Concrete Cowboys: los vaqueros negros de Netflix

La película Concrete Cowboy estrenada en el Festival de Toronto en 2020 y ahora disponible en Netflix, muestra la realidad de un grupo de vaqueros negros en Filadelfia que luchan contra el racismo institucional y la gentrificación.

Fotograma de Concrete Cowboys. Netflix.

Pocos sujetos en la experiencia étnica de los Estados Unidos están tan cargados de mitología y desinformación como los vaqueros negros. Aunque están ausentes de la mayoría de los textos de historia clásica del oeste americano, los vaqueros negros probablemente constituyeron una cuarta parte de los trabajadores en el siglo XIX, aunque faltan datos cuantitativos para establecer un número. Sin embargo, la nueva película de Netflix, Concrete Cowboy (2021), trata de visibilizar una realidad (sí, es una ficción basada en la vida misma del vecindario Strawberry Mansion del norte de Filadelfia), en la que los jinetes negros se confunden con el asfalto. «Dicen que llevan allí 100 años. Quería capturar el espíritu, quería asegurarme de que sintieran que su historia era precisa», dice Ricky Staub, director y coguionista (con Dan Walser) de la película.

El proceso de la gula inmobiliaria y el turismo desmedido ha sido una tendencia parasitaria invasiva y un grave perjuicio para la comunidad negra. En este enclave de Filadelfia (ciudad a caballo entre Washington y Nueva York), la gentrificación y las políticas urbanísticas están amenazando la supervivencia del Fletcher Street Urban Riding Club (FSURC), un grupo de equitación operado y de propiedad negra que enseña a los niños del vecindario la tradición centenaria de la equitación urbana. La lucha de la comunidad ha ganado mucha cobertura mediática y, más recientemente, con la recién estrenada Concrete Cowboy, basada en la novela Ghetto Cowboy, de Greg Neri.

La película presenta un nuevo tipo de western, uno que no está ambientado en el rancho, sino en las concurridas calles de la ciudad. Presenta a Caleb McLaughlin en el papel de Cole, un adolescente que después de meterse en problemas en una escuela en Detroit es enviado a vivir con su padre separado Harp (interpretado por Idris Elba) y dueño del establo de Fletcher Street. La película presenta a miembros reales del club dentro del elenco y aborda algunos ideales y luchas a los que se enfrenta el club hoy en día: desalojo, racismo sistémico, dinámicas de sanación psicológica a través de la equitación, una sólida red de apoyo y, sobre todo, reclamar algo que hoy día, en una urbe occidental es completamente antisistema: el derecho natural a cabalgar.

Más de 100 años de historia

Hay una escena quizás algo forzada en el guion, pero de tremenda necesidad. Todos los jinetes sentados junto al fuego y compartiendo cervezas, cigarros e identidad. Allí en pocos minutos, se explica cómo la historia ha estado amordazada por los que tienen la necesidad de dominar. Pero ha habido, siempre, resistencias. Aquí tres fragmentos para la reflexión.

“Crees que todos los vaqueros son blancos. Eso es una mierda del Hollywood de John Wayne. El cincuenta por ciento de todos los vaqueros eran negros… Hollywood nos ha blanqueado, borrado de los libros de historia. Siempre intentan borrarnos de los libros de historia”.

“Los jinetes negros de Filadelfia conducían carruajes tirados por caballos, entregando leche, comida y otros bienes por la ciudad. Otros trabajaron como vaqueros de paso, pastoreando ganado y ayudando a asentar la frontera occidental. Después trabajaron como jinetes y entrenadores de caballos para carreras profesionales de caballos”.

“Cuando los automóviles y los trenes reemplazaron a los caballos como principal medio de transporte, los vaqueros negros mantuvieron a sus animales en la ciudad, incluso asistieron a subastas para evitar que los caballos no deseados fueran asesinados”.

Caleb McLaughlin as Cole and Jharrel Jerome as Smush sit on a car’s hood at night, eating paper-wrapped sandwiches

 

Western revisionistas: Posse, Unforgiven y Django Unchained

La representación de Hollywood del «Salvaje» Oeste es una versión blanqueada de la realidad. Se cree que, en algunos senderos de Texas, aproximadamente una cuarta parte de los vaqueros eran negros. Hay películas del género western que son revisionistas y que bien merecerían un apartado en los libros de historia del cine, no como westerns, sino como historia esencial de la construcción de Estados Unidos.

En Posse (1993), de Mario Van Peebles, se cuenta la historia de un oeste estadounidense que estaba poblado no solo por vaqueros blancos, sino también por negros, que montaban a caballo, que había hombres que respetaban la ley y otros que eran forajidos, pero todos ellos se gobernaban a sí mismos. Es un Occidente que no se ve a menudo en las películas de Hollywood. Woody Strode, de 79 años, quien aparece en un papel secundario, es uno de los pocos afroamericanos que hasta la fecha había aparecido en westerns. La película cierra con títulos solemnes que subrayan que la América blanca maltrató a sus ciudadanos negros, entonces y ahora. Incluso aprendemos qué porcentaje de la riqueza nacional está actualmente en manos afroamericanas.

Unforgiven (1992), una película de Clint Eastwood y que en España se tradujo como Sin perdón, es un ejercicio fílmico que además de varios Oscar, entre ellos a la mejor película y director, establece un cuestionamiento sobre la propia figura del pistolero. Un trabajo homenaje que el propio Eastwood regaló a los amantes del género; algo parecido a lo que hizo el maestro John Ford con El hombre que mató a Liberty Valance (1962) al reflexionar sobre las convenciones y mistificaciones de los westerns.

En Django desencadenado (2012) de Quentin Tarantino, se relata la historia de Django, un esclavo liberado convertido en cazarrecompensas que trabaja para liberar a su esposa de un brutal dueño de una plantación en Antebellum South. Esta película, al igual que Malditos bastardos (2009), se centra en una inversión del poder; una corrección de los errores históricos donde el protagonista asesina a esclavistas blancos y consigue poder y respeto en una sociedad profundamente clasista.

Por cierto, Cleo Hearn, en 1970, se convirtió en el primer vaquero afroamericano en ganar un evento de encordado de terneros en un rodeo importante. También fue el primer afroamericano en asistir a la universidad con una beca de rodeo. Interpretó a un vaquero en anuncios publicitarios para Ford, Pepsi-Cola y Levi’s, y fue el primer afroamericano en interpretar al icónico Marlboro Man.

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Co-fundador de Wiriko. Doctor en comunicación en África al sur del Sahara (US), Máster en Culturas y Desarrollo en África (URV), Máster en Relaciones Internacionales (UCM) y Licenciado en Periodismo (US). Es analista político y profesor universitario de Relaciones Internacionales, periodismo internacional y cines africanos. Ha realizado documentales en España, Cuba, Senegal, Kenia, Sudán del Sur, Mozambique o RDC. Responsable del área de Formación y de Comunicación y coordinador de la sección de Cine y Audiovisuales del Magacín. Contacto: sebas@wiriko.org

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