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Como el viento intocable: Voces feministas contra la homofobia

Por Mariana Jorge Lozano (editora de Baphala Ediciones)

Frente a la creencia generalizada de que la poesía es algo hermoso, que exalta sentimientos de amor y de belleza física y moral, hay otra que piensa que la poesía es instrumento del activismo. El arma que lucha contra todo aquello feo, corrosivo e hiriente que hay en la vida. La palabra tiene ese poder, poner al descubierto situaciones y hechos horribles con la finalidad de que la obra literaria sea en sí misma agente del cambio, que expone al mundo sus vergüenzas.

Cuando, hace casi un año, empecé esta iniciativa llamada Baphala Ediciones precisamente lo que buscaba era dar voz a los que no la tienen. Quería que todo aquello que publicase mostrase situaciones reales y, de un modo u otro, fuese crítica de situaciones de injusticia y violencia. En un continente como África, donde la homosexualidad se considera delito en varios países y en algunos de ellos incluso supone pena de muerte, me parecía vital apoyar a estas autoras y autores y darles la oportunidad de divulgar su mensaje más allá de sus propias fronteras. La literatura LGTBI sigue siendo, por desgracia y a pesar de las múltiples iniciativas editoriales existentes, un género minoritario en nuestro país, donde la situación del colectivo LGTBI es mucho más alentadora que en Nigeria, Marruecos o Zimbabue. En África, la labor de escritoras, escritores, editoras y editores es todavía mucho más difícil y llena de obstáculos. Es por esto que decidí rebuscar entre las literaturas africanas con el propósito de ponérselo un poquito más difícil a aquellos que odian. Nuestra voz no será silenciada, ni dejaremos de existir. No importan las persecuciones, las injusticias o la violencia. Así que es mejor que se vayan acostumbrando.

La literatura como activismo LGTBI: ese era el reto. Por eso, cuando a finales del año pasado, recibí un email de Arrate Hidalgo (editora de ficción especulativa feminista, traductora literaria y escritora) y Lawrence Schimel (escritor bilingüe y traductor literario) proponiéndome traducir a cuatro manos Como el viento intocable (Like the untouchable wind) para Baphala, bastaron unas horas para saber que ese poemario debería de ver la luz del día en mi editorial. Como el viento intocable es una antología poética que recopila la obra de siete mujeres queer de Zimbabue y que es resultado de unas jornadas de escritura creativa llevadas a cabo en octubre de 2015 bajo la supervisión de Makhosazana Xaba. Xaba, poeta y escritora de relatos, es conocida por el público español debido a ser la recopiladora de Queer Africa, antología de relatos publicada por Dos Bigotes bajo el título Los deseos afines. En estas jornadas de trabajo, Xaba, tal y como nos explica en el prólogo de Como el viento intocable, insta a estas mujeres a crear poesía, no desde el punto de vista del perfeccionamiento de la técnica, sino otorgándole mayor relevancia a los sentimientos evocados en ella. He aquí el resultado, una recopilación variopinta de voces queer que nos hablan de sus intimidades y nos ofrecen una ventana a sus mundos interiores. Una lucha feminista contra la homofobia.

A pesar de la calidad literaria que los trabajos de estas siete mujeres muestran, la verdad es que tan solo dos de ellas son poetas en su vida diaria. Las demás se dedican a diferentes actividades, más o menos artísticas. Es por esto que su labor poética todavía tiene mayor relevancia. Es la voz de la calle, de mujeres reales que ofrecen sus vivencias sin filtrar a través de ningún tamiz. Poesía donde la técnica y las convenciones literarias no actúan de freno a la creatividad. Blu nos habla a través de su poesía optimista y llena de humor de su experiencia como mujer queer, mirando al futuro y desafiando lo establecido a través del amor lésbico. Sikhulile nombra instrumento de su activismo a su amor por otra mujer, convirtiendo su deseo en la mejor arma contra la intolerancia. Norma nos habla de la vida y la muerte y de problemas universales, mientras Portia trata temas existenciales, también desde el humor. Pugeni aporta quizás la pieza que mejor resume el objetivo de este poemario, el activismo. Con “Angry Black Woman” (“Negra cabreada”), nos enseña que la poesía no es solo belleza: es también rabia. Finalmente, Duduzile y Caroline describen el lado más oscuro y violento de la homofobia en la que viven envueltas.

Si la poesía y la literatura en general, es voz de los sin voz y activismo social, sin duda esta antología consigue empoderar a mujeres que no lo tienen fácil pero, a pesar de ello, no se resignan al silencio. Estas son voces femeninas y feministas que luchan sin temor contra todo aquello que las oprime. Y en Como el viento intocable hablan bien alto a quien las quiera escuchar.

Nakhane Touré, ser artista negro, gay y cristiano en la era pos-apartheid

Aula Wiriko

4ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Mariana Jorge Lozano

En los últimos tiempos y por diversos motivos, dos artistas han estado de actualidad: Bob Dylan, al serle concedido el Premio Nobel de Literatura y Leonard Cohen, debido a su fallecimiento el pasado 7 de noviembre. Estos dos genios universales tienen en común el ser gigantes de la canción y figuras indispensables de la historia del rock, así como ser escritores de reconocido y premiado talento. A menudo nos olvidamos de otras figuras similares que en el continente africano desempeñan una labor semejante, lejos de la atención de los medios occidentales. Uno de estos artistas polifacéticos es el sudafricano Nakhane Touré, quien a sus veintiocho años se ha convertido en uno de los artistas de rock más reconocidos de su país, así como en una gran promesa del mundo de las letras, tras la publicación de su primera novela.

Nakhane Touré, fotografiado por Joanne Oliviér.

Touré nace en 1988 en la ciudad de Alice (Eastern Cape), pasando la mayor parte de su juventud en Port Elizabeth. Actualmente, reside en Johannesburgo donde compagina su labor como cantante y compositor con sus incursiones en el mundo de la literatura. Su primer álbum, Brave Confusion, fue publicado en el año 2013, recibiendo buenas críticas y cuatro South African Music Awards, entre otros al mejor artista revelación y al mejor disco de música alternativa. En la obra intimista de Touré es posible identificar influencias de artistas como Prince, Björk, Bowie, Morrissey, The Cure, Radiohead o el mismo Cohen. Su música se puede englobar dentro de la llamada música alternativa o indie, aunque esto no debe engañarnos: Touré es un artista que fusiona un indie cercano al soul o R´n´B americano con unos ritmos marcadamente africanos. De entre los varios instrumentos que maneja, Touré da especial importancia a las percusiones, construyendo sus canciones principalmente con guitarras acústicas y beats de batería, que utiliza para remarcar sus orígenes Xhosa. Finalmente, cabe resaltar que la temática de sus canciones lo alejan definitivamente de la estética típicamente considerada indie y lo definen como un artista centrado en la experiencia de ser negro, homosexual y cristiano en el contexto de la Sudáfrica pos-apartheid.

Touré es un artista eminentemente africano, tanto en la parte musical de su obra como en sus letras. Su obra tiene un marcado carácter autobiográfico. En sus letras habla de cuestiones tales como sus conflictos para aceptarse a sí mismo (In the Dark Room), sus sentimientos religiosos (Abraham), sus relaciones personales (Christopher) y, envolviéndolo todo, su experiencia como hombre homosexual en el contexto de la Sudáfrica poscolonial. Esto último, de lo que habla sin tapujos, es la base de su obra artística, tanto musical como literaria que, de este modo, enraíza con sus propias vivencias personales. Es habitual que Touré relate en entrevistas cómo el hecho de ser gay supuso inicialmente un conflicto con su familia y consigo mismo.

Muy influenciado por la religión, incluso llegó a posicionarse públicamente en contra de la homosexualidad, confiando en que su fe lo ‘curase’ de semejante pecado. Sus luchas internas son inspiración para canciones como In The Dark Room, donde el cantante habla de su rechazo hacia sí mismo (‘Hope you know I hate myself in the morning for this’). Sus sentimientos religiosos y sus deseos homosexuals son una constant en su obra, centrada en los conflictos que esta identidad confuse y contradictoria generan. Otro tema que envuelve las letras de Touré son sus orígenes Xhosa y la posición de su familia dentro de la comunidad, de la cual su tío es un destacado líder. Esta circunstancia tampoco ha ayudado al joven Touré, quien veía cómo valores tales como la masculinidad y la sexualidad tradicionales le eran impuestos. Para la comunidad Xhosa, ritos de iniciación tales como la circuncisión, ritos practicados por el propio artista, están fuertemente enraizados y ligados a un concepto tradicional de masculinidad heteronormativa. Touré, a través de sus canciones, reescribe su identidad masculina desde un punto de vista diferente, inclusivo de la diversidad sexual y de género.

Su primer disco profundiza en todos estos sentimientos de rechazo hacia sí mismo, lo que confiere al conjunto de la obra un carácter intimista y atormentado, con la excepción tal vez del primer corte del álbum Christopher. Este tema, compuesto posteriormente aunque incluido en la maqueta final del disco, es una canción más desenfrenada, rozando en ritmos propios del  funky, en la que Touré habla abiertamente acerca de un hombre al que conoció por internet y con el que más tarde entablará una relación amorosa. Un primer tema autobiográfico, en el que un hombre negro sudafricano declara su amor por un hombre blanco de origen europeo, es toda una declaración de intenciones, no solo a nivel musical, sino también a nivel político. Touré es, por tanto, un artista comprometido con su propia comunidad y frecuentemente hace declaraciones de apoyo a aquellas personas homosexuales que por sus circunstancias sociales no pueden manifestarse como tales.

Es interesante también mencionar cómo la obra musical de Touré funciona a nivel visual. La estética que el artista busca en sus videoclips reincide en la intimidad homoerótica de sus letras. Cabe destacar los vídeos de Fog y In the Dark Room, ambos rodados en blanco y negro, y que ponen de relieve la vulnerabilidad, intimismo y erotismo presente en las letras de Touré. De mismo modo, estos vídeos son un apoyo visual importante, sobre todo porque este medio permite una difusión rápida de la música y la transmisión de ideas problemáticas tales como el erotismo entre dos hombres. Se podría decir que Touré, a través de sus canciones y los vídeos que las acompañan, hace activismo por los derechos y la visibilidad LGTB.

En 2015, Touré publica un EP titulado The Laughing Son, del que destaca el sencillo The Plague. Actualmente se encuentra trabajando en su segundo LP. Entre medias, también encuentra tiempo para dedicarse a su otra pasión, la literatura. Touré destaca que la lectura es un pilar fundamental es su formación como letrista y menciona su importancia como capital en su vida. Especialmente, cuenta cómo Go Tell It on the Mountain, novela autobiográfica de James Baldwin y una de sus favoritas, fue la razón por la que no se quitó la vida en un determinado momento de su juventud. El título de su primer disco, Brave Confusion, está precisamente sacado de este libro. El pasado año, Blackbird Books, filial de Jacana Media, publica su primera novela titulada Piggy Boy´s Blues. Según Touré, no es una novela autobiográfica, aunque admite que gran parte de ella está basada en sus propias vivencias. Piggy Boy´s Blues narra la historia de la familia M. y, principalmente, de Davide, su miembro más joven. Davide regresa a su ciudad natal, Alice, para vivir con su tío, escapando de una conflictiva relación con su madre y de sí mismo. La causa de estos conflictos interiores es algo que el lector solo alcanza a vislumbrar a través de las páginas de la novela y de las palabras de Davide. Al llegar a casa de su tío en Alice, Davide descubre que este comparte su vida con un hombre oscuro y atormentado, cuya presencia desencadenará un trágico final para Davide. Con esta historia se intercalan episodios de la vida de la familia M. y de los antepasados directos de Davide. Piggy Boy´s Blues, fuertemente influenciada por el ya tristemente desaparecido escritor sudafricano K Sello Duiker, se puede identificar con la novela de formación, en donde el protagonista, un atormentado Davide, sufre episodios de inestabilidad mental, de los que se aleja para afrontar el futuro con optimismo.

Tanto la obra musical como literaria de Nakhane Touré están revestida de cierto dramatismo e intimismo que profundiza en lo traumático de la experiencia del hombre homosexual en la Sudáfrica poscolonial. A pesar de ello, Touré se enfrenta a la realidad con optimismo y con un sentimiento de aceptación y orgullo. Es, sin duda, un artista total al que conviene no perder de vista en el futuro próximo, cuando se espera su nuevo trabajo musical y más incursiones en el mundo de la literatura.

 

Bibliografía y Discografía:

Touré, Nakhané, Brave Confussion, Just Music, 2013

Touré, Nakhané, The Laughing Son, Just Music, 2015

Touré, Nakhané, Piggy Boy´s Blues (Auckland Park: BlackBird Books, 2015)

Ncube, Gibson, ‘To be black, Christian and gay: Nakhane Touré´s Brave

Confusion’, Muziki, 12:2, 37-52, DOI: 10.1080/18125980.2015.1127622

The Interview: Nalhane Touré rewrites the passage rites

What´s eating Nakhane Touré?

 

Film Africa 2016: El lado más africano de Londres

Wiriko, medio oficial del Film Africa 2016.

Wiriko, medio oficial del Film Africa 2016.

El Film Africa de Londres cumple seis años de vida celebrando lo mejor del cine contemporáneo de toda África y su diáspora y Wiriko vuelve a ser medio oficial para acercaros uno de los festivales referentes en Europa. Desde este viernes 28 de octubre hasta el domingo 6 de noviembre la capital de Inglaterra mostrará una selección de 52 películas de 22 países africanos, así como estrenos propios del Reino Unido y Europa. En total, 11 han sido los lugares elegidos para que el público londinense pueda hacer suya una auténtica fiesta de las cinematografías africanas, entre ellas las ya míticas Hackney Picturehouse, Ritzy Brixton, BFI Southbank, ICA, Ciné Lumière, la British Library o la South London Gallery.

Hoy, hablar de las realidades africanas a través de la gran pantalla se hace más necesario que nunca porque desde esta mañana 60 autobuses están preparados para transportar a 3.000 inmigrantes a los centros de acogida repartidos por Francia. Al terminar la semana, el campamento que surgió hace 18 meses en las dunas de arena cerca del puerto de Calais y que ha sido el hogar de una población que huyó de las guerras y otras crisis desde Siria a Afganistán, de Eritrea a Etiopía, será despojado de vida. Vaciado. Destruido. La evacuación de al menos 6.486 personas –las organizaciones humanitarias estiman que son alrededor de 8.300– del denominado irónicamente “la jungla” es solo la punta del iceberg del problema. Mientras, al otro extremo del Canal de la Mancha, África y su diáspora se presentan de otra forma urgente.

El viernes subirá el telón el estreno de Kalushi: La historia de Solomon Mahlangu, el primer largometraje del director sudafricano Mandla Dube que narra la increíble historia de Mahlangu, un joven luchador por la libertad que jugó un papel clave en las revueltas estudiantiles de Soweto. La película se enmarca en la temática de esta edición 2016 a la que el Film Africa dedicará una especial atención durante sus 10 días de festival: los 40 años del levantamiento de Soweto a mediados de los años setenta. Este verano se repetían los análisis históricos de aquella mañana del 16 de junio de 1976 cuando la policía sudafricana abrió fuego contra los niños que se manifestaban en edad escolar en el municipio de Soweto. El motivo de la reivindicación era protestar contra la introducción obligatoria de estudiar en Afrikaans, el idioma de los colonos, un hecho que fue visto como una humillación más para los alumnos y alumnas que estudiaban hacinados en escuelas empobrecidas y sin recursos. El gobierno del apartheid en lugar de proporcionar una educación a la mayoría negra les obligaba a permanecer en el ostracismo. Nadie sabe exactamente cuántas personas murieron, aunque algunas estimaciones señalan unas cifras de entre 150 y 700 durante los meses de violencia siguientes. Una rebelión que derramó mucha sangre y que provocó la indignación mundial por la brutalidad de la policía, convirtiéndose en una imagen icónica de la lucha contra un sistema racista odiado.

La película que pondrá el broche final será Wùlu, el debut del director maliense Daouda Coulibaly. Un trabajo recién estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto, y que pone el foco en las disfunciones detrás del golpe de Estado de Malí en 2012. Ambos directores de apertura y cierre, así como el actor principal de Kalushi, el sudafricano Thabo Rametsi, estarán presentes en el festival.

A la luz del discurso desafiante alrededor de la migración hoy, Film Africa presenta Por qué estoy aquí: Historias de Migración. Reuniendo una colección de historias intensamente personales, esta sección explorará las complejidades de la migración moderna y la relación entre el yo y el lugar. Destacan A Stray, de Musa Syeed, una película contextualizada dentro de la gran comunidad de refugiados somalíes de Minneapolis; To the Forest of Clouds del director Robin Hunzinger quien registra sensiblemente el viaje de regreso de su familia a Costa de Marfil, el lugar de nacimiento de su esposa, utilizando el pasado para explorar si podemos realmente volver a casa cuando marchas; y el documental Shashamane de Giulia Amati, en el que con una fotografía excelsa analiza con suma delicadeza esta región de Etiopía que el emperador Halle Salassie reservó para todas las personas negras del mundo en 1948. Una historia sobre los que emigraron para vivir en la tierra de sus antepasados, un éxodo, en definitiva, que para algunos se ha convertido en un refugio, pero que para otros es una jaula sin escapatoria. Otro de los trabajos enmarcados en esta sección es Those who jump, un poderoso vuelo sobre la valla de España y Marruecos filmado por el refugiado maliense Mali Abou Bakar Sidibé.

En esta edición habrá un espacio para la industria de Nigeria, Nollywood, con las últimas obras de tres de los directores más populares, incluyendo a Kunle Afolayan con CEO, The Arbitration de Femi Odugbemi, y Gidi Blues – A Lagos love history, de Niyi Akinmolayan.

En la sección Sonidos del Continente se presentarán tres documentales. El primero de ellos es el pre-estreno de Mali Blues, donde algunos de los músicos más destacados del país, incluyendo la estrella Fatoumata Diawara, discuten su arte y la amenaza a la que se enfrentaron por parte de los extremistas islámicos que tomaron las regiones del norte en 2012. La Revolución no será transmitida se mete bajo la piel del movimiento de resistencia política de jóvenes senegaleses Y’en a marre y, siguiendo esta proyección en el cine Ritzy en el barrio de Brixton, el cantante de hip-hop Keur Gui y su grupo se presentarán en vivo por primera vez en el Reino Unido. La tercera y última propuesta es Roaring Abyss, un documental que explora las diferentes tradicionales musicales en Etiopía.

En el programa de este año se incluyen tres películas recientemente presentadas en Toronto: el estreno en el Reino Unido de la ópera prima de Mbithi Masya, Kati Kati, una fantasía poética que ofrece un reflejo oscuro en la expiación personal a la sombra del pasado violento de Kenia en 2007-2008. Esta película fue distinguida por el premio FIPRESCI del jurado en Toronto, quien describió a su director Masya como “una emocionante y nueva voz única en el cine”; el primer largometraje de ficción de Rahmatou Keïta, The wedding Ring, en el que da voz a las mujeres jóvenes de la población saheliana de Níger que cuestionan las ideas de amor antiguas en un mundo cada vez más moderno; además, se presentará el documental Hissène Habré, una tragedia chadiana de uno de los realizadores africanos más importantes hoy en día, Mahamat-Saleh Haroun (Un hombre que grita, 2010).

Otros películas seleccionadas que plantearán una clara reflexión en la audiencia londinense son: A United Kingdom (2016), de la directora Amma Asante. Basada en el libro Barra de colores de Susan Williams y con un guión de Guy Hibbert, Asante explica la historia simplificada de amor entre Seretse Khama (David Oyelowo), quien era príncipe de Bechuanalandia (y más tarde se convertiría en el primer presidente de Botsuana) y su novia blanca Ruth Williams (Rosemund Pike) de quien ya hemos hablado en Wiriko; Dreamstates, que cuenta la historia inquietante de dos almas descarriadas (Saul Williams and Anisia Uzeyman) quienes descubren su amor el uno al otro mientras gira por los EE.UU. con algunas de las figuras más cruciales de movimiento Afro-Punk; el documental del director Miguel Ángel Rosales Gurumbé del cual hablaremos muy pronto en esta sección y que presenta un reto: cuestionar cómo se ha presentado la historia de los negros esclavos en Andalucía, concretamente en Sevilla, y la influencia de la mezcla cultural entre África y el sur de España en la conformación de un estilo tan mestizo como el flamenco; no queremos dejar pasar la oportunidad para destacar otro trabajo documental, en concreto el de Jonny von Wallström con The Pearl of Africa, la inspiradora historia de la transgénero ugandesa Cleopatra Kambugu y su pareja Nelson, viviendo una historia de amor tierna y juguetona en un contexto de inmensa persecución transfóbica en su tierra natal. También en Uganda y sobre el colectivo LGTBI hemos hablado con God loves Uganda.

El programa de cortometraje de este año abrirá con 12 trabajos procedentes de siete países africanos y que competirán por el 6º Premio Baobab al mejor cortometraje, con el apoyo de MOFILM y juzgados por un panel de expertos de la industria. Por otro lado, el premio al Mejor Largometraje del público en el Film Africa volverá a ser responsabilidad, en su segundo año, de las opiniones del público del festival. Durante los diez días de festival Wiriko será medio oficial así que estaremos en Londres contando de primera mano otras citas indispensables como El Foro de la Industria o el Día de la Familia.

Más información sobre el Film Africa, aquí.

El valor de la bibliodiversidad

A finales de los años 90, el colectivo de Editores Independientes de Chile acuñó la palabra bibliodiversidad para referirse a la diversidad cultural aplicada al mundo del libro. El término juega con el concepto de biodiversidad y alude a la necesaria pluralidad de las producciones editoriales puestas a disposición de los lectores. Como explica la Alianza Internacional de Editores Independientes, la actual sobreproducción y la concentración financiera en el mundo de la edición favorecen la dominación de algunos grupos editoriales, cuyos accionistas tienden a sugerir contenidos y defender sus intereses, y la búsqueda de la más alta rentabilidad, que limita las inversiones para publicar géneros e historias que no siguen la moda lectora. Hoy se celebra el Día Internacional de la Bibliodiversidad.

Imagen de la serie de la Princesa Arabella de Mylo Freeman. Fuente: Facebook del personaje www.facebook.com/PrincessArabellaVIP/

Imagen de la serie de la Princesa Arabella de Mylo Freeman. Fuente: Facebook del personaje www.facebook.com/PrincessArabellaVIP/

El resultado de esta sobreproducción uniforme puede hacernos perder de vista el valor de la literatura en la sociedad. Los textos literarios tienen varias funciones sociales, a menudo entremezcladas en un único escrito: la función cognoscitiva, ligada al conocimiento; la lúdica, en la que la lectura está asociada al juego y al placer exploratorio; la función pedagógica, que tiene una intención explícita de orientar, mejorar o cambiar la vida de los lectores individuales y las costumbres de una comunidad; o la autogratificadora, que devuelve a los lectores una imagen gratificante de sí mismos en la que la literatura sirve como espejo. Si los protagonistas literarios no proceden de ámbitos diversos (raza, sexo, condición social, orientación sexual, habilidades…) y las historias se repiten una y otra vez, es decir, si la producción editorial no es bibliodiversa, estas funciones sociales de la literatura resultan mermadas y nuestra visión del mundo se reduce.

Bibliodiversidad en edades tempranas

El fomento de la lectura diversa en edades tempranas es una apuesta social necesaria para la formación de una ciudadanía informada, responsable y solidaria que solo puede llevarse a cabo si existen apuestas editoriales bibliodiversas. Este es uno de los objetivos de la iniciativa We Need Diverse Books, una organización de amantes de la literatura infantil que fomenta la inclusión de protagonistas diversos en los libros para conseguir que todos los niños y niñas puedan verse reflejados en las historias que leen: LGBTI, personas no blancas, mujeres con roles principales, personas con discapacidades o minorías étnicas, culturales y religiosas.

La organización ha puesto en marcha un programa de mentores para apoyar el trabajo de jóvenes autores e ilustradores que promueven estos principios de diversidad en sus obras. Además, las formaciones se completan con clases magistrales, como la organizada el pasado mes de mayo en Washington, en las que se abordan la escritura para niños, el papel de los agentes literarios o la creación de una carrera en la industria editorial.

El periódico The Guardian también ha destacado la importancia de ofrecer a los jóvenes lectores experiencias diversas. En colaboración con el Centro Nacional de Libros para Niños del Reino Unido, publicó una selección de los 50 mejores libros infantiles publicados desde 1950 que son una buena muestra de la diversidad cultural y étnica.

Bibliodiversidad negra

Poco a poco, los protagonistas negros y las culturas africanas van ocupando el espacio que la industria editorial occidental les ha negado durante mucho tiempo.

Ya hemos tratado el proyecto de la Unesco Mujeres en la historia de África, que ha convertido a las mujeres en heroínas de la aventura de la lucha por el desarrollo de África, con un objetivo claramente pedagógico.

Otro ejemplo lo aporta Mylo Freeman, escritora e ilustradora negra neerlandesa, que tuvo la idea de crear a su Princesa Arabella tras escuchar la historia de una niña negra a la que le habían propuesto el papel de princesa en una obra de teatro de su colegio y que rechazó porque no creía que una princesa pudiese ser negra.

La Princesa Arabella ya ha protagonizado diez libros, ha ganado premios y ha sido traducida a varias lenguas (aunque todavía no está disponible en español). También ha tenido que enfrentarse a la presión social por su pelo afro: comenta la autora en una entrevista en el periódico The Guardian que la venta de los derechos para la publicación en Estados Unidos resultó complicada porque a los editores les preocupaba que el cabello «despeinado» pudiese ofender a sus lectores.

Imagen de "Pelo malo no existe", de Sulma Arzu-Brown. Fuente: web del proyecto: www.nopelomalo.com/

Imagen de “Pelo malo no existe”, de Sulma Arzu-Brown. Fuente: web del proyecto: www.nopelomalo.com/

Esta cuestión del pelo afro ha sido abordada con éxito por Sulma Arzu-Brown que, cansada de escuchar la expresión «pelo malo» para referirse al pelo afro, escribió Bad hair does not exist – Pelo malo no existe para ayudar a las niñas a sentirse bien con su cabello. La historia ha sido ilustrada por Isidra Sabio y está disponible en español e inglés.

Desde Ghana también se consolida Golden Baobab, un proyecto que quiere inspirar la imaginación de los niños africanos a través de cuentos africanos y que apoya a través del premio Golden Baobab Prize. El African Bureau Stories es la organización hermana de Golden Baobab que se ocupa de la publicación y difusión de las historias ganadoras de los premios que convoca Golden Baobab.

Bibliodiversidad afrohispana

Las iniciativas para fomentar la presencia de historias africanas en lengua española en edades tempranas también se abren camino en España. El proyecto Potopoto cuenta en su web con una selección de libros y cuentos infantiles publicados en español que tienen como denominador común la diversidad racial y en los que los niños afros son los protagonistas.

También la ilustración tiene representantes afrodescendientes en el mundo hispano. No hay que perder de vista a Lydia Mba, cuyo trabajo «alegre, colorido y con un aire algo mágico» —como ella misma lo define— aparece como el compañero perfecto de historias infantiles. De hecho, se ha anunciado la colaboración de la ilustradora con el proyecto Potopoto.

Ilustración de Lydia Mba. Fuente: web de la ilustradora www.lydiamba.com/

Ilustración de Lydia Mba. Fuente: web de la ilustradora www.lydiamba.com/

Aunque quede muy alejada de la literatura infantil, debe mencionarse la obra de Ramón Esono Ebalé, alias Jamón y Queso, artista ecuatoguineano afincado hoy en Paraguay. Activista por la democracia de Guinea Ecuatorial y siempre crítico con el gobierno de Obiang, en octubre de 2014 presentó en la Universidad de Alicante el cómic La pesadilla de Obi. La obra de este artista de reconocimiento internacional —ha ganado varios premios y su trabajo se ha expuesto en galerías de todo el mundo— sigue pasando inexplicablemente desapercibida en España. Con su mirada ácida, sus trabajos también contribuyen a la bibliodiversidad y cubren otras funciones sociales de la creación artístico-literaria: la crítica y la ridiculización como herramientas para enfrentarse a los poderes establecidos.

Un poema para defender los derechos de los LGTBI

Lee Mokobe en una imagen cedida por él mismo.

Lee Mokobe en una imagen cedida por él mismo.

Lee Mokobe se ha puesto delante de un auditorio y ha explicado cómo se siente un joven que se enfrenta a un entorno en el que no se acepta que se sienta como un chico a pesar de haber nacido con un cuerpo de chica.

Fui un misterio anatómico,

una pregunta que se quedó sin respuesta

un caminante por la cuerda floja

entre el niño torpe y la niña que pide disculpas.

Y al cumplir los 12, la fase muchacho dejo de parecer encantadora.

Encontró tías nostálgicas

que querían verme las rodillas a la sombra de las faldas

y me recordaban que mi actitud nunca iba a traerme un marido en casa,

que yo existo para el matrimonio heterosexual y la procreación.

Y me tragué sus insultos junto con sus afrentes.

Naturalmente, no salí del armario.

Es un fragmento de la historia de Lee. La que contó durante el evento TEDWomen2015 en la ciudad californiana de Monterrey. Habría que decir, más bien, la que declamó. Lee Mokobe es un slammer de 21 años, apenas 20 durante la conferencia, sudafricano afincado en Estados Unidos y que se ha convertido en uno de los estandartes de la lucha por los derechos del colectivo LGTBI.

Su poesía en la iniciativa TED ha superado ya el millón de visualizaciones y así es cómo este slammer ha explicado al mundo cómo se siente un joven transexual y cómo se enfrenta a un entorno hostil. También, aunque no está en su poema, Lee Mokobe transmite su compromiso durante su actuación. Sí, Lee es un artista comprometido. “Creo que cuando tocas las emociones de alguien, cuando apelas a la conciencia de alguien, le estás empujando a posicionarse, a dar una respuesta y habitualmente lo hace con mucha humanidad. Cuando creas arte que incite a una respuesta, obligas a las personas a ser introspectivas, a mirar dentro de sí mismo y de los demás para encontrar una solución”, explica Mokobe, para justificar su convicción en el poder transformador del arte.

Este artículo ha sido posible gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y Planeta Futuro (El País). Para seguir leyendo, pincha aquí.

Estos AFROdisíacos culturales están transformando el sexo en África

Cada 6 de septiembre se celebra mundialmente el Día del Sexo, y por la combinación de la fecha (6/9), también se celebra el Día Mundial del Sexo Oral. Si bien según un estudio publicado por la Universidad de Baylor (Estados Unidos) el pasado 22 de agosto, la mayoría de africanos y africanas se muestran satisfechos con su vida sexual – el 18% la califica de 10-; en la mayor parte del continente, la demostración pública de afecto no es demasiado común y la sexualidad sigue siendo un tema tabú. Sin embargo, cuando uno observa los bailes, tanto tradicionales como modernos, que emergen de África, parecería que la sensualidad y el erotismo impregnan cualquier estilo. No para todos. Género y sexualidad van de la mano y siguen representando relaciones de poder y dominación que en África son ambiguas y representan una complejidad extra a la hora de ser analizadas.

JOHANNESBURG, SOUTH AFRICA - JUNE 16: A Soweto youth holds a free condom he received at a HIV/AIDS awareness event held by the non-profit Population Services International (PSI), ahead of a World Cup game on June 16, 2010 in Soweto, Johannesburg, South Africa. South Africa has the highest number of people living with HIV in the world, where almost one-third of women between the ages of 25-29 are HIV positive. (Photo by John Moore/Getty Images)

Fotografía de John Moore/Getty Images.

El pasado mes de febrero, la Kenya Film and Classification Board (KFCB), institución del gobierno keniano encargada de regular la creación, difusión, posesión, distribución y exhibición de películas en el país, prohibió un videoclip del rapero keniano Art Attack, por considerarlo escandaloso e ilegal – los “actos homosexuales” pueden ser castigados con hasta 21 años de prisión en Kénia-. El remix de Same Love (una versión del tema de Macklemore & Ryan Lewis que avivó el debate sobre los derechos del colectivo LGTBQI en Estados Unidos en 2012), ha sido censurado por considerarse una suerte de afrodisíaco musical gay. En palabras del KFCB: “esto va en contra de nuestra cultura”. Algo muy similar a lo que sucedió con la película Stories of Our Lifes, una cinta que intentaba sensibilizar a los kenianos y kenianas acerca de la dura realidad que tienen que vivir los miembros de este colectivo a causa de la homofobia.

Las religiones cristiana y musulmana, así como otras creencias tradicionales, actúan en África de revulsivo contra una percepción natural de la sexualidad. Todo, reforzado por la legalidad de gobiernos oportunistas. Pero es la moral poscolonial conservadora de padres, profesores y hasta personal sanitario, en su afán de mantener el sexo entre sábanas, bajo llave y como un hecho meramente biológico y no social, lo que pone en riesgo, no solamente la libertad sexual, sino uno de los compromisos de los Objetivos del Desarrollo Sostenible: garantizar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos.

Pero, como siempre, música o cine pueden servir como un potente antídoto, un poderoso AFROdisíaco para estimular el pensamiento crítico.

Para sensibilizar, educar, informar y animar a los jóvenes a hablar sobre sexualidad, nació en 2009 la serie televisiva Shuga. Fruto de la campaña Staying Alive de la cadena de televisión MTV junto a UNICEF o ONUSIDA, cerró su 4ª temporada a finales de 2015 con menos audiencia de la que empezó. Mientras la primera temporada fue grabada en Kénia – donde con la oscarizada Lupita Nyong’o se alcanzó al 60% de los jóvenes del país-, su traslado a Nigeria comprometió la crítica social que ejercía. Si bien el objetivo es que los jóvenes africanos (y anglófonos) adquieran conciencia de la necesidad del uso del preservativo, en los países donde los índices de VIH son más elevados, donde las niñas sufren una presión emocional o económica más fuerte o el derecho a las libertades sexuales está más comprometido, hay que ir con cautela si no se quiere sufrir un debacle en los índices de audiencia.

Sin embargo, el triunfo de Shuga, cuya banda sonora triunfa en las principales pistas de baile, es su capacidad para filtrarse en emisoras de radio o redes sociales que, exentas de la censura de progenitores capitaneando el mando a distancia de la televisión en casa – siempre y cuando los gobiernos lo permitan-, siguen abogando por la educación sexual como arma para garantizar la salud de los africanos y africanas más jóvenes.

Para la 5ª temporada, Shuga se traslada a Sudáfrica, refugio de los homosexuales del continente pero con una de las mayores prevalencias de VIH del mundo. Su directora general, Georgia Arnold, ya ha desvelado que uno de sus protagonistas va a ser homosexual. Sin lugar a dudas, un avance para los recovecos más oscuros de la clandestinidad sexual.

¿Podremos celebrar en un futuro un Día Mundial del Sexo sin exclusiones ni tabúes? Sin duda, harán falta más estimulantes de autocrítica como éstos.

Black Queers, Artivismo contra las etiquetas

black_queer_social_comes_to_johannesburgSi mirásemos un mapa de África solo aparece un país que reconoce las uniones entre personas del mismo sexo. Sudáfrica es, desde 2006, un ejemplo de igualdad y progreso. Sin embargo, que el estado reconozca dicha unión no supone que todo esté hecho y que el movimiento LGTBIQ (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales, Intersexuales, Queer) esté de brazos cruzados.

Lo cierto es que la comunidad LGTBIQ sigue sufriendo una discriminación latente y que parece ir a más: intimidaciones, amenazas,  ridiculización y cualquier tipo de abuso siguen estando muy presentes. En este contexto la visibilización de estas minorías se hace más necesaria que nunca.

A través de diferentes corrientes artísticas, como la fotografía, la comunidad se ha hecho más visible y ha reivindicado su lugar en “el país del arcoíris”. El artivismo se ha convertido también en un arma para el movimiento black-queer que defiende la necesidad de acabar con las etiquetas que el heteropatriarcado ha asignado a cada grupo. Las grandes ciudades sudafricanas (con Ciudad del Cabo y Johannesburgo a la cabeza) son la cuna de la lucha para visibilizar la situación de aquellas personas que no se identifican con unas etiquetas opresivas y asimiladoras.

El pasado mes de Abril tuvo lugar el primer Black Queer Social Cape Town, un evento en el que se han creado los espacios necesarios para el diálogo del black-queer, que poco a poco se está convirtiendo, además, en uno de los diálogos post-apartheid más dinámicos. El BQS de Ciudad del Cabo tuvo tanto éxito que los organizadores decidieron repetirlo hace unos días en Johannesburgo no sin críticas por su exclusividad, ya que está dirigido únicamente a personas negras. Los organizadores se han excusado defendiendo la necesidad de hacer visible a un colectivo que no sólo por su orientación sexual, su género o su imagen, sino también por su color, está siendo excluido de su sociedad.

Para luchar contra toda esta discriminación y los estereotipos, para que el resto de la sociedad pueda ver que hay personas que son diferentes, que piensan diferente y defiende la necesidad de encontrarse en una comunidad que los excluye, los movimientos negro-queer han dado con el mejor medio de hacerse un hueco: las corrientes artísticas.

EL FUEGO SUDAFRICANO

Umlilo, que significa “fuego” en Xhosa, es un artista que lucha contra los estereotipos de género con una imagen que baila entre los masculino, lo femenino y lo andrógino. Umlilo dio el salto a la escena musical sudafricana en 2013 y la ha revolucionado, no sólo por su imagen, que ayuda a combatir la imagen estándar que la sociedad impone, sino también por sus discursos y su defensa de un mundo pan-sexual y andro-humano, donde nadie se sienta en la obligación de sentirse etiquetado.

Su gran éxito “Chain Gang” habla de un mundo cerrado, un ciclo de opresión donde lo primero es el dinero. En este mundo las personas no valen nada, pero menos cualquier persona LGTBIQ  y aún menos las personas negras.

PERFORMANCE NEGRO-QUEER

El universo de las performances está dominado por FAKA, un dúo formado por FelaGucci y Desire Marea que trabajan juntos para crear actuaciones que reflejen la enorme complejidad que supone ser negras y queer en Sudáfrica. Su principal instrumento son sus cuerpos a través de los cuales se enfrentan a su exclusión social y al género. “El género no existe” se ha convertido en su grito de guerra y contra él luchan a través de internet.

¿Pero por qué performance y no otro tipo de artivismo? El dúo hace uso de performances  por que obliga a mirar y a descubrir, forzando la confrontación, abriendo los ojos y aceptando que todas estas complejidades son reales, que existen. Su lucha del día a día es contra la raza, la clase, la sexualidad, el género y todo aquello que crea una diferencia social.

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FRUTAS A LA CALLE

Vusi Makatsi es quizás el artivista más joven de la escena negro-queer. Con sólo 22 años se ha hecho especialmente conocido por su página de Tumblr. Usa el arte digital como una forma de explorar la masculinidad y acabar con las convenciones sociales sobre el género. Además ha defendido la necesidad de recuperar el espacio público como el mejor escenario para ser visible.

flower-series-2-1170x879“Hemos llegado a un punto en el que la sociedad, el mundo, está hecho sólo para el cisgénero, pero lo coherente es que el mundo sea diverso, infinito, sin etiquetas”,  ha defendido el artista. Uno de sus últimos trabajos, BattyBoy, representa esa necesidad de reclamar lo público fotografiándose a sí mismo en diferentes escenarios donde la fruta aparece como un tema recurrente.

Esta nueva generación negro-queer se ha levantado contra una sociedad que pone barreras a la diversidad. Barreras que consiguen agrietar gracias a la música, la fotografía o los audiovisuales. Estos son los instrumentos con los que hacerse visibles y gritarle al mundo que la realidad es mucho más diversa.

África inunda Londres de literatura

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Africa Writes, el mayor festival anual de la literatura y el libro africano organizado por la Royal African Society de Londres, abre hoy sus puertas hasta el domingo. Celebrando su quinto aniversario, el encuentro ha conseguido aglutinar a más de 50 autores, poetas, editores, artistas y académicos, incluyendo a algunas de las voces más influyentes de la literatura contemporánea africana.

Nawal El Saadawi, la escritora feminista egipcia reconocida internacionalmente, cuyo trabajo ha sido traducido a más de cuarenta idiomas e incluye títulos como Woman at Point ZeroWomen and Sex (prohibido en Egipto durante casi dos décadas), será la figura principal del festival. Como expresó hace unos días: “Estoy muy satisfecha de participar en el quinto Africa Writes Festival. África es rica en mujeres y hombres creativos, de la riqueza material fina y de tesoros históricos únicos. Egipto está en África, no en el llamado ‘Oriente Medio’ (¿en medio de qué?). Estoy orgullosa de mis raíces africanas”.

Las nuevas escrituras así como las mujeres escritoras ocuparán un lugar prominente en el programa de este año. El festival también alumbrará sobre las narrativas de los desplazados, la migración y las historias perturbadoras en situaciones de crisis. Precisamente, los escritores Kayo Chingonyi, Inua Ellams y Zodwa Nyoni participaron el pasado lunes en una mesa redonda con sus historias de asilo y huída.

Esta tarde, el festival presenta “Sexo, amor y poesía”, una velada con lecturas y debates sin censura que serán moderados por el activista nigeriano y defensor de los derechos del colectivo LGBTI, Bisi Alimi. El domingo, el Africa Writes cerrará su quinta edición con una puesta en escena de la obra El inmigrante, de la dramaturga Joy Gharoro-Akjopotor. La historia explora en el año 2035 cómo se vería el mundo si África fuera el continente más grande del mundo. Con este marco, Oliver, un británico en busca de asilo, se encuentra retenido en la frontera africana por Usman, un funcionario que no es aficionado precisamente a los inmigrantes. Lo que sigue será una batalla dialéctica y cruce de historias que ayudarán a contextualizar aún más la crisis de los refugiados en Europa.

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En los últimos cinco años, el festival Africa Writes se ha convertido en un evento clave con sede en Londres y ha acogido a algunos de los grandes nombres de la literatura africana, incluyendo a Chimamanda Ngozi Adichie (2012), Ngugi wa Thiong’o (2013), Ama Ata Aidoo (2014), Wole Soyinka (2014) o Ben Okri (2015). Desde presentaciones de libros y mesas redondas, a espectáculos y talleres, la quinta edición ofrecerá un nuevo programa de amplio alcance que conectará a escritores africanos, británicos y aquellos que se encuentran en la diáspora. Los paneles de discusión explorarán el papel de la escritura de no ficción en el desarrollo de las narrativas de África, la diversidad en las publicaciones infantiles, y las nuevas hebras en el género de ficción contemporáneo.

Para más información: http://africawrites.org/ 

 

Historias (completas) de nuestras vidas

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Existe la opción de evitar. Aunque también la opción de la negación supone una batalla interna que se sostiene entre el ego y las construcciones sociales y culturales y, generalmente, suele ganar la segunda. De manera que, la negación camina por un estadio abarrotado de ignorancia que se desintegra en soledad y rencor. La opción de evitar, lejos de enfrentar la realidad, deja el encuentro para más adelante con una empresa cargada de prejuicios y, sobre todo, ¿miedos? ¿A qué? ¿A ser lo que otros mantienen que es lo “natural”? El director Jim Chuchu y su colectivo de artistas The Nest (el nido) optaron por la vía del sentido común: grabar diversas historias que reflejaran la realidad del LGTBI en Kenia. La voz, a sus protagonistas.

Historias de nuestras vidas, 2015 (Stories of our lives) es una mezcolanza de crónica periodística, protesta política y una arquitectura visual premeditada y preciosista. Una antología de cinco minidramas sobre el colectivo LGTBI en Nairobi, y la zona rural. La provocación del grupo de artistas tuvo consecuencias severas en muchos de sus miembros que, a día de hoy, prefieren ocultar su identidad para evitar una posible persecución bajo las leyes draconianas y anti homosexuales de Kenia. El productor ejecutivo del proyecto George Gachara llegó a ser detenido brevemente durante la filmación en 2014.

Historias de nuestras vidas sigue estando prohibida en Kenia, a pesar de recoger elogios y premios en diversos festivales internacionales, uno de los últimos fue el del Festival de cine africano celebrado en Londres (Film Africa) el pasado noviembre. Los cinco dramas, lejos de reducirse a historias íntimas, aportan un contexto político más amplio al incluir fragmentos de imágenes de noticias reales. En 2012, un obispo anglicano en Mombasa arengaba a los medios subrayando que los homosexuales y lesbianas eran una amenaza mayor que los terroristas. Otro fogonazo es la noticia de que en 2014 hubo un intento de aprobar una ley en la que las personas LGTBI podían ser lapidadas. Fracasó. Pero hoy, las relaciones del mismo sexo siguen siendo un delito con pena de prisión.

Teniendo en cuenta este contexto, se podría haber esperado que el trabajo del joven director Jim Chuchu fuera una película cargada de mensajes de aversión, píldoras ácidas o, al menos, 60 minutos de defensa explícita del colectivo LGTBI. Pero no es así. Con una sola cámara digital a lo largo de varios meses, y con un aspecto monocromático luminoso y pulido hábilmente en el proceso de edición, Chuchu desafía a todos con su presupuesto de 15.000 dólares. La música, compuesta por el propio director, es ambiental y sensual. Y las historias no enfatizan en narrativas patologizadas por parte de las oenegés. En su lugar, durante una hora, la película cubre un amplio espectro de experiencias que caminan de la tragedia a la comedia, del amor no correspondido a la dicha romántica desafiante.

“Athman”. La historia de un trabajador de granja rural que está enamorado en secreto de su compañero de trabajo. 

“Athman”. La historia de un trabajador de granja rural que está enamorado en secreto de su compañero de trabajo.

Historias de nuestras vidas comenzó como un proyecto de documentación de estudios de casos reales que Chuchu y su equipo convirtieron luego en viñetas dramáticas comprimidas en más o menos 12 minutos. La más agridulce es la historia titulada “Athman”. Trata sobre un trabajador de granja rural que está enamorado en secreto de su compañero de trabajo. Una confesión tensa de deseo reprimido que tiene un desenlace naturalizado: el desconcierto antes que la hostilidad. El capítulo más abiertamente sexual es “Duet”, acerca de un investigador keniano que en un viaje de negocios al Reino Unido tiene una cita en un hotel. Su encuentro en la habitación progresa desde una discusión cómicamente torpe de las diferencias culturales y raciales hasta desembocar en masajes eróticos.

Las categorías de orientación social e identificación de género producen discriminación en muchos países. Existen 118 estados que entienden como legal las relaciones no heterosexuales, es decir, un 60 por ciento de las Naciones Unidas. En el plano opuesto, encontraríamos a 78 estados que entienden que es ilegal; los criminalizan, y 37 de ellos, se encontrarían en África. Más allá de las causalidades y las respuestas desde el activismo Historias de nuestras vidas nos interpela en la gran pantalla con cinco historias diferentes, únicas y comunes. Historias de vidas. De seres semejantes. Historias sobre nosotros y nosotras.

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Proyección de Tchindas en Barcelona

Wiriko organiza el próximo sábado 21 de noviembre, junto al Centre d’Estudis Africans i Interculturals (CEA), Radio África y la productora Doble Banda, una proyección del documental Tchindas, en los Cinemes Girona de Barcelona.

Tráiler de «Tchindas» from doblebanda on Vimeo.

Tchindas es una cinta dirigida por Pablo García Pérez de Lara y Marc Serna que explora el universo trans en Cabo Verde a través de tres protagonistas que preparan el carnaval de Mindelo, la capital de la isla caboverdiana de São Vicente, famosa por ser la cuna de la cantante Cesária Évora. Tchindas demuestra la naturalidad con la que se vive la transexualidad en este pequeño rincón africano del Atlántico.

La proyección de este documental que acaba de ganar el premio al mejor documental español en el festival MiradasDoc se celebrará el 21 de noviembre a las 18h en los Cinemes Girona (c/Girona, 175 de Barcelona) y estará seguida de un coloquio con miembros del equipo.

Si presentas este flyer en la taquilla, las entradas te costarán 5 euros.

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Londres, capital europea de los cines africanos

Hoy arranca la quinta edición del Film Africa, uno de los festivales sobre cines africanos más importante de Europa en el que Wiriko estará como medio oficial para ayudar a difundir las artes y culturas africanas ofreciendo una cobertura especial.

Con más de 60 títulos procedentes de 27 países africanos, el Film Africa presenta este año una abundante cosecha de largometrajes, documentales y cortometrajes de África, su diáspora y estrenos mundiales. Así que desde hoy y hasta el domingo 8 de noviembre, Londres se convertirá en la capital europea de los cines africanos inundando de séptimo arte la ciudad durante 10 días con 10 sedes incluyendo el Hackney Picturehouse, el Ritzy Brixton, el BFI Southbank, el ICA, Cine Lumière, la Biblioteca Británica y la galería sur de Londres.

Se podrán ver desde clásicos africanos a narrativas experimentales audaces, o desde atrevidos guiones con comentarios sociopolíticos a reivindicaciones de los derechos del LGBTI, la guerra civil e historias humanas detrás de la “crisis” de la migración que está viviendo Europa. Pero como el catálogo es muy extenso os hemos preparado un recorrido para que no os perdáis en esta cita imprescindibles con los cines africanos.

El foco en los protagonistas: los directores

Esta tarde, la película encargada de abrir el festival será Run, el primer largometraje del director marfileño Philippe Lacôte. Aclamado por la crítica en Cannes después de participar en la sección Certain Regard y después de ganar el premio del Jurado en el último FESPACO celebrado en Burkina Faso en febrero, Run no dejará indiferente a los espectadores: una obra poética sobre los conflictos históricos de Costa de Marfil (muy pronto os traeremos la crítica de la película). Para la película de clausura, el festival ha programado un estreno en el Reino Unido The Man From Oran, del director Lyes Salem, que documenta la historia política de Argelia tras su independencia de Francia en 1962. Ambos directores hablarán con los espectadores tras la proyección de sus películas.

Una de las riquezas de este festival es la oportunidad de disfrutar de algunos de los directores protagonistas en mesas redondas organizadas no sólo para comprender mejor sus trabajos sino para ayudar también a la audiencia a comprender mejor los contextos políticos y sociales de los países que muestran en sus trabajos. En total, el Film Africa acogerá a 15 cineastas de Ruanda, Angola, Sudáfrica, Burkina Faso, Argelia, Nigeria y la Diáspora que participarán con su presencia en clases magistrales y paneles especializados.

Amor, independencias lusófonas y Etiopía

Extracto de la película Ayanda, de la directora Sara Brecher.

Extracto de la película Ayanda, de la directora Sara Brecher.

El año pasado se cumplían 60 años de la Revolución argelina, 100 desde la unificación de Nigeria, 20 desde el genocidio de Ruanda y 50 desde la independencia de Zambia. Entonces el festival programó una ciclo especial sobre la fuerte intersección de la política y el arte en el cine argelino. Este año, y con motivo de los 40 años de la independencia de las naciones de habla portuguesa de África, se presenta Lusophone Liberty: 40 Years On, una sección que incluye The Blue Eyes of Yonta y My Voice del veterano director de Guinea Bissau Flora Gomes, así como The Hero, de Zeze Gamboa, entre otros títulos.

Otra de las secciones interesantes es From Africa, With Love que se presenta en toda la red de festivales de cines africanos en el Reino Unido: el Film Africa, Africa in Motion (Escocia), Afrika Eye (Bristol), Watch Africa (Gales) y el Cambridge Africa Film Festival. En Wiriko hemos reivindicado varias veces la falta de películas sobre África realizadas por Hollywood que hablen de romances, desengaños o simplemente amor. Así que, en este sentido, las películas programadas prometen una inmersión en algunas historias repletas de pasión, dulzura y lujuria por todo el continente.

Para ilustrar el cambio fresco y poético de la escena cinematográfica en Etiopía, Film Africa 2015 trae tres nuevos largometrajes en New Narratives: Ethiopia in Transition. El debut de Yared Zeleke, Lamb, el primer largometraje etíope que ha competido en Cannes; el debut del etíope-israelí Bazi Gete con Red Leaves, y el estreno londinense de Price of Love, dirigido por Hermon Hailay.

Fotograma de la película etíope Lamb, del director Yared Zeleke. Ha sido la primera película de la historia del país en competir en el festival de Cannes.

Fotograma de la película etíope Lamb, del director Yared Zeleke. Ha sido la primera película de la historia del país en competir en el festival de Cannes.

Otros títulos a destacar en la programación de este año son Things of the Aimless Wanderer (Kivu Ruharahoza), Eye of the Storm (Sékou Traoré), Necktie Youth (Sibs Shongwe-La Mer) y los documentales Mandela, My Dad, And Me (Daniel Vernon) con el actor Idris Elba, Mercy Mercy (Katrine Riis Kjaer) y La Belle At The Movies (Cecilia Zoppelletto). Una de las películas que darán que hablar es Ayanda de la directora sudafricana Sara Blecher. La película narra cómo Ayanda un joven de 21 años de edad e inconformista, interpretada por Fulu Mugovhani, lucha por mantener el taller mecánico de su difunto padre, en un mundo dominado por hombres. Pero ella está eclipsada sólo por el dinámico barrio deYeoville en Johannesburgo, donde se desarrolla la historia. Esta no es la primera vez que una de las películas de Blecher ha asegurado un taquillazo y premios; ya lo hizo con Otelo Burning en el 2011.

Al ritmo africano

La música tomará un papel central de nuevo en Film Africa 2015 con la bellas y sutiles Beats of Antonov de Hajooj Kuka, al que entrevistamos en el marco del festival de Cine Africano de Córdoba, Tango Negro del angolano Dom Pedro y al que también pudimos entrevistar, y I Shot Bi Kidude (Andy Jones), un reflejo de los últimos días de la vida de la zanzibareña Bi Kidude.

África en corto

La programación de cortometrajes de este año destaca por sus 12 cortos de 10 países africanos, que compiten por el V Premio Baobab al Mejor Cortometraje —que cuenta con el apoyo de MOFILM y será fallado por un jurado de expertos de la industria—, además de una muestra de cortos de la Diáspora. Este año, los espectadores del festival expresarán su opinión a través del I Premio del Público otorgado por la Fundación de la Unión Africana al Mejor Largometraje.

Actividades paralelas al Film Africa

Otros eventos programados son The Industry Forum en el BFI, un evento gratuito pensado para formar e informar sobre la industria del cine africano; e lDía Familiar de Film Africa en el Rich Mix y las Proyección en escuelas, en asociación con Picturehouse Education; la VII Conferencia de la Universidad de Westminster, titulada Cine Africano y Cambio Social; y un taller de cuatro días titulado Recreative Film School para cineastas principiantes en la South London Gallery.

Imagen del documental Between rings, de la directora Esther Phiri .

Imagen del documental Between rings, de la directora Esther Phiri.

 

Dios ama Uganda, pero no hace falta que tanto

Cuando el dictador ugandés Idi Amín fue derrocado del poder en 1979, los cristianos evangélicos participaron en los esfuerzos estadounidenses para llevar atención médica y alimentos a millones de familias empobrecidas y desestructuradas en un país que había quedado prácticamente devastado. Esas actividades encajaban con los mandatos del Evangelio para estos cristianos. Pero en algún lugar de la historia, la compasión se convirtió en el anhelo de promover un dogma radical para hacerse con el control de la generación más joven de Uganda: más de la mitad del país de 35 millones de habitantes es menor de 15 años de edad. Y el infierno está lleno de buenas intenciones.

Gran parte de este documental impactante y triste dirigido por Roger Ross Williams, quien ganara un Oscar por su corto documental en 2010 Music by Prudence, se centra en la radiografía de la Casa Internacional de Oración (IHOP). Esta mega iglesia de Kansas City, bien financiada, fue fundada por Lou Engle, un creyente que condena y combate lo que él llama “los males gemelos”: el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. En el trabajo de Ross Williams, se puede observar a jóvenes misioneros siendo entrenados como guerreros de la oración del siglo XXI: en una mano sostienen una Biblia adulterada y subrayada para predicar y enseñar las buenas nuevas; en la otra, advierten a los ugandeses que deben practicar la abstinencia y evitar la abominación de la homosexualidad.

La derecha cristiana norteamericana ve a este país como un terreno de pruebas para predicar su dogma en todo el mundo. Para avanzar en esa causa el documental nos introduce a Scott Lively, un predicador evangélico estadounidense que acusa a los homosexuales de ser los ingenieros del holocausto nazi y de la destrucción de lo que el llama “la familia tradicional en África”. Lively ha aparecido como una celebridad en varios programas de televisión en Uganda e incluso disertó en el parlamento ugandés sobre los peligros que los gays representan para la nación y para los principios cristianos. Actualmente está acusado de crímenes contra la humanidad y de abusos sexuales a menores.

Otro protagonista importante en la cruzada de odio contra los homosexuales es un predicador de Uganda formado en Estados Unidos, Martin Ssempa, que ha llegado a mostrar películas con contenido sexual explícito en sus sermones dominicales. Ssempa, que aparece ofreciendo un sermón anti-gay en el medio de una Iglesia y ataviado con un proyector en el que muestra imágenes pornográficas, ha sido denunciado por algunos observadores de derechos humanos que alegan que esta nueva religión ha avivado la homofobia y que se ha manifestado en una erupción de violencia callejera contra los homosexuales, incluyendo la muerte en 2011 del defensor de los derechos homosexuales en Uganda, David Kato.

Sin embargo, en un claro intento de ponderar el mensaje, el director Ross Williams presenta a dos clérigos valientes que se han pronunciado en contra de esta cruzada contra los homosexuales. Uno de ellos es el sacerdote anglicano Kapya Kaoma quien explica los esfuerzos de individuos y organizaciones en la derecha cristiana estadounidense por triunfar sobre el laicismo y “crear un renacimiento cristiano mundial”. Este tranquilo y elocuente sacerdote anglicano de Zambia, y quien se encontraba en Uganda, ahora se encuentra refugiado en Boston después de recibir numerosas amenazas de muerte.

Fragmento del documental en el que se aprecia como esta doctrina exógena y conservadora se ha extendido a las calles de Kampala, la capital de Uganda.

Fragmento del documental en el que se aprecia como esta doctrina exógena y conservadora se ha extendido a las calles de Kampala, la capital de Uganda.

El otro personaje pacificador que aparece es el obispo ugandés Christopher Senyonjo, un defensor de los derechos LGBTI durante mucho tiempo. A pesar de que fue excomulgado por el arzobispo de Uganda, Senyonjo continúa su activismo e incluso se ha expuesto públicamente en varias ocasiones como en el funeral de David Kato.

En Uganda, no fue hasta febrero de 2014 cuando el presidente Yoweri Museveni firmó una ley contra los homosexuales en la que también se obligaba a los ciudadanos a reportar cualquier sospecha de actividad homosexual a la policía, lo que provocó un aumento de los niveles de prejuicios, violencia y discriminación contra los LGBTI.

En agosto de 2014, sólo unos meses más tarde, la legislación fue anulada. La ley no fue aprobada al no tener el quórum requerido en el parlamento, es decir, que no hubo suficientes diputados presentes en la votación. La sentencia fue recibida con alegría por los activistas a pesar de que el veredicto se basó en razones técnicas y no en las preocupaciones morales o éticas. Pero la lucha xenófoba continuará…

Imagen en Kansas City donde una feligresa de la iglesia International House of Prayer (IHOP) señala con el dedo Uganda antes de viajar hasta el país.

Imagen tomada en Kansas City donde una feligresa de la iglesia International House of Prayer (IHOP) señala con el dedo el mapa de África antes de viajar hasta Uganda.