Ayanda, una carta de amor a las jóvenes sudafricanas y del mundo

La película dirigida por Sara Blecher inaugura el martes 12 de noviembre en La Casa Encendida (Madrid) el proyecto ÁFRICA on! coordinado conjuntamente por el Grupo de Estudios Africanos y Wiriko

 

 

Ayanda es una película inusual sobre los sueños y desafíos de la juventud en una urbe sudafricana. Las imágenes de las manifestaciones en 2016 para exigir la rebaja de las tasas universitarias (#FeesMustFall) o de la necesidad de expulsar cualquier reducto que hiciera referencia al apartheid (#RhodesMustFall) agitaron la conciencia del partido dominante desde la llegada de Mandela al poder, el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés). El Estado había sido secuestrado por una clase dirigente que había abandonado a su suerte al futuro del país.

Esa narrativa de la nación del arcoíris (un espacio geográfico para todas las personas independientemente de su procedencia y grupo étnico) sigue acorralada contra las cuerdas que protegen la cohesión de un país donde las tasas de ataques xenófobos han incrementado. Hay hambre. Hartazgo. Quizás por este motivo la victoria de los Springboks en el Mundial de Rugby celebrado recientemente en Japón, tenga una segunda lectura como trataba de argumentar el capitán de la selección Siya Kolisi tras ganar el preciado trofeo: “Tenemos tantos problemas en nuestro país. Pero un equipo como este, con gente de diferentes lugares y razas, nos hemos unido bajo un mismo objetivo. Ojalá esto haya demostrado lo que podemos conseguir los sudafricanos juntos cuando nos proponemos algo”.

Y los jóvenes. Y Ayanda. El estilo visual de la película trata de articular muchos de los desafíos actuales a pesar de ser una cinta de 2015, así como las ideas en torno al encuadre de la realidad: lo que cae dentro del marco y, a veces, más interesante, lo que cae fuera del marco. En la historia, es la reevaluación de una fotografía, un solo momento capturado, lo que le permite a Ayanda, una joven de unos 20 años, volver a visitar su pasado y corregir la comprensión errónea que tiene de la relación entre su madre, su padre y su tío Zama, lo cual se podría decir fue erróneamente enmarcado.

De manera similar, la película explora visualmente esta idea. “Las fotos traen recuerdos y los recuerdos traen sentimientos”. Esta frase resuena al inicio de la película cuando Anthony llega al garaje para filmar una entrevista con Ayanda y le comunica su intención de crear una instalación de arte, tal como ya lo ha hecho en varias ciudades del continente. Su misión: capturar el carácter de un lugar particular en un momento particular. Su modus operandi: invitar a las personas a contar sus historias, ya sea en fotografías o videos, directamente a su cámara. Estas imágenes y entrevistas cortas se intercalan en el drama de la película. Esta instalación, que enmarca la narrativa de la película, es una de esas articulaciones de esta idea. Las imágenes de la instalación de Anthony también nos permiten una instantánea de Yeoville en 2015: una comunidad vibrante en Johannesburgo de inmigrantes de todo el continente africano que coexisten sin la angustia de la xenofobia que ha ensuciado el pasado reciente de Sudáfrica.

Representar a esta comunidad ayuda a mostrar la normalidad potencial de las relaciones panafricanas en este país, cuando funcionan. Estas imágenes han estado muy ausentes en la cultura popular y presentarlas en la gran pantalla contribuye a que el público (particularmente el público local de Sudáfrica) vea a otros africanos de una manera nueva. Una vez más, se trata de cambiar el marco de la xenofobia para mostrar mejor dónde tienen éxito estas relaciones humanas.

La visión de la directora Sara Blecher es presentar un nuevo modelo a seguir para las jóvenes en el momento de adentrarse en la edad adulta. Un guion que interpela a una generación que bien pudieran ser de Bogotá, Nairobi, Berlín o Madrid y que les permitirá considerar nuevas opciones y posibilidades para sus propias vidas. Una mujer joven y exitosa. Una empresaria, que se las arregla para navegar a través de la grasa y los talleres mecánicos que definen, en términos generales, el mundo de los hombres. Una historia en la que no se tenga que ver comprometida la pasión, la originalidad o el estilo. En definitiva, Ayanda es una carta de amor a las jóvenes sudafricanas y del mundo.

Puedes conseguir tu entrada por 3€ para el martes 12 de noviembre. (Aquí)

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Sebastian Ruiz-Cabrera
Co-fundador de Wiriko. Doctor en comunicación en África al sur del Sahara (US), Máster en Culturas y Desarrollo en África (URV), Máster en Relaciones Internacionales (UCM) y Licenciado en Periodismo (US). Es analista político y profesor universitario de Relaciones Internacionales, periodismo internacional y cines africanos. Ha realizado documentales en España, Cuba, Senegal, Kenia, Sudán del Sur, Mozambique o RDC. Responsable del área de Formación y de Comunicación y coordinador de la sección de Cine y Audiovisuales del Magacín. Contacto: sebas@wiriko.org
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