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Wiriko medio oficial del Film Africa

Black is beautiful: El Londres más negro sube el telón del Film Africa

Wiriko medio oficial del Film Africa

Wiriko medio oficial del festival de cines africanos de Londres Film Africa.

Vuelve un Londres en negro. Un negro que es beautiful. Un negro que como canta el cantante Chronixx, es necesario para entender la construcción del imaginario que tenemos del continente africano. Regresa el Film Africa (27 de octubre hasta el domingo 5 de noviembre), la celebración más grande de cines africanos y su diáspora de Inglaterra organizado por la Royal African Society de la que Wiriko continúa por tercer año consecutivo como medio oficial en español de una de las citas imprescindibles europeas. Y cuando se hace alusión a que la urbe inglesa ennegrece cada año es porque su política y objetivos se extiende a lo largo de seis sedes colonizando las carteleras de las principales salas de cine: Rich Mix, BFI Southbank, Ritzy Brixton, Ciné Lumière, Bernie Grant Arts Centre y el South London Gallery. No hay excusas para no enmudecer con alguno de los 38 títulos que se proyectarán procedentes de 21 Países africanos (incluidos 19 estrenos en el Reino Unido, Europa o mundiales) y con la presencia de cineastas, actores y actrices y músicos que endulzarán una semana africana que prestará especial atención a las historias de mujeres.

La apertura de esta noche en el BFI Southbank estará a cargo de la película The Wound (Inxeba), del director sudafricano John Trengove. Un trabajo atrevido que pudimos ver en el festival de Durban el pasado julio y que explora la sexualidad, la masculinidad y el choque entre los valores tradicionales y contemporáneos en la actual Sudáfrica. El actor principal y premiado músico Nakhane, uno de los nuevos talentos más emocionantes del país, asistirá a la proyección y actuará este domingo en el Rich Mix llevando sus melancólicas y lánguidas guitarras y bellas armonías vocales al público londinense por primera vez.

La séptima edición del Film Africa clausurá en el Ciné Lumière el 5 de noviembre, con el estreno en Londres de Foreign Body, el nuevo trabajo audaz y visceral de la directora tunecina Raja Amari. Para conmemorar sus 60 años de independencia de Ghana, el festival proyectará tres trabajos que capturan el espíritu de una de las industrias cinematográficas de más rápida expansión en el continente africano: Keteke, el primer largometraje de Peter Sedufia, con una preciosa banda sonora a cargo de la banda de Accra, Worlasi; la historia épica de la realizadora ghanesa-americana Leila Djansi sobre la trata de esclavos en el Atlántico, I Sing of a Well; y una rara oportunidad de ver uno de los más aclamados trabajos de los últimos tiempos, Kukurantumi – Road to Accra, del realizador King Ampaw.

Film Africa continúa su estrecha asociación con el consorcio de los cinco festivales de cine africano del Reino Unido (Film Africa-Londres, Africa in Motion-Escocia, Afrika Eye-Bristol, CAFF-Cambridge y Watch Africa-Gales) con su sección Clásicos perdidos de África (Africa’s Lost Classics), trayendo a las pantallas algunas de las mejores películas africanas que han sido prohibidas, censuradas, perdidas u olvidadas, incluida la restauración de algunas películas importantes dirigidas por mujeres africanas. Algunos ejemplos serán Fatma 75, una película pionera y el primer trabajo de no ficción de la tunecina, Selma Baccar; Rage, del laureado director nigeriano Newton Aduaka; y Mueda, Memory and Massacre, de Ruy Guerra, una obra central de la ola de Cine Novo, generalmente considerada como el primer largometraje de ficción independiente de Mozambique y una obra maestra de la memoria anticolonial.

En esta séptima edición se podrán ver los primeros trabajos del sudafricano Daryne Joshua con su Call Me Thief, un retrato de la vida en los suburbios de Ciudad del Cabo en la década de 1960; el estreno europeo de I Will Not Bear Tomorrow, de Abraham Gezahagne, que se adentra de lleno en uno de los momentos más oscuros de Etiopía; y en I Still Hide to Smoke, un baño turco es el telón de fondo para la audaz exploración de la directora argelina Rayhana Obermeyer sobre el papel de la mujer en su país hoy día.

Junto a I Still Hide to Smoke y Fatma 75, otros títulos de la programación de la que Wiriko forma parte como asesor muestran historias de mujeres. Por ejemplo, se estrenará en el Reino Unido el documental Sacred Water, de Jordain Olivier que explora la sexualidad femenina en Ruanda; A day for women, de Kamla Abou Zekri un trabajo que reflexiona sobre la comunidad, la convivencia y la libertad de las mujeres en la sociedad egipcia; El cuarto largometraje de Alain Gomis Félicité, ganador del prestigioso Oso de plata en Berlín, que retrata a una madre soltera en la capital congolesa de Kinshasa; y el documental de Pascale Lamache, Winnie, el cual describe la compleja figura de Winnie Mandela, y se pregunta por qué la historia silencia habitualmente a las mujeres líderes fuertes.

Otras películas destacadas incluyen el estreno mundial del documental Di Journey de Maria Khan, una exploración histórica y completa sobre las relaciones de inmigración y raza en la comunidad afro-caribeña del Reino Unido; lo último de la prolífica directora ghanesa Shirley Frimpong Manson, Potato Potahto; y el estreno en el Reino Unido del brillante documental de Samantha Biffot The African Who Wanted to Fly, que cuenta la extraordinaria historia de un joven de Gabón que se convirtió en maestro de Kung Fu en China.

Secciones de cortometrajes, días programados para los niños, conciertos y conferencias paralelas completan una semana que reflejará lo mejor de los cines africanos. Y Wiriko estará allí para contarlo.

Más información aquí.

África se revela en la II Muestra Itinerante de Cine Africano de Colombia (MUICA)

Película ‘Un hombre que grita’, del director chadiano Mahamat-Saleh Haroun (2010)

Negro soy
Negro soy desde hace muchos siglos
poeta de mi raza, heredé su dolor.
Y la emoción que digo ha de ser pura
en el bronco son del grito
y en el monorrítmico tambor.
El hondo, estremecido acento
en que trisca la voz de los ancestros,
es mi voz.
La angustia humana que exalto
no es decorativa joya para turistas.
¡¡Yo no canto un dolor de exportación!!

Jorge Artel
Poeta y escritor Afrocolombiano

No. No es raro. Es esencial y fundamental que haya un festival como la II Muestra Itinerante de Cine Africano (MUICA) en Colombia. Porque trae urgencia y es capaz de quebrar los engaños cobardes. Hace falta cultura para sensibilizar y visibilizar. Pero España. Es esa parte de la historia que en la Península Ibérica no estudiamos y sin llegar a comprender cómo es posible que en Colombia haya negros, se asume que siempre estuvieron allí. Se nos ha privado de la explicación de que fueron los españoles quienes enmarcados en las luchas imperialistas conquistaron –que no descubrieron– un territorio a golpe de credo y espada. Cuando hubieron evangelizado en las hogueras a los que no pensaban que los fines de los Reyes Católicos fueran los más ortodoxos necesitaron más y más mano de obra para seguir expoliando el Virreinato de Nueva Granada (Panamá, Colombia, Venezuela y Ecuador). Y es aquí cuando entra en juego África.

Los negros africanos llegaron a Colombia procedentes de al menos siete regiones de África como herramientas destinadas al trabajo físico y alienados de sus culturas. Estas raíces con regiones como Senegal y Gambia, Costa de la pimienta, Costa de oro, Golfo de Benín, Golfo de Biafra, África Central y África Occidental, y una veintena de etnias africanas diferentes han conformado un auténtico crisol. Dentro de la población negra o afrocolombiana se pueden diferenciar cuatro grupos importantes: los que se ubican en el corredor del pacífico colombiano, los raizales del Archipiélago de San Andrés Providencia y Santa Catalina, la comunidad de San Basilio de Palenque y la población que reside en las cabeceras municipales o en las grandes ciudades, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Y las cifras que aporta el último censo oficial realizado en 2005 –hace 12 años– es que en Colombia hay más de 4 millones de afrocolombianos, en concreto: 4.311.757 personas, el 10,62% de la población total del país (49 millones).

Al igual que el lema nacional jamaicano “Out of Many, One People” (De muchos, un pueblo) o el himno nacional trinitario “Aquí cada credo y raza encuentran un lugar igual”, la visión de Colombia es que es una nación esencialmente mestiza y que la negrura o el indigenismo no son necesariamente ignorados: ambas tienen historias largas y con frecuencia forman parte de las representaciones nacionales. Pero los valores coloniales que privilegiaron la ligereza del color de la piel como un signo de estatus social o como el supuesto destino nacional parece que siguen siendo omnipresentes. 

Bajo este paraguas se presenta la II Muestra Itinerante de Cine Africano (MUICA) que durante 30 días inundará las salas de cine alternativo, universidades, centros culturales, bibliotecas, colegios y barrios en Bogotá (3 al 9 de mayo), Cali (10 al 16), Cartagena (24 al 31) y Providencia (2 al 10 de junio). Un catálogo con 20 películas sobre África y su diáspora durante el mes de la herencia africana en Colombia y del que Wiriko participa como medio de comunicación aliado.

Tres secciones componen la muestra: Hecho en África, selección principal de películas realizadas por cineastas africanos; Otras Miradas, compuesta por títulos que abordan temáticas africanas dirigidos por realizadores no africanos; y Diáspora, que incluye historias que giran en torno a la afrodescendencia en el mundo. Las proyecciones serán presentadas por miembros del equipo de producción y programación, y algunas de ellas contarán con la presencia de expertos locales que estimularán la discusión en torno a temas relacionados con el contenido de las películas.

El cineasta camerunés Jean-Pierre Bekolo acompañará la MUICA 2017 en su paso por Bogotá, presentando Las Sangrientas y El Presidente, dos películas que lo han consolidado como una de las voces de vanguardia en la escena cinematográfica africana. La MUICA 2017 también presenta el taller de cine africano África ReXiste en Cali y Providencia. El taller hace una exploración por los antecedentes e inicios del cine en África, y busca despertar reflexiones sobre la influencia del arte y del cine en el desarrollo de la historia.

Entre los trabajos que presentará la Muestra destacan el documental Mandela, el mito y yo, que cuestiona el legado del icono de la reconciliación en la Sudáfrica actual; La Piragua, que trata sobre la compleja realidad de la migración africana hacia Europa, esta vez desde la perspectiva de los viajeros, y que fue seleccionada para la sección “Una cierta mirada” del Festival de Cannes; Afronautas, que cuenta la historia real de Matha Mwamba, escogida en 1964 por la Academia Espacial de Zambia para ser la primera mujer africana en el espacio; o Capitán Thomas Sankara, una semblanza del revolucionario presidente de Burkina Faso, reconocido por algunos como el “Che” africano y asesinado en 1987.

La música también tendrá su espacio con trabajos como Death Metal Angola, que documenta la determinación de unos jóvenes por hacer el primer festival de este género musical en su país; Apenas abro los ojos, que narra la historia de una joven que canta rock de resistencia política, con las delicadas implicaciones sociales y culturales que esto tiene en la sociedad tunecina todavía sometida a una dictadura; el corto experimental musical Disonancia, que ha participado en 12 festivales internacionales en el 2016; y Mama África, que nos cuenta la vida de la gran cantante y activista sudafricana Miriam Makeba.

Habrá cine para todos los gustos y públicos en esta Muestra Itinerante de Cine Africano, una iniciativa de la fundación Otro Sur, que trabaja para promover el intercambio cultural entre África y América Latina, coproducida por la corporación Artes Vivas y apoyada por el Ministerio de Cultura a través de la Corporación Gaia Lúdica y Cultura. Esta muestra también cuenta con el apoyo de USAID, la Organización Internacional para las Migraciones – OIM, el Centro de Estudios Afrodiaspóricos (CEAF) de la Universidad ICESI de Cali, el Museo La Tertulia, la Consejería Cultural de la Embajada de España en Colombia, la Embajada de Francia, el Instituto Francés, el Instituto Goethe, la Embajada de Suiza, el Instituto Distrital de las Artes – Idartes, el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal – IDPAC, la Universidad Jorge Tadeo Lozano, EK Hotel, el Centro de Información de Naciones Unidas y más de 30 organizaciones a nivel nacional e internacional.

Para ver el catálogo completo de películas en el MUICA pincha aquí

Minna Salami: “El feminismo es la única ideología que atiende a todas y todos”

Foto: Carola Michaela Photography

*Autor invitado: Fernando J. Sánchez Jaén

Minna Salami (1978) es escritora y bloguera sobre feminismo y la diáspora africana, pero sobre todo, es una de las voces más reivindicativas y mediáticas dentro de la lucha por la igualdad. Desde su premiada bitácora MsAfropolitan reclama una revolución psicológica de la mujer. Es colaboradora habitual de medios como The Guardian o Huffington Post y su TEDx Talk de 2014 acumula más de 114.000 visitas. Está considerada, según la revista ELLE, como una de las doce mujeres que están cambiando el mundo. Wiriko ha tenido la oportunidad de tomar un café con ella para hablar de temas como la lucha por la igualdad de las mujeres, la política, la inmigración y otros problemas sociales.

Tras los últimos acontecimientos políticos se avecinan tiempos convulsos para la mujer y las minorías. Es en esta incertidumbre cuando la voz de Salami se alza con más fuerza y se vuelve más ácida que nunca. Una mujer con la que es difícil concretar una cita y con la que resulta más difícil aún definir su identidad con tres pasaportes distintos, pero si se insiste lo suficiente, pronto se averigua que nació en Finlandia de madre finesa y un padre nigeriano, que vivió diez años en Suecia (su tercera nacionalidad) y que también es londinense porque es donde ahora tiene su campamento base. Gracias a esa extravagante herencia biológica pronto comprendió que las cosas nunca son simples y que siempre hay algo en común, aunque a veces haya quienes prefieran resaltar las que separan.

FEMINISMO

Fernando J. Sánchez: Su formación es bastante interdisciplinar: estudiaste ciencias políticas, te especializaste en estudios africanos, luego te pasaste al marketing y la publicidad, y ahora eres una reconocida bloguera y activista feminista. ¿Qué es MsAfropolitan y cuál es su intención?

Minna Salami: MsAfropolitan es una voz que es mía. También es una voz que no es solo mía, es más grande que yo. Una voz que está en protesta contra el mundo y que no existe en ciertos lugares. Una voz que habla sobre feminismo, sobre la feminidad africana en una forma en la que antes no se ha expresado, al menos de la misma manera que ahora. También, es un espacio para explorar diferentes filosofías y expresar la mía. Quiero que a la gente que lo lea le entren ganas de cambiar las cosas, que sientan curiosidad, que es como se empiezan las revoluciones. Quiero que se pregunten si lo que tenemos ahora es lo que deberíamos de tener, o al menos, lo que queremos. Creo que mi blog puede ayudar a eso. También, quería llenar un vacío. Cuando hablamos de ideas siempre son los hombres quienes hablan sobre ello. Hay blogs sobre mujeres escritos bajo el punto de vista de los hombres. Siempre, son los hombres quienes marcan la agenda. Y mi blog está para interrumpir precisamente eso. Si estoy escribiendo algo sobre lo que tradicionalmente escriben los hombres, si es bueno, gracias a las redes sociales, se comparte y por la tanto, tú no puedes ignorar esa voz, no de la misma manera que podían hacerlo antes. Si más gente lee, más gente está informándose.

FJS: ¿Cómo describirías el feminismo en estos días?

MS:  Describiría el feminismo como una herramienta para la revolución, para el cambio global y la justicia social. Una cosa importante, feminismo no es solo una herramienta para el futuro, es el futuro en sí mismo. Tenemos que visionar en qué tipo de sociedad queremos vivir y cuando miro cualquier clase de ideología, no me ofrecen una sociedad en la que todo el mundo pueda tener su espacio. Pienso en el liberalismo o en el marxismo y no ves la voz de las mujeres. Buscas una sociedad igualitaria, pero ¿dónde están las mujeres? El feminismo es la única ideología que atiende a todos: mujeres, hombres, jóvenes, viejos, diferentes razas, diferentes clases sociales, diferentes sexualidades, a todos.

 

FJS: Entonces, ¿cómo hacer que el empoderamiento realmente funcione?

MS: Yo critico el término empoderamiento. Y vengo con un término mejor, re-empoderamiento. Pero, no es importante la forma del término ni el lenguaje. Lo importante es su significado, su esencia. Todo es volver al elemento revolucionario del término original. Empoderamiento es un eslogan publicitario que se ha quedado vacío, que es inútil. Pero, lo podríamos utilizar de forma política y revolucionaria, que es lo que deberíamos de hacer, porque originariamente lo era. Tenemos que limpiar su esencia y volver a convertirlo en un término revolucionario. Su significado original era precioso, poner el poder dentro de ti mismo. Solo hay que recordar a la gente lo que significa.

FJS: ¿Y eso no es tan fácil como parece?

MS: No, no es fácil, ese es el problema. Cuando el opresor controla tu mente, lo controla todo. El mayor problema que enfrentan las mujeres son los opresores que controlan nuestra mente, otras veces esos opresores son nuestra propia mente. Intento con mi trabajo deshacer el control de la mente de las mujeres. Recuperar tu mente. Cuando lo haces, al mirar términos como empoderamiento o feminismo con tu propia mente, lo entiendes de otra forma.

FJS: ¿Cuál cree que es el mayor reto que afrontan las mujeres hoy día?

MS: La opresión psicológica. Es muy interesante, porque las mujeres en Occidente tienen muchas libertades en comparación con la de otras partes del mundo. Tienen derecho a la educación, por ejemplo. Pueden hacer lo que quieran. Pero, la gran mayoría de las mujeres no son libres. Siguen eligiendo vidas en las que hacen la mayor parte del trabajo doméstico, hacen malabares para compaginar su carrera con el matrimonio y la vida doméstica. No tienen que hacerlo, pero lo hacen. Eso demuestra la importancia de la opresión psicológica. Nos hemos centrado en que la mujer debe poder entrar en política, que debe de tener igual salario que un hombre, etc. Eso está muy bien. Pero, si una mujer no está psicológicamente liberada no puede disfrutar de todas esas libertades. Porque sí puedes tenerlo, pero si no te liberas, sigues eligiendo lo que no quieres.

FEMINISMO Y ÁFRICA

FJS: Eres especialista en África y además, eres nigeriana ¿Cómo evaluarías la situación de la mujer en África?

África es un continente muy complicado. No podríamos generalizar. Todas las mujeres africanas comparten una historia muy similar, aunque condicionada luego por la realidad de sus diferentes países. Pero, sin duda necesitamos una revolución de la mujer africana. La mujer africana es increíblemente dual. No hay ningún lugar donde encontrar una mujer tan fuerte como las que tenemos en África, pero a la misma vez, no hay ningún lugar, aparte de Oriente Medio, donde las mujeres estén tan oprimidas como en el continente africano. Soportan demasiada presión. Tenemos que seguir peleando por la mujer en África.

FJS: ¿En África el feminismo cobra una mayor importancia?

Es importante porque es específico de la mujer africana y es muy concreto debido a su herencia geográfica y biológica. Tiene particularidades debido a la raza y a las tradiciones del continente. Igual que el feminismo en América Latina o Asia también tiene sus particularidades. Pero el núcleo del feminismo es el núcleo del feminismo en todas partes, en Londres, en el Caribe y en Escandinavia. Puesto en una sola frase: lo que quiero es acabar con el patriarcado.

NIGERIA

FJS:  La situación política y social en Nigeria es también complicada. Además, con un presidente que hace declaraciones que atacan directamente a la mujer. ¿Qué opinión te merece la situación política?

MS: No hay muchas cosas positivas que decir de la situación política en Nigeria. Hay bandidos liderando mi país. Es muy patriarcal y muy corrupto. Tenemos un problema con el liderazgo político en nuestro país y problemas preocupantes que afectan específicamente a la mujer. Hay una Constitución que no otorga los mismos derechos y unas tradiciones muy peligrosas y dañinas. Hay que alzar más la voz en Nigeria, hay muchas mujeres que están haciendo eso y son muy valientes, pero necesitamos más.

FJS: ¿Necesita Europa hacer más presión en Nigeria para hacer respetar los derechos humanos? Parece que Europa muestra gran interés en África para combatir el terrorismo y cuando se trata de los otros asuntos… se olvida.

MS: El sistema no funciona. Tiene que parar. Occidente tienen que irse completamente. Cada individuo tiene que resolver su propia vida. Lo mismo con los países. Se puede pedir ayuda cuando se necesita, pero tiene que venir de forma honesta. Si viene de alguien que quiere tomar ventaja no ayuda a largo plazo. Lo que sí creo que Occidente debería de hacer es compensar financieramente por el colonialismo y la esclavitud, pero no creo que eso pase, ¿verdad? No pueden llegar a Nigeria países como el Reino Unido que dan con una mano y destruyen diez veces más con la otra. Tampoco creo que Occidente quiere realmente ayudar a terminar con el terrorismo en Nigeria. Creo que lo que sí quieren es presencia militar de alguna forma en el país, porque Nigeria es un país con muchos recursos naturales y casi todo lo que se necesita se puede encontrar en sus fronteras.

Foto: Carola Michaela Photography

ESTEREOTIPOS, RACISMO Y XENOFOBIA

FJS: Hablando de África, existen muchos estereotipos sobre el continente ¿Necesitamos más festivales como el Film Africa, o el Festival de Cine Africano de Tarifa para mostrarla como es realmente?

MS: En África no invertimos lo suficiente en cultura. Y es algo común en personas traumatizadas. Cuando eres feliz lo expresas a través de la cultura. Han esquilmado tanto el continente y maltratado tanto a su gente que la cultura es lo primero que se ha ido. Tenemos que tener más festivales y financiar más artes, pero no para mostrar nada a Occidente sino para nosotros mismos. Porque nos gusta nuestra propia cultura. Y es ahí, cuando el resto del mundo se interesará. Los festivales en Europa ayudan. Pero, me gustaría que todos esos festivales que se celebran contribuyeran también de vuelta en África, porque necesitamos construir en África, necesitamos construir el continente africano.

FJS: Ha vuelto a resurgir el racismo, la xenofobia, los nacionalismos y desde luego no ayudan para nada el Brexit y la recién nombrada administración Trump.

MS: Es vergonzoso que todavía estemos lidiando con tanto racismo y xenofobia en Estados Unidos y Europa. Tenemos toda la tecnología y la ciencia en nuestra mano, sin embargo, psicológicamente, todavía somos los hombre de la cueva. Somos totalmente primitivos y se comprueba en la forma en la que nos dividimos y abusamos de unos y de otros. Siempre me sorprendo cuando veo a gente hablar de culturas primitivas en América Latina o África y luego veo cómo se comportan aquí. Hay mucha gente que ha sido muy manipulada que ahora viven en una burbuja y no pueden ver la realidad. El adelanto tecnológico no siempre significa desarrollo. A veces, parece que disfrutamos viendo sufrir a personas delante de nosotros. Y lo permitimos.

FJS: Parece que cuesta superar el racismo

MS:  El racismo, sexismo, la xenofobia, el clasismo nunca se han ido. Nunca los superaremos hasta que cambiemos psicológicamente. Hemos cambiado instituciones y leyes, en América los negros ya no se sientan en la parte de atrás del bus, cambiamos todas esas cosas y no desaparecen. ¿Por qué? Porque no abordamos la psicología de la misma. Los niños no hablan en la escuela de por qué algunos blancos se sienten superiores, de por qué algunos hombres se sienten superiores a las mujeres. En la escuela no se tiene esa conversación. Hay que cambiar el sistema educativo, hay que cambiar de lo que están hablando los niños.

FJS: ¿Quiere decir que no estamos acostumbrados a ver negros en roles de liderazgo?

MS:  Por ese motivo, pienso que ver a los Obamas en la Casa Blanca, es muy simbólico. Ver a un hombre negro en un puesto tan poderoso y a su mujer en un puesto con tanta influencia y a sus hijas es psicológicamente inspirador para los negros y para todo el mundo porque nos damos cuenta de que todos podemos hacer lo que queramos. Una de las maneras más fuertes de oprimir es no mostrar a gente como tú en la cultura. En este caso a hombre negros.

FJS: ¿Es difícil ver a actores negros interpretando papeles principales en cine y en televisión, sobre todo, en Hollywood?

MS: Hollywood no va a cambiar. Vamos a tener que cambiar nosotros mismos. Tenemos que trascender el debate estúpido sobre la belleza africana, si es hermosa o no. Lo que necesitamos es mujeres negras creando películas y escribiendo libros y así cambiará todo, porque contaremos nuestra historia.

FJS: Y a veces, el hombre negro tiene más representación que la mujer negra.

MS: Eso tiene mucho que ver con la definición de feminidad y masculinidad. Ambas describen erróneamente. Relacionamos masculinidad con ser fuerte, viril… y ahí el hombre negro encaja en esas etiquetas y por eso tienen más exposición. Por otro lado, relacionamos feminidad con fragilidad, delicadeza, ternura… Y las mujeres negras a causa del racismo, las luchas y el sufrimiento que nuestro continente y diáspora tuvieron no tenemos tiempo para ser tiernas y delicadas. Así que la definición de feminidad no encaja necesariamente con la feminidad africana, porque la mujer africana es más compleja. Pero no me importa no tener esa exposición. No quiero mujeres negras en la portada de revistas o en películas convertidas en objetos para el placer masculino. No estamos luchando por eso. Entiendo que tiene que haber igualdad en toda las quejas pero no estamos luchando por eso. No me sirve estar solo en la portada para enseñar mi cuerpo si luego no aparezco en otra para contar algo interesante.


*Fernando J. Sánchez Jaén es periodista especializado en política internacional y afincado en Londres.

12 películas sobre negros que Trump nunca visionará

Hace unos meses inauguraba el entonces presidente Obama en Washington el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana. Ha tardado un siglo en convertirse en realidad. No ha sido un milagro sino voluntad. Aunque bien podría incluirse la presidencia de Barack Obama en el catálogo de los milagros si tenemos en cuenta el pasado reciente de esta nación. Hablo de milagro que no de santidad, ojo. El gesto de este nuevo museo fue solo uno de sus intentos en enmendar el pasado de su país en relación con la población, que es mayoritaria, hijos de migrantes. Incluido el propio Trump. Pero esta afirmación cobra importancia en el campo del cine. Se puede afirmar que la era Obama y el relanzamiento de lo “afro” comenzó en enero de 2009, cuando el director Lee Daniels dirigió su ácida Precious, adaptada por Geoffrey Fletcher de una adaptación de Push, primera novela de Ramona Lofton escrita bajo el pseudónimo Sapphire. El guionista recibió un Oscar, como también Monique Angela Imes (Mo’nique) a la mejor actriz de reparto. Precious dejó sin palabras a los jurados de decenas de festivales entre ellos los de San Sebastián, Cannes, Toronto o Sundance.

No era una historia bonita. Más bien de esas que te desgarran las lágrimas y te dejan desalmado. Seco por dentro y por fuera. Porque Precious es una adolescente obesa, analfabeta, embarazada por la violación de su padre y con un madre que la sacude psicológica y físicamente. Una película donde el director Daniels expone toda la rabia de la pobreza afro arraigada en los suburbios de Nueva York, en Harlem. Un odio hacia los orígenes de la segregación en la capital del mundo.

Era el tipo de película que Hollywood nunca pensó que llegaría a tener éxito. Y sin embargo, lo hizo. Reconocimiento de la crítica, sus seis nominaciones a los Oscar, dos galardones, una recaudación magnífica que la mantenía en las carteleras mucho más tiempo de lo que nadie había esperado. E incluso, el objetivo conseguido: se desencadenó un gran debate dentro de la industria sobre las perspectivas de otros proyectos desafiantes y, por qué no, moralizantes.

El debate comenzó a intensificarse y la textura de las historias que aparecían en pantalla comenzó a cambiar. Ese mismo año aparecería The Blind Side (Un sueño posible), 2009 que le valió un Oscar a Sandra Bullock examinando la culpa blanca cara a cara. Pero las caras negras todavía estaban detrás de las bambalinas. Claro que desde hace años el pódium de los actores y actrices negros han tenido eco y mucho: Morgan Freeman, Denzel Washington, Will Smith, Samuel L. Jackson, Halle Berry, Eddie Murphy o Whoopi Goldberg. Había películas de negros dirigidas a atraer a un público negro. Pero durante los ocho años de gobierno de Obama, si algo hizo por la historia afro de los Estados Unidos fue apoyarla, hacerla visible y naturalizarla a través del cine. Ayudar a reescribir la historia.


La esclavitud como pecado original del nacimiento de los Estados Unidos

Hace unos años tratamos el tema en Wiriko. En ese artículo decíamos que las visiones diferenciadas de la Guerra de Secesión estadounidense que ofrecían Spielberg, con su película Lincoln, 2012 y Tarantino, con Django desencadenado, 2012 conducían a un clima previo a la celebración de los Óscar enmarcado en el sentimiento patriótico a la bondad de la nación. Sea como fuere, 12 años de esclavitud, 2013 dirigida por Steve McQueen abrió un nuevo camino: revisión del pasado, orgía de azotes y tres Oscar, uno de ellos a la mejor película, otro al guion adaptado y a la mejor actriz de reparto, la keniana Lupita Nyong’o.

 

 

 


Marcha para reclamar el voto afroamericano

Selma, 2014 es un drama político entusiasta, en el que la directora Ava DuVernay narra la historia de la batalla trascendental que vivieron el reverendo Martin Luther King y otros líderes para aprobar la ley de 1965 del Derecho al Voto. Una marcha desde Selma a Montgomery, Alabama, en marzo del 1965. Con Selma, DuVernay se convirtió en la primera directora afroamericana en ser nominada en los Oscar a la mejor película.


Diferencias de clase y menosprecio a los criados negros

Criadas y Señoras (The help), 2011 cuenta la historia de una joven escritora valiente, Eugenia “Skeeter” Phelan, quien ha decidido escribir un libro sobre las criadas negras que crían a los niños blancos en su ciudad natal. Estamos en Jackson, Mississippi en 1963. Un guion sobre la segregación, el linchamiento y la humillación.

El mayordomo (The Butler), 2013 es el relato ficticio de un hombre negro del sur del país que trabajaba como mayordomo de la Casa Blanca durante siete presidentes: desde Eisenhower hasta Reagan. La historia de este hombre, que comienza en un campo de algodón de Georgia y termina con una invitación al lugar de donde emigró, describe un viaje personal, racial y nacional de una manera que hace pensar, a pesar de lo ficcionado, que es un claro mensaje a la exploración de los orígenes de Obama.

 


Discriminación policial y de las leyes contra la población afrodescendiente

Estación Fruitvale (Fruitvale Station), 2013 fue la ópera prima de Ryan Coogler, y se estrenó golpeando en el corazón del debate. La película recoge el trágico incidente en la estación de metro de San Francisco Fruitvale en la noche vieja del 2008 cuando Oscar Grant III fue asesinado por un policía tras unos altercados que fueron grabados con el móvil de los propios pasajeros del metro. Aunque le condenaron a dos años de prisión, el policía fue puesto en libertad a los once meses. En los Estados Unidos las manifestaciones  han aumentado en el último año a causa de los asesinatos de población negra a manos de los cuerpos de seguridad estadounidenses que se exceden en sus cometidos.

13, 2016 acaba de recoger tres Premios de la Asociación de Críticos y está en la lista a los Oscar al mejor documental. La película narra cómo el sistema de justicia criminal de Estados Unidos ha sido impulsado por el racismo desde la época de la esclavitud hasta los tiempos actuales donde existe una encarcelación en masa. La película se llama así por la 13 enmienda constitucional que abolió la esclavitud con la excepción de castigo si cometes un delito. Y aquí establecieron la trampa. ¿Porque qué se entiende por delito?


Amor y superación

Como escribía el periodista Jordi Costa en el diario El País, la película Figuras ocultas, 2016 “reivindica el decisivo papel de las matemáticas afroamericanas Katherine Goble Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson en el seno de la NASA, sobre el telón de fondo de una carrera espacial obligada a acelerar tanto su ritmo como su eficacia tras el lanzamiento del Sputnik I por parte de la Unión Soviética. La lucha por los derechos civiles, que alcanzaba sus primeras conquistas aisladas contra la segregación, suma dimensión épica a la justa labor de visibilidad que rige la película”.

 

Loving, 2016 trata sobre el matrimonio en 1958 entre Richard, un hombre blanco de clase trabajadora interpretado por Joel Edgerton y Mildred Jeter, una mujer negra interpretada por la etíope irlandesa Ruth Negga. La ceremonia se llevó a cabo en Washington DC, pero la pareja se encuentra acosada, encarcelados y perseguidos en su estado natal de Virginia debido a las leyes basadas en ese insidioso y término cuasi-científica: “mezcla de razas”. Con la bendición del fiscal general Bobby Kennedy, el caso de los Loving es tomado por la Unión Americana de Libertades Civiles y su caso es finalmente aprobado por en el Tribunal Supremo estableciendo el derecho a vivir como marido y mujer y derrocar las leyes de Jim Crow. Estas leyes estatales y locales en los Estados Unidos en vigor entre 1876 y 1965, propugnaban la segregación racial en todas las instalaciones públicas por mandato de iure bajo el lema “separados pero iguales” y se aplicaban a los afrodescendientes y a otros grupos étnicos no blancos en los Estados Unidos.

Un “museo vivo” de Londres narra las historias de migrantes y refugiados

Jade se seca las lágrimas. Su voz se entrecorta pero sigue empecinada en terminar su historia. Ella es una refugiada ugandesa que llegó a Londres huyendo del dictador Idi Amin Dada. Su régimen mató a toda su familia. Ella se libró de casualidad y gracias a un niño soldado cuyos padres habían trabajado en su granja. Jade habla bajito. Cuenta su relato como para quitarse un peso de encima. Para sentirse viva. Como cuando decidió ir a por una hamburguesa del McDonald’s tras quemar la yuca que cocinaba, perdida en el pasado.

londonstoriesweb-landscapeleLucas es de Sudáfrica. De padre indio y madre inglesa. Se mudaron al Reino Unido cuando todavía era un niño y en el colegio no quiso ser “paki” (término despectivo hacia las personas de origen paquistaní) aunque no lo fuera. Cosas de niños, o no, lo de generalizar. Decidió entonces distanciarse de su padre, de esa parte de la familia que no era blanca. Avergonzado de su propia identidad, gracias a Londres supo abrazar su multiculturalidad abandonada.

Estas dos historias, un pequeño sustrato de la Londres africana, son sólo un par de ejemplos de todas las que formaron parte del montaje London Stories: Made by Migrants organizado por el Centro de Artes de Battersea. Un refugiado sirio, una superviviente de Auschwitz, un padre víctima de un ataque racial… Maryam, Lily, Eithne, JJ, Graciella, Prossy, Rabiah, Lemmar… Todos ellos también tienen su relato. 29 historias procedentes de los cinco continentes, de personas de distintas edades, sexo y religión. Y todos tienen a Londres en común.

La segunda temporada de este proyecto, se inició en 2013, se ha centrado en las migraciones. “Decidimos hacer esta edición debido al clima político actual y a la negatividad de la prensa ante la inmigración. Queremos contar estas historias porque en esta experiencia la audiencia va más allá de los titulares. Es una fotografía verdadera, real, amplia y honesta de la ciudad”, explica a Wiriko el asistente de producción Ralph Thompson.

El Centro de Artes de Battersea ha sido históricamente un lugar volcado hacia la comunidad. Antigua sede del ayuntamiento del distrito d Battersea, fue punto de encuentro de los movimientos sindicalistas y apoyó la lucha a favor del sufragio femenino. Además en 1913 fue el lugar donde John Archer, el primer alcalde negro de Londres, fue elegido. London Stories se convirtió en una ocasión para acercar a los vecinos y a otros tantos residentes londinenses a escuchar, a emocionarse, a reír y a dejarse llevar. “Vivimos en una ciudad de 8 millones de personas. Me cruzo con gente, voy en el metro y me pregunto cuál serán sus historias. El objetivo era abrir nuestro edificio, un edificio público, para contar historias de gente que forma parte de la comunidad”, dice Thompson.

No son sólo historias de personas que escaparon de la guerra sino también de irlandeses o británicos que han acabado en Londres“, apunta el asistente de producción de un largo proceso de cinco meses. La iniciativa recibió más de 200 relatos, donde el principal desafío fue encontrar un equilibrio entre todas las vivencias.

Como complemento entre el que cuenta y el que escucha, la antigua Sala de Plenos acogió la exposición de distintos objetos personales de los protagonistas. Una muñeca, cartas de familiares, fotografías, la biografía de Malcom X e incluso una pierna ortopédica. London Stories: Made by Migrants fue una compilación de experiencias compartidas en un antiguo ayuntamiento pero que caminan a diario por una Londres que es “némesis y salvación”.

Las personas detrás de los titulares de prensa

Los medios, contribuyentes del imaginario social, han apostado en muchas ocasiones por representar la inmigración como un ataque a los valores identitarios. El montaje sin embargo tiende la mano a las personas opacadas por la generalización. En un escenario íntimo y con sólo ocho personas presentes, el contacto visual desbarata cualquier miedo a lo desconocido. El arte de escuchar se desempolva y se disfruta. Los protagonistas acuden a cada sesión con sus estados de ánimo, con la lista de la compra en la cabeza y con el vencimiento de la factura de la luz. No hay más guión que su propia vida. “No son actores y cada día es distinto. Sólo tuvieron un par de talleres en los que les ayudamos a estructurar su relato”, cuenta el asistente de producción, Ralph Thompson.

Estas historias, tanto de Londres como de cualquier otro sitio, tienen poco que ver con el teatro. “Es una experiencia íntima para desmontar la idea del migrante como una amenaza. Se produce un contacto humano” en una invitación a una realidad tan compleja que no entiende de etiquetas. Los responsables han querido desafiar a aquellos medios que frivolizan y utilizan a los inmigrantes como incentivo para vender periódicos. O ganar visitas. Fue así como surgió la idea de empapelar las instalaciones del recinto con diversos titulares de prensa como:

“Ministro: respete nuestras leyes y costumbres. Sea británico, Hurd. Dígaselo a los migrantes”, The Daily Mail. 24 de febrero de 1989.

“Los migrantes toman todos los trabajos en el Reino Unido”, The Daily Express. 2 de noviembre 2007

“Migrantes, ¿cuántos más podemos acoger?”, The Daily Mail. 28 de agosto 2015

En un contexto brexiteer producciones como London Stories desmontan los prejuicios. La opción del Remain ganó en Londres (59.9% de los votos) y la ciudad mostró su identidad migrante. Casi el 40% de los londinenses han nacido fuera del Reino Unido según el último censo.

El Médico Africano, un bálsamo anti-racista en Netflix

Kinshasa, 1975. Mobutu lleva diez años a la cabeza de la dictadura zairense, actual República Democrática del Congo. La clase media y alta de la capital sueña con mudarse a lujosas metrópolis como París o Bruselas. Algunos privilegiados, los más allegados a la corruptela del Movimiento Popular de la Revolución zairense, lo consiguen. Otros, emigran a su suerte y en busca de otro tipo de sueños. Pero ser (in)migrante en Europa nunca ha sido sencillo, a pesar de ser los europeos mismos una sociedad (e)migrante cuyo desarrollo no podría explicarse sin este fenómeno.

bienvenue_a_marly_gomontEsta es la historia de Seyolo Zantoko, un médico congoleño licenciado en París, que en un esfuerzo para ejercer su profesión y conseguir la nacionalidad francesa, se muda – junto a su esposa y sus dos hijos- a un remoto pueblo de la campiña francesa. Bienvenue à Marly-Gomont (2016), ahora disponible en Netflixtitulada en su versión en español como El Médico Africano, es una tragicomedia franco-belga dirigida por Julien Rambaldi y basada en la historia real de la familia del rapero Kamini Zantoko (el hijo pequeño). Una historia singular y reveladora sobre el fenómeno migratorio africano y el miedo a la diferencia (en forma de racismo) de la Europa rural de los años setenta.

El epicentro de la historia es una familia cristiana, urbanita, de clase media y africana, en la que las aspiraciones de una madre joven y educada como Anne Zantoko (interpretada por la franco-senegalesa Aïssa Maïga), chocan desde el principio con las posibilidades reales que su marido, Seyolo (interpretado por el congoleño Marc Zinga), tiene en Francia. Él es consciente de lo difícil que lo tienen los africanos en el país occidental. Ella, que sueña desde Congo poder ir a pasar las tardes a las cafeterías del París de Godard con su marido e hijos, imagina una vida al más puro estilo Brigitte Bardot. Pero su vida en Europa no será nada parecida a la de las películas que se proyectan en Zaire, porque la familia deberá instalarse en una pequeña aldea de la campiña, donde nunca antes han visto a ningún negro. Africanos urbanos vs. europeos rurales. El guión promete.

El repudio a lo diferente como telón de fondo: 

El rechazo y el racismo con el que la mayor parte del pueblo de Marly-Gomont recibe a los zairenses y a sus hijos, recrudecen la ya de por sí dura vida en el campo. “”¿Y vosotras qué miráis? ¿Tampoco habéis visto nunca a un negro?”, les grita Anne a un grupo de vacas blancas que pastan junto a la aldea. Y es que el racismo llega hasta tal punto que los aldeanos se niegan a ir al médico, a pesar de ser el único en 15 kilómetros. “En la escuela, los niños dicen que eres un marabú; que no hay médicos negros”, le dice el pequeño Kamini a su padre. Y con la falta de pacientes, reacios a ser atendidos por un médico africano, el poder adquisitivo de la familia va mermando hasta tal punto que, no solamente dejan de poder pagar la luz o la calefacción (durante un gélido invierno), sino que incluso acaban por no encajar ni en los estándares de vida de los expatriados congoleños en Francia o Bélgica.

Inadaptados a Francia y a la propia diáspora africana, y ante el temor de no ser aceptados, Seyolo prohibe a su familia hablar lingala: “¡Estamos en Francia, hablaremos francés!”, les grita a su mujer e hijos. Y es que, el tema identitario juega un papel fundamental en el relato, mostrando el conflicto interno del migrante para integrarse y ser aceptado en la sociedad de acogida sin perder sus orígenes y sus raíces. Y para enfatizar el carácter diferenciado de unos y otros, el director nos brinda una caricatura constante de europeos y de africanos, con estereotipos (por los dos lados) que no dejan de asomar la cabeza durante toda la película, de forma exagerada, pero simpática.

Con el broche de oro de una banda sonora de lujo, la película realiza guiños constantes a la psicodelia africana de los 60 y 70 con viajes sonoros de la mano del burkinabés Amadou Balaké, el congoleño Le Gran Kalé o el senegalés Ousmane Kouyaté; pero no se olvida de esos grandes hits del Soul y el Funk – tan bailados en Europa como en África- de los afroamericanos Jackson 5 o The Temptations.

Netflix da en el clavo en el momento adecuado:

Se acerca la Navidad (momento en el que ocurre el relato de la película El Médico Africano) y todos nosotros y nosotras convivimos, más o menos, con personas de distintas procedencias a la nuestra en nuestras ciudades, pueblos y aldeas. A pesar de que hoy la mayor parte de migrantes africanos emigran a otros países del continente vecino, la realidad es que la vida de muchos africanos y africanas que conviven entre y con nosotros y nosotras sufren racismo y xenofobia a diario.

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Isaiah Lopaz.

No es casualidad que recientemente, Isaiah Lopaz, un afroamericano residente en Berlín, haya lanzado una campaña a través de camisetas que denuncian la sarta de estupideces que a menudo un negro tiene que escuchar en Alemania. Tampoco lo es que, después del Brexit, muchos extranjeros de diferentes procedencias se sientan juzgados negativamente por tener orígenes no ingleses. Ni que en Francia todos los políticos se sumen a la mano dura en las políticas migratorias y en querer salvaguardar una sospechosamente excluyente “identidad nacional”. Igual como sucede en Estados Unidos después de la elección de Trump, cuando un profesor amenaza a niños afroamericanos con ser devueltos a África (donde nunca han estado).

Si. Estamos ante un brote global de racismo e insensatez. Ante la desvergüenza de una parte de la sociedad sin escrúpulos ni empatía. Y ante tal pandemia, bienvenidos sean todos los antídotos que nos pueda brindar la cultura. Y a los que hoy, Netflix les da una capa de barniz con El Médico Africano.

Cine, archivos y África: Industry Forum del Film Africa 2016

Foto modificada a partir de una original de Black History Album.

Foto modificada a partir de una original de Black History Album.

La diferencia entre ir al cine y asistir a un festival de cine es la oportunidad de intercambio que un festival te ofrece con otras gentes de la industria. El Film Africa de Londres desde su cofundación en 2011 por la académica de referencia en estudios de festivales de cine africano, Lindiwe Dovey (ubicada en SOAS, University of London), y la cantautora Namvula Rennie, de la mano de la Royal African Society, actual organizadora del festival, intentó sacar el mayor partido del espacio de intercambio que genera un encuentro como este. El Film Africa no solo invita a directores de cine procedentes de distintos países africanos, o de la diáspora, sino que insiste en las distintas fases requeridas en la cadena de producción de una película, donde participan también productores y distribuidores, entre tantos otros roles requeridos para el largo proceso de realización de una película. Esta reflexión, este encuentro entre realizadores, productores, distribuidores y cinéfilos, se materializó desde un principio en la sección Industry Forum, (literalmente, foro sobre la industria) en un contexto especialmente complicado, dado que si bien la existencia de cines es harto conocida, la de industrias cinematográficas es más cuestionada.

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Sheila Ruiz, Gestora de la Royal African Society, entidad organizadora de Film Africa. (Foto: Estrella Sendra).

Uno de los principales problemas de los cines de África es la distribución. La ausencia histórica de la exhibición de estos en salas comerciales ha dado lugar a una asociación al cine independiente, el cual, en todas partes del mundo, se enfrenta a serios problemas de distribución y por tanto, exhibición. Hasta entonces, el Film Africa había dedicado su Industry Forum a la distribución, presentando plataformas VOD (video on demand o vídeo bajo demanda), en las que poder ver algunas de estas películas. En definitiva, la pregunta que todos nos hacemos es la siguiente: ¿Dónde ver estas películas fuera del circuito de festivales? E incluso, ¿qué pasa con estas películas una vez salen del circuito de festivales? Por eso la motivación de esta sexta edición ha versado sobre los archivos de cine africano.

Celebrado en el British Film Institute, en Southbank, como parte de la programación de African Odysseys, el pasado lunes, el encuentro se centró en la necesidad de trabajar en el archivo de las cinematografías africanas con el fin de lograr un mayor acceso y propiciar la familiarización para usos académicos, culturales y de investigación. Si bien este evento no destacó por la presencia de ponentes invitados procedentes del continente (africano), como apuntaba la propia gestora de la Royal African Society, Sheila Ruiz, sí supuso un momento de reflexión clave en esta “conversación continua desde la diáspora hacia el continente”. El foro comenzó con una breve pero crítica introducción que ponía en cuestión las dificultades en los archivos de cine, con problemas no solo físicos, sino de propiedad, históricos y sobre todo, epistemológicos y culturales, como señalaba el Doctor Paul Gerhard, director de educación del BFI y director y gestor de los Archivos por la creatividad: “La cuestión es cómo lidiar con archivos fílmicos en relación con el uso que se le da a las bibliotecas”. En un mundo donde prima la palabra impresa, desde hace ya cinco siglos de la invención de la imprenta de Gutenberg, “no hay ningún requisito legal de almacenamiento de películas como parte de nuestro bagaje de conocimientos”, señalaba Gerhard. El desafío del proyecto de archivo llevado a cabo desde el BFI radica pues en “cómo generar interés entre los más jóvenes para que entiendan que el cine es parte de su bagaje de conocimientos”.

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Tras esta introducción, la primera parte del encuentro se centró en hacer una revisión histórica del colonialismo británico en las distintas colonias de África, proporcionando una mirada crítica de la denigración a la que el régimen británico sometió a sus colonias. Como apuntaba la socióloga e investigadora de artes visuales Emma Dabiri, doctoranda en Goldsmiths, esta se caracterizaba por tres pilares fundamentales, “el comercio, la cristianización y la civilización”, que mostró a través de una lectura crítica de películas coloniales realizadas entre 1920 y 1960 en Nigeria. A continuación, el Doctor Francis Gooding y su compañero, Noah Angell, presentaron películas británicas coloniales que mostraban una visión cándida del imperio británico, con imágenes pornográficas con todo tipo de detalles de heridas, enfermedades y atrocidades que justificarían donaciones y una visión compasiva entre los colonizadores.

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Emma Dabiri, Noah Angell y Dr Francis Gooding (Foto: Estrella Sendra)

La segunda parte del foro, Trazando el futuro de los archivos fílmicos africanos respondía a la falta de referencia de la primera parte a cinematografías procedentes no de colonizadores, sino de realizadores procedentes del continente, historiadores orales de sus historias. Con Imruh Bakari, director del grado de Estudios de cine en la Universidad de Winchester, como moderador, el joven director Shola Amoo, la programadora y consultora, además de directora de un archivo de cine independiente entre Brixton y Stockwell, June Givanni, y Simon McCallum, de la mediateca del BFI, los panelistas hablaron del uso de archivos de cines de África, señalando las tensiones entre acceso y reconocimiento de la propiedad de las imágenes. Esta segunda parte se centraba pues no tanto en archivos coloniales, sino en cinematografías hechas por los propios africanos, o, en el caso de la institución del BFI, en películas que destaquen la presencia negra en Gran Bretaña, en lugar de hacer una revisión al pasado colonial.

June Givanni apuntaba el interés en la creación de archivos, y en el uso de archivos para las películas, como President Dia, del senegalés, William Mbaye. June Givanni lleva 35 años construyendo su propio archivo y centro de documentación independiente en el sur de Londres, ofreciendo servicios de consultación en la programación de festivales de cine africano de todo el mundo, pero también, devolviendo a la comunidad en la que se ubica el centro y trabajando por la familiarización con el uso y la creación de archivos audiovisuales. Lo que quedó claro es que la creación y conservación de archivos en países africanos es todavía un reto, y será interesante que estos no solo se produzcan a nivel internacional, sino también, de la mano de iniciativas independientes y locales, como es el caso del impecable trabajo de archivos de todo material relacionado con la cultura urbana en Senegal, iniciativa de la joven de Dakar, Ina Thiam, fundadora del archivo de Africulturban, colectivo organizador del festival de hip-hop Festa 2H.

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Imruh Bakari y June Givanni (Foto: Estrella Sendra).

La jornada cerró con la presentación de distintos proyectos de películas de realizadores tanto del continente como de la diáspora.

Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko como medio oficial del Film Africa está ofreciendo a la audiencia en español.

 

África está revolucionando la música en Europa (a pesar del racismo)

J’viens d’ici et j’suis Sénégalais

J’viens de France, mon enfance, moi j’vais pas t’l’étaler

J’repense souvent à l’Afrique, j’aimerais la voir décoller

Mais c’qui compte c’est la santé, ouais c’est la santé

J’voulais rentrer au G8 mais je n’suis qu’un Africain

Donner mon avis mais du poids j’en ai aucun

Africain – Sexion D’Assaut

 

Soy de aquí y soy senegalés

Vengo de Francia, pero mi infancia no te la explicaré

Pienso mucho en África, me gustaría verla despegar

Pero lo que cuenta es la salud, sí, es la salud

Quería entrar en el G8, pero sólo soy un africano

Dar mi opinión, pero no tiene peso alguno

Africain – Sexion D’Assaut

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Algo está pasando en la escena musical de los países francófonos europeos que podría ayudar a África a despegar, como deseaban los miembros del grupo de rap francés Sexion D’Assaut en su canción Africain hace 4 años. Y es que desde entonces, los cantantes afropeos no han dejado de situarse entre los primeros puestos de las listas musicales de estos países: desde el gran éxito internacional del belga Stromae hasta el novedoso Afro Trap del francés MHD; sin olvidar al franco-congoleño Maître Gims, que, junto con el también franco-congoleño Niska, ha hecho bailar a toda Francia con el título Sapés comme jamais, una mezcla de trap, pop urbano y rumba congoleña que hace referencia a la cultura de la sapología en su país natal, y cuyo vídeo ya acumula más de 200 millones de reproducciones en YouTube.

A parte del enorme éxito, todos estos artistas tienen una serie de elementos en común: sus orígenes en la música pasan por el rap, mezclan los géneros occidentales más conocidos con ritmos africanos y reivindican abiertamente sus raíces africanas, sin dejar por ello de lado sus identidades europeas, es decir, defienden ser portadores de una identidad múltiple, que no siempre es bien comprendida en Europa.

Francia es seguramente el país que mejor ejemplifica el fenómeno y en el que podemos encontrar sus causas. El rap francés siempre ha tenido protagonistas de origen africano, desde sus inicios con artistas como MC Solaar (franco-senegalés), hasta nuestros días, con nombres como Booba (franco-senegalés), Soprano (franco-comorense) o Kaaris (franco-marfileño). Sin embargo, no siempre ha habido una voluntad por reivindicar las raíces africanas ni por mezclar sonidos procedentes del continente. Parece ser que el pionero fue el también rapero franco-congoleño Passi, que fundó en los años 90 el grupo Bisso na Bisso, cuyo título del mismo nombre mezclaba rap con ritmos africanos y se convirtió en una de las canciones más exitosas de 1999 en Francia. Aun así, la idea no cuajó y pocos artistas exploraron sus posibilidades.

El punto de inflexión vendría muchos años después, gracias a Sexion d’Assaut, seguramente el grupo de rap francés más conocido, y en el que 7 de sus 8 componentes son de origen africano. El enorme éxito cosechado en 2012 con su segundo álbum, L’Apogée, llevó al rap a salir de los suburbios de las grandes ciudades francesas y lo catapultó como uno de los géneros más populares y escuchados del país. Sexion d’Assaut cambió la imagen del rap en Francia, provocó que los franceses lo integraran dentro de sus gustos y que en sus conciertos pudieran verse a padres con sus hijos y a abuelos con sus nietos. No serían los primeros en reivindicar en sus canciones sus orígenes africanos, ni en denunciar el racismo, pero fueron los que llegaron a un público más amplio.

A partir de aquí, todo se acelera. Sólo un año después, el belga Stromae, de padre ruandés, cosechaba con su segundo álbum (Racine carrée, 2013) un enorme éxito internacional, gracias a su original mezcla de rap, música electrónica y ritmos africanos. Sus canciones, cargadas de crítica hacia la sociedad capitalista, el racismo o la política, se bailaron en las discotecas de media Europa, y el artista simbolizó la vuelta de los afropeos de su generación hacia los orígenes incluyendo al continente africano en su gira mundial, algo rarísimo entre los cantantes occidentales de tanto éxito.

Stromae // Coachella 2015 // Shot for Pitchfork. © Pooneh Ghana

Stromae // Coachella 2015 // Shot for Pitchfork. © Pooneh Ghana

El mismo año, Maître Gims, uno de los componentes de Sexion D’Assaut, lanzaba su primer álbum en solitario (Subliminal) y a día de hoy, con su segundo álbum ya en el mercado (Mon coeur avait raison, 2015), el franco-congoleño es uno de los artistas más populares en los países francófonos europeos. Su rap se ha suavizado, más próximo al pop urbano, pero en su música también encontramos ritmos africanos, latinos, dance o trap.

En 2014 llegó el turno de otro miembro de Sexion d’Assaut, el franco-guineano Black M, que lanzó un exitoso álbum (Les yeux plus gros que le monde) en el que también relaja el rap de sus orígenes y presenta una música más festiva. Sin embargo, el cantante se vio envuelto en una gran polémica por temas completamente ajenos a la música, en la que hasta el presidente de la República tuvo que pronunciarse. Hace tan sólo unos meses, fue invitado a actuar en una conmemoración de una batalla de la I Guerra Mundial y su concierto tuvo que ser anulado por las quejas y amenazas de grupos de extrema derecha y del partido político Front National, que le acusaban de ciertas actitudes contra Francia en algunas letras de las canciones de Sexion d’Assaut. La polémica llegó a tal punto que Black M tuvo que defenderse afirmando que su abuelo senegalés combatió por Francia en la II Guerra Mundial, hecho que fue puesto en duda por la extrema derecha e investigado y corroborado por la prensa del país galo. Para el cantante, ha sido claramente una cuestión de racismo. Parece que cuesta aun asumir que alguien sea al mismo tiempo africano y francés, y pueda, encima, conmemorar a los caídos por la patria.

Black M, que había publicado un tema reivindicando sus raíces africanas (Je suis à l’ouest), ha utilizado la polémica para defender también su identidad francesa en una nueva canción, titulada Je suis chez moi (Estoy en mi casa), en la que afirma estar orgulloso de ser francés de origen guineano, critica los prejuicios de la gente y defiende, entre otras cosas, que paga sus impuestos y que no ha sido educado para aprovecharse de las ayudas del Estado.

Si ya parece bastante grave que un cantante se vea obligado a hacer tales afirmaciones debido a sus orígenes y tenga que demostrar su afrancesamiento, la polémica sigue a la orden del día. Hace apenas un mes un canal de televisión francés censuró la camiseta que Black M luce en el videoclip pidiendo justicia para un joven de origen africano, cuya muerte a manos de la policía unos meses atrás aun no ha sido dilucidada.

Posiblemente la clave de tanta polémica radique más en la enorme repercusión que tienen estos artistas que en la novedad de sus reivindicaciones. Aun así, no parece casual que el fenómeno haya coincidido en el tiempo con cierta atracción de algunos jóvenes franceses y belgas por el Estado Islámico, seguramente más acentuada que en otros países, y que, entre otras causas, suele achacarse a una crisis de identidad bastante generalizada. Quizás Black M ofrezca una pista en su nueva canción, donde afirma T’es dans la merde si tu t’appelles Moussa (Estás jodido si te llamas Moussa), lanzando la pelota al campo contrario: el problema no está tanto en nosotros, sino más bien en los prejuicios y las etiquetas que nuestra sociedad nos impone. Binetou Sylla, de la productora francesa de música africana Syllart Records, también habla del tema entrevistada por Slate: “Se trata de un movimiento múltiple. Nos encontramos con una generación que sufre una crisis de identidad. Algunos responden a ella mediante la religión, por ejemplo, otros reafirmando su africanidad a través de su música: mediante gestos, letras y la voluntad de divertirse de forma festiva.”

La última sensación musical que confirma el giro hacia África la ha dado uno de los artistas revelación del año en Francia: MHD, que estuvo presente en la última edición del BAM en Barcelona. En pocos meses ha pasado de ser repartidor de pizzas a lanzar un exitoso álbum gracias a los millones de visitas que sus vídeos acumularon en YouTube en tiempo récord. La causa de ello la encontramos en el Afro Trap, una mezcla de rap y ritmos africanos en la que MHD es considerado precursor y máximo exponente. Aunque no es el primero en haberlo explorado, ha sido el único en desarrollar la idea completamente, explotarla como marca y reivindicarla como seña de identidad.

De padre guineano y madre senegalesa, MHD se nutre sobretodo de la escena musical del oeste africano, mezclando ritmos como los del coupé-décalé marfileño, instrumentos tradicionales como el balafon o la kora y utilizando gestos en sus bailes que recuerdan al azonto. Para él, su meteórico éxito es el resultado de haber llegado en el momento oportuno: en los últimos años empezaron a sonar en las discotecas francesas artistas africanos que ya eran muy conocidos por los jóvenes de su continente y de la diáspora, como Wizkid, Davido o P-Square. Por otro lado, en el momento en el que empezó a subir sus vídeos a Internet, la mezcla explosiva de trap y rumba congoleña de Maître Gims y Niska en Sapés comme jamais arrasaba en las discotecas. El público estaba preparado para la llegada del Afro Trap.

MHD ha sabido llegar a los franceses de todas las edades, pero donde más ha calado ha sido sin duda entre los jóvenes de los suburbios, en su mayoría hijos de inmigrantes. Sus canciones son más bien festivas, en sus letras retrata la vida en el barrio y tiene temas dedicados a África, como A Kele Nta. Pero además, MHD habla su idioma y lo lleva a la cultura mainstream: usa palabras en lenguas africanas que no conoce, como el bambara, el soninké o el wolof, pero que son utilizadas habitualmente por los jóvenes de su comunidad; utiliza ritmos africanos que ya eran conocidos por todos ellos; hace referencia a símbolos de la cultura juvenil de la diáspora, por ejemplo el mítico futbolista camerunés Roger Milla; y sus vídeos son espontáneos y cercanos, grabados en su barrio con los jóvenes que lo habitan, lejos de la imagen gánster del trap americano, tan alejada de la realidad francesa. MHD, Maître Gims o Black M son ya iconos de la cultura urbana francesa, convirtiéndose en símbolos para colectivos que ya eran consumidores de la cultura hip hop de tradición africana, pero también trasladando ese estilo a las grandes masas.

Siguiendo los pasos de Stromae, MHD también ha pasado por África en su gira internacional, cosechando un enorme éxito, y mostrando el camino a otros artistas occidentales que tienden a ignorar al continente. Está claro que el panorama musical francófono se ha puesto muy interesante con un fenómeno de magnitud inesperada, en el que los afropeos tienen mucho que decir y defender, y que dará que hablar en los próximos años. También los artistas africanos cercanos al rap o a los ritmos más festivos esperan que el movimiento les ayude a tener más visibilidad fuera del continente. De momento, ya ha servido para poner sobre la mesa problemas sociales muy complejos y para demostrar que la música africana tiene mucho que aportar. Quedamos a la espera de los próximos capítulos que este prometedor fenómeno nos ofrezca en el futuro.

Black Folk Don’t: Esas “cosas” que los negros no hacen

bfd-get-maried-titleAngela Tucker es la directora y productora de la webserie Black Folk Don’t que con pequeños capítulos disecciona aquellas costumbres arraigadas en el imaginario de la población estadounidense sobre lo que los negros se supone que tienen que hacer. Es aquello de coger una cámara y desatornillar las construcciones mentales con la imagen y la palabra. El keniano Ngugi wa Thiong’o argumentó en su libro Descolonizar la mente que “la lengua fue el vehículo más importante mediante el cual el poder fascinó y atrapó el alma”. Ahora, en una época donde las industrias culturales dominan los sistemas de producción de ideologías y pensamiento, una contra narrativa urge.

Los largometrajes de ficción todavía están dominados por las imágenes de los hombres (sí, hombres) blancos. Sé que esto no es una novedad para las personas que leen artículos como este, pero es un problema más grande de lo que pensamos. “Básicamente, se deriva de los blancos que tienen una falta de entendimiento de la cultura negra. Es decir, los negros de las montañas de Colorado tienen mucha más facilidad de ir a las calles de Nueva York y escribir disertaciones sobre la cultura blanca, pero la mayoría de la gente blanca… no tanto. Este desequilibrio nos ha conducido a un momento en el que la industria cinematográfica carece de diversidad en un grado alarmante”. Las palabras entrecomilladas corresponden a Tucker. Pero espera, no vayas a la sección de comentarios y te desahogues. Sigue leyendo.

 

Black Folk Don’tproducida por Black Public Media con el apoyo de la Corporation for Public Broadcasting, invita a huir del pensamiento perezoso y a permanecer en las zonas grises sin importar el color de la piel. Y lo más importante: hacerlo con naturalidad. El proyecto, en su cuarta y última temporada recién estrenada, consigue enganchar al espectador con una fusión de humor y perspicacia que desmonta ciertos supuestos exponiendo su origen social, siempre anclados en el racismo. 

“Déjeme darle un ejemplo más visual. ¿Conoce esos rompecabezas de 1.000 piezas que las familias extienden sobre una mesa y pasan todo un fin de semana juntos completándolo? En el cine, los blancos son retratados por el estilo. Ellos son muy variados y se les permite poner muchas de sus piezas en exhibición. Mientras que nosotros llegamos a tener dos, tal vez tres piezas, que aparecen en la pantalla y eso es todo. A pesar de ello, seguimos siendo capaces de vernos a nosotros mismos. ¿Por qué? Debido a que todas las personas son complejas. Es el momento de mostrar nuestro dinamismo. Queremos crear imágenes en las que las mujeres negras sean vistos como las 1.000 piezas del rompecabezas”, explica la realizadora.

“Los negros no dejan propinas”, “los negros no van al médico” o “los negros no saben nadar” son algunas de las afirmaciones que esta webserie cuestiona. “Una gran cantidad de personas negras no nada pero las razones no son como nos gustarían: principalmente es porque no hemos tenido acceso y si tu familia no lo tiene no puedes aprender. Algunos de estos estereotipos pueden tener algo de verdad, pero el objetivo de la serie es mostrar la complejidad de la experiencia negra en los Estados Unidos”, matiza Tucker. Construir nuevos caminos a golpe de frames. Estamos hambrientos de medios de comunicación que permitan avanzar en el pensamiento crítico y Black Folk Don’t no solo lo consigue provocando, sino que también proporciona un breve contexto social en cada episodio.

Un siglo atrás. Gabino Ezeiza. Afrodescendiente argentino que hizo historia

En la Argentina hay momentos importantes para recordar en un 12 de octubre, como el renombrado Día de la Diversidad Cultural, o varias de las asunciones presidenciales. Pero una de éstas coincidió con un hecho seguramente menos conocido, el fallecimiento del payador Gabino Ezeiza, en 1916. Hijo de un ex esclavo, nació el 3 de febrero de 1858 en el barrio porteño de San Telmo, llamado “Del tambor” por la gran población afrodescendiente presente en el pasado. Falleció un 12 de octubre de 1916 en la misma ciudad que lo vio nacer, el día de la asunción de su ídolo político, el presidente radical Hipólito Yrigoyen, quien derramó lágrimas por la muerte de un artista muy querido por él.

Un retrato de Gabino Ezeiza realizado por la artista plástica Mirta Toledo.

Un retrato de Gabino Ezeiza realizado por la artista plástica Mirta Toledo.

Padre de nueve hijos y esposo de una bisnieta del caudillo federal Ángel Vicente Peñaloza, “El Chacho”, Ezeiza fue afrodescendiente como los payadores más famosos, Luís García Morel e Higinio Cazón. La payada es afroargentina y se considera una expresión artística popular que en buena parte deriva de lo africano, basada en el canto de contrapunto. Gabino se convirtió en el más célebre payador del Río de la Plata, un artista popular, además de prolífico poeta, y cantor desde sus quince años, volcándose de lleno a lo musical y abandonando la escritura. El talento con su guitarra y la improvisación payadoresca lo llevaron a la popularidad. No solo Yrigoyen sino también el escritor José Hernández, autor de la icónica obra argentina Martín Fierro, y el político radical Leandro N. Alem se convirtieron en seguidores de las rondas payadorescas del apodado “Negro Ezeiza”. Asimismo, hombre culto y autor de más de 500 obras entre composiciones, piezas teatrales y una novela, el payador asistió a la primera presentación teatral de la obra más conocida de Hernández. Resta agregar, en ésta hay una célebre payada entre el protagonista y un moreno.

Una imagen del payador argentino Gabino Ezeiza.

Una imagen del payador argentino Gabino Ezeiza.

En un país bastante reacio a admitir su negritud (aunque los afrodescendientes serían 2 millones según estimaciones serias y casi 150.000 según el último Censo Nacional), en una época en que se los consideraba desaparecidos o a punto de eso, no obstante, Ezeiza fue un ejemplo de éxito y sujeto de admiración para un grupo selecto compuesto por blancos, así como colegas y demás seguidores. Los duelos payadorescos de quien nunca resultó derrotado deleitaron a cientos de personas, el público afluía desde pueblos vecinos a la convocatoria, colmaba teatros y otros espacios, y luego muchos ensayaban las canciones que oyeron tocar a Ezeiza. Los duelos más famosos y que lo hicieron popular fueron principalmente dos: uno, el más descollante, en el que venció al uruguayo Arturo Navas en el Teatro Artigas de Montevideo, en 1888, de la mano de su celebrado “Saludo a Paysandú”, y un segundo, de tres noches consecutivas de duración, en el Teatro Florida, disputado con Pablo Vázquez en 1891, en la localidad bonaerense de San Nicolás (y a quien volvió a derrotar tres años más tarde en su Pergamino natal). La época de mayor éxito del artista fue entre 1890 y 1915 mientras que en los primeros quince años del siglo pasado realizó numerosas grabaciones gramofónicas, de difícil acceso. Como otros artistas de origen humilde y por su fenotipo, Ezeiza debió superar varios obstáculos y ataques racistas para alcanzar el éxito. Tal ha sido el peso del reto que sostuvo con Navas que el 23 de julio, desde 1992, en la Argentina se celebra el “Día del Payador”.

Una representación del duelo entre Gabino Ezeiza y Pablo Vázquez.

Una representación del duelo entre Gabino Ezeiza y Pablo Vázquez.

Ezeiza murió a los 58 años aquejado por la enfermedad. El mismo 12 de octubre, con neumonía acompañada de una fiebre altísima, y en contra de todo consejo, cantó ante un teatro rebasado de audiencia que lo aclamó en lo que se cuenta, fue la inauguración presidencial. Tuvieron que ayudarlo a ponerse de pie al terminar el show, de horas de duración. De allí, totalmente vencido por la enfermedad, fue trasladado a su hogar en Flores, donde falleció por la tarde. A su entierro, en el cementerio de dicho barrio, asistió un delegado del entonces asumido presidente de la República. Se supo que Yrigoyen al conocer la triste noticia dijo: “Pobre negro Gabino, él sí que fue leal”.
Por más que no se le reconozca, Ezeiza fue un poeta culto. En su quehacer trató la idea de patria como una entidad popular, incluyendo las grandes batallas patrias, además de temáticas diversas entre las penas, las nostalgias, la amistad y el amor. En su obra se perfila un discurso de resistencia anticapitalista en tanto el payador recurriera a la tradición oral para encarnar la idea de pueblo y, con eso, la argentinidad. Entre 1876 y 1878 el payador colaboró en el periódico La Juventud en donde desplegó sus dotes como poeta. En uno de los tantos poemas publicados allí, “Meditación” (20 de diciembre de 1877) desarrolla la insatisfacción del autor con la sociedad de entonces:

“Al suicidio fatal luego
Se presenta á nuestros ojos
Y en la tumba sus despojos
Cremos hallar calma y paz
Y es abismo que sondeamos
Tan solamente al travez
Que cuando esos pasos damos
Se habre bajo nuestros piés.”.

Los volúmenes de poemas de Ezeiza son varios. Canciones del payador Gabino Ezeiza (1885) reúne doce. Uno se intitula “Recuerdos” y trata de la habilidad del poeta para avanzar en un medio que le es indiferente. En una estrofa el compositor se lamentó en estos términos:

“Si no tengo pulimento
Nunca he de hacer buenos versos,
Seré chuza sin sereno
O sin aceite un candil.”.

En otra compilación, de 1892, el poema “A mi guitarra” permite ver la forma en que Ezeiza estuvo ligado con la tradición oral africana, en Argentina reemplazando el tambor por la guitarra:

“Si de algún trueno lejano
El vago rumor sentía,
Tus cuerdas lo repetían
No dando a duda lugar
Y cuando en noches de insomnio
Yo no conciliaba con el sueño
Te tomaba con empeño
Para ponerme a cantar.”.

Con una aguda mirada social, el tema “Mi caudal” (que consta en una compilación de 1895) es crítico de la pobreza y de la situación de la persona indigente. El mismo es de algún modo autorreferencial, puesto que Ezeiza llevó una existencia en cierta forma cómoda aunque murió pobre.

“Tengo en el cajón los restos
de una posta de pescado
que la compré en el mercado
anoche para cenar.
Mi pobre guitarra ostenta
una cuerda y dos clavijas,
que pienso en alguna rifa
cinco centavos sacar.”.

De 1897 es el poemario que, entre otras poesías, recopila “La vida del payador”. Identificando un origen humilde y muchas dificultades, como la orfandad y la soledad, temas recurrentes de la poesía payadoresca, su autor describe la vida errante del oficio. Una estrofa dice:

“Porque voy, cual nuevo Homero,
Mendigo y peregrinando
En todas partes cantando
Donde un asilo me dan.
Y es así que en todas ellas
Digo yo que siento pena;
Voy sujeto a una cadena,
Porque estéril es mi afán.”.

En muchas ocasiones se le criticó a Ezeiza haber perdido su identidad afro en consonancia con el mito de la invisibilidad en el país, pero en el poema “Yo soy” demuestra lo contrario:

“Soy de la raza de Falucho
que sin herencia se queda
engranaje de una rueda
que arrastró un carro triunfal;
viejo escudo que ha salvado
la vida a quien lo llevaba
y con desdén lo arrojaba
cuando le llegó a estorbar”.

El “negro Falucho” es el apodo de Antonio Ruiz, un guerrero de la independencia argentina, producto de un relato histórico del que se discute su verdadera autenticidad. Lo que no hay duda, el poema menciona la forma en el que el afrodescendiente fue utilizado como carne de cañón en las campañas libertarias contra el yugo realista durante dos décadas del siglo XIX en Hispanoamérica, para luego ser olvidado. Es el papel más acostumbrado que ocupa en las representaciones tejidas a diario sobre afrodescendientes en la Argentina.

Años más tarde del deceso del “Negro Ezeiza”, en 1933, el letrista Héctor Blomberg le rindió homenaje y compuso “El adiós de Gabino Ezeiza” que, con la música de Enrique Maciel y la voz de Ignacio Corsini (para muchos, rival del mítico Carlos Gardel), trabajó la idea (falsa, pero asumida en la época sin cuestionamientos) de la desaparición de los afrodescendientes en un país que se asume como el más blanco y europeo de la región.

“Buenos Aires de mi amor,
¡oh, ciudad donde he nacido!
No me arrojes al olvido
yo, que he sido tu cantor.
De mi guitarra el rumor
recogió en sus melodías,
recogió en sus melodías,
el recuerdo de otros días
que jamás han de volver,
los viejos cantos de ayer
que fueron las glorias mías.
Esperanzas que ya no hay,
coplas y cielos ardientes,
la diana de los valientes
volviendo del Paraguay.
Cantos de patria, pero ¡ay!,
que en la guitarra argentina,
que en la guitarra argentina
melancólica se inclina
para decirles adiós,
mientras se apaga la voz
de las milongas de Alsina.
Por eso vengo a cantar
mi trova de despedida,
que hoy la tarde de la vida
mi alma ya empieza a nublar.
Nadie volverá a escuchar
de mi guitarra el rumor,
de mi guitarra el rumor,
cantos de gloria y de amor
de la ciudad en que he nacido,
no me arrojes al olvido
yo que he sido tu cantor.”

(la repetición de versos consta en el original).

El mito se repite una y otra vez. Pero cuando el hombre de ancestro africano se suponía desaparecido, descolló la guitarra y la voz del, denominado por sus contemporáneos, “decano de los payadores”. No fue el único, sus aportes hoy son legados.

Bibliografía para ampliar:
– de Estrada, Marcos (1979), Argentinos de origen africano, Buenos Aires: Eudeba.
– Lewis, M. A. (2010), El discurso afroargentino. Otra dimensión de la diáspora negra, Córdoba: Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, Cap. 3.
– Picotti, D. (1998), Presencia africana en la Argentina, Buenos Aires: Ediciones del Sol.
– Reid Andrews, G. (1989), Los afroargentinos de Buenos Aires, Buenos Aires: Ediciones de la Flor.

Aberraciones que no deberíamos volver a escuchar sobre África

Estereotipos: imágenes o ideas aceptadas comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.

Close-Up Portrait of a Stressed African-American Woman

Pensar y emitir juicios de valor en base a estereotipos cuando hablamos de África, o de cualquier otro tema, es una muestra de rigidez mental y una gran contribución a la injusticia social a partir de hallazgos erróneos y poco contrastados. La correcta información es esencial para deconstruir las ideas preconcebidas. Wiriko nació con el principal objetivo de romper los estereotipos existentes sobre África y fomentar un conocimiento más ajustado de las realidades del Sur del Sáhara a través de sus manifestaciones culturales y artísticas.

A pesar de que ya se ha hablado mucho sobre estereotipos, a continuación te proponemos argumentos y contrainformación necesaria para que si vuelves a escuchar alguna de estas aberraciones, simplemente, puedas dar la información correcta para que no tengamos que sufrir más episodios de vergüenza ajena.

    1. Un sobrino mío también estuvo en África… (cuando le dices a alguien que acabas de volver de Marruecos)“. África es un continente de 54 países (55 si incluimos Sáhara Occidental). Muchas veces se habla de África como si fuera un país, pero cuenta con una extensión de 30.272.922 km² – Europa tiene 10.180.000km² -. Vale la pena matizar.
    2. Termínate la comida, que los niños de África no tienen qué comer…“. Casi 800 millones de personas pasan hambre en el mundo según el Programa Mundial de Alimentos. Las sequías, las guerras, los desplazamientos forzosos o la falta de inversión en agricultura son algunos de sus principales motivos. Sin embargo, a pesar de que la desnutrición azota en África a más niños que en cualquier otro continente, tus hijos e hijas conviven diariamente con niños y niñas que pasan hambre. El último informe de UNICEF y OXFAM muestra que el 34’4% de los niños españoles vive en riesgo de pobreza o exclusión social
    3. ¡Qué calor! Parece África…“. El continente tiene diferentes tipos de climas: el tropical seco, el semiárido, el desértico, el mediterráneo… Si bien en el Sáhara o en el Kalahari las temperaturas máximas pueden alcanzar hasta los 59 grados, el Kilimanjaro o el Monte Kenia tienen nieve durante todo el año, y las temperaturas pueden estar bajo cero en invierno en diferentes punto del África austral.
    4. ¿Hablas africano?“. No existe ningún idioma que se llame así. En África se hablan más de 1.500 lenguas distintas.
    5. África debe estar vacía porque todos los africanos están viniendo a Europa“. En África, actualmente, viven aproximadamente unos 1.200 millones de personas. La mayoría de los flujos migratorios se producen a nivel intra-africano, y solamente un 16% de las migraciones del continente van hacia Europa. 2’3 millones de españoles han tenido que emigrar fuera de España debido a la crisis. Vale la pena recordar que algunos de nosotros vivimos actualmente en África.
    6. Yo no quiero ir a África, es demasiado peligroso“. Sudán del Sur, Somalia, República Democrática del Congo y República Centroafricana están en la lista de países más peligrosos del mundo. Sin embargo, el último Índice de Paz Global sitúa Mauricio (por delante de España), Botsuana, Madagascar o Zambia entre los 40 países más pacíficos del mundo.
    7. A África solo se puede ir a ayudar…“. Los cooperantes son muy necesarios, sobre todo, en situaciones de emergencia humanitaria. Sin embargo, se ha abusado demasiado del concepto de “ayuda” en África, nunca exento de críticas. Es cierto que hay muchos expatriados europeos viviendo de la industria de la cooperación en África. Pero también hay muchos otros que viven y trabajan en África simplemente porque les gusta. Otros que están aquí para hacer negocios. Y muchos, para viajar y hacer turismo en un sector que, según Naciones Unidas, emplea a más 9 millones de personas en la región y que se espera doblará sus ingresos para 2030 (actualmente África recibe el 5,8% del turismo mundial).
    8. En África la corrupción es endémica“. África no compite en la primera división mundial de la corrupción, pero la fragilidad de algunos estados la hace devastadora para su población. Siete de los países con más desigualdad del mundo son africanos, mientras 1/3 de la riqueza de los multimillonarios africanos está en paraísos fiscales según los Papeles de Panamá. Sin embargo, Ruanda tiene una política de anti-corrupción ejemplar. Y Botsuana (por delante de España), Cabo Verde, Seychelles, Mauricio o Namibia son percibidos como los países africanos menos corruptos según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International.

9. “Todos los conflictos bélicos que hay en África son étnicos“. La etnicidad es una herramienta de movilización, pero no el desencadenante de los conflictos en África. Es la desigualdad del acceso a los recursos, el neopatrimonialismo y redes clientelares que excluyen a ciertas partes de la sociedad lo que se presenta como el principal motor de conflictos. Las identidades étnicas se pueden instrumentalizar en pro de intereses políticos, pero el concepto de identidad étnica como algo cerrado es inexistente. La mayoría de sociedades son plurales e interculturales.

10. “Las mujeres no tienen derechos en África“. La discriminación de género también existe en África, donde las mujeres sufren peores tasas de alfabetización que los hombres y donde el machismo parece la norma. La brutalidad de la Mutilación Genital Femenina amenaza a miles de niñas del continente. Pero muchos gobiernos hace años que han prohibido esas práctica, y recientemente el Parlamento Panafricano, órgano legislativo de la Unión Africana (UA), también lo ha hecho. Hay que decir que, a nivel de derechos políticos, algunos países de África parecen ir un paso por delante de España con jefas de estado: Liberia (con Ellen Johnson Sirleaf), Malaui (con Joyce Banda) o Mauricio (con Ameenah Gurib-Fakim). 

Oyama Matomela, una joven sudafricano de 25 años es piloto y rompe con los estereotipos de género en Sudáfrica.

Oyama Matomela, una joven sudafricana de 25 años es piloto de la aerolínea South African Express y rompe con los estereotipos de género en Sudáfrica.

11. “Los africanos no quieren trabajar“. Sudáfrica (+/- 26%), Grecia (+/- 23%) y España (+/- 20%) son los tres países con las tasas de desempleo más altas del mundo. Pero en el caso africano, 9 de cada 10 trabajadores realiza actividades en la economía informal, empleos que no cuentan en las estadísticas por no repercutir directamente al PIB. En el continente vecino, el 70% de los trabajos son empleo vulnerable, pero eso no significa que los africanos no trabajen o no quieran hacerlo.

12. “El problema de África son sus dirigentes políticos“. Según las encuestas de Afrobarometro, el principal problema del continente no son sus líderes sino el desempleo, seguido por la educación. Aunque algunos países tienen serios problemas con sus jefes de Estado (actualmente Burundi, Uganda, Sudán del Sur, República Centroafricana o RDCongo), África ha producido grandes líderes que han inspirado al mundo: Nelson Mandela, Ellen Johnson-Sirleaf, Thomas Sankara, Patrice Lumumba, Julius Nyerere, Kwame Nkrumah…

13. “Antes de la llegada de los europeos, en África no había ni civilización ni progreso“. La civilización del Gran Zimbabue o el Imperio de Mwene Mutapa -, los reinos nubios (que gobernaron de Egipto a Sudán durante casi un siglo); los reinos de Axum (que controlaron las rutas del mar Rojo de Eritrea a Egipto); el poderoso imperio de Ghana (entre el actual Mali y Mauritania); el imperio de Kanem-Bornu (entre los actuales Chad y Nigeria)… Son solo unos pocos ejemplos de sistemas de poder bien consolidados y de poderosas civilizaciones africanas precoloniales con filosofías, sistemas socioecónomicos y políticos, arquitectura, literatura, medicina, gastronomía… propios. Que no aparezcan en nuestros libros de historia no significa que no existieran. 

14. “¿Qué tendrá que ver España con África?“. A pesar de que España llegó tarde al reparto de África por parte de las potencias coloniales, el Sáhara Occidental o Guinea Ecuatorial fueron provincias españolas en el siglo XX. Sin embargo, mucho antes, los bereberes norteafricanos islamizaron gran parte de la península ibérica, pasando a formar parte del imperio musulmán durante casi ochocientos años. Al Ándalus se convirtió entonces, según los historiadores, en el territorio más refinado del Occidente europeo. Hoy, sin embargo, el impacto negativo del colonialismo español al otro lado del estrecho de Gibraltar, es aún motivo de sufrimientos y clandestinidad entre el pueblo saharaui.

Fotografía del nigeriano Andile Buka en la que explora e intenta romper los estereotipos a través de una serie basada en los deportes "de ricos" y la raza negra "oculta" dentro de las elites sudafricanas.

Fotografía del nigeriano Andile Buka en la que explora e intenta romper los estereotipos de clase y raza a través de una serie basada en los deportes “de ricos” y la presencia de negros entre la élite sudafricana.

A United Kingdom: Amor y racismo en tiempos del Brexit

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En una película no hay ningún plano ni diálogo aleatorio. No se trata de hacer un trabajo fílmico con las sobras. Y en un festival, en su programación cosida con pomposidad por los comisarios, tampoco. El pasado miércoles se inauguraba el Festival de Cine Londres (London Film Festival) con una cinta que bombeaba savia oxigenada de crítica interna, A United Kingdom (2016), de la directora Amma Asante. Basada en el libro Barra de colores de Susan Williams y con un guión de Guy Hibbert, Asante explica la historia simplificada de amor entre Seretse Khama (David Oyelowo), quien era príncipe de Bechuanalandia (y más tarde se convertiría en el primer presidente de Botsuana) y su novia blanca Ruth Williams (Rosemund Pike).

El trabajo de la directora continúa la misma estela que comenzó con Belle (2013), abriendo cuestiones sobre los límites de clase e identidad británicos. Una llamada desnuda la de A United Kingdom a una isla con un pasado colonial en África que se lubricó con los beneficios que el apartheid dejaba en el cono sur del continente y que con la confirmación del Brexit ha acabado por visibilizar parte de su huella ecológica y humana hacia una parte de la población esclava e inmigrante que ayudó a construir este Estado-Nación.

Poco después de la victoria del SÍ ajustado a la salida del Reino Unido de Europa, los informes de incidentes de odio continúan apareciendo. Los datos confirman que el Brexit es la consecuencia de un país dividido. El New Yorker explicaba en junio que la pobreza y la falta de educación fueron factores determinantes para propiciar la salida, junto con la edad y la raza: “Uno de los mejores indicadores de cómo votaron los británicos fue su nivel de educación. Las personas con títulos universitarios tendieron a optar por la permanencia mientras que las personas sin ellos tendieron a optar por irse”.

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El Brexit y sus secuelas han buceado en las hemerotecas y las trastiendas de la historia desde la década dura de los ochenta, hasta los discursos privatizadores y sin escrúpulos que Margaret Thatcher pronunciaba en los noventa en el número 10 de Downing Street. En realidad, el Brexit ha camuflado el tufo xenófobo de los más conservadores. Pero a pesar del revés, Inglaterra es un lugar mejor, étnicamente más diverso –prueba de ello es que el laborista Sadiq Khan se ha convertido en el primer alcalde musulmán de Londres– y menos –quizás– arrogante. Y por eso la importancia de esta subida de telón del festival de cine que hasta el 16 de octubre inundará las calles de un sentido crítico y en gran formato.

La relevancia de que A United Kingdom centrara los focos mediáticos viene marcada por varios asuntos: la reciente celebración de los cincuenta años de la independencia de Botsuana del Reino Unido Además; y que el filme de Amma Asante se ha convertido en la primera película dirigida por una mujer negra ¡en 60 años de festival! Un símbolo del compromiso del London Film Festival por fomentar la diversidad en la industria del cine. Es más, este año, los actores, productores y directores de cine asistirán a un simposio que tratará de buscar explicaciones a el por qué los actores negros permanecen en el cine subrepresentados.

A United Kingdom es el testimonio de una historia desafiante y duradera que también revela un complejo capítulo doloroso de la historia británica. Una película de relevancia contemporánea que celebra el triunfo del amor y la inteligencia sobre la intolerancia y la opresión.

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La historia de amor narrada en A United Kingdom

*Fragmento del reportaje publicado en la revista del mes de octubre de Mundo Negro. (nº 620).

El inicio de la crisis diplomática comenzó con sonido de jazz de fondo. Era 1947. Ruth Williams estaba en un baile de la Sociedad Misionera de Londres y el joven Seretse Khama, estudiante de Derecho de Oxford, la invitó a bailar. Por aquel entonces, en Sudáfrica todavía no había sido formalizado por los afrikáner el régimen del apartheid, que entraría en vigor de forma legal en 1948. Pero de ese baile londinense surgiría un romance que se convertiría en el foco de una crisis entre Gran Bretaña y Botsuana, vecina del país sudafricano.

Los planes que el padre de Ruth –un excapitán del Ejército indio que más tarde trabajó en el comercio del té– tenía para ella seguramente nada tenían que ver con lo que después aconteció. Y algo parecido ocurriría con el tío de Seretse, Tshekedi Khama. Ella había nacido en una familia acomodada en Blackheath, al sudeste de Londres, y él era un kgosi o jefe supremo –título real que a la edad de cuatro años había heredado de su padre– de la etnia -bamangwato.

Se casaron en secreto. Y la boda provocó un estallido político tanto en el reino de Bechuania, donde esperaban al príncipe para que a su vuelta de Londres se casara con una mujer de su comunidad, como en Sudáfrica, donde las leyes racistas prohibían el matrimonio interracial. Al año siguiente volvieron al reino de Bechuania pensando que sus problemas habían terminado, pero los británicos eran muy dependientes del oro y del uranio sudafricanos, así que, como no querían problemas, exiliaron a Khama y a su esposa de la tierra de sus ancestros para no incentivar sublevaciones sociales.

El príncipe, después de renunciar al trono, y respaldado por las fuertes protestas tanto internas e internacionales, regresó en 1956 ayudando a organizar un movimiento por la independencia. El 30 de septiembre de 1966 Bechuania pasó a denominarse República de Botsuana con Seretse Khama elegido como su primer presidente. Khama sería, incluso, nombrado caballero británico por la reina Isabel II.

Al año siguiente de la independencia, un enorme yacimiento de diamantes fue descubierto en el este del país. Sorprendentemente, Khama consiguió invertir sensiblemente las ganancias en infraestructuras, educación y atención sanitaria, al tiempo que se iniciaban fuertes medidas contra la corrupción. De 1966 a 1980, Botsuana tuvo el mayor crecimiento económico del mundo, y en el informe de 2015 de la ONG Transparencia Internacional se mantiene en primer lugar como el Gobierno menos corrupto de toda África, quedando por delante de Portugal, Israel, España o Italia.

a-united-kingdom-new-posterDespués de 50 años de independencia, el mantenimiento de una cadena ininterrumpida de elecciones democráticas podría considerarse como un logro en sí mismo, sobre todo si observamos a otros países del cono sur de África. Aunque quizás la fortaleza para esta nación de apenas dos millones de habitantes es haber mantenido un equilibrio entre el desarrollo del país y la riqueza de su subsuelo. Botsuana logró edificar un Estado pese a estar rodeado por regímenes racistas (Sudáfrica, Namibia y Zimbabue). No obstante, en la construcción del país influyeron otros factores como su pequeño tamaño y el hecho de que el grupo étnico tsuana hubiera logrado conservar gran parte de su liderazgo tradicional.

Sin embargo, a pesar de que ha alcanzado el estatus de un país con ingresos medios –aproximadamente unos 14.500 euros anuales per cápita–, Botsuana se encuentra con unas tasas de desempleo en torno al 20 por ciento; y la mayoría de la población vive de la agricultura de subsistencia. Al igual que Lesoto, el porcentaje de población con sida se encuentra entre las más elevadas del mundo: un 22,2 por ciento estaría infectado, unos 8.500 niños vivirían con el virus y alrededor de 60.000 se habrían quedado huérfanos a causa de la enfermedad. Además, la desigualdad severa, la aversión a la crítica al Gobierno, las limitaciones de la sociedad civil, el control de los medios de comunicación, el -predominio de un solo partido político o la marginación de los grupos minoritarios, son algunos de los claroscuros de este país definido ampliamente como el ‘milagro africano’.

Con Seretse Ian Khama –hijo del padre de la patria– en la presidencia hasta 2019, Botsuana probablemente mantendrá su reputación como uno de los lugares más fáciles de África para hacer negocios, con una economía flexible y bien gobernada. Sin embargo, el país tiene un largo camino por recorrer antes de que sea capaz de diversificarse, más allá de su dependencia de los diamantes. La mina Jwaneng, la más rica de todo el mundo en esta piedra preciosa, se encuentra a unos 120 kilómetros de Gaborone, la capital del país. Con una producción de cerca de 10,6 millones de quilates por año, hoy en día los diamantes representan más del 60 por ciento de las exportaciones de Botsuana y casi el 25 por ciento de su producto interior bruto. No obstante, la nación puede ver peligrar sus ingresos por la -desaceleración económica que sufren China o India, los dos principales importadores.

El Partido Democrático de Botsuana (BDP, por sus siglas en inglés) ha ganado todas las elecciones desde la independencia, por lo general, con grandes mayorías. En el fondo, esto es el resultado inevitable de la falta de competencia democrática. Se permiten los partidos de oposición, pero se considera que no tienen ninguna posibilidad real de acceder al poder. Fue el propio padre fundador de la nación quien hace 50 años subrayó la conveniencia de una oposición leal y eficaz ya que mantiene al Gobierno sujeto por los pies. Parece que, aunque los ingresos por los diamantes aseguren una década más de beneficios, se hace necesario un nivel de diversificación económica mayor para compensar las desigualdades sociales.