El África del mestizaje y la paz se cimienta en Agadez

*Wiriko, junto al fotógrafo Héctor Mediavilla, medio oficial de la 10ª edición del FIMA.

La 10ª edición del Festival Internacional de la Moda en África (FIMA) arranca hoy en la ciudad nigerina de Agadez, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Bajo el lema Educación e Industria para un África de mestizaje y de paz, el evento quiere revertir el oscurantismo al que esta región del Sahel se ha visto sumida en los últimos años debido a la amenaza terrorista, y plantar en su seno las semillas constructoras del desarrollo y la paz. Todo, en un fértil terreno cultural que puja por salir adelante ante la atenta mirada internacional, traducida con flashes y aplausos ante una pasarela que exhibe dosis incandescentes de esperanza a partir de diseños cargados de valentía y creatividad que buscan poder echar amarras hacia un futuro posible.

El coraje y la imaginación son dos elementos esenciales que describen el FIMA, dirigido desde 1998 por el genial diseñador nigerino Alphadi, apodado como “el mago del desierto”. Porque lo cierto es que hace falta valor para arrancar, tras la cancelación de última hora por amenaza terrorista de la edición de 2015, un certamen de moda de estas características en la puerta del desierto nigerino del Teneré.

Las rebeliones tuareg y los golpes de estado que salpicaron Níger en la década de los noventa allanaron el terreno al debacle económico y social de este antiguo y opulento enclave comercial que hacía de bisagra entre el África septentrional y el África subsahariana. Hoy, y a pesar de que su centro histórico es una de las maravillas urbanas más impresionantes y mejor preservadas de todo el continente, Agadez ya no es el centro turístico que era hace dos décadas atrás, y ha pasado a ocupar portadas por ser uno de los puntos calientes de los flujos migratorios ilegales y el tráfico humano, o por el extremismo islamista profesado por Boko Haram, la banda terrorista afiliada al Estado Islámico. En lo que es el país peor valorado por el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, Agadez, tanto como Níger, necesita desesperadamente que eventos como el FIMA puedan desarrollarse pacíficamente, como plataformas para propulsar las industrias creativas de la región.

Colección de Kennedy Nana Kofi Ansah (Ghana), fotografiada por Héctor Mediavilla en la última edición del FIMA.

El FIMA como hoja de ruta para el desarrollo y la paz en Níger: 

La cooperación cultural es un instrumento esencial para el desarrollo de las relaciones pacíficas y la amistad entre los pueblos y para lograr el libre acceso al conocimiento y los logros en todas las regiones del mundo, que pueden contribuir al enriquecimiento de la vida cultural y mejorar las condiciones de la vida material o espiritual de las personas. En este sentido, la 10ª edición del FIMA se erige sobre los pilares de una cooperación con lazos en África y Europa que posibilite el desarrollo económico y pacífico de Níger y de África, por extensión.

Su principal motor humano, Alphadi, ha sido reconocido por nombres internacionales de la alta costura como Yves Saint-Laurent, Paco Rabanne o Christian Lacroix, poniendo en alza el valor del mestizaje cultural del Sahel con la absorción de elementos globales del mundo del diseño. Con él, los universos tradicionales Touareg, Songhai, Bororo, Hausa, Fulani, Bambara, Árabe y Masai, han dado un vuelco africano a las pasarelas internacionales. Pero en este caso, no se trata solamente de inspirar, que es lo que África ha conseguido siempre hacer con los creadores de otros puntos del planeta, sino de que los creadores y diseñadores africanos y africanas sean puestos en el mapa y revalorizados por su trabajo. Y con su reconocimiento, puedan vivir de ello.

Aunque incipiente, África tiene una fructífera industria de la moda capaz de diseñar, producir y distribuir sus propios productos – en Wiriko hemos hablado de algunos de sus ejemplos-, generando a su vez un impacto sustancial en el desarrollo económico de la sociedad. No sin dificultades y contratiempos, Alphadi es un claro ejemplo del éxito del sector, cuyas factorías se emplazan en Níger y Marruecos. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer para hablar de una industria de la moda africana consolidada y fuerte, y muchas barreras por derribar a la hora de hacerla factible. Lo que el FIMA pretende es establecerse como el telón de fondo para que más profesionales africanos y africanas consigan darse a conocer en el panorama del diseño internacional y a la vez, que Agadez se posicione como una de las pasarelas más importantes de la moda africana.

Por ello, iniciativas como la creación de la Escuela Superior de Moda y Artes (ESMA) de Niamey, una especie de réplica africana al Institut Française de la Mode de Paris, es una declaración de intenciones para el fomento de la industria de la moda en África, que abrirá sus puertas definitivamente en 2018. Sus organizadores son claros: “Hoy más que nunca, la cultura debe apoyar la paz, ya que es un requisito previo para cualquier proyecto de desarrollo”.

3, 2, 1… ¡Arranca la 10ª edición del FIMA!

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Gemma Solés i Coll
Licenciada en Filosofía (UB), posgraduada en Sociedades Africanas y Desarrollo (UPF) y Máster euroafricano en Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Le interesan la música, el activismo cultural y las culturas urbanas. Coordina la sección de Música y Artes Escénicas y presenta y dirige el magacín radiofónico Wiriko en M21. Contacto: [email protected]
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