“La autodeterminación de los pueblos es un paso crucial en un mundo fundamentado en los derechos humanos y la democracia”

Tamikrest, por Sebastien Rieussec.

“Durante su periodo de auge, Malí desarrolló y llevó a cabo un modelo de integración política en la que pueblos tan diferentes entre sí como los tuareg, los wolof, los malinké y los bámbara, los songhai, los fula y los tukulor, los diallonke, etc., reconocían a un soberano único”, cuenta el historiador Joseph Ki-Zerbo, en Historia del África Negra. Sin embargo, en el último siglo, los tuaregs han desatado cuatro rebeliones en el norte del Malí actual. La última, surgida en 2012, aún no ha podido implementar los acuerdos de paz de 2015, recientemente frustrados por considerarse insuficientemente inclusivos.

La ciudad norteña de Kidal, uno de los focos de estas revueltas, sigue siendo un feudo para los separatistas del norte. “Se trata de la primera cuna de la rebelión contra el Mali no-inclusivo, pero también donde nosotros dimos nuestros primeros pasos y de donde sacamos nuestra inspiración. Kidal lo es todo para nosotros”, asegura Ousmane Ag Mossa, líder del grupo musical Tamikrest.

La banda maliense, que acaba de editar su cuarto y último disco, titulado Kidal (Glitterhouse Records, 2017), asegura que con este álbum buscan “arrojar luz” sobre lo que ha sucedido en Kidal y pretenden forzar que la comunidad internacional “reaccione”, para garantizar el acuerdo que se firmó con el Estado de Malí hace dos años.

Las regiones de Kidal, Gao y Tombuctú suman el 66% del territorio maliense, pero albergan a solo un 9% de la población, y registran las tasas de desarrollo más bajas del país. En un contexto de duras condiciones de vida, las consecuencias del conflicto han sido devastadoras para su población. “En nuestras canciones tratamos de cantar el dolor y el sufrimiento que viven nuestros pueblos en este vasto desierto donde antes habitaban un silencio y una paz que ya no existen”, advierte con ásperas palabras el cantante y guitarrista tuareg.

A punto de pisar la península ibérica para una gira que los llevará por Huesca, Valencia y Barcelona, los miembros Tamikrest aspiran a llevar su causa fuera de las fronteras africanas, y se muestran críticos con un proceso de descolonización que, según ellos, dejó heridas abiertas que seguirán supurando mientras no se atiendan con urgencia.

“Creo que la autodeterminación de los pueblos es un paso crucial en un mundo fundamentado en los derechos humanos y la democracia”…

Artículo originalmente publicado en la sección Planeta Futuro de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí

Escucha nuestro especial sobre KIDAL, de TAMIKREST, en el espacio radiofónico del magacín Wiriko en M21.

Carmen Souza: “La música lusófona está muy conectada al comercio de esclavos”

Carmen Souza y Theo Pascal vuelven a la carretera con Creology, doce historias musicalizadas en las que no falta el jazz, seña de identidad de la pareja artística. El nuevo trabajo bebe del proyecto African Railway donde Souza y Pascal se unen con el percusionista mozambiqueño Elias Kacomanolis para recorrer musicalmente las antiguas colonias portuguesas en África. Wiriko ha hablado con ellos en Londres y Barcelona, aprovechando la gira de presentación de su nuevo álbum.

Creology tiene varios significados; uno lingüístico, que es el estudio de las lenguas criollas, y otro filosófico que viene de la palabra crear, pero con el razonamiento del logos griego. También tiene relación con mezclar influencias nuevas con tradiciones antiguas, algo que para nosotros es muy importante”, explica la lisboeta de ascendencia caboverdiana Carmen Souza.

Tras el “jazz orgánico” de su anterior trabajo EPÍSTOLA, Souza y Pascal recuperan los sonidos de las rutas esclavistas que partieron de Cabo Verde hacia Brasil, Cuba o Nueva Orleans. “El disco es viaje transatlántico. La representación de los barcos realizando una travesía y cargando todo el bagaje cultural con ellos”, describe Souza. Para el bajista Theo Pascal, quien descubrió a Carmen en una audición y desde entonces ha trabajado con ella, Creology es una búsqueda de raíces sonoras y una excusa para seguir descubriéndose musicalmente.

En este recorrido histórico de Souza y Pascal nos muestran en un itinerario improvisado y sin presiones. “No nos gusta planear mucho [a la hora de grabar un disco]. No traemos veinte canciones sino lo necesario. Además tener una mezcla de tantas alternativas sonoras es un desafío”, dice el bajista Pascal que como de costumbre también ha producido el nuevo álbum de la cantante.

Y por eso es una batalla perdida catalogar los temas de Creology. Según la discográfica, el álbum recoge estilos característicos de Cabo Verde, Mozambique y Angola pero lo que parece marrabenta realmente no lo es. O la coladeira no sigue el tempo estándar. Un hecho que confunde en ocasiones pero que invita a olvidar los corsés.

No nos gustan las fórmulas y tener respuestas para todo. No nos gusta asentarnos. Es el octavo álbum y es una nueva experiencia porque estábamos tocando música completamente diferente, con más improvisación y una instrumentalización y temas muy distintos. Ahora somos un trio y también exploramos el silencio dando valor a cada nota”, dice Souza. Y apunta Pascal: “Hay que dejar que la música fluya e improvisar, si no es mejor que pongas el CD. En Cabo Verde no les gusta ya que son muy estrictos con sus estilos musicales pero no hemos tenido problema cuando hemos tocado allí. El problema lo tiene el batería que encuentra difícil acostumbrarse a una instrumentalización diferente”.

Esta idea no es ninguna provocación sino una manera de satisfacer la adicción musical de esta pareja que convierten lo simple en complicado y viceversa. Como en todos sus trabajos, sus influencias musicales se funden con el jazz y las composiciones se llenan de matices que siempre fuerzan a los oyentes a dar un paso más. Una diferenciación que los hace imprevisibles en directo. “Nosotros tratamos de traer algo especial y diferente. Donde se cree una conexión pero que no haya muchas referencias interpuestas”, dice Pascal quien mira y señala alrededor de la librería donde tiene lugar la entrevista con Wiriko. “Intentamos no ser como muchos estos libros que tienen distintas portadas pero una vez que lees sus páginas ves que todo es lo mismo”.

Souza y Pascal trabajan artesanalmente. Se dejan llevar y en ocasiones no se sabe muy bien qué esperar. “Pensamos en un estilo o ritmo pero después vemos que lo hemos cambiado. Los temas nacen espontáneamente y no decidimos de antemano una letra o música. Nuestra música surge de muchas maneras: de conversaciones, de la espiritualidad y hasta de la luz inexistente de Londres”, dice Carmen sonriendo. Y reconoce Pascal que el primer sencillo de Creology surgió durante una prueba de sonido en la anterior gira donde necesitaron tomar un descanso de probar siempre lo mismo.

Porque la vida es corta y hay que atreverse. Carmen Souza y Theo Pascal buscan esas profundidades sonoras y siguen el proceso de criollización de los oídos occidentales. Esa es su manera de ver la música y encontrar la alegría interna. Ligria.

 

* En este artículo ha participado Natàlia López, colaboradora de Wiriko, gracias a una entrevista realizada a Carmen Souza en su última visita a Barcelona, como apoyo a la entrevista que el autor (Javi Domínguez) le hizo a la cantante en Londres. 

Jac Keïta: “Nadie vendrá inocentemente a África a ayudarnos sin llevarse nada a cambio”

– “Concert bi neexna ma lool” (El concierto me ha gustado mucho)

– “Jerejef way, yeen lay beggee” (Gracias amigo, es para vosotros)

Jac Keita del grupo Takeifa, por Sylvain Cherkaoui para Osiwa.

Exhausto pero enérgico, Jac Keïta, líder de la banda Takeifa, saluda a todas y cada una de las personas que viene a felicitarle tras el concierto ofrecido en un pequeño pueblo del norte de Senegal, organizado por la asociación Hahatay sonrisas de Gandiol. El nivel actual de la banda raramente les permite este contacto con la realidad de su país, algo que el artista agradece. “Es muy motivador tocar ante un público rural, que no te conoce mucho y que ves que tu música le llega. Es un subidón”, ríe.

Takeifa, juego de palabras que significa Familia Keita, es un grupo de largo recorrido, muy conocido y valorado tanto en la escena senegalesa como internacional.

Todo surgió de él, Jac, carismático e inquieto. Hijo de un comisario, creció mudándose constantemente de ciudad con su familia. Allí donde se instalaban los Keïta, Jac formaba un grupo, tocaba la guitarra o cantaba en solitario. Sus padres siempre le apoyaron y poco a poco el gusanillo de la música fue picando a sus hermanos: primero se le unen Ibrahima a la batería y Maah al bajo. Poco después Cheikh, que ya había hecho sus pinitos a la guitarra y le daba también al arte plástico, y Falou, al micrófono, se instalan con ellos en Dakar en 2006 dando comienzo a la aventura.

La primera vez que los escuchamos fue en Madrid en mayo de 2011. Tocaban en el Paraninfo de la Complutense en el festival Africa Vive organizado por Casa África. Por aquella época se llamaban Jac et le Takeifa, habían publicado un solo álbum (Diáspora, 2008) y tenían como cabeza de cartel a Femi Kuti.

Pese a que no eran aún muy conocidos por el gran público, tenían ya su red española bien atada : su manager les había conseguido abrir un hueco en los grandes festivales como el WOMAD o Territorios, en Sevilla.

Aquella noche, esperando al nigeriano, el público se quedó impresionado con la sincronía y presencia escénica del grupo, que ofrecía una música fresca, bailable, fusionando pop, reggae, rap y sonidos africanos. “Prometen”, se decía.

Seis años después, la profecía parece más que cumplida. Agotan entradas en todas las ciudades senegalesas, cuentan con varios clubs de fans, comparten cartel con los grandes nombres de la música africana (Youssou Ndour, Alpha Blondy o Tiken Jah Fakoly) en los festivales europeos y gozan del respeto de la crítica y los medios.

Pese al cansancio, Jac no mira al reloj sino a los ojos, y conversa entretenido sobre los entresijos de su tercer álbum que saldrá a la venta en mayo de este año, bajo el título Gass Giss.

Maah Keita de Takeifa, por Sylvain Cherkaoui para Osiwa.

Habéis hecho bailar a niños y mayores del pueblo, y es que parece imposible no contagiarse de vuestro ritmo ¿seguís siendo el mismo grupo que conocí en 2011?

Seguimos siendo los mismos, pero hemos evolucionado. Hemos aprendido a valorar la sencillez. Hemos entendido la importancia de la precisión y la simplicidad en los arreglos, en la melodía, y también en la puesta en escena. Antes necesitábamos gritar, saltar, usar muchos instrumentos para crear ambiente, pero con el tiempo y al frecuentar diferentes tipos de audiencias, nos hemos dado cuenta de que lo que engancha al público es una sonoridad más profunda, más pura, sin necesidad de sobrecargar.

Hace cinco años de vuestro último trabajo Get Free ¿por qué nos habéis hecho esperar tanto ?

Con Get Free estuvimos tres años de gira en Europa y Senegal. Necesitábamos parar un poco para crear y grabar. El proceso creativo ha llevado su tiempo, y después hemos grabado en Senegal pero la masterizacion la hemos hecho en Estados Unidos… Nuestra discográfica alemana es muy exigente en cuanto a la calidad y creatividad. No aceptan nada del mismo nivel que tu trabajo anterior: tienes que superarte. Tenemos mucha presión en cuanto a la música pero también en cuanto al protocolo, a la imagen, infografía, ruedas de prensa… Esta vez queríamos un álbum internacional, y la obtención de los derechos de autor nos han llevado casi dos años. ¡Es mucho trabajo!

¿Como os sentís ante esta nueva etapa que comienza?

Estamos ilusionados pero serenos. La música es ante todo paciencia. No es difícil ser una estrella de un día, pero nosotros queremos hacer carrera musical, queremos llegar a decir llevamos treinta o cincuenta años en la música. Queremos que el público nos vea crecer poco a poco: eso es hacer carrera.

Os definís como un grupo comprometido. Las letras de vuestros anteriores álbumes trataban temas como la situación de los niños de la calle, el medioambiente, etc. ¿De qué habláis en este nuevo trabajo ?

Hablamos de la abrir las mentalidades: la juventud africana necesita confianza, y esa confianza tiene que salir primero de ella misma (¡tenemos que creer en nosotros mismos!) pero también la clase política tiene que confiar en las nuevas generaciones. Hay muchos jóvenes con energía, ambición y ganas de quedarse en su país y hacer grandes cosas.

En este trabajo, hablamos de la curiosidad, que es lo que mueve a la juventud. Creemos que es positivo viajar y salir del país para ver lo que se hace fuera, para aprender, mezclarse y volver a casa con ideas nuevas. En casa es donde realmente te sientes bien, y a donde todos queremos volver.

Takeifa, por Sylvain Cherkaoui para Osiwa.

¿Es un mensaje político ?

Éste es nuestro mensaje pero esta lejos de ser el discurso de los políticos senegaleses, que hacen política como se hacía hace 150 años en África. Las mentalidades deben cambiar y sabemos que no son estos hombres políticos los que van a provocar un cambio.

Pareces desmotivado…

Yo nunca me desmotivaré del potencial que hay aquí pero sí de nuestra clase política: no confío en ellos y creo firmemente que su manera de hacer no contribuye a mejorar la situación de las poblaciones.

Tenemos que afrontar nuestro propio futuro y dejar de pensar que la solución va a venir de fuera. Dejar de creer que hay una inteligencia superior que va a venir del extranjero para resolver nuestros problemas, no es así : aquí no hay regalos. Nadie vendrá inocentemente a África a ayudarnos sin llevarse nada a cambio.

Es necesario que nuestra clase política, y sobre todo nosotros los africanos, paremos este discurso de la ayuda. Nadie salvará a nadie, nosotros mismos tenemos el destino en nuestras manos.

El título de vuestro álbum Gass Giss  significa “el que busca, encuentra” ¿habéis llegado ya a vuestro objetivo?

Hemos buscado durante mucho mucho tiempo y hemos encontrado el camino que nos gusta, pero tenemos que seguir trabajando. Nuestra apuesta es crear una música que haga cambiar las mentalidades, que innove, que aporte alegría y diversión pero que también pase un mensaje.

La juventud necesita ídolos. Aquí tenemos una juventud que se busca, que es creativa, dinámica y flexible, que pueden hacer cosas extraordinarias, pero que necesita referencias. La música mbalax puede ser bonita, pero a veces cae en la vulgaridad, sus mensajes no fomentan el espíritu crítico y transformador que necesita la juventud.

Habéis creado un “sonido Takeifa”, basado en la fusión de estilos, idiomas e influencias. ¿Os reconoceremos en Gass Giss o tendremos sorpresas a nivel musical?

Para este álbum nos hemos inspirado mucho de la música rock  y
también de la música afro de Nigeria, de Fela y Femi Kuti. Nos hemos inspirado de estas dos nuevas fuentes para fusionarlo al sonido Takeifa y hacer algo más puro, más life.

El directo es claramente vuestra fuerza…

Sabemos que es nuestra fuerza y hemos querido guardarlo en este álbum. Hemos grabado los temas en directo en el estudio, con pocos instrumentos, para poder “sentirlos”. El álbum tendrá 10 temas sin apenas percusión, pero con mucho saxo, que también incluiremos en el directo.

Hemos contado también con el apoyo de Baaba Maal que nos hace un featuring en uno de los temas, y muchas colaboraciones en arreglos con grandes músicos senegaleses.

El disco saldrá a mediados de mayo, ¿os veremos en España?

Después de una presentación en Senegal nos vamos directamente a Francia donde haremos una conferencia de prensa y un gran concierto en París, y comenzaremos la gira europea. En España querríamos tocar pero desgraciadamente aún no tenemos ningún festival para este verano. ¡Pero seguro que pasamos en la gira de invierno!

Para nosotros es muy importante tocar en España: es el país que ha creído en nosotros en primer lugar, que nos dio nuestro primer visado. La Embajada en Dakar nos puso en contacto con Casa África, que nos movió por prácticamente toda España durante casi cuatro años. Podemos decir que ha sido nuestra puerta de entrada al panorama internacional. Es por eso que hablamos un poquito de español…

La noche cae oscura en Gandiol, y a la troupe que acompaña a los Takeifa, formada por doce personas, les quedan aún cinco horas de coche hasta Dakar. “No os despidáis mucho, que volveremos pronto”, promete Jac, alejado por unos instantes del ajetreo que le espera en estos próximos meses.

Aquí os esperamos.

Abriendo escena: 3 DJs a seguir muy de cerca en Barcelona

Asistir a una sesión de afro house en Berlín o Londres, escuchar un tema de P-Square en una discoteca francesa o encontrar un club en el que bailar kuduro en Lisboa no parece tan difícil como en España. Algunos géneros de la música africana, a pesar de ser aún minoritarios en el ocio nocturno europeo, están más asentados y sus sonidos más integrados en los gustos musicales de nuestros vecinos que en nuestro país. Sin embargo, no faltan personas que están luchando por abrir escena y para que la música con la que se identifican se dé a conocer y tenga un hueco en las discotecas y clubes españoles, así que hemos hablado con 3 DJs de Barcelona que están dispuestos a romper las barreras que hagan falta para conseguirlo.

DJ Day B / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

DJ Day B (David Obieze)  

Nacido en Madrid de padre nigeriano y madre española, David empezó a pinchar por hobby y ahora, asentado en Barcelona, acaba de estrenar una fiesta mensual: Ashanti. Afrobeatz vs. Dancehall. La idea es cubrir el vacío que existe de este tipo de fiestas en el ocio nocturno de la ciudad y dar respuesta a la demanda de algunos de los géneros más conocidos de la música africana en las discotecas.

Soy activista musical, siempre intento pinchar música que tenga relación con África“. Hablamos con David mientras se toma un descanso en su sesión en la Black Barcelona Night Party, una fiesta organizada por el colectivo de africanos y afrodescendientes Black Barcelona que superó todas las expectativas de asistencia el pasado mes de febrero en la capital catalana.

David ha pinchado en numerosas salas y ha intentado hacerlo en muchas otras que le han cerrado las puertas por centrarse en la música africana: “es increíble como hay fiestas muy conocidas de dancehall o reggae en las que pueden sonar artistas jamaicanos como Chronixx y Damian Marley y no cantantes africanos como Shatta Wale, cuando están claramente relacionados. Europa se ha nutrido de la escena jamaicana por la influencia de gente como Bob Marley o The Wailers, pero la inspiración de estos artistas viene de los sonidos africanos, y en África también hay reggae, dancehall, calipso… Mucha gente en España desconoce, por ejemplo, que Guinea Ecuatorial es un país africano en el que se habla español y que allí se hace dancehall, reggae, afrobeat, rap, azonto y hasta salsa, en español y en otros idiomas del país”.

Para el DJ afroespañol, la solución pasa por invertir, trabajar duro y autogestionarse: “en muchos sitios de España es muy difícil encontrar trabajo siendo negro, mestizo o teniendo cualquier otra apariencia que no sea blanca. Imagina entonces lo que es meterse en un negocio dominado por gente blanca. A nuestra comunidad siempre se la asocia a clichés que nos debilitan, pero no somos débiles. Y repito: no somos débiles, por eso, para nosotros, es muy importante crear una red de fiestas autogestionadas para hacernos un sitio, fomentar la música africana y apoyar también a artistas españoles de origen africano que la gente desconoce. Hay gente con mucho talento y el público tiene que saber que hay un producto de calidad desarrollándose. Tenemos que ser nosotros mismos los que apostemos por ello, porque sino nadie lo hará, pero también estamos abiertos. Aquí puede entrar cualquiera, hablar con nosotros y hacernos propuestas. Incluso exigimos que se nos haga la competencia para que la escena crezca”.

David tiene las ideas claras. Mientras hablamos, la gente baila en la pista a ritmo de afrobeats y dancehall africano. De vez en cuando, alguien se acerca para saludarle e intercambiar algunas palabras sobre nuevos proyectos que se están cociendo en la ciudad. “En muchas ciudades españolas como en Madrid, Valencia, Mallorca o Sevilla se está haciendo una gran labor en la misma dirección que nosotros. África está a tiro de piedra de España y si hay algo que puede aportar cultura, apoyémoslo. Confío en que cualquier parte del mundo avanza cuando varias mentes de diferentes culturas trabajan con un mismo propósito”.

DJ Baba Sy (Baba Sy)   

Baba es un DJ senegalés afincado en Barcelona con una larga trayectoria en clubs y discotecas de la ciudad. Ha sido residente en la Sala Razzmatazz como DJ Desconocido pinchando todo tipo de música, y también como integrante del dúo Babarians, centrándose en la música electrónica occidental. Un día decidió aparcar todo esto para focalizar en algo nuevo: hacer bailar a la gente con música electrónica 100% africana, y lo hace bajo el nombre de DJ Baba Sy o como parte del dúo AfricanRabbits: “antes pinchaba música que podía sonar en cualquier otro sitio, pero ahora siento que estoy aportando algo nuevo a la escena, algo todavía desconocido aquí. Es importante para mí pinchar este tipo de música porque me llena, es como si cada beat fuera una cucharada que me alimenta. Ahora hago algo con lo que me identifico y por eso uso mi nombre real africano”.

DJ Baba Sy / Foto Maguette Dieng

Baba Sy también estará poniendo música cada segundo jueves de mes en la fiesta Ashanti Bcn, pero además tiene numerosos proyectos para dar un empujón a la música africana en la ciudad. “Aquí en Europa se ha agregado la música americana muy fácilmente, pero hay que mostrar a la gente que la música africana no es solo algo tradicional. A veces ves a gente dándolo todo en la pista de baile sin saber que está bailando música africana, pero luego si le propones ir a una fiesta africana se imagina Fela Kuti, Youssou N’Dour o Baba Maal. Son artistas que suenan de puta madre, pero se están desarrollando muchas más cosas y aquí vamos muy tarde en todo esto. El house sudafricano, por ejemplo, es algo todavía desconocido en España, pero allí ya ha dado lugar a nuevos sonidos como el GQom. El problema es que no hay ningún lugar fijo al que la gente que quiera escuchar este tipo de música pueda acudir”.

Uno de los proyectos más prometedores que Baba Sy está desarrollando es un pequeño festival en Barcelona en el que la escena musical africana y afrodescendiente de la ciudad sea la protagonista: “somos gente que aquí no tenemos hueco y tenemos que crearlo nosotros mismos para que el público pueda conocernos, hablar con nosotros, intercambiar ideas… que la gente se dé cuenta que nuestro sonido no es nada extraño. Tenemos el sonido, tenemos la gente, queremos compartirlo”.

Además, el DJ senegalés también está ultimando la salida de un álbum de música electrónica como integrante del grupo Bitim Rew (El Extranjero en wolof, uno de los idiomas de Senegal). “No hay que tener miedo a lo desconocido porque nos estamos perdiendo grandes sonidos y ritmos. Tenemos que sacar todo esto ahí fuera y que la gente lo conozca”.

DJ Idi Bi Star (Idriss Balde)   

Nacido en Senegal, Idriss es un joven DJ que pincha en diferentes fiestas de Barcelona, Platja d’Aro, Empuriabrava y demás lugares donde le llamen. Nos encontramos con él en la discoteca Upload de Barcelona, donde pinchó en febrero invitado por el Club Marabú. “Me costó muchísimo acceder al mundo de la música. No es nada fácil con la cantidad de DJs que hay hoy en día. Todavía hay discotecas en las que por ser africano no te dejan entrar o que para entrar es mejor que vayas con un grupo de españoles. Imagínate para poner mi música ahí dentro”.

DJ Idi Bi Star / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

Afrobeats, dancehall o trap son algunos de los géneros que podemos escuchar en sus sesiones, pero también los mezcla con fuladu, un tipo de música originaria de la región de Casamance en la que nació. “En otros países como Francia es más normal encontrar este tipo de música porque hay muchos cantantes de origen africano que mezclan estos ritmos en sus canciones y la gente está más acostumbrada a escucharlos. A veces me encuentro en las discotecas con españoles que vienen y me piden un tema africano que me sorprende, o me cruzo con gente por la calle que está escuchando afrobeats, lo que demuestra que las cosas están cambiando, pero todavía falta mucho por hacer”.

Literatura infantil africana musicada con Nanas del Baobab

“En el universo de la comunicación oral por excelencia, el canto tradicional siempre es algo vivo que permanece íntimamente a lo cotidiano, al medio, a las relaciones humanas y sociales”.

Con esta advertencia, la editorial Kókinos abre una perla entre su colección de libros con música: Canciones infantiles y nanas del Baobab.

Se trata de una pieza única, traducida de la primera edición en francés (Comptínes et berceuses du baobab, de Éditions Didier), con 30 canciones infantiles procedentes del África occidental y central grabadas con mucho respeto y presentadas con mimo y buen gusto.

Según sus editores, con el libro y el CD se pretende: “resonar infinitamente en el oído del bebé para, si llora, calmarle, o para ayudarle a pasar al mundo de los sueños“.

Recopilado por Chantal Grozléziat, ilustrada de forma brillante por Élodie Nouhen y dirigido musicalmente por Paul Mindy, este libro musicado recorre canciones infantiles cantadas en lingala, bambara, bamena, peul, mina, wolof, susu, soninke, sängö, kikongo y kinyarwanda, para sumergirnos en la sabiduría popular que se transmite de generación a generación y de forma oral, y mecernos en historias que exploran “los cantos nostálgicos asociados al abandono y a la soledad, los ritmos extraídos de las danzas y de los juegos cantados, la dulzura y riqueza melódica de las canciones de cuna…

Representando 11 lenguas originarias de África Central y Occidental y vivificadas con preciosas ilustraciones, diferentes rimas y canciones de cuna nos mecen en un viaje por 10 países africanos como Ruanda, Camerún, Costa de Marfil o Senegal. En el CD, las canciones son cantadas en el idioma original y se traducen al castellano, explicando su origen y el contexto cultural del que surge cada pieza. 29 canciones grabada con instrumentos indígenas y cantadas por mujeres, hombres y niños, capturan el ritmo de las rimas infantiles y la poesía de cada lengua. Una joya del patrimonio inmaterial y la tradición de algunas de las muchísimas e inabarcables culturas africanas que están representadas en este libro musicado que todo hogar con niñas y niños debería tener en sus cabeceras de noche.

Women Groove Project: el dinamismo de las mujeres artistas en Senegal

Women Groove Project es una iniciativa que tiene por objetivo visibilizar y promocionar el dinamismo de las mujeres artistas en Senegal. A su cabeza, dos cantantes excepcionales, Mamy Kanouté y Gnima Sarr, cuya presencia escénica resume fielmente la filosofía de la iniciativa: procedentes de universos completamente distintos, dos grandes voces que se unen, sin competir ni perder identidad, en una sola melodía para transmitir un mensaje común: la necesaria cohesión de las mujeres, “porque juntas somos más fuertes”.

Pese a que Women Groove Projet se fragua en 2012 y el álbum del mismo nombre es publicado hace justo un año lanzado en un gran concierto en París, su presentación en Senegal no llega hasta el pasado 25 de febrero, en el Instituto Francés de Saint Louis. Ante el riesgo de esta fusión ad hoc, el directo goza de una magia particular, gracias sobre todo a la espontaneidad y energía de sus dos divas.

Mamy Kanouté es originaria de una familia griot, profundamente anclada en la tradición mandinga. Afincada en Dakar, es conocida como corista de Baaba Maal, quien la unió a su grupo Daande Leñol con 14 años. Icono de la tradición, siempre ha hecho prueba de apertura a la fusión de estilos como muestran las colaboraciones de su álbum personal Mousso Lou con el violinista belga Wouter Vandenabeele o con el jamaicano Ernest Ranglin.

Gnima Sarr.

Gnima Sarr, por su parte, simboliza lo urbano y moderno en este dúo. El “alter ego de Mamy”, como ella se describe, procede de las islas del Saloum, crece en Dakar en el seno de una familia intelectual y emigra a París con apenas 20 años. Ya en la capital francesa, su carrera musical prospera asociada al rap, slam y otros géneros urbanos. Acompañando como telonera a Omar Pene, también ha desarrollado su proyecto personal, el álbum Life is not a Waiting Game publicado en 2014.

Las filigranas líricas de Mamy Kanouté se mezclaron entonces con el flow de la rapera para delicia de una audiencia que bailó los ritmos de rumba, funk o soul propuestos sin ningún tipo de complejos.

La tradición y urbanidad prometida, apoyadas por un sonido de gran calidad: DJ Charly, Noumoucounda Cissoko a la kora y el guitarrista y también realizador del espectáculo, Hervé Samb. Tres senegaleses que están pegando fuerte en el panorama internacional y que también se han subido al carro.

Y es que Women Groove Projet no es casual. Es un proyecto pensado para triunfar. En su origen está Ousmane Faye, personaje reconocido del panorama artístico senegalés: mánager del cantante Omar Pene y figura de la música con su grupo Super Diamono, es también creador de reality shows para la televisión como Ferme Factory y fundador de la productora La Factory.

Conocedor sin duda de la industria cultural, Faye ha aprovechado el tirón de las etiquetas ‘África’, ‘mujer’ y ‘fusión’ en el mercado internacional y lo ha transformado en un proyecto para visibilizar las iniciativas artísticas de las mujeres de su país. Al preguntarle, se pone en un segundo plano : “o solo he tenido la idea, el proyecto es de ellas”, dice sin querer comentar más de este producto tan novedoso como encasillable y del que él lleva la relación con los medios.

“La iniciativa ha sido de Ousmane Faye, pero el proyecto es nuestro –reivindica Gnima Sarr-: nosotras nos hemos conocido, congeniado, creado juntas, y decimos lo que queremos decir”.

Mamy Kanouté

“Como artistas queremos expresar nuestra libertad, porque en el mundo del arte y la cultura hay también ese paternalismo y dirigismo de hombres productores, directores, músicos mientras que nosotras seguimos jugando un papel mucho más cosificado de mujeres objeto, guapas, voces secundarias… que nos relega a un segundo plano”.

Mamy Kanouté piensa que “no puedes integrar los atributos de mujer si quieres triunfar” y que es difícil conciliar cuando eres artista: “estamos siempre muy ocupadas”.

Nosotras queremos que el poder no pase por una manera de ser y entender el mundo masculinizada, patriarcal”, dice Gnima, y para ello, el proyecto les ha permitido trabajar unas letras que lanzan un mensaje directo y sin tabúes.

“Hemos querido contar historias de mujeres, visibilizar sus problemáticas: la principal es la presión social que se ejerce sobre ellas. Solo se entiende una manera de ser mujer. Por ejemplo, el tema de la maternidad no está cuestionado pese a que hay mujeres que no quieren ser madres”, afirma.

Uno de los títulos del álbum, Dimbaliya, trata otro tema sensible: el de la esterilidad y la manera en la que la culpa siempre recae en la mujer, aunque sea el hombre el infecundo.

En bambara, wolof, serer o inglés, el dúo canta para despertar conciencias. “También hablamos del desarraigo. Porque los africanos no conocemos nuestra propia historia, nuestra cultura antes de la colonización nos la han robado. Con nuestra música interpelamos nuestra identidad, nos preguntamos quiénes somos. Los africanos tenemos que estar orgullosos de nosotros mismos, y aún no lo estamos”, explica Gnima, en un discurso que recuerda al de su hermano, el filésofo y escritor Felwin Sarr.

Además de esta iniciativa musical concreta, el proyecto funciona como asociación que apoya la creación femenina promocionando redes de artistas de distintas disciplinas (video, foto) y organizando talleres en la Women Groove Factorylugar de residencia y de creación.

Aprovechar el tirón para tratar temas necesarios

Como ocurre en Occidente, África también ha sucumbido a la avalancha de eventos que conmemoran celebraciones del calendario mundial, como el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Sin poner en duda la importancia del recuerdo de la fecha (un 8 de marzo de 1857, un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban) ciertos programas corren el riesgo de caer en la “comercialización” de la fecha.

Así, con intención de emitirlo el citado día, el pasado 22 de febrero, en asociación con la cadena de televisión nacional RTS2 el proyecto organizó un encuentro entre las dos cantantes y lideresas de diferentes ámbitos como políticas, sindicalistas, periodistas, universitarias, artistas, etc, en el Taller mecánico Fatou Fatou en Dakar, un sitio emblemático por ser el único con dos mujeres a la gerencia, algo asociado generalmente al rol masculino.

Allí se debatió sobre el tema «mujer e inmigración clandestina» ante una audiencia exclusivamente femenina.

Para Gnima Sarr, la jornada fue un éxito: “Hablamos del exilio, y de la manera de evitar que los jóvenes sigan pensando que Europa es El Dorado y se vayan en las condiciones que lo hacen. También reflexionamos sobre el rol de las mujeres en el proyecto migratorio  el papel de las que se quedan mientras el hombre deja el hogar, y la responsabilidad de la cohesión familiar”.

Por su parte, Mamy Kanouté destaca la importancia del apoyo de la televisión a la visibilización de las problemáticas femeninas que considera que “es cada vez mayor”. “Antes no se podía hablar de la violencia, o de cuestiones de salud que solo afectaban a mujeres, porque era tabú. Hoy los medios de comunicación se hacen eco de las cosas que nos preocupan y eso hace que las mentalidades cambien poco a poco en Senegal”.

El proyecto ha sabido aprovechar el filón de los circuitos culturales comerciales para trabajar cuestiones de fondo, con la esperanza de que a parte del bonito envoltorio el mensaje deje sus posos en las sociedades. Por lo pronto, y tras el segundo concierto en Senegal, el 4 de marzo en Dakar, será en las europeas, pues las próximas paradas del “Women Groove Projet” les llevará este verano a Francia y Suiza.

“Si vemos sonrisas y sudor entre el público, somos felices”

Aprovechando la visita del trío angoleño-portugués “Throes + The Shine” y su llegada al escenario madrileño este próximo viernes 3 de marzo, después de su reciente paso por Barcelona y antes de que pisen Granada, hablamos con ellos de su meteórica aparición en la escena musical internacional. Aunque Igor Domingues (batería y percusión), Marco Castro (guitarras, sintes y samplers) y Diron (voz) están consagrados como los padres del “rockuduro“, el grupo bebe de muchas fuentes: pop electrónico, tropical bass, afro, etc. Y es que no paran, ni de girar ni de producir. Tras el éxito de algunos LPs como “Rockuduro” o “Mambos de Outros Tipos”, llega “Wanga”, que promete literalmente “hacer retumbar las paredes a base de intensos beats y profundas melodías sintéticas”.

¿Cómo y cuándo nació Throes + The Shine?
Throes + The Shine nació en 2011 en un encuentro casual entre Throes (Marco y Igor) y The Shine (Diron y Mob) en un club en Oporto. Después, decidimos hacer algunas canciones juntos y de repente estábamos en el escenario de un festival el mismo verano y con nuestro primer disco en las tiendas. Hemos estado haciendo giras en Europa desde 2013 y ha sido un buen viaje.

“Rockuduro” es una vuelta de tuerca a lo que estamos habituadas a entender como fusión. ¿Cómo surge este género tan característico de vuestro trabajo?
Esto vino dado por nuestros diferentes backgrounds. Marco e Igor vienen de una trayectoria del rock y Diron y Mob de los sonidos puros del kuduro. Todos hemos cambiando nuestros gustos a lo largo del camino y hemos estado intentando mantener el trabajo en nuevos sonidos y en cosas que suenen frescas a nuestros propios oídos. Nos encanta aprender y trabajar con otros artistas. Ha sido una de las mejores cosas de las giras por diferentes países y diferentes ambientes. Tenemos que encontrar y aprender de gente muy diferente.

Portada del último disco “Wanga”

Moto Kiatu, uno de los proyectos que lanzamos desde Wiriko junto con Sonidero Mandril y Sweat Dealers (y co-productores de vuestro concierto en Madrid), pretende difundir los sonidos electrónicos creados en África, como el Kuduro con unos rasgos propios ¿cómo creéis que está la escena electrónica en el continente? ¿Qué tendencias destacaríais?
Creemos que se está enriqueciendo por momentos. Tuvimos el placer de trabajar o compartir escenarios con algunos grandes nombres que están fusionando muchos sonidos diferentes. Gente como Skip & Die, Batida, La Yegros, Pierre Kwenders, Meridian Brothers, Batuk o Daniel Haaksman están haciendo un trabajo bueno y una música original que va de una punta al otro del mundo. Es muy gratificante poder hacer música hoy en día.

¿Habéis tocado en algún país de Africa? ¿Y en Angola?
Por el momento solo hemos tocado en Europa, pero tenemos muchas ganas de ir más lejos en el mundo. África está en nuestro sonido y en nuestros corazones, así que algún día tendremos que alcanzarlo con nuestra música.

¿Cómo está recibiendo el público vuestro trabajo en Europa?
En Europa hemos sido afortunados de hacer unos 200 conciertos. Tanto en grandes festivales como en clubs más pequeños siempre sentimos el calor del público que está muy dispuesto a divertirse. Ese es nuestro principal objetivo, hacer que la gente baile, divirtiéndose, sintiendo culturas diferentes y olvidándose de sus problemas mientras estamos en el escenario. Si vemos sonrisas y sudor en el público, somos felices.

¿Qué proyectos tenéis entre manos?
Por el momento nos estamos preparando para grabar nuestro cuatro album que saldrá en 2018. Y en 2017 tendremos un verano muy ocupado con unos 40 o 50 conciertos en Europa y Norteamércia. ¡Tenemos muchas ganas de todo ello!

Toda la información y venta en entradas aquí.

Concha Buika: “no seas víctima cuando puedes ser genio y figura”

No es sencillo hablar con ella. Su apretada agenda lo hace prácticamente una quimera. Además, entrevistarla con un esquema preestablecido tampoco sirve demasiado. Concha Buika, la diva negra que revolucionó el mundo del flamenco y la copla, y considerada una de las mejores 50 voces del mundo, nos obliga a improvisar. Nos saca los colores. Nos zarandea. Nos alienta a salir de nuestro ensimismamiento y nuestros corsés. Nos interpela. Nos abrasa. Y arrasa con una personalidad arrolladora que se filtra por los poros digitales de una conversación vía email. Ella desde su residencia de Miami. Nosotros, desde Madrid, donde sudan hasta los ecos del teclado.

Establecida en la ciudad estadounidense desde hace seis años, y después de más de uno desde que viera la luz su último álbum – Vivir Sin Miedo (Warner Music, 2015)-, nominado a los Grammy Latinos 2016 en la categoría de mejor grabación del año por ’Si volveré’; hoy, la mallorquina de raíces ecuatoguineanas está inmersa en un nuevo álbum que podremos escuchar a partir de abril de 2017.

A pesar de vivir prácticamente de gira, viajando por todo el globo, Buika nos regala un pedazo invaluable de su tiempo y nos brinda una entrevista que nos obliga a tomar aliento. A repensarnos. A resituarnos. A reposicionarnos. A quitar los “res” y armonizarlos al son de la improvisación… Y es que, ¡dónde hable el alma, que se quite la razón!

Gemma Solés: Buika es un alma camaleónica… Pero, ¿cuánto de Bubi hay en ella?

Concha Buika: ¿Camaleónica? ¿Qué quiere decir alma camaleónica? ¿Por qué tú piensas que mi alma es así? Siento que tengo de Bubi todo lo que mis padres, mis tíos y familiares me regalaron. ¿Cuánto? Pues no sé cómo se mide eso pero creo que mogollón de litros y unos cuantos mogollones más de kilos supongo.

G.S: Tu familia tuvo que huir de Guinea por motivos políticos. ¿Qué opinas de cómo ha avanzado el país en materia política y de derechos sociales?

C.B: Sí.. Sé que incluso yo he utilizado esa palabra a veces en el pasado, entiendo que por repetición, pero hoy no siento que huir sea la palabra correcta. En este caso, pienso que mis padres simplemente se marcharon, entiendo que para crecer. Creo que los motivos políticos te hacen, como mucho, retirarte para envestir con más fuerza o quedarte y luchar hasta el final. Te marchas porque sabes que puedes explorar otros lugares, alcanzar otras dimensiones. A momentos creo que el romanticismo en exceso es perjudicial a la hora de reescribir nuestra propia historia. A la vista está que nuestros países, lo que es avanzar, últimamente avanzan poco, igualmente sé que la actitud debe ser positiva en la medida de lo posible.

G.S: Mallorquina de ascendencia africana, tu música está absolutamente arraigada al mundo latino, pero formas parte de lo que se mal-llama como la “segunda generación” de migrantes, haciendo referencia a los españoles hijos e hijas de padres no-españoles. ¿Cómo crees que la sociedad española percibe la diversidad cultural? Y aún más importante, ¿cómo has vivido tú esa “Otredad” que los demás veían en ti?

C.B: ¿Que yo formo parte de quéee? ¿De dónde sacáis esos nombres? Honestamente, espero formar parte de una conspiración mayor que esa, la de “Los nuevos creyentes” por ejemplo. Entiendo que la sociedad española, como casi todas las sociedades, perciben todo genial cuando las cosas van bien, todo el mundo tiene trabajo y se nota la sensación de protección. La música al igual que todas las artes irán donde tú las lleves, lleva tu arte todo lo lejos que puedas. Si te apetece y por un bien común puedes tomártelo como una responsabilidad y así de paso eliminar esa palabra extraña de tu diccionario interno. Sé que voy a pecar de ignorante pero “Otredad”, ¿eso qué es?. Y por un momento siento que no quiero saber qué significa. Mi mamá me decía, déjate de escuchar bobadas y concéntrate en lo que estás haciendo, en mi caso siempre funcionó.

G.S: Supongo que de pequeña, escuchaste muchas historias sobre la migración en casa, de la boca de tu madre… En esos relatos no hubo vallas, ni pateras, ni CIES… pero seguro que hubo mucho sacrificio y lucha. ¿Qué opinas cuando ves como los estados europeos tratan a las personas en busca de asilo, a los refugiados y a los migrantes en general?

C.B: Es una situación difícil para todos, muchas personas tienen mucho miedo, no es fácil verter una opinión porque son muchos frentes abiertos, ahora, entiendo que no lo están haciendo muy bien dada la situación en la que se encuentran todos esos hermanos y hermanas con sus hijos pasándolo mal. Espero de corazón que sean atendidos lo antes posible para evitar más sufrimiento y para que no nos pueda la frialdad. A veces me estremece la idea de que últimamente reaccionamos como la vaca que mira al tren y es que estamos en shock por tanto susto y tanto dolor injustificado. Igualmente mi actitud no es la de juzgar o criticar sino la de apoyar, animar y empujar a esos estados europeos, asiáticos, americanos y de todos los demás lugares, para que sean más humanos y elegantes a la hora de recibir a nuestros hermanos de otros países, vengan por los motivos que vengan.

G.S: ¿KITAILO es tu alter ego más africano? Cuéntanos de dónde sale el nombre y qué significa para tí…

C.B: Kitailo es mi nombre sobre mi pura sangre, el que me regalaron mis padres y mis antepasados nada más nacer. Me pusieron María Concepción más tarde para poder ser bautizada, para poder tener una documentación, entiendo que entonces apareció la que suscribe, pero en el escenario sólo reina ella (Kitailo). No se aceptaban nombres tribales, tampoco caracteres o identidades fuera de los límites establecidos para las personas como nosotros entonces. Sé que eso enojaba a mi padre y asustaba a mi madre.

G.S: Los programadores africanos están fascinados contigo. ¿Cuántas veces has tocado en África Sub-sahariana y por qué te le resistes tanto?

C.B: La primera vez fue Mozambique y por esos ricos caprichos de lo impredecible coincidí con Casandra Wilson y me maravilló. Ese país es de gentes fuertes, muy luchadoras, me fascinaron las miradas de los viandantes, después Luanda en Angola, la verdad es que lo pasamos increíblemente bien. Hace poco se cayó un evento que tenia en Kenia, también he estado en Sudáfrica para compartir con Simphiwe Dana y después a Senegal con Meta, también estuve por el norte varias veces. A parte de que soy una joven promesa y África es un eternamente joven continente… Las soldado misionero de rango mayor como yo no escogen los frentes. Sinceramente no creo que los músicos de Siberia se resistan a ampliar mercado en Bruselas, las cosas normalmente son como son, no como nosotros creemos o pensamos que son. Bien es sabido que para todos los músicos del mundo es un sueño tocar en África, jamás he conocido a un músico que “se resista” a abrir mercado en la cuna de la sabrosura y del ritmo, parte de la música de medio mundo viene de ese gran continente.

G.S: ¿Vivirías en África?

C.B: Esa pregunta no es muy válida para mí, por regla general me entero de nada o de muy poco, llevo toda mi vida en ruta, desde que salí de mi bella ciudad natal no creo haber vivido más de dos años seguidos en un mismo lugar, y estoy de gira desde hace muchos años. Vivo en diferentes lugares todo el tiempo, África también. ¿Dónde? Donde haya gente a la que le guste nuestra música. ¿Por qué? Pues por el mismo motivo por el que viví y estoy viviendo en España, Polonia, Méjico, Turquía, Líbano, Estados Unidos, Colombia, Alemania, Inglaterra, Perú, Noruega, Canada, Hungría, Singapur y todos los demás países por los que suelo estar normalmente, pues porque también son mi casa. Son los lugares donde como, duermo, tengo amigos, familia, grabo mi música, me río, sueño, escribo mis libros, establezco puentes para el futuro de mi hijo y muchas cosas más. A momentos percibo que los ciudadanos del mundo a título personal nos caemos mucho mejor y somos más valientes de lo que aparentamos ser cuando se nos agrupa en grandes masas, entonces parecemos tener la mente más pequeña y por momentos siento que tendemos a ser mucho más miedosos

G.S: ¿Qué hace falta para triunfar?

C.B: Pues no lo se, solo sugiero algo, no esperar a que pase, hacer que pase. No sé como. Corre, pero a momentos quédate quieto. Salta pero a ratos agáchate. Habla con identidad y calla cuando debas callar. Sal de donde debas salir y entra por la puerta que no se te resista. Nunca te escapes si puedes simplemente marcharte, o quédate y vive un mismo lugar de manera distinta. A la mayoría de los artistas nos acompaña un gran sentimiento de soledad y ese es parte del problema, que luchamos solos, faltos de capital y otras cosas. No se como, solo no lamentes, no te quejes, no difames, no participes de rebeliones que no te atañen, no seas víctima cuando puedes ser genio y figura, si sabes quien eres, si ya lo has identificado, por muy loco que parezcas ser o por muy en desacuerdo con tus rarezas que parezcan estar tus ya tu sabes quienes…Haz tu trabajo en esa dirección, consigue llegar a un escenario, y por muy pequeño que parezca ser, negocia bien y sube con respeto y trabaja, trabaja y trabaja. Después duerme, que oigan tu música, come, trabaja, trabaja y trabaja más. Ayuda a tus compañeros, mima a los tuyos y trabaja, trabaja, trabaja y trabaja más. Ponlo todo en cada show.. Todo, pues nunca sabes quien, ni desde donde te observan. Pienso que a veces estar solo es no hacer caso de tus buenas ideas y creer en fantasmas que solo hacen ruido en tu cabeza… ¡Ponte a trabajar!

G.S: (Tomamos aliento… y tomamos nota) ¡Infinitamente gracias!

Vuelve la magia del ritmo y el poder curativo de Sara Tavares

La primavera es un período de renacimiento que, para algunas culturas orientales, se inicia en febrero. En ella, la savia de la vida resurge generosa por los poros de la naturaleza en un proceso en el que la creación no es más que la culminación de un camino trazado desde la energía fría y calmada del invierno. Tras un gélido periodo de ocho años (y tras pasar por la dura experiencia de la extirpación de un tumor cerebral en 2010), la compositora, cantante y guitarrista caboverdiana afincada en Portugal, Sara Tavares, nos avanza a ese periodo tan deseado del año. Y es que está a punto de presentar un nuevo álbum reposado, profundo y que, a juzgar por su single de presentación, es puro florecimiento.

Hemos tenido la oportunidad de conversar con ella y de, por supuesto, acabar de caer del todo rendidas a sus pies:

Gemma Solés: Lisboa, que es una de las capitales europeas más cosmopolitas, está llena de talentos como tu, impregnando la ciudad de África. ¿Cómo consideras a los africanos que estáis transformando la mirada hacia el continente? 

Sara Tavares: Sin duda los africanos en la ciudad son grandes representantes de un nuevo africano contemporáneo que viaja mucho entre la raíz y el mundo sin confusiones de adaptación o identidad. Ellos son la nueva cara del cosmopolitismo africano, orgullosos de lo que son y  cada vez más cómodos como ciudadanos del mundo.

G.S: Eres una de las voces más influyentes del momento. Desde la música, has contribuido mucho a hacer llegar los sonidos de esa “generación mestiza” y a pocos meses de que tu nuevo álbum vea la luz, ¿podemos proclamar que Sara vuelve definitivamente a la carga, y que tendremos más inspiración de Cabo Verde?

S.T: Es curioso que esta identidad criolla se sienta incluso si los temas están escritos en portugués, pero es cierto que mis canciones tienen una melodía melancólica que recuerda los viejos coladeiras cálidos y… me provoca un gran placer llevar conmigo la cultura de otras lenguas y sonidos… Por ejemplo, cantar una melodía de reggae en español como Manu Chao o cantar salsa en lingala como lo hizo el congoleño Franco y Rocherou… me encanta hacer de lo regional mundial y de lo mundial regional al contar historias con un lenguaje propio.

G.S: Han pasado siete años después del éxito rotundo de Xinti (2009)… ¡¿Por qué nos has hecho esperar tanto?!

S.T: No sé por qué. Me ha ocupado un silencio que hablaba más fuerte que todas las notas o palabras juntas… Ha sido un tiempo de escucha profunda, aunque no es parte de mi naturaleza hacer música de manera automática. Quiero sentir siempre que hacer música tiene sentido para mí en primer lugar; para dejar algo auténtico en el mundo.

G.S: Y, ¿qué has hecho cuando no has estado haciendo música?

S.T: Tiendo a vivir improvisando, vivo la vida como una improvisación; de vez en cuando quiero boleros, cha cha chas, cosas predecibles y reconfortantes de casa de mi madre, Cabo Verde… Ver películas, días de playa, ser libre y leve. Otros días quiero aprender, ver exposiciones, leer, escuchar un montón de música que empuja mis capacidad de análisis. Clásica, experimental, exótica. Conferencias. Cursos. Me interesan la filosofía, la poesía, la espiritualidad, etc. Otros días sólo quiero un beso en la boca y ser feliz…

Tengo el privilegio de no estar atada a un jefe o un empleo, pero la libertad exige responsabilidad. También paso mucho tiempo meditando en mi misión con los que me rodean, la familia, amigos y seguidores…

G.S: Ya llevas muchos años en la industria musical. ¿Crees que los artistas africanos lo tenéis mejor ahora que cuando empezaste a cantar profesionalmente?

S.T: Siento que hay una mayor apertura porque se agota la creatividad del llamado “primer mundo”. Hay que hacerse eco de la fuerza del segundo y el tercero… más aún cuando la realidad social está cambiando tan rápidamente que la fuerza a la cultura también acompaña a esta transformación. Dentro de varios siglos, para entender la historia, se utilizará la cultura como documento social. Además, la industria de la música es un circuito, por así decirlo, casi exclusivamente occidental. El “tercer mundo” está demasiado angustiado para sobrevivir por debajo de los niveles mínimos de pobreza y derechos humanos, como para tener cultura. En la mayoría de los casos, solo hay una cultura de supervivencia.

G. S: En una entrevista para The Guardian en 2007 decías que “las canciones llegan a tí como plegarias”. Explícanos cuál ha sido tu proceso de composición para este trabajo que tienes entre manos.

S.T: En este álbum no ha sido tanto pedir, sino escuchar y dar voz a sentimientos que no siempre están bien definidos; es importante tener en cuenta que en esta ocasión no compuse sola, hay una gran cantidad de colaboraciones no sólo en la producción sino también en la escritura de las letras.

G.S: ¿Cómo se llamará este nuevo álbum y de qué colaboraciones hablamos?

S.T: Aún no hay nombre, necesitaré verle la cara primero. Generalmente el nombre se revela a sí mismo sin estrés, a su tiempo justo. Tendrá un sonido más urbano, un poco más de electricidad; ya en el single Coisas Bounitas uso teclados que no suelo usar… Aún no acabé de cocinar el disco y no quiero emitir una expectativa precisa. Todavía tengo que investigar un poco más.

G.S: En tu música hay una atmósfera intimista, romántica, poderosamente delicada y profunda… pero también hay un elemento educativo, poético y casi moralizante. ¿De qué tratan las letras de tus nuevas canciones?

S.T: No habrán canciones protesta o revolucionaria. Son ondas musicales cometidas por la pasión entre la música y el ser humano, sobre todo de la magia del ritmo y su poder curativo y transformador… Hablo de amor, de pasión, de complicidades, de lo que es hacer una canción, de lo que sucede cuando vivimos el presente…

G.S: ¿Estamos demasiado colonizados aún por una mentalidad homogeneïzadora?

S.T: ahh 😉 Creo que estamos demasiado desconectados de nosotros mismos, demasiado auto descompensados por la carrera de tener todo lo que los demás tienen, en lugar de ser todo lo que podemos ser… Esto nace de dos extremos, el individualismo y el autismo, y del liderazgo ciego con los liderados… La desesperación del capitalismo, de tener que aplastar o ser uno mismo, conduce al fanatismo y al fundamentalismo arrogante, o a la falta de conciencia y a una vida descontrolada y en modo automático que va tan rápido que cuando uno mira hacia atrás ya está casi al final de la línea y no se detuvo a pensar con la cabeza y sentir con su corazón.

NON, la creación musical panafricana como arma de acción política

“Music is the weapon of the future” es, seguramente, la frase más icónica del maestro nigeriano Fela Kuti. Décadas después, es también el modo en el que entienden y utilizan la música los creadores del sello y colectivo NON Worldwide: como arma para desestabilizar a la audiencia, des-occidentalizar la pista de baile y retar al público a ser más comprometido con la música que escucha. La idea está basada en el panafricanismo y trata de reunir a productores de música electrónica africanos y de la diáspora que utilicen la creación musical como arma de acción política y, al mismo tiempo, poder autogestionar sus trabajos, negándose a inclinarse ante las normas de la industria musical.

Angel-Ho, Nkisi y Chino Amobi // Ma José Govea for RBMA

NON Worldwide empezó a andar en SoundCloud en 2015 de la mano de tres productores de diferentes partes del globo: el americano de origen nigeriano Chino Amobi, el sudafricano Angel-Ho y la inglesa Nkisi. Gracias a la tecnología y a internet, traspasan fronteras y abren debates a través de su música con artistas de diferentes países. Para Chino Amobi, productor y artista multidisciplinar con una trayectoria ya amplia, hay una preocupante falta de visión crítica en los artistas negros, sobretodo en la música electrónica, y ese vacío es el que NON Worldwide ha venido a llenar.

Una de las primeras canciones que Amobi publicó con el sello fue un remix del tema de Michael Jackson They don’t really care about us. La canción, que habla de la brutalidad policial y el racismo, fue escrita en los ‘90 inspirada en el caso Rodney King y volvió a estar de actualidad al ser utilizada en las manifestaciones del movimiento Black Lives Matter, que sacudió EEUU en 2014 y 2015. El remix de Amobi se caracteriza por utilizar sonidos como alarmas, gritos, cristales rotos o respiraciones que transmiten violencia y caos, pero también inquietan al oyente, intentando llamar su atención. Preguntado por Okayafrica sobre cómo el sonido puede ser una forma de resistencia, Amobi afirma: “Intento usar sonidos que no son normalmente clasificados como africanos. Son sonidos que la gente puede oír en situaciones cotidianas, pero los uso de forma repetitiva para llevar al oyente a pensar de manera crítica sobre aquello que está escuchando. Más que para evadirse, trato de hacer música controvertida, rechazando la experiencia pasiva de escuchar.”

La música de Amobi se ha etiquetado frecuentemente como afrofuturismo, pero él denuncia cualquier clasificación como una herramienta más del colonialismo: “la música que hacemos no se puede clasificar, es una forma de luchar contra las etiquetas y las percepciones. Usualmente la gente piensa sobre música africana y le vienen a la cabeza tambores, cantos, el desierto, los leones… cosas así, pero evidentemente hay mucho mas detrás y es importante que eso se vea porque puede ayudar a eliminar ideas preconcebidas”. En su reciente trabajo “Airport music por black folk” (2016), el productor americano explora el concepto de los aeropuertos como un espacio internacional, pero completamente occidental y eurocéntrico: “pensaba mucho sobre la experiencia negra en este espacio, cómo debe sentirse uno al caminar en un aeropuerto con seguridad en sí mismo y sin sentir que la cultura occidental tiene una superioridad sobre tÍ”.

El sudafricano Angel-Ho es otro de los fundadores de NON Worldwide. Como estudiante de la Universidad de Ciudad del Cabo, estuvo involucrado en 2015 en el movimiento #RhodesMustFall, que exigía la retirada de la estatua del colonizador británico Cecil Rhodes del campus y que derivaría meses más tarde en el conocido #FeesMustFall. Ambos movimientos se convirtieron en un símbolo de la lucha contra las desigualdades en la educación en las universidades sudafricanas y en un clamor por su descolonización. Para Angel-Ho, las formas del colonialismo y el Apartheid han cambiado, pero siguen estando presentes, y las líneas raciales en las ciudades sudafricanas continúan fragmentando la ciudad, incluyendo a la escena de la música electrónica, que suele ser predominantemente blanca y poco inclusiva. Entrevistado por Fader, Angel-Ho afirma: “la gente continua mirando a África como si fuera un país, pero no hay ningún estándar en nuestra forma de vivir, es una tontería. Es verdad que existe un vacío en la manera en que Occidente ve a África, pero no nos corresponde a nosotros cambiar esta visión; es Occidente quien debe arreglar su problema consigo mismo, porque ellos han creado ese imaginario colectivo”.

Los tres fundadores de NON tenían las mismas sensaciones a pesar de vivir en países distintos: estaban hartos de sentir que la hegemonía cultural determinaba demasiado frecuentemente el curso de sus vidas por el color de su piel, y no soportaban tener que operar a través de los mismos sistemas politizados y opresores que derivaban del colonialismo. También sentían que la gran inventiva de los músicos africanos o de la diáspora y su rol en la historia de la música había sido eliminada, apropiada, utilizada, desproporcionalmente infravalorada y diluida por la cultura occidental. La solución que encontraron fue la creación de NON Worldwide como un espacio para crear y defender su propio lenguaje y redistribuir el poder a los creadores, siendo propietarios de sus propias ideas. Cuando escuchan algo que creen que tiene potencial, aunque provenga de alguien ajeno a la industria musical y sin experiencia, les hacen de mentor y les conectan con los recursos necesarios para la distribución. Les dan una oportunidad. Para Chino Amobi, “mostrar a alguien que le importas es un acto revolucionario, mucho más que salir ahí fuera y ponerse a romper cristales. Es un acto poderoso”.

NON Worldwide ha publicado, entre otros, el EP del productor argentino Moro, que denuncia que las raíces africanas del tango y otros géneros sudamericanos han sido borradas, y que ha creado un nuevo género de música electrónica llamado ramba, con el que pretende rescatar la herencia de los ritmos afro-latinos olvidados. También ha publicado el último EP del dúo sudafricano Faka, nutrido por la escena electrónica experimental del país y el novedoso Gqom, y estamos a la espera del nuevo trabajo de Farai, artista de Zimbabue afincada en Londres, del que ya tenemos un pequeño avance con el video de la canción “Lion Warrior”, que quiere resaltar el papel de la comunidad negra en el mundo del arte. La música es, también, un buen arma para el presente.

“Beautiful World”, una bofetada de optimismo desde Namibia

Elemotho Gaalelekwee Richardo Mosimane, más conocido como Elemotho nació en el desierto namibio en la era del apartheid. Cuenta que su música está influenciada de la música de las radios botswanesas y del r’n’b americano, pero también de las historias que se narraban en su pueblo alrededor de la hoguera: leyendas pobladas de animales o epopeyas de pueblos, llenas de mensajes.

Como los cuentos de su abuela, la propuesta musical de este estudiante de Filosofía y Psicología Africanas hace bailar, pensar, reír y llorar. Y sobre todo, llena de paz el espíritu.

En su trabajo, los sonidos del Kalahari se mezclan al folk, al jazz e incluso al reggae basado siempre en ritmos de percusión africana. Sus letras, cantadas en su lengua materna, setswana, inglés y otros idiomas namibios como el damara-nama (lenguaje con clics), liberan moralejas llenas de utopía y de realismo al mismo tiempo. “Me veo como un activista musical”, dice.

Con tres discos en solitario (“The system is a joke”, 2003; “Human”, 2008; “Ke Nako”, 2012) y un disco recopilatorio de los tres anteriores (“My Africa”, 2014), Elemotho se ha consagrado como uno de los artistas más reconocidos de su país.

A nivel internacional ha llevado la música namibia a casi todos los rincones del planeta. En 2012 recibe el premio RFI Découvertes que le permitió actuar en 30 países africanos y europeos.  En 2014, actuó en Womad UK, acompañado de su banda ante la presencia de miles de espectadores, y cada año es invitado a varios festivales en Alemania, y también en España de donde son su mujer y sus hijos.

En 2016, dos de sus canciones “Neo” y “La Vida”, son seleccionadas por Netflix para la serie Grace & Frankie en su segunda temporada.

Curriculum aparte, lo primero que llama la atención de él es su enorme sonrisa. Tanto fuera como dentro del escenario Elemotho emana un torrente de energía positiva que inunda desde la primera vez que lo escuchas.

El 26 de mayo sale a la venta su nuevo álbum “Beautiful World” (ARC Music)  y quisimos entrevistarle para que nos contara los detalles de su nueva creación.

Elemotho EPK from Endemic Productions on Vimeo.

Su nuevo álbum se titula « Beautiful World ». ¿Es este un cuento optimista? 

Tengo muchas razones para titular mi nuevo álbum «Beatiful World». Con la madurez, cada vez siento más que somos los actores de nuestro propio destino, o que al menos, tenemos la responsabilidad de ser más proactivos. Es por ello que « Beautiful World » es para mí un lugar de esperanza, de positivismo, que pretende dar luz a un mundo cada vez más inclinado hacia el cinismo y la negatividad.

He nacido en la era del apartheid y eso ha dejado huella en mí. Nadie creía que un sistema como aquel acabaría cayendo y sin embargo, a mis 13 años llegué a ver el desmoronamiento de un régimen que deshumanizó a las personas de un tono de piel más oscuro en su propia tierra.

Las historias que cuento son esperanzadoras: son un recordatorio de que la Vida es tan solo una evocación y el Amor, una canción para el corazón.

Como trotamundos, he podido conocer gente maravillosa y ver sitios alucinantes, es por ello que es un «Beautiful World». Puede ser un titulo pretencioso, pero realmente creo que los humanos nos imaginamos las cosas que queremos ver.

Pese a esa filosofía positiva, su primer single, “Black Man”, es más agresivo y directo de lo que nos tiene acostumbrados. ¿Qué hay detrás de ese contraste ?

Muy buena pregunta. «Black Man» es como un bofetada en toda la cara como primer single de un álbum llamado «Beautiful World». Eligiéndolo he querido ser provocativo y directo tanto musical como visualmente, y eso es algo que normalmente no hago.

En un primer momento pensé en publicar el track «Beautiful World» como primer single pero después decidí ir por otro camino. Estoy muy interesado en la Verdad como concepto y como pensador y filósofo que me considero me tentaba la idea de enviar un mensaje más directo, basado en la narrativa de lo Negro que está tan de actualidad.

«Black Man» fue escrito justo después del asesinato de Eric Garner en manos de la policía en Estados Unidos. Fue grabado en los primeros meses de 2016 pero no lo publicamos hasta que no tuvimos las imágenes adecuadas para el videoclip, que fue a finales de año.

Considero «Black Man» como un tema proactivo, porque predica que la Verdad, la Libertad y la Dignidad son deseos nobles y humanos y que podríamos ser mejores personas usando nuestras mentes y espíritus.

En “Black Man” recoges la frase de Fela Kuti “la música es el arma del futuro”. ¿Debe ser el arte un instrumento de concientización?

Cuando era pequeño mi abuela solía preguntar al terminar de contarnos un cuento qué habíamos aprendido de sus historias y cuáles eran los mensajes que nos llevábamos de ellas. Creo que esto me ha influenciado desde muy pequeño en contar historias con significado o moraleja, tanto directa como indirectamente.

Es por ello que soy muy fan de músicos y compositores que se interesan por los problemas de los tiempos que les toca vivir. Fela Kuti y Bob Marley fueron muy buenos en eso porque les sale de forma natural, sin parecer forzado.

Por otra parte, tampoco creo que sea necesario que todos los artistas lo hagamos o que lo hagamos todo el tiempo. A veces uno se siente simplemente bien y absurdo… y las letras también deben transmitir esa ligereza.

A parte de la música, ¿ha estado comprometido políticamente de algún modo? 

Siempre he estado implicado en debates en el colegio y en la Universidad, interesándome particularmente en la condición humana. Como compositor, me sale naturalmente escribir sobre temas sociales, económicos, políticos y espirituales.

En términos de acción, he estado involucrado con la iniciativa «Save the Rhino Trust Namibia», en su campaña contra la demente caza furtiva de rinocerontes que alcanza dimensiones epidémicas en toda África y que en Namibia estamos sufriendo particularmente.

Me siento muy indignado viendo que estas cosas pasan a escasos kilómetros de mi casa y siendo padre de dos niños, siento un compromiso especial con las futuras generaciones.

En África, alrededor de la hoguera, los oyentes de las historias también participan en ellas.  ¿Cómo le responden sus diferentes públicos?

Creo que uno se hace mejor narrador a medida que crece y vive más experiencias. Me siento muy afortunado y privilegiado de poder usar la música como vehículo para transmitir esperanza y entretener al mismo tiempo.

En cuanto a los oyentes es difícil definirlos en estos tiempos de inmediatez y redes sociales. No creo tener un público determinado, sin embargo, tengo la suerte de que la gente conecta con mis canciones tanto en Namibia y en algunas partes del continente africano, como Europa y las Américas.

Nunca me he visto a mí mismo como un tipo de músico tradicional sino que opto por la fusión de estilos e influencias lo que hace que a veces le tome algo de tiempo a algunas audiencias conectar con mi música.

Por ejemplo, en Namibia, que es un país muy diverso pese a tener tan sólo dos millones y medio de habitantes, es complicado porque no todo el mundo proviene de una cultura participativa de la canción y de la historia.

Llevas años trabajando con el guitarrista congolés Samuel Batola, ¿cómo os habéis encontrado musicalmente? ¿Hay otras colaboraciones en este nuevo trabajo?

Samuel Batola es para mí el mejor guitarrista que conozco y que además tiene una voz increíble. Nos conocimos en 2007 y enseguida congeniamos. Llevamos tocando juntos desde entonces y participó en los álbumes “Human” y “Ke Nako”. En este nuevo trabajo, hace los acompañamientos de varias guitarras, algunas voces y también canta.

En “Beautiful World” he contado con la colaboración del dúo español Feten Feten, el violonchelista francés Matthieu Saglio, el saxofonista americano Terry con mucho soul y funky y de una coral tradicional Batswuana.

Dices que hay que tomarse tiempo de “vivir las historias que después vas a contar con música” como justificación al tiempo de creación entre álbumes. ¿Cómo influyen las discográficas en ese tiempo de creación? 

Afortunadamente todavía soy independiente. Tengo la suerte de tener una increíble compañía discográfica en el Reino Unido llamada ARC Music, con capacidad de distribución y alcance internacional.

El hecho de grabar cuando y como quiero sin presión de tiempo o restricciones creativas significa mucho para mí, ya que me permite trabajar de una manera más adecuada a mi personalidad.

Una relación como esta en la industria de la música actual es un sueño hecho realidad.

¿Cómo ve la industria musical africana?

La música está cambiando en todas partes y también en el continente africano. Los medios digitales y sociales están presentes en todas partes, y eso ha influido en nuevas formas de grabar, producir y consumir música.

¿Tendremos el placer de verle en concierto en España en 2017? ¿Cómo se le acoge musicalmente?

Tengo planes de visitar España este verano 2017. Tenemos algunas fechas confirmadas para julio, pero estamos trabajando en más. He conseguido recorrer España con frecuencia desde 2007 actuando en grandes Festivales como Territorios de Sevilla o Veranos de la Villa de Madrid. El público español ha sido muy receptivo a mi sonido y estoy agradecido de poder todavía realizar y recorrer un país tan hermoso. “Muchas gracias”.

Ke a le boga (muchas gracias a tí en setswana)

 

* Laura Feal es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Santiago de Compostela. Desde 2006 ha trabajado en diversos países de África como Argelia, Malí, Namibia, Mozambique, Mauritania o Senegal con diferentes ONGDs (Cideal, Habitafrica, Alianza por la Solidaridad) y agencias de cooperación en temas de género, migraciones y seguridad alimentaria. Actualmente vive en Saint Louis (Senegal) donde coordina las actividades de la asociación local Hahatay, sonrisas de Gandiol. Se considera una “eterna estudiante y amante del pulso de la vida africana y de sus gentes”.

“El culo del sistema es demasiado grande o el pene de la revolución demasiado pequeño”

“A un músico le sería muy fácil ser un político relevante. Salimos en la TV, en la radio, nuestras caras son conocidas y el contacto con el público más directo. Youssou N´Dour es un buen ejemplo, aunque no haya sido un buen político. Otro ejemplo es Coluche en Francia. Incluso el propio Sankara era músico…”, confiesa Smockey, rapero, activista y fundador de le Balai Citoyen, a Wiriko durante su visita a Madrid, el pasado mes de diciembre.

Smockey. Fotografía de Sebastián Ruiz-Cabrera/Wiriko.

Serge Bambara, el hombre que se esconde detrás de Smockey, se define a si mismo como ciudadano antes que músico y explica su sentido de la responsabilidad ciudadana con el ceño fruncido y citando a uno de sus personajes de referencia, el periodista de investigación Norbert Zongo, asesinado en 1998 durante el gobierno de Campaoré, que decía: “No hay futuro para nadie, en un país sin futuro”. Parece lógico, pero….“Burkina es un gran país, pero no es lógico. Todo se ve. La miseria es visible, la corrupción es visible… Nadie se esconde. La impunidad es visible, la opresión es visible. Puedes cerrar los ojos y no ver nada. O lo dices. Nosotros decimos lo que vemos. En Europa tratan de acallar a la ciudadanía compartimentándola y dándoles un mínimo de confort. Esta segmentación se ve en la misma arquitectura, en la estructura de las ciudades europeas. Aunque no es el mismo nivel de pobreza que en África, el sufrimiento de los pueblos europeos es equivalente al sufrimiento de los africanos. Pero tienden a callarse porque no están acostumbrados a decirlo, a revolverse”.

¿POR QUÉ HA SIDO POSIBLE UNA REVOLUCIÓN EN BURKINA?

Aunque su mirada demuestra que lo tiene clarísimo, comienza con un quizás. “Podría  ser porque el pueblo burkinabés ha sido tradicionalmente un pueblo muy politizado a nivel de conciencia, en continuo debate político. Nuestra historia es rica en levantamientos populares. No es nada nuevo. Somos conscientes de que el problema es político y por tanto la solución debe ser política. Con las personas adecuadas en los lugares adecuados. Hay otros países como Congo, que son muy ricos, donde la solución puede no ser obligatoriamente política, puede ser económica. Si la cosa va mal pueden ir al bosque y servirse directamente. Pero nosotros vivimos en la sabana, no hay bosques para refugiarnos si la cosa va mal…”, dice riendo mientras se encoge de hombros.

Y de forma tan rápida como natural se colma de solemnidad para volver a nombrar a sus personajes modelo: “Tenemos buenas referencias como Thomas Sankara que dejó escritos, discursos, actos heroicos, que dió la vida por su país. Como Norbert Zongo. Él decía que hay dos tipos de hombres: Los hombres “en femenino” cuya masculinidad sólo se revela cuando están cerca del calor de una mujer, que no tienen cojones. Nosotros no somos cobardes, somos hombres “en masculino”.  Hay que entenderlo bien…esto es aplicable también a los ovarios”.

¿DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES REVOLUCIONARIAS?

Es un hecho que en Burkina Faso hay pocas mujeres políticamente comprometidas. Todas las dinámicas que se pusieron en marcha por la emancipación femenina durante el gobierno de Sankara quedaron reducidas a cero durante los 27 años de dictadura posteriores, quebrando el movimiento de resistencia y la unión de las mujeres de Burkina. Serge lo explica con un mueca triste:

“De un poder revolucionario se pasó a un poder capitalista liberal, al clientelismo político. Todo el mundo comprendía, no sólo las mujeres, que se hacía política por dinero forzosamente al lado del sistema y del poder. Las pocas mujeres que entraron en política fue dentro del partido mayoritario. El único puesto durante el gobierno de BC ocupado por una mujer fue en el Ministerio de la acción social y femenina, de la promoción de la mujer. Y eso es todo. Campaoré capacitó a las mujeres en política como simples servidoras del sistema y recompensó a las más avariciosas. Así que las mujeres en general se concentraron en proyectos de comercio, micro-proyectos para desarrollar sus pueblos, pequeñas industrias”.

La estructura base de La Balai Citoyen es el Club Cibal (Contracción de Citoyen- Balai) donde se llama a los hombres cibal y a las mujeres cibelle (juego de palabras en francés “tan bonita”). “Quisimos respetar cuotas del 50% dentro del Club Cibal, pero no llegamos, no hay tantas mujeres, aunque el porcentaje empieza a crecer. La paridad llegará a través del ejemplo y de momento faltan los ejemplos…”.

Smockey. Fotografía de Sebastián Ruiz-Cabrera/Wiriko.

CAMBIAR NO ES FÁCIL

Tras la insurrección popular de 2014, un año de gobierno de transición y un intento de golpe de Estado, en las elecciones presidenciales resultó elegido Roch Marc Christian Kaboré, ministro y asesor del anterior dictador. A Smockey le parece evidente que no es fácil cambiar, pero… “o elegíamos hacer una revolución violenta, armada ¡Bum! y conseguir lo que queremos, o elegíamos hacer una revolución pacífica. El proceso es mucho más largo, pero mucho más jugoso, es como los preliminares…”, y ríe con picardía.

“Hay que decir que es el pueblo burkinabés el que ha elegido este gobierno. Desgraciadamente. Pero hemos jugado las cartas de la democracia. Hemos participado en las elecciones y estamos seguros de que han sido transparentes. Y ahora todo el mundo se queja, pero algo fundamental ha cambiado para el pueblo burkinabés: sabe que posee la rabia y la fuerza para cambiar las cosas. Y hoy sería imposible para un político hacer lo mismo que hizo Campaoré porque como decimos en mooré: “Los ojos están abiertos”.

Sin dar puntada sin hilo, para titular su último álbum ha concentrado en una sola palabra, PREVOLUTION, las tres etapas que toda revolución debería tener. “Premonición: color amarillo, se trata de imaginar el futuro, de ver los problemas antes de que lleguen para poder resolverlos. Es la organización. Revolución: color rojo, es la acción. Y la evolución, que es el color verde, es lo que permite el verdadero cambio”.

“Siempre hubo revoluciones pero al final las mismas causas producen los mismos efectos y se corre el riesgo de acabar como Sísifo. La cuestión es salir de ese círculo vicioso, el problema es que… O el culo del sistema es demasiado grande o el pene de la revolución es demasiado pequeño. Y así no se puede joder el sistema.”

Pocos conocen la faceta musical del revolucionario burkinabés Thomas Sankara.

Sin embargo durante un año de gobierno de transición en Burkina muchas cosas han cambiado. El gobierno es enteramente civil y no puede presentarse durante más de dos mandatos, se ha disuelto la RSP (guardia presidencial) que aterrorizaba al país, la reforma del código minero, la prohibición de regalos durante las campañas electorales, un militar no podrá presentarse a las elecciones presidenciales y se han reabierto los casos Zongo y Sankara.

¿POR QUÉ NO ENTRAN EN POLÍTICA LOS REVOLUCIONARIOS BURKINESES?

Los estatutos de La Balai Citoyen prohíben expresamente la actividad política como partido o dentro de las instituciones para evitar la corrupción del movimiento. Smockey lo tiene clarísimo: “Nosotros ahora estamos en el estado de Evolución. Somos conscientes de que no podemos ser simples centinelas y esperar que las cosas cambien. Tenemos que encontrar soluciones para orientar a los políticos. Pero no podemos hacer lo mismo que PODEMOS, entrar en política. No es posible vigilar una casa y a la vez disfrutar de la calefacción”.

La Balai es un movimiento joven: “No queremos trabajar con la vieja guardia de la política, así que hemos empezado a ir a los institutos porque dentro de 4 años estos alumnos serán mayores de edad y podrán votar si son conscientes políticamente y representar una fuerza real. Ese es nuestro objetivo”.

Pero atacar al stablishment tiene un precio. Smockey ha sufrido ataques directos, como el incendio provocado de sus estudios “Abazon” y contínuas campañas de descrédito: “Incluso pagan a personas para publicar mentiras y  lo peor es que funciona. Dicen de nosotros que estamos en la música comprometida para ganar dinero. Y es verdad, se gana dinero. Nunca quise dar la imagen de militante miserable con una camiseta rota. Porque soy consciente de que es lo único que se puede hacer en África para que la gente quiera parecerse a ti”. Y bromea: “El capitalismo triunfó porque llevaban esas corbatas tan bonitas”.

HAY QUE CONSUMIR LOCAL

Smockey con el atuendo de la tela llamada “Ya llega Sankara”. Fotografía de Sebastián Ruiz-Cabrera/Wiriko.

En casi todas sus canciones Smockey introduce cantos e instrumentos tradicionales, como el Balafón, Kora, Tama. Y sobre el escenario visten Faso Danfani, el tejido de algodón tradicional de Burkina Faso. Conscientes de que sus jóvenes fans les imitan, hacen una apuesta por lo local dando  ejemplo. Como ya hizo Sankara que obligaba a diplomáticos y funcionarios a vestir Faso Danfani. El tejido acabó conociéndose como “Ya llega Sankara” porque todos se cambiaban cuando estaba a punto de llegar el presidente.

“Un país no puede desarrollarse si no consume lo que produce. Hay que consumir local, no solo por patriotismo, sino porque los productos son buenos. Hay que invertir en eso”.

REVOLUCIÓN CUBANA, UN MAL EJEMPLO PARA SMOCKEY

Reconociendo que muchos de sus camaradas no están de acuerdo con su opinión crítica dice: “Bueno, fue un símbolo de la resistencia contra el imperialismo y todos los que hemos luchado sentimos un pinchazo en el corazón. Pero el tema de la jubilación anticipada en política…  (ríe con desencanto y menea la cabeza). Creo que supo llegar y que no supo irse. El pueblo cubano ha realizado un gran sacrificio y yo no estoy dispuesto a todos los sacrificios, sobre todo si son colectivos. Una persona se puede sacrificar, pero  no se puede obligar a un pueblo a sacrificarse durante décadas. Los buenos políticos establece instituciones que siguen funcionando incluso cuando la persona ya no está. Pero deben saber  irse, deben poder irse. Como Kagame en Ruanda, que ha resistido fuertemente el imperialismo y ha acabado convirtiéndose casi en un dictador, aunque digan que es el país más desarrollado de África, ¿compensa?”.

LAS “OTRAS” OLAS REVOLUCIONARIAS EN ÁFRICA

Numerosos movimientos ciudadanos de resistencia surgen y crecen a lo largo del continente africano: Y´en a Marré en Senegal, LUCHA en Congo, Pawa254 en Kenya, etc. La mirada de Smockey brilla cuando habla de ello: “En Congo LUCHA funciona muy bien. Y en Chad están pasando cosas también. En Togo comienzan a moverse, bueno, siempre se han movido, y eso que allí tienen un gobierno muy represivo. Estamos organizando una reunión en Dakar con otros movimientos activistas, a ver cómo podemos elaborar una estrategia. Nosotros podemos hablar, llevar nuestro testimonio, hablar de nuestra experiencia, pero no podemos intervenir  directamente. Muchas veces ni nos dan el visado, así que es complicado”.

Así es Smockey, el artista que ha usado el arma que mejor conoce, la música, como estímulo subversivo, para tocar almas y levantar conciencias, para dar voz a un pueblo que se ha convertido (otra vez) en un referente para el resto de África.

Así es Serge Bambara, el hombre íntegro que recogió el testigo enterrado de la revolución y lo convirtió en escoba. Un soñador con lo ojos abiertos y los pies firmes sobre la tierra roja de Burkina Faso.
En fin, un chute de viagra para las nuevas revoluciones africanas. Que se prepare el sistema…