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Jalada Mobile y la importancia del libro para el desarrollo

El pasado mes de marzo una caravana partió desde Nairobi con la misión de celebrar la diversidad cultural del este de África. Jalada Mobile Literary and Arts Festival fue un festival itinerante que recorrió cinco países (Kenia, Uganda, Ruanda, Tanzania y la República Democrática del Congo) y puso en marcha la futura conquista del espacio creativo africano. El equipo de Jalada, un colectivo panafricano de escritores, estaba detrás de esta idea cuya misión fue la de fomentar “una polinización cultural entre organizaciones, grupos y creadores en la región para llegar a nuevas audiencias”, como explicó Richard Odour Oduku durante la pasada edición del festival literario londinense Africa Writes.

Tras el lanzamiento de Translation Issue: Volume 1, Jalada quiso ahondar en la multiplicidad de las culturas africanas y promocionar la creatividad en un movimiento basado en la colaboración. “Jalada Mobile no podía ser algo realizado exclusivamente por nosotros ya que traicionaría el motivo por el que lo hicimos. Si celebramos la diversidad cultural de una región hay que incluir a las comunidades y olvidarse de las individualidades. Cuanto más gente se reúna, mejor”, dice el coordinador del festival, Richard Odour Oduku, a Wiriko.

En cada una de las doce paradas, el equipo buscó contactos con instituciones culturales locales para estudiar cómo sacar adelante un sector que apenas cuenta con ayudas públicas. Uno de los eventos más exitosos y que también se explicó durante el Africa Writes fue la colaboración con Huza Press en Kigali. En la capital de Ruanda se organizó un taller poético para refugiados burundeses y cuyo resultado verá la luz en forma de antología el próximo octubre en Jalada con el nombre de Mi Canción por Burundi.

La consolidación de estos vínculos creativos en el este de África no sólo incluye las grandes ciudades. La productora del festival, Wanjeri Gakuru, también se une a la conversación para resaltar que la caravana se centró en las zonas rurales y visitas a escuelas para otorgar a los más jóvenes “un espacio en el que puedan expresarse”. “No hemos ido a imponer una idea, simplemente a sugerirla e intentar prender su imaginación. No es que tengan que convertirse en escritores pero debe saber que hay una posibilidad para que puedan ser artistas, para que creen y que entiendan la producción creativa en sus propias lenguas”, dice Gakuru.

Conferencia sobre Jalada Mobile durante la pasada edición de Africa Writes / Foto: Iván González

Para Jalada Mobile, la concienciación de la diversidad cultural del continente africano tiene al libro como pieza clave en su aspiración al desarrollo. Quizás suene romántico e incluso utópico pero tanto Oduku como Gakuru desgranan cómo un libro es “una visión del mundo que nos modela”.

La literatura es una manera de crear conocimiento y una herramienta para hacer que los jóvenes tomen conciencia de su creatividad. La lógica parece clara: dar acceso al conocimiento, los libros, lleva a los lectores a querer compartir sus experiencias. Esto genera directamente un incentivo para fomentar la creatividad que va ligado a un incremento de la tolerancia. Pero muy pocas instituciones gubernamentales del continente están apostando por la creación de conocimiento como reconoce Richard Odour Oduku. Por ello, son los colectivos como Jalada los que emprenden proyectos colaborativos para reclamar el espacio creativo de manera persistente.

Jalada Mobile es fruto de esa manera de trabajar conjuntamente y reclamar la escena cultural del este de África. “Quizás la mayor responsabilidad de un escritor sea la de aportar libros para que el deseo de leer se expanda. Que la gente lo pueda pagar o no es otra discusión pero el acceso a los libros es la única forma de nutrir este ecosistema. Un libro es el inicio de una conversación y si como Jalada hacemos que la gente se enganche a la lectura, hemos conseguido nuestro objetivo”, explica Oduku.

El festival itinerante sembró la semilla en muchos jóvenes que vieron cómo la caravana llegó a sus colegios para animar a la gente a leer. Pero “no nos planteamos que todo el mundo sea escritor sino hacer que los adolescentes piensen”, reflexiona Gakuru. “Hay que hacer que se conviertan en lectores”, apunta Oduku. Y continua: “Los libros hacen que la vida valga la pena. Es en la literatura donde se encuentra lo que otros experimentan y aquellos que tienen acceso a ella pueden manejar mejor su existencia. Al fin y al cabo lo que llamamos vida son retazos de otras que hemos tomado prestadas a partir de los libros”

*Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del festival literario Africa Writes.

Fez vuelve a encender la llama sagrada de la música

Inauguración del 23º Festival de Músicas Sagradas de Fez, el pasado 12 de Abril. Fotografía Gemma Solés i Coll/ Wiriko.

Con sus ya 23 ediciones, Fez se ha convertido en un enclave irreemplazable de la arena cultural gracias a uno de las citas musicales más destacadas a escala internacional: el Festival de Músicas Sagradas de Fez.

Toda su riqueza y multiculturalidad, sedimentada en sus edificios, calles, puertas, gastronomía y sociedad, ha sido reconocida por la UNESCO, que la declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1981. Y es que Fez ha trascendido por ser un lugar de acogida y convivencia a través de los siglos. En el año 818, un gran número de andaluces emigraron a Fez tras la Revuelta del Arrabal, en Córdoba. En 824, otra rebelión, en Túnez, hizo que la ciudad acogiese a una gran cantidad de árabes, mayoría étnica a partir de entonces. Y ya en el siglo XV, los judíos sefardíes se instalaron aquí, creando juderías urbanas que estarían en funcionamiento hasta entrado el siglo XX.

Por eso no es de extrañar que esta ciudad marroquí sea hoy un enclave único para el encuentro espiritual de diferentes tradiciones y pueblos. Un crisol de culturas que encuentra una forma de expresión a través de lazos históricos que África, Oriente Medio, Asia y Europa han ido tejiendo en un lienzo inmaterial que hoy se hace evidente en el lenguaje universal de la música.

La 23ª edición del Festival de Músicas Sagradas de Fez (12-20 de mayo)

Con expectación, opulencia y fuertes medidas de seguridad, la alfombra roja inauguraba la noche del viernes 12 de mayo, con la presencia de diplomáticos y prensa internacional, junto a cientos de privilegiados acomodados en palcos de una imponente y señorial Plaza Bab Almakina. Con la asistencia de la princesa Lalla Salma, consorte del rey Mohammed VI, y de Dominique Ouattara, esposa del actual presidente de Costa de Marfil, el evento cultural se transformó en un auténtico acontecimiento regido por el protocolo y la vigilancia.

La tensión se diluyó rápidamente en cuanto el mapping, los actores, actrices y músicos empezaron a iluminar las paredes del recinto y la palestra para recorrer la historia de la humanidad y sumergirnos en la mitología del agua, tema central de este año. La historia del diluvio, el profeta Jonás o el Espíritu del Agua de tradiciones como la amazónica, griega o la egipcia, impregnaron al espectador en una gala que recorrió referencias bíblicas, coránicas y sufíes con el acompañamiento de una orquesta de doce músicos y la participación de intérpretes marroquíes, malienses, kuwaitíes, egipcios, brasileños, españoles, franceses, griegos, indios o iraníes. China, invitado de honor de esta edición, tuvo un peso importante durante la noche, donde no faltaron las acrobacias y el baile, y en la que sorprendieron sinergías como las que protagonizaron los Silbadores de la Isla de la Gomera junto a los Sopladores del Alto-Atlas.

Inauguración del 23º Festival de Músicas Sagradas de Fez, el pasado 12 de mayo. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Mientras en Bab Almakina todo parecía lujo y solemnidad, la Fez más local, la que no puede permitirse una entrada al festival –en Marruecos, más del 15% de la población vive con menos de 3 euros al día y casi el 40% de los jóvenes urbanos están desempleados– celebraba el Festival en la ciudad en la vecina Plaza de Boujloud. Un espacio que estará activo cada noche hasta la clausura del festival, el próximo sábado 20 de mayo.

Una mujer marroquí mendiga delante de la puerta de una mezquita, en la Medina de Fez. Fotografía de Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Los conciertos más destacados del 23º Festival de Músicas Sagradas de Fez:

La pirotecnia musical está servida desde el sábado 13 en diferentes enclaves de la ciudad. Si el mismo sábado podíamos disfrutar del pianista nómada francés Marc Vella en los Jardines Jnan Sbil, la joven instrumentista china LingLing Lu nos daba una clase magistral de erhu (violín chino) y pita (laúd) en el marco del impresionante patio interior del Riad Dar Ben Souda. Un concierto que fue intimista y mágico, y que permitió a menos del centenar de asistentes, penetrar en la técnica purista de una joven prodigiosa. La noche la cerraba la ópera china Wu Du Zhejiang con un espectáculo histriónico en Bab Almakina.

Lingling Yu en el 23º Festival de Músicas Sagradas de Fez. Fotografía de Gemma Solés i Coll / Wiriko.

La tarde del domingo sintetizaba el alma de la selva amazónica en los jardines Jnan Sbil con el espíritu indígena de Marlui Miranda y las danzas y la poesía berber de Inouraz en Dar Adiyel. Sin embargo, el plato fuerte de la noche fueron Songhai, el proyecto que nació en 1988 de la mano del flamenco de los españoles Ketama y de la kora del maliense Toumani Diabaté. Casi 30 años después de ese revolucionario trabajo, que repitió segunda parte en 1994, Songhai se volvieron a reunir en Fez, aunque sin Antonio Carmona y junto al contrabajista Javier Colina, para volver a decirle al mundo que Andalucía y África Occidental, los gitanos y los bambaras, tienen un pasado común que hoy se hace evidente a través de la música.

Songhai, tras el concierto que ofrecieron en el 23º Festival de Músicas Sacras de Fez. Fotografía: Gemma Solés i Coll / Wiriko.

Ayer lunes, el podio de audiencia se lo llevó el bluesman Eric Bibb, y hoy, la lira griega de Stelios Petrakis Quartet o el encuentro franco-marroquí Taziri le volverán a hacer sombra a la diaria sesión de cines que acoge el Instituto Francés de Fez. El icono del pop libanés Yasmine Hamdan, que actúa el miércoles, el concierto del virtuoso de la guitarra flamenca Vicente Amigo el jueves 18, o el proyecto cubano-marroquí de Aziz Sahmaoui, prometen volver a conseguir que Fez se perpetúe como cita anual imprescindible para todo melómano y melómana.

AFRICA UTOPIA, “la instantánea de una utopía artística”

Desde la terraza del Queen Elizabeth Hall, con vistas al Támesis, Diabel Cissokho despide el día. Maame Adjei, una de las protagonistas de An African City, explica la dificultad de ser una mujer occidentalizada y encajar en la sociedad local en su regreso a Ghana. Los componentes de la Ópera de Ciudad del Cabo cantan en la Sophiatown de 1955 y Daliso Chaponda repasa la actualidad político-social enlazando bromas. Son retratos de una África diversa, efervescente y moderna.

Hannah Azieb Pool, directora de los programas de AFRICA UTOPIA. Imagen de Okayafrica.

Hannah Azieb Pool, comisaria de AFRICA UTOPIA.

El Southbank Centre de Londres acogió la semana pasada la cuarta edición del festival Africa Utopia. Por primera vez el evento se alargó cinco días en los que se compartieron distintas manifestaciones artísticas procedentes de África y la diáspora. Conciertos como los de Femi Temowo y Chineke! y sesiones de baile. Literatura de la mano de Chibundu Onuzo y Leila Aboulela. La aportación de Film Africa y el estreno londinense de la obra Expensive Shit de Adura Onashile. En esta edición se apostó por la moda que abarcó gran parte de la programación en la jornada del sábado y no faltó la participación del colaborador y uno de los fundadores artísticos del festival Baaba Maal.

Es un momento para ensalzar este trabajo. Intentamos crear una instantánea de lo que podría ser una utopía artística”, explica la comisaria de Africa Utopia, Hannah Azieb Pool, a Wiriko.

El festival se ha consolidado como un evento para acercarse a la actualidad del continente. La exhibición de ideas africanas que están cambiando el mundo es la seña de identidad de una programación que busca el intercambio con África. “Hay ideas increíbles y poderosas en el continente que si pasan inadvertidas serían una perdida para nosotros. África puede solventar problemas de Occidente”, dijo la directora artística del Southbank Centre, Jude Kelly, en la presentación del festival.

El trabajo de la diáspora también cuenta con un espacio para que los artistas exhiban la conexión con sus raíces. “La diáspora es clave en términos creativos, políticos, económicos y de activismo. Ellos lideran las conversaciones sobre el continente y muchos están volviendo a sus países. La diáspora es un puente para iniciar conversaciones y tener una percepción de ambos lugares”, dice Pool.

Africa Utopia celebra la innovación, el dinamismo y la creatividad africana. Pero no deja de lado la situación política y socioeconómica gracias a una programación de charlas y coloquios que se centraron en el cambio social, el activismo e la igualdad de género.

Como en anteriores ediciones, el público abarrotó las instalaciones del Royal Festival Hall, en especial en las jornadas del fin de semana. El festival sigue con la filosofía del Southbank Centre de hacer del arte algo accesible y “romper las barreras de clase social, dinero y privilegios”. La mitad de la programación es gratuita favoreciendo a que los asistentes disfruten una África que no siempre tiene espacio en los medios de comunicación e instituciones culturales. “Cada año revisitamos la idea de desafiar los estereotipos a través del arte. El debate debería haberse ganado hace años pero desafortunadamente sólo hay que ver las limitadas programaciones que hay, algunas de ellas racistas”, explica Pool. Y continúa: “si eres un artista del continente o de la diáspora normalmente se exige pertenecer a una etiqueta y tu obra se suele percibir desde un punto de vista muy occidentalizado”.

Africa Utopia es un ejemplo de la buena salud creativa del continente. Es un altavoz cultural que como en muchos otros casos pasa inadvertido a pesar de la potencia que destila. El objetivo de este entramado multidisciplinar cuenta con el tiempo y el espacio como principales desafíos. Es imposible poder reflejar todo el trabajo del continente y de la diáspora. “Podemos tener un festival cada semana y seguirán escapándose cosas. Ahora mismo África es muy rica creativamente y este año hemos intentado ser lo más panafricanos posible. Todavía no representamos los 54 países aunque es una meta para futuras ediciones”, dice la comisaria.

Wiriko celebra el ‘África Futura’ en el 25 aniversario de Pirineos Sur

Acaba de empezar la cita anual de Pirineos Sur, el veterano Festival que nos lleva cada año a los Pirineos de Huesca a celebrar las músicas de diversas partes del planeta. En esta edición, Pirineos Sur celebra su cuarto de siglo mirando más al África que viene, la del futuro. ¡Y el futuro es ya!

lanuza-ok3El objetivo de la sección África Futura es, según Luís Lles, el director del Festival, “mostrar que África no es sólo el tam-tam, la pobreza, el hambre o el subdesarrollo sino que concentra en la actualidad un vitalismo y unas propuestas avanzadas y sin prejuicios que se plasman en la música pero también en la arquitectura o el diseño”, según aseguraba en la rueda de prensa de presentación de esta nueva edición de Pirineos Sur.

Wiriko no podía faltar en esta edición tan especial en la que se cumplen ya 25 años de un Festival referente en el país y en la que el África más contemporánea será la protagonista. Así que estaremos el 22 de julio celebrando con dos actividades:

Viernes 22 de julio – 12h

Conferencia “Activismo 2.0 y culturas africanas contemporáneas” Salón de Actos de Sallent de Gállego. A cargo de Carlos Bajo (Wiriko). El artivismo, entendido como un arte comprometido, es una realidad absolutamente consolidada en las sociedades africanas desde hace décadas. Sin embargo, el artivismo a través de las TIC o el ciberactivismo supone un fenómeno novedoso que está multiplicando el potencial de transformación y, sobre todo, el protagonismo de colectivos como los jóvenes urbanos que han demostrado una tremenda energía creativa e innovadora. La corriente de artivismo digital está repensando el modelo de sociedad que los propios africanos quieren construir de cara al futuro. En este fenómeno las TIC suponen, en primer lugar, una herramienta, pero no sólo eso. El entorno digital impone en el ciberartivismo unas dinámicas propias, tanto en lenguajes, como en fórmulas, en organización o en propuestas, que entronca de manera ideal con los nuevos movimientos sociales que emergen en el panorama africano. El ciberactivismo está construyendo hoy el África del mañana y el artivismo está sumándose a esta corriente. Desde los raperos senegaleses a los artistas visuales kenianos, la cultura está decidida a construir sociedades más justas, igualitarias y participativas.

Viernes 22 de julio – 13h

Vermú con Wiriko Sounds: estaremos en los Mercados del Mundo, dentro de la programación Días del Sur, realizando un recorrido por los sonidos más contemporáneos del continente, un paseo sonoro por las principales ciudades del continente repleto de ritmos energéticos que van del Coupé Decalé de Abidjan, pasando por el Afrohouse de Johannesburgo al Kuduro de Luanda. Una batería de ritmos Afrobass que nos harán bailar al compás del África más electrónica. La sesión será a cargo de Dj Sinsistema y veinn.

¿Qué más podremos ver a partir de hoy y durante estos días en la sección ‘África Futura’?

*Información extraída de la web oficial de Pirineos Sur. Para más información sobre sitios y horarios consultar su página web.

18 de julio: Noche Casa África: Djarabikan y Spyrow (Costa de Marfil)

“Djarabikan” es una palabra malinké (etnia del norte de Costa de Marfil) y significa la voz del amor. Grupo de jóvenes músicos (tres balafonistas y dos percusionistas) que trabajan con percusión tradicional del norte del país y el más tradicional de los instrumentos en Costa de Marfil: el balafón. Su objetivo es preservar y promover este instrumento ancestral.
 

19 de julio: Mbongwana Star (Congo)

Mbongwana significa cambio en lingala, y eso es exactamente lo que los congoleños Theo Nsituvuidi y Coco Ngambali buscaban tras disolverse Staff Benda Bilili, el proyecto que les catapultó a la fama mundial.
Maestros en mezclar los ritmos tribales congoleños con la música electrónica, Mbongwana Star se apoyan en bajos contundentes y distorsionados para crear un sonido puramente hipnótico en su álbum debut From Kinshasa (World Circuit/Nonesuch). En algunos momentos cerca de la psicodelia-dub y en otros más próximos al post-punk, es difícil describir su estilo porque no suenan como nada similar. Psicodelia y congotronics en pura sinergia. Mbongwana Star es, sin duda, una de las realidades más excitantes de la música africana actual. Una verdadera alucinación.
 

 

20 de julio: Songhoy Blues (Mali)

Hay una nueva generación de músicos en Mali y, sin duda, una de sus cabezas visibles es la banda indie con gran influencia del blues y el rock SONGHOY BLUES. El grupo se formó durante la ocupación yihadista del norte de Mali. Estos cuatro jóvenes fueron la revelación del álbum La Maison des Jeunes del último Africa Express, comandado por Damon Albarn y Brian Eno.
Sus canciones, influenciadas por el blues de John Lee Hooker, BB King o Jimi Hendrix que Garba escuchaba de pequeño en casa con su padre (que fue percusionista de Ali Farka Touré), hablan de respeto, de reconciliación y de paz.
 

21 de julio:
Sesión vermú: Dj Douds (Senegal)

Doudou Diop, más conocido como DJ Doud’s esun disc-jockey senegalés afincado en Zaragoza. En su país debutó como DJ a los 20 años en el Malibu Night Club de la ciudad de Mbour, para después pasar a realizar sesiones en clubs de Senegal como Caïsédra o Moonlight, y organizar veladas (Blue Bird, Sun Saloum, Toro Nightclub) en su región natal, Kaolack. Su fusión de afro beats, electrónica y hip hop hará posible que todo el mundo se ponga a bailar.
 

Konono Nº 1 meets Batida (R.D. Congo / Portugal / Angola)

Para este nuevo álbum, la legendaria banda congoleña ha unido fuerzas con el aclamado artista angoleño / portugués Batida, también conocido como Pedro Coquenão. Junto con el productor Vincent Kenis, se reunieron en el garaje-taller de Batida en Lisboa con una serie de colaboradores y amigos de Batida, reflejo de la vibrante y cosmopolita vida musical de la ciudad: el guitarrista Papa Juju (el líder de la banda afro-fusión más importante de Lisboa “Terrakota” ), el vocalista Selma Uamusse (uno de los mejores jovenes cantantes africanos que residen actualmente en Portugal) y el MC AF Diaphra, poeta distinguido y artista de Slam, también productor. La mezcla de ritmos electrónicos con grooves orgánicos era un desafío del que ambas partes han salido maravillosamente beneficiadas creando ésta nueva vertiente de música afro-electro. El álbum fue producido conjuntamente por Vincent Kenis y Pedro Coquenão, y está disponible desde abril de 2016.
 

 

22 de julio

King Ayisoba (Ghana)

El universo de King Ayisoba es único y complejo, ya que alterna los momentos suaves y apacibles con los ritmos más frenéticos y tribales, que poseen la energía del rock o de la música electrónica más potente. Sus conciertos son experiencias únicas, fascinantes e irrepetibles, en los que los códigos musicales son dinamitados. King Ayisoba ofrece un mundo insólito en el que se entrecruzan las raíces de la música kologo con la excitante vida urbana y los gritos de una juventud rebelde que busca su identidad. Puro trance ubicado entre la selva mística y el ajetreo urbano de Accra.
 

 

Kareyce Fotso (Camerún)

Originaria de Camerún, Kareyce Fotso hizo su debut musical en los cabarets de Yaoundé como corista de diversas formaciones hasta que se dedicó a su proyecto en solitario. Fue galardonada con el prestigioso Prix Découvertes RFI en 2009 y publicó su primer álbum “Kwegne” en 2010. Desde entonces, no ha dejado de girar con su espectáculo en solitario, acompañándose con la guitarra, percusión y danza.
 

Bamba Wassoulou Groove (Mali)

Bamba Wassoulou Groove cuenta con siete músicos: tres guitarras, bajo, batería, percusión y voz. Todos ellos con un gran talento, jóvenes pero grandes músicos que han actualizado y modernizado una música que no ha perdido para nada su fuerza y originalidad. Alternando entre canciones nuevas y piezas clásicas del repertorio Bambara, la banda tiene un directo increíble y poderoso. Guitarras psicodélicas, blues eléctricos, solos increíbles e hipnóticos, están reactivando la música de hoy en Mali.
 

Baaba Maal (Senegal)

Baaba dice que creció rodeado de música y que sus primeras influencias vienen del R&B americano y del soul, y que más tarde descubriría el jazz y el blues. Pero es al regreso de París cuando Baaba encuentra su propio estilo fusionando la música tradicional de su pueblo con elementos de pop y reggae, en un primer momento. Más tarde, se atreverá con otros ritmos. En 1988, Baaba Maal publicó su primer álbum en solitario, “Wango”, donde perfila lo que quiere hacer musicalmente. El disco fue un éxito en Europa y le proporcionó un gran número de conciertos que le lanzaron definitivamente a la fama. En los años siguientes irá sacando sucesivos álbumes que siempre tendrán una gran aceptación por parte del público. Desde entonces, ha estado de gira por el mundo varias veces, ha trabajado con el productor de Hollywood Hans Zimmer en la banda sonora de la película “Black Hawk Down” y ha colaborado con artistas como Brian Eno, Peter Gabriel, Tony Allen y U2. A partir de entonces, la popularidad de Baaba Maal no dejó de crecer. El último disco publicado hasta ahora era “Television”, en 2009. El tema que da título al disco es una colaboración con Didi Gutman y Sabina Sciubba del grupo neoyorkino Brazilian Girls.
 

23 de julio
Mad Professor (Guyana / Reino Unido)

Nacido Neil Joseph Stephen Fraser en Georgetown (Guyana), Mad Professor es, indiscutiblemente, una de las grandes figuras de la segunda generación del dub. El género que patentaron en su día King Tubby y Lee “Scratch” Perry ha conocido una evolución realmente enorme hasta llegar a modernos hechiceros electrónicos como Pole, Rhythm & Sound o The Orb, por no hablar de la derivación dubstep, origen de toda la música electrónica actual.
 

Alpha Blondy & The Solar System (Costa de Marfil)

Seydou kone es Alpha Blondy, una de las leyendas del reggae contemporáneo. Se ha declarado un rasta africano inspirado por la dimensión política, social y espiritual del reggae, género que ha hecho suyo incluso en Jamaica, donde ha convertido en himnos éxitos como Cocody Rock, 1984 o Jerusalem 1986 y donde ha registrado su último álbum, Jah Victory 2007 junto al ex-Wailer Tyron Downie y al dúo Sly & Robbie. Hace el número diecisiete de su carrera y en él vuelve a sus temas recurrentes: el amor, la paz y la universalidad, interpretados en los tres idiomas en los que fue educado, el diola, el francés y el inglés, con el que bautizó a su primera banda. The Atomic Vibrations. En esta ocasión, y ya por cuarta vez en Pirineos Sur, vendrá a presentar su último disco Positive Energy. Un álbum que según el artista no se parece en nada a los anteriores: es también apasionado, melódico y sincero, con ese suplemento de energía positiva que caracteriza a los grandes disco.
 

24 de julio
Daniel Haaksman (Alemania)

Daniel Haaksman es conocido por su labor de remezclador para artistas como Gotan Project, Bonde do Rolê, Waldemar Bastos o los sudafricanos Batuk, con los que compartirá escenario en Sallent de Gállego. Es periodista musical en diversas publicaciones alemanas, como el Frankfurter Allgemeine o el Zeit Magazin, y hasta la fecha ha publicado dos álbumes, “Rambazamba” (más orientado al baile funk braileño) y el reciente “African Fabrics” (2016), con el que se adentra en el terreno del afrofuturismo y la electrónica africana, incluyendo colaboraciones del propio Spoek Mathambo, líder del proyecto Batuk. Como DJ, Daniel Haaksman mezcla ritmos de todas las esquinas del mundo, combinando baile funk, house, trap, kuduro y african beats.
 

Batuk (Sudáfrica)

Tras su pasada por Madrid en el concierto que organizamos, tendremos otra oportunidad de verlos en Pirineos Sur. Batuk es un colectivo creativo sudafricano fundado por los productores Aero Manyelo y Spoek Mathambo, este último muy reconocido en el ámbito internacional a través de los discos editados a su nombre que le han valido el título de príncipe del township tech, junto a la cantante Mateiga. El principal objetivo de Batuk es utiliza la música house como un vehículo para conectar la diáspora africana a través de un lenguaje y una cultura rítmica compartidos. De hecho, el proyecto ha realizado diversas colaboraciones multidisciplinares con artistas de Sudáfrica, Mozambique y Uganda. Su lema es “Conectando culturas a través del ritmo”.
 

Saint-Louis consigue la no interrupción del festival de jazz

13221483_1159431407422081_5192171366358924204_nEl festival de jazz de Saint-Louis, primera ciudad africana construida por los franceses en África Occidental, celebraba su primera edición entre el 15 y 17 de abril de 1993. Desde entonces, el festival se ha establecido como uno de los mayores atractivos turísticos de la antigua capital de Senegal, y uno de los festivales de referencia de todo el país, con ediciones anuales ininterrumpidas hasta la fecha. Sin embargo, este año, a pocos días de su inauguración – el 3 de mayo – una noticia en Ndarinfo (el periódico de referencia de Saint-Louis), sin duda poco contrastada, anuncia de modo abrupto la cancelación del festival pour una supuesta “amenaza terrorista”. Es más, una desafortunada imagen acompañaba a la noticia y le confería un tono alarmante, al mostrar una foto de un “supuesto terrorista” cubierto por un pasamontañas negro y un cargamento de balas, con el logo superpuesto del festival de jazz. Pronto todas las radios senegalesas y redes sociales extenderían la noticia y entre la esfera cultural de todo el país no se hablaría de otro tema. La imagen (aquí mostrada porque se hizo una captura de pantalla) duró menos de 24 horas en la noticia, ya que se pediría al periódico que se cambiase. Y tras la desaparición de la foto, el “rumor” de la cancelación no habría de durar más de 24 horas. En los medios senegaleses, abundaban las noticias sobre la celebración o interrupción de este histórico festival, en un año en el que en efecto se han cancelado festivales de referencia en todo el continente, como contábamos hace unas semanas en Wiriko. En Saint-Louis, sin ir más lejos, el pasado diciembre el mismo periódico tachaba de “catástrofe cultural” la cancelación de otro festival histórico en la ciudad, la Fanal, una manifestación cultural cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII, en la que las mujeres mestizas (conocidas como “signares” ), desfilaban luciendo joyas e iluminadas por linternas por toda la isla de Saint-Louis.

Saint Louis, la antigua capital de Senegal, alberga uno de los festivales de Jazz más importantes de todo África.

Saint Louis, la antigua capital de Senegal, alberga uno de los festivales de Jazz más importantes de todo África.

Imagen editada para ilustrar la supuesta "amenaza terrorista".

Imagen editada para ilustrar la supuesta “amenaza terrorista”.

Al final, la supuesta “amenaza terrorista” no era sino una nefasta comunicación del esfuerzo de seguridad esperado como mediadas de prevención, dada la proximidad de Senegal con países vecinos víctimas de estos ataques, como Burkina Faso, Mali y Costa de Marfil. Así, los organizadores del festival, tanto de la programación IN, como de la programación OFF – siguiendo la nomenclatura que explicábamos en el caso de la Bienal de Dak’art (con una sede principal de concierto, en este caso en la Place Faidherbe, y otros espacios OFF, como bares, plazas y salas de conciertos) -, pusieron todo cuanto estaba en sus manos para poder financiar la seguridad y así conseguir celebrar la 24ª edición de este festival internacional de jazz, que tanto tráfico turístico y residentes de todo el país atrae durante toda la semana. No obstante, el mencionado artículo trajo consecuencias poco deseables, no sólo con cancelaciones de hotel, como recogía Ndarinfo, sino también con acusadas medidas de seguridad, en un país caracterizado por su hospitalidad, tolerancia y pacifismo. Las medidas de seguridad se encontraban por carretera, en la entrada a Saint-Louis, y junto a la sede principal del festival, la Plaza Faidherbe, con agentes de seguridad armados. Tal vez tampoco sean casuales los escáneres de seguridad a la entrada del aeropuerto de Dakar, instalados durante las fechas del festival. Tal ruido mediático afectó también la programación IN del festival, con dos bajas muy notorias, el bajista neoyorkino Marcus Miller, que iba a clausurar el festival, y el grupo marroquí Bob Magrhib, cabecera en la inauguración.

BabaMaalApEstelar3Aparación estelar de Baaba Maal con el grupo de Cheikh Ndoye

De esta 24ª edición, finalmente celebrada entre los días 11 y 16 de mayo en la ciudad de Saint-Louis, con cinco días de dos conciertos IN, y 6 de actuaciones OFF, destacan tres aspectos fundamentales: la tan disfrutada actuación del famoso músico senegalés Cheikh Lô, el jazz por fin escuchado de Cheikh Ndoye, acompañado por músicos de gran talento, Raúl Pineda a la batería, Dean Brown (quien ha tocado con Marcus Miller) a la guitarra, y Arshak Sirunyan al piano y teclado, además de una aparición estelar del músico senegalés que está dando la vuelta al mundo con su último disco, The Traveller, Baaba Maal. Por último, destacó el ambiente de festival generado por los espacios OFF, donde se reunían apreciados y admirados artistas locales y nacionales, ofreciendo conciertos gratuitos o a precios asequibles para los saint-louisianos, y turistas festivaleros. También se disfrutó mucho la actuación inaugural del grupo senegalés Sarro, con un estilo musical con influencias del blues, jazz y reggae, en un 11 de mayo que marcaba el 35 aniversario de la muerte de Bob Marley, al que se hicieron muchas referencias durante el festival.

CheikhLo&SimbAplaudida actuación de Cheikh Lô el jueves 12, en un festival cuya música va más allá del jazz.

CheikhLoScene

Nacido en Burkina Faso en los 50, donde formó parte de la Orquesta Volta Jazz, Cheikh Ndigël Lô se mudó a Senegal en 1978. Con cinco álbumes y más de 40 años de carrera musical, la música de Cheikh Lô reúne distintas influencias y estilos musicales, desde el mbalax, reggae, la salsa, el jazz. El show fue una demostración de maestría, de dominio del espectáculo, abrazado calurosamente por los presentes. En un espacio no habilitado, en principio, para el baile espontáneo del público, desde la tercera canción, al ritmo de la salsa cubana, algunos de los presentes no pudieron aguantar más y se acercaron al frente del escenario para sentir la música del maestro desde cerca, y comunicarse con él corporalmente, o incluso, espiritualmente. Cheikh Lô es conocido como un verdadero Baye Fall, con sus características largas rastas, seguidor de Cheikh Ibra Fall, discípulo del fundador de la cofradía musulmana muride, combatiente por y para la paz a través de la música y las artes. Su concierto hizo un recorrido desde su primer álbum, Né la Thiass hasta el último, sacado en 2015, Balbalou, con muchos de los temas favoritos de sus seguidores, como Set, Jamm y Doxandem. Sin duda el más disfrutado concierto de todo el festival, con una segunda actuación en el Meyazz Club el viernes, un día después de su intervención en la Place Faidherbe, en la que la recién abierta sala de conciertos, ya considerada por muchos el espacio cultural preferido de Saint-Louis, tuvo mejor ambiente que nunca, según contaban algunos de los presentes.

Cheikh Lô es considerado un embajador de la cultura Baye Fall proveniente de Senegal.

Cheikh Lô es considerado un embajador de la cultura Baye Fall proveniente de Senegal.

El festival recibió la mayor afluencia de público durante el fin de semana, con el clímax alcanzado durante la clausura, gracias a la actuación de jazz de Cheikh Ndoye, músico senegalés, presentado como “l’enfant du pays” (el hijo del país) afincado en Estados Unidos. Ya el viernes el trio israelí Tomer Bar Trio había regalado al público saint-louisiano la dosis de jazz esperada en el festival. Hasta el mismo domingo en que aparecería Cheikh Ndoye como cabecera, se desconocía quién reemplazaría a Marcus Miller. Finalmente, el que iba a comenzar la noche de conciertos pasó a la segunda posición, y fue precedido por una alemana de marcado estilo rockero, cantando también en wolof, y acompañada por dos sabars y un djembe, Lerstein y el grupo Sing Sing Rythme. Esta formaría parte de una serie de conciertos IN más corrientes que destacables, con algunas elecciones claramente influenciadas por motivos de patrocinio, como el quinteto turco de Senay Lambaoglu, seguida por la entrega de regalos a la embajadora de Turquía. El concierto que continuaría, para concluir la programación IN, con Cheikh Ndoye, íntegramente instrumental, en el que cada uno de los componentes del grupo demostraron con maestría el dominio del instrumento, daría un giro a la calidad de la programación de jazz del festival.

Cheick Ndoye, fotografía extraída del facebook de Akhbar Tajudeen.

Cheick Ndoye, fotografía extraída del facebook de Akhbar Tajudeen.

Cuando Dean Brown se había ganado al público con su solo de guitarra, compensando la ausencia de Marcus Miller, el armenio Arshak Sirunyan se lució al piano de forma majestuosa. Y como guinda del pastel, la invitación especial al tan apreciado artista senegalés Monsieur Baaba Maal, quien demostró su dominio sobre la escena en tan solo una canción y agradeció a los organizadores haber mantenido este festival, “tan importante para nosotros”. Por si fuera poco, a esta invitación, se añadió un solo de unos ocho minutos del cubano Raúl Pineda a la batería, dejando boquiabiertos a todos los presentes. Nominado en tres ocasiones a los premios Grammy y ganador en 2000 de este prestigioso premio musical, por la mejor actuación de jazz latino junto con el cuarteto de Chucho Valdés, el festival alcanzaba aquí cumplir e incluso superar las expectativas de esta difícil edición perjudicada por la comunicación.

El batería cubano Raúl Pineda

13179185_1159431437422078_4852266306417946536_nEl último concierto de la programación IN no clausuraba el espíritu festivalero. Los espacios OFF comenzaban otros conciertos por toda la ciudad, con Omar Pène en el Meyazz Club, Takeifa en el norte de la isla, y el célebre korista de Saint-Louis, Ablaye Cissokho, en el Instituto Francés. Los festivaleros apuraban los últimos minutos musicales que tanto habían animado la ciudad durante la semana. Fueron estas actuaciones OFF precisamente las que otorgaron la atmósfera de festival en la ciudad costera senegalesa, con reencuentros con artistas como la cantante Mama Sadio, cantando en el Flamingo, y un último espacio el lunes 16, en la misma plaza Faidherbe, donde el festival daba visibilidad a distintos músicos de la ciudad, más allá de sus estilos musicales. Con esta luchadísima edición del festival, la ciudad demostró estar preparada para el 25 aniversario del festival el 2017, así como la importancia que los festivales han adquirido como espacios reivindicativos de la riqueza cultural de Senegal.

El Annus Horribilis de los festivales africanos

El año 2016 pasará a la historia como uno de los peores años para el panorama cultural africano. Uno tras otro, los organizadores de algunos de los festivales más importantes del África Negra fueron anunciando a finales de 2015 la cancelación de algunas citas tan importantes como el Festival Internacional de las Artes de Harare (HIFA) o el Sauti za Busara en la isla de Zanzíbar.

File Pics Ryanair should have fully compensated a passenger whose flight was cancelled because of the volcanic ash cloud in 2010, the EU's top court has said.17/5/2010 Flight delays at Dublin Airport. The departure sign that greeted passengers today as the volcanic ash restricted flights today (17/5/2010) at Dublin Airport. Dublin Airport remained closed until at least midday due to the volcanic ash cloud, while Donegal airport was also closed. The Irish Aviation Authority has said the outlook for the coming days is positive and the IAA does not anticipate any further restrictions relating to volcanic ash at Irish airports for at least the next 48 hours. Photo. Mark Stedman/Photocall Ireland

Foto de Mark Stedman/Photocall Ireland

Esta sucesión de malas noticias se debe a varios motivos, pero es sobre todo por la falta de fondos que se ha convertido en la principal némesis de los festivales. En los últimos años estas citas han perdido un enorme apoyo internacional lo que está condenando a una especie de extinción sin remedio. A esto habría que sumar la falta de interés gubernamental y empresarial a la hora de financiar cualquier tipo de expresión artística.

El festival Infecting the City  de Ciudad del Cabo sí que se celebró finalmente. Tras plantearse en 2015 seriamente si seguir adelante, los organizadores decidieron realizar un cambio en el programa. Si el año anterior la cita se concentró en unos días, este año se han celebrado dos sesiones, una a finales de marzo y otra a mediados de abril. Cape Town se infecta con la energía de las artes escénicas, donde el teatro y la música llegan a cada rincón de la ciudad. Si por algo destaca el ITC es por haberse convertido en uno de los mejores escenarios posibles para las artes locales y urbanas sudafricanas.

Igualmente Tanzania ha sufrió un duro golpe al conocerse que el Sauti Za Busara de Zanzíbar tampoco tendría lugar en 2016. El éxito de Sauti residía en su capacidad de atraer a la pequeña isla una ingente cantidad de público de todo el continente africano, de Europa, Estados Unidos y Asia. Debido a la falta de fondos parece que el continente africano está perdiendo algunos de los mejores exponentes que permitían dar el salto y difundir las artes africanas en otras regiones del mundo.

Otro ejemplo es el HIFA de Harare que fue fundado en 1999. Este es uno de los festivales con más tirón del África Austral y se había convertido en un punto de difusión cultural inigualable debido a que acogía diversas expresiones artísticas como teatro, música, danza, poesía y artes plásticas. En octubre se anunció que no habría HIFA 2016 oficialmente. Según los organizadores esto no se debía a una falta de recursos, sino que la concentración cultural se cambiaría por toda una serie de exposiciones, conciertos y muestras artísticas a lo largo del año, con el fin de transformar el festival de Harare y presentarlo en 2017 con un formato totalmente diferente.

El cantante maliense Salif Keita, junto a la zimbabuense Hope Masike, durante una actuación en el HIFA.

El cantante maliense Salif Keita, junto a la zimbabuense Hope Masike, durante una actuación en el HIFA.

A pesar de los continuos cierres, los organizadores han advertido que éste no es el fin de las artes y de los festivales más importantes de África. Más bien representa tan sólo un parón y una oportunidad para cambiar la manera de gestionar estas citas culturales. Algunos han destacado la importancia de cambiar el formato tradicional de los festivales (concentrado en unos días) para convertirlos en una muestra continua de arte que dé dinamismo a los festivales.

Además la representación local se está convirtiendo en el punto fuerte de algunos festivales. Tal es el caso del Bayimba, cuya novena edición se dará por inaugurada el próximo septiembre en la capital de Uganda, Kampala. Aunque las actuaciones musicales eclipsan a otras muestras de arte, las artes visuales y la poesía están cada vez más presentes. El éxito de Bayimba se debe sobre todo a su capacidad de adaptarse a todos los públicos y a todos los bolsillos, alternando los conciertos con espacios abiertos donde todos los ciudadanos puedan participar, haciendo mucho más atractiva la oferta cultural.

Junto al festival de Kampla, otra de las citas que parece estar en alza es el Livingstone Cultural and Arts Festival (LICAF) en Zambia, que tuvo lugar entre el 25 y el 26 del pasado mes de marzo. La presencia de las artes locales estaba más que asegurada al tener representación los 73 pueblos zambianos así como representación internacional con artistas de diferentes países como Egipto, Kenia, Ruanda e incluso India y China. Además el LICAF se hizo eco este año debido a la asistencia del cantante zimbabuense Oliver Mtukudzi, más conocido como Tuku, que ofreció un concierto en la gala de apertura del festival en el resort AVANI, junto a las Cataras Victoria.

El futuro de los festivales en África podría residir en su capacidad por acoger muestras artísticas internacionales, pero también de conjugar toda la fuerza cultural que reside a nivel local. Abrir los festivales al público y hacerlo más cercano parece ser la clave del éxito. No les quepa duda, los organizadores ya han tomado nota para evitar otro annus horribilis en el panorama cultural africano.

Concurso Madrid Es Negro

¿Estás en Madrid?

¿Te gustaría ver un espectáculo dedicado a James Brown en clave Afro?

Madrid Es Negro y Wiriko te regalan una entrada doble para el espectáculo James Brown en Clave Afro que se celebrará el próximo sábado 6 de febrero en Sala El Sol.

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¿Cómo participar?

  1. Comparte el concurso por twitter y facebook
  2. Responde a ésta pregunta: ¿En qué año visitó Senegal el Rey del Funk? Sé el primero en enviar la respuesta correcta con el asunto CONCURSO MADRID ES NEGRO a [email protected]

¡Y gana una entrada doble para la noche del 6 de Febrero!

para ver a…

PYRAMID BLUE feat. Justin Thatchoua & Juno + invitados.

James Brown en África.

James Brown visitó en varias ocasiones África y se empapó de sus sonidos y ritmos, entrando en contacto con músicos y producciones del continente africano. En esta ocasión, y comandados por Oscar Martos, Pyramid Blue se acercan al legado de Brown y viajan al origen de su sonido para descubrir las raíces de su estilo. Para la ocasión el grupo se refuerza con músicos africanos, invitados especiales y la participación vocal de Justin Tchatchoua y la cantante Juno.

¡Vente con Wiriko al Festival Pirineos Sur 2015! (IV)

foto jueves

El marfileño Aka Jean Claude Thiémélé, coreógrafo y director artístico del Ballet Nacional de Costa de Marfil, realizará varios talleres de ritmo y percusión corporal en Pirineos Sur los próximos 30 y 31 de Julio.

El Valle de Tena, en pleno corazón de Huesca, alberga desde hace veinticuatro años uno de los eventos culturales más importantes de la Península Ibérica: el Festival Internacional de las Culturas, Pirineos Sur. Como cada año, el festival oscense nos trae a casa lo mejor de la escena musical mundial. Y también como siempre, los ingredientes africanos de su receta no fallan! En esta edición, la guinda del pastel la ponen con:

18 de Julio: el pase del documental I love Kuduro” (Angola)

19 de Julio: Afro Jungle Jeegers Acrobat Group (Kenia)

20 de Julio: Bombino (Niger)

22 de Julio: Aida Samb y Noumoucounda Cissoko (Senegal) – Concierto auspiciado por Casa África

22 y 23 de Julio: Danza africana con Mataly Beavogui (Guinea Conakry)

24 de Julio: Ezza (Nigeria/Argelia)

27 de Julio: Toumani & Sidiki Diabaté (Mali)

30 y 31 de Julio: Ritmo y percusión corporal con Aka Jean Claude Thiémélé (Costa de Marfil)

2 de agosto: pase documental “Black Man White Skin” de José Manuel Colón.

Y además de acercarnos a los artistas y creatividad africana de forma gratuita, Pirineos Sur regala a [email protected] [email protected] [email protected] de Wiriko dos entradas dobles para diferentes fechas. Hoy sorteamos las del 31 de Julio, en las que [email protected] [email protected] podrán disfrutar de estos artistas:

Fanfara TiranaAuditorio Natural de Lanuza

Fanfara Tirana meets Transglobal Underground

(Albania / Gran Bretaña)

 

Goran Bregovic

Auditorio Natural de Lanuza

Goran Bregovic and Wedding and Funeral Band

(Bosnia Herzegovina) Champagne for Gypsies

 

Kosta-Kostov-by-Christo-Stankulov

Escenario Sallent de Gállego

DJ Kosta Kostov

(Bulgaria)

 

DJ Javimar

Auditorio Natural de Lanuza

DJ Javimar

(Aragón)

 

Solo tienes que ser uno de los dos primeros en enviarnos la respuesta correcta a esta pregunta a [email protected] con el asunto “Sorteo Pirineos Sur 31 de Julio”, junto a tu nombre y DNI:

¿Qué banda o artista africano que actúa este año en el Pirineos Sur fue uno de los 5 álbumes musicales de Wiriko para 2014?

KLA ART 014 – Festival de Arte Contemporáneo de Kampala

klaart014

La capital ugandesa no para. Después de la recién celebrada Bienal de Kampala el pasado agosto, el arte vuelve a inundar las calles de Kampala durante un mes. Esta vez lo hará, desde el 4 hasta el 31 de octubre, con el encuentro bianual Kla Art 014 (Festival de Arte Contemporáneo de Kampala), dirigido por Rocca Gutteridge y comisariado por: Gabi Ncobo, Violet Nantume, Philip Balimunsi, Robinah Nansubuga, Moses Serubiri, Hasyfa Mukyala. En esta edición el motivo será el concepto de “Unmapped”, bajo la idea de que los protagonistas sean las voces que habitualmente no se oyen en la ciudad:

Unmapped explora los escenarios sociales de Kampala, Addis Abeba, Dar es Salaam, Kigali, Kinshasa y Nairobi, y cómo los cambios en la política económica y la influencia del paisaje, inspiran la creatividad en la supervivencia en los habitantes de las zonas urbanas no planeadas de estas ciudades. La creatividad de la supervivencia se ve, por ejemplo, en las bicicletas de los afiladores de cuchillos; en los diseñadores de moda express; en los salones de uñas móviles que utilizan un taburete portátil y se ponen en cualquier lugar de la ciudad, y en la creación de ciudades más pequeñas y de mercados alternativos fuera de la capital.”

¿Qué podremos ver durante el Festival de Arte Contemporáneo de Kampala?

Exposición:

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Un escenario muy apropiado para una edición que tiene la ciudad y sus habitantes como personajes principales, la estación de tren, que acogerá el trabajo de diez artistas de las diferentes ciudades de África del Este. A través de sus creaciones expresarán el concepto de “Unmapped” de sus propias ciudades. Los artistas que participan en la muestra son: Paul Bukenya Katamiira(UG), Francis X. Nnaggenda (UG), Helen Nabukenya (UG), Vithois Mwilambwe (DRC), Tony Cyizanye (RW), Dennis Muraguri (KE), Paul Ndunguru (TZ), Mulugeta Gebrekidan (ETH), Vivian Mugume (UG), Helen Zeru (ETH).

 

El proyecto Boda Boda:

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Este proyecto móvil, tiene a los taxis de Kampala como protagonistas. Estas populares motocicletas serán transformadas en obras de arte, siguendo el concepto asignado en esta edición “Unmapped”. Los veinte artistas ugandeses que participarán son: Anest Gabriel Shaloom (UG), Babirye Leilah (UG), DAPU (UG), Derrick Komakech (UG), Kino Musoke (UG), Grace Sarah (UG), Joshua Godwin Kagimu (UG), Reagan Kandole (UG), Simon Katumba (UG), Kizito Mbuga (UG), Immy Mali and Ian Mwesiga (UG), Sandra Suubi Nakitto and Enock Kagga Kalule (UG), Adonias Ocom Ekuwe (UG), Ogwang Jimmy John (UG), Papa Shabani (UG), Petro (UG), Richard Wasike (UG), Ronex Ahimbisibwe (UG), Stacey GillianAbe (UG), Xenson (UG).

Aparte de estas exposiciones, el Festival cuenta con encuentros con artistas donde éstos podrán explicar al público su técnica y su obra. Los workshops realizados por todo el país los pasados meses de abril y julio han dado como resultado la capacitación de jóvenes artistas y la creación de proyectos “mini Boda Boda” que también serán expuestos en la Galería Nommo durante este mes.

Sin duda Kampala se mueve y este mes estaremos con los ojos bien abiertos a todo lo que pase allá. No dejéis de seguir nuestras redes sociales y las del KLA ART 014 para estar al día de lo que ocurre.

 

Writivism: La literatura africana que palpita

writivismEs sólo un ejemplo, un síntoma, de la buena salud de la que goza la literatura africana contemporánea. Es sólo una de las muestras, pero la más reciente. Writivism se presenta como un festival literario pero es en realidad mucho más. La respuesta, el hecho de que en su concurso de relatos cortos los jueces se tengan que esforzar en la elección, demuestra que el continente cuenta con una cantera de contadores de historias casi inagotable y que, afortunadamente, poco a poco se van abriendo paso en el panorama literario internacional.

writivism cartelEntre el 18 y el 22 de junio se celebra el Writivism Festival 2014 en Kampala, la capital de Uganda. Este es el marco, casi se podría decir que la excusa, porque lo que de verdad da una muestra de la vitalidad de esta iniciativa es el concurso de historias cortas que se celebra por segundo año consecutivo y que, en esta ocasión, se ha abierto a la participación de autores de todo el continente. A priori parece que se trata de un concurso más, uno de tantos que se celebran en el continente africano (en contra de lo que se pueda pensar). En parte es cierto, pero Writivism tiene un elemento, que lo diferencia, aunque sólo sea como una declaración simbólica.

La divisa de la iniciativa es “Conectando la literatura a la realidad”. Se puede discutir incluso si es que la literatura puede estar desconectada, pero en todo caso, esta manifestación aparece como una declaración de intenciones. Los impulsores de la iniciativa recogen el guante lanzado por el mismísimo Chinua Achebe cuando se propuso escribir cansado de que otros lo hicieran por los africanos y cuando declaró que a través de esa literatura propia debían romperse los estereotipos, los mitos, las imágenes que se proyectaban de los africanos. Más de medio siglo después de que la rebelión del maestro Achebe se materializase en la publicación de Todo se desmorona, el objetivo todavía no se ha cumplido. Y así es como se presentan las obras que forman los aspirantes al premio Writivism de relato corto.

La muestra de los finalistas seleccionados por el jurado es bastante representativa. Doscientos autores de diecisiete países optaron a ser los elegidos, pero sólo cinco han pasado a esta última fase, cuyo ganador definitivo se conocerá durante el festival, el próximo 21 de junio. Los cinco finalistas pueden leerse en la web de la iniciativa y lo que todos ellos tienen en común es una vinculación feroz con la realidad. Huelen a calle, saben a hoy y suenan a verdad. Y no por ello son menos genuinas, menos africanas. Nos encontramos con una historia frenética de violencia que en realidad critica sin ambigüedades las estructuras del estado, la policía, la sanidad y la ciudadanía. O con una narración casi surreal que denuncia el desequilibrio en las relaciones entre hombre y mujeres, la fina línea entre lo que se percibe como amor y lo que se materializa como dominación. Nos topamos con los desvelos de una mujer “enfrentada” a la maternidad, con los traumas y con las vías de escape. Damos con una delicada historia de familia, con una reflexión cotidiana sobre el paso del tiempo, con una sutil descripción de la asunción del final. O con la historia cruel de un regreso decepcionante a la tierra natal, de la experiencia del abandono, del enfrentamiento al desarraigo. Todas ellas historias a disposición del público que puede elegir al tercer premiado del concurso.

Cubierta de la antología con las historias seleccionadas en 2013

Cubierta de la antología con las historias seleccionadas en 2013

El vínculo con la realidad, la actualidad que se exige a los relatos es tal que en la edición del año pasado, cuando se examinaban sólo obras ugandesas, la ganadora fue Anthea Paelo. Es normal, el nombre de la autora no tiene porqué decir nada porque es una escritora desconocida. Sin embargo, sí que resulta más representativo el hecho de que el relato “Picture Frames”, fuese una delicada historia sobre el sufrimiento de una madre cuyo hijo se ha suicidado ante la presión que sentía por su condición homosexual. Sólo unos meses después, en Uganda se aprobaba una ley que penalizaba la homosexualidad y después se ha sabido que se han incrementado los ataques a gays. Esa es una muestra del grado de compromiso de los escritores emergentes.

Esta actividad se combina con otras iniciativas como los talleres de escritura en los que participan figuras consolidadas de la literatura africana, sobre todo, de la esfera anglófona. Sin duda, la presencia en distintos órganos de Writivism de autores con una cierta proyección supone un plus de caché para la actividad, pero también una motivación para los participantes y una muestra de la configuración de una comunidad de escritores interesados en la emergencia de nuevos valores, implicados incluso hasta el punto de hacerles de mentores. Destaca entre estas listas (jurados del premio o ponentes en los talleres de escritura) la de la junta de Writivism. Entre sus seis nombres, se lee, por ejemplo, el del poeta y novelista ghanés Nii Ayikwei Parkes, un joven valor que ha conseguido atraer la atención de los editores occidentales, sin deslumbrarse por las luces de la industria mientras desarrolla sus actividades en Ghana. O también el de NoViolet Bulawayo, la laureada escritora zimbabuense, que además de premios ha recogido todo tipo de elogios y que parece llamada a convertirse en la próxima estrella mediática de la literatura africana.

Así, el próximo 21 de junio se conocerá el nombre del ganador de la edición 2014 de Writivism. La posterior publicación de la antología con todos los relatos seleccionados por el jurado  volverá a ser un síntoma de que la literatura africana goza de una salud envidiable.

De góspel y ratones: Malawi Mouse Boys

La banda de Malawi se da a conocer con sus cantos religiosos mientras sigue vendiendo ratones asados al palo

Malawi Mouse Boys durante su reciente actuación en City of Stars_ Magdalena Krohn

Malawi Mouse Boys durante su reciente actuación en City of Stars. Foto: Magdalena Krohn/Wiriko.

Cerca de Balaka, a poco más de tres horas dirección sur desde la capital Lilongwe, unos amigos se dedican al oficio de la venta de ratones. Hervidos, ensartados como pinchitos y asados al fuego, los roedores son una delicatesen ofrecida a los viajeros que cruzan Malawi.

Así sobreviven los integrantes de Malawi Mouse Boys cuyo destino cambió el día en el que Ian Brennan conducía con su mujer por la región central del país sudafricano. El productor estadounidense encontró a Nelson tocando su guitarra de madera y latón ensamblada con clavos y le preguntó si tenía un grupo. Tras la respuesta afirmativa, Brennan pudo comprobar que el góspel africano de aquellos ocho amigos de la infancia tenía que hacerse escuchar.

Nelson es el guitarrista de este grupo y el origen del mismo. Tuvo la oportunidad de acudir a clases en una escuela de música y cuando volvió al pueblo comenzó a enseñar a sus compañeros. Poco a poco comenzaron a sonar los primeros sonidos de unos instrumentos hechos a mano y la música se compaginó con el “negocio ratonero”. La iglesia es su tablado, su casa y así se lo agradecen a Dios, con un ramo de canciones que componen su primer disco y el primero en chichewa, lengua local, que se publica fueras de las fronteras de Malawi.

He´s #1, en clara referencia a Dios y producido por Brennan, es un góspel humilde, a veces cantado a capella como en la canción Kunvera (Oír) o con un coro de niños animados como en Ndinasangalala (Estaba feliz). Son algunas guitarras rasgadas y percusiones básicas que se entremezclan para formar canciones alegres, pegadizas y que fueron la revelación en la última edición del WOMAD en Londres donde no importó la temática musical. “Escuchándonos cantar góspel, algunas personas pueden cambiar su opinión sobre Dios” dice Jospeh Nekwankwe, único componente del grupo que habla inglés y que hace de representante.

Tras la grabación de He´s #1 que tuvo lugar en el pueblo, y concretamente en casa de Nelson, Brennan dejó Malawi. Trabajó en las canciones y en mayo de 2012 el álbum salía a la venta. Lejos de cualquier medio que informase sobre su música, los Malawi Mouse Boys acogerían con sorpresa la noticia de que su primer disco fuera clasificado entre los 100 álbumes del año.  “Estar en esa lista de Amazon no es ninguna broma”, asegura Joseph.

No habría que esperar mucho para que recibieran una llamada de Brennan. Los invitaba a tocar en Londres.

Los Malawi Mouse Boys ensayaron en sus ratos libres para llegar a la capital inglesa el pasado junio y afrontar lo que sería su primera actuación en un escenario. Sólo cuatro pudieron hacerlo: Zondiwe, Nelson, Alfred y Joseph que se enfrentaron a los micrófonos por primera vez.

La iglesia había sido el sitio de recreo, el canto sin aglomeraciones, sin backstage, desenchufados… “Tuvimos miedo. Era nuestra primera actuación con micrófonos pero si tenemos otra oportunidad de ir allí, vamos a hacerlo mejor”, se ríe Joseph recordando la visita a Londres.

A pesar de la acogida en tierras británicas los integrantes de Malawi Mouse Boys siguen siendo unos desconocidos en su país. Continúan con sus rutinas, “somos pobres”, asegura convencido Joseph aunque es cierto que han reformado sus condiciones de vida con mejor comida y ropa.

Hace unas semanas les llegó la oportunidad de actuar en casa, en Lilongwe. Daban su segundo concierto sobre el escenario del festival City of Stars y pudieron mostrar por primera vez su música en la capital.

Sorprendidos por cómo su góspel había convocado a varios periodistas que esperaban su turno para poder entrevistarlos, hicieron hincapié en que lo que desean es que Malawi los conozca. “Somos un grupo pequeño, con instrumentos hechos a mano. Aquí la gente quiere ver guitarras eléctricas”, comenta Joseph que además explica que el próximo reto de la banda es conseguir nuevos instrumentos que les ayuden a dejar de vender ratones.

Más información sobre el Festival City of Stars en Caminos Estrechos, blog personal de Javier Domínguez Reguero.

El Slum Film Festival: cine para las ciudades invisibles

Logo SFF

Autor: Federico Olivieri

La globalización ha generado el aumento de centros urbanos en los que podemos encontrar las dos caras de un sistema cada vez más occidentalizado y dividido por agudas diferencias económicas. En cada región del mundo encontramos áreas urbanas cuyo crecimiento poblacional es exponencial al de su desarrollo económico, explicable naturalmente por las migraciones masivas de colectivos trabajadores que buscan mejorar sus condiciones de vida en los centros productivos o hubs del mundo interconectado de hoy: las ciudades. Son muchos los ejemplos de esta realidad, pero nombres como Nueva York, Bombay, Londres, Shanghái, Tokyo, Sao Paulo, Johannesburgo o Nairobi son de los que ofrecen una ilustración rápida y clara de lo que ha sido este proceso tanto ayer como hoy.

En el denominado “sur global”, sin embargo, esta tendencia toma una nueva dimensión, ya que a la feroz urbanización formal se añade el crecimiento de lo que los tecnicismos definen como “asentamientos informales” o lo que son, realmente, suburbios y barrios chabolistas sin precedentes. En este sentido, no sólo en las formas (de vivir) se perciben las diferencias que, para unos y otros, conlleva el hecho de residir en una ciudad en expansión, sino que incluso en lo conceptual el significado de ser un habitante de esa ciudad X en vías de desarrollo implica una carga de connotaciones opuestas. Unos, por ejemplo, pueden decir residir en áreas residenciales de Lagos, la ciudad que todos pueden imaginar en África por ser una de las capitales del cine made in Nigeria o Nollywood, mientras que otros, por el contrario, viven invisibles en algunos de sus muchos suburbios o slums como Makoko.

 

Al igual que en otras muchas ciudades africanas, en la capital de Kenia, Nairobi, encontramos esta realidad con todas sus complejidades. Al lado de las áreas y distritos que hacen de esta ciudad cosmopolita el centro financiero e institucional más importante de todo el África del este, siguen creciendo numerosos barrios de chabolas en los que viven, según estimaciones diferentes y a veces contradictorias, no menos de un millón de personas en su totalidad. Además de asentamientos como Kangware, Korogocho o Mitumba, Kibera y Mathare son los nombres de los slums más poblados y conocidos de esta ciudad que, desde su creación durante la colonización británica, no ha parado de aumentar. Sus habitantes viven hoy en chabolas de chapa o edificios improvisados de pocos metros cuadrados, construidos de forma espontánea creando calles tortuosas de tierra rojiza y llenas de residuos que se acumulan a sus márgenes. Cientos de personas entran y salen a diario de estos barrios para ir a trabajar en aquellas otras áreas de “asentamientos formales” de la ciudad, movidos por el deseo humano de mejorar sus condiciones de vida y mudarse a otras áreas más agradables de la capital.

En este contexto de complejas diferencias, la mayoría de los habitantes de estos slums son jóvenes, entre los que abunda naturalmente la creatividad y la originalidad para cambiar el mañana. Entre carpinteros, nuevos emprendedores, jardineros o cocineros, en estos suburbios se concentran también cada vez más artistas y cineastas que, gracias a las tecnologías digitales y el apoyo formativo de organizaciones como Hotsun Foundation o SlumTV, se están dedicando a la creación audiovisual como forma de construir un futuro diferente.

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Y es así cómo, en agosto de 2011, nació el Slum Film Festival (SFF), una iniciativa que, desde los propios suburbios, busca crear una plataforma cultural para dar espacio, visibilidad y voz a las creaciones de estos jóvenes realizadores de los slums de Nairobi y, con el tiempo, de otras regiones del mundo. Se trata de un certamen cinematográfico único que, sin querer legitimar la existencia de estos suburbios, busca promover otra forma de mirar e interactuar con estos espacios urbanos desfavorecidos, para así no sólo poder conocer mejor sus verdaderas historias y necesidades, sino para poder también valorar el potencial que sus jóvenes creadores quieren ofrecer al mundo.

Después de dos ediciones cargadas de ilusión y éxitos, entre los próximos días del 2 al 9 de septiembre de 2013, el SFF celebrará su tercera cita en la que volverá a ofrecer una semana entera de proyecciones gratuitas, al aire libre, de filmes hechos por los jóvenes de los slums sobre sus historias en estos suburbios. Con una serie de actuaciones paralelas y espacios formativos (talleres de escritura de guiones, diseño y edición audiovisual, etc.), el festival estará dedicado esta año a “los slums africanos” con una programación fílmica abierta a las creaciones de barrios similares de otras ciudades del continente. De este modo, además de ofrecer entretenimiento y nuevos espacios de auto-representación para sus habitantes, el SFF buscará consolidar ese puente que, a través del cine, pueda dar voz a esos muchos otros artistas demasiadas veces aislados en ese otro lado invisible de las ciudades globales de hoy.

Únete al Slum Film Festival:

A fin de obtener los fondos necesarios para desarrollar la tercera edición del Slum Film Festival, sus organizadores han creado una campaña de recogida de fondos online que estará abierta hasta el próximo 21 de julio de 2013. Toda contribución será de gran ayuda para que este evento cultural pueda seguir creciendo. Apóyales.

Si tienes curiosidad, estos son algunos de los títulos programados en los Slum Film Festival 2011 y 2012: 

One Goal, One Hope. (2010) de Jeff Mohammed (Kenia, 13’).

Poa Rowe [River Talk] (2011) de Jeff Mohammed (Kenia, 7’).

Silent Battle (2010) de Josphat Keya (Kenia, 13’27’’).

Bio gas, climate change, trash (2012) de T-S-1 (Kenia, 3’3’’).

Computer (2012) de Peggy Mbiyu (Uganda, 10’47’’).