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Los mejores discos hechos por mujeres africanas en 2019

El último álbum de Burna Boy, African Giant, ha sido incluido en la última lista de mejores discos del año en Billboard junto a otros nombres como Beyoncé o Taylor Swift. A pesar de que el trabajo del estelar artista nigeriano también ha recibido recientemente el premio Best African Act durante los últimos MTV Europa —celebrados en Sevilla—, lo cierto es que las mujeres africanas han pegado fuerte este 2019 con un montón de buenas producciones discográficas dignas de ser tenidas en cuenta en cualquier lista de éxitos. Desde Mali, Benin, Tanzania, Zimbabwe, Nigeria, Cabo Verde, Costa de Marfil, Túnez, Isla de la Reunión, Marruecos, Argelia, Camerún, Kenia, Zambia o las diferentes diásporas africanas en Europa, Estados Unidos o Australia, ellas han marcado el ritmo en la redacción de Wiriko durante el año que cerramos en pocos días.

LPs

Mayra Andrade – Manga (8 de febrero, Sony)

Cinco años después de su último álbum, Lovely DifficultMayra Andrade ha dejado que emergiera de forma natural y a fuego lento una nueva maravilla. Tras mudarse a Lisboa, su nueva base de operaciones, después de haber vivido en su Cuba natal, su Cabo Verde de raíz, Senegal, Angola, Alemania o Francia, Manga refleja una síntesis de influencias que lleva impresas en la voz y en el alma. Su 5º álbum de estudio, que incluye afrobeat, músicas urbanas y ritmos tradicionales cabo-verdianos cantados en portugués y crioulo, ha sido grabado entre París y Abidjan, y es una muestra de la paleta de colores rica y variada que emerge de una generación de caboverdianos esparcidos por el mundo, pero que llevan la estela de la tradición de sus orígenes. Andrade vuelve a demostrar una elegancia innata en su forma de componer e interpretar, dejando al aire que no precisa de grandes atributos para brillar.

Ibibio Sound Machine – Doko mien (22 de marzo, Merge Records)

Su canción The Chant invadió las pantallas de nuestros hogares gracias a un anuncio de coche, el del SEAT Arona. Radicados en Londres pero imponiendo los sonidos pop más frescos y urbanos de Ghana y Nigeria, Eno Williams y su banda Ibibio Sound Machine vuelven a mostrar la fuerza de su funk, post y electro-punk y R&B contemporáneo con su tercer álbum Doko Mien. Con los sintetizadores ochenteros como columna vertebral e influencias de Talking Heads, Prince y Tony Allen, Doko mien es un álbum sólido y consagrado a la pista de baile, que bien se puede concebir como un trabajo de “electropop retro”. 11 pistas que trazan un puente musical entre dos megaciudades contemporáneas —Lagos y Londres— a las que les unen más cosas de las que las separan.

Maya Kamaty – Pandiyé (28 de marzo)

Después de Santié Papang (2014), la cantante reunionesa regresa abriendo nuevos senderos a la música maloya. Hija de Gilbert Pounia, cantante y músico, fundador de la banda Ziskakan, y Any Grondin, narradora de renombre, la joven recoge sus experiencias en Montpellier o París, y sus giras por Estados Unidos, para retornarlas a la isla. Con influencias de Ibeyi, Portishead o Massive Attack, su propuesta funde el kayamb y la tradición maloya con los sonidos globales. Con mensajes explícitos sobre los “viejos monstruos” de la Reunión, o el daño causado por las malas lenguas en las redes sociales, ataca a los prejuicios y la xenofobia que parece calar en el mundo.

Djana Sissoko – By My Own (26 de abril)

Llevando sobre sus hombros el legado de una larga e incontable dinastía de griots malienses, Djana Sissoko, hija del reconocido músico Baba Sissoko, sigue los pasos de su progenitor y se une al clan Sissoko con su voz y su guitarra. Con tan solo 18 años, Djana debuta en el mundo discográfico reconociendo que “no es fácil sobrevivir por mí misma” un año después de haber brillado con un álbum brutal en dueto junto a su padre (Fasiya). En un interesante larga duración de diez pistas, la maliense afincada en la región italiana de Calabria canta en inglés e italiano un estilo visiblemente impregnado de blues y folk norteamericano en lo que se convierte en una de las producciones más relevantes del año de la diáspora africana en Europa.

Angelique Kidjo – Celia (19 abril, Verve y Universal Music France)

La cantante beninesa explora en las raíces africanas de la salsa gracias a un álbum homenaje a Celia Cruz. En este tributo sonoro a la “Reina de la Salsa”, Kidjo hace suyos diez de los temas que la cubana grabó durante la década de los cincuenta y sesenta junto a la Sonora Matancera. Registrado entre Nueva York y París, Celia no es sólo un álbum de versiones con temas como “La Vida es un Carnaval” o ” Bemba Colorá”, sino que Kidjo reinventa las canciones, se las lleva a su terreno y refleja los sonidos de la historia de la música africana y su influencia en la música de Cuba. Este trabajo es especial para la ganadora de tres premios Grammy. “De pequeña vi en directo a Celia Cruz en Benin y su energía y alegría cambió mi vida. Fue la primera vez que vi a una mujer poderosa en un escenario”, dijo recientemente la cantante. Dos grandes en un solo disco.

Turunesh – Coastal Cider (31 mayo, The Ancestors)

La de Turunesh es una música única. Descrita como Neo Ngoma & Swahili Soul, su sonido suave y delicado la sitúa como una excelente compositora de Neo-soul Afro. De origen tanzano y etíope, Turunesh, creció en Tanzania, y debuta este 2019 con su álbum ‘Coastal Cider’, un disco que fusiona sonidos e idiomas de África oriental y occidental, así como influencias Rnb e Indie. Con solo 21 años, el Jazz y el Blues occidental le sirven de base a la joven para tejer un discurso en kisuajili único que parecerá una rareza en Tanzania pero que se convierte en todo un icono sonoro para la diáspora africana. La portada del álbum es, además, toda una declaración de intenciones, en la que delata influencias como las del álbum ‘Résistance’ de los malienses Songhoy Blues.

Trash Kit – Horizon (5 de julio, Upset the Rhythm)

Trash Kit es un trio post-punk con orígenes en Zimbabwe pero asentado en Reino Unido que nos han sorprendido con un álbum elegante y original que combina crítica social y política con música de baile. Tercero de su carrera discográfica, el disco pone en la voz de Rachel Aggs, su cantante, la transmisión de mensajes que hablan de la realidad global contemporánea y que están marcados por la impetuosidad de la baterista Rachel Horwood. Dos mujeres y un hombre, el bajista Gill Partington, que tejen un discurso sonoro con la mbira como elemento primigenio y los polirritmos como lienzo, y que representan los sonidos, las inquietudes y la riqueza cultural de la diáspora.

Lady Donli – Enjoy your life (9 de agosto, Makiyayi) 

Lo retro sigue teniendo impacto en el pop nigeriano contemporáneo. Prueba de ello es el álbum debut de Lady Donli, una joven de 22 años que acaba de irrumpir en el mercado musical global con este interesante larga duración de 15 pistas repleto de grandes ritmos. Un estilo lleno de optimismo y crónica social que destaca con su “adicta al cash (dinero)”, algo que describe muy bien la carrera por el dinero que se vive a un lado y otro del Planeta. Nacida en Cleveland, Ohio, criada en Abuja y ahora viviendo entre Londres y Lagos, Donli pertenece a una clase global y como tal, nos presenta un estilo repleto de hip-hop con beats electrónicos, melodías neo-soul e infusiones de funk psicodélico. ¡Nos encanta este álbum! ¡Disfruta tu vida!

Mah Damba – Hakili Kélé (13 septiembre, Buda Musique / Socadisc) 

Hija del legendario griot maliense Baba Sissoko, Mah Damba es una de las voces femeninas más consolidadas de la tradición mandinga, tanto en África Occidental como en su Europa de adopción. Tras labrarse una carrera musical junto a su marido Mamaye Kouyaté (DEP) tras mudarse a París, debutó en solitario con À l’Ombre Du Grand Baobab en 2010, un álbum nutrido de colaboraciones que le permitió brillar más allá de la noble sombra de su padre y de su, hasta entonces, marido. Ahora, con Hakali Kélé, Mah Damba canta las penas y las alegrías de su Mali natal, denunciando la violencia y los conflictos étnicos que como cuenta en una reciente entrevista para RFI, “no son parte de nuestra cultura”.

Sampa The Great – The Return (13 septiembre, Rough Trip)

Carismática y desafiante a la ortodoxia occidental, la rapera Sampa The Great es una de las voces más reconocibles del hip hop contemporáneo, y escuchando su álbum debut con atención se entiende el por qué. Nacida en Zambia, criada en Botswana y residente en Australia, Sampa Tembo representa a una diáspora moderna y rompedora, que teje su discurso sonoro a través de varias influencias del África austral y el poliglotismo de sus letras sin complejos y pisando con mucha contundencia. En su The Return confirma un sonido distintivo que la ha llevado a ser reconocida como una de las artistas de R&B más cotizadas y potentes del momento. Ni más ni menos que 19 temas. ¡Suban el volumen de sus reproductores y disfruten(la)!

Aṣa – Lucid (11 octubre, Wagram Music)

Sin duda, uno de los lanzamientos más esperados del año, Lucid llega cinco años después de su Bed of Stone. Bukola Elemide, más conocida como Asa, confirma con este lanzamiento lo que ya sabíamos: que la suya es una propuesta fresca, elegante, intimista, transfronteriza y apta para todos los públicos. 4º en su carrera discográfica, el disco de 14 pistas vuelve a entronizarla como una de las voces más distinguibles y uno de los estilos más genuinos del Neo-Soul contemporáneo, un estilo con marcados matices de Pop, Folk y Reggae. Afincada en Francia, desde donde se produce este Lucid, Asa utiliza algo de Yoruba y mucho Inglés para cantarle al desamor, el autodescubrimiento, el empoderamiento, la alegría, el dolor o la identidad. Si la fórmula funcionó y la llevó a ser disco de platino en su primer álbum, ¿por qué no podría conseguirlo ahora?

Souad Massi – Oumniya (11 ocubre)

La argelina afincada en París, Souad Massi, presenta su 6º disco de estudio. Un trabajo donde el exilio y los mensajes políticos son temas centrales. Mezcla entre folk bereber, chanson française y fado portugués, Massi lleva la maleta de sus años junto a la banda Atakor —que enfrentó varias amenazas de muerte en Argelia— para explorar la traición y la pérdida en este Oumniya, un álbum donde se invoca al mismísimo Leonard Cohen. Con el acompañamiento de la maestría del oud, el maqam, el violín o la darbouka, Souad Massi ha tejido un disco de diez pistas donde muestra cómo la suya es una voz de narradora que cuenta, a través de su historia, la vida de tantas mujeres y hombres en embate contra políticas injustas y comportamientos abusivos.

Asma Hamzaoui & Bnat Timbouktou – Oulad Lghaba (18 octubre, Ajabu!)

El primer grupo de mujeres Gnawa de la historia viene golpeando fuerte con un larga duración para fanáticos del trance y las ceremonias sufíes. Con el gimbri (laúd bajo) y el qaraqab como elementos centrales de un estilo ribeteado por voces llenas de lamentos, Asmaâ Hamzaoui —hija del famoso maalem (maestro) Gnawa, Rachid Hamzaoui— pone en jaque un estilo dominado exclusivamente por hombres hasta la fecha. Y lo hace junto a su banda, Bnat Timbouktou (Las hijas de Tombuctú), que desde 2012 han entronizado a su líder como la instrumentista de gimbri más prominente del mundo. Benditas sean estas 11 pistas de su álbum debut, que dan buena muestra de por qué Asma y Bnat Timbouktou están dando tanto revuelo tanto en el mundo árabe del Norte de África, como en Occidente.

Vagabon – Vagabon (18 octubre, Nonesuch) 

Tras su debut en 2017, la artista camerunesa afincada en Nueva York Laetitia Tamko —alias Vagabon— se erigió como la nueva voz del indie rock contemporáneo. Con su segundo álbum de estudio, vuelve con un sonido más cálido e intimista cuya voz camaleónica, nos seduce a golpe de minimalismo y melodías suaves en un álbum que iba a titularse “All the Women in Me”, pero que a último minuto acabó recibiendo el propio nombre de la artista, como prueba de haber encontrado su estilo más genuino. En su exitoso single de presentación (“Every Woman”), trabajó con el cineasta camerunés Lino Asana. Y hoy, ya es una auténtico ídolo para las mujeres africanas y afrodescendientes; así como para los cameruneses de habla inglesa, en constante pugna política dentro de sus fronteras.

Aziza Brahim – Sahari (15 novimebre, Glitterbeat Records)

Procedente de un campo de refugiados cerca de Tinduf, en Argelia, y residente en Barcelona, la cantante, compositora y activista Aziza Brahim vuelve a cantar las injusticias sociales que siguen padeciendo los saharauis en su tercer álbum con Glitterbeat, traducible como ‘Esta Generación’. Producido en Barcelona por Aziza junto a Amparo Sánchez (Amparanoia, Calexico), “Sahari” es su trabajo más atrevido. Su portada, es ya una declaración de intenciones: una niña exiliada posa con zapatos de ballet y un brillante tutú blanco en lo representa la resiliencia absoluta del Sáhara Occidental. Otro grito más en forma de canciones para la independencia de “la última colonia africana”.

EPs

Kandy Guira – Tek La Runda (5 abril, autoeditado)

La modelo, actriz, cómica y música Kandy Guira vuelve con un EP que significa su vuelta a la música tras su álbum dedicado a su madre en 2009, Mba. Hace una década que esta marfileña se asentó en Francia, donde ha colaborado con músicos como Cheick Tidiane Seck, Esperanza Spalding, Oumou Sangare o Amadou y Mariam, y tras explorar distintas facetas creativas y artísticas ha decidido tomar las riendas de su futuro con este “Tek La Runda”. Un disco compuesto por cuatro canciones en las que habla de la dificultad de ser mujer, del amor, la esperanza o la gratitud. Y lo hace con una mezcla de folk y afro-pop deliciosa. El álbum ha sido realizado en colaboración con el DJ y productor Clément Vicente.

Deena Abdelwahed – Khonnar Remixes (24 de mayo, inFinié)

La música urbana de Túnez tiene un nombre indiscutible: el de la DJ Deena Abdelwahed, una artista camaleónica que se ha hecho un lugar en la escena de club global. Tras el éxito rotundo de su álbum debut Khonnar con el que nos mostraba una puerta de entrada a los sonidos árabes del futuro; su techno futurista presenta una versión delirante y distópica del Túnez contemporáneo. Con este nuevo remix explora nuevos territorios en el espectro de la música electrónica a través de reinterpretaciones de sus propios temas. Una de esas mujeres que contribuyen a romper estereotipos sobre la mujer árabe en la era global.

Xenia Manasseh – Fallin’ Apart (3 octubre) 

Voz emergente de la efervescente escena pop de Nairobi, Xenia Manasseh transita entre su Kenia natal y su Estados Unidos de adopción para nutrir el neo-soul y R&B africanos y llevarlos un poco más allá de sus fronteras. Cantando en inglés y kiswahili, Manasseh —que pertenece a una joven generación de músicos formados en Berklee como la de nuestra admirada fabulosa Lisa Oduor-Noah — se ha rodeado de raperos y talentos de todas partes del mundo para destilar los seis temas que conforman este EP debut. ¡Seguro que su trabajo dará mucho que hablar!

Tarjeta de divulgación del proyecto African-Meninas

Llegan las historias de mujeres africanas para apuntalar referentes

¿Sabes quién es Nzinga? ¿Has oído hablar de Wangari Maathai? ¿Te suena Ama Ata Aido? ¿Conoces a Ellen Johnson Sirleaf? Si no has podido contestar “sí”, al menos, a dos de las preguntas, no necesitas más explicaciones sobre la necesidad del proyecto African Meninas. Si has podido contestar “sí” a más de dos de las preguntas seguro que eres consciente de que una iniciativa como African Meninas es imprescincible. Los cuatro nombres de las interrogaciones se corresponden con cuatro mujeres africanas sobresalientes. Cuatro ejemplos de las muchísimas figuras ejemplares que podrían mencionarse. Cuatro de las treinta personalidades que el proyecto African Meninas pretende acercanos de manera sencilla, a través de biografías ilustradas de mujeres africanas que todos y todas deberíamos conocer.

La imagen del Nzinga que ilustra la biografía de la reina angoleña

La imagen del Nzinga que ilustra la biografía de la reina angoleña.

El cine y la televisión; la moda y la publicidad; incluso, la literatura, reflejan tradicionalmente un mundo blanco irreal. No es baladí, sino uno de los pilares de una sociedad que no ha intentado construir el equilibrio. Los referentes, los ejemplos, los modelos, los espejos en los que mirarse son mayoritariamente (salvo excepciones puntuales) blancos. Y así es como se construyen las identidades y las propias conciencias, a través de todas esas figuras uno (o una) va dando forma a algunos elementos de su personales, a cómo ve el mundo, a cómo ve a los demás, pero también a cómo se ve así mismo. Y el diagnóstico de expertos y activistas es coincidente, a las niñas y los niños no blancos les faltan referentes con los que identificarse.

African Meninas es una iniciativa de Club Wanafrica que se define como “una asociación sin ánimo de lucro que nace en 2010 con la finalidad de crear espacios de diálogo y proyectos en torno a África, su diáspora, la convivencia y la participación ciudadana”. Continúan desgranando algunos de sus objetivos: “Promover iniciativas de sensibilización, visibilización e intercambio social, cultural entre las distintas comunidades residentes en el Estado español, con especial énfasis en los residentes de origen africano y afrodescendientes, a través de conferencias, talleres, intercambios y acontecimientos interculturales”. En este caso, el Club Wanafrica lanza un libro ilustrado con las biografías de treinta mujeres sobresalientes de origen africano que los padres y madres pueden leer a sus hijos, que las más pequeñas pueden descubrir por sí mismas, pero también que pueden permitir a muchos adultos abrir su mente y diversificar sus referentes.

El lanzamiento del libro está previsto para el mes de noviembre, pero para hacer posible este proyecto la organización ha lanzado una recogida de fondos colaborativa, que en una semana ha recaudado más de un tercio del presupuesto de edición del libro. Sin embargo, este formato de preventa, permite a las personas interesadas apoyar la iniciativa desde su inicio y, al mismo tiempo acceder al trabajo final en las mejores condiciones. Además del libro, a través de las recompensas que se ofrece a las y los mecenas, se pueden conseguir postales con los retratos de esas mujeres ejemplares, bolsas con las ilustraciones y otros materiales de papelería.

Cubierta del libro African-Meninas

Cubierta del libro African-Meninas

El proyecto cuenta con el aval de una reconocida investigadora de la historia y la herencia cultural africana como Karo Moret y ha sido ilustrado por Sara Fratini y por Ana Cebrián, doctora en Bellas Artes e investigadora especializada en arte afro contemporáneo, que ha trabajado en proyectos relacionados con colectivos de afrodescendientes. Otros actores implicados en la iniciativa como el colectivo de creadores audiovisuales New Voices New Futures, orientado hacia las diásporas africanas, o la diseñadora Tanit Castan completan las diferentes dimensiones de este libro que pretende ser no solo una producción editorial, sino también un material educativo.

Una prueba de la biografía de Nehanda Charwe Nyakasikana, lideresa de la resistencia a la colonización británica en el actual Zimbabue.

Una prueba de la biografía de Nehanda Charwe Nyakasikana, lideresa de la resistencia a la colonización británica en el actual Zimbabue.

En todo caso, esta lista de autoras, ideólogas, creadoras y corresponsables del proyecto garantizan un equilibrio delicioso entre el máximo rigor científico de la investigación previa, la selección y la elaboración de las biografías y la belleza y el mimo en las ilustraciones y en la dimensión gráfica de un proyecto que enseña, pero también atrae y atrapa.

Este grupo transgeneracional de mujeres del desierto está conquistando el mundo

El guembri, un laúd tradicional originario del norte de África, estaba prohibido para las mujeres, y empuñar uno significaba desafiar la tradición y la familia. Sin embargo, existen contiendas en las que por valentía de la parte más brava ganan todos. En el caso de Argelia, estas fueron libradas por las saharauis argelinas Souad Asla y Hasna El Becharia —la rockera del Sahara—, que decidieron revolucionar el mundo de la música Gnawa y sumar su energía femenina a sonidos de trance que sanan el alma. Ahora, Souad Asla vuelve al ataque con la Orquesta Lemma, en la que junto a otras doce mujeres del desértico sur argelino, conquistan escenarios de todo el mundo con una labor tanto revolucionaria como sanadora.

La banda transgeneracional de mujeres reclutadas en las fronteras del Atlas y el Sahara, en el sur de Argelia, recoge el bagaje de Souad, que ha llevado su música a hospitales psiquiátricos, a talleres para mujeres y diferentes terapias artísticas en Francia, y vuelve al origen de su arte para darlo a conocer al mundo. El grupo, formado exclusivamente por mujeres de entre 23 y 74 años, eran celebridades en bodas y ceremonias populares, pero nunca habían estado en un escenario profesional y nunca habían tocado juntas. Lejos de esposos e hijos, en el desierto, realizaron una residencia para preparar su viaje y adaptar su alegre trance a las escenas occidentales sin traicionar la mística sahariana. Así, llevan meses ganándose el respeto no solo del público occidental, sino también de sus padres, maridos y hermanos.

Souad Asla y Hasna El Becharia

“Me di cuenta de cuánto esta herencia es parte de mi identidad y cuánto extraño esta energía femenina”, explica Souad Asla en una entrevista reciente. “Quería mostrar a estas mujeres argelinas tan libres, tan serenas y orgullosas de nuestra cultura en el escenario. Es paradójico, porque viven en una región conservadora, pero en ellas hay una libertad que no he visto en ningún otro lugar. Después de la música, hablan de su vida, sexualidad, política. Y en el escenario, son libres! Por otra parte, quería reunirlas también porque, lamentablemente, esta música ancestral está desapareciendo, lo veo en cada viaje a Argelia”.

El pasado mes de octubre Souad Asla y la orquesta Lemma publicaron un álbum debut (editado por Buda Musique), y desde entonces, la banda de chicas del desierto ha hecho alarde de sus habilidades nómadas y de su cultura paseando sus canciones por algunos de los escenarios con mejor paladar de la escena musical occidental. Cuanto tardarán en pisar escenarios españoles es solo cuestión del apetito de programadores y de público. Desde Wiriko, esperamos abonar tanto como sea posible el terreno para alimentar bien las apetencias.

NoViolet Bulawayo: “En el tiempo en el que vivimos, no ser activista no es una opción”

NoViolet Bulawayo (nacida Elizabeth Zandile Tshele, en Tsholotsho, Zimbabue, 1981) aparece en el selecto grupo de los autores de origen africano cortejados por la industria editorial global. La joven escritora zimbabuense ha accedido a esta distinción con sólo una novela publicada. El éxito de Necesitamos nombres nuevos, que ha publicado este año Salamandra, respondió a las expectativas. NoViolet, había conseguido en 2011 el Caine Prize, un premio para autores africanos que acostumbra a catapultar a sus ganadores, pero es criticado por ser controlado desde el mundo editorial occidental. Con Necesitamos nombres nuevos, apareció entre los finalistas del Man Booker Prize, en 2013, y recibió los agasajos unánimes de la crítica. Ahora, de regreso a Zimbabue, la autora se debate entre esa industria global y la producción artística local.

La escritora zimbabuense NoViolet Bulawayo. Foto: CBE

Necesitamos nombres nuevos, cuenta la vida de Darling y sus amigos, un grupo de niños y niñas en medio de un país en caída libre. ¿Por qué niños, para una historia tan dura?

Porque a menudo no se les da voz, no se les escucha y se les ningunea. Los escogí para entender el mundo desde otra perspectiva. Los niños también son piezas de este puzzle que compone la vida, pero la viven a través del mundo que construyen los adultos. Además creo que tienen muchas historias que contar.

NoViolet Bulawayo durante su visita a Barcelona. Foto: CBE

¿Permiten abordar la violencia, los abusos o el suicidio con cierta inocencia?

Al contrario. Creo que la historia es más dura de digerir para los adultos. Porque pensamos en los niños como seres inocentes a los que hay que proteger. No vemos que los niños hacen frente a situaciones durísimas, a veces peores que las de los adultos. Mi intención es hacer que el lector adulto se sienta incómodo, y se pregunte qué puede hacer para que eso no pase.

¿Ese grupo de niños son el reflejo de tu generación?

Estos niños crecen en un país distinto al mío. Yo crecí en el Zimbabue de después de la independencia y tuve una infancia maravillosa. No es el reflejo de mi generación, sino de la actual, que vive en un país con una disfuncionalidad extrema. Aunque los detalles son diferentes, es la historia de mis sobrinos y sobrinas. Su país también es mi país, su gente es mi gente, así que, de alguna manera, también es la historia de mi experiencia. Pero no hay que olvidar que hay muchas historias en el mismo país y también hay niños privilegiados que jamás han experimentado historias como las de Darling.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí

Ouaga Girls: el motor de Burkina Faso

*Artículo original publicado en el blog de El PaísÁfrica no es un país.

Hay muchas formas de mostrar las calles aterciopeladas de humo de motocicleta en Uagadugú, la capital de Burkina Faso. Pero la que eligió la realizadora nacida en Suecia y criada en el país africano Theresa Traore Dahlberg podría ser perfectamente la de alguna reconocida marca de coches. Cámara lenta, cuerpos esbeltos, vestuario que golpea desacompasadamente la paleta de colores, un cielo gris pastel, y la guinda: una cuidada banda sonora de afrofunk por Richard Seydou Traoré. Sí. Los primeros dos minutos del documental Ouaga Girls simbolizan lo que en Wiriko ponemos tantas veces de manifiesto: que las sociedades africanas están en movimiento y son creativas. Y su directora lo grita a los cuatro vientos mostrando una visión transversal de la vida de varias jóvenes que se enfrentan a la inevitable y difícil transición universal de la adolescencia a la vida adulta en este país de África occidental.

La película se desarrolla en Burkina Faso (La tierra de los hombres íntegros) justo después de la caída del régimen de Blasie Campoaré, tras 27 años en el poder. Un contexto social y político que se desvela sutilmente a través de conversaciones de radio, vallas publicitarias, conversaciones telefónicas y otros momentos transitorios. Ellas sienten la brisa de la renovación en el país, pero para las mujeres no hay entusiasmo en las elecciones gubernamentales de finales de 2014. La vida continúa para las chicas con una silenciosa resignación que en esencia no cambiará nada. Es más, a pesar de que la escuela de Formación Profesional fue establecida como parte del proyecto de desarrollo social implementado por Thomas Sankara, ellas no tienen ningún tipo de confianza en el nuevo Gobierno que salga de los comicios. Una agridulce sensación (el 52% de los jóvenes están desempleados) que se adereza con las imágenes de un concierto del activista y cantante Smokey; la música como válvula de escape. Y el puño en alto.

Llama la atención que esta historia se desarrolla entre martillos, llaves inglesas y motores oxidados. Pero este documental de 83 minutos –y presentado recientemente en el DOCS Barcelona– va más allá de un trabajo sobre los roles tradicionales, más bien muestra a un grupo de chicas que se encuentra en su último año en una escuela de Formación Profesional esperando salir al mercado laboral en un sector ampliamente reservado a los hombres.

– Papá, aunque soy chica, me quiero dedicar a la mecánica de coches, aquí, en Burkina Faso.

Una barrera de género que no las disuadirá en su empeño por acabar los estudios, aunque para ello tengan que hacer malabares para sobrevivir en sus sombrías situaciones económicas. He aquí un trabajo fílmico que enfatiza la libertad de las protagonistas, incluso en medio de la incertidumbre.

Para leer el artículo completo, puedes hacerlo en la página de África no es un país.

El surrealismo mágico de las hechiceras africanas

Agosto de 1612. Valle de Pendle (Pendle Hille), en el condado de Lancashire, Inglaterra. Hacía calor y la gente se agolpaba en el que se ha considerado como uno de los juicios de brujas más famosos de la época. Alizon Device, una niña de 11 años, fue ahorcada, junto con otras nueve personas, después de admitir que era una hechicera que a menudo se encontraba con el demonio en compañía de su abuela de 80 años. A ella también la ahorcaron sin importar cuántas canas lucía. Y la literatura ha hecho correr tinta desde entonces.

Sí, es una película, pero estos espacios abocados al exotismo por la desprotección de los gobiernos existen en la realidad. La directora pasó más de un mes en uno de ellos en Ghana para documentar un guion que combina la denuncia social y la sátira y que continúa cosechando éxitos después del debut en el festival de Cannes de 2017, por cierto, la primera película zambiana que se ha presentado en el festival francés. El último de los galardones llegaba hace unas semanas con el BAFTA, los premios de cine que concede la Academia británica al debut como mejor dirección.

Este artículo ha sido publicado originariamente en el blog África no es un país, de El País. Para seguir leyéndolo puedes visitar este sitio.

Kossi Efoui construye el relato poético de un mundo en resistencia

Uno de los autores togoleses más laureados y, al mismo tiempo, más controvertidos ha publicado su última novela, precisamente, en medio de la tormenta de la revuelta popular que sacude el país. A todas luces, la presentación del nuevo trabajo de Kossi Efoui se mueve entre la casualidad y la premonición, o quizá se inscriba en el territorio de la probabilidad. Cantique de l’acacia, la quinta novela de este autor togolés, vio la luz en octubre del pasado año, casi tres meses después de que se desencadenase una ola de protestas que llega hasta la actualidad y que ha hecho, además de la épica de la resistencia ciudadana, un número de víctimas que nadie parece ocuparse en concretar.

Esa revuelta episódica está motivada por la persistencia en el poder de la familia Gnassingbé durante cincuenta años. Efoui abandonó el país africano para refugiarse en Francia hace más de 25 años, precisamente como consecuencia del poder del padre de la dinastía repúblicada, Gnassingbé Eyadéma. Ahora, justo en medio de la más grave crisis política y social de las últimas décadas, el escritor recrea un país que se mueve entre las evocaciones del pasado y las proyecciones del futuro gracias a un estilo poético que rompe las barreras de la lengua y del discurso. Así se construyen los territorios del pensamiento.

El escritor togolés, Kossi Efoui. Fuente: Facebook

Durante su trayectoria literaria, Kossi Efoui, ha ido configurando una voz propia que se nutre de su prosa poética y de una visión renovadora del teatro en la que rebasa cualquier tipo de frontera. En el caso de Cantique de l’acacia, el autor se zambulle en un espacio que además coincide con sus propios principios ideológicos. En primer lugar, el espacio en el que se ambienta la historia, que va desde Togo hasta Costa de Marfil, pasando por Ghana.

Efoui atribuye a su trayectoria vital su convicción panafricanista y su rechazo de unas fronteras dibujadas “a golpe de látigo” y que configuran “pequeños rectángulos, triángulos o trapecios”. Esos límites son artificiales para el escritor, que considera que lo único real son “las montañas o los ríos” por eso se reivindica como un escritor nacido en el Golfo de Guinea. Por esos motivos, cuando Efoui tiene la oportunidad de escribir la historia, evidentemente reconstruye su espacio soñado, uno en el que esas fronteras no son, en realidad, límites.

El escritor togolés, por otro lado, rehabilita la historia de las mujeres, ya que Cantique de l’acacia es el relato de esas mujeres fuertes que han ido escribiendo la historia, la microhistoria fundamentalmente, la de la vida cotidiana. Parece un lugar común, ya es habitual hablar de ese papel fundamental de las mujeres africanas y, sin embargo, da la impresión de que los escritores mantienen bien viva la necesidad de reivindicarlo. En este caso, el relato recorre las experiencias de tres mujeres que huyen de los destinos que les habían sido reservados. Se trata de tres mujeres que, en distintos momentos y en circunstancias diferentes, han reclamado su derecho a tomar el control de sus vidas.

Esa voz poética de Kossi Efoui hace que en muchas ocasiones, la historia discurra en un ambiente con una considerable carga aparentemente onírica. Precisamente por un tercer rasgo de la novela. Se trata de la inspiración en los mundos narrativos de la tradición que se entrelazan con algunas de las cosmovisiones que al autor le resultan más familiares. El mundo invisible es, de repente, uno de los elementos fundamentales de la narración y con absoluta naturalidad se inmiscuye no sólo en el relato, sino también en la historia. Ese mundo invisible se hace absolutamente presente en la vida de las tres mujeres desde Grace (la abuela) hasta Joyce (la nieta).

De pronto, el nuevo trabajo de Kossi Efoui se convierte en el ejemplo de esas historias africanas en las que los ciudadanos, las ciudadanas en este caso, desbordan los obstáculos que se les imponen y toman las riendas de su vida para asumir el protagonismo. Es la historia de ese África que camina y avanza y que no se detiene delante de las imposiciones. Es un ejemplo que llega, además, en el momento más delicado para el país en el que nació su autor, o quizá en el momento más indicado para sus ciudadanos y sus ciudadanas. A pesar del relativismo que rezuma la actitud de Efoui, nunca ha dejado de ser crítico, eso sí, con una voz muy especial.

I Still Hide to Smoke: el hamman y la lucha de la mujer argelina

Frente a las bombas, al atropello de los derechos humanos y a los barbudos hay un hamman. Este esconde un susurro inocente. Para muchos, conspiratorio. En la Argelia de 1995, el integrismo islámico lidera el terreno político y la represión militar viene impuesta por el Frente Islámico de Salvación (FIS). En este contexto se atiende mejor a las pequeñas cosas; al cigarrillo, al mar, a la ropa tendida o a la alegría de saber que se ha restablecido el servicio de agua. En los malos momentos, agua caliente. O una mano amiga que se ofrezca a frotar allí donde no se llega.

I Still Hide to Smoke (2016), de la realizadora argelina Rayhana Obermeyer, es una película coral liderada por la actriz Hiam Abbas (Fatima). Un hamman (baño turco) es el escenario de una cinta que se adentra en los abusos de la sociedad misógina durante la guerra civil de Argelia.

El hamman de Fatima es un bálsamo anímico para un grupo de mujeres que intenta escapar de la rutina. Madres, hijas y amigas. Vírgenes, rebeldes y enemigas. Gordas y delgadas. Casadas, solteras, viudas y divorciadas. En los baños hay cabida para todas. Muchas vienen solo a bañarse mientras otras se exfolian o preguntan por un masaje. Las hay quien además del respiro terapéutico, vienen a buscar consejo, a desahogarse o a olvidarse de los fundamentalistas. Aquí se habla sin tapabocas de sexualidad, matrimonio, divorcio y religión. Se cotillea y se ríe. También se llora. Y se sueña.

Samia (Fadila Belkebla), de 29 años y soltera, sueña con irse con el mar. De perderse en el horizonte. Pero lo que le quita el sueño es buscar un marido. Entra a trabajar en los baños para ver si alguna casamentera la recomienda aunque “nadie se fija en las que limpian o dan masaje”, le advierte Fatima. Samia es testigo en un espacio donde además de la limpieza física existe un aseo mental.

El hamman es un refugio para que las mujeres se presenten sin máscaras, con sus miedos e inquietudes. Un lugar para expresarse libremente y buscar compañía. Incluso es destino para aquellas que apoyan al régimen extremista. Rayhana, que se enfrentó al desafío de encontrar actrices árabes que quisieran formar parte del reparto, propone una cinta con escenas cuidadas y tiernas donde las mujeres descosen estereotipos en unos diálogos atrevidos y que son una mirada al mundo árabe femenino.

Aunque en una sociedad en la que “falta el amor”, siempre hay alguien pidiendo pelea. La seguridad de los baños se verá amenazada cuando Fatima acoge a Mariem (Lina Soualem), soltera y de 16 años, que está embarazada. Su hermano fundamentalista ha conocido el secreto y va buscarla al hamman. Venganza y una daga. La tranquilidad entonces queda a expensas de los barbudos que atormentan la desinhibición cuando llaman a la puerta.

*Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del festival de cine contemporáneo Film Africa.

Sorteamos 2 entradas dobles para ver a Les Filles de Illighadad en Barcelona y Madrid

¡El avant-rock de Les Filles de Illighadad aterriza en Barcelona y Madrid! Este trío de mujeres originarias de Illighadad, Níger, tiene sus raíces bien cimentadas en el folk nigerino, y destacan por sus inconfundibles riffs de guitarras, voces polifónicas, percusión tradicional y un sonido orgánico y atemporal. ¡Y estamos sorteando 2 entradas dobles para que acudas a una de sus próximas citas en Barcelona o Madrid!

El lunes 20 de noviembre, les Filles de Illighadad se suman al ciclo Caprichos de Sala Apolo de Barcelona y el martes 21 en Moby Dick Club de Madrid para presentarnos su primer álbum de estudio «Eghass Malan», que acaba de editar la discográfica Sahel Sounds el pasado 28 de octubre de 2017. Se trata de un álbum grabado durante su primera gira europea, que está lleno de canciones de amor y elogios al desierto, una celebración a su pueblo y origen, y un canto a la tradición.


En Barcelona, Les Filles de Illighadad estarán acompañadas por nuestro amigo Dj Diego Armando (@riembauet), un habitual en las cabinas de Barcelona y que ha pasado por festivales como Sónar, Faraday o Black Music Festival. El selector abrirá el show con uno de sus sets de ritmos africanos y electrónicos. En Madrid, abrirá el concierto el guitarrista Mdou Moctar, otro de los nombres consolidados que han internacionalizado la tradición y música Tuareg en los últimos años.

¿Cómo conseguir tu entrada doble para ver a Les Filles de Illighadad el lunes 20 de noviembre en el Apolo de Barcelona o el martes 21 de noviembre en Moby Dick Club de Madrid?

Comparte nuestro post de Facebook o Twitter en tu muro y envíanos tu canción favorita de Les Filles de Illighadad a info@wiriko.org con el asunto SORTEO FILLES DE ILLIGHADAD. Y no te olvides de añadir tu nombre y apellidos, junto a tu DNI (además de un pantallazo de la compartición del post en tu muro).

¡Mucha suerte!

Este noviembre, mujeres afrodescendientes en escena

Sobre los escenarios de teatro, las actrices en España ya suman tres generaciones. Aún así, cuando se trata de emplear a actores y actrices, los primeros se sobreponen a las segundas. Según el Estudio Sociolaboral de 2016 de la Fundación AISGE, la entidad española sin ánimo de lucro constituida por AISGE (Artistas Interpretes, Sociedad de Gestión), la tasa de desempleo de las mujeres alcanza el 51,6% mientras que el de los hombres es seis puntos más bajo. Aspecto que lleva a las mujeres al desempeño de la profesión cobrando menos y trabajando sin contrato más días al año, es decir, en peores condiciones que sus compañeros.

Cartel Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente en Valencia 2017. Fuente: Movimiento por la Paz

Es por este motivo que en distintas provincias españolas, surgen proyectos con un carácter de visibilización y promoción de las mujeres como creadoras, a todos los niveles, dentro del sector de las artes escénicas.

Uno de ellos es la asociación de mujeres dedicadas a las artes escénicas Projecte VACA, cuya sede está en Barcelona. Cerca de cumplir los 20 años, nace con el deseo de potenciar la influencia y el peso de las mujeres en éste ámbito laboral, realizando investigaciones, procesos de experimentación y producción escénica de y por mujeres. Desde el marco del proyecto, también organizan un festival anual con la muestra de actividades y creaciones artísticas que difunden el trabajo creativo femenino. Éste festival es el Novembre Vaca.

Cartel Novembre Vaca 2017. Fuente: Projecte VACA

La edición del Novembre Vaca 2017 cuenta con una cartelera compuesta por la participación de mujeres afrodescendientes con piezas teatrales que exponen y reflexionan sobre la figura de las mismas. Como nos explican desde la asociación: “Teniendo presente que estamos en el decenio de la afrodescendencia, hemos decidido apoyar la creación de mujeres afrodescendientes”. Es así como la actriz VACA y creadora de “No es país para negras”, Sílvia Albert Sopale y la actriz y directora Alejandra Egido, estipulan la temática del festival. No obstante, como declaran desde la asociación: “La falta de apoyos institucionales ha provocado que el festival no sea al 100% como se había ideado”. Lo cual nos cuentan que ha repercutido en la participación de compañías como Teatro en Sepia con el espectáculo Afrolatinoamericanas, y Alaya Theatre con Nenas negras que han considerado el suicidio cuando el arco iris era suficiente.

Aún así, las profesionales de las artes escénicas componentes del Projecte VACA decidieron seguir con la temática para el festival. Como nos exponen: “Lamentablemente en España la representación de las personas afrodescendientes es pésima, la gran mayoría de los papeles a los que optan reproducen estereotipos e invisibilizan la realidad de la comunidad. Es necesario hacer una reflexión a nivel de ciudad y de país sobre cómo afecta la representación de las personas racializadas a ellas mismas y a su entorno”.

De esta manera, se ponen en relación obras y espacios de reflexión que denuncian el racismo normalizado en España, otras que visibilizan la sexualidad de las mujeres, también piezas que ponen en valor la identidad, y aquellas que velan por el reconocimiento de mujeres afrodescendientes.

Una de las obras cuyo objetivo es poner en valor el papel de las referentes afrodescendientes en la historia es He contado las manchas del leopardo hasta llegar a la luna, que está programada para el 1 y 2 de Diciembre del 2017 a las 20h en el Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison. Una conversación en escena creada por No Somos Whoopi Golberg que, como narran: “buscamos rescatar el trabajo y las voces de mujeres con las que pudiésemos sentirnos identificadas, que constituyesen un legado para nosotras, un modelo, un referente”. 

“No Somos Whoopi Goldberg” compañía teatral de afrodescendientes.

La obra de Silvia Albert Sopale, Kelly Lua y Maisa Sally-Anna Perk mana a partir de la investigación sobre la herencia histórica de diferentes y diversas mujeres negras. Como explican: “Cada una tenía intereses distintos y quería resaltar perfiles más políticos o más artísticos o más científicos. Nos encontramos que había muchas historias por contar y resultaba complicado decidir qué figuras escoger debido a la riqueza y la diversidad de éstas”. Es por ello que, en primavera, a raíz del encuentro con Eva Hibernia, dramaturga y directora del espectáculo, deciden elegir tres personajes y ponerlos a dialogar a partir de las reflexiones personales que florecieron al investigarlas.

Tres personajes que, como leopardos, haciendo referencia al título, al nombre de Wangari (que significa leopardo en la tradición Kikuyu) y escuchando el relato de las actrices de la compañía, “se callan, se enjaulan o a los que se le da caza: la caza del silencio”. Es por ello que manifiestan: “Nos gustó pensar al leopardo como un ancestro, o más bien como un símbolo de nuestra parte a la que llamamos salvaje, la que no se deja ver y parece peligrosa”.

Mismamente, las actrices de No Somos Whoopi Goldberg encarnadas en la escritora semianalfabeta brasileña Carolina María de Jesús, la matemática estadounidense Katherine Johnson y la científica y activista keniana Wangari Maathai, harán al espectador/a sorprenderse y experimentar distintas texturas y emociones. Como precisa el trío:

“[El espectáculo] Es como un leopardo, va rápido y salta enérgico. Esperamos que sepa dar ese salto fértil a la percepción del espectador y que se agazape como un buen compañero tras sus ojos, una vez se acabe la función. Para que después esté más atento a las manchas, los olvidos, los silencios que contienen grandes figuras dentro”.

Kelly Lua, Silvia Albert Sopale y Maisa Sally-Anna Perk, componentes de la compañía “No Somos Whoopi Goldberg”

Wiriko medio oficial del Film Africa

Black is beautiful: El Londres más negro sube el telón del Film Africa

Wiriko medio oficial del Film Africa

Wiriko medio oficial del festival de cines africanos de Londres Film Africa.

Vuelve un Londres en negro. Un negro que es beautiful. Un negro que como canta el cantante Chronixx, es necesario para entender la construcción del imaginario que tenemos del continente africano. Regresa el Film Africa (27 de octubre hasta el domingo 5 de noviembre), la celebración más grande de cines africanos y su diáspora de Inglaterra organizado por la Royal African Society de la que Wiriko continúa por tercer año consecutivo como medio oficial en español de una de las citas imprescindibles europeas. Y cuando se hace alusión a que la urbe inglesa ennegrece cada año es porque su política y objetivos se extiende a lo largo de seis sedes colonizando las carteleras de las principales salas de cine: Rich Mix, BFI Southbank, Ritzy Brixton, Ciné Lumière, Bernie Grant Arts Centre y el South London Gallery. No hay excusas para no enmudecer con alguno de los 38 títulos que se proyectarán procedentes de 21 Países africanos (incluidos 19 estrenos en el Reino Unido, Europa o mundiales) y con la presencia de cineastas, actores y actrices y músicos que endulzarán una semana africana que prestará especial atención a las historias de mujeres.

La apertura de esta noche en el BFI Southbank estará a cargo de la película The Wound (Inxeba), del director sudafricano John Trengove. Un trabajo atrevido que pudimos ver en el festival de Durban el pasado julio y que explora la sexualidad, la masculinidad y el choque entre los valores tradicionales y contemporáneos en la actual Sudáfrica. El actor principal y premiado músico Nakhane, uno de los nuevos talentos más emocionantes del país, asistirá a la proyección y actuará este domingo en el Rich Mix llevando sus melancólicas y lánguidas guitarras y bellas armonías vocales al público londinense por primera vez.

La séptima edición del Film Africa clausurá en el Ciné Lumière el 5 de noviembre, con el estreno en Londres de Foreign Body, el nuevo trabajo audaz y visceral de la directora tunecina Raja Amari. Para conmemorar sus 60 años de independencia de Ghana, el festival proyectará tres trabajos que capturan el espíritu de una de las industrias cinematográficas de más rápida expansión en el continente africano: Keteke, el primer largometraje de Peter Sedufia, con una preciosa banda sonora a cargo de la banda de Accra, Worlasi; la historia épica de la realizadora ghanesa-americana Leila Djansi sobre la trata de esclavos en el Atlántico, I Sing of a Well; y una rara oportunidad de ver uno de los más aclamados trabajos de los últimos tiempos, Kukurantumi – Road to Accra, del realizador King Ampaw.

Film Africa continúa su estrecha asociación con el consorcio de los cinco festivales de cine africano del Reino Unido (Film Africa-Londres, Africa in Motion-Escocia, Afrika Eye-Bristol, CAFF-Cambridge y Watch Africa-Gales) con su sección Clásicos perdidos de África (Africa’s Lost Classics), trayendo a las pantallas algunas de las mejores películas africanas que han sido prohibidas, censuradas, perdidas u olvidadas, incluida la restauración de algunas películas importantes dirigidas por mujeres africanas. Algunos ejemplos serán Fatma 75, una película pionera y el primer trabajo de no ficción de la tunecina, Selma Baccar; Rage, del laureado director nigeriano Newton Aduaka; y Mueda, Memory and Massacre, de Ruy Guerra, una obra central de la ola de Cine Novo, generalmente considerada como el primer largometraje de ficción independiente de Mozambique y una obra maestra de la memoria anticolonial.

En esta séptima edición se podrán ver los primeros trabajos del sudafricano Daryne Joshua con su Call Me Thief, un retrato de la vida en los suburbios de Ciudad del Cabo en la década de 1960; el estreno europeo de I Will Not Bear Tomorrow, de Abraham Gezahagne, que se adentra de lleno en uno de los momentos más oscuros de Etiopía; y en I Still Hide to Smoke, un baño turco es el telón de fondo para la audaz exploración de la directora argelina Rayhana Obermeyer sobre el papel de la mujer en su país hoy día.

Junto a I Still Hide to Smoke y Fatma 75, otros títulos de la programación de la que Wiriko forma parte como asesor muestran historias de mujeres. Por ejemplo, se estrenará en el Reino Unido el documental Sacred Water, de Jordain Olivier que explora la sexualidad femenina en Ruanda; A day for women, de Kamla Abou Zekri un trabajo que reflexiona sobre la comunidad, la convivencia y la libertad de las mujeres en la sociedad egipcia; El cuarto largometraje de Alain Gomis Félicité, ganador del prestigioso Oso de plata en Berlín, que retrata a una madre soltera en la capital congolesa de Kinshasa; y el documental de Pascale Lamache, Winnie, el cual describe la compleja figura de Winnie Mandela, y se pregunta por qué la historia silencia habitualmente a las mujeres líderes fuertes.

Otras películas destacadas incluyen el estreno mundial del documental Di Journey de Maria Khan, una exploración histórica y completa sobre las relaciones de inmigración y raza en la comunidad afro-caribeña del Reino Unido; lo último de la prolífica directora ghanesa Shirley Frimpong Manson, Potato Potahto; y el estreno en el Reino Unido del brillante documental de Samantha Biffot The African Who Wanted to Fly, que cuenta la extraordinaria historia de un joven de Gabón que se convirtió en maestro de Kung Fu en China.

Secciones de cortometrajes, días programados para los niños, conciertos y conferencias paralelas completan una semana que reflejará lo mejor de los cines africanos. Y Wiriko estará allí para contarlo.

Más información aquí.

Beauty and the dogs: un Túnez posrevolucionario y traumático a examen en la SEMINCI

El pasado fin de semana se presentó en la 62ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI) la película Aala Kaf Ifrit (Beauty and the Dogs / La belle et la meute) que participa en la sección Punto de Encuentro del festival. Dirigida por la directora tunecina Kaouther Ben Hania, que se estrenó en 2014 con su trabajo Challat of Tunis, y siguió su trabajo en 2016 con Zaineb Hates the Snow, la película es una coproducción en la que han participado varios países como Túnez, Francia, Suecia, Noruega o Líbano. Participó en el festival de Cannes donde tuvo una gran acogida entre el público y además recibió el premio Un Certain Regard de la Sección Oficial.

Este drama nos traslada a una noche cualquiera en el Túnez post revolucionario. Mariam (Mariam al Ferjani) es una joven universitaria de 21 años que ha organizado una fiesta para estudiantes en la que disfruta y baila junto con su amiga Najla hasta que su mirada se cruza con la de un joven enigmático llamado Youssef (Ghanem Zrelli). A partir de ese momento la protagonista va a tener que hacer frente a una situación en la que se ve envuelta de forma involuntaria y de la que no conseguirá olvidarse.

Dividida en nueve actos, Aala Kaf Ifrit nos introduce en una laberíntica noche en la que la protagonista deberá tomar diferentes decisiones. Si al final del primer acto vemos a una sonriente Mariam saliendo de la fiesta con su nuevo acompañante, en el segundo acto la vemos corriendo y gritando en medio de la calle, desorientada y con el maquillaje corrido después de una situación que la ha dejado en shock: ha sido violada por dos policías. Mariam deberá enfrentarse a la indiferencia de una sociedad que aún se recupera de la Revolución de los Jazmines, a las miradas reprobatorias de las otras mujeres, a la incapacidad de reacción de las personas que la rodean o a la burla y el sarcasmo de la propia policía. Acompañada por Youssef, que la guía y en ocasiones la persuade para tomar decisiones, Mariam intenta obtener un certificado que demuestre que ha sido violada y poder denunciarlo. Pero la burocracia y el orden se imponen a la empatía y a la solidaridad: para poder ser examinada, debe poner primero la denuncia en la misma comisaría, con todo lo que ello conlleva para la protagonista.

Cada acto se convierte así en una montaña rusa donde perdemos y recuperamos la esperanza continuamente y asistimos a la lucha constante de Mariam para hacer valer sus derechos y su dignidad. Pero, ¿a dónde vas cuando a aquellos a los que pides ayuda son los mismos que te han llevado a esa situación? La joven tunecina intentará defenderse y luchar en un sistema en patriarcal en el que los hombres tienen la última palabra y donde cada avance parece un retroceso. A través de 95 minutos, el público se pone en el lugar de Mariam y logra entender, aunque sea en parte, lo que supone luchar contra viento y marea después de haber sufrido una violación y que nadie te crea. Una lucha en la que, a pesar de la compañía, viaja completamente sola por las cloacas de un mundo que ha decidido ponerla a ella al borde del abismo y al resto de las mujeres en un segundo plano.

La división en nueve actos sorprende e inquieta. La fuerza de los guiones es un punto a favor que logra que el espectador no quite la vista ni un segundo de la pantalla. Los planos cortos y rápidos, que hunden en la confusión y la desesperación, hacen el resto. El papel que realiza la actriz Mariam al Ferjani eclipsa todo lo demás y a través de sus ojos podemos llegar a comprender el horror por el que ha pasado. Un horror que la llevará a tomar sus propias decisiones y luchar por recuperar su dignidad en un mundo hecho a la medida de los hombres.