Ndidi Emefiele, el poder de la mujer en el lienzo

Si la semana pasada viajamos hasta Londres para volvernos a sumergir en lo que se considera una de las ferias de arte africano más interesantes del mercado internacional – el 1:54 -, hoy nos fijamos en una de las artistas que expusieron en este certamen y que más interés han despertado: la nigeriana Ndidi Emefiele.

No se trata solamente de una artista jóven, representante de una nueva ola de africanas que se convierten en inspiración y modelo para las mujeres de su generación, sino que Ndidi, además, goza de un espíritu emprendedor que la llevó a fundar una de las galerías de arte más punteras del país, con sedes en Lagos o Abuja: el centro de arte y cultura Nike. Toda una sensación en África del Oeste que queremos observar de cerca.

Con tan solo 28 años, esta nigeriana se ha hecho un hueco en el universo artístico internacional de una forma casi permanente. Si como veíamos, Ndidi expuso en Londres hace pocos días, este 2015 también estuvo presente en la Cape Town Art Fair de Sudáfrica y ha vendido piezas suyas en casas como la nigeriana ArtHouse Contemporary Limited.

Bebiendo del mundo de la moda plasma, en una estética muy particular que mezcla técnicas de pintura mixta, su imagen de la belleza y del mundo a través de lienzos que se centran en la mirada femenina. Seduce a simple vista con estilo suave y cautivador que tiene como objetivo reformular la imagen de la mujer. Mujer que se ve envuelta en motivos estéticos africanos. En particular, de telas wax de Vlisco que no faltan en sus obras en lo que para ella es puro reciclaje de piezas de moda usadas que no va a utilizar más. Aunque lo que más llama la atención es que CDs viejos formen gafas omnipresentes en la mayoría de sus obras.

Ndidi utiliza las gafas tanto para esconder los miedos y vulnerabilidad de sus mujeres, que la ayudan a cubrir sus propias debilidades, tanto como para empoderarlas como iconos de la moda y agentes de poder en la esfera de lo bello. Muy influenciada por Frida Kahlo, lo retro es clave para la nigeriana, que cursó un máster en bellas artes en Londres y ha vuelto a Nigeria con el claro objetivo de hacer crecer el mercado del arte en su país.

Las ‘C-Stunners’ de Cyrus Kabiru: de la basura a una pieza de arte

Nairobi, Kenia. Una tarde cualquiera puede verse a Cyrus Kabiru paseando por su ciudad de residencia en busca de algún nuevo material, una nueva inspiración, algo que llevarse a los ojos.
CyrusKabiruKabiru es un joven artista, autodidacta y tremendo creativo. Es también pintor, escultor y un conocido diseñador. Kabiru mezcla performance, diseño y moda. Para ello utiliza diversos materiales: desde el interior de un ordenador inservible, hasta altavoces que ya no suenan, cucharas que ya no alimentan, tornillos que ya nada unen o cables que solo atan…

Este keniano redescubre materiales en las calles de Nairobi y les da una segunda oportunidad, lo que les permite empezar una nueva vida como parte de sus creaciones, de sus gafas C-Stunners, unas auténticas piezas de museo.

Cada C-Stunners es única, cada una tiene su propio significado y sentido. Las Nairobi tienen un color verdoso y poseen unos orificios pequeños por los que se puede ver la realidad, pero por los que es imposible caer al vacío, características que él mismo resalta de su ciudad; sin embargo, las Mombasa tienen agujeros mucho mayores por los que sí es posible caer.

Concienciado con la realidad ambiental del planeta y la sobreproducción de aparatos electrónicos, Kabiru invita al reciclaje de los diferentes componentes, a darles una segunda oportunidad. Una segunda vida a aquellos objetos que de otra forma habrían quedado olvidados en cualquier vertedero. Estas gafas consiguen capturar la energía del cambio que quiere promover Kabiru, una cultura del reciclaje y del cambio de visión a través de sus gafas sin cristales.

Según Kabiru, la población local keniana no entiende su arte y su única forma de venderlo es a través de Internet; aunque asegura que la tendencia está cambiando. Pero las C-Stunners marcan no solo un estilo, sino una forma fresca y renovada de mirar las cosas, una nueva perspectiva de ver la realidad.

Recibe la inspiración de su padre

Atraído desde siempre por las gafas, especialmente por las de sol, Kabiru recibió la inspiración de su padre que, según el artista, es un hombre que “cambió las reglas”: “Mi padre solía llevar gafas, hasta que un día, por accidente las rompió. Recibió un castigo de mi abuela por ello. A partir de ese día escondió las gafas. Cuando era joven yo solía admirar a los que llevaban gafas. Mi padre solía decir: ‘Cyrus, si quieres llevar gafas, tendrás que hacértelas tú mismo’. Y así es cómo empecé a diseñarlas. Tenía 7 años.”, contaba el artista en la entrevista que se le hizo desde TEDBlog.

El artista proviene de una familia, aparte de desconocer a qué se dedicaba el artistas,  nunca creyó que fuese capaz de ganarse la vida gracias a su creatividad y su manejo de las artes plásticas. Así, desde pequeño, Kabiru sintió cierta predilección por los ojos, a través de los cuales conoce a la gente. Es gracias a sus gafas que transmite su forma de mirar al mundo.

Actualmente, está llevando a cabo un nuevo proyecto llamado Outreach con el que viaja a diferentes partes de su país natal, a zonas rurales principalmente, con el objetivo de enseñar a las personas que allí viven cómo trabajar con los materiales que tienen al alcance de su mano. Pretende seguir creando, pero considera también que ha llegado el momento de enseñar al resto del mundo cómo utilizar los materiales que les rodean a diario.

Cyrus Kabiru no es solo un artista, es también un activista de su propio movimiento: «We need to move from this selling poverty to sell creativity»

Fuentes:
Blog Ted
C. Kabiru Art Web
C. Kabiru Tumblr

You Tube: Cyrus Kabiru and the C-Stunners

La xenofobia de Sudáfrica vista desde el arte

Estos últimos días Sudáfrica ha ocupado portadas de varios medios internacionales y no por la intensa vida cultural que le caracteriza — y de la que hablamos a menudo en Wiriko—. Esta vez Sudáfrica aparece con unas duras imágenes que poco tienen que ver con la Sudáfrica de la convivencia, aquella que está en el camino de superar una larga historia de racismo y xenofobia de sobra conocida. Hoy Sudáfrica, sale en los periódicos por el auge de la violencia xenófoba que ha causado ya ocho muertos,  centenares de detenidos y miles de familias desplazadas.

No es monopolio occidental. “El discurso justificativo empieza con los estereotipos habituales –son más oscuros que nosotros, nos roban nuestros empleos, no nos respetan, son utilizados por blancos que prefieren explotarles a ellos antes que emplearnos a nosotros evitando así los requisitos de la discriminación positiva”, como afirma el historiador camerunés Achille Mbembe. El discurso que aquí tanto oímos, cruza el océano y traspasa fronteras. Según Mbembe, aparte del endurecimiento en materia de inmigración impulsada por el gobierno estos últimos años, “el discurso se vuelve más y más vicioso” y se hace permeable a un mayor sector de la sociedad. Como afirma Mia Couto No es un ataque cobarde contra “los otros”. Es un ataque contra Sudáfrica misma. Es una ataque contra la “nación del arcoiris”que los sudafricanos proclamaron hace más de una década”.

Pero ¿cómo afecta esta situación al mundo del arte? La cultura, el arte y sus artistas se resienten, protestan, boicoitean y ven su trabajo afectado, como sucedió durante la época del apartheid. Un dejà vu en toda regla. En este sentido, el periódico sudafricano Mail & Guardian se hace eco de las reacciones de algunos artistassudafricanos o del resto de África frente a los ataques recientes han afectado a diferentes artistas. Por una lado la escritora NoViolet Bulawayo (de Zimbabue, el colectivo más afectado por este brote de violencia) ha utilizado su Facebook para arremeter contra esta situación de violencia extrema. Varios músicos han sufrido amagos de cancelaciones de sus conciertos por amenazas (como el caso de Nyovest en Zimbabue, que finalmente actuó). La cantante del grupo Mafikizolo, Nhlanhla Nciza, ha criticado duramente esta situación poniendo en marcha una campaña para asistir a las 600 familias migrantes que han sido desplazadas de sus casas.

Las viñetas políticas, golpes de lucidez y realidad

Un rasgo importantísimo del arte, es la capacidad para registrar los acontecimientos históricos y sociales, incluidos los más conflictivos. También para expresar el malestar social. Echando un vistazo rápido en la actualidad política en periódicos internacionales, nos encontramos una importante cantidad de ilustraciones y viñetas que retratan y caricaturizan este nuevo brote de violencia. El mítico Zapiro, Nathi Ngubane o el neoyorkino-berlinés Christoph Niemann, son algunos ejemplos de caricaturistas que captan el malestar que está viviendo el país estas semanas.

Una muestra de que una imagen vale más que mil palabras. Os dejamos con ellas… (Clicka en ellas para verlas mejor)

Issa Samb y el nacimiento de Agit’Art: más allá de la Negritud

La llegada de la independencia en Senegal en el año 1960 vino acompañada de la necesidad de reivindicar una cultura nacional y una identidad propia. Léopold Sédhar Senghor poeta, político y filósofo, fue Presidente de Senegal los siguientes veinte años y la ideología del nuevo estado independiente trató de definir el arte contemporáneo bajo la filosofía de la Negritud. El resultado fue la reinvención de la cultura en torno a la idea del arte tradicional africano para intentar recuperar aquellos rasgos culturales que el colonialismo se había encargado de borrar.

Como afirma Kasfir en su libro Contemporary African Art (1991:168): “A la vez que los artistas, poetas y filósofos, en la mayoría de los países africanos se encontraban fuera de los centros de poder, Léopold Senghor, poeta y precursor de la filosofía de la Negritud, fue el Presidente de Senegal desde 1960 y 1980. Esta inusual yuxtaposición le permitió jugar un rol decisivo en la construcción de una política nacional que recuperaba la ‘tradición’ (desde el punto de vista del pasado africano propio de la Negritud) y al mismo tiempo abrazaba el modernismo (en cuanto a técnicas artísticas y géneros)”.

En este contexto en el que la cultura era una pieza fundamental del engranaje estatal y social, Senghor desarrolló un currículo artístico académico de corte occidentalizado que supuso la creación de la Escuela Nacional de Bellas Artes. De ahí surgió la Escuela de Dakar, compuesta por varios artistas que habían sido formados en Escuela Nacional y cuya línea de trabajo estaba fuertemente marcada por la ideología institucional. La Escuela de Dakar se caracterizaba principalmente por fusionar el lenguaje formal del modernismo europeo, los valores de la Negritud y una lectura revisionista del arte tradicional africano. Bajo este prisma, los artistas que trabajaban en ella fueron considerados por el propio Senghor como los “embajadores culturales” de Senegal, por lo que recibían un gran apoyo por parte de un gobierno que apostaba totalmente por este tipo concreto de producción artística. Ello supuso la institucionalización del arte creado durante aquellos años en Senegal.

Performance del Laboratorio AGIT’art, Dakar, 1989. Fotografía: El Sy

Performance del Laboratorio AGIT’art, Dakar, 1989. Fotografía: El Sy

Agit’Art, laboratorio de experimentación y “agitación”

En este contexto, algunos artistas querían ir más allá de esa visión y deshacerse de una creación “encorsetada” que limitaba su creatividad y que, al fin y al cabo, suponía la “invención” del arte nacional. Una de las críticas a la filosofía de la Negritud era la concepción del arte africano como intuitivo y anti-racional, lo que perpetuaba la una visión similar a la del colonialismo, que partía de una ideología racista.

Fue entonces cuando nació el Laboratorio Agit’Art, de la iniciativa de varios artistas y como un espacio de experimentación que pretendía “agitar” el discurso cultural predominante y expandir su actividad artística más allá de las convenciones formales de la Escuela de Dakar. Su nombre procede de las técnicas de agitación y de experimentación en el arte que, y según Ebong (1991) “sugiere una conexión con la estética performativa anti-arte de Occidente”. Su estilo se acercaba a la vanguardia y buscaba evadirse del sistema cultural establecido para tener más autonomía en el proceso. Agit’Art fue creado por Issa Samb junto con el cineasta Djibril Diop Mambety y otros pintores, músicos, escritores y cineastas de la época. La trayectoria de estos artistas que formaban el colectivo había discurrido entre el idealizado nacionalismo cultural de los años sesenta y el espíritu pragmático de los ochenta, y su foco estaba más puesto en el proceso que en el resultado (Ebong, 1991), como buen laboratorio de experimentación.

Issa Samb, “agitador” del arte senegalés

Una de las figuras más predominantes de la escena artística senegalesa entonces y aún en la actualidad, fue Issa Samb, también co-fundador de la afín Galería Tenq, que significa “conexión” en wolof y que nació a finales de los años setenta y principios de los años ochenta en Dakar.

Dakar, donde nació el artista también conocido como Joe Ouakam en el mundo del arte, es su lugar de residencia actual y es testigo de la vida de un artista que ha formado parte del enriquecedor escenario cultural desde que Senghor, como poeta y como Presidente, reivindicase la importancia de la cultura en pleno periodo de independencias.

Escultura, pintura, cine, crítica, poesía y filosofía, son algunas de las disciplinas en las que se puede situar a este artista. Así lo confirma Koyo Kouoh, comisaria de la exposición “From the Ethics of Acting to the Empire without Signs” (inaugurada este pasado verano 2014 en el Insituto Iniva de Londres), que califica a Samb de “artista total”: “Issa Samb es considerado un artista total. Su práctica abarca desde la actuación, tanto para teatro y como para cine, la escritura (poesía, ensayos, novelas), la instalación, la realización, la pintura y la escultura … sin embargo, su trabajo es inclasificable.

Samb se formó en la Escuela Nacional de las Artes de Dakar que creó Senghor, además de estudiar derecho, sociología y filosofía en la Universidad de Dakar durante los años sesenta. Esta amplia formación ha quedado plasmada en el discurso artístico y político manifiesto en su obra y la constante experimentación con los materiales y su entorno. Aunque su carrera artística estuvo marcada por la crítica al arte de la Negritud impulsado por Senghor, contra la que luchó por considerarla racial y racista, a la vez entendía la importancia que tuvo en la época.

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El trabajo de Samb ha sido expuesto en galerías y exposiciones, como la de este pasado verano en Iniva de Londres o la retrospectiva que le dedicó la Galería Nacional de Dakar en 2010, pero su trabajo está habitualmente alejado estos circuitos. Su casa-patio y a la vez taller —un espacio multifuncional como fue en su día el Laboratorio— permite al artista sumergirse de lleno en su arte y tener un espacio que forma parte de sus instalaciones: “Trabajo cada día. He hecho eso durante muchos años y lo haré siempre. Nunca pasa un día sin que trabaje en mi arte”, afirma el artista cuando habla de la temática de su arte.

Como afirma el artista sudanés Fadlabi en una precisa crítica a la obra de Samb: “Desde la creación del Laboratorio Agit’Art, Issa Samb ha producido una obra abarcable, enigmática y evanescente. Es una obra que, a pesar de su carácter vanguardista, está firmemente arraigada a las tradiciones africanas de multiplicidad y simultaneidad artística de las formas y acciones, donde la palabra hablada y las acciones performativas son muy apreciadas. Y de acuerdo con la interpretación de Samb de la filosofía y la estética marxista, muchos de sus ensamblajes escultóricos toman el paradigma de los movimientos revolucionarios como tema, sugiriendo la posibilidad de que la energía de las artes visuales se puede aprovechar en apoyo a las luchas de los débiles y desfavorecidos.”

 

* Artículo publicado originalmente en el Boletín del Centro de Estudios Africanos de Barcelona el 22 de diciembre de 2014.

Boris Nzebo explora la cultura urbana a través de los peinados

 

Habitats à loyer modérés 2013

Habitats à loyer modérés 2013

En Wiriko ya hemos hablado de la importancia del cabello y peinados en las sociedades africanas y diaspóricas —y no sólo en éstas—, así como de sus complementos o lugares de culto al cabello. Boris Nzebo nos vuelve a mostrar a través de su obra la importancia que tiene el peinado en la definición de la identidad e incluso del estatus social, dependiendo del peinado, de sus cuidados, de sus cambios, etc.

¿Cuidamos más nuestro cabello o nuestro alrededor? Boris Nzebo se cuestiona constantemente esto en su obra:

Mi objetivo es reproducir mi cuestionamiento frente una sociedad en búsqueda de referencias. Suscito preguntas. Como ¿por qué nuestro alrededor no está tan bien conservado como nuestras cabezas? Cuando nuestro cabello está mal, lo cuidamos, pero no hacemos nada para combatir la corrupción, la malversación de fondos públicos, etc.

Sin título (2013)Las mujeres y su cabello, mostradas siempre en primer plano, son las claras protagonistas de una obra que llama la atención por unos trazos limpios, que evocan al grafitti y a las vallas publicitarias que podemos encontrar en los barrios de la Douala que le acoge. En segundo plano nos muestra escenas de la vida cotidiana de la ciudad, a través de unas líneas firmes que trazan edificios, marcos, ventanas y líneas arquitectónicas. Colores vibrantes y contrastados que dan como resultado un característico arte “Neo Pop” —tal y como el propio artista lo define— y que logra que su obra sea reconocible a primera vista. Como él mismo afirma, su obra explora el peinado en el espacio urbano: “Los peinados se convierten en objetos de reflexión, portadores de la cultura urbana.”

Nacido en Port-Gentil (Gabón) pero basado en Duala (Camerún), Nzebo sabe trasmitir su experiencia como ilustrador de carteles de comercios y peluquerías, tan habituales en todo el continente y con la que arrancó su carrera como artista. Esta trayectoria se palpa en su obra impecablemente continuada, con unos trazos que nos evocan esos carteles que vemos continuamente cuando damos un paseo por algunas ciudades africanas.

A lo largo de su carrera artística, Nziebo ha trabajado en lugares como Rio de Janeiro o Puerto Príncipe y ha realizado varias exposiciones tanto en Camerún como en algunas ciudades europeas:

Exposiciones:

2013
Painting the Hot Town, Jack Bell Gallery, London
Etat des Lieux, l’Espace Doual’art, Douala, Cameroon

2011
Vil-Visages, l’Institut Français, Yaoundé, Cameroon

2010
In & Out of my head, SUD2010, Douala, Cameroon

Exposiciones colectivas:

2012
30 ET PRESQUE-SONGES, l’Espace Doual’art, Douala, Cameroon
City Songs – ebbs and flows of the urban imaginary, Ifa-Galerie, Berlin, Germany

2011
La Cabine d’Esthétique, Fondation Blachere, Apt, France

2010
Come Back Haiti, Maison Revue Noire, Paris, France
Group show, Savvy Contemporary, Berlin, Germany

2009
Jeunes regards urbains, l’Espace Doual’art, Douala, Cameroon

2008
Lady, She go say I be Lady, Carré des artistes, Douala, Cameroon

Wangechi Mutu, ensamblaje de elementos a través del ‘femmage’

Wangechi Mutu. The Ark Collection, 2006.

Wangechi Mutu. The Ark Collection, 2006.

Es difícil encasillar a Wangechi Mutu en una disciplina artística concreta dentro de las artes visuales. El collage, la pintura, la instalación, la escultura y el vídeo-arte, son disciplinas que configuran y definen tanto su obra como quién es y en qué lugar se encuentra en el mundo. Nacida en Nairobi (Kenia) en 1972, Mutu se formó en Reino Unido y desde hace ya dos décadas reside en Brooklyn (Nueva York). Allí estudió Arte en el Cooper Union College de Nueva York: “Admitir para ti misma y a tus padres que quieres ir a América a estudiar arte, no se acoge precisamente con un aplauso”, confiesa en una entrevista para Lifestyle. misguided

Si bien es cierto que la artista se mueve en varios estilos, Mutu es conocida sobre todo por sus composiciones en collage, a través de los cuales trabaja y cuestiona temas como el género, el colonialismo, la guerra, la globalización o la erotización de la mujer negra en la cultura occidental. Mutu da vida a figuras medio humanas, medio máquinas, una amalgama de elementos parte cyborg y parte orgánica persistentes en su obra. Para ello mezcla acrílicos con fragmentos y patrones decorativos de revistas pornográficas, de moda, de viaje, de caza y de automóviles, así como libros de arte africano hechos por y para un público occidental. Ello configura una obra que suele tener además como título una llamada a la atención provocadora y a menudo irónica.

Su formación en antropología y estudios culturales tiene un papel decisivo en la composición de sus trabajos y en su discurso filosófico postcolonial. También queda reflejada en su fascinación a la hora de jugar con los estereotipos. Ella misma recoge esos estereotipos que se le atribuyen como mujer negra y africana en una sociedad occidental y los “re-ensambla” en sus creaciones. En una entrevista en el marco de su exposición, Looking Both Ways, Mutu deja clara esa fascinación por los estereotipos e incluso más si cabe, por cómo la sociedad adopta un consenso colectivo sobre un estereotipo concreto y luego se utiliza contra otros. También exponía su firme creencia de que el cuerpo de la mujer es particularmente vulnerable a las normativas sociales.

Pin Up I - Wanguechi Mutu

Pin Up I – Wanguechi Mutu

Los cuerpos de las mujeres mutilados en su trabajo “Pin-ups” son una evidencia más de cómo éstas son el campo de batalla en los conflictos armados. Precisamente esas imágenes son un reflejo de las víctimas de los llamados “Diamantes de sangre” de Sierra Leona durante los años noventa: cuerpos que han sido alterados, mutilados y utilizados para causar daño. A pesar de ello, las pin-ups de Mutu son supervivientes que perseveran, redefinen la imagen de la belleza y “se involucran en un proceso de convertirse, cambiar y sobrevivir”.

Con este hilo conductor en la obra de la artista, no es de extrañar de investigadoras y comisarias de arte, cataloguen su trabajo como arte feminista, tanto por el contenido predominantemente femenino, como por la técnica que utiliza, el collage, considerado también una técnica frecuentemente utilizada en este tipo de creaciones. Ya desde finales de los años setenta se empieza a reflexionar y a considerar el collage como una importante estrategia para artistas feministas. Como afirma la investigadora N. Smith en su trabajo sobre Mutu (2009): “Mientras la historia del arte sitúa el origen del collage a principios del siglo XX, el cubismo, las narrativas alternativas y las revisionistas feministas lo han reclamado como una estética muy establecida dentro de las tradiciones culturales de las mujeres, esto es mucho antes de que Picasso o Braque crearan su primer ‘papier collé’.

A finales de 1970, Melissa Meyer y Miriam Schapiro colocaron el collage en el marco de la cultura doméstica de la mujer con su discusión sobe el concepto ‘femmage’ en la publicación feminista Heresies”. En este momento nace el concepto de femmage, cuya definición traspasó el arte moderno para incluir actividades que las mujeres hacían habitualmente relacionadas con la costura, como la unión de las piezas, el corte, el patronaje, etc, y lo hacía resaltando la inventiva de éstas para introducir el collage en su vida cotidiana.

Mutu empezó utilizando el collage por la facilidad que tenía para acceder a los materiales, principalmente revistas recicladas, telas, cintas, etc., ya que eran más económicos. A la vez le permitía crear un trabajo muy narrativo, pero sin elementos del todo realistas. Smith se atreve así, a colocar el arte de Mutu dentro del denominado femmage, por las características propias de este estilo que podrían encajar con las de la obra de la artista.

Por otra parte, como si de una imagen metafórica del cyborg feminista de Donna Haraway se tratase, las protagonistas de Mutu son una mezcla entre humana, maquina, animal y ente orgánico y logra transportarnos al ciberespacio, a paisajes de un mundo de fantasía o a un futuro incierto. Un posible guiño al Manifiesto Cyborg que se une con la consideración por parte de algunos críticos de que su estilo forma parte de la corriente o estilo Afrofuturista.

La retrospectiva de su obra, A Fantastic Journey, expuesta en el Brooklyn Museum marzo de este mismo año, recoge más de cincuenta piezas de la artista creadas desde mediados de los años noventa. A través de instalaciones escultóricas, vídeos, pinturas y collage, el espectador tiene la oportunidad de realizar este viaje fantástico en el que Mutu nos evoca un sinfín de elementos: máquinas, decadencia, colonización, rituales, espiritualidad, identidad racial, género, corporeidad…

[hr]

Fuentes: Smith, N. R. (2009). Wangechi Mutu : Feminist Collage and the Cyborg. Georgia State University. Wangechi Mutu Brooklyn Museum Nasher Museum Daily Nation (Kenya) Border Crossings

Reflejos de la colonia: la Escuela de pintura Poto-Poto de Brazzaville

Guerriers en lutte (c. 1955), de Nicolas Ondongo. Oli sobre tela

“Warriors fighting” de Nicolas Ondongo

Las ciudades africanas son a menudo consideradas como resultantes de la colonización y como símbolos indiscutibles de modernidad en el continente. Lo cierto es que ya antes de la Conferencia de Berlín, que repartiría el continente entre las principales potencias europeas en 1885,  existían ciudades y civilización urbana en ciertas regiones que los colonizadores aprovecharían para re- apropiarse y transformar según sus necesidades. Sidney Kasfir (1999) habla de tres procesos sociales que acompañaron el colonialismo europeo en África y que da lugar a nuevos tipos de creaciones artísticas: la urbanización, la introducción de la tecnología y cultura de Occidente y la expansión del alfabetismo a través de la educación formal. Después se le añade el desarrollo de un “mercado del arte” bajo los patrones europeos. A pesar de que la urbe era considerada como un espacio hostil para los africanos, en los años cuarenta y cincuenta esta percepción cambió. Se extendió una música popular corriente que impulsó el florecimiento de las grandes ciudades de Sudáfrica, Ghana, Nigeria y Congo, bajo la idea de la “ciudad feliz” y de un espacio de libertad donde encontrar todo tipo de oportunidades. Este contexto vivido en las ciudades propiciaba iniciativas que entrarían a formar parte de la historia del arte del país, pero también del continente. Tal es el caso de la creación de la Escuela de pintura Poto-Poto, situada en el barrio del mismo nombre.

Creación, filosofía y estilos de la Escuela Poto-Poto pierrelods

Su creador Pierre Lods, era un pintor francés y matemático expatriado en Brazzavile y un profundo admirador de las creaciones artísticas locales, así como de la vida en Congo Brazaville. En 1951, lanzó el proyecto después de descubrir una pintura de uno de los miembros del personal de servicio que tenía en su casa, Felix Ossali. “Nunca había visto nada como eso en artes africanas, sus pinturas eran innegablemente ‘negras’ en su habilidad para sorprender y en la grandeza y magia que emanaba de ellas”, afirmaba Lods. Tal fue su impresión que se puso manos a la obra para la creación de una escuela de arte en el barrio (Poto-Poto) con el apoyo económico del gobierno francés. Empezó a animar a jóvenes sin formación y sin experiencia en materiales y métodos de creación a que pintasen a partir de las vivencias del mundo que les rodeaba, facilitándoles objetos tradicionales como máscaras, esculturas, proverbios y poesías de África.

Estos objetos influirían en el resultado de sus creaciones, logrando así un estilo particular característico de la escuela Poto-Poto y basado en la supuesta esencia “puramente africana” y en el arte como medio de expresión más que en la elaboración de un discurso intelectual. Así, la escuela era concebida como una espacio donde la personalidad del artista se podía desarrollar libremente sin la intervención de una instrucción académica, sin una comprensión técnica ni un conocimiento de los materiales utilizados. De esta manera Lods se aseguraba que fuesen creaciones propias, espontáneas y alejadas de las imposiciones que pudiesen bloquear la creatividad de los artistas. Algunos de los nombres que forman parte de esta escuela son: Ossali, Ondongo, Elenga, Iloki, Zigoma, Owassa, Bandzila, Okola, Gotène et Ikonga.

La idea de Lods era la de utilizar el arte moderno para representar cuentos, leyendas y tradiciones africanas; creación artística a partir de la herencia cultural de los artistas del Congo. Los primeros trabajos estaban enfocados en la representación de la vida cotidiana y momentos de la vida más tradicional de la sociedad: escenas de mercado, baile de máscaras, percusión, ceremonias de iniciación, etc. Pero a pesar de la repetición de la temática, lo cierto es que había una gran diversidad expresiva entre los artistas que estaban en la escuela, lo que hacía que a la vez que reconocible, el estilo Poto-Poto no fuese masificado.

La escuela, aparte del soporte del Gobierno francés tanto para sostener la escuela como ofreciendo becas de formación, se conformó como cooperativa ofreciendo beneficios sobre las ventas a los artistas y motivando así la continuación de sus estudiantes, que de otra manera tenían dificultades de acceder al mercado laboral. Al mismo tiempo, los primeros años de existencia Poto-Poto tuvo un impacto internacional organizando exposiciones en Sudáfrica (1953), Nueva York (1954), Alemania (1956), Suiza y Francia (1957).

En 1961 Lods, fue invitado por Senghor, entonces presidente de Senegal, a enseñar en la Escuela de Artes de Senegal en Dakar, lo que le desconectó casi de inmediato de la escuela e hizo que las exposiciones fuesen cada vez menos frecuentes en Poto-Poto y los trabajos producidos mucho más comerciales y dirigidos a los turistas europeos. A la vez, visto el carácter comercial, antiguos estudiantes empezaron a producir en masa los temas populares de Poto-Poto. Después de la decandencia que vivió la escuela, la intención del gobierno es recuperar el edificio y la institución de acuerdo a aquellas épocas en que la escuela era una de las más destacadas de continente. Hoy, la Escuela de pintura Poto-Poto es una institución en el país, sobre todo en el campo del arte, donde muchos artistas siguen formándose. Esta cooperativa compuesta por quince artistas y presidida por Pierre Claver Gampio, sigue en activo.

La transformación del arte Ndebele: de arte tradicional a arte contemporáneo

Una sola imagen es suficiente saber para saber a qué nos referimos cuando hablamos del arte Ndebele y para dar muestra de la popularidad de unos patrones que cada vez son más conocidos en Occidente. Y con esta imagen, no nos referimos únicamente a los murales pintados de los propios pueblos Ndebeles que podemos visitar cuando viajamos al norte de Sudáfrica. Nos referimos a las pasarelas de moda, a los escaparates primavera-verano 2014, decoración de interiores, a los coches y a exposiciones y galerías de arte en varios puntos de planeta. El llamado “estilo étnico” bebe principalmente del arte Ndebele, aunque no lo sepamos. Lo hemos visto, lo conocemos y hasta lo vestimos, pero ¿cuál es su historia?

Los Ndebele son un grupo étnico que viven en el norte de Sudáfrica en lo que era durante el apartheid la región nórdica de Transvaal y que actualmente abarca Gauteng, provincia del Noroeste, Limpopo y Mpumalanga (frontera con Zimbabue). Éstos a su vez provienen de los Nguni, uno de los grupos bantú que migraron desde el centro y el este de África en los años 300-400 (d.C). El Gran Trek de los Boers hacia el norte (primeros colonos campesinos holandeses que llegaron a tierras del sur de África) en su huida de los británicos, tuvo un impacto directo en estas etnias ya asentadas en la zona, como fue el caso de los Ndebele. En 1885 fueron esclavizados por éstos y despojados de sus tierras lo que hizo que cinco años más tarde, una vez recuperada su “libertad” dependieran de éstos para trabajar en las tierras. Después vendría el apartheid y lo que significó para las poblaciones locales es ya conocido. En cuanto a su arte, uno de los rasgos principales es su tradición femenina, que se transmite de generación en generación desde edades muy tempranas, lo que da constancia de la importancia que tienen las expresiones artísticas en la comunidad. Los patrones de los estampados, diseñados por las mujeres, son habitualmente geométricos y simétricos a pesar de estar representando elementos realistas y naturales que pasan ser recreados de forma simbólica. Ndebele Botshabelo-JeromeBonA las mujeres se les enseña desde pequeñas este arte típicamente muralista que ha tenido diversas funciones en la comunidad. Por una parte una función de resistencia ante la dominación afrikáner, ya que transmitía mensajes codificados a pesar de la creencia de los Boers de que era arte puramente decorativo. En segundo lugar, cuando una generación de jóvenes participaba en los ritos de iniciación dentro de la comunidad, con la circuncisión, las mujeres preparaban el hogar para su vuelta, decorando la fachada y el interior de las viviendas. Y por último, las mujeres de la casa se encargan de la decoración del hogar demostrando el estatus social de la familia en la comunidad y su estatus como esposa y madre del hogar.

Este arte tradicionalmente muralista, ha sufrido algunos cambios durante este último siglo. Los colores han pasado de ser más “terrosos” propios de los pigmentos naturales utilizados antiguamente, a ser más brillantes y coloridos sobre todo a partir de la introducción de los franceses de pigmentos acrílicos en los años cuarenta. El colonialismo, la introducción de la lengua escrita y otros símbolos, así como la electricidad y la televisión, la posibilidad de viajar y de conocer otras culturas, el turismo y el orgullo nacional de este arte local (nótese el estilo de la bandera sudafricana), sin duda han influido en las creaciones y diseños de las artistas, siempre manteniendo la estética original que lo caracteriza. A la vez, ha pasado de tener estas funciones en la comunidad a ser una mercancía vendible en forma de artesanías, lo supone una entrada de dinero para las mujeres.

Las artistas Esther Mahlangu y Francina Ndimande son un ejemplo de la transformación que está viviendo el Ndebele. Nacidas en 1935 y 1940 respectivamente, han sido las primeras en transportar sus creaciones de los murales y fachadas al lienzo y otros objetos. Con una tensión entre lo global y lo local, estas dos artistas han acercado su arte a grandes públicos de países de Europa, Asía y América, convirtiendo así este arte local en mainstream o más conocido a nivel internacional. Esther Mahlangu es internacionalmente conocida por transformar un coche BMW en una obra de arte y por ser la pionera en exponer en galerías de arte y museos. Francina Ndimande, con quien ha realizado varias de las exposiciones, se caracteriza por utilizar colores más vivos y brillantes. Estas artistas, así como los Ndebele en general, tienen clara la intención de mantener lo más intactas posible las funciones sociales que tiene este arte dentro de la colectividad y la transmisión del conocimiento a través de las generaciones. Ello siempre combinándolo con la posibilidad de cubrir de las necesidades económicas de las familias con los medios que tienen las mujeres, como es el conocimiento y la destreza en la creación de este arte decorativo. Por ello Mahlangu y Ndimande también forman en estas técnicas tradicionales a las niñas y mujeres del pueblo, para preservar así esta colorida y delicada tradición en las generaciones venideras.

Maurice Mbikayi: fascinación y estragos de la tecnología en África

Maurice Mbikayi, afincado en Ciudad del Cabo desde hace nueve años, tiene la capacidad de transportarnos de forma contundente a su Kinshasa natal. Si observamos en detalle, la reutilización del material tecnológico para componer sus obras, puede parecer una oda a las nuevas tecnologías, pero si hacemos un zoom out para ver la obra completa, vemos que esa aproximación tiene importantes matices. Enseguida vemos plasmados los efectos devastadores que el capitalismo ha causado en la República Democrática del Congo en particular y en el continente en general.

Sin título. De la serie "Notre peau", 2010

Sin título. De la serie “Notre peau”, 2010

Su formación en Diseño Gráfico y Comunicación Visual queda manifiesta en la estética de su obra, que logra expresar las graves consecuencias que tiene para la población de su país el feroz auge de las nuevas tecnologías y el adoctrinamiento capitalista “comprar-tirar-comprar” que impera en Occidente. Esto es aún más irónico, teniendo en cuenta que África, principal abastecedora de coltán —material necesario para la fabricación de tecnología—, es habitual receptora de la tecnología obsoleta de los llamados países desarrollados, que llega en forma de “generosas” donaciones para la causa. Estas contradicciones son respondidas en su obra “Notre peau” (Nuestra piel) que The Creative Exchange define de forma excelente:

Esa piel ofrece una metáfora de la respuesta africana al impacto que el capitalismo, tecnología y consumismo ha tenido en el continente. La piel es frágil y vulnerable a las agresiones, pero también increíblemente resistente, mostrando una enorme capacidad de regeneración y cicatrización. De forma similar, África y su gente han aprendido a resistir, adaptarse o amortiguar el daño que les han causado

Pero Maurice también nos plantea la cuestión de la identidad, planteada desde su vivencia y conocimiento del entorno en el que vive, en plena sociedad post-apartheid. Como activista cultural, crea, expone y enciende la mecha de los interrogantes. Después, el público tomamos el relevo, cuestionamos, interpretamos y juzgamos, intentando responder a esos interrogantes. Maurice no nos da respuestas, sino que nos presenta su realidad animándonos a buscarlas.

Hemos tenido la oportunidad de entrevistarle para que nos cuente más acerca de su obra y sobre el estado del arte y de la producción cultural en su país:

Dentro de las artes visuales ¿cuál es tu especialidad? Háblanos también sobre los materiales con los que trabajas… ¿son reciclados?

Mis especialidades son la escultura y el collage/pintura. Sí, son de material reciclado. Más concretamente piezas electrónicas inservibles de ordenadores que colecciono y transformo en arte. Yo prefiero trabajar con eso, ya que es un mensaje que transmito a propósito del impacto de la tecnología en general y de la tecnología digital especialmente, en nuestra sociedad moderna. Son a veces mensajes ambiguos que emergen en múltiples elementos subjetivos: tecnológicos, políticos, económicos, ambientales o ecológicos.

¿Cómo consideras que es la vida artística y cultural en Kinshasa?¿Hay oportunidades para desarrollar una carrera como artista?

antosocialnetworkI

Anti-Social Network I (2010)

Yo diría que Kinshasa, en comparación con Ciudad del Cabo avanza a paso lento todavía. Es extraño porque hace dos décadas y media, la vida artística y cultural en Kinshasa tenía un aspecto interesante y alentadora. Pero con la guerra en el Congo la gente tiene otras prioridades y el gobierno, con escasos recursos a menudo provenientes de los bancos internacionales, no cubre adecuadamente todas las necesidades artísticas y culturales, que a veces considera un lujo y por lo tanto no son una prioridad para él (el gobierno). Prefiere subvencionar otros sectores que considera prioritarios para la supervivencia de la población. Y es cierto, pero por desgracia , el arte y la cultura son aún poco comprendidos y mal gestionados.

Por lo tanto como resultado los artistas más combativos están recurriendo a los patrocinadores privados y extranjeros que con frecuencia capitalizan el acuerdo a sus intereses. Mientras el artista sea rentable…Los desafortunados artistas locales son abandonados sin protección de su país ni derechos de autor. Y ello en todas las disciplinas artísticas y culturales, incluyendo cine, música, teatro, artes visuales, etc .

Pero por otro lado sí hay un montón de oportunidades para desarrollar una carrera artística en el Congo. En artes visuales, por ejemplo, existen varios movimientos juveniles (la “nueva escuela”), y también artistas de la diáspora que  regresan a casa o locales que tienen la oportunidad de ir y volver, y traer “sangre fresca” al espacio congoleño en cuanto al arte contemporáneo. Una nueva visión con métodos más creativos y ambiciosos, incluso en lo planos económico y social: con los colectivos y las sinergias entre artistas, capacitación, programas de viajes para residencias y expos  que van por cuenta propia. Y los colectivos son tan patrocinados como los artistas. A diferencia de la “vieja escuela”, que se basan en métodos convencionales y conservadores y a veces no pagados por el Estado o las instituciones de arte.

En resumen , es posible siempre y cuando el estado cambie su mentalidad sobre ver el arte como mero entretenimiento y más bien remunere en condiciones a todos los artistas por sus esfuerzos. Concretamente, precio, derechos de autor reconocidos y pagados, concursos, becas, etc . Y ello figurando en el plan del gobierno sobre el arte y cultura. Y no sólo como un favor. Porque la cultura es el alma de una sociedad.

En Sudáfrica la identidad es una cuestión latente (etnia, lengua, origen, migración, etc.). ¿En qué dirección y cómo trabajas la cuestión de la identidad a través de tu obra?

La cuestión de la identidad es a veces un tipo de negociación diaria, disimulada para algunos extranjeros. Sobre todo para un país post-apartheid como este. Pero una gran parte es positiva. Yo lo explico de forma visual o performativa. Diría que reflejo mi sociedad inmediata, Sudáfrica, con sus cuestiones sociales e identitarias como dices. Sin olvidar la xenofobia. Podríamos deducir de ahí las tensiones socio-económicas del post-apartheid. Como artista yo abordo la cuestión con ironía, subversión y sobre todo humor, que es el mejor medio de información y educación.

Dicho esto, la identidad o la diversidad cultural es una riqueza, pero a veces puede convertirse en un objeto de rechazo y de distancia. Y mi arte se convierte en “un arma de defensa” para plantear esta cuestión identitaria.

Vemos en tu trabajo el uso constante de elementos relacionados con las nuevas tecnologías. De hecho, es un elemento muy presente y característico de tu obra. Ya conocemos las consecuencias del crecimiento de la tecnología, especialmente en algunas sociedades africanas. Una de las más graves viene dada por la extracción de recursos naturales y minerales, especialmente para la población de la República Democrática del Congo. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías tienen una parte positiva que permite la interconexión entre los países, sociedades e individuos y nuevas formas de compartir y difundir ideas y recursos en este mundo globalizado… Como activista cultural, ¿cómo trabajas estas contradicciones y tensiones y cómo las expresas mediante tu trabajo?

Sin título I, 2010

Sin título I, 2010

Tienes razón, las nuevas tecnologías tienen sus beneficios, así como sus consecuencias. Yo vengo de un país que provee el 80% del coltán a nivel internacional, por no hablar de otros recursos. En efecto, podríamos entender fácilmente una de las principales razones de las guerras incesantes en la parte oriental del Congo, para controlar la producción de coltán que hace maravillas en las nuevas tecnologías. Obviamente la política es un pulpo con tentáculos repugnantes. Pero yo no soy político, ¡por suerte! Por otro lado, como congoleño, estoy preocupado por el subdesarrollo tecnológico de un país tan rico y que ofrece tanto coltán a precio de sangre y de esclavitud infantil, a cambio de guerras y residuos tecnológicos.

El capitalismo es una máquina ineludible, no siempre negativa, pero el propio país no se aprovecha. Tengo una poderosa arma artística de información y de educación. Por consiguiente, mi trabajo se limita lanzar preguntas que le toca al público juzgar… Pero, por desgracia no tengo la capacidad de aportar soluciones. Y además de las imágenes hablan más que mil palabras.

Pero para resumir , diría que estoy más interesado en presentar una obra ambigua y sugestiva que permite al espectador a plantear sus propias preguntas, una especie de lenguaje indeterminado o continuo que expone la belleza, la fascinación y beneficios junto con los prejuicios y los estragos de la tecnología contemporánea.

Cuéntame más sobre tu proyecto performativo “Voices” . ¿Cuál era tu mensaje y cuál fue la reacción de la gente a tu paso?

“Voices ” se presentó a la bienal “Spier Contemporary 2010”  y fue aceptado. Trabajé con la colaboración de amigos artistas (Dominique Jossie y Paul Inga) para la filmación y sonido. Aprovecho esta oportunidad para darles las gracias.

De hecho, “Voices” es la voz de los diferentes grupos sociales, locales y extranjeros, sobre la cuestión de la identidad. Volvemos a la identidad una vez más… Por mi parte, me imaginaba voces que querían hablar en voz alta para ser escuchadas. Luego con la cuestión de la xenofobia, que era un fastidio para estas voces, pude combinar estas dos cuestiones para hacer una obra de arte. Yo pensaba en todos los extranjeros, africanos/negros, que están viviendo en Sudáfrica en un momento de xenofobia, entonces “vulnerable” era la palabra clave.

La obra es una metáfora, pensando en la vulnerabilidad/fragilidad como un instrumento de partida, que simbolicé mediante el vendaje, utilizado por los heridos, pero que también sirve para curar: la capacidad de una sociedad para destruir, pero también el espíritu para sanar. En otras palabras: se trata de la imagen de un hombre que emerge del pasado, inquietante, de crisis y guerras. Pero se hace un amigo, que es el caballo (símbolo de la fuerza) y entonces él entra en otro espacio tan perturbador como el anterior, que está representado por la mujer enmascarada. La gente a menudo se sorprendía al ver a un hombre herido a caballo, intentaban entenderlo, pero se convertía en cada vez más ambiguo. Y cuando cambié de lugar (de Ciudad del Cabo a Grahamstown) reacción emocional también era diferente. Por no hablar de los diferentes grupos raciales también reaccionan de manera diferente.

¡Muchas gracias Maurice!

“Voices”

Algunas imágenes de la obra de Maurice Mbikayi

 

Información recomendada:

 

 

El Senegal contemporáneo: diverso, dinámico y creativo

No es una propuesta al uso la de África Imprescindible, pero no lo es además ni en el contexto ni en el contenido. El consorcio de ONG pamplonesas ha llevado hasta la capital navarra una curiosa muestra de arte contemporáneo senegalés, Creación contemporánea. Senegal, de la mano de Kalao Panafrican Creations. Así, la Sala de Armas de la Ciudadela de Pamplona está poblada desde el 28 de noviembre y hasta el 26 enero de una selección de obras de seis artistas senegaleses de distintas disciplinas, de diferentes generaciones y con estilos diversos. Aunque no se trate de una exposición minuciosa de todas las posibilidades que ofrece la creación artística actual en el país del África occidental, si que ofrece una variedad que proyecta la idea deseada: que las opciones son diversas y que el arte senegalés goza de buena salud, a pesar de la reducida difusión y de nuestra falta de conocimiento.

Exposición de arte contemporáneo “Senegal Creación Contemporánea” en la Ciudadela de Pamplona from África Imprescindible on Vimeo.

Esculturas y pinturas forman esta muestra que se construye mediante el hierro o la terracota, el alambre y el plástico y que se colorea con pastel, acrílico u óleo, para dar forma al universo artístico de seis autores muy diferentes entre sí. La nómina va desde la más veterana Seyni Awa Camara a los benjamines, Cheikhou Ba y “Douts”.

El puente perfecto hacia la producción contemporánea es Seyni Awa Camara una mujer nacida en Casamance y cuyas esculturas muestran la continuidad entre la tradición y la producción artística actual. Siendo la más veterana del grupo de autores, Camara aparece como la representante de la primera generación del arte contemporáneo senegalés. No tiene formación académica pero considerarla autodidacta supondría un menosprecio a la tradición de la que la escultora bebe. Su formación, en realidad, se acerca a la del trabajo del barro tradicional y sus esculturas de terracota recuerdan fielmente a las que se utilizan en los ritos religiosos tradicionales del sur de Senegal, así como en muchos otros lugares de África. Sin embargo, la obra de Seyni Awa Camara responde a la coherencia del propio trabajo del barro, eminentemente femenino. Las figuras de la escultora nos recuerdan la fuerza de las mujeres. Ellas son las protagonistas de esta obra que destaca, además su parte más activa, su iniciativa, su papel de soporte y motor de la sociedad, más allá de la invisibilidad.

Más allá de Camara, nos encontramos, por ejemplo, con la Reunión familiar de Ibrahima Kébé, el representante de la segunda generación de artistas. Kébé es la muestra de una corriente liberada de los corsés de un arte subvencionado y endurecida por la necesidad de buscar nuevos horizontes más allá del ala de un Estado que los protege, pero al mismo tiempo los instrumentaliza. Las obras de Kébé proyectan la ternura que despierta un estilo que puede parecer infantil con colores planos y carentes de matices y trazos gruesos para un dibujo sencillo, casi esquemático. Ese es el primer nivel observación de los cuadros, el que hace que uno se acerque a observarlos más de cerca o, simplemente, que se pare delante. Es entonces cuando se descubre que hay algo debajo de esa capa superficial. La observación lleva a la convicción de que hay algo dentro de las pinturas de este artista, de que dentro de los cuadros está pasando algo y lo que ocurre, en realidad, es que esas figuras simples son terriblemente humanas, tanto que, incluso, se relacionan entre sí. En ocasiones se descubre una mano que roza el hombro de un personaje, en otras las miradas que se cruzan con una enigmática complicidad o, también, que se dirigen al espectador  como una sugerente invitación a observar, descubrir y participar.

La exposición Creación contemporánea. Senegal ofrece apenas una degustación de las caras de Ndary Lo, concretamente de dos de ellas, la de la escultura y la de la pintura. Por un lado, Lo, el primer de los representantes de la tercera generación de artistas, transmite una tremenda confianza en el hombre con sus esculturas y su Esperanza, seguramente, es la mejor prueba. Los hombres, sus hombres, crecen, se alargan infinitamente, como si fuesen capaces de cualquier cosa; pero además, en este caso, se unen, entrecruzan sus fuerzas a través de sus manos, para mostrar que esa es la máxima capacidad, la unidad. Por otro lado, las pinturas de Lo, muestran su dimensión más reivindicativa. A través de los retratos, el artista provoca, en un lugar como la Ciudadela de Pamplona, una extraña reunión de algunos de los personajes más grandes de África en el pasado siglo. A veces controvertidos, pero siempre, cuando menos carismáticos y con mucho que ofrecer (mucho más que lo que la mayor parte de los espectadores saben de ellos), Lo nos obliga a mirar a los ojos de personalidades como Sankara o Fela Kuti, en una reclamación clara del protagonismo africano.

Con Camara Guèye nos encontramos con una sabrosa mezcla que hace difícil definir al pintor. Algunas de sus obras nos hacen pensar en collages incompletos, apenas retazos de formas que son más o menos reconocibles y que individualmente aportan contenido al conjunto. Pero también nos encontramos con escenas formadas por personajes contundentes tanto en volumen como en la fuerza que desprenden. Unas y otras nos remiten habitualmente a la vida cotidiana, a través de esos conjuntos de “cosas” con un orden tan relativo como precario. Todas ellas, en cualquiera de sus formatos tienen mucho de imágenes de ensueño en las que las relaciones entre los elementos son bien distintas a las de la vida real, pero en las que también, sin una explicación clara, los elementos forman un conjunto único.

Cheikhou Ba se escapa completamente de las paredes de la Ciudadela. La muestra nos da una imagen de un artista con múltiples caras, pero no tantas como se observan en su obra completa. A modo de cata nos encontramos con el Ba escultor y el Ba pintor. El primero de ellos es de las obras de personajes “poco nobles”, el plástico o el alambre, para construir hombres muy particulares. En unas ocasiones, la estilización es prácticamente exasperación. Los miembros se alargan y se estiran transmitiendo una sensación de cierto sufrimiento agónico. En otros, las figuras aparecen en grupo, se agrupan, para crear un sentimiento de anonimato dentro de la masa, de pérdida de la individualidad, pero también de comunidad. En el Ba pintor, al mismo tiempo, también hay matices diversos, aunque se mantienen los dibujos de trazos simples para definir las figuras y los personas con rostros mundanos, en algunos casos, o incluso tan inexistentes que rozan lo fantasmagórico. Da la impresión de que  el artista se mueve entre la soledad más desgarradora e introspectiva y la comunidad que en ocasiones anula y desdibuja, pero que también ofrece el calor de la compañía.

Por último, las obras expuestas de Mohamadou Ndoye “Douts” hacen pensar en un pintor de detalles, básicamente porque son apenas unos pocos elementos los que dan sentido a pinturas que a simple vista pueden parecer vacías de contenido, formadas por lienzos de colores homogéneos salpicados por esos pequeños retazos que dan sentido al conjunto. Sin excesos ni artificios, Douts da sentido a La noche ante el que es necesario pararse para descubrir una escena  nocturna y urbana entre destellos y contrastes de color. La mayor parte de los trabajos de Douts muestran una concepción particular de la ciudad en la que los hombres son apenas esbozos de personajes medio perdidos y medio en lucha por preservar su espacio.

En todo caso, Camara, Kébé, Lo, Guèye, Ba y Douts son la muestra de un panorama variado, activo, creativo y dinámico. Los organizadores de Creación Contemporánea. Senegal aseguran que están satisfechos con la acogida y la afluencia de público que está recibiendo la exposición. Los seis artistas han expuesto en distintos lugares de Europa, pero lo cierto es que hasta el momento no se había organizado una muestra que transmitiese esa idea del panorama senegalés.

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Nota: Todas las imágenes están extraídas del catálogo de la exposición.

2013: Un paseo por la sección de Artes Visuales del Magacín

Este 2013 ha dejado un sinfín de manifestaciones interesantes en cuanto a las artes y culturas africanas. En Wiriko, hemos intentado acercar al mundo hispanohablante una mínima parte de las millones de propuestas que se cuecen en el continente, cubriendo algunas de las cosas que nos han parecido más punteras. Estas suelen ser fechas para hacer una recapitulación y el “Top Ten” de lo más destacado y leído del año, por lo que en la sección de Artes Visuales vamos a dar un paseo por los artículos más leídos. Acabamos el artículo —y el año— mencionando algunas de los muchos eventos realizados este año, y que desde Wiriko recomendamos.

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¿Qué hemos leído en la sección de Artes Visuales del Magacín?

Empezamos hablando de moda, que pisa fuerte en las pasarelas —y en Wiriko— y no deja indiferente a nadie. En el artículo “Ecos de África Ecos de África: Identidades y tendencias cosmopolitas” nuestra colaboradora Cristina Morales, nos hablaba de los conceptos “etnochic” y “afropean” en moda, dejando claro que el continente negro resuena en Occidente y que el “black es más beautiful que nunca”. A la misma conclusión llegó Estrella Sendra desde African Fashion Week London (AFWL), que nos contaba cómo la moda está cada vez más presente  en los países africanos y la creciente presencia de los diseñadores en las pasarelas internacionales.

De moda saben mucho los Swenkas zulús de Johannesburgo, con su impoluto estilo gentelman y que irremediablemente nos recuerdan a los Sapeurs congoleños, más conocidos en nuestro país y sobre los que también hemos hablado.

En artes visuales, el artista Kudzanai Chiurai tampoco pasa precisamente desapercibido. En su obra, realiza una dura crítica contra el sistema político y económico de su país natal, Zimbabue, que le ha costado el exilio a la vecina Sudáfrica. Corrupción, poder, guerra y la idea del estado rondan constantemente su obra de una manera contundente. Si viajamos hacia el oeste del continente nos encontramos a Camara Guèye que nos remite al cubismo a través de sus formas geométricas y vanguardistas. Un collage que muestra retazos de la vida cotidiana senegalesa y que pudimos ver en Kalao Panafrican Creation de Bilbao el pasado mayo.

Bajo el epígrafe de pintura, cabe destacar el recién celebrado FNB Joburg Art Fair celebrado en Sudáfrica el pasado septiembre y que ha dado mucho que hablar en los círculos artísticos y generando debates —no por primera vez en el país— en torno a la libertad de expresión en el arte. Ello es debido al intento de censura del artista capetoniano Ayanda Mabulu, con su obra “Yakhal’inkomo” (“Hombre negro llorando”) que rememora la matanza de los mineros de Marikana (2012).

En fotografía destacamos el colectivo “Invisible Borders”, que a través de su proyecto “The Road Trip Project” compuesto por 10 fotógrafos, recorren el continente y plasman “otra” África a la que en occidente estamos acostumbrados. “Derribar fronteras y estereotipos” es su objetivo, sin duda. También en este campo pudimos entrevistar a la fotógrafa cántabra Marina Cano, especializada en fauna, que nos habló de su conexión con África, un continente que le inspira y que nos regala esos increíbles paisajes.

En arquitectura nos apasiona el proyecto de casas flotantes del urbanista Kunlé Adeyemi en Makoko (Lagos), que funcionan con energía solar y que son una solución sostenible, ecológica y alternativa. Al otro lado del continente, nuestra colaboradora Aideen Kennedy nos ha contado de primera mano qué sucede en el barrio de Kariakoo de la masificada Dar es Salam en Tanzania.

Esto es sólo una pincelada de nuestra sección. ¡Aquí puedes leer mas!

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¿Qué más ha pasado en la sección de Artes Visuales de Wiriko?

cartel-expo-arte-en-resistenciaEste 2013 hemos inaugurado la exposición Arte en resistencia: del apartheid al ‘Mandela Poster Project’ en el marco del Ciclo de Música Negra de Barcelona y que tuvo lugar en la Farinera del Clot de Barcelona. La exposición mostró la importancia que tuvo el arte como arma de lucha y resistencia durante el apartheid, concretamente la música y las artes visuales. También realizó un recorrido por la cartelería de resistencia creada por los trabajadores culturales durante los momentos clave de agitación política y social que se dieron durante el apartheid. El recorrido terminó  con la presentación del proyecto sudafricano ‘Mandela Poster Project‘, que fue exhibido por primera vez en España en formato digital, y que ha aunó a 95 diseñadores y artistas gráficos de todo el mundo para celebrar este aniversario y recordar que Madiba fue un icono a nivel mundial.

Si queréis saber más sobre el tema, os recomendamos nuestro artículo “Arte de protesta: The South African Poster Movement, en el que explicamos de dónde surge el movimiento cultural de la cartelería.

 

¿Qué os recomendamos para estas fiestas?

Aquellas personas que os quedéis a pasar las fiestas por aquí, también tendréis la posibilidad de tener África un poco más cerca. A continuación os recomendamos algunas exposiciones que tienen lugar por estas fechas:

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Pamplona (28 de noviembre al 26 de enero): Senegal creación contemporánea. Organizada por África Imprescindible y comisariada por Jesús Ahedo (Kalao Panafrican Creations), podemos encontrar obras de Seyni Awa Camara, Douts Ndoye, Ndary Lo, Camara Gueye; Cheikhou Ba, Ibrahima Kebe. Más información: África es Imprescindible.

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Bilbao (4 de octubre al 31 de diciembre): Cultura para la libertad.El legado del Amilcar Cabral. Exposición de las obras de Nu Barreto (Guinea Bissau). Organizada por Kalao Panafrican Creations. Más información en Kalao.

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Las Palmas de Gran Canaria (13 diciembre al 21 de febrero): Tbabu. Organizada por Casa África con el trabajo de Alfonso Elvira y Jesús Hermana en el marco de la iniciativa PhotoBrick. Más información en Casa África.

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Sevilla (11 de diciembre al 10 de enero): Más Morena. Exposición de fotografías de Javier Hirschfeld. Se podrá visitar en el Centro Cívico Las Sirenas de la ciudad. Más información en su publicación en Isuu.

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Ayanda Mabulu hace tambalear la FNB Joburg Art Fair

Hace poco más de un mes tuvo lugar la sexta edición del FNB Joburg Art Fair, una de las ferias de arte contemporáneo más importantes de la escena sudafricana en artes visuales. Unos 10.000 visitantes, 27 galerías de seis países y doce proyectos destacados formaron este punto de encuentro producido por Art Logic y esponsorizado principalmente por el First National Bank (FNB) que además da nombre  a la Feria. Los objetivos de la Feria son el de hacer crecer la audiencia de arte africano y, teniendo en cuenta la emergencia del arte contemporáneo africano en la escena artística mundial, dar visibilidad y un espacio también de cara a las galerías europeas para que acudan y participen en este encuentro. La feria, que tuvo lugar del 27 al 29 de septiembre en Johannesburgo, ha tenido como foco central la fotografía en cuyo ámbito se presentaron varios proyectos que destacamos.

BlackWhitePor una parte, el blanco y negro tomaron la Feria. Junto al fotógrafo Santu Mofokeng, se presentaron una serie de fotografías que datan de la época de 1890 a 1950 y que reflejan y cuentan la historia de familias  de clase media sudafricanas. Por otra parte, el fotógrafo de Die Antwoord, Roger Ballen presentó su reciente libro publicado “Roger Baller – Die Antwoord”. También se presentó Phantams at the Non-City, una selección de esta edición del Lagos Photo Festival de Nigeria celebrado hace unos días en Lagos.Este proyecto examina como el desarrollo de los centros urbanos en África y el avance técnico de la fotografía han transformado nuestro sentido del lugar en un mundo conectado y globalizado. Los artistas seleccionados fueron Cyrus Kabiru, Karl Ohiri, Uche Okpa-Iroha, Adeola Olagunju y Mouhamadou Sow.

Con motivo de este foco en la fotografía también se realizó una muestra comisariada por Michket Krifa y Laura Serani en la que se mostraba el trabajo de fotógrafos emergentes como Arturo Bibang (Guinea Ecuatorial), Zanele Muholi (Sudáfrica) y Uche Okpa-Iroha (Nigeria), entre otros muchos.

Artista Destacado 2013: David Goldblatt

Artista Destacado 2013: David Goldblatt

El artista destacado este año, fue el fotógrafo David Goldblatt que presentó su colección The Structure of Things Then – and After, que se centra en el “contexto estructural, la complejidad de la interacción cultural social, política y económica entre el realizador de la estructura y la estructura misma durante los años de aparthed. Las imágenes tratan de estructuras en Sudáfrica que son la confirmación física de algunas fuerzas que han formado Sudáfrica y su sociedad antes del final del apartheid”. 

Pero sin duda alguna el capetoniano Ayanda Mabulu ha sido uno de los protagonistas de esta edición. Antes de la inauguración de la Feria, los organizadores le comunicaron a la galería Commune1 que representa a Mabulu, que iban a retirar su obra Yakhal’inkomo (Hombre negro llorando). Esta impresionante obra rememora la matanza de Marikana justo un año después y en ella se puede ver a un minero con cuernos representando metafóricamente la muerte de un toro toreado por un matador blanco que utiliza la bandera de Sudáfrica como capote. Este minero a su vez está siendo atacado por un perro que representa a la policía y que es llevado por Zuma mientras pisa la cabeza de otro minero. La reina de Inglaterra y el Príncipe de Gales se ríen al ver la escena y otros políticos y empresarios aparecen en una escena que tiene el logo del ANC manchado de sangre como elemento central.

Ayanda Mabulu posa con su obra

Ayanda Mabulu posa con su obra

Para justificar esta decisión, Ross Douglas director de Art Logic (productora del evento) argumentó que no estaban recibiendo presiones por parte de FNB o del gobierno, pero que habían decidido retirar la obra motu proprio porque “podría comprometer su compromiso con la economía creativa”. Ante esta decisión, considerada de autocensura por el mundo del arte y la cultura, la Feria y sus organizadores recibieron un aluvión de críticas. Tanto sorprendió al público y al mundo del arte, que el artista destacado de esta edición, el fotógrafo David Goldblatt (representado por la galería Glodblatts), amenazó con retirar su obra si no se volvía a incluir la de Mabulu ya que, según el artista, ese tipo de decisiones desarrollan la cultura de la autocensura en Sudáfrica, un problema heredado del apartheid y contra el que aún no se ha podido acabar.

Finalmente los organizadores decidieron exponer de nuevo el trabajo de Mabulu de nuevo en la Feria, para evitar que el resultado de esta edición fuese un desastre (según la organización).

No es la primera vez que el trabajo de Mabulu ha creado controversias y se ha intentado censurar su trabajo. Hace un año, en el marco de la exposición Our Fathers, organizada por el AVA gallery de Cape Town, el artista expuso su obra Umshini Wam (Armas de Destrucción Masiva) que mostraba al Presidente Zuma con el traje tradicional zulú mostrando sus genitales. Esto fue condenado radicalmente por el gobierno del ANC, que lo vio como una falta de respeto hacia el Presidente e intentó que se retirase de la exposición.

La obra de este artista es una crítica feroz al gobierno y al poder a pesar de que él mismo afirma que no es una falta de respeto, sino un toque de atención a “una clase política que no escucha a la población más pobre”. Ello se puede ver también en la obra Ngcono ihlwempu kunesibhanxo sesityebi (Zulu: “Mejor ser pobre que una marioneta rica“) en la que además integra políticos del panorama internacional como Obama y a personajes importantes como Desmond Tutu Nelson Mandela, Robert Mugabe y el propio Zuma.

"The Spier" de Brett Murray

“The Spier” de Brett Murray

 

La inspiración de este artista, así como la preocupación del gobierno del ANC con la recurrente aparición de Zuma no bien parado en el mundo del arte, tiene su origen hace un año y medio (mayo de 2012) con la creación de la obra The Spier, del artista sudafricano Brett Murray (que también participó en la exposición de AVA Gallery). Esta obra, que representa a Zuma con la pose de Lenin mostrando los genitales, fue expuesta en la Galería Goodman de Johannesburgo y causó una gran controversia en el país por los constantes intentos por parte del gobierno de censurarla y calificarla como obra pornográfica. El dibujante de cómic sudafricano más destacado del país, Zapiro, también se ha hecho eco de esta obra de Brett Murray, añadiendo su propia crítica al Presidente del ANC.

 

 

 

 

 

 

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Estos hechos han activado un sentimiento de preocupación en torno a la censura y la autocensura en Sudáfrica en cuanto a las creaciones artísticas, ya que el pasado está aún muy presente en el mundo del arte y rememora las dificultades históricas para la difusión de las creaciones de artísticas críticas con el sistema, como el arte de resistencia.