Afroscope: “Estamos muy involucrados en dar forma al futuro del arte y la tecnología”

Dos años han pasado de la última Bienal Internacional de Arte de Venecia, pero tras el confinamiento (también de la escena artística) por la COVID-19, todo parece seguir en el mismo punto en cuanto a la inclusión de las manifestaciones artísticas procedentes de África en las consideradas como Olimpiadas artísticas, que se prolongan hasta finales de noviembre. Si en 2019 de los ochenta y nueve pabellones nacionales solo ocho eran africanos, en esta 59ª edición la lista solo aumenta en un país más. Caen Madagascar, Mozambique y Seychelles (presentes en la 58ª edición), se mantienen Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Sudáfrica y Zimbabue; y se estrenan Camerún, Namibia y Uganda.

Y si bien las muestras de los países este año se reducen a ochenta, lo cierto es que la Bienal de Venecia no es solo un lugar en el que descubrir las nuevas tendencias del arte contemporáneo, es también y sobre todo una oportunidad de hacer negocio a costa de esa visibilidad. Es por ello que, en el caso africano, la situación de salida sigue siendo peyorativa, pese a su lucha por hacerse un hueco en el mercado internacional del arte. Sin ir más lejos, las cifras oficiales hablan de más de medio millón de visitantes.

 

Dreamer Series, 2021. Afroscope. Imagen cedida.

Con ‘The Milk of Dreams’ (La leche de los sueños) como título de su exposición internacional, su comisaria Cecilia Alemani, toma el libro del mismo título de la artista surrealista Leonora Carrington para hacer referencia al movimiento surrealista y su universo inconsciente como vía de transformación. Un eje vertebrador de esta Bienal donde lo híbrido y lo ancestral miran al futuro y en donde  Ghana ha sabido aprovechar muy bien en su segunda aparición, que lleva por nombre ‘Black Star – The Museum as Freedom’ (La estrella negra – El museo como libertad).

Con una clara alusión al símbolo cósmico del país y a su historia, ya sea como puerto de salida de la esclavitud hacia América cuando era conocida como Costa de oro, en época colonial, o como primer país africano en independizarse bajo el liderazgo de Kwame Nkrumah, el pabellón ghanés plantea a gran escala nuevas concepciones de lo que significa ser libre a través de un híbrido entre lo ancestral y lo tecnológico. En una exposición diseñada por el arquitecto DK Osseo Asare y comisariada por Nana Oforiatta Ayim, directora general de Museos y patrimonio cultural de Ghana, los artistas Na Chainkua Reindorf, Afroscope y Diego Araúja muestran sus propuestas para crear armonía en el caos. En Wiriko, hablamos con, Nana Opoku, más conocido como Afroscope.

Pregunta: ¿Qué representa para ti la estrella negra que da título a la exposición?

Respuesta: Las estrellas son entidades místicas para mí. Durante milenios han sido el centro del folclore de la humanidad, de los mitos y la religión. También han sido guías celestiales que nos han ayudado a navegar nuestro camino a través de tierras y mares. Toda la vida en nuestro planeta es impulsada por una estrella. Así que cuando pienso en la estrella negra como un concepto, lo que siento es una identidad que fusiona todas las cualidades poderosas y de otro mundo de las estrellas con el ingenio, la artesanía y espíritu perseverante de los africanos. El símbolo se encuentra en el centro de la bandera de Ghana y simboliza que como nación nos esforzamos en todo lo que hacemos. Esto no es diferente en la bienal, estamos aquí para canalizar la excelencia que la icónica estrella negra significa, a pesar de todos los inmensos desafíos que enfrentamos.

 

Dreamer Series, 2021. Afroscope. Imagen cedida.

 

P: ¿Y participar la Bienal de Venecia?

R: Representar a mi país en cualquier nivel es un privilegio que no doy por sentado. Hay muchos grandes artistas ghaneses, y por eso me siento honrado y más que agradecido por haber sido elegido. Ser reconocido y seleccionado para exponer en la Bienal de Venecia es reafirmante y alentador. Es como una validación para seguir adelante. Además, como creador experimental que trabaja mucho con nuevas tecnologías, también disfruto la oportunidad de demostrar en el escenario mundial que, contrariamente a la creencia popular, la gente de Ghana y de países como el nuestro está creando obras de arte a la vanguardia. Estamos muy involucrados en dar forma al futuro del arte y la tecnología con nuestras historias al más alto nivel.

P: Háblanos de tu exposición en la Bienal.

R: Las obras que estoy presentando son una vía de creación artística a la que llamo ‘Ashe’. Ashe se caracteriza por dibujar intuitivamente líneas, que fluyen libremente, que entran y salen unas de otras, formando un nexo de patrones distintos, seres discernibles y símbolos ocultos. Ashe es una palabra yoruba que representa la energía vital que anima todo lo que existe y que nos conecta a todos como uno. La experiencia que expongo en el Pabellón de Ghana para la Bienal de Venecia 2022 comienza con una instalación de 1.024 dibujos Ashe que fueron escaneados y luego utilizados como un conjunto de datos para la formación de un algoritmo de aprendizaje automático. Este componente de inteligencia artificial se hizo para investigar si la máquina podría o no ser imbuida por la inteligencia espiritual de Ashe y es una instalación con un brazo robótico que hace dibujos en vivo Ashe. Mi presentación concluye con experiencias de medios digitales que muestran algunos de los muchos portales a los que Ashe me ha llevado a través de piezas que se muestran en esta sección.

P: ¿En qué criterios te has basado para esta selección?

R: Cuando llegó la oportunidad de mostrar mi trabajo en Venecia quería crear una experiencia que fuera personal, relevante para el tema más amplio de ‘La leche de los sueños’ y también emblemático del espíritu de Ghana. Nada representa esto mejor que las líneas místicas de los dibujos de Ashe, especialmente considerando cómo me llevaron a Venecia. Nacieron de un trance onírico en 2014, que se alinea perfectamente con el tema de la Bienal de Venecia 2022 y, además, Ashe es el canal a través del cual estoy explorando mi creación artística mediante tecnologías de vanguardia, como la inteligencia artificial y el metaverso, lo que a su vez que pone a Ghana en el mapa de la innovación.

 

Dreamer Series, 2021. Afroscope. Imagen cedida.

 

P: ¿Qué abordan exactamente estas piezas?

R: Mi trabajo es una exploración de mis muchos yo y mis muchos intereses. Es extremadamente multicapa, a veces espontánea e intuitiva, pero a menudo muy consciente y orientada al proceso. Soy, de manera innata, una persona muy curiosa a la que le encanta hacer preguntas, experimentar y hacer conjeturas. Mis obras de arte son uno de los principales vehículos a través de los cual investigo y sintetizo los muchos mundos e identidades dentro y alrededor de mí. Estas exploraciones tienden a dar lugar a piezas y experiencias audiovisuales que pueden describirse como surrealistas y afrofuturistas.

P: ¿Y qué respuesta buscas con ello en el público?

R: Creo que muchos de los desafíos que enfrenta la humanidad actualmente se remontan a nuestro olvido o a ignorar esos conceptos fundamentales. Así que uso mi trabajo como vía para hablar de estos temas desde una perspectiva afrocéntrica. Me interesa concienciar, inspirar y hacer que la gente cuestione realmente nuestra realidad normativa. Me encantaría ayudar a hacer del mundo un lugar más fresco en el que estar. Y explorar estas ideas y concienciar sobre ellas es, para mí, una manera de hacer que eso suceda.

P: ¿Qué significa para ti ser artista, Afroscope?

R: Hay pocas cosas que disfrute más que la introspección, aprovechar mi imaginación y dibujar algo de ese vasto pozo. Crear arte me da la oportunidad de hacer eso a diario, y me encanta. Imagina llegar a viajar a través de mundos místicos todos los días, encontrando nuevos seres, conjurando nuevos reinos, construyendo nuevas realidades. Es similar a soñar despierto y la creación artística me concede (o mi mente lo hace) esta licencia para vagar libremente; para ser ilimitado. Me encanta esto y vivo para esto. Así que, en muchos sentidos, la creación artística es mi razón de ser.

 

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Ruth Fernández Sanabria

Licenciada en Periodismo (UCM) y Máster en Estudios Africanos: Culturas y sociedades africanas (ULL). Fascinada por las realidades que construyen las identidades y convencida del papel de las creaciones artísticas como motor de cambio social. Coordinadora de la sección de Artes Visuales del magacín. (Tenerife) Contacto: ruth@wiriko.org
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