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Netflix apuesta por producciones originales africanas

El cine es una de las formas de representación cultural más importantes de la era moderna. A lo largo de su trayectoria histórica ha cumplido con numerosas funciones, pero a pesar de la versatilidad que lo caracteriza, ha sido acaparado por la industria de Hollywood. La mayoría de producciones cinematográficas que encontramos en las carteleras pertenecen en exclusiva a la industria estadounidense, reduciendo significativamente las posibilidades de elección del público, que ha consumido hasta la fecha lo que se ha impuesto como un modelo irrefutable de éxito, tanto como la principal plataforma de globalización de la American Way of Life, el fast food o tendencias de moda.

La serie sudafricana Catching Feelings, actualmente disponible en la plataforma Netflix.

Aunque las pantallas de cine siguen reproduciendo los cánones occidentales, hoy en día hay industrias que sobrepasan las producciones norteamericanas. Como siempre hemos defendido en Wiriko, el Sur Global da muestras de estar poniendo en jaque la supremacía de Hollywood. De entre las nuevas industrias, Bollywood encabeza el primer puesto, con Nollywood pisándole los talones. El problema viene cuando no interesa compartir el monopolio.

Sin embargo, en los últimos años el panorama ha cambiado debido al surgimiento de compañías privadas que ponen al alcance propuestas cinematográficas más diversas, presentándose así como competidoras potenciales de Hollywood. Nos referimos a empresas como Netflix, fundada en 1997 en Estados Unidos y que en poco más de una década ha conseguido 150 millones de suscriptores.

Si bien es cierto que al principio no destacaba entre otras plataformas de cine a la carta, pues se dedicaba al alquiler de DVDs, actualmente se ha consolidado como la plataforma de streaming más importante, ofreciendo un catálogo sin fronteras en el que los y las usuarias pueden consumir grabaciones de cualquier país. Una de las cualidades que ha mostrado tener Netflix es su flexibilidad para adaptarse a los nuevos tiempos y a las demandas de la audiencia en cualquier parte del mundo. Así que no es de extrañar que la compañía lleve ya años fijándose en el mercado africano y ahora, apueste por invertir en producciones propias hechas desde África.

África en Netflix, Netflix en África:

Con motivo del festival de Cannes vimos el desequilibrio de acceso al cine realizado en los países de África del Norte con respecto al del resto del continente. Sin embargo, el interés e inversión de plataformas como Netflix puede darle un giro a esta situación. En la Content London 2018 que tuvo lugar a finales del año pasado, Erik Barmack, vicepresidente del área de contenidos originales de la compañía norteamericana, anunció que para 2019 la compañía encargará la producción de series originales africanas, favoreciendo de esta manera un consumo de cine sin fronteras, así como asegurándose la clase media africana como potencial cliente.

Estas son algunas de las novedades de las que podremos disfrutar próximamente, y a las que no podemos esperar para ver:

Atlantiques (2019)

El trabajo de la francosenegalesa Mati Diop (1982) no hace más que atraer el interés del mundo cinematográfico. Después de haber recibido el premio Grand Prix en la 58ª edición del Festival de Cannes, se ha hecho viral la noticia de que Netflix compró los derechos universales del primer largometraje de Diop, incorporándola así a la lista de producciones africanas. La fecha en la que el filme estará disponible queda aún por determinar.

Blood and Water (2020)

En el drama juvenil Blood and Water conoceremos una adolescente que descubre un secreto familiar a la vez que tiene que lidiar con su vida en el instituto. La directora sudafricana  Nosipho Dumisa (1988) estará al mando de la producción, y además contará con el apoyo de los profesionales Daryne Joshua y Travis Taute del equipo de Gambit Films. Fuentes oficiales revelan que el reparto está formado por actores y actrices de Sudáfrica, así como que el rodaje empezará a finales de este año con vistas a que se estrene en 2020.

Nosipho Dumisa.

 

Mama K’s Team 4 (2019)

Gracias a la historia creada por la zambiana Malenga Mulendema y diseñada por el camerunés Malcolm Wope, nos trasladamos a la ciudad neo-futurista de Lusaka (Zambia) para acompañar a cuatro chicas en la misión que una agente secreta jubilada les ha encomendado: salvar el mundo. Según explica la guionista a Variety, una de las razones que la llevó a escribir Mama K’s Team 4 es que a pesar de gustarle los personajes de superhéroes, nunca se identificaba con ellos. Así es que el proyecto que inició para poner fin a la falta de representación que perjudica a la población negra se ha convertido en la primera serie africana animada de Netflix.

Fuente: Animation World Network.

Lionheart (2019)

Otro de los fichajes de Netflix es el drama nigeriano Lionheart. Cuando la salud del padre de Adaeze (Genevieve Nnaji) le impide seguir haciéndose cargo del negocio familiar, ella se ofrece para dirigir el negocio familiar, puesto que compartirá  con su tío Godswill (Nkem Owoh) a la vez que tiene que demostrar su capacidad para desenvolverse en el masculinizado mundo de los negocios.

Shadow Khumalo (2019)

Estrenada en marzo, Shadow Khumalo es una serie original africana de Netflix. En ella el ex-policía conocido por el apodo de “Shadow” (Pallance Dladla) sufre una trágica pérdida que le afecta hasta el punto de dejar de sentir dolor. Esto le lleva a trabajar de detective por su propia cuenta contra delincuentes que han escapado de la policía de Johannesburgo. De acuerdo con El Diario Vasco, el protagonista abandona el cuerpo policial defraudado por su inefectividad, aún así su antiguo compañero (Khathu Ramabulana) colaborará con él en los casos más complicados.

Queen Sono (2019)

Aunque todavía no esté disponible en la plataforma, se prevee que Queen Sono, la primera serie original africana de la compañía, se estrenará este año. IOL confirma que la actriz sudafricana Pearl Thusi (1988) dará vida a la protagonista, una espía de alto nivel encargada de mejorar la vida de la ciudadanía africana, quien tendrá que compaginar la misión más peligrosa que se le ha encargado con su vida personal.

Esperamos que cada vez sean más los medios que se sumen a estas iniciativas, comprometiéndose responsablemente con la producción de los cines africanos, promoviendo los talentos del continente y dándole voz a la pluralidad de experiencias de un mundo tan heterogéneo como el que vivimos.

Los nueve largometrajes africanos de Cannes 2019

Se acerca la segunda quincena de mayo y con ella la 72ª edición del Festival de Cannes. Desde el día 14 hasta el 25 de este mes, profesionales del mundo cinematográfico se reunirán en Francia para celebrar el trabajo, talento y dedicación empleados en las producciones más recientes. Este año contamos con la representación de uno de los directores españoles con más peso en la industria, Pedro Almodóvar. Sin embargo, desde Wiriko queremos hacer un repaso de las obras africanas que figuran en la lista oficial de selección, desvelada por la academia el pasado 18 de abril. Y en especial, queremos destacar tres propuestas presentes en  la categoría de largometrajes candidatas a la Palma de Oro: Mati Diop (1982), Ladj Ly (1980) y Abdellatif Kechiche (1960).

Cines africanos en Cannes 2019.

La francosenegalesa Mati Diop es heredera de la tradición cinematográfica de su tío, el reconocido director senegalés Djibril Mambéty. Gracias a su documental Mille Soleils (2013) fue ganadora de varios premios, siendo actualmente la primera directora de cine negra en la historia del festival que opta a ganar la Palma de Oro. La obra que la ha llevado a la alfombra roja francesa es Atlantiques (2019), una adaptación del documental homónimo que realizó en 2009. Haciendo un poco de memoria, podemos recordar que en España ese fue uno de los años en los que las noticias de la inmigración africana invadieron los medios de comunicación (léase La inmigración irregular en España). Así es que Atlantiques explora y reflexiona sobre la migración senegalesa que se dirige a Europa en busca de un futuro mejor a la vez que incorpora el romance de la mano de Souleimane (Ibrahima Mbaye) y Ada (Mame Binta Sane).

El francés Ladj Ly (de ascendencia maliense), involucrado en el colectivo kourtrajmé, es un ejemplo de director con compromiso tanto social como político, el cual se manifiesta en sus trabajos. Su obra, además, es una adaptación del cortometraje homónimo de 2017. Situada en 1993, Les Misérables (2019) retrata la historia de Stéphane (Damien Bonnard), quien se une a la brigada anticriminal de Montfermeil. La pieza cinematográfica, que hace referencia a la novela de Victor Hugo, denuncia la violencia ejercida por las fuerzas del orden en un barrio parisino a través de un estilo que entremezcla la ficción y el documental.

Conocido por haber ganado la Palma de Oro hace seis años con su obra Blue is the Warmest Colour (2013), el director francés de origen tunecino Abdellatif Kechiche consigue hacerse con un hueco en la lista oficial de la 72ª edición de Cannes. Basada en la novela La Blessure, la vraie (2011) de François au Bégaudeau, Kechiche presenta Mektoub My Love: Intermezzo (2019), la secuela de Mektoub My Love: Canto Uno (2017). Este drama sigue la historia de Amin (Shaïn Boumedine), un joven fotógrafo que empieza a disfrutar de la compañía y las conversaciones con Charlotte (Alexia Chardard), la exnovia de su primo. Ophélie (Ophélie Bau), su amiga de la infancia quien no sabe nada al respecto, comparte con él sus preocupaciones: no sabe si cumplir con los planes de vida impuestos por su padre o si seguir su propio camino haciendo caso a su instinto.

Adam (2019) es el primer largometraje de la marroquí Maryam Touzani (1980). En una entrevista con el Huffington Post, la actriz y directora nos habla sobre su último trabajo. La trama, situada en la medina de Casablanca, gira en torno al encuentro de dos mujeres cuyas vidas cambiarán tras haberse conocido. Samia (Nissrine Erradi), una madre soltera que quiere dar en adopción al bebé que espera, es acogida por Abla (Lubna Azabal), viuda y madre de una niña de ocho años. Touzani declara que lo importante de la película es el viaje interior en el que se embarcan ambas mujeres. Escogiendo un nombre tan representativo como el de Adán, Maryam Touzani quiere enfatizar que quien es capaz de dar vida es una mujer, por lo que la autora nos invita a reflexionar sobre el papel del hombre y la mujer en la sociedad.

Mounia Meddour (1978) también estrenará su primer largometraje en Cannes. Papicha (2019) narra la historia de una joven argelina que quiere estudiar diseño. Nedjma (Lyna Khoudri) vive la guerra civil de 1997, pero se niega a dejar de llevar una vida normal y adoptar las medidas conservadoras impuestas por los radicales. Las mujeres son las principales afectadas y oprimidas por el sistema que se está intentando establecer, así es que Nedjma, luchando por su libertad, decide reunir a las chicas de su campus universitario para organizar un desfile de moda que desafía todo lo prohibido.

Argelia, 1994. En plena guerra civil, los oficiales de policía y amigos desde la infancia Samir (Slimane Benouari) y Lofti (Lyes Salem) cruzan el desierto hacia el sur para capturar a Abou Leila, un terrorista. Aunque la violencia de los atentados no haya llegado hasta esa zona, la salud mental de Samir es crítica, por lo que está convencido de que allí encontrarán a Abou. Pero la preocupación principal de Lofti es otra: alejar a su amigo de la capital. En Abou Leila (2019), primer largometraje del argelino Amin Sidi Boumediene (1982), el desierto es otro actor fundamental, el cual desencadenará la propia violencia de los dos hombres.

Alaa Eddine Aljem (1988), de origen marroquí, ha realizado muchos documentales y cortometrajes de ficción. Sin embargo, este año estrena en Cannes su filme Le Miracle du Saint Inconnu (2019). Transportándonos a Marrakech, Aljem escribe y dirige la historia de Amine (Younès Bouab), un ladrón que es perseguido por la policía a través del desierto. En su apuro, Amine entierra el botín en una especie de tumba que cava rápidamente antes de ser detenido. Al cumplir con la condena de diez años, regresa a la colina en la que había ocultado el dinero para recuperarlo. Pero lo que no sabe es que allí donde esconde su pillaje es ahora un lugar sagrado visitado por peregrinos para adorar al Santo Desconocido. En vísperas del entierro de este santo, el ladrón decide esperar al acontecimiento para poder hacerse de nuevo con su botín.

De nacionalidad francesa y ascendencia argelina y tunecina, Hafsia Herzi (1987) empezó en el mundo del cine con su papel de Rym en La graine et le mulet (2007), dirigida por el ya mencionado Abdellatif Kechiche. Por el contrario, hoy hablamos de ella no sólo como actriz protagonista de Tu Mérites un Amour (2019), sino como la directora de esa misma obra. El largometraje relata la ruptura entre Lila (Hafsia Herzi) y Rémi (Djanis Bouzyani), después de las infidelidades de este último. Lila, quien siente un gran amor por Rémi, no es capaz de enfrentarse a la separación. En esta desestabilidad emocional, Rémi anuncia que emprenderá un viaje en solitario a Latinoamérica con el propósito de encontrarse a sí mismo y meditar sus errores; pero gracias a esa aventura le desvela a Lila que su historia de amor no ha terminado. Entre las discusiones, la pasión del amor y buscando el consuelo y apoyo de sus amigas, Lila se pierde a sí misma.

El último director africano que figura en la lista oficial de selección es el tunecino Ala Eddine Slim (1982), quien recibió un premio por su proyecto de fin de carrera en el Festival Internacional del Cine Amateur de Kélibia en 2004. Tlamess (2019) da voz a la historia del soldado S. (Abdullah Miniawy), quien estando en el desierto tunecino recibe la noticia de la muerte de su madre. La semana de permiso que le corresponde a S. por la trágica pérdida le lleva a tomar una decisión drástica: no volver al desierto. Perseguido por la policía al haber abandonado el cuerpo militar, S. busca refugio en el bosque. El camino del exsoldado y el de F. (Souhir Ben Amara), una mujer embarazada y casada con un hombre rico, se cruzarán en el escenario de una casa residencial situada en medio del bosque. A partir de entonces empezarán a suceder eventos misteriosos que involucran a ambos personajes. Y es que como expresó el director a Nawaat en el seguimiento que hizo del rodaje por un día, la naturaleza es un espacio importante para Slim, prefiriendo lugares “salvajes y abandonados”.

Como vemos, los nueve largometrajes africanos del Festival de Cannes presentan una variedad de temáticas, personajes así como de reflexiones. Sin embargo, cabe decir que todos ellos son producciones de África del Norte, por lo que sigue habiendo un vacío importante en cuanto nos referimos a la representación de los cines de África subsahariana. Igualmente, queremos hacer especial hincapié en el papel de las mujeres africanas en la industria cinematográfica, pues en este caso cuatro de las películas aquí nombradas están dirigidas por mujeres. Además, no se trata tan sólo de cuestiones de producción, ya que encontramos personajes femeninos que quieren dar voz a las experiencias de las mujeres, evitando caer en cánones que las desplazan a roles secundarios o simplistas.

Con todo, cada vez es más difícil hablar de cine africano como tal. Por ello, es imprescindible referirnos a la industria del continente en plural, reforzando de este modo la diversidad que caracteriza a África.

Nace la primera edición del Festival d’Altres Cinemes (FAC) en Palma

Los días 14, 15 y 16 de marzo el CineCiutat proyectará las obras de cinco realizadores africanos con una propuesta cinematográfica y cultural para viajar a la diversidad del África contemporánea

Palma rendirá tributo a la creatividad y talento de jóvenes realizadores de Kenia, Senegal, Burkina Faso, Sudán y República Democrática del Congo con un nuevo festival de tres días que pretende homenajear a los cines del Sur para deconstruir estereotipos y acercarnos a otros puntos del Planeta. En esta primera edición, el FAC se centrará en el África de hoy desde una mirada mejor enfocada.

Entendiendo el cine como una herramienta de transformación social, el FAC busca aglutinar tanto a cinéfilos, como colectivos de africanos y/o afrodescendientes residentes en Baleares, asociaciones y proyectos que trabajan en el ámbito africano y/o cultural, y amantes de la cultura en general, dispuestos a aprender de lo que los jóvenes realizadores del Sur quieren decirnos a través de sus cámaras. Por ello, en esta primera edición, se proyectará un estreno, la comedia Akasha, de Hajooh Kuka (Sudán, 2018), junto con el drama Rafiki, de la Wanuri Kahiu (Kenia, 2018) o Wallay, de Bernie Goldblat (Burkina Faso , 2017), el cortometraje Dem Dem!, de Christophe Rolin, Marc Recchia, Papi Bouname Lopy (Senegal, 2017) y el documental Maman Colonelle, de Dieudo Hamadi (República Democrática del Congo, 2017).

Organizado por la Consejería de Servicios Sociales y Cooperación del Gobierno de las Islas Baleares, y con la colaboración del mítico Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT) y el magacín Wiriko, pionero en la divulgación de las artes y culturas africanas, el evento pretende mostrar la riqueza cultural del África contemporánea a través de cortos y largometrajes de algunos de sus directores más pioneros, dando protagonismo a los artistas africanos y su interpretación de la actualidad africana explicada a través del séptimo arte.

Además, el FAC se nutrirá de voces de expertos en el campo cinematográfico y africano, para contextualizar los filmes y debatir sobre diferentes temáticas que se tratarán a lo largo de esta primera edición y que pretenden avivar el debate sobre el África de hoy, de allí y de aquí —en referencia a los africanos y / o afrodescendientes residentes en Baleares— para conocer las diferentes caras de su realidad de algo más cerca.

Todas las entradas serán gratuitas y se podrán adquirir de forma telemática a través del portal Entradium o bien media hora antes de cada proyección en las taquillas de CineCiutat.

Más información: www.festivalaltrescinemes.com

‘Our Africa’: oda a la utopía soviética

* Artículo publicado en el blog de África no es un país, de el diario El País

Juguemos al reverso de la historia. Década de 1960. La URSS inicia sus programas de ayuda humanitaria basados en la ideología marxista en varios países africanos que acaban de independizarse. Un contexto tapizado de gloria, banderas rojas y estrellas amarillas. Pero ahora vayamos al plano audiovisual. ¿Llegó esta imagen al continente africano? Parece que sí y así lo demuestra el documental Our Africa (2018), del director ruso Alexander Markov, un trabajo de arqueología histórica en el que vuelven a la vida las imágenes de los cineastas soviéticos que fueron contratados para documentar los lazos entre Rusia y África desde 1957 a 1992. Unos viajes cinematográficos que generaron una plétora de instantáneas que varias décadas más tarde continúan siendo un documento histórico que desconcierta, fascina y también revela.

El film abre con una escena en blanco y negro en la que se aprecia cómo un escultor remata una estatua gigante de Lenin. Había llegado la hora de exportar. A continuación, se observa un noticiario de la época –de corte propagandístico– con el mapa de África dibujado, los nombres de los países en cirílico, y una voz en off que explica en ruso que “en la 15ª Asamblea General de Naciones Unidas, 16 países africanos entran por primera vez a formar parte de esta familia”. Unas imágenes de archivo que enseñan cómo una comitiva de representantes del continente africano entra en el auditorio ovacionada por una audiencia diplomática –y blanca– entregada.

Acto seguido aparece Nikita Khrushchev, líder de la Unión Soviética desde 1955 hasta 1964, sucesor de Joseph Stalin. Viste un traje de chaqueta oscuro y alterna dos movimientos: el del dedo índice que zigzaguea el viento de la sala subrayando la lucha contra el capitalismo y el del puño cerrado que irrumpe con golpes secos en el atril. Y este extracto: “No vivimos en la Tierra por la gracia de Dios o por la vuestra [el capitalismo] sino por la inteligencia del gran pueblo soviético y de todas las naciones que luchan por su independencia. No podéis ahogar la voz de un pueblo, la voz de una verdad que resuena y lo seguirá haciendo. La esclavitud colonial ha muerto y lo seguirá haciendo. ¡Abajo con ella!”.

La algarabía de las imágenes de los años de las independencias africanas es contagiosa. Un anhelado sueño que es filmado por diferentes artistas y que, más allá del componente ideológico, aglutina elevadas dosis de puro cine. Se aprecian avenidas engalanadas en Senegal, Tanzania, Togo, Burkina Faso o Congo y multitudes de africanos que sostienen carteles de bienvenida a los dirigentes rusos que iniciaban giras diplomáticas por el continente, pero también a un ejército civil que bajo el paraguas de la cooperación cultural, técnica y científica fueron enviados a África en barco. Como subraya Josephine Woll, para la URSS la transición del zarismo al comunismo fue similar al cambio en África del colonialismo a la independencia.

Para seguir leyendo el artículo puedes visitar el blog de África no es un país.

 

Del 22 al 28 de mayo el FICAB arranca en Barcelona

TODO LISTO PARA QUE EL CINE AFRICANO ATERRICE EN BARCELONA

El FICAB arranca, del 22 al 28 de mayo, con un ciclo dedicado a la diáspora africana en Europa con el cineasta franco-burkinés Cédric Ido como invitado especial

El ciclo «Diáspora e Identidad» proyectará 4 largometrajes y 2 cortometrajes y contará con diferentes actividades paralelas en colaboración con colectivos de la diáspora africana en diferentes espacios de Barcelona

 

Barcelona, 7 de mayo de 2018

Coincidiendo con la semana del Día de África, la capital catalana acogerá el primer ciclo del Festival Internacional de Cinemes Africans de Barcelona (FICAB), un nuevo evento que pretende situar la ciudad de Barcelona como uno de los epicentros globales para impulsar y promover las cinematografías africanas de mayor calidad y acercar así la cultura de África en Cataluña.

El FICAB, que nace con vocación de convertirse en un espacio permanente de cooperación cultural y académica entre entidades y asociaciones del Norte y el Sur, se celebrará del 22 al 28 de mayo de 2018 en diferentes espacios de la ciudad. El epicentro de las proyecciones será en la Filmoteca de Catalunya con el ciclo «Diáspora e Identidad» y tendrá como invitado especial al franco-burkinés Cédric Ido. Además, las actividades paralelas se cumplimentarán en LaFede, el Centro Cívico  Pati Llimona, la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales de la Blanquera y el centro cultural Inusual Project.

Coincidiendo con la semana del Día de África (25 de mayo), el barrio del Raval, uno de los enclaves más multiculturales de la ciudad, exhalarà celuloides africanos en la Filmoteca de Cataluña donde se proyectarán 4 largometrajes – la Vie de Château, de Cédric Ido (2017), High Fantasy, de Jenna Bass (2017), The African Who Wanted to Fly, de Samantha Biffot (2017) y Miracle at St Anna, de Spike Lee (2008) – y 2 cortometrajes de Cédric Ido –Twaaga (2013) y Hasaka Ya Suda (2010). La programación se complementará con la presencia del director Cédric Ido quien, además, ofrecerá una Master Class en el auditorio de de la Blanquerna el viernes 25 de mayo.

Las actividades paralelas incluyen la mesa redonda África: la negritud de la Europa de la Gran Guerra, el miércoles 23 de mayo en LaFede, con la presentación del libro África en la Primera Guerra Mundial, que contará con Álvaro Barril – historiador y autor del libro-, Eduard Gargallo – historiador y autor del prólogo- y la moderación del Aixa Drammeh– colaboradora del CEA-.

El jueves 24 de mayo, la mesa redonda sobre Activismo político y cultural en Burkina Faso contará con la presencia de un representante de la Asociación de burkineses de BCN, Beatriz Novales – responsable de África a Oxfam– y Carlos Bajo – periodista experto en TIC en África y miembro de Wiriko, en el centro cívico Pati Llimona.

La Fiesta de Clausura tendrá lugar el viernes 25, Día de África, en BajoFondo Club a partir de las 11 de la noche y contará con los Djs afrodescendientes Day B y Baba Sy en colaboración con Ashanti Bcn y Jokkoo Bcn.

Finalmente, las actividades paralelas concluirán con la proyección de la película Dear White People (Justin Simien, 2014) y la posterior mesa redonda Afropeos: Diáspora Africana en la Europa del siglo XXI, que se celebrará el lunes 28 en el centro cívico Pati Llimona, y contará con la participación de los colectivos The Black View, Black Barcelona y la cooperativa de ex-manteros DiomCoop.

Con este ciclo, el FICAB se postula como un nuevo y esperado escenario para mostrar la diversidad y creatividad del continente africano y de sus diásporas en Europa, y en particular en Cataluña. Con vocación de convertirse en un referente necesario dentro del abanico de festivales internacionales de cine africano, quiere servir de herramienta para la revisión del imaginario estereotipado sobre el continente y sus sociedades en la ciudad de Barcelona, ​​con una gran presencia de población africana. Así, se pretende abrir una ventana a las producciones de mayor calidad que se produzcan en la rica y nutrida industria cinematográfica africana; permitir y facilitar la reflexión y el debate; abrir líneas de cooperación cultural entre agentes del Norte y el Sur; poner al continente africano en valor y visibilizar las artes y culturas africanas.

Bebiendo de grandes festivales africanos como el FESPACO (Uagadugú, Burkina Faso), el DIFF (Durban, Sudáfrica) o el de Cartago (Cartago, Túnez), este nuevo espacio cuenta con las alianzas con Casa África, Oxfam-Intermón o la organización belga Africalia, que adquieren un papel fundamental para la construcción de puentes que permitan que Barcelona se convierta en una cita anual para el celuloide y la cultura africana.

En diciembre de 2018 tendrá lugar un nuevo ciclo que junto con el que se hará en mayo cohesionará un tejido necesario para la cita con el primer Festival Internacional de Cines Africanos de Barcelona que tendrá lugar en 2019.

El surrealismo mágico de las hechiceras africanas

Agosto de 1612. Valle de Pendle (Pendle Hille), en el condado de Lancashire, Inglaterra. Hacía calor y la gente se agolpaba en el que se ha considerado como uno de los juicios de brujas más famosos de la época. Alizon Device, una niña de 11 años, fue ahorcada, junto con otras nueve personas, después de admitir que era una hechicera que a menudo se encontraba con el demonio en compañía de su abuela de 80 años. A ella también la ahorcaron sin importar cuántas canas lucía. Y la literatura ha hecho correr tinta desde entonces.

Sí, es una película, pero estos espacios abocados al exotismo por la desprotección de los gobiernos existen en la realidad. La directora pasó más de un mes en uno de ellos en Ghana para documentar un guion que combina la denuncia social y la sátira y que continúa cosechando éxitos después del debut en el festival de Cannes de 2017, por cierto, la primera película zambiana que se ha presentado en el festival francés. El último de los galardones llegaba hace unas semanas con el BAFTA, los premios de cine que concede la Academia británica al debut como mejor dirección.

Este artículo ha sido publicado originariamente en el blog África no es un país, de El País. Para seguir leyéndolo puedes visitar este sitio.

Burgos cumple 11 años de cines africanos

 

Una vez más, como cada año por estas fechas, el cine africano vuelve a la ciudad de Burgos. El pasado 11 de enero dio comienzo el Ciclo de Cine Africano, una cita que se ha ido consolidando y que cada vez cuenta con más público. Este ciclo, organizado por el Aula de Cine y Audiovisuales y el Aula de Paz y Desarrollo de la universidad (UBU) con la importantísima colaboración de la ONGD Al-Tarab y el Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT), cumple más de una década acercando los cines del continente negro a sus espectadores y visibilizando realidades que, para muchas personas, siguen siendo desconocidas.

Tres son los cortometrajes producidos en diferentes países que van abriendo bocado. El dramaKindil el Bahr (2017), una coproducción de Argelia, EE.UU. y Kuwait, tuvo el honor de inaugurar el evento al que le seguirá ​La laine sur le dos (2016) y el cortometraje malgache ​Nirin (2015). Los tres largometrajes nos acercan historias de tres países africanos muy diferentes:Wallay nos transporta a Burkina Faso, mientras que Felicité nos relata una historia de una cantante en los locales de Kinsasha, en la República Democrática del Congo e ​Inxeba (La herida en español) nos acerca al conflicto en el que se cruza la tradición xhosa, la masculinidad y la homosexualidad. Una oportunidad única de (re)descubrir las historias que desprenden los cines africanos y poder disfrutar de este espléndido séptimo arte. En Wiriko no nos lo hemos querido perder y hemos entrevistado a Álvaro Alonso de Armiño, codirector del Aula de Cine y Audiovisuales de la UBU.

Wiriko: ​Esta cita parece consolidarse año tras año y ya cumple nada más y nada menos que once años​ ​¿Cómo surgió la idea de organizar un ciclo de cine africano en Burgos?

Álvaro: La idea surgió en el año 2001 cuando el Aula de Cine y el Aula de Paz y Desarrollo de la Universidad de Burgos decidimos colaborar para poner en marcha un ciclo dedicado a cinematografías de países en desarrollo, a conflictos olvidados, cine e inmigración… ese fue el germen. Pero, en 2006 entramos en contacto con el Festival de cine Africano de Tarifa y decidimos centrar este ciclo exclusivamente en el cine africano. La labor del FCAT es encomiable y muy interesante.

W:¿Qué objetivos plantea este ciclo?

A: ​El cine africano es, como casi todo lo que ocurre en ese continente, un gran olvidado y cuando no, solo es noticia para significar catástrofes de todo tipo. Desde el Aula de Cine queríamos dedicar uno de los ciclos del curso a difundir una pequeña parte de su cultura y sobre todo mostrar al público burgalés películas que de otro modo nos resultarían absolutamente desconocidas. Además este ciclo ayuda en cierto modo a romper con ideas preconcebidas sobre lo que podemos encontrar más allá de nuestras fronteras y vislumbrar la enorme diversidad de la cultura africana.

W: ​El Aula de Cine ha hecho una firme apuesta por los cines de África ¿Por qué? En tu opinión, ¿qué crees que tiene de especial el cine africano?

A: ​En estos ya 11 años de ciclos de cine africano hemos visto una evolución muy notable. Un cine que va quitándose complejos para ofrecer algunas de las propuestas más interesantes de la cinematografía actual, abordando temas cada vez más diversos y con una factura fílmica extraordinaria, si bien es cierto que la mayoría de las películas son de directores afincados en Europa y cuenta con coproducción de diferentes países occidentales.

W: ​¿Cuál ha sido la acogida por parte del público en los últimos años?

A: Es uno de los ciclos que mejor funciona y que tienen más éxito de público y eso a pesar de que las películas desgraciadamente no tienen ningún recorrido en los medios de comunicación, ni siquiera en revistas especializadas de cine salvo contadísimas excepciones.

W: En los últimos años parece que los cines africanos están viviendo un enorme boom. ¿A qué dirías que se debe?

A: Creo que puede ser debido a la gran variedad de enfoques que sorprenden por lo inhabitual para el imaginario que se nos intenta crear desde occidente, lleno de tópicos y temas recurrentes.

W: Aquí en España cada vez se organizan más eventos culturales relacionados con el mundo africano ¿Crees que es un instrumento acertado para concienciar sobre la situación real del continente?

A: Todo suma. Desgraciadamente vivimos en un país en el que la cultura en general es un bien que no se fomenta desde las instituciones ni desde el sistema educativo, es un bien solamente de consumo y que nos llega impuesto por los massmedia. Pero desde luego que todos los eventos culturales (el cine es uno de ellos) que se desarrollan en torno al continente africano, ayudan a romper estereotipos y a conocer una cultura muy desconocida para occidente.


No te olvides

Lugar: Centro Cultural de Caja de Burgos. Avda. Cantabria 3 y 5.

Hora: 20.30h.

Venta de Entradas: A partir de las 19.30h. en la taquilla del Centro Cultural de Caja de Burgos. Avda. Cantabria 3 y 5.

En la Casa del Cordón, laborables de 12.00h. a 14.00h. y de 19.00h. a 21.00h. Festivos de 12.00h. a 14.00h.

Precio: Entrada 2,5€

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Sorteamos 10 entradas para ver la película Inxeba en Madrid

Hace unos meses tuvimos la suerte de poder asistir en el festival de cine Internacional de Durban (DIFF) al estreno de Inxeba (The Wound-La herida). Hoy sorteamos 10 entradas para disfrutar del preestreno en Madrid de esta maravilla.

Si quieres ganar una de las entradas tienes que responder a la siguiente pregunta.

¿Qué premios ganó esta película en el DIFF 2017?

Envíanos tu respuesta a sebas@wiriko.org escribiendo en el asunto “Entradas Inxeba” y en el email la respuesta a la pregunta junto a tu nombre y DNI.

Día: lunes 11 de diciembre

Dónde: Instituto Francés (Metro Colón) – Madrid

Hora: 20.00h.

 

 

Martin Scorsese se compromete con los clásicos del cine africano

África tiene tres veces la extensión de Estados Unidos, uno de los mayores productores de cine para el mercado mundial, junto con la India. Pero en un mundo tan globalizado, el cine africano sigue siendo un misterio desconocido por el público del planeta. Hay que remontarse a los años 60 y 70, durante las independencias, para empezar a ver el auge de la industria en el continente. Y es que, aunque aún falte mucho camino por recorrer, no se puede menospreciar el trabajo que se hace en países como Sudáfrica, Nigeria, Egipto, Burkina Faso, Kenia, Argelia, Marruecos o Somalia; y mucho menos, menospreciar la historia del cine y sus clásicos.

Mbissine Thérèse Diop en la película franco senegalesa “La Noire de…” © Film Foundation’s World Cinema Project

En una entrevista para La Marea, la directora del Festival de Cine Africano Tánger-Tarifa, Mane Cisneros, afirmaba que “el cine africano puede tener éxito en las salas comerciales, pero los estereotipos hacen mella”. Aunque los cineastas africanos “no son una categoría aparte” y sus películas “mandan los mismos mensajes que cualquier otra cinematografía del planeta”, su arte pasa desapercibido y no entra en el juego del mercado mundial.

Para intentar luchar contra este hecho y evitar que todo este inmenso patrimonio cultural y cinematográfico africano desaparezca, The Film Foundation, fundada en 1990 por Martin Scorsese y otros cineastas y actores estadounidenses, ha anunciado un nuevo proyecto que llevará a cabo en colaboración con la Federación de Cineastas Pan Africanos (FEPACI) y la Unesco. Este proyecto, bautizado con el nombre de The African Film Heritage Project (Proyecto de Patrimonio de Cine Africano), se presentó el pasado mes de marzo en el Festival de Cine Pan Africano de Uagadugú (FESPACO), en Burkina Faso.

Recuerdo los inicios de la FESPACO, hace 50 años, y la película Le noire de…, de Ousmane Sembène, que se estrenó en Nueva York tres años después de estrenarse en Senegal. Recuerdo que esta película me causo un gran impacto”, explica Martin Scorsese en el vídeo que se proyectó en el festival. “Fue la primera vez que pudimos oír una autentica voz africana en el cine”.

De la mano de cineastas como Youssef Chahine, Shadi Abdessalam, Med Hondo, Djibril Diop Mambéty, Safi Faye, Idrissa Ouédrago, Abderrahmane Sissako, Mahamat Saleh Haroun, Souleymane Cissé, entre muchos otros, el cine africano empezó a florecer en la década de los 70 del siglo pasado. Con este proyecto, la Fundación del Cine pretende identificar, restaurar y preservar alrededor de 50 películas. “Me doy cuenta ahora de que sabemos muy poco acerca del cine africano y por eso nos unimos para llevar a cabo este proyecto”.

La Federación del Cine ya lanzó en 2007 el Proyecto de Cine Mundial para recuperar películas clásicas y títulos vulnerables y evitar que desaparezcan para siempre. En la fecha ya han restaurado 28 películas de distintas partes del mundo, incluidos siete filmes africanos: La mòmia, de Shadi Abdessalam y su cortometraje Le Paysan éloquent; Transes y Alyam Alyam, de Ahmed El Maanouni; Touki Bouki, de Djibril Diop Mambéty y dos películas d’Ousmane Sembène, Le noire de… y Borom Sarret. El Proyecto de Patrimonio de Cine Africano pretende triplicar la cifra de filmes recuperados.

Irina Bokova, Directora General de la Unesco considera que esta colaboración “es una oportunidad única para elevar la riqueza del arte africano, el patrimonio y la creatividad, especialmente para los jóvenes. Miramos hacia el futuro para promover la diversidad cultural a través de las expresiones de los cineastas africanos”.

África necesita sus propias imágenes, su propia mirada testificando en su nombre, sin ser distorsionada por otros, por una mirada extranjera y con prejuicios. Debemos dar testimonio de esta cuna de la humanidad que ha desarrollado un rico e inmenso patrimonio humano, histórico, cultural y espiritual”, afirmó Cheick Oumar Sissoko, Secretario General de la FESPACO. “Preservar este patrimonio fílmico es una necesidad y una emergencia. Estas imágenes deben ser localizadas, restauradas y mostradas a los africanos y al mundo en cines y cinematecas de vanguardia. Nos comprometemos a trabajar para lograr este objetivo”.

Este es un proyecto de largo recorrido y se desconoce cuándo van a estar disponibles todas estas obras, pero cuando llegue el momento van a estar disponibles en la Federación del Cine para todo el mundo. “Queremos que estas películas vuelvan a casa, que los africanos las puedan volver a ver y, al mismo tiempo, hacerlas accesibles al resto del mundo”, sentenció Martin Scorsese.

El amor de los amantes, los celos de San Valentín

Fotograma de la película Restless City, 2011.

El día de los enamorados es, además de mucho más complejo que las cenas románticas de esta noche incentivadas por la publicidad y El Corte Inglés, algo que se apelmaza entre la carta de vinos y la de los postres: lo llaman amor. Sobrevuela a ratos alto y dislocado. A veces tan bajo que lo llegamos a pisotear. Muchos piensan que en África no existe. No el día de los enamorados, sino el A-M-O-R. Creemos que esta palabra no puede ser, que está ausente. Un concepto eclipsado siempre por la crisis del SIDA, la sequía, la guerra. Así que cuando se piensa en el continente africano uno no proyecta imágenes de emociones o tensiones sexuales que acompañan al concepto. Quizá está provocado por la necesidad de alimentar nuestro ego y querer exportar, también, nuestra forma de besar, de ser celosos, de venganza, de anhelo, de intriga, de intimidad, de cortejo, de ser galanes, de movernos en la cama. Seleccionar películas es jugar a ser prestidigitador y hacer mutar las percepciones de las narrativas del espectador. Y hemos pensado que, quizás, cansados de tanto corazoncito y ofertas de todo tipo para un día como otro cualquiera, vendría bien dejarnos querer por realizadores y realizadoras que desde el continente explican que el amor es mucho más complejo. No obstante, disfruten de este 14 de febrero. Con cine, claro.


Sexo, okra y mantequilla salada, (2008) de Mahamat-Saleh Haroun 

Sexo, okra y mantequilla salada es una comedia de costumbres rodada en Francia. Con un reparto coral, el director chadiano cuenta la historia de una familia africana recientemente emigrada. Una serie de cambios agitan la familia, incluida la marcha de la madre con su amante blanco. Malik, su marido y muy tradicional, ve que todo su mundo se gira del revés, que tiene que cuidar de dos niños pequeños solos y, además de eso, descubre que su tercer hijo es homosexual. La llegada de la hermosa Amina provocará una serie de giros sorprendentes de guión. Una película que explora muchos de los temas de la firma de Haroun como los padres ausentes o la venganza frente a la reconciliación.


Boda blanca, (2009) de Jann Turner

El leal, comprometido y muy decente Elvis deja Johannesburgo para recoger a su mejor amigo y padrino Tumi en Durban. Los dos viajan a Ciudad del Cabo para comenzar los preparativos de la boda de Elvis con Ayanda. Pero las cosas no siempre salen según lo planeado. Esta comedia es una película atractiva que te hace sentir bien, así en general, con ese A-M-O-R del que hablábamos: compromiso, intimidad, amistad…


Hienas, (1992) de Djibril Diop Mambety
Una adaptación de la famosa obra del suizo Friedrich Dürrenmatt, La Visita, la película de Mambety Hienas cuenta la historia de Linguere Ramatou, una anciana y rica que vuelve a su pueblo natal de Colobane –el mismo que el de Mambéty–. Allí el guion narra una historia íntima de amor y venganza paralela a una crítica del neocolonialismo y el consumismo de África. Os dejamos la película completa.


Faat Kiné, (2001) de Ousmane Sembène
Esta comedia incisiva del cineasta senegalés Ousmane Sembène, uno de los padres de los cines africanos, es una observación crítica a la actual Dakar. El realizador muestra las contradicciones modernas de la ciudad postcolonial en un paisaje donde se mezclan las relaciones de género, la pobreza y la riqueza, y la tradición y modernidad. Faat Kine es un tributo al heroísmo cotidiano de las mujeres africanas, mostrándolas en el papel central que desempeñan en la creación de una nueva África lejos de la de antes de la independencia. Os dejamos la película completa porque también se habla de amor.


El amor se cocina en una olla africana, (1980) de Kwaw Ansah
La reinterpretación de Romeo y Julieta en la Ghana colonial por el realizador ghanés Kwaw Ansah representa las tensiones entre tradición y modernidad. Aba Appiah se enamora de Joe Quansah, hijo de un pescador, pero Kofi, su padre, un funcionario jubilado, tiene otros planes para ella, y tratará de bloquear su matrimonio. El conflicto resultante tendrá consecuencias complejas e inesperadas. Una joyita para disfrutar de la Ghana de los años ochenta.


Un amor durante la Guerra, (2005) de Osvalde Lewat-Hallade
Este documental de la realizadora camerunesa Osvalde Lewat-Hallade explora las consecuencias del uso de la violación como arma de guerra desde la perspectiva de las mujeres en África, donde se da testimonio de esta tragedia en repetidas ocasiones. Aziza una periodista y su marido tratan de reconstruir sus vidas. Sin embargo, los horrores sufridos por otras mujeres durante la guerra todavía se ciernen sobre Aziza.


Restless City, (2011) de Andrew Dosunmu
La ópera prima del director nigeriano Andrew Dosunmu, con una magnífica fotografía, cuenta la historia de Djibril, un inmigrante africano que sobrevive en la periferia de la ciudad de Nueva York, donde la música es su pasión, la vida es una estafa y enamorarse es su mayor riesgo. Djibril tiene un objetivo: ser una estrella del pop y volver algún día a África, donde su madre y su padre trabajan en un entorno de miseria. Pero el amor, lo cambiará todo.

FESPACO 2013 pasa revista al cine y a los políticos en su 23ª edición

Sede del Festival panafricano de cine y televisión de Burkina Faso.

Sede del Festival panafricano de cine y televisión de Burkina Faso. Fuente: http://desinformemonos.org/

 

El austero e inicial Festival Panafricano de Cine y Televisión de Uagadugú (FESPACO) de 1969 poco o nada tiene que ver con el actual. Por aquél entonces, solo cinco países, Alto Volta (ahora Burkina), Senegal, Costa de Marfil, Níger y Camerún, mostraban un total de 23 producciones cinematográficas. Eran los comienzos. Pero el objetivo de los promotores de convertirse en referentes de un festival africano de cine y televisión lo han conseguido. Este próximo sábado 23 de febrero, la capital de Burkina, Uagadugú, se convertirá en el epicentro cultural africano por una semana. Un evento bianual que subirá el telón con 169 películas de las que 101 entrarán a concurso, con siete secciones oficiales y un escaparate políglota y multicultural que mostrará los trabajos realizados en 35 países africanos; hasta el momento, uno de los FESPACO más panafricanistas de cuantos se han realizado (23 de febrero – 2 marzo).

Esta 23ª edición esta marcada por la cirisis económica y por el reciente conflicto en el país vecino de Mali. Un triste acontecimiento que, Michel Ouedraogo, delegado general del FESPACO, aprovechaba para ligarlo a su discurso y posicionarse en la conferencia de prensa del pasado 14 de enero en París: “La solidaridad de nuestro festival con el pueblo de Malí es absoluta y nos aseguraremos de que los directores de Malí estén presentes”. Este marco, enclavado en la desazón no es, no obstante, ningún obstáculo. Dupre Colin, en su reciente libro FESPACO, un asunto de Estado(s), 1969-2009, editado por la editorial L’ Harmattan, analiza y describe cómo el festival ha superado a lo largo de estos últimos cuarenta años, tres golpes de estado y situaciones precarias recurrentes. Un festival con empaque y solera que, en las últimas ediciones, ha sido cuestionado por la calidad de las películas seleccionadas.

La película 'El collar de Makoko' representará a Gabón, país invitado de la 23ª FESPACO.

La película ‘El collar de Makoko’, del director Henri Joseph Koumba, representará a Gabón, país invitado de la 23ª FESPACO, como la mejor película de ficción.

En este sentido, 19 films de 14 países participarán en la categoría reina, el mejor largometraje, para optar al Caballo de oro. Algunas de las favoritas son las siguientes: la marroquí Androma, sangre y carbón, de Alaoui Lamharzi; la sudafricana Cómo robar 2 millones del joven director Charles Vundla; la angolana Por aquí todo bien, de la directora Pocas Pascoal; la guineana Niños de la República de Flora Gomes; las senegalesas La canoa de Moussa Touré y Hoy de Alain Gomis; la nigeriana de Newton Aduaka One man show, o la que representará al país anfitrión de este FESPACO, la gabonesa El collar de Makoko de Henri Joseph Koumba, una película que ha arrasado en su país en términos de presupuesto.

 

Mujeres en el epicentro

Una novedad de este año, es que por primera vez el FESPACO pondrá a las mujeres en el centro de atención. Todos los jurados en las diferentes categorías a concurso (largometraje de ficción, ficción video digital, cortometraje de ficción, documental, etc.) serán presididas por mujeres. Por eso desde Wiriko hemos querido acercarnos de primera mano a la directora del Festival de Cine Africano de Córdoba, Mane Cisneros, para preguntarle sobre esta decisión. “Es una noticia maravillosa. En primer lugar, porque de esta forma se vuelve a subrayar el rol tan importante que tiene la mujer en África, como pilar vertebrador de la sociedad. Y, en segundo lugar, porque el FESPACO es un escaparate internacional y cita obligada del mundo audiovisual y cinematográfico, lo que quiere decir, que la voz tan importante de las mujeres en el cine, a la que no se le ha dado la suficiente relevancia, será escuchada”, nos explicaba Cisneros. Es más, el jurado del FESPACO, compuesto por 27 miembros, tendrá a 13 hombres y 14 mujeres, una iniciativa que, como apostillaba Cisneros, “lo que hace es seguir sumando y, sobre todo, potenciar el cine africano”.

 

La adaptación del FESPACO

El cine como herramienta de reflexión, como museo de ideas animadas, como lugar para la contemplación, como escuela del pueblo, como laboratorios contemporáneos o como cátedras inamovibles recelosa de los cambios. Es la grandeza de este medio que el FESPACO ha sabido ir dándole forma. En 1976, valga como ejemplo, la temática del festival hacía alusión al compromiso ideológico y didáctico del séptimo arte titulando el encuentro como “El cineasta africano del futuro: implicación educativa”. Una época en la que las películas de Mambéty, Faye, Sembene o Maldoror exploraban las realidades sociales con el fin de crear una nueva conciencia de identidad nacional; una época donde el cine que se hacía en el África Subsahariana, al menos en la parte francófona, tenía una fuerte inversión desde las antiguas metrópolis. Un contexto, donde el cineasta africano debía comprometerse de forma proactiva y solidaria con sus homólogos progresistas del mundo entero que también enarbolaban la bandera antiimperialista.

Fuente: http://news.bbc.co.uk/2/hi/in_pictures/7919684.stm. Foto tomada por AFP.

Fuente: http://news.bbc.co.uk/2/hi/in_pictures/7919684.stm. Foto tomada por AFP.

 

Para este 2013 el tema central será “Cine africano y políticas públicas en África”, una apuesta en firme para abordar la falta de iniciativas a nivel de políticas públicas, donde los niveles de producción en 35mm. son muy bajos y la distribución que se hace de las películas africanas continúa sin superar el 3% del mercado internacional. Los puntos suspensivos parpadearán durante los encuentros profesionales programados, donde el estado de la cuestión se debatirá entre algunos responsables políticos y profesionales del cine. Temática con un altísimo interés que probablemente pasará por alto en muchas de las crónicas que nos lleguen desde Burkina: ¿eclipsará la reflexión al cine? Para eso seguiremos la pista a alguno de los 3.000 medios que, desde la organización, aseguran que se han acreditado. Wiriko estará atento a todas las novedades de uno de los festivales más importantes de cuantos se celebran en el continente. No os olvidéis: del 23 de febrero al 2 de marzo.