Fashion Revolution Day: la revolución se acerca a la moda

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El Fashion Revolution Day, que se celebrará a partir de ahora cada 24 de abril, pretende traer a la memoria el derrumbamiento del Rana Plaza en Bangladesh que acabó con la vida de 1133 personas y 2500 heridas. El edificio de ocho plantas, albergaba talleres de confección que suministraban ropa “low cost” a una gran cantidad de marcas de ropa internacionales. La tragedia no ha hecho más que poner otra vez sobre la mesa lo que ya muchas organizaciones llevaban años denunciando: las pésimas condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de la industrial textil de los países empobrecidos, en condiciones de semi-esclavitud, con un sueldo de unos 30€ al mes y que trabajan en unas infraestructuras en malas condiciones y por lo tanto, peligrosas. Lo peor de todo es que esto sólo es la punta del iceberg del gran número de accidentes laborales que se dan constantemente en los talleres. Marcas de sobra conocidas llenan sus tiendas y almacenes con ropa confeccionada en estos talleres, haciendo la vista gorda y contribuyendo así a la precarización laboral. Sin duda lo que rige el mercado global de la industria textil y de la moda es la maximización de beneficios a toda costa por lo que cada vez se hace más necesaria una toma de conciencia.

SOKO Kenya

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Bajo el lema de “Who made your clothes?” (¿Quién hizo tu ropa?) se lanza hoy el Fashion Revolution Day, una campaña global que tiene como objetivo concienciar a la población sobre este problema y presionar a las marcas de ropa para que se responsabilicen de asegurar unas buenas condiciones laborales con salarios dignos y seguridad en el trabajo, comercio justo y formas sostenibles de producción. La idea es poner bajo foco público a aquellos más vulnerables de las cadenas de producción de ropa y provocar un cambio para que la industria de la moda trabaje en la línea de “valorizar a las personas, el medio ambiente, la creatividad y unos beneficios de forma equitativa”. En este sentido Fashion Revolution —creado por figuras de la industria de la moda, consultores, académicos, organizaciones y activistas— parte de la premisa de que la transparencia es básica y necesaria para cumplir estos objetivos:

[quote author=””]”Fashion Revolution pretende un futuro en el que un accidente como éste no vuelva a suceder. Creemos que saber quién hizo nuestra ropa es el primer paso en la transformación de la industria de la moda. Saber quién hizo nuestra ropa requiere transparencia, y esto implica apertura, honestidad, comunicación y rendición de cuentas. Se trata de volver a reconectar y celebrar la relación entre compradores y las personas que confeccionan nuestra ropa, zapatos, accesorios y joyería,  todo aquello que llamamos moda.”[/quote]

Así pues más de 40 países de todo el mundo (en África: Sudáfrica, Swatzilandia, Tanzania, Etiopía, Kenia y Burkina Faso) participan hoy en diversas actividades que giran en torno a la denuncia y la presión a las grandes marcas, la concienciación a los consumidores y el homenaje a las víctimas del accidente del Rana Plaza y de otros accidentes que no han llegado a saltar en los medios. La campaña también se llevará a cabo a través de las redes sociales, bajo tres premisas (texto extraido de la web):

  • 10154461_646769212063771_2842216494690944315_nBe curious: mira las etiquetas de la ropa, ¿de dónde vienen? ¿quién las hizo?
  • Find Out: ponte en contacto con las marcas a través de las redes sociales y pregúntales “Who made your clothes?”. Manda una imagen/vídeo de tu prenda puesta al revés con el tag #InsideOut y @Fash_Rev.
  • Do Something: Escribe a las marcas de ropa por twitter o e-mail preguntándoles quién ha hecho tu ropa y explicándoles que te importa. También puedes informarte sobre marcas de ropa ética en sitios como Ethical Fashion Forum o la Guía de consumo ético.

 

Algunos ejemplos en África de que las cosas se pueden hacer de otra manera

Sí existe otra manera de hacer las cosas. Y con voluntad es posible buscar formas alternativas y socialmente responsables de producción y consumo en la industria textil y de la moda. En el continente existen algunas iniciativas empresariales que trabajan en esta misma línea y que pueden ir poco a poco allanando el terreno hacia un cambio a mayor escala.

La industrial del algodón es un ejemplo de ello. Aproximadamente un 8% del algodón que cotiza en el mercado mundial procede de África subsahariana, donde la mayoría de las plantaciones son a pequeña escala, utilizando los métodos de cultivo sostenibles con la armonía entre la agricultura, el medio ambiente natural y los seres humanos. Cotton made in Africa (CmiA) es una iniciativa de Aid by Trade Foundation (AbTF) que pretende una mejora de las condiciones de vida sociales, económicas y ecológicas de los pequeños productores y agricultores y sus familias. Trabaja en Benin, Zambia, Burkina Faso, Malaui, Mozambique y Costa de Marfil y través de programas de capacitación la empresa enseña a los productores de algodón métodos modernos, eficientes y que respetan el medio ambiente para mejorar la calidad de su algodón, tener cultivos de mayor rendimiento y por lo tanto ganar mayores ingresos. En su página web se pueden encontrar todos los detalles del proyecto así como su código ético.

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Otra dentro de la industria del algodón es Malian Organic Movement – MOBIOM, una organización que aglutina cooperativas y productores y que trabajan en la línea del comercio justo, para asegurar las óptimas condiciones de los trabajadores y el menor impacto ecológico.

Hemos conocido de este proyecto y algunos otros a través de la empresa social y blog African Fashion Guide que desde Wiriko recomendamos. En el año 2012 su responsable, Jacqueline Shaw, junto con Ubuntu International Project lanzaron una campaña sobre el algodón africano llamada “Love from Africa”, que se presentó en el London Fashion Week de ese mismo año. En esta campaña se incentivaba el comercio en la industria internacional de la moda y se pone de relieve la falta de subsidios de los productores locales frente agricultores europeos o estadounidenses, lo que les impide competir en el mercado. Este mismo blog presenta varias marcas y diseñadores africanos concienciados con una práctica ética y que merece la pena conocer, así como empresas de producción a gran escala como la tanzana Mantis World que asegura que  “la fabricación a gran escala se puede dar de una manera ética y sostenible atendiendo a todos en la cadena de suministro. Eso en realidad es ropa bien hecha”.

Ethical Fashion Iniciative, es un proyecto puesto en marcha por International Trade Centre y que plantea utilizar la moda como vehículo para luchar contra la pobreza intentando cambiar la forma actual que tiene la industria de funcionar. Ello bajo una afirmación contundente: “No caridad, sólo trabajo”.  Ello muestra que existe otra forma de hacer las cosas, lo que falta es voluntad.

SOKO KenyaEl Fashion Revolution Day nacido este año da muestra de que cada vez hay una mayor reflexión global acerca de estas malas prácticas en la industria de la moda y textil y una voluntad de que la moda pueda jugar un papel clave en el empoderamiento de las comunidades aportando trabajo, salario y condiciones laborales dignas, aprovechando así la expansión de un sector en auge.

 

 

 

[message_box type=”note” icon=”yes” close=””]Hoy os animamos a que os pongáis alguna prenda al revés y con una foto le preguntéis a las marcas de ropa a través de las redes “Who made your clothes?” con la palabra clave #insideout. Podéis seguir la campaña a través de Twitter en el hashtag “#insideout” o en las páginas de Facebook del “Fashion Revolution” de cada país.[/message_box]

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Vanessa Anaya
Licenciada en Sociología (UB), postgraduada en Desarrollo Internacional (Setem/UPC) y Máster Euroafricano de Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Sus ámbitos de interés son el arte, el género, el desarrollo y las nuevas tecnologías para la comunicación y la transformación social. Coordina la sección de Artes Visuales. Contacto: [email protected]
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