Dakar al desnudo

Después de un periodo fuera de los kioskos, la revista Altaïr se reinventó, se reconstruyó y volvió al papel. Empecinados y en contra de todos los análisis y todos los consejos, los responsables de la publicación no han podido superar la adicción a la tinta que a ellos les hace caminar por el filo de la navaja y que a los lectores nos abre ventanas que dan a realidades fascinantes. Cerdeña fue su destino de apertura, pero Pere Ortín, el director de la revista, no se resistió demasiado. El segundo número de Altaïr Magazine ha sido “Dakar. Capital de una África diferente”. El segundo número de Altaïr Magazine es una auténtica disección de Dakar, un recorrido por la ciudad, por la capital de Senegal, que se adentra en todos los rincones de la urbe.

Ilustración de la portada del número de Altaïr Magazine sobre “Dakar. Capital de un África diferente”. Collage de Mario Trigo, a partir de fotos de Mamadou Gomis.

Crónica 360º, le llaman. Es, más bien, un periodismo que abre en canal la realidad. Y en eso tiene que ver, sin duda, la filosofía de la revista, pero también las firmas de este número de 200 páginas. Los responsables de la publicación han conseguido que algunos de los más profundos conocedores de la ciudad se conviertan en cicerones de los lectores. La nómina combina plumas destacadas como Boubacar Boris Diop, Massamba Guèye o Ken Bugul; con expertos como Daouda Cissé o Oumar Ndao; periodistas como Abdou Khadre Gaye o Moustapha Diop; y con blogueros como Cheikh Fall y Ken Aicha Sy. Todo el número está, en realidad, atravesado por dos líneas muy claras (tres, si contamos el toque inconfundible del director, Pere Ortín), en lo literario, Boubacar Boris Diop marca profundamente el enfoque; en lo visual, el fotógrafo Mamadou Gomis, autor de la mayor parte de las imágenes, determina inequívocamente el aspecto del dosier.

Portada del segundo número de Altaïr Magazine.

Esta radiografía de Dakar, que mira a la ciudad del derecho y del revés, se cuela en los recovecos de una urbe de la que el propio Pere Ortín asegura que es “un caos con apariencia armónica, atractivo y cruel” en el que “no es necesario soñar, solo hay que abrir bien los ojos”. Que nadie espere nada que se parezca a una guía de viaje, porque este homenaje de 360º a la capital del África Occidental es más bien un inventario de los lugares imperdibles de la ciudad, de las historias ocultas y de las dinámicas sociales que puede permitir exprimir al máximo el clima de las calles de la península de Cap Vert.

Este número de Altaïr Magazine es como uno de esos libros pop up, en los que se abren ventanas y puertas que muestras paisajes y escenas; o en los que al pasar una página se despliega un escenario en tres dimensiones. Cada uno de esos artículos es uno de esos elementos. El mosaico de la ciudad se compone con piezas que ofrecen visiones parciales, pueden ser las visiones nostálgicas de unos, las compilaciones de espacios de otros; pueden ser las descripciones históricas o los análisis sociológicos; puede ser la descripción del Dakar más creativo o el de la efervescencia social; puede ser el enfoque literario o el gastronómico. Cada uno de ellos da una clave y, sobre todo, en cada uno de ellos se abren un sinfín de pequeñas puertas que hay que ir descubriendo.

DAKAR 360º – ALTAÏR MAGAZINE from ALTAÏR on Vimeo.

Boubacar Boris Diop nos descubre la figura de Yaadikone Ndiaye “un forajido mítico que desafiaba el orden colonial, desplumando a los ricos para dar de comer a los pobres”. Diop explica como ese bandolero abría de noche las puertas de los cines de su querida Medina, para que los niños del barrio pudiesen acceder. Oumar Ndao en su repaso por los barrios de la ciudad, nos descubre el nacimiento de la mítica orquesta Super Diamono, en Mermoz; nos monta en un car rapide (el medio de transporte colectivo más popular de Dakar), según él, un “resumen humorístico de lo que no son”, porque no son coches y no son rápidos; describe la aparición del primer bar clandestino en Ouakam; o las moradas de los genios protectores de la ciudad a los que los lebus siguen rindiendo culto para pedir sus favores; e incluso, nos descubre a algunos de los “locos” de la ciudad, esos personajes carismáticos y fundamentalmente rodeados de misterio que marcan el paso de la vida cotidiana y nunca aparecen en crónicas, ni historias oficiales. Daouda Cissé nos abre las puertas desconocidas de los comerciantes chinos del barrio de Centenaire, analizando las relaciones de la capital senegalesa con el gigante asiático.

Fotografía de Mamadou Gomis, contenida en el número de Altaïr Magazine sobre Dakar.

“Hoy ha sido un día muy parecido a muchos otros. De nuevo los artistas de la capital senegalesa me han impresionado, sorprendido, conmovido y hecho sonreír”, escribe la bloguera cultural Ken Aicha Sy en su particular repaso por la efervescencia artística de la ciudad. Su aportación se suma a la de Keba Danso, sobre su iniciativa Ciné Banlieu que trata de acercar el cine a todo el mundo. En la misma línea cultural se inscribe una de las contribuciones con más calado del volumen. El análisis literario, ideológico y filosófico en el que Boubacar Boris Diop coloca a Cheikh Anta Diop frente a Léopold Sédar Senghor con perspectiva y sin maniqueísmos. “Mi generación combatió a Senghor e incluso pretendimos odiarlo. Posiblemente sentíamos un insólito afecto por él”, llega a escribir Diop.

Pero también hay espacio para una crónica social más ligera, como el recorrido de Cheikh Fall por la vida del taxi de la capital. El joven bloguero conocido por su activismo se viste de costumbrismo en este caso para explicar algunas de las anécdotas que un viajero puede escuchar en los coches amarillos y negros que recorren la ciudad. Salimata Wade ofrece un recorrido gastronómico y se mete en las ollas de Dakar. “Dakar es a día de hoy un concentrado de fragmentos y reflejos de humanidad, continentes, idiomas, culturas, arquitecturas, gustos, sabores”, adelanta Wade antes de meterse en harina.

La afamada escritora Ken Bugul visita uno de los espacios más emblemáticos, simbólicos y desconocidos de Dakar, la Gare de Dakar. El ferrocarril fue clave durante la colonización, la línea ferroviaria de Dakar a Bamako era el nexo de unión entre los diferentes intereses de la metrópoli francesa. Sin embargo, el medio de transporte que dejó algunas infraestructuras emblemáticas fue, poco a poco, cayendo en el olvido y la línea más importante dejó de funcionar en 2010. La escritora senegalesa evoca sus recuerdos de este espacio y de la nostalgia del ferrocarril.

Éstas son sólo algunas de las piezas del mosaico en 360º que ofrece Altaïr Magazine. La radiografía, la disección de la ciudad, acerca a los lectores a un enorme nivel de familiaridad. Este dosier especial descubre la realidad de una ciudad a la que seguramente muchos lectores disfrutarán asomándose.

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Carlos Bajo Erro

Carlos Bajo Erro

Licenciado en Periodismo (UN), postgraduado en Comunicación de los conflictos y de la paz (UAB) y Máster Euroafricano de Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Es coautor del ensayo Redes sociales para el cambio en África (IV Premio de Ensayo Casa África). Sus ámbitos de interés y de estudio son la comunicación, las TIC y la literatura. Responsable de las áreas de Comunicación y de Publicaciones y coordinador de la sección de Letras del Magacín. (Barcelona) Contacto: [email protected]
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