Oriente Medio, África del Norte, los Balcanes y Europa del Este, dobladas o subtituladas, estas series se encuentran en un momento de máxima expansión y han iniciado, también, su camino hacia el África subsahariana. El distribuidor turco Kanal D, líder de radiodifusión y contenido, ha otorgado una licencia a la compañía china Start Times, una de las principales plataformas de televisión de pago en la región, para la emisión de dos de sus mini series: Amor (13 capítulos x 90 min.) y Secretos (18 capítulos x 90 min.). Esta es la primera vez que las series turcas se han abierto camino en las pantallas de televisión de pago del África Subsahariana.

Turquía ha aprovechado la popularidad de sus telenovelas para exportar y promover su “marca nacional”: un paisaje exótico, hermosos actores y actrices, apasionadas y peligrosas aventuras amorosas, y un país atrapado entre la tradición y la modernidad, la historia y la actualidad, la opresión y la independencia, el Este y el Oeste. Pero al mismo tiempo, utiliza este formato para adoctrinar de forma subliminal ya que el contenido y la forma de presentación se encuentran ligados entre sí de forma inseparable. Las telenovelas turcas han arrojado luz sobre una serie de cuestiones socio-religiosas que también sobrevuelan en el mundo musulmán como son la violación, la igualdad de género, el matrimonio infantil o el adulterio.

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Ask (Amor) será una de las series turcas que se comenzarán a emitir en las pantallas africanas con un total de 13 capítulos de 90 minutos.

Las tendencias recientes han revelado una cultura neo-cultivada de empoderamiento de las mujeres a través de los medios de comunicación social. Quizás el ejemplo más evidente tuvo lugar el año pasado cuando el viceprimer ministro de Turquía anunció que las mujeres no debían reírse en público. Miles de mujeres inundaron los medios de comunicación social con fotos de sí mismas riendo, mientras que más de 300.000 tuits utilizaron la palabra risa en turco.

Otros fenómenos similares en el que estos productos se convierten en un éxito a nivel mundial se han observado en otras plazas emergentes. Por ejemplo, la India (Bollywood) y Nigeria (Nollywood) están dominando la industria del cine mundial, mientras que América Latina es uno de los mayores productores de telenovelas en el mundo. Estos mercados tienen presentes las historias globalizadas de Hollywood pero se identifican con los medios de comunicación realizados por ellos y para ellos ya que se han adueñado de sus propias imágenes.

Secrets (Secretos) es otra de las series que está previsto que conquisten las audiencias adictas a las series en África.

Secrets (Secretos) es otra de las series que está previsto que conquisten las audiencias adictas a las series en África.

El irresistible poder (subliminal) de las telenovelas

En cualquier barrio de Nairobi, Lagos o Abidján la hora de la telenovela es sagrada. Calles vacías. Y quizás sea una palabra que nos provoque cierta alergia intelectual cuando nuestro imaginario recurre a alguna historia de amor frustrado donde con acento venezolano o mexicano se tiran los trastos a la cabeza. Sin embargo, en un ejercicio de autocrítica, si piensas que eres inmune a este género, la prueba sería ver una telenovela egipcia. La risa e incomprensión durante el episodio está asegurada. Pero no será trivial. Y al final, el efecto habrá calado en ti sin percibirlo porque te encontrarás preguntándote: ¿matará Maimouna a su hermana gemela malvada? ¿Aprenderá Omar a leer para ser aceptado en la familia de clase alta de su amada?

En el caso de las telenovelas turcas Amor y Secretos que se introducirán en las televisiones de pago africanas, tienen un atractivo que va más allá de un amplio espectro social. Los espectadores van desde gente de alto nivel a los que tienen poca o ninguna educación formal. En Oriente Medio no es diferente. Aunque los hombres pueden negar que ven telenovelas, ellos caen también absortos. De hecho, más de 80 millones de personas desde Casablanca a Riad, y con puntualidad inglesa, incrementan las cifras de audiencia, especialmente durante el mes de ayuno del Ramadán. En el pasado, y en la tradición árabe, se dedicaba un espacio de distracción después de la ruptura del ayuno para escuchar al “Al-hakawati” o cuentacuentos. Ahora, las telenovelas cumplen el mismo papel que el “hakawati” y en los canales satélites árabes ya existen dramas que duran 30 episodios, uno por cada noche de Ramadán, cuando las familias enteras se reúnen.

Las telenovelas pueden jugar el mismo papel que los mitos y las fábulas han tenido a lo largo de la historia. Mediante la introducción de una cuestión social fundamental en la narrativa, estos dramas pueden pasar de ser simplemente “entretenimiento” para convertirse en “entretenimiento educativo” o, como lo denominan algunos especialistas, en “edutainment” (del inglés education + entertainment). No obstante, en este artículo optamos sencillamente por el concepto ya mencionado de adoctrinamiento, en unos casos con efectos muy positivos para los creadores.

En Sudáfrica, por ejemplo, tras un drama televisado (en el vídeo de abajo) que abordó las prácticas sexuales, se demostró que los espectadores que habían seguido la telenovela fueron cuatro veces más propensos a utilizar preservativos que los que no la vieron. La inscripción en los cursos de alfabetización aumentó nueve veces en la Ciudad de México después de la emisión de una serie cuya historia se centraba en la importancia del aprendizaje de la lectura. En el otro extremo se encuentra el ejemplo del estado norteamericano de Colorado, donde el número de familias de bajos ingresos que solicitaron un seguro médico infantil aumentó drásticamente después de una telenovela que destacaba su importancia. En este último ejemplo, se observa también el poder de grandes lobbies que financian estos guiones para intentar vender un determinado producto.

Incluso los temas que se consideran tabúes pueden ser adoctrinados en el universo ficticio de las telenovelas. Pueden ayudar a disminuir el estigma que rodea a ciertos temas sin ser social o culturalmente intrusivos como parte de esa diplomacia pública, de ese soft power. Y en el mundo árabe ya se han comenzado a cuestionar. En Jordania, por ejemplo, hay varias telenovelas que retratando la vida tradicional de la aldea han explorado cuestiones altamente sensibles como los crímenes de honor y las tensiones entre las formas tradicionales y modernas de vida.

¿Por qué ahora las series turcas en África?

Mucho se ha comentado y escrito sobre la presencia de China en África. Pero poco de Turquía que se ha convertido en un generoso donante para las crisis humanitarias en todo el mundo durante los últimos cinco años, especialmente en el contexto africano. En 2011, la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) cayó en 16 países del CAD, mientras que la AOD neta de Turquía aumentó en más de un 38%.

Tras la cumbre Turquía-África en Estambul en agosto de 2008, la Unión Africana declaró a Turquía como un “socio estratégico” y en mayo de 2010, Estambul fue la sede de la cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados (PMA). La segunda cumbre Turquía-África se celebró en noviembre de 2014 en Malabo (Guinea Ecuatorial) y se acordaron planes de actuación para el periodo comprendido entre 2015-2019.

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Aunque Turquía es relativamente nueva en los círculos de la política, el comercio y la ayuda en el continente africano, ya ha ampliado su área de influencia mediante la vinculación de sus herramientas de poder blando como la red de transporte, el comercio y la educación para tenerlas cerca de su ministerio de exterior. La simplificación de la jugada estratégica sería de este modo: una vez que un país africano se identifica como prioritario por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía, se establecerá una presencia diplomática, la compañía Turkish Airlines lanzará un destino de vuelo y los vínculos económicos estarán formados por empresas turcas globalmente activas en la región.

En segundo lugar, la religión (Islam) ha jugado un elemento legitimador importante al ser un área en la que tanto los occidentales como los chinos no han tenido la oportunidad de entrar. Es con esta clave con la que debe interpretarse la llegada de series turcas al territorio africano. Su éxito o fracaso dará forma y afectará la iniciativa global que tiene Turquía para África, y cómo los africanos verán a Turquía en los próximos años. Lo que a primera vista puede parecer un producto de entretenimiento ligero, las telenovelas turcas, en este caso Amor y Secretos, forman parte de una estrategia de largo recorrido y actuarán como una poderosa herramienta con su enorme alcance y popularidad para intentar influir en las actitudes y prácticas sociales.

Imagen del Primer foro de cooperación entre Turquía y África celebrado en Estambul en 2011.

Imagen del Primer foro de cooperación entre Turquía y África celebrado en Estambul en 2011.

Algunos ejemplos de éxito de telenovelas turcas

Silver (Gumus / Noor): El profundo amor entre una chica pobre y un marido rico. Vendido a 56 países.

Siglo Magnífico (Muhteşem Yüzyıl): Drama de época ambientado en el mundo del otomano Solimán I. Se ha vendido a 47 países.

Forbidden Love (i Ask-Memnu): Pasiones prohibidas en una mansión en el Bósforo. Vendido a 46 países.

1001 Nights (Binbir Gece): Una madre acepta una propuesta indecente de su jefe para pagar el tratamiento del cáncer de su hijo. Vendido a 46 países.

La caída de las hojas (Yaprak Dökümü): Una familia muy unida llega a Estambul para enfrentarse a muchos desafíos. Se vende a 45 países.

¿Cuál es el Delito de Fatmagül? (¿Qué culpa tiene Fatmagül?): Fatmagül es violada, y se casa con Kerim que erróneamente se cree ser el autor del crimen. Se vende a 37 países.

Cómo reventar los mitos de África a través del audiovisual

Una serie documental de la nigeriana Nosarieme Garrick pretende combatir los estereotipos del continente a través de historias de éxito de jóvenes africanos.

Una serie documental de la nigeriana Nosarieme Garrick pretende combatir los estereotipos del continente a través de historias de éxito de jóvenes africanos.

Artículo original publicado en El País-Planeta Futuro.

A pesar de que cada vez son más las publicaciones en papel y online que tratan de mostrar una cara más ajustada a la realidad del continente africano, por ejemplo, en español (Afribuku, África no es un país, Guinguinbali, Mundo Negro, Fundación Sur o Wiriko), los estereotipos que se ciñen sobre África parecen seguir de forma general un patrón determinado. Para el lector medio que nunca ha pisado el continente, su información proviene en gran parte de los medios de comunicación donde se reúnen imágenes de la pobreza y la guerra, el contexto más típico sobre el que se discute África. Una fotografía muy parcial para un continente de 54 países.

Según la última encuesta del grupo consultor Ernest & Young para 2014, esta percepción también se deja notar en el área de los negocios. Se distingue una diferencia entre las empresas ya establecidas en África, palpando la realidad, y las que aún no operan en el continente. “Un gran número de inversores potenciales extranjeros siguen considerando al continente africano como un destino de alto riesgo. Sin embargo, este punto de vista se basa a menudo en las percepciones de hace 20 o 30 años”.

Y aquí es donde se encuadra el proyecto My Africa is (Mi África es) un esfuerzo de colaboración para seguir y compartir las historias de agentes de cambio a lo largo de 13 ciudades en el África subsahariana. Su creadora, Nosarieme Garrick, lo explica de la siguiente manera: “Pretendemos que el proyecto actualice esas perspectivas que han sido guiadas por los medios de comunicación occidentales y que perduran en el imaginario desde, sobre todo, los años 80. El objetivo prioritario es tomar el control de nuestra historia, y la restauración de la dignidad y la identidad de nuestro continente

Garrick es nigeriana, escritora, activista y una empresaria que pretende aportar su granito de arena crítico. Ya en 2010, fundó Vote or Quench, una campaña de capacitación para los jóvenes de su país sobre la importancia del voto. Y My Africa is comienza precisamente en su tierra natal. En las redes sociales todavía suenan ecos de la campaña con millones de seguidores de #BringBackOurGirls (en realidad, un grito de protesta de la sociedad civil y no de las celebrities) contra el secuestro de más de 200 niñas por el grupo fundamentalista Boko Haram en Chibok (al norte). Detrás, queda la marca Nigeria. Desgastada, desdibujada y desprovista de cualquier serenidad aparente. Un país que desde lejos se presenta borroso y difícil de explicar.

Pregunta. ¿Por qué piensas que ocurre esto?

Respuesta. Siendo nigeriana, creo que es importante que los medios de comunicación hablen de Boko Haram, sin embargo, cuando sólo hablan de este grupo y nada más, las noticias son sacadas fuera de contexto. Se ha creado esta idea de que la comunidad musulmana de Nigeria es fundamentalista, cuando en realidad, Boko Haram es una parte minúscula de personas dementes que resultan ser musulmanes. Todo esto contribuye a la teoría del miedo en torno al Islam. Si se contaran más historias alrededor del Islam en Nigeria, o de Nigeria en general, no habría esta desinformación.

P. En tus primeros vídeos muestras tres historias inspiradoras de Lagos: la del fotógrafo Lakin Ogunbanwo; la del arquitecto, Kunle Adeyemi, quien está detrás de la escuela flotante de makoko; o la de Bilikiss Abiola, uno de los fundadores del colectivo WeCyclers. Todas lideradas por jóvenes. ¿Por qué crees que es importante contar las historias de los jóvenes africanos?

R. El 40% de la población de África tiene menos de 15 años y va a tener un gran impacto en el desarrollo del continente. Queremos empoderar a las personas que cubrimos para compartir sus historias con un público más amplio y darles una plataforma de visibilidad. En resumidas cuentas, queremos inspirar a otros jóvenes de África en el continente y crear una oportunidad para que aprendan unos de otros. Pensamos que al mostrar su capacidad de recuperación, así como la forma en la que están innovando, vamos a llegar a la gente para empezar a pensar de manera diferente sobre el cambio y el desarrollo.

P. Entonces, Nosarieme, ¿por qué crees que hay un discurso negativo sobre África?

R. La historia de África ha sido controlada por los medios de comunicación occidentales durante mucho tiempo. Los periodistas que entran en África vienen con un orden del día. Las historias tristes e impactantes generan más ruido y al final, la gente se ha acostumbrado a ver el continente africano con una luz específica, gracias a estos medios y a anuncios de televisión con el eslogan “Alimente a un niño africano”. Se necesita un cuentacuentos africano para proporcionar una visión personal y alternativa que pueda combatir estos estereotipos.

P. ¿Qué acciones propones para romper estas narrativas negativas que emplean una gran mayoría de medios de comunicación?

R. Creo que la simple necesidad de África de contar sus propias historias y de hacer uso de las redes sociales para ponerse enfrente de tanta gente como sea posible. No se trata de cambiar la narrativa negativa, sino de diversificar los discursos para que las personas entiendan que el continente africano no es un gran país homogéneo.

P. Es un proyecto que, después de Nigeria y Senegal, pretende cubrir al menos otras 10 ciudades y aunque el objetivo inicial era mostrar 13 urbes en seis semanas, los planes han cambiado a expensas de más financiación. Sin embargo, ¿no entra en tus planes grabar las iniciativas que tienen lugar en las zonas rurales?

R. Las zonas rurales son importantes, pero hay una urbanización masiva en varios países africanos, lo que nos permite obtener una representación más completa de la gente. Así que he empezado como puedo, con la esperanza de ampliar el proyecto a más y más lugares.

P. ¿Un sueño para 2015?

R. Las elecciones libres y justas en Nigeria.